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Estilos Organizativos Populares: Realidades y Perspectivas.

Este documento analiza los estilos organizativos populares en América Latina desde una perspectiva crítica. Discute la importancia de las organizaciones populares para los sectores más pobres y cómo expresan solidaridad y luchan por mejorar sus condiciones de vida. También clasifica diferentes tipos de organizaciones populares según sus objetivos, como facilitar la sobrevivencia o promover el desarrollo. El documento argumenta que el estudio de estas organizaciones es crucial para comprender los procesos democráticos y desarrollar políticas sociales más inclusivas

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Estilos Organizativos Populares: Realidades y Perspectivas.

Este documento analiza los estilos organizativos populares en América Latina desde una perspectiva crítica. Discute la importancia de las organizaciones populares para los sectores más pobres y cómo expresan solidaridad y luchan por mejorar sus condiciones de vida. También clasifica diferentes tipos de organizaciones populares según sus objetivos, como facilitar la sobrevivencia o promover el desarrollo. El documento argumenta que el estudio de estas organizaciones es crucial para comprender los procesos democráticos y desarrollar políticas sociales más inclusivas

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ESTILOS ORGANIZATIVOS POPULARES:

REALIDADES Y PERSPECTIVAS.

Introducción.

La organización popular, propuesta como objetivo del Trabajo Social en la etapa de


Reconceptualización, negada y cercenada en la época del autoritarismo, se presenta
como preocupación creciente de los Trabajadores Sociales a partir del proceso de
democratización política iniciado en 1983.

Pese a ello, su análisis aparece incipiente e inorgánico y es bajo el grado de


sistematización de conocimientos acerca del tema.

El estudio de las formas que revisten las organizaciones populares, constituye un área
particular y específica, poco abordada asimismo por las ciencias sociales.

Las organizaciones populares de base, cumplen un papel significativo en la vida


cotidiana de sus integrantes y en la formulación, convalidación o impugnación de las
Políticas Sociales (espacio contradictorio en el cual los trabajadores sociales desarrollan
su quehacer).

Es sabido que las Políticas Sociales, no sólo operan vehiculizando los lineamientos
emergentes de los factores de poder, sino que a su vez canalizan las demandas y
reivindicaciones populares y societales. Demandas que carecen de viabilidad si se
ejercitan individualmente y que pueden ser susceptibles de receptabilidad por el aparato
estatal, si resultan expresión de sectores sociales organizados.

Un ejercicio profesional crítico y científico, requiere la correcta interpretación del


contexto socio- político en que opera.

En relación a ello, el Trabajo Social interviene en el campo de las organizaciones


populares, por lo cual el ámbito de acción de éstas y sus características, debe tornarse
necesariamente en objeto de atención, constituyéndose el conocimiento acerca de las
mismas en herramienta útil para orientar su praxis y societales.

La elección del tema, implica de por sí un compromiso ideológico.

Al reflexionar acerca de sus posibilidades y limitaciones, se procura que esta


aproximación motive a los Trabajadores Sociales a incorporar conocimientos acerca de
ellas, recrearlos y devolverlos a los sectores populares, así como transferirles las
herramientas y recursos que permitan fortalecerlos.

=====================================
* Artículo publicado en ".Revista Trabajo Social" Montevideo- Uruguay 1989
.
Entendiendo que los procesos de democratización se consolidan en la vida cotidiana de
la población, en sus prácticas, sus rutinas, resulta de interés un análisis crítico acerca de
las mismas y de su articulación con los procesos socio-políticos.
En América Latina, inmensas mayorías se encuentran por debajo de las líneas de la
pobreza.

Estas mayorías, integradas por grupos sociales que participan activamente en la


generación de la riqueza social, no lo hacen en la misma proporción en cuanto a la
recepción de los beneficios de lo socialmente producido: su acceso a bienes y servicios
es limitado.

Son aquellos sectores sociales que no poseen capital, que realizan su trabajo sin explotar
extrafamiliares, cubriendo exiguamente sus necesidades de subsistencia y reproducción.

