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Soil Dynamics UCSC

Apuntes sobre dinámica de suelos de la UCSC

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Dinámica de Suelos

Facultad de Ingenierı́a
Departamento de Ingenierı́a Civil

Felipe Villalobos

Concepción, Campus San Andrés, Marzo 2009


Índice

1. Deformación de la corteza terrestre asociada a los terremotos de


1960 5
1.1. Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5
1.2. Sismicidad y tectónica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 6
1.3. Daños causados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9
1.4. Observaciones de cambios en la geologı́a y geomorfologı́a . . . . . . . 11
1.5. Evidencias, interrogantes e hipótesis . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 15
1.5.1. Subducción y mecanismo de falla . . . . . . . . . . . . . . . . 16
1.5.2. Deformación reciente de la corteza terrestre . . . . . . . . . . 19

2. Propagación de ondas en un medio elástico, isotrópico y homogéneo 25


2.1. Propagación unidimensional de ondas en un medio infinito . . . . . . 25
2.1.1. Onda longitudinal en una barra de longitud infinita . . . . . . 26
2.1.2. Onda tangencial en una barra de longitud infinita . . . . . . . 28
2.1.3. Onda torsional en una barra de longitud infinita . . . . . . . . 29
2.1.4. Solución de la ecuación del movimiento unidimensional . . . . 30
2.2. Ondas superficiales Rayleigh y Love . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 32
2.2.1. Ondas Rayleigh . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 33
2.2.2. Velocidad de ondas Rayleigh . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 36
2.2.3. Amplitud de desplazamiento de ondas Rayleigh . . . . . . . . 37
2.2.4. Ondas Love . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 40
2.3. Propagación de ondas en medios saturados . . . . . . . . . . . . . . . 43
2.3.1. Propagación de ondas en sólidos porosos saturados . . . . . . 45
2.3.2. Efecto de la napa freática en la propagación de ondas . . . . . 48
2.4. Atenuación de ondas de tensión . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 49
2.4.1. Amortiguamiento del material . . . . . . . . . . . . . . . . . . 50
2.4.2. Amortiguamiento por radiación . . . . . . . . . . . . . . . . . 54
2.5. Medición de parámetros sı́smicos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 56
2.5.1. Medición de movimientos fuertes . . . . . . . . . . . . . . . . 57
2.5.2. Parámetros de amplitud . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 60
2.5.3. Contenido de frecuencias . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 63

1
2.5.4. Espectros de respuesta . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 63
2.5.5. Factores que afectan los espectros de respuesta . . . . . . . . . 65

3. Medición de propiedades dinámicas de los suelos en el terreno 67


3.1. Reflexión y refracción de ondas elásticas . . . . . . . . . . . . . . . . 67
3.2. Ensayos de pequeñas deformaciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 73
3.2.1. Ensayos de reflexión de ondas . . . . . . . . . . . . . . . . . . 74
3.2.2. Ensayo de refracción de ondas . . . . . . . . . . . . . . . . . . 76
3.2.3. Ensayos down hole y up hole . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 78
3.2.4. Ensayo cross hole . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 80
3.2.5. Ensayo de penetración de cono sı́smico DH SCPT . . . . . . . 81
3.2.6. Ensayo de penetración de cono sı́smico XH SCPT . . . . . . . 84
3.2.7. Interpretación de los registros de onda de corte . . . . . . . . 87

4. Medición de las propiedades dinámicas de los suelos en el labora-


torio 92
4.1. Ensayo triaxial dinámico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 92
4.2. Ensayo de corte simple cı́clico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 99
4.3. Ensayo de columna resonante . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 106
4.4. Ensayo cilı́ndrico torsional . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 114
4.5. Bender elements . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 120

5. Compresibilidad del suelo bajo cargas cı́clicas 126


5.1. Arenas sometidas a cargas monotónicas . . . . . . . . . . . . . . . . . 126
5.2. Arenas sometidas a cargas cı́clicas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 132
5.3. Comportamiento cı́clico parcialmente drenado en suelos cohesivos . . 136

6. El fenómeno de licuación 144


6.1. Falla de flujo y movilidad cı́clica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 145
6.2. Evaluación del riesgo de licuación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 148
6.2.1. Susceptibilidad a la licuación . . . . . . . . . . . . . . . . . . 150
6.3. Evaluación del potencial de licuación . . . . . . . . . . . . . . . . . . 153
6.3.1. Resistencia a la licuación basado en ensayos SPT . . . . . . . 158
6.3.2. Evaluación del inicio de licuación . . . . . . . . . . . . . . . . 162
6.4. Presas de relave . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 165
6.4.1. Fallas sı́smicas de presas de relave . . . . . . . . . . . . . . . . 166
6.4.2. El fenómeno de licuación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 168
6.4.3. Mobilidad cı́clica y efecto de envejecimiento . . . . . . . . . . 172
6.4.4. Mobilidad cı́clica y contenido de finos . . . . . . . . . . . . . . 173
6.5. Mitigación del potencial de licuación . . . . . . . . . . . . . . . . . . 176
6.5.1. Técnicas de densificación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 177

2
6.5.2. Técnicas de mezclado e inyecciones . . . . . . . . . . . . . . . 181
6.5.3. Técnicas de drenado . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 184

Referencias 185

3
Prefacio

4
Capı́tulo 1

Deformación de la corteza
terrestre asociada a los terremotos
de 1960

1.1. Introducción
En terremoto de mayo de 1960 todavı́a sigue siendo el más grande registrado hasta
ahora por una red sismológica. El sismo mayor de magnitud 9.5, provocó veinte
minutos más tarde un devastador maremoto, que no sólo devastó las costas de Chi-
le, sino que alcanzó lugares tan lejanos como Japón, Hawaii, Rusia y Nueva Zelanda.

El interés por estudiar este tema y en particular este fenómeno que sucedió hace
cincuenta años, surge de la necesidad de conocer más sobre un evento que hizo vi-
brar el planeta y que incluso cambió parte de la geografı́a del sur de Chile, haciendo
desaparecer y surgir islas; cambiando el nivel de las costas; cambiando el curso y
desembocaduras de rı́os; provocando grandes deslizamientos de tierras; alterando las
mareas e incluso desencadenando erupciones volcánicas, todos procesos que requie-
ren de tiempo y de varios factores para ser desatados, fueron provocados de manera
repentina y en corto tiempo.

A pesar de los estudios geológicos, geofı́sicos y geotécnicos realizados después del


desastre, sorpresivamente han sido pocas las publicaciones relacionadas al mecanis-
mo generado por este evento. No es mucha la información sobre el área de ocurrencia
de éste. La mayorı́a de los estudios relacionados a la zona de subducción Sudameri-
cana se han hecho para latitudes más al norte (Jordan et al., 1982; Cahill e Isacks,
1992; Araujo y Suárez, 1994) o, en el mejor de los casos, solamente en la parte norte
del área de ruptura de Valdivia, o sea en Arauco (Tichelaar y Ruff, 1991; Bhom et

5
al., 2002; Krawczyk et al., 2003; Lüth et al., 2003).

Además, desde el punto de vista geotécnico casi nada se ha publicado respecto a la


consideración en el diseño de estructuras de contención por ejemplo situadas en zo-
nas afectadas por subsidencia. Estructuras que podrı́an estar estructuralmente bien
diseñadas para resistir los sismos, pero que debido a la subsidencia éstas no pudieran
salvaguardar ciudades y localidades costeras frente a inundaciones ocacionadas por
maremotos.

1.2. Sismicidad y tectónica


Resulta importante observar la ubicación tectónica de Chile para entender la acti-
vidad sı́smica que ocurre regularmente bajo nuestros pies. El mapa mostrado en la
Figura 1.1 indica la presencia de una extensa zona de subducción a lo largo de las
costas del océano Pacı́fico, donde la placa de Nazca se mueve en promedio alrededor
de 50 mm/año hacia la placa Continental, la cual también se mueve en promedio
alrededor de 30 mm/año. Otros estudios pueden indicar diferentes valores, pero el
orden de magnitud es similar, por ejemplo la Figura 1.2 muestra un valor de 84
mm/año. Esta actividad de subducción ha creado una profunda fosa que tiene una
profundidad de hasta 8000 m frente a Antofagasta. En la Figura 1.1 se puede ver
que las islas Juan Fernandez y de Pascua se encuentran próximas al lı́mite con la
placa Pacı́fico y que están rodeadas por complejos sistemas de placas. En mayo de
1960 el sur de Chile fue afectado seriamente producto del movimiento abrupto de
la placa de Nazca bajo la placa Continental. Se generó una secuencia de terremo-
tos, comenzando en la madrugada del 21 de mayo con un terremoto de magnitud
7.5, el cual fue seguido por más de una docena de fuertes replicas. El 22 de mayo
las replicas más fuertes tuvieros magnitudes de 6.5, 7.5, 7.8 y 7.5 respectivamen-
te. Estos sismos tuvieron su epicentro en la zona de Arauco en la latitud 37.5ºS
y longitud 73.5ºO. Después de estos terremotos se dijo que no podrı́a haber otro
sismo más fuerte en un largo periodo de tiempo. Sin embargo, estas aseveraciones
basadas en la estadı́stica fueron revocadas casi inmediatamente, dado que después
de lo que serı́a sólo una indroducción ocurrió el sismo más grande registrado en la
historia de la humanidad. El 22 de mayo de 1960 a las 15.11 horas un sismo con
una magnitud estimada inicialmente de 8.5 azotó las costas de Arauco en la lati-
tud 38ºS y longitud 73.5ºO, afectando alrededor de 1000 km entre Concepción y
Chiloé (Housner, 1963). Cabe mencionar que este sismo consistió en dos subeventos
que sumados dieron lugar a una magnitud de momento Mw = 9.5 (Kanamori, 1977).

La magnitud de momento es usada en sismos grandes dado que las magnitudes


locales de Richter o de ondas de cuerpo de perı́odos corto o largo llegan a un lı́mite.

6
Figura 1.1: Mapa de las placas tectónicas en América, mostrando vectores de velocidad
(Gaba, 2006)

7
4 M.-A. Gutscher / Journal of South American Earth Sciences 15 (2002) 3±10

Fig. 1. Seismicity and tectonic setting of the Andean margin with ¯at slab segments indicated by thick brackets and subducting oceanic plateaus shaded gray.
Seismicity is from the global relocated hypocenter catalog January 1964± December 1995 (Engdahl et al., 1998) and sorted according to depth and magnitude.
Andes are de®ned by the 2000 m contour with active volcanoes shown as black triangles. Inferred subducted plateas (Inca Plateau) and uncertain continuations
Figura 1.2: Mapa sı́smico y tectónico del margen Andino (tomado de Gutscher 2002)
(e.g. Cocos, Carnegie, Nazca, and Juan Fernandez Ridges) are dashed. Plate convergence vectors are based on a global kinematic model (DeMets et al., 1990).

segments of normal (ˆ 308) subduction. The former are also whose subducted continuation is poorly constrained (von
marked by an abundance of upper-plate seismicity within Huene et al., 1997). Seismicity cross-sections compiled
the Andes. These hypocenters were used to create a 3D using the relocated hypocenter catalog clearly delineate
perspective view of the subducting Nazca Plate (Fig. 2) by the position of the subducting Nazca plate and illustrate
gridding their position using Generic Mapping Tools the difference in subduction styles (Fig. 4).
Esto se conoce como saturación, dado que los instrumentos no pueden medir más
(GMT) software (Wessel and Smith, 1991). A ®lter was Tomographic images are another reliable means of
applied to remove upper plate seismicity (i.e. above 70 km imaging subducted lithosphere using perturbations in p-
allá de magnitudes locales Richter y de ondas de cuerpo de 6 a 7 y en el caso de
beyond 200 km from the trench). The 3D view images two wave velocities in the mantle (fast ˆ dense, cold litho-
distinct platforms in the Nazca Plate, one beneath Peru, and sphere) (van der Hilst and Mann, 1994; Engdahl et al.,
ondas de superficie la magnitud se satura a los 8. La magnitud de momento se in-
one corresponding to the Central Chile ¯at-slab. The 1995). Two cross-sections from the Chile margin based on
subducted continuation of Nazca Ridge is at the southern a global travel time tomographic model (Bijwaard et al.,
dependiza de parámetros locales basándose en los factores que producen la ruptura
limit of the Peru ¯at-slab and the predicted position of the 1998) show how rapidly the subduction style can vary
subducted Inca Plateau based on plate kinematic reconstruc- along strike. The section at 318S images the Nazca plate
a lo largo de la falla. La magnitud de momento es expresada por:
tions (Gutscher et al., 1999a) is also shown. The Central ®rst descending at a nearly 308 dip, then ¯attening and
Chilean ¯at-slab (Fig. 3) is bounded to the south by the continuing sub-horizontally, undersliding the South Amer-
subducting Juan Fernandez Ridge, a recent hotspot track, ican lithosphere over 500 km before bending again and
log M0
Mw = − 10,7 (1.1)
1,5
donde M0 viene dado en dinas cm (1 dina = 10−5 N) y se expresa como:

M0 = sr Au (1.2)

donde sr es la resistencia a la ruptura del material a lo largo de la falla, A es el área


de ruptura y u es el deslizamiento promedio. El nombre de momento hace referencia
a las unidades de fuerza y longitud de M0 . Por ejemplo, para el sismo mayor de mayo
de 1960, estimando gruesamente que cubrió un longitud aproximada de 1000 km y
un ancho promedio de 140 km (ancho de la zona de ruptura), resultando en A = 3·
1010 m2 . Se ha estimado que el deslizamiento de la corteza fue de aproximadamente
20 m. Si se asume una resistencia del material a lo largo de la falla es de 70 GPa,
resulta M0 = 2· 1023 Nm = 2· 1030 dinas cm, de (1.1) Mw = 9.5. El valor estimado
de sr ha sido recalculado conociendo de antemano el valor de Mw , este valor es

8
muy alto si se le compara con valores de cualquier tipo de resistencia de rocas
u hormigón por ejemplo, del orden de a lo más 100 ó 200 MPa. Obviamente las
condiciones tensionales unos cuantos kilómetros bajo la tierra son muy diferentes a
las encontradas en la superficie de ésta.

1.3. Daños causados


Gran parte del sur de Chile se vio destruido por los terremotos. Chillán, la ciudad
más al sur que mantenı́a contacto con Santiago tras el terremoto, tuvo un 20 % de
sus edificios dañados gravemente. Talcahuano quedó con el 65 % de sus viviendas
destruidas y un 20 % de las que se mantenı́an estaban inhabitables, mientras que
Concepción contaba con más de 125 muertos y 2000 hogares arrasados. El puente
viejo sobre el rı́o Bı́o Bı́o se derrumbó en tres secciones, mientras la usina de Huachi-
pato estuvo a punto de quedar inutilizable, luego de que la mezcla de hierro en un
alto horno comenzara a enfriarse tras el corte de la energı́a eléctrica. El agua inundó
las minas subterráneas de carbón en Arauco. Los Ángeles fue destruida en un 60 %
y Angol por sobre el 82 %, quedando 6000 personas en dicha ciudad sin hogar. El
lago Villarrica se desbordó, mientras un alud de tierra sepultó a los 300 habitantes
de la comunidad mapuche de Peihueco.

Valdivia y sus alrededores fueron las zonas más afectadas. Las Figuras 1.3(a) y
1.3(b)) muestran la costanera de Valdivia antes y después de los terremotos donde
el edificio de tres pisos sirve de referencia. Las fotos de las Figuras 1.4(a) y 1.4(b)
fueron tomadas por Karl Steinbrugge el 19 de junio de 1960, lográndose apreciar el
hundimiento de la costanera alrededor de 2 m debido a la subsidencia del terreno.
En Valdivia el 40 % de los hogares fueron destruidos por los movimientos telúricos,
dejando a más de 20000 personas damnificadas. El rı́o Calle-Calle inundó gran parte
del centro de la ciudad, lo que obligó a la evacuación de los barrios de Collico, Las
Ánimas e Isla Teja. Importantes edificios, como el del Cuerpo de Bomberos y el
Hospital, quedaron seriamente dañados. El cercano puerto de Corral sufrió el azo-
te del maremoto que arrastró a gran parte de su población, dejando centenares de
muertos y desaparecidos. La bahı́a en que desemboca el rı́o Valdivia recibió a di-
versos barcos arrastrados por las olas: el ‘Carlos Haverbeck’ y ‘Canelos’, los vapores
‘Prat’ y ‘Santiago’, los remolcadores ‘Pacı́fico’ y ‘Chanchorro’ y el buque de dragado
‘Covadonga’, muchos de los cuales se hundieron. El ‘Canelos’ varó en un sector del
rı́o Valdivia, mientras el ‘Santiago’ recaló en las cercanı́as de Niebla y la ‘Covadon-
ga’ sobre una escuela en las cercanı́as del rı́o Putimay. Al igual que en Corral, en
toda la costa el maremoto provocó más daños que el terremoto mismo. En la zona
de Cautı́n, los pueblos de Toltén, Puerto Saavedra y Queule fueron prácticamente
barridos por el maremoto. La población de alrededor de 2500 habitantes alcanzó

9
(a) (b)

Figura 1.3: La costanera de Valdivia (a) antes y (b) después de los sismos (Steinbrugge y
Flores, 1963)

(a) (b)

Figura 1.4: Calle de la costanera con losas de hormigón del pavimento dislocadas, algunas
quebradas e inclinadas hacia el rı́o (a) bajo puente Pedro de Valdivia y (b) inmersión de
esta calle pasado el puente aguas arriba (Steinbrugge y Flores, 1963)

10
a huir a tierras altas antes de presenciar como las olas arrastraban las casas mar
adentro, dejando con estos pueblos completamente asolados. Situaciones semejan-
tes ocurrieron en poblados de la costa de Valdivia como Los Morros, San Carlos,
Amargos, Camino Amargos, Corral Bajo, La Aguada, San Juan, Ensenada, Niebla,
Mehuı́n y Los Molinos; y en la costa de la provincia de Osorno como Bahı́a Mansa,
Pucatrihue, Maicolpué y Choro Traiguén.

Puerto Montt sufrió la destrucción del 80 % de sus construcciones, tanto por el terre-
moto como por el maremoto y los posteriores incendios, desapareciendo el mercado
de Angelmó entre otras localidades. En Chiloé, gran parte de los pueblos costeros
también sufrieron el embate de las aguas y se destruyó la mayor parte de los pa-
lafitos en localidades como Chonchi o Dalcahue; los pequeños poblados de la costa
occidental quedaron aislados y Rahue fue completamente arrasado.

1.4. Observaciones de cambios en la geologı́a y


geomorfologı́a
Weischet (1963) presentó un estudio geomorfológico de la región realizado después
de los sismos, el cual se compara con un estudio similar, pero hecho antes de los
sismos. Existen evidencias que demuestran los cambios en el nivel del terreno ası́
como los efectos del maremoto en los procesos geológicos y geomorfológicos.

Tal como se ha mencionado anteriormente los epicentros de los terremotos han sido
localizados alrededor de 200 km al norte de Valdivia (Figura 1.5). Sin embargo, Weis-
hert (1963) plantea que de acuerdo a sus observaciones sobre los efectos sı́smicos,
éstos no habrı́an sido muy significativos comparados con los serios daños ocurridos
en el área de Valdivia. Esto da a entender que a pesar de lo fuerte de los sismos
el mayor daño se concentró en áreas de cuencas deprimidas tectónicamente y en
áreas con condiciones geológicas y geotécnicas desfavorables. Una situación similar
sucedió también en el terremoto de Ciudad de México en septiembre de 1985, donde
el epicentro ocurrió a aproximadamente 350 km de la zona de mayores daños.

Al oeste de la ciudad de Valdivia, casi todos los muros de albañilerı́a fueron destrui-
dos, mientras que los muros de hormigón armado fueron severamente agrietados, y
casi todas las casas aporticadas fueron destrozadas o desplazadas. Lamentablemete
no hubo registros de aceleraciones, por ello sólo es posible deducir posibles niveles de
aceleraciones. Weishert (1960) entrega las estimaciones de Takahashi (1960), quien
estimó aceleraciones sı́smicas para esta región del orden del 25 al 30 % de la acelera-
ción de gravedad a partir de una intensidad de Mercalli de X. Aproximadamente 20

11
km al este y oeste de Valdivia, en los poblados de Heullelhue y Corral casas con las
vigas de fundación totalmente podridas sobrevivieron los terremotos indicando que
una intensidad de Mercalli de VII no habrı́a sido alcanzada. Esto se puede explicar
por la ubicación de estas localidades, las cuales se encuentran sobre el basamento
rocoso de la cordillera de la costa, no ası́ Valdivia ubicada sobre un área baja y sin
la geologı́a rocosa de la cordillera de la costa. Valdivia se encuentra situada sobre
depósitos sedimentarios aluviales profundos (≈ 40 m), los cuales sobreyacen depósi-
tos de gravas antes de alcanzar el basamento rocoso.
Area affected
)

Concepción
60 (Mw = 9.5

Arauco
e May 22, 19

Valdivia
Valdivia
Rupture zon

Corral

Chiloé

Figura 1.5: Ubicación de Valdivia en el sur de Chile y respecto a los rı́os y el océano

Durante las primeras horas siguientes al terremoto del 22 de mayo, fueron inun-
dados todos los humedales y pastizales a lo largo de los tramos bajos junto a cursos
de agua entre el rı́o Imperial y el sur de Chiloé. La Figura 1.6(a) muestra la des-
aparición del islote Haverbeck frente al sector de Miraflores en Valdivia y la Figura
1.6(b) es otra vista del islote. En la cuenca de Valdivia cerca de las 17:00 horas,
Weischet (1963) observó las aguas del rió Calle-Calle no sólo fluyendo aguas arriba
sino a una velocidad mayor a la vista fluyendo aguas abajo (Figura 1.7(a)). Dı́as
más tarde, a 30 km aguas arriba de la desembocadura se observaron peces mari-
nos y agua salada. Sólo después de algunos meses, el agua que inundó las planicies
se volvió dulce. Las inundaciones cubrieron planicies de siembra alcanzando 15000
hectáreas solo en Valdivia (ver foto de la Figura 1.7(b)).

El descenso del terreno por una parte se puede atribuir a la compactación de se-
dimentos arcillosos y arenosos, los cuales tienen espesores del orden de 40 m en

12
(a) (b)

Figura 1.6: Islote Haverbeck, a) vista desde rı́o Valdivia y b) vista desde Miraflores (Stein-
brugge y Flores, 1963)

Valdivia. Por otra parte, se puede atribuir a un movimiento de la corteza terrestre


o a una combinación de ambos. Resultó difı́cil en primera instancia distinguir entre
estos procesos geológicos debido a la ausencia de puntos de referencia fijos para ası́
hacer un nivelamiento topográfico. Antes de ocurridos los sismos tampoco habı́a su-
ficiente información geológica y geotécnica que ayudara en el estudio de subsidencia
del terreno. Sin embargo, Weischert (1963) serı́a uno de los primeros en establecer
como causa de la subsidencia del terreno la deformación de la corteza terrestre.

(a) (b)

Figura 1.7: (a) Botes sueltos yendo aguas arriba después de haber pasado el puente Pedro
de Valdivia media hora después del mayor sismo y (b) inundación de campos alrededor de
Valdivia (Steinbrugge y Flores, 1963)

El efecto de la compresión dinámica de depósitos sedimentarios blandos es sólo


local y comprenderı́a unos cuantos centı́metros. Sin embargo, depresiones del te-
rreno entre 1 y 1.5 m ocurrieron a lo largo de una extensa área de más de 600 km

13
de largo por 30 km de ancho con una inclinación hacia la costa. El descenso de la
franja costera se pudo observar por ejemplo en rı́o Maullı́n hasta Puerto Toledo, en
el rı́o Bueno hasta casi La Unión, en el rı́o Valdivia y Calle Calle hasta Huellehue y
en el rı́o Cruces hasta San José de la Mariquina. Puerto Montt no sufrió subsidencia.

En el sector norte, en la penı́nsula de Arauco el terreno en vez de hundirse se levantó


1.2 m y al sur de Chiloé, en la isla Guafo, se determinó entre 1 y 3 m el levantamiento
del terreno. El islote Guafito quedó unido a la isla Guafo por medio de una playa, la
cual no desparece ni con marea alta. La batimetrı́a en el puerto de Corral y en el rı́o
Valdivia y en general en todas las vias navegables cambió sustantivamente. Bancos
de arena que estaban a 1 ó 2 m de profundidad ahora afloraban, esto sumado a la
erosión del fondo del cause producto de las mayores corrientes aumentaron el calado
de las naves que ahora podı́an ingresar con mayor facilidad a Valdivia.

Además, se reportaron cinco olas de maremoto (Weischet, 1963). La primera ola


alcanzó la costa a las 15:30 hora chilena, la primera destructiva a las 16:20, y la
última a las 21:30. Weischet (1963) realizó una descripción del maremoto estimando
que la altura de la segunda ola fue de 8 m. La altura de las olas varı́a con la confi-
guración de la costa y la batimetrı́a costera. Al sur de la bahı́a de Puerto Saavedra
fue determinada una altura absoluta de 11.5 m de la ola, en Mehuı́n y Corral se
midieron olas de 8 m de altura, en bahı́a Mansa olas de 7.5 m de altura y en Ancud
olas de 5 m de altura.

Si los terremotos y maremotos ya habı́an causado enorme daño, posibles catástrofes


aún mayores eran analizadas por organismos gubernamentales. Debido a los terre-
motos, diversos deslizamientos de tierra habı́an ocurrido en los sectores montañosos.
El más peligroso fue el que bloqueó el desagüe del lago Riñihue. El Riñihue es el
último de los Siete Lagos, una serie de lagos interconectados que desaguan por el
rı́o San Pedro, el cual recorre diversas localidades hasta llegar a Valdivia antes de
desembocar en el oceáno Pacı́fico. Antecedentes del tipo de desastre que se podı́a
producir ya se conocı́an, ya que está descrito que en el terremoto del 16 de diciem-
bre de 1575, en el que la fuerza del sismo fue tan grande que un derrumbe cerró el
desaguadero del lago Riñihue, dique que cedió en abril del año siguiente, inundando
en forma desastrosa una extensa región (Davis y Karzulovı́c, 1963).

Al bloquearse el rı́o San Pedro, el nivel de las aguas comenzó a crecer rápidamente.
Cada metro que subı́a el nivel del lago correspondı́a a 20 millones de metros cúbicos
por lo que cuando el lago se rebalsase al superar el tercer y último tapón de 24 m
de altura, tendrı́a más de 4800 millones de metros cúbicos que bajarı́an por el rı́o
San Pedro con un caudal de más de 3000 m3 /s (durante sus crecidas, el San Pedro
no superaba los 400 m3 /s) destruyendo todos los pueblos en su ribera en menos de

14
5 horas. Dicho caudal podrı́a haber aumentado a cifras incalculables en caso de que
el tapón formado hubiese colapsado.

Para evitar que una avalancha llegara a Valdivia, diversos batallones del Ejército
de Chile y cientos de obreros y constructores de ENDESA, CORFO y el Ministerio
de Obras Públicas participaron en la tarea de controlar el vaciado del lago de tal
forma que su cauce no arrasara con lo que quedaba de aquellas ciudades. Para esto,
27 bulldozers trabajaron en bajar el nivel del tapón de 24 a 15 m para que el la-
go comenzara a vaciar lentamente 3000 millones de metros cúbicos, mientras otros
detenı́an el flujo de los rı́os que conectan el Riñihue con los lagos Panguipulli, Calaf-
quén, Neltume y Pirihueico. Después de 23 dı́as, tras agotadoras horas de trabajo,
el lago comenzó lentamente a vaciarse desvaneciendo el potencial peligro a los cien
mil habitantes que vivı́an aguas abajo. Los trabajos, liderados por el ingeniero Raúl
Sáez, acabaron solamente 63 dı́as después del inicio de las maniobras.

1.5. Evidencias, interrogantes e hipótesis


A partir de los hechos descritos y de las evidencias entregadas por investigadores
testigos de los ocurrido e investigadores que con el tiempo han seguido estudiando
los sismos de 1960 es posible plantear hipótesis que expliquen el fenómeno de subsi-
dencia tectónica. Repasando a grandes rasgos las evidencias se tiene una depresión
del terreno de entre 1 a 1.5 m a lo largo de una franja en la zona costera y levan-
tamientos del terreno en los extremos norte (1.2 m en la penı́nsula de Arauco) y
sur (1 a 3 m en la isla Guafo, al sur de Chiloé). Desplazamientos horizontales de
alrededor de 20 m en la zona costera y alrededor de 2 m en la cordillera de los Andes.
Compactación de unos cuantos centı́metros de sedimentos aluviales en valles y en
planicies junto a causes fluviales. Además de cambios batimétricos detectados por
la armada y por navegantes.

Una de las interrogantes que puede confundir es sobre las causas de la inunda-
ción de Valdivia. Sabiendo de la existencia de maremotos, intensas lluvias en la
zona y el desborde aunque controlado del lago Riñihue. Si se descartan estas causas
dado que como muestran las fotos del islote Haverbeck y la costanera en las Figuras
1.6(a) y 1.7(a) respectivamente, el mar entró a Valdivia aproximadamente media
hora después de ocurrido el gran terremoto por lo tanto antes de las grandes olas,
las intensas lluvias de otoño e invierno y entes del Riñihuazo. Ası́ quedan como cau-
sas la compactación dinámica de los depósitos sedimetarios de gran espesor y de la
subsidencia tectónica. Pero incluso asumiendo estas hipótesis surge la pregunta de
por qué Valdivia hoy, después de 50 años de ocurridos los sismos, se encuentra sobre
el nivel del mar volviendo los sectores inundados a sus niveles originales previos a

15
los sismos de 1960. 1.7(b)).

(a) (b)

(c)

Figura 1.8: Valdivia desde isla Teja (a) antes (b) inmediatamente después del gran terre-
moto (Steinbrugge y Flores, 1963) y (c) hoy en dı́a

1.5.1. Subducción y mecanismo de falla


El tipo o geometrı́a de subducción a lo largo de Chile no es el mismo y de hecho va
variando. Una manera intuitiva de explicarlo es por medio de la altura decreciente
hacia el sur de Chile de las montañas tanto las de la cordillera de la costa como las
de la cordillera de los Andes. Gutscher (2002) ha planteado la hipótesis que establece
para la zona norte de Chile una subducción denominada placa plana (flat slab en
inglés) y para la zona sur denominada placa empinada (steep slab en inglés), ver
Figura 1.10(a).

El mechanismo de falla o como la o las fallas se desplazaron ha sido detectado


superficialmente a través de evidencias geológicas tales como orientación y direc-
ción de deslizamiento (Álvarez, 1963). Asimismo, la información sı́smica obtenida

16
ha resultado ser muy limitada e insuficiente para delimitar con precisión la zona
focal (Plafker y Savage, 1970). Debido a que las primeras ondas en llegar fueron de
alguna manera traslapadas en la mayorı́a de los sismógrafos por las grandes réplicas
predecesoras, ha sido prácticamente imposible hasta ahora definir un plano de falla
para el sismo mayor (Cifuentes, 1989). Por la misma razón no ha sido posible pre-
cisar la localización del epicentro del sismo principal. El organismo estadounidense
de costas y geodesia localizó el epicentro sobre la plataforma continental, aproxi-
madamente a 80 km costa afuera de la lı́nea costera y a 60 km al oeste de la isla
Mocha, 38.3ºS, 74,3ºO, ver Figura 1.9 (Talley y Cloud, 1962). A pesar de las di-
ficultades existentes Cifuentes (1989) relocalizó la secuencia de sismos usando una
técnica llamada del evento principal, de acuerdo al cual, los dos sub eventos del
sismo principal fueron relocalizados a 38.05ºN, 72.34ºO y 38.16ºN, 72.2ºO (entre
Victoria y Ercilla). Krawczyk et al. (2003) presentaron por primera vez la geometrı́a
del bloque de subducción de esta área y propusieron una nueva localización a los
73.08ºO. Este terremoto es conocido como el terremoto de Valdivia, sin embargo,
su epicentro estuvo localizado 200 km al norte de Valdivia.

A pesar que se ha estimado en 20 m el deslizamiento promedio por medio de análisis


de dislocación de la deformación superficial vertical (Plafker y Savage, 1970; Plaf-
ker, 1972) otros estudios han concluido que el deslizamiento ha sido incluso el doble.
Kanamori y Cipar (1974) estimaron una dislocación promedio de 24 m a partir
del análisis de deformaciones de perı́odo largo en sismogramas. Barrientos y Ward
(1990) ocuparon la información de deformación superficial de más de 300 puntos
para investigar la distribución de deslizamientos sobre la superficie de ruptura. Ellos
encontraron una variedad de valores de deslizamiento con algunos máximos incluso
mayores a 40 m. De modelos de deformaciones se ha encontrado que para compati-
bilizar los desplazamientos superficiales el deslizamiento requerido serı́a de al menos
40 m (Lorenzo-Martı́n, 2006). Sin embargo, si pensamos que el perı́odo de retorno
para un sismo de este tipo ha sido estimado en 128 ± 31 años por Nishenko (1985) y
de acuerdo a la actual tasa de convergencia de las placas de Nazca y Sudamericana
mostrada en la Figura 1.1, el deslizamiento acumulado debiera ser menor a 10 m.

La zona de Wadati Benioff ha sido delineada por Bohm et al. (2002) a partir de
una campaña de registros sı́smicos realizada entre el Bı́o Bı́o y la Araucanı́a en el
año 2000. A pesar de la dispersión de puntos en la zona de la penı́nsula de Arauco, es
posible estimar un ángulo de inclinación de la placa de Nazca de aproximadamente
15º para profundidades menores a 40 km. Para profundidades mayores la inclinación
aumenta a más del doble siendo alrededor de 36º hasta una profundidad máxima
de unos 160 km. Sin embargo, la descripción de la zona de subducción en la zona
de Valdivia y más al sur no está tan bien estudiada. Una posibilidad es asumir la
misma configuración determinada para Arauco en la zona de Valdivia. A partir de

17
Figura 1.9: Mapa del área de estudio, se muestran vectores de velocidades medidas y
estimadas (Lorenzo-Martı́n et al. 2006)

18
Fig. 7. Shallow seismicity (,70 km) of the southern Andes margin, with histogram of seismic energy released in the upper plate 250±800 km from the trench
from 21 to 448S (energy in 10 6 J). N±S width of sampling boxes ˆ 18. Shaded boxes at right indicate ¯at slab segments, with pairs of numbers indicating
seismic energy released 1900±1963 (left) and 1964±1995 (right).

the inherent imprecision of hypocenter locations 5. Conclusions


(^10 km).
esto y conociendo la profundidad
Summarizing the de
The size of the locked zone is of fundamental interest las réplicas
observations from the Andeanel ancho del área de ruptura ha sido
margin,
because it is proportional to the maximum seismic moment
the following appears true: (1) There is great variation of
estimada en 140 km (Cifuentes,
release of interplate earthquakes. The average length of the 1989).
subduction style along strike and no one single `Andean'
recurrence interval will likely also be increased. Thus, style. (2) The primary factor controlling subduction style
models of forearc thermal structure need to be reevaluated appears to be buoyancy, as modi®ed by the presence of M. Bohm et al. / Tectonophysics 356 (2002) 275–289 279

for margins exhibiting a ¯at subduction style and the anomalously thick (15±20 km) oceanic crust (3) Flat
seismic risk reassessed. This important work is in progress subduction changes the thermal structure of the margin,
and will be reported in the near future. displacing the hot asthenospheric wedge away from the

Fig. 8. Cartoon illustrating the effect of subduction style on thermal structure of subduction zones. Note the increased size of the
Fig. 3.`cold' forearc
Distribution of the for ¯at earthquakes. Crustal events (depth V 40 km) are displayed with white filling. Black triangles mark station
333 located
subduction and resulting increased size of the seismogenic zone. (a) (b)
locations. Grey lines indicate the Bio-Bio, Gastre and Liquiñe-Ofqui fault zones. The presentation is rotated 11.4j counterclockwise (E – W
cross section is perpendicular to the trench) in order to obtain a best focusing of the Benioff zone. (A) Map showing the epicenters of the
earthquakes. (B) Hypocenters projected onto a N – S vertical cross-section. (C) Projection of the hypocenters onto an E – W vertical cross-section
displaying the Benioff zone. (D) Depth – frequency distribution of the earthquakes showing maxima at 20 and 60 km depth.

Figura 1.10: Zona de Wadati Benioff: (a) tipo de subducción,


the velocity lamantle
structure of the crust and upper figurain superior
P travel times from events corresponde
observed at a single station
southern Chile is sparse, a model parameterization versus the corresponding P travel time is plotted.
a la zona sur de Chile y la figura inferior a lawith
zona norte
regular geometry was [Link] wideChile
range of v
starting models was used for the inversion procedure
(Gutscher,
Layers that were less resolved2002) y (b)
or had similar velocities
were combined, resulting in a preliminary P wave
p

in order to take all possible solutions into account. velocity model with eight layers of 5 –30 km thick-
determinación de la zona de Wadati Benioff aThe partir de
initial S wave velocities epicentros
were derived using a
constant v /v ratio of 1.75, which was estimated from
de sismos
ness. Based on this model superficiales
independent v and v
inversions were performed for different v /v ratios
p s
p s p s

(≤ 40) demarcados con cı́rculos blancos y sismos profundos en cı́rculos


a linear regression on a set of diagrams, where the S –
negros, registrados
in the range of 1.6 –1.9, results of which are shown in

en estaciones demarcadas con triángulos en el año 2000 (Bohm et al., 2002)

La longitud de ruptura del sismo mayor no ha sido del todo bien establecida de-
bido a la falta de datos al sur de Chiloé. De datos de sismógrafos de deformación
y de péndulo Benioff et al. (1961) determinaron el largo de la zona de ruptura en-
tre 960 y 1200 km. A partir de la distribución de réplicas durante el primer mes,
Cifuentes (1989) determinó un valor de 930 km. El desplazamiento vertical medido
en el punto más austral fue a 45.21º, alrededor de Aisen (Plafker y Savage, 1970)
resultando en 900 km. Sin embargo, los desplazamientos se extendieron hasta la
penı́nsula de Taitao, dado que allı́ se registraron levantamientos del terreno de unos
cuantos centı́metros, de donde resulta una distancia de 1000 km.

1.5.2. Deformación reciente de la corteza terrestre


La zona de subducción de los Andes se ha formado como resultado de una subduc-
ción oblicua de la placa de Nazca oceánica bajo la placa Sudamericana continental.
Este margen convergente tectónicamente activo se extiende a lo largo de la costa
oeste de Sudamérica desde Colombia hasta el sur de Chile por más de 7500 km y es
la zona de subducción más larga del mundo. La tectónica Andina se caracteriza por

19
considerables cambios existentes a lo largo de la zona de subducción. De los estudios
sı́smicos de Wadati-Benioff se sabe que a 100 km de profundidad la placa de Naz-
ca de subducción consiste de cuatro segmentos alternantes con partes empinadas y
planas y con tres zonas de transición intermedia (Cahill and Isacks, 1992; Creager
et al., 1995). Dos de estas zonas de transición se encuentran dentro la zona central
y sur de Chile. Existen otras caracterı́sticas tectónicas de la zona de subducción
Andina que exhiben variaciones importantes las cuales pueden estar relacionadas
con la geometrı́a de la placa de subducción: por ejemplo, centros magmáticos del
cenozoico reciente se encuentran mayormente sobre las partes empinadas de la placa
de subducción.

Figura 1.11: Plano de velocidades de la red de GPS SAGA relativas a Sudamérica quie-
ta (campañas de 1994 a 1996). Las elipses representan lı́mites de confidencia del 95 %.
Se muestran los epicentros y el área de ruptura en lı́nea punteada de los terremotos de
Antofagasta de 1995 (8.0 Mw) y Valdivia de 1960 (9.5 Mw) en estrella. El vector de con-
vergencia relativa entre las placas de Nazca y Sudamericana es igual a 65 mm/año (Klotz
et al., 2001)

Varios proyectos han estudiado la deformación de los Andes Central usando técnicas
de geodésia espacial. Estos estudios se han concentrado en la zona norte de Chile,
Perú y Bolivia y han utilizado sistemas GPS de mediciones (Norabuena et al., 1998;
Bevis et al., 1999). Ası́ se ha podido medir con precisión campos de velocidades de
la corteza terrestre. El estudio de Bevis et al. (1999) con 12 estaciones geodésicas
completó el vacı́o de información existente al norte y sur de Arica. Además ellos

20
señalaron las dificultades en las diferentes combinaciones de soluciones GPS. Por
otro lado, Klotz et al. (1999) presentaron el campo de velocidad entre las latitudes
22ºS y 26ºS, la cual fue fuertemente afectada por el terremoto de Antofagasta de
1995.

La deformación reciente de la corteza terrestre al sur de Chile ha sido estudiada


por Klotz et al. (2001). Los resultados obtenidos en el estudio se resumen en la
Figura 1.11, donde el campo de deformación de la corteza terrestre se presenta por
medio de vectores de velocidad entre las latitudes 22º y 42º. De la Figura 1.11 se

Figura 1.12: Zona sismogénica a lo largo de la interfaz Nazca-Sudamericana deducida del


modelo de dislocación elástica. (a) Plano de velocidades residuales obtenidas mediante la
resta de la señal inter sı́smica estimada por el modelo a las velocidades observadas y (b)
sección transversal que muestra en lı́nea discontinua la profundidad promedio en la zona
de transición a partir de estimaciones geodésicas de acoplamiento (Klotz et al., 2001)

puede señalar que en la parte central del área de estudio (26ºS - 37ºS), entre las
ciudades costeras de Taltal y Concepción, la magnitud de los vectores de velocidad
es grande (hasta 3.5 cm/año). La dirección de estos vectores tiende a coincidir con

21
la dirección de convergencia relativa entre las placas de Nazca y Sudamericana. Sin
embargo, la velocidad decrece gradualmente en la medida que los puntos de medición
se alejan de la fosa. Otro aspecto observable de la Figura 1.11 es que los vectores
de velocidad en el norte (22ºS - 26ºS) y sur (37ºS - 42ºS) no parecen seguir una
única orientación sino que varias e incluso algunos apuntan en direcciones contrarias.

Estas dos observaciones se pueden explicar por medio del planteamiento de una
secuencia de etapas como parte de un ciclo de deformación ocacionado por un terre-
moto de grandes proporciones (Thatcher, 1986; Bourgeois, 2006). Las velocidades
obtenidas en la sección central representan la deformación acumulada entre terremo-
tos debido al completo bloqueo ante cualquier ruptura en la interfaz entre la placas
de Nazca y Continental (Klotz et al., 2001).

Esta interpretación se basa en resultados obtenidos en modelaciones tridimensio-


nales de dislocación en la zona de ruptura (Klotz et al., 2001; Hu et al., 2004). Para
calcular la velocidad de deformación con un grupo dado de estaciones GPS Klotz et
al. (2001) usaron una versión modificada del programa DISL3D utilizado por Kevin
Wang del Centro de Geociencia del Pacı́fico, Canadá. El desarrollo inicial de este
programa se adjudica a Flück et al. (1997). El principal fundamento del modelo y
su algoritmo se basa en la obtención de dislocaciones causadas en un semi espacio
elástico debido a la aplicación de una fuerza puntual en una superficie infinitesimal
(Okada, 1985, 1992). Se logra estimar la velocidad de deformación sobre la superficie
de tierra dividiendo la superficie de ruptura en 257600 elementos triangulares de 1
km2 . Los dos parámetros principales de entrada y mantenidos constantes durante la
modelación fueron la geometrı́a de la interfaz derivada de la ubicación de la fosa y
de la sismicidad de Wadati - Benioff. El segundo parámetro fue el deslizamiento de
la falla de subducción asumida como la velocidad de convergencia derivada de análi-
sis de datos de GPS en estaciones localizadas en las placas Nazca y Sudamericana
(Angermann et al., 1999).

Se utilizó un coeficiente de Poisson de 0.25 para representar el semi espacio elásti-


co. Sin embargo, el parámetro más difı́cil de estimar mediante la modelación es la
profundidad del acoplamiento sı́smico, representado por las zonas de transición y
bloqueo. La Figura 1.12b define la zona de transición como la parte más profun-
da, donde está la lı́nea discontinua al medio y la zona de bloqueo parte desde la
superficie (5 a 10 km) hasta una profundidad variable entre 20 y 40 km. La zona
de transición se define como una zona donde el deslizamiento de la falla aumenta
linealmente desde cero, próximo a la superficie, hasta la velocidad de convergencia
de la placa asumida como una subducción a velocidad constante en el extremo in-
ferior. Asumir una zona de transición elimina la posibilidad de una discontinuidad
abrupta en la zona inferior de subducción, lo cual es fı́sicamente poco realista, ası́

22
se suaviza el cambio de la zona de bloqueo.

La profundidad del acoplamiento estimada geodésicamente, la cual se asume igual al


ancho de la zona de bloqueo más la mitad del ancho de la zona de transición, aumenta
de norte a sur desde una profundidad aproximada de 33 km hasta una profundidad
aproximada de 50 km (Figura 1.12b). Este rango de profundidad obtenido por Klotz
et al. (2001) es razonable si se compara con la profundidad máxima de acoplamiento
sı́smico deducida de la distribución de terremotos intraplaca a lo largo de la zona
de subducción Andina (Tichelaar y Ruff, 1991), y también si se le compara con la
profundidad de la zona sismogénica estimada de modelaciones térmicas (Oleskevich
et al., 1999). El hecho de que la transición desde una profundidad somera hasta la
profundidad de acoplamiento (entre las latitudes 30ºS y 35ºS) coincida con el área
donde la placa tiende a ser más empinada, sugiere que las porciones más profundas
de la placa pueden afectar la profundidad de acoplamiento. Estudios anteriores han
revelado una coincidencia entre el cambio de inclinación de la placa a los 33ºS justo
donde el cordón montañoso de Juan Fernández se intersecta con la fosa Chilena.

Klotz et al. (2001) asocian la orientación aleatoria de los vectores de velocidad en el


norte y sur de Chile (Figura 1.11) a la continua prevalencia de efectos de terremotos
anteriores. De hecho, ellos aseguran que cuando se elimina la señal dominante aso-
ciada al sismo (de Antofagasta y Valdivia) de las velocidades observadas restando
las estimaciones del modelo de dislocación elástica, resulta un campo de velocidades
residuales con movimientos mucho más coherentes.

Cabe hacer notar la complejidad del análisis en sectores que aún poseen efectos
de sismos pasados. Se produce una superposición de señales antes del sismo denomi-
nada entre sismos o intersı́smica con las señales posteriores al sismo o postsı́smicas.
Debido a ello se debe asumir una profundidad de la zona sismogénica, la cual puede
ser por simplicidad igual a la estimada en los extremos de la sección central, es decir,
donde las señales no están contaminadas con efectos postsı́smicos. De esta manera
estas profundades son el resultado de extrapolaciones de la geometrı́a dada por el
modelo en la zona central.

La mayorı́a de los vectores residuales están orientados hacia la fosa, en dirección


opuesta a la dirección de convergencia de la placa (Figura 1.12a). Los movimientos
detectados en el norte se pueden interpretar como efectos postsı́smicos correspon-
dientes al terremoto de Antofagasta de 1995 (Mw = 8.0). Más asombroso aún son
las deformaciones observadas en el sur, las cuales se pueden atribuir a los efectos
postsı́smicos del terremoto de Valdivia de 1960 (Mw = 9.5), 35 años después de su
ocurrencia (recordar que la campaña de mediciones de Klotz et al. (2001) se realizó
entre 1994 y 1996). Sin embargo, si se toma en cuenta el hecho de que este evento es

23
el terremotos más grande registrado en el mundo, la probabilidad de que los efectos
de este terremoto continuen es totalmente posible. Además se cuenta con antece-
dentes recientemente obtenidos al oeste de la Penı́nsula de Kenai a lo largo de la
zona de subducción Aleutiana, donde observaciones con GPS han revelado efectos
postsı́smicos similares asociados con el terremoto de Alaska de 1964 de Mw = 9.2
(Freymueller et al., 2000). Además, el estudio de Wang et al. (2000) sobre modela-
ción tridimensional de deformaciones viscoelásticas para la zona de subducción de
Cascadia entregó similares patrones de deformación a los observados en Chile.

Los desplazamientos postsı́smicos pueden ser explicados tanto por el continuo des-
lizamiento a lo largo de las secciones más profundas o someras de la superficie de
ruptura como por los procesos de relajación viscoelástico que ocurren dentro de la
parte más profunda de la corteza terrestre y el manto superior. El mecanismo de
deslizamiento tiene un efecto a corto plazo, mientras que el relamiento de tensio-
nes se caracteriza generalmente por efectos de largo plazo. De esta forma se puede
señalar que la deformación en el norte de Chile se debe probablemente al desliza-
miento continuo después de un año del terremoto, mientras que en el sur de Chile el
efecto de relajación viscoelástica es probablemente el responsable de los movimien-
tos aún posibles de observar. Sin embargo, todavı́a es difı́cil separar ambos efectos
y establecer la contribución de cada uno.

24
Capı́tulo 2

Propagación de ondas en un medio


elástico, isotrópico y homogéneo

2.1. Propagación unidimensional de ondas en un


medio infinito
Si una tensión es aplicada repentı́namente a un cuerpo, la parte del cuerpo más
cercana a la fuente de perturbación será afectada primero. La deformación del cuer-
po debido a la carga será gradualmente repartida a través del cuerpo por medio de
ondas de tensión. La propagación de ondas de tensión es más fácilmente entendida
si primero se considera un medio infinito, o sea aquel que se extiende sin lı́mites en
la dirección de propagación. Una idealización unidimensional de un medio infinito
puede ser lograda por medio de una barra infinitamente larga. La ecuación de pro-
pagación unidimensional de onda puede ser derivada y resuelta usando principios de
Estática y de Mecánica de Sólidos tales como equilibrio de fuerzas, compatibilidad de
desplazamientos y relaciones de deformación-desplazamiento y tensión-deformación.
Ası́ mismo el caso tridimensional se puede lograr expandiendo las ecuaciones en los
tres sistemas ortogonales.

En una barra delgada pueden ocurrir tres tipos diferentes de vibración:

(a) longitudinal, en la cual el eje de la barra se extiende y contrae sin desplaza-


miento lateral o radial;
(b) torsional, en la cual la barra rota sobre su eje sin desplazamiento lateral o radial;
(c) flexural, en el que el eje se mueve lateralmente.

