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Muralismo Mexicano e Indigenismo

Este documento resume el movimiento muralista mexicano del siglo XX. Surge durante la Revolución Mexicana con el objetivo de educar al pueblo a través de grandes obras de arte público. Los muralistas buscaban inmortalizar la historia de México e idealizar a la figura del indígena, aunque la mayoría de los artistas venían de familias burguesas. El Manifiesto Muralista exalta a la raza indígena como víctima de la explotación, aunque también se critica que se los retrat

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Muralismo Mexicano e Indigenismo

Este documento resume el movimiento muralista mexicano del siglo XX. Surge durante la Revolución Mexicana con el objetivo de educar al pueblo a través de grandes obras de arte público. Los muralistas buscaban inmortalizar la historia de México e idealizar a la figura del indígena, aunque la mayoría de los artistas venían de familias burguesas. El Manifiesto Muralista exalta a la raza indígena como víctima de la explotación, aunque también se critica que se los retrat

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Indigenismo y Muralismo

Mara Sánchez-hidalgo

cardeña

Universidad de las Artes

Metodología de la investigación

Gabriela Martinez Ortiz

septiembre del 2020

Artes visuales
El muralismo mexicano fue un movimiento social, político y artístico del siglo XX que
surge durante la Revolución Mexicana. Es el punto de partida de un movimiento que
cubriría a toda Latinoámerica como fuente de inspiración y modelo cargado de un
sentimiento nacionalista, se valora el mestizaje y se toman en cuenta las raíces
indígenas y el arrebato de la guerra de Revolución por parte del pueblo mexicano.
El siglo XX en México es conocido como el “Renacimiento Mexicano” por el auge
general de las disciplinas artísticas en México, tomando en cuenta el exilio de artistas
extranjeros que se caracterizaban por un pensamiento vanguardista que se compartiría
entre los artistas locales y extranjeros a causa de la guerra que se vivía en Europa.
El presente trabajo tiene como objeto exponer el arte mural mexicano, sus
antecedentes, contexto histórico y político, analizar las aspiraciones de los muralistas
bajo el estudio del Manifiesto muralista o Manifiesto del sindicato de obreros técnicos,
pintores y escultores con el objetivo de tomar una perspectiva crítica tanto al papel del
indígena como a la congruencia que hay entre discurso y obra.
Según Mosnsivaís: durante el Porfiriato se contaba con una minoría liberal positivista la
cual buscaba en el ámbito educativo una comprensión, unificación y estructura nacional
como consecuencia del proceso de independencia; Gabino Barreda, el primer director
de la Escuela Nacional Preparatoria, optó por un modelo educativo positivista que tenía
el objetivo de educar a un país que aún tenía secuelas de la guerra; con la visión de
“Libertad, orden y progreso” puso en marcha un proceso que educaría al país bajo la la
mencionada filosofía, sosteniéndose en el desarrollo de las ciencias, la arquitectura y
un intento de llevar al país a la par de los modelos primer-mundistas.
“Barreda primero y luego Justo Sierra parecen atenidos a una consigna: “Educar es
poblar”, educar es hacer que lo primitivo deje de serlo y el conglomerado difuso se
convierta en la Nación” (Monsivais, 2010).
Posteriormente se inicia un periodo de movimientos políticos y culturales por parte de
los jóvenes del Ateneo de la Juventud; la cuál era una institución que inquiría por un
saber nuevo basado en textos filosóficos y humanistas que tendría como objetivo unir
a los intelectuales de una manera concisa y cambiar el modelo educativo hacía uno
que se acercará al desarrollo de las artes y humanidades.
José Vasconcelos comentaría: “Solamente confiamos en la misma juventud que
pertenecemos, porque es juventud que se ha rebelado porque sus estudios de cultura
moderna le demostraron la incompetencia de sus mayores contemporáneos”
(Monsivaís, 2010)
A estos sucesos les seguirían un periodo de pánico por la caída de Porfirio Díaz y la
guerra revolucionaria que como consecuencia tendría una lucha política por el poder
sucesor a Díaz y terminaría con la presidencia de Álvaro Obregón en 1920. Por
consiguiente José Vaconcelos se convertiría en el secretario de la Secretaría de
Educación Pública.
En estos años se haría indispensable una educación laica para el pueblo, abriendo
oportunidades hacia la producción artística y movilidad social.
El ámbito artístico e intelectual se vería encerrado en una burbuja en la cual una
minoría privilegiada haría obras para sí misma sin tener accesibilidad hacia las clases
populares, que por otro lado, consumirían las hazañas revolucionarias en forma de
epopeya y los corridos en la música.
Conjuntando las necesidades políticas y artísticas que se tenían en el momento se
buscaría reproducir imágenes con una función didáctica incluyendo a las clases
marginadas como obreros, campesinos y clases populares. El medio sería el mensaje,
el cual buscaba relatar por medio de imágenes una historia de las hazañas y el dolor
post-revoluciónario con el fin de una reintegración y educación para el pueblo.
En 1921 José Vasconcelos invita a Diego Rivera, Gerardo Murillo (Dr. Atl) y a Roberto
Montenegro a pintar los muros de San Idelfonso, el Templo de San Pedro y el Templo
de San Pablo con el objetivo de consignar en los muros del pueblo un arte que
exteriorice el arrebato revolucionario y desde un punto vista político se exigió a los
pintores a extender y agilizar el proceso de los murales, teniendo una demagogia
política sobre el pueblo en palabras de Monsívaiz, se buscaba un control y enseñanza
del pueblo a través de las imágenes murales.
El muralismo buscaba inmortalizar la historia de la revolución y cultura mexicana en
gigantescas obras murales, más nunca se le enseñó al pueblo a leer, criticar y
comprender la historia, fue más cómodo enseñar la historia exaltando a los “héroes de
la patria”, el trabajo del campesino, las tradiciones, personajes históricos, entre otros
temas pictóricos muralistas:
“Escribir en enormes murales públicos la historia de la gente letrada que no puede
leerla” Rivera. Monsivaís, 2010.
“Buenos murales son realmente Biblias pintadas, y el pueblo en las necesita tanto
como las Biblias habladas, hay mucha gente que no puede leer libros, en México hay
muchísima” Clemente Orozco. Monsivaís, 2010.
En las anteriores citas es evidente en los muralistas el objetivo de educar a las masas a
través de sus obras, desde un punto de vista y versión de la historia propia, la cual era
vista desde la lejanía, como en el caso de Rivera y la mayoría de los muralistas que
huyeron de la guerra hacía Europa donde expandieron sus conocimientos en lo visual y
lo artístico más no vivieron en carne propia la guerra de revolución.
En el año del 1921 se publicaría el Manifiesto del sindicato de obreros técnicos,
pintores y escultores en la revista El Machete; el texto convoca “A la raza indígena
humillada durante siglos; a los soldados convertidos en verdugos por los pretorianos; a
los obreros y campesinos azotados por la avaricia de los ricos; a los intelectuales que
no estén envilecidos por la burguesía” (Siqueiros, Rivera, Guerrero, Revueltas, Orozco,
Guadarrama, Cueto, Mérida, 1921).
En la introducción al manifiesto y en todo su desarrollo podemos notar una exaltación a
la raza indígena y es colocada en posición de víctima, explotada y arrebatada de sus
tierras tanto como impotente para hacer algo al respecto pues necesitan de la
educación que será entregada a ellos por medio de murales que harían justicia y
mostrarían al verdadero pueblo mexicano.
La figura del indígena en el siglo XX es una figura paródica que podemos ejemplificar el
el cine y la literatura de la época; aunque las intenciones de autores de novelas y textos
como El indio (1935) y El resplandor (1937) es contar una historía desde el punto de
vista indigenista, la figura indígena se poetiza y es sacada de lo real, pues aún existe
un atisbo de superioridad entre el escritor (blanco y burgués) y el indio de ficción que es
caracterizado por ser indescifrable, inmutable y sumiso. Se exotiza al mundo indígena
como recurso poético y victimista (Monsívais, 2010).
El manifiesto muralista exalta, invita y se dirige a los campesinos y obreros mexicanos:
“Del nuestro, los que claman por la desaparición de un orden envejecido y cruel, en el
que tú, obrero del campo, fecundas la tierra para que su brote se lo trague la rapacidad
del encomendero y del político, mientras tú revientas de hambre; en el que tú, obrero
de la ciudad, mueves las fábricas, hilas las telas y formas con tus manos todo el confort
moderno para solaz de las prostitutas y de los zánganos, mientras a ti mismo se te
rajan las carnes de frío; en el que tú, soldado indio, por propia voluntad heroica
abandonas la tierra que laboras y entregas tu vida sin tasa para destruir la miseria en
que por siglos han vivido las gentes de tu raza y de tu clase para que después un
Sánchez o un Estrada inutilicen la dádiva grandiosa de tu sangre en beneficio de las
sanguijuelas burguesas que chupan la felicidad de tus hijos y te roban el trabajo y la
tierra” (Siqueiros, Rivera, Guerrero, Revueltas, Orozco, Guadarrama, Cueto, Mérida,
1921).
En este párrafo del manifiesto podemos ver la influencia de la figura del indígena que
se tenía en la época, colocándolo como una víctima de la guerra, explotado,
desdichado y arrebatado por la burguesía que en palabras de los muralistas eran
“sanguijuelas burguesas que chupan la felicidad de tus hijos y te roban el trabajo y la
tierra”, colocando al indígena en una acostumbrada postura de víctima que es
arrebatada de sus bienes y trabajo por la burguesía.
El manifiesto esta firmado por David Álfaro Siqueiros, Diego Rivera, Xavier Guerrero,
Fermín Revueltas, José Clemente Orozco, Ramón Alva Guadarrama, Germán Cueto y
Carlos Mérida; todos de origen y familia aburguesada, la mayoría habían viajado y se
habían hecho de contactos Europeos; el único personaje que sale de esta norma es
Xavier Guerrero: este artista nació en San Pedro de las Colonias en Coahuila y es de
origen indígena, su mayor aportación para el muralismo fue el encausto mexicano; el
encausto es una técnica vista por Rivera en sus viajes a Europa que consiste en usar la
cera como aglutinante de los pigmentos; después de varios intentos fallidos de
recrearlo para sus murales Xavier Guerrero acude en su ayuda mezclando materia
prima de la región para crear un encausto mexicano que serviría para la preservación
de los murales.
Xaver Guerrero a pesar de sus aportaciones al muralismo, solo se le encargó pintar un
mural a diferencia de sus compañeros a los cuales apoyo como ayudante para sus
murales sin llevarse el crédito merecido por su trabajo (Comisareco, 2014).
El muralismo fue un movimiento que buscó la educación de un país, que exaltó y
victimizó al pueblo obrero e indígena aun cuando el manifiesto es firmado por artistas
que son parte de la burguesía a la cual repelen. Cuyos nombres aún son escuchados
documentados y aplaudidos por sus aportaciones a la cultura y el arte mexicano, por
otro lado, se tiene a artistas como Xavier Guerrero, que sorprendentemente es el único
con raíces indígenas de quienes firmaron el manifiesto, su nombre no es escuchado ni
conocido y su obra se ha roto y desaparecido con el paso del tiempo dejando de lado
su aportación para la historia de el arte mexicano.
Si el movimiento buscaba la educación del pueblo, no era solo responsabilidad del
quehacer artístico impartirla, sino también del gobierno y de las instituciones
encargadas de la educación pública, pues la educación y la historía no se deben ver
como una Biblia única y verdadera, como comenta José Clemente Orozco, la
verdadera educación y conocimiento radica en la capacidad que se tiene para
cuestionar lo que se es enseñado e investigar acerca de ello.
Otro aspecto que resulta incongruente es que la mayoría de los muralistas a excepción
de Siqueiros no participaron en la guerra de revolución, en su defecto fueron refugiados
de otros países, desde esa perspectiva es extraño que pinten o expresen un mensaje
de unión nacional post-guerra cuando no fueron participes de ella.
La participación de los obreros, los campesinos e indígenas en el movimiento fue casi
nula, en el manifiesto se convoca estos personajes empobrecidos por la guerra y el
triunfo de la burguesía pero el objetivo del manifiesto no es concretado pues los únicos
participes de la verdadera obra fueron los artistas burgueses.

Bibliografía.
1. Comisarenco Mirkin Dina. 2014. Xavier Guerrero (1896-1974). De Piedra Completa.
Universidad Iberoamericana. México.
2. Mosivais Carlos. 2010. La cultura mexicana en el siglo XX. El colegio de México. Df,
México. Pp
3. Alfaro Siqueiros, David, Ed Al. 1921. Manifiesto del Sindicato de obreros técnicos,
pintores y escultores. Revista El Machete. México.
4. Canal Frank Amador (15 de Noviembre de 2017).
Diego Rivera: Biography [Archivo de Vídeo]. Youtube.

5. Canal Canal 22 (23 de Enero de 2016). Los


muralistas mexicanos [Archivo de Vídeo]. Youtube.

6. Díaz, Gerardo. Junio de 2017, Xavier Mina, México, Relatos e Historias en México.
https://relatosehistorias.mx/la-coleccion/106-xavier-mina
7. Mandel, Claudia. 2007. Muralismo mexicano: arte público/ identidad y memoria
colectiva. Revista Escena. Num 61. Costa Rica.
8. Ruiza, M, Ed Al. 2004. Biografía de David Álfaro Siqueiros. Biografías y vidas. La
enciclopedia biográfica en línea. Barcelona, España.
https://www.biografiasyvidas.com/biografia/s/siqueiros.htm 

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