ASIGNATURA DEL LIBRO
NOMBRES: Valery Ruth
APELLIDOS: Ayasta Leonardo
DNI: 7304817
RED: Montano
CURSO: Discipulado 3
EQUIPO: Los Apóstoles
LIBRO: X: Multiplique el potencial que
Dios le dio
AUTOR: John Bevere
AÑO: 2021
DESCALIFICADO - Steven Furtick
El libro “(Des)calificado está escrito para recordar al cristiano que la calificación del
mundo no es como la de Dios, es decir, responde a la gran pregunta que ha estado
rondando en la cabeza de mucha gente, incluyéndome a mí: ¿Soy descalificado?
Todos, en algún momento, tenemos miedo de que nuestros defectos o el pasado nos
impidan asumir responsabilidades en nuestra vida, o hagan que nos hundamos a
mitad del camino. Pero es momento darnos cuenta “quiénes somos ahora” y que en
nuestro Padre somos suficientes. Es más, si leemos la Biblia, encontramos que las
personas llamadas por Dios, había sido “descalificados”.
Constantemente, calificamos a los demás, esto es debido a que, cuando conocemos a
alguien tendemos a evaluarlo subjetivamente según los criterios que nos han
enseñado (tal vez por cómo se viste o las habilidades que tiene). Esta misma
evaluación es la que hace que, en reiteradas ocasiones nos juzguemos a sí mismos y
que las autocríticas provoquen que “nuestro equilibrio emocional se venga abajo”.
Por el contrario, si entendemos la manera de calificar de Dios y nos vemos cómo Él
nos ve: logramos la paz y confianza que necesitamos. Estas sólo se lograrán con una
cosa: la aceptación.
Primero, debemos entender la aceptación incondicional de Dios. Dios conoce mi
verdadera identidad, conoce todo de mí: mis virtudes, defectos, luchas, etc., y aún
cree en mí. Dios se presentó a Moisés como Yo Soy pero el ser humano, intentando
describirse llena incorrectamente una tercera palabra; sin embargo, no podemos llenar
los innumerables pensamientos de Dios acerca de nosotros con una simple etiqueta
que se queda muy corta.
Segundo, la aceptación propia, incluyendo las debilidades. Debemos aceptar y
apreciar las rarezas que tenemos y animarnos a continuar mientras Dios saca nuestro
verdadero yo, pues es el único que nos puede revelar quienes somos y quienes
podemos llegar a ser, ya que nuestras debilidades pueden ser usadas por Él para
nuestro beneficio.
Y tercero, tu aceptación del proceso de cambio de Dios. La obra de Dios en tu vida no
tiene la intención de sofocar o erradicar el verdadero tú, sino más bien sacar la mejor
versión posible de ti mismo. Somos como cebollas, tenemos capas: pasamos por
transformaciones constantemente y nuestro Padre es quien “saca las sutiles
tonalidades y los tonos profundos que están ocultos bajo las capas de gravilla y
suciedad”. Claro, necesita su tiempo, habilidad, esfuerzo, honestidad, humildad y
diligencia.
Un caso especial es la historia de Jacob, él era humano, con sus debilidades, errores,
limitaciones, fracasó varias veces y, aunque era un total descalificado para el mundo,
abrazó sus debilidades y se enfocó en Dios y las cosas que tenía para él.
En conclusión, son tres conceptos que hay que comprender y aceptar: nuestra
identidad, nuestras debilidades y el cambio, porque podemos ser unos descalificados
para el resto, pero para Dios seremos sus hijos y no se trata de nuestras habilidades
se trata de cuán grande es Dios y cómo puede utilizarnos para hacer la buena obra.
No es que nos consideremos competentes en nosotros mismos. Nuestra capacidad viene
de Dios. Él nos ha capacitado para ser servidores de un nuevo pacto, no el de la letra,
sino el del Espíritu; porque la letra mata, pero el Espíritu da vida. 2 Corintios 3:5