La vibración flexural no será considerada por tener poca aplicación en dinámica


de suelos.

25
2.1.1. Onda longitudinal en una barra de longitud infinita
En la Figura 2.1 se considera la vibración libre de una barra de longitud infinita,
lineal elástica, de sección transversal A, módulo de Young E, coeficiente de Poisson
ν y densidad del material ρ = γ/g. Si se asume que la barra está restringida de
deformarse radialmente, entonces el desplazamiento de partı́culas causado por ondas
longitudinales debe ser paralelo al eje de la barra. También se asume que la sección
transversal plana permanece plana al paso de cada onda y que las tensiones se
distribuyen uniformemente en cada sección transversal. Ası́ se tiene que cuando

Figura 2.1: Propagación de onda unidimensional en una barra infinita restringida radial-
mente

las ondas de tensión viajan a lo largo de la barra a través del elemento mostrado
en la Figura 2.2 la tensión axial en el extremo izquierdo del elemento x = x0 es
σx0 = σx (x0 , t). La tensión al lado derecho del elemento x = x0 +dx es σx0 + ∂σ
P dx.
∂x
x

La segunda ley de Newton establece que el equilibrio dinámico está dado por F =

Figura 2.2: Tensión y desplazamientos en el extremo de un elemento de largo dx y sección


transversal A

ma, es decir, la resultante de fuerzas F es igual a la masa m por la aceleración a,


de donde resulta lo siguiente:
∂ 2u
 
∂σx
σ x0 + dx A − σx0 A = ρAdx 2 (2.1)
∂x ∂t
donde u es el desplazamiento en la dirección x. La ecuación (2.1) iguala las fuerzas
desbalancedas en los extremos del elemento de barra con la fuerza inercial indu-
cida por la aceleración de la masa del elemento. Simplificando resulta la ecuación
unidimensional del movimiento:
∂σx ∂ 2u
=ρ 2 (2.2)
∂x ∂t

26
De esta forma, la ecuación del movimiento es válida para cualquier relación de ten-
sión-deformación, sin embargo, no puede ser resuelta directamente dado que aparece
la tensión en un lado y la deformación en el otro. Para expresar la ecuación del
movimiento en términos del desplazamiento u, primero la ley de Hooke de tensión-
deformación se expresa como σx = Em x , donde Em es el módulo edométrico, el cual
se obtiene por ejemplo en ensayos de consolidación y está relacionado con el módulo
de Young por medio de la siguiente expresión:

(1 − ν)E
Em = = (2.3)
(1 + ν)(1 − 2ν)
∂u
La relación deformación-desplazamiento viene dada por x = ∂x
. Con todo lo anterior
la ecuación del movimiento puede ser expresada como:

∂ 2u Em ∂ 2 u
= (2.4)
∂t2 ρ ∂x2

∂ 2u 2
2∂ u
= v p (2.5)
∂t2 ∂x2
donde vp es la velocidad de propagación de una onda de cuerpo que viaja a una
velocidad de: s
Em
vp = (2.6)
ρ
Se debe notar que la velocidad de onda de propagación depende sólo de las propie-
dades del material de la barra, es decir, aumenta con la raı́z de la rigidez y disminuye
con la raı́z de la densidad. Si no hay restricción lateral al desplazamiento en la barra,
se debe usar el módulo de Young E en vez del módulo edométrico Em para calcular
la velocidad de propagación.

Se debe advertir que la velocidad de propagación de onda vp es diferente de la velo-


cidad de las partı́culas u̇ en la región bajo deformación. Considerando x = ∂u/∂x,
σx = x Em y vp = ∂x/∂t se tiene que:

x ∂x x ∂x σx v p σx
u̇ = = = = (2.7)
∂t ∂t Em ρvp

La velocidad de la partı́cula u̇ es proporcional a la tensión axial de la barra, en cambio


la velocidad de onda está en proporción sólo de las propiedades del material que
atraviesa. El coeficiente de proporcionalidad ρvp es llamado impedancia especı́fica.

27
2.1.2. Onda tangencial en una barra de longitud infinita
Una onda tangencial corresponde a una desangulación de una barra respecto a su eje,
tal como lo muestra la Figura 2.3. En el caso de la onda longitudinal de compresión
y dilatación la dirección del movimiento de la partı́cula es paralela a la dirección
de propagación de la onda. Sin embargo, en el caso de una onda tangencial, ésta
actúa desangulando la sección de la barra de manera perpendicular a la dirección
de avance de la onda de propagación. La derivación de la ecuación de onda por
vibración tangencial sigue los mismos pasos de la vibración longitudinal. Se considera
un pequeño segmento de barra cilı́ndrica con una tensión de corte debida a la onda
de corte τ que viaja a lo largo de la barra. El equilibrio dinámico de fuerzas de corte
en el eje x resulta en:
∂ 2γ
 
∂τ
τ x0 + dx A − τ x0 A = ρAdx 2 (2.8)
∂x ∂t
donde γ es la desangulación o deformación de corte. La ecuación de equilibrio (2.8)
al simplificarse resulta,
∂τ ∂ 2γ
=ρ 2 (2.9)
∂x ∂t
De acuerdo a la teorı́a de la elasticidad la relación entre la tensión de corte y la
desangulación viene dada por
τ = Gγ (2.10)
donde G es el módulo de corte de la barra. Por lo tanto reemplazando (2.10) en (2.9)
resulta:
∂γ ρ ∂ 2γ 1 ∂ 2γ
= = (2.11)
∂x G ∂t2 vs2 ∂t2
donde vs es la velocidad de propagación de la onda corte dada por:
s
G
vs = (2.12)
ρ
Notar que (2.11) no es igual a la ecuación (2.4) ó (2.5), debido a que la desangulación
se deriva parcialmente una vez, dado que ya es una proporción entre la variación en
x respecto a z. De la elasticidad el módulo de corte se puede expresar como:
E (1 − 2ν)Em
G= = (2.13)
2(1 + ν) 2(1 − ν)
A partir de (2.13) se puede establecer la razón entre la velocidad de onda de com-
presión y de corte.
r r
vp Em 2(1 − ν
= = > 1 para 0 ≤ ν < 0,5 (2.14)
vs G 1 − 2ν

28
Figura 2.3: Torque y rotación en los extremos de un elemento de largo dx y sección
transversal de área A

2.1.3. Onda torsional en una barra de longitud infinita


La onda torsional implica la rotación de una barra sobre su propio eje, tal como lo
muestra la Figura 2.4. En el caso de la onda longitudinal la dirección del movimiento
de la partı́cula es paralela a la dirección de la onda de propagación. Sin embargo,
en el caso de la onda torsional, ésta se ve limitada al plano perpendicular de la
dirección de la onda de propagación. La derivación de la ecuación de onda por
vibración torsional sigue los mismos pasos de la vibración longitudinal. Se considera
un pequeño segmento de barra cilı́ndrica como un par de torsión de onda de amplitud
T que viaja a lo largo de la barra. El equilibrio dinámico torsional requiere que los
pares externos desbalanceados sean iguales a la fuerza inercial de torsión.
∂ 2θ
 
∂T
T x0 + dx − T x0 = ρJdx 2 (2.15)
∂x ∂t
donde J es el momento polar de inercia de la barra alrededor de su eje. La ecuación
de equilibrio (2.15) puede simplificarse para producir la ecuación de movimiento,
donde θ es la rotación en radianes.
∂T ∂ 2θ
= ρJ 2 (2.16)
∂x ∂t
De acuerdo a la teorı́a de la elasticidad la relación entre el torque y la rotación viene
dada por:
∂θ
T = GJ (2.17)
∂x
donde G es el módulo de corte de la barra. Por lo tanto reemplazando (2.17) en la
ecuación de la onda torsional (2.16) resulta:
∂ 2θ G ∂ 2θ 2
2∂ θ
= = vs (2.18)
∂t2 ρ ∂x2 ∂x2

29
dondeqvs es la velocidad de propagación de la onda torsional dada por (2.12),
vs = Gρ . Notar que la ecuación (2.18) tiene una forma similar a la ecuación (2.4)
ó (2.5), sin embargo, las velocidades de propagación de onda son diferentes.

Figura 2.4: Torque y rotación en los extremos de un elemento de largo dx y sección


transversal de área A

El ensayo de columna resonante se presenta en la sección §4.3 del capı́tulo de en-


sayos de laboratorio dinámicos. Allı́ se empleará la formulación planteada en esta
sección para estudiar el caso de vibración de una coulmna de suelo al ser sometida a
vibraciones torsionales y poder ası́ determinar las propiedades dinámicas del suelo.

2.1.4. Solución de la ecuación del movimiento unidimensio-


nal
Se ha visto tanto en la sección §2.1.1 como en la sección §2.1.3 que la ecuación de
la onda unidimensional tiene la forma:
∂ 2u 2
2∂ u
= v (2.19)
∂t2 ∂x2
donde v representa la velocidad de propagación de la onda, correspondiente a un
tipo de onda de tensión en particular. La solución de la ecuación en derivadas par-
ciales (2.19) puede planterase como la suma de dos funciones arbitrarias h y g que
satisfacen tal ecuación diferencial.

u(x, t) = h(vt − x) + g(vt + x) (2.20)

Para un tiempo t + ∆t la onda se moverá x + ∆x resultando

u(x + ∆x, t + ∆t) = h[v(t + ∆t) − (x − ∆x)] + g[v(t + ∆t) + (x − ∆x)] (2.21)

Por lo tanto, dado que v∆t = ∆x, la velocidad de propagación longitudinal de la


onda de tensión es v = ∆x/∆t, o sea la función h representa una onda que viaja en

30
la dirección positiva de x y g una onda que viaja en el sentido contrario.

Si la barra es sometida a una tensión armónica estacionaria σ(t) = σo cos ωt, donde
σo es la amplitud de la onda de tensión y ω es la frecuencia circular de la carga
aplicada, la solución puede ser expresada usando el número de onda k = ω/v de la
siguiente manera:

u(x, t) = A cos(ωt − kx) + B cos(ωt + kx) (2.22)

donde el primer y segundo término de (2.22) describen ondas armónicas propagando


en la dirección de x positiva y negativa respectivamente. El número de onda está
relacionado con la longitud de onda λ del movimiento de acuerdo a:
v 2π 2π
λ = vT = = v= (2.23)
f ω k
siendo T = 1/f el periodo de la carga aplicada y f la frecuencia. Las Figuras 2.5(a)
y 2.5(b) muestran un ejemplo de como el desplazamiento u varı́a armónicamente
con el tiempo t y la posición x, además de definir el periodo y la longitud de onda a
partir de las ecuaciones (2.22) y (2.23). Si se considera una onda propagándose solo
en la dirección positiva de x, B = 0 y diferenciando dos veces u(x, t) con respecto
a x y dos veces con respecto a t y luego reemplazando en la ecuación de la onda
(2.19) se reduce a ω = kv, lo cual verifica a la ecuación (2.22) como solución. Usando
notación de números complejos la solución (2.22) puede ser expresada como:

u (x, t) = Cei(wt−kx) + Dei(wt+kx) (2.24)

donde C y D son constantes de integración que se determinan a partir de las condi-


ciones iniciales. Es importante mencionar que una barra es finita y que por lo tanto
hay que pensar que el viaje de una onda termina en algún momento. Por ejemplo,
si una onda de compresión se mueve en el sentido positivo del eje x y una onda
de tensión se mueve en el sentido negativo del mismo eje x, las dos se anulan en
el punto donde se juntan y la tensión en ese punto es cero, pero la velocidad de la
partı́cula es el doble en ese punto (u̇ = 2u̇o ). Si u̇o es la velocidad de la partı́cula
tanto de la onda de compresión como de tensión. Este punto, donde las dos ondas
se anulan corresponde a las condiciones que existirı́an en el extremo libre de una
barra. De esta manera se puede concluir que una onda de compresión que viaja
hacia el extremo libre de una barra es reflejada como una onda de tensión con la
misma magnitud y forma. De la misma forma, si una onda de tensión vaija hacia el
extremo de una barra es reflejada como una onda de compresión. Si por otro lado se
tienen dos ondas de compresión iguales viajando en sentido contrario, al momento
de juntarse la magnitud de la tensión es duplicada y la velocidad de partı́cula en el
punto es anulada. Por lo tanto, es posible asociar este punto como un extremo fijo

31
1,5 1,5

A = 0,001 m A = 0,001 m
vp = 1500 m/s T = 2π/ω vp = 1500 m/s λ = 2π/k
ω = 1,5 rad/s ω = 1,5 rad/s
1 1
λ = 358 m λ = 358 m

0,5 0,5
Desplazamiento u , mm

Desplazamiento u , mm
tiempo t ,s posición x , mm
0 0
0 2 4 6 8 10 12 0 0,5 1 1,5 2 2,5 3

-0,5 -0,5

-1 -1

-1,5 -1,5

(a) (b)

Figura 2.5: Desplazamiento de la partı́cula como función del (a) tiempo y (b) la posición
a lo largo de la barra

o empotrado de la barra. Ası́ se tiene que una onda de compresión que llega a un
extremo fijo de una barra es reflejada como una onda de compresión con la misma
magnitud y forma, pero la tensión es duplicada. Lo mismo es válido para una onda
de tensión.

2.2. Ondas superficiales Rayleigh y Love


En la sección §2.1 se han estudiado las ondas longitudinales de compresión y de
dilatación o primarias y las ondas de corte transversales o secundarias. En el caso
de un sismo las ondas primarias y secundarias llegan primero a la superficie a pesar
de que viajan desde la fuente del movimiento sı́smico. Sin embargo, son otras ondas
las cuales aparecen después, las llamadas ondas superficiales, las que causan mayor
daño en un terremoto.

Existen dos tipos de ondas superficiales importantes para la Dinámica de Suelos,


las ondas Rayleigh y Love. Las ondas Rayleigh se analizan propagándose en un
semi-espacio elástico y homogéneo y las ondas Love aparecen producto de multiples
reflexiones dentro de los estratos superficiales. Existen otras ondas superficiales, pe-
ro son menos significativas desde el punto de vista de la Ingenierı́a Sı́smica.

Las velocidades de propagación de ondas internas de cuerpo vp , de corte vs y super-


ficiales están relacionadas como sigue:
vp > vs > vLove > vRayleigh (2.25)
Generalmente para las amplitudes de las ondas vale el orden inverso:
Ap < As < Alove < ARayleigh (2.26)

32
Como las amplitudes de las ondas superficiales disminuyen con la profundidad del
foco, la razón entre las amplitudes de las ondas superficiales y las amplitudes de las
ondas internas indica aproximadamente la profundidad del foco de un terremoto.

2.2.1. Ondas Rayleigh


Las ondas superficiales fueron primero estudiadas por Lord Rayleigh (1885). Aunque
se les ha tratado de llamar ondas rodanteso rotatorias se les sigue conociendo como
ondas Rayleigh o R. Las ondas Rayleigh inducen un movimiento elı́ptico retrógrado
de las partı́culas del suelo como se puede apreciar en la Figura 2.6, similar al del
movimiento del agua, pero de rotación en el sentido opuesto. Como se verá más
adelante las ondas Rayleigh son más lentas que las ondas de cuerpo o primarias P
y su velocidad de propagación varı́a muy poco con la razón de Poisson (ver Figura
??).

Figura 2.6: Modo de propagación de ondas Rayleigh y deformación del suelo

Para describir una onda Rayleigh se puede considerar el plano de ondas mostrado en
la Figura 2.7. La ondas viajan en la dirección x y sin desplazamiento en la dirección
y (velocidad vy = 0). La dirección z es positiva hacia abajo, por lo tanto todo el
movimiento ocurre en el plano x−z. Si Φ y Ψ son dos funciones potenciales definidas
para describir el desplazamiento u y w en los planos x y z respectivamente, entonces
(Richart et al., 1970):
∂Φ ∂Ψ
u= + (2.27)
∂x ∂z
∂Φ ∂Ψ
w= + (2.28)
∂z ∂x
La deformación volumétrica o dilatación ¯ de la onda está dada por:
∂u ∂w
¯ = x + z = + (2.29)
∂x ∂z

33
Figura 2.7: Movimiento inducido por una onda plana que se propaga en dirección x

reemplazando (2.27) y (2.28) en (2.29) se tiene:


∂ 2Φ ∂ 2Φ
   
∂ ∂Φ ∂Ψ ∂ ∂Φ ∂Ψ
+ + + = 2
+ 2 = ∇2 Φ (2.30)
∂x ∂x ∂z ∂z ∂z ∂x ∂x ∂z
La rotación en el plano x − z está dada por:
∂u ∂w
2Ωy = − (2.31)
∂x ∂z
reemplazando (2.27) y (2.28) en (2.31) se tiene:
∂ 2Ψ ∂ 2Ψ
   
∂ ∂Φ ∂Ψ ∂ ∂Φ ∂Ψ
+ − − = 2
+ 2
= ∇2 Ψ (2.32)
∂x ∂x ∂z ∂z ∂z ∂x ∂x ∂z
El uso de potenciales permite separar los efectos de dilatación y rotación, dado que
en (2.30) Φ está asociado con la dilatación y en (2.32) Ψ está asociado con la rotación.
De esta manera las ondas Rayleigh podrı́an ser tratadas como una combinación de
ondas P y S si cumplen con ciertas condiciones de borde. Ahora, combinando (2.30)
y (2.32) con la ecuación del movimiento de una onda (segunda ley de Newton) se
obtiene:
∂ ∂ 2Φ ∂ ∂ 2Ψ
   
∂ 2
 ∂ 2

ρ + ρ = (λ + 2G) ∇ Φ + G ∇ Ψ (2.33)
∂x ∂t2 ∂z ∂t2 ∂x ∂z
∂ ∂ 2Φ ∂ ∂ 2Ψ
   
∂ ∂
∇2 Φ − G ∇2 Ψ
 
ρ 2
−ρ 2
= (λ + 2G) (2.34)
∂z ∂t ∂x ∂t ∂z ∂x
∂2Φ ∂2Ψ
Resolviendo la ecuaciones (2.33) y (2.34) para ∂t2
y ∂t2
se tiene:
∂ 2Φ λ + 2G 2
2
= ∇ Φ = vp2 ∇2 Φ (2.35)
∂t ρ

34
∂ 2Ψ G
2
= ∇2 Ψ = vp2 ∇2 Ψ (2.36)
∂t ρ
Si la onda es armónica con frecuencia ω y número de onda kR , entonces la velocidad
de propagación de una onda Rayleigh es vR = kωR . Las funciones potenciales pueden
ser expresadas como:
Φ = F (z) ei(ωt−kR x) (2.37)
Ψ = G (z) ei(ωt−kR x) (2.38)
Donde F y G son funciones que describen la manera en que la amplitud de las
componentes dilatacionales y rotacionales de la onda Rayleigh varı́an con la profun-
didad. Sustituyendo en las ecuaciones (2.35) y (2.36) las expresiones de Φ y Ψ de
las ecuaciones (2.37) y (2.38) se tiene,
ω2 2 d2 F (z)
− F (z) = −kR F (z) + (2.39)
vp2 dz 2
ω2 2 d2 G (z)
− G (z) = −kR G (z) + (2.40)
vp2 dz 2
Reordenando de manera de expresar (2.39) y (2.40) como ecuaciones diferenciales
de segundo orden se llaga a:
d2 F ω2
 
2
− kR − 2 F = 0 (2.41)
dz 2 vp
d2 G ω2
 
2
− kR − 2 G = 0 (2.42)
dz 2 vs
La solución general para estas ecuaciones diferenciales tiene la siguiente forma:
F (z) = A1 e−qz + B1 eqz (2.43)
G (z) = A2 e−sz + B2 esz (2.44)
donde
ω2
q 2 = kR2 − (2.45)
vp2
ω2
s2 = kR2 − (2.46)
vs2
El segundo término de las ecuaciones (2.43) y (2.44) corresponde a la perturbación
cuyo desplazamiento de amplitud se aproxima a infinito al incrementar la profundi-
dad. Ya que este tipo de comportamiento no es realista, B1 y B2 es cero, con esto
las funciones potenciales se pueden expresar como:
Φ = A1 e−qz+i(ωt−kR x) (2.47)

35
Ψ = A2 e−sz+i(ωt−kR x) (2.48)
Dado que no puede existir ningún esfuerzo de corte ni normal en la superficie del
semi espacio, τxz = 0 y σz = 0 cuando z = 0, por lo tanto,
dw
σzz = λ¯ + 2Gzz = λ¯ + 2G =0 (2.49)
dz
 
dw du
τxz = Gγxz =G + =0 (2.50)
dx dz
Usando la definición de función potencial de u y w (2.27) y (2.28) y su combinación
con las soluciones (2.47) y (2.48), resultan las siguientes condiciones en la superficie
libre (z = 0):

σz (z = 0) = A1 [(λ + 2G) q 2 − λkR2 ] − 2iA2 GkR s = 0 (2.51)

τxz (z = 0) = 2iA1 kR q + A2 s2 + kR2 = 0



(2.52)
Reordenando se tiene:
A1 (λ + 2G)q 2 − λkR2
−1=0 (2.53)
A2 2iGkR s
A1 2ikR q 2ikR qA1
2
+ 1 = 0 → A2 = − 2 (2.54)
2
A2 s + kR s + kR2
Con estos resultados pueden ser determinados los patrones de velocidad y la ampli-
tud de las ondas Rayleigh.

2.2.2. Velocidad de ondas Rayleigh


La velocidad a la cual las ondas Rayleigh viajan son de gran interés práctico dado
que en prospecciones geofı́sicas estas ondas pueden ser generadas mecánicamente
por medio de golpes. Ası́ su velocidad se puede medir en terreno para estudiar la
rigidez superficial del suelo. Reacomodando las ecuaciones (2.51) y (2.52) tenemos
((Richart et al. 1970); Das, 1993; Kramer, 1996):

4qGskR2 = s2 + kR2 (λ + 2G) q 2 − λkR2


 
(2.55)

elevando al cuadrado, incorporando la definición de q y s y factorisando por G2 kR8


se tiene:
2  2
ω2 ω2 λ + 2G ω 2 ω2
   
16 1 − 2 2 1− 2 2 = 2− 2− 2 2 (2.56)
vp kR vs kR G vp2 kR2 vs kR

36
Definiendo KRs como la razón entre la velocidad de onda Rayleigh R y la velocidad
de onda de corte S
vR ω
KRs = = (2.57)
vs vs kR
Entonces
vR ω ω
= = q = αKRs (2.58)
vp vp kR
vs kR (λ+2G)
G
q q
G (1−2ν)
donde α = (λ+2G)
= (2−2ν)
. Entonces la ecuación (2.56) puede ser reescrita
como:  2
2 2
 2
 1 2 2 2 2

16 1 − α KRs 1 − KRs = 2 − 2 α KRs 2 − KRs (2.59)
α
reordenando se puede obtener:
6 4
+ 24 − 16α2 KRs
 2
+ 16 α2 − 1 = 0

KRs − 8KRs (2.60)
La ecuación (2.60) es cúbica en KRs y sus soluciones reales pueden ser encontradas
para distintos valores del coeficiente de Poisson ν entre 0 y 0.5. Ello permite calcular
la velocidad de ondas Rayleigh como función de la velocidad de onda de corte y de
cuerpo o volumétrica. La Figura (2.8) muestra que las ondas Rayleigh son siempre
más lentas que las ondas P y las ondas S dado que vR /vs y vR /vp son menores a uno.
Además se verifica que las ondas de compresión son siempre más rápidas que las
ondas de corte. Esto explica el hecho que las ondas de compresión son las primeras
en llegar desde una fuente sı́smica por ejemplo, seguidas por las ondas de corte para
al final arrivar las ondas de Rayleigh. La diferencia o intervalo de tiempo entre la
llegada de la secuencia de ondas P-S-R, dependerá del medio por donde viajen. Si
el medio es rı́gido, por ejemplo rocas sanas, gravas compactadas, arenas densas o
cementadas o arcillas muy preconsolidadas, el tiempo de llegada de la onda S será
1.63 veces más tarde que el de la onda P, y la onda R llegará 1.1 veces el tiempo de
llegada de la onda S. Por el contrario, si el medio corresponde a arcillas normalmente
consolidadas o suelo orgánico blando, estos valores de tiempos de llegada cambian
a 7.14 veces y 1.05 veces respectivamente.

2.2.3. Amplitud de desplazamiento de ondas Rayleigh


Los resultados mostrados en la sección §2.2.2 pueden ser utilizados para ilustrar
la naturaleza del movimiento de las partı́culas durante el paso de ondas Rayleigh.
Sustituyendo las soluciones para las funciones potenciales Ψ y Φ, ecuaciones (2.48) y
(2.47), en las expresiones para u y w, (2.28) y (2.27) y realizando las diferenciaciones
parciales correspondientes se tiene (Richart et al. 1970):
∂Φ ∂Ψ
u= + = −A1 ikR e−qz+i(ωt−kR x) − A2 se−sz+i(ωt−kR x) (2.61)
∂x ∂z

37
7

Razón de velocidades vp/vs, vR/vs, vp/vR


5

vp/vs
2

vs/vs
1
vR/vs
vR/vp
0
0 0,1 0,2 0,3 0,4 0,5
Coeficiente de Poisson ν

Figura 2.8: Razón de velocidades de onda de cuerpo, corte y Rayleigh en función del
coeficiente de Poisson

∂Φ ∂Ψ
w= + = −A1 qe−qz+i(ωt−kR x) + A2 ikR e−sz+i(ωt−kR x) (2.62)
∂z ∂x
reemplazando A2 de la ecuación (2.54) en (2.61) y (2.62) resulta:
 
−qz 2iqskR −sz i(ωt−kR x)
u = A1 −ikR e + 2 e e (2.63)
s + kR2

2qkR2 −sz
 
−qz
w = A1 e − qe ei(ωt−kR x) (2.64)
s2 + kR2
Las expresiones (2.63) y (2.64) se pueden reescribir de modo de dejar u y w en
función de las constantes q/kR y s/kR y de la variable zkR = z/λ.
!
− kq (zkR ) 2 kqR ksR − s (zkR ) i(ωt−k x)
u = A1 kR i −e R + s2 e kR e R
(2.65)
k 2 + 1
R

!
2 kqR − ks (zkR ) q − kq (zkR ) i(ωt−kR x)
w = A1 kR s2
e R − e R e (2.66)
2
kR
+1 kR

En (2.65) y (2.66) es posible notar la presencia y ausencia del término imaginario i


al lado izquierdo, lo cual indica que el desplazamiento horizontal está fuera de fase
en 90◦ con el desplazamiento vertical. De esta manera el desplazamiento vertical
será cero cuando el desplazamiento horizontal sea máximo o mı́nimo y vice versa. De

38
esta manera se puede determinar la variación con la profundidad del desplazamiento
horizontal y vertical.

− kq 2πz 2 kqR ksR − ks 2πz


∆u(z) = −e R λ
+ s2
e R λ
(2.67)
2
kR
+1

2 kqR − ks 2πz q − kq 2πz


∆w(z) = s2
e R λ
− e R λ (2.68)
2
kR
+1 kR

Ahora resta definir las constantes q/kR y s/kR . De (2.45) y (2.46) se tienen las
siguientes relaciones:
 2
q2 ω2 2 2 1 − 2ν vR
2
= 1 − 2 2 = 1 − α KRs = 1 − (2.69)
kR kR vp 2(1 − ν) vs
2
s2 ω2

2 vR
2
= 1 − 2 2
= 1 − KRs =1− (2.70)
kR kR vs vs
Para encontrar los valores de los desplazamientos se debe establecer primero el valor
del coeficiente de Poisson ν del medio de propagación. Con el valor de ν se calcula
α y de esta manera se resuelve la ecuación (2.60) para obtener la razón vR /vs . En la
Figura 2.8 se entrega la variación de razón de velocidades vR /vs y vR /vp en función
del coeficiente de Poisson. La Figura 2.9 muestra la variación del desplazamiento
horizontal y vertical normalizado por el valor del desplazamiento en la superficie
para varios valores del coeficiente de Poisson que son útiles en Geotecnia. Notar que
la amplitud de desplazamientos horizontal y vertical es máxima para z/λ = 0.45
y 0.15, para luego disminuir con la profundidad hasta prácticamente desaparece
para z/λ = 2.5. Esto explica por qué la energı́a de las ondas Rayleigh es máxima
a profundidades superficiales. La forma en que se desplazan las ondas Rayleigh se
muestra en la Figura 2.6. Se pensaba que las ondas Rayleigh producidas por sismos
solo aparecı́an a grandes distancias del epicentro (varios cientos de kilómetros). Sin
embargo, se ha descubierto que las ondas Rayleigh pueden llegar a ser significativas
a distancias más cercanas de entre unos 10 a 50 kilómetros (Kramer, 1996). La
proporción entre la distancia epicentral mı́nima R y la profundidad focal h, a la cual
aparecen las primeras ondas Rayleigh en un medio homogéneo viene dada por:
R 1
= r  (2.71)
h vp
2
vR
−1

donde vp y vR son la velocidad de propagación de las ondas de cuerpo P y ondas


Rayleigh R respectivamente (Ewing, 1957).

39
Razón de desplazamientos horizontal ∆u(z)/∆u(z = 0) y vertical ∆w(z)/∆w(z=0)
-0,4 -0,2 0 0,2 0,4 0,6 0,8 1 1,2
0

0.2 0,5
Razón profundidad longitud de onda z/λ 0.25

0,35

ν = 0.5 0.2 ∆w(z)/∆w(z = 0)


0.25
1
0,35

ν = 0.5

∆u(z)/∆u(z = 0) 1,5

2,5

Figura 2.9: Movimiento horizontal y vertical de ondas Rayleigh, la razón de desplazamiento


negativo indica desplazamiento en la dirección opuesta

2.2.4. Ondas Love


Las ondas elásticas son al menos parcialmente reflejadas en la interfaz entre dos
medios. Por lo tanto, en presencia de suelos estratificados puede ocurrir que la
energı́a que llega a la superficie rebote y viaje hacia el interior nuevamente para luego
volver a rebotar en alguno de los estratos y ası́ retornar nuevamente a la superficie.
Si existe más de un estrato las ondas pueden ser reflejadas hacia la superficie desde
cada estrato. Esta gran cantidad de reflexiones que pueden ocurrir en los estratos
superficiales puede generar un tipo de onda que lleva el nombre de Love, quien fue
uno de los primeros en estudiar este fenómeno. En un semi espacio homogéneo

Figura 2.10: Modo de propagación de ondas Love y deformación del suelo

y elástico pueden existir sólo ondas P, S y Rayleigh. Sin embargo, si en el semi


espacio subyace un estrato de un material con bajas velocidades de onda de cuerpo

40
Figura 2.11: Estrato superficial más blando yace sobre el semi espacio, condición más
simple para que existan ondas Love (tomado de Kramer, 1996)

(G1 /ρ1 < G2 /ρ2 ), las ondas Love se pueden desarrollar (Love, 1927). La Figura
2.10 muestra ondas Love, las cuales son esensialmente ondas de corte horizontales
SH, las cuales se encuentran atrapadas por rebotes múltiples dentro de estratos
superficiales. La velocidad de las ondas Love es un 90 % de la velocidad de las
ondas S y es ligeramente superior a la velocidad de las ondas Rayleigh. Este tipo
de movimiento es el que causa más daño en un sismo. Si se considera una onda
Love que viaja en la dirección x, ésta moverá las partı́culas del suelo en la dirección
perpendicular, o sea y (movimiento de onda SH), esto puede ser visualizado en la
Figura 2.11 y descrito por la siguiente ecuación:
v (x, z, t) = V (z) ei(kL x−ωt) (2.72)
donde v es el desplazamiento de la partı́cula en la dirección y, V (z) describe la
variación de v con la profundidad z y kL es el número de onda de la onda Love. La
onda Love debe satisfacer las ecuaciones de las ondas S, por lo tanto
  2 
G1 ∂ v ∂2v
2
∂ v 
ρ1 2 + ∂z 2 para 0 ≤ z ≤ H
=  ∂x2 2
 (2.73)
∂t2  G2 ∂ v2 + ∂ v2 para z ≥ H
ρ2 ∂x ∂z

La amplitud V (z) se puede demostrar que varı́a con la profundidad (Aki y Richards,
1980):
A1 e−v1 z + B1 ev1 z para 0 ≤ z ≤ H

V (z) = (2.74)
A2 e−v2 z + B2 ev2 z para z ≥ H
donde A y B son coeficientes que describen la amplitud de ondas que suben y bajan
respectivamente, y s s
kL2 − ω 2 kL2 − ω 2
v1 = G1
v 2 = G2
(2.75)
ρ1 ρ2

41
Debido a que el semi espacio se expande hasta el infinito (z → ∞), B2 debe ser
cero, lo cual significa que no hay energı́a que sea posible de entregar al infinito ni
reflectada desde el infinito para producir una onda que viaje hacia la superficie.
Utilizando la condición de tensiones nulas en la superficie se tiene:
∂v ∂V (z) i(kL x−ωt)
= e = −A1 v1 e−v1 z + B1 v1 ev1 z = (A1 − B1 )v1 (e−v1 z + ev1 z ) = 0
∂z ∂z
(2.76)
de donde se desprende que A1 = B1 para que la expresión (2.76) sea igual a cero.
De esta manera la expresión (2.74) se convierte en:
A1 (e−v1 z + ev1 z ) para 0 ≤ z ≤ H

V (z) = (2.77)
A2 e−v2 z para z ≥ H
A la profundidad donde está la interfaz z = H, la continuidad de tensiones requiere
que:
2iG1 v1 A1 sen(iv1 H) = G2 v2 A2 e−v2 H (2.78)
y por compatibilidad de desplazamientos se requiere que:
2A1 cos(iv1 H) = A2 e−v2 H (2.79)
Despejando A2 de (2.78) y (2.79) y luego reemplazando A2 en (2.77) para finalmente
sustituir en (2.72) se tiene:
 h p i
 2A1 cos ω vL − vs1 z ei(kL x−ωt)
2 2
para 0 ≤ z ≤ H
vL vs2
v(x, z, t) = h i ω
√2 2
 2A1 cos ω
p − v −v (z−H)i(kL x−ωt)
vL vs2
vL2 − vs1
2
H e vL vs2 s2 L para z ≥ H
(2.80)
donde vs1 y vs2 son las velocidades de los materiales 1 y 2 respectivamente y vL es
la velocidad de la onda Love. La ecuación (2.80) entrega una variación cosenoidal
de la velocidad próxima a la superficie. Sin embargo, a una profundidad H esa va-
riación disminuye exponencialmente la velocidad. Debido a esto, las ondas Love son
normalmente reconocidas como ondas de corte horizontales atrapadas en estratos
superficiales.

La velocidad de la onda Love está dada por la solución de la siguiente expresión:


q
1 1
G2 vL2 − vs2
s
1 1 2
tan ωH 2
− = (2.81)
vL2
q
vs1 G1 1
2 − 2
1
vs1 vL

Debido a que la velocidad de las ondas Love dependen de la frecuencia, para bajas
frecuencias predomina la velocidad en profundidad del semi espacio, en cambio para
frecuencias altas predomina la velocidad vs1 de estratos superficiales. Es por ello que
las ondas Love son de tipo dispersivo.

42
2.3. Propagación de ondas en medios saturados
Para entender el concepto de propagación de ondas en un suelo saturado, se analizará
la velocidad de propagación en fluidos ideales como son el aire y el agua. Primero
analizaremos la propagación de ondas acústicas en el aire para ası́ determinar la
velocidad del sonido.

El comportamiento de las ondas de compresión y de refracción que se propagan


hacia el aire desde una fuente está descrito por la siguiente ecuación de onda (Ri-
chart et al. 1970):
∂ 2p
= va2 ∇2 p (2.82)
∂t2
donde p es la presión producida por la onda acústica, ∇2 es el operador de Laplace,
t es el tiempo y va es la velocidad del sonido en el aire, la cual se puede determinar
como sigue: s r
ka pa 1,403 · 104 · 1000
va = = = 338,4 m/s (2.83)
ρa 0,13 · 9,8
donde ka es la razón entre el calor especı́fico a presión constante y el calor especı́fico
a volumen constante, ρa es la densidad de la masa de aire. Para el aire ka = 1.403,
la presión del aire pa = 104 kPa y ρa = 0.13 kg/m3 para una temperatura de 20◦ C
y presión de 1 atmósfera.

Notar que la ecuación (2.82) tiene la misma forma de la ecuación (2.19). De las
expresiones (2.82) y (2.83) se puede deducir que la velocidad de la onda propagada
en el aire varı́a con la temperatura y la presión.

Las ondas de compresión y refracción propagadas en el agua obedecen a las mismas


ecuaciones aplicadas a las ondas acústicas. Sin embargo, expresiones empı́ricas han
sido obtenidas para la velocidad de propagación del sonido en agua dulce y salada,
respectivamente (Albers, 1960; Richart et al., 1970).

vw = 141000 + 421Tw − 3,7Tw2 (2.84)

vw = 141000 + 421Tw − 3,7Tw2 + 110s + 0,018d (2.85)


donde vw es la velocidad de propagación de la onda en cm/s, Tw la temperatura
del agua en ºC, s es la salinidad en partes por mil y d es la profundidad bajo la
superficie en cm.

Cuando se mide la velocidad de propagación de ondas dilatantes en suelos satu-


rados es importante tener en cuenta que la velocidad de propagación de la onda en

43
el agua es del orden de 1465 m/s (para agua a 15◦ C). Introduciendo este valor en la
expresión de la velocidad de propagación de la onda en el agua se puede obtener el
módulo de compresibilidad del agua Bw .
s
Bw
vw = (2.86)
ρw
o sea,
1000
Bw = vw2 ρw = 14652 · = 219 · 106 kg/m2 (2.87)
9,8
Este resultado muestra que el módulo de compresión volumétrica del del agua dulce
es del orden de 2 GPa. Por lo tanto el agua es prácticamente incompresible cuando se
le compara con la compresibilidad de los suelos. Es por ello que en el uso de métodos
sı́smicos para evaluar la propagación de ondas de compresión en suelos saturados
podrı́a estarse midiendo en realidad la transmisión de la onda en el agua en vez de
en el suelo.

Hasta ahora se han analizado las ondas en medios uniformes e ideales, pero las
ondas se propagan generalmente en mezclas agua - sedimento, las cuales poseen
sólidos que alteran tanto la densidad como la compresibilidad de la mezcla. La com-
presibilidad de una mezcla se compone de la suma de la compresibilidad del fluido
más la compresibilidad de las partı́culas sólidas.
1 e 1 1 1
= + (2.88)
B 1 + e Bw 1 + e Bs
donde B, Bw y Bs son los módulos de compresibilidad elásticos de la mezcla, del
agua y de las partı́culas sólidas respectivamente. La ecuación (2.88) se conoce como
la ecuación de Wood para la compresibilidad de mezclas (Wood, 1930). Tanto los
ensayos de laboratorio, como los ensayos in-situ en el fondo marino, han demostrado
que la velocidad de propagación de las ondas del sonido disminuyen debajo de éste,
conforme aumenta el ı́ndice de vacı́os.

La densidad total de masa de un suelo, incluyendo la mezcla agua-aire-sólido, está


dada por:
 
γw Se (1 − S)eγa Gs
ρtot = + + = n[Sρw + (1 − S)ρa ] + (1 − n)ρs (2.89)
g 1+e (1 + e)γw 1+e

Debido que para el caso de suelos saturados S = 1, el término al medio de la ecua-


ción (2.89) se anula o en el caso de S < 1 se hace despreciable dado que el cuociente
γa /γw ≈ 0.00013.

44
Para calcular un módulo de compresibilidad volumétrica combinado que conside-
re las fases de agua y aire se puede utilizar la siguiente expresión:
Bw
Baw =   (2.90)
1 + VVa BBwa − 1
Como una manera de entender el significado de la ecuación (2.90) veamos el efecto
que tiene un 0.1 % de burbujas de aire en el agua en el módulo de compresibilidad
volumétrica combinado. Considerando para el agua deaireada vw = 1465 m/s se tie-
ne que Bw = 2 GPa y para el aire Ba = 144 kPa a una atmósfera de presión resulta
Baw = 134 MPa. Lo cual demuestra que un mı́nimo porcentaje de burbujas reduce
la compresibilidad del agua alrededor de 15 veces.

La velocidad de propagación de las ondas en mezclas, se puede obtener de la si-


guiente ecuación:
s s
Baw 134000000 kg/m2 m/s2
vaw = = = 366 m/s (2.91)
ρaw 1000 kg/m3 · 0,999
De la misma forma la velocidad de propagación de la mezcla aire-agua es reducida
cuatro veces. Para combinaciones de suelo, aire y agua, la velocidad de propagación
de la onda puede ser evaluada con la ecuación (2.91) sustituyendo Bw por Baw en
la ecuación (2.88) y calculando ρtot por medio de la ecuación (2.89). Por definición
el módulo de compresibilidad volumétrica para un medio elástico puede ser definido
por (Davis y Selvadurai, 1996):
E
B= (2.92)
3(1 − 2ν)
donde Es y ν son el módulo de Young y el coeficiente de Poisson del suelo respec-
tivamente. Asumamos para una arena media un valor de 50 MPa para el primer
parámetro y de 0.2 para el segundo, lo cual resulta en B ≈ 28 MPa. Asumiendo un
valor arbitrario de e = 0.65 y reemplazando los valores de Baw = 134 MPa y B = Bs
= 28 MPa en (2.88) resulta un valor del módulo combinado Baws = 40.7 MPa. Si
no se incluyera el 0.1 % de burbujas de aire, el módulo combinado Bws serı́a de 45.8
MPa, lo cual no resulta tan significativo para el caso del suelo. De esta manera la
velocidad de propagación resulta vaws = 143 m/s y vws = 151 m/s, si se toma Gs =
2.65.

2.3.1. Propagación de ondas en sólidos porosos saturados


Para entender la propagación de ondas elásticas en el suelo puede ser conveniente
analizar el comportamiento de sólidos elásticos porosos, cuyos vacı́os están llenos

45
con un fluido (aire o agua).

Biot (1956) consideró la propagación tridimensional de ondas de compresión y de


corte en un medio poroso y saturado. El fluido lo asumió compresible y libre de escu-
rrir a través de los poros. Asumiendo un sistema fı́sico conservativo y estáticamente
isotrópico Biot (1956) dedujo las siguientes ecuaciones de tensión-deformación:

σx = 2Gx + λ¯ + CQ ˜ (2.93)

σy = 2Gy + λ¯ + CQ ˜ (2.94)

σz = 2Gz + λ¯ + CQ ˜ (2.95)

τxy = Gγxy ; τyz = Gγyz ; τxz = Gγxz (2.96)


−p = CQ ¯ + CR ˜ (2.97)
en las cuales ¯ = x + y + z es la dilatación o deformación volumétrica en la estruc-
tura elástica, ˜ es la dilatación en el fluido, p es la presión total actuando sobre el
fluido por unidad de área de sección transversal del material poroso y CQ , CR son
constantes que relacionan el acoplamiento entre el fluido y el sólido.

Si el volumen total del sólido es constante, entonces ¯ = 0 y CR se puede considerar


como una medida de la presión requerida para forzar un cierto volumen adicional de
fluido dentro de los poros del sólido. De esta forma CR = nB, donde n es la porosi-
dad y B el módulo de compresibilidad volumétrica dado por (2.88). Por lo tanto la
constante CR es positiva y la constante CQ es un coeficiente de acoplamiento entre
el cambio de volumen del sólido y aquel del fluido. Si se toma p igual a cero se tiene
que:
CQ
˜ = − ¯ (2.98)
CR
Por otro lado, si una presión es aplicada a la estructura elástica cuando p es cero,
habrá un cambio de volumen del sólido de estructura elástica y por consiguiente una
disminución de la porosidad, lo cual resulta en un escurrimiento desde la estructura.
El cambio de volumen producido en el fluido deberı́a ser una función del coeficiente
de Poisson del sólido, lo cual indica que CQ tiene probablemente un valor que podrı́a
ser estimado por medio de la siguiente expresión:
CQ
0≤ ≤ν (2.99)
CR

46
Las ecuaciones de equilibrio dinámico en las cuales se desprecian las fuerzas disipa-
tivas, se pueden expresar para el eje x como:

∂σx ∂τxy ∂τxz ∂2


+ + = 2 [ρ̄ux + ρA (ux − Ux )] (2.100)
∂x ∂y ∂z ∂t

∂p ∂2
− = 2 [ρ̂Ux + ρA (Ux − ux )] (2.101)
∂x ∂t
donde ρ̄ es la densidad de las partı́culas sólidas de la estructura elástica, ρA es
la densidad de la masa adicional relacionada con el acoplamiento entre el fluido
y la estructura elástica, ρ̂ es la densidad del fluido dada por la masa del fluido
por unidad de volumen del material poroso, ux y Ux son los desplazamientos en la
dirección del eje x de las partı́culas de la estructura elástica y de las partı́culas del
fluido respectivamente. Las mismas ecuaciones (2.100) y (2.101) pueden escribirse
estableciendo el equilibrio en los ejes y y z. Operando con las ecuaciones (2.100)
y (2.101) del mismo modo como se hizo en la sección §2.1 se pueden obtener las
velocidades de las ondas de rotación y dilatación. Fue ası́ como Biot encontró que
para sólidos saturados habı́a sólo una onda rotacional, la cual posee un movimiento
acoplado de la estructura elástica y el fluido. La ecuación que gobierna la onda
rotacional es:   2
2 ρ̂ρA ∂ ω̄
G∇ ω̄ = ρ̄ + (2.102)
ρ̂ + ρA ∂t2
Es claro ver que la ecuación (2.102) es similar a la ecuación (2.82), con la diferencia
que aparece el término de la rotación de las partı́culas ω̄ en vez de la presión p. De
esta manera la velocidad de propagación de la onda de corte en la estructura elástica
puede ser determinada por medio de la siguiente expresión:
s
G
vs = ρ̂ρA
(2.103)
ρ̄ + ρ̂+ρ A

Notar que no hay acoplamiento entre la estructura elástica y el fluido, o sea ρ̄ aparece
separado de las otras densidades. Por otro lado, se puede analizar la rotación del
fluido w̃, la cual está relacionada con la rotación del marco elástico por:
ρA
w̃ = ω̄ (2.104)
ρ̂ + ρA
La rotación de las partı́culas de fluido es en la misma dirección de las partı́culas
de la estructura elástica. De donde resulta que el único acoplamiento en el modo
rotacional o de corte de las oscilaciones se desarrolla por medio de movimientos re-
lativos del sólido y el fluido como puede ser observado por la presencia ρA . En suelos
reales ρA varı́a con el tamaño de las partı́culas y la permeabilidad, pero como una

47
primera aproximación, la densidad total del suelo saturado podrı́a ser introducida
en el denominador de la ecuación (2.103) para evaluar la velocidad de la onda de
corte.

Para el sólido saturado ideal, Biot encontró que se desarrollan dos ondas dilata-
cionales. Una onda de dilatación - compresión es transmitida a través del fluido y la
otra se propaga a través de la estructura elástica. Estas dos ondas están acopladas
no sólo a través de la rigidez del sólido y el fluido del sistema, sino también a través
del acoplamiento producido por los movimientos del sólido y el fluido.

Por un lado la teorı́a de Biot establece la fuerte influencia del acoplamiento es-
tructural en ondas de compresión y por lado establece la ausencia de acoplamiento
estructural en ondas de corte. Como resultado de esto las mediciones en terreno de
ondas de corte en suelos saturados permiten determinar la velocidad de las ondas
de corte.

2.3.2. Efecto de la napa freática en la propagación de ondas


El borde que separa el suelo saturado del suelo seco o parcialmente saturado se
denomina, para condiciones estáticas, nivel freático o superficie de la napa freática
y nivel piezométrico en el caso de haber escurrimiento. En ambos casos se define la
altura del agua con respecto a un plano de referencia.

Nivel freático horizontal


Este es el caso más simple, donde inicialmente se pueden asumir condiciones estáticas
y suelos no cohesivos de granos gruesos, de manera que el efecto de capilaridad es
mı́nimo. Entonces, la tensión de confinamiento efectiva σo0 en cualquier punto del
suelo puede ser calculada por:
n m
!
1 + 2K o
X X
σo0 = hd i γi + hs i γi0 (2.105)
3 i=1 i=1

donde Ko es el coeficiente de empuje lateral del suelo en reposo y hd y hs son las


alturas de suelo seco o parcialmente saturado y saturado respectivamente sobre el
punto a analizar. Debido a que la velocidad de onda de corte y de compresión de-
penden del nivel de tensiones σo0 cualquier cambio en σo0 significará un cambio en
la velocidad de propagación de onda. Por lo tanto, si el nivel freático cambia, la
velocidad de propagación de onda también cambiará.

Cuando la napa freática está relativamente próxima a la superficie de un depósi-


to de suelo no cohesivo, métodos sı́smicos de medición de tiempos de viaje de ondas

48
de compresión registran frecuentemente la velocidad de onda de compresión en el
agua en vez de en el suelo. No es el caso cuando se trata de ondas de corte, puesto
que el agua no puede transmitir ondas de corte, la velocidad de ondas de corte co-
rresponderá a la del suelo. También es posible señalar que el tiempo de llegada de la
primera onda de compresión P es controlado por el estrato superior o más próximo
a la superficie, el cual transmite la energı́a de propagación de la onda a la velocidad
más alta. Por lo tanto, se produce un efecto de estrato duro que resulta en altas
velocidades y módulos y que podrı́a ocultar estratos subyacentes más blandos. De
esta forma se puede señalar que el agua se comporta como un material duro o rı́gido
cuando se le compara con suelos con tensiones de confinamiento bajas.

Superficie piezométrica inclinada


En una superficie piezométrica inclinada existe ineludiblemente escurrimiento en la
presencia de agua. Por lo tanto se debe agregar al peso unitario sumergido, producto
de la inmersión de las partı́culas del suelo, la componente vertical de las fuerzas de
escurrimiento. El peso unitario sumergido efectivo es determinado por medio de:
 
0 0 Gs − 1
γe = γ ± iz γw = ± iz γ w (2.106)
1+e
El signo + se usa cuando el flujo es hacia abajo, o sea el gradiente hidráulico iz
es positivo y el signo - se usa en caso contrario. De esta forma el peso unitario
sumergido del suelo en condiciones hidrostáticas es reemplazado por el peso unitario
efectivo en condiciones hidrodinámicas.

Napa freática fluctuante


Las variaciones del nivel freático pueden ser de tipo estacional y ocurrir con cierta
regularidad, o pueden representar solo condiciones temporales.

Variaciones de la napa freática durante o debido a una construcción, o debido a


inundaciones o mareas pueden causar cambios momentáneos en las caracterı́sticas
dinámicas del sistema suelo-fundación. Estas condiciones usualmente son toleradas
por las estructuras, pero su influencia deberı́a ser analizada durante la etapa de
diseño. En el caso de haber cambios significantes su influencia debe ser definida,
especialmente si el diseño se basa en las propiedades dinámicas del suelo.

2.4. Atenuación de ondas de tensión


En un material elástico, lineal y homogéneo, las tensiones de las ondas viajan inde-
finidamente sin cambio de amplitud. Sin embargo, este tipo de comportamiento no

49
puede ocurrir en materiales reales. Las amplitudes de ondas de tensión en materiales
reales, tales como los que constituyen la tierra, se atenúan con la distancia. Esta
atenuación se puede atribuir a dos causas; una corresponde al material a través el
cual la onda viaja y la otra es la geometrı́a del problema de propagación de ondas.

2.4.1. Amortiguamiento del material


En materiales reales parte de la energı́a elástica de una onda que viaja es siempre
convertida en calor. La conversión va acompañada de una disminución en la amplitud
de la onda. Debido a una conveniencia matemática, el amortiguamiento viscoso es
usado para representar esta disipación de energı́a elástica. Es por ello que los suelos
son generalmente representados por el modelo reológico de Kelvin-Voigt , donde
se colocan en paralelo un resorte (elemento Hookeano) y un amortiguador (cuerpo
viscoso Newtoniano). La Figura 2.12 muestra un modelo reológico de Kelvin-Voigt
para un material cuya resistencia a las deformaciones de corte es la suma de una
parte elástica y una parte viscosa. Notar que no hay presencia de deformaciones
plásticas ni de fenómenos asociados a la plasticidad. En el caso que la tensión viscosa
sea una función lineal de la velocidad de deformación y que la ley de conducción
térmica sea lineal (ley de Fourier), estamos en presencia de un modelo Kelvin-Voigt
termoviscoelástico (Maugin, 1992).
 
e v ˙
σ = σ + σ = E + η ˙ = E  + (2.107)
τe

donde e y v corresponden a elástico y viscoso respectivamente. La modelación usando


elementos de Kelvin-Voigt se usa para materiles sólidos, es por ello que nos referi-
remos a un ((sólido)) Kelvin-Voigt. Ası́ también consideraremos que una lámina de
suelo se puede modelar como un sólido de Kelvin-Voigt, como lo muestra la figura
1. La relación tensión-deformación para un sólido de Kelvin-Voigt se puede expresar

Figura 2.12: Elemento delgado de un sólido Kelvin-Voigt sometido a tensión de corte


horizontal

50
como:
∂γ
τ = Gγ + η (2.108)
∂t
donde τ = σxz es la tensión de corte, G es el módulo de corte, γ = ∂u ∂z
es la defor-
mación de corte y η es la viscosidad del material. Ası́, la tensión de corte es la suma
de la parte elástica, proporcional a la deformación y la parte viscosa, proporcional
a la velocidad de deformación. Si la deformacion de corte tiene la siguiente forma
armónica:
γ = γ0 sen wt (2.109)
donde γ0 es la deformación de corte inicial y w es la frecuencia de carga y t es el
tiempo. Entonces la tension de corte es

τ = Gγ0 sen ωt + ωηγ0 cos ωt (2.110)

Las ecuaciones (2.109) y (2.110) muestran que un ciclo de tensión-deformación de


un sólido Kelvin-Voigt es elı́ptico. De esta forma la energı́a elástica disipada en un
solo ciclo está dada por el área de una elipse, o sea:
Z t0 + 2π
ω ∂γ
∆W = τ dt = πηωγ02 (2.111)
ω ∂t
lo cual indica que la energı́a disipada es proporcional a la frecuencia de carga ω. Los
materiales granulares reales sin embargo, disipan energı́a elástica histeréticamente
a través del deslizamiento de partı́culas unas respecto de otras. Por lo tanto sus
caracterı́sticas de disipación de energı́a son insensibles de la frecuencia. Para sistemas
Kelvin-Voigt discretos (ver por ejemplo Chopra, 1995), la razón de amortiguamiento
ξ está relacionada con el ciclo de fuerza-desplazamiento, o de forma equivalente, por
el ciclo de tensión-deformación como se muestra en la Figura 2.13.
Dado que la máxima energı́a almacenada en un ciclo es:
1
W = Gγ02 (2.112)
2
se tiene entonces que la razón de amortiguamiento viene dada por:
1 πηωγ02 ηω
ξ= 1 2
= (2.113)
4π 2 Gγ0 2G

Para eliminar la dependencia de la frecuencia y manteniendo al mismo tiempo la


conveniencia de la formulación viscoelástica, la ecuación (2.113) se puede reordenar
para producir un equivalente viscoso que es inversamente proporcional a la frecuen-
cia.
2G
η= ξ (2.114)
ω

51
Figura 2.13: Relación entre el ciclo de histéresis y la razón de amortiguamiento

Un sólido Kelvin-Voigt puede ser usado para modelar la propagación ondas de corte
horizontales SH, para ello se puede establecer una fila de elementos tales como el
mostrado en la La Figura 2.12. La ecuación unidimensional del movimiento para la
propagación horizontal de ondas SH puede ser escrito como:

∂ 2u ∂τ
ρ 2
= (2.115)
∂t ∂z
∂u
Sustituyendo la ecuación (2.108) en (2.115), γ = ∂z
y diferenciado el lado derecho
resulta en la siguiente ecuación de ondas:

∂ 2u ∂ 2u ∂ 3u
ρ = G + η (2.116)
∂t2 ∂z 2 ∂z 2 ∂t
Para ondas armónicas el desplazamiento puede ser representado como:

u(z, t) = U (z)eiωt (2.117)

que cuando se sustituye en la ecuación de onda (2.116) resulta en la ecuación dife-


rencial ordinaria:
d2 U
(G + iωη) 2 = −ρω 2 U (2.118)
dz
o
d2 U
Ĝ 2 = −ρω 2 U (2.119)
dz

52
donde Ĝ = G + iωη es el módulo de corte complejo . El módulo de corte complejo
es análogo a la rigidez compleja (k̂ = k + icω ≈ k(1 + 2iξ). Utilizando la ecuación
(2.114) para eliminar la dependencia de la frecuencia, el módulo complejo de corte
también puede ser expresado como Ĝ = G(1 + 2iξ). Esta ecuación de movimiento
tiene ası́ la solución,
u(z, t) = Aei(ωt−k̂z) + Bei(ωt−k̂z) (2.120)
q
Las constantes A y B dependen de las condiciones de borde y k̂ = ω Ĝρ es el número
de onda complejo. Se puede demostrar (Kolsky, 1963) que k̂ está dado por:
k̂ = k1 + ik2 (2.121)
donde k1 y k2 vienen dadas por:
ρω 2 p
k12 = ( 1 + 4ξ 2 + 1) (2.122)
2G(1 + 4ξ 2 )
ρω 2 p
k22 = ( 1 + 4ξ 2 − 1) (2.123)
2G(1 + 4ξ 2 )
Sólo la raı́z positiva k1 y la raı́z negativa k2 tienen un significado fı́sico. Notar que
para η = ξ = 0, k2 = 0 y k1 = k. Para la propagación de una onda positiva en la
dirección z, la solución puede escribirse como:
u(z, t) = Aek2 z ei(ωt−k1 z) (2.124)
Lo que demuestra que el material amortiguante atenúa exponencialmente la ampli-
tud de onda con la distancia. Aunque el modelo Kelvin-Voigt es el más utilizado
para modelar suelos, éste representa sólo uno de un número de modelos reológicos.

Consideremos el caso de una onda plana armónica que viaja con un perı́odo de
0.3 s a través de un material viscoelástico con las siguientes propiedades: G = 76.6
MPa, η = 430.9 kPa s, γ = 6.7 kN/m3 . La determinación de la distancia a la cual
la amplitud de desplazamiento de la onda plana se reduce a la mitad viene dada a
partir de la ecuación (2.124). Entonces, la amplitud del desplazamiento en z = z1
es:
u(z1 ) = Aek2 z1
Si z = z2 representa la ubicación en que la amplitud del desplazamiento se reduce a
la mitad, entonces
1
u(z2 ) = Aek2 z2 = Aek2 z1
2
Lo que lleva a
1
ek2 (z2 −z1 ) =
2

53
o
ln(1/2)
z2 − z1 =
k2
Para este caso,
ηω 2πη 2π(430,9 kPa s)
ξ= = = = 0,059
2G 2GT 2(76600 kPa)(0,3 s)

Luego, a partir de la ecuación (2.123), la raı́z negativa viene dada por:


v  2
u
u 6,7 kPa 2π
2 0,3 s
t 9,81 m/s p
k2 = − ( 1 + 4(0,059)2 − 1) = −0,0037 1/m
2(76600 kPa)(1 + 4(0,059)2 )

por lo tanto la distancia a la cual la amplitud del desplazamiento de la onda plana


se duplica es:
ln(0,5)
z2 − z1 = = 189 m
−0,0037

2.4.2. Amortiguamiento por radiación


Dado que el amortiguamiento del material absorbe parte de energı́a elástica de una
onda de tensión, la energı́a especı́fica (energı́a elástica por unidad de volumen) dis-
minuye a medida que la onda viaja a través de un material. La reducción de la
energı́a especı́fica disminuye la amplitud de la tensión de onda con la distancia. La
energı́a especı́fica también puede disminuir por otro mecanismo común, el cual se
puede ilustrar a través de la propagación de las ondas de tensión a lo largo de una
barra cónica sin amortiguamiento.

Sea la barra cónica no restringida de pequeño ángulo en su extremo como se muestra


en la Figura 2.14. Se asume que esta barra está sometida a ondas de tensión con
longitudes de onda considerablemente mayores que el diámetro de la barra en el área
de interés. Si el ángulo en la punta es lo suficientemente pequeño, la tensión normal
será uniforme a través de cada una de las dos superficies esféricas que rodean un
elemento de ancho dr y actuará en una dirección prácticamente paralela al eje de la
barra.

Si u representa el desplazamiento paralelo a los ejes de la barra, la ecuación del


movimiento en la dirección radial puede ser expresada de la misma forma que fue
presentada en la sección §2.1.1,
∂ 2u
 
2 ∂σ
ρr αdr 2 = σ + dr (r + dr)2 α − σr2 α (2.125)
∂t ∂r

54
Figura 2.14: Vértice de ángulo α de una barra cónica

lo cual puede ser simplificado a:

∂ 2u ∂σ
ρr 2 = r + 2σ (2.126)
∂t ∂r
Sustituyendo las relaciones de tensión-deformación y deformación-desplazamiento
(asumiendo ahora que los extremos del elemento son planos) da,

∂ 2u ∂u ∂u
ρr 2
= Er 2 + 2E (2.127)
∂t ∂r ∂r

∂ 2 (ur) E ∂ 2 (ur)
= (2.128)
∂t2 ρ ∂r2
lo cual resulta ser la ecuación de la onda cuya solución tiene la forma,
1
u(r, t) = [f (vt − r) + g(vt − r)] (2.129)
r
p
donde v = E/ρ. La ecuación (2.129) indica que la amplitud de la onda disminuye
con la distancia, a pesar de que el total de la energı́a elástica sigue siendo la misma.
La reducción es de origen puramente geométrico, resultante de la disminución de la
energı́a especı́fica que se produce en la zona donde la barra aumenta su área.

Aunque la energı́a se conserva en forma elástica (sin conversión a otras formas de


energı́a), esta reducción en amplitud debido a la propagación de la energı́a a través
de un mayor volumen de material es a menudo mencionada como amortiguamiento
por radiación (también conocido como amortiguamiento geométrico o atenuación
geométrica). Este tipo de amortiguamiento deberı́a ser distinguido del amortigua-
miento del material en el cual la energı́a elástica se disipa por mecanismos viscosos,
histeréticos, friccionantes u otros.

55
En un terremoto la energı́a es liberada desde la zona de ruptura bajo la superficie
del terreno y las ondas de cuerpo viajan lejos de la fuente en todas las direcciones.
Si la zona de ruptura es representada como un punto de origen, el frente de ondas
será esférico y la atenuación geométrica causará una disminución de la amplitud a
una tasa de 1/r (Kramer, 1996). También se ha demostrado (Bullen, 1953) que la
atenuación geométrica
√ de ondas superficiales hace que sus amplitudes disminuyan a
una tasa de 1/ r. Por lo tanto las ondas superficiales se atenúan geométricamente
en forma más lenta que las ondas de cuerpo. Esto explica la mayor proporción de
ondas superficiales, en relación con ondas de cuerpo, en el movimiento comúnmen-
te observado a largas distancias epicentrales. Esto explica también lo ventajoso de
determinar la magnitud de las ondas de superficiales en vez de las de cuerpo para
caracterizar terremotos lejanos.

En problemas donde la energı́a liberada de una fuente finita, desde casos a gran
escala como son rupturas a lo largo de fallas o placas a casos a más pequeña escala
como vibración de fundaciones, el amortiguamiento por radiación puede ser de gran
significación, llegando incluso a controlar por sobre el amortiguamiento del material.

2.5. Medición de parámetros sı́smicos


Los parámetros sı́smicos se utilizan al momento de diseñar una estructura y son
obtenidos de instrumentos que hacen posible las mediciones de éstas.

La tierra vibra casi continuamente en perı́odos que van desde milisegundos a dı́as
con amplitudes en el rango de nanómetros a metros. La gran mayorı́a de las vi-
braciones son imperceptibles para los humanos. Esta actividad microsı́smica es de
más interés para sismólogos que para ingenieros. Los ingenieros están interesados
principalmente en los movimientos fuertes, aquéllos que afectan a las personas y
lo que las rodea. La evaluación de los efectos de los terremotos en un determinado
lugar requiere de formas objetivas y cuantitativas para describir movimientos fuertes.

Los movimientos producidos por los terremotos son en general muy complicados. Sin
embargo, ellos pueden ser completamente descritos al reducir el análisis del movi-
miento de un punto en tres componentes traslacionales ortogonales y tres componen-
tes rotacionales también ortogonales. En la práctica, las componentes rotacionales
no son consideradas y se miden solo las tres componentes traslacionales. Las Figuras
2.15(a) y 2.15(b) muestran los registros de aceleraciones no preocesados obtenidos
durante el terremoto de Iquique del año 2005. Se puede ver que la componente U-P
corresponde a la vertical y la N-S y EW correponden a las componentes horizontales

56
UNIVERSIDAD DE CHILE
Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas

estructura en Zona 3, de alta intensidad y Suelo duro, tipo roca. Se puede apreciar que la
demanda horizontal del movimiento presenta frecuencias relativamente altas, lo que explica
en la dirección norte sur y este oeste respectivamente. Los cı́rculos marcados denotan
las altas aceleraciones y bajos desplazamientos y su demanda en estructuras rígidas, en
especial el daño en estructuras bajas de adobe o mampostería de piedra., Figura 5.
los valores máximos de la aceleración tanto en el sentido positivo como en el negati-
vo. En Ingenierı́a Geotécnica estamos interesados en las mediciones de aceleraciones,

(a) (b)
Figura 1. Registro no procesados. Valores extremos

Figura 2.15: Registros no procesados de aceleraciones del terremoto de Iquique en el año


2005 obtenido por (a) Laboratorio de Sismologı́a de Movimiento fuerte de la PUC, instru-
mento ubicado en Av. Prat, playa Cavancha (tomado de [Link]
ce/sismologia/); (b) Departamento de Ingenierı́a Civil y el Departamento de Geofı́sica
de la Universidad de Chile, instrumento ubicado en el Hospital de Iquique (toamdo de
[Link])

las cuales conforman registros de aceleraciones o acelerogramas. Para interpretar,


comparar y en general usar la información contenida en los registros de aceleracio-
nes los movimientos sı́smicos se pueden caracterizar por medio de tres parámetros
fundamentales: la amplitud, el contenido de frecuencia y la duración del movimiento.

A continuación se describen instrumentos y técnicas para medir movimientos fuertes


del terreno y procedimientos para corregir los movimientos registrados.

2.5.1. Medición de movimientos fuertes


Kramer (1996) establece que la identificación y evaluación de los parámetros del
movimiento del terreno requiere de la medición directa durante terremotos. Sin em-
bargo, hoy en dı́a se cuenta con técnicas numéricas que permiten construir terre-
motos, los llamados terremotos artificiales. Housner y Jennings (1964) y Saragoni y
Hart (1974) dieron los primeros pasos en la simulación de terremotos. Es importante
recalcar que las simulaciones se nutren de registros de sı́smos reales y por lo tanto
mientras mayor sea la cantidad de registros disponibles mayor será la calidad de las

57
simulaciones. Housner (1982) estableció que sin el conocimiento de las vibraciones
del terreno generadas por eventos sı́smicos no es posible evaluar racionalmente los
peligros ni desarrollar métodos apropiados de diseño sı́smoresistente.

Sismógrafos y acelerógrafos
Los sismógrafos son usados para medir movimientos del terreno relativamente suaves.
Es por ello que no son muy útiles en Ingenierı́a Geotécnica. Los movimientos fuertes
son generalmente medidos por acelerógrafos. El diseño de un acelerógrafo es diferente
al diseño de un sismógrafo, el cual mide desplazamientos, o el de un velocı́metro, el
cual mide velocidades. Para estos dos últimos tipos de equipos se requiere de una
baja frecuencia natural de vibración, mientras que para un acelerógrafo se requiere
una alta frecuencia natural de vibración. El parámetro de interés es la aceleración
absoluta de la masa m conectada a una base que transmite la vibración por medio de
un resorte de rigidez k y un amortiguador de amortiguación c. Sin embargo veremos
que el análisis de la respuesta dinámica de un sismógrafo como un sistema de un
grado de libertad nos permitirá entender el funcionamiento de un acelerógrafo. La

a/a1

k w2a sen(wt – 1) 1

c m

w2a1 senwt 1 w/wn

(a) (b)

Figura 2.16: (a) Modelo básico de un sismógrafo con masa, resorte y amortiguador; (b)
proporción entre las amplitudes de la aceleración de la masa m y de la base en función de
la frecuencia

ecuación que expresa la respuesta al movimiento de un sistema de un grado de


libertad proviene de la segunda ley de Newton.
mü + cu̇ + ku = −müg (2.130)
u es el desplazamiento relativo entre la masa m y el terreno, donde ug es el despla-
zamiento del terreno. Si el desplazamiento del terreno es armónico simple con una

58
frecuencia circular ωg , la respuesta expresada como el cuociente entre la amplitud
del desplazamiento medido por el instrumento y el desplazamiento del terreno viene
dado por:
|u| β2
=p (2.131)
|ug | (1 − β 2 )2 + (2ξβ)2
donde β = ωg /ω0 es el grado de sintonı́a entre la frecuencia circular
p del suelo√y la
frecuencia circular natural de un sistema no amortiguado ω0 = k/m y ξ = c/2 km
es la razón de amortiguamiento. La Figura 2.17(a) muestra como la proporción de
desplazamientos varı́a con la frecuencia y el amortiguamiento. Se puede notar que
para altas frecuencias de vibración del terreno, o sea para β > 5 la amplitud del
desplazamiento medido es prácticamente igual a la amplitud del desplazamiento
del terreno. Obviamente esta similitud se da para un cierto rango de la razón de
amoriguamiento. Es por ello que resulta común en el diseño de sismógrafos el uso
de razones de amortiguamientos entre un 60 % y un 70 %, dado que la respuesta
es unitaria con la frecuencia. De la misma manera se puede establecer una relación
2 2
0
0
1,8 1,8

1,6 1,6
0,3
0,3
1,4 Serie1 Serie1
1,4
Serie2 Serie2
0,4 0,4 Serie3
1,2 Serie3
1,2 Serie4
Serie4
Iu I/Iag I
Iu I/Iug I

0,5 0,5 Serie5


Serie5
1 1 Serie6 Serie6
0,6 0,7 0,6
Serie7 Serie7
1 Serie8
0,8 Serie8
0,8 Serie9
0,7
Serie9
2
Serie10 Serie10
0,6 0,6 Serie11 Serie11
1
5
0,4 0,4 2
ξ = 10
5
0,2 0,2
ξ = 10
0 0
0,5 1,5 2,5 3,5 4,5 5,5 6,5 7,5 8,5 9,5 0 1 2 3 4
β β

(a) (b)

Figura 2.17: (a) Razón de la respuesta de desplazamientos; (b) razón de la respuesta de


aceleraciones para ω0 = 1 rad/s para un sistema de un grado de libertad sujeto a un
movimiento armónico simple en su base

entre la aceleración de la base y la aceleración de la masa


|u| 1
= 2p (2.132)
|üg | ω0 (1 − β 2 )2 + (2ξβ)2
La variación de la respuesta como proporción entre el desplazamiento de la masa m
y la aceleración del terreno o base se muestra en la Figura 2.17(b) en función de la

59
frecuencia y el amortiguamiento. Cabe hacer notar que en este caso se logra igualdad
entre el desplazamiento medido por el instrumento y la aceleración basal cuando la
razón de frecuencia β < 0.4, nuevamente para razones de amortiguamiento entre
60 % y 70 %. De esta forma se pueden diseñar acelerógrafos con 70 % de razón de
amortiguamiento y 30 Hz de frecuencia natural, lo cual implicarı́a que frecuencias
basales de hasta 12 Hz permitirı́an usar con validez la expresión (2.132).

Hoy en dı́a instrumentos que midan con una aguja con tinta están dando paso a
los que ocupan sensores digitales. Poe ejemplo, los transductores de desplazamien-
tos del tipo LVDT correlacionan desplazamiento con voltaje. De esta manera se mide
electrónicamente el desplazamiento.

En Chile existe una Red Nacional de Acelerógrafos llamada RENADIC ([Link],


[Link]), la cual cubre principalmente la zona norte y central del
paı́s. Esta red cuenta con acelerógrafos tanto digitales como análogos, los cuales se
sitúan a campo libre o en estructuras civiles tales como puentes y edificios. RENA-
DIC entrega informes de los registros de eventos sı́smicos.

2.5.2. Parámetros de amplitud


Los parámetros de movimiento usados son las historias de aceleraciones, velocidades
y desplazamientos o también llamadas series de tiempo. Historia se refiere a que
la aceleración se registra en función del tiempo como lo muestra la Figura 2.18.
Sólo una de estas series es extraı́da directamente durante el sismo. Si el registro de
aceleraciones es obtenido directamente, el registro de velocidades es obtenido inte-
grando la velocidad y el registro de desplazamiento es obtenido por doble integración
de la aceleración. Existen varios métodos numéricos para realizar las integraciones.
Es importante notar los diferentes contenidos de frecuencias existentes en los tres
registros. La historia de aceleraciones muestra un contenido de frecuencias significa-
tivamente alto comparado con el de velocidades. La frecuencia predominante en el
registro de velocidades es también mayor al de desplazamientos. La integración pro-
duce un efecto de filtración o reducción de frecuencias. En el dominio de la frecuencia
ṽ(ω) = ã(ω)/ω y ũ(ω) = ṽ(ω)/ω, donde ũ, ṽ, ã son el desplazamiento, la velocidad
y la aceleración transformada. Por lo tanto, en el dominio del tiempo (historia),
la velocidad muestra una frecuencia mucho menor. La historia de desplazamientos
muestra una frecuencia aún menor.

Aceleración, velocidad y desplazamiento máximo


La aceleración horizontal máxima es usada normalmente como un parámetro rele-
vante en un evento sı́smico. Para una componente dada la aceleración horizontal

60
Figura 2. Dirección NS. Aceleración, Velocidad y Desplazamiento.

Figura 3. Dirección EW. Aceleración, Velocidad y Desplazamiento.


Figura 2.18: Historia de aceleraciones, velocidades y desplazamientos para la componente
Este-Oeste para el terremoto del 13 de junio del año 2005. Registro estación Hospital
Iquique

máxima es simplemente el mayor valor absoluto obtenido por el instrumento duran-


te el registro. Se pueden determinar valores resultantes máximos de aceleraciones al
calcular el módulo de los vectores de aceleración máxima para dos componentes or-
togonales al mismo tiempo que se puede determinar la dirección resultante de dicha
aceleración resultante (Kramer, 1996).

La aceleración horizontal ha sido utilizada comúnmente para describir sismos de-


bido a su natural relación con las fuerzas inerciales, de hecho, las mayores fuerzas
dinámicas inducidas estructuras rı́gidas están muy relacionadas con la aceleración
horizontal máxima. Numerosos autores han correlacionado la intensidad de un sismo
con la aceleración máxima (ver Kramer, 1996). Trifunac and Brady (1975) estable-
cieron una relación semi logarı́tmica del tipo:

Imm = a log(PGA) + b (2.133)

donde Imm es la intensidad de Mercalli modificada, PGA es la aceleración máxima


del terreno por sus siglas en inglés y a y b son constantes que dependen de los
registros considerados para construir por medio de análisis de regresión la expresión
(2.133). Wald et al. (1999) encontraron las siguientes relaciones a partir de sismos
registrados en California.

Imm = 3,66 log(PGA) − 1,66 para V ≤ Imm ≤ V III

Imm = 2,20 log(PGA) + 1 para Imm < V (2.134)

61
Wald et al. (1999) también entrgaron relaciones entre la intensidad y la velocidad
máxima PGV.

Imm = 3,47 log(PGV) + 2,35 para V ≤ Imm ≤ IX

Imm = 2,10 log(PGV) + 3,40 para Imm < V (2.135)


Las expresiones (2.134) y (2.135) tienen una desviación estándar de aproximada-
mente un grado de intensidad y un coeficiente de correlación alrededor de 0.6. Las
Figuras 2.19(a) y 2.19(b) muestran claramente que debido a la gran dispersión de
los datos es difı́cil obtener buenas correlaciones. En consecuencia el uso de estas
expresiones ha encontrado aplicación solo en casos donde no se cuenta con registros
como por ejemplo sismos ocurridos cuando aún no habı́an instrumentos para regis-
trar movimientos fuertes. La aceleración vertical es en general no considerada debido

(a) (b)

Figura 2.19: Intensidad de Mercalli modificada versus (a) aceleración máxima y (b) versus
velocidad máxima. Los cı́rculos son datos de registros, las lı́neas horizontales sobre los
cı́rculos corresponden a la media geométrica más menos la desviación estándar

a que las estructuras al estar siempre sometidas a cargas gravitacionales verticales es


asumido que ellas resisten de mejor manera incremetos de cargas verticales causados
por sismos. Es usual establecer que la máxima aceleración vertical es 2/3 la máxima
aceleración horizontal tal como fue propuesto por Newmark y Hall (1982) y que es
también presentado por Kramer (1996). A pesar que tal relación ofrece una estima-
ción gruesa, dado que por ejemplo de las Figuras 2.15(a) y 2.15(b) la relación resulta
0.51 y 0.97, que en promedio da cercano al 0.67, sin embargo, se ha encontrado que
hay una variación en relación a la proximidad del epicentro. Según Campbell (1985)
y Abrahamson y Litehiser (1989) la relación entre la máxima aceleración vertical y
horizontal ha resultado ser mayor a 2/3 para lugares cercanos al epicentro y menor a

62
2/3 para lugares bien distantes del epicentro. También puede suceder que la máxima
aceleración vertical sea mayor a la máxima aceleración horizontal.

A pesar que se pudiera pensar a priori que una gran aceleración máxima es muy
destructiva, ello dependerá por ejemplo del tiempo de duración de dicha aceleración
máxima. Es por ello que resulta imprescindible contar contar con información del
tiempo de duración del movimiento fuerte y de su contenido de frecuencias.

Tal como ya se ha visto en las Figuras 2.18 y 2.19(b) la velocidad máxima hori-
zontal también puede ser un parámetro a usar. Especialmente si se considera que el
registro de velocidades es menos sensible a altos contenidos de frecuencia como es
el caso de los registros de aceleraciones y por lo tanto puede ayudar a caracterizar
sismos a nivel menor de frecuencias. El potencial de daño sı́smico de estructuras fle-
xibles como edificios altos y esbeltos, torres y puentes puede ser evaluado de mejor
manera usando velocidades máximas en vez de aceleraciones máximas. Además las
velocidades máximas también han sido correlacionadas con la intensidad de Merca-
lli, ver expresión (2.135).

Debido a que para obtener los desplazamientos se requiere de doble integración,


resulta difı́cil determinar con exactitud su variación con el tiempo y el desplaza-
miento máximo debido principalmente a errores de procesamientos de datos. En la
integración de los acelerogramas ocurren propagación de errores matemáticos en la
filtración de frecuencias y también debido a la presencia de ruidos de periodo largo.

2.5.3. Contenido de frecuencias


La respuesta dinámica de estructuras geotécnicas tales como presas, taludes y es-
tructuras de contención es muy sensible a la frecuencia a la que son solicitadas. Los
sismos producen solicitaciones complicadas con componentes de movimientos que
abarcan un amplio espectro de frecuencias. El contenido de frecuencias describe co-
mo la amplitud del movimiento del terreno es distribuida para diferentes frecuencias.
Es por ello que resulta trascendental describir el contenido de frecuencia de un sismo
dado dado que de ello dependerá los efectos que causará tal sismo. La Ingenierı́a
Sismoresistente recurre al análisis espectral para estudiar el contenido de frecuencia
entre otras cosas.

2.5.4. Espectros de respuesta


Existen distintas formas de representar espectros. Una de las más usuales es la
mostrada en la Figura 2.20 donde se grafica en abscisas el periodo de vibración
T en segundos (o la frecuencia) y en ordenadas el valor espectral, ya sea acelera-

63
ción, velocidad o desplazamiento. Esta forma de representación fue inventada por
Edward Fisher (ver manual de Harris y Crede, 1961), quien desarrolló un sistema
de representación usando un papel especial, con cuatro escalas logarı́tmicas, la cual
permite presentar en forma compacta una gran cantidad de información. Mediante
esta técnica, es posible construir un único gráfico donde se incluyen los espectros de
desplazamiento Sd , pseudo-velocidad Spv y pseudo-aceleración Spa . Ello es posible
debido a las simples relaciones que vinculan dichas variables, las cuales al aplicar
logaritmo y reordenar se transforman en:

log Sd = log Spv − log ω (2.136)

log Spa = log Spv − log ω (2.137)


El concepto de pseudo refiere al hecho que tanto la velocidad y la aceleración no

Figura 2.20: Representación combinada de espectros en papel logarı́tmico. Registro de El


Centro, USA, 1940. Amortiguamiento 0, 2, 5 y 10

corresponden a los valores máximos de u̇ y ü sino a:

V = Spv = ωn Sd (2.138)
 2
2 2π
A = Spa = ωn Sd = Sd (2.139)
Tn
Notar que para las expresiones anteriores se usa un valor de amortiguamiento fijo,
por lo tanto habrá un espectro para cada nivel de amortiguamiento ξ. El valor
máximo de la fuerza estática equivalente conocida como corte basal FB se puede
expresar como:
Spa
FB = mA = mSpa = W (2.140)
g

64
donde W es el peso de la estructura y g es la aceleración de gravedad. El corte
basal es igual a la fuerza inercial asociada con la masa que experimenta una pseudo-
aceleración Spa . Nuevamente el prefijo pseudo se refiere al hecho que para el sistema
amortiguado Spa no corresponde a la aceleración máxima del sistema ü.

Debido a que los espectros se grafican en función del periodo de vibración T (o de


la frecuencia ω que es función de 1/T ), las escalas logarı́tmicas del gráfico pueden
ajustarse convenientemente para considerar las operaciones de suma y resta indica-
das en la ecuaciones (2.136) y (2.136). Es por ello que se emplea en ordenadas una
escala de pseudo-velocidad y dos escalas adicionales, inclinadas 45º respecto del eje
de abscisas, para representar el desplazamiento y la pseudo-aceleración. La Figura
2.20 muestra un ejemplo de representación de espectros en forma combinada me-
diante escalas logarı́tmicas, mientras que en la Figura 2.21 indica esquemáticamente
la forma de leer los valores espectrales para un periodo de vibración determinado
(2.0 segundos en este caso).

Figura 2.21: Lectura de valores espectrales en la representación combinada

2.5.5. Factores que afectan los espectros de respuesta


Las curvas espectrales dependen del periodo de vibración de la estructura y del
factor de amortiguamiento considerado. Es obvio, además, que las caracterı́sticas
particulares del registro de aceleración afectarán también los resultados. Son muchas
las variables que pueden influir significativamente sobre los registros de aceleración
y por lo tanto sobre los espectros de respuesta. Entre las más importantes podemos
mencionar los valores máximo del movimiento del terreno (aceleración, velocidad y
desplazamiento), contenido de frecuencias del terremoto, duración del movimiento

65
fuerte, mecanismo de generación del terremoto, magnitud, tipo de suelo, etc. Esto
se ve reflejado, por ejemplo, en las curvas de aceleración espectral graficadas en
la Figura 2.22 que corresponden a cuatro terremotos diferentes. Puede observarse
claramente como una misma estructura (igual periodo de vibración e igual factor
de amortiguamiento) experimentará aceleraciones máximas notablemente diferentes
para los distintos terremotos.

Figura 2.22: Comparación de espectros de aceleración para distintos terremotos (factor de


amortiguamiento 5)

66
Capı́tulo 3

Medición de propiedades
dinámicas de los suelos en el
terreno

3.1. Reflexión y refracción de ondas elásticas


Las ondas de propagación al hacer contacto con otro medio no mantienen su ángulo
de incidencia sino que al reflectarse o refractarse, o sea si rebotan o atraviesan el
nuevo medio, cambian su ángulo de viaje. La diferencia de densidad entre un medio
y otro influirá en el cambio de ángulo. Además el efecto que producen las ondas P
y S al momento de entrar en contacto con otro medio de distinta densidad hace que
estas ondas sean reflectadas o refractadas. Cuando una onda elástica incide en la
frontera entre dos estratos, la onda es reflectada y refractada. Estas son dos tipos de
ondas, ondas de compresión (ondas P) y ondas transversales (ondas S). La Figura
3.1a muestra que en el caso de ondas de compresión P, la dirección del movimiento
de las partı́culas coincide con la dirección de propagación. Las ondas de corte S
pueden ser separadas en dos componentes: i) ondas SV, en las cuales el movimiento
de las partı́culas ocurre en el plano de la propagación (el plano corresponde a la su-
perficie de esta hoja), representado por la flecha en la Figura 3.1b; ii) ondas SH, en
las cuales el movimiento de las partı́culas es perpendicular al plano de propagación
(perpendicular a esta hoja), como se muestra con un punto grueso en la Figura 3.1c.

Cuando ondas P inciden en la frontera entre dos estratos, dos ondas son reflec-
tadas y dos ondas son refractadas. La Figura 3.2 muestra que las ondas reflectadas
consisten en ondas P y ondas SV, respectivamente, las cuales figuran como P1 y
SV1 en el estrato 1. Por otro lado, las ondas refractadas también consisten en ondas
P mostrada como P2 en el estrato 2 y ondas SV mostradas como SV2 . En gene-

67
Figura 3.1: (a) Ondas P, (b) ondas SV y (c) ondas SH

ral, cuando una onda viaja por un medio elástico existen interfaces entre diferentes
medios elásticos, ello produce que algunas ondas liberen energı́a la cual es reflejada
por un primer medio el que luego se transmite en el siguiente medio. El principio
de Fermat establece el tiempo mı́nimo de propagación de un pulso sı́smico entre dos
puntos arbitrarios a lo largo de cualquier trayectoria continua que conecta estos dos
puntos. Este principio fue usado por Snell para demostrar que la razón entre el seno
del ángulo de incidencia y la velocidad de propagación de la onda es constante. La

Figura 3.2: Partición de ondas elásticas en la interfaz entre dos medios elásticos

Figura 3.2a muestra las cuatro resultantes de ondas de una onda incidente P que
viaja a través del medio 1 con un ángulo a con respecto a la normal de la interfaz.
Estas cuatro ondas resultantes son:

(1) una onda P que se refleja en el medio 1 con un ángulo a, P-P1


(2) una onda SV que se refleja en el medio 1 con un ángulo b, P-SV1
(3) una onda P que se refracta en el medio 2 con un ángulo e, P-P2
(4) una onda SV que se refracta en el medio 2 con un ángulo f , P-SV2

68
La Figura 3.2b muestra las cuatro resultantes de ondas de una onda incidente SV
que viaja a través del medio 1 con un ángulo b con respecto a la normal de la inter-
faz. Estas cuatro ondas resultantes son:

(1) una onda P que se refleja en el medio 1 con un ángulo a, SV-P1


(2) una onda SV que se refleja en el medio 1 con un ángulo b, SV-SV1
(3) una onda P que se refracta en el medio 2 con un ángulo e, SV-P2
(4) una onda SV que se refracta en el medio 2 con un ángulo f , SV-SV2

Notar que las ondas resultantes de una onda incidente P son iguales a las ondas
resultantes de una onda incidente SV. La diferencia aparece en el tipo de movimien-
to de las partı́culas del medio (indicado con flechas) tocadas ya sea por la onda P
(onda de cuerpo) o por la onda SV (onda de corte vertical). La Figura 3.2c muestra
las dos componentes generadas por la incidencia de ondas SV que viaja a través del
medio 1 con un ángulo b con respecto a la normal de la interfaz. Estas dos ondas
resultantes son:

(1) una onda SH que se refleja en el medio 1 con un ángulo b, SH-SH1


(2) una onda SH que se refracta en el medio 2 con un ángulo f , SH-SH1

Mientras las ondas incidentes P y SV produce ondas resultantes P y SV, una onda
incidente SH produce sólo ondas SH. Las ondas SH no producen ondas P porque
éstas no tienen la componente normal en el plano de incidencia. La onda resultan-
te de la incidencia de una onda SH es reflectada como SH-SH1 y refractada como
SH-SH2 . El movimiento de las partı́culas del medio tocadas por una onda SH es
indicado en la Figura 3.2c con un punto grueso dentro de un cı́rculo.

El ángulo con que las ondas salen de la interfaz depende del ángulo de inciden-
cia de la onda contra la interfaz y la relación de las velocidades de onda de los
dos medios en contacto. La relación entre ángulos y velocidades de propagación es
posible establecer a través de la aplicación de la ley de Snell.
sen a sen b sen e sen f
= = = (3.1)
vp1 vs1 vp2 vs2
Donde los ángulos a, b, e y f son medidos con la normal de la interfaz y, vp1 es la
velocidad de onda P en el medio 1, vs1 es la velocidad de onda S en el medio 1, vp2
es la velocidad de onda P en el medio 2 y vs2 es la velocidad de onda S en el medio
2. En la Tabla 3.1 se indica que dado que la onda incidente al reflectarse permanece
en el mismo medio los ángulos a = b y c = d. Asumiendo que la onda incidente

69
Tabla 3.1: Amplitud de velocidad y ángulo de incidencia
Tipo de onda velocidad amplitud ángulo
Incidente P vp 1 A a
Incidente S vs1 B b
Reflectada P vp 1 C c=a
Reflectada S vs1 D d=b
Refractada P vp 2 E e
Refractada P vs2 F f

es armónica simple y cumpliendo con las condiciones de equilibrio y compatibilidad


en la interfaz permite establecer las siguientes ecuaciones (Richter, 1958), las cuales
permiten expresar las amplitudes de las ondas reflectadas y refractadas (C, D, E y
F ) en términos de la amplitud de la onda incidente P (A).

(A − C) sen a + D cos b − E sen e + F cos f = 0

(A + C) cos a + D sin b − E cos e − F sen f = 0 (3.2)


 2  2
vp ρ2 vs2 vp1 ρ2 vs2 vp1
−(A + C) sen 2a + D 1 cos 2b + E sen 2e − F cos 2f = 0
vs1 ρ1 vs1 vp2 ρ1 vs1 vs2
vs ρ2 vp2 ρ2 vs2
−(A − C) cos 2b + D 1 sen 2b + E cos 2f − F sen 2f = 0 (3.3)
vp1 ρ1 vp1 ρ1 vp1
Donde ρ1 es la densidad del medio 1 y ρ2 es la densidad del medio 2. La Figura 3.3
muestra la variación de la amplitud con el ángulo de incidencia de la onda P para
vp1 = 2400 m/s, vp2 = 600 m/s, ρ2 /ρ1 = 0.6 y ν = 0.25. La Figura 3.3 deja en claro
la sensibilidad de la amplitud tanto de la onda reflectada como refractada al ángulo
de incidencia. Existe un mı́nimo y un máximo relativo con respecto a la relación de
amplitudes dependiendo de su ángulo de incidencia. Por ejemplo, en la Figura 3.3a
se puede observar que la relación entre la amplitud de la onda reflectada P1 y la onda
incidente P (C/A) es mı́nima cuando el ángulo de incidencia es de 60º. Las Figuras
3.3b y 3.3c muestran que para ángulos de 0º y 90º las ondas SV no se reflejan ni se
refractan, sin embargo, pierden poca energı́a al refejarse o refractarse para ángulos
entre 30º y 60º (ondas SV1 ) y entre 30º y 80º (ondas SV2 ). Para ondas incidentes SV,
tanto las ondas SV como P son reflejadas y refractadas. Las ecuaciones de equilibrio
y compatibilidad que relacionan las amplitudes vienen dadas por:

(B + D) sen b + C cos a − E cos e − F sen f = 0 (3.4)

(B − D) cos b + C sen a + E sen e − F cosf = 0 (3.5)


vs1 ρ2 vs22 ρ2 vs
(B + D) cos 2b − C sen 2a + E sen 2e − F ( 2 ) cos 2f = 0 (3.6)
vp1 ρ1 vs1 vp2 ρ1 vs1

70
vp1 ρ2 vp2 ρ 2 v s2
−(B − D) sen 2b + C cos 2b + E cos 2f + F sen 2f = 0 (3.7)
vs1 ρ 1 v s1 ρ 1 v s1
Las relaciones de amplitudes resultantes son mostradas en la Figura 3.4. En la Fi-
gura 3.4a se puede ver que para ángulos de incidencia mayores a 36º las ondas P
no pueden ser reflejadas, ello implica que la energı́a que trae la onda incidente es
transportada por las otras ondas. Para este mismo ángulo se pueden observar sin-
gularidades en los gráficos de las Figuras 3.4b, c y d. Por ejemplo, en la Figura 3.4b
se aprecia que la relación mı́nima de amplitud para la onda SV1 para una onda
incidente SV ocurre para un ángulo de 27º.

Para ondas incidentes SH se tiene la inexistencia del movimiento de particulas del


medio hacia o contra el plano de la interfaz sino paralelo a él. Ello conlleva a la falta
de ondas P y SV, o sea C = E = 0. De esta forma las ecuaciones (3.4) a (3.7) se
simplifican obteniéndose lo siguiente:
cos f
B−D−F =0 (3.8)
cos b
ρ2 vs2 cos f
B+D−F =0 (3.9)
ρ1 vs1 cos b
ρ2 vs2 cos f
1− ρ1 vs1 cos b
D= ρ2 vs2 cos f
B (3.10)
1+ ρ1 vs1 cos b
ρ2 vs2 cos f !
1− ρ1 vs1 cos b
F = 1+ ρ2 vs2 cos f
B (3.11)
1+ ρ1 vs1 cos b

A partir de las ecuaciones (3.2) a la (3.11) se puede concluir que la amplitud de onda
es función del ángulo de incidencia de la onda, de la relación de velocidad de onda
en los dos medios y de la relación de densidades de los dos medios. Es posible, por lo
tanto, el cálculo de la amplitud de cada resultante de onda para una determina onda
incidente en un rango de ángulos de 0º a 90º. Cuando la velocidad de reflexión y
refracción de ondas es mayor que la de onda incidente, existirá un ángulo crı́tico de
incidencia para el cual el ángulo de reflexión y retracción sea de 90º. Para ángulos de
incidencia mayores a los crı́ticos, aparecen perturbaciones, en vez de ondas reflejadas
o refractadas, las cuales se desintegran rápidamente en la medidad que se alejan de
la interfaz. Estas perturbaciones no transmiten energı́a fuera de la interfaz, por lo
tanto, la energı́a de la onda incidente es repartida entre las ondas que se reflejan
y refractan. Producto de que para ángulos incidentes mayores al ángulo crı́tico las
relaciones de velocidades de entrada y salida son mayores a la unidad se necesitan
funciones complejas para resolver las ecuaciones (3.2) a la (3.11). Esto duplica el
número de ecuaciones que se deben resolver, sin embargo, la relación de amplitudes

71
Figura 3.3: Relación de amplitud versus ángulo de incidencia para ondas P

Figura 3.4: Relación de amplitud versus ángulo de incidencia para ondas P

72
imaginarias para ondas resultante encontradas para estas ecuaciones no tienen un
significado fı́sico, porque estas ondas no transmiten energı́a lejos de la interfaz. La
lı́nea punteada de la curva de la Figura 3.4 representa esta condición, donde se puede
ver que para la onda incidente SV P1 se desvanece. El ángulo de incidencia debe
ser mayor que el ángulo crı́tico ic , el cual se define como el que produce una onda
refractada que viaja paralela a la interfaz (e o f igual a 90º:
   
−1 vs1 ◦ −1 vs1
ic = sen sen 90 = sen (3.12)
vp2 vp2
   
−1 vp1 −1 v s1
ic = sen = sen (3.13)
vp2 v s2
El ángulo crı́tico es una función de la relación de dos velocidades, relación que a su
vez es función del módulo de Poisson.

3.2. Ensayos de pequeñas deformaciones


La idea de realizar ensayos bajo pequeñas deformaciones es aprovechar el rango
lineal de las relaciones de tensión deformación del suelo para el análisis de las pro-
piedades dinámicas del suelo. Kramer (1996) establece que el lı́mite del rango lineal
estarı́a para deformaciones de corte menores a 0.001 %. Ello resulta razonable a la
luz de resultados de las investigaciones de Chaudhary y Kuwano (2003) y Mitchell
y Soga (2005), donde ellos han encontrado que en suelos arenosos las deformaciones
de corte irreversibles comienzan a partir de 0.002 %. En consecuencia, la teorı́a de
propagación de ondas en medios lineales y elásticos es aplicable. Los ensayos geofı́si-
cos sı́smicos, o simplemente ensayos sı́smicos, consideran la creación de ondas de
tensión ya sea transientes o estacionarias y su posterior medición e interpretación
en varios puntos del área en estudio. El principio usado es la generación de un pulso
de ondas desde un punto llamado fuente y la medición de los tiempos de llegada a
sensores ubicados a diferentes distancias alejadas de la fuente.

La fuente, que puede ser generada mediante golpes con un combo a un elemento
de madera sobre la superficie del terreno o mediante explosivos enterrados produ-
cirán ondas P, S y superficiales como las estudiadas en el Capı́tulo 1. Si se requiere
de fuentes cargadas de ondas P, resulta apropiado el uso de explosivos y golpes ver-
ticales al terreno. Por otro lado, golpes en el extremo de una viga fija al terreno
producirá ondas de corte SH (ver Figura 3.12(a)).

73
3.2.1. Ensayos de reflexión de ondas
Dado que las ondas P son las que viajan más rápido, ellas son las primeras en llegar
a los sensores y por lo tanto resultan ser las más fáciles de identificar y medir. Las
demás ondas resultan más complicadas de identificar ya que llegan en conjunto. Sin
embargo, la identificación de ondas S puede lograrse al cambiar el golpe de la viga de
un extremo al otro. Ello provocará la inversión de la polaridad de la señal recibida.
Puesto que la polaridad de un tren de ondas P no puede ser invertida, si se sustrae
el registro invertido al registro original eliminará o reducirá las amplitudes de las
ondas P y destacará a las ondas S. Atención se debe poner al análisis de propagación
de ondas en suelos saturados, para no determinar la rigidez del suelo o roca a partir
de la velocidad de propagación de ondas P en el agua y no en el medio sólido. Como
se indicó en la sección §2.3 para evitar este problema se puede hacer uso de ondas de
corte S, las cuales no se pueden propagar en el agua. Existen muchas técnica para el
tratamiento y análisis de registros de ondas medidas en diferentes condiciones, para
mayor detalle consultar libros de Geofı́sica Sı́smica (Chapman, 1997) o de Explora-
ción Geofı́sica (Gadallah y Fisher, 2008).

La Figura 3.5a muestra un estrato horizontal, donde el punto S es una fuente de


energı́a y R un receptor. El ensayo consiste en producir un impulso en S y medir el
tiempo de llegada en R. El impulso provoca ondas de tensión que irradian en todas
la direcciones siguiendo un frente semiesférico. Un camino directo a seguir por las

Figura 3.5: Trayectoria de propagación de ondas y curva de tiempo de viaje para ondas
directas y reflejadas

ondas es a lo largo de la superficie entre S y R, por lo tanto el tiempo de viaje td

74
viene dado por:
distancia recorrida x
td = = (3.14)
velocidad de onda vp1
Otra parte de la energı́a generada en la fuente viaja hacia abajo hasta hacer contacto
con el borde inferior del estrato con un ángulo de incidencia:
x
i = tan−1 (3.15)
2H
La onda que es reflejada hacia la superficie del terreno llegará al sensor en R al
tiempo tr :
p √
distancia recorrida 2 H 2 + (x/2)2 4H 2 + x2
tr = = = (3.16)
velocidad de onda vp1 vp1

A partir de la ecuación (3.16) se puede determinar el espesor del estrato superior


conociendo el tiempo tr , la distancia x y la velocidad vp1 .

1q 2 2
H= vp1 tr − x2 (3.17)
2
La ecuación (3.16) representa una relación hiperbólica entre x y tr , la cual es mos-
trada en la Figura 3.5b y comparada con la curva para la onda de viaje corto u onda
directa. Para valores de x muy pequeños tr es simplemente 2H/vp1 y para valores
de x muy grandes tr tiende asintóticamente a la onda directa. Debido a que normal-
mente la estratificación no es horizontal, se deben realizar varias mediciones. En el
caso de estratos inclinados es posible determinar el ángulo de inclinación del estrato
usando dos puntos de medición como se muestra en la Figura 3.6. La medición del

Figura 3.6: Esquema de un ensayo de reflexión con un estrato inclinado

75
tiempo de viaje en los receptores A y B es usado en la determinación del ángulo de
inclinación del estrato.
vp2 (trA + trB )(trB − trA ) xA + xB
sen α = 1 − (3.18)
4zα (xB − xA ) 4zα
donde tdB y tdB son los tiempos de llegada de la onda directa a los receptores A y B
respectivamente y vxA /tdA = xB /tdB . Si el receptor A es colocado en la fuente, xA
= 0, lo cual resulta en zα = trA vp1 /2 y el ángulo de inclinación del estrato puede ser
obtenido por medio de:
vp21 (trA + trB )(trB − trA ) − x2B
sen α = (3.19)
2trA vp1 xB
Para la onda directa vp1 se determina como el inverso de la pendiente de la curva de
tiempo de viaje versus distancia al receptor.

3.2.2. Ensayo de refracción de ondas


El ensayo de reflexión de ondas está limitado al hecho que las ondas P reflejadas
llegan a la estación receptora después que el receptor ya fue perturbado por la onda
directa. De esta manera, se hace difı́cil distinguir con claridad el tiempo de llegada
de la onda reflejada. Es por esta razón, que los métodos sı́smicos de refracción tienen
la ventaja de utilizar las primeras llegadas. Si el estrato superior tiene velocidades
de propagación de onda inferiores a los del estrato subyacente (vp1 < vp2 ), el ángulo
de incidencia se puede encontrar estudiando las onda P que se originan en la super-
ficie y que llegan a la interfaz. La onda P es refractada con un ángulo de incidencia
crı́tico ic y luego viaja paralela a la interfaz entre el estrato 1 y 2 como muestra la
Figura 3.7a. Desde el punto de vista de la teorı́a de vectores, no se espera que esta
onda crı́ticamente refractada que viaja horizontalmente pudiera detectarse en la su-
perficie. Sin embargo, de acuerdo a la ley de Snell y al principio de Huygens, el cual
establece que cualquier punto sobre un frente de ondas actúa como una fuente de
una nueva perturbación, se puede demostrar por medio de la teorı́a de la elasticidad
que la onda crı́ticamente refractada genera un frente de ondas en el estrato 1 que
viajan hacia la superficie a una velocidad vp1 y con una dirección inclinada ic en el
sentido mostrado en la Figura 3.7b.

Existe un distancia crı́tica xc a partir de la cual el frente de ondas que sube empieza
a llegar antes que las ondas directas (ver Figura 3.9b). El tiempo de viaje requerido
para que el frente de ondas que sube llegue el receptor n-ésimo (Figura 3.8) se puede
expresar como:
 
H xn − 2H tan ic H x 1 tan ic
thn = + + = + 2H − (3.20)
vp1 cos ic vp2 vp1 cos ic vp2 vp1 cos ic vp2

76
Figura 3.7: Onda mayor genarada por una onda P refractada crı́ticamente

Figura 3.8: Trayectorias de la onda directa reflejada y frente de ondas propagadas a mayor
distancia

77
Figura 3.9: Trayectoria y curva tiempo distancia para la onda directa reflejada y una ondas
propagada a mayor distancia

vp1
Usando la ley de Snell para el ángulo de incidencia crı́tica, sen ic = vp2
, la identidad
trigonométrica cos2 ic = 1 - sen2 ic y factorizando se obtiene:
s
xn 1 1
thn = + 2H 2
− 2 (3.21)
vp2 vp1 vp2

Si un sensor es colocado exactamente a la distancia crı́tica xc , la onda directa y la


onda ascendente llegarán exactamente al mismo tiempo, td = th . De las ecuaciones
(3.14) y (3.21) resulta: s
xc xc 1 1
= + 2H − (3.22)
vp1 vp2 vp21 vp22
de donde es posible determinar el espesor del estrato superior como:
s
xc vp2 − vp1
H= (3.23)
2 vp2 + vp1

Por lo tanto, el gráfico de tiempo y distancia mostrado en la Figura 3.9b permite la


determinación de vp1 , vp2 y H.

3.2.3. Ensayos down hole y up hole


Dentro de las diversas técnicas que existen hoy en dı́a para la determinación de la
velocidad de propagación de ondas de corte vs , se encuentran las llamadas por su
sigla en inglés, ensayo down hole DH y up hole UH. En la sección §3.2.5 se estudiará
el ensayo de cono sı́smico SCPT (Seismic Cone Penetration Test) que resulta de la
mezcla de los ensayos down hole y up hole.

78
El módulo de corte máximo, también llamado elástico o de pequeñas deformaciones,
Gmax o G0 , es el parámetro clave en muchos modelos constitutivos, procedimientos
numéricos y técnicas de evaluación de respuesta de suelos bajo la aplicación de car-
gas estáticas y dinámicas. El módulo de corte puede ser determinado a partir de
ensayos estáticos o dinámicos, ya sea in situ o mediante ensayos de laboratorio. Su
magnitud depende de diversos factores, como por ejemplo el estado de tensiones, las
caracterı́sticas del material y nivel freático. Diversos estudios han demostrado que
G es principalmente una función del estado de tensiones efectivas y del tipo de suelo
(Hardin, 1978; Yu y Richart, 1984; Roesler, 1979; Stockoe et al., 1985).

G = f (σ 0 , α) (3.24)

donde σ 0 es la tensión efectiva y α es un parámetro representativo del tipo de suelo.


Según la teorı́a de la elasticidad, G se puede calcular a partir de la ecuación (2.12):

G = ρvs2 (3.25)

donde ρ es la densidad del suelo y vs es la velocidad de la onda de corte elástica


generadad para amplitudes de deformaciones de corte menores a 0.0001 % (Sully y
Campanella, 1995). Los ensayos down hole, up hole y cross hole (este último será
explicado en la sección §3.2.4) son métodos de ensayos in situ, que permiten:
determinar las propiedades dinámicas del suelo o las rocas

determinar la velocidad de las ondas sı́smicas de compresión y corte (P y S)

trazar la estratigrafı́a del terreno

determinar las constantes elásticas del medio

En el ensayo down hole se ejecutan golpes desde la superficie de un sondaje o desde


el fondo en el caso del ensayo up hole (Figura 3.10). El ensayo se lleva a cabo en un
único sondaje en el que una sonda triaxial se coloca a distintas cotas, generalmente
con un espaciado regular entre ellas. Ası́ se puede obtener un perfil de velocidades del
suelo por medio de impulsos generados en superficie, los cuales se realizan con golpes
laterales sobre un cuerpo fijado al suelo con un peso que lo inmoviliza. El geófono
que se emplea tiene tres componentes, dos dispuestas horizontalmente y ortogonales
entre sı́, y una tercera vertical. Esta configuración permite identificar la llegada de
ondas S por comparación de los registros recibidos en la misma componente, pero
originado por golpes en direcciones contrarias. Identificado el tiempo de llegada de
las ondas P y S, la representación de curvas tiempo-distancia, permiten calcular las
velocidades vp y vs , y a partir de ellas, el módulo de Young E, el coeficiente de

79
Figura 3.10: (a) Ensayo sı́smico up hole y (b) ensayo sı́smico down hole

Poisson ν y de esta manera el módulo de corte G. Las ondas S pueden ser generadas
mucho más fácilmente en un ensayo down hole que un ensayo up hole, es por ello
que el primero es más utilizado. Si bien es cierto en un sı́smo las ondas viajan hacia
la superficie con gran energı́a, en el ensayo down hole se mide la velocidad de ondas
de corte horizontales SH generadas en la superficie. Sin embargo, se asume que este
cambio de dirección en el viaje de las ondas de corte no afecta a las mediciones. Entre
las dificultades potenciales que pueden aparecer en la interpretación de resultados
de ensayo down hole y up hole se pueden encontrar alteración significativa del suelo
debido a la perforación del sondaje, encamisado y efectos de fluidos (por ejemplo el
uso de bentonita para evitar el desmembramiento de las paredes del sondaje), fuentes
con impulsos insuficientes o excesivos, ruidos alrededor y los efectos de presencia de
napa freática. A pesar de que el ensayo down hole presenta la ventaja de necesitar
sólo la perforación de un sondaje tiene el inconveniente de que la energı́a sı́smica
generada mediante golpes de martillo o combo se amortiguan rápidamente en el
terreno alcanzando una profundidad máxima de 15 a 20 m.

3.2.4. Ensayo cross hole


En este ensayo se determina la velocidad de las ondas de corte creadas como re-
sultado de un impacto en un estrato de suelo tal como en un ensayo up hole, pero
el receptor se ubica también dentro del estrato como en el ensayo down hole. La
Figura 3.11 muestra un simple esquema de este procedimiento, donde si dos o más
perforaciones se encuentran a una distancia L entre sı́, la velocidad de las ondas de
corte se calculan por medio de la expresión:
L
vs = (3.26)
t

80
donde t es el tiempo de viaje de las ondas. El módulo de corte del suelo G a la
profundidad de ensayo se determina a partir de la relación:
s
G
vs = (3.27)
γ/g

vs2 γ
G= (3.28)
g
Donde vs es la velocidad de las ondas de corte, γ es el peso unitario del suelo y g es
la aceleración de gravedad. Es recomendable usar más de un sondaje para minimizar
posibles inexactitudes en las mediciones, especialmente las relacionadas con estable-
cer la partida o t = 0, efecto del encamisado más el relleno entre el encamisado y la
pared del sondaje y los efectos inherentes de anisotropia del terreno. Las velocidades
de ondas pueden entonces ser calculadas a partir de diferencias en los tiempos de
llegada a dos sondajes adyacentes. El tiempo de llegada puede ser determinado ‘al
ojo’ usando un grupo de puntos en común (primera llegada, primer peak, primer
mı́nimo, etc.) o por un tipo de técnica de correlación comúnmente usada en la ex-
ploración de petróleo (Roesler, 1977). El ensayo cross hole permite el estudio de

Figura 3.11: Ensayo sı́smico cross hole: (a) medición directa usando dos configuraciones
de sondajes y (b) medición a intervalos usando tres configuraciones de sondajes

estratos individuales en el caso de estratos relativamente horizontales. Con medios


mecánicos de generación de ondas se puede obtener información a profundades de
entre 30 y 60 m. Para ensayar estratos más profundos se requiere del uso de explo-
sivos. Sin embargo, allı́ hay que tener cuidado de deformar el suelo más allá de su
rango elástico. Por otro lado, las ondas que viajan a través del material existente
entre la fuentes del impulso y los receptores permite la detección de estratos que
pueden quedar ocultos en ensayos de refracción sı́smica.

3.2.5. Ensayo de penetración de cono sı́smico DH SCPT


Las mediciones de velocidades usualmente realizadas con uno (down hole) o más
sondajes (cross hole) son relativamente caras. Una versión del ensayo down hole

81
Robertson, 1984). The seismometer is incorpor- penetration test (Nazarian & Stokoe,
ated into the cone body and used to detect body Stokoe & Nazarian, 1985).
wave arrivals generated from a seismic source The in situ measurement of shear wave
located at the surface. By modifying the by the DH and XH methods using a con
equipment set-up, the seismic cone penetration etrometer is the subject of this Paper. P
test (SCPT) can also provide XH velocity mea- research suggests that so long as sufficien
surements (Baldi, Bruzzi, Superbo, Battaglio & surements can be made, it may be possible
the results to index and/or evaluate stre
structural anisotropy in soils. The seismi
penetration test, usually used for DH m
ments, is modified to allow XH measureme
desarrollado
268
en la Universidad deSULLY British Columbia, Canadá, usa un cono de pe-
AND CAMPANELLA be made at the same time. Details of the m
and procedure
netración version
con un sismómetro
of the downhole
instalado,
test developed at the
por lo tanto,
Jamiolkowski,
se elimina la excavación
1988; Sully & Campanella, 1992).
de equipment,
presented.
test set-up

sondajes oUniversity
perforaciones (Campanella
of British Columbia (UBC) uses a cone y Robertson,
Recently, 1984).
spectral El sismómetro
analysis of surface waves es incor-
penetrometer with mounted seismometer, thus (SASW) has been providing V, measurements
porado dentro de la coraza del cono
eliminating the need for boreholes (Campanella & y es usado para detectar la llegada
without the need for boreholes or other types deof ondas
SEISMICdeCONE PENETRATION TEST
Robertson, 1984). The seismometer is incorpor- penetration test (Nazarian & Stokoe, 1984; SCPT DH procedure
cuerpo generadas
ated into the por unaandfuente
cone body sı́smica
used to detect body localizada
Stokoe & Nazarian, en la1985). superficie (ver ensayo de & Robertson (1984) develop
Campanella
cono CPTlocated
en la atsección
wave arrivals generated
§??).ByAnálisis
the surface.
from a seismic source
modifying
espectrales
the
The in de ondas superficiales han propor-
situ measurement of shear
by the DH and XH methods using a cone pen-
wave velocity DH SCPT to provide a rapid and econom
of performing in situ shear wave velocity
cionado mediciones
equipment set-up,dethev seismic
s sin la
cone necesidad
penetration de perforaciones
etrometer is the subject of u otro
this Paper. tipo de
Previous ensayos
surements. The seismometer
tally and oriented perpendicular
is placed h
to the so
test (SCPT) can also provide XH velocity mea- research suggests that so long as sufficient mea-
de penetración
surements (Nazarian y Stokoe,
(Baldi, Bruzzi, Superbo, Battaglio1984;& Stokoecany beNazarian,
surements made, it may be1985).possible toCampanella
use provide maximum sensitivity to the hor
the results to index and/or evaluate stress and component of the surface-generated shear
structural anisotropy in soils. The seismic cone The arrangement for performing the DH S
penetration test, usually used for DH measure- shown in Fig. 1, which also shows the step
Selsmlc
ments, is modified to allow XH measurements to circuit. The polarized shear waves are ge
recelvet
be made at the same time. Details of the modified at the surface by horizontal striking of a w
equipment, test set-up and procedure are shear beam. For tests performed with th
presented. geotechnical testing vehicle, the steel p
which the truck is supported can be use
shear beam as the high normal loads provi
SEISMIC
G the weight of the truck ensure excellent c
Selsmlc CONE
cone PENETRATION TEST
SCPTpenetrometer
DH procedure with the ground. Good coupling is essen
ensure that no energy is lost when the shea
Campanella & Robertson (1984) 514VDC developed the
is struck. An advantage of the shear
DH SCPT to provide a rapid and economic way
1 method is that the polarized signals
of performing in situ shear wave velocity mea-
reversed by striking of the opposite ends
surements. The seismometer is placed horizon-
beam.
tally and oriented perpendicular to the source to
provide maximum sensitivity to the horizontal The horizontally polarized wave travels
component ,1033uF of the surface-generated
-24 8 shear wave.
:: 220 kR
tially vertically from the source to the
1, mounted in the cone. The direction of wav
The arrangement for performing the DH SCPT is
7- (vertical) is perpendicular to the direction
shown in Fig. 1, which also shows the step trigger
/Hammer7 s’ Diode
IN4745A ::6.8 kR Timer 6 - ticle motion (horizontal). This type of DH
Selsmlc circuit. The polarized shear LM555 waves are generated
recelvet IC a VH wave.
at the surface by horizontal striking of a weighted
Beam -3 5-j The SCPT is performed by first push
shear beam. For tests performed 1 with
0.01 !,F the UBC
cone to the depth of interest. A horizontal
geotechnical testing vehicle, the steel pads on
to the shear beam is then applied. H
which the truck is supported can be used as a
contact with the shear beam provides the
shear beam as the high normal loads provided by
To oscilloscope
G the weight of the truck ensure excellent coupling+
trigger input for the data acquisition system (DAS),
Selsmlc cone recovers the signal when it arrives at the
penetrometer with the ground. Trigger Goodclrcutcoupling is essential to
mounted in the cone. The time for the s
ensure that no energy is lost when the shear beam travel from the ground surface to the con
514VDC Fig. 1. Arrangement for DH SCPT (Campanella &
is struck. An advantage of the shear beam
Stewart, 1991) ver can then be obtained. Measurement
1
Figura 3.12: Montaje del ensayo DH SCPT (Campanella y Stewart, 1991) method is that the polarized
reversed by striking of the opposite ends of the
signals can be

beam.
The horizontally polarized wave travels essen-
y Robertson (1984) ,1033uF
desarrollaron
-24 8
el ensayo DH SCPT (Down Hole Seismic Cone
:: 220 kR
tially vertically from the source to the receiver
mounted in the cone. The direction of wave travel
Penetration Test) para proporcionar1,
7-
una manera rápida y económica de medir velo- (vertical) is perpendicular to the direction of par-
cidades de onda s’inDiode
situ. El sismómetro está ubicado horizontalmente y orientado de
/Hammer7 IN4745A ::6.8 kR Timer
LM555
6 - ticle motion (horizontal). This type of DH wave is
a VH wave.
IC
forma perpendicular a la fuente de energı́a para otorgar la máxima sensibilidad a la
Beam -3
1
5-j
0.01 !,F
The SCPT is performed by first pushing the
cone to the depth of interest. A horizontal blow
componente horizontal de la onda de corte generada en la superficie. El montaje del to the shear beam is then applied. Hammer
contact with the shear beam provides the trigger
ensayo DH SCPT es mostrado en la Figura +
3.12(a), además se muestra el circuito
To oscilloscope
trigger input for the data acquisition system (DAS), which
que gatilla la señal. Trigger clrcut
recovers the signal when it arrives at the receiver
mounted in the cone. The time for the signal to
Fig. 1. Arrangement for DH SCPT (Campanella & travel from the ground surface to the cone recei-
Stewart, 1991) ver can then be obtained. Measurement of the
Las ondas de corte polarizadas son generadas en la superficie por golpes horizontales
a una viga de corte. Para los ensayos realizados con un camión, las patas que levan-
tan o suspenden al camión en el aire pueden usarse como viga de corte suministrando
de esta forma un excelente acoplamiento con el terreno producto del gran peso del
camión. Un buen acoplo es esencial para asegurar que no se pierda energı́a cuando
la viga de corte sea golpeada. Una ventaja del método de la viga de corte es que

82
las señales polarizadas puede ser invertidas al golpear en los extremos opuestos de
la viga (al igual que para el ensayo de reflexión, sección §3.2.1). La onda horizontal
polarizada viaja verticalmente desde la fuente al receptor montado en el cono. El
viaje en la dirección de la onda de corte (vertical) es perpendicular a la dirección
del movimiento de la partı́cula (horizontal). Este tipo de onda en el ensayo DH es
una onda de corte horizontal SH.

El ensayo SCPT parte como un ensayo CPT, o sea se penetra de cono a la pro-
fundidad de interés. Notar que se puede determinar la resistencia de punta y de
fuste además de la presión de poros si el cono cuenta con los sensores correspon-
dientes. Luego comienza el ensayo sı́smico generando ondas horizontales por medio
de golpes dados a la viga de corte. El contacto del martillo con la viga de corte
activa el sistema de adquisición de datos, el cual reencuentra la señal cuando ésta
llega al receptor montado en el cono. El tiempo de viaje es entonces obtenido de la
señal enviada desde la superficie del terreno al receptor en el cono. La distribución
de velocidades de ondas de corte puede ser determinada a partir de la medición del
tiempo de viaje de la onda a varias profundidades. Los datos sı́smicos son grabados
en la memoria de un computador.

El cono sı́smico está compuesto de un receptor sı́smico orientado horizontalmen-


te montado en un cono estándar de 10 cm2 . El receptor puede ser un geófono o
un acelerómetro dependiendo de las necesidades del estudio. Caracterı́sticas de un
geófonos son por ejemplo: 1.7 cm de diámetro y una frecuencia natural de 28 Hz.
Se ocupa un geófono en un cono de 10 cm2 , en tanto que en mientras que en un
cono de 15 cm2 se puede usar geófonos triaxiales. Caracterı́stica de acelerógrafos son
por ejemplo: acelerógrafos piezocerámicos cuadrados de 1.25 cm de lado no amorti-
guados y con una frecuencia natural de 3000 Hz y acelerógrafos piezoresistivos no
amortiguados con un rango de 10g y frecuencia natural de 600 Hz.

La Figura 3.12(b) muestra el circuito eléctrico gatillador, el cual se cierra cuando


el martillo golpea la barra metálica de corte. Esto permite la descarga del conden-
sador, causando al controlador del tiempo generar un pulso de 2,4 s de duración.
Esta duración evita un posible efecto de rebote del martillo. El tiempo de subida
del martillo es de 100 ns. El circuito gatillador queda automáticamente listo para el
siguiente evento.

La barra es la primera fuente para la generación de ondas de corte polarizadas.


Este tipo de fuente produce una onda de corte limpia prácticamente sin ondas de
compresión. Las amplitudes de deformación en el suelo cercano a la superficie son
generalmente menores que 0.01 % y disminuyen con la profundidad. Un martillo de
12 kN produce una buena repetición y calibración de la fuente de energı́a.

83
shear wave signal at the receiver cone permits the
ard UBC seismic cone XH V, to be calculated. However, as only one
standard UBC seismic cone consists of a receiver cone is used, the shear wave velocity has
ntally oriented seismic receiver mounted in to be calculated from the first arrival time. The
haft of the 10 cm’ penetrometer. Several error in this approach may be significant, depend-
of receiver have been used during the devel- ing on the quality of the signal and the soil condi-
t of the test, including geophones and tions at the test location.
ometers (piezoceramic and piezoresistive), Baldi et al. (1988) performed tests with a XH
ing on the objects of the particular study. spacing (distance between source and receiver
3.2.6.
ee types have been used here. Ensayo de penetración de cono sı́smico XH SCPT
cones) of up to 10 m. Downhole E measurements
geophones are 1.7 cm in diameter and can also be performed at the location of the recei-
a natural frequency Al of modificar
28 Hz. A single la geo- ver conedel
instalación (by equipo
generating dea VH wave) de
ensayo as described
penetración de cono sı́smico
is used in the 10 cm’ cone, whereas a tri- for the standard DH arrangement. Hence both
package is used in SCPT the larger(Seismic Cone Penetration
15 cm2 cone. Test) también
DH and XH velocities se pueden
can be obtained. The medir velocidades de
piezoceramic tipounits
bender [Link] Usando un sistema
set-up used by Baldi etcon al. (1988)
dos conos, Baldi et al. (1988) modificó
has a disadvan-
are undamped and have a natural fre- tage in that two purpose-designed in situ testing
el DH SCPT acceler-
of 3000 Hz. The piezoresistive
con el finvehicles
de realizar medidas
are required, de velocidad
thus limiting the applicationcon el ensayo XH. Para
s are also undampedesto andsehave
necesitan
a log range,dos equipos
of such a CPT,
procedureuno es usado
to large como
high-profile fuente de energı́a, mientras
projects.
natural frequency of 600 Hz.
que el otro incorpora al cono receptor un geófono biaxial, ver Figura 3.13. Como se
er set-up
trigger set-up is shown in Fig. 1. An elec- To recording
circuit is completed when the hammer and processing
system
the metal shear beam. This allows a capa- L J
to discharge, causing the timer module to I I
e a pulse of about 2.4 s duration. This
n negates the possible effects of bounces of
mmer. The rise time of the hammer is typi-
100 ns. The trigger circuit automatically
for the subsequent event.

wave sources
shear beam is the primary source used for
ing the polarized shear waves used in this
This type of source produces a very clean
wave with essentially no compression wave.
amplitudes in the ground close to the
surface are generally less than 10d2% and
e with depth. A 12 kgf hammer with an
ble swing is in use at present, which pro-
a highly repeatable and calibrated energy

pizq /-Gz-j
XH procedure 10 cm* cone 15 cm2 cone

g a dual cone system, Baldi et al. (1988) Fig. 2. XH SCPT set-up wing two penetrometers (Baldi
d the DH SCPT inFigura
order to3.13:
perform XH
Ensayo XHet SCPT,
al, 1988) montaje usando dos penetrómetros (Baldi et al., 1988)

planteó en la sección §3.2.5 el ensayo de cono sı́smico puede ser realizado durante
una rutina de ensayos CPT. Por lo tanto en la medida que avanza el ensayo CPT,
éste se detiene a la profundidad a la cual se realizará el ensayo sı́smico, en el cual se
generan ondas de corte propagadas horizontalmente con un movimiento vertical de
partı́culas. El registro de las señales de ondas de corte en el cono receptor permite
que vs sea calculada. Sin embargo, como sólo un receptor es usado, la velocidad de
onda de corte tiene que ser calculada solo con el tiempo de llegada de la primera
onda. El error en esta aproximación puede ser significativo, dependiendo de la cali-
dad de la señal y de las condiciones del suelo donde se realiza el ensayo.

Baldi et al.(1988) realizó el ensayo XH SCPT con una distancia máxima de 10


m de separación entre la fuente y el cono receptor. Mediciones de vs como en ensa-
yos down hole estándar puede ser realizada el tener el cono receptor midiendo ondas

84
210 SULLY AND CAMPANELLA
de corte generadas en la superficie. De esta designed manerasosethatcuenta con la posibilidad
the horizontally polarized shear
de
A simple DH and XH set-up has been devel-
llevar acabo ensayos DH y XH para
oped at the University of British Columbia (UBC) determinar v
wave could
s . A pesar de ello, el esquema pro-
be generated with either vertical (HV)
puesto
u hich is por Baldi
capable et al. (1988)
of generating resulta
different muy honeroso
polarized al necesitar
or horizontal dosmotion.
(HH) particle vehı́culos
Detailsin of
situ.
the
shear waves so that in situ anisotropy can be 15 cm* vane cone used for shear wave generation
examined. The equipment and results obtained at are shown in Fig. 3; the field test configuration is
Sully y Campanella
three research (1995)here.
sites are described proponen un equipamiento
shown in Fig. 4. más simple para relaizar DH
The receiver cones are standard UBC seismic
y XH SPCT, el cual es capaz de generar diferentes polarizaciones de onda de corte
cones which incorporate a single accelerometer
de modo
DH-XH SCPT de poder estudiar la anisotropı́a package. TrialsElperformed
del suelo. equipamiento utiliza indi-
in the laboratory una
fuente y dos receptores,
The DH-XH SCPT set-up todo incluido
developed uses ena los conos de penetración. Se necesitan dos
cated that the single accelerometer package was
source and two receivers, all embodied in cone sufftciently sensitive to the three oriented shear
receptores
penetrometers.
para garantizar la
Two receivers
determinaciónwaves
are considered
exacta del tiempo de viaje, sobre todo
to be produced in the field tests, and that
porque
necessary lato separación
ensure accurateutilizada es pequeña
determination of the (aproximadamente
for the initial study it 2would a 4 m).
not La fuente, en
be necessary to
XH travel times, especially as the XH separation include a
la forma de un cono de veleta, fue diseñada de manera que la onda de corte horizon-triaxial package in the cone. The
used is small (about 2-4 m). The DH measure- response of the accelerometer is such that the
tal
mentpolarizada pudiera sertechnique
uses a pseudo-interval generada con el movimiento
between consequence derecording
of partı́culas verticales
out-of-plane (SV)
signals is
2
utwohorizontales
different depths (SH).and Más detalles
so only del cono
one receiver is veleta
that thedeamplitude
15 cm usado para la
of the signal generación
is reduced. This
required reduction depends on the angle between the wave
de ondasfor de complete
corte interpretation
son mostrados of theendata.
la Figura 3.14, además, la Figura 3.15 mues-
front and the accelerometer orientation. However,
The source. in the form of a vane cone, was
tra la configuración del ensayo en terreno. Los conos receptores son conos sı́smicos

300 mm

Fig. 3. Vane cone for generating horizontal shear waves in XH test


Figura 3.14: Cono veleta para la generación de ondas de corte horizontales en el ensayo
down hole (Sully y Campanella, 1995)
Source hole Recewer 1 installed Recewer 2 installed
for XH signals using cone trailer us!ng research vehicle

estándar, los cuales


UP
incorporan un acelerómetro. A partir de ensayos de laboratorio
Sully y Campanella
Clcckww p
DownI (1995) indican que
% AntIclockwise
para las tres direcciones
Rl un acelerómetro
/aToDAS 1
Shear beam

de propagación de ondas DHdesignal


es suficientemente
R2
-ToDAS2
corte producidas en los ensayos
scurce for
sensitivo
T (Arrows indicate
de terreno y que para estudios
direction of hammer iniciales no serı́a necesario incluir un acelerómetro
blow to anvil)
triaxial en el cono. La respuesta del acelerómetro es tal que el registro de señales que
Ground surlace

H
se encuentran fuera del plano reduce la amplitud H de la señal. Esta reducción depende
JT
del ángulo entre el frente de onda y de la orientación V del acelerómetro. Sin embargo,
la evaluación de los tiempos de viaje no son sensitivos al efecto de alineamiento, de
esta manera la determinación de las velocidadesVHde shearonda de corte no es afectada.
wave

El procedimiento de los ensayos DH y XH SCPT comprende los siguientes pasos:


Standard
cone rods \

Primero, se lleva acabo un ensayo DH SCPT a profundidades a intervalos,


usualmente 0-5 m ó 10 m, en el sitio donde la fuente de cono veleta será
v
instalada. Se usa un cono sı́smico estándar de 10 cm2 sin reducción de fricción.
,HV shear wa”e
El cono veleta
t de 15 cm2 mostrado en la Figura 3.14 se usa como fuente y
es instalado a una profundidad de 1 m. La colocación de este cono en una

85
Fig. 4. SCPT configuration for DH and XH shear wave velocity measurements
Fig. 3. Vane cone for generating horizontal shear waves in XH test

Source hole Recewer 1 installed Recewer 2 installed


for XH signals using cone trailer us!ng research vehicle

UP

Clcckww p
I Down
% AntIclockwise
Rl
/aToDAS 1
Shear beam
scurce for
R2
-ToDAS2
T (Arrows indicate
DH signal

direction of hammer
blow to anvil)
Ground surlace

H
H
JT
V

VH shear
wave

Standard
cone rods \

,HV shear wa”e


t

Fig. 4. SCPT configuration for DH and XH shear wave velocity measurements

Figura 3.15: Configuración del SCPT en ensayos down hole y cross hole para medir velo-
cidad de onda de corte (Sully y Campanella, 1995)

perforación ya hecha, pero de menor diámetro facilita su instalación y asegura


un buen contacto entre el instrumento y las paredes de la perforación, lo cual
es imprescindible para la generación de señales.

Segundo, dos conos receptores (R1 y R2) son instalados a lo largo de una lı́nea
en común a distancias conocidas de la fuente y también a una profundidad de 1
m. Los receptores son instalados usando un camión liviano de 20 toneladas de
capacidad, equipado con un pistón. En caso que el terreno sea particularmente
duro habrı́a que usar conos con diámetros un poco más pequeños junto con
camiones más pesados. Los receptores R1 y R2 son conectados a diferentes
sistemas de adquisición de datos.

La Figura 3.15 muestra la configuración del ensayo diseñado por Sully y Campane-
lla (1995). Con los tres conos a la misma profundidad se pueden generar señales en
ensayos down hole en R2 con polarizaciones opuestas de ondas de corte verticales
SV y en ensayos cross hole la fuente (por medio de golpes verticales hacia arriba
y hacia abajo) envı́a señales tanto a R1 como a R2 en forma de ondas de corte
horizontales SH. Además existen opciones de generación de ondas horizontales por
medio de golpes que hacen rotar las barras que sujetan al cono. Estas ondas viajan
en un plano paralelo al de la superficie del terreno, mostradas en lı́nea gruesa en la

86
Figura 3.15.

Éstas y otras opciones de ensayo se repiten para diferentes profundidades, además


de aplicar múltiples golpes para evaluar la repetibilidad de los resultados.

3.2.7. Interpretación de los registros de onda de corte


Existen principalmente tres técnicas para interpretar los datos de registros de ondas
de corte obtenidos en272
los ensayos sı́smicos down hole SULLY
y cross
AND
hole.
CAMPANELLA

signals is obtained using the inverse FFT o


product of the FFT of the upper signal
the complex conjugate of the lower. The si
are usually filtered using a zero phase shift d
filter before the cross-correlation procedure
performed. The frequency content for the
wave signals generated is typically in the r
20-250 Hz. Filtering is performed using a 30
low pass digital cosine filter.
Campanella, Baziw & Sully (1989) and C
panella & Stewart (1991) describe the method
the benefits of the cross-correlation techn
applied to seismic cone testing, and compare
results of interpretation signals obtained
the crossover and cross-correlation methods.
interpreted shear wave velocities are essent
identical, the advantage of the cross-correlati
technique being the elimination of judgemen
error. All the shear wave velocities presented
-4L been determined by application of both the c
I I
100 125 150 over and the cross-correlation methods to
Time, ms tally filtered signals.
Fig. 5. Typical polar&d shear waves and determination The benefit of using two receivers in the
Figura 3.16: Ondas deofcorte
interval travel time for DH SCPT (Robertson et al.,
polarizadas tı́picas y determinación del intervalo test, and de the tiempo
similarity to the DH test, ca
1986) explained by reference to Fig. 8. In Fig. 8(a
de viaje de un ensayo DH SCPT (Robertson et al., 1986)
shear wave traces generated by the source
recorded at successive depth intervals, as d
cross-correlation, against time shift provides the nated by receiver positions Rl and R2. If onl
time shift for the maximum cross-correlation. were available, the shear wave velocity w
La primera técnica corresponde
This time shift a islaused llegada de la primera
to calculate the intervalonda havede corte, la cual
to be interpreted from the first shear
se determina basándose en elThe
velocity. tiempo de llegada
time shift de la onda
of two adjacent signalsdetocortearrival
al receptor
and the (Sto-
velocity calculated using the d
koe y Woods, 1972). determine
La ventaja the de
interval
esta timetécnicain thees time
que domain
puede ser waveusada path d,.
cuando
travel se However, because a se
and the resulting cross-correlation function are reading is obtained
utiliza incluso un sóloshown
receptor en ensayos cross
in Figs 6 and 7 respectively. hole. Como se ha mencionado en la when the cone receive
pushed over the depth interval to R2, the
sección §3.2.4, esta técnica es puramente visual
The cross-correlation y porinlothetanto
is performed time subjetiva,
traces atdependien-
Rl and R2 can be interpreted
domain. More efficiently, a fast Fourier
do de la calidad del registro de ondas se puede llegar a grandes errores transform either en the elvisual
cálculo
crossover method or the
(FFT) is used to convert the signal to the fre-
de velocidades, especialmente
quency [Link] se considera las
The cross-correlationcortas distancias
of the empleadas entre la
fuente y los receptores. Sin embargo, de acuerdo a resultados de ensayos DH SCPT
presentados por Gillespie (1990) dan a entender que esta técnica es precisa y entrega
0.3
r
mediciones de velocidad que son repetibles si los registros de ondas de corte son de
0.25 - 3m
87
o-2 -

1
;:
2 0.15-

-1’ I I I
-0.1 -0.05 0 0.05

Time: s Time shift: s


1986)
1986) explained
explained byby reference
reference toto Fig.
Fig. 8.8. InIn Fig.
Fig. 8(a)
8(a) the
the
shear
shear wave
wave traces
traces generated
generated by by the
the source
source SS are are
recorded
recorded atat successive
successive depthdepth intervals,
intervals, asas desig-
desig-
cross-correlation,
cross-correlation, against against time time shift
shift provides
provides the the nated
nated bybyreceiver
receiver positions
positions RlRl and and R2.R2. IfIf only
only RlRl
time
time shift
shift forfor thethe maximum
maximum cross-correlation.
cross-correlation. were
were available,
available, the the shear
shear wave
wave velocity
velocity wouldwould
This
Thistime
timeshiftshiftis isused
used to tocalculate
calculate thethe interval
interval have
have toto bebe interpreted
interpreted from from thethe first
first shear
shear wave
wave
velocity.
[Link] oftwo
twoadjacent
adjacent signals
signals toto arrival
arrival and
and the
the velocity
velocity calculated
calculated usingusing thethe direct
direct
determine
determine thetheinterval
interval time time in inthethe time
time domain
domain wave
wave travel
travel pathpath d,.d,. However,
However, because
because aa secondsecond
andandthetheresulting
resulting cross-correlation
cross-correlation function function are are
alta
shown
calidad,
shownin inFigs
o
Figs6 and
sea con
6 and7 respectively.
muy
7 respectively.
bajo nivel de ruido.
reading
reading Laisisalta
obtained
obtainedcalidadwhen
when de
the los
the cone
coneregistros
receiver de
receiver isis
pushed
pushed overover the the depth
depth interval
interval toto R2, R2, thethe wave
wave
ondas
The de corte va a depender
Thecross-correlation
cross-correlation performeddel
is isperformed buen
ininthethe time acoplamiento
time traces atat Rlentre
traces Rl and and el
R2R2suelo
can
can beybeelinterpreted
instrumento.
interpreted using
using
domain. More
domain. Moreefficiently,
efficiently, a afastfastFourier
Fourier transform
transform either the
either the visual
visual crossover
crossover methodmethod oror the the more
more
(FFT) is isused
(FFT) used to toconvert
convert thethe signal
signal toto thethe fre-
fre-
quency domain.
quency domain. The The cross-correlation
cross-correlation ofof thethe

rr
0.3 0.3

0.250.25
- - 3m3m

o-2 o-2
- -

1 1
;: ;:
2 0.15-
2 0.15-

2 2

-1’
-1’ II II II II
-0.1 -0.05 0 0.05 0.1
-0.1 -0.05 0 0.05 0.1
Time: s Time shift: s
Time: s Time shift: s
Fig. [Link]-correlation
Cross-correlation function
functionfor
fortime-shifted
time-shifted signals
signals
Fig. 6. 6. Cross-correlation of ofadjacent
Cross-correlation adjacent signals
signals inin time
time Fig.
domain (lowpass
pass300
300Hz)
Hz)
domain to to provide
provide interval
interval time
time
Figura 3.17: (a) Correlación cruzada de (low
señales adyacentes en el dominio del tiempo para
proporcionar intervalos de tiempo y (b) función de correlación cruzada para señales de
tiempo desfasada a 300 Hz de paso (Sully y Campanella, 1995)

La segunda técnica se conoce como método de crossover, el cual fue propuesto


por Tanimoto y Kurzeme (1973) y consiste en superponer registros opuestos de on-
das de corte polarizadas para de esta forma determinar los tiempos de llegada de
las ondas de corte. Campanella, Gillespie y Rice (1986) describen la aplicación del
tiempo en que las ondas se atraviesan en ensayos DH SCPT y a partir de ello el
uso del método del pseudo intervalo. Aunque el método también puede ser usado
en ensayos XH SCPT para determinar directamente el tiempo de llegada si se usa
sólo un receptor. Cuando se usan dos receptores en ensayos DH o XC SCPT se
puede obtener un intervalo de tiempo real de llegada. La Figura 3.16 muestra un
registro digital de señales polarizadas filtradas para dos profundidades adyacentes
en un ensayo DH SCPT. La tercera técnica se llama método de correlación cruza-
da, a diferencia del método anterior, el cual usa un único punto de coincidencia, el
método de correlación cruzada utiliza el registro completo de señales en el tiempo
a profundidades adyacentes para determinar un intervalo de tiempo de viaje. La
correlación cruzada de señales se logra cambiando la señal más baja relativa con
la señal más alta. Este cambio es realizado en pasos de tiempo igual al intervalo
de tiempo entre puntos digitados. En cada cambio de paso de tiempo se calcula la

88
suma del producto de las amplitudes de las dos señales. Un gráfico de la suma o
correlación cruzada versus el tiempo de cambio entrega el tiempo de desfase para
la correlación cruzada máxima. Este tiempo es usado para calcular el intervalo de
velocidad. Las Figura 3.17(a) muestra este desfase de tiempo de dos señales adya-
centes para determinar el intervalo de tiempo en el dominio del tiempo y la Figura
3.17(b) muestra la función de correlación cruzada resultante. Resulta más eficiente
utilizar la transformada rápida de Fourier FFT (Fast Fourier Transform) para con-
vertir la señal al dominio de la frecuencia. La correlación cruzada de las señales es
obtenida mediante la inversa de la FFT de la multiplicación de la FFT de la señal
superior y el conjugado complejo de la señal inferior. Las señales son generalmente
filtradas usando un filtro de digital sin cambio de fase. El contenido de frecuencias
de las señales de corte generadas está en el rango de 20 a 250 Hz. El proceso de
filtrado se puede hacer con un filtro digital de cosenos de 300 Hz. Campanella et al.
(1989) y Campanella y Stewart (1991) sostienen que la ventaja de este método radica
en que elimina el error de subjetividad en la determinación de la velocidad de corte.
ANISOTROPY FROM SHEAR WAVE VELOCITY 273
Source

I
Sl c

I
Si

c d constant 1 d,
1
6

(a) @I (c)

Fig. 8. Comparison of possible interpretation methods for DH and XH velocity measurements according to number of
receivers used: (a) DH SCPT, cross-correlation possiblefrom records at (Rl), and (R2), ; (b) XH SCPT (one receiver),
Figura 3.18: Comparaciones de interpretación posibles para métodos DH y XH para me-
cross-correlation not possible; (c) XH SCPT (two receivers), cross-correlation possible for records at Rl and R2

diciones de velocidades según números de receptores usados. a) DH SCPT, es posible la


complete cross-correlation method detailed in the direction of particle motion, the third prin-
correlación cruzada
below. para registros a partir de (R1)1 cipal stressy having
(R2)2, b) XHeffect
a negligible SCPT
on V,, (un
and receptor),
In the XH test, if only one receiver is used (Fig. proposed the individual stress index for describ-
no es posible8(b))
la correlación cruzada, c) XH
only the first shear wave arrival can be used
SCPT (dos receptores), es posible
ing the dependence of V, on the level of effectivela correlación
cruzada parato registros a partir
estimate the velocity de R1 However,
of propagation. y R2 stress, with the resulting relationship
if two receivers are used in the crosshole test, as
v, = C,(a,‘~(a;~(o,‘)Q (4)
in Fig. 8(c), then a complete interpretation of the
data can be made. Hence, in terms of the pos- where eo’, at,‘, ee’ are the principal effective
sibilities for data interpretation, the XH test with stresses and n,, n,,, n, are exponents for each of
El beneficio de usar dos receptores en el ensayo XH y la similitud con el ensayo
two receivers can be regarded as a DH test with
one receiver. The XH test with one receiver is the
the stress directions. The stress a,’ acts in the
direction of wave propagation, crb) acts in the
DH, puede ser explicado observando la Figura 3.18, donde las ondas de corte gene-
least desirable test set-up as the methods of data direction of particle motion and a,’ acts in
interpretation are limited, subjective and hence the direction perpendicular to the wave propaga-
radas por la fuente S son registradas a diferentes profundidades por los receptores
open to error. tion and motion.
Knox, Stokoe & Kopperman (1982) suggested
R1 y R2. Si sólo R1 estuviera disponible, la velocidad de onda de corte habrı́a que the use of the average stress cm’ index to demon-
THEORETICAL CONSIDERATIONS strate the dependence of V, on stress level
interpretarla a partir
Previous de has
research la llegada
shown that, de la primera onda y la velocidad habrı́a que cal-
at small
strains, V, depends on both effective confining ffm’ = (0,’ + a,‘)/2 (5)
cularla usando la trayectoria de viaje directa de la onda d1 . Sin embargo,
stress cr’ and soil state or fabric
dado que
and hence
v, = C&J’) (3) v, = Cs(em’)nt (6)
where C, is a shear wave velocity constant depen- 89 The mean normal stress (r,,’ can also be used to
dent on soil state and n is the stress-dependent index the V, dependence
exponent. Little or no effect of over consolidation
ratio has been found from laboratory data u 0’ = (co’ + 0; + a,‘)/3 (7)
(Hardin & Drnevich, 1972; Lee, 1985). Recent
results, however, suggest that V, is also affected by whereby
the level of shear stress in the soil (Nishio & v, = C*(frO’)nm (8)
Tamaoki, 1990; Yan & Byrne, 1990). Roesler
(1979) suggested that V, depends primarily on the The values of the exponents n, and n, depend on
stresses in the direction of wave propagation and the stress terms used in the defined relationships.
la segunda lectura se obtiene cuando el cono receptor es penetrado el intervalo de
profundidad en R2, las mediciones de las ondas en R1 y R2 pueden ser interpretadas
usando ya sea el método visual crossover o el método más completo de correlación
cruzada.
276 SULLY AND CAMPANELLA

DH velocity: m/s XH velocity: m/s


50 100 150 IO
OY I I I

OI

6 c 0 0

I 00

0
Ip

a
0
0 Source
location 0 Up/down hits
10t 0 Receiver 1 lb&on 0 ClocWanticlcckwise hits

Fig. 11. DH and XH V, profiles at Lr 232 St

Figura 3.19: Perfiles de velocidades de corte vs obtenidos a partir de ensayos down hole y
cross
the hole
source(Sully y Campanella,
cone and 1995)
first receiver cone (Rl) used ties were calculated from crossover and cross-
for the XH set-up. A second receiver cone (R2) correlation travel times. Some scatter exists in the
was used but problems were encountered with 0%” values, but is confined to the upper 3 m of
data capture, and so arrival times at R2 are not the profile. Below this depth, the DH shear wave
available for interpretation. Consequently, the velocities obtained at both locations agree well.
EnXHel V,ensayo XH, si sólo se usa un receptor
values are based on the first shear wave
(Figura 3.18b) sólo la llegada de la
All the DH shear waves are of the VH type
primera onda de corte puede
arrival (at receiver Rl). Campanella ser usada
et al. (1989) para estimar
described. la velocidad de propagación.
have shown that for the relatively homogeneous
Sin embargo, si dos receptores son usados en el ensayo cross inhole, The (QxH values Fig. 11 have en
como beenlaobtained
Figura
conditions at this site, good results can be from two types of signal as already described. A
3.18c, se podrı́a
obtained from thishacer
visual una interpretación
technique. DH veloci- completa de ordatos.
hit in the up Por eso,
down direction en términos
produces an HV
de interpretación de datos, el ensayo XH con dos receptores puede ser considerado
como un ensayo DH con un receptor. ElV,: ensayom/s
XH con un receptor es el ensayo
menos conveniente debido a que la interpretación de los0 datos 100se I
torna200
I
limitada,
0

subjetiva y por lo tanto abierta IIa errores. En la Figuras 3.19 se muestra las ondas de
corte, las cuales han sido determinadas por medio de la aplicación tanto del método
crossover como del método de correlación cruzada a registros de señales filtradas. c
(ID
00
0
Q) 0
CC00
am
CD
an,
000

90

Fig. 12. DH and XH V, profiles for 200 St: (a) XH V, from crossover method, vertical up/down hits; (b) XH V, from
crossover method, left/right torque hits; (c) DH V, from cross-correlation method
,,

91
,,,,

Capı́tulo 4

Medición de las propiedades


dinámicas de los suelos en el
laboratorio

4.1. Ensayo triaxial dinámico


La licuación de suelos saturados ha causado muchos daños durante eventos sismı́cos
y por ello debe estudiarse en lugares propensos a sufrirla. Casos emblemáticos son
los ocurridos en los terremotos de Niigata en 1964 y en Alaska también en 1964. En
Chile, el terremoto de 1960 produjo licuación en Puerto Montt entre otros lugares
y en el terremoto de 1985 tranques de relaves sufrieron licuación.

Uno de los primeros intentos para explicar el fenómeno de licuación en suelos are-
nosos se debe a Casagrande (1936) y está basado en el concepto de ı́ndice de vacı́os
crı́tico. Las arenas densas al estar sujetas a tensiones de corte tienden a dilatarse,
en cambio arenas sueltas bajo las mismas condiciones tienden a compactarse. Casa-
grande se planteó la interrogante de que debe haber un ı́ndice de vacı́os para el cual
la arena no cambia de volumen cuando es sometida a esfuerzos de corte, él llamó
a ı́ndice de vacı́os crı́tico. Ası́ Casagrande (1936) explicó que en depósitos de arena
con un ı́ndice de vacı́os mayor al crı́tico tienden a decrecer su volumen cuando son
sometidos a vibración por un evento sı́smico por ejemplo.

Por lado se tiene que cuando un depósito de suelo se encuentra sujeto a vibraciones,
éste tiende a compactarse y a disminuir su volumen. Si no puede ocurrir drenaje del
agua, la presion de poros aumentará. Si la presion de poros aumenta por efecto de
la vibración, llegará un momento en que la presión de poros estará muy próxima
a la tensión de confinamiento en uno o varios puntos del depósito. Del principo de

92
tensión efectiva establecido por Terzaghi (1943) se tiene que:

σ0 = σ − u (4.1)

donde σ 0 es la tension efectiva, σ es la tensión total y u es la presión de poros.


Si la presión de poros u se iguala con la tensión total, entonces el suelo pierde la
capacidad de resistir esfuerzos de corte y entra en un estado de licuación.

Los ingenieros que desarrollan equipos para estudiar el comportamiento cı́clico del
suelo tienen por objetivo reproducir en el laboratorio con el mayor grado de aproxi-
mación posible lo que ocurre en el terreno. Ası́ fue como See y Lee (1966) desarrolla-
ron el ensayo triaxial dinámico teniendo en mente la manera en que se deforma un
elemento de suelo sometido a cargas cı́clicas en el terreno (Figura 4.1). Este ensayo
se ha convertido en el más usado en la práctica, más que el ensayo de corte simple
cı́clico, el ensayo de corte torsional o columna resonante.

Figura 4.1: Aplicación de tensiones de corte cı́clicas a un elemento de suelo en el terreno


durante un sismo

La Figura 4.2a ilustra una muestra de suelo saturada en un ensayo triaxial, la cual
es consolidada bajo la tensión σ3 sobre todo el contorno de la muestra. En la Figura
4.2b el cı́rculo de Mohr se representa como un punto en el plano τ − σ. Si la tensión
en la muestra cambia de tal manera que la tensión axial resulta igual a σ3 + 21 σd ,
la tensión radial es igual a σ3 − 12 σd y el drenaje no es permitido tanto hacia fuera
como hacia dentro de la muestra, el cı́rculo de Mohr en tensiones totales es del tipo
mostrado en la Figura 4.2d. Notar que las tensiones aplicadas en el plano X-X son la
tensión normal total σ3 y la tensión de corte + 12 σd . Y las tensiones en el plano Y-Y
son σ3 y − 12 σd . Similarmente, si la muestra está sometida a las tensiones mostradas
en la Figura 4.2e, el cı́rculo de Mohr corresponde al mostrado en la Figura 4.2f.

93
De esta manera resulta una situación en donde las tensiones normales a los planos
X-X y Y-Y se mantienen iguales a σ3 , pero la tensión de corte se invierte. Si se
aplican simultáneamente tensiones normales cı́clicas de magnitud 21 σd en dirección
horizontal y vertical, se puede lograr una condición de tensiones a lo largo de los
planos X-X y Y-Y similares a la mostrada en la Figura 4.1b.

Figura 4.2: Simulación de tensiones de corte en el plano para una muestra en ensayo
triaxial

Sin embargo, el ensayo de laboratorio puede efectuarse aplicando una tensión de


consolidación isotrópica σ3 para después aplicar una carga cı́clica de amplitud σd
en la dirección axial sólo si no se permite el drenaje como se muestra en la Figura
4.3a. La deformación axial y el exceso de presiones de poros se pueden medir a lo
largo del ensayo durante los ciclos de carga. Para explicar como el sistema de carga
mostrado en la Figura 4.3a puede reproducir las condiciones de esfuerzo mostradas
en las Figuras 4.2c y 4.2e, se debe indicar que la condición de esfuerzo mostrado en
la Figura 4.1b resulta de la suma de las tensiones mostradas en las Figuras 4.3c y
4.3d. Como consecuencia de esto ocurre una reducción del exceso de presión de poros
en la muestra en una cantidad equivalente a 12 σd , tal como se observa en la Figura
4.3d, sin provocar ningún cambio en la deformación axial. Por lo tanto, el efecto
de la condición tensional mostrada en la Figura 4.3b (la misma que en la Figura
4.2c) puede ser lograda tan sólo restando la presión de poros u = 21 σd de aquella
observada en la condición de carga mostrada en la Figura 4.3c. Similarmente, la
condición de carga mostrada en la Figura 4.3e es la suma de las cargas mostradas
en la Figura 4.3f más la mostrada en la Figura 4.3g. El efecto de la condición de
tensiones mostrada en la Figura 4.3g sólo incrementa la presión de poros en 12 σd y
de esta forma la condición mostrada en la Figura 4.3e (igual a la de la Figura 4.2e)
puede ser lograda sumando 21 σd a la presión de poros observada en la Figura 4.3f.

94
Figura 4.3: Equivalencia en el laboratorio de las condiciones de tensiones en la Figura 4.2

La Figura 4.4 muestra un tipo de equipo triaxial el cual se caracteriza por tener la
celda de carga ubicada en la base de la muestra. Esta celda de carga mide la carga
axial y se encuentra en una cámara sellada para evitar el ingreso de agua desde la
cámara de agua. El pistón de carga es guiado por un rodamiento y la parte superior
de la muestra se encuentra conectada por medio de una tapa rı́gida con el fin de
que la muestra no se incline. La placa superior de la celda triaxial consta de dos
partes, la placa interior (donde se encuentra el pistón de carga) y un anillo exterior
que sirve para fijar el cilindro de vidrio.

Figura 4.4: Equipo triaxial cı́clico

Existen otras configuraciones, donde la celda de carga está sobre la muestra o bajo
y sobre la muestra. Además, como veremos en la sección §4.5, es posible instalar

95
sensores del tipo bender elements para medir la velocidad de propagación de ondas
emitidas desde abajo hacia arriba de la muestra y viceversa.

Figura 4.5: Esfuerzo desviador, deformación y presión de poros versus tiempo en ensayo
triaxial cı́clico en arena suelta y saturadas del rı́o de Sacramento (Seed y Lee, 1966)

Debido a que el ensayo triaxial cı́clico es realizado en proyectos de ingenierı́a impor-


tantes, existe una gran base de datos tanto en Chile como en el extrangero, aunque
también hay que decir que no todos están disponibles debido a confidencialidad. Es
por ello que se presentarán resultados de ensayos publicados como parte de proyec-
tos de investigación. Seed y Lee (1966) estudiaron la arena del rı́o Sacramento en
Estados Unidos. La arena usada tenı́a una banda granulométrica entre los tamices
Nº 50 y 100. La Figura 4.3 muestra resultados obtenidos respecto al tiempo en una
muestra de arena suelta con una densidad relativa inicial de 38 %, ı́ndice de vacı́os
inicial de 0,87, presión de poros inicial de 98.1 kPa y tensión de confinamiento inicial
de 196.2 kPa. El desviador de tensiones fue aplicado con una frecuencia de 2 Hz y
una amplitud 38.2 kPa. La Figura 4.6 muestra los resultados respecto al número
de ciclos del esfuerzo axial, cambio de presión de poros ∆u y cambio de presión de
poros corregida a la condición de tensión principal (restando o sumando 12 σd de o a
la presión de poros observada). La Figura 4.6c muestra el cambio en la presión de
poros llega a ser igual a σ3 en el noveno ciclo, esto indica que la presión de confina-
miento efectiva es igual a cero.

Durante el décimo ciclo la deformación axial llega al 20 % y el suelo licúa. La Figura

96
4.7 muestra la relación entre la magnitud del desviador σd y el número de ciclos de
carga necesarios para licuar la misma muestra de arena, en este caso con e = 0.87
y σ3 = 98.1 kPa. Notar que el número de ciclos de carga aumenta si σd disminuye,
situación que resulta lógica.

Figura 4.6: Deformación axial, cambio de presión de poros y cambio de presión de poros
corregida versus número de ciclos en ensayo triaxial cı́clico en arena suelta y saturadas del
rı́o de Sacramento (Seed y Lee, 1966)

La Figura 4.8(a) muestra el tipo de variación del esfuerzo axial y la presión de poros
corregida para un ensayo con arena Sacramento densa. Después de trece ciclos el
cambio en la presión de poros se iguala a σ3 , sin embargo, la amplitud de la defor-
mación axial no llega al 10 % ni siquiera después de 30 ciclos de carga. Esta es una
condición con una razón de presión de poros máxima de 100 %, pero con deformacion
progresivas y mucho menores debido a que existe suficiente resistencia al corte en
el suelo como consecuencia del desarrollo del fenómeno de dilatación. La dilatación
del suelo reduce el incremento del exceso de presión de poros lo cual estabiliza el
suelo cuando es cargado. Esta última situación se conoce como movilidad cı́clica
(Casagrande, 1975; Castro, 1975; Verdugo, 1996).

97
Figura 4.7: Relación entre el desviador de tensiones y el número de ciclos de carga (Seed
y Lee, 1966)

Es importante explicar que significa licuación en Dinámica de Suelos. Originalmente


el término licuación ha sido usado para referirse al fenómeno en el cual se produce
una respuesta no drenada en un material no cohesivo o granular donde ocurre un au-
mento significativo de la presión de poros ası́ como también la generación de grandes
deformaciones. Sin embargo hay que distinguir entre dos fenómenos: falla de flujo o
licuación y movilidad cı́clica. A pesar de que estos conceptos fueron presentados y
definidos por Casagrande (1975) y Castro (1975) tomó cierto tiempo incorporarlos
dentro de la Dinámica de Suelos. El fenómeno definido como licuación se caracteriza
por un rápido incremento del exceso de presión de poros seguido también por una
rápida pérdida de resistencia, permaneciendo sin embargo un valor residual de re-
sistencia. Este fenómeno es el que ha sido extensamente estudiado en los años 90 y
se le asocian los efectos catastróficos de fallas y colapsos de estructuras. El término
movilidad cı́clica fue introducido por Casagrande (1975) y se refiere a la respuesta
no drenada donde la masa de suelo no sufre una pérdida de resistencia sino una
pérdida de rigidez como consecuencia del incremento de la presión de poros causada
por la solicitación cı́clica.

Un gráfico que contempla resultados de tres ensayos es mostrado en la Figura 4.8(b),


donde se pueden observar las envolventes de deformación axial versus el número de
ciclos necesarios para que la arena Sacramento licúe con σ3 = 98.1 kPa. Si la presión
de confinamiento σ3 es cambiada, las mismas curvas no necesariamente resultaran
iguales.

98
(a) (b)

Figura 4.8: (a) Deformación axial y cambio en la presión de poros corregida versus número
de ciclos y (b) deformación axial después de iniciada la licuación ocacionada por cargas
cı́clicas para tres ensayos a arenas del rı́o Sacramento (Seed et al., 1979)

4.2. Ensayo de corte simple cı́clico


Una de las caracterı́sticas del equipo de corte simple es que es capaz de reproducir
el modo en que se deforma el suelo al ser sometido a esfuerzos de corte. El equi-
po de corte simple es por lo tanto apropiado para estudiar la respuesta del suelo
bajo cargas sı́smicas. Para ello se han desarrollado equipos sofisticados, con los cua-
les es posible reproducir eventos sı́smicos en más de una dirección por medio de
pistones servohidráulicos controlados digitalmente con programas computacionales.
Duku et al. (2007) han desarrollado un equipo con estas caracterı́sticas y lo han
llamado equipo de corte simple controlado digitalmente (DCSS, Digitally Contro-
lled Simple Shear). El equipo es capaz de reproducir señales sinusoidales y de banda
ancha a través de una amplia gama de frecuencias y amplitudes, aunque el equipo
tiene una limitada capacidad de control para desplazamientos muy pequeños (apro-
ximadamente de menos de 0,005 mm). La limitación para pequeñas deformaciones
es producto del ruido introducido al sistema de control debido a la conversión de
señales de retorno de analógo a digital. Sin embargo, Duku et al. (2007) logran su-
perar estos inconvenientes desarrollando sistemas de control digitales de entrada y
salida multiples que minimizan el acoplamiento de señales. A pesar de lo sofisticado
del equipo de DCSS, éste ha sido usado sólo en muestras secas.

Es importante destacar que el ensayo de corte simple es diferente al más conoci-


do y usado ensayo de corte directo, donde a la muestra ensayada no se le induce un
plano de corte sino que se le somete a una fuerza de corte que produce deformacio-

99
nes, las cuales están libres de desarrollarse y cambiar de dirección.

El ensayo de corte simple se ha utilizado con éxito durante muchos años para ca-
racterizar propiedades estáticas y dinámicas del suelo. Este método de ensayo es
conveniente cuando el estudio geotécnico contempla la rotación continua y cuidado-
sa de las direcciones de las tensiones principales durante la aplicación de fuerza de
corte sobre una muestra de suelo. Se pueden aplicar condiciones iniciales de tensión
para simular las tensiones in situ, tal como en un ensayo triaxial, usando membranas
que minimizan la alteración de la muestra (Bjerrum y Landva, 1966). Tal vez, la
más común de las aplicaciones de ensayos de corte simple ha sido para la simulación
de la propagación de las ondas de corte vertical (o casi vertical) que pasa a través
de una columna de suelo. La mayorı́a de los equipos de corte simple operan sólo
en la dirección horizontal y aplican cargas armónicas con frecuencias menores que
las existentes en procesos dinámicos como sismos (por ejemplo, Tatsuoka y Silver
1981; Doroudian y Vucetic 1995; Lefebvre y Pfender 1996; Riemer y Seed 1997; Ku-
sakabe et al. 1999; Hazirbaba y Rathje 2004). Varios equipos de corte simple han
sido diseñados para investigar la respuesta del suelo bajo carga multidireccional,
por ejemplo, Ishihara y Yamazaki (1980), Boulanger et al. (1993) y DeGroot et al.
(1996). En la Universidad de California, Berkeley se ha diseñado un equipo de corte
simple cı́clico bidireccional, el cual reduce significativamente los desajustes mecáni-
cos que causan vibraciones y movimientos relativos entre la base y el tope (Ishihara
y Yamazaki 1980; Ishihara Nagase y 1988). Otra caracterı́stica importante del equi-
po de la UCB es el control de presión de cámara, la cual facilita la saturación con
contrapresión. La principal limitación de este equipo y de los dispositivos anteriores
es la incapacidad para aplicar carga de banda ancha para simular sismos con rápidos
cambios de desplazamientos. Esta limitación también existe para la mayorı́a de los
equipos de corte simple unidireccionales. Las razones de ello son dos:

1. los sistemas neumáticos de carga utilizan un fluido compresible (aire), el cual


introduce errores significativos en cada ciclo a altas frecuencias;

2. la utilización de controladores análogos supervisados digitalmente realmente li-


mita la velocidad de procesamiento y sofisticación de los algoritmos de control.

Hay que tener presente que varias mesas vibradoras y centrı́fugas han sido diseñadas
con sistemas de aplicación de cargas multidireccionales para estudiar el efecto de sis-
mos sobre diferentes tipos de suelos (Pyke et al. 1975; Jafarzadeh y Yanagisawa 1998;
Kutter 1995, González et al. 2002; Coelho et al. 2003; Wilson et al. 2004). Sin em-
bargo, mediciones directas de la respuesta de elementos de suelo tales como tensión
y deformación de corte, deformación volumétrica y presión de poros, en este tipo de
experimentos, requieren de una gran instrumentación que puede incluso afectar la

100
respuesta que se quiere medir, lo cual complica la interpretación de datos (Elgamal
et al. 2005). La capacidad de aplicar cargas multidireccionales con un razonable
nivel de control y para una amplia gama de frecuencias a elementos de suelo en el
laboratorio ofrece una herramienta útil para estudiar las propiedades dinámicas del
suelo. Duku et al. (2007) señalan que el equipo DCSS es capaz de realizar ensayos
que permitan estudiar el efecto de velocidad de carga de corte en 2D sobre la gene-
ración de presiones de poros y el cambio de volumen, tópicos que aún no están muy
estudiados y por lo tanto requieren más investigación para algunos tipos de suelos.
DUKU ET AL. ON DIGITALLY CONTROLLED SIMPLE SHEAR APPARATUS 369

FIG. 1—Schematic of the DC-SS device at UCLA.


Figura 4.9: Esquema del aparato DCSS de la UCLA (Duku et al., 2007)
properties, which are known to be significant for clays (e.g., Lefe- rocking; 共ii兲 a servohydraulic control system to allow for high fre-
bvre and Pfender 1996; Sheahan et al. 1996). Moreover, the effect quency loading; and 共iii兲 a dual axis load cell to obtain post-friction
of shear rate and 2D loading on pore pressure generation or volume shear load measurements.
change behavior, or both, is less well understood and requires fur- Figure 1 shows the general assembly of the DC-SS apparatus.
El diseño mecánico del equipo DCSS ha sido desarrollado partiendo del equipo de la
ther investigation for some soil types. To meet these research needs, Photographs of the DC-SS device are shown in Fig. 2. The DC-SS
a digitally-controlled simple shear device with capabilities for
UCB 2D como prototipo (Boulanger et al. 1993). El equipo DCSS fue diseñado para
chamber pressure control and multidirectional excitation has been
device was designed to test cylindrical soil specimens with a diam-
eter of 10.2 cm or less. The specimen is located between relatively
retener las principales caracterı́sticas del equipo UCB 2D tales como la incorporación
developed. This device, herein termed the Digitally-Controlled
Simple Shear (DC-SS) apparatus incorporates features such as ser-
rigid bottom and top caps (Fig. 1, Fig. 2(b)) and is typically con-
fined by a wire reinforced membrane. As shown in Fig. 2(c), the
de celdas de presión para saturar la muestra, mı́nimos desajustes mecánicos debido
vohydraulic actuation and true digital control to overcome the limi- horizontal (top and bottom) faces of the specimen are confined by
tations of previous dynamic soil testing machines. The result is a the caps, which contain fine porous stones epoxied into a recess
a las condiciones de borde relacionadas al corte simple, por ejemplo, cabeceo de la
truly unique simple shear apparatus with the capability to apply covering the entire face of the cap except for a retaining lip of alu-
broadband (earthquake-like) displacement demands on soil speci- minum around the edge. These caps provide a “frictional” surface
parte superior y la placa base y la incorporación de carga bidireccional. Además de
mens in two directions and with minimal cross coupling between while allowing for drainage into the porous stones if the stones are
the horizontal motions. In this paper, we describe this device and its
estas caracterı́sticas, el dispositivo DCSS incorpora varias mejoras en el diseño del
capabilities for dynamic soil testing.
unsaturated (the stones can be saturated for undrained tests). The
top cap/specimen/bottom cap stack is positioned between the top
dispositivo UCB 2D en particular: and bottom adapter plates shown in Fig. 1. The bottom cap fits into
a recess within the bottom adapter plate. The top adapter plate is
Physical Description of DC-SS Device gently lowered such that a recess within the top adapter plate fits
snugly over the top cap. The top and bottom caps are held tightly on
1. el The
usomechanical
de un marco
design trı́pode
of the DC-SS device wascon unusing
developed de alto rendimiento de pista de rodamien-
their respective adapter plates by three set screws on each plate.
the UCB-2D device as a prototype (Boulanger et al. 1993). The Once the specimen is secured between the two adapter plates, three
tos, los
DC-SScuales
device wasacomodan
designed to retainlos desplazamientos
the main features of the verticales de la tapa superior para
LVDTs equally spaced around the specimen are mounted on the top
reducir aún
UCB-2D más
device such el cabeceo
as inclusion of cell o rocking;
pressure for purposes of
back pressure saturation, limited mechanical compliance with re-
adapter plate and fixed to the plate by set screws. The specimen is
then consolidated by a vertical stress and is ready for shear loading.
spect to simple shear boundary conditions (e.g., top and base platen Above the top adapter plate is a vertical table, which in turn is
“rocking”), and bidirectional loading capability. In addition to attached to a vertical load cell (Fig. 1). Vertical loads are trans-
these features, the DC-SS device incorporates several design im- ferred to the specimen through the vertical table, which is attached
provements relative to the UCB-2D device including: 共i兲 the use of to three equally spaced linear slides. Each of the three linear slides
a tri-post frame with high performance track bearings (which ac- 101 is attached to a separate post, which effectively precludes lateral
commodate vertical displacements of the top cap) to further reduce movements and rocking of the vertical table (and hence, practically
2. un sistema de control servohidráulico para aplicar cargas a alta frecuencia;

3. celda de carga que mide en dos eje que permite obtener además mediciones de
fricción.

La Figura 4.9 muestra el ensamble general del equipo DCSS. La Figura 4.10 mues-
tra una foto del equipo DCSS. El equipo DCSS fue diseñado para ensayar muestras
cilı́ndricas
70 GEOTECHNICAL TESTINGdeJOURNAL
suelo de diámetro 10.2 cm o menos.

IG. 2—Photographs showing (a) overview of device, (b) close-up view of tri-post frame and top adapter plate, and (c) view of sample with top and bottom caps along
ith wire-reinforced membrane. Figura 4.10: Equipo DCSS (Duku et al., 2007)

La muestra se encuentra relativamente rı́gida entre la parte inferior y superior (Fi-


peaking, the specimen as well). This tri-post frame is a significant significant at medium to large strains. Therefore, most tests are per-
gura 4.9 4.10b) y se confina con una membrana reforzada con alambres. Como se
formed without the dual-axis loadcell in place.
mprovement over the UCB-2D device, which employed a cantile-
er system (verticalmuestra en latoFigura
table attached a pair of4.10c, las caras
track bearings alonghorizontales
Three(parte
LVDTs superior e inferior)
(linear variable de transducers),
differential la mounted
he same wall). Loadsmuestra estántoconfinadas
are applied the verticalcon
tableplacas que contienen
by a pneu- betweenpiedras porosas
the top and bottompegadas con resi-
adapter plates, are used to measure the
na epóxica
matic actuator mounted outside a theunamaincubierta.
frame. Estas placas proporcionan una superficie
vertical specimen ”friccional”que
deformations. These locations of LVDTs mini-
permite
An important feature of el
thedrenaje
DC-SS devicehacia las
that piedras mize errors due to mechanical compliance.
porosas si ellas no están saturadas (las piedras
was retained The three LVDTs are
om the UCB-2Dpuedendevice isser its saturadas
bidirectionalpara loading no drenados). En la Figura 4.9 se muestra lain either direction of
capability.
ensayos used so that relative rocking of the specimen
Horizontal shear loads loading can be measured. Data from the three LVDTs are averaged
tapa,arela applied
muestra at y thelabase
parteof the specimen
inferior que se tocoloca entre las placas que se ajustan
define specimen height during a test. Horizontal deformations
hrough two independently controlled
arriba y abajo. horizontal tables. The bot-
om horizontal table is mounted on linear slides attached to the are measured by two LVDTs mounted to the horizontal tables in
main frame of the apparatus, and this table is free to move in only orthogonal directions.
Una vez que la muestra está
ne horizontal direction. The upper horizontal table is also segura entre las dos placas device
The DC-SS de ajuste, se under
operates montan tres
“strain-control” conditions,
LVDTs igualmente espaciados alrededor de meaning
la muestra thaten
table
la displacements
parte superior aredecontrolled
placa and the actuator
mounted on linear slides such that the movement of the upper table
de ajuste y selower
fijantable.
a la placa mediante forces
tornillos de required
ajuste. toLaachieve
muestra those
es displacements
consolidada are measured. The
exactly perpendicular to the The two horizontal
motions that can be imparted to the tables are limited by different
ables can be controlled to produce net resultant movements of the
aspects of the control system for different frequency bands. At low
ottom adapter plate in any horizontal direction. Loads are applied102
frequencies 共f ⱕ 0.24 Hz兲, the limiting factor is the peak actuator
o the lower horizontal table by threaded rods that are attached to an displacement 共umax = 51 mm兲. At intermediate frequencies
ctuator that can apply tension and compression. There is a tension- 共0.24 Hz⬍ f ⱕ 15 Hz兲, the limiting factor is the flow rate capacity
apable roller connection between the upper table and its actuator of the servo-valve 共Qmax = 158 cm3 / s兲. At frequencies f ⬎ 15 Hz,
o accommodate perpendicular displacements of the lower table. the limiting factor is the pressure capacity of the hydraulic pump
The loads applied to the tables are measured by loadcells 共pmax = 21 MPa兲. For the case of harmonic control signals, these
mounted between the actuators and the tables. The loads measured quantities can be related to the peak table motions as follows:
y the loadcells are not identical to those imparted to the specimen
ue to friction in the linear slides. The magnitude of the frictional u共t兲 = D sin共␻t兲 ⱕ umax (1)
oad within the system was characterized and observed to be quite
mall (approximately 2.2 N). The significance of this frictional u̇共t兲 = D␻ cos共␻t兲 ⱕ Qmax/A (2)
oad is dependent on what type of testing is desired. This frictional
aplicando una carga vertical y ası́ queda lista para la solicitación de corte. Sobre la
parte superior de la placa de ajuste, hay adjunta a ella, una celda de carga vertical
(Figura 4.9).

Una caracterı́stica importante del dispositivo DCSS que se mantuvo del disposi-
tivo UCB 2D es su capacidad de carga bidireccional. Las cargas de corte horizontal
se aplican en la base de la muestra de forma independiente a través de dos mesas
horizontales controladas.

Las cargas aplicadas a la mesa se miden por celdas de carga montadas entre los
pistones y las mesas. Las cargas medidas por las celdas de carga no son idénticas
a las impartidas a la muestra debido a la fricción que se genera en el pasador; sin
embargo, la magnitud de la carga de fricción dentro del sistema es bastante pequeña
(aproximadamente 2,2 N). La importancia de esta carga depende de qué tipo de
ensayo se desea. La carga friccional produce errores de alrededor de 0,3 kPa (para
una muestra de 10,2 cm de diámetro), lo que representa un porcentaje insignificante
de la tensión de corte para la mayorı́a de las aplicaciones.

Sin embargo, la presencia de las celdas de carga de doble eje producen un desajuste
del sistema (es decir, cabeceo y deformaciones verticales) que puede ser significativo
para tensiones medianas y grandes. Por lo tanto, la mayorı́a de los ensayos se reali-
zan sin celdas de carga de doble eje. Los tres LVDTs (transductores diferenciales de
variación lineal) montados en la parte superior e inferior del adaptador de placas se
utilizan para medir las deformaciones rotacionales relativas de la muestra en el eje
vertical (debidas a desajustes mecánicos), de esta manera se pueden minimizar los
errores. El promedio de las tres lecturas define la altura media de la muestra durante
el ensayo. Las deformaciones horizontales se miden con dos LVDTs montados sobre
mesas horizontales en las direcciones ortogonales.

El dispositivo DCSS opera bajo una condición de control de deformaciones, esto


significa que se controlan los desplazamientos de la mesa y se miden las fuerzas del
pistón requeridas para alcanzar dichos desplazamientos. Los movimientos que pue-
den ser impartidos a las mesas se ven limitados por diferentes aspectos del sistema
de control para distintas bandas de frecuencia. En bajas frecuencias (f ≤ 0.24 Hz),
el factor limitante es el máximo desplazamiento del pistón (umax = 51 mm). Para
frecuencias intermedias (0.24 Hz < f ≤ 15 Hz), el factor limitante es el máximo
flujo de la servo-válvula Qmax = 158 cm3 /s. En las frecuencias f > 15 Hz, el factor
limitante es la máxima presión de la bomba hidráulica (pmax = 21 MPa). Para el
caso de las señales de control armónica, estas cantidades pueden estar relacionadas

103
con los movimientos máximos de la mesa como se muestra a continuación:

u(t) = D sen(ωt) ≤ umax (4.2)

u̇(t) = Dω cos(ωt) ≤ Qmax /A (4.3)


ü(t) = −Dω 2 sen(ωt) ≤ pmax A/m (4.4)
donde u(t) y sus derivadas describen los desplazamientos de la mesa, su velocidad y
su aceleración; A es la sección transversal del pistón de 20.3 cm2 , m es la masa de la
mesa de 5.7 kg, y ω es la frecuencia del movimiento de la mesa en rad/s. La Figura
4.11 muestra los correspondientes valores máximos de desplazamiento, velocidad y
aceleración. El sistema de control es capaz de producir cualquier movimiento que se
encuentra por debajo del lı́mite de las lı́neas mostradas enDUKU la Figura
ET AL. ON 4.11.
DIGITALLY CONTROLLED SIMPLE SHEAR APPARAT

direct drive servovalves that drive hydraulic actuators for


(direct drive servovalves have an onboard controller tha
tracking errors in the control signal before driving the
actuators). The second purpose is to acquire data from th
and loadcells. The physical device referred to here as D
originally developed with a PC-based digitally-supervis
control system. This control system used a PID (Prop
Integral-Derivative) control algorithm that ran w
Windows™ operating system. The principal problem
control system was latency in the processing of feedbac
from instruments (such as an LVDT) and the generation
mand signals. This limited the ability of the device to a
replicate some command signals. These problems were e
acute for loading functions involving fast velocities and
ing. The system was successfully used in previous test
Whang et al. 2004; Whang et al. 2005), although those ap
involved unidirectional shaking and a 1.0 Hz loading freq
control problems associated with the PC-based system
significant.
The control system for the present device uses a system
to as hard real-time digital control. The principal differe
PC-based digital control is that the control functions a
FIG. 3—Tripartite plot demonstrating the theoretical limitations of the DC-SS mented on the controller board as opposed to a PC oper
device. tem. This enables guaranteed sampling frequencies for th
Figura 4.11: Gráfico tripartito que muestra el rango teórico de acciónfeedback del equipo
loop of DCSS
5 kHz using displacement feedback
(Duku et al., 2007
foil =
A

冑冉 冊

Vm
= 16.5 Hz (4)
horizontal LVDTs, whereas PC-based digitally-supervis
control systems typically cannot reliably execute the com
required for complex control at feedback sampling fr
where ␤ is the bulk modulus of the hydraulic fluid 共1.7⫻ 106 kPa兲 higher than 200 Hz, depending on the processor clock sp
and
El sistema de controloil delV is the volume of oil in the actuator 共463
equipo DCSS cumple dos propósitos. Eltrol cm 3
兲. Physically, the algorithm sophistication, number of background
primero esoperating
pro- system, etc. The digital contr
column frequency represents the natural frequency of the SDOF handled by the PC
porcionar a las señales de control un manejo directo
hydraulic actuator system, which can be visualized as the tablede servoválvulas que
utilizes two impulsan
dSPACE DS1104 controller boards. Each b
mass connected to a spring having a stiffness that is defined by the tains a PowerPC 603e processor, four 16-bit 2 ␮s analog-
los pistones hidráulicos para cada eje. El segundo es adquirir datos
oil column in the actuator chamber. For command signals with fre- (A/D)de los LVDTs
converters, four 12-bit 800 ns A/D converters and
y de las celdas de carga.
quenciesEl neardispositivo fı́sico otheequipo
the oil column frequency, performance DC-SS ␮s
of the ac-fue desarrollado
bit 10 ori- (D/A) converters, in addition
digital-to-analog
tuator can be limited due to resonance behavior (e.g., Conte and input/output ports. The two boards are mounted in PCI
ginalmente con un computador
Trombetti 2000).
personal que por medio de un programa controla
host PC but run their own real-time kernel (i.e., an operatin
el sistema digital-analógo. Este sistema de control utiliza un PID (Proportional-
specifically tailored for control functions) independent o
DC-SS Control System PC’s operating system.
Integral-Derivative) Asque es un algoritmo de control que
illustrated in Fig. 4, the digital control system for the DC-SS
funciona en Windows. El
A PID control algorithm was implemented for both
principal problema de este
device sistema
serves two [Link] Thecontrol
first is toes la demora
provide control signalsento el procesamiento
and hard real time digitaldecontrol. This is referred to sub

104
las señales de retorno de los instrumentos (LVDTs y celdas de carga) y la genera-
ción de señales de mando. Esto limita la capacidad de precisión del dispositivo para
reproducir algunas señales. Estos problemas son especialmente graves para funcio-
nes de carga que impliquen altas velocidades y vibraciones en 2D. El sistema se
utilizó con éxito en ensayos realizados por Whang et al. (2004, 2005), aunque tales
ensayos consideraban solo movimiento en una dirección y una frecuencia de carga de
1 Hz, por lo tanto los problemas de control asociados con el PC no eran significativos.

El sistema de control diseñado por Duku et al. (2007) utiliza un sistema de control
digital en tiempo real. La principal diferencia con el sistema controlado por un PC
es que las funciones de control están implementadas en la tarjeta del controlador en
vez de en el sistema operativo del PC. Esto permite garantizar frecuencias de mues-
treo en ciclos de retorno interno de 5 kHz utilizando el desplazamiento horizontal de
los LVDTs, mientras que en un PC basados en sistemas de control digital-analógico
no pueden ejecutarse con certeza si las frecuencias de muestreo son inferiores a 200
Hz, dado que dependen de la velocidad del reloj del procesador, la sofisticación del
algoritmo de control y del número de procesos en realizados por el sistema operativo
del PC.

Con el fin de minimizar el efecto de acoplamiento transversal, se mejoró el siste-


ma de control digital mediante la introducción de un algoritmo de control MIMO
(Multiple-Input Multiple-Output) en interfaz con los controladores PID. Este con-
trolador utiliza retorno de LVDTs a partir de ambos ejes y genera una señal de
mando para cada uno de los controladores PID, teniendo en cuenta el efecto de
acoplamiento transversal.

El dispositivo DCSS está configurado de manera que el algoritmo MIMO pueda


encenderse o apagarse. La capacidad de adquisición de datos del PID o bien el con-
trol digital MIMO-PID se resumen a continuación:
- Ingreso del tiempo de cada movimiento: no hay lı́mite inferior para valores prácti-
cos;
- Número de puntos de movimiento: no hay lı́mite superior para valores prácticos;
- Frecuencia de muestreo (es decir, la frecuencia interna para el circuito de retroali-
mentación): 5 kHz;
- Frecuencia de registro de datos: lı́mite superior de 5 kHz, puede ser disminuida
según sea necesario

Duku et al. (2007) realizaron ensayos con muestras de arena con un gran porcen-
taje de sı́lice, limpia y uniforme; d50 = 1.75 mm y relaciones de vacı́os máximos y
mı́nimos de 1,02 y 0,69, respectivamente. Las muestras ensayadas se prepararon con
densidad relativa DR = 55 % aproximadamente. La acumulación de deformaciones

105
verticales v durante dos ensayos unidireccionales y uno bidireccional (todos en di-
ferentes muestras) se presentan en la Figura 4.12. Cada ensayo se realizó bajo una
tensión vertical de 101,3 kPa utilizando una muestra normalmente consolidada. Se
utilizó el registro de Taiwán (TCU065) con una amplitud de deformación de corte
máxima de aproximadamente 0,8 %.
FIG. 11—Normalized Para
root mean squareensayos enfor2D
of tracking errors se utilizó
unidirectional el mismo
and multidirectional registro
broadband command signals of different amplitude. Multidire
tional command is with both PID and MIMO-PID control.
en ambos ejes. Las señales de retorno registradas son prácticamente iguales para los
tres ensayos, indicandoSummary
un buenand control.
Conclusions La diferencia entre los dos resultados
measurement para
capabilities. The device incorporates true digital co
ensayos de 1D resulta de las diferentes densidades relativas.
We have described in this paper the mechanical components and
Las deformaciones
trol to overcome the acu-
limitations of PC-based digitally-supervise
analog controllers (i.e., latency in the feedback loop and limite
muladas durante la vibración
control systembidireccional
of a state-of-the-artsoncyclicinferiores al doblesophistication
simple shear apparatus del valorof medio de The digital controller consis
control algorithms).
for soil testing. The mechanical features of this device include: 共i兲 of two dSPACE DS1104 controller boards with PID and MIMO
la vibración en 1D, es decir,  en 1D fue en promedio de 0,6
v actuation to facilitate high frequency loading; 共ii兲 a
servo-hydraulic % y al final del ensayo
PID control algorithms implemented at the board level. Th
en 2D v = 0.8 %). Notar tri-post
queframe to minimize
este resultadomechanical compliance
difiere de effects
los due to
multiplicadores
MIMO-PID control de dos doswas introduced to minimize cros
algorithm
rocking; 共iii兲 bidirectional excitation; 共iv兲 chamber pressure con- coupling effects using a LQG optimal control method and real-tim
recomendados por Pyke trol et
for al. (1975)saturation;
backpressure y verificados por Wichtmann
and 共v兲 post-friction shear load system (2005).
identification of feedback signals.
A series of tests were performed using harmonic command si
nals to characterize the performance of the device. The trackin
error was quantified using normalized root mean square err
共␧RMS兲 per Eq 5 for each test. When unidirectional sinusoidal com
mand signals were applied to each axis, the feedback signal exhi
ited a strong dependence of error on displacement amplitude 共u兲 f
u ⬍ 0.2 mm, with the smallest errors at large displacements bein
about 1%. Values of ␧RMS were observed to increase with frequenc
Cross-coupling interaction effects were found to be negligib
when the device was operated with the MIMO-PID controlle
Cross-coupling effects lead to larger errors when bidirectional tes
were performed with the more traditional PID controller.
Uni- and multidirectional excitation was performed using
command signal adapted from a recorded earthquake motion. Th
command and feedback displacement histories were nearly indi
tinguishable for time windows with relatively large command am
plitudes. However, time windows with weak command amplitud
were not well reproduced, with the feedback signal instead bein
dominated by noise with zero mean and standard deviatio
=0.00027 mm. Fourier spectra of the command and feedback si
nals compare favorably where the command amplitude is larg
than the noise, which for the displacement history considered o
curred at frequencies less than approximately 35 Hz.

Acknowledgments
The development of the DC-SS device was supported by a CA
REER grant from the National Science Foundation to the secon
author (NSF Award No. 9733113), the Henry Samueli School
FIG. 12—(a) Broadband displacement history applied to soil specimens in one
and two horizontal directions. (b) Vertical strains experienced by separate sand
Engineering and Applied Science at UCLA, and the U.S. Geolog
Figura 4.12: (a) Historiaspecimens
de desplazamientos
when displacement history from en(a) bada
is applied ancha para una
in single horizontal muestra
cal Survey, de Earthquake
National suelo Hazards Reduction Program
directions (denoted as 1D) and bidirectionally (denoted as 2D). Award Nos. 1434-HG-98-GR-00037 and 05HQGR0050. This su
en una y dos direcciones horizontales, y (b) deformaciones verticales medidas en otra
muestra de suelo cuando la historia de desplazamientos es aplicada en una única dirección
horizontal (1D) y en dos direcciones horizontales (2D) (Duku et al., 2007)

4.3. Ensayo de columna resonante


El ensayo de columna resonante consiste en que una muestra de suelo cilı́ndrica,
sólida o hueca, es fijada en su base y puesta en movimiento en su eje de torsión o en

106
el modo longitudinal de vibración (Figura 4.13). La frecuencia del sistema que hace
vibrar la muestra se va cambiando hasta encontrar el primer modo de vibración de
la muestra. Con el valor conocido de la frecuencia de resonancia más las dimensiones
de la probeta y sus condiciones de apoyo es posible recalcular la velocidad de propa-
gación de ondas a través del suelo. Después de lograr la condición de resonancia se
apaga el sistema electro-magnético (o cualquier otro tipo de motor), lo cual lleva a
la muestra a un estado de vibración libre. El análisis del patrón de decaimiento de la
vibración libre permite determinar las propiedades de amortiguación de la muestra
de suelo. El procedimiento anterior se repite varias veces con un aumento gradual en
la magnitud de la fuerza de excitación aplicada. Como la magnitud de la fuerza au-
menta, la muestra entra en resonancia a una frecuencia menor debido a la reducción
de la rigidez causada por el aumento de la deformación de corte inducida. En la fase
de vibración libre se obtiene un aumento en la razón de amortiguamiento debido a
un mayor nivel de no linealidad de la respuesta tensión deformación de la muestra
de suelo como consecuencia del aumento de la deformación de corte. Como resultado
de varias secuencias de ensayo se obtiene un conjunto de datos de velocidad y razón
de amortiguamiento en función de la deformación de corte.

Existen varios tipos de equipos que realizan el ensayo columna resonante, los cuales
emplean diferentes condiciones de apoyo. En el modelo mostrado a la izquierda de

Figura 4.13: Equipos de ensayo columna resonante fijo libre: excitado en la base y en el
tope (Ishihara, 1996)

la Figura 4.13, la muestra es vibrada en la parte inferior y la respuesta es captada


en el extremo superior en términos de velocidad o aceleración, el equipo de ensayo
es denominado tipo fijo-libre, es decir apoyado en un extremo y libre de apoyo en
el otro. Este equipo de ensayo fue elaborado por Hall y Richard (1963). Otro tipo
de equipo tipo fijo-libre fue inventado por Hardin (1965) y es mostrado a la derecha
de la Figura 4.13, donde las fuerzas se aplican en la parte superior de la muestra.

107
Cuando la fuerza es aplicada en el extremo superior, la masa colocada arriba debe
ser grande. Por lo tanto, el momento de inercia de esta masa en el modo torsional
debe ser considerado en el cálculo para la determinación de la velocidad. Si la res-
puesta tensión deformación de la muestra de suelo ensayada se considera elástica, la
solución general de la ecuación de onda para el desplazamiento puede ser expresada
por medio de (2.24) o (2.120).
z z
θ = Eeiw(t− vs ) + F eiw(t+ vs ) (4.5)

Donde θ en este caso corresponde a una conjugada compleja del ángulo de rotación,
w es la velocidad angular, vs es la velocidad de corte y t es el tiempo. El primer
término de (4.5) representa el ángulo de rotación debido a la propagación hacia
arriba de ondas de corte, o sea en la dirección positiva de z. El segundo término
representa lo contrario, es decir, la componente de θ producida por la propagación de
ondas de corte hacia abajo en el sentido negativo de z. De esta manera la magnitud
de E y F representan la amplitud de la propagación de ondas que suben y que bajan
respectivamente. Los valores de las constantes E y F se determinan de tal manera
que la solución (4.5) satisface las siguientes condiciones de borde:

θ = 0 para z = 0
∂ 2θ ∂θ
θ = It 2 + GJθ = T0 eiwt para z = H (4.6)
∂t ∂z
donde H es la altura de la muestra, It es el momento de inercia rotacional de la
masa montada en la parte superior, Jθ es el momento polar de inercia de la sección
transversal, T0 es la magnitud de la torsión aplicada, y G es el módulo de corte de la
muestra de suelo. La segunda condición en la ecuación (4.6) indica que la resistencia
en modo torsional debido a la inercia y la rigidez de la muestra de suelo debe ser
equilibrada en la parte superior con la fuerza externa aplicada. Al introducir la
ecuación (4.5) en las condiciones de borde (4.6) es posible determinar los valores de
E y F y al sustituir estas constantes nuevamente en la ecuación (4.5) y haciendo
z = H, se puede obtener la expresión para el ángulo de rotación θt en la parte
superior de la columna resonante.
 
ωH
θt sen vs
= h    i (4.7)
θs ωH
cos ωH − It ωH sen ωH
vs vs Iθ vs vs

Donde Iθ = ρHJθ y θs es el ángulo de rotación o desplazamiento angular originado


en la parte superior cuando la fuerza T0 es aplicada estáticamente sobre la muestra.
La frecuencia angular en resonancia puede ser obtenida imponiendo la condición

108
θt = ∞ en la ecuación (4.7), lo cual se logra cuando el denominador es igual a cero.
Ello conduce a la siguiente ecuación:
 
ωH ωH Iθ
tan = (4.8)
vs vs It
La relación dada por la ecuación (4.8) se muestra en forma gráfica en la Figura 4.14

Figura 4.14: Gráfico de la expresión Iθ /It (Richard, Hall y Woods, 1970)

para la frecuencia del primer modo en términos de ωH/vs versusIθ /It . Si la masa
en la parte superior es muy pequeña en comparación con la rigidez de la muestra,
entonces haciendo Iθ /It → ∞, frecuencia angular ω1 del primer modo de vibración
se obtiene como:
π vs
ω1 = (4.9)
2H
Esta condición extrema corresponde al modelo tipo fijo-libre ilustrado en la Figura
4.13(a). En el caso general, donde Iθ /It tiene un valor finito, la frecuencia angular del
primer modo de vibración es determinado como una función de Iθ /It . Dado un cierto
valor ϕ1 obtenido de la Figura 4.14, de donde para un valor de Iθ /It la frecuencia
angular en resonancia se determina como:
vs
ω1 = ϕ1 (4.10)
H
En términos de la frecuencia de resonancia f1 = ω1 /2π y (4.10), la ecuación (2.12)
se puede expresar como: s
G 2π
vs = = f1 H (4.11)
ρ ϕ1

109
donde ρ es la densidad de la muestra de suelo. Del mismo modo, si un valor de f1
es obtenido del ensayo de columna resonante, el módulo de corte G se determina a
partir de la ecuación (4.11) como:
 2

G= H 2 f12 ρ (4.12)
ϕ1

Hay que insistir que en todo el análisis anterior se asume que el suelo posee un
comportamiento elástico tal como ya fue visto en la sección §2.1.3 (sin la excita-
ción armónica). Sin embargo hay que estar conciente que los suelos pueden tener
un comportamiento marcadamente no lineal cuando disipan energı́a bajo la aplica-
ción de cargas cı́clicas. Para ello se han desarrollado modelos lineales viscoelásticos,
los cuales pueden representar con un razonable nivel de aproximación el comporta-
miento inelástico del suelo si las solicitaciones no inducen grandes deformaciones de
corte. Mediante la incorporación de un término adicional en la segunda condición
de borde en (4.6) es posible incluir el efecto de viscosidad y ası́ derivar θt debido a
la excitación armónica T0 eiwt . La derivación no se presenta aquı́ debido a lo extenso

Figura 4.15: Distribución de deformación en función de la altura de la muestra en el primer


modo de vibración

del desarrollo matemático. En todo caso se puede mencionar para quienes deseen
derivar tal expresión que el efecto de la viscosidad es principalmente reducir la am-
plitud de la respuesta teniendo un mı́nimo o casi nulo efecto sobre la frecuencia de
resonancia. De este modo, la frecuencia en resonancia determinada con la ecuación
(4.11) se considera también válida para un medio viscoelástico. Puesto que cuando

110
la columna con la muestra está sujeta a vibraciones con la frecuencias de resonancia,
la amplitud de movimiento resultante está controlada principalmente por la visco-
sidad o la propiedad de amortiguamiento del suelo. Sin embargo, la distribución del
ángulo de rotación (o desplazamiento) a lo largo de la altura del especimen no se
ve influenciada significativamente por la caracterı́stica de amortiguación. El tipo de
distribución del ángulo de rotación puede ser derivado mediante la longitud de onda
a la cual la onda de corte viaja en la muestra cuando oscila bajo la frecuencia de
resonancia. Usando la relación de la ecuación (4.11), la longitud de onda L está dada
por:
vs 2π
L= = H (4.13)
f1 ϕ1
Suponiendo que un equipo de columna resonante está diseñado con un valor de
Iθ /It = 0,75, de la Figura 4.14 se obtiene un valor de ϕ1 = π/4. Ası́, de la ecuación
(4.13) resulta L = 8H. Ello significa que en el estado de resonancia la columna con
el especimen es cı́clicamente rotada con el modo de deformación tal que el largo de la
muestra es igual a 1/8 de la longitud de onda. Para este caso, la Figura 4.15b mues-
tra la distribución de la deformación en comparación con la altura de la muestra en
la columna. En el caso de un aparato del tipo fijo-libre excitado en la base como se
muestra en la Figura 4.13, donde no existe una masa en la parte superior, Iθ /It llega a
ser infinitamente grande y ϕ1 tiende a π/2 como se puede apreciar en la Figura 4.14.

Por lo tanto, de la ecuación (4.13) resulta L = 4H. La distribución de desplaza-


mientos a lo largo de la muestra para este caso se puede observar en la Figura 4.15a.
La distribución de desplazamientos para el caso con masa en la parte superior de la
columna resonante tiende a reducir la frecuencia de resonancia y por consiguiente, el
aumento de la longitud de onda. En la Figura 4.15 se muestra una lı́nea punteada la
cual representa una distribución lineal de la deformación dentro de la muestra. Cabe
recordar que si la deformación se distribuye linealmente, la deformación de corte es
también uniforme a través de la longitud de la muestra. Ası́ se puede concluir que
con el aumento de la masa en la parte superior, la deformación de corte inducida en
el ensayo de columna resonante tiende a ser más uniforme a lo largo de la muestra.
Mediante la observación de la curva de amplitud decreciente obtenida en la fase
de vibración libre, seguida del ensayo de vibración forzada, se puede determinar
la razón de amortiguamiento de la muestra de suelo para cada estado de aumento
gradual de la fuerza. Suponiendo que la amplitud durante la vibración libre decae
con el tiempo como se ilustra en la Figura 4.16(a), es posible definir el decremento
logarı́tmico ∆1 como:
y1 y2 yN − 1
∆1 = log = log = ... = log (4.14)
y2 y3 yN

111
donde N denota el número de ciclos. Por lo tanto,

log y1 = ∆1 + log y2

log y2 = ∆1 + log y3
........
log yN −1 = ∆1 + log yN (4.15)
Al hacer la sumatoria de todas estas relaciones se obtiene
1 y1
∆1 = log (4.16)
N −1 yN
Si el logaritmo de la amplitud se grafica en función del número de ciclos como se
ilustra en la Figura 4.16(b), la pendiente de la lı́nea recta puede ser considerada
igual al valor del decremento logarı́tmico ∆1 .

(a) Disminución de vibración libre (b) Amplitud versus ciclos

Figura 4.16: Método para determinar la razón de amortiguamiento en la etapa de vibración


libre (Ishihara, 1996)

A partir de la teorı́a de la vibración, el decremento logarı́tmico se puede correla-


cionar con la razón de amortiguamiento D como:
1
D= ∆1 (4.17)

En el ensayo de columna resonante, la razón de amortiguación D se determina en
cada secuencia del ensayo con niveles distintos de amplitud de la deformación de
corte. Shannon (1959) diseñó un equipo de ensayo de columna resonante el cual se
muestra en la Figura 4.17(a). La excitación es aplicada en la base de forma vertical
y el desplazamiento es registrado en la parte superior por un sensor.

El comportamiento de la muestra de suelo en este equipo de ensayo está repre-


sentado por el modelo denominado fijo-libre excitado en la base y mostrado en la

112
Figura 4.13. Existen otros modelos de este equipo, como por ejemplo el diseñado por
Drnevich (1972), el cual mostrado en la Figura 4.17(b). Otro equipo fue diseñado
por Kuribayashi et al. (1974), el cual es mostrado en la Figura 4.17(c). Estos dos
últimos tipos de instrumentos que emplean vibraciones torsionales están equipados
con una unidad de masa en la parte superior de la columna cilı́ndrica por ende,
están representados por el modelo fijo-libre excitado en el tope como se muestra en
la Figura 4.13.

Finalmente se puede concluir que el ensayo columna resonante es una herramienta


útil para determinar el módulo de corte y el amortiguamiento como función del nivel
de deformaciones de corte. Sin embargo, existen algunas limitaciones en su uso tales
como:

1 - El ensayo columna resonante responde a un sistema en el que interactuan la


muestra de suelo y el equipo de ensayo. Ası́, el resultado no es la respuesta aislada
de la muestra de suelo, sino los efectos combinados de la muestra y su equipo de
ensayo.

2 - El ensayo columna resonante es útil en la obtención de datos sobre las pro-


piedades dinámicas de los suelos dentro de un rango de deformación de corte menor
o igual a 5 · 10−4 .

(a) Shannon 1959 (b) Drnevich 1972 (c) Kuribayashi et al. 1974

Figura 4.17: Equipos de ensayo de columna resonante (Ishihara, 1996)

113
4.4. Ensayo cilı́ndrico torsional
Un ensayo que ofrece una gran variedad de posibilidades para la medición de las pro-
piedades dinámicas de los suelos es el ensayo cilı́drico torsional o también llamado
cilı́ndro hueco por el tipo de celda usado. Con este equipo es posible realizar ensayos
de corte monotónicos y cı́clicos para un amplio rango de niveles de deformacio-
nes tanto lineales como no lineales, además de poder estudiar cambios de tensiones
marcadamente anisotrópicos lo cual induce rotación de los ejes principales. Todo lo
anterior pareciera responder a todo lo que se busca en geotecnia.

La aplicación de un esfuerzo axial W , un momento torsor MT , y presión interna


y externa pi , donde po permite controlar las tensiones σz , σr , σθ y τθz en las pare-
des del cilı́ndro y en su interior como muestra la Figura 4.19(a) y (b). Una opción
es aplicar la misma presión al interior y al exterior, es decir, pi = po , resultando
b = sen2 α donde el parámetro b = (σ2 − σ3 )/(σ1 − σ3 ) representa la influencia de
la tensión principal intermedia y α es el ángulo de rotación de la dirección de la
tensión principal mayor respecto a al eje vertical. Recordemos que en un ensayo
triaxial de compresión y extensión α = 0º y 90º y b = 0 y 1 respectivamente (valores
fijos). Sin emabrgo, en el ensayo cilı́ndrico tanto α como b pueden variar entre 0º
y 90º y 0 y 1 repectivamente. Durante el ensayo cilı́drico torsional los incrementos
de tensión vertical total se mantiene cercanos a cero. La Figura 4.18 muestra una
vista general del equipo de la Universidad Técnica Nacional de Atenas UTNA (Fi-
gura 4.18), donde se pueden ensayar probetas de 70 mm de diámetro exterior, 40
mm de diámetro interior y una altura aproximada de 140 mm (Georgiannou et al.,
2008). En el equipo de Imperial College London ICL se pueden ensayar probetas
más grandes, de 254 mm de diámetro exterior, 203 mm de diámetro interior y 254
mm de altura (Hight et al., 1983; Zdravkovic y Jardine, 1997).

Se debe mencionar que en ensayos convencionales de corte directo, corte simple


y corte torsional, si bien es cierto es posible lograr que b 6= 0 y 1 y que se roten
las tensiones principales, no es posible medir directamente tensiones y deformacio-
nes, las cuales deben ser medidas con dispositivos especiales. Un equipo cilı́ndrico
torsional ofrece las ventajas de lograr distribuciones de tensiones suficientemente
uniformes (como se muestra en la Figura 4.19(b)), además de lograr un completo
control sobre la aplicación y medición de σz , σr , σθ y τθz más la medición precisa y
directa de las deformaciones z , r , θ y γθz . El ensayo es controlado e interpretado
en términos de tensiones y deformaciones promedios dadas por (Hight et al., 1983):

3MT
τθz = (4.18)
2π(ro3 − ri3 )

114
Figura 4.18: Cilindro torsional de la Universidad Técnica Nacional de Atenas (Georgiannou
et al., 2008)

115
2θ(ro3 − ri3 )
γθz = (4.19)
3H(ro2 − ri2 )
donde MT es el torque aplicado, ro y ri son los radios externos e internos, θ es el
desplazamiento angular circunsferencial y H es la altura inicial de la muestra. El
esfuerzo axial y el torque son medidos internamente. El desplazamiento axial es me-
dido externamente y el giro de la celda en la parte superior. Los cambios de volumen
son registrados con un transductor de presión diferencial. La deformación radial se
calcula asumiendo que la superficie interior y exterior de la muestra mantiene la for-
ma cilı́ndrica durante la aplicación de la carga torsional. El espesor de la membrana
que se utiliza para envolver la muestra es de aproximadamente 0.3 mm, lo cual para
diámetros medios de arenas de alrededor de 0.2 - 0.3 mm asegura que durante el
ensayo no habrá incrustación de ésta en la muestra. Una manera de comprobarlo es
si la membrana está lisa después del ensayo. De existir incrustación se deben aplicar
correcciones de volumen a la muestra. Para la aplicación de cargas cı́clicas con una
cierta frecuencia de por ejmplo 0.1 Hz, se define la amplitud de la tensión de corte
τSA y la deformación angular o de corte γSA como:
TR + TL
τSA = (4.20)
2π(ro2 + ri2 )(ro − ri )
y
∆θ(ro + ri )
γSA = (4.21)
4H
donde TR y TL son la amplitud de la torsión en sentido horario y antihorario, ambos
con valor positivo, ∆θ es el ángulo rotacional de doble amplitud de la muestra,
en radianes. El módulo de corte equivalente Geq y la razón de amortiguamiento
histerético D está dado por:
τSA
Geq = (4.22)
γSA
y
∆W
D= (4.23)
2πW
donde ∆W es la energı́a de amortiguación o energı́a disipada y W es la energı́a
elástica equivalente o energı́a almacenada en un ciclo de carga como se puede obser-
var en la Figura 4.20. Durante carga monotónica la rigidez se expresa en términos
del módulo de corte secante Gsec dado por:
τθz
Gsec = (4.24)
γθz
Georgiannou et al. (2008) realizaron ensayos con un equipo cilı́ndrico torsional para
estudiar la respuesta cı́clica no drenada de la arena Fontainebleau para densidades
relativas entre 38 % y 51 % correspondientes a ı́ndices de vacı́o entre 0.743 y 0.700

116
ANISOTROPIC STIFFNESS CHARACTERISTICS OF A SILT 409
Hollow cylinder co-ordinates: Element component stresses:

W σz
MT

ANISOTROPIC STIFFNESS
po CHARACTERISTICS OF A SILT 409
θ τzθ
pi Element component stresses:
τθz
Hollow cylinder co-ordinates:

r W σθ
MT σz

σr

po
θ τzθ
pi τθz
Element principal stresses:

r σθ
σ1
α
σr

σ3
z α
Element principal stresses:

σ2 σ
1
Element component strains: α

εz

σ3
z α

εθ

γzθ σ2
Element component strains:
εr Fig. 1(a). Stress and strain components within the
HCA
εz
(a) (b)
σz
as proved for anisotropic
Figura 4.19: Componentes de esfuerzosBothkennar and Queen- en una muestra de suelo en un cilı́ndro
y tensiones
borough clays by triaxial tests directed from a K 0 x
hueco (Zdravkovic
stressy Jardine, 1997) inclinations (tan è ˆ
state at various
2 dt=d p9) by Smithεθ(1992) and Smith et al (1992). τzx
HCA testing is made more complex by the two τxz
additional
γzθ independent variables (á and b), making
it necessary to choose how t and p9 should vary σx
εr
with b and á. Fig. 1(a). Stress and strain components within the
y
With a generally anisotropic elastic medium anHCA
alternative approach is to describe stiffness aniso-
tropy by the compliance matrix de®ned in equation
(3), which has 36 terms. Note that the unique σy
compliance coef®cients apply equally to loading σz
as proved for anisotropic Bothkennar and Queen-
and unloading stress increments and that cross- z
borough clays by triaxial
coupling tests terms
compliance directed
may from a K 0 any
exist between x
stress statepairatof stress
various inclinations
and strain components.(tan è ˆ Fig. 1(b). Cartesian coordinates
2 dt=d p9) by Smith (1992) and Smith et al (1992). τzx
HCA testing is made more complex by the 117 two τxz
additional independent variables (á and b), making
it necessary to choose how t and p9 should vary σx

with b and á. y
With a generally anisotropic elastic medium an
alternative approach is to describe stiffness aniso-
tropy by the compliance matrix de®ned in equation
(3), which has 36 terms. Note that the unique σy
compliance coef®cients apply equally to loading
and unloading stress increments and that cross- z
coupling compliance terms may exist between any
pair of stress and strain components. Fig. 1(b). Cartesian coordinates
respectivamente. Después de consolidar isotrópicamente la muestra se le aplicó una
amplitud de tensión de corte τSA correspondiente a un rango de razón de tensión
cı́clica CSR = 0.44 - 0.97, donde CSR es la relación o razón entre la tensión de corte
cı́clica y la resistencia al corte no drenada (máximo transiente) medido en este caso
en ensayo de corte torsional monotónico bajo la misma presión de consolidación. La

Figura 4.20: Razón de amortiguamiento histerético (Georgiannou et al., 2008)

Figura 4.21(a) muestra la trayectoria de tensiones efectivas seguida por dos mues-
tras con similar ı́ndice de vacı́os que fueron consolidadas isotrópicamente bajo la
misma tensión efectiva media p0i = 130 kPa y posteriormente sometidas a un ensayo
torsional monotónico y torsional cı́clico con un CSR = 0,66. Las lı́neas de inestabili-
dad y de transformación de fase definidas bajo carga monotónica están incluidas en
la Figura 4.21(a) como IL y PTL (Instability Line y Phase Transformation Line).
Los puntos que se muestran a lo largo de la trayectoria cı́clica son los datos leı́dos,
alrededor de 30 por ciclo.

Las Figuras 4.21(b) y 4.21(c) muestran la respuesta en el tiempo del exceso de


presión de poros y la deformación al corte respectivamente. Notar que en estas fi-
guras también se incluyen números del 1 al 8. Ası́ se puede observar que entre los
puntos 1 y 2 la curva cı́clica tiende a seguir la curva monotónica, pero no coinciden.
Ello se explicarı́a por la diferente velocidad de carga aplicada. La velocidad de de-
formación inicial fue 60 veces mayor en el caso cı́clico que en caso monotónico. La
descarga desde el máximo positivo de tensión de corte en el punto 2 cundujo a una
acumulación de exceso de presión de poros, lo cual es ilustrado por el punto 3 en la
Figura 4.21(b), este incremento es el mayor de los posteriores 21 ciclos de carga. En-

118
(a)

(b) (c)

Figura 4.21: Ensayo no drenado torsional cı́clico con el equipo cilı́ndrico hueco con CSR =
0.66; a) trayectoria de tensiones efectivas, b) exceso de presiones de poros y c) deformación
de corte versus tiempo (Georgiannou et al., 2008)

119
tre los puntos 3 y 4 la razón de incremento de la acumulación del exceso de presión
de poros es casi constante (la pendiente de la curva en la Figura 4.21(b)). Esto se
explicarı́a por que inicialmente habrı́a un acomodo de partı́culas que induce un ma-
yor exceso de presión de poros y que después esta situación continuarı́a pero con un
mayor nivel de energı́a necesario para el movimiento de las partı́culas y a causa de la
eliminación de inestabilidades locales en los puntos de contacto (Alarcón-Guzman,
1986). En otras palabras esto podrı́a ser entendido como una fricción estática y
dinámica, siendo la primera más grande que la segunda. Comportamiento inestable
de la muestra comienza a partir del punto 4, o sea cuando se llega a la lı́nea de
inestabilidad IL definida en el ensayo monotónico. El traspasar esta lı́nea y llegar
al punto 5 produce un incremento repentino del exceso de presión de poros y el
despertar de grandes deformaciones de corte, las cuales eran del orden de 0.5 % en
el punto 4 y llegan a un 2.2 % en el punto 5. Posterior descarga hasta el punto 6
induce una mayor acumulación de exceso de presión de poros. El punto 6 es un pun-
to de transformación de fase PTP de la forma en que ha sido definido por Ishihara
et al. (1975) para condiciones de cargas cı́clicas, donde se pasa de comportamiento
contractante a dilatante. El paso del punto 7 al 8 produce un exceso de presión de
poros que iguala a la presión de confinamiento efectiva media p0i = 130 kPa, lo cual
ocurre solo si en una descarga la razón de tensiones es mayor a la razón de tensiones
en la transformación de fase definida bajo carga monotónica. En otras palabras el
tramo 7-8 está pasando por sobre la lı́nea PTL. Por lo tanto se tiene que en el punto
8 la muestra ha perdido gran parte de su resistencia al corte y por ello licúa. Sin
embargo, después de esta licuación inicial, la muestra deja de licuar con la siguiente
carga y de hecho sube hasta casi llegar a la envolvente de falla con el costo de inducir
enormes deformaciones (∼ 9 %). Esto último es un tipo de movilidad cı́clica.

4.5. Bender elements


Como ya se ha visto tanto en el Capı́tulo 1 como en el Capı́tulo 2, el estudio del
módulo de corte de los suelos es fundamental en Dinámica de Suelos y en particu-
lar la determinación del módulo de corte máximo Gmax . Su importancia radica en
el módulo de corte permite calcular deformaciones, diseñar fundaciones sujetas a
cargas dinámicas, evaluar el potencial de licuación y monitorear el mejoramiento de
suelos, por decir los más recurrentes. El valor de Gmax puede ser fácilmente obtenido
en laboratorio mediante el uso de bender elements, dado que estos elementos trans-
miten y reciben, a través del suelo, ondas de corte S, permitiendo ası́ determinar la
velocidad de la onda de corte y por ende el módulo de corte, mediante la expresión
(2.12).
Gmax = ρvs2 (4.25)

120
Los fenómenos de piezoelectricidad fueron descubiertos por Jacques y Pierre Curie
en 1880. Ellos descubrieron que cuando una carga mecánica es aplicada a un piezo
material, se genera un voltaje debido a que la estructura molecular de éste distor-
siona el momento bipolar del cristal. Si por el contrario, se aplica una diferencia de
potencial, el piezo cristal se deforma. Los bender elements o elementos que se flectan
son transductores piezoeléctricos bicapa que consisten en dos electrodos externos,
dos capas de un piezocerámico y una membrana metálica en el centro, como se pue-
de apreciar en la Figura 4.23. Además, los bender elements pueden ser construidos
con una conexión en paralelo o en serie, siendo la primera forma la preferida como
fuente, dado que provee dos veces el desplazamiento de la conexión en serie.
714 LINGS AND GREENING
Polarisation: Polarisation:
same Motion opposite

+ Motion –
– S-wave
+ +
Parallel Series
wiring wiring

(a) (b)

Fig. 2. Typical bender wiring, polarisation and displacement details: (a) transmitter; (b) receiver
Figura 4.22: Tipos de conexión, polarisación y desplazamiento con onda S viajando desde
el transmisor al receptor: (a) transmisor con conexión en paralelo y (b) receptor con
conexión en serie (Lings y Greening, 2001)
Polarisation: Polarisation:
opposite same
Sin
+ embargo, fueron Shirley y Hampton (1978) quienes primero introdujeron el uso
Motion Motion +
de bender elements en ensayos de sedimentos. Posteriormente, los bender elements se
– incorporado a varios equipos de ensayos
han P-wave en Mecánica de Suelos usando diseños
+ como los descritos por Dyvik y Madshus (1985) y mostrado en la Figura 4.22.
tales –
Parallel Series
Los bender elements transmiten y reciben a través del suelo ondas S, lo cual permite
wiring wiring
determinar la velocidad de propagación de ondas de corte y por lo tanto permite de-
(a) (b)
terminar el módulo de corte. Otros tipos de transductores piezoeléctricos planos han
sido
Fig. 3. usados para wiring,
Typical extender transmitir y recibir
polarisation a travésdetails:
and displacement del suelo ondas (b)
(a) transmitter; P ,receiver
lo cual al permitir
medir la velocidad de propagación de ondas de compresión permite la determinación
del módulo edométrico Em , ecuación (2.3). Varios autores han realizado experimen-
checked intosthecon normal way que
equipos by hearing
cuentanthemcon `sing' when
transductores Tip motion in air
que pueden medir simultáneamente
energised tanto
with a continuous sinusoidal signal. After
ondas S como ondas P (Schultheiss, 1981;installation A laser velocimeter was used toetcharacterise
Bates, 1989; Nakagawa al., 1996;the lateral
in the platens of a triaxial cell, they were tested over a 200 mm motion of the benders and the longitudinal motion of the
Brignoli
path length et al.,
through sand, and 1996).
found to Sin embargo,
give very Narsilioextenders.
clear signals. y Santamarina (2004)
Both the bender and themencionan
extender werequeexcited with a
The only problem
existenwas a travel time that
dificultades was much al
asociadas too uso
short de
for estos
20 Vtransductores
peak-to-peak single sinusoid.
para The measurements
generar y recibir relate to
a shear wave. The realisation of what was happening came only the tip of the transducer, and were performed in air. The
ondas
after holding the newde transducers
corte eninlatip-to-tip
masa contact:
de suelo tales como
a bender cross-talk
displacements debido
are shown in Fig.al4. acoplamiento
There is clear evidence of
pair will show a signal inversionawhen
electromagnético one del
través of them
suelo,is rotated ringing of
la generación the bender element,
simultánea de ondas the Pslow decay indicating that
(primarias
through 1808; an extender pair will not. This then becomes the the element has very low damping in air. It is of interest that
diagnosticotest
deto compresión)
determine which y ondas
type S (secundarias
of motion is occurring. othedesecond
corte),peakefectos de campo
of the bender cercano
is greater than they ®rst. This
Subsequently, it was noted that Shirley (1978) described the observation provides a possible explanation for similar traits in
use of a separate piece of piezoelectric material `operated in the received signals described later.
length extensional mode' to send P-waves. It is supposed that121 The lengthening of the extender is seen to be approximately
this operated in a similar way to the extender described here. an order of magnitude smaller than the lateral movement of
the bender. This is as expected, since the design of bender ele-
ments utilises the magni®cation effect caused by converting op-
posing longitudinal displacements into much larger lateral
COMBINED BENDER/EXTENDER ELEMENT
By making a three-wire parallel connection to both bimorphs
(with their different polarisations), and continuing the three-wire
connection to the remote instrumentation, it is possible, with a 0.4
single pair of transducers, to transmit and receive S-waves in
one direction and P-waves in the other (Muir Wood, 1999, 0.3
Bender
personal communication). Whether an individual transducer is
best suited to operating as a transmitter or receiver will depend 0.2
on the remote wiring connection (parallel or series); whether
µm

S-waves or P-waves are transmitted will depend on the polarisa- 0.1


Figura 4.23: Configuración de bender element en: (a) paralelo y (b) serie

determinación del primer arribo de la onda S. A continuación se entregan proce-


dimientos propuestos por Narsilio y Santamarina (2004) para minimizar o anular
estas dificultades. La Figura 4.24 muestra el montaje de dos bender elements en un

Figura 4.24: Montaje de bender elements

edómetro, aunque también se pueden usar en una celda triaxial, celda Rowe o en
cualquier otra celda o equipo de ensayo de suelos. Para la determinación de velo-
cidad de transmisión de onda de corte vs se aplica una señal de entrada (canal 1)
como una función escalonada. El primer escalón es determinado como cero después
de la primera inflexión en la señal de salida (canal 2). Luego, vs = L/∆t, siendo ∆t

122
el tiempo transcurrido entre el inicio de la función y el primer escalón o arribo y L
la separación entre los extremos de los bender elements.

El uso de dos bender elements con una configuración en paralelo como fuente y re-
ceptor anula el efecto cross-talk si los electrodos externos están conectados a tierra.
Los bender elements se pintan o bañan con poliuretano para aislarlos y finalmente
se los cubre con pintura conductiva conectada a tierra para evitar ruido eléctrico.

Debido a que las ondas P viajan más rápido que las ondas S, la generación si-
multánea de dichas ondas puede afectar su recepción. Las ondas de compresión P +
y refracción P - son generadas en la región inmediata y normal al plano del bender
element. Para evitar este problema es conveniente que la relación de distancias entre
extremos de los transductores L y el radio del espécimen R sea:
L
R> √ (4.26)
2 1 − 2ν
donde ν es la relación de Poisson del suelo. Tentativamente, para suelos no saturados
R > 0, 6L y para suelos saturados R > 3, 7L.

La frecuencia de resonancia fr de los bender elements rodeados de suelo depen-


de de la densidad ρ y velocidad vs del suelo y de la longitud en voladizo Lb del
piezomaterial (fuera del anclaje). Su valor estimado es:
s
4 Eb I 2
1 1, 875 (αLb )3 + 2vs (1 + ν)Lb
fr = (4.27)
2π ρb bt(αLb ) + (ρb2 · Lb )β
donde Eb es el módulo elástico del piezocristal, tı́picamente Eb = 6,2·1010 N/m2 ; su
densidad ρb = 7500 kg/m3 ; b y t son el ancho y espesor del bender element respec-
tivamente.

La respuesta de estos transductores se ve mejorada si la señal de entrada tiene


una frecuencia cercana a la de resonancia. Sin embargo, cuando fr resulta descono-
cida o cuando ésta cambia rápidamente durante el ensayo, es conveniente emplear
una función escalonada como señal de entrada tal como se muestra en la Figura 4.24.

Lings y Greening (2001) describen un nuevo tipo de conexión usando bender ele-
ments que ellos llaman bender/extender element. Los elementos bender-extender
permiten determinar la velocidad de las ondas de corte y compresión usando un par
de elementos a través de una muestra de suelo. Los transductores son de similares a
los elementos bender estándar en formas y tamaños y usan la misma tecnologı́a, la
diferencia resulta de unos pequeños y simples cambios en las conexiones de cables.

123
wiring wiring

(a) (b)

Fig. 2. Typical bender wiring, polarisation and displacement details: (a) transmitter; (b) receiver

Polarisation: Polarisation:
opposite same

+ Motion Motion +
– P-wave
+ –
Parallel Series
wiring wiring

(a) (b)

Fig. 3. Typical extender wiring, polarisation and displacement details: (a) transmitter; (b) receiver
Figura 4.25: Tipos de conexión, polarisación y desplazamiento con onda P viajando desde
el transmisor al receptor: (a) transmisor con conexión en paralelo y (b) receptor con
conexión en serie (Lings y Greening, 2001)
checked in the normal way by hearing them `sing' when Tip motion in air
energised with a continuous sinusoidal signal. After installation A laser velocimeter was used to characterise the lateral
in the platens of a triaxial cell, they were tested over a 200 mm motion of the benders and the longitudinal motion of the
Con
path length buenas
through sand,conexiones
and found to givelos very
resultados de ondas
clear signals. de propagación
extenders. Both the benderSand y the
P en direcciones
extender were excited with a
The onlyopuestas
problem wasson a travel time that was much too short for
claros y fáciles de interpretar. Si los elementos cerámicos piezoeléctri- relate to
20 V peak-to-peak single sinusoid. The measurements
a shear wave. The realisation of what was happening came only the tip of the transducer, and were performed in air. The
cos,the
after holding cadanewuno con suin propia
transducers tip-to-tip polarisación,
contact: a bender son displacements
intercambiados de modo
are shown in Fig. [Link] el material
There is clear evidence of
pair will polarisado
show a signal en inversion when one of them is rotated ringing of the bender element,
el mismo sentido es ahora conectado en serie y el material polarisado the slow decay indicating that
through 1808; an extender pair will not. This then becomes the the element has very low damping in air. It is of interest that
diagnosticentesteltosentido
determinecontrario
which type es conectado
of motion en paralelo,
is occurring. resulta
the second peakenofelthe
cambio
bender del movimiento
is greater than the ®rst. This
Subsequently,
de flexiónit wasennoted that Shirley
voladizo (1978) described
a extensión the observation
o contracción provides a possible
longitudinal. explanation
La Figura 4.25 for similar traits in
ilustra
use of a separate piece of piezoelectric material `operated in the received signals described later.
la conexión
length extensional mode'en to un
send bender/extender
P-waves. It is supposed element.
that The lengthening of the extender is seen to be approximately
this operated in a similar way to the extender described here. an order of magnitude smaller than the lateral movement of
the bender. This is as expected, since the design of bender ele-
Lings y Greening (2001) desarrollaron una caja de control, la cual es capaz de con-
ments utilises the magni®cation effect caused by converting op-
vertir rápidamente los transductores del modo bender
posing al extender.
longitudinal Parainto
displacements determinar
much larger lateral
COMBINED
lasBENDER/EXTENDER
caracterı́sticas ELEMENT
de los movimientos laterales de los bender y los longitudinales
By making a three-wire parallel connection to both bimorphs
dedifferent
(with their los extender en el
polarisations), andaire, Lings
continuing the ythree-wire
Greening (2001) usaron un velocı́metro láser. La
connection to the remote
excitación deinstrumentation,
ambos transductoresit is possible, (bender
with a 0.4
y extender) se realizó mediante la apli-
single pair of transducers, to transmit and receive S-waves in
cación
one direction andde 20 V indethemáximo
P-waves other (Muir a mı́nimo
Wood, 1999, de una onda 0.3 sinusoidal. Los desplazamientos
personal producto
communication). de dicha excitación se muestran en la Figura 4.26. Bender
Whether an individual transducer is En la Figura 4.26 se
best suited to operating as a transmitter or receiver will depend 0.2
puede observar claramente que
on the remote wiring connection (parallel or series); whether los movimientos longitudinales de los extender son
Displacement: µm

S-waves de
or P-waves
magnitud are transmitted
mucho will másdepend on the polarisa-
pequeña que los movimientos
0.1 laterales de los bender. Esto
Extender
tion of the bimorph (same or opposite sense).
era de esperarse, dado que el
A control box has been developed to allow transducers to bediseño de los bender
0
utiliza el efecto magnificación
quickly converted
causadofrom porbender
covertirto extender mode. Each oflongitudinales
desplazmientos the opuestos en desplazamientos la-
wires from a transducer is attached to a four-way connector. In
terales mucho más grandes. Lo que resulta sorprendente es que desplazamientos más
addition to the three conductors, a drain wire connected to the
–0.1

pequeños
cable shielding is wired entolathepunta de Alos
connector. elementos
three-core extender
screened –0.2sean capaces de transmitir y recibir
cable also including a drain (Belden,
ondas P tan eficientemente. reference 9533) was used,
terminating with a male or female connector depending on the –0.3
type of polarised material. In this way, two pairs of approporiate
bulkheadFinalmente,
plugs and socketsesmounted on a steelseñalar
importante enclosure elallowavance –0.4
que se ha logrado en el estudio de
a pair of transducers to be operated in either bender or extender Time: 0·2 ms per graduation
la anisotropia
mode. This de losissuelos,
ensures that advantage en particular
always taken of the 2:1 anisotropia de rigideces, se debe en gran
ampli®cation
parte effect,
al while
uso being clear which
de bender mode is in ver
elements, use. por ejemplo
Fig. 4. Displacement
Penningtonof bender
[Link]
(1997,elements in air
2001),
Muir Wood (2004) y Sadek (2006). Otro aspecto a mencionar es que la extracción

124
Figura 4.26: Desplazamiento en el aire de los elementos bender y extender

de muestras altera el valor de Gmax , aún en muestras en bloques. Por ello, la medición
in situ con ensayos cross hole o cono sı́smico es siempre ventajosa.

125
Capı́tulo 5

Compresibilidad del suelo bajo


cargas cı́clicas

5.1. Arenas sometidas a cargas monotónicas


Un depósito de arena está compuesto de un conjunto de partı́culas en equilibrio,
donde las fuerzas intergranulares se transmiten en los puntos de contacto. Si cuando
se aplican esfuerzos de corte la deformación generada induce un cambio de volu-
men de un elemento de suelo estamos en presencia de dos tipos de movimientos de
partı́culas. El primero corresponde a un deslizamiento de partı́culas con una com-
ponente perpendicular a la tensión de corte que induce compresión o compactación
de la muestra de suelo, lo cual resulta obviamente en una reducción del volumen.
Esta situación se da en arenas sueltas. En el segundo caso ocurre cuando partı́culas
se deslizan también con una componente perpendicaular a la tensión de corte, pero
que induce expansión o dilatación de la muestra de suelo produciendo un incremento
de volumen, lo cual se da en arenas densas. Cuando las partı́culas se mueven des-
lizándose hacia abajo, ellas van ocupando los espacios vacı́os y no se mueven en la
dirección de la tensión de corte. Ello explicarı́a el menor nivel de tensiones movilizado
y además que la reducción de volumen ocurre siempre inicialmente, independiente-
mente de la densidad inicial. Por otra parte en un movimiento de partı́culas hacia
arriba las partı́culas se mueven en la dirección del corte. Estos dos mecanismos se ven
reflejados en las curvas tensión deformación obtenidas de ensayos de laboratorio. En
la Figura 4.2 se muestran tres diferentes tipos de curvas de tensión de corte versus
deformación obtenidos en ensayos de corte no drenados en muestras de arena densa
saturada (por ejemplo triaxial o corte directo). Se puede apreciar el comportamiento
de endurecimiento el cual ocurre en otros materiales como el acero por ejemplo. En
la curva superior luego de alcanzar un valor máximo relativo la tensión de corte
sigue aumentando con la deformación de corte. En una condición drenada de carga

126
Figura 5.1: Clasificación del comportamiento no drenado de arenas mostrando contracción
y dilatación

ocurrirá dilatación. Ishihara (1996) denomina a este tipo de comportamiento non-


flow, tal como se indica en la Figura 5.1, en relación a la no ocurrencia de licuación.
La curva inferior refleja el comportamiento de una arena menos densa y ello se re-
fleja en el descenso de la tensión de corte al aumentar la deformación de corte, esto
es denominado ablandamiento, o sea lo contrario de endurecimiento; estos términos
surgen de las palabras en Inglés hardening y softening, las cuales referidas como
strain hardening o strain softening. En una condición drenada ello dará lugar a un
comportamiento contractivo. Ishihara (1996) asocia el comportamiento contractivo
a un flujo, lo cual se relaciona con la ocurrencia del fenómeno de licuación. La curva
intermedia ilustra el caso de una arena medianamente densa sobre la cual ocurre un
ablandamiento seguido por un endurecimiento final. En términos volumétricos, en
condiciones drenadas ocurrirá primero contracción para luego pasar por lo que se
ha llamado plasticidad perfecta (tensión de corte constante con la deformación) y
finalmente llegar a dilatación.

Ishihara (1996) señala que el comportamiento no drenado de suelos arenosos an-


te cargas sı́smicas no es influenciado por cargas cı́clicas aplicadas anteriormente.
En otras palabras, un evento sı́smico borra cualquier efecto ocacionado por eventos
cı́clicos anteriores. Ishihara (1996) entrega evidencia experimental para validar tal
afirmación. Las Figuras 5.2(a) y 5.3(a) muestran los resultados de dos ensayos tria-
xiales de compresión no drenado en arenas sueltas de Toyoura (Ishihara et al. 1991).
En un tipo de ensayo primero se sometió una muestra a tensiones de corte bajo con-
diciones drenadas para luego ser cargada cı́clicamente en condiciones no drenadas y
finalmente terminar con carga monotónica hasta llegar a una deformación axial de
alrededor de un 20 %. En un segundo tipo de ensayo la muestra fue sometida a la

127
Figura 5.2: Comportamiento no drenado de la arena Toyoura bajo cargas monotónicas y
cı́clicas (Ishihara et al., 1991)

misma tensión de corte inicial, pero después fue sujeta a tensiones de corte aplicadas
en forma monotónica en condiciones no drenadas usando control de deformaciones.
La afirmación de Ishihara (1996) se basa en que como se puede observar en la Figura
5.2(a), sobre todo el rango de deformaciones, las curvas tensión deformación q − 1
y de trayectoria de tensiones q − p obtenida bajo carga cı́clica es relativamente muy
similara la obtenida bajo carga monotónica. Lo mismo puede desprenderse de la
Figura 5.3(a). Se podrı́a, sin embargo, argumentar que tal coincidencia se darı́a sólo
para los casos mostrados, donde la densidad relativa es muy baja (16 y 18 %) y el
confinamiento es de 100 kPa y 20 kPa. Ishihara (1996) termina concluyendo que es-
tudiando la respuesta monotónica de una arena es posible extraer información sobre
su respuesta cı́clica. Antes de estudiar el estado estacionario de las arenas es impor-

Figura 5.3: Comportamiento no drenado de la arena Toyoura bajo cargas monotónicas y


cı́clicas (Ishihara et al., 1991)

tante señalar que la estructura del suelo, es decir como se encuentren ensambladas
las partı́culas tiene una influencia fundamental en la respuesta cı́clica de las arenas.

128
Ası́ ha sido demostrado por Ladd (1974), Mulilis et al. (1975), Tatsuoka et al. (1986)
e Ishihara (1996) entre otros. Estos autores plantean que muestras preparadas con
diferentes métodos presentan diferentes respuestas cı́clicas. El método de deposita-
ción húmedo entrega los ı́ndices de vacı́os más altos comparados con los métodos de
depositación seca y de sedimentación. Si se requiere densificar la muestra una vez
depositada por alguno de los métodos ya mencionados existen al menos dos técnicas:
apisonar y vibrar la muestra. Otra técnica conocida como lluvia o riego es por si sola
un método de depositación y densificación de la cual existe mucha información pu-
blicada, por ejemplo ver Walker y Whitaker (1967), de Beer (1970), Vaid y Negussey
(1984), Passalacqua (1991) y Villalobos (2000). Mulilis et al. (1975) compararon las
diversas técnicas de preparación de muestras y concluyeron que la técnica de lluvia
es la produce muestras más homegéneas y uniformes mientras que las técnicas de
vibración estratifica las muestras creando lentes con diferentes densidades. Mientras
que la técnica de apisonado también está propensa a niveles de no homogeneidad
dependiendo de si la energı́a aplicada es lo suficientemente uniforme o no. Es por
ello relevante conocer la técnica usada en la preparación de muestras para ensayos
de resistencia cı́clica para poder interpretar y comparar con validez los resultados.

Ishihara (1996) decide ensayar muestras de arena Toyoura preparadas usando el


método de depositación húmeda debido a que este método es el que produce ma-
yores diferencias entre ı́ndices de vacı́os (1.03 a 0.87) para un rango de tensión
efectiva de confinamiento p0 = 13 (σ10 + σ30 ) entre 0 y 4 MPa. De esta manera es po-
sible observar con mayor claridad las respuestas contractivas y dilatantes asi como
de endurecimiento y ablandamiento. Además permite observar las caracterı́sticas de
deformación en un rango mayor de éstas. La Figura 5.4(a) muestra resultados de una

Figura 5.4: Comportamiento no drenado de muestras de arena Toyoura suelta (Ishihara,


1996)

serie de ensayos de compresión triaxial en muestras de arena Toyoura suelta, donde


se puede observar claramente un máximo en la curva de tensión de corte deformación

129
cuando la tensión de confinamiento es grande (60 kPa y 100 kPa), sin embargo este
máximo tiende a desaparcer cuando la tensión de confinamiento es menor a 50 ó 40
kPa. Resulta notable observar que independiente de las condiciones iniciales todas
las curvas terminan uniéndose para una deformación axial mayor a un 20 %. El es-
tado de deformación continuo de la arena cuando el volumen se mantiene constante
y también bajo tensión de corte y confinamiento constante es denominado estado
estacionario por Castro (1975) y Castro y Poulos (1977). Ishihara (1993, 1996) uti-
lizando la misma terminologı́a denomina a la tensión de corte en tal estado como
resistencia en estado estacionario o resistencia residual. Es importante mencionar
que un compotamiento similar ha sido previamente encontrado en arcillas, siendo
denominado estado crı́tico. Roscoe et al. (1958), a partir de un conjunto de ensayos
triaxiales monotónicos realizados con arcilla Cam, plantean que si un elemento de
suelo está siendo uniformemente distorsionado por esfuerzos de corte llegará un mo-
mento en que se alcance una condición de estado crı́tico, en la cual el suelo continúa
deformándose o distorsionándose sin posteriores cambios en el ı́ndice de vacı́os e ni
en la tensión media p0 ni en el desviador de tensiones q.

Figura 5.5: Comportamiento no drenado de muestras de arena Toyoura semi suelta (Ver-
dugo e Ishihara, 1996)

Es de particular importancia notar en la Figura 5.4(a)b que las trayectorias de ten-


siones para los ensayos con tensión media inicial p0 = 60 kPa y 100 kPa una vez que
alcanzan un máximo aproximado de q = 85 kPa y 58 kPa respectivamente, bajan
hacia la izquierda hasta q ≈ 45 kPa y p0 ≈ 35 kPa. Desde este último punto estas
trayectorias de tensiones vuelven a subir siguiendo la misma dirección hasta llegar
al estado estacionario mostrado en la Figura 5.4(a)b. A este punto de resistencia
mı́nima Ishihara et al. (1975) lo han denominado como fase de transformación. Sin
embargo, la fase de transformación fue definida para indicar un estado de transición
temporal de un comportamiento contractivo a uno dilatante, independiente de si
involucraba un descenso temporal en la tensión de corte o no (Verdugo, 1996).

130
Los resultados de otra serie de ensayos preparados con el método de depositación
húmeda, con una densidad relativa y tensiones de confinamiento iniciales mayores,
son mostrados en la Figura 5.5(a), donde se observa la misma tendencia en térmi-
nos de la influencia de la tensión de confinamiento inicial en la respuesta tensión
deformación. Los resultados de ensayo en muestras de arena densas con DR = 64 %

Figura 5.6: Comportamiento no drenado de muestras de arena Toyoura semi densa (Is-
hihara, 1996)

se muestra en la Figura 5.6(a), donde se puede apreciar que el estado estacionario


es alcanzado para una presión de confinamiento efectiva de p0 = 2.8 MPa y un des-
viador de tensiones q = 3.6 MPa. Notar que, si bien es cierto se observan puntos
de inflexión, no se observa ningún máximo ni mı́nimo y por lo tanto no hay fase de
transformación, de donde se desprende que no hay una transición de contracción a
dilatación. A pesar de que los cuatro ensayos tienen distintas tensiones de confina-
miento inicial, al llegar a una deformación axial del 20 % las tensiones resultan ser
similares.

Verdugo e Ishihara (1996), a partir de una serie de ensayos triaxiales monotónicos


no drenados similares a los mostrados en las Figuras 5.4(a), 5.5(a) y 5.6(a), cons-
truyó una envolvente de resistencia correspondiente al estado quasi estacionario. El
término estado quasi estacionario fue usado por Alarcón Guzmán et al. (1988), Vaid
et al. (1990) y Been et al. (1991) para referirse a una condición de mı́nima resis-
tencia al corte tal como serı́a el caso de fase de transformación, pero bajo menores
deformaciones de corte que las que existen en una condición de estado estacionario.
La envolvente de resistencia resultó ser una lı́nea recta que parte en el origen de un
gráfico q − p0 y que tiene una pendiente dada por:
 
q 6 sen φss
Ms = 0
= (5.1)
p ss 3 − sen φss

131
donde M s es el cuociente entre q y p0 , el cual en rigor es válido cuando se está en el
estado estacionario. Para la arena Toyoura, Verdugo e Ishihara (1996) encontraron
experimentalmente Ms = 1.24, lo cual corresponde a un ángulo de fricción interna
de 31◦ .

5.2. Arenas sometidas a cargas cı́clicas


Uno de los aspectos que ha atraı́do ultimamente la atención de investigadores geotécni-
cos es el efecto de las altas presiones en el comportamiento cı́clico de las arenas debido
a la rotura de partı́culas. Debido a que los estudios de licuación se han concentrado
mayoritariamente en arenas con alto contenido de sı́lice (duras) y a bajas presiones
(que no ocacionan rotura de granos), los resultados obtenidos de esos estudios no
pueden ser usados si se trata de suelos con granos frágiles o quebrables como serı́a
el caso de arenas calcáreas o volcánicas. Hay que tener en cuenta que Chile es uno
de los paı́ses con mayor número de volcanes y actividad volcánica en el mundo, por
lo tanto no es difı́cil encontrar extensas zonas con material volcánico constituyente
del suelo. Además hay que agregar el caso de estratos de suelo sometidos a altas
presiones producto de la carga, por ejemplo, de una represa. En Chile existen presas
de relaves cada vez más altas junto con pilas de lixiviación que también superan
los 100 m de altura (Campaña et al., 2007). Las presiones ejercidas por tales obras
geotécnicas sobre el suelo de fundación puede ocacionar la rotura de partı́culas y
con ello cambiar la respuesta tanto estática como sı́smica.

En 1995, durante el gran terremoto de Hanshin en Japón, ocurrieron serios daños


en las instalaciones del puerto de Kobe y la isla Rokko. Los terrenos de estas dos
instalaciones fueron ganados al mar usando como relleno un suelo granı́tico residual
de partı́culas rompibles llamado Masado (Inagagi et al., 1996). Licuación de suelo
volcánico llamado Shirasu ha sido observado en el terremoto de Kagoshima-ken Ho-
kuseibu Japón en 1997. Hyodo et al. (1998) realizaron un estudio sobre licuación
de suelos con granos frágiles, para ello usaron los suelos Masado, Shirasu y la arena
de playa carbonatada Dogs Bay de Irlanda. Estos suelos fueron sometidos a ensayos
triaxilaes monotónicos y cı́clicos no drenados con presiones de confinamiento de 100,
300 y 500 kPa. Los resultados fueron interpretados a la luz del análisis de estado
estacionario, de donde se encontró que no solo la densidad inicial sino también la
presión de confinamiento efectiva inicial controlan la respuesta cı́clica de estos sue-
los. A pesar de las no tan altas presiones de confinamiento, Hyodo et al. (1998)
observaron en forma clara la rotura de partı́culas.

Hyodo et al. (2002) llevaron a cabo un conjunto de ensayos con una arena de
playa llamada Aio. Probetas triaxiales fueron preparadas por lluvia de partı́culas

132
Figura 5.7: Curvas de compresión isotropica de la arena Aio (Hyodo et al., 2002)

alcanzándose densidades relativas de alrededor del 80 %. Estas muestras fueron lue-


go consolidadas isotrópicamente hasta llegar a tensiones de consolidación efectiva de
entre 0.02 y 10 MPa, tal como se muestra en las curvas de consolidación isotrópica
de la Figura 5.7. Hyodo et al. (2002) sostienen que la tensión de fluencia representa
la tensión para la cual la rotura de partı́culas comienza a desarrollarse completa-
mente y gráficamente corresponde al punto de máxima curvatura. En la Figura 5.7
la tensión de fluencia es de alrededor de 3.5 MPa. Por lo tanto para tensiones mayo-
res a 3 ó 3.5 MPa hay que considerar inminente la rotura de partı́culas. Las curvas
granulométricas iniciales fueron comparadas con las obtenidas después de la conso-
lidación, después de la fase de transformación y durante el estado estacionario. La
curva granulométrica cambió notoriamente solo en los casos en que el ensayo triaxial
no drenado era efectuado bajo una tensión de confinamiento efectiva mayor a 5 MPa.

A partir de resultados obtenidos por Campaña et al. (2007) en ensayos triaxiales


tanto drenados como no drenados de arenas de relaves bajo una tensión de confina-
miento efectiva de 3 MPa, es posible observar en la Figura 5.8 que la granulometrı́a
sufre un cambio evidente debido a la rotura de partı́culas y por ende el porcentaje de
finos aumenta y la curva granulométrica sube. Sin embargo, Campaña et al. (2007)
consideran que de acuerdo a los valores bajos, entre 4 y 6, dados por la variación del
coeficiente de uniformidad Cu = d60 /d10 , la rotura de partı́culas no modifica signifi-
cativamente la granulometrı́a de las arenas. La pregunta entonces es qué valores de
variación de Cu modifican considerablemente la curva granulométrica inicial. En el
trabajo de Campaña et al. (2007) no se señala si los valores obtenidos de Cu una vez
terminado el ensayo triaxial corresponden a la fase de transformación o al estado
estacionario.

133
ENSAYO PRE Y POST TRIAXIAL CID ENSAYO PRE Y POST TRIAXIAL CIU
Arenas Tórtolas Arenas Tórtolas

100 100

Porcentaje que pasa (%)


15% finos 15% finos
80 80
60 60
40 40
Post Tx (DR = 45%)
20 Post Tx (DR = 45%)
Post Tx (DR = 55%)
20 Post Tx (DR = 55%)
Pre Tx Pre Tx

0 0
0.01 0.1 1 0.01 0.1 1

100 100
Porcentaje que pasa (%)

21% finos 21% finos


80 80
60 60
40 40
Post Tx (DR = 45%)
20 Post Tx (DR = 45%)
Post Tx (DR = 55%)
20 Post Tx (DR = 55%)
Pre Tx Pre Tx

0 0
0.01 0.1 1 0.01 0.1 1
Diámetro (mm) Diámetro (mm)

Figura 5.8: Curvas granulométricas antes y después de realizar ensayos triaxiales CID y
CIU bajo un confinamiento de 3 MPa (Campaña et al., 2007)

Figura 5.9: Respuesta al corte cı́clica no drenada para muestras consolidadas isotropica-
mente. (a) y (b) σc0 = 0.1 MPa y (c) y (d) σc0 = 3 MPa (Hyodo et al., 2002)

134
La Figura 5.9(a) muestra las curvas de tensión deformación cı́clica y las curvas
de trayectoria de tensiones cı́clica para el caso de una tensión de confinamiento baja
de 0.1 MPa. Se puede observar que la mayor parte de la deformación axial ocurre en
extensión, lo cual es caracterı́stico de las arenas densas ensayadas a bajas tensiones
de confinamiento. Este tipo de respuesta nos indica la anisotropı́a inherente de la
arena. Por otro lado, la Figura 5.9(b) muestra gráficos similares donde las curvas
de tensión deformación cı́clica y las curvas de trayectoria de tensiones cı́clica esta
vez corresponden al caso de una tensión de confinamiento alta de 3 MPa. Se puede
observar en este caso que el desarrollo de ciclos de carga y descarga ocurre tanto en
comprensión como en extensión.

Figura 5.10: Curvas de resistencia cı́clica isotrópica para σc0 = 0.1, 3 y 5 MPa (Hyodo et
al., 2002)

Al observar las trayectorias de tensiones es posible notar que en el caso de σc0 = 0.1
MPa ocurre movilidad cı́clica cuando la trayectoria de tensiones atraviesa o está muy
próxima a p0 = 0. En cambio en el caso de σc0 = 3 MPa la trayectoria de tensiones
no pasa ni está muy cerca de p0 = 0.

Si se define la falla cı́clica por ejemplo cuando la doble amplitud de deformación


es 5 % (DA = 5 %), se pueden construir curvas de resistencia cı́clica para cada pre-
sión de confinamiento tal como se muestra en la Figura 5.10. Es claro observar en
la Figura 5.10 que la resistencia cı́clica normalizada disminuye con el aumento de
la tensión de confinamiento efectiva de 0.1 a 5 MPa. Un detalle que hay que tener
presente en estos ensayos es el efecto de penetración de membrana. La membrana
usada en los ensayos de 0.1 MPa era de latex de 0.5 mm de espesor y para los en-
sayos de 3 y 5 MPa era de goma de nitrilo de 2 mm de espesor. Hyodo et al. (2002)

135
no corrigen por efecto de membrana y aseguran que si bien es cierto la resistencia
disminuirı́a la tendencia general no cambiarı́a. Notar en la Figura 5.10 lo empinado
de la curva de 0.1 MPa para bajos números de ciclos, lo cual usual en arenas densas.
En la medida que aumenta el confinamiento hacia 5 MPa las curvas de resistencia
van disminuyendo la pendiente para bajos números de ciclos, lo cual corresponde a
la respuesta de arenas sueltas. Sin embargo, Hyodo et al. (2002) no dejan en claro
en el gráfico de resistencia cı́clica los rangos de resistencia o número de ciclos para
los cuales ocurre rotura de partı́culas.

5.3. Comportamiento cı́clico parcialmente drena-


do en suelos cohesivos
Mucha investigación se ha desarrolldado para estudiar la licuación de arenas y su
comportamiento cı́clico no necesariamente asociado con la licuación. Por otro lado,
existe menos información relativa al compotamiento cı́clico de suelos cohesivos. A
continuación estudiaremos principalmente el caso de cargas cı́clicas de tráfico.

Sakai et al. (2003) señala que está demostrado que la carga de tráfico en cami-
nos con terraplenes bajos puede ser superior a la carga estática. Ellos indican que en
la práctica japonesa se usa un modelo de carga incremental equivalente a la carga
inducida por el tráfico para el caso de caminos construidos sobre terraplenes que
sobreyacen depósitos blandos, todo ello para estimar el asentamiento debido a las
cargas de tráfico. Debido a que los mecanismos de asentamiento inducidos por el
tráfico son complejos a causa principalmente del drenaje se han propuestos métodos
para modelar la subrasante en condiciones parcialmente drenadas (e.g. Hyodo et al.,
1992).

Es caracterı́stico de las cargas cı́clicas de tráfico y viento la existencia de un so-


lo sentido de carga, sin descarga. Estas cargas en un solo sentido pueden durar
bastante tiempo y pueden ocurrir bajo condiciones parcialmente drenadas, donde la
generación y disipación del exceso de presión de poros se pueden dar simultáneamen-
te. Sakai et al. (2003) mencionan el caso de una carretera construida sobre arcilla
limosa marina altamente sensible en Saga, Japón, la cual fue monitoreada durante
y después de su construcción. Se encontró que aproximadamente 15 cm de asenta-
miento ocurrieron a causa del tráfico después de dos años de habilitida.

Sakai et al. (2003) realizaron una investigación con la arcilla limosa de Saga, cu-
yas propiedades geotécnicas están resumidas en la Tabla 5.1. En la Figura 5.11
muestra la deformación axial inducida cı́clicamente, el exceso de presión de poros y

136
Tabla 5.1: Propiedades de la arcilla limosa del aeropuerto de Saga, Japón (Sakai et
al., 2003)
wn , % wL , % IP, % ei Cc σy0 , kPa d34 , µm d48 , µm
71 63 32 1.81 0.89 32 5 74
wn : humedad natural, wL : lı́mite lı́quido, IP: ı́ndice de plasticidad, ei : ı́ndice de vacı́os
inicial, Cc : ı́ndice de compresión, σy0 : tensión de fluencia, d34 y d48 : diámetros por los
cuales pasa el 34 % y el 48 % de la fracción de arcilla y limo respectivamente

la deformación volumétrica en función del número de ciclos N.

Figura 5.11: Resultados de ensayos cı́clicos parcialmente drenados y no drenados (Sakai


et al., 2003)

Se puede observar que las curvas de deformación axial a , en ensayos bajo cargas
cı́clicas tanto parcialmente drenados como no drenados, aumentan monotónicamente
con el número de ciclos de carga. El incremento de a bajo condiciones parcialmente
drenada es menor debido a la disipación de exceso de presión de poros durante las
cargas cı́clicas. El exceso de presión de poro generado junto con el disipado mos-
trado en la Figura 5.11b, indica que los efectos de drenaje causaron un máximo en
la curva de exceso de presión de poros bajo condiciones parcialmente drenadas. Las
dos curvas muestran un rápido incremento inicial del exceso de presión de poro, o
sea en los primeros ciclos de carga. En los ensayos cı́clicos parcialmente drenados la
curva de deformación volumétrica v está asociada con la disipación del exceso de
presión de poros, como se muestra en la Figura 5.11c.

Sakai et al. (2003) utiliza un modelo propuesto por Hyodo et al. (1988), el cual
simula la generación y disipación del exceso de presiones de poro bajo condiciones

137
cı́clicas parcialmente drenadas. El modelo fue construido en base a resultados de en-
sayos triaxiales y establece una igualdad arbitraria entre la variación del exceso de
presión de poro generada en condiciones no drenadas (∆u0p )N y la variación (∆up )N
obtenida en condición parcialmente drenadas. El subı́ndice p hace referencia a valo-
res peak o máximos de presión de poros. Un esquema de los resultados del ensayo es
mostrado en la Figura 5.12. El exceso de presión de poros durante ensayos triaxiales

Figura 5.12: Procedimiento de evaluación del comportamiento del suelo bajo cargas cı́clicas
en condiciones parcialmente drenadas (Sakai et al., 2003)

cı́clicos parcialmente drenados sufre una variación ∆uc a través de una trayectoria
A’C, durante un intervalo de tiempo ∆t. Los elementos del suelo sometidos a una
tensión de corte cı́clica no drenada provoca un exceso de presión de poros ∆u0p en
una trayectoria A’B’ ≡ AB. Suponiendo que el proceso de generación de exceso de
presión de poros y su disipación sigue el recorrido A’B’C, el exceso de presión de
poros disipada ∆ud = ∆u0p + ∆uc es disipada (valga la redundancia) parcialmente
durante un perı́odo de carga ∆t. La magnitud de la presión de poros ∆u0p durante
el ensayo de carga cı́clico bajo condiciones parcialmente drenadas puede verse afec-
tada tanto por cargas aplicadas previamente como por la deformación volumétrica
y también por la disipación y la distribución del exceso de presión de poros. Sin
embargo, es difı́cil evaluar los efectos en el cambio en la generación de exceso de
presión de poros ∆u0p . La hipótesis de ∆u0p = ∆up propuesta por Hyodo et al. (1988)
y utilizada por Sakai et al. (2003) para interpretar y comparar resultados de ensayos
hay que verlo como una simplificación.

Cuando la magnitud de ∆ud se disipa dentro de un perı́odo tiempo ∆t, el cambio


de volumen a lo largo de una trayectoria DE depende del coeficiente de compresibi-

138
lidad volumétrica durante carga y descarga. Se puede asumir que el coeficiente de
compresibilidad volumétrica de una arcilla bajo recarga es ligeramente mayor que
bajo descarga y disminuye con el números de ciclos en el modelo unidimensional de
consolidación cı́clica, el cual es diferente al de consolidación estática. A partir de los
supuestos anteriores Sakai et al. (2003) plantea que los efectos de las cargas cı́clicas
sobre la deformación volumétrica de suelos en ensayos parcialmente drenados puede
expresarse en términos del incremento de la deformación volumétrica ∆v en función
de la disipación del exceso de presión de poros ∆ud durante un intervalo de tiempo
∆t como sigue:
∆v = mvr ∆ud = χN ζ m∗vr ∆ud (5.2)
donde la compresibilidad del suelo m∗vr es definida como el coeficiente de compresi-
bilidad volumétrica en el proceso de recomprensión post-cı́clico, N es el número de
ciclos, χ y ζ son parámetros experimentales donde χ > 1 y ζ < 0.

Los efectos del exceso de presión de poros generados por las cargas cı́clicas se pueden
incorporar en un análisis de consolidación unidimensional para evaluar el efecto de
drenaje por ejemplo, donde la ecuación de consolidación es expresada como (Booker
et al., 1976):
∂u kr ∂ 2 u ∂ 2u
−ϕ= = c vr (5.3)
∂t mvr γw ∂z 2 ∂z 2
donde u es el exceso de presión de poros, cvr es el coeficiente de consolidación, kr es
el coeficiente de permeabilidad, mvr es el coeficiente de compresibilidad volumétrica
y γw es el peso unitario del lı́quido que fluye, en este caso del agua. Estos coeficientes
se determinan a partir de los resultados de recomprensión post-cı́clico. Al asumir
que ∆u0p = ∆up se tiene que el término de la constante ϕ se expresa en función del
tiempo como:
∂u0p dN ∂up dN
ϕ= = (5.4)
∂N dt ∂N dt
donde dN/dt corresponde a la frecuencia de carga. Para definir un estado de falla se
puede adoptar un cierto nivel de deformación axial máxima, por ejemplo del 10 %.
Si se adopta este criterio es posible definir una proporción llamada de tensión cı́clica
máxima Rf ,
qcy − qs
Rf = (5.5)
p0c0
donde qs es la tensión desviadora base o sobre la cual se agrega la tensión desviadora
cı́clica o amplitud qcy y p0 c0 es la tensión efectiva media al inicial, antes de aplicar la
carga cı́clica. Al graficar Rf en función del logaritmo del número de ciclos necesarios
para alcanzar la falla Nf , de acuerdo a la definición adoptada de a = 10 % por
ejemplo se obtiene un conjunto de puntos que pueden interpolarse por medio de la

139
siguiente expresión.
Rf = a(Nf )b (5.6)
De acuerdo a los datos proporcionados por Sakai et al. (2003), los valores de las
constantes son aproximadamente a = 1.60 y b = -0.045. La expresión que mejor se
ajusta a las curvas de up /uf en función de N/Nf viene dada por:

up 4
=  α1 (5.7)
uf 
N
πarctan Nf

donde α es un parámetro experimental. Por lo tanto, la expresión para ∂up /∂N se


obtiene a partir de las ecuaciones (5.6) y (5.7), resultando lo siguiente:

(N/Nf )1/α−1
 
∂up 4uf
= (5.8)
∂N απNf 1 + (N/Nf )2/α

donde uf es el exceso de presión de poros en el punto de máxima tensión desviadora


correspondiente al ciclo de carga Nf y definido como:
 
uf 3(1 − K) 1 1 qcy
=1− + − (5.9)
p0c0 (1 + 2K)ηf 3 ηf p0c0

donde ηf es la razón de tensión cı́clica en falla e igual a (qcy + qs )/p0f .

Figura 5.13: Razón de tensión cı́clica qcy /p0c0 bajo condiciones parcialmente drenadas: (a)
razón de exceso de presión de poros máxima up /σ30 0 y (b) deformación volumétrica cı́clica

v con N = 200 ciclos (Sakai et al., 2003)

La magnitud de la deformación volumétrica v en un ensayo cı́clico parcialmente

140
drenado, tal como se muestra en la Figura 5.13, está fuertemente influenciado por
la razón de tensión cı́clica qcy /p0c0 . El valor del coeficiente de compresibilidad vo-
lumétrica mvr se determina por medio de la ecuación (5.2) usando m∗vr = dvr /dur
y basándose en los resultados de los ensayos de reconsolidación postcı́clico para ası́
calcular el cambio volumétrico en ensayos cı́clicos parcialmente drenados. En ensayos
de reconsolidación postcı́clico, la deformación volumétrica vr se correlaciona con la
magnitud de la razón de exceso de presión de poros ur /p0c0 , la cual es desarrollada
durante el ensayo cı́clico no drenado, como se muestra en la Figura 5.14a. Los cur-
vas calculadas fueron propuestas por Yasuhara et al. (1991), las cuales se pueden
expresar de la siguiente manera:
αc cs 1
vr = log (5.10)
1 + ec 1 − ur /p0co

donde αc es un parámetro experimental y cs es el ı́ndice de expansión, cuyos valores


de acuerdo a Sakai et al. (2003) son αc = 2,5, cs = 0,076. Por lo tanto, el coeficiente
de compresibilidad volumétrica m∗vr puede obtenerse mediante el exceso de presión de
poros máximo up en lugar de ur en ensayos de reconsolidación postcı́clico, resultando:

0,434αc cs
m∗vr = (5.11)
(1 + ec )(1 − up /p0c0 )p0c0

Los valores de m∗vr obtenidos de la ecuación (5.11) y de la Figura 5.14b aumentan


con la razón de exceso de presión de poros máxima up /p0c0 . Por lo tanto, cuando
up /p0c0 es 0.5, el término m∗vr es el doble que cuando up = 0, porque es inversamente
proporcional a (1 − up /p0c0 ). La permeabilidad en el ensayo triaxial cı́clico parcial-
mente drenado se puede evaluar utilizando el método propuesto por Yoshikuni et
al. (1975), el cual considera el análisis de la consolidación de un volumen de arcilla
cilı́ndrica con drenaje externo.

La Figura 5.15 muestra el coeficiente de consolidación cvr para diversas tensio-


nes verticales efectivas, resultados obtenidos a partir de ensayos de reconsolidación
postcı́clicos. Se desprende por lo tanto que los valores de cvr en los ensayos de recon-
solidación postcı́clico son más pequeños que los ensayos de consolidación siguiendo la
trayectoria K = 0,5. Se puede asumir ası́ que los valores de cvr se mantienen constan-
tes durante el ensayo bajo carga cı́clica parcialmente drenada, independientemente
de las tensiones verticales efectivas. Sin embargo, el coeficiente de permeabilidad kr
varı́a con m∗vr , el cual depende del exceso de presión de poros up como se muestra
en la Figura 5.14b. Con base en estos resultados, los parámetros necesarios para el
análisis de los ensayos cı́clicos parcialmente drenados son los valores mostrados en
la Figura 5.14b y m∗vr = cvr = 3 · 10−3 cm2 /s.

141
Figura 5.14: (a) Relación entre la deformación volumétrica postcı́clica vr y la razón de
exceso de presión de poros ur /p0c0 en ensayos de reconsolidación postcı́clico y (b) variación
del coeficiente de compresibilidad m∗vr obtenida de la ecuación (5.11) bajo condiciones
cı́clicas parcialmente drenadas (Sakai et al., 2003)

0
Figura 5.15: Coeficiente de consolidación cvr en función de la tensión vertical efectiva σ10
(Sakai et al., 2003)

142
Una de las conclusiones obtenidas del trabajo de Sakai et al. (2003), a partir del
uso del modelo que incorpora condiciones parcialmente drenadas en su formulación
numérica, es que los valores de deformación volumétrica aumentan con la distancia
de drenaje, o en otras palabras con el espesor del estrato que drena. Otra conclusión
es que el tiempo de carga y el periodo al cual la carga es aplicada son factores impor-
tantes que afectan la magnitud de la deformación volumétrica o sea el asentamiento.
Estas conclusiones son bastante lógicas y lo que se necesita es evaluar para cada caso
es el tipo de camiones en cuando a su peso y frecuencia junto con las propiedades
geotécnicas del suelo de fundación.

143
Capı́tulo 6

El fenómeno de licuación

El término licuación, acuñado por Mogami y Kumo (1953), es uno de los tópicos de la
Dinámica de Suelos al que más se le ha prestado atención en las últimas décadas, esto
debido a lo interesante, importante, complejo y controversial del fenómeno en si y de
sus efectos que han llegado a ser devastadores. Son innumerables las oportunidades
en que terremotos han causado licuación. En Chile, ya desde la conquista se relatan
testimonios que pueden asociarse a la licuación de suelos. En 1570 un gran terremoto
sacudió a los habitantes de Concepción, ciudad en ese entonces situada donde hoy
se asienta Penco. El Padre Rosales relata lo siguiente en castellano antigüo (Ossa et
al., 1910):
El Miércoles de Ceniza 8 de Febrero, á eso de las nueve de la mañana
un violento temblor de tierra, precedido de un ruı́do atronador, dió en
tierra con todas las iglesias, edificios públicos y casas; hombres y animales
no podı́an tenerse en pie; se abrieron grietas en el suelo, que despedı́an
humo y agua caliente; y como para hacer más horrible la catástrofe, una
inmensa ola invadió la ciudad, convirtiendo la plaza en una laguna en
que nadaban los caballos.
Góngora y Marmolejo relata algo similar (Ossa et al., 1910),
...terremoto tan grande, que se cayeron la mayor parte de las casas y
se abrió la tierra por tantas partes que era admirable cosa verlo; ....por
que veı́an por las aberturas de la tierra salir grandes borbollones de agua
negra y un hedor de azufre pésimo que parecı́a cosa de infierno.
En los terremotos del sur de Chile de 1960 Duke y Leeds (1963) reconocen en las
cercanı́as de la localidad de Alerce a 6 km al norte de Puerto Montt la destrucción
total de medio kilómetro de carretera de hormigón. Ellos elucubran que el relleno
constituyente de la subrasante y sobreyacente a un suelo blando sufrió licuación.
Atribuyen a la licuación de suelos la causa principal de falla de varias fundaciones

144
de edificios de Puerto Montt. Además describen la presencia de pequeños montı́culos
de barro y arena que han sido bombeados desde el subsuelo tanto en la plaza de
armas como junto al Hotel Vicente Perez Rosales en Puerto Montt. Duke y Leeds
(1963) asocian la ocurrencia de este fenómeno de licuación a la presencia de rellenos
no adecuadamente compactados usados principalmente a lo largo de la costanera.
De acuerdo a Duke y Leeds (1963) las fallas de edificios y estructuras más alejados
del borde costero no fueron tan dramáticas. En el Capı́tulo 6 se entregan mayores
antecedentes sobre los terremotos en el sur de Chile de 1960.

A pesar de lo devastador del terremoto de Valdivia de 1960, considerado el te-


rremoto más grande registrado en la historia de la humanidad, fueron sin embargo
los terremotos de Alaska (Mw = 9.2) conocido como Good Friday en 1964 y el te-
rremoto de Niigata (Ms = 7.5) ocurrido tres meses después el 16 de junio de 1964
en Japón los eventos sı́smicos que más sacudieron a la comunidad de Ingenieros
Geotécnicos. Ambos terremotos produjeron casos espectaculares de daños causados
por la licuación de taludes, fundaciones de puentes y edificios y la afloración por
flotación de estructuras subterráneas. A partir de estos terremotos el fenómeno de
licuación ha sido estudiado intensamente por muchos investigadores alrededor del
mundo. Kramer (1996) señala que a pesar de toda la información y conocimiento
adquirido en estos años, aún no es posible tener una metodologı́a o procedimien-
to único o estándar de análisis. Estudios experimentales realizados extensivamente
en equipos triaxiales ası́ como ensayos realizados en centrı́fugas ha permitido em-
plear teorı́as de plasticidad y estado crı́tico para construir modelos de respuesta que
permiten evaluar en resumidas cuentas si el suelo licúa o no. Por otro lado, se han
desarrollado procedimientos empı́ricos que permiten evaluar la resistencia cı́clica por
medio de ensayos in situ y/o de laboratorio.

6.1. Falla de flujo y movilidad cı́clica


Históricamente se ha usado el término licuación para clasificar una variedad de
fenómenos que involucran la deformación del suelo causada por cargas monotóni-
cas, transientes o repetidas en condiciones no drenadas y en suelos no cohesivos
saturados. La generación presiones de poros en exceso bajo condiciones de carga no
drenada es la piedra angular del fenómeno de licuación. No resulta difı́cil demostrar
que en los suelos no cohesivos secos existe una tendencia a densificarse bajo la apli-
cación tanto de cargas estáticas como cı́clicas. Sin embargo, si el mismo suelo no
cohesivo o granular está saturado y se le aplican cargas en forma rápida bajo condi-
ciones no drenadas la misma tendencia del suelo a densificarse provoca un aumento
en el exceso de presión de poros, lo cual conlleva a una disminución de la tensión
efectiva. El fenómeno de licuación producto de este proceso de carga cı́clica sobre un

145
suelo no cohesivo saturado ha sido dividido en dos grupos: licuación o falla de flujo
y movilidad cı́clica. La explicación del significado de estos dos términos en Dinámica
de Suelos ha sido presentada en la Sección §4.1. Debido a que estos dos conceptos
han sido usados como sinónimos o sin entender su significado en términos prácticos
a continuación se ahonda más en sus definiciones y se entregan ejemplos.

Licuacción o falla de flujo provoca efectos dramáticos de inestabilidad que con-


ducen normalmente al colapso. Licuación puede ocurrir cuando el esfuerzo de corte
requerido para mantener el equilibrio estático de una masa de suelo es mayor que la
resistencia al corte del suelo en su estado licuado, resistencia que no es necesariamen-
te cero. Una vez superada la resistencia al corte del suelo de manera generalizada
en la masa de suelo se desarrollan deformaciones enormes producto del flujo del
material, de ahı́ el nombre falla de flujo. Este flujo es impulsado por las tensiones
estáticas previamente existentes, las cuales han superado a las tensiones resistentes.
Las tensiones cı́clicas desestabilizan la masa de suelo reduciendo la resistencia lo cual
hace que las tensiones estáticas provoquen una falla de flujo. La falla de flujo tiene
consecuencias desastrosas debido a que se gatilla repentinamente desencadenándo-
se rápidamente y cubriendo grandes distancias por las cuales el material fluye. La
figura 6.1 muestra un ejemplo de falla de flujo donde parte del material se deslizó
fluyendo desde su ubicación inicial. En Chile existen ejemplos de falla de flujo de
tranques de relave, algunos de los cuales veremos en la sección §6.4.

Figura 6.1: Pequeño deslizamiento de flujo a lo largo del borde del lago Merced en San
Francisco en 1957 (Kramer, 1996)

146
La movilidad cı́clica es otro fenómeno que puede producir grandes deformaciones
durante un terremoto. En contraste con la falla de flujo la movilidad cı́clica ocurre
cuando el esfuerzo de corte estático es menor que la resistencia al corte del suelo.
Por lo tanto no existe un problema o daño por falta de resistencia sino por pérdi-
da de rigidez. Las deformaciones producidas por movilidad cı́clica se desarrollan
incrementalmente durante el evento sı́smico. En oposición a la falla de flujo, las de-
formaciones producidas por movilidad cı́clica son causadas tanto por las tensiones
de corte estáticas como cı́clicas. Estas deformaciones han sido denominadas como
propagación lateral o lateral spreading en inglés. La Figura 6.2 muestra como estas
deformaciones ocurren en terrenos con pendientes muy suaves o simplemente planos,
los cuales se deslizan hacia cuerpos de agua. En la presencia de obras civiles, tales
como atracaderos de muelles, tablestacas de encauzamiento de rı́os o estribos de
puentes, si no se consideró adecuadamente en el diseño las solicitaciones sı́smicas,
éstas pueden sufrir daños considerables.

Figura 6.2: Propagacion lateral en un terreno plano junto al rı́o Motagua debido al sismo
de Guatemala en 1976 (Kramer, 1996)

Un caso especial de movilidad cı́clica ha sido llamada licuación superficial por Kra-
mer (1996). Las deformaciones laterales no son muy grandes puesto que están con-
tenidas dentro de una masa de suelo y no existen cuerpos de agua o taludes que
induzcan un deslizamiento. Sin embargo, ello no quita que puedan producirse movi-
mientos caóticos y oscilatorios fuertes durante un sismo y que tal vez no dejen de-
formaciones permanentes o sean éstas pequeñas. La Figura 6.3 muestra un pequeño
montı́culo o volcancito tal como ha sido descrito por los españoles en el terremoto
de 1570 y tal como fue mencionado por Duke y Leeds (1963), dando evidencia de la

147
ocurrencia de ebullición y flujos de agua, arena y barro. Otra caracterı́stica de estas
eyecciones es que pueden ocurrir después que el movimiento del terreno ha cesado.
Además, pueden ocacionar asentamientos verticales no deseados e inundaciones. En

Figura 6.3: Ebullición de arena en campos de arroz después del terremoto de Niigata de
1964

general la licuación puede presentarse hasta profundidades del orden de 12 a 15 m


en un depósito de suelo. Por debajo de esta profundidad los esfuerzos generados por
el peso propio del suelo (llamados esfuerzos de confinamiento) hacen improbable
su ocurrencia. A su vez en estos primeros 15 m se puede presentar la licuación de
manera heterogénea en razón a que las propiedades del suelo (en especial la densi-
dad) pueden variar con la profundidad. Ası́, es posible por ejemplo, que se licúen
solamente los primeros 5 m o por el contrario que ocurra la licuación en los últimos
10 m del depósito y no en la superficie. En la superficie del terreno el fenómeno
de licuación puede producir hundimientos, ebulliciones de arena y flujos. El área
afectada dependerá de la extensión del depósito de arena licuable. El hundimiento
y volcamiento de estructuras es el efecto más frecuente y notorio, lo cual consiste
en el desplazamiento súbito vertical del suelo. Como consecuencia de ello cualquier
estructura que esté apoyada sobre el depósito de suelo se hunde o se voltea. La
Figura 6.4 muestra la ya clásica serie de departamentos de Niigata volcados como
consecuencia de la licuación del suelo de fundación.

6.2. Evaluación del riesgo de licuación


Tanto la falla de flujo o licuación como la movilidad cı́clica pueden producir daño en
un lugar determinado, por lo tanto se requiere una completa evaluación del poten-
cial del riesgo de ambos fenómenos. Cuando el Ingeniero Geotécnico debe enfrentar

148
Figura 6.4: Departamentos de Kawagishi-cho sufrieron fallas de capacidad de soporte pro-
ducto de la licuación del terreno

este problema, Kramer (1996) sugiere hacerse las siguientes preguntas (notar que
licuación se refiere tanto a falla de flujo como a movilidad cı́clica):

1.- ¿Es el suelo susceptible a licuarse?


2.- ¿Si es susceptible, ocurrirá licuación?
3.- ¿Si ocurre, habrá daño?

Si la respuesta a la primera pregunta es no, la evaluación del riesgo de licuación


termina con la conclusión de que no existe riesgo de licuación. Si la respuesta es
sı́, se debe pasar a la segunda pregunta. Si la respuesta de las tres preguntas es sı́
el problema es inminente. Si el nivel de daño es considerable, se debe abandonar
el lugar si está habitado o si es usado temporalmente por personas, a menos que
se sea reparado por medio de mejoras del terreno o reforzamiento de fundaciones
y estructuras. En la sección §6.5 veremos medidas para mitigar los posible efectos
de licuación del terreno. Estas preguntas corresponden a tres aspectos crı́ticos de
la evaluación del riesgo de licuación que de acuerdo a Kramer (1996) son: suscepti-
bilidad, iniciación y efectos. Para aclarar en términos prácticos que significan estos
conceptos se puede adelantar que la primera pregunta tiene como posible respuesta
un análisis granulométrico, ya que se han definido bandas granulométricas de suelos
susceptibles de licuar. La segunda pregunta puede ser respondida por medio de un
procedimiento llamdo evaluación del potencial de licuación y la tercera pregunta por
medio de un análisis de asentamientos.

149
6.2.1. Susceptibilidad a la licuación
No todos los suelos son susceptibles de licuar. Si el suelo en un lugar en particular
no es susceptible de licuar la evaluación de riesgo de que el suelo licue no se realiza.
Hay varios criterios por los que la susceptibilidad a la licuación puede ser evaluada
y algunos son diferentes para falla de flujo y movilidad cı́clica. Una primera tarea
es superponer las curvas granulométricas de los suelos a investigar con las bandas
entregadas para suelos licuables (Dowrick, 1977; Koester y Tsuchida, 1988; Yamada,
1995; Koester, 1999; Aydan et al., 2005). En general estas bandas son bastante an-
chas y calzan casi todas las arenas y limos, escapándose solo las arcillas y gravas. Por
lo tanto debe ser tomado como un antecedente más. En términos generales suelos
bien graduados son menos susceptibles a licuar que suelos uniformemente gradua-
dos. Como veremos en los siguientes párrafos, en un suelo bien graduado granos más
pequeños rellenan los espacios existentes entre granos más grandes resultando en un
menor cambio volumétrico, situación clave bajo condiciones no drenadas. Kramer
(1996) sostiene que toda la evidencia obtenida indica que la mayorı́a de las fallas
por licuación han ocurrido en suelos uniformemente graduados.

Otro antecedente a revisar es llamado criterio histórico por Kramer (1996) y que
surge de las conclusiomnes de Youd (1984) a partir de investigaciones en terreno des-
pués de la ocurrencia de terremotos. Youd (1984) señala que frecuentemente donde
antes ha ocurrido licuación ocurrirá nuevamente si las condiciones del suelo y de
napa freática se mantienen iguales.

Un aspecto interesante estudiado por Ambraseys (1988) es la relación que existe


entre la distancia epicentral y la ocurrencia de licuación. La Figura 6.5 muestra in-
formación mundial de sismos superficiales donde en cı́rculos negros se indican sismos
donde se ha observado licuación y en cı́rculos sin relleno donde no se ha observa-
do licuación. De esta manera el riesgo de licuación disminuye considerablemente
con el aumento de la distancia epicentral. Por lo tanto existe un riesgo mayor de
licuación en las costas de Chile que en el valle central para sismos con epicentros
cercanos al fondo marino. Notar que sismos profundos con profundidades focales
mayores a 50 km han ocacionado licuación a mayores distancias que las indicadas
por la curva de la Figura 6.5 (Ambraseys, 1988). Existen caracterı́sticas geológicas
bien particulares que influyen en la susceptibilidad de los suelos a licuar. Procesos
geológicos que forman suelos con distribuciones granulométricas uniformes (Cu > 6)
y que depositan estratos en estado suelto generan suelos con alta susceptibilidad a
la licuación. De esta manera suelos que han sido transportados y que han formado
los ası́ llamados depósitos fluviales, coluviales y eólicos; en condiciones saturadas
son altamente susceptibles a licuar. Otras formaciones geológicas donde también se
ha observado el fenómeno de licuación aunque de manera menos habitual que en

150
Figura 6.5: Relación entre la distancial epicentral y la magnitud del sismo en relación al
riesgo de licuación (Ambraseys, 1988)

los depósitos fluviales, coluviales y eólicos son los conos aluviales de laderas, planos
aluviales, playas, terrazas y estuarios. Es también importante considerar que depósi-
tos de suelos más antigüos son menos susceptibles de licuar. Ası́ por ejemplo, suelos
del Holoceno (alrededor de 1000 años de edad) son mucho más susceptibles que
suelos del Pleistoceno (alrededor de 10.000 años de edad). Existen además diferen-
cias de susceptibilidad al interios del Holoceno, donde la susceptibilidad disminuye
con el aumento de la edad. Serı́a rara la licuación de depósitos previos al Pleistoceno.

Debido a que la licuación ocurre sólo en suelos saturados, la profundidad de la


napa subterránea influye en la susceptibilidad a la licuación. La susceptibilidad a
la licuación disminuye con la profundidad de la napa subterránea. Los efectos de
la licuación se han observado comúnmente en terrenos donde la napa subterránea
se encuentra a pocos metros de la superficie. De esta manera un terreno adyacente
a un lago o un rı́o serı́a más susceptible de licuar. De la misma manera, si la na-
pa freática tiene variaciones estacionales significativas verano-invierno, en invierno
habrı́a mayor susceptibilidad que en verano.

Suelos usados como rellenos y que no han sido compactados siguiendo procedi-
mientos geotécnicos son altamente susceptibles a licuar. Existen innumerables casos
de este tipo, tales como los ocurridos principalmente en puertos donde los terrenos
ganados al mar no han sido suficientemente compactados, por ejemplo existen los

151
casos de los efectos de los terremotos en los puertos de San Antonio 1985, Kobe en
1995 y Antofagasta 1997. Por otro lado existen estructuras geotécnicas construidas
como parte de la producción minera llamados tranques de relaves, los cuales son
construidos con materiales ciclados y si estos materiales son depositados con bajos
niveles de compactación crean una alta susceptibilidad a la licuación (ver sección
§6.4).

Otros parámetros a evaluar son los relacionados con la capacidad que tiene el suelo
de cambiar su volumen, dado que si un suelo tiene una alta capacidad de cambiar
de volumen tendrá también una alta susceptibilidad a la licuación. Anteriormente
se ha establecido la existencia de bandas granulométricas para suelos susceptibles
de licuar. A las caracterı́sticas granulométricas del suelo hay que agregar también el
análisis del tamaño y la forma de las partı́culas.

Tal vez aún exista la creencia entre algunos Ingenieros Geotécnicos de que sólo
las arenas licúan; que en suelos finos no ocurre licuación debido a la imposibilidad
de desarrollar elevadas presiones de poros en exceso y que en suelos gruesos como
gravillas y gravas es imposible el desarrollo y menos mantener un elevado nivel de
presiones de poros en exceso debido a su alta permeabilidad. Todo lo anterior, aun-
que suena lógico y con sentido común ha ido perdiendo poco a poco validez absoluta.
Licuación de limos no plásticos ha sido observado en el laboratorio y en terreno (Is-
hihara, 1984 y 1985; Koester, 1999). Limos con partı́culas gruesas, no plásticos y
sin cohesión están completamente propensos a licuar (Ishihara, 1993). Por otro lado
limos finos con partı́culas planas como hojas possen en general suficiente cohesión
para impedir licuación. Hasta ahora no se descubierto la licuación de arcillas, a pe-
sar de que arcillas sensibles pueden presentar un comportamiento deformacional de
ablandamiento o pérdida significativa de la resistencia con grandes deformaciones
similar a la de un suelo licuable. Suelos finos que satisfacen cada uno de los siguientes
cuatro criterios Chinos (Wang, 1979) pueden ser considerados susceptible a perder
resistencia de forma significativa:
Fracción más fina de 0,005 mm ≤ 15 %
Lı́mite lı́quido, wL ≤ 35 %
Humedad natural wn ≥ 0,9 wL
Índice de fluidez ≤ 0,75

donde el ı́ndice de fluidez corresponde a la pendiente de la curva de flujo utilizada


para determinar el lı́mite lı́quido, es decir, es igual a la variación del contenido de
agua dividido por el número de golpes en escala logarı́tmica.

Finn et al. (1994) han propuestos ciertos cambios a los valores presentados para

152
tomar en cuenta las diferencias en la práctica China y Estadounidense, haciendo
disminuir la fracción más fina a 5 %, aumentando el lı́mite lı́quido en 1 % y aumen-
tando la humedad natural en en 2 %. Estos cambios han sido empleados por el cuerpo
de Ingenieros del Ejército Estadounidense en el estudio del suelo de fundación limo
arcilloso de la presa Sardis (Kramer, 1996).

Licuación de gravas es un tópico que ha tenido que ser abordado por la comuni-
dad geotécnica. Kramer (1996) entrega referencias de desde 1966 hasta 1994 sobre
autores que han observado licuación de gravas tanto en terreno como el laboratorio.
Evans y Harder (1993) han publicado una lista de casos donde ha habido licuación
de gravas mayoritariamente en presas. El estudio en laboratorio es dificultoso por
el tamaño necesario de los equipos para ensayar muestras representativas de grava.
Evans y Rollins (1999) hacen notar la fuente de error que induce el efecto de pe-
netración de la membrana en los ensayos triaxiales. De no considerarse el efecto de
penetración de membrana en la probeta con gravas, la resistencia cı́clica aumenta
considerablemente. La explicación de por qué gravas sufren licuación es la presencia
de estratos impermeables, los cuales crean condiciones no drenadas e impiden la
disipación del exceso de presiones de poros en el estrato de grava.

La forma de las partı́culas también puede influir en la susceptibilidad a licuar, si


se piensa que granos redondeados densifican un suelo más fácilmente que granos
angulares, por lo que usualmente los suelos más susceptibles a licuar son suelos con
granos angulares. Partı́culas redondeadas se dan más frecuentemente en depósitos
aluviales y fluviales donde por lo general el suelo está saturado lo cual resulta en
una mayor susceptibilidad a licuar en esos depósitos.

6.3. Evaluación del potencial de licuación


El procedimiento de evaluación del potencial de licuación más comúnmente usado
es el propuesto por Seed e Idriss (1971 y 1982). Este procedimiento es muy usado
por los Ingenieros porque es simple y práctico dado que se basa en el uso de gráficos
y tablas. Debido a que los gráficos son semi empı́ricos, existen diversas versiones de
ellos, especialmente del mostrado en la Figura 6.9. Desde la publicación de Seed e
Idriss (1971) han aparecido nuevas versiones que incorporan más casos de licuación
y no licuación para eventos sı́smicos alrededor del mundo (Seed et al., 1975; Seed et
al., 1985; Arango, 1996; Ishihara, 1996). Para justificar el uso de estos gráficos en
Chile se ha argumentado el hecho de que en dichos gráficos no se han incorporado
datos de licuación y no licuación para terremotos Chilenos.

La resistencia de un suelo a la licuación se expresa por medio de una razón de

153
tensiones, usualmente el desviador de tensiones dividido por la tensión de confina-
miento efectiva inicial σd /(2σc0 ). La razón de resistencia cı́clica (CCR por su sigla
en inglés, Cyclic Resistance Ratio) corresponde entonces a la razón de tensiones
σd /(2σc0 ), la cual puede ser medida en el laboratorio por medio de ensayos triaxiales
cı́clicos. Por otro lado, el Ingeniero necesita determinar la razón de tensiones que
ocurrirá en el terreno para un determinado terremoto esperado de acuerdo a los
criterios de diseño existentes para la zona o región en estudio. Existen dos maneras
de abordar la determinación de esta razón de tensiones en el terreno.

La primera forma corresponde al uso de programas computacionales tales como


el SHAKE que utilizan la teorı́a de propagación vista en el Capı́tulo 1 para estimar
la tensión de corte inducida en un determinado estrato. Se parte construyendo un
modelo del subsuelo normalmente desde la roca, desde donde se generan las ondas
de propagación sı́smicas, las cuales posteriormente atraviesan los diferentes estratos
hasta la superficie del terreno. Se realiza lo que se llama un análisis lineal equivalen-
te. La tensión de corte máxima se divide por la tensión vertical efectiva inicial para
obtener τmax /σv0 . Bueno, a parte de lo difı́cil que pueda ser modelar adecuadamente
el subsuelo hasta la roca, existe la desventaja que el análisis lineal equivalente no
incorpora los efectos causados por el incremento de la presión de poros en exceso. El
efecto principal de este incremento de presión de poros es la reducción de la rigidez
del suelo, lo cual puede inducir a errores en los resultados entregados por el análisis
lineal equivalente. Towhata (2008) estima que por sobre un 50 % de incremento en
la presión de poros este método de análisis entrega resultados dudosos. Sin embargo,
él dice que bajo el 50 % todavı́a es posible que se alcance la tensión de corte máxima
τmax y por lo tanto bajo esas condiciones un análisis lineal equivalente serı́a acep-
table. Towhata (2008) deja en claro que no hay posibilidades de obtener tensiones
durante el sismo y menos después del sismo.

El segundo método es el uso de la analogı́a del bloque rı́gido que se remonta a


la idea de Newmark (1958) para analizar presas. La idea de Seed e Idriss (1971)
considera un bloque de suelo superficial, donde la aceleración horizontal máxima
sobre la superficie del terreno, amax está especificada por un código de diseño, por
ejemplo, amax = 0.15g. Si este bloque se asume rı́gido, éste no se deforma y por lo
tanto la aceleración se distribuye uniformemente desde la superficie hasta la base del
bloque. De esta manera la tensión de corte en la base del bloque a una profundidad
z viene dada por la ecuación del movimiento de Newton:
Z z
ma γ amax
τmax = = dz amax = σv (6.1)
A 0 g g
donde m es la masa, a es la aceleración en la base, A es el área en este caso unitaria
del bloque y γ es el peso unitario del suelo. Se asume que los empujes laterales

154
de la derecha se cancelan con los de la izquierda. En estricto rigor no es tan ası́
dado que si existe un empuje activo sobre el lado derecho existirá un empuje pasivo
sobre el lado izquierdo y por lo tanto no se canceları́an. Debido a que el bloque
dista mucho de ser rı́gido, especialmente para un suelo posible de licuar, se deben
considerar deformaciones en el bloque de suelo y de esta manera la aceleración en
la base resulta menor que amax en la superficie. Para resolver este problema Seed
e Idriss (1971) introdujeron un factor de corrección rd obtenido a partir de análisis
dinámicos. 
τreal 1 − 0,025z menor
rd = = (6.2)
τrı́gido 1 − 0,015z promedio
donde z es la profundidad en metros. La Figura 6.6 muestra el rango de valores

Figura 6.6: Estimación del factor de reducción de la tensión cı́clica de corte con la profun-
didad del suelo.

posibles de rd y la ecuación (6.2) entrega una expresión que da valores menores y


otra expresión que da valores promedios con la profundidad (Towhata, 2008). Sin
embargo, si se observa bien el tipo de curva resulta claro que se identifican al menos
tres partes, la primera desde la superficie hasta los 9 m, la segunda desde los 9 m
hasta los 23 m y la tercera más allá de los 23 m. Expresiones para el promedio de las

155
dos primeras partes pueden ser ajustadas por medio de las siguientes lı́neas rectas:

1 − 0,00765z 0 m < z < 9,15 m
rd = (6.3)
1,174 − 0,0267z 9,15 m ≤ z ≤ 23 m

La razón de tensiones cı́clicas está dada por:


τ σv amáx
0
= rd 0 (6.4)
σv σv g

De esta manera, la expresión de la razón de tensiones cı́clicas CSR (6.4) debe com-
pararse con la resistencia cı́clica CRR = σd /(2σc0 ) para establecer cual supera a la
otra. Notar que la expresión (6.4) no está considerando el número de cı́clos de carga
ni la irregularidad de un registro de aceleraciones sı́smico y por ende de un registro
de tensiones de corte. La expresión (6.4) está simplemente aplicando un valor fijo de
aceleración máxima amáx correspondiente a un sismo de magnitud por ejemplo 7.5,
el cual repite las solicitaciones de corte 10 veces por ejemplo, pero si el sismo es de
magnitud 6.5 las repeticiones de carga serı́an menores, de 4 veces por ejemplo.

La respuesta sı́smica del subsuelo es de naturaleza transiente e irregular tal como


se aprecia en la Figura 2.15(a). La respuesta de este tipo puede ser incluso modela-
da a partir de complejos análisis tridimensionales no lineales usando el método de
elementos finitos u otras técnicas de análisis numérico. Sin embargo, la resistencia a
la licuación es más comúnmente determinada por medio de ensayos de laboratorio,
donde la tensión de corte cı́clica es más fácil de aplicar con amplitudes uniformes.
Ası́ es como nace la idea de Seed e Idriss (1971) de convertir registros irregulares de
tensiones de corte en equivalentes series de ciclos de tensiones uniformes. La Figura
6.8 muestra los resultados del estudio de Seed et al. (1975), donde el número de
ciclos de tensiones uniformes Neq corresponde a una amplitud del 65 % de la ten-
sión de corte máxima y que produce un incremento del exceso de presión de poros
equivalente a aquél del registro irregular (Figura 6.7).

τcyc = 0,65τmáx (6.5)

A partir de la Figura 6.8 es posible obtener valores de Neq para la media de los
dados graficados en función de la magnitud Richter del sismo, lo cual aparece en la
Tabla 6.1 complementado con valores dados por Seed e Idriss (1982) para valores de
magnitud Richter.

Towhata (2008) plantea que no sólo el número de ciclos sino también otros fac-
tores deberı́an ser considerados para comparar la razón de tensión de corte cı́clica
de terreno τ /σv0 con la razón de tensión de corte cı́clica de laboratorio σd /σc0 . Él

156
Tabla 6.1: Número equivalente de ciclos
Magnitud Richter Número de ciclos
5.25 2-3
6 5-6
7 10
7.5 15
8 20
8.5 26

señala la conveniencia de introducir factores de corrección como aparece en el códi-


go de diseño japonés para puentes carreteros. Tales factores tratan de hacer posible
la comparación entre τ /σv0 y σd /σc0 incorporando las condiciones diferentes existen-
tes en el laboratorio tales como consolidación isotrópica, 20 ciclos de carga, carga
cı́clica sinusoidal, planos de corte en 45◦ , eje de carga vertical fijo y perturbación
de la muestra. No obstante, Towhata (2008) reconoce que es difı́cil de evaluar el
efecto de la anisotropı́a y la perturbación de la muestra y por lo tanto los factores
de corrección no tienen valores definidos con precisión.

Figura 6.7: Definición de la tensión cı́clica en relación con la resistencia a la licuación

Pese a los esfuerzos realizados por incorporar factores de corrección para comparar
con mayor certeza los datos obtenidos en el laboratorio con los de terreno, se con-
tinúa usando el método simple y tal vez algo arbitrario del 65 %. Para calcular la
amplitud de la tensión de corte cı́clica a una determinada profundidad, en un terreno

157
plano o levemente inclinado Seed e Idriss (1971) proponen la siguiente expresión:
amax
τcyc = 0, 65 σv rd (6.6)
g
Definiendo la magnitud y el tipo de terremoto es posible establecer el número de
ciclos de carga y amáx , con estos datos se puede calcular τcyc para cada profundidad
z, dado se puede calcular σv y rd .

Figura 6.8: Número equivalente de la tensión cı́clica uniforme, para terremotos de diferentes
magnitudes.

6.3.1. Resistencia a la licuación basado en ensayos SPT


Debido a que el ensayo SPT es comúnmente usado en Chile, como ya vimos en el
Capı́tulo 2, para caracterizar mecánicamente el suelo, no resulta extraño que tam-
bién se use para estimar la resistencia a la licuación. Seed et al. (1985) presentan un
gráfico para evaluar directamente la licuación en terreno. La Figura 6.9 muestra la
intensidad del terremoto en términos de la razón de tensión cı́clica promedio τav /σc0
(Cyclic Stress Ratio CSR) en función de las condiciones del terreno en términos de la

158
resistencia a la penetración normalizada y promedio (N1 )60 en el estrato potencial-
mente licuable. Los puntos representan casos de licuación, licuación marginal y no
licuación alrededor del mundo basado en efectos visibles de ebullición o volcancitos,
deslizamientos laterales, grietas y asentamientos. Notar que la Figura 6.9 contempla
solo sismos de magnitud Richter 7.5, arenas limosas, una tensión de sobrecarga de
100 kPa y una superficie del terreno plana. La última condición se refiere a la no
presencia de tensiones de corte estáticas sobre planos potenciales de falla. A pesar
de que hay algunos puntos que escapan a la tendencia o lı́mites dados por las lı́neas
de mejor ajuste, estas lı́neas deben ser consideradas como un lı́mite inferior de CSR
y por lo tanto CSR pudiera ser mayor. La manera de obtener (N1 )60 está detallada
en la sección §??.

Figura 6.9: Relación entre la tensión cı́clica causada por la licuación en un suelo arenoso
y, los valores entregados por un ensayo de penetración estádar (N1 )60 , para un terremoto
de M=7,5

159
El uso de gráficos empı́ricos como el mostrado en la Figura 6.9 ha permitido es-
timar, no sin difilcultades, el potencial de licuación de terraplenes, presas de relaves
y sus suelos de fundación. Las dificultades surgen producto de que la tensión de
sobrecarga es mucho mayor a 100 kPa y las tensiones de corte estática sobre planos
potenciales de falla son considerables. Es ası́ como Finn (1996) recoge las proposi-
ciones de ICOLD (International Commission on Large Dams) y NCEER (National
Center for Earthquake Engineering Research) y plantea la siguiente expresión de la
razón de resistencia cı́clica crı́tica CCRR (Critical Cyclic Resistance Ratio):

CCRRcorr = CCRRKσ Kα Km (6.7)

donde CRRR se toma del gráfico τav /σc0 - (N1 )60 , Kσ es el factor de tensión de so-
brecarga, Kα es el factor de tensiones de corte estáticas y Km considera el efecto
de una magnitud Richter distinta de 7.5. Finn (1996) señala en base a resultados
1,2

Finn (1997)

0,8

Kσ 0,6

Seed y Harder (1990)


0,4

0,2

0
0 200 400 600 800 1000 1200
Tensión de confinamiento efectiva σ'c, kPa

Figura 6.10: Factor de corrección Kσ propuesto por Finn (1996) y Seed y Harder (1990)

de ensayos triaxiales cı́clicos de muestras de arena y arena de relave con densidad


relativa entre 40 % y 70 % que Kσ nunca es menor a 0.7 incluso para tensiones de
confinamiento de hasta 2500 kPa. En ensayos con arenas limosas y arenas arcillosas
con tensiones de confinamiento de hasta 400 kPa y 800 kPa respectivamente Kσ ha
sido mayor a 0.85. Bajo la luz de estos resultados es más recomendable el uso de
la curva propuesta por Finn (1996) por sobre la propuesta por Seed y Harder (1990).

160
El aumento del nivel de tensiones de corte estáticas pueden tener un efecto de-
tonante en la vulnerabilidad de un suelo a generar cı́clicamente exceso de presión
de poros, lo cual puede desencadenar en el inicio de licuación. La presencia de ten-
siones de corte estática (α > 1) en suelos extremadamente sueltos, es decir aquellos
que se contraen bajo carga monotónica, aumenta notablemente la vulnerabilidad de
licuación debido a que la baja rigidez del suelo induce una acumulación de defor-
maciones de corte, lo cual repercute en el aumento del exceso de presión de poros.
Por el contrario, en suelos muy densos, aquellos que se dilatan bajo solicitaciones de
corte monotónicas, la presencia de tensiones de corte estáticas puede conducir a la
disminución de la presión de poros durante cada ciclo de carga. La Figura 6.11(a)
presenta una versión para obtener Kα propuesta por Harder y Boulanger (1997), la
cual sigue la presentada por Boulanger et al. (1991), pero que difiere al menos vi-
sualmente a la propuesta por Seed y Harder (1990). La Figura 6.11(a) deja en claro
que Kα aumenta cuando los valores de (N1 )60 son relativamente altos y que por el
contrario Kα disminuye cuando los valores de (N1 )60 son bajos. Notar que el gráfico
de la Figura 6.11(a) es válido sólo para suelos con tensiones iniciales de sobrecarga
de 300 kPa. Para tensiones de sobrecarga mayores, la dilatación de suelos densos
disminuye o desaparece e incrementa aún más la contracción de suelos sueltos, lo
cual puede invertir los resultados mostrados en la Figura 6.11(a). No resulta claro
todavı́a como solucionar este problema, por lo tanto es un tema que deberı́a ser
estudiado. La presencia de tensiones de corte estáticas inducidas principalmente por
gravedad y geometrı́a existente antes y después de un sismo tiene el efecto de seguir
exitaciones cı́clicas. La Figura 6.11(b) muestra esquemáticamente que la tensión de
corte bajo una superficie plana es cero y que en cambio en el caso de un elemento de
suelo en o bajo una superficie inclinada la tensión de corte no es cero. El parámetro
usado para estimar la relativa importancia de esta tensión de corte es:
τh
α= (6.8)
σv0

Tabla 6.2: Coeficiente de corrección de magnitud Richter Km


Magnitud Richter 5.0 5.5 6.0 6.5 7.0 7.5 8.0 8.5
Seed e Idriss (1982) - 1.43 1.32 1.19 1.08 1.0 0.94 0.89
Ambraseys (1988) - 2.86 2.2 1.69 1.3 1.0 0.67 0.44
Arango (1996) 3.38 2.25 1.75 1.5 1.25 1.0 - 0.75
Youd et al. (2001) 2.8 2.2 1.76 1.44 1.19 1.0 0.84 0.72

La Tabla 6.2 muestra los valores del coeficiente de corrección Km para convertir
la razón de resistencia cı́clica para M = 7.5 correspondientes a un valor dado de

161
plane as
CSReq,α >0 = CSReq,α =0 / Kα [Eq. 22]
[Eq. 20] This has significant potential advantages with regard to
prediction of liquefaction-induced displacements and
stresses can have an deformations, as discussed later in parts of Section 5.
of the soil to cyclic
ering or initiation of Finally, it should be noted that “slopes” are not the only
s that are contractive source of non-zero static driving shear stresses. Non-zero α
nce of initial static
gnificantly increases 2.0
cyclic pore pressure
ccumulation of shear σvo’<3 tsf
further pore pressure
Dr = 55~70%
1.5 (N1)60 ~14-22
~

tent under monotonic


on-zero initial static
uction in the rate of
lic loading. As each Kα 1.0
ntal increase in pore Dr = 45~50%
on in strength and (N1)60 ~8-12
~
act to produce shear As shown in Figure 39,
soil, in turn reducing liquefaction increases with
Dr = 35% values, and Decreases with in
0.5 (N1)60 ~
~ 4-6
It should be noted that Figur
ified” representations at an initial effective overbur
shear stresses on the approximately 3 atmospher
of liquefaction under overburden stresses, the h
er, 1997). This figure 0 dilation of dense soils, and
0 0.1 0.2 0.3 0.4
epresents the relative soils, so that the Kα values o
resence of non-zero α=(τhv/σ’v) (in an adverse manner.) Ther
guidance as to the degree or r
ually applied to scale
effective stress, but work is
ess ratio required to Fig. 38: Stress Conditions on Horizontal Planes beneath
(a)
Fig. 39: Recommended Values of Kα as a Function of
(b)
Level and Sloping Ground Surfaces
teams) and improved guidan
next year and two.
SPT N-Values for Effective Vertical Stresses of (Seed et al., 1979)
[Eq. 21] Figura 6.11:Less(a)Than 3 atmospheres
Gráfico propuesto por Harder
y Boulanger (1997) para determinar Kα y
(After Harder and Boulanger, 1997)
It should be noted that the Kα
as a multiplier of the CSR
(b) situación tensional bajo superficie horizontal in
yshear
bajo in a downslope direction. The measure of the relative
importance superficie
of these non-zeroen driving
pendiente (Seedis et
shear stresses (they do not have to be applie
can, instead, be applied as i
al., 1979) routinely expressed as the ratio (α) of “static, driving” shear
term by scaling the earthquak
stress acting on a horizontal plane divided by (normalized by)
39 the effective vertical stress acting on that plane as
CSReq,α >0 = CSRe
(N1 )60 a aquel apropiado para otras magnitudes. Estos α = τhv /valores
σv΄ han sido obtenidos [Eq. 20] This has significant potent
prediction of liquefaction
a partir de análisis de resultados de ensayos cı́clicos en el
Increasing levels laboratorio
of static y análisis
driving shear stresses can have anes- deformations, as discussed la
increasing effect on the vulnerability of the soil to cyclic
tadı́sticos de datos históricos de terreno. La segunda
generation offilaporede la Tabla
pressures 6.2 muestra
and triggering or initiation oflos Finally, it should be noted
valores propuestos por Seed e Idriss (1982), losliquefaction.
cuales han sido
For very looseampliamente usados.
soils (soils that are contractive
under monotonic shearing), the presence of initial static
source of non-zero static dr

Seed e Idriss (1982) utilizaron la curva de resistencia a la (αlicuación


driving shear stresses normalizada
> 0) significantly increases 2.0
vulnerability to liquefaction, as initial cyclic pore pressure 0
τ /τ1 versus el número de ciclos que causa una induced
razónsoftening
de presión de poros
leads to monotonic accumulation r u of u
= shear/σc0
deformations, and these, in turn, lead to further pore pressure
= 100 % y ±5 % de deformación. Sin embargo, los valores de Amabraseys (1988)
increases. Dr = 55~70%
1.5 (N1)60 ~14-22
~
presentan un cambio en la tendencia de la variación de Km thatcon
For very dense soils (soils
M. Amabraseys
are dilatent under monotonic
(1988) obtuvó los valores de Km en base a información
shearing), however,de the terreno
presence of principalmente
non-zero initial static
driving shear stresses can lead to reduction in the rate of
de Seed et al. (1985) más otros datos e introdujo generation la magnitud
of pore pressures during decyclic
momento
loading. As eachMw . Kα 1.0
cycle of loading produces an incremental increase in pore
Luego Arango (1996) ajusta los valores para finalmente Youd et al. (2001)
pressure, and some resultant reduction in strength and entregar
stiffness, the driving shear stresses then act to produce shear
valores algo más conservadores que están en madio de los extremos dados por Seed
deformations that cause dilation of the soil, in turn reducing
Dr = 35%
e Idriss y Amabraseys (1988). Los valores de Youd et al. (2001) están basados no
pore pressures. 0.5 (N1)60 ~
~ 4-

sólo en ensayos de corte simple cı́clicos sino también en resultados


Figure 39 presents de terreno
one of the best “simplified” donde
representations
of the effects of non-zero static driving shear stresses on the
se analizó el número de ciclos de los registros yvulnerability
la influencia
of soils to de rd . of liquefaction under
“triggering”
cyclic loading (after Harder and Boulanger, 1997). This figure 0
0 0.1
presents an adjustment factor (Kα) that represents the relative
increase in liquefaction due to the presence of non-zero α
6.3.2. Evaluación del inicio de licuación driving shear stresses. This factor is usually applied to scale
the equivalent uniform cyclic shear stress ratio required to
“trigger” liquefaction as Fig. 39: Recommended Valu
En este capı́tulo se ha presentado una manera de estimar la solicitación cı́clica im- SPT N-Values for E
liq,α =0 · Kα
CSRliq,α >0 =la
CSR Less Than 3 atmosp
puesta por un sismo y también una manera de evaluar resistencia a la [Eq. 21]
licuación (After

162 Seed et al. (2003)


del suelo. Independiente de si tales procedimientos son adecuados o no, ellos permi-
ten calcular tensiones cı́clicas que hacen posible evaluar el potencial de licuación. A
continuación se presenta un ejemplo que ilustra la aplicación de la metodologı́a de
evaluación del potencial de Licuación.