Su acceso al consumo de bienes materiales y culturales guarda estrecha relación con las
transferencias que el Estado, organizaciones comunitarias (de bien público, gremiales,
etc.) desplazan hacia ellos.

Sus cuotas partes de poder son ínfimas, al igual que su prestigio social. Son los sectores
dominados, que ocupan posiciones subalternas en la sociedad.

No obstante, las actividades que implementan en el proceso productivo, resultan básicas


para la reproducción del sistema, residiendo en ellas su fuerza para presionar por sus
intereses.

Encarnan las secuelas de la dependencia socioeconómica y política de nuestros países,


constituyéndose en las víctimas de situaciones de injusticia social.

A ellos denominamos SECTORES POPULARES.

Contrariamente, los sectores dominantes de la sociedad, concentran poder, prestigio,


riqueza...

Defienden sus libertades individuales aún a costa de conculcar los derechos de las
mayorías sociales que reclaman justicia social.

Quienes conforman los sectores dominantes pueden obtener por vías individuales su
movilidad social ascendente.

Contrariamente, para los sectores populares, la viabilidad de vehiculizar demandas ante


el estado, resolver problemas cotidianos, obtener niveles crecientes de poder, se centra
en su capacidad de organización y movilización.

CONCEPTO DE ORGANIZACIÓN POPULAR.

Toda organización supone la existencia de uno o más grupos que distribuyen funciones
y tareas específicas, tienen objetivos comunes, una dinámica de conjunto y producen
determinados resultados.
Entendemos por Organización Popular, a aquellos agrupamientos sociales de sectores
populares, cuyos miembros ejercen una diferenciación interna de funciones y se
articulan y accionan con vistas a obtener un resultado determinado de acuerdo a fines y
objetivos.

Las organizaciones populares expresan solidaridad interna, conformándose en torno a


las carencias, deseos y necesidades de sus integrantes.

Sus componentes tienen conciencia de ellos, comparten valores e intereses, tienen


representaciones sociales comunes e intentan transformar la realidad (mejorar
condiciones de vida, trabajo, etc.).

Pese a ello, no constituyen grupos homogéneos ni monolíticos: por el contrario expresan


internamente contradicciones y disenso, factores que coadyuvan a su crecimiento.

Las problemáticas que atienden son de difícil solución individual para aquellos que las
padecen.

Si las analizamos desde la óptica de las Políticas Sociales, aparecen como agentes que
denuncian situaciones problemas, canalizan demandas de los sectores que representan y
paralelamente generan respuestas que no siempre puede brindar el Estado.

De esta forma se constituyen en instrumento de lucha, expresando deseos de


participación y protagonismo social.

Sirven para la acción y cada acción modifica su dinámica interna.

En esta dinámica, organización, acción y formación se dan como procesos inseparables.

La capacitación de sus miembros se basa fundamentalmente en la transferencia de


conocimientos y habilidades, lográndose en la acción. Ello no excluye la formación
específica en áreas temáticas determinadas.

Para crecer, desarrollan ineludiblemente como tareas prácticas las de captar, retener,
comprometer y distribuir actividades entre sus miembros, en forma coordinada.

MODOS ORGANIZATIVOS DE LAS FAMILIAS DE SECTORES


POPULARES.

Interesa el análisis de las modalidades organizativas de las familias de sectores


populares, por constituirse en grupos primarios en los que se adquieren marcos
referencias que se transfieren a otros espacios de la vida social.
El grupo familiar constituye la primera (y más natural ) forma organizativa con que se
vincula el individuo. Como grupo social actúa en carácter de mediador entre éste y la
sociedad global.

