Las formas adultas tienen ojos de color ámbar, anillo orbital blanquecino, pico y cere
pálidos y patas grisáceas. La cabeza es de color amarillo. El resto del cuerpo es verde
brillante con una mancha rojiza (a veces mezclada con amarillo) en la curvatura de las alas
(hombros), el borde exterior de las plumas a los lados de la nuca y espalda es de color
oscuro, y las calcetas amarillentas. Las plumas remeras son entre negruzcas y azul-violeta
con parches rojos en las secundarias externas. Las timoneras externas están ampliamente
cubiertas de un color amarillo-verdoso. El color rojo en la base de la cola usualmente es
poco visible. Su cuerpo es robusto con pico grueso y fuerte, la cabeza es masiva y lo
aparenta más aun en los frecuentes despliegues en que eriza ligeramente las plumas de la
corona y cachetes. La longitud promedio del loro es de 35 cm.
Algunas de las plantas de las que toman sus frutos para alimentarse son Pereskia
guamacho y Cuaratella americana, el árbol de Kanakidibali ( Cochlospermum orinocense ).
La labor de acondicionamiento del nido comienza dentro de los 3 días de la cópula inicial.
La hembra es la que trabaja principalmente, aunque el macho la ayuda en algunas
ocasiones. Solamente la hembra se encarga de la incubación. El macho se encarga de
alimentar a la hembra por regurgitación. Las crías abandonan el nido a los 2 meses.
Es la especie de loro mexicano que se encuentra en mayor riesgo de desaparecer,
principalmente por el tráfico y captura para vender como mascotas y la destrucción de su
hábitat.
demás de la cabeza amarilla, el adulto tiene ojos color ámbar y anillo orbital blanquecino,
patas grisáceas y pico y cere pálidos. El resto del cuerpo es verde brillante con una
mancha rojiza, a veces mezclada con amarillo, en la curvatura de las alas (hombros). La
especie es robusta con pico grueso y fuerte. La cabeza es masiva, más aún en los
frecuentes despliegues en que eriza ligeramente las plumas de la corona y cachetes. Mide
en promedio 35 cm. [1]
Se distribuye en México, Belice, Guatemala, Venezuela, Colombia y Honduras. En México,
la plataforma Naturalista registra observaciones de la especie en 25 estados (las
excepciones son Baja California, Baja California Sur, Sonora, Chihuahua, Durango,
Aguascalientes y Tlaxcala), .
En México, la NOM-059-SEMARNAT-2010 considera a este loro En Peligro de Extinción; la
UICN 2019-1 lo considera En Peligro. La principal amenaza para la especie es la captura y
el saqueo de loros para su venta. La especie se ve afectada por el comercio ilícito nacional
e internacional. Es uno de los loros más demandados debido principalmente a su fama de
“loro que habla". [1]