MÓDULO 7:
DEL EGO AL SER
Del ego al ser
ÍNDICE
1 ¿QUE ES EGO? .......................................................................................... 3
2 ¿QUE ES SER? .......................................................................................... 6
3 DEL AMOR CONDICIONADO AL AMOR INCONDICIONAL ..................... 9
4 APEGO Y DESAPEGO ............................................................................. 11
5 RESPONSABILIZARME DE MI MISMO ................................................... 14
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1 ¿QUE ES EGO?
De todas las definiciones que pueda haber sobre el ego, vamos a quedarnos
con la que más se aproxima al tema que queremos tratar:
El ego es una falsa identificación que hace mi mente con algo que yo no soy.
El ego es una falsa identificación que hace mi mente con algo que yo
no soy.
Es un yo artificial, creado por mi mente, basándose en una serie de creencias
propias e impuestas, en etiquetas basadas en comportamientos, en emociones,
sentimientos y pensamientos que no tienen nada que ver con lo que realmente
soy.
¿Qué pasa si vivo desde el ego?
Si vivo mi vida desde la perspectiva del ego ocurre que:
1. Mi mente viaja constantemente del pasado al futuro.
Al ego no le interesa que permanezca en el presente, porque en el presente
deja de tener poder, ya que el ahora es lo único que realmente poseo.
Si soy capaz de estar en presencia, puedo escuchar mi voz interior y sólo en el
momento presente es cuando puedo realmente gestionar mi vida y afrontar
cualquier circunstancia que ocurra en ese momento.
Cuando mi mente viaja al futuro para afrontar alguna situación, lo único que me
provoca es muchísima ansiedad, ya que es imposible afrontar algo que ni
siquiera ha ocurrido, solo en mi imaginación.
2. Vivo en un sufrimiento constante.
Ya que vivir desde el ego supone vivir con miedo: miedo a perder lo que tengo,
a no ser aceptado, a perder a alguien, etc.
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Eso es debido a que nos sentimos vacíos y al llenarnos de cosas externas a
nosotros (posesiones, personas, etc.) cuando las perdemos nos sentimos de
nuevo vacíos o incluso más que antes.
El ego nunca está satisfecho, siempre tiene carencia.
El miedo nos bloquea, nos imposibilita la oportunidad de tomar decisiones,
crear circunstancias y abrirnos a la vida, así como obtener de ella aquello que
está ahí para nosotros.
3. El ego se manifiesta en el ruido y la extroversión.
Al ego le interesa mantenerme siempre en el ruido, en ese dialogo mental
imparable e incansable en el que estamos sumidos, casi sin darnos cuenta y
que es el punto de partida de todo nuestro sufrimiento.
Se encarga de que toda mi vida la viva de fuera hacia dentro.
Mi felicidad depende completamente de mis circunstancias externas, es
decir, si todo lo que me rodea está bien (dinero, salud, trabajo, amistad,
familia, etc), yo me siento bien.
4. Hace que establezca relaciones donde predominan la superioridad, el
victimismo, el egoísmo, el control, el orgullo, la queja, la sumisión, el
mendigar amor, la culpabilidad, el conflicto, etc.
Todo ello es debido a que me hace sentir que estoy separado de todo y de
todos, y me impide ver al otro como un ser de luz, como un hermano, tener una
mirada de amor.
Por ejemplo, puedo tener una relación con una persona y ver en ella muchas
virtudes y un defecto, y siempre pondré atención al defecto, a lo que nos
separa, en vez de ponerla en lo que nos une, que es lo importante.
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5. Nos provoca lucha y resistencia a aceptar una situación.
Situación en la que uno se sienta amenazado, ya que el ego cree que
equivocarse es un fracaso, y el fracaso es perder poder, es morir.
Es la inflexibilidad del ego a fluir con la vida, a creer que todo cambio es para
un aprendizaje. Si nos resistimos, porque vivimos desde el ego, no
aprenderemos lo que esa situación nos quiere mostrar, y la viviremos con
dolor, ya que el fracaso está muy presente en el ego.
El ego hará todo lo posible para no hacerlo.
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2 ¿QUE ES SER?
Cuando nos preguntamos ¿Qué es El ser?, podemos definir que es una
pregunta bastante difícil de contestar ya que carece en si misma de definición.
Ya que con el solo hecho de definirlo supone recudir al Ser a un concepto, y en
realidad no existe un elemento más extenso que el Ser.
Podemos decir que Ser significa existir, consistir. Lo que pasa es que no
podemos saber qué es existir, sólo tenemos la experiencia de existir, de estar
ahí.
Podemos intentar saber quién existe. Yo existo, las cosas existen, pero la
existencia no son más que mis representaciones y no verdaderas realidades,
no son en sí mismas sino que son en mí.
Para nosotros desde la perspectiva transpersonal podemos decir que el Ser es
tu propia esencia, tu energía vital, tu presencia.
El Ser es tu propia esencia, tu energía vital, tu presencia.
Si vivo mi vida desde la perspectiva del Ser ocurre que:
1. Me identifico con lo que realmente soy:
Y que es lo que soy, soy amor, luz, verdad, felicidad, paz, etc.
Mi identidad deriva de un lugar más profundo, de mi interior.
Como hemos hablado muchas veces todos nacemos puros, nacemos en
esencia todos iguales, reluciendo nuestro Ser. Todos los bebes son blanditos,
son pura luz, amor, verdad, etc. Lo que pasa que a medida que vamos
creciendo el ego se instala en nosotros y no nos deja mostrar la belleza de lo
que realmente somos.
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2. Vivo la mayor parte del tiempo en el presente:
Lo que implica que puedo permitir que mi mente sea como es, sin dejarme
arrastrar por ella, ya que tengo control sobre el flujo y la calidad de mis
pensamientos.
El ser solo se manifiesta en el presente, en el ahora, por lo que si permanezco
en presencia voy a evitar muchísimo sufrimiento en mi vida. Ya no voy a viajar
entre el pasado y el futuro, porque he experimentado que solo en el presente
es donde puedo gestionar mi vida y mi realidad.
Aquí, en el ahora, es donde puedo realmente afrontar y aceptar todo lo que en
ella sucede, aquí está la oportunidad de crecer, de ir hacia adelante.
3. Conecto con mi interior y en él descubro la paz y el silencio:
Y es en ese silencio y en esa paz donde el ser se manifiesta, donde puedo
escuchar mi voz interior, donde conecto con lo que realmente soy y entonces
experimento claridad para poder llevar luz a mi vida, discernir la respuesta más
adecuada a cualquier situación.
De esta manera genero un estado de felicidad que proviene de mi interior y,
con la práctica, seré capaz de ser feliz a pesar de las circunstancias y no
debido a ellas.
Esa felicidad que surge de mí, lentamente, con tiempo y dedicación, me
provocará entrar en un estado de contentamiento y en el camino hacia una vida
más plena.
4. Voy adquiriendo poder interior que me permite vivir sin miedo:
Ya que para el ser equivocarse es vida, es movimiento, es coraje:
“Aprendo y me perdono” “Me perdono y aprendo”.
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Si soy capaz de vivir sin miedo sentiré que soy libre, que soy dueño de mi vida,
que voy creándola con mis decisiones, que fluyo con ella porque se vuelve fácil
y la experimento como un regalo.
El miedo está en la mente, es ego, nos paraliza y no nos deja vivir desde el
Ser.
5. Voy a establecer relaciones basadas en la aceptación, el perdón, el
respeto, la tolerancia, la libertad, la empatía, etc.
Eso es debido a que viviendo desde el ser soy uno con la vida, con todo lo que
me rodea.
Cuando conecto con lo que soy realmente se produce lo que se llama
iluminación. Es un estado de conexión con el Todo, en el que trasciendes
cualquier tipo de identificación mental que proviene del ego.
De manera natural van emergiendo en tu interior virtudes muy poderosas como
la humildad, la honestidad, la valentía, etc., que con el tiempo se convertirán en
los pilares fundamentales de tu vida.
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3 DEL AMOR CONDICIONADO AL AMOR INCONDICIONAL
En cualquier tipo de relación que establecemos con las demás personas,
inmediatamente nos creamos unas expectativas de cómo queremos que sea
esa relación, ya sea de pareja, madre-hijo, entre hermanos, etc.
Entonces, el grado de satisfacción que me aporta esa relación dependerá de si
se van cumpliendo o no esas expectativas. Eso lleva implícito que o bien me
falto de amor a mí por agradar al otro y cumplir sus expectativas, o falto de
amor al otro por quererlo controlar y que se comporte como nosotros
esperamos.
El problema más grande viene cuando hacemos que toda la responsabilidad de
nuestra felicidad recaiga sobre otra persona. Es muy fácil culpar al otro de
nuestro sufrimiento. Tendemos a sentirnos bien en nuestra relación mientras el
otro satisfaga nuestras necesidades. Cuando eso no ocurre nuestro estado de
ánimo cambia y surgen el enfado y los reproches.
La base de este problema es que nos percibimos como “medias naranjas” y
buscamos nuestra otra mitad para sentirnos completos.
Por lo tanto, nuestro estado de felicidad está completamente condicionado a
cómo actúe la otra persona en relación a nosotros. Buscamos llenarnos de algo
exterior, en este caso otra persona, para sentirnos felices. Y en muchas
ocasiones, sentimos que nuestra relación es destructiva para nosotros, y aun
así, continuamos aferrándonos a ella, con tal de no estar solos.
Para amar incondicionalmente debemos experimentarnos y
expresarnos como lo que realmente somos, seres de luz y amor.
El amor condicionado tiene su origen en una baja o alta autoestima.
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Si queremos empezar a cambiar nuestra manera de relacionarnos y hacerlo de
una forma más sana debemos experimentarnos como lo que realmente somos,
seres de amor y luz. Así podremos pasar de vivir desde el amor condicionado
al amor incondicional.
Cuando empiezo este viaje al interior y conecto con lo que yo soy realmente,
empiezo a experimentar que soy capaz de ir adquiriendo poder interior para ir
gestionando todas las situaciones de mi vida, teniendo como punto de partida
el silencio y la paz.
Junto a esto, surge de mí un estado de contentamiento que va invadiendo mi
vida, lentamente, pero sin pausa.
La consecuencia de ello es que soy capaz de establecer relaciones
beneficiosas, que se fundamentan en el respeto, la tolerancia, la empatía, etc.
Este estado de contentamiento hace que mejore mucho mi autoestima, ya que
surge de lo más profundo de mi, y siento que soy capaz de crear sentimientos
de amor más limpio y puro.
Empiezo a experimentar poder interior y coraje para ser yo misma, a
relacionarme conmigo desde el respeto y el amor por lo que soy y como soy. Y
sobre todo, lo más importante es que experimento que no necesito que nadie
me haga feliz. Yo soy el único responsable de mi felicidad. Solo
experimentándome como una “naranja entera” podré establecer relaciones que
tienen su punto de partida en ese verdadero amor, el amor incondicional.
Yo soy el único responsable de mi felicidad.
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4 APEGO Y DESAPEGO
Como ya se ha comentado anteriormente, en general vivimos nuestra vida de
fuera hacia dentro, lo que nos lleva, en muchas ocasiones, a llenarnos de
cosas materiales y de relaciones de dependencia o control para sentirnos bien.
Nos apegamos a cualquier persona o cosa para sentir seguridad.
Por apego se entiende la estima o la devoción que se siente hacia esa persona
o cosa. Entonces, cuando perdemos alguna de ellas (por muerte, separación, o
bien robo, rotura, etc) generamos todo tipo de emociones y sentimientos que
tienen como punto de partida el miedo y genera tristeza.
El apego es típico de las relaciones de amor condicionado, en el que
necesitamos aferrarnos a alguien o a algo para sentirnos completos y creemos
que la obligación de la otra persona es hacernos completamente felices.
Una relación basada en el apego está destinada a provocar pesar a cada una
de las personas que la establecen. Si centramos nuestra felicidad únicamente
en lo que nos aporta el otro, cuando éste se vaya toda mi vida se va a
desestabilizar.
Es necesario que comencemos a establecer relaciones basadas en el amor
incondicional, las cuales tienen como uno de sus componentes principales el
desapego.
Desapego no significa despreocuparme del otro, sin importarme nada de lo que
le ocurra, no significa pasar del otro, o no apreciar lo que tienes, el desapego
es un actor puro de amor, que muy pocos sabemos llevar. Hay una frase muy
bonita que dice así: “Me desapego de ti por amor a ti”.
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El desapego es un gran acto de amor porque dejo libertad al otro para
que sea.
Solo podremos establecer relaciones basadas en el desapego cuando
conectemos con lo que realmente somos, cuando comencemos a experimentar
que la verdadera felicidad es la que surge de nuestro interior y que no
necesitamos desesperadamente que alguien nos llene con su compañía,
aunque es precioso disfrutar de ello.
Así tendremos relaciones sanas con los demás, basadas en un amor
verdadero, que libera al otro, que lo eleva y no lo ahoga ni controla.
También ocurre que muchas personas sienten apego por su estatus social, por
su profesión, etc. En este caso también provoca mucho sufrimiento perder
alguna de esas cosas.
Por ejemplo:
La persona que se identifica con su profesión y pierde su trabajo por algún
motivo, siente que su vida ya no tiene sentido, que es un inútil porque no
puede realizar la labor que realizaba, puede caer hasta en una depresión.
Lo mismo la persona que pierde su casa, o un objeto valioso, experimentan
estados de ansiedad, de no saber ubicarse, de no saber quiénes son, pues
se han identificado con ese objeto, con lo exterior y al perderlo, pierden su
propia identificación con quien soy, con su Ser.
De nuevo, este sufrimiento tiene que ver con una falsa identificación que hace
nuestra mente con algo que no somos. Esta falsa identificación es el ego, que a
través de nuestra mente y de nuestro dialogo interno nos sabotea haciéndonos
pensar que somos eso que hemos perdido.
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Experimentarme como un ser de luz me va a ayudar a ver que detrás de
cualquier situación de vida siempre se esconde un aprendizaje, un camino lleno
de oportunidades para poder crecer interiormente, si sé aprovecharlas.
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5 RESPONSABILIZARME DE MI MISMO
Podríamos acabar este módulo diciendo que si yo soy capaz de estar atento al
juego del ego y al control que quiere ejercer sobre mí, a través de la mente, me
será mucho más fácil experimentar lo que realmente soy: un ser de luz y amor,
único en todo el Universo y con poder interior para transformar mi vida y fluir
con ella.
Cuando yo me experimente como tal podré comenzar a amar de una manera
más pura, más verdadera. Lo que va a suponer que mis relaciones estarán
basadas en el respeto, la tolerancia, la empatía, la compasión, etc., y eso lleva
implícito un trabajo de desapego, que provocará en mí una gran sensación de
libertad. Esta libertad es lo que me va a dar auténtico poder para
responsabilizarme de mí mismo.
Experimentar que mi felicidad depende exclusivamente de mí, y que surge de
mi interior es una gran liberación.
De mí depende completamente decidir qué camino quiero seguir, que
decisiones tomar.
Y por supuesto, asumir completamente las consecuencias que esas decisiones
me puedan generar y no responsabilizar ni culpar a otros de mis acciones.
Si me experimento como un ser de amor y establezco relaciones basadas en el
amor incondicional conseguiré vivir en libertad, sin apego, y sentir que soy
completamente responsable de mi vida.
Por lo tanto en este camino es importante no ceder mi poder personal, pues
eso es todo menos responsabilizarse de uno mismo, ni aceptarse tal cual soy,
como Ser.
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El aceptarse a uno mismo está al alcance de mi mano, yo decido si soy la
persona que quiero ser y cómo quiero ser.
El reparar y modificarse para estar a la altura de lo que quiero y de lo que soy
como Ser, puede llegar a ser una ocupación encantadora a la que dedicarse,
por lo que en el momento que decido mejorar, cambiar, amarme y aceptarme
deja de haber motivos para sentirme inapropiado o indigno.
El sentirse mal con uno mismo puede tomar muchas formas y matices, pero
una de ellas es un comportamiento de subestima de uno mismo.
Es importante “coger el toro por los cuernos”, y decir “basta”, querer
responsabilizarse de uno mismo es el primer paso para empezar a amarse y
respetarse.
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