La unidad familiar o doméstica, está conformada por el grupo de personas que


interactúan en forma cotidiana, regular y permanente a fin de asegurar
mancomunadamente el logro de su reproducción biológica, cotidiana (actividades
domésticas para procurar su subsistencia) y social (vinculadas al sistema social). Para
lograrlo combina la capacidad de sus miembros, administra recursos para concretar la
producción y distribución de bienes y servicios, establece pautas para la asignación y
asunción de tareas, distribuye autoridad y poder. Se fundamenta en la división de
trabajo y responsabilidad de sus integrantes.

Asimismo, las familias de sectores populares, atienden problemas cotidianos (que otros
sectores resuelven a través de erogaciones dinerarias) a través de modalidades de
sobrevivencia 1 que señalan la existencia de formas organizativas que le son propias.

A través de ellas incrementen sus ingresos dinerarios con aportes no salariales y evitan
egresos, generando bienes de uso para el autoconsumo familiar.

En relación a ello, generan recursos a través de la producción doméstica 2 o utilizan


recursos externos 3
Por medio de lazos de parentesco, compadrazgo o vecindad, establecen redes vinculares
de fuerte compromiso y carga afectiva, que constituyen un tramado facilitador de ayuda
mutua, transferencia de información sobre recursos y tecnologías aplicables para
lograrlos.

Dichos lazos de solidaridad y las representaciones sociales comunes, actúan como


cemento que aumenta su organización, tendiendo a asegurar su existencia, expresando
simultáneamente modelos organizativos que se actualizan en la cotidianeidad y que
constituyen el germen de organizaciones populares más complejas.

LAS ORGANIZACIONES POPULARES: APROXIMACION A SU


TIPIFICACION.

Hechas estas consideraciones preliminares, consideramos que puede resultar de interés


el desarrollo de ciertas categorías de análisis que permitan aproximarse a la tipificación
de las Organizaciones Populares.

1 Entendemos por modalidades de sobrevivencia al conjunto de prácticas, iniciativas y modos


organizativos que les permiten mantener o elevar su calidad de vida y asegurar su reproducción
2 Los recursos generados pueden revestir carácter de monetarios si se comercializan o no monetarios, si
sirven para el autoconsumo.

3 Dichos recursos pueden provenir del estado, de instituciones gremiales, de instituciones de bien público,
etc.
Categorías que no revisten carácter de exhaustivo ni excluyente, dado que por el
contrario en la realidad social se complementan e interrelacionan.

Las O. P. y sus objetivos.

Los objetivos de las O. P. incluyen aspiraciones susceptibles de ser alcanzados, tales


como facilitar la sobrevivencia 4 , promover el desarrollo o elevación de la calidad de
vida5, promover transformaciones más globales a nivel social, etc.

Delinear objetivos de corto y mediano alcance, establecer prioridades y abocar sus


esfuerzos para su concreción, facilita la orientación de las O. P. hacia fines más amplios.

Por el contrario, si los objetivos planteados resultan demasiado ambiciosos, la


imposibilidad de alcanzarlos constituye un factor que conspira contra su integración 6 .

Fuente y distribución interna de poder.

El poder de las O. P. puede devenir de factores intrínsecos o extrínsecos.

En el primer caso, su legitimidad se asienta en su capacidad de representar a un sector


social.

En el segundo, su poder deviene de fuentes externas a los grupos que pretenden


representar, pudiendo revestir carácter corporativo 7 .

En cuanto a la distribución interna del poder, las O. P. pueden revestir diferentes


caracteres:

En aquellas de tipo anárquico, paradojalmente denominadas "anarquías organizadas", el


proyecto 8 de la organización es poco claro, sus objetivos no revisten consistencia; sus
valores aparecen ambiguos.

Asimismo la coordinación vertical y horizontal es débil, existe superposición de tareas,


falta de planificación y de previsión, y un alto grado de improvisación.

4Son ejemplo de este tipo de organizaciones las ollas o comedores populares, grupos de compras
comunitarias, etc.

5 Generalmente estas O. P. se vinculan con actividades sociales, recreativas, educativas, etc., que pueden
devenir en organizaciones cooperativistas
6 Estos elementos deben ser particularmente considerados por los Trabajadores Sociales, dada la
desincronización de los tiempos políticos que establecen las instituciones que los contratan, los tiempos
técnicos, en que se involucra y el de los grupos de base con que interviene.

