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Desesperación en la Noche Oscura

Una persona sufre un accidente y es llevada al hospital gravemente herida. No recuerda lo que pasó. Escucha conversaciones de los doctores sobre sus heridas. Se preocupa por alguien más que no recuerda. Su hermana la visita en el hospital.

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Desesperación en la Noche Oscura

Una persona sufre un accidente y es llevada al hospital gravemente herida. No recuerda lo que pasó. Escucha conversaciones de los doctores sobre sus heridas. Se preocupa por alguien más que no recuerda. Su hermana la visita en el hospital.

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¡PENSAMIENTOS INFINITOS!

Se mezclan los ruidos y el sonido de una explosión, no hay gritos de ayuda y la gente no se mueve.

Comprendí varias cosas ese día, sentí la desesperación y la frustración por no recibir ayuda. Los
murmullos de las personas que solo observaban, satisfechas por presenciar una escena que solo
fue un tema de conversación el cual duró solo unos días, no sintieron nada, no se dieron cuenta de
nada, solo quedo el resentimiento y un dolor profundo…

Eran las 9 o 10 de la noche ya estaba lo bastante oscuro y pareciera que no se encontraba gente en
aquella calle, ni un carro... ni un alma, era el escenario perfecto para que los ladrones se pusieran
en marcha y arrasaran con cualquier persona que por allí se atreviera a pasar, pero no había nadie,
solo se escuchaba el leve sonido del dolor y la angustia. De un momento a otro un gran estruendo
devoró el silencio y atrajo la mirada de las personas que a Kilómetros se encontraban, en busca de
una escena llamativa lo suficiente para satisfacer su curiosidad, poco a poco los ruidos fueron
aumentando, se fueron mezclando gritos, murmullos y el sonido de la ambulancia que pronto
estaría por llegar, la gente se amontonaba como animales hambrientos, desesperados por devorar
algo de comida y entre esa multitud me encontraba yo, pero no participaba de su curiosidad…
estaba con ellos y a la vez no, tal vez porque yo era el producto de su curiosidad… así fue, me
encontraba tirada en el suelo sin poder moverme…No recuerdo nada, ni como llegue, ni porque me
encontraba en tal situación.

Estaba aturdida, desesperada, mi vista se nublo, sentí un cansancio que me adormecia lentamente
el cuerpo, mi cabeza no paraba de dar vueltas, cualquier movimiento que realizaba era un gran
dolor en mi pecho, hasta el punto en el que respirar era un gran esfuerzo, poco a poco intentaba
levantarme pero perdía el manejo de mi cuerpo y caía de nuevo al suelo, pero no me rendí seguí
intentando con la esperanza de lograrlo. Escuchaba como los murmullos de la gente iban
aumentando y entre esos murmullos comentaban sobre el suceso que estaba ocurriendo y en el
que yo hacía parte, me hacían confundir mucho más, mientras que recobraba la razón e intentaba
levantarme mi vista se dispersó un poco pero pude observar que mis manos se encontraban
cubiertas de un líquido extraño y espeso, de un color oscuro… ¿Que era?.

Mi vista se fue aclarando con el paso del tiempo, me di cuenta que mis manos no eran las únicas
que se encontraban cubiertas de aquel extraño liquido, mi ropa también lo estaba, además de que
en una parte del suelo la sustancia estaba esparcida formando un pequeño charco alrededor de
mi… ¿Combustible?, No, era diferente… Además de que la sustancia se había mezclado con el
combustible que estaba esparcido situado en la misma ubicación. sentí como mi pecho expulsaba
aire y a la vez el mismo líquido que se mezclaba y cubría los alrededores de aquella calle, de un
momento a otro tosí con gran fuerza que una gran cantidad de sangre cayó al suelo… ¿¡Sangre!?,
¿¡pero… porque sangre!?, ¿¡Qué es lo que estaba pasando!?.... ¿¡Dónde estoy!?

Preguntas que repetía una y otra vez en mi cabeza intentando buscar respuestas a mis absurdas
interrogantes, ¿que podria hacer? sobre todo en esta situación, un fuerte dolor de cabeza me dejo
la mente en blanco, sostuve ligeramente la parte lateral de mi cabeza y la senti humeda, no
entendía nada, me sentía perdida lejos de mi cuerpo que al mismo tiempo se encontraba en el
suelo, no respondía y se movía por decisión propia. Pedía desesperadamente auxilio a las personas
que estaban observando pero ellos no se atrevieron a dar ni un paso, solo se quedaban ahí,
quietos. Observando, alimentándose con la mirada, como si fuera una película de acción y yo la
protagonista, víctima de una terrible tragedia. mis intentos de auxilio fueron ignorados, a pesar de
que hacía un gran esfuerzo para que se dieran cuenta, no hicieron nada, solo eran cobardes, ya no
servía de nada gritar, ya no podía hablar, ya no podía moverme, estaba confundida y me sentía
preocupada pero no de mi situación si no de alguien más… ¿Quien?, de un momento a otro mis
labios se movieron por decisión propia, enredándose con las palabras acumuladas en mis
pensamientos…hasta que comencé a hablar…

- A… Ayú… denla – las palabras salían por si solas.- Por favor...ayúdenla.

No tenía control en mi cuerpo, ya no era yo, esas fueron las únicas palabras que en aquel momento
dije, de repente escuche un gran estruendo que provenía de unos metros atrás de donde yo me
encontraba, una explosión que me hizo Perder la conciencia y caí al suelo, pronto comencé a ver
unas serie de imágenes, escenas que de un momento a otro cambiaban al abrir y cerrar mis ojos…
Un hospital, unas personas que se acercaban, muchas luces… Todo era confuso, un recuerdo que
se ocultaba en mi mente difícil de comprender mientras que desesperadamente me preguntaba a
quién debería ayudar.

Escuchaba cómo los ruidos y el sonido de la ambulancia me tambaleaba constantemente. Entre


abrí mis ojos pero las luces que pasaban delante de mí me cegaban y no me permitía sostener la
vista por mucho tiempo, las voces que escuchaba se encontraban a mi alrededor, tanto de hombres
como mujeres, aunque algunas eran enfermeras y otros doctores u otras personas en particular,
note como me levantaban de una camilla a otra con delicadeza, había demasiado ruido, ya no
estaba en aquella calle, ahora, me encontraba en la clínica, voces que se mezclaban unas entre
otras formando bullicio hasta el punto en el que desaparecieron, dejando que el silencio dominara
mis oídos, tenía miedo, no podía moverme, no podia ver, solo sentía como me movían de un lado
para otro con mucha rapidez y cuidado, poco a poco escuchaba como algunas voces se distinguían
por su forma de hablar, conversaciones en las que no tenía ni idea de lo que estaban hablando y en
medio de una conversación discutian el estado en el que me encontraba…

− Esta muchacha ha perdido mucha sangre, preparen para hacer una transfusión de sangre.
Vamos, hay que dirigirnos al quirófano – dijo la enfermera dirigiéndose a los auxiliares -,
después hay que avisarle a sus familiares… Haaa… Ella es a la que se le mu…
− Sí – interrumpió el doctor acercándose a la camilla– ella es. Bueno, veamos, tiene una
herida profunda en el pecho y tiene perforado los dos pulmones, un gran corte en la parte
lateral de la cabeza pero no muy grave y una fractura en la pierna izquierda, al parecer la
explosión alcanzó a afectarla un poco, en todo caso debemos operarla lo más rápido
posible ya le está afectando demasiado la falta de aire y sus pulmones comenzaron a
fallar.

Su conversación se filtró en mi cabeza, tan profunda…tan perdida, era tan obvio lo que aquella
enfermera trataba de decir, una palabra que no terminó al ser interrumpida por el doctor, quien en
medio de tanta tensión chequeaba mi cuerpo en una camilla en la cual mi vida corría peligro, me
movían de un lado a otro mientras las voces de las personas resonaban en mis oídos , gritando,
llorando, buscando una forma de arreglar un error, un accidente o la cura de una enfermedad. Mi
caso era diferente, los médicos no sabían qué había sucedido conmigo, la única pista que tenían
era el hecho de que había sufrido un accidente, constantemente escuchaba el chirrido que causaba
la camilla en donde me transportaban, parecía eterno y desesperante…

Con las pocas energías que tenía dirigí la vista hacia la enfermera que se encontraba a mi lado
izquierdo, mi visión estaba borrosa y se sentía pesada además del gran dolor que en aquel
momento sentía. Sin darme cuenta mi cuerpo había reaccionado por decisión propia sujetandole su
brazo con un gran esfuerzo, mientras que mi voz era manipulada por mi mente y obligada a hablar
por una preocupación desconocida

− ¿Dónde está?... – dije. Sin duda, estaba más confundida que la enfermera, por un
momento sentí una presión en mi pecho, como si mi alma fuera atravesada por un dardo
que yo misma lanze … – …

Mis energías se agotaron, solté a la enfermera y en cuanto cerré mis ojos todo se oscureció, tanto
en mi mente como en mi vista, mis pensamientos se centraban en si estaba muerta o inconsciente,
era una gran duda ya que mi vida dependía de un hilo.

Desperté en una habitación cálida y espaciosa ,en una camilla suave y cómoda, no tenía la energía
suficiente para levantarme completamente, solo abrí mis ojos y observe los alrededores de aquella
habitación, tan grande, tan vacía , como un simple cuarto de hospital, mis pensamientos seguían
dispersos chocándose unos con otros perdiéndose entre el vacío y ocultándose de la realidad una
dolorosa y triste verdad que aunque no entendiera nada, la idea de pérdida flotaba en mi cabeza
tan obvia y dolorosa. Pronto mis sentidos volvieron a mi cuerpo y en ese instante sentí una presión
en mi brazo izquierdo como si una persona estuviera descargando su peso en el, al dirigir la vista
hacia mi brazo efectivamente había una persona… Era mi hermana apoyándose en él y durmiendo
placenteramente, note como su rostro estaba triste, expresando preocupación y temor, tenía
bolsas debajo de sus ojos y se notaban las marcas de las lágrimas que se habían resbalaron entre
sus mejillas, no quise despertarla, probablemente pasó en vela varias noches...

− Debe estar muy cansada… de todo esto…- dije. mientras le acariciaba suavemente su
cabeza... con un pequeño suspiro me detuve - No soy la persona más indicada para decir
eso - murmuré suavemente, mientras que un pequeño sonido atrajo mi atención.

Gire mi cabeza hacia la parte derecha de mi cuerpo, hacia el fondo de la habitación en donde se
encontraban grandes ventanales cubiertos de cortinas grises que opacaban el lugar, parecía una
historia triste y nostálgica siendo devorada por el silencio que emitía el tiempo, y de nuevo yo,
siendo el personaje central de aquella historia…Mi historia.

De repente comenzó a llover, y se escuchaba como las gotas golpeaban el suelo al caer como si
fueran pequeñas cascadas que rodeaban toda la ciudad… frías gotas que se resbalaban entre los
ventanales, cubiertas de recuerdos, llenas de un pasado y un presente en el cual salía a flote un
trágico suceso, devolviendo lo perdido y recordando lo olvidado, observe por unos minutos la lluvia
reflejada en los ventanales, intentando recordar lo que pasó. Gire mi cabeza hacia el techo de la
habitación y cerré mis ojos… mientras mis oídos se centraban en la lluvia, quede envuelta en los
recuerdos del pasado…

“Unas gotas cayeron sobre mi cabeza, mientras el viento ondeaba en largo cabello que se movían
como olas por el aire, reflejando la escasa luz del sol que se ocultaba entre la lejanía de las
montañas y las luces de las calles encendían una fría noche… El mundo se movía a mi alrededor.
Salí del conservatorio “Grandes músicos” a toda prisa, me había distraído con la suave y hermosa
tonada de un piano que cautivó mis oídos, dejándome el puro deseo de saber quien era la persona
que lo tocaba. Reaccione al darme cuenta de la hora y corrí lo más rápido que mis piernas podían,
abandonando la dulce melodía que en aquella tarde envolvía los pasillos del conservatorio , ya era
tarde y estaban esperando por mí. Mientras corría a lo lejos pude observar una figura borrosa de
una persona junto a una motocicleta, me percate que fuera un familiar y en el momento que me
acercaba desaparecía ante mi, en instantes quedé rodeada de oscuridad, no había nada, fue
entonces cuando entendí que era un sueño, un recuerdo, siendo devorado por el vacío del olvido“​,
abrí mis ojos lentamente, tenía un poco de sueño y la lluvia seguía cayendo a cántaros.

− ¿Un sueño?... -me pregunté en voz baja con la mínima fuerza que tenía, una idea en mi
mente se dispersaba, y las dudas aumentaban -..quisiera recordar…- Sentí una punzada en
mi pecho como si una trágica noticia fuera a devorme por completo.

No paraba de llover, el viento se apoderó de la habitación y un frío atroz se paseaba por mi piel, un
clima perfecto para una somnolienta como yo … dirigí la vista hacia mi brazo derecho, estaba más
liviano que cuando desperté a la primera vez, mi hermana ya no estaba recostada sobre él ni se
encontraba en la habitación, probablemente salió mientras estaba durmiendo, repose unos
instantes en la camilla, con mi brazo izquierdo acerque la sabana a mi pecho para protegerme del
frío, no fue mucho cuando regrese a aquel sueño. A ese recuerdo perdido…pero ya no era como
antes, el ambiente había cambiado.

“El cielo estaba nublado y un poco oscuro, el rocío de la lluvia caía sobre mi rostro mientras una
ventisca ondeaba el largo y húmedo cabello que se paseaba por las calles de la ciudad. Me
transportaba en una motocicleta junto a una persona, con la poca luz que había no lograba ver su
rostro, de hecho, no podía verlo, ni su rostro, ni su cuerpo, sólo veía la silueta de una persona sin
género, oscura y borrosa, me sostenía de su cintura fuertemente por alguna razón sentía la
necesidad de no alejarme de aquella persona, dimos un par de curvas hasta llegar a una dispersa
calle, después le pregunte con total confianza

− ¿Cuánto falta?, tengo sueño. – dije.


− …. – movió sus labios pero no lograba decir nada, como si su voz se apagará.
no me llegaban sus palabras, se sentía lejana y vacía, aun así cada vez que movía sus labios era
como si estuviera pronunciando una palabra sin voz, la entendía pero no la escuchaba… solo es un
recuerdo que pasaba por mis sueños, unas palabras que ya había escuchado pero no las recordaba,
pronto comenzó a llover un poco más fuerte y aquella persona acelero, no sé a qué ubicación se
dirigía, no se si era un conocido, tampoco sabía qué relación tenía conmigo, simplemente no la
recordaba, de un momento a otro su teléfono sonó y se distrajo por unos segundos sin darse
cuenta que un camión se encontraba a unos metros frente a nosotros, el camión se movía de un
lado a otro, sin duda el conductor se encontraba ebrio, fue muy tarde para darnos cuenta de que
faltaban unos segundos para que el camión impactara con nosotros, no había salida, los frenos no
nos salvarian a tiempo además de que el camión era lo suficientemente grande como para ocupar
toda la calle y más encima se movía de un lado a otro velozmente, sin poder esquivarlo ni
detenerlo, ya con el corazón en la mano, fui empujada con fuerza de la motocicleta por aquella
persona … en el momento que estuve sobre aire presencie como la silueta de la persona se aclaró
mostrándome una sonrisa y unas lágrimas que brotaban de su rostro, una hermosa mujer...¿Quién
era?... el camión chocó con la motocicleta junto con ella mientras yo caía al suelo, ahogándome en
un pozo de recuerdos…”

Algunas voces alcanzaron mis oídos, por muy lejos que me encontrara encerrada en mi mente la
voz de mi hermana junto con otras personas fueron una forma de liberarme... Desperté
confundida, mi mente daba vueltas pero pretendí estar dormida y escuchar lo que decían, por
medio de la puerta de la habitación escuchaba sus voces, las paredes eran muy gruesas además de
que las voces provenían de afuera de la habitación, fue un poco complicado, si estuvieran dentro
de la habitación la conversación sería más fluida y podría entenderla mejor, tenía una idea de lo
que sucedía, yo lo sabía pero no era capaz de aceptarlo, la única voz que reconocía era la de mi
hermana y la del doctor por su rigurosa forma de hablar. Había otra persona, un hombre, su voz
era gruesa y fuerte, la sentía nostálgica además de que me era familiar pero no lograba recordarla,
de hecho no recuerdo bastantes cosas, el golpe debió haber sido muy fuerte. Su charla se centraba
sobre una información y cuál de las dos personas me lo dirían

− Ya que no han llegado a una decisión concreta - dijo el doctor - les recomiendo dejarlo en
manos de nosotros, una enfermera le podría decir a aquella muchacha o si desean que yo
vaya personalmente y se lo informe – el doctor buscaba alguna una forma de llegar a un
acuerdo.
− No, eso no es necesario, si se lo decimos nosotros que somos su familia, no habrá problema
y se sentirá menos nerviosa – dijo mi hermana al dirigirse al doctor y a aquel extraño
hombre..
− Bueno, en todo caso, deberