DIA DE LA BATALLA DE TARAPACA
La batalla de Tarapacá fue una acción bélica
que se desarrolló en la localidad homónima, el
27 de noviembre de 1879, durante la campaña
terrestre de la Guerra del Pacífico. Se
enfrentaron fuerzas
chilenas y peruanas, saldándose la batalla con la
victoria de estas últimas.
Tras el desembarco en Pisagua el 2 de
noviembre de 1879, el ejército chileno de
operaciones inició una serie de penetraciones al
interior del departamento peruano de Tarapacá
para consolidar sus posiciones y
asegurar las vías de comunicación y suministros.
En este contexto, se produjeron dos acciones militares de distinta importancia: un encuentro
de caballería muy limitado en Germania, el día 6 de noviembre, y una batalla en forma
en Dolores (también llamada San Francisco), el día 19 del mismo mes. Otro evento de importancia fue la
retirada de Camarones donde el ejército boliviano al mando del general Hilarión Daza, quien estaba en
marcha para encontrarse con las fuerzas de Juan Buendía, retorna a Arica sin enfrentar batalla alguna.
Producto de lo anterior, el ejército peruano inició un repliegue hacia Tiliviche para luego marchar hacia el
puerto de Arica, con el fin de reunirse con las fuerzas aliadas que se encontraban en esa posición.
DECLARACION DE LOS DERECHOS DEL NINO
La Declaración de los Derechos del Niño es un tratado internacional
aprobado el 20 de noviembre de 1959 de manera unánime por todos los
78 Estados miembros que componían entonces la Organización de
Naciones Unidas. Ésta basada a su vez en la Declaración de Ginebra
sobre los Derechos del Niño, de 1924, y recoge 10 principios. Tras
esta declaración, en 1989 se firmó la Convención sobre los
Derechos del Niño, con 54 artículos. A parte de la extensión, las
principales diferencias entre ambas es que el cumplimiento de una
convención es obligatorio y, por otra parte, la de 1989 cambia el
enfoque considerando a las niñas y niños como sujetos de protección
y no sólo como objetos de la misma. Esta declaración reconoce al niño
y la niña como "ser humano capaz de desarrollarse física, mental,
social, moral y espiritualmente con libertad y dignidad". Sus 10
artículos hacen referencia a los siguientes derechos:
El derecho a la igualdad, sin distinción de raza, religión, idioma, nacionalidad, sexo, opinión política...
El derecho a tener una protección especial para el desarrollo físico, mental y social.
El derecho a un nombre y a una nacionalidad desde su nacimiento.
El derecho a una alimentación, vivienda y atención médica adecuada.
El derecho a una educación y a un tratamiento especial para aquellos niños que sufren alguna discapacidad
mental o física.
El derecho a la comprensión y al amor de los padres y de la sociedad.
El derecho a actividades recreativas y a una educación gratuita.
El derecho a estar entre los primeros en recibir ayuda en cualquier circunstancia.
El derecho a la protección contra cualquier forma de abandono, crueldad y explotación.
El derecho a ser criado con un espíritu de comprensión, tolerancia, amistad entre los pueblos y hermandad.
ANDRES AVELINO CACERES
Andrés Avelino Cáceres Dorregaray fue un insigne
patriota, militar, político y expresidente peruano que
por su destacado rol en la Guerra del Pacífico (1879-
1883), al enfrentar con valor al invasor chileno, se
convirtió en Patrono del Arma de Infantería del
Ejército Peruano.
Nació en Ayacucho. Algunos afirman que el 4 de
febrero de 1833 y otros el 10 de noviembre de 1836,
al ser ese día el que Cáceres celebraba.
Aunque fue presidente constitucional del Perú de
1886 a 1890 y de 1894 a 1895 (cuando Nicolás de
Piérola dirigió un golpe de Estado contra él), Cáceres
es recordado sobre todo como el jefe militar ‘Taita
Cáceres’ -como lo llamaban sus soldados- o ‘El brujo de los Andes’, como lo llamaban los chilenos a quienes
combatía al dirigir la resistencia antichilena.
En su ‘Historia de la República del Perú. 1822 – 1933’, el historiador Jorge Basadre describe a Cáceres como
“alto, delgado, ancho de hombros, de aspecto imponente, de rostro enjuto (limpio) y blanco, ojos grises y
casi negros y una permanente cicatriz en el párpado derecho, cabello castaño, largo, poblado y entrecano y
espesas patillas ‘a la austríaca’, pues se afeitaba la barba desde el labio inferior hasta la garganta”.
“Para la guerra en el interior tenía extraordinarias condiciones… (y era) valiente en la lucha, eficaz en el
comando, tenaz ante el infortunio, luchó con (contra) los chilenos y también con la escasez de recursos,
con los rigores de la naturaleza, con la saña de las facciones políticas”.