Apologética
I. Definición.
La apologética es una disciplina enmarcada en el ambiente del estudio teológico
que se encarga de la defensa de la fe bíblica, está palabra es una transliteración de
la una palabra griega compuesta (apo = de, desde, logos = palabra, contar,
declarar), esto nos da la idea de hablar desde Dios mismo, basado en lo que ha
revelado respecto a su persona y obra. Sin embargo, desde la Filosofía, es dar una
evidencia racional de lo que uno cree respecto a las cosas, las cuales se colocan en
tela de juicio.
II. Deber.
A. Respuesta personal.
Esta no es una acción legal, sino, una acción un llamado a una preparación
personal, para defender el evangelio cuando sean llevados ante los
perseguidores de su tiempo, la forma debería ser; con mansedumbre y
reverencia (1 P. 3: 15). Aunque también tiene enfais legal (Hch. 22: 1, 25: 16;
1 Co. 9: 3, 2 Co. 7: 11).
B. Respuesta especifica.
Este es otro deber, responder ante quienes se opongan o falsifiquen el
evangelio (Fil. 1: 7, 17), esta lucha está marcada continuamente en el N. T. El
Señor lo defendió contra los fariseos y saduceos, Pablo contra los judaizantes y
los falsos maestros entre los gentiles, Juan contra las tendencias gnósticas,
Judas contra el liberalismo, más tarde los padres de la iglesia, desarrollaron la
apologética y la convirtieron en una disciplina teológica especial para defender
la fe cristiana.
III. Dejadez.
A. Juicios contrarios a la defensa,
1. Lleva al fanatismo.
Como en el caso de los musulmanes, por defender su fe y el Corán, hacen
cosas desastrosas en contra de la misma humanidad, estos refieren que la
Biblia se defiende por si sola (Hb. 4: 12)
2. La razón del hombre natural no puede entender la fe.
Refieren que para ellos es locura (1 Co. 1: 21), sin embargo, podemos
observar que Jesús evidenció ante muchos su resurrección (Hch. 1: 3, 1 Co.
15), en la palabra misma se evidencia la revelación natural para el hombre
depravado, el cual puede entenderla, pero no la hace debido a su naturaleza
demasiada apegada al mal.
3. Jesús no mostró señales ante impíos.
Por otra parte se arguye que el Señor, rechazo dar señales ante incrédulos
(Mt. 12: 39, 40), pero ante fieles si lo hizo (Mt. 11: 4, 5, Mr. 2: 10, 11)
4. No responder a la necedad del necio.
Finalmente, exponen que querer convencer al necio de su acción y
pensamiento necio seria pérdida de tiempo (Sal.14: 1, Pr. 26: 4, 5), sin
embargo el ser humano natural, tiene en la imagen dotada de Dios, una
moralidad, aunque caída, pero que puede llevarlo a reflexionar sobre la
sabiduría de Dios y no la suya.
B. La apatía de la fe.
A muchos creyentes, no les interesan que se los ridiculice, aunque la Biblia nos
mande presentar defensa (1 P. 3: 15), el apóstol no fue indiferente a los idolatras
atenienses (Hch. 17), sino que se vio enardecido y empezó a enseñarles respecto
a Jesús.
C. La ignorancia de las Escrituras.
Muchos de nosotros no sabemos que la Palabra está llena de recursos para poder
exponer sanamente la verdad en relación a la fe cristiana (Jud. 3), puesto que a
veces optamos por un silencio manifestante que no sabemos al respecto.
D. El miedo.
Existe una fuerte presión avasallante de una sociedad pagana, que impulsa al
creyente a ser tolerante o agradable a sus ojos, ante esto, Pablo pedía denuedo ante
quienes proclamaba (Col. 1: 1-4), la iglesia primitiva dio razón de su fe
predicando con denuedo (Hch. 4: 29-31).
IV. Dimensión.
A. La naturaleza de Dios.
Respecto a su existencia de donde han salido una serie de creencias:
1. Su persona.
a. Ateísmo- Dios no existe.
b. Panteísmo- Todo es Dios
c. Politeísmo- Hay muchos dioses.
d. Deísmo- Dios existe pero no opera milagrosamente
e. Deísmo Finito. Dios existe, pero es limitado e imperfecto.
f. Panenteísmo. Dios se desarrolla junto con el mundo.
2. Las obras de Dios.
a. Los milagros.
b. La vida
B. La revelación de Dios.
1. La revelación natural.
a. la creación.
b. el hombre.
c. la preservación de un pueblo.
2. La revelación especial.
a. Formas de revelación
b. Cristo.
c. La Biblia
C. La naturaleza del Hombre.
1. Bipartito.
2. Tripartito.
D. Muerte
Conclusión. Debemos mantener siempre la expectativa respecto a la fe cristiana, el