7 Las organizaciones creadas verticalmente desde el Estado, constituyen un ejemplo de esta modalidad.

8El proyecto conjuga diversas intenciones y encontrados intereses. No excluye el conflicto, por el
contrario éste es la condición que permite gestar propuestas que incluyen diferentes sectores o tendencias
Contrastantemente, en las O. P. democráticas, el proyecto aparece con más nitidez,
como producto del consenso grupal (pudiendo modificarse en la marcha de acuerdo a
las necesidades y deseos de las bases).

La información circula en ellas con fluidez, y el poder se ejercita y distribuye en la toma


de decisiones facilitando la participación real y no simplemente simbólica de las bases.9
.

Esta modalidad, arroja como resultados iniciales un accionar más lento, pero posibilita a
sus miembros el crecimiento constante, la transferencia de conocimientos, experiencias
y tecnologías sociales, favoreciendo el proceso de producción colectiva y coadyuvando
a los grupos a representar sus prácticas y elaborar estrategias comunes.

Las O. P. autoritarias, desarrollan el proyecto de su dirigencia, que se apropia del poder


grupal, concentrando información y obstaculizando la incorporación real de las bases en
la conducción de la agrupación.

Las O.P. caudillistas o paternalistas, muy comunes en nuestro medio, viabilizan el


proyecto de su conducción, bajo la apariencia de motorizar el proyecto colectivo.10

Si bien merece destacarse la importancia que este tipo de organizaciones han revestido
en los procesos de resistencia a dictaduras militares en los países latinoamericanos (de
democracia débil e inconsistente), o en momentos de formación de las agrupaciones de
base, cabe señalar que este modelo obstaculiza la emergencia de liderazgos distribuidos,
la asunción de responsabilidades y fortalecimiento de la organización.

Los caracteres descriptos, no aparecen habitualmente en forma pura, pudiendo coexistir


o predominar uno y otro en diferentes etapas de la vida organizacional.

Las O. P. y su perdurabilidad en el tiempo.

Las O. P. de base presentan discontinuidad en su accionar; a períodos de aletargamiento,


suelen sucederles otros de intensa actividad, en que se rearman y hacen sentir su
presencia.11
No obstante podemos señalar la existencia de O. P. transitorias o espontáneas, en las
cuales los grupos se involucran en el reclamo colectivo o en la búsqueda conjunta de
soluciones ante un determinado problema.

Su accionar es ocasional, dispersándose si obtienen una respuesta favorable o aislándose


ante las dificultades para superarlo.

9 Al hablar de participación simbólica, nos referimos a la pseudo- participación, a la ficción participativa,


por la cual los miembros de una organización creen que participan, ejerciendo influencia en la misma.
(Ocurre, por el contrario, que es la conducción quien toma las decisiones de mayor envergadura, cediendo
el espacio a sus bases para aquellas de menor trascendencia
10 Es común que en una organización existan varios "caudillos", que dirimen en su seno disputas de
poder, atentando contra la misma.
11 Aletargamiento que también puede ser interpretado como formas de resistencia pasiva a las pautas que
reviste la cultura dominante o a las de los grupos que detentan el poder.
A diferencia de ellas, las O. P. de tipo permanente, se plantean objetivos de corto y
mediano alcance, que exceden la resolución de problemáticas inmediatas. Expresan el
proyecto de un grupo social, vinculado a la obtención de mejores niveles y calidad de
vida y suelen conllevar el germen de transformaciones sociales.

De ello deviene, consecuentemente, la generación de planes y proyectos que concretizan


a través del accionar mancomunado de sus integrantes.

Las O. P. y su ámbito de intervención.

Los miembros de las O. P. pueden estar vinculados por su asentamiento geográfico,


pudiendo distinguirse: organizaciones barriales (ej. Juntas, Comisiones o Asociaciones
Vecinales) que buscan generalmente resolver problemas de tenencia de la vivienda,
equipamiento social, etc.

En relación a su localización geográfica deben incluirse asimismo las organizaciones


urbanas, suburbanas y rurales (vinculándose éstas a problemas de tenencia y explotación
de la tierra, comercialización de sus productos, cooperativización de su producción.

En lo referente a los intereses que representan pueden responder a motivaciones de tipo


gremial, políticos, cooperativistas, etc., constituyéndose en grupos de presión que
gravitan en los partidos políticos y en el propio Estado.

Finalmente, su grado de complejidad puede variar desde modalidades incipientes hasta


configurar un alto grado de nivel articulativo.

En las O. P. de base o de 1er. grado, las relaciones entre sus miembros se dan cara a
cara, de forma cuasi- primaria.

A diferencia de las instituciones de mediación (grupos normativamente organizados


como partidos o fracciones políticas) que pretenden ocupar los mecanismos de poder,
accediendo al manejo del aparato del Estado, las O. P. de base procuran dar solución a
problemáticas de la vida diaria desarrollando su accionar fundamentalmente en el plano
local.

Las organizaciones de 2o. grado nuclean conjuntos de organizaciones de base (ej.


comités sectoriales, federaciones regionales, federaciones de cooperativas).

Las O. P. de 3er. grado representan sectores sociales a nivel nacional, nucleando


Federaciones Regionales.

Cuanto mayor grado de organización interna, crecimiento numérico y articulación


invistan las organizaciones, mayores serán sus posibilidades de concentrar poder.,etc.

Simplemente se ha mencionado en este trabajo aquellos factores que nos hablan de las
posibilidades y limitaciones que puedan aparecer en los procesos de intervención
profesional.
REFLEXIONES.

El análisis histórico de las organizaciones populares, que arrojaría luz acerca de su


presente y posibilidades futuras, excede las pretensiones de este trabajo.

No obstante, resulta de interés destacar que las O. P. de base y organizaciones


sectoriales, con parte constitutiva de los movimientos sociales. En tal carácter han sido
efectivos canales de demandas en el contexto latinoamericano, caracterizado a grandes
rasgos por la presencia de inestabilidad política, débil sociedad civil y un estado
marcadamente autoritario.

En momentos de veda política, han instaurado formas diferentes de hacer y concebir la


política, cuestionando un orden social injusto, expresando una búsqueda de
participación real, un deseo de recuperar los espacios del ciudadano.

Han influído con sus prácticas en los partidos políticos y en el propio Estado,
constituyéndose en grupos de presión que podrían interpretarse como gérmenes de
transformaciones sociales.

Ante la restricción de las Políticas Sociales en los países latinoamericanos, 12 que (al
recortar la acción del Estado reduciendo el gasto fiscal) ha generado una ampliación de
las problemáticas sociales, las O. P. han gestado respuestas a partir del esfuerzo y la
solidaridad colectiva, atendiendo la cobertura de necesidades anteriormente cubiertas
por éste. Ello implica, por una parte, que ha recaído en los sectores víctimas de la
injusticia social la tarea de superar la pobreza.

Pero a su vez, y dialécticamente, en el decurso del accionar colectivo, estos


agrupamientos sociales han abierto canales participativos, han incrementado sus niveles
de conciencia y autovaloración, han recuperado tradicionales solidaridades,
fortaleciendo sus redes de ayuda mutua y de organización.

En el contexto de transición democrática en su condición de mediadores entre la vida


cotidiana y los procesos socio-políticos, deberán redefinir sus identidades y las de los
otros actores sociales en juego (Estado y partidos políticos). 13

Obtener un perfil claro, que no se adquiere sin luchas ni conflictos, implica para las O.
P. resignificar sus prácticas, articular nuevas formas de relacionamiento entre sus
miembros, con otras organizaciones populares y actores sociales.

