UNIVERSIDAD NACIONAL DE PIURA FILOSOFÍA Y ÉTICA
SEMESTRE VIRTUAL 2020-I
LA AXIOLOGÍA
La axiología es una rama de la Filosofía que estudia los valores. La axiología se aplica también a
otros ámbitos como el Derecho y la Pedagogía, en el que aparecen temas de carácter axiológico.
En ocasiones se utilizan los términos Filosofía de los valores y Teoría de los valores.
“La Axiología también es llamada Teoría de los Valores, por su traducción del término griego, y es
una rama filosófica, nacida entre los siglos XIX y XX, cuyo objeto de estudio son los valores,
ocupándose de su naturaleza y jerarquía.
Trata de los juicios de valor, investigando los valores positivos y los negativos o disvalores, siendo
junto a la Deontología (teoría del deber) fundamentación de la Ética.
Como objeto de estudio de la Axiología, los valores representan cualidades de los objetos, que el
sujeto les atribuye por su propia convicción o por imposición o gestación social. Así uno puede
decir que su casa vale mucho para él, aunque el valor del mercado le atribuya un precio mucho
menor; o alguien puede valorar un cuadro como hermoso, mientras a otro le parece feo o le resulta
indiferente.
Existen ciertos valores dentro de cada grupo social y cultural, que hacen a su propia identidad, y
se los debe respetar, mientras no contraríen valores que se reconocen como universales, entre
los cuales podemos citar a la vida, la libertad o la dignidad humana. Quienes no aceptan los valores
ajenos, se dice que son etnocentristas, mientras que quienes respetan sus propios valores y los
ajenos, adoptan la postura del relativismo cultural.
Dentro de los valores podemos distinguir, los valores éticos (tendientes al bien) los estéticos
(dirigidos a lo bello) los religiosos, y los materiales.
Mientras lo deseable es que se perciban y se eduque en privilegiar los valores éticos sobre los
materiales, el mundo actual muestra una tendencia a lo contrario, generando invidualismo y
consumismo”.1
Esta palabra procede del francés axiologie, formada con los términos griegos ἄξιος ('digno',
'valioso', 'con valor') y λόγος (logos, que en este caso se puede traducir como 'estudio', 'teoría',
'tratado').
La axiología forma parte de la Filosofía, se centra en estudio y análisis de la naturaleza y las
funciones de los valores. Aunque el concepto de axiología se comienza a utilizar en el siglo XX,
los valores ya fueron objeto de estudio por parte de la Filosofía a través de autores como Sócrates,
Platón, Aristóteles y Kant.
Uno de los temas principales de la axiología filosófica es la objetividad y subjetividad de los valores.
En este ámbito también se estudian, en ocasiones por oposición de significado, los llamados
'valores negativos'.
Constantemente se utiliza en nuestra vida cotidiana palabras como “malo”, “bueno”, “justo”,
“injusto” los mismos que tienen algo en común y se distinguen fácilmente de otros términos como
1
Concepto de Axiología. Recuperado de [Link]
“casa”, “gato”, “madera”, “ocho”, etc. Sobre el primer grupo de palabras podemos observar que
existe mucho desacuerdo entre los miembros de una sociedad para determinar su aceptación, en
cambio es mucho más sencillo el consenso en torno al segundo grupo. Lo que tienen en común el
primer grupo de palabras es que no expresan seres (entes), sino, por el contrario, expresan
cualidades de estos seres, es decir, valores.
Las cuestiones discutidas acerca de lo que es bueno, feo, agradable, profano, etc., constituyen,
según esto, problemas acerca del valor de los hechos, de las personas y todo fenómeno en
general. Su papel en la vida diaria y su importancia para la orientación de la conducta son tan
grandes que ellos constituyen uno de los temas centrales de la reflexión filosófica y la existencia
humana.
La Axiología se ocupa de responder y estudiar cuestiones como ¿Qué significa la palabra valor?
¿En base a qué criterios podemos discernir el valor de las cosas? ¿Qué clases de valores existen,
cuáles son sus diferencias y cuáles son los valores éticos fundamentales?.
1. ¿QUÉ SON LOS VALORES?
Los valores son algo que tienen las cosas y que ejerce sobre nosotros una extraña presión; no se
limitan estar allí, a ser aprehendidos; sino que nos obligan a estimarlos. Pero hemos de distinguir
entre el valor y las cosas.
Las cosas tienen valor de distintas clases y en diferentes grados. El valor es una cualidad de la
cosa, pero no la cosa misma.
Los valores son cualidades; pero cualidades son el color, la forma, la materia, etc. Pero el valor no
es una cualidad real; es una cualidad irreal, cuya consideración no modifica para nada a lo que se
valora. Por ejemplo, decir que un adorno de color rojo es bonito o feo no altera la consistencia del
mismo.
