0% encontró este documento útil (0 votos)
97 vistas5 páginas

Vitamina K

El documento trata sobre la vitamina K. Explica que ayuda al cuerpo a construir huesos y tejidos saludables a través de proteínas, y también ayuda a la coagulación de la sangre. Luego enumera alimentos ricos en vitamina K como brócoli, col, espinacas y queso. Finalmente, describe cómo la vitamina K es necesaria para varias proteínas relacionadas con los huesos y la coagulación, y que una deficiencia puede aumentar el riesgo de osteoporosis y fracturas.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
97 vistas5 páginas

Vitamina K

El documento trata sobre la vitamina K. Explica que ayuda al cuerpo a construir huesos y tejidos saludables a través de proteínas, y también ayuda a la coagulación de la sangre. Luego enumera alimentos ricos en vitamina K como brócoli, col, espinacas y queso. Finalmente, describe cómo la vitamina K es necesaria para varias proteínas relacionadas con los huesos y la coagulación, y que una deficiencia puede aumentar el riesgo de osteoporosis y fracturas.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

VITAMINA K

Las vitaminas son sustancias que ayudan a su cuerpo a crecer y desarrollarse en forma normal. La vitamina K
ayuda al cuerpo a construir huesos y tejidos saludables a través de las proteínas. También produce proteínas
que ayudan a coagular la sangre

¿En qué alimentos encontramos la vitamina K?

Los alimentos ricos en vitamina K, sobre todo ricos en filoquinonas, son:

 El brócoli
 La col
 El kale
 La lechuga
 Las espinacas
 El aceite de oliva
 El aceite de soja

Los alimentos ricos en vitamina K, sobre todo ricos en menaquinonas, se encuentran en productos
fermentados por bacterias como:

 El queso
 El chucrut
 Productos porcinos
 Productos aviares

La vitamina K es un vitamina liposoluble. Originalmente identificada por su papel en el proceso de la


formación de coágulos sanguíneos (la "K" se deriva de la palabra alemana "koagulation"), la vitamina K es
esencial para el funcionamiento de varias proteínas involucrada en los procesos fisiológicos que abarca, pero
no se limitan a la regulación de coágulos sanguíneos (coagulación) (1). Las formas de la vitamina K que se
originan de forma natural incluyen un cierto número de vitámeros conocidos como vitamina K 1 y vitamina
K2 (Figura 1). La vitamina K1 o filoquinona es sintetizada por plantas y es la forma predominante en la dieta.
La vitamina K2 incluye un rango de formas de la vitamina K colectivamente referidas como menaquinonas. La
mayoría de las menaquinonas son sintetizadas por la microbiota intestinal humana y se encuentran en
alimentos fermentados y productos de origen animal. Las menaquinonas difieren en la longitud de 1 a 14
repeticiones de unidades de 5 carbonos en la cadena lateral de las moléculas. Estas formas de la vitamina K
son designadas como menaquinona-n (MK-n), donde la n representa el número de unidades de 5 carbonos
(MK-2 a MK-14) (2, 3). Ampliamente usado en la cría de animales, el compuesto sintético conocido como
menadiona (vitamina K3) es una provitamina que necesita ser convertida a menaquinona-4 (MK-4) para ser
activa (4). La deficiencia de vitamina K puede perjudicar la actividad de las proteínas dependientes de
vitamina K e incrementar el riesgo de osteoporosis y fracturas. A pesar de todo, estudios basados en la
observación han fallado en aislar las ingesta de vitamina K de dietas generalmente saludables, lo cual justifica
una interpretación cautelosa de asociaciones positivas entre la ingesta de vitamina K y marcadores de la
salud ósea. En general, ensayos de intervención han sido inconclusos con respecto al papel de la vitamina K
suplementaria en la fomentación de la reducción de la perdida de hueso en adultos de otro modo repletos de
calcio y vitamina D.

La γ-carboxilación dependiente de la vitamina K es esencial en varias proteínas relacionadas con los huesos,
incluyendo la osteocalcina, el factor de anticoagulación de la proteína S, la proteína glutamato γ-carboxilada
(Gla) de la matriz (MGP), la proteína rica en Gla (GRP), y la periostina (originalmente llamada factor
osteoblástico específico 2). La osteocalcina (también llamada proteína Gla ósea) es sintetizada por los
osteoblastos (células formadoras de hueso); la síntesis de la osteocalcina es regulada por la forma activa de
la vitamina D, 1,25-dihidroxivitamina D (calcitriol). La capacidad de unión del calcio de la osteocalcina requiere
la γ-carboxilación dependiente de vitamina K de tres residuos de ácido glutámico. Aunque su función en la
mineralización ósea no es comprendida del todo, la osteocalcina es requerida para el crecimiento y
maduración de los cristales de hidroxiapatita de calcio (véase Osteoporosis) (13).
La proteína S parece desempeñar un papel en la degradación ósea mediada por los osteoclastos. Individuos
con una deficiencia hereditaria de la proteína S padecen de complicaciones relacionadas al incremento de
coagulación sanguínea, como también de osteonecrosis (14, 15). La proteína S puede unirse y activar los
receptores de la familia TAM que están involucrados en fagocitosis. Mutaciones en los receptores TAM
pueden resultar en discapacidad visual, espermatogénesis defectuosa, trastornos autoinmunes, y trastornos
plaquetarios (16).

La MGP ha sido encontrada en cartílagos, tejido óseo y blando, incluyendo las paredes de vasos sanguinos,
donde es secretada por células del músculo liso vascular. La MPG se ha involucrado en la prevención de la
calcificación en varios sitios, incluyendo cartílagos, paredes de vasos sanguíneos, fibras elásticas de la piel, o
en la malla trabecular en el ojo humano (véase Calcificación vascular) (17). Además, varias VKDP, incluyendo
la MGP, han sido asociadas con sitios de calcificación en las arterias, piel, riñones, y ojos en ciertas
enfermedades hereditarias, como el pseudoxantoma elástico y la β-talasemia (18, 19).

Las proteínas dependientes de la vitamina K, la GRP y la periostina, son también sintetizadas en el tejido
óseo, pero sus papeles en el metabolismo óseo no son claros aun (20, 21). Expresada en la piel humana
normal y los tejidos vasculares, la GRP ha sido colocalizada con depósitos minerales anormales en la matriz
extracelular en arterias calcificadas y lesiones de la piel calcificadas (22).

Expresada en la mayoría de tejidos conectivos, incluyendo piel y huesos, la periostina fue inicialmente
asociada con adhesión y migración celular. Esta VKDP también parece promover la angiogénesis (formación
de nuevos vasos sanguíneos) durante la degeneración de la válvula cardiaca y el crecimiento tumoral (23,
24).

Investigación actual sugiere que la actividad reducida de la GGCX y/o la baja biodisponibilidad de la vitamina
K puede perjudicar la actividad de las VKPD y contribuir a defectos de la mineralización ósea y a la
calcificación anormal del tejido blando (véase Prevención de Enfermedades) (25).

Osteoporosis

El descubrimiento de las proteínas dependientes de la vitamina K en el hueso llevo a la investigación del


papel de la vitamina K en el mantenimiento de la salud ósea.

La vitamina K y la salud ósea: estudios basados en la observación

Vitamina K1: Estudios basados en la observación han encontrado una relación entre la filoquinona (vitamina
K1) y la pérdida ósea relacionada con la edad (osteoporosis). El Estudio de Salud de las Enfermeras (Nurses'
Health Study) dio seguimiento a más de 72,000 mujeres por diez años. En un análisis de esta cohorte, las
mujeres cuyas ingestas de filoquinona fueron menores a 109 microgramos/día (μg/día) tuvieron un riesgo
30% más alto de fractura de cadera en comparación a aquellas mujeres con ingestas iguales o por encima de
los 109 μg/día (43). Otro estudio prospectivo en más de 800 hombres y mujeres de la tercera edad, con un
seguimiento en el Estudio del Corazón de Framingham (Framingham Heart Study) por siete años, encontró
que los participantes con ingestas de vitamina K dietaría en el cuartil más alto (mediana, 254 μg/día) tuvieron
un riesgo 65% más bajo de fractura de cadera que aquellos con ingestas en el cuartil más bajo (mediana, 56
μg/día) (44). Las fracturas osteoporóticas son frecuentemente ligadas a una reducción en la mineralización
ósea. A pesar de todo, los investigadores no encontraron alguna asociación entre la ingesta dietaría de
filoquinona y la densidad mineral ósea (DMO) en los sujetos del estudio de Framingham (44). Mientras que
otros estudios fallaron en observar asociaciones entre la ingesta de filoquinona dietaría y mediciones de la
resistencia ósea, DMO, o la incidencia de fractura (45, 46), el estudio de corte trasversal de una cohorte de
3,199 mujeres de edad media encontró que los sujetos en el cuartil más alto de la ingesta de filoquinona
dietaría tuvieron una DMO de la cadera y columna lumbar significantemente mayor que aquellos en el cuartil
más bajo (162 μg/día vs. 59 μg/día) (47). Además, estudios de corte transversal y de caso y control recientes
han reportado asociaciones entre las ingestas altas de filoquinona y la baja incidencia de fractura de cadera
(48, 49).

Sin embargo, debido a que vegetales de hoja verde son la fuente dietaría principal de filoquinona y debido a
que son usualmente parte de una dieta balanceada, el consumo alto de filoquinona puede ser solo un
indicador de hábitos alimenticios saludables que pudiesen, en lugar de la filoquinona en sí, dar cuenta de la
totalidad o parte de la asociación descrita en los estudios basados en la observación (50). Los pocos estudios
que midieron la filoquinona del plasma generalmente encontraron que los niveles altos circulantes estuvieron
asociados con un riesgo menor de fractura (17, 51). Por ejemplo, la incidencia de fracturas vertebrales fue
inversamente correlacionada con la DMO y la filoquinona en el plasma en un estudio prospectivo de cuatro
años que incluyo 379 mujeres japonesas de edades de entre 30-88 años de edad (51). A pesar de todo,
estudios basados en la observación no están diseñados para hacer inferencias de causalidad, y solo ensayos
controlados aleatorios pueden evaluar si la filoquinona podría tener efectos benéficos en la salud ósea (véase
Estudios de la suplementación con vitamina K y osteoporosis).

Vitamina K2: Existen algunos pocos estudios sobre las asociaciones entre las menaquinonas (vitamina K2) y
la salud ósea, talvez debido al número limitado de fuentes dietarías de la menaquinona-4 (MK-4), la forma
principal de la vitamina K2 presente en dietas occidentales. La comida japonesa natto, hecha de frijoles de
soya cocidos fermentados por la bacteria Bacillus subtilis natto, es rica en MK-7. En un estudio prospectivo
que dio seguimiento a 944 mujeres japonesas (edades 20-79 años), la DMO al inicio del estudio fue asociada
positivamente con la ingesta de natto en mujeres postmenopáusicas (52). Durante el periodo de seguimiento
de tres años, la tasa de perdida de la DMO en el cuello femoral fue significantemente menor en mujeres que
consumieron natto (>200 μg/día de MK-7) en comparación con las que no lo consumieron. Ninguna
asociación fue encontrada entre la ingesta de natto y la DMO en mujeres postmenopáusicas (52).

La DMO total de la cadera y cuello femoral según los reportes fue también más alta en aproximadamente
2,000 hombres japoneses de 65 años y mayores que regularmente consumieron por lo menos un paquete por
día de natto (≥350 μg/día de MK-7) en comparación con aquellos que consumieron menos de un paquete por
semana (<50 μg/día de MK-7) (53). A pesar de que incrementar el consumo de natto también maximiza la
ingesta de otros compuestos dietarios (p. ej. isoflavonas de soya) que tienen beneficios potenciales para la
salud del esqueleto; aún existe la necesidad de encontrar mediciones fiables del estatus de la vitamina K.
Hasta la fecha, estudios basados en la observación han fallado inequívocamente en confirmar una asociación
entre los niveles de menaquinona circulante (MK-7 y MK-4) y el riesgo de fractura (17, 54).

Biomarcador del estatus de la vitamina K y la salud ósea

Los niveles totales circulantes de la proteína ósea, osteocalcina, han mostrado ser marcadores sensibles de
la formación ósea. Varias hormonas y factores de crecimiento, incluyendo la vitamina D pero no la vitamina K,
regulan la síntesis de la osteocalcina por los osteoblastos. Sin embargo, la vitamina K es un cofactor esencial
para la γ-carboxilación de los tres residuos de ácido glutámico en la osteocalcina. La subcarboxilación de la
osteocalcina en el hueso humano y suero ha sido ligada a el estatus pobre de la vitamina K. El grado de γ-
carboxilación de la osteocalcina es sensible a intervenciones nutricionales de la vitamina K, y de este modo
es usado como un indicador relativo del estatus de la vitamina K (13).

Se encontró que los niveles circulantes de la osteocalcina subcarboxilada (OCsc) eran más altos en mujeres
postmenopáusicas que en mujeres premenopáusicas, y marcadamente más altos en mujeres sobre los 70
años. También altas proporciones de OCsc a OC total (OCsc/OC) parecen predecir el riesgo de fractura de
cadera en mujeres de edad avanzada (55, 56). Aunque la deficiencia de vitamina K parecería la causa más
probable de la proporción de OCsc sanguínea elevada, algunos investigadores también han documentado
una relación inversa entre las medidas bioquímicas del estado nutricional de la vitamina D y los niveles de
OCsc, así como una disminución significativa de la proporción OCsc/OC a través de la suplementación con
vitamina D (57). Se ha sugerido que el incremento de la proporción de OCsc/OC circulante podría reflejar un
estatus nutricional pobre en general que incluiría la insuficiencia de vitamina D, la cual explicaría la
observaciones anteriormente mencionadas (58). Sin embargo, en varios estudios de intervención aleatorios,
controlados con placebo conducidos en niñas jóvenes (58, 59) y mujeres postmenopáusicas (60), la
suplementación con vitamina D fallo en disminuir las proporciones de OCsc/OC o mostrar algún efectos
adicional en la disminución de OCsc/OC a través de la vitamina K suplementaria.

Estudios de la suplementación con vitamina K y osteoporosis

Suplementación con vitamina K: La revisión sistemática de cinco ensayos clínicos aleatorios que evaluaron el
efecto de la suplementación con filoquinona (vitamina K1) en la DMO de la cadera usando dosis de entre 200
μg/día a 5,000 μg/día con duraciones de 12 a 36 meses encontró un beneficio poco prometedor para la salud
ósea (17). Aunque la suplementación con filoquinona disminuyo los niveles de OCsc en los cinco estudios,
solo un estudio reporto un efecto de la filoquinona suplementaria en la DMO (61). En este estudio, 150
mujeres postmenopáusicas fueron asignadas aleatoriamente para recibir un placebo, minerales (500 mg/día
de calcio, 130 mg/día de magnesio, y 10 mg/día de zinc) más vitamina D (320 UI/día), o minerales, vitamina D
y filoquinona (1,000 mg/día). El ritmo de la pérdida de DMO en el cuello femoral, pero no en la columna
lumbar, fue significativamente menor en sujetos con filoquinona suplementaria en comparación a los otros dos
grupos. De esta manera, evidencia de un supuesto beneficio de la filoquinona en la salud ósea en adultos
mayores es considerada débil. Ninguno de los estudios fue diseñado para evaluar el efecto de la filoquinona
en fracturas relacionadas con la osteoporosis. Investigación adicional podría buscar evaluar si la
suplementación con filoquinona podría mejorar la salud del esqueleto en sujetos en alto riesgo de una
insuficiencia de vitamina K (es decir, individuos con trastornos de malabsorción, o fibrosis cística).

