Soil Dynamics UCSC
Soil Dynamics UCSC
Facultad de Ingenierı́a
Departamento de Ingenierı́a Civil
Felipe Villalobos
1
2.5.4. Espectros de respuesta . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 63
2.5.5. Factores que afectan los espectros de respuesta . . . . . . . . . 65
2
6.5.2. Técnicas de mezclado e inyecciones . . . . . . . . . . . . . . . 181
6.5.3. Técnicas de drenado . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 184
Referencias 185
3
Prefacio
4
Capı́tulo 1
Deformación de la corteza
terrestre asociada a los terremotos
de 1960
1.1. Introducción
En terremoto de mayo de 1960 todavı́a sigue siendo el más grande registrado hasta
ahora por una red sismológica. El sismo mayor de magnitud 9.5, provocó veinte
minutos más tarde un devastador maremoto, que no sólo devastó las costas de Chi-
le, sino que alcanzó lugares tan lejanos como Japón, Hawaii, Rusia y Nueva Zelanda.
El interés por estudiar este tema y en particular este fenómeno que sucedió hace
cincuenta años, surge de la necesidad de conocer más sobre un evento que hizo vi-
brar el planeta y que incluso cambió parte de la geografı́a del sur de Chile, haciendo
desaparecer y surgir islas; cambiando el nivel de las costas; cambiando el curso y
desembocaduras de rı́os; provocando grandes deslizamientos de tierras; alterando las
mareas e incluso desencadenando erupciones volcánicas, todos procesos que requie-
ren de tiempo y de varios factores para ser desatados, fueron provocados de manera
repentina y en corto tiempo.
5
al., 2002; Krawczyk et al., 2003; Lüth et al., 2003).
6
Figura 1.1: Mapa de las placas tectónicas en América, mostrando vectores de velocidad
(Gaba, 2006)
7
4 M.-A. Gutscher / Journal of South American Earth Sciences 15 (2002) 3±10
Fig. 1. Seismicity and tectonic setting of the Andean margin with ¯at slab segments indicated by thick brackets and subducting oceanic plateaus shaded gray.
Seismicity is from the global relocated hypocenter catalog January 1964± December 1995 (Engdahl et al., 1998) and sorted according to depth and magnitude.
Andes are de®ned by the 2000 m contour with active volcanoes shown as black triangles. Inferred subducted plateas (Inca Plateau) and uncertain continuations
Figura 1.2: Mapa sı́smico y tectónico del margen Andino (tomado de Gutscher 2002)
(e.g. Cocos, Carnegie, Nazca, and Juan Fernandez Ridges) are dashed. Plate convergence vectors are based on a global kinematic model (DeMets et al., 1990).
segments of normal ( 308) subduction. The former are also whose subducted continuation is poorly constrained (von
marked by an abundance of upper-plate seismicity within Huene et al., 1997). Seismicity cross-sections compiled
the Andes. These hypocenters were used to create a 3D using the relocated hypocenter catalog clearly delineate
perspective view of the subducting Nazca Plate (Fig. 2) by the position of the subducting Nazca plate and illustrate
gridding their position using Generic Mapping Tools the difference in subduction styles (Fig. 4).
Esto se conoce como saturación, dado que los instrumentos no pueden medir más
(GMT) software (Wessel and Smith, 1991). A ®lter was Tomographic images are another reliable means of
applied to remove upper plate seismicity (i.e. above 70 km imaging subducted lithosphere using perturbations in p-
allá de magnitudes locales Richter y de ondas de cuerpo de 6 a 7 y en el caso de
beyond 200 km from the trench). The 3D view images two wave velocities in the mantle (fast dense, cold litho-
distinct platforms in the Nazca Plate, one beneath Peru, and sphere) (van der Hilst and Mann, 1994; Engdahl et al.,
ondas de superficie la magnitud se satura a los 8. La magnitud de momento se in-
one corresponding to the Central Chile ¯at-slab. The 1995). Two cross-sections from the Chile margin based on
subducted continuation of Nazca Ridge is at the southern a global travel time tomographic model (Bijwaard et al.,
dependiza de parámetros locales basándose en los factores que producen la ruptura
limit of the Peru ¯at-slab and the predicted position of the 1998) show how rapidly the subduction style can vary
subducted Inca Plateau based on plate kinematic reconstruc- along strike. The section at 318S images the Nazca plate
a lo largo de la falla. La magnitud de momento es expresada por:
tions (Gutscher et al., 1999a) is also shown. The Central ®rst descending at a nearly 308 dip, then ¯attening and
Chilean ¯at-slab (Fig. 3) is bounded to the south by the continuing sub-horizontally, undersliding the South Amer-
subducting Juan Fernandez Ridge, a recent hotspot track, ican lithosphere over 500 km before bending again and
log M0
Mw = − 10,7 (1.1)
1,5
donde M0 viene dado en dinas cm (1 dina = 10−5 N) y se expresa como:
M0 = sr Au (1.2)
8
muy alto si se le compara con valores de cualquier tipo de resistencia de rocas
u hormigón por ejemplo, del orden de a lo más 100 ó 200 MPa. Obviamente las
condiciones tensionales unos cuantos kilómetros bajo la tierra son muy diferentes a
las encontradas en la superficie de ésta.
Valdivia y sus alrededores fueron las zonas más afectadas. Las Figuras 1.3(a) y
1.3(b)) muestran la costanera de Valdivia antes y después de los terremotos donde
el edificio de tres pisos sirve de referencia. Las fotos de las Figuras 1.4(a) y 1.4(b)
fueron tomadas por Karl Steinbrugge el 19 de junio de 1960, lográndose apreciar el
hundimiento de la costanera alrededor de 2 m debido a la subsidencia del terreno.
En Valdivia el 40 % de los hogares fueron destruidos por los movimientos telúricos,
dejando a más de 20000 personas damnificadas. El rı́o Calle-Calle inundó gran parte
del centro de la ciudad, lo que obligó a la evacuación de los barrios de Collico, Las
Ánimas e Isla Teja. Importantes edificios, como el del Cuerpo de Bomberos y el
Hospital, quedaron seriamente dañados. El cercano puerto de Corral sufrió el azo-
te del maremoto que arrastró a gran parte de su población, dejando centenares de
muertos y desaparecidos. La bahı́a en que desemboca el rı́o Valdivia recibió a di-
versos barcos arrastrados por las olas: el ‘Carlos Haverbeck’ y ‘Canelos’, los vapores
‘Prat’ y ‘Santiago’, los remolcadores ‘Pacı́fico’ y ‘Chanchorro’ y el buque de dragado
‘Covadonga’, muchos de los cuales se hundieron. El ‘Canelos’ varó en un sector del
rı́o Valdivia, mientras el ‘Santiago’ recaló en las cercanı́as de Niebla y la ‘Covadon-
ga’ sobre una escuela en las cercanı́as del rı́o Putimay. Al igual que en Corral, en
toda la costa el maremoto provocó más daños que el terremoto mismo. En la zona
de Cautı́n, los pueblos de Toltén, Puerto Saavedra y Queule fueron prácticamente
barridos por el maremoto. La población de alrededor de 2500 habitantes alcanzó
9
(a) (b)
Figura 1.3: La costanera de Valdivia (a) antes y (b) después de los sismos (Steinbrugge y
Flores, 1963)
(a) (b)
Figura 1.4: Calle de la costanera con losas de hormigón del pavimento dislocadas, algunas
quebradas e inclinadas hacia el rı́o (a) bajo puente Pedro de Valdivia y (b) inmersión de
esta calle pasado el puente aguas arriba (Steinbrugge y Flores, 1963)
10
a huir a tierras altas antes de presenciar como las olas arrastraban las casas mar
adentro, dejando con estos pueblos completamente asolados. Situaciones semejan-
tes ocurrieron en poblados de la costa de Valdivia como Los Morros, San Carlos,
Amargos, Camino Amargos, Corral Bajo, La Aguada, San Juan, Ensenada, Niebla,
Mehuı́n y Los Molinos; y en la costa de la provincia de Osorno como Bahı́a Mansa,
Pucatrihue, Maicolpué y Choro Traiguén.
Puerto Montt sufrió la destrucción del 80 % de sus construcciones, tanto por el terre-
moto como por el maremoto y los posteriores incendios, desapareciendo el mercado
de Angelmó entre otras localidades. En Chiloé, gran parte de los pueblos costeros
también sufrieron el embate de las aguas y se destruyó la mayor parte de los pa-
lafitos en localidades como Chonchi o Dalcahue; los pequeños poblados de la costa
occidental quedaron aislados y Rahue fue completamente arrasado.
Tal como se ha mencionado anteriormente los epicentros de los terremotos han sido
localizados alrededor de 200 km al norte de Valdivia (Figura 1.5). Sin embargo, Weis-
hert (1963) plantea que de acuerdo a sus observaciones sobre los efectos sı́smicos,
éstos no habrı́an sido muy significativos comparados con los serios daños ocurridos
en el área de Valdivia. Esto da a entender que a pesar de lo fuerte de los sismos
el mayor daño se concentró en áreas de cuencas deprimidas tectónicamente y en
áreas con condiciones geológicas y geotécnicas desfavorables. Una situación similar
sucedió también en el terremoto de Ciudad de México en septiembre de 1985, donde
el epicentro ocurrió a aproximadamente 350 km de la zona de mayores daños.
Al oeste de la ciudad de Valdivia, casi todos los muros de albañilerı́a fueron destrui-
dos, mientras que los muros de hormigón armado fueron severamente agrietados, y
casi todas las casas aporticadas fueron destrozadas o desplazadas. Lamentablemete
no hubo registros de aceleraciones, por ello sólo es posible deducir posibles niveles de
aceleraciones. Weishert (1960) entrega las estimaciones de Takahashi (1960), quien
estimó aceleraciones sı́smicas para esta región del orden del 25 al 30 % de la acelera-
ción de gravedad a partir de una intensidad de Mercalli de X. Aproximadamente 20
11
km al este y oeste de Valdivia, en los poblados de Heullelhue y Corral casas con las
vigas de fundación totalmente podridas sobrevivieron los terremotos indicando que
una intensidad de Mercalli de VII no habrı́a sido alcanzada. Esto se puede explicar
por la ubicación de estas localidades, las cuales se encuentran sobre el basamento
rocoso de la cordillera de la costa, no ası́ Valdivia ubicada sobre un área baja y sin
la geologı́a rocosa de la cordillera de la costa. Valdivia se encuentra situada sobre
depósitos sedimentarios aluviales profundos (≈ 40 m), los cuales sobreyacen depósi-
tos de gravas antes de alcanzar el basamento rocoso.
Area affected
)
Concepción
60 (Mw = 9.5
Arauco
e May 22, 19
Valdivia
Valdivia
Rupture zon
Corral
Chiloé
Figura 1.5: Ubicación de Valdivia en el sur de Chile y respecto a los rı́os y el océano
Durante las primeras horas siguientes al terremoto del 22 de mayo, fueron inun-
dados todos los humedales y pastizales a lo largo de los tramos bajos junto a cursos
de agua entre el rı́o Imperial y el sur de Chiloé. La Figura 1.6(a) muestra la des-
aparición del islote Haverbeck frente al sector de Miraflores en Valdivia y la Figura
1.6(b) es otra vista del islote. En la cuenca de Valdivia cerca de las 17:00 horas,
Weischet (1963) observó las aguas del rió Calle-Calle no sólo fluyendo aguas arriba
sino a una velocidad mayor a la vista fluyendo aguas abajo (Figura 1.7(a)). Dı́as
más tarde, a 30 km aguas arriba de la desembocadura se observaron peces mari-
nos y agua salada. Sólo después de algunos meses, el agua que inundó las planicies
se volvió dulce. Las inundaciones cubrieron planicies de siembra alcanzando 15000
hectáreas solo en Valdivia (ver foto de la Figura 1.7(b)).
El descenso del terreno por una parte se puede atribuir a la compactación de se-
dimentos arcillosos y arenosos, los cuales tienen espesores del orden de 40 m en
12
(a) (b)
Figura 1.6: Islote Haverbeck, a) vista desde rı́o Valdivia y b) vista desde Miraflores (Stein-
brugge y Flores, 1963)
(a) (b)
Figura 1.7: (a) Botes sueltos yendo aguas arriba después de haber pasado el puente Pedro
de Valdivia media hora después del mayor sismo y (b) inundación de campos alrededor de
Valdivia (Steinbrugge y Flores, 1963)
13
de largo por 30 km de ancho con una inclinación hacia la costa. El descenso de la
franja costera se pudo observar por ejemplo en rı́o Maullı́n hasta Puerto Toledo, en
el rı́o Bueno hasta casi La Unión, en el rı́o Valdivia y Calle Calle hasta Huellehue y
en el rı́o Cruces hasta San José de la Mariquina. Puerto Montt no sufrió subsidencia.
Al bloquearse el rı́o San Pedro, el nivel de las aguas comenzó a crecer rápidamente.
Cada metro que subı́a el nivel del lago correspondı́a a 20 millones de metros cúbicos
por lo que cuando el lago se rebalsase al superar el tercer y último tapón de 24 m
de altura, tendrı́a más de 4800 millones de metros cúbicos que bajarı́an por el rı́o
San Pedro con un caudal de más de 3000 m3 /s (durante sus crecidas, el San Pedro
no superaba los 400 m3 /s) destruyendo todos los pueblos en su ribera en menos de
14
5 horas. Dicho caudal podrı́a haber aumentado a cifras incalculables en caso de que
el tapón formado hubiese colapsado.
Para evitar que una avalancha llegara a Valdivia, diversos batallones del Ejército
de Chile y cientos de obreros y constructores de ENDESA, CORFO y el Ministerio
de Obras Públicas participaron en la tarea de controlar el vaciado del lago de tal
forma que su cauce no arrasara con lo que quedaba de aquellas ciudades. Para esto,
27 bulldozers trabajaron en bajar el nivel del tapón de 24 a 15 m para que el la-
go comenzara a vaciar lentamente 3000 millones de metros cúbicos, mientras otros
detenı́an el flujo de los rı́os que conectan el Riñihue con los lagos Panguipulli, Calaf-
quén, Neltume y Pirihueico. Después de 23 dı́as, tras agotadoras horas de trabajo,
el lago comenzó lentamente a vaciarse desvaneciendo el potencial peligro a los cien
mil habitantes que vivı́an aguas abajo. Los trabajos, liderados por el ingeniero Raúl
Sáez, acabaron solamente 63 dı́as después del inicio de las maniobras.
Una de las interrogantes que puede confundir es sobre las causas de la inunda-
ción de Valdivia. Sabiendo de la existencia de maremotos, intensas lluvias en la
zona y el desborde aunque controlado del lago Riñihue. Si se descartan estas causas
dado que como muestran las fotos del islote Haverbeck y la costanera en las Figuras
1.6(a) y 1.7(a) respectivamente, el mar entró a Valdivia aproximadamente media
hora después de ocurrido el gran terremoto por lo tanto antes de las grandes olas,
las intensas lluvias de otoño e invierno y entes del Riñihuazo. Ası́ quedan como cau-
sas la compactación dinámica de los depósitos sedimetarios de gran espesor y de la
subsidencia tectónica. Pero incluso asumiendo estas hipótesis surge la pregunta de
por qué Valdivia hoy, después de 50 años de ocurridos los sismos, se encuentra sobre
el nivel del mar volviendo los sectores inundados a sus niveles originales previos a
15
los sismos de 1960. 1.7(b)).
(a) (b)
(c)
Figura 1.8: Valdivia desde isla Teja (a) antes (b) inmediatamente después del gran terre-
moto (Steinbrugge y Flores, 1963) y (c) hoy en dı́a
16
ha resultado ser muy limitada e insuficiente para delimitar con precisión la zona
focal (Plafker y Savage, 1970). Debido a que las primeras ondas en llegar fueron de
alguna manera traslapadas en la mayorı́a de los sismógrafos por las grandes réplicas
predecesoras, ha sido prácticamente imposible hasta ahora definir un plano de falla
para el sismo mayor (Cifuentes, 1989). Por la misma razón no ha sido posible pre-
cisar la localización del epicentro del sismo principal. El organismo estadounidense
de costas y geodesia localizó el epicentro sobre la plataforma continental, aproxi-
madamente a 80 km costa afuera de la lı́nea costera y a 60 km al oeste de la isla
Mocha, 38.3ºS, 74,3ºO, ver Figura 1.9 (Talley y Cloud, 1962). A pesar de las di-
ficultades existentes Cifuentes (1989) relocalizó la secuencia de sismos usando una
técnica llamada del evento principal, de acuerdo al cual, los dos sub eventos del
sismo principal fueron relocalizados a 38.05ºN, 72.34ºO y 38.16ºN, 72.2ºO (entre
Victoria y Ercilla). Krawczyk et al. (2003) presentaron por primera vez la geometrı́a
del bloque de subducción de esta área y propusieron una nueva localización a los
73.08ºO. Este terremoto es conocido como el terremoto de Valdivia, sin embargo,
su epicentro estuvo localizado 200 km al norte de Valdivia.
La zona de Wadati Benioff ha sido delineada por Bohm et al. (2002) a partir de
una campaña de registros sı́smicos realizada entre el Bı́o Bı́o y la Araucanı́a en el
año 2000. A pesar de la dispersión de puntos en la zona de la penı́nsula de Arauco, es
posible estimar un ángulo de inclinación de la placa de Nazca de aproximadamente
15º para profundidades menores a 40 km. Para profundidades mayores la inclinación
aumenta a más del doble siendo alrededor de 36º hasta una profundidad máxima
de unos 160 km. Sin embargo, la descripción de la zona de subducción en la zona
de Valdivia y más al sur no está tan bien estudiada. Una posibilidad es asumir la
misma configuración determinada para Arauco en la zona de Valdivia. A partir de
17
Figura 1.9: Mapa del área de estudio, se muestran vectores de velocidades medidas y
estimadas (Lorenzo-Martı́n et al. 2006)
18
Fig. 7. Shallow seismicity (,70 km) of the southern Andes margin, with histogram of seismic energy released in the upper plate 250±800 km from the trench
from 21 to 448S (energy in 10 6 J). N±S width of sampling boxes 18. Shaded boxes at right indicate ¯at slab segments, with pairs of numbers indicating
seismic energy released 1900±1963 (left) and 1964±1995 (right).
for margins exhibiting a ¯at subduction style and the anomalously thick (15±20 km) oceanic crust (3) Flat
seismic risk reassessed. This important work is in progress subduction changes the thermal structure of the margin,
and will be reported in the near future. displacing the hot asthenospheric wedge away from the
Fig. 8. Cartoon illustrating the effect of subduction style on thermal structure of subduction zones. Note the increased size of the
Fig. 3.`cold' forearc
Distribution of the for ¯at earthquakes. Crustal events (depth V 40 km) are displayed with white filling. Black triangles mark station
333 located
subduction and resulting increased size of the seismogenic zone. (a) (b)
locations. Grey lines indicate the Bio-Bio, Gastre and Liquiñe-Ofqui fault zones. The presentation is rotated 11.4j counterclockwise (E – W
cross section is perpendicular to the trench) in order to obtain a best focusing of the Benioff zone. (A) Map showing the epicenters of the
earthquakes. (B) Hypocenters projected onto a N – S vertical cross-section. (C) Projection of the hypocenters onto an E – W vertical cross-section
displaying the Benioff zone. (D) Depth – frequency distribution of the earthquakes showing maxima at 20 and 60 km depth.
in order to take all possible solutions into account. velocity model with eight layers of 5 –30 km thick-
determinación de la zona de Wadati Benioff aThe partir de
initial S wave velocities epicentros
were derived using a
constant v /v ratio of 1.75, which was estimated from
de sismos
ness. Based on this model superficiales
independent v and v
inversions were performed for different v /v ratios
p s
p s p s
La longitud de ruptura del sismo mayor no ha sido del todo bien establecida de-
bido a la falta de datos al sur de Chiloé. De datos de sismógrafos de deformación
y de péndulo Benioff et al. (1961) determinaron el largo de la zona de ruptura en-
tre 960 y 1200 km. A partir de la distribución de réplicas durante el primer mes,
Cifuentes (1989) determinó un valor de 930 km. El desplazamiento vertical medido
en el punto más austral fue a 45.21º, alrededor de Aisen (Plafker y Savage, 1970)
resultando en 900 km. Sin embargo, los desplazamientos se extendieron hasta la
penı́nsula de Taitao, dado que allı́ se registraron levantamientos del terreno de unos
cuantos centı́metros, de donde resulta una distancia de 1000 km.
19
considerables cambios existentes a lo largo de la zona de subducción. De los estudios
sı́smicos de Wadati-Benioff se sabe que a 100 km de profundidad la placa de Naz-
ca de subducción consiste de cuatro segmentos alternantes con partes empinadas y
planas y con tres zonas de transición intermedia (Cahill and Isacks, 1992; Creager
et al., 1995). Dos de estas zonas de transición se encuentran dentro la zona central
y sur de Chile. Existen otras caracterı́sticas tectónicas de la zona de subducción
Andina que exhiben variaciones importantes las cuales pueden estar relacionadas
con la geometrı́a de la placa de subducción: por ejemplo, centros magmáticos del
cenozoico reciente se encuentran mayormente sobre las partes empinadas de la placa
de subducción.
Figura 1.11: Plano de velocidades de la red de GPS SAGA relativas a Sudamérica quie-
ta (campañas de 1994 a 1996). Las elipses representan lı́mites de confidencia del 95 %.
Se muestran los epicentros y el área de ruptura en lı́nea punteada de los terremotos de
Antofagasta de 1995 (8.0 Mw) y Valdivia de 1960 (9.5 Mw) en estrella. El vector de con-
vergencia relativa entre las placas de Nazca y Sudamericana es igual a 65 mm/año (Klotz
et al., 2001)
Varios proyectos han estudiado la deformación de los Andes Central usando técnicas
de geodésia espacial. Estos estudios se han concentrado en la zona norte de Chile,
Perú y Bolivia y han utilizado sistemas GPS de mediciones (Norabuena et al., 1998;
Bevis et al., 1999). Ası́ se ha podido medir con precisión campos de velocidades de
la corteza terrestre. El estudio de Bevis et al. (1999) con 12 estaciones geodésicas
completó el vacı́o de información existente al norte y sur de Arica. Además ellos
20
señalaron las dificultades en las diferentes combinaciones de soluciones GPS. Por
otro lado, Klotz et al. (1999) presentaron el campo de velocidad entre las latitudes
22ºS y 26ºS, la cual fue fuertemente afectada por el terremoto de Antofagasta de
1995.
puede señalar que en la parte central del área de estudio (26ºS - 37ºS), entre las
ciudades costeras de Taltal y Concepción, la magnitud de los vectores de velocidad
es grande (hasta 3.5 cm/año). La dirección de estos vectores tiende a coincidir con
21
la dirección de convergencia relativa entre las placas de Nazca y Sudamericana. Sin
embargo, la velocidad decrece gradualmente en la medida que los puntos de medición
se alejan de la fosa. Otro aspecto observable de la Figura 1.11 es que los vectores
de velocidad en el norte (22ºS - 26ºS) y sur (37ºS - 42ºS) no parecen seguir una
única orientación sino que varias e incluso algunos apuntan en direcciones contrarias.
Estas dos observaciones se pueden explicar por medio del planteamiento de una
secuencia de etapas como parte de un ciclo de deformación ocacionado por un terre-
moto de grandes proporciones (Thatcher, 1986; Bourgeois, 2006). Las velocidades
obtenidas en la sección central representan la deformación acumulada entre terremo-
tos debido al completo bloqueo ante cualquier ruptura en la interfaz entre la placas
de Nazca y Continental (Klotz et al., 2001).
22
se suaviza el cambio de la zona de bloqueo.
Cabe hacer notar la complejidad del análisis en sectores que aún poseen efectos
de sismos pasados. Se produce una superposición de señales antes del sismo denomi-
nada entre sismos o intersı́smica con las señales posteriores al sismo o postsı́smicas.
Debido a ello se debe asumir una profundidad de la zona sismogénica, la cual puede
ser por simplicidad igual a la estimada en los extremos de la sección central, es decir,
donde las señales no están contaminadas con efectos postsı́smicos. De esta manera
estas profundades son el resultado de extrapolaciones de la geometrı́a dada por el
modelo en la zona central.
23
el terremotos más grande registrado en el mundo, la probabilidad de que los efectos
de este terremoto continuen es totalmente posible. Además se cuenta con antece-
dentes recientemente obtenidos al oeste de la Penı́nsula de Kenai a lo largo de la
zona de subducción Aleutiana, donde observaciones con GPS han revelado efectos
postsı́smicos similares asociados con el terremoto de Alaska de 1964 de Mw = 9.2
(Freymueller et al., 2000). Además, el estudio de Wang et al. (2000) sobre modela-
ción tridimensional de deformaciones viscoelásticas para la zona de subducción de
Cascadia entregó similares patrones de deformación a los observados en Chile.
Los desplazamientos postsı́smicos pueden ser explicados tanto por el continuo des-
lizamiento a lo largo de las secciones más profundas o someras de la superficie de
ruptura como por los procesos de relajación viscoelástico que ocurren dentro de la
parte más profunda de la corteza terrestre y el manto superior. El mecanismo de
deslizamiento tiene un efecto a corto plazo, mientras que el relamiento de tensio-
nes se caracteriza generalmente por efectos de largo plazo. De esta forma se puede
señalar que la deformación en el norte de Chile se debe probablemente al desliza-
miento continuo después de un año del terremoto, mientras que en el sur de Chile el
efecto de relajación viscoelástica es probablemente el responsable de los movimien-
tos aún posibles de observar. Sin embargo, todavı́a es difı́cil separar ambos efectos
y establecer la contribución de cada uno.
24
Capı́tulo 2
25
2.1.1. Onda longitudinal en una barra de longitud infinita
En la Figura 2.1 se considera la vibración libre de una barra de longitud infinita,
lineal elástica, de sección transversal A, módulo de Young E, coeficiente de Poisson
ν y densidad del material ρ = γ/g. Si se asume que la barra está restringida de
deformarse radialmente, entonces el desplazamiento de partı́culas causado por ondas
longitudinales debe ser paralelo al eje de la barra. También se asume que la sección
transversal plana permanece plana al paso de cada onda y que las tensiones se
distribuyen uniformemente en cada sección transversal. Ası́ se tiene que cuando
Figura 2.1: Propagación de onda unidimensional en una barra infinita restringida radial-
mente
las ondas de tensión viajan a lo largo de la barra a través del elemento mostrado
en la Figura 2.2 la tensión axial en el extremo izquierdo del elemento x = x0 es
σx0 = σx (x0 , t). La tensión al lado derecho del elemento x = x0 +dx es σx0 + ∂σ
P dx.