Los valores no nos obligan a hacer nada, sólo esa cosa modesta, pequeña que es estimarlos.
Valor, entonces, es aquello que tienen los seres y que nos obligan a estimarlos.
2. CLASES DE VALORES
He aquí algunas de las principales clasificaciones que podemos reconocer fácilmente por nuestra
experiencia:
Los valores Sensoriales o hedonísticos: (del griego Hedoné = Placer), tales como lo
agradable y lo desagradable, lo placentero y lo doloroso; lo sabroso, lo suculento, lo sabroso,
lo asqueroso, etc.
Los valores vitales: Entre los que se encuentran lo saludable o insalubre, lo fuerte o lo débil,
etc.
Los valores económicos y técnicos: Tales como lo lucrativo, lo provechoso, lo útil, lo inútil,
lo eficaz, etc.
Los valores sociales y jurídicos: Tales como lo justo, lo injusto, lo solidario, el honor, la
igualdad, lo solidario, el orden, etc.
Los valores religiosos: Entre los que se encuentran lo santo, lo profano, lo piadoso, la
beatitud, la caridad, lo sacrílego, etc.
Los valores estéticos: A saber: lo bello, lo feo, lo bonito, lo agradable, lo desagradable, lo
elegante, lo cómico, etc.
Los valores éticos: Tales como lo bueno, lo malo, lo correcto, lo incorrecto, lo honesto, lo
austero, la probidad, etc.
Los valores teóricos o cognoscitivos: Tales como lo verdadero, lo falso, lo verosímil, lo
claro, lo riguroso.
Estos son los valores que predominan en nuestra estimación y conducta.
Al momento de establecer cuál es la naturaleza de los valores, aparecen las teorías o tendencias
axiológicas que tratan de responder esta cuestión:
3. TEORÍAS O TENDENCIAS AXIOLÓGICAS
Otro de los problemas existentes en el mundo de los valores, es su naturaleza, su esencia. ¿Dónde
se halla el valor?, ¿en el objeto que puede ser real o ideal, depositario del valor? o ¿ es el hombre
quien otorga valor y por lo tanto depende de él el valor? o acaso ¿el valor está en la relación que
se establece entre el hombre y el depositario del valor? o es que ¿el valor no existe?.
No obstante la existencia de muchas y variadas concepciones sobre la naturaleza y esencia del
valor, éstas pueden sintetizarse en, hasta cuatro, tendencias o teorías axiológicas, a saber:
3.1. Teoría objetivista
Tiene como principal exponente a Max Scheller (1874-1928). Postula que el valor es una
cualidad peculiar del depositario, que puede ser objeto, persona o su conducta. Sostienen
que esta cualidad “sui generis” está al margen de la persona o sujeto que valora. Puede el sujeto
negarle valor al depositario, pero eso no garantiza que éste tenga o no valor.
El valor está allí y es absoluto. Es cuestión de que el sujeto lo descubra usando esa disposición
de “intuición emotiva”, propuesta por Max Scheller, por lo que el hombre puede penetrar sin
dificultades al universo de los valores.
Las razones de los objetivistas, resaltan el hecho de que las variaciones de los objetos nos obligan
a variar nuestras apreciaciones, con lo cual se pretende mostrar que el valor está en función del
objeto. Sostienen que la proyección intencional de los actos valorativos, se refieren a las cosas y
no al sujeto.
Un juicio de valor, para estos filósofos, habla sobre el objeto y no sobre el sujeto. Señalan,
además que el conjunto de la experiencia valorativa, quedaría anulado al reducir los valores a
estados o realidades subjetivistas.
3.2. Teoría Subjetivista
Su principal exponente es Alexius Von Meinong (1853-1920). Sostiene que quien determina el
valor es la persona o sujeto. Si un objeto despierta esa intuición emotiva en el sujeto, entonces
ese objeto tiene valor. Él depende, por lo tanto del sujeto, el valor resulta así, cambiante y
mudable al ser, quien determina los valores.
Según los subjetivistas, si para el sujeto, el objeto que observa tiene valor, entonces se considera
que así lo es, porque es la persona quien lo sostiene.
El subjetivismo resalta el hecho de que los hombres difieren en sus juicios de valor y no llegan a
ponerse de acuerdo sobre el valor de muchos objetos. Se insiste en que los actos valorativos
están teñidos de sentimientos, implican deseos y tendencias y llevan el sello de la personalidad
del sujeto y su situación social. Todo esto pertenece al mundo interior, y por ello dicen estos
filósofos, el valor pertenece también al mundo subjetivo.
3.3. Teoría Relacional
Los axiólogos relacionistas plantean que el valor es una relación entre el sujeto y el objeto, y
supone, por ende, que existe un doble funcionamiento. Es decir que el valor es el resultante de
la relación que se da entre el sujeto que valora y el objeto que tiene la cualidad del valor. No
rechaza la cualidad “sui generis” del valor en sí. Tampoco al sujeto, el cual es parte importante en
la experiencia valorativa. Lo que rechaza es el carácter excluyente que le da cada una de las
teorías anteriores.
La teoría relacional reúne los aportes del subjetivismo y del objetivismo, afirmando que el valor es
cualidad del objeto, pero, así mismo, tiene la marca de la experiencia valorativa que la capta, “si
se considera al sujeto aislado no hay valor, lo mismo se da si se aísla al objeto”.
Aunque los relacionistas resumen ambas teorías, así también las cuestionan. Del objetivismo
critican que si los valores están en el objeto, como cualidad “sui generis”, la “tabla de valores “no
permanece estática y por el contrario fluctúa. Critica al subjetivismo ya que considerando que
cada sujeto establecería “sus” valores arbitrariamente, se perderá la gama de valores establecidos
como normas axiológicas universales. Así no habrá entonces, los buenos modales, las buenas
costumbres, el “buen gusto”; y toda la gama de valores que constituyen normas axiológicas
universales que, de una u otra manera, hemos aceptado.
3.4. Teoría del escepticismo axiológico
Los partidarios del escepticismo axiológico o emotivismo, consideran que el valor no tiene un
carácter objetivo ni subjetivo, ni de ningún otro orden; en verdad, afirman, no tiene entidad, por
la sencilla razón de que no existe algo que pueda llamarse valor.
El escepticismo pretende mantener fidelidad a la observación del mundo objetivo. Afirman que la
observación no permite descubrir nada objetivo correspondiente a la palabra “valor” o a cualquier
palabra de ese género. Ni aún en el mundo psíquico que corresponda a esta palabra. Decir que el
“valor” es sentimiento o deseo es usar un nombre distinto. La palabra “valor” es por esto -para los
defensores de esta teoría- un término vacío.
4. CARACTERÍSTICAS DE LOS VALORES
Según diversos autores, los valores presentan las siguientes características:
4.1. El Valer: En la clasificación dada por la teoría de los objetos, hay un grupo de éstos
que no pueden caracterizarse por el ser (como los objetos reales e ideales). De estos
objetos se dice que valen, y por lo tanto, que no tienen ser sino valer. La característica de
los valores es el ser valentes, a diferencia del ser ente y del ser válido, que se refiere a lo
que tiene validez.
La bondad, la belleza, la santidad, no son cosas reales pero tampoco entes ideales. Los
objetos reales vienen determinados, según sus clases, por su nota de especialidad,
temporalidad, causalidad, etc. Los objetos ideales son intemporales. Los valores también
son intemporales y por eso han sido confundidos con las idealidades, pero su forma de
realidad no es el ser ideal ni el ser real, sino el ser valioso.
La realidad del valor entonces, no es ser, sino, valer.
4.2. Los valores no son entes, ni materiales ni ideales, si no, más bien, cualidades
irreales. Lo que implica que éstos no estén sujetos a la demostración (como si lo están
los entes o cualidades reales e ideales), sino, sólo son susceptibles de ser mostrados (los
valores no se demuestran, sólo se muestran).
4.3. La objetividad: Los valores son objetivos, es decir, no dependen de las preferencias
individuales, sino que mantienen su forma de realidad más allá de toda apreciación y
valoración.
4.4. La No Indiferencia: Según esta característica, no existe ningún depositario que no
tenga valor. Equivocadamente, creemos que algo que ya no nos es útil (o sea que ya “no
nos sirve”) carece de valor, pero, el hecho de considerarlo “inútil” o “inservible” ese es el
valor que le identificamos.
4.5. La polaridad: Los valores se presentan siempre polarmente, porque, como lo hemos
dicho anteriormente, no son entidades indiferentes como las otras realidades. Al valor de
la bondad se antepone siempre el de la maldad, al de la justicia se antepone el de la
injusticia, al de la honestidad el de la deshonestidad, y así sucesivamente. La polaridad
de los valores es el desdoblamiento de cada cosa valente en un aspecto positivo y un
aspecto negativo. El aspecto negativo es llamado disvalor.
4.6. Jerarquía o graduación del valor: De las relaciones que se dan entre los valores
surge la jerarquización de los mismos, la tabla de valores. Esta se refiere a las estimativas
extremas que implican una polaridad de direcciones de la conciencia y una función de
graduación.
En base a ello, el valor es:
a) Absoluto o Graduado, cuando se valora un objeto o situación objetiva en
consideración aislada, a esto se denomina Acto de Atribución de Valor.
b) Comparativo o relativo, Cuando se consideran dos o más objetos o hechos al mismo
tiempo, comparando su valor, prefiriendo unos y postergando otros. A esto se denomina
Acto de Preferencia. En el cual se establece una primera función selectiva: preferencia y
una segunda función de jerarquización, rango de los objetos u hechos superiores o
inferiores.
Por intuición emocional no sólo captamos la esencia de los valores, sino también la jerarquía de
los valores, los valores se presentan ordenados en una relación jerárquica a priori. La jerarquía es
una característica esencial de los valores que determina su distinción entre valores superiores y
valores inferiores. La superioridad de un valor sobre otro se capta por medio del “preferir”, que es
un acto especial de conocimiento.
Los criterios para distinguir la jerarquía de los valores son:
a. La duración del valor. Los valores superiores son eternos, los valores inferiores son
fugaces, siempre se han preferido a los valores duraderos que a los pasajeros. Por
ejemplo: La cualidad de persistir a través del tiempo, caracteriza a las obras clásicas. El
valor de lo agradable es sensorial, mudable frente al valor de la salud y el valor del
conocimiento.
b. La Divisibilidad. La altura de los valores es tanto mayor cuanto menos divisibles son.
c. La Fundamentación de los valores. Los valores superiores sirven de fundamento a los
inferiores. Así lo agradable se funda en lo vital, en la salud. Todos los valores se fundan
en los valores religiosos que son los valores supremos.
d. Profundidad de la satisfacción. Que acaece en el percibir sentimental y en la posesión
de un bien positivamente valioso.
e. De la Relatividad. Se refiere al ser de los valores mismos, el valor de lo agradable es
relativo a un ser dotado de un sentimiento sensible, en cambio son valores “absolutos”
aquellos que existen para un puro sentir, amar u odiar espirituales. Los valores morales
pertenecen a esta última clase, un valor es tanto más alto cuando menos relativo es.
El preferir y la aplicación de los cinco criterios señalados nos ponen al descubierto una ordenación
jerárquica o tabla de valores, que según Max Scheller es la siguiente:
+ POSITIVOS CLASES DE VALORES - NEGATIVOS
Sagrado – Crédulo RELIGIOSOS Profano – Incrédulo
Bien ÉTICOS Mal
Belleza ESTÉTICOS Fealdad
Verdad COGNOSCITIVOS Falsedad
Salud – Vida VITALES Enfermedad – Muerte
Productividad ÚTILES Improductividad
Placer - Agradable SENSORIALES Dolor – Desagradable
Pues bien, entre esta clase o grupo de valores existe una jerarquía. ¿Qué quiere decir esta
jerarquía? Quiere decir que los valores religiosos afirmasen superiores a los valores éticos; que
los valores éticos afirmasen superiores a los valores estéticos; que los valores estéticos afirmasen
superiores que los valores lógicos y que éstos, a su vez, afirmasen superiores a los vitales; y
éstos, a su vez, superiores a los útiles y los valores útiles superiores a los sensoriales.
4.7. Los valores son cualidades puras: Los valores no son propiedades sino “pura
cualidad”, inmediatamente experimentable por el sentimiento puro en una intención
emocional.
Por ser cualidades puras, son también extraños por completo a la cantidad, son, así
mismo, extraños al tiempo y al espacio y cuando una cosa es valiosa, lo es
independientemente del tiempo, del espacio y del número. No tenemos en nuestra
sistematización una manera de contar, de dividir el valor de un objeto en unidades. Por
ejemplo no se puede afirmar lo siguiente: María es 30 Km. de buena, ni 20 Kg de bella, ni
50 Litros de agradable, tampoco 25 veces mala.
4.8. La no Independencia: Los valores no son independientes. Esta dependencia no debe
entenderse como una subordinación del valor a instancias ajenas, sino como una no
independencia ontológica, como la necesaria adherencia del valor a las cosas. Por eso
los valores se hacen siempre en referencia al ser, y son expresadas como predicaciones
del ser. Por ejemplo, no tendría sentido el afirmar: Bello, útil, bueno, justo. Tendríamos
que anteponer el ser, así tenemos: El paisaje es bello, el lapicero es útil, Pedro es bueno,
Miguel es justo.
4.9. La Materia: Los valores tienen materia, es decir un contenido peculiar y privativo. No
es que exista simplemente el valor, sino que se relaciona con su contenido que podemos
percibir directamente como: La elegancia y la santidad que son valores de distinta materia,
y no podemos intentar deducir el uno del otro.
4.10. La Intensidad: Los valores tienen grados de intensidad, así, por ejemplo lo bonito
puede ser muy bonito, hermoso; lo malo puede ser muy malo, pésimo, etc.