Se considera un suelo arenoso con lentes de limos. Para simplificar el cálculo se


asume inicialmente un porcentaje de finos del suelo menor al 5 %. La presencia de
más del 5 % de finos debe ser incluida en la lectura de valores de CSR en la Figura
6.9. La magnitud Richter del terremoto de diseño es 8,0 por lo tanto Km = 0,84.
La aceleración máxima máxima considerada durante el sismo es de 0,16g m/s2 . La
napa freática más desfavorable se ha encontrado está a 2 m de profundidad. El peso
unitario del suelo húmedo es de 18,45 kN/m3 y el peso unitario del suelo sumergi-
do es de 11,5 kN/m3 . Las condiciones topográficas del terreno pueden considerarse
como planas, por lo tanto Kα = 1. Para obtener Kσ se utilizó la lı́nea de tendencia

Tabla 6.3: Evaluación del potencial de licuación


z suelo σv rd τcyc (N1 )60 CSRL Kσ σv0 CSRM τcyc,L FSL PL
m kPa kPa kPa kPa
1,2 SP 22,1 0,99 2 17 0,19 1,00 22,1 0,16 4 1,57 NL
2,2 SP 40,6 0,98 4 14 0,15 1,00 35,7 0,13 5 1,10 NL
3,2 SP 59,0 0,98 6 9 0,10 1,00 47,2 0,09 4 0,67 L
4,2 SP 77,5 0,97 8 5 0,05 1,00 58,7 0,05 3 0,35 L
5,2 SP 95,9 0,96 10 7 0,08 1,00 70,2 0,07 5 0,50 L
6,2 SM 114,4 0,95 11 12 0,13 1,00 81,7 0,11 9 0,77 L
7,2 SM 132,8 0,94 13 16 0,18 1,00 93,2 0,15 14 1,06 NL
8,2 SM 151,3 0,94 15 14 0,15 0,99 104,7 0,12 13 0,89 L
9,2 SM 169,7 0,93 16 15 0,17 0,98 116,2 0,14 16 0,97 L
10,2 SP 188,2 0,90 18 9 0,10 0,96 127,7 0,08 11 0,61 L
11,2 SM 206,6 0,87 19 23 0,26 0,95 139,2 0,21 29 1,55 NL
12,2 SP 225,1 0,85 20 12 0,14 0,94 150,7 0,11 16 0,81 L
13,2 SP 243,5 0,82 21 10 0,11 0,92 162,2 0,09 14 0,68 L
14,2 SP 262,0 0,79 22 10 0,11 0,91 173,7 0,08 15 0,67 L
15,2 SM 280,4 0,77 22 21 0,24 0,90 185,2 0,18 33 1,47 NL
16,2 SM 298,9 0,74 23 23 0,26 0,89 196,7 0,19 38 1,64 NL
17,2 SM 317,3 0,71 24 31 0,64 0,88 208,2 0,47 97 4,13 NL
18,2 SM 335,8 0,69 24 33 0,97 0,86 219,7 0,71 155 6,46 NL
19,2 SM 354,2 0,66 24 41 6,20 0,85 231,2 4,44 1028 42,17 NL
20,2 SM 372,7 0,63 25 39 3,97 0,84 242,7 2,81 683 27,77 NL
PL: potencial de licuación; L: licúa; NL: no licúa

de mejor ajuste a la curva de Finn (1996) mostrada en la Figura 6.10.


Kσ = −9 · 10−10 σc03 + 2 · 10−6 σc02 − 0, 0017σc0 + 1,1512 (6.9)

163
La siguiente expresión corresponde al mejor ajuste de la curva para un porcentaje
de finos menor al 5 % mostrada en la Figura 6.9.
CSRM =7,5 = 1,48 · 10−8 (N1 )660 − 112,38 · 10−8 (N1 )560 + 3193,52 · 10−8 (N1 )460
−0, 0004086195(N1 )360 + 0, 0021974082(N1 )260
+0, 0078156121(N1 )60 + 0, 0000470095 (6.10)
La expresión (6.10) es válida para (N1 )60 ≥5, para valores menores a 5 se recomienda
asumir CSRM =7,5 = 0.05. La variación de la tensiónEVALUACIÓN
de corteDEL POTENCIAL DE LICUACIÓN
cı́clica
Tensión de corte τ, kPa FS
0 20 40 60 0,0 1,0 2,0 3,0
0 0

zonas que licúan


5 5
Profundidad z, m
Profundidad z, m

10 10

15 15

tensión resistente
20 20
a la licuación licúa no licúa
tensión inducida τcyc,L
por el sismo τcyc

25 25

(a) (b)

Figura 6.12: (a) Zonas que licúan a partir de un gráfico de tensiones versus profundidad
y (b) factor de seguridad versus profundidad

τcyc,L CSRL
F SL = = (6.11)
τcyc CSR
Una vez conocido CSRL y la variación de la tensión vertical efectiva según la pro-
fundidad del suelo en estudio, la tensión cı́clica requerida para iniciar la licuación
puede ser calculada según la siguiente expresión matemática:
0
τcyc,L = CSRL σv0 (6.12)
La Figura 6.12(a) permite establecer el inicio de la licuación en determinadas zonas
desde el punto de vista de las tensiones de corte cı́clicas. Ello da al análisis un signi-
ficado fı́sico, sin embargo, también se podrı́a considerar un análisis en términos de

164
la razón de tensiones de corte cı́clicas CSR y CSRL , las cuales también representan
la solicitación sı́smica y la resistencia a la licuación del suelo. Algunos Ingenieros
prefieren este último procedimiento dado que los valores varı́an en rangos mucho
más pequeños que los valores de las tensiones de corte cı́clicas. La Figura 6.12(b)
muestra la variación del factor de seguridad con la profundidad. El concepto de
factor de seguridad contra la licuación es simplemente el resultado de los análisis
anteriormente descritos, por lo tanto que el factor de seguridad F SL sea mayor a 1
significa que se espera que el terreno licúe, dado que la tensión cı́clica inducida por
el terremoto es mayor o igual a la tensión cı́clica necesaria para iniciar la licuación.

6.4. Presas de relave


El procedimiento metalúrgico más común para extraer minerales desde la roca ma-
dre consiste en moler los minerales extraı́dos hasta dejarlos del tamaño equivalente
a arena fina y limo arcilloso. En este proceso de molienda se extrae generalmente
un porcentaje mı́nimo de mineral, quedando en la mayorı́a de las veces más del
90 % como residuo inerte sin mayor valor al que se le conoce como relave en la jerga
minera. En el caso de la minerı́a del cobre Chilena, menos del 1 % es extraı́do de la
molienda y demás procesos metalúrgicos resultando en más de un 99 % de material
de relave saturado, el cual debe ser ubicado de forma segura, con un mı́nimo de
perturbación al ambiente y con el menor costo posible.

La manera más común de depositar millones de metros cúbicos de relave ha sido el


colocarlos en uno o varios receptáculos, los cuales son conocidos como tranques de
relaves en analogı́a con los tranques para almeacenar agua para riego en los campos.
Sin emabargo, en Ingenierı́a se ha adoptado denominarlos presas de relave. Debido a
la gran cantidad de agua y lı́quidos que saturan los relaves, las presas que contienen
el relave tienen un espejo de agua que puede llegar a ser considerable y por eso
también se habla de piscina. Los muros de las presas son construidos a partir del
resultado del proceso de ciclonado del material de residuo minero. La construcción
del muro de la presa es simultánea con el llenado del espacio creado llamado cubeta
de la presa. Una buena práctica constructiva utiliza la porción arenosa del material
ciclonado para formar el muro y el material más fino llamado lamas se deposita
detrás del muro o cubeta, sin otorgarle a ésta una función estructural. Se distinguen
tres métodos de depositación del material ciclonado: aguas arriba, aguas abajo y eje
central.

Los proyectos mineros que consideran enormes presas de relave forman hoy en dı́a
parte de los diseños de minas ya que han probado ser una solución rasonable. Es por
ello que hoy existen presas de relave en funcionamiento de hasta 150 m de alto y

165
que pueden almacenar más de un billón de de toneladas de material. Incluso, existen
proyectos para construir presas de más de 220 m de altura (Campaña et al., 2007).

Es importante darse cuenta que las presas de relave son depósitos de residuos mi-
neros sin ningún valor para las mineras y por lo tanto ellas destinan los mı́nimos
recursos posibles para su contı́nua construcción denominada operación. Ası́ cualquier
sobre diseño de la presa no reporta ningún beneficio, pero por otro lado un subdi-
seño puede ocacionar fallas en la presa lo cual ha traı́do históricamente resultados
catastróficos con pérdidas de vidas, bienes materiales y daño al ambiente.

Otro punto a considerar es el hecho que las presas de relave quedarán por mu-
cho tiempo después que las actividades mineras hayan terminado. Este periodo de
tiempo, denominado abandono de mina y por ende de la presa de relave, ha intro-
ducido un gran desafı́o a la Ingenierı́a Geotécnica en su capacidad de predecir los
efectos de futuros eventos sı́smicos sobre materiales que tienden a variar sus pro-
piedades geomecánica con el tiempo. Debido al tipo de material utilizado y a los
métodos constructivos a veces no adecuados han llevado a la ocurrencia de licuación
en presas de relave y a la falla de algunas de ellas. Es por ello que es fundamental
en el estudio de estabilidad sı́smica de presas de relave la evaluación del potencial
de licuación.

6.4.1. Fallas sı́smicas de presas de relave


La mayorı́a de las fallas sı́smicas de presas de relave se deben al aumento del exceso
de presión de poros y como consecuencia a la ocurrencia de licuación. La Figura 6.13
muestra una sección de la presa de relave Barahona de la mina de cobre el Teniente,
donde se pueden apreciar los efectos de la falla de flujo. Esta falla es la más antigüa
que se tenga registro y es consecuencia del terremoto del 1ro de octubre de 1928
(Agüero, 1929; Verdugo, 2005). Un terraplén de alrededor de 65 m de altura que
formaba parte del muro colapsó 3 minutos después del comienzo del sismo, provo-
cando el vertido de 4 millones de toneladas de material hacia el valle aguas abajo
matando 54 personas. Notar la formación de terrazas como resultado del colapso y
vaciado de la presa.

Años después, durante el terremoto del 28 de marzo de 1965, la presa de relaves


El Cobre falló catastróficamente vertiendo más de 2 millones de toneladas de mate-
rias, los cuales fluyeron a lo largo de 12 km en pocos minutos. Murieron más de 200
personas y la ciudad El Cobre fue totalmente destruida. Al momento de la falla la
presa tenı́a 33 m de altura y una empinada pendiente aguas abajo de entre 35º y 40º
con respecto a la horizontal. En la Figura 6.14 se presenta un corte de una sección
transversal antes y después de la falla, donde es posible observar la configuración

166
Figura 6.13: Falla de la presa de relaves Barahona (Agüero, 1929)

final de los relaves, resultando en la formación de varias terrazas con pendientes de


1º hacia el valle (Dobry y Álvarez, 1967).

Figura 6.14: Falla de la presa de relaves El Cobre (Dobry y Álvarez, 1967)

Para demostrar que estas fallas no son exclusivas de Chile, a continuación se describe
el caso de la falla de dos presas de relave de la mina de oro Mochikoshi en Japón.
Las fallas ocurrieron producto del sismo del 14 de enero de 1978. La presa 1 colapsó
alrededor de 10 segundos después de ocurrido el sismo, involucrando el vertido de 60
mil metros cúbicos de lamas. La presa 2 falló 24 horas después de ocurrido el sismo
cuando ya no habı́a ninguna replica; un total de 3 mil metros cúbicos de material
fluyeron a lo largo de 240 m. La sección transversal de las presas 1 y 2 antes y
después de la falla se muestra en la Figura 6.15, en este caso el relave quedó en la
cubeta con una pendiente de aproximadamente 8º hacia el valle (Ishihara, 1984).

Dos presas de relaves fallaron debido a la ocurrencia de licuación en el terremo-


to de magnitud 7.8 del 3 de marzo de 1985 ocurrido en la zona central de Chile. La
presa Cerro Negro de 30 m de alto falló vertiendo alrededor de 130 mil toneladas
de material de relave 8 km hacia el valle. La presa Veta de Agua de 15 m de altura
sufrió la abertura del muro en la parte central a pocos segundos después del fin del
sismo. El material vertido viajó por el cauce del estero El Sauce por 5 km. Para más

167
detalles sobre estas fallas ver Cruz et al. (1988) y Castro y Troncoso (1989).

Figura 6.15: Falla de la presa de relave Mochikoshi. (a) Presa 1 y (b) presa 2 (Ishihara,
1984).

Estos son sólo algunos ejemplos de casos de falla ocurridos en Chile y Japón, para
mayor información sobre otros casos especialmente de China, EEUU y Canadá y
análisis sı́smico ver Finn (1996).

6.4.2. El fenómeno de licuación


Verdugo (2005) señala que Hazen (1920) es tal vez el primero en usar el término
licuación para describir la falla de un suelo. Hazen (1920) lo usó para referirse a la
falla del relleno hidráulico que formaba parte de la presa Calaveras próxima a San
Francisco, California, falla ocurrida el 24 de marzo de 1918. El pie de la presa aguas
arriba se encontraba en construcción y éste repentinamente se deslizó dejando vertir
alrededor de 700 mil metros cúbicos de material a lo largo de 90 m. Lo interesante
de esta falla fue que cuando ocurrió no hubo ningún presagio ni aviso, lo cual hace
pensar de que la falla se gatilló bajo condiciones de carga estáticas.

Como ya hemos visto al comienzo de este capı́tulo, comúnmente el concepto de


licuación se usa en un contexto amplio para referirse a dos fenómenos muy distintos.
El primero consiste en la pérdida de rigidez y el segundo en la pérdida de resistencia

168
de un suelo saturado no cohesivo. Tal como ya se ha explicado en la sección §4.1
estos dos fenómenos son mobilidad cı́clica y licuación o falla de flujo. Casagrande
(1975) propuso el concepto de movilidad cı́clica para referirse al fenómeno donde la
carga cı́clica genera un incremento del exceso de presiones de poros, el cual causa
una reducción de la rigidez del suelo.

Las Figuras 6.16(a) y 6.16(b) muestran resultados de ensayos tı́picos para arenas
densas y sueltas respectivamente. En ambos casos el suelo no pierde resistencia sino
rigidez ya que en cada ciclo se incrementan las deformaciones, lo cual es denomi-
nado degradación de rigidez. Una manera de ver reflejada la acción del incremento
del exceso de presiones de poros es la generación de fuerzas de flujo o filtración,
las cuales inducen un flujo hacia arriba. Este flujo puede transportar partı́culas de
suelo hacia la superficie generando ebullición de arena con su tı́pica forma cónica a
la cual se le denomina volcan (ver Figura 6.3. Durante un sismo, el nivel alcanzado
por el suelo debido a la movilidad cı́clica puede llegar a ser inaceptable para algunas
estructuras y en consecuencia, este fenómeno puede acarrear serios daños. El análisis

(a) Arena densa (b) Arena suelta

Figura 6.16: Respuesta cı́clica de la arena Fuji (Ishihara, 1985)

de estabilidad de presas de relave puede llegar a ser crı́tico al realizar la evaluación


del potencial de licuación debido a movilidad cı́clica. Nuevamente desde el punto de
vista de las grandes deformaciones que se pudieran generar en la presa más allá de
un lı́mite aceptable.

169
El segundo fenómeno es el de licuación. Casagrande (1975) propuso el término de
licuación o falla de flujo del suelo para definir el fenómeno donde un suelo pierde
repentı́namente su resistencia al corte, ocacionando en unos pocos minutos grandes
deformaciones. Como se ha visto en los ejemplos mostrados en la sección §6.4.1, el
suelo arrastrado por estas fallas repentinas tiende a alcanzar pendientes muy planas
en ángulos que van de los 1º a 8º. Es importante señalar que este tipo de fallas puede
ser gatillada no solo por eventos sı́smicos sino que también por cargas lo suficien-
temente rápidas como para generar condiciones no drenadas, por ejemplo, grandes
explosiones o deslizamientos de grandes masas de suelos que impactan sobre otros
depósitos de suelos.

La Figura 6.17 muestra resultados experimentales realizados por Castro (1969) bajo
carga controlada en ensayos triaxiales no drenados. Se puede observar que antes de
los 14 minutos la curva tensión deformación se incrementa monotónicamente hasta
llegar a un máximo a una deformación axial de aproximadamente 0.5 %. La curva
de exceso de presión de poros también aumenta peligrósamente por muy poco por
debajo del desviador de tensiones. A los 14 minutos ocurre un colapso repentino de
la arena suelta en menos de 1 segundo (0.6 s), desarrollándose una deformación del
20 % y reduciendo la resistencia al corte a un valor mı́nimo y constante.

Figura 6.17: Curva de tensión y presión de poros entregada por una muestra de arena poco
densa en un ensayo triaxial no drenado con carga controlada.

170
A partir de este resultado experimental es claro asociar licuación o falla de flujo
con una gran pérdida de resistencia al corte, lo cual no significa alcanzar una re-
sistencia al corte cero o una tensión efectiva igual a cero. Resulta clave analizar el
notable aumento del exceso de presión de poros durante y después de la aplicación
de carga, llegándose a un valor final constante de alrededor de un 95 % de la tensión
efectiva inicial. Notar nuevamente el hecho que durante la falla de flujo la tensión
de corte que puede resistir el suelo alcanza un valor mı́nimo constante cuando este
mismo suelo se deforma contı́nuamente. Al mismo tiempo la presión de poros y por
lo tanto la tensión efectiva también permanecen constantes durante la falla de flujo.
Este particular estado tensional y deformacional del suelo ha sido referido por Pou-
los (1981) como el estado estacionario de deformación. Con respecto a la estructura
interna final del suelo Verdugo (2005) plantea que el estado estacionario de defor-
mación se alcanza sólo después que la orientación de todas las partı́culas de suelo
ha llegado a una condición estadı́stica de estado estacionario. Algo por cierto difı́cil
de evaluar y por lo tanto de ı́ndole conceptual. Además, él agrega que el estado
estacionario se alcanza después que toda rotura de partı́culas si es que ocurre se ha-
ya llevado a cabo y que la tensión de corte y la deformación se mantengan constante.

Poulos (1981) señaló que el estado estacionario se logra para una condición de de-
formación bajo velocidad constante. Sin emabargo, Verdugo (2005) señala que tal
condición no es necesaria dado que en el experimento de Castro (1969), los ensayos
triaxiales fueron realizados bajo control de carga, donde después de alcanzar la falla
de la muestra el peso muerto aplicado (carga incremental aplicando pesos) indujo
una aceleración de la muestra durante su colapso. Ası́ Verdugo (2005) concluye que
el estado estacionario se puede alcanzar bajo cualquier velocidad de deformación o
carga.

Las Figuras 5.5(a) y 5.5(b) muestran los resultados de ensayos triaxiales no dre-
nados realizados en muestras de arenas con el mismo ı́ndice de vacı́os después de
ser consolidadas. Se puede concluir que independiente del estado inicial de tensiones
(confinamiento) todas las muestras terminan en un estado último similar o estado
estacionario no drenado. Es importante recalcar que una respuesta contractiva de
un suelo que sufre una pérdida de resistencia es sólo posible cuando la densidad y el
confinamiento iniciales dejan al suelo muy por sobre la lı́nea de estado estacionario
definida en el plano e − p. Por lo tanto, sólo en aquellas condiciones iniciales el suelo
es susceptible de sufrir una falla de flujo. Incluso bajo la presencia de tales condicio-
nes de colapso potencial, se necesita una condición adicional para que ocurra falla
de flujo. Las cargas permanentes actuantes o tensiones de corte estáticas iniciales
deben ser mayores a la resistencia no drenada en estado estacionario.

171
6.4.3. Mobilidad cı́clica y efecto de envejecimiento
Ha sido reconocida la tendencia de la resistencia a la licuación a aumentar con la
edad de los depósitos. Este fenómeno se asocia a la generación de cementación u
otros tipos de unión entre granos y moléculas de suelo en contacto. Esto tiene par-
ticular relevancia en el caso de relaves debido a su pasado metalúrgico y minero. De
esta manera los relaves son propensos a sufrir reacciones quı́micas generando vı́ncu-
600 J.H. Troncoso, E. GarceÂs / Soil Dynamics and Earthquake Engineering 19 (2000) 595±601

Geologic origin, stress history and ageing are important


los más resistentes entre moléculas y granos. En vez de estudiartimeafactors unthatnivel
in¯uence themicro
structural behaviour of soil
deposits. All these factors cause rheological changes to
se ha optado por evaluar las propiedades geomecánicas de los relaves occur in
particles.
a nivel macro.
the bonding forces that act in between soil

As interparticle bonding forces increase as a function of


Troncoso et al. (1988) estudiaron el efecto del tiempo de depositación en la resisten-
time, the older deposits become stronger and stiffer than
younger ones. The in situ shear wave velocities presented
cia cı́clica de relaves. Para ello se realizaron ensayos triaxiales cı́clicos in the previousen muestras
sections clearly support these tendencies.
The soils investigated for ageing effects have all been cohe-
cuidadósamente manipuladas (no perturbadas) extraı́das desde una antigüa
sionless materials: presa
sands and silts. It is normally accepted
that in these materials void ratio and normal stress are the
de relave a diferentes profundidades, lo cual es equivalente a diferentes main parameters that años. Los
determine the shear modulus. The
results presented indicate that time effects should also be
considered in order to develop more realistic models for soil
resultados de este estudio se muestran en la Figura 6.18(a), donde se puede notar
Fig. 3. Shear wave velocities measured in tailings dams of different ages.
behaviour.

el significativo aumento inicial de la response


resistencia cı́clica, aumento
spectra corresponded well with higher wave que disminuye a
velocities representative of stiffer soil structures. Acknowledgements
partir del segundo año. Desde otro punto de vista,
The ageing se modulus
effects in shear puede
observed in man-made tailings deposits of known
have señalar
been que la razón de
The authors appreciate the sponsorship by the Chilean
tensiones cı́clicas necesaria para producir un estado de pérdida deCYT)
history by means of shear wave propagation tests,
where older deposits present higher velocities than
rigidez de 5 % de
Fund for Scienti®c and Technological Research (FONDE-
of Project Nr. 1971259 on Ageing Effects in Dynamic

doble amplitud de deformación tiendeyoungera ones. This trend is consistent with other
incrementarse por
evidences of evolution of structural properties, with un Properties of Soils. Thanks are also extended to the Japan
fsctor de 3.5, 2.4 (JICA)
International Cooperation Agency y 2and to the Depart-
gains in shear strength and cyclic strength with time. ment of Structural and Geotechnical Engineering of the
para las muestras de 30, 5 y 1 año de Therefore,
sucesiva a designdepositación
for the abandonment of respectivamente.
these Catholic University of Chile, which have sponsored a
structures should take into account the changes in joint study on Earthquake Engineering, including provision
dynamic properties of the constituent tailings with and installation of accelerograph stations and equipment for
time, in order to achieve more realistic predictions of wave propagation tests. The valuable support of the mining
the static and dynamic behaviour, and more adequate companies who authorised the performance of soil tests in
and economical designs. tailings dams is greatly appreciated.

Fig. 4. Normalized shear modulus as function of age for tailings.


(a) (b)

Figura 6.18: (a) Efecto de envejecimiento en la resistencia cı́clica de arenas de relave


(Verdugo, 2005) y (b) módulo de corte normalizado en función de la edad del depósito
(Troncoso y Garcés, 2000)

La Figura 6.18(b) muestra los datos obtenidos por Troncoso y Garcés (2000) en
relación al aumento de la rigidez de un suelo de relave a lo largo de los años. Ellos

172
ajustaron a los datos la siguiente curva:
p
G = 117,24t0,67 σv0 8 años ≤ t ≤ 41 años (6.13)
donde el módulo de corte G y σv0 se expresan en kg/cm2 y t en años.

La importancia de investigar el envejecimiento de los suelos tiene una aplicación


directa en un análisis de estabilidad para un periodo de abandono de mina.

6.4.4. Mobilidad cı́clica y contenido de finos


El efecto del porcentaje de finos de baja plasticidad en la resistencia cı́clica ha sido
estudiado por Verdugo (1983) y Troncoso y Verdugo (1985). En un programa de
ensayos triaxiales cı́clicos que contemplaba suelos de relave de la minerı́a del cobre y
el uso de muestras reconstituı́das compactadas al mismo ı́ndice Troncoso y Verdugo
(1985) presenta resultados de resistencia cı́clica para muestras con diferentes por-
centajes de fino, como se observa en la Figura 6.19. Estos resultados están asociados
con el número de ciclos requeridos para generar un 100 % de incremento del exceso
de presión de poros y muestran claramente la degradación de resistencia cı́clica con
el incremento del porcentaje de finos de baja plasticidad. Por lo tanto, la presencia
de finos de baja plasticidad aumenta el potencial de licuación.

Figura 6.19: Efecto de finos plásticos bajo tensiones cı́clicas en tailings arenosos (Troncoso
et al., 1985)

173
Verdugo (2005) extiende el estudio del efecto del porcentaje de finos y estructura de
muestras de relave remoldeadas y no perturbadas. Para ello, él ensaya muestras de
una arena de relave depositada en la presa, la cual presenta un 17 % de finos después
de pasar por el proceso de ciclonado. Parte de estos finos fueron tamizados por la
malla #200 para obtener finos no plásticos. Otra parte de la arena de relave fue
lavada obteniéndose arena limpia. A partir de estos materiales fueron creadas dos
mezclas con 9 % y 23 % de finos. Muestras de relave no perturbado fueron extraı́das
de una calicata de dos metros de profundidad. La Figura 6.20(a) muestra las curvas
granulométricas de los diferentes grupos de suelos ensayados y la Figura 6.20(b)
muestra los ı́ndices de vacı́o máximo y mı́nimo medidos de las mezclas de suelos. Se
obtuvo un valor promedio de la gravedad especı́fica de 2.75.

(a) (b)

Figura 6.20: (a) Curvas granulométricas y (b) ı́ndices de vacı́os mı́nimos y máximos (Ver-
dugo, 2005)

Para definir la condición de estado estacionario y la resistencia no drenada se rea-


lizaron ensayos triaxiales CIU. Además se hicieron ensayos triaxilaes cı́clicos para
determinar la resistencia cı́clica. Las muestras reconstituı́das fueron compactadas
dentro de un molde metálico de 10 cm de profundidad y 5 cm de diámetro. Se
adoptó el método de apisonado húmedo (§5.1) con contenido de humedad del 5 %.
Las muestras fueron compactadas en 5 capas de igual altura y peso húmedo. La
saturación de las muestras se realizó aplicando primero CO2 en estado gaseoso, lue-
go se percoló con agua deaireada y después se aplicó contra presión. El grado de
saturación fue considerado aceptable cuando el valor de B era igual o mayor a 0.96.
Al final del ensayo se estimó el ı́ndie de vacı́os por medio del contenido de humedad
medido al final de los ensayos (Verdugo, 1992; Verdugo y Bard, 1996).

La Figura 6.21(a) muestra las lı́neas de estado estacionario, donde se puede obser-
var la tendencia prácticamente lı́neal y paralela entre ellas. Además es posible notar
que las lı́nea bajan en la medida que aumenta el contenido de finos no plásticos,

174
sugiriendo que la mayor presencia de finos no plásticos induce un comportamiento
más contractivo de las mezclas. Verdugo e Ishihara (1996) introdujeron el ı́ndice de
contracción relativa Rc para evaluar el potencial de licuación intrı́nsico.

(emáx )1 − (ess )1
Rc = (6.14)
(emáx )1 − (emı́n )1

donde (emáx )1 , (emı́n )1 y (ess )1 corresponden a los ı́ndices de vacı́os máximo, mı́nimo
y en estado estacionario, todos asociados a una tensiónmedia efectiva de 1 kg/cm2
(0.1 MPa). Los valores estimados de Rc por Verdugo (2005) para los contenidos de
finos no plásticos de 9 %, 17 % y 23 % fueron de 0.2, 0.43 y 0.45 respectivamente.
Estos resultados no hacen más que confirmar el hecho que las muestras se vuelven
más contractivas y por lo tanto con un potencial de licuación intrı́nsico mayor al
aumentar el porcentaje de finos no plásticos.

(a) (b)

Figura 6.21: (a) Lı́neas de estado estacionario de las mezclas y (b) condición de estado
estacionario obtenida de muestras reconstituı́das y no perturbadas de muestras de arena
de relave (Verdugo, 2005)

Para investigar el efecto de la estructura inicial del suelo Verdugo et al. (1995) y Ver-
dugo (2005) comparan los resultados de ensayos ejecutados con muestras cuidadósa-
mente manipuladas (no perturbadas) y muestras reconstituı́das. La Figura 6.21(b)
muestra la lı́nea de estado estacionario obtenida con muestras reconstituı́das y los
puntos obtenidos con las muestras no perturbadas. De esta manera la extrapolación
de la lı́nea de estado estacionario definida por las muestras reconstituı́das tiende a
pasar a través los puntos representativos de las muestras no perturbadas. Esto indica
que la estructura inicial del relave depositado en la presa es bastante homogénea,
pero tal estructura homogénea se pierde una vez que estos relaves sufren deforma-
ciones considerables al llegar al estado último. La Figura 6.22 muestra resultados
de ensayos triaxilaes cı́clicos donde es claro observar la diferencia entre muestras

175
Figura 6.22: Comparación de tensiones cı́clicas en muestras de tailings arenosas ’inaltera-
das’ y reconstituı́das.

reconstituı́das y no perturbadas. La resistencia cı́clica considerablemente mayor de


las muestras no perturbadas de acuerdo a Verdugo (2005) se pueden explicar por la
conjunción de los factores de estructura inicial y envejecimiento. A pesar de lo más
complicado y dificultoso que es obtener muestras inalteradas resulta fundamental
determinar la resistencia cı́clica a partir de muestras no perturbadas.

6.5. Mitigación del potencial de licuación


Históricamente siempre se ha tratado de mejorar las propiedades de suelos con pobres
cualidades geomecánicas. Sin embargo, durante los últimos 25 años la disponibilidad
de conocimientos avanzados en geotecnia junto con el desarrollo de técnicas innova-
doras ha posibilitado mejorar la calidad de suelos que no soportarı́an las estructuras
planificadas por arquitectos e ingenieros estructurales. Dado que Chile se encuentra
en una zona sı́smica activa, resulta natural mejorar las propiedades del suelo para
mitigar los peligros sı́smicos. Condiciones inapropiadas para fundar sobre un suelo
son generalmente asociadas con desplazamientos grandes del suelo. Tales desplaza-
mientos pueden darse en varias direcciones y pueden ocurrir durante o después de
un sismo.

En este capı́tulo hemos visto como el aumento del exceso de presiones de poros
puede producir grandes deformaciones. Por lo tanto, respondiendo a este perjudicial
fenómeno, se han desarrollado métodos para reducir este incremento de presiones
de poros en exceso. Kramer (1996) señala que el tema de mejoramiento de suelos ha

176
tenido la particularidad de haber sido desarrollado principalmente por empresas de
ingenierı́a en vez de surgir de instituciones de investigación. Investigaciones y teorı́as
han surgido después de desarrollada la técnica o el método de mejoramiento. Es por
lo tanto un área que está en constante estudio para reducir el empirisismo y por
ello se requiere consultar constantemente la literatura técnica por nuevos equipos
y métodos. Basándose en el mecanismo para mejorar las propiedades de un suelo
se pueden dividir en cuatro categorı́as o técnicas: densificación, refuerzo, inyección
de lechada o grouting y drenaje. Estas técnicas son generalmente combinadas para
resolver uno o varios problemas simultáneamente.

6.5.1. Técnicas de densificación


Para reducir una condición de riesgo se puede intervenir la amenaza (en este caso
el fenómeno de licuación) o disminuir la vulnerabilidad de los elementos expuestos
(estructuras y redes principalmente). El fenómeno de licuación puede ser parcial-
mente controlado si se mejoran las condiciones geomecánicas del depósito de arena,
aumentando su densidad y facilitando la disipación de las presiones de poros que se
generan durante el sismo.

Compactación dinámica o de impacto


La empresa francesa Ménard Soltraitement se adjudica haber inventado y desarrolla-
do el método de compactación dinámica, el cual data de 1969. Este método densifica
el terreno debido a la creación de ondas de alta energı́a. A través de golpes repetiti-
vos dado por una masa en caı́da libre desde una altura que varı́a de 10 a 40 m sobre
una malla determinada de puntos (Figura 6.23). La masa, por lo general construida
con láminas de acero y/o de hormigón armado, puede variar desde 6 a 40 toneladas
y se deja caer de tres hasta ocho veces en cada punto. La profundidad a densificar
es función de la energı́a o la magnitud de impacto. Para evitar el desarrollo de una
costra o zona superficial de alta densidad de suelo que podrı́a inhibir la transmisión
de energı́a a una mayor profundidad, el suelo más profundo se densifica primero con
una serie de golpes de alta energı́a (aumento de peso o altura de caı́da). Después de
cubrir los cráteres producidos en la primera etapa (de preferencia con suelo granular
bien graduado), se compacta el suelo ubicado a una profundidad intermedia utilizan-
do un mayor número de caı́das desde una altura menor con un mayor espaciamiento
en la malla (a menudo la mitad del espaciamiento de la malla original). Finalmen-
te, se compacta el estrato superficial dejando caer el peso desde una baja altura.
Aunque la compactación dinámica se ha utilizado con éxito en suelos cohesivos, su
uso más común es para la mitigación de riesgos sı́smicos en suelos potencialmente
licuables. La energı́a cinética que produce la caı́da del peso produce ondas de ten-
sión que viajan a través del suelo. La energı́a total entregada al suelo es función del

177
Figura 6.23: Compactación dinámica, aeropuerto de Niza, Francia (Ménard Soltraitement)

peso, la altura de caı́da, el espaciamiento de las mallas y el número de caı́das en una


malla. Cuando el nivel freático se encuentra próximo a la superficie es recomendable
colocar antes de la compactación una cama de grava o arena. Lo anterior debido a
que en cada punto de la malla, una serie de caı́das hace que aumente la presión de
poros en exceso, provocando que las partı́culas del suelo puedan moverse con más
facilidad. La disipación del exceso de presión de poros del agua se genera al aumen-
tar densificación del suelo en un corto plazo después del tratamiento (1 a 2 dı́as
en arena y grava; de 1 a 2 semanas en arena sedimentaria más fina). Este sistema
resulta sencillo, relativamente rápido, limpio y económico, pero tiene dos problemas
a considerar: produce vibraciones fuertes, por lo cual se recomienda no usarlo en
zonas con edificaciones próximas, o efectuar un estudio previo de vibraciones. Otro
problema es que no resulta práctico en terrenos de baja permeabilidad y saturados,
ya que la energı́a que se imprime con los golpes se pierde por la disipación del exceso
de presiones de poros.

Los edificios de departamentos aledaños al cerro Chepe en Pedro del Rı́o Zañar-
tu, Concepción, construidos como parte del proyecto de Mejoramiento de la Ribera
Norte, fueron fundados sobre suelos mejorados por compactación dinámica (Poblete,
1997). El galpón que hoy ocupa SODIMAC al lado de Plaza del Trébol en Talcahuano
(originalmente para Home Depot) también consideró el mejoramiento del suelo de
fundación por medio de compactación dinámica (Verdugo, 2001).

178
Vibroflotación
La vibroflotación es un procedimiento desarrollado en Alemania en los años 30 para
la densificación in situ de estratos gruesos de depósitos de suelo granular suelto y se
usó en Estados Unidos aproximadamente 10 años después. El proceso implica el uso
de un vibroflotador, como muestra la Figura 6.24, el cual tiene aproximadamente
2 m de longitud. Este vibroflotador tiene en su interior un peso excéntrico, el cual
genera una fuerza centrı́fuga permitiendo a la unidad vibrar horizontalmente. Este
equipo posee aberturas tanto arriba como abajo por donde el vibroflotador emite
chorros de agua. El proceso de compactación se puede dividir en cuatro etapas, como

Figura 6.24: Unidad de vibroflotación (Brown, 1977)

se observa en la Figura 6.25:

Etapa 1: se activa un chorro al fondo del vibroflotador y se introduce en el sue-


lo
Etapa 2: el chorro de agua crea una condición de ebullición del suelo facilitando el
hundimiento del vibroflotador
Etapa 3: se vierte material granular en la parte superior de la perforación y se cam-

179
bia la injección a presión de agua desde la parte inferior a la parte superior del
vibroflotador arrastrando el material granular hacia abajo de la perforación
Etapa 4: el vibroflotador se levanta gradualmente en tramos de aproximadamente
0.3 m y se mantiene vibrando cerca de 30 segundos en cada tramo, proceso que
compacta el suelo al peso unitario deseado

Figura 6.25: Compactación por el proceso de vibroflotación (según Brown, 1977)

El éxito de la densificación por vibroflotación de un suelo in situ depende de varios


factores, de los cuales el más importante es la granulometrı́a del suelo y también
la naturaleza del relleno usado para tapar las excavaciones durante el periodo de
retiro del vibroflotador. Los suelos que contienen cantidades excesivas de arena fina
y partı́culas fina de limo son difı́ciles de compactar; para estos suelos se requiere un
esfuerzo considerable para alcanzar la densidad relativa adecuada de compactación.
A largo plazo la compactación por vibroflotación resulta antieconómica en depósitos
de suelo cuya granulometrı́a contiene cantidades apreciables de grava y en general
cuando la tasa de penetración de la sonda es pequeña. Resulta clave conocer la
granulometrı́a del material de relleno a usar en términos de la velocidad de densi-
ficación. Brown (1977) definió el número de aptitud para clasificar un material de
relleno dado por: s
3 1 1
SN = 1,7 2
+ 2 + 2 (6.15)
d50 d20 d10
donde d50 , d20 y d10 son los diámetros en mm correspondientes al 50 %, 20 % y 20 %
que pasa respectivamente. Si SN éstá entre 0 y 10 el material de relleno se clasifica
como excelente, de 10 a 20 como bueno y de 20 a 30 como regular.

Explosiones
Suelos granulares sueltos también han sido compactados por medio de explosiones.
La densificación por explosión considera la detonación de varias cargas explosivas

180
espaciadas verticalmente de 3 a 6 m de separación en perforaciones o pozos. Los
pozos están espaciados por lo general entre 5 a 15 m de separación y rellenados
antes de la explosión. Para aumentar la eficiencia del proceso de densificación, las
cargas en diferentes profundidades pueden ser detonadas con pequeños intervalos de
diferencia. Inmediatamente después de la detonación la superficie del suelo se levan-
ta y el gas y el agua son expulsados desde grietas y fracturas. El terreno se densifica
producto del asentamiento causado por la disipación de la presión en exceso tanto
del gas como del agua. La eficiencia de esta técnica puede disminuir al repetir las
series de explosiones dos o tres veces, pensando en segundas y terceras detonaciones
ubicadas entre las primeras y segundas detonaciones respectivamente.

Kramer (1996) indica que el uso de explosivos para densificar suelos resulta óptimo
en arenas sueltas que contienen menos de 20 % de limo y menos de 5 % de arcilla.
Pequeñas cantidades de arcilla o lentes de arcilla pueden reducir sustancialmente
la eficacia de la explosión. Densificación con explosivos puede llegar a ser eficaz en
suelos secos, pero los efectos de la tensión capilar y burbujas de gas en suelos parcial-
mente saturados anulan su eficacia. Es por ello que el uso de explosivos se emplea en
suelos saturados. El efecto de onda de choque producido genera licuación temporal,
la cual permite el reordenamiento de granos hacia un estado más denso. El riesgo
de detonar más de una vez es justamente que el suelo pierda la densidad alcanzada
después de una primera detonación. A pesar de que este método es muy económico,
su uso se ve limitado por varias consideraciones:

Produce fuertes vibraciones que pueden dañar estructuras aledañas o producir


grandes movimientos del terreno

Se requiere el uso de explosivos potencialmente peligrosos, cuyo uso y almace-


namiento requiere de la aplicación de estrictas normas y regulaciones

Su eficacia es difı́cil de predecir

6.5.2. Técnicas de mezclado e inyecciones


Inyecciones con lechada de cemento
Las inyecciones introducen en los poros o fisuras del medio a tratar un producto
lı́quido como se observa en la Figura 6.26. Este producto lı́quido es un mortero o
lechada de inyección, el cual se solidifica aumentando su resistencia a través del
tiempo. El objetivo básico de este tratamiento es el de impermeabilizar o fortificar
los macizos porosos tales como suelos granulares (gravas y arena), rocas fisuradas o
fundaciones defectuosas, incrementando de este modo las propiedades geomecánicas
de las mismas. Es importante saber identificar en qué medios se pueden utilizar para

181
remediar las condiciones naturales de los terrenos y también determinar cuales son
los factores que intervienen para fijar las condiciones de empleo de las inyecciones.

Figura 6.26: Inyección de una perforación por tramos (Cambefort 1968)

Una inyección no se hace simplemente bombeando mortero, el comportamiento del


terreno puede ser a veces impredecible debido a su heterogeneidad; por ello es nece-
sario ver lo que ocurre al comienzo de la inyección para adoptar el método corres-
pondiente.

El cemento se usa cada vez más como material estabilizador para suelos, especial-
mente en la construcción de carreteras y presas de tierra. El cemento se usa para
estabilizar suelos arenosos y arcillosos (ver Figura 6.26). El cemento ayuda a dismi-
nuir el lı́mite lı́quido, incrementa el ı́ndice plástico y la manejabilidad de los suelos
arcillosos. Para suelos arcillosos, la estabilización con cemento es efectiva cuando el
lı́mite lı́quido es menor a 45 ó 50 y el ı́ndice plástico es menor a aproximadamente 25.

Como el cemento ayuda a incrementar la resistencia de los suelos y la resistencia


crece con el tiempo de curado, los suelos granulares y arcillosos con baja plastici-
dad son los más adecuados para la estabilización con cemento. Las arcillas calcáreas
son más fácilmente estabilizadas por la adición de cemento, mientras que las arcillas
sódicas e hidrogenadas, de naturaleza expansiva, responden mejor a la estabilización
con cal. Por estas razones debe ponerse atención a la selección del material estabili-
zador. Para compactación in situ, la cantidad apropiada de cemento se mezcla con
suelo ya sea en terreno o en una planta mezcladora. Si se adopta esta última opción
la mezcla se lleva posteriormente al terreno. El suelo se compacta al peso unitario
requerido con una cantidad de agua predeterminada.

El mortero hecho de cemento Portland y agua (con una relación agua-cemento de

182
0.5:5) se usa para la cementación a presión de suelos de baja resistencia bajo funda-
ciones de edificios y otras estructuras. La cementación disminuye la permeabilidad
de los suelos e incrementa la resistencia y la capacidad de carga. En el diseño de
fundaciones para maquinarias de baja frecuencia sometidas a fuerzas vibratorias, a
veces es necesario rigidizar el suelo de fundación por cementación incrementando ası́
la frecuencia de resonancia.

Inyección por reemplazo (jet grouting )


Esta técnica que mejora las caracterı́sticas mecánicas y el comportamiento hidráulico
del suelo. Consiste en la inyección de un material consolidante, a muy alta velocidad
a través de una o más boquillas de diámetro muy pequeño, lo cual permite obtener
un tratamiento homogéneo y continuo del suelo, destruyendo su estructura original
y creando un verdadero elemento estructural con caracterı́sticas determinadas en
función del suelo de origen. El método es utilizable para tratar una amplia gama de
suelos desde gravas hasta arcillas.

Figura 6.27: Proceso de inyección

Esta es una técnica de alta presión, consistente en el llenado de espacios y disconti-


nuidades. Básicamente consiste en obtener chorros de lechada de cemento expulsado
a través de toberas a velocidades muy altas, logrando ası́ la rotura del terreno y su
ı́ntima mezcla con el mismo. En la Figura 6.27 la inyección se aplica a una cierta
profundidad y en forma radial u horizontal creando ası́ un mejoramiento cilı́ndrico.
Luego se continúa hacia la superficie. La idea es superponer estas columnas antes
de que el cemento endurezca. El diámetro de estas columnas depende de la cantidad
de las proporciones de aire, agua y cemento aplicadas. Si la inyección es sólo de
cemento Bell (1993) ha establecido rangos de 0.4 a 0.5 m en limos arcillosos y de 0.9
a 1 m en gravas arenosas. En cambio si la inyección es triple (aire, agua y cemento)
los diámetros cambian a 0.8 - 1 m y 2 -2.4 m para los casos arriba indicados.

183
6.5.3. Técnicas de drenado
Columnas de grava
Las columnas de grava se han utilizado desde los años 50 como una técnica de me-
joramiento de suelos. La primera función de las columnas de grava es mejor las
propiedades mecánicas del suelo. La segunda función es la estabilización del suelo
potencialmente licuable, al comportarse como drenes y disipando ası́ el exceso de
presiones de poros debido a cargas cı́clicas, de forma tan rápida como son generadas
en el depósito de arena.

Para suelos de baja resistencia cı́clica, deformables y por lo tanto con una alta proba-
bilidad a licuar, se pueden utilizar fundaciones profundas (pilotes) o bien mejorando
las propiedades geotécnicas del subsuelo para permitir fundaciones superficiales.

Figura 6.28: Secuencia en la compactación con columnas de grava

El método consiste generalmente en introducir un vibroflotador mediante un cho-


rro de agua en el estrato de suelo blando o suelto creando una perforación circular
que se extienda a través del suelo hasta llegar al suelo más firme. La perforación se
rellena con una grava acarreada de otro sitio. La grava introducida en la perfora-
ción se compacta gradualmente al retirar el vibrador (ver Figura 6.28). Las gravas
usadas para formar la columna tienen tamaños que varı́an entre 6 y 40 mm. Las
columnas de grava generalmente tienen diámetros de 0.5 a 0.75 m y son espaciadas
a distancias de entre 1.5 y 3 m. Después de la construcción de las columnas de grava
siempre debe colocarse un material de relleno compactado sobre la superficie del

184
terreno antes de la construcción de las fundaciones superficiales.

Las columnas de grava reducen el asentamiento de las fundaciones bajo cargas ad-
misibles y trabajan más efectivamente cuando se usan para estabilizar una gran
superficie donde la resistencia al corte no drenada del subsuelo es baja (entre 10 y
50 kN/m2 ). Las columnas de grava no son tan efectivas cuando se usan para mejo-
rar la capacidad de soporte de fundaciones superficiales (Bachus y Barksdale, 1989).
Las columnas de grava son más efectivas a una profundidad de entre 6 y 10 m, sin
embargo han sido construidas hasta una profundidad de 31 m.

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194
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195
Índice alfabético

acelerógrafos, 58 fase de transformación, 130


acoplamiento electromagnético, 121
altas presiones, 132 historia de aceleraciones, 60
amortiguamiento impedancia especı́fica, 27
por radiación, 55 Indice de vacı́os crı́tico, ecrit , 92
anisotropı́a de rigideces, 124
arena Fontainebleau, 116 Kelvin-Voigt
modelo reológico, 50
bender elements, 121
bender/extender element, 123 lı́nea
de inestabilidad, 118
calor especı́fico, 43 de transformación de fase, 118
coeficiente de uniformidad, 133 licuación, 98, 120, 146
columna resonante, 106
control de deformaciones, 103 métodos sı́smicos, 48
corte basal, 64 módulo de corte
corte directo, 99 complejo, 53
corte simple, 99 módulo edométrico, 27
CSR, 118 movilidad cı́clica, 98, 120

decremento logarı́tmico, 111 número de onda, 31, 35


degradación de rigidez, 169
densidad del aire, 43 ondas de tensión
reflexión, 31
ecuación de la onda
solución, 31, 53, 108 peso unitario sumergido
efecto efectivo, 49
estrato duro, 49 hidrodinámico, 49
energı́a especı́fica, 54 hidrostático, 49
ensayo cilı́ndrico torsional, 114 piezoelectricidad, 121
envejecimiento, 172 plano de corte, 99
espectro de respuesta, 63 propagación de ondas
estado estacionario, 171 acústicas, 43
medios saturados, 43
falla de flujo, 146 pseudo-aceleración, 65

196
pseudo-velocidad, 64
punto de transformación de fase, 120

razón de tensión cı́clica CSR, 118


resistencia
estado estacionario, 130
residual, 130
rotura de partı́culas, 132, 133

sismógrafos, 58

tensión de confinamiento efectiva, 48


transductores
piezoeléctricos, 121

197

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