∂x
x
La segunda ley de Newton establece que el equilibrio dinámico está dado por F =
26
De esta forma, la ecuación del movimiento es válida para cualquier relación de ten-
sión-deformación, sin embargo, no puede ser resuelta directamente dado que aparece
la tensión en un lado y la deformación en el otro. Para expresar la ecuación del
movimiento en términos del desplazamiento u, primero la ley de Hooke de tensión-
deformación se expresa como σx = Em x , donde Em es el módulo edométrico, el cual
se obtiene por ejemplo en ensayos de consolidación y está relacionado con el módulo
de Young por medio de la siguiente expresión:
(1 − ν)E
Em = = (2.3)
(1 + ν)(1 − 2ν)
∂u
La relación deformación-desplazamiento viene dada por x = ∂x
. Con todo lo anterior
la ecuación del movimiento puede ser expresada como:
∂ 2u Em ∂ 2 u
= (2.4)
∂t2 ρ ∂x2
ó
∂ 2u 2
2∂ u
= v p (2.5)
∂t2 ∂x2
donde vp es la velocidad de propagación de una onda de cuerpo que viaja a una
velocidad de: s
Em
vp = (2.6)
ρ
Se debe notar que la velocidad de onda de propagación depende sólo de las propie-
dades del material de la barra, es decir, aumenta con la raı́z de la rigidez y disminuye
con la raı́z de la densidad. Si no hay restricción lateral al desplazamiento en la barra,
se debe usar el módulo de Young E en vez del módulo edométrico Em para calcular
la velocidad de propagación.
x ∂x x ∂x σx v p σx
u̇ = = = = (2.7)
∂t ∂t Em ρvp
27
2.1.2. Onda tangencial en una barra de longitud infinita
Una onda tangencial corresponde a una desangulación de una barra respecto a su eje,
tal como lo muestra la Figura 2.3. En el caso de la onda longitudinal de compresión
y dilatación la dirección del movimiento de la partı́cula es paralela a la dirección
de propagación de la onda. Sin embargo, en el caso de una onda tangencial, ésta
actúa desangulando la sección de la barra de manera perpendicular a la dirección
de avance de la onda de propagación. La derivación de la ecuación de onda por
vibración tangencial sigue los mismos pasos de la vibración longitudinal. Se considera
un pequeño segmento de barra cilı́ndrica con una tensión de corte debida a la onda
de corte τ que viaja a lo largo de la barra. El equilibrio dinámico de fuerzas de corte
en el eje x resulta en:
∂ 2γ
∂τ
τ x0 + dx A − τ x0 A = ρAdx 2 (2.8)
∂x ∂t
donde γ es la desangulación o deformación de corte. La ecuación de equilibrio (2.8)
al simplificarse resulta,
∂τ ∂ 2γ
=ρ 2 (2.9)
∂x ∂t
De acuerdo a la teorı́a de la elasticidad la relación entre la tensión de corte y la
desangulación viene dada por
τ = Gγ (2.10)
donde G es el módulo de corte de la barra. Por lo tanto reemplazando (2.10) en (2.9)
resulta:
∂γ ρ ∂ 2γ 1 ∂ 2γ
= = (2.11)
∂x G ∂t2 vs2 ∂t2
donde vs es la velocidad de propagación de la onda corte dada por:
s
G
vs = (2.12)
ρ
Notar que (2.11) no es igual a la ecuación (2.4) ó (2.5), debido a que la desangulación
se deriva parcialmente una vez, dado que ya es una proporción entre la variación en
x respecto a z. De la elasticidad el módulo de corte se puede expresar como:
E (1 − 2ν)Em
G= = (2.13)
2(1 + ν) 2(1 − ν)
A partir de (2.13) se puede establecer la razón entre la velocidad de onda de com-
presión y de corte.
r r
vp Em 2(1 − ν
= = > 1 para 0 ≤ ν < 0,5 (2.14)
vs G 1 − 2ν
28
Figura 2.3: Torque y rotación en los extremos de un elemento de largo dx y sección
transversal de área A
29
dondeqvs es la velocidad de propagación de la onda torsional dada por (2.12),
vs = Gρ . Notar que la ecuación (2.18) tiene una forma similar a la ecuación (2.4)
ó (2.5), sin embargo, las velocidades de propagación de onda son diferentes.
u(x + ∆x, t + ∆t) = h[v(t + ∆t) − (x − ∆x)] + g[v(t + ∆t) + (x − ∆x)] (2.21)
30
la dirección positiva de x y g una onda que viaja en el sentido contrario.
Si la barra es sometida a una tensión armónica estacionaria σ(t) = σo cos ωt, donde
σo es la amplitud de la onda de tensión y ω es la frecuencia circular de la carga
aplicada, la solución puede ser expresada usando el número de onda k = ω/v de la
siguiente manera:
31
1,5 1,5
A = 0,001 m A = 0,001 m
vp = 1500 m/s T = 2π/ω vp = 1500 m/s λ = 2π/k
ω = 1,5 rad/s ω = 1,5 rad/s
1 1
λ = 358 m λ = 358 m
0,5 0,5
Desplazamiento u , mm
Desplazamiento u , mm
tiempo t ,s posición x , mm
0 0
0 2 4 6 8 10 12 0 0,5 1 1,5 2 2,5 3
-0,5 -0,5
-1 -1
-1,5 -1,5
(a) (b)
Figura 2.5: Desplazamiento de la partı́cula como función del (a) tiempo y (b) la posición
a lo largo de la barra
o empotrado de la barra. Ası́ se tiene que una onda de compresión que llega a un
extremo fijo de una barra es reflejada como una onda de compresión con la misma
magnitud y forma, pero la tensión es duplicada. Lo mismo es válido para una onda
de tensión.
32
Como las amplitudes de las ondas superficiales disminuyen con la profundidad del
foco, la razón entre las amplitudes de las ondas superficiales y las amplitudes de las
ondas internas indica aproximadamente la profundidad del foco de un terremoto.
Para describir una onda Rayleigh se puede considerar el plano de ondas mostrado en
la Figura 2.7. La ondas viajan en la dirección x y sin desplazamiento en la dirección
y (velocidad vy = 0). La dirección z es positiva hacia abajo, por lo tanto todo el
movimiento ocurre en el plano x−z. Si Φ y Ψ son dos funciones potenciales definidas
para describir el desplazamiento u y w en los planos x y z respectivamente, entonces
(Richart et al., 1970):
∂Φ ∂Ψ
u= + (2.27)
∂x ∂z
∂Φ ∂Ψ
w= + (2.28)
∂z ∂x
La deformación volumétrica o dilatación ¯ de la onda está dada por:
∂u ∂w
¯ = x + z = + (2.29)
∂x ∂z
33
Figura 2.7: Movimiento inducido por una onda plana que se propaga en dirección x
34
∂ 2Ψ G
2
= ∇2 Ψ = vp2 ∇2 Ψ (2.36)
∂t ρ
Si la onda es armónica con frecuencia ω y número de onda kR , entonces la velocidad
de propagación de una onda Rayleigh es vR = kωR . Las funciones potenciales pueden
ser expresadas como:
Φ = F (z) ei(ωt−kR x) (2.37)
Ψ = G (z) ei(ωt−kR x) (2.38)
Donde F y G son funciones que describen la manera en que la amplitud de las
componentes dilatacionales y rotacionales de la onda Rayleigh varı́an con la profun-
didad. Sustituyendo en las ecuaciones (2.35) y (2.36) las expresiones de Φ y Ψ de
las ecuaciones (2.37) y (2.38) se tiene,
ω2 2 d2 F (z)
− F (z) = −kR F (z) + (2.39)
vp2 dz 2
ω2 2 d2 G (z)
− G (z) = −kR G (z) + (2.40)
vp2 dz 2
Reordenando de manera de expresar (2.39) y (2.40) como ecuaciones diferenciales
de segundo orden se llaga a:
d2 F ω2
2
− kR − 2 F = 0 (2.41)
dz 2 vp
d2 G ω2
2
− kR − 2 G = 0 (2.42)
dz 2 vs
La solución general para estas ecuaciones diferenciales tiene la siguiente forma:
F (z) = A1 e−qz + B1 eqz (2.43)
G (z) = A2 e−sz + B2 esz (2.44)
donde
ω2
q 2 = kR2 − (2.45)
vp2
ω2
s2 = kR2 − (2.46)
vs2
El segundo término de las ecuaciones (2.43) y (2.44) corresponde a la perturbación
cuyo desplazamiento de amplitud se aproxima a infinito al incrementar la profundi-
dad. Ya que este tipo de comportamiento no es realista, B1 y B2 es cero, con esto
las funciones potenciales se pueden expresar como:
Φ = A1 e−qz+i(ωt−kR x) (2.47)
35
Ψ = A2 e−sz+i(ωt−kR x) (2.48)
Dado que no puede existir ningún esfuerzo de corte ni normal en la superficie del
semi espacio, τxz = 0 y σz = 0 cuando z = 0, por lo tanto,
dw
σzz = λ¯ + 2Gzz = λ¯ + 2G =0 (2.49)
dz
dw du
τxz = Gγxz =G + =0 (2.50)
dx dz
Usando la definición de función potencial de u y w (2.27) y (2.28) y su combinación
con las soluciones (2.47) y (2.48), resultan las siguientes condiciones en la superficie
libre (z = 0):
36
Definiendo KRs como la razón entre la velocidad de onda Rayleigh R y la velocidad
de onda de corte S
vR ω
KRs = = (2.57)
vs vs kR
Entonces
vR ω ω
= = q = αKRs (2.58)
vp vp kR
vs kR (λ+2G)
G
q q
G (1−2ν)
donde α = (λ+2G)
= (2−2ν)
. Entonces la ecuación (2.56) puede ser reescrita
como: 2
2 2
2
1 2 2 2 2
16 1 − α KRs 1 − KRs = 2 − 2 α KRs 2 − KRs (2.59)
α
reordenando se puede obtener:
6 4
+ 24 − 16α2 KRs
2
+ 16 α2 − 1 = 0
KRs − 8KRs (2.60)
La ecuación (2.60) es cúbica en KRs y sus soluciones reales pueden ser encontradas
para distintos valores del coeficiente de Poisson ν entre 0 y 0.5. Ello permite calcular
la velocidad de ondas Rayleigh como función de la velocidad de onda de corte y de
cuerpo o volumétrica. La Figura (2.8) muestra que las ondas Rayleigh son siempre
más lentas que las ondas P y las ondas S dado que vR /vs y vR /vp son menores a uno.
Además se verifica que las ondas de compresión son siempre más rápidas que las
ondas de corte. Esto explica el hecho que las ondas de compresión son las primeras
en llegar desde una fuente sı́smica por ejemplo, seguidas por las ondas de corte para
al final arrivar las ondas de Rayleigh. La diferencia o intervalo de tiempo entre la
llegada de la secuencia de ondas P-S-R, dependerá del medio por donde viajen. Si
el medio es rı́gido, por ejemplo rocas sanas, gravas compactadas, arenas densas o
cementadas o arcillas muy preconsolidadas, el tiempo de llegada de la onda S será
1.63 veces más tarde que el de la onda P, y la onda R llegará 1.1 veces el tiempo de
llegada de la onda S. Por el contrario, si el medio corresponde a arcillas normalmente
consolidadas o suelo orgánico blando, estos valores de tiempos de llegada cambian
a 7.14 veces y 1.05 veces respectivamente.
37
7
vp/vs
2
vs/vs
1
vR/vs
vR/vp
0
0 0,1 0,2 0,3 0,4 0,5
Coeficiente de Poisson ν
Figura 2.8: Razón de velocidades de onda de cuerpo, corte y Rayleigh en función del
coeficiente de Poisson
∂Φ ∂Ψ
w= + = −A1 qe−qz+i(ωt−kR x) + A2 ikR e−sz+i(ωt−kR x) (2.62)
∂z ∂x
reemplazando A2 de la ecuación (2.54) en (2.61) y (2.62) resulta:
−qz 2iqskR −sz i(ωt−kR x)
u = A1 −ikR e + 2 e e (2.63)
s + kR2
2qkR2 −sz
−qz
w = A1 e − qe ei(ωt−kR x) (2.64)
s2 + kR2
Las expresiones (2.63) y (2.64) se pueden reescribir de modo de dejar u y w en
función de las constantes q/kR y s/kR y de la variable zkR = z/λ.
!
− kq (zkR ) 2 kqR ksR − s (zkR ) i(ωt−k x)
u = A1 kR i −e R + s2 e kR e R
(2.65)
k 2 + 1
R
!
2 kqR − ks (zkR ) q − kq (zkR ) i(ωt−kR x)
w = A1 kR s2
e R − e R e (2.66)
2
kR
+1 kR
38
esta manera se puede determinar la variación con la profundidad del desplazamiento
horizontal y vertical.
Ahora resta definir las constantes q/kR y s/kR . De (2.45) y (2.46) se tienen las
siguientes relaciones:
2
q2 ω2 2 2 1 − 2ν vR
2
= 1 − 2 2 = 1 − α KRs = 1 − (2.69)
kR kR vp 2(1 − ν) vs
2
s2 ω2
2 vR
2
= 1 − 2 2
= 1 − KRs =1− (2.70)
kR kR vs vs
Para encontrar los valores de los desplazamientos se debe establecer primero el valor
del coeficiente de Poisson ν del medio de propagación. Con el valor de ν se calcula
α y de esta manera se resuelve la ecuación (2.60) para obtener la razón vR /vs . En la
Figura 2.8 se entrega la variación de razón de velocidades vR /vs y vR /vp en función
del coeficiente de Poisson. La Figura 2.9 muestra la variación del desplazamiento
horizontal y vertical normalizado por el valor del desplazamiento en la superficie
para varios valores del coeficiente de Poisson que son útiles en Geotecnia. Notar que
la amplitud de desplazamientos horizontal y vertical es máxima para z/λ = 0.45
y 0.15, para luego disminuir con la profundidad hasta prácticamente desaparece
para z/λ = 2.5. Esto explica por qué la energı́a de las ondas Rayleigh es máxima
a profundidades superficiales. La forma en que se desplazan las ondas Rayleigh se
muestra en la Figura 2.6. Se pensaba que las ondas Rayleigh producidas por sismos
solo aparecı́an a grandes distancias del epicentro (varios cientos de kilómetros). Sin
embargo, se ha descubierto que las ondas Rayleigh pueden llegar a ser significativas
a distancias más cercanas de entre unos 10 a 50 kilómetros (Kramer, 1996). La
proporción entre la distancia epicentral mı́nima R y la profundidad focal h, a la cual
aparecen las primeras ondas Rayleigh en un medio homogéneo viene dada por:
R 1
= r (2.71)
h vp
2
vR
−1
39
Razón de desplazamientos horizontal ∆u(z)/∆u(z = 0) y vertical ∆w(z)/∆w(z=0)
-0,4 -0,2 0 0,2 0,4 0,6 0,8 1 1,2
0
0.2 0,5
Razón profundidad longitud de onda z/λ 0.25
0,35
ν = 0.5
∆u(z)/∆u(z = 0) 1,5
2,5
40
Figura 2.11: Estrato superficial más blando yace sobre el semi espacio, condición más
simple para que existan ondas Love (tomado de Kramer, 1996)
(G1 /ρ1 < G2 /ρ2 ), las ondas Love se pueden desarrollar (Love, 1927). La Figura
2.10 muestra ondas Love, las cuales son esensialmente ondas de corte horizontales
SH, las cuales se encuentran atrapadas por rebotes múltiples dentro de estratos
superficiales. La velocidad de las ondas Love es un 90 % de la velocidad de las
ondas S y es ligeramente superior a la velocidad de las ondas Rayleigh. Este tipo
de movimiento es el que causa más daño en un sismo. Si se considera una onda
Love que viaja en la dirección x, ésta moverá las partı́culas del suelo en la dirección
perpendicular, o sea y (movimiento de onda SH), esto puede ser visualizado en la
Figura 2.11 y descrito por la siguiente ecuación:
v (x, z, t) = V (z) ei(kL x−ωt) (2.72)
donde v es el desplazamiento de la partı́cula en la dirección y, V (z) describe la
variación de v con la profundidad z y kL es el número de onda de la onda Love. La
onda Love debe satisfacer las ecuaciones de las ondas S, por lo tanto
2
G1 ∂ v ∂2v
2
∂ v
ρ1 2 + ∂z 2 para 0 ≤ z ≤ H
= ∂x2 2
(2.73)
∂t2 G2 ∂ v2 + ∂ v2 para z ≥ H
ρ2 ∂x ∂z
La amplitud V (z) se puede demostrar que varı́a con la profundidad (Aki y Richards,
1980):
A1 e−v1 z + B1 ev1 z para 0 ≤ z ≤ H
V (z) = (2.74)
A2 e−v2 z + B2 ev2 z para z ≥ H
donde A y B son coeficientes que describen la amplitud de ondas que suben y bajan
respectivamente, y s s
kL2 − ω 2 kL2 − ω 2
v1 = G1
v 2 = G2
(2.75)
ρ1 ρ2
41
Debido a que el semi espacio se expande hasta el infinito (z → ∞), B2 debe ser
cero, lo cual significa que no hay energı́a que sea posible de entregar al infinito ni
reflectada desde el infinito para producir una onda que viaje hacia la superficie.
Utilizando la condición de tensiones nulas en la superficie se tiene:
∂v ∂V (z) i(kL x−ωt)
= e = −A1 v1 e−v1 z + B1 v1 ev1 z = (A1 − B1 )v1 (e−v1 z + ev1 z ) = 0
∂z ∂z
(2.76)
de donde se desprende que A1 = B1 para que la expresión (2.76) sea igual a cero.
De esta manera la expresión (2.74) se convierte en:
A1 (e−v1 z + ev1 z ) para 0 ≤ z ≤ H
V (z) = (2.77)
A2 e−v2 z para z ≥ H
A la profundidad donde está la interfaz z = H, la continuidad de tensiones requiere
que:
2iG1 v1 A1 sen(iv1 H) = G2 v2 A2 e−v2 H (2.78)
y por compatibilidad de desplazamientos se requiere que:
2A1 cos(iv1 H) = A2 e−v2 H (2.79)
Despejando A2 de (2.78) y (2.79) y luego reemplazando A2 en (2.77) para finalmente
sustituir en (2.72) se tiene:
h p i
2A1 cos ω vL − vs1 z ei(kL x−ωt)
2 2
para 0 ≤ z ≤ H
vL vs2
v(x, z, t) = h i ω
√2 2
2A1 cos ω
p − v −v (z−H)i(kL x−ωt)
vL vs2
vL2 − vs1
2
H e vL vs2 s2 L para z ≥ H
(2.80)
donde vs1 y vs2 son las velocidades de los materiales 1 y 2 respectivamente y vL es
la velocidad de la onda Love. La ecuación (2.80) entrega una variación cosenoidal
de la velocidad próxima a la superficie. Sin embargo, a una profundidad H esa va-
riación disminuye exponencialmente la velocidad. Debido a esto, las ondas Love son
normalmente reconocidas como ondas de corte horizontales atrapadas en estratos
superficiales.
Debido a que la velocidad de las ondas Love dependen de la frecuencia, para bajas
frecuencias predomina la velocidad en profundidad del semi espacio, en cambio para
frecuencias altas predomina la velocidad vs1 de estratos superficiales. Es por ello que
las ondas Love son de tipo dispersivo.
42
2.3. Propagación de ondas en medios saturados
Para entender el concepto de propagación de ondas en un suelo saturado, se analizará
la velocidad de propagación en fluidos ideales como son el aire y el agua. Primero
analizaremos la propagación de ondas acústicas en el aire para ası́ determinar la
velocidad del sonido.
Notar que la ecuación (2.82) tiene la misma forma de la ecuación (2.19). De las
expresiones (2.82) y (2.83) se puede deducir que la velocidad de la onda propagada
en el aire varı́a con la temperatura y la presión.
43
el agua es del orden de 1465 m/s (para agua a 15◦ C). Introduciendo este valor en la
expresión de la velocidad de propagación de la onda en el agua se puede obtener el
módulo de compresibilidad del agua Bw .
s
Bw
vw = (2.86)
ρw
o sea,
1000
Bw = vw2 ρw = 14652 · = 219 · 106 kg/m2 (2.87)
9,8
Este resultado muestra que el módulo de compresión volumétrica del del agua dulce
es del orden de 2 GPa. Por lo tanto el agua es prácticamente incompresible cuando se
le compara con la compresibilidad de los suelos. Es por ello que en el uso de métodos
sı́smicos para evaluar la propagación de ondas de compresión en suelos saturados
podrı́a estarse midiendo en realidad la transmisión de la onda en el agua en vez de
en el suelo.
Hasta ahora se han analizado las ondas en medios uniformes e ideales, pero las
ondas se propagan generalmente en mezclas agua - sedimento, las cuales poseen
sólidos que alteran tanto la densidad como la compresibilidad de la mezcla. La com-
presibilidad de una mezcla se compone de la suma de la compresibilidad del fluido
más la compresibilidad de las partı́culas sólidas.
1 e 1 1 1
= + (2.88)
B 1 + e Bw 1 + e Bs
donde B, Bw y Bs son los módulos de compresibilidad elásticos de la mezcla, del
agua y de las partı́culas sólidas respectivamente. La ecuación (2.88) se conoce como
la ecuación de Wood para la compresibilidad de mezclas (Wood, 1930). Tanto los
ensayos de laboratorio, como los ensayos in-situ en el fondo marino, han demostrado
que la velocidad de propagación de las ondas del sonido disminuyen debajo de éste,
conforme aumenta el ı́ndice de vacı́os.
44
Para calcular un módulo de compresibilidad volumétrica combinado que conside-
re las fases de agua y aire se puede utilizar la siguiente expresión:
Bw
Baw = (2.90)
1 + VVa BBwa − 1
Como una manera de entender el significado de la ecuación (2.90) veamos el efecto
que tiene un 0.1 % de burbujas de aire en el agua en el módulo de compresibilidad
volumétrica combinado. Considerando para el agua deaireada vw = 1465 m/s se tie-
ne que Bw = 2 GPa y para el aire Ba = 144 kPa a una atmósfera de presión resulta
Baw = 134 MPa. Lo cual demuestra que un mı́nimo porcentaje de burbujas reduce
la compresibilidad del agua alrededor de 15 veces.
45
con un fluido (aire o agua).
46
Las ecuaciones de equilibrio dinámico en las cuales se desprecian las fuerzas disipa-
tivas, se pueden expresar para el eje x como:
∂p ∂2
− = 2 [ρ̂Ux + ρA (Ux − ux )] (2.101)
∂x ∂t
donde ρ̄ es la densidad de las partı́culas sólidas de la estructura elástica, ρA es
la densidad de la masa adicional relacionada con el acoplamiento entre el fluido
y la estructura elástica, ρ̂ es la densidad del fluido dada por la masa del fluido
por unidad de volumen del material poroso, ux y Ux son los desplazamientos en la
dirección del eje x de las partı́culas de la estructura elástica y de las partı́culas del
fluido respectivamente. Las mismas ecuaciones (2.100) y (2.101) pueden escribirse
estableciendo el equilibrio en los ejes y y z. Operando con las ecuaciones (2.100)
y (2.101) del mismo modo como se hizo en la sección §2.1 se pueden obtener las
velocidades de las ondas de rotación y dilatación. Fue ası́ como Biot encontró que
para sólidos saturados habı́a sólo una onda rotacional, la cual posee un movimiento
acoplado de la estructura elástica y el fluido. La ecuación que gobierna la onda
rotacional es: 2
2 ρ̂ρA ∂ ω̄
G∇ ω̄ = ρ̄ + (2.102)
ρ̂ + ρA ∂t2
Es claro ver que la ecuación (2.102) es similar a la ecuación (2.82), con la diferencia
que aparece el término de la rotación de las partı́culas ω̄ en vez de la presión p. De
esta manera la velocidad de propagación de la onda de corte en la estructura elástica
puede ser determinada por medio de la siguiente expresión:
s
G
vs = ρ̂ρA
(2.103)
ρ̄ + ρ̂+ρ A
Notar que no hay acoplamiento entre la estructura elástica y el fluido, o sea ρ̄ aparece
separado de las otras densidades. Por otro lado, se puede analizar la rotación del
fluido w̃, la cual está relacionada con la rotación del marco elástico por:
ρA
w̃ = ω̄ (2.104)
ρ̂ + ρA
La rotación de las partı́culas de fluido es en la misma dirección de las partı́culas
de la estructura elástica. De donde resulta que el único acoplamiento en el modo
rotacional o de corte de las oscilaciones se desarrolla por medio de movimientos re-
lativos del sólido y el fluido como puede ser observado por la presencia ρA . En suelos
reales ρA varı́a con el tamaño de las partı́culas y la permeabilidad, pero como una
47
primera aproximación, la densidad total del suelo saturado podrı́a ser introducida
en el denominador de la ecuación (2.103) para evaluar la velocidad de la onda de
corte.
Para el sólido saturado ideal, Biot encontró que se desarrollan dos ondas dilata-
cionales. Una onda de dilatación - compresión es transmitida a través del fluido y la
otra se propaga a través de la estructura elástica. Estas dos ondas están acopladas
no sólo a través de la rigidez del sólido y el fluido del sistema, sino también a través
del acoplamiento producido por los movimientos del sólido y el fluido.
Por un lado la teorı́a de Biot establece la fuerte influencia del acoplamiento es-
tructural en ondas de compresión y por lado establece la ausencia de acoplamiento
estructural en ondas de corte. Como resultado de esto las mediciones en terreno de
ondas de corte en suelos saturados permiten determinar la velocidad de las ondas
de corte.
48
de compresión registran frecuentemente la velocidad de onda de compresión en el
agua en vez de en el suelo. No es el caso cuando se trata de ondas de corte, puesto
que el agua no puede transmitir ondas de corte, la velocidad de ondas de corte co-
rresponderá a la del suelo. También es posible señalar que el tiempo de llegada de la
primera onda de compresión P es controlado por el estrato superior o más próximo
a la superficie, el cual transmite la energı́a de propagación de la onda a la velocidad
más alta. Por lo tanto, se produce un efecto de estrato duro que resulta en altas
velocidades y módulos y que podrı́a ocultar estratos subyacentes más blandos. De
esta forma se puede señalar que el agua se comporta como un material duro o rı́gido
cuando se le compara con suelos con tensiones de confinamiento bajas.
49
puede ocurrir en materiales reales. Las amplitudes de ondas de tensión en materiales
reales, tales como los que constituyen la tierra, se atenúan con la distancia. Esta
atenuación se puede atribuir a dos causas; una corresponde al material a través el
cual la onda viaja y la otra es la geometrı́a del problema de propagación de ondas.
