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Bodas de Oro

Este documento es un discurso para celebrar 50 años de matrimonio. Agradece a Dios y a su esposa Otilia por su compañía y amor durante tantos años, incluyendo los momentos difíciles. Celebra la bendición de sus ocho hijos y el haberlos educado juntos. Reconoce que su matrimonio no ha sido fácil pero que la oración y reflexión les ha permitido superar los problemas. Concluye invitando a los presentes a rezar en familia para mantenerse unidos.

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Bodas de Oro

Este documento es un discurso para celebrar 50 años de matrimonio. Agradece a Dios y a su esposa Otilia por su compañía y amor durante tantos años, incluyendo los momentos difíciles. Celebra la bendición de sus ocho hijos y el haberlos educado juntos. Reconoce que su matrimonio no ha sido fácil pero que la oración y reflexión les ha permitido superar los problemas. Concluye invitando a los presentes a rezar en familia para mantenerse unidos.

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BODAS DE ORO

Buenas tardes:

En primer lugar, quiero decir, que doy gracias a Dios, por estar permitiendo
hoy, celebrar en compañía de mi esposa, nuestros hijos, familiares y
hermanos de vida espiritual, este grandioso 50 aniversario de vida
matrimonial, es un regalo de la misericordia divina y que recibimos con
mucho agrado y fe, para renovar aquel momento en que unimos nuestras
vidas y nos juramos estar juntos en las alegrías y en las tristezas. Quiero
agradecer a esta gran mujer, Otilia León Cárcamo, por su fiel compañía, por
su generosidad, su amor y cariño fortalecida por su fe en la Virgen María,
madre de nuestro redentor, Jesucristo, que acompaño a su hijo hasta su
muerte en la cruz, por nosotros los pecadores y de tantos momentos de la
vida durante estos años.

Bendito y Alabado Señor todo Poderoso, por concedernos ocho hijos, una
que no está físicamente con nosotros, pero que, desde el cielo, nos
acompaña, gracias Padre Eterno, por permitirnos como esposos, educarlos
como personas y conducirlos a su formación profesional para que en su
andar ayuden y guíen a otras personas por el sendero del bien.

A todos los presentes, quiero decirles que, durante estos años de vida
matrimonial, la práctica, las experiencias juntos, no han sido del todo
horizontal, hemos vivido y experimentado, dificultades, crisis, momentos
agridulces y problemas, pero por la meditación, reflexión y la oración
logramos avanzar y llegar hasta hoy juntos, pidiendo a Dios, continuar, ser
familia unida, católica, de servicio, a partir de la fe.
Las Sagradas Escrituras, nos dicen en referencia al matrimonio, lo
siguiente:
• "Y de la costilla que el SEÑOR Dios había tomado del hombre, formó
una mujer y la trajo al hombre. Y el hombre dijo: Esta es ahora hueso
de mis huesos, y carne de mi carne; ella será llamada mujer, porque
del hombre fue tomada. Por tanto, el hombre dejará a su padre y a su
madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne."
• "El que halla esposa halla algo bueno y alcanza el favor del SEÑOR."
• Muchos hombres proclaman su propia lealtad, pero un hombre digno
de confianza, ¿quién lo hallará? El justo anda en su integridad; ¡cuán
dichosos son sus hijos después de él!

A todos los presentes, gracias por estar con nosotros, los invito a rezar en
familia, solo haciéndolo estaremos unido y agradeciendo a Dios. Hermanos
siempre gracias.

Los invito a un brindis, gracias.

Mercedes Bernardo Trujillo Robleto

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