Suplementación con vitamina K2: Las dosis farmacológicas de manaquinona-4 (MK-4; nombre comercial,
menatetrenona) son usadas actualmente en Japón en el tratamiento de la osteoporosis. De acuerdo con la
mayoría de los ensayos de intervención la investigación del efecto de una dosis alta de MK-4 en la perdida
ósea ha sido conducida en mujeres postmenopáusicas japonesas. Un meta-análisis del 2006 de siete
ensayos controlados aleatorios asoció el incremento de la DMO y la incidencia reducida de fractura (62).
Todos con la excepción de uno de los siete ensayos individuales emplearon 45 mg de MK-4 diariamente; el
otro ensayo uso 15 mg/día (62). Este meta-análisis reporto que la suplementación con MK-4 por más de seis
meses significantemente disminuyo el riesgo de fracturas vertebrales en un 60%, fracturas de cadera en un
77%, y fracturas no vertebrales en un 81%. Sin embargo, los resultados de este meta-análisis fueron
posteriormente restados de importancia debido al pequeño tamaño de los estudios incluidos y al hecho de
que algunos de ellos no fueron controlados con placebo pero en su lugar se usó un tratamiento abierto actual
(p. ej., con calcio y vitamina D). Adicionalmente, el análisis no incluyo datos de un estudio no publicado con
un tamaño de muestra más amplio que reporto ningún efecto de la MK-4 en el riesgo de fractura y habría
alterado la conclusión del meta-análisis (63).

Un estudio controlado sin placebo más reciente asigno aleatoriamente a más de 4,000 mujeres
postmenopáusicas japonesas para recibir calcio solo o en combinación con MK-4 (45 mg/día) por tres años.
Al final de un seguimiento adicional de un año (cuatro años en total), no hubo diferencias entre los grupos con
respecto a la incidencia de fracturas vertebrales, y solo una pequeña reducción fue apreciada en la incidencia
de nuevas fracturas clínicas en aquellas que tomaron el tratamiento combinado en comparación con el calcio
solo (4.4% vs 3.4%) pero solo en mujeres en alto riesgo de fracturas (64). Resultados dudosos han sido
reportados en ensayos adicionales conducidos en Europa y en los EE.UU. Un ensayo de intervención
controlado con placebo de tres años en 325 mujeres postmenopáusicas saludables encontró que la MK-4
suplementaria (45 mg/día) por tres años mejoro las medidas de la resistencia ósea en comparación con el
placebo (65). Debe notarse, esta dosis de MK-4 usada en la mayoría de los estudios citados es 500 veces
más alta que la IA para la vitamina K. Otro ensayo aleatorio, doble ciego, controlado con placebo de un año
en 365 mujeres postmenopáusicas americanas con una insuficiencia de vitamina K (osteocalcina
subcarboxilada ≥4%) encontró que ni la alta dosis de filoquinona suplementaria (1,000 μg/día) ni la de MK-4
(45 mg/día) tuvieron efecto en los marcadores del suero del recambio óseo o en la DMO (columna lumbar y
cadera) cuando se comparó con el placebo (66). En este estudio, todos los sujetos también recibieron
diariamente, calcio de etiqueta abierta (630 mg) y vitamina D3 (400 UI).