50
como:
∂γ
τ = Gγ + η (2.108)
∂t
donde τ = σxz es la tensión de corte, G es el módulo de corte, γ = ∂u ∂z
es la defor-
mación de corte y η es la viscosidad del material. Ası́, la tensión de corte es la suma
de la parte elástica, proporcional a la deformación y la parte viscosa, proporcional
a la velocidad de deformación. Si la deformacion de corte tiene la siguiente forma
armónica:
γ = γ0 sen wt (2.109)
donde γ0 es la deformación de corte inicial y w es la frecuencia de carga y t es el
tiempo. Entonces la tension de corte es
51
Figura 2.13: Relación entre el ciclo de histéresis y la razón de amortiguamiento
Un sólido Kelvin-Voigt puede ser usado para modelar la propagación ondas de corte
horizontales SH, para ello se puede establecer una fila de elementos tales como el
mostrado en la La Figura 2.12. La ecuación unidimensional del movimiento para la
propagación horizontal de ondas SH puede ser escrito como:
∂ 2u ∂τ
ρ 2
= (2.115)
∂t ∂z
∂u
Sustituyendo la ecuación (2.108) en (2.115), γ = ∂z
y diferenciado el lado derecho
resulta en la siguiente ecuación de ondas:
∂ 2u ∂ 2u ∂ 3u
ρ = G + η (2.116)
∂t2 ∂z 2 ∂z 2 ∂t
Para ondas armónicas el desplazamiento puede ser representado como:
52
donde Ĝ = G + iωη es el módulo de corte complejo . El módulo de corte complejo
es análogo a la rigidez compleja (k̂ = k + icω ≈ k(1 + 2iξ). Utilizando la ecuación
(2.114) para eliminar la dependencia de la frecuencia, el módulo complejo de corte
también puede ser expresado como Ĝ = G(1 + 2iξ). Esta ecuación de movimiento
tiene ası́ la solución,
u(z, t) = Aei(ωt−k̂z) + Bei(ωt−k̂z) (2.120)
q
Las constantes A y B dependen de las condiciones de borde y k̂ = ω Ĝρ es el número
de onda complejo. Se puede demostrar (Kolsky, 1963) que k̂ está dado por:
k̂ = k1 + ik2 (2.121)
donde k1 y k2 vienen dadas por:
ρω 2 p
k12 = ( 1 + 4ξ 2 + 1) (2.122)
2G(1 + 4ξ 2 )
ρω 2 p
k22 = ( 1 + 4ξ 2 − 1) (2.123)
2G(1 + 4ξ 2 )
Sólo la raı́z positiva k1 y la raı́z negativa k2 tienen un significado fı́sico. Notar que
para η = ξ = 0, k2 = 0 y k1 = k. Para la propagación de una onda positiva en la
dirección z, la solución puede escribirse como:
u(z, t) = Aek2 z ei(ωt−k1 z) (2.124)
Lo que demuestra que el material amortiguante atenúa exponencialmente la ampli-
tud de onda con la distancia. Aunque el modelo Kelvin-Voigt es el más utilizado
para modelar suelos, éste representa sólo uno de un número de modelos reológicos.
Consideremos el caso de una onda plana armónica que viaja con un perı́odo de
0.3 s a través de un material viscoelástico con las siguientes propiedades: G = 76.6
MPa, η = 430.9 kPa s, γ = 6.7 kN/m3 . La determinación de la distancia a la cual
la amplitud de desplazamiento de la onda plana se reduce a la mitad viene dada a
partir de la ecuación (2.124). Entonces, la amplitud del desplazamiento en z = z1
es:
u(z1 ) = Aek2 z1
Si z = z2 representa la ubicación en que la amplitud del desplazamiento se reduce a
la mitad, entonces
1
u(z2 ) = Aek2 z2 = Aek2 z1
2
Lo que lleva a
1
ek2 (z2 −z1 ) =
2
53
o
ln(1/2)
z2 − z1 =
k2
Para este caso,
ηω 2πη 2π(430,9 kPa s)
ξ= = = = 0,059
2G 2GT 2(76600 kPa)(0,3 s)
54
Figura 2.14: Vértice de ángulo α de una barra cónica
∂ 2u ∂σ
ρr 2 = r + 2σ (2.126)
∂t ∂r
Sustituyendo las relaciones de tensión-deformación y deformación-desplazamiento
(asumiendo ahora que los extremos del elemento son planos) da,
∂ 2u ∂u ∂u
ρr 2
= Er 2 + 2E (2.127)
∂t ∂r ∂r
ó
∂ 2 (ur) E ∂ 2 (ur)
= (2.128)
∂t2 ρ ∂r2
lo cual resulta ser la ecuación de la onda cuya solución tiene la forma,
1
u(r, t) = [f (vt − r) + g(vt − r)] (2.129)
r
p
donde v = E/ρ. La ecuación (2.129) indica que la amplitud de la onda disminuye
con la distancia, a pesar de que el total de la energı́a elástica sigue siendo la misma.
La reducción es de origen puramente geométrico, resultante de la disminución de la
energı́a especı́fica que se produce en la zona donde la barra aumenta su área.
55
En un terremoto la energı́a es liberada desde la zona de ruptura bajo la superficie
del terreno y las ondas de cuerpo viajan lejos de la fuente en todas las direcciones.
Si la zona de ruptura es representada como un punto de origen, el frente de ondas
será esférico y la atenuación geométrica causará una disminución de la amplitud a
una tasa de 1/r (Kramer, 1996). También se ha demostrado (Bullen, 1953) que la
atenuación geométrica
√ de ondas superficiales hace que sus amplitudes disminuyan a
una tasa de 1/ r. Por lo tanto las ondas superficiales se atenúan geométricamente
en forma más lenta que las ondas de cuerpo. Esto explica la mayor proporción de
ondas superficiales, en relación con ondas de cuerpo, en el movimiento comúnmen-
te observado a largas distancias epicentrales. Esto explica también lo ventajoso de
determinar la magnitud de las ondas de superficiales en vez de las de cuerpo para
caracterizar terremotos lejanos.
En problemas donde la energı́a liberada de una fuente finita, desde casos a gran
escala como son rupturas a lo largo de fallas o placas a casos a más pequeña escala
como vibración de fundaciones, el amortiguamiento por radiación puede ser de gran
significación, llegando incluso a controlar por sobre el amortiguamiento del material.
La tierra vibra casi continuamente en perı́odos que van desde milisegundos a dı́as
con amplitudes en el rango de nanómetros a metros. La gran mayorı́a de las vi-
braciones son imperceptibles para los humanos. Esta actividad microsı́smica es de
más interés para sismólogos que para ingenieros. Los ingenieros están interesados
principalmente en los movimientos fuertes, aquéllos que afectan a las personas y
lo que las rodea. La evaluación de los efectos de los terremotos en un determinado
lugar requiere de formas objetivas y cuantitativas para describir movimientos fuertes.
Los movimientos producidos por los terremotos son en general muy complicados. Sin
embargo, ellos pueden ser completamente descritos al reducir el análisis del movi-
miento de un punto en tres componentes traslacionales ortogonales y tres componen-
tes rotacionales también ortogonales. En la práctica, las componentes rotacionales
no son consideradas y se miden solo las tres componentes traslacionales. Las Figuras
2.15(a) y 2.15(b) muestran los registros de aceleraciones no preocesados obtenidos
durante el terremoto de Iquique del año 2005. Se puede ver que la componente U-P
corresponde a la vertical y la N-S y EW correponden a las componentes horizontales
56
UNIVERSIDAD DE CHILE
Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas
estructura en Zona 3, de alta intensidad y Suelo duro, tipo roca. Se puede apreciar que la
demanda horizontal del movimiento presenta frecuencias relativamente altas, lo que explica
en la dirección norte sur y este oeste respectivamente. Los cı́rculos marcados denotan
las altas aceleraciones y bajos desplazamientos y su demanda en estructuras rígidas, en
especial el daño en estructuras bajas de adobe o mampostería de piedra., Figura 5.
los valores máximos de la aceleración tanto en el sentido positivo como en el negati-
vo. En Ingenierı́a Geotécnica estamos interesados en las mediciones de aceleraciones,
(a) (b)
Figura 1. Registro no procesados. Valores extremos
57
simulaciones. Housner (1982) estableció que sin el conocimiento de las vibraciones
del terreno generadas por eventos sı́smicos no es posible evaluar racionalmente los
peligros ni desarrollar métodos apropiados de diseño sı́smoresistente.
Sismógrafos y acelerógrafos
Los sismógrafos son usados para medir movimientos del terreno relativamente suaves.
Es por ello que no son muy útiles en Ingenierı́a Geotécnica. Los movimientos fuertes
son generalmente medidos por acelerógrafos. El diseño de un acelerógrafo es diferente
al diseño de un sismógrafo, el cual mide desplazamientos, o el de un velocı́metro, el
cual mide velocidades. Para estos dos últimos tipos de equipos se requiere de una
baja frecuencia natural de vibración, mientras que para un acelerógrafo se requiere
una alta frecuencia natural de vibración. El parámetro de interés es la aceleración
absoluta de la masa m conectada a una base que transmite la vibración por medio de
un resorte de rigidez k y un amortiguador de amortiguación c. Sin embargo veremos
que el análisis de la respuesta dinámica de un sismógrafo como un sistema de un
grado de libertad nos permitirá entender el funcionamiento de un acelerógrafo. La
a/a1
k w2a sen(wt – 1) 1
c m
(a) (b)
Figura 2.16: (a) Modelo básico de un sismógrafo con masa, resorte y amortiguador; (b)
proporción entre las amplitudes de la aceleración de la masa m y de la base en función de
la frecuencia
58
frecuencia circular ωg , la respuesta expresada como el cuociente entre la amplitud
del desplazamiento medido por el instrumento y el desplazamiento del terreno viene
dado por:
|u| β2
=p (2.131)
|ug | (1 − β 2 )2 + (2ξβ)2
donde β = ωg /ω0 es el grado de sintonı́a entre la frecuencia circular
p del suelo√y la
frecuencia circular natural de un sistema no amortiguado ω0 = k/m y ξ = c/2 km
es la razón de amortiguamiento. La Figura 2.17(a) muestra como la proporción de
desplazamientos varı́a con la frecuencia y el amortiguamiento. Se puede notar que
para altas frecuencias de vibración del terreno, o sea para β > 5 la amplitud del
desplazamiento medido es prácticamente igual a la amplitud del desplazamiento
del terreno. Obviamente esta similitud se da para un cierto rango de la razón de
amoriguamiento. Es por ello que resulta común en el diseño de sismógrafos el uso
de razones de amortiguamientos entre un 60 % y un 70 %, dado que la respuesta
es unitaria con la frecuencia. De la misma manera se puede establecer una relación
2 2
0
0
1,8 1,8
1,6 1,6
0,3
0,3
1,4 Serie1 Serie1
1,4
Serie2 Serie2
0,4 0,4 Serie3
1,2 Serie3
1,2 Serie4
Serie4
Iu I/Iag I
Iu I/Iug I
(a) (b)
59
frecuencia y el amortiguamiento. Cabe hacer notar que en este caso se logra igualdad
entre el desplazamiento medido por el instrumento y la aceleración basal cuando la
razón de frecuencia β < 0.4, nuevamente para razones de amortiguamiento entre
60 % y 70 %. De esta forma se pueden diseñar acelerógrafos con 70 % de razón de
amortiguamiento y 30 Hz de frecuencia natural, lo cual implicarı́a que frecuencias
basales de hasta 12 Hz permitirı́an usar con validez la expresión (2.132).
Hoy en dı́a instrumentos que midan con una aguja con tinta están dando paso a
los que ocupan sensores digitales. Poe ejemplo, los transductores de desplazamien-
tos del tipo LVDT correlacionan desplazamiento con voltaje. De esta manera se mide
electrónicamente el desplazamiento.
60
Figura 2. Dirección NS. Aceleración, Velocidad y Desplazamiento.
61
Wald et al. (1999) también entrgaron relaciones entre la intensidad y la velocidad
máxima PGV.
(a) (b)
Figura 2.19: Intensidad de Mercalli modificada versus (a) aceleración máxima y (b) versus
velocidad máxima. Los cı́rculos son datos de registros, las lı́neas horizontales sobre los
cı́rculos corresponden a la media geométrica más menos la desviación estándar
62
2/3 para lugares bien distantes del epicentro. También puede suceder que la máxima
aceleración vertical sea mayor a la máxima aceleración horizontal.
A pesar que se pudiera pensar a priori que una gran aceleración máxima es muy
destructiva, ello dependerá por ejemplo del tiempo de duración de dicha aceleración
máxima. Es por ello que resulta imprescindible contar contar con información del
tiempo de duración del movimiento fuerte y de su contenido de frecuencias.
Tal como ya se ha visto en las Figuras 2.18 y 2.19(b) la velocidad máxima hori-
zontal también puede ser un parámetro a usar. Especialmente si se considera que el
registro de velocidades es menos sensible a altos contenidos de frecuencia como es
el caso de los registros de aceleraciones y por lo tanto puede ayudar a caracterizar
sismos a nivel menor de frecuencias. El potencial de daño sı́smico de estructuras fle-
xibles como edificios altos y esbeltos, torres y puentes puede ser evaluado de mejor
manera usando velocidades máximas en vez de aceleraciones máximas. Además las
velocidades máximas también han sido correlacionadas con la intensidad de Merca-
lli, ver expresión (2.135).
63
ción, velocidad o desplazamiento. Esta forma de representación fue inventada por
Edward Fisher (ver manual de Harris y Crede, 1961), quien desarrolló un sistema
de representación usando un papel especial, con cuatro escalas logarı́tmicas, la cual
permite presentar en forma compacta una gran cantidad de información. Mediante
esta técnica, es posible construir un único gráfico donde se incluyen los espectros de
desplazamiento Sd , pseudo-velocidad Spv y pseudo-aceleración Spa . Ello es posible
debido a las simples relaciones que vinculan dichas variables, las cuales al aplicar
logaritmo y reordenar se transforman en:
V = Spv = ωn Sd (2.138)
2
2 2π
A = Spa = ωn Sd = Sd (2.139)
Tn
Notar que para las expresiones anteriores se usa un valor de amortiguamiento fijo,
por lo tanto habrá un espectro para cada nivel de amortiguamiento ξ. El valor
máximo de la fuerza estática equivalente conocida como corte basal FB se puede
expresar como:
Spa
FB = mA = mSpa = W (2.140)
g
64
donde W es el peso de la estructura y g es la aceleración de gravedad. El corte
basal es igual a la fuerza inercial asociada con la masa que experimenta una pseudo-
aceleración Spa . Nuevamente el prefijo pseudo se refiere al hecho que para el sistema
amortiguado Spa no corresponde a la aceleración máxima del sistema ü.
65
fuerte, mecanismo de generación del terremoto, magnitud, tipo de suelo, etc. Esto
se ve reflejado, por ejemplo, en las curvas de aceleración espectral graficadas en
la Figura 2.22 que corresponden a cuatro terremotos diferentes. Puede observarse
claramente como una misma estructura (igual periodo de vibración e igual factor
de amortiguamiento) experimentará aceleraciones máximas notablemente diferentes
para los distintos terremotos.
66
Capı́tulo 3
Medición de propiedades
dinámicas de los suelos en el
terreno
Cuando ondas P inciden en la frontera entre dos estratos, dos ondas son reflec-
tadas y dos ondas son refractadas. La Figura 3.2 muestra que las ondas reflectadas
consisten en ondas P y ondas SV, respectivamente, las cuales figuran como P1 y
SV1 en el estrato 1. Por otro lado, las ondas refractadas también consisten en ondas
P mostrada como P2 en el estrato 2 y ondas SV mostradas como SV2 . En gene-
67
Figura 3.1: (a) Ondas P, (b) ondas SV y (c) ondas SH
ral, cuando una onda viaja por un medio elástico existen interfaces entre diferentes
medios elásticos, ello produce que algunas ondas liberen energı́a la cual es reflejada
por un primer medio el que luego se transmite en el siguiente medio. El principio
de Fermat establece el tiempo mı́nimo de propagación de un pulso sı́smico entre dos
puntos arbitrarios a lo largo de cualquier trayectoria continua que conecta estos dos
puntos. Este principio fue usado por Snell para demostrar que la razón entre el seno
del ángulo de incidencia y la velocidad de propagación de la onda es constante. La
Figura 3.2: Partición de ondas elásticas en la interfaz entre dos medios elásticos
Figura 3.2a muestra las cuatro resultantes de ondas de una onda incidente P que
viaja a través del medio 1 con un ángulo a con respecto a la normal de la interfaz.
Estas cuatro ondas resultantes son:
68
La Figura 3.2b muestra las cuatro resultantes de ondas de una onda incidente SV
que viaja a través del medio 1 con un ángulo b con respecto a la normal de la inter-
faz. Estas cuatro ondas resultantes son:
Notar que las ondas resultantes de una onda incidente P son iguales a las ondas
resultantes de una onda incidente SV. La diferencia aparece en el tipo de movimien-
to de las partı́culas del medio (indicado con flechas) tocadas ya sea por la onda P
(onda de cuerpo) o por la onda SV (onda de corte vertical). La Figura 3.2c muestra
las dos componentes generadas por la incidencia de ondas SV que viaja a través del
medio 1 con un ángulo b con respecto a la normal de la interfaz. Estas dos ondas
resultantes son:
Mientras las ondas incidentes P y SV produce ondas resultantes P y SV, una onda
incidente SH produce sólo ondas SH. Las ondas SH no producen ondas P porque
éstas no tienen la componente normal en el plano de incidencia. La onda resultan-
te de la incidencia de una onda SH es reflectada como SH-SH1 y refractada como
SH-SH2 . El movimiento de las partı́culas del medio tocadas por una onda SH es
indicado en la Figura 3.2c con un punto grueso dentro de un cı́rculo.
El ángulo con que las ondas salen de la interfaz depende del ángulo de inciden-
cia de la onda contra la interfaz y la relación de las velocidades de onda de los
dos medios en contacto. La relación entre ángulos y velocidades de propagación es
posible establecer a través de la aplicación de la ley de Snell.
sen a sen b sen e sen f
= = = (3.1)
vp1 vs1 vp2 vs2
Donde los ángulos a, b, e y f son medidos con la normal de la interfaz y, vp1 es la
velocidad de onda P en el medio 1, vs1 es la velocidad de onda S en el medio 1, vp2
es la velocidad de onda P en el medio 2 y vs2 es la velocidad de onda S en el medio
2. En la Tabla 3.1 se indica que dado que la onda incidente al reflectarse permanece
en el mismo medio los ángulos a = b y c = d. Asumiendo que la onda incidente
69
Tabla 3.1: Amplitud de velocidad y ángulo de incidencia
Tipo de onda velocidad amplitud ángulo
Incidente P vp 1 A a
Incidente S vs1 B b
Reflectada P vp 1 C c=a
Reflectada S vs1 D d=b
Refractada P vp 2 E e
Refractada P vs2 F f
70
vp1 ρ2 vp2 ρ 2 v s2
−(B − D) sen 2b + C cos 2b + E cos 2f + F sen 2f = 0 (3.7)
vs1 ρ 1 v s1 ρ 1 v s1
Las relaciones de amplitudes resultantes son mostradas en la Figura 3.4. En la Fi-
gura 3.4a se puede ver que para ángulos de incidencia mayores a 36º las ondas P
no pueden ser reflejadas, ello implica que la energı́a que trae la onda incidente es
transportada por las otras ondas. Para este mismo ángulo se pueden observar sin-
gularidades en los gráficos de las Figuras 3.4b, c y d. Por ejemplo, en la Figura 3.4b
se aprecia que la relación mı́nima de amplitud para la onda SV1 para una onda
incidente SV ocurre para un ángulo de 27º.
A partir de las ecuaciones (3.2) a la (3.11) se puede concluir que la amplitud de onda
es función del ángulo de incidencia de la onda, de la relación de velocidad de onda
en los dos medios y de la relación de densidades de los dos medios. Es posible, por lo
tanto, el cálculo de la amplitud de cada resultante de onda para una determina onda
incidente en un rango de ángulos de 0º a 90º. Cuando la velocidad de reflexión y
refracción de ondas es mayor que la de onda incidente, existirá un ángulo crı́tico de
incidencia para el cual el ángulo de reflexión y retracción sea de 90º. Para ángulos de
incidencia mayores a los crı́ticos, aparecen perturbaciones, en vez de ondas reflejadas
o refractadas, las cuales se desintegran rápidamente en la medidad que se alejan de
la interfaz. Estas perturbaciones no transmiten energı́a fuera de la interfaz, por lo
tanto, la energı́a de la onda incidente es repartida entre las ondas que se reflejan
y refractan. Producto de que para ángulos incidentes mayores al ángulo crı́tico las
relaciones de velocidades de entrada y salida son mayores a la unidad se necesitan
funciones complejas para resolver las ecuaciones (3.2) a la (3.11). Esto duplica el
número de ecuaciones que se deben resolver, sin embargo, la relación de amplitudes
71
Figura 3.3: Relación de amplitud versus ángulo de incidencia para ondas P
72
imaginarias para ondas resultante encontradas para estas ecuaciones no tienen un
significado fı́sico, porque estas ondas no transmiten energı́a lejos de la interfaz. La
lı́nea punteada de la curva de la Figura 3.4 representa esta condición, donde se puede
ver que para la onda incidente SV P1 se desvanece. El ángulo de incidencia debe
ser mayor que el ángulo crı́tico ic , el cual se define como el que produce una onda
refractada que viaja paralela a la interfaz (e o f igual a 90º:
−1 vs1 ◦ −1 vs1
ic = sen sen 90 = sen (3.12)
vp2 vp2
−1 vp1 −1 v s1
ic = sen = sen (3.13)
vp2 v s2
El ángulo crı́tico es una función de la relación de dos velocidades, relación que a su
vez es función del módulo de Poisson.
La fuente, que puede ser generada mediante golpes con un combo a un elemento
de madera sobre la superficie del terreno o mediante explosivos enterrados produ-
cirán ondas P, S y superficiales como las estudiadas en el Capı́tulo 1. Si se requiere
de fuentes cargadas de ondas P, resulta apropiado el uso de explosivos y golpes ver-
ticales al terreno. Por otro lado, golpes en el extremo de una viga fija al terreno
producirá ondas de corte SH (ver Figura 3.12(a)).
73
3.2.1. Ensayos de reflexión de ondas
Dado que las ondas P son las que viajan más rápido, ellas son las primeras en llegar
a los sensores y por lo tanto resultan ser las más fáciles de identificar y medir. Las
demás ondas resultan más complicadas de identificar ya que llegan en conjunto. Sin
embargo, la identificación de ondas S puede lograrse al cambiar el golpe de la viga de
un extremo al otro. Ello provocará la inversión de la polaridad de la señal recibida.
Puesto que la polaridad de un tren de ondas P no puede ser invertida, si se sustrae
el registro invertido al registro original eliminará o reducirá las amplitudes de las
ondas P y destacará a las ondas S. Atención se debe poner al análisis de propagación
de ondas en suelos saturados, para no determinar la rigidez del suelo o roca a partir
de la velocidad de propagación de ondas P en el agua y no en el medio sólido. Como
se indicó en la sección §2.3 para evitar este problema se puede hacer uso de ondas de
corte S, las cuales no se pueden propagar en el agua. Existen muchas técnica para el
tratamiento y análisis de registros de ondas medidas en diferentes condiciones, para
mayor detalle consultar libros de Geofı́sica Sı́smica (Chapman, 1997) o de Explora-
ción Geofı́sica (Gadallah y Fisher, 2008).
Figura 3.5: Trayectoria de propagación de ondas y curva de tiempo de viaje para ondas
directas y reflejadas
74
viene dado por:
distancia recorrida x
td = = (3.14)
velocidad de onda vp1
Otra parte de la energı́a generada en la fuente viaja hacia abajo hasta hacer contacto
con el borde inferior del estrato con un ángulo de incidencia:
x
i = tan−1 (3.15)
2H
La onda que es reflejada hacia la superficie del terreno llegará al sensor en R al
tiempo tr :
p √
distancia recorrida 2 H 2 + (x/2)2 4H 2 + x2
tr = = = (3.16)
velocidad de onda vp1 vp1
1q 2 2
H= vp1 tr − x2 (3.17)
2
La ecuación (3.16) representa una relación hiperbólica entre x y tr , la cual es mos-
trada en la Figura 3.5b y comparada con la curva para la onda de viaje corto u onda
directa. Para valores de x muy pequeños tr es simplemente 2H/vp1 y para valores
de x muy grandes tr tiende asintóticamente a la onda directa. Debido a que normal-
mente la estratificación no es horizontal, se deben realizar varias mediciones. En el
caso de estratos inclinados es posible determinar el ángulo de inclinación del estrato
usando dos puntos de medición como se muestra en la Figura 3.6. La medición del
75
tiempo de viaje en los receptores A y B es usado en la determinación del ángulo de
inclinación del estrato.
vp2 (trA + trB )(trB − trA ) xA + xB
sen α = 1 − (3.18)
4zα (xB − xA ) 4zα
donde tdB y tdB son los tiempos de llegada de la onda directa a los receptores A y B
respectivamente y vxA /tdA = xB /tdB . Si el receptor A es colocado en la fuente, xA
= 0, lo cual resulta en zα = trA vp1 /2 y el ángulo de inclinación del estrato puede ser
obtenido por medio de:
vp21 (trA + trB )(trB − trA ) − x2B
sen α = (3.19)
2trA vp1 xB
Para la onda directa vp1 se determina como el inverso de la pendiente de la curva de
tiempo de viaje versus distancia al receptor.
Existe un distancia crı́tica xc a partir de la cual el frente de ondas que sube empieza
a llegar antes que las ondas directas (ver Figura 3.9b). El tiempo de viaje requerido
para que el frente de ondas que sube llegue el receptor n-ésimo (Figura 3.8) se puede
expresar como:
H xn − 2H tan ic H x 1 tan ic
thn = + + = + 2H − (3.20)
vp1 cos ic vp2 vp1 cos ic vp2 vp1 cos ic vp2
76
Figura 3.7: Onda mayor genarada por una onda P refractada crı́ticamente
Figura 3.8: Trayectorias de la onda directa reflejada y frente de ondas propagadas a mayor
distancia
77
Figura 3.9: Trayectoria y curva tiempo distancia para la onda directa reflejada y una ondas
propagada a mayor distancia
vp1
Usando la ley de Snell para el ángulo de incidencia crı́tica, sen ic = vp2
, la identidad
trigonométrica cos2 ic = 1 - sen2 ic y factorizando se obtiene:
s
xn 1 1
thn = + 2H 2
− 2 (3.21)
vp2 vp1 vp2
78
El módulo de corte máximo, también llamado elástico o de pequeñas deformaciones,
Gmax o G0 , es el parámetro clave en muchos modelos constitutivos, procedimientos
numéricos y técnicas de evaluación de respuesta de suelos bajo la aplicación de car-
gas estáticas y dinámicas. El módulo de corte puede ser determinado a partir de
ensayos estáticos o dinámicos, ya sea in situ o mediante ensayos de laboratorio. Su
magnitud depende de diversos factores, como por ejemplo el estado de tensiones, las
caracterı́sticas del material y nivel freático. Diversos estudios han demostrado que
G es principalmente una función del estado de tensiones efectivas y del tipo de suelo
(Hardin, 1978; Yu y Richart, 1984; Roesler, 1979; Stockoe et al., 1985).
G = f (σ 0 , α) (3.24)
G = ρvs2 (3.25)
79
Figura 3.10: (a) Ensayo sı́smico up hole y (b) ensayo sı́smico down hole
Poisson ν y de esta manera el módulo de corte G. Las ondas S pueden ser generadas
mucho más fácilmente en un ensayo down hole que un ensayo up hole, es por ello
que el primero es más utilizado. Si bien es cierto en un sı́smo las ondas viajan hacia
la superficie con gran energı́a, en el ensayo down hole se mide la velocidad de ondas
de corte horizontales SH generadas en la superficie. Sin embargo, se asume que este
cambio de dirección en el viaje de las ondas de corte no afecta a las mediciones. Entre
las dificultades potenciales que pueden aparecer en la interpretación de resultados
de ensayo down hole y up hole se pueden encontrar alteración significativa del suelo
debido a la perforación del sondaje, encamisado y efectos de fluidos (por ejemplo el
uso de bentonita para evitar el desmembramiento de las paredes del sondaje), fuentes
con impulsos insuficientes o excesivos, ruidos alrededor y los efectos de presencia de
napa freática. A pesar de que el ensayo down hole presenta la ventaja de necesitar
sólo la perforación de un sondaje tiene el inconveniente de que la energı́a sı́smica
generada mediante golpes de martillo o combo se amortiguan rápidamente en el
terreno alcanzando una profundidad máxima de 15 a 20 m.
80
donde t es el tiempo de viaje de las ondas. El módulo de corte del suelo G a la
profundidad de ensayo se determina a partir de la relación:
s
G
vs = (3.27)
γ/g
ó
vs2 γ
G= (3.28)
g
Donde vs es la velocidad de las ondas de corte, γ es el peso unitario del suelo y g es
la aceleración de gravedad. Es recomendable usar más de un sondaje para minimizar
posibles inexactitudes en las mediciones, especialmente las relacionadas con estable-
cer la partida o t = 0, efecto del encamisado más el relleno entre el encamisado y la
pared del sondaje y los efectos inherentes de anisotropia del terreno. Las velocidades
de ondas pueden entonces ser calculadas a partir de diferencias en los tiempos de
llegada a dos sondajes adyacentes. El tiempo de llegada puede ser determinado ‘al
ojo’ usando un grupo de puntos en común (primera llegada, primer peak, primer
mı́nimo, etc.) o por un tipo de técnica de correlación comúnmente usada en la ex-
ploración de petróleo (Roesler, 1977). El ensayo cross hole permite el estudio de
Figura 3.11: Ensayo sı́smico cross hole: (a) medición directa usando dos configuraciones
de sondajes y (b) medición a intervalos usando tres configuraciones de sondajes
81
Robertson, 1984). The seismometer is incorpor- penetration test (Nazarian & Stokoe,
ated into the cone body and used to detect body Stokoe & Nazarian, 1985).
wave arrivals generated from a seismic source The in situ measurement of shear wave
located at the surface. By modifying the by the DH and XH methods using a con
equipment set-up, the seismic cone penetration etrometer is the subject of this Paper. P
test (SCPT) can also provide XH velocity mea- research suggests that so long as sufficien
surements (Baldi, Bruzzi, Superbo, Battaglio & surements can be made, it may be possible
the results to index and/or evaluate stre
structural anisotropy in soils. The seismi
penetration test, usually used for DH m
ments, is modified to allow XH measureme
desarrollado
268
en la Universidad deSULLY British Columbia, Canadá, usa un cono de pe-
AND CAMPANELLA be made at the same time. Details of the m
and procedure
netración version
con un sismómetro
of the downhole
instalado,
test developed at the
por lo tanto,
Jamiolkowski,
se elimina la excavación
1988; Sully & Campanella, 1992).
de equipment,
presented.
test set-up
sondajes oUniversity
perforaciones (Campanella
of British Columbia (UBC) uses a cone y Robertson,
Recently, 1984).
spectral El sismómetro
analysis of surface waves es incor-
penetrometer with mounted seismometer, thus (SASW) has been providing V, measurements
porado dentro de la coraza del cono
eliminating the need for boreholes (Campanella & y es usado para detectar la llegada
without the need for boreholes or other types deof ondas
SEISMICdeCONE PENETRATION TEST
Robertson, 1984). The seismometer is incorpor- penetration test (Nazarian & Stokoe, 1984; SCPT DH procedure
cuerpo generadas
ated into the por unaandfuente
cone body sı́smica
used to detect body localizada
Stokoe & Nazarian, en la1985). superficie (ver ensayo de & Robertson (1984) develop
Campanella
cono CPTlocated
en la atsección
wave arrivals generated
§??).ByAnálisis
the surface.
from a seismic source
modifying
espectrales
the
The in de ondas superficiales han propor-
situ measurement of shear
by the DH and XH methods using a cone pen-
wave velocity DH SCPT to provide a rapid and econom
of performing in situ shear wave velocity
cionado mediciones
equipment set-up,dethev seismic
s sin la
cone necesidad
penetration de perforaciones
etrometer is the subject of u otro
this Paper. tipo de
Previous ensayos
surements. The seismometer
tally and oriented perpendicular
is placed h
to the so
test (SCPT) can also provide XH velocity mea- research suggests that so long as sufficient mea-
de penetración
surements (Nazarian y Stokoe,
(Baldi, Bruzzi, Superbo, Battaglio1984;& Stokoecany beNazarian,
surements made, it may be1985).possible toCampanella
use provide maximum sensitivity to the hor
the results to index and/or evaluate stress and component of the surface-generated shear
structural anisotropy in soils. The seismic cone The arrangement for performing the DH S
penetration test, usually used for DH measure- shown in Fig. 1, which also shows the step
Selsmlc
ments, is modified to allow XH measurements to circuit. The polarized shear waves are ge
recelvet
be made at the same time. Details of the modified at the surface by horizontal striking of a w
equipment, test set-up and procedure are shear beam. For tests performed with th
presented. geotechnical testing vehicle, the steel p
which the truck is supported can be use
shear beam as the high normal loads provi
SEISMIC
G the weight of the truck ensure excellent c
Selsmlc CONE
cone PENETRATION TEST
SCPTpenetrometer
DH procedure with the ground. Good coupling is essen
ensure that no energy is lost when the shea
Campanella & Robertson (1984) 514VDC developed the
is struck. An advantage of the shear
DH SCPT to provide a rapid and economic way
1 method is that the polarized signals
of performing in situ shear wave velocity mea-
reversed by striking of the opposite ends
surements. The seismometer is placed horizon-
beam.
tally and oriented perpendicular to the source to
provide maximum sensitivity to the horizontal The horizontally polarized wave travels
component ,1033uF of the surface-generated
-24 8 shear wave.
:: 220 kR
tially vertically from the source to the
1, mounted in the cone. The direction of wav
The arrangement for performing the DH SCPT is
7- (vertical) is perpendicular to the direction
shown in Fig. 1, which also shows the step trigger
/Hammer7 s’ Diode
IN4745A ::6.8 kR Timer 6 - ticle motion (horizontal). This type of DH
Selsmlc circuit. The polarized shear LM555 waves are generated
recelvet IC a VH wave.
at the surface by horizontal striking of a weighted
Beam -3 5-j The SCPT is performed by first push
shear beam. For tests performed 1 with
0.01 !,F the UBC
cone to the depth of interest. A horizontal
geotechnical testing vehicle, the steel pads on
to the shear beam is then applied. H
which the truck is supported can be used as a
contact with the shear beam provides the
shear beam as the high normal loads provided by
To oscilloscope
G the weight of the truck ensure excellent coupling+
trigger input for the data acquisition system (DAS),
Selsmlc cone recovers the signal when it arrives at the
penetrometer with the ground. Trigger Goodclrcutcoupling is essential to
mounted in the cone. The time for the s
ensure that no energy is lost when the shear beam travel from the ground surface to the con
514VDC Fig. 1. Arrangement for DH SCPT (Campanella &
is struck. An advantage of the shear beam
Stewart, 1991) ver can then be obtained. Measurement
1
Figura 3.12: Montaje del ensayo DH SCPT (Campanella y Stewart, 1991) method is that the polarized
reversed by striking of the opposite ends of the
signals can be
beam.
The horizontally polarized wave travels essen-
y Robertson (1984) ,1033uF
desarrollaron
-24 8
el ensayo DH SCPT (Down Hole Seismic Cone
:: 220 kR
tially vertically from the source to the receiver
mounted in the cone. The direction of wave travel
Penetration Test) para proporcionar1,
7-
una manera rápida y económica de medir velo- (vertical) is perpendicular to the direction of par-
cidades de onda s’inDiode
situ. El sismómetro está ubicado horizontalmente y orientado de
/Hammer7 IN4745A ::6.8 kR Timer
LM555
6 - ticle motion (horizontal). This type of DH wave is
a VH wave.
IC
forma perpendicular a la fuente de energı́a para otorgar la máxima sensibilidad a la
Beam -3
1
5-j
0.01 !,F
The SCPT is performed by first pushing the
cone to the depth of interest. A horizontal blow
componente horizontal de la onda de corte generada en la superficie. El montaje del to the shear beam is then applied. Hammer
contact with the shear beam provides the trigger
ensayo DH SCPT es mostrado en la Figura +
3.12(a), además se muestra el circuito
To oscilloscope
trigger input for the data acquisition system (DAS), which
que gatilla la señal. Trigger clrcut
recovers the signal when it arrives at the receiver
mounted in the cone. The time for the signal to
Fig. 1. Arrangement for DH SCPT (Campanella & travel from the ground surface to the cone recei-
Stewart, 1991) ver can then be obtained. Measurement of the
Las ondas de corte polarizadas son generadas en la superficie por golpes horizontales
a una viga de corte. Para los ensayos realizados con un camión, las patas que levan-
tan o suspenden al camión en el aire pueden usarse como viga de corte suministrando
de esta forma un excelente acoplamiento con el terreno producto del gran peso del
camión. Un buen acoplo es esencial para asegurar que no se pierda energı́a cuando
la viga de corte sea golpeada. Una ventaja del método de la viga de corte es que
82
las señales polarizadas puede ser invertidas al golpear en los extremos opuestos de
la viga (al igual que para el ensayo de reflexión, sección §3.2.1). La onda horizontal
polarizada viaja verticalmente desde la fuente al receptor montado en el cono. El
viaje en la dirección de la onda de corte (vertical) es perpendicular a la dirección
del movimiento de la partı́cula (horizontal). Este tipo de onda en el ensayo DH es
una onda de corte horizontal SH.
El ensayo SCPT parte como un ensayo CPT, o sea se penetra de cono a la pro-
fundidad de interés. Notar que se puede determinar la resistencia de punta y de
fuste además de la presión de poros si el cono cuenta con los sensores correspon-
dientes. Luego comienza el ensayo sı́smico generando ondas horizontales por medio
de golpes dados a la viga de corte. El contacto del martillo con la viga de corte
activa el sistema de adquisición de datos, el cual reencuentra la señal cuando ésta
llega al receptor montado en el cono. El tiempo de viaje es entonces obtenido de la
señal enviada desde la superficie del terreno al receptor en el cono. La distribución
de velocidades de ondas de corte puede ser determinada a partir de la medición del
tiempo de viaje de la onda a varias profundidades. Los datos sı́smicos son grabados
en la memoria de un computador.
83
shear wave signal at the receiver cone permits the
ard UBC seismic cone XH V, to be calculated. However, as only one
standard UBC seismic cone consists of a receiver cone is used, the shear wave velocity has
ntally oriented seismic receiver mounted in to be calculated from the first arrival time. The
haft of the 10 cm’ penetrometer. Several error in this approach may be significant, depend-
of receiver have been used during the devel- ing on the quality of the signal and the soil condi-
t of the test, including geophones and tions at the test location.
ometers (piezoceramic and piezoresistive), Baldi et al. (1988) performed tests with a XH
ing on the objects of the particular study. spacing (distance between source and receiver
3.2.6.
ee types have been used here. Ensayo de penetración de cono sı́smico XH SCPT
cones) of up to 10 m. Downhole E measurements
geophones are 1.7 cm in diameter and can also be performed at the location of the recei-
a natural frequency Al of modificar
28 Hz. A single la geo- ver conedel
instalación (by equipo
generating dea VH wave) de
ensayo as described
penetración de cono sı́smico
is used in the 10 cm’ cone, whereas a tri- for the standard DH arrangement. Hence both
package is used in SCPT the larger(Seismic Cone Penetration
15 cm2 cone. Test) también
DH and XH velocities se pueden
can be obtained. The medir velocidades de
piezoceramic tipounits
bender [Link] Usando un sistema
set-up used by Baldi etcon al. (1988)
dos conos, Baldi et al. (1988) modificó
has a disadvan-
are undamped and have a natural fre- tage in that two purpose-designed in situ testing
el DH SCPT acceler-
of 3000 Hz. The piezoresistive
con el finvehicles
de realizar medidas
are required, de velocidad
thus limiting the applicationcon el ensayo XH. Para
s are also undampedesto andsehave
necesitan
a log range,dos equipos
of such a CPT,
procedureuno es usado
to large como
high-profile fuente de energı́a, mientras
projects.
natural frequency of 600 Hz.
que el otro incorpora al cono receptor un geófono biaxial, ver Figura 3.13. Como se
er set-up
trigger set-up is shown in Fig. 1. An elec- To recording
circuit is completed when the hammer and processing
system
the metal shear beam. This allows a capa- L J
to discharge, causing the timer module to I I
e a pulse of about 2.4 s duration. This
n negates the possible effects of bounces of
mmer. The rise time of the hammer is typi-
100 ns. The trigger circuit automatically
for the subsequent event.
wave sources
shear beam is the primary source used for
ing the polarized shear waves used in this
This type of source produces a very clean
wave with essentially no compression wave.
amplitudes in the ground close to the
surface are generally less than 10d2% and
e with depth. A 12 kgf hammer with an
ble swing is in use at present, which pro-
a highly repeatable and calibrated energy
pizq /-Gz-j
XH procedure 10 cm* cone 15 cm2 cone
g a dual cone system, Baldi et al. (1988) Fig. 2. XH SCPT set-up wing two penetrometers (Baldi
d the DH SCPT inFigura
order to3.13:
perform XH
Ensayo XHet SCPT,
al, 1988) montaje usando dos penetrómetros (Baldi et al., 1988)
planteó en la sección §3.2.5 el ensayo de cono sı́smico puede ser realizado durante
una rutina de ensayos CPT. Por lo tanto en la medida que avanza el ensayo CPT,
éste se detiene a la profundidad a la cual se realizará el ensayo sı́smico, en el cual se
generan ondas de corte propagadas horizontalmente con un movimiento vertical de
partı́culas. El registro de las señales de ondas de corte en el cono receptor permite
que vs sea calculada. Sin embargo, como sólo un receptor es usado, la velocidad de
onda de corte tiene que ser calculada solo con el tiempo de llegada de la primera
onda. El error en esta aproximación puede ser significativo, dependiendo de la cali-
dad de la señal y de las condiciones del suelo donde se realiza el ensayo.
84
210 SULLY AND CAMPANELLA
de corte generadas en la superficie. De esta designed manerasosethatcuenta con la posibilidad
the horizontally polarized shear
de
A simple DH and XH set-up has been devel-
llevar acabo ensayos DH y XH para
oped at the University of British Columbia (UBC) determinar v
wave could
s . A pesar de ello, el esquema pro-
be generated with either vertical (HV)
puesto
u hich is por Baldi
capable et al. (1988)
of generating resulta
different muy honeroso
polarized al necesitar
or horizontal dosmotion.
(HH) particle vehı́culos
Detailsin of
situ.
the
shear waves so that in situ anisotropy can be 15 cm* vane cone used for shear wave generation
examined. The equipment and results obtained at are shown in Fig. 3; the field test configuration is
Sully y Campanella
three research (1995)here.
sites are described proponen un equipamiento
shown in Fig. 4. más simple para relaizar DH
The receiver cones are standard UBC seismic
y XH SPCT, el cual es capaz de generar diferentes polarizaciones de onda de corte
cones which incorporate a single accelerometer
de modo
DH-XH SCPT de poder estudiar la anisotropı́a package. TrialsElperformed
del suelo. equipamiento utiliza indi-
in the laboratory una
fuente y dos receptores,
The DH-XH SCPT set-up todo incluido
developed uses ena los conos de penetración. Se necesitan dos
cated that the single accelerometer package was
source and two receivers, all embodied in cone sufftciently sensitive to the three oriented shear
receptores
penetrometers.
para garantizar la
Two receivers
determinaciónwaves
are considered
exacta del tiempo de viaje, sobre todo
to be produced in the field tests, and that
porque
necessary lato separación
ensure accurateutilizada es pequeña
determination of the (aproximadamente
for the initial study it 2would a 4 m).
not La fuente, en
be necessary to
XH travel times, especially as the XH separation include a
la forma de un cono de veleta, fue diseñada de manera que la onda de corte horizon-triaxial package in the cone. The
used is small (about 2-4 m). The DH measure- response of the accelerometer is such that the
tal
mentpolarizada pudiera sertechnique
uses a pseudo-interval generada con el movimiento
between consequence derecording
of partı́culas verticales
out-of-plane (SV)
signals is
2
utwohorizontales
different depths (SH).and Más detalles
so only del cono
one receiver is veleta
that thedeamplitude
15 cm usado para la
of the signal generación
is reduced. This
required reduction depends on the angle between the wave
de ondasfor de complete
corte interpretation
son mostrados of theendata.
la Figura 3.14, además, la Figura 3.15 mues-
front and the accelerometer orientation. However,
The source. in the form of a vane cone, was
tra la configuración del ensayo en terreno. Los conos receptores son conos sı́smicos
300 mm
H
se encuentran fuera del plano reduce la amplitud H de la señal. Esta reducción depende
JT
del ángulo entre el frente de onda y de la orientación V del acelerómetro. Sin embargo,
la evaluación de los tiempos de viaje no son sensitivos al efecto de alineamiento, de
esta manera la determinación de las velocidadesVHde shearonda de corte no es afectada.
wave
85
Fig. 4. SCPT configuration for DH and XH shear wave velocity measurements
Fig. 3. Vane cone for generating horizontal shear waves in XH test
UP
Clcckww p
I Down
% AntIclockwise
Rl
/aToDAS 1
Shear beam
scurce for
R2
-ToDAS2
T (Arrows indicate
DH signal
direction of hammer
blow to anvil)
Ground surlace
H
H
JT
V
VH shear
wave
Standard
cone rods \
Figura 3.15: Configuración del SCPT en ensayos down hole y cross hole para medir velo-
cidad de onda de corte (Sully y Campanella, 1995)
Segundo, dos conos receptores (R1 y R2) son instalados a lo largo de una lı́nea
en común a distancias conocidas de la fuente y también a una profundidad de 1
m. Los receptores son instalados usando un camión liviano de 20 toneladas de
capacidad, equipado con un pistón. En caso que el terreno sea particularmente
duro habrı́a que usar conos con diámetros un poco más pequeños junto con
camiones más pesados. Los receptores R1 y R2 son conectados a diferentes
sistemas de adquisición de datos.
La Figura 3.15 muestra la configuración del ensayo diseñado por Sully y Campane-
lla (1995). Con los tres conos a la misma profundidad se pueden generar señales en
ensayos down hole en R2 con polarizaciones opuestas de ondas de corte verticales
SV y en ensayos cross hole la fuente (por medio de golpes verticales hacia arriba
y hacia abajo) envı́a señales tanto a R1 como a R2 en forma de ondas de corte
horizontales SH. Además existen opciones de generación de ondas horizontales por
medio de golpes que hacen rotar las barras que sujetan al cono. Estas ondas viajan
en un plano paralelo al de la superficie del terreno, mostradas en lı́nea gruesa en la
86
Figura 3.15.
1
;:
2 0.15-
-1’ I I I
-0.1 -0.05 0 0.05
rr
0.3 0.3
0.250.25
- - 3m3m
o-2 o-2
- -
1 1
;: ;:
2 0.15-
2 0.15-
2 2
-1’
-1’ II II II II
-0.1 -0.05 0 0.05 0.1
-0.1 -0.05 0 0.05 0.1
Time: s Time shift: s
Time: s Time shift: s
Fig. [Link]-correlation
Cross-correlation function
functionfor
fortime-shifted
time-shifted signals
signals
Fig. 6. 6. Cross-correlation of ofadjacent
Cross-correlation adjacent signals
signals inin time
time Fig.
domain (lowpass
pass300
300Hz)
Hz)
domain to to provide
provide interval
interval time
time
Figura 3.17: (a) Correlación cruzada de (low
señales adyacentes en el dominio del tiempo para
proporcionar intervalos de tiempo y (b) función de correlación cruzada para señales de
tiempo desfasada a 300 Hz de paso (Sully y Campanella, 1995)
88
suma del producto de las amplitudes de las dos señales. Un gráfico de la suma o
correlación cruzada versus el tiempo de cambio entrega el tiempo de desfase para
la correlación cruzada máxima. Este tiempo es usado para calcular el intervalo de
velocidad. Las Figura 3.17(a) muestra este desfase de tiempo de dos señales adya-
centes para determinar el intervalo de tiempo en el dominio del tiempo y la Figura
3.17(b) muestra la función de correlación cruzada resultante. Resulta más eficiente
utilizar la transformada rápida de Fourier FFT (Fast Fourier Transform) para con-
vertir la señal al dominio de la frecuencia. La correlación cruzada de las señales es
obtenida mediante la inversa de la FFT de la multiplicación de la FFT de la señal
superior y el conjugado complejo de la señal inferior. Las señales son generalmente
filtradas usando un filtro de digital sin cambio de fase. El contenido de frecuencias
de las señales de corte generadas está en el rango de 20 a 250 Hz. El proceso de
filtrado se puede hacer con un filtro digital de cosenos de 300 Hz. Campanella et al.
(1989) y Campanella y Stewart (1991) sostienen que la ventaja de este método radica
en que elimina el error de subjetividad en la determinación de la velocidad de corte.
ANISOTROPY FROM SHEAR WAVE VELOCITY 273
Source
I
Sl c
I
Si
c d constant 1 d,
1
6
(a) @I (c)
Fig. 8. Comparison of possible interpretation methods for DH and XH velocity measurements according to number of
receivers used: (a) DH SCPT, cross-correlation possiblefrom records at (Rl), and (R2), ; (b) XH SCPT (one receiver),
Figura 3.18: Comparaciones de interpretación posibles para métodos DH y XH para me-
cross-correlation not possible; (c) XH SCPT (two receivers), cross-correlation possible for records at Rl and R2
OI
6 c 0 0
I 00
0
Ip
a
0
0 Source
location 0 Up/down hits
10t 0 Receiver 1 lb&on 0 ClocWanticlcckwise hits
Figura 3.19: Perfiles de velocidades de corte vs obtenidos a partir de ensayos down hole y
cross
the hole
source(Sully y Campanella,
cone and 1995)
first receiver cone (Rl) used ties were calculated from crossover and cross-
for the XH set-up. A second receiver cone (R2) correlation travel times. Some scatter exists in the
was used but problems were encountered with 0%” values, but is confined to the upper 3 m of
data capture, and so arrival times at R2 are not the profile. Below this depth, the DH shear wave
available for interpretation. Consequently, the velocities obtained at both locations agree well.
EnXHel V,ensayo XH, si sólo se usa un receptor
values are based on the first shear wave
(Figura 3.18b) sólo la llegada de la
All the DH shear waves are of the VH type
primera onda de corte puede
arrival (at receiver Rl). Campanella ser usada
et al. (1989) para estimar
described. la velocidad de propagación.
have shown that for the relatively homogeneous
Sin embargo, si dos receptores son usados en el ensayo cross inhole, The (QxH values Fig. 11 have en
como beenlaobtained
Figura
conditions at this site, good results can be from two types of signal as already described. A
3.18c, se podrı́a
obtained from thishacer
visual una interpretación
technique. DH veloci- completa de ordatos.
hit in the up Por eso,
down direction en términos
produces an HV
de interpretación de datos, el ensayo XH con dos receptores puede ser considerado
como un ensayo DH con un receptor. ElV,: ensayom/s
XH con un receptor es el ensayo
menos conveniente debido a que la interpretación de los0 datos 100se I
torna200
I
limitada,
0
subjetiva y por lo tanto abierta IIa errores. En la Figuras 3.19 se muestra las ondas de
corte, las cuales han sido determinadas por medio de la aplicación tanto del método
crossover como del método de correlación cruzada a registros de señales filtradas. c
(ID
00
0
Q) 0
CC00
am
CD
an,
000
90
Fig. 12. DH and XH V, profiles for 200 St: (a) XH V, from crossover method, vertical up/down hits; (b) XH V, from
crossover method, left/right torque hits; (c) DH V, from cross-correlation method
,,
91
,,,,
Capı́tulo 4
Uno de los primeros intentos para explicar el fenómeno de licuación en suelos are-
nosos se debe a Casagrande (1936) y está basado en el concepto de ı́ndice de vacı́os
crı́tico. Las arenas densas al estar sujetas a tensiones de corte tienden a dilatarse,
en cambio arenas sueltas bajo las mismas condiciones tienden a compactarse. Casa-
grande se planteó la interrogante de que debe haber un ı́ndice de vacı́os para el cual
la arena no cambia de volumen cuando es sometida a esfuerzos de corte, él llamó
a ı́ndice de vacı́os crı́tico. Ası́ Casagrande (1936) explicó que en depósitos de arena
con un ı́ndice de vacı́os mayor al crı́tico tienden a decrecer su volumen cuando son
sometidos a vibración por un evento sı́smico por ejemplo.
Por lado se tiene que cuando un depósito de suelo se encuentra sujeto a vibraciones,
éste tiende a compactarse y a disminuir su volumen. Si no puede ocurrir drenaje del
agua, la presion de poros aumentará. Si la presion de poros aumenta por efecto de
la vibración, llegará un momento en que la presión de poros estará muy próxima
a la tensión de confinamiento en uno o varios puntos del depósito. Del principo de
92
tensión efectiva establecido por Terzaghi (1943) se tiene que:
σ0 = σ − u (4.1)
Los ingenieros que desarrollan equipos para estudiar el comportamiento cı́clico del
suelo tienen por objetivo reproducir en el laboratorio con el mayor grado de aproxi-
mación posible lo que ocurre en el terreno. Ası́ fue como See y Lee (1966) desarrolla-
ron el ensayo triaxial dinámico teniendo en mente la manera en que se deforma un
elemento de suelo sometido a cargas cı́clicas en el terreno (Figura 4.1). Este ensayo
se ha convertido en el más usado en la práctica, más que el ensayo de corte simple
cı́clico, el ensayo de corte torsional o columna resonante.
La Figura 4.2a ilustra una muestra de suelo saturada en un ensayo triaxial, la cual
es consolidada bajo la tensión σ3 sobre todo el contorno de la muestra. En la Figura
4.2b el cı́rculo de Mohr se representa como un punto en el plano τ − σ. Si la tensión
en la muestra cambia de tal manera que la tensión axial resulta igual a σ3 + 21 σd ,
la tensión radial es igual a σ3 − 12 σd y el drenaje no es permitido tanto hacia fuera
como hacia dentro de la muestra, el cı́rculo de Mohr en tensiones totales es del tipo
mostrado en la Figura 4.2d. Notar que las tensiones aplicadas en el plano X-X son la
tensión normal total σ3 y la tensión de corte + 12 σd . Y las tensiones en el plano Y-Y
son σ3 y − 12 σd . Similarmente, si la muestra está sometida a las tensiones mostradas
en la Figura 4.2e, el cı́rculo de Mohr corresponde al mostrado en la Figura 4.2f.
93
De esta manera resulta una situación en donde las tensiones normales a los planos
X-X y Y-Y se mantienen iguales a σ3 , pero la tensión de corte se invierte. Si se
aplican simultáneamente tensiones normales cı́clicas de magnitud 21 σd en dirección
horizontal y vertical, se puede lograr una condición de tensiones a lo largo de los
planos X-X y Y-Y similares a la mostrada en la Figura 4.1b.
Figura 4.2: Simulación de tensiones de corte en el plano para una muestra en ensayo
triaxial
94
Figura 4.3: Equivalencia en el laboratorio de las condiciones de tensiones en la Figura 4.2
La Figura 4.4 muestra un tipo de equipo triaxial el cual se caracteriza por tener la
celda de carga ubicada en la base de la muestra. Esta celda de carga mide la carga
axial y se encuentra en una cámara sellada para evitar el ingreso de agua desde la
cámara de agua. El pistón de carga es guiado por un rodamiento y la parte superior
de la muestra se encuentra conectada por medio de una tapa rı́gida con el fin de
que la muestra no se incline. La placa superior de la celda triaxial consta de dos
partes, la placa interior (donde se encuentra el pistón de carga) y un anillo exterior
que sirve para fijar el cilindro de vidrio.
Existen otras configuraciones, donde la celda de carga está sobre la muestra o bajo
y sobre la muestra. Además, como veremos en la sección §4.5, es posible instalar
95
sensores del tipo bender elements para medir la velocidad de propagación de ondas
emitidas desde abajo hacia arriba de la muestra y viceversa.
Figura 4.5: Esfuerzo desviador, deformación y presión de poros versus tiempo en ensayo
triaxial cı́clico en arena suelta y saturadas del rı́o de Sacramento (Seed y Lee, 1966)
96
4.7 muestra la relación entre la magnitud del desviador σd y el número de ciclos de
carga necesarios para licuar la misma muestra de arena, en este caso con e = 0.87
y σ3 = 98.1 kPa. Notar que el número de ciclos de carga aumenta si σd disminuye,
situación que resulta lógica.
Figura 4.6: Deformación axial, cambio de presión de poros y cambio de presión de poros
corregida versus número de ciclos en ensayo triaxial cı́clico en arena suelta y saturadas del
rı́o de Sacramento (Seed y Lee, 1966)
La Figura 4.8(a) muestra el tipo de variación del esfuerzo axial y la presión de poros
corregida para un ensayo con arena Sacramento densa. Después de trece ciclos el
cambio en la presión de poros se iguala a σ3 , sin embargo, la amplitud de la defor-
mación axial no llega al 10 % ni siquiera después de 30 ciclos de carga. Esta es una
condición con una razón de presión de poros máxima de 100 %, pero con deformacion
progresivas y mucho menores debido a que existe suficiente resistencia al corte en
el suelo como consecuencia del desarrollo del fenómeno de dilatación. La dilatación
del suelo reduce el incremento del exceso de presión de poros lo cual estabiliza el
suelo cuando es cargado. Esta última situación se conoce como movilidad cı́clica
(Casagrande, 1975; Castro, 1975; Verdugo, 1996).
97
Figura 4.7: Relación entre el desviador de tensiones y el número de ciclos de carga (Seed
y Lee, 1966)
98
(a) (b)
Figura 4.8: (a) Deformación axial y cambio en la presión de poros corregida versus número
de ciclos y (b) deformación axial después de iniciada la licuación ocacionada por cargas
cı́clicas para tres ensayos a arenas del rı́o Sacramento (Seed et al., 1979)
99
nes, las cuales están libres de desarrollarse y cambiar de dirección.
El ensayo de corte simple se ha utilizado con éxito durante muchos años para ca-
racterizar propiedades estáticas y dinámicas del suelo. Este método de ensayo es
conveniente cuando el estudio geotécnico contempla la rotación continua y cuidado-
sa de las direcciones de las tensiones principales durante la aplicación de fuerza de
corte sobre una muestra de suelo. Se pueden aplicar condiciones iniciales de tensión
para simular las tensiones in situ, tal como en un ensayo triaxial, usando membranas
que minimizan la alteración de la muestra (Bjerrum y Landva, 1966). Tal vez, la
más común de las aplicaciones de ensayos de corte simple ha sido para la simulación
de la propagación de las ondas de corte vertical (o casi vertical) que pasa a través
de una columna de suelo. La mayorı́a de los equipos de corte simple operan sólo
en la dirección horizontal y aplican cargas armónicas con frecuencias menores que
las existentes en procesos dinámicos como sismos (por ejemplo, Tatsuoka y Silver
1981; Doroudian y Vucetic 1995; Lefebvre y Pfender 1996; Riemer y Seed 1997; Ku-
sakabe et al. 1999; Hazirbaba y Rathje 2004). Varios equipos de corte simple han
sido diseñados para investigar la respuesta del suelo bajo carga multidireccional,
por ejemplo, Ishihara y Yamazaki (1980), Boulanger et al. (1993) y DeGroot et al.
(1996). En la Universidad de California, Berkeley se ha diseñado un equipo de corte
simple cı́clico bidireccional, el cual reduce significativamente los desajustes mecáni-
cos que causan vibraciones y movimientos relativos entre la base y el tope (Ishihara
y Yamazaki 1980; Ishihara Nagase y 1988). Otra caracterı́stica importante del equi-
po de la UCB es el control de presión de cámara, la cual facilita la saturación con
contrapresión. La principal limitación de este equipo y de los dispositivos anteriores
es la incapacidad para aplicar carga de banda ancha para simular sismos con rápidos
cambios de desplazamientos. Esta limitación también existe para la mayorı́a de los
equipos de corte simple unidireccionales. Las razones de ello son dos:
Hay que tener presente que varias mesas vibradoras y centrı́fugas han sido diseñadas
con sistemas de aplicación de cargas multidireccionales para estudiar el efecto de sis-
mos sobre diferentes tipos de suelos (Pyke et al. 1975; Jafarzadeh y Yanagisawa 1998;
Kutter 1995, González et al. 2002; Coelho et al. 2003; Wilson et al. 2004). Sin em-
bargo, mediciones directas de la respuesta de elementos de suelo tales como tensión
y deformación de corte, deformación volumétrica y presión de poros, en este tipo de
experimentos, requieren de una gran instrumentación que puede incluso afectar la
100
respuesta que se quiere medir, lo cual complica la interpretación de datos (Elgamal
et al. 2005). La capacidad de aplicar cargas multidireccionales con un razonable
nivel de control y para una amplia gama de frecuencias a elementos de suelo en el
laboratorio ofrece una herramienta útil para estudiar las propiedades dinámicas del
suelo. Duku et al. (2007) señalan que el equipo DCSS es capaz de realizar ensayos
que permitan estudiar el efecto de velocidad de carga de corte en 2D sobre la gene-
ración de presiones de poros y el cambio de volumen, tópicos que aún no están muy
estudiados y por lo tanto requieren más investigación para algunos tipos de suelos.
DUKU ET AL. ON DIGITALLY CONTROLLED SIMPLE SHEAR APPARATUS 369
3. celda de carga que mide en dos eje que permite obtener además mediciones de
fricción.
La Figura 4.9 muestra el ensamble general del equipo DCSS. La Figura 4.10 mues-
tra una foto del equipo DCSS. El equipo DCSS fue diseñado para ensayar muestras
cilı́ndricas
70 GEOTECHNICAL TESTINGdeJOURNAL
suelo de diámetro 10.2 cm o menos.
IG. 2—Photographs showing (a) overview of device, (b) close-up view of tri-post frame and top adapter plate, and (c) view of sample with top and bottom caps along
ith wire-reinforced membrane. Figura 4.10: Equipo DCSS (Duku et al., 2007)
Una caracterı́stica importante del dispositivo DCSS que se mantuvo del disposi-
tivo UCB 2D es su capacidad de carga bidireccional. Las cargas de corte horizontal
se aplican en la base de la muestra de forma independiente a través de dos mesas
horizontales controladas.
Las cargas aplicadas a la mesa se miden por celdas de carga montadas entre los
pistones y las mesas. Las cargas medidas por las celdas de carga no son idénticas
a las impartidas a la muestra debido a la fricción que se genera en el pasador; sin
embargo, la magnitud de la carga de fricción dentro del sistema es bastante pequeña
(aproximadamente 2,2 N). La importancia de esta carga depende de qué tipo de
ensayo se desea. La carga friccional produce errores de alrededor de 0,3 kPa (para
una muestra de 10,2 cm de diámetro), lo que representa un porcentaje insignificante
de la tensión de corte para la mayorı́a de las aplicaciones.
Sin embargo, la presencia de las celdas de carga de doble eje producen un desajuste
del sistema (es decir, cabeceo y deformaciones verticales) que puede ser significativo
para tensiones medianas y grandes. Por lo tanto, la mayorı́a de los ensayos se reali-
zan sin celdas de carga de doble eje. Los tres LVDTs (transductores diferenciales de
variación lineal) montados en la parte superior e inferior del adaptador de placas se
utilizan para medir las deformaciones rotacionales relativas de la muestra en el eje
vertical (debidas a desajustes mecánicos), de esta manera se pueden minimizar los
errores. El promedio de las tres lecturas define la altura media de la muestra durante
el ensayo. Las deformaciones horizontales se miden con dos LVDTs montados sobre
mesas horizontales en las direcciones ortogonales.
103
con los movimientos máximos de la mesa como se muestra a continuación:
104
las señales de retorno de los instrumentos (LVDTs y celdas de carga) y la genera-
ción de señales de mando. Esto limita la capacidad de precisión del dispositivo para
reproducir algunas señales. Estos problemas son especialmente graves para funcio-
nes de carga que impliquen altas velocidades y vibraciones en 2D. El sistema se
utilizó con éxito en ensayos realizados por Whang et al. (2004, 2005), aunque tales
ensayos consideraban solo movimiento en una dirección y una frecuencia de carga de
1 Hz, por lo tanto los problemas de control asociados con el PC no eran significativos.
El sistema de control diseñado por Duku et al. (2007) utiliza un sistema de control
digital en tiempo real. La principal diferencia con el sistema controlado por un PC
es que las funciones de control están implementadas en la tarjeta del controlador en
vez de en el sistema operativo del PC. Esto permite garantizar frecuencias de mues-
treo en ciclos de retorno interno de 5 kHz utilizando el desplazamiento horizontal de
los LVDTs, mientras que en un PC basados en sistemas de control digital-analógico
no pueden ejecutarse con certeza si las frecuencias de muestreo son inferiores a 200
Hz, dado que dependen de la velocidad del reloj del procesador, la sofisticación del
algoritmo de control y del número de procesos en realizados por el sistema operativo
del PC.
Duku et al. (2007) realizaron ensayos con muestras de arena con un gran porcen-
taje de sı́lice, limpia y uniforme; d50 = 1.75 mm y relaciones de vacı́os máximos y
mı́nimos de 1,02 y 0,69, respectivamente. Las muestras ensayadas se prepararon con
densidad relativa DR = 55 % aproximadamente. La acumulación de deformaciones
105
verticales v durante dos ensayos unidireccionales y uno bidireccional (todos en di-
ferentes muestras) se presentan en la Figura 4.12. Cada ensayo se realizó bajo una
tensión vertical de 101,3 kPa utilizando una muestra normalmente consolidada. Se
utilizó el registro de Taiwán (TCU065) con una amplitud de deformación de corte
máxima de aproximadamente 0,8 %.
FIG. 11—Normalized Para
root mean squareensayos enfor2D
of tracking errors se utilizó
unidirectional el mismo
and multidirectional registro
broadband command signals of different amplitude. Multidire
tional command is with both PID and MIMO-PID control.
en ambos ejes. Las señales de retorno registradas son prácticamente iguales para los
tres ensayos, indicandoSummary
un buenand control.
Conclusions La diferencia entre los dos resultados
measurement para
capabilities. The device incorporates true digital co
ensayos de 1D resulta de las diferentes densidades relativas.
We have described in this paper the mechanical components and
Las deformaciones
trol to overcome the acu-
limitations of PC-based digitally-supervise
analog controllers (i.e., latency in the feedback loop and limite
muladas durante la vibración
control systembidireccional
of a state-of-the-artsoncyclicinferiores al doblesophistication
simple shear apparatus del valorof medio de The digital controller consis
control algorithms).
for soil testing. The mechanical features of this device include: 共i兲 of two dSPACE DS1104 controller boards with PID and MIMO
la vibración en 1D, es decir, en 1D fue en promedio de 0,6
v actuation to facilitate high frequency loading; 共ii兲 a
servo-hydraulic % y al final del ensayo
PID control algorithms implemented at the board level. Th
en 2D v = 0.8 %). Notar tri-post
queframe to minimize
este resultadomechanical compliance
difiere de effects
los due to
multiplicadores
MIMO-PID control de dos doswas introduced to minimize cros
algorithm
rocking; 共iii兲 bidirectional excitation; 共iv兲 chamber pressure con- coupling effects using a LQG optimal control method and real-tim
recomendados por Pyke trol et
for al. (1975)saturation;
backpressure y verificados por Wichtmann
and 共v兲 post-friction shear load system (2005).
identification of feedback signals.
A series of tests were performed using harmonic command si
nals to characterize the performance of the device. The trackin
error was quantified using normalized root mean square err
共RMS兲 per Eq 5 for each test. When unidirectional sinusoidal com
mand signals were applied to each axis, the feedback signal exhi
ited a strong dependence of error on displacement amplitude 共u兲 f
u ⬍ 0.2 mm, with the smallest errors at large displacements bein
about 1%. Values of RMS were observed to increase with frequenc
Cross-coupling interaction effects were found to be negligib
when the device was operated with the MIMO-PID controlle
Cross-coupling effects lead to larger errors when bidirectional tes
were performed with the more traditional PID controller.
Uni- and multidirectional excitation was performed using
command signal adapted from a recorded earthquake motion. Th
command and feedback displacement histories were nearly indi
tinguishable for time windows with relatively large command am
plitudes. However, time windows with weak command amplitud
were not well reproduced, with the feedback signal instead bein
dominated by noise with zero mean and standard deviatio
=0.00027 mm. Fourier spectra of the command and feedback si
nals compare favorably where the command amplitude is larg
than the noise, which for the displacement history considered o
curred at frequencies less than approximately 35 Hz.
Acknowledgments
The development of the DC-SS device was supported by a CA
REER grant from the National Science Foundation to the secon
author (NSF Award No. 9733113), the Henry Samueli School
FIG. 12—(a) Broadband displacement history applied to soil specimens in one
and two horizontal directions. (b) Vertical strains experienced by separate sand
Engineering and Applied Science at UCLA, and the U.S. Geolog
Figura 4.12: (a) Historiaspecimens
de desplazamientos
when displacement history from en(a) bada
is applied ancha para una
in single horizontal muestra
cal Survey, de Earthquake
National suelo Hazards Reduction Program
directions (denoted as 1D) and bidirectionally (denoted as 2D). Award Nos. 1434-HG-98-GR-00037 and 05HQGR0050. This su
en una y dos direcciones horizontales, y (b) deformaciones verticales medidas en otra
muestra de suelo cuando la historia de desplazamientos es aplicada en una única dirección
horizontal (1D) y en dos direcciones horizontales (2D) (Duku et al., 2007)
106
el modo longitudinal de vibración (Figura 4.13). La frecuencia del sistema que hace
vibrar la muestra se va cambiando hasta encontrar el primer modo de vibración de
la muestra. Con el valor conocido de la frecuencia de resonancia más las dimensiones
de la probeta y sus condiciones de apoyo es posible recalcular la velocidad de propa-
gación de ondas a través del suelo. Después de lograr la condición de resonancia se
apaga el sistema electro-magnético (o cualquier otro tipo de motor), lo cual lleva a
la muestra a un estado de vibración libre. El análisis del patrón de decaimiento de la
vibración libre permite determinar las propiedades de amortiguación de la muestra
de suelo. El procedimiento anterior se repite varias veces con un aumento gradual en
la magnitud de la fuerza de excitación aplicada. Como la magnitud de la fuerza au-
menta, la muestra entra en resonancia a una frecuencia menor debido a la reducción
de la rigidez causada por el aumento de la deformación de corte inducida. En la fase
de vibración libre se obtiene un aumento en la razón de amortiguamiento debido a
un mayor nivel de no linealidad de la respuesta tensión deformación de la muestra
de suelo como consecuencia del aumento de la deformación de corte. Como resultado
de varias secuencias de ensayo se obtiene un conjunto de datos de velocidad y razón
de amortiguamiento en función de la deformación de corte.
Existen varios tipos de equipos que realizan el ensayo columna resonante, los cuales
emplean diferentes condiciones de apoyo. En el modelo mostrado a la izquierda de
Figura 4.13: Equipos de ensayo columna resonante fijo libre: excitado en la base y en el
tope (Ishihara, 1996)
107
Cuando la fuerza es aplicada en el extremo superior, la masa colocada arriba debe
ser grande. Por lo tanto, el momento de inercia de esta masa en el modo torsional
debe ser considerado en el cálculo para la determinación de la velocidad. Si la res-
puesta tensión deformación de la muestra de suelo ensayada se considera elástica, la
solución general de la ecuación de onda para el desplazamiento puede ser expresada
por medio de (2.24) o (2.120).
z z
θ = Eeiw(t− vs ) + F eiw(t+ vs ) (4.5)
Donde θ en este caso corresponde a una conjugada compleja del ángulo de rotación,
w es la velocidad angular, vs es la velocidad de corte y t es el tiempo. El primer
término de (4.5) representa el ángulo de rotación debido a la propagación hacia
arriba de ondas de corte, o sea en la dirección positiva de z. El segundo término
representa lo contrario, es decir, la componente de θ producida por la propagación de
ondas de corte hacia abajo en el sentido negativo de z. De esta manera la magnitud
de E y F representan la amplitud de la propagación de ondas que suben y que bajan
respectivamente. Los valores de las constantes E y F se determinan de tal manera
que la solución (4.5) satisface las siguientes condiciones de borde:
θ = 0 para z = 0
∂ 2θ ∂θ
θ = It 2 + GJθ = T0 eiwt para z = H (4.6)
∂t ∂z
donde H es la altura de la muestra, It es el momento de inercia rotacional de la
masa montada en la parte superior, Jθ es el momento polar de inercia de la sección
transversal, T0 es la magnitud de la torsión aplicada, y G es el módulo de corte de la
muestra de suelo. La segunda condición en la ecuación (4.6) indica que la resistencia
en modo torsional debido a la inercia y la rigidez de la muestra de suelo debe ser
equilibrada en la parte superior con la fuerza externa aplicada. Al introducir la
ecuación (4.5) en las condiciones de borde (4.6) es posible determinar los valores de
E y F y al sustituir estas constantes nuevamente en la ecuación (4.5) y haciendo
z = H, se puede obtener la expresión para el ángulo de rotación θt en la parte
superior de la columna resonante.
ωH
θt sen vs
= h i (4.7)
θs ωH
cos ωH − It ωH sen ωH
vs vs Iθ vs vs
108
θt = ∞ en la ecuación (4.7), lo cual se logra cuando el denominador es igual a cero.
Ello conduce a la siguiente ecuación:
ωH ωH Iθ
tan = (4.8)
vs vs It
La relación dada por la ecuación (4.8) se muestra en forma gráfica en la Figura 4.14
para la frecuencia del primer modo en términos de ωH/vs versusIθ /It . Si la masa
en la parte superior es muy pequeña en comparación con la rigidez de la muestra,
entonces haciendo Iθ /It → ∞, frecuencia angular ω1 del primer modo de vibración
se obtiene como:
π vs
ω1 = (4.9)
2H
Esta condición extrema corresponde al modelo tipo fijo-libre ilustrado en la Figura
4.13(a). En el caso general, donde Iθ /It tiene un valor finito, la frecuencia angular del
primer modo de vibración es determinado como una función de Iθ /It . Dado un cierto
valor ϕ1 obtenido de la Figura 4.14, de donde para un valor de Iθ /It la frecuencia
angular en resonancia se determina como:
vs
ω1 = ϕ1 (4.10)
H
En términos de la frecuencia de resonancia f1 = ω1 /2π y (4.10), la ecuación (2.12)
se puede expresar como: s
G 2π
vs = = f1 H (4.11)
ρ ϕ1
109
donde ρ es la densidad de la muestra de suelo. Del mismo modo, si un valor de f1
es obtenido del ensayo de columna resonante, el módulo de corte G se determina a
partir de la ecuación (4.11) como:
2
2π
G= H 2 f12 ρ (4.12)
ϕ1
Hay que insistir que en todo el análisis anterior se asume que el suelo posee un
comportamiento elástico tal como ya fue visto en la sección §2.1.3 (sin la excita-
ción armónica). Sin embargo hay que estar conciente que los suelos pueden tener
un comportamiento marcadamente no lineal cuando disipan energı́a bajo la aplica-
ción de cargas cı́clicas. Para ello se han desarrollado modelos lineales viscoelásticos,
los cuales pueden representar con un razonable nivel de aproximación el comporta-
miento inelástico del suelo si las solicitaciones no inducen grandes deformaciones de
corte. Mediante la incorporación de un término adicional en la segunda condición
de borde en (4.6) es posible incluir el efecto de viscosidad y ası́ derivar θt debido a
la excitación armónica T0 eiwt . La derivación no se presenta aquı́ debido a lo extenso
del desarrollo matemático. En todo caso se puede mencionar para quienes deseen
derivar tal expresión que el efecto de la viscosidad es principalmente reducir la am-
plitud de la respuesta teniendo un mı́nimo o casi nulo efecto sobre la frecuencia de
resonancia. De este modo, la frecuencia en resonancia determinada con la ecuación
(4.11) se considera también válida para un medio viscoelástico. Puesto que cuando
110
la columna con la muestra está sujeta a vibraciones con la frecuencias de resonancia,
la amplitud de movimiento resultante está controlada principalmente por la visco-
sidad o la propiedad de amortiguamiento del suelo. Sin embargo, la distribución del
ángulo de rotación (o desplazamiento) a lo largo de la altura del especimen no se
ve influenciada significativamente por la caracterı́stica de amortiguación. El tipo de
distribución del ángulo de rotación puede ser derivado mediante la longitud de onda
a la cual la onda de corte viaja en la muestra cuando oscila bajo la frecuencia de
resonancia. Usando la relación de la ecuación (4.11), la longitud de onda L está dada
por:
vs 2π
L= = H (4.13)
f1 ϕ1
Suponiendo que un equipo de columna resonante está diseñado con un valor de
Iθ /It = 0,75, de la Figura 4.14 se obtiene un valor de ϕ1 = π/4. Ası́, de la ecuación
(4.13) resulta L = 8H. Ello significa que en el estado de resonancia la columna con
el especimen es cı́clicamente rotada con el modo de deformación tal que el largo de la
muestra es igual a 1/8 de la longitud de onda. Para este caso, la Figura 4.15b mues-
tra la distribución de la deformación en comparación con la altura de la muestra en
la columna. En el caso de un aparato del tipo fijo-libre excitado en la base como se
muestra en la Figura 4.13, donde no existe una masa en la parte superior, Iθ /It llega a
ser infinitamente grande y ϕ1 tiende a π/2 como se puede apreciar en la Figura 4.14.
111
donde N denota el número de ciclos. Por lo tanto,
log y1 = ∆1 + log y2
log y2 = ∆1 + log y3
........
log yN −1 = ∆1 + log yN (4.15)
Al hacer la sumatoria de todas estas relaciones se obtiene
1 y1
∆1 = log (4.16)
N −1 yN
Si el logaritmo de la amplitud se grafica en función del número de ciclos como se
ilustra en la Figura 4.16(b), la pendiente de la lı́nea recta puede ser considerada
igual al valor del decremento logarı́tmico ∆1 .
112
Figura 4.13. Existen otros modelos de este equipo, como por ejemplo el diseñado por
Drnevich (1972), el cual mostrado en la Figura 4.17(b). Otro equipo fue diseñado
por Kuribayashi et al. (1974), el cual es mostrado en la Figura 4.17(c). Estos dos
últimos tipos de instrumentos que emplean vibraciones torsionales están equipados
con una unidad de masa en la parte superior de la columna cilı́ndrica por ende,
están representados por el modelo fijo-libre excitado en el tope como se muestra en
la Figura 4.13.
(a) Shannon 1959 (b) Drnevich 1972 (c) Kuribayashi et al. 1974
113
4.4. Ensayo cilı́ndrico torsional
Un ensayo que ofrece una gran variedad de posibilidades para la medición de las pro-
piedades dinámicas de los suelos es el ensayo cilı́drico torsional o también llamado
cilı́ndro hueco por el tipo de celda usado. Con este equipo es posible realizar ensayos
de corte monotónicos y cı́clicos para un amplio rango de niveles de deformacio-
nes tanto lineales como no lineales, además de poder estudiar cambios de tensiones
marcadamente anisotrópicos lo cual induce rotación de los ejes principales. Todo lo
anterior pareciera responder a todo lo que se busca en geotecnia.
3MT
τθz = (4.18)
2π(ro3 − ri3 )
114
Figura 4.18: Cilindro torsional de la Universidad Técnica Nacional de Atenas (Georgiannou
et al., 2008)
115
2θ(ro3 − ri3 )
γθz = (4.19)
3H(ro2 − ri2 )
donde MT es el torque aplicado, ro y ri son los radios externos e internos, θ es el
desplazamiento angular circunsferencial y H es la altura inicial de la muestra. El
esfuerzo axial y el torque son medidos internamente. El desplazamiento axial es me-
dido externamente y el giro de la celda en la parte superior. Los cambios de volumen
son registrados con un transductor de presión diferencial. La deformación radial se
calcula asumiendo que la superficie interior y exterior de la muestra mantiene la for-
ma cilı́ndrica durante la aplicación de la carga torsional. El espesor de la membrana
que se utiliza para envolver la muestra es de aproximadamente 0.3 mm, lo cual para
diámetros medios de arenas de alrededor de 0.2 - 0.3 mm asegura que durante el
ensayo no habrá incrustación de ésta en la muestra. Una manera de comprobarlo es
si la membrana está lisa después del ensayo. De existir incrustación se deben aplicar
correcciones de volumen a la muestra. Para la aplicación de cargas cı́clicas con una
cierta frecuencia de por ejmplo 0.1 Hz, se define la amplitud de la tensión de corte
τSA y la deformación angular o de corte γSA como:
TR + TL
τSA = (4.20)
2π(ro2 + ri2 )(ro − ri )
y
∆θ(ro + ri )
γSA = (4.21)
4H
donde TR y TL son la amplitud de la torsión en sentido horario y antihorario, ambos
con valor positivo, ∆θ es el ángulo rotacional de doble amplitud de la muestra,
en radianes. El módulo de corte equivalente Geq y la razón de amortiguamiento
histerético D está dado por:
τSA
Geq = (4.22)
γSA
y
∆W
D= (4.23)
2πW
donde ∆W es la energı́a de amortiguación o energı́a disipada y W es la energı́a
elástica equivalente o energı́a almacenada en un ciclo de carga como se puede obser-
var en la Figura 4.20. Durante carga monotónica la rigidez se expresa en términos
del módulo de corte secante Gsec dado por:
τθz
Gsec = (4.24)
γθz
Georgiannou et al. (2008) realizaron ensayos con un equipo cilı́ndrico torsional para
estudiar la respuesta cı́clica no drenada de la arena Fontainebleau para densidades
relativas entre 38 % y 51 % correspondientes a ı́ndices de vacı́o entre 0.743 y 0.700
116
ANISOTROPIC STIFFNESS CHARACTERISTICS OF A SILT 409
Hollow cylinder co-ordinates: Element component stresses:
W σz
MT
ANISOTROPIC STIFFNESS
po CHARACTERISTICS OF A SILT 409
θ τzθ
pi Element component stresses:
τθz
Hollow cylinder co-ordinates:
r W σθ
MT σz
σr
po
θ τzθ
pi τθz
Element principal stresses:
r σθ
σ1
α
σr
σ3
z α
Element principal stresses:
σ2 σ
1
Element component strains: α
εz
σ3
z α
εθ
γzθ σ2
Element component strains:
εr Fig. 1(a). Stress and strain components within the
HCA
εz
(a) (b)
σz
as proved for anisotropic
Figura 4.19: Componentes de esfuerzosBothkennar and Queen- en una muestra de suelo en un cilı́ndro
y tensiones
borough clays by triaxial tests directed from a K 0 x
hueco (Zdravkovic
stressy Jardine, 1997) inclinations (tan è
state at various
2 dt=d p9) by Smithεθ(1992) and Smith et al (1992). τzx
HCA testing is made more complex by the two τxz
additional
γzθ independent variables (á and b), making
it necessary to choose how t and p9 should vary σx
εr
with b and á. Fig. 1(a). Stress and strain components within the
y
With a generally anisotropic elastic medium anHCA
alternative approach is to describe stiffness aniso-
tropy by the compliance matrix de®ned in equation
(3), which has 36 terms. Note that the unique σy
compliance coef®cients apply equally to loading σz
as proved for anisotropic Bothkennar and Queen-
and unloading stress increments and that cross- z
borough clays by triaxial
coupling tests terms
compliance directed
may from a K 0 any
exist between x
stress statepairatof stress
various inclinations
and strain components.(tan è Fig. 1(b). Cartesian coordinates
2 dt=d p9) by Smith (1992) and Smith et al (1992). τzx
HCA testing is made more complex by the 117 two τxz
additional independent variables (á and b), making
it necessary to choose how t and p9 should vary σx
with b and á. y
With a generally anisotropic elastic medium an
alternative approach is to describe stiffness aniso-
tropy by the compliance matrix de®ned in equation
(3), which has 36 terms. Note that the unique σy
compliance coef®cients apply equally to loading
and unloading stress increments and that cross- z
coupling compliance terms may exist between any
pair of stress and strain components. Fig. 1(b). Cartesian coordinates
respectivamente. Después de consolidar isotrópicamente la muestra se le aplicó una
amplitud de tensión de corte τSA correspondiente a un rango de razón de tensión
cı́clica CSR = 0.44 - 0.97, donde CSR es la relación o razón entre la tensión de corte
cı́clica y la resistencia al corte no drenada (máximo transiente) medido en este caso
en ensayo de corte torsional monotónico bajo la misma presión de consolidación. La
Figura 4.21(a) muestra la trayectoria de tensiones efectivas seguida por dos mues-
tras con similar ı́ndice de vacı́os que fueron consolidadas isotrópicamente bajo la
misma tensión efectiva media p0i = 130 kPa y posteriormente sometidas a un ensayo
torsional monotónico y torsional cı́clico con un CSR = 0,66. Las lı́neas de inestabili-
dad y de transformación de fase definidas bajo carga monotónica están incluidas en
la Figura 4.21(a) como IL y PTL (Instability Line y Phase Transformation Line).
Los puntos que se muestran a lo largo de la trayectoria cı́clica son los datos leı́dos,
alrededor de 30 por ciclo.
118
(a)
(b) (c)
Figura 4.21: Ensayo no drenado torsional cı́clico con el equipo cilı́ndrico hueco con CSR =
0.66; a) trayectoria de tensiones efectivas, b) exceso de presiones de poros y c) deformación
de corte versus tiempo (Georgiannou et al., 2008)
119
tre los puntos 3 y 4 la razón de incremento de la acumulación del exceso de presión
de poros es casi constante (la pendiente de la curva en la Figura 4.21(b)). Esto se
explicarı́a por que inicialmente habrı́a un acomodo de partı́culas que induce un ma-
yor exceso de presión de poros y que después esta situación continuarı́a pero con un
mayor nivel de energı́a necesario para el movimiento de las partı́culas y a causa de la
eliminación de inestabilidades locales en los puntos de contacto (Alarcón-Guzman,
1986). En otras palabras esto podrı́a ser entendido como una fricción estática y
dinámica, siendo la primera más grande que la segunda. Comportamiento inestable
de la muestra comienza a partir del punto 4, o sea cuando se llega a la lı́nea de
inestabilidad IL definida en el ensayo monotónico. El traspasar esta lı́nea y llegar
al punto 5 produce un incremento repentino del exceso de presión de poros y el
despertar de grandes deformaciones de corte, las cuales eran del orden de 0.5 % en
el punto 4 y llegan a un 2.2 % en el punto 5. Posterior descarga hasta el punto 6
induce una mayor acumulación de exceso de presión de poros. El punto 6 es un pun-
to de transformación de fase PTP de la forma en que ha sido definido por Ishihara
et al. (1975) para condiciones de cargas cı́clicas, donde se pasa de comportamiento
contractante a dilatante. El paso del punto 7 al 8 produce un exceso de presión de
poros que iguala a la presión de confinamiento efectiva media p0i = 130 kPa, lo cual
ocurre solo si en una descarga la razón de tensiones es mayor a la razón de tensiones
en la transformación de fase definida bajo carga monotónica. En otras palabras el
tramo 7-8 está pasando por sobre la lı́nea PTL. Por lo tanto se tiene que en el punto
8 la muestra ha perdido gran parte de su resistencia al corte y por ello licúa. Sin
embargo, después de esta licuación inicial, la muestra deja de licuar con la siguiente
carga y de hecho sube hasta casi llegar a la envolvente de falla con el costo de inducir
enormes deformaciones (∼ 9 %). Esto último es un tipo de movilidad cı́clica.
120
Los fenómenos de piezoelectricidad fueron descubiertos por Jacques y Pierre Curie
en 1880. Ellos descubrieron que cuando una carga mecánica es aplicada a un piezo
material, se genera un voltaje debido a que la estructura molecular de éste distor-
siona el momento bipolar del cristal. Si por el contrario, se aplica una diferencia de
potencial, el piezo cristal se deforma. Los bender elements o elementos que se flectan
son transductores piezoeléctricos bicapa que consisten en dos electrodos externos,
dos capas de un piezocerámico y una membrana metálica en el centro, como se pue-
de apreciar en la Figura 4.23. Además, los bender elements pueden ser construidos
con una conexión en paralelo o en serie, siendo la primera forma la preferida como
fuente, dado que provee dos veces el desplazamiento de la conexión en serie.
714 LINGS AND GREENING
Polarisation: Polarisation:
same Motion opposite
+ Motion –
– S-wave
+ +
Parallel Series
wiring wiring
(a) (b)
Fig. 2. Typical bender wiring, polarisation and displacement details: (a) transmitter; (b) receiver
Figura 4.22: Tipos de conexión, polarisación y desplazamiento con onda S viajando desde
el transmisor al receptor: (a) transmisor con conexión en paralelo y (b) receptor con
conexión en serie (Lings y Greening, 2001)
Polarisation: Polarisation:
opposite same
Sin
+ embargo, fueron Shirley y Hampton (1978) quienes primero introdujeron el uso
Motion Motion +
de bender elements en ensayos de sedimentos. Posteriormente, los bender elements se
– incorporado a varios equipos de ensayos
han P-wave en Mecánica de Suelos usando diseños
+ como los descritos por Dyvik y Madshus (1985) y mostrado en la Figura 4.22.
tales –
Parallel Series
Los bender elements transmiten y reciben a través del suelo ondas S, lo cual permite
wiring wiring
determinar la velocidad de propagación de ondas de corte y por lo tanto permite de-
(a) (b)
terminar el módulo de corte. Otros tipos de transductores piezoeléctricos planos han
sido
Fig. 3. usados para wiring,
Typical extender transmitir y recibir
polarisation a travésdetails:
and displacement del suelo ondas (b)
(a) transmitter; P ,receiver
lo cual al permitir
medir la velocidad de propagación de ondas de compresión permite la determinación
del módulo edométrico Em , ecuación (2.3). Varios autores han realizado experimen-
checked intosthecon normal way que
equipos by hearing
cuentanthemcon `sing' when
transductores Tip motion in air
que pueden medir simultáneamente
energised tanto
with a continuous sinusoidal signal. After
ondas S como ondas P (Schultheiss, 1981;installation A laser velocimeter was used toetcharacterise
Bates, 1989; Nakagawa al., 1996;the lateral
in the platens of a triaxial cell, they were tested over a 200 mm motion of the benders and the longitudinal motion of the
Brignoli
path length et al.,
through sand, and 1996).
found to Sin embargo,
give very Narsilioextenders.
clear signals. y Santamarina (2004)
Both the bender and themencionan
extender werequeexcited with a
The only problem
existenwas a travel time that
dificultades was much al
asociadas too uso
short de
for estos
20 Vtransductores
peak-to-peak single sinusoid.
para The measurements
generar y recibir relate to
a shear wave. The realisation of what was happening came only the tip of the transducer, and were performed in air. The
ondas
after holding the newde transducers
corte eninlatip-to-tip
masa contact:
de suelo tales como
a bender cross-talk
displacements debido
are shown in Fig.al4. acoplamiento
There is clear evidence of
pair will show a signal inversionawhen
electromagnético one del
través of them
suelo,is rotated ringing of
la generación the bender element,
simultánea de ondas the Pslow decay indicating that
(primarias
through 1808; an extender pair will not. This then becomes the the element has very low damping in air. It is of interest that
diagnosticotest
deto compresión)
determine which y ondas
type S (secundarias
of motion is occurring. othedesecond
corte),peakefectos de campo
of the bender cercano
is greater than they ®rst. This
Subsequently, it was noted that Shirley (1978) described the observation provides a possible explanation for similar traits in
use of a separate piece of piezoelectric material `operated in the received signals described later.
length extensional mode' to send P-waves. It is supposed that121 The lengthening of the extender is seen to be approximately
this operated in a similar way to the extender described here. an order of magnitude smaller than the lateral movement of
the bender. This is as expected, since the design of bender ele-
ments utilises the magni®cation effect caused by converting op-
posing longitudinal displacements into much larger lateral
COMBINED BENDER/EXTENDER ELEMENT
By making a three-wire parallel connection to both bimorphs
(with their different polarisations), and continuing the three-wire
connection to the remote instrumentation, it is possible, with a 0.4
single pair of transducers, to transmit and receive S-waves in
one direction and P-waves in the other (Muir Wood, 1999, 0.3
Bender
personal communication). Whether an individual transducer is
best suited to operating as a transmitter or receiver will depend 0.2
on the remote wiring connection (parallel or series); whether
µm
edómetro, aunque también se pueden usar en una celda triaxial, celda Rowe o en
cualquier otra celda o equipo de ensayo de suelos. Para la determinación de velo-
cidad de transmisión de onda de corte vs se aplica una señal de entrada (canal 1)
como una función escalonada. El primer escalón es determinado como cero después
de la primera inflexión en la señal de salida (canal 2). Luego, vs = L/∆t, siendo ∆t
122
el tiempo transcurrido entre el inicio de la función y el primer escalón o arribo y L
la separación entre los extremos de los bender elements.
El uso de dos bender elements con una configuración en paralelo como fuente y re-
ceptor anula el efecto cross-talk si los electrodos externos están conectados a tierra.
Los bender elements se pintan o bañan con poliuretano para aislarlos y finalmente
se los cubre con pintura conductiva conectada a tierra para evitar ruido eléctrico.
Debido a que las ondas P viajan más rápido que las ondas S, la generación si-
multánea de dichas ondas puede afectar su recepción. Las ondas de compresión P +
y refracción P - son generadas en la región inmediata y normal al plano del bender
element. Para evitar este problema es conveniente que la relación de distancias entre
extremos de los transductores L y el radio del espécimen R sea:
L
R> √ (4.26)
2 1 − 2ν
donde ν es la relación de Poisson del suelo. Tentativamente, para suelos no saturados
R > 0, 6L y para suelos saturados R > 3, 7L.
Lings y Greening (2001) describen un nuevo tipo de conexión usando bender ele-
ments que ellos llaman bender/extender element. Los elementos bender-extender
permiten determinar la velocidad de las ondas de corte y compresión usando un par
de elementos a través de una muestra de suelo. Los transductores son de similares a
los elementos bender estándar en formas y tamaños y usan la misma tecnologı́a, la
diferencia resulta de unos pequeños y simples cambios en las conexiones de cables.
123
wiring wiring
(a) (b)
Fig. 2. Typical bender wiring, polarisation and displacement details: (a) transmitter; (b) receiver
Polarisation: Polarisation:
opposite same
+ Motion Motion +
– P-wave
+ –
Parallel Series
wiring wiring
(a) (b)
Fig. 3. Typical extender wiring, polarisation and displacement details: (a) transmitter; (b) receiver
Figura 4.25: Tipos de conexión, polarisación y desplazamiento con onda P viajando desde
el transmisor al receptor: (a) transmisor con conexión en paralelo y (b) receptor con
conexión en serie (Lings y Greening, 2001)
checked in the normal way by hearing them `sing' when Tip motion in air
energised with a continuous sinusoidal signal. After installation A laser velocimeter was used to characterise the lateral
in the platens of a triaxial cell, they were tested over a 200 mm motion of the benders and the longitudinal motion of the
Con
path length buenas
through sand,conexiones
and found to givelos very
resultados de ondas
clear signals. de propagación
extenders. Both the benderSand y the
P en direcciones
extender were excited with a
The onlyopuestas
problem wasson a travel time that was much too short for
claros y fáciles de interpretar. Si los elementos cerámicos piezoeléctri- relate to
20 V peak-to-peak single sinusoid. The measurements
a shear wave. The realisation of what was happening came only the tip of the transducer, and were performed in air. The
cos,the
after holding cadanewuno con suin propia
transducers tip-to-tip polarisación,
contact: a bender son displacements
intercambiados de modo
are shown in Fig. [Link] el material
There is clear evidence of
pair will polarisado
show a signal en inversion when one of them is rotated ringing of the bender element,
el mismo sentido es ahora conectado en serie y el material polarisado the slow decay indicating that
through 1808; an extender pair will not. This then becomes the the element has very low damping in air. It is of interest that
diagnosticentesteltosentido
determinecontrario
which type es conectado
of motion en paralelo,
is occurring. resulta
the second peakenofelthe
cambio
bender del movimiento
is greater than the ®rst. This
Subsequently,
de flexiónit wasennoted that Shirley
voladizo (1978) described
a extensión the observation
o contracción provides a possible
longitudinal. explanation
La Figura 4.25 for similar traits in
ilustra
use of a separate piece of piezoelectric material `operated in the received signals described later.
la conexión
length extensional mode'en to un
send bender/extender
P-waves. It is supposed element.
that The lengthening of the extender is seen to be approximately
this operated in a similar way to the extender described here. an order of magnitude smaller than the lateral movement of
the bender. This is as expected, since the design of bender ele-
Lings y Greening (2001) desarrollaron una caja de control, la cual es capaz de con-
ments utilises the magni®cation effect caused by converting op-
vertir rápidamente los transductores del modo bender
posing al extender.
longitudinal Parainto
displacements determinar
much larger lateral
COMBINED
lasBENDER/EXTENDER
caracterı́sticas ELEMENT
de los movimientos laterales de los bender y los longitudinales
By making a three-wire parallel connection to both bimorphs
dedifferent
(with their los extender en el
polarisations), andaire, Lings
continuing the ythree-wire
Greening (2001) usaron un velocı́metro láser. La
connection to the remote
excitación deinstrumentation,
ambos transductoresit is possible, (bender
with a 0.4
y extender) se realizó mediante la apli-
single pair of transducers, to transmit and receive S-waves in
cación
one direction andde 20 V indethemáximo
P-waves other (Muir a mı́nimo
Wood, 1999, de una onda 0.3 sinusoidal. Los desplazamientos
personal producto
communication). de dicha excitación se muestran en la Figura 4.26. Bender
Whether an individual transducer is En la Figura 4.26 se
best suited to operating as a transmitter or receiver will depend 0.2
puede observar claramente que
on the remote wiring connection (parallel or series); whether los movimientos longitudinales de los extender son
Displacement: µm
S-waves de
or P-waves
magnitud are transmitted
mucho will másdepend on the polarisa-
pequeña que los movimientos
0.1 laterales de los bender. Esto
Extender
tion of the bimorph (same or opposite sense).
era de esperarse, dado que el
A control box has been developed to allow transducers to bediseño de los bender
0
utiliza el efecto magnificación
quickly converted
causadofrom porbender
covertirto extender mode. Each oflongitudinales
desplazmientos the opuestos en desplazamientos la-
wires from a transducer is attached to a four-way connector. In
terales mucho más grandes. Lo que resulta sorprendente es que desplazamientos más
addition to the three conductors, a drain wire connected to the
–0.1
pequeños
cable shielding is wired entolathepunta de Alos
connector. elementos
three-core extender
screened –0.2sean capaces de transmitir y recibir
cable also including a drain (Belden,
ondas P tan eficientemente. reference 9533) was used,
terminating with a male or female connector depending on the –0.3
type of polarised material. In this way, two pairs of approporiate
bulkheadFinalmente,
plugs and socketsesmounted on a steelseñalar
importante enclosure elallowavance –0.4
que se ha logrado en el estudio de
a pair of transducers to be operated in either bender or extender Time: 0·2 ms per graduation
la anisotropia
mode. This de losissuelos,
ensures that advantage en particular
always taken of the 2:1 anisotropia de rigideces, se debe en gran
ampli®cation
parte effect,
al while
uso being clear which
de bender mode is in ver
elements, use. por ejemplo
Fig. 4. Displacement
Penningtonof bender
[Link]
(1997,elements in air
2001),
Muir Wood (2004) y Sadek (2006). Otro aspecto a mencionar es que la extracción
124
Figura 4.26: Desplazamiento en el aire de los elementos bender y extender
de muestras altera el valor de Gmax , aún en muestras en bloques. Por ello, la medición
in situ con ensayos cross hole o cono sı́smico es siempre ventajosa.
125
Capı́tulo 5
126
Figura 5.1: Clasificación del comportamiento no drenado de arenas mostrando contracción
y dilatación
127
Figura 5.2: Comportamiento no drenado de la arena Toyoura bajo cargas monotónicas y
cı́clicas (Ishihara et al., 1991)
misma tensión de corte inicial, pero después fue sujeta a tensiones de corte aplicadas
en forma monotónica en condiciones no drenadas usando control de deformaciones.
La afirmación de Ishihara (1996) se basa en que como se puede observar en la Figura
5.2(a), sobre todo el rango de deformaciones, las curvas tensión deformación q − 1
y de trayectoria de tensiones q − p obtenida bajo carga cı́clica es relativamente muy
similara la obtenida bajo carga monotónica. Lo mismo puede desprenderse de la
Figura 5.3(a). Se podrı́a, sin embargo, argumentar que tal coincidencia se darı́a sólo
para los casos mostrados, donde la densidad relativa es muy baja (16 y 18 %) y el
confinamiento es de 100 kPa y 20 kPa. Ishihara (1996) termina concluyendo que es-
tudiando la respuesta monotónica de una arena es posible extraer información sobre
su respuesta cı́clica. Antes de estudiar el estado estacionario de las arenas es impor-
tante señalar que la estructura del suelo, es decir como se encuentren ensambladas
las partı́culas tiene una influencia fundamental en la respuesta cı́clica de las arenas.
128
Ası́ ha sido demostrado por Ladd (1974), Mulilis et al. (1975), Tatsuoka et al. (1986)
e Ishihara (1996) entre otros. Estos autores plantean que muestras preparadas con
diferentes métodos presentan diferentes respuestas cı́clicas. El método de deposita-
ción húmedo entrega los ı́ndices de vacı́os más altos comparados con los métodos de
depositación seca y de sedimentación. Si se requiere densificar la muestra una vez
depositada por alguno de los métodos ya mencionados existen al menos dos técnicas:
apisonar y vibrar la muestra. Otra técnica conocida como lluvia o riego es por si sola
un método de depositación y densificación de la cual existe mucha información pu-
blicada, por ejemplo ver Walker y Whitaker (1967), de Beer (1970), Vaid y Negussey
(1984), Passalacqua (1991) y Villalobos (2000). Mulilis et al. (1975) compararon las
diversas técnicas de preparación de muestras y concluyeron que la técnica de lluvia
es la produce muestras más homegéneas y uniformes mientras que las técnicas de
vibración estratifica las muestras creando lentes con diferentes densidades. Mientras
que la técnica de apisonado también está propensa a niveles de no homogeneidad
dependiendo de si la energı́a aplicada es lo suficientemente uniforme o no. Es por
ello relevante conocer la técnica usada en la preparación de muestras para ensayos
de resistencia cı́clica para poder interpretar y comparar con validez los resultados.
129
cuando la tensión de confinamiento es grande (60 kPa y 100 kPa), sin embargo este
máximo tiende a desaparcer cuando la tensión de confinamiento es menor a 50 ó 40
kPa. Resulta notable observar que independiente de las condiciones iniciales todas
las curvas terminan uniéndose para una deformación axial mayor a un 20 %. El es-
tado de deformación continuo de la arena cuando el volumen se mantiene constante
y también bajo tensión de corte y confinamiento constante es denominado estado
estacionario por Castro (1975) y Castro y Poulos (1977). Ishihara (1993, 1996) uti-
lizando la misma terminologı́a denomina a la tensión de corte en tal estado como
resistencia en estado estacionario o resistencia residual. Es importante mencionar
que un compotamiento similar ha sido previamente encontrado en arcillas, siendo
denominado estado crı́tico. Roscoe et al. (1958), a partir de un conjunto de ensayos
triaxiales monotónicos realizados con arcilla Cam, plantean que si un elemento de
suelo está siendo uniformemente distorsionado por esfuerzos de corte llegará un mo-
mento en que se alcance una condición de estado crı́tico, en la cual el suelo continúa
deformándose o distorsionándose sin posteriores cambios en el ı́ndice de vacı́os e ni
en la tensión media p0 ni en el desviador de tensiones q.
Figura 5.5: Comportamiento no drenado de muestras de arena Toyoura semi suelta (Ver-
dugo e Ishihara, 1996)
130
Los resultados de otra serie de ensayos preparados con el método de depositación
húmeda, con una densidad relativa y tensiones de confinamiento iniciales mayores,
son mostrados en la Figura 5.5(a), donde se observa la misma tendencia en térmi-
nos de la influencia de la tensión de confinamiento inicial en la respuesta tensión
deformación. Los resultados de ensayo en muestras de arena densas con DR = 64 %
Figura 5.6: Comportamiento no drenado de muestras de arena Toyoura semi densa (Is-
hihara, 1996)
131
donde M s es el cuociente entre q y p0 , el cual en rigor es válido cuando se está en el
estado estacionario. Para la arena Toyoura, Verdugo e Ishihara (1996) encontraron
experimentalmente Ms = 1.24, lo cual corresponde a un ángulo de fricción interna
de 31◦ .
Hyodo et al. (2002) llevaron a cabo un conjunto de ensayos con una arena de
playa llamada Aio. Probetas triaxiales fueron preparadas por lluvia de partı́culas
132
Figura 5.7: Curvas de compresión isotropica de la arena Aio (Hyodo et al., 2002)
133
ENSAYO PRE Y POST TRIAXIAL CID ENSAYO PRE Y POST TRIAXIAL CIU
Arenas Tórtolas Arenas Tórtolas
100 100
0 0
0.01 0.1 1 0.01 0.1 1
100 100
Porcentaje que pasa (%)
0 0
0.01 0.1 1 0.01 0.1 1
Diámetro (mm) Diámetro (mm)
Figura 5.8: Curvas granulométricas antes y después de realizar ensayos triaxiales CID y
CIU bajo un confinamiento de 3 MPa (Campaña et al., 2007)
Figura 5.9: Respuesta al corte cı́clica no drenada para muestras consolidadas isotropica-
mente. (a) y (b) σc0 = 0.1 MPa y (c) y (d) σc0 = 3 MPa (Hyodo et al., 2002)
134
La Figura 5.9(a) muestra las curvas de tensión deformación cı́clica y las curvas
de trayectoria de tensiones cı́clica para el caso de una tensión de confinamiento baja
de 0.1 MPa. Se puede observar que la mayor parte de la deformación axial ocurre en
extensión, lo cual es caracterı́stico de las arenas densas ensayadas a bajas tensiones
de confinamiento. Este tipo de respuesta nos indica la anisotropı́a inherente de la
arena. Por otro lado, la Figura 5.9(b) muestra gráficos similares donde las curvas
de tensión deformación cı́clica y las curvas de trayectoria de tensiones cı́clica esta
vez corresponden al caso de una tensión de confinamiento alta de 3 MPa. Se puede
observar en este caso que el desarrollo de ciclos de carga y descarga ocurre tanto en
comprensión como en extensión.
Figura 5.10: Curvas de resistencia cı́clica isotrópica para σc0 = 0.1, 3 y 5 MPa (Hyodo et
al., 2002)
Al observar las trayectorias de tensiones es posible notar que en el caso de σc0 = 0.1
MPa ocurre movilidad cı́clica cuando la trayectoria de tensiones atraviesa o está muy
próxima a p0 = 0. En cambio en el caso de σc0 = 3 MPa la trayectoria de tensiones
no pasa ni está muy cerca de p0 = 0.
135
no corrigen por efecto de membrana y aseguran que si bien es cierto la resistencia
disminuirı́a la tendencia general no cambiarı́a. Notar en la Figura 5.10 lo empinado
de la curva de 0.1 MPa para bajos números de ciclos, lo cual usual en arenas densas.
En la medida que aumenta el confinamiento hacia 5 MPa las curvas de resistencia
van disminuyendo la pendiente para bajos números de ciclos, lo cual corresponde a
la respuesta de arenas sueltas. Sin embargo, Hyodo et al. (2002) no dejan en claro
en el gráfico de resistencia cı́clica los rangos de resistencia o número de ciclos para
los cuales ocurre rotura de partı́culas.
Sakai et al. (2003) señala que está demostrado que la carga de tráfico en cami-
nos con terraplenes bajos puede ser superior a la carga estática. Ellos indican que en
la práctica japonesa se usa un modelo de carga incremental equivalente a la carga
inducida por el tráfico para el caso de caminos construidos sobre terraplenes que
sobreyacen depósitos blandos, todo ello para estimar el asentamiento debido a las
cargas de tráfico. Debido a que los mecanismos de asentamiento inducidos por el
tráfico son complejos a causa principalmente del drenaje se han propuestos métodos
para modelar la subrasante en condiciones parcialmente drenadas (e.g. Hyodo et al.,
1992).
Sakai et al. (2003) realizaron una investigación con la arcilla limosa de Saga, cu-
yas propiedades geotécnicas están resumidas en la Tabla 5.1. En la Figura 5.11
muestra la deformación axial inducida cı́clicamente, el exceso de presión de poros y
136
Tabla 5.1: Propiedades de la arcilla limosa del aeropuerto de Saga, Japón (Sakai et
al., 2003)
wn , % wL , % IP, % ei Cc σy0 , kPa d34 , µm d48 , µm
71 63 32 1.81 0.89 32 5 74
wn : humedad natural, wL : lı́mite lı́quido, IP: ı́ndice de plasticidad, ei : ı́ndice de vacı́os
inicial, Cc : ı́ndice de compresión, σy0 : tensión de fluencia, d34 y d48 : diámetros por los
cuales pasa el 34 % y el 48 % de la fracción de arcilla y limo respectivamente
Se puede observar que las curvas de deformación axial a , en ensayos bajo cargas
cı́clicas tanto parcialmente drenados como no drenados, aumentan monotónicamente
con el número de ciclos de carga. El incremento de a bajo condiciones parcialmente
drenada es menor debido a la disipación de exceso de presión de poros durante las
cargas cı́clicas. El exceso de presión de poro generado junto con el disipado mos-
trado en la Figura 5.11b, indica que los efectos de drenaje causaron un máximo en
la curva de exceso de presión de poros bajo condiciones parcialmente drenadas. Las
dos curvas muestran un rápido incremento inicial del exceso de presión de poro, o
sea en los primeros ciclos de carga. En los ensayos cı́clicos parcialmente drenados la
curva de deformación volumétrica v está asociada con la disipación del exceso de
presión de poros, como se muestra en la Figura 5.11c.
Sakai et al. (2003) utiliza un modelo propuesto por Hyodo et al. (1988), el cual
simula la generación y disipación del exceso de presiones de poro bajo condiciones
137
cı́clicas parcialmente drenadas. El modelo fue construido en base a resultados de en-
sayos triaxiales y establece una igualdad arbitraria entre la variación del exceso de
presión de poro generada en condiciones no drenadas (∆u0p )N y la variación (∆up )N
obtenida en condición parcialmente drenadas. El subı́ndice p hace referencia a valo-
res peak o máximos de presión de poros. Un esquema de los resultados del ensayo es
mostrado en la Figura 5.12. El exceso de presión de poros durante ensayos triaxiales
Figura 5.12: Procedimiento de evaluación del comportamiento del suelo bajo cargas cı́clicas
en condiciones parcialmente drenadas (Sakai et al., 2003)
cı́clicos parcialmente drenados sufre una variación ∆uc a través de una trayectoria
A’C, durante un intervalo de tiempo ∆t. Los elementos del suelo sometidos a una
tensión de corte cı́clica no drenada provoca un exceso de presión de poros ∆u0p en
una trayectoria A’B’ ≡ AB. Suponiendo que el proceso de generación de exceso de
presión de poros y su disipación sigue el recorrido A’B’C, el exceso de presión de
poros disipada ∆ud = ∆u0p + ∆uc es disipada (valga la redundancia) parcialmente
durante un perı́odo de carga ∆t. La magnitud de la presión de poros ∆u0p durante
el ensayo de carga cı́clico bajo condiciones parcialmente drenadas puede verse afec-
tada tanto por cargas aplicadas previamente como por la deformación volumétrica
y también por la disipación y la distribución del exceso de presión de poros. Sin
embargo, es difı́cil evaluar los efectos en el cambio en la generación de exceso de
presión de poros ∆u0p . La hipótesis de ∆u0p = ∆up propuesta por Hyodo et al. (1988)
y utilizada por Sakai et al. (2003) para interpretar y comparar resultados de ensayos
hay que verlo como una simplificación.
138
lidad volumétrica durante carga y descarga. Se puede asumir que el coeficiente de
compresibilidad volumétrica de una arcilla bajo recarga es ligeramente mayor que
bajo descarga y disminuye con el números de ciclos en el modelo unidimensional de
consolidación cı́clica, el cual es diferente al de consolidación estática. A partir de los
supuestos anteriores Sakai et al. (2003) plantea que los efectos de las cargas cı́clicas
sobre la deformación volumétrica de suelos en ensayos parcialmente drenados puede
expresarse en términos del incremento de la deformación volumétrica ∆v en función
de la disipación del exceso de presión de poros ∆ud durante un intervalo de tiempo
∆t como sigue:
∆v = mvr ∆ud = χN ζ m∗vr ∆ud (5.2)
donde la compresibilidad del suelo m∗vr es definida como el coeficiente de compresi-
bilidad volumétrica en el proceso de recomprensión post-cı́clico, N es el número de
ciclos, χ y ζ son parámetros experimentales donde χ > 1 y ζ < 0.
Los efectos del exceso de presión de poros generados por las cargas cı́clicas se pueden
incorporar en un análisis de consolidación unidimensional para evaluar el efecto de
drenaje por ejemplo, donde la ecuación de consolidación es expresada como (Booker
et al., 1976):
∂u kr ∂ 2 u ∂ 2u
−ϕ= = c vr (5.3)
∂t mvr γw ∂z 2 ∂z 2
donde u es el exceso de presión de poros, cvr es el coeficiente de consolidación, kr es
el coeficiente de permeabilidad, mvr es el coeficiente de compresibilidad volumétrica
y γw es el peso unitario del lı́quido que fluye, en este caso del agua. Estos coeficientes
se determinan a partir de los resultados de recomprensión post-cı́clico. Al asumir
que ∆u0p = ∆up se tiene que el término de la constante ϕ se expresa en función del
tiempo como:
∂u0p dN ∂up dN
ϕ= = (5.4)
∂N dt ∂N dt
donde dN/dt corresponde a la frecuencia de carga. Para definir un estado de falla se
puede adoptar un cierto nivel de deformación axial máxima, por ejemplo del 10 %.
Si se adopta este criterio es posible definir una proporción llamada de tensión cı́clica
máxima Rf ,
qcy − qs
Rf = (5.5)
p0c0
donde qs es la tensión desviadora base o sobre la cual se agrega la tensión desviadora
cı́clica o amplitud qcy y p0 c0 es la tensión efectiva media al inicial, antes de aplicar la
carga cı́clica. Al graficar Rf en función del logaritmo del número de ciclos necesarios
para alcanzar la falla Nf , de acuerdo a la definición adoptada de a = 10 % por
ejemplo se obtiene un conjunto de puntos que pueden interpolarse por medio de la
139
siguiente expresión.
Rf = a(Nf )b (5.6)
De acuerdo a los datos proporcionados por Sakai et al. (2003), los valores de las
constantes son aproximadamente a = 1.60 y b = -0.045. La expresión que mejor se
ajusta a las curvas de up /uf en función de N/Nf viene dada por:
up 4
= α1 (5.7)
uf
N
πarctan Nf
(N/Nf )1/α−1
∂up 4uf
= (5.8)
∂N απNf 1 + (N/Nf )2/α
Figura 5.13: Razón de tensión cı́clica qcy /p0c0 bajo condiciones parcialmente drenadas: (a)
razón de exceso de presión de poros máxima up /σ30 0 y (b) deformación volumétrica cı́clica
140
drenado, tal como se muestra en la Figura 5.13, está fuertemente influenciado por
la razón de tensión cı́clica qcy /p0c0 . El valor del coeficiente de compresibilidad vo-
lumétrica mvr se determina por medio de la ecuación (5.2) usando m∗vr = dvr /dur
y basándose en los resultados de los ensayos de reconsolidación postcı́clico para ası́
calcular el cambio volumétrico en ensayos cı́clicos parcialmente drenados. En ensayos
de reconsolidación postcı́clico, la deformación volumétrica vr se correlaciona con la
magnitud de la razón de exceso de presión de poros ur /p0c0 , la cual es desarrollada
durante el ensayo cı́clico no drenado, como se muestra en la Figura 5.14a. Los cur-
vas calculadas fueron propuestas por Yasuhara et al. (1991), las cuales se pueden
expresar de la siguiente manera:
αc cs 1
vr = log (5.10)
1 + ec 1 − ur /p0co
0,434αc cs
m∗vr = (5.11)
(1 + ec )(1 − up /p0c0 )p0c0
141
Figura 5.14: (a) Relación entre la deformación volumétrica postcı́clica vr y la razón de
exceso de presión de poros ur /p0c0 en ensayos de reconsolidación postcı́clico y (b) variación
del coeficiente de compresibilidad m∗vr obtenida de la ecuación (5.11) bajo condiciones
cı́clicas parcialmente drenadas (Sakai et al., 2003)
0
Figura 5.15: Coeficiente de consolidación cvr en función de la tensión vertical efectiva σ10
(Sakai et al., 2003)
142
Una de las conclusiones obtenidas del trabajo de Sakai et al. (2003), a partir del
uso del modelo que incorpora condiciones parcialmente drenadas en su formulación
numérica, es que los valores de deformación volumétrica aumentan con la distancia
de drenaje, o en otras palabras con el espesor del estrato que drena. Otra conclusión
es que el tiempo de carga y el periodo al cual la carga es aplicada son factores impor-
tantes que afectan la magnitud de la deformación volumétrica o sea el asentamiento.
Estas conclusiones son bastante lógicas y lo que se necesita es evaluar para cada caso
es el tipo de camiones en cuando a su peso y frecuencia junto con las propiedades
geotécnicas del suelo de fundación.
143
Capı́tulo 6
El fenómeno de licuación
El término licuación, acuñado por Mogami y Kumo (1953), es uno de los tópicos de la
Dinámica de Suelos al que más se le ha prestado atención en las últimas décadas, esto
debido a lo interesante, importante, complejo y controversial del fenómeno en si y de
sus efectos que han llegado a ser devastadores. Son innumerables las oportunidades
en que terremotos han causado licuación. En Chile, ya desde la conquista se relatan
testimonios que pueden asociarse a la licuación de suelos. En 1570 un gran terremoto
sacudió a los habitantes de Concepción, ciudad en ese entonces situada donde hoy
se asienta Penco. El Padre Rosales relata lo siguiente en castellano antigüo (Ossa et
al., 1910):
El Miércoles de Ceniza 8 de Febrero, á eso de las nueve de la mañana
un violento temblor de tierra, precedido de un ruı́do atronador, dió en
tierra con todas las iglesias, edificios públicos y casas; hombres y animales
no podı́an tenerse en pie; se abrieron grietas en el suelo, que despedı́an
humo y agua caliente; y como para hacer más horrible la catástrofe, una
inmensa ola invadió la ciudad, convirtiendo la plaza en una laguna en
que nadaban los caballos.
Góngora y Marmolejo relata algo similar (Ossa et al., 1910),
...terremoto tan grande, que se cayeron la mayor parte de las casas y
se abrió la tierra por tantas partes que era admirable cosa verlo; ....por
que veı́an por las aberturas de la tierra salir grandes borbollones de agua
negra y un hedor de azufre pésimo que parecı́a cosa de infierno.
En los terremotos del sur de Chile de 1960 Duke y Leeds (1963) reconocen en las
cercanı́as de la localidad de Alerce a 6 km al norte de Puerto Montt la destrucción
total de medio kilómetro de carretera de hormigón. Ellos elucubran que el relleno
constituyente de la subrasante y sobreyacente a un suelo blando sufrió licuación.
Atribuyen a la licuación de suelos la causa principal de falla de varias fundaciones
144
de edificios de Puerto Montt. Además describen la presencia de pequeños montı́culos
de barro y arena que han sido bombeados desde el subsuelo tanto en la plaza de
armas como junto al Hotel Vicente Perez Rosales en Puerto Montt. Duke y Leeds
(1963) asocian la ocurrencia de este fenómeno de licuación a la presencia de rellenos
no adecuadamente compactados usados principalmente a lo largo de la costanera.
De acuerdo a Duke y Leeds (1963) las fallas de edificios y estructuras más alejados
del borde costero no fueron tan dramáticas. En el Capı́tulo 6 se entregan mayores
antecedentes sobre los terremotos en el sur de Chile de 1960.
145
suelo no cohesivo saturado ha sido dividido en dos grupos: licuación o falla de flujo
y movilidad cı́clica. La explicación del significado de estos dos términos en Dinámica
de Suelos ha sido presentada en la Sección §4.1. Debido a que estos dos conceptos
han sido usados como sinónimos o sin entender su significado en términos prácticos
a continuación se ahonda más en sus definiciones y se entregan ejemplos.
Figura 6.1: Pequeño deslizamiento de flujo a lo largo del borde del lago Merced en San
Francisco en 1957 (Kramer, 1996)
146
La movilidad cı́clica es otro fenómeno que puede producir grandes deformaciones
durante un terremoto. En contraste con la falla de flujo la movilidad cı́clica ocurre
cuando el esfuerzo de corte estático es menor que la resistencia al corte del suelo.
Por lo tanto no existe un problema o daño por falta de resistencia sino por pérdi-
da de rigidez. Las deformaciones producidas por movilidad cı́clica se desarrollan
incrementalmente durante el evento sı́smico. En oposición a la falla de flujo, las de-
formaciones producidas por movilidad cı́clica son causadas tanto por las tensiones
de corte estáticas como cı́clicas. Estas deformaciones han sido denominadas como
propagación lateral o lateral spreading en inglés. La Figura 6.2 muestra como estas
deformaciones ocurren en terrenos con pendientes muy suaves o simplemente planos,
los cuales se deslizan hacia cuerpos de agua. En la presencia de obras civiles, tales
como atracaderos de muelles, tablestacas de encauzamiento de rı́os o estribos de
puentes, si no se consideró adecuadamente en el diseño las solicitaciones sı́smicas,
éstas pueden sufrir daños considerables.
Figura 6.2: Propagacion lateral en un terreno plano junto al rı́o Motagua debido al sismo
de Guatemala en 1976 (Kramer, 1996)
Un caso especial de movilidad cı́clica ha sido llamada licuación superficial por Kra-
mer (1996). Las deformaciones laterales no son muy grandes puesto que están con-
tenidas dentro de una masa de suelo y no existen cuerpos de agua o taludes que
induzcan un deslizamiento. Sin embargo, ello no quita que puedan producirse movi-
mientos caóticos y oscilatorios fuertes durante un sismo y que tal vez no dejen de-
formaciones permanentes o sean éstas pequeñas. La Figura 6.3 muestra un pequeño
montı́culo o volcancito tal como ha sido descrito por los españoles en el terremoto
de 1570 y tal como fue mencionado por Duke y Leeds (1963), dando evidencia de la
147
ocurrencia de ebullición y flujos de agua, arena y barro. Otra caracterı́stica de estas
eyecciones es que pueden ocurrir después que el movimiento del terreno ha cesado.
Además, pueden ocacionar asentamientos verticales no deseados e inundaciones. En
Figura 6.3: Ebullición de arena en campos de arroz después del terremoto de Niigata de
1964
148
Figura 6.4: Departamentos de Kawagishi-cho sufrieron fallas de capacidad de soporte pro-
ducto de la licuación del terreno
este problema, Kramer (1996) sugiere hacerse las siguientes preguntas (notar que
licuación se refiere tanto a falla de flujo como a movilidad cı́clica):
149
6.2.1. Susceptibilidad a la licuación
No todos los suelos son susceptibles de licuar. Si el suelo en un lugar en particular
no es susceptible de licuar la evaluación de riesgo de que el suelo licue no se realiza.
Hay varios criterios por los que la susceptibilidad a la licuación puede ser evaluada
y algunos son diferentes para falla de flujo y movilidad cı́clica. Una primera tarea
es superponer las curvas granulométricas de los suelos a investigar con las bandas
entregadas para suelos licuables (Dowrick, 1977; Koester y Tsuchida, 1988; Yamada,
1995; Koester, 1999; Aydan et al., 2005). En general estas bandas son bastante an-
chas y calzan casi todas las arenas y limos, escapándose solo las arcillas y gravas. Por
lo tanto debe ser tomado como un antecedente más. En términos generales suelos
bien graduados son menos susceptibles a licuar que suelos uniformemente gradua-
dos. Como veremos en los siguientes párrafos, en un suelo bien graduado granos más
pequeños rellenan los espacios existentes entre granos más grandes resultando en un
menor cambio volumétrico, situación clave bajo condiciones no drenadas. Kramer
(1996) sostiene que toda la evidencia obtenida indica que la mayorı́a de las fallas
por licuación han ocurrido en suelos uniformemente graduados.
Otro antecedente a revisar es llamado criterio histórico por Kramer (1996) y que
surge de las conclusiomnes de Youd (1984) a partir de investigaciones en terreno des-
pués de la ocurrencia de terremotos. Youd (1984) señala que frecuentemente donde
antes ha ocurrido licuación ocurrirá nuevamente si las condiciones del suelo y de
napa freática se mantienen iguales.
150
Figura 6.5: Relación entre la distancial epicentral y la magnitud del sismo en relación al
riesgo de licuación (Ambraseys, 1988)
los depósitos fluviales, coluviales y eólicos son los conos aluviales de laderas, planos
aluviales, playas, terrazas y estuarios. Es también importante considerar que depósi-
tos de suelos más antigüos son menos susceptibles de licuar. Ası́ por ejemplo, suelos
del Holoceno (alrededor de 1000 años de edad) son mucho más susceptibles que
suelos del Pleistoceno (alrededor de 10.000 años de edad). Existen además diferen-
cias de susceptibilidad al interios del Holoceno, donde la susceptibilidad disminuye
con el aumento de la edad. Serı́a rara la licuación de depósitos previos al Pleistoceno.
Suelos usados como rellenos y que no han sido compactados siguiendo procedi-
mientos geotécnicos son altamente susceptibles a licuar. Existen innumerables casos
de este tipo, tales como los ocurridos principalmente en puertos donde los terrenos
ganados al mar no han sido suficientemente compactados, por ejemplo existen los
151
casos de los efectos de los terremotos en los puertos de San Antonio 1985, Kobe en
1995 y Antofagasta 1997. Por otro lado existen estructuras geotécnicas construidas
como parte de la producción minera llamados tranques de relaves, los cuales son
construidos con materiales ciclados y si estos materiales son depositados con bajos
niveles de compactación crean una alta susceptibilidad a la licuación (ver sección
§6.4).
Otros parámetros a evaluar son los relacionados con la capacidad que tiene el suelo
de cambiar su volumen, dado que si un suelo tiene una alta capacidad de cambiar
de volumen tendrá también una alta susceptibilidad a la licuación. Anteriormente
se ha establecido la existencia de bandas granulométricas para suelos susceptibles
de licuar. A las caracterı́sticas granulométricas del suelo hay que agregar también el
análisis del tamaño y la forma de las partı́culas.
Tal vez aún exista la creencia entre algunos Ingenieros Geotécnicos de que sólo
las arenas licúan; que en suelos finos no ocurre licuación debido a la imposibilidad
de desarrollar elevadas presiones de poros en exceso y que en suelos gruesos como
gravillas y gravas es imposible el desarrollo y menos mantener un elevado nivel de
presiones de poros en exceso debido a su alta permeabilidad. Todo lo anterior, aun-
que suena lógico y con sentido común ha ido perdiendo poco a poco validez absoluta.
Licuación de limos no plásticos ha sido observado en el laboratorio y en terreno (Is-
hihara, 1984 y 1985; Koester, 1999). Limos con partı́culas gruesas, no plásticos y
sin cohesión están completamente propensos a licuar (Ishihara, 1993). Por otro lado
limos finos con partı́culas planas como hojas possen en general suficiente cohesión
para impedir licuación. Hasta ahora no se descubierto la licuación de arcillas, a pe-
sar de que arcillas sensibles pueden presentar un comportamiento deformacional de
ablandamiento o pérdida significativa de la resistencia con grandes deformaciones
similar a la de un suelo licuable. Suelos finos que satisfacen cada uno de los siguientes
cuatro criterios Chinos (Wang, 1979) pueden ser considerados susceptible a perder
resistencia de forma significativa:
Fracción más fina de 0,005 mm ≤ 15 %
Lı́mite lı́quido, wL ≤ 35 %
Humedad natural wn ≥ 0,9 wL
Índice de fluidez ≤ 0,75
Finn et al. (1994) han propuestos ciertos cambios a los valores presentados para
152
tomar en cuenta las diferencias en la práctica China y Estadounidense, haciendo
disminuir la fracción más fina a 5 %, aumentando el lı́mite lı́quido en 1 % y aumen-
tando la humedad natural en en 2 %. Estos cambios han sido empleados por el cuerpo
de Ingenieros del Ejército Estadounidense en el estudio del suelo de fundación limo
arcilloso de la presa Sardis (Kramer, 1996).
Licuación de gravas es un tópico que ha tenido que ser abordado por la comuni-
dad geotécnica. Kramer (1996) entrega referencias de desde 1966 hasta 1994 sobre
autores que han observado licuación de gravas tanto en terreno como el laboratorio.
Evans y Harder (1993) han publicado una lista de casos donde ha habido licuación
de gravas mayoritariamente en presas. El estudio en laboratorio es dificultoso por
el tamaño necesario de los equipos para ensayar muestras representativas de grava.
Evans y Rollins (1999) hacen notar la fuente de error que induce el efecto de pe-
netración de la membrana en los ensayos triaxiales. De no considerarse el efecto de
penetración de membrana en la probeta con gravas, la resistencia cı́clica aumenta
considerablemente. La explicación de por qué gravas sufren licuación es la presencia
de estratos impermeables, los cuales crean condiciones no drenadas e impiden la
disipación del exceso de presiones de poros en el estrato de grava.
153
tensiones, usualmente el desviador de tensiones dividido por la tensión de confina-
miento efectiva inicial σd /(2σc0 ). La razón de resistencia cı́clica (CCR por su sigla
en inglés, Cyclic Resistance Ratio) corresponde entonces a la razón de tensiones
σd /(2σc0 ), la cual puede ser medida en el laboratorio por medio de ensayos triaxiales
cı́clicos. Por otro lado, el Ingeniero necesita determinar la razón de tensiones que
ocurrirá en el terreno para un determinado terremoto esperado de acuerdo a los
criterios de diseño existentes para la zona o región en estudio. Existen dos maneras
de abordar la determinación de esta razón de tensiones en el terreno.
154
de la derecha se cancelan con los de la izquierda. En estricto rigor no es tan ası́
dado que si existe un empuje activo sobre el lado derecho existirá un empuje pasivo
sobre el lado izquierdo y por lo tanto no se canceları́an. Debido a que el bloque
dista mucho de ser rı́gido, especialmente para un suelo posible de licuar, se deben
considerar deformaciones en el bloque de suelo y de esta manera la aceleración en
la base resulta menor que amax en la superficie. Para resolver este problema Seed
e Idriss (1971) introdujeron un factor de corrección rd obtenido a partir de análisis
dinámicos.
τreal 1 − 0,025z menor
rd = = (6.2)
τrı́gido 1 − 0,015z promedio
donde z es la profundidad en metros. La Figura 6.6 muestra el rango de valores
Figura 6.6: Estimación del factor de reducción de la tensión cı́clica de corte con la profun-
didad del suelo.
155
dos primeras partes pueden ser ajustadas por medio de las siguientes lı́neas rectas:
1 − 0,00765z 0 m < z < 9,15 m
rd = (6.3)
1,174 − 0,0267z 9,15 m ≤ z ≤ 23 m
De esta manera, la expresión de la razón de tensiones cı́clicas CSR (6.4) debe com-
pararse con la resistencia cı́clica CRR = σd /(2σc0 ) para establecer cual supera a la
otra. Notar que la expresión (6.4) no está considerando el número de cı́clos de carga
ni la irregularidad de un registro de aceleraciones sı́smico y por ende de un registro
de tensiones de corte. La expresión (6.4) está simplemente aplicando un valor fijo de
aceleración máxima amáx correspondiente a un sismo de magnitud por ejemplo 7.5,
el cual repite las solicitaciones de corte 10 veces por ejemplo, pero si el sismo es de
magnitud 6.5 las repeticiones de carga serı́an menores, de 4 veces por ejemplo.
A partir de la Figura 6.8 es posible obtener valores de Neq para la media de los
dados graficados en función de la magnitud Richter del sismo, lo cual aparece en la
Tabla 6.1 complementado con valores dados por Seed e Idriss (1982) para valores de
magnitud Richter.
Towhata (2008) plantea que no sólo el número de ciclos sino también otros fac-
tores deberı́an ser considerados para comparar la razón de tensión de corte cı́clica
de terreno τ /σv0 con la razón de tensión de corte cı́clica de laboratorio σd /σc0 . Él
156
Tabla 6.1: Número equivalente de ciclos
Magnitud Richter Número de ciclos
5.25 2-3
6 5-6
7 10
7.5 15
8 20
8.5 26
Pese a los esfuerzos realizados por incorporar factores de corrección para comparar
con mayor certeza los datos obtenidos en el laboratorio con los de terreno, se con-
tinúa usando el método simple y tal vez algo arbitrario del 65 %. Para calcular la
amplitud de la tensión de corte cı́clica a una determinada profundidad, en un terreno
157
plano o levemente inclinado Seed e Idriss (1971) proponen la siguiente expresión:
amax
τcyc = 0, 65 σv rd (6.6)
g
Definiendo la magnitud y el tipo de terremoto es posible establecer el número de
ciclos de carga y amáx , con estos datos se puede calcular τcyc para cada profundidad
z, dado se puede calcular σv y rd .
Figura 6.8: Número equivalente de la tensión cı́clica uniforme, para terremotos de diferentes
magnitudes.
158
resistencia a la penetración normalizada y promedio (N1 )60 en el estrato potencial-
mente licuable. Los puntos representan casos de licuación, licuación marginal y no
licuación alrededor del mundo basado en efectos visibles de ebullición o volcancitos,
deslizamientos laterales, grietas y asentamientos. Notar que la Figura 6.9 contempla
solo sismos de magnitud Richter 7.5, arenas limosas, una tensión de sobrecarga de
100 kPa y una superficie del terreno plana. La última condición se refiere a la no
presencia de tensiones de corte estáticas sobre planos potenciales de falla. A pesar
de que hay algunos puntos que escapan a la tendencia o lı́mites dados por las lı́neas
de mejor ajuste, estas lı́neas deben ser consideradas como un lı́mite inferior de CSR
y por lo tanto CSR pudiera ser mayor. La manera de obtener (N1 )60 está detallada
en la sección §??.
Figura 6.9: Relación entre la tensión cı́clica causada por la licuación en un suelo arenoso
y, los valores entregados por un ensayo de penetración estádar (N1 )60 , para un terremoto
de M=7,5
159
El uso de gráficos empı́ricos como el mostrado en la Figura 6.9 ha permitido es-
timar, no sin difilcultades, el potencial de licuación de terraplenes, presas de relaves
y sus suelos de fundación. Las dificultades surgen producto de que la tensión de
sobrecarga es mucho mayor a 100 kPa y las tensiones de corte estática sobre planos
potenciales de falla son considerables. Es ası́ como Finn (1996) recoge las proposi-
ciones de ICOLD (International Commission on Large Dams) y NCEER (National
Center for Earthquake Engineering Research) y plantea la siguiente expresión de la
razón de resistencia cı́clica crı́tica CCRR (Critical Cyclic Resistance Ratio):
donde CRRR se toma del gráfico τav /σc0 - (N1 )60 , Kσ es el factor de tensión de so-
brecarga, Kα es el factor de tensiones de corte estáticas y Km considera el efecto
de una magnitud Richter distinta de 7.5. Finn (1996) señala en base a resultados
1,2
Finn (1997)
0,8
Kσ 0,6
0,2
0
0 200 400 600 800 1000 1200
Tensión de confinamiento efectiva σ'c, kPa
Figura 6.10: Factor de corrección Kσ propuesto por Finn (1996) y Seed y Harder (1990)
160
El aumento del nivel de tensiones de corte estáticas pueden tener un efecto de-
tonante en la vulnerabilidad de un suelo a generar cı́clicamente exceso de presión
de poros, lo cual puede desencadenar en el inicio de licuación. La presencia de ten-
siones de corte estática (α > 1) en suelos extremadamente sueltos, es decir aquellos
que se contraen bajo carga monotónica, aumenta notablemente la vulnerabilidad de
licuación debido a que la baja rigidez del suelo induce una acumulación de defor-
maciones de corte, lo cual repercute en el aumento del exceso de presión de poros.
Por el contrario, en suelos muy densos, aquellos que se dilatan bajo solicitaciones de
corte monotónicas, la presencia de tensiones de corte estáticas puede conducir a la
disminución de la presión de poros durante cada ciclo de carga. La Figura 6.11(a)
presenta una versión para obtener Kα propuesta por Harder y Boulanger (1997), la
cual sigue la presentada por Boulanger et al. (1991), pero que difiere al menos vi-
sualmente a la propuesta por Seed y Harder (1990). La Figura 6.11(a) deja en claro
que Kα aumenta cuando los valores de (N1 )60 son relativamente altos y que por el
contrario Kα disminuye cuando los valores de (N1 )60 son bajos. Notar que el gráfico
de la Figura 6.11(a) es válido sólo para suelos con tensiones iniciales de sobrecarga
de 300 kPa. Para tensiones de sobrecarga mayores, la dilatación de suelos densos
disminuye o desaparece e incrementa aún más la contracción de suelos sueltos, lo
cual puede invertir los resultados mostrados en la Figura 6.11(a). No resulta claro
todavı́a como solucionar este problema, por lo tanto es un tema que deberı́a ser
estudiado. La presencia de tensiones de corte estáticas inducidas principalmente por
gravedad y geometrı́a existente antes y después de un sismo tiene el efecto de seguir
exitaciones cı́clicas. La Figura 6.11(b) muestra esquemáticamente que la tensión de
corte bajo una superficie plana es cero y que en cambio en el caso de un elemento de
suelo en o bajo una superficie inclinada la tensión de corte no es cero. El parámetro
usado para estimar la relativa importancia de esta tensión de corte es:
τh
α= (6.8)
σv0
La Tabla 6.2 muestra los valores del coeficiente de corrección Km para convertir
la razón de resistencia cı́clica para M = 7.5 correspondientes a un valor dado de
161
plane as
CSReq,α >0 = CSReq,α =0 / Kα [Eq. 22]
[Eq. 20] This has significant potential advantages with regard to
prediction of liquefaction-induced displacements and
stresses can have an deformations, as discussed later in parts of Section 5.
of the soil to cyclic
ering or initiation of Finally, it should be noted that “slopes” are not the only
s that are contractive source of non-zero static driving shear stresses. Non-zero α
nce of initial static
gnificantly increases 2.0
cyclic pore pressure
ccumulation of shear σvo’<3 tsf
further pore pressure
Dr = 55~70%
1.5 (N1)60 ~14-22
~
163
La siguiente expresión corresponde al mejor ajuste de la curva para un porcentaje
de finos menor al 5 % mostrada en la Figura 6.9.
CSRM =7,5 = 1,48 · 10−8 (N1 )660 − 112,38 · 10−8 (N1 )560 + 3193,52 · 10−8 (N1 )460
−0, 0004086195(N1 )360 + 0, 0021974082(N1 )260
+0, 0078156121(N1 )60 + 0, 0000470095 (6.10)
La expresión (6.10) es válida para (N1 )60 ≥5, para valores menores a 5 se recomienda
asumir CSRM =7,5 = 0.05. La variación de la tensiónEVALUACIÓN
de corteDEL POTENCIAL DE LICUACIÓN
cı́clica
Tensión de corte τ, kPa FS
0 20 40 60 0,0 1,0 2,0 3,0
0 0
10 10
15 15
tensión resistente
20 20
a la licuación licúa no licúa
tensión inducida τcyc,L
por el sismo τcyc
25 25
(a) (b)
Figura 6.12: (a) Zonas que licúan a partir de un gráfico de tensiones versus profundidad
y (b) factor de seguridad versus profundidad
τcyc,L CSRL
F SL = = (6.11)
τcyc CSR
Una vez conocido CSRL y la variación de la tensión vertical efectiva según la pro-
fundidad del suelo en estudio, la tensión cı́clica requerida para iniciar la licuación
puede ser calculada según la siguiente expresión matemática:
0
τcyc,L = CSRL σv0 (6.12)
La Figura 6.12(a) permite establecer el inicio de la licuación en determinadas zonas
desde el punto de vista de las tensiones de corte cı́clicas. Ello da al análisis un signi-
ficado fı́sico, sin embargo, también se podrı́a considerar un análisis en términos de
164
la razón de tensiones de corte cı́clicas CSR y CSRL , las cuales también representan
la solicitación sı́smica y la resistencia a la licuación del suelo. Algunos Ingenieros
prefieren este último procedimiento dado que los valores varı́an en rangos mucho
más pequeños que los valores de las tensiones de corte cı́clicas. La Figura 6.12(b)
muestra la variación del factor de seguridad con la profundidad. El concepto de
factor de seguridad contra la licuación es simplemente el resultado de los análisis
anteriormente descritos, por lo tanto que el factor de seguridad F SL sea mayor a 1
significa que se espera que el terreno licúe, dado que la tensión cı́clica inducida por
el terremoto es mayor o igual a la tensión cı́clica necesaria para iniciar la licuación.
Los proyectos mineros que consideran enormes presas de relave forman hoy en dı́a
parte de los diseños de minas ya que han probado ser una solución rasonable. Es por
ello que hoy existen presas de relave en funcionamiento de hasta 150 m de alto y
165
que pueden almacenar más de un billón de de toneladas de material. Incluso, existen
proyectos para construir presas de más de 220 m de altura (Campaña et al., 2007).
Es importante darse cuenta que las presas de relave son depósitos de residuos mi-
neros sin ningún valor para las mineras y por lo tanto ellas destinan los mı́nimos
recursos posibles para su contı́nua construcción denominada operación. Ası́ cualquier
sobre diseño de la presa no reporta ningún beneficio, pero por otro lado un subdi-
seño puede ocacionar fallas en la presa lo cual ha traı́do históricamente resultados
catastróficos con pérdidas de vidas, bienes materiales y daño al ambiente.
Otro punto a considerar es el hecho que las presas de relave quedarán por mu-
cho tiempo después que las actividades mineras hayan terminado. Este periodo de
tiempo, denominado abandono de mina y por ende de la presa de relave, ha intro-
ducido un gran desafı́o a la Ingenierı́a Geotécnica en su capacidad de predecir los
efectos de futuros eventos sı́smicos sobre materiales que tienden a variar sus pro-
piedades geomecánica con el tiempo. Debido al tipo de material utilizado y a los
métodos constructivos a veces no adecuados han llevado a la ocurrencia de licuación
en presas de relave y a la falla de algunas de ellas. Es por ello que es fundamental
en el estudio de estabilidad sı́smica de presas de relave la evaluación del potencial
de licuación.
166
Figura 6.13: Falla de la presa de relaves Barahona (Agüero, 1929)
Para demostrar que estas fallas no son exclusivas de Chile, a continuación se describe
el caso de la falla de dos presas de relave de la mina de oro Mochikoshi en Japón.
Las fallas ocurrieron producto del sismo del 14 de enero de 1978. La presa 1 colapsó
alrededor de 10 segundos después de ocurrido el sismo, involucrando el vertido de 60
mil metros cúbicos de lamas. La presa 2 falló 24 horas después de ocurrido el sismo
cuando ya no habı́a ninguna replica; un total de 3 mil metros cúbicos de material
fluyeron a lo largo de 240 m. La sección transversal de las presas 1 y 2 antes y
después de la falla se muestra en la Figura 6.15, en este caso el relave quedó en la
cubeta con una pendiente de aproximadamente 8º hacia el valle (Ishihara, 1984).
167
detalles sobre estas fallas ver Cruz et al. (1988) y Castro y Troncoso (1989).
Figura 6.15: Falla de la presa de relave Mochikoshi. (a) Presa 1 y (b) presa 2 (Ishihara,
1984).
Estos son sólo algunos ejemplos de casos de falla ocurridos en Chile y Japón, para
mayor información sobre otros casos especialmente de China, EEUU y Canadá y
análisis sı́smico ver Finn (1996).
168
de un suelo saturado no cohesivo. Tal como ya se ha explicado en la sección §4.1
estos dos fenómenos son mobilidad cı́clica y licuación o falla de flujo. Casagrande
(1975) propuso el concepto de movilidad cı́clica para referirse al fenómeno donde la
carga cı́clica genera un incremento del exceso de presiones de poros, el cual causa
una reducción de la rigidez del suelo.
Las Figuras 6.16(a) y 6.16(b) muestran resultados de ensayos tı́picos para arenas
densas y sueltas respectivamente. En ambos casos el suelo no pierde resistencia sino
rigidez ya que en cada ciclo se incrementan las deformaciones, lo cual es denomi-
nado degradación de rigidez. Una manera de ver reflejada la acción del incremento
del exceso de presiones de poros es la generación de fuerzas de flujo o filtración,
las cuales inducen un flujo hacia arriba. Este flujo puede transportar partı́culas de
suelo hacia la superficie generando ebullición de arena con su tı́pica forma cónica a
la cual se le denomina volcan (ver Figura 6.3. Durante un sismo, el nivel alcanzado
por el suelo debido a la movilidad cı́clica puede llegar a ser inaceptable para algunas
estructuras y en consecuencia, este fenómeno puede acarrear serios daños. El análisis
169
El segundo fenómeno es el de licuación. Casagrande (1975) propuso el término de
licuación o falla de flujo del suelo para definir el fenómeno donde un suelo pierde
repentı́namente su resistencia al corte, ocacionando en unos pocos minutos grandes
deformaciones. Como se ha visto en los ejemplos mostrados en la sección §6.4.1, el
suelo arrastrado por estas fallas repentinas tiende a alcanzar pendientes muy planas
en ángulos que van de los 1º a 8º. Es importante señalar que este tipo de fallas puede
ser gatillada no solo por eventos sı́smicos sino que también por cargas lo suficien-
temente rápidas como para generar condiciones no drenadas, por ejemplo, grandes
explosiones o deslizamientos de grandes masas de suelos que impactan sobre otros
depósitos de suelos.
La Figura 6.17 muestra resultados experimentales realizados por Castro (1969) bajo
carga controlada en ensayos triaxiales no drenados. Se puede observar que antes de
los 14 minutos la curva tensión deformación se incrementa monotónicamente hasta
llegar a un máximo a una deformación axial de aproximadamente 0.5 %. La curva
de exceso de presión de poros también aumenta peligrósamente por muy poco por
debajo del desviador de tensiones. A los 14 minutos ocurre un colapso repentino de
la arena suelta en menos de 1 segundo (0.6 s), desarrollándose una deformación del
20 % y reduciendo la resistencia al corte a un valor mı́nimo y constante.
Figura 6.17: Curva de tensión y presión de poros entregada por una muestra de arena poco
densa en un ensayo triaxial no drenado con carga controlada.
170
A partir de este resultado experimental es claro asociar licuación o falla de flujo
con una gran pérdida de resistencia al corte, lo cual no significa alcanzar una re-
sistencia al corte cero o una tensión efectiva igual a cero. Resulta clave analizar el
notable aumento del exceso de presión de poros durante y después de la aplicación
de carga, llegándose a un valor final constante de alrededor de un 95 % de la tensión
efectiva inicial. Notar nuevamente el hecho que durante la falla de flujo la tensión
de corte que puede resistir el suelo alcanza un valor mı́nimo constante cuando este
mismo suelo se deforma contı́nuamente. Al mismo tiempo la presión de poros y por
lo tanto la tensión efectiva también permanecen constantes durante la falla de flujo.
Este particular estado tensional y deformacional del suelo ha sido referido por Pou-
los (1981) como el estado estacionario de deformación. Con respecto a la estructura
interna final del suelo Verdugo (2005) plantea que el estado estacionario de defor-
mación se alcanza sólo después que la orientación de todas las partı́culas de suelo
ha llegado a una condición estadı́stica de estado estacionario. Algo por cierto difı́cil
de evaluar y por lo tanto de ı́ndole conceptual. Además, él agrega que el estado
estacionario se alcanza después que toda rotura de partı́culas si es que ocurre se ha-
ya llevado a cabo y que la tensión de corte y la deformación se mantengan constante.
Poulos (1981) señaló que el estado estacionario se logra para una condición de de-
formación bajo velocidad constante. Sin emabargo, Verdugo (2005) señala que tal
condición no es necesaria dado que en el experimento de Castro (1969), los ensayos
triaxiales fueron realizados bajo control de carga, donde después de alcanzar la falla
de la muestra el peso muerto aplicado (carga incremental aplicando pesos) indujo
una aceleración de la muestra durante su colapso. Ası́ Verdugo (2005) concluye que
el estado estacionario se puede alcanzar bajo cualquier velocidad de deformación o
carga.
Las Figuras 5.5(a) y 5.5(b) muestran los resultados de ensayos triaxiales no dre-
nados realizados en muestras de arenas con el mismo ı́ndice de vacı́os después de
ser consolidadas. Se puede concluir que independiente del estado inicial de tensiones
(confinamiento) todas las muestras terminan en un estado último similar o estado
estacionario no drenado. Es importante recalcar que una respuesta contractiva de
un suelo que sufre una pérdida de resistencia es sólo posible cuando la densidad y el
confinamiento iniciales dejan al suelo muy por sobre la lı́nea de estado estacionario
definida en el plano e − p. Por lo tanto, sólo en aquellas condiciones iniciales el suelo
es susceptible de sufrir una falla de flujo. Incluso bajo la presencia de tales condicio-
nes de colapso potencial, se necesita una condición adicional para que ocurra falla
de flujo. Las cargas permanentes actuantes o tensiones de corte estáticas iniciales
deben ser mayores a la resistencia no drenada en estado estacionario.
171
6.4.3. Mobilidad cı́clica y efecto de envejecimiento
Ha sido reconocida la tendencia de la resistencia a la licuación a aumentar con la
edad de los depósitos. Este fenómeno se asocia a la generación de cementación u
otros tipos de unión entre granos y moléculas de suelo en contacto. Esto tiene par-
ticular relevancia en el caso de relaves debido a su pasado metalúrgico y minero. De
esta manera los relaves son propensos a sufrir reacciones quı́micas generando vı́ncu-
600 J.H. Troncoso, E. GarceÂs / Soil Dynamics and Earthquake Engineering 19 (2000) 595±601
doble amplitud de deformación tiendeyoungera ones. This trend is consistent with other
incrementarse por
evidences of evolution of structural properties, with un Properties of Soils. Thanks are also extended to the Japan
fsctor de 3.5, 2.4 (JICA)
International Cooperation Agency y 2and to the Depart-
gains in shear strength and cyclic strength with time. ment of Structural and Geotechnical Engineering of the
para las muestras de 30, 5 y 1 año de Therefore,
sucesiva a designdepositación
for the abandonment of respectivamente.
these Catholic University of Chile, which have sponsored a
structures should take into account the changes in joint study on Earthquake Engineering, including provision
dynamic properties of the constituent tailings with and installation of accelerograph stations and equipment for
time, in order to achieve more realistic predictions of wave propagation tests. The valuable support of the mining
the static and dynamic behaviour, and more adequate companies who authorised the performance of soil tests in
and economical designs. tailings dams is greatly appreciated.
La Figura 6.18(b) muestra los datos obtenidos por Troncoso y Garcés (2000) en
relación al aumento de la rigidez de un suelo de relave a lo largo de los años. Ellos
172
ajustaron a los datos la siguiente curva:
p
G = 117,24t0,67 σv0 8 años ≤ t ≤ 41 años (6.13)
donde el módulo de corte G y σv0 se expresan en kg/cm2 y t en años.
Figura 6.19: Efecto de finos plásticos bajo tensiones cı́clicas en tailings arenosos (Troncoso
et al., 1985)
173
Verdugo (2005) extiende el estudio del efecto del porcentaje de finos y estructura de
muestras de relave remoldeadas y no perturbadas. Para ello, él ensaya muestras de
una arena de relave depositada en la presa, la cual presenta un 17 % de finos después
de pasar por el proceso de ciclonado. Parte de estos finos fueron tamizados por la
malla #200 para obtener finos no plásticos. Otra parte de la arena de relave fue
lavada obteniéndose arena limpia. A partir de estos materiales fueron creadas dos
mezclas con 9 % y 23 % de finos. Muestras de relave no perturbado fueron extraı́das
de una calicata de dos metros de profundidad. La Figura 6.20(a) muestra las curvas
granulométricas de los diferentes grupos de suelos ensayados y la Figura 6.20(b)
muestra los ı́ndices de vacı́o máximo y mı́nimo medidos de las mezclas de suelos. Se
obtuvo un valor promedio de la gravedad especı́fica de 2.75.
(a) (b)
Figura 6.20: (a) Curvas granulométricas y (b) ı́ndices de vacı́os mı́nimos y máximos (Ver-
dugo, 2005)
La Figura 6.21(a) muestra las lı́neas de estado estacionario, donde se puede obser-
var la tendencia prácticamente lı́neal y paralela entre ellas. Además es posible notar
que las lı́nea bajan en la medida que aumenta el contenido de finos no plásticos,
174
sugiriendo que la mayor presencia de finos no plásticos induce un comportamiento
más contractivo de las mezclas. Verdugo e Ishihara (1996) introdujeron el ı́ndice de
contracción relativa Rc para evaluar el potencial de licuación intrı́nsico.
(emáx )1 − (ess )1
Rc = (6.14)
(emáx )1 − (emı́n )1
donde (emáx )1 , (emı́n )1 y (ess )1 corresponden a los ı́ndices de vacı́os máximo, mı́nimo
y en estado estacionario, todos asociados a una tensiónmedia efectiva de 1 kg/cm2
(0.1 MPa). Los valores estimados de Rc por Verdugo (2005) para los contenidos de
finos no plásticos de 9 %, 17 % y 23 % fueron de 0.2, 0.43 y 0.45 respectivamente.
Estos resultados no hacen más que confirmar el hecho que las muestras se vuelven
más contractivas y por lo tanto con un potencial de licuación intrı́nsico mayor al
aumentar el porcentaje de finos no plásticos.
(a) (b)
Figura 6.21: (a) Lı́neas de estado estacionario de las mezclas y (b) condición de estado
estacionario obtenida de muestras reconstituı́das y no perturbadas de muestras de arena
de relave (Verdugo, 2005)
Para investigar el efecto de la estructura inicial del suelo Verdugo et al. (1995) y Ver-
dugo (2005) comparan los resultados de ensayos ejecutados con muestras cuidadósa-
mente manipuladas (no perturbadas) y muestras reconstituı́das. La Figura 6.21(b)
muestra la lı́nea de estado estacionario obtenida con muestras reconstituı́das y los
puntos obtenidos con las muestras no perturbadas. De esta manera la extrapolación
de la lı́nea de estado estacionario definida por las muestras reconstituı́das tiende a
pasar a través los puntos representativos de las muestras no perturbadas. Esto indica
que la estructura inicial del relave depositado en la presa es bastante homogénea,
pero tal estructura homogénea se pierde una vez que estos relaves sufren deforma-
ciones considerables al llegar al estado último. La Figura 6.22 muestra resultados
de ensayos triaxilaes cı́clicos donde es claro observar la diferencia entre muestras
175
Figura 6.22: Comparación de tensiones cı́clicas en muestras de tailings arenosas ’inaltera-
das’ y reconstituı́das.
En este capı́tulo hemos visto como el aumento del exceso de presiones de poros
puede producir grandes deformaciones. Por lo tanto, respondiendo a este perjudicial
fenómeno, se han desarrollado métodos para reducir este incremento de presiones
de poros en exceso. Kramer (1996) señala que el tema de mejoramiento de suelos ha
176
tenido la particularidad de haber sido desarrollado principalmente por empresas de
ingenierı́a en vez de surgir de instituciones de investigación. Investigaciones y teorı́as
han surgido después de desarrollada la técnica o el método de mejoramiento. Es por
lo tanto un área que está en constante estudio para reducir el empirisismo y por
ello se requiere consultar constantemente la literatura técnica por nuevos equipos
y métodos. Basándose en el mecanismo para mejorar las propiedades de un suelo
se pueden dividir en cuatro categorı́as o técnicas: densificación, refuerzo, inyección
de lechada o grouting y drenaje. Estas técnicas son generalmente combinadas para
resolver uno o varios problemas simultáneamente.
177
Figura 6.23: Compactación dinámica, aeropuerto de Niza, Francia (Ménard Soltraitement)
Los edificios de departamentos aledaños al cerro Chepe en Pedro del Rı́o Zañar-
tu, Concepción, construidos como parte del proyecto de Mejoramiento de la Ribera
Norte, fueron fundados sobre suelos mejorados por compactación dinámica (Poblete,
1997). El galpón que hoy ocupa SODIMAC al lado de Plaza del Trébol en Talcahuano
(originalmente para Home Depot) también consideró el mejoramiento del suelo de
fundación por medio de compactación dinámica (Verdugo, 2001).
178
Vibroflotación
La vibroflotación es un procedimiento desarrollado en Alemania en los años 30 para
la densificación in situ de estratos gruesos de depósitos de suelo granular suelto y se
usó en Estados Unidos aproximadamente 10 años después. El proceso implica el uso
de un vibroflotador, como muestra la Figura 6.24, el cual tiene aproximadamente
2 m de longitud. Este vibroflotador tiene en su interior un peso excéntrico, el cual
genera una fuerza centrı́fuga permitiendo a la unidad vibrar horizontalmente. Este
equipo posee aberturas tanto arriba como abajo por donde el vibroflotador emite
chorros de agua. El proceso de compactación se puede dividir en cuatro etapas, como
179
bia la injección a presión de agua desde la parte inferior a la parte superior del
vibroflotador arrastrando el material granular hacia abajo de la perforación
Etapa 4: el vibroflotador se levanta gradualmente en tramos de aproximadamente
0.3 m y se mantiene vibrando cerca de 30 segundos en cada tramo, proceso que
compacta el suelo al peso unitario deseado
Explosiones
Suelos granulares sueltos también han sido compactados por medio de explosiones.
La densificación por explosión considera la detonación de varias cargas explosivas
180
espaciadas verticalmente de 3 a 6 m de separación en perforaciones o pozos. Los
pozos están espaciados por lo general entre 5 a 15 m de separación y rellenados
antes de la explosión. Para aumentar la eficiencia del proceso de densificación, las
cargas en diferentes profundidades pueden ser detonadas con pequeños intervalos de
diferencia. Inmediatamente después de la detonación la superficie del suelo se levan-
ta y el gas y el agua son expulsados desde grietas y fracturas. El terreno se densifica
producto del asentamiento causado por la disipación de la presión en exceso tanto
del gas como del agua. La eficiencia de esta técnica puede disminuir al repetir las
series de explosiones dos o tres veces, pensando en segundas y terceras detonaciones
ubicadas entre las primeras y segundas detonaciones respectivamente.
Kramer (1996) indica que el uso de explosivos para densificar suelos resulta óptimo
en arenas sueltas que contienen menos de 20 % de limo y menos de 5 % de arcilla.
Pequeñas cantidades de arcilla o lentes de arcilla pueden reducir sustancialmente
la eficacia de la explosión. Densificación con explosivos puede llegar a ser eficaz en
suelos secos, pero los efectos de la tensión capilar y burbujas de gas en suelos parcial-
mente saturados anulan su eficacia. Es por ello que el uso de explosivos se emplea en
suelos saturados. El efecto de onda de choque producido genera licuación temporal,
la cual permite el reordenamiento de granos hacia un estado más denso. El riesgo
de detonar más de una vez es justamente que el suelo pierda la densidad alcanzada
después de una primera detonación. A pesar de que este método es muy económico,
su uso se ve limitado por varias consideraciones:
181
remediar las condiciones naturales de los terrenos y también determinar cuales son
los factores que intervienen para fijar las condiciones de empleo de las inyecciones.
El cemento se usa cada vez más como material estabilizador para suelos, especial-
mente en la construcción de carreteras y presas de tierra. El cemento se usa para
estabilizar suelos arenosos y arcillosos (ver Figura 6.26). El cemento ayuda a dismi-
nuir el lı́mite lı́quido, incrementa el ı́ndice plástico y la manejabilidad de los suelos
arcillosos. Para suelos arcillosos, la estabilización con cemento es efectiva cuando el
lı́mite lı́quido es menor a 45 ó 50 y el ı́ndice plástico es menor a aproximadamente 25.
182
0.5:5) se usa para la cementación a presión de suelos de baja resistencia bajo funda-
ciones de edificios y otras estructuras. La cementación disminuye la permeabilidad
de los suelos e incrementa la resistencia y la capacidad de carga. En el diseño de
fundaciones para maquinarias de baja frecuencia sometidas a fuerzas vibratorias, a
veces es necesario rigidizar el suelo de fundación por cementación incrementando ası́
la frecuencia de resonancia.
183
6.5.3. Técnicas de drenado
Columnas de grava
Las columnas de grava se han utilizado desde los años 50 como una técnica de me-
joramiento de suelos. La primera función de las columnas de grava es mejor las
propiedades mecánicas del suelo. La segunda función es la estabilización del suelo
potencialmente licuable, al comportarse como drenes y disipando ası́ el exceso de
presiones de poros debido a cargas cı́clicas, de forma tan rápida como son generadas
en el depósito de arena.
Para suelos de baja resistencia cı́clica, deformables y por lo tanto con una alta proba-
bilidad a licuar, se pueden utilizar fundaciones profundas (pilotes) o bien mejorando
las propiedades geotécnicas del subsuelo para permitir fundaciones superficiales.
184
terreno antes de la construcción de las fundaciones superficiales.
Las columnas de grava reducen el asentamiento de las fundaciones bajo cargas ad-
misibles y trabajan más efectivamente cuando se usan para estabilizar una gran
superficie donde la resistencia al corte no drenada del subsuelo es baja (entre 10 y
50 kN/m2 ). Las columnas de grava no son tan efectivas cuando se usan para mejo-
rar la capacidad de soporte de fundaciones superficiales (Bachus y Barksdale, 1989).
Las columnas de grava son más efectivas a una profundidad de entre 6 y 10 m, sin
embargo han sido construidas hasta una profundidad de 31 m.
185
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sismógrafos, 58
197