Temas que nos remiten a la debilidad de la división mundo público- mundo privado; a
las cuestiones de legitimidad y legalidad de sus demandas, que serán dirimidas en el
marco que el proyecto político hegemónico posibilite instaurar.
12 Dicha restricción es consecuencia, entre otros factores, de políticas implementadas por gobiernos
autoritarios, de la flagrante deuda externa (que remite al exterior el producto del esfuerzo nacional para
pagar sus servicios), de la carencia de proyectos alternativos, hechos que han contribuido a profundizar
aún más las diferencias en la distribución de bienes y servicios entre diferentes sectores sociales
13 Véase Palermo, Vicente: "La política local' , en Movimientos Sociales y Democracia Emergente I".
Las circunstancias actuales indican que las O. P. deberán hacer de la defensa del gasto
social del Estado un baluarte, pues su aplicación se imbrica con la lucha por la justicia
social.

Ello requiere como estrategia básica el dimensionamiento de los riesgos de


sectorizaciones que obstaculizan su articulación política por una parte y de cooptación
por los partidos políticos y el Estado por la otra. Imponiendo paralelamente su
participación en la planificación, administración, ejecución y evaluación de las Políticas
Sociales, como reaseguro de los intereses de los sectores populares a quienes
representan.

Movimiento popular, Organizaciones de base y Trabajo Social.

El movimiento popular se define por la capacidad de aglutinar a diferentes sectores que


sufren, (en el marco de la dependencia socio-política y cultural ) situaciones de
injusticia social.

En este nivel se ubica la práctica de los partidos políticos y sus militantes.

El T. S. por su parte centra su accionar habitual con organizaciones de base, que operan
fundamentalmente en el plano local, texto 14 que puede aportar datos acerca de la
participación de los sectores populares y sus representaciones sociales de la política.

Por el contrario, los movimientos sectoriales constituyen ámbitos excepcionales de


inserción profesional.

En la relación a los procesos de transición a la democracia, resultaría de interés develar


el papel desempeñado por los Trabajadores Sociales en torno a las O. P.; su
participación en la formulación de Políticas Sociales (fundamentalmente en el ámbito de
los municipios), los espacios asignados, asumidos y/o conquistados en las instituciones
en que se inserta, las características de la intervención profesional, etc.

Estos y otros temas deberán ser objeto de futuros estudios e investigaciones,


necesariamente involucrados en la perspectiva de la investigación-acción pues tenemos
la convicción que solo la cooperación entre quienes padecen flagelantes injusticias y los
técnicos que optan por trabajar comprometidamente con ellas, puede reconstruir la
totalidad de los social. La sistematización y comunicación de experiencias, deberá
posibilitar la revisión crítica de lo actuado, para consolidar con los usuarios su
participación real en Políticas Sociales que se incluyen en un contexto que tienda a
consolidar la democracia política y económica.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

14 Texto entendido como textura, como trama de relaciones sociales.


FERNÁNDEZ, Arturo y ROZAS, Margarita: Políticas Sociales y Trabajo Social. Ed.
Hvmanitas, Bs. As.

GAGUELIN y otros: “La formación psico-social en las organizaciones”, Ed. Paldós,


Bs. As.

GONZALEZ BOMBAL, M. Inés y PALERMO, Vicente: "La política local", en


Movimientos Sociales y Democracia Emergente , Centro Editor de América Latina, Bs.
As.

HEGOPURU, Mercedes y otros:” Organizaciones Sociales”, EPPAL, Uruguay.

JELIN, Elizabeth: “Familia y unidad doméstica: mundo público y vida privada”,


CEDES, Bs. As., 1984.

MAYNTZ, Renate: “Sociología de las organizaciones” Alianza Editorial.

NUEVOS CUADERNOS CELATS: “Movimientos Sociales y Participación


Comunitaria”.

TILMAN, Evers: „Identidad. La faz oculta de los nuevos movimientos sociales”.


Revista Punto de Vista, Bs. As., Diciembre de 1985.

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