Aunque unos pocos estudios basados en la observación han sugerido un vínculo entre el consumo de natto
(rico en MK-7) y la salud ósea, un reciente estudio aleatorio, doble ciego, controlado con placebo en 334
mujeres postmenopáusicas saludables (1 a 5 años de postmenopausia) no encontró efecto alguno de 360
μg/día de MK-7 (en la forma de capsulas de natto) en la DMO en varios sitios después de un año en
comparación con el inicio del estudio (67). Otro ensayo controlado con placebo comparable en 244 mujeres
menopaúsicas encontró que la suplementación con 180 μg/día de MK-7 por tres años significantemente limito
la perdida ósea en el cuello femoral pero no en otros sitios (68). Actualmente, el papel potencial de las
menaquinonas suplementarios sobre la salud ósea aún necesita ser establecido en ensayos de mayor
magnitud, aleatorios, y bien controlados.

Antagonistas de la vitamina K en la salud ósea

Ciertos anticoagulantes orales, como la warfarina, son conocidos por ser antagonistas de la vitamina K (véase
Coagulación). Pocos estudios han examinado el uso crónico de la warfarina y el riesgo de fractura en mujeres
mayores. Un estudio reporto no asociación alguna entre el tratamiento a largo plazo con warfarina y el riesgo
de fracturas (69), mientras tanto otro encontró un riesgo significativamente mayor de fracturas vertebrales y
de las costillas en los usuarios de warfarina en comparación con los que no la usan (70). Además, un estudio
en pacientes de la tercera edad con fibrilación auricular reporto que el tratamiento a largo plazo con warfarina
estuvo asociado con un riesgo significativamente mayor de fracturas osteoporóticas en hombres pero no en
mujeres (71). Un meta-análisis de resultados de 11 estudios publicados encontró que la terapia oral de
anticoagulación estuvo asociada con una reducción muy modesta de la DMO en la muñeca y no cambio
alguno en la DMO en la cadera o espina (72). El desarrollo de nuevos anticoagulantes que no bloquean el
reciclaje de la vitamina K podrían ofrecer una alternativa más segura para el uso de antagonistas de la
vitamina K (73).

Vitamin K is a liposoluble vitamin. The predominant dietary form, phylloquinone or vitamin K1, is found in
plants and green vegetables; whereas menaquinone, or vitamin K2, is endogenously synthesized by intestinal
bacteria and includes several subtypes that differ in side chain length. Aside from its established role in blood
clotting, several studies now support a critical function of vitamin K in improving bone health. Vitamin K is in
fact required for osteocalcin carboxylation that in turn regulates bone mineral accretion; it seems to promote
the transition of osteoblasts to osteocytes and also limits the process of osteoclastogenesis. Several
observational and interventional studies have examined the relationship between vitamin K and bone
metabolism, but findings are conflicting and unclear. This systematic review aims to investigate the impact of
vitamin K (plasma levels, dietary intake, and oral supplementation) on bone health with a particular interest in
bone remodeling, mineral density and fragility fractures. PUBMED

Vitamin K has been purported to play an important role in bone health. It is required for the gamma-
carboxylation of osteocalcin (the most abundant noncollagenous protein in bone), making osteocalcin
functional. There are 2 main forms (vitamin K1 and vitamin K2), and they come from different sources and
have different biological activities. Epidemiologic studies suggest a diet high in vitamin K is associated with a
lower risk of hip fractures in aging men and women. However, randomized controlled trials of vitamin K1 or K2
supplementation in white populations did not increase bone mineral density at major skeletal sites.
Supplementation with vitamin K1 and K2 may reduce the risk of fractures, but the trials that examined
fractures as an outcome have methodological limitations. Large well-designed trials are needed to compare
the efficacies of vitamin K1 and K2 on fractures. We conclude that currently there is not enough evidence to
recommend the routine use of vitamin K supplements for the prevention of osteoporosis and fractures in
postmenopausal women.

También podría gustarte