EL CONEJITO PRESUMIDO
Había una vez, en una granja de conejitos, un conejo llamado Cofee, que
siempre presumía del color marrón claro de su pelaje. Siempre decía que él era
único y hermoso.
Un día, una niña junto a sus padres fue a visitar la granja para adoptar uno de
los conejitos. Ella estaba muy emocionada porque era la primera mascota que
sus padres le permitían tener. Cuando los conejitos se enteraron que uno de
ellos iba a ser adoptado, todos se emocionaron, sobre todo el conejito Black.
Le decían así porque su pelaje negro. Cuando Cofee los vio, empezó a reírse
de ellos y les dijo:
¡Pobrecitos!, ¡Son unos ilusos!, sobre todo tú, Black. ¿Realmente crees que
alguien va a querer adoptarte? No se emocionen, todos sabemos a quién van
adoptar el día de hoy, obviamente a mí, el conejito más hermoso de esta
granja.
Black se puso muy triste y con lágrimas en sus ojos pensó que era cierto lo que
decía Cofee. En ese momento entró la niña. Todos los conejitos esperaban
ansiosos por saber a quién iba a elegir, menos Black, quien se fue muy triste a
una esquina. Mientras tanto Cofee se ponía al frente, como luciendo su pelaje
marrón claro. La niña miró de un lugar a otro y parecía que se iba acercando a
Cofee, quien sonreía de oreja a oreja, pero nada, se pasó de largo y cogió
entre sus manos al conejito Black y salió saltando de felicidad. Después de
unos segundos de silencio, todos se empezaron a reírse del conejito Cofee,
quien no salía de su asombro.
Moraleja: Ser presumido solo puede hacerte quedar mal, no juzgues a
nadie por su aspecto.
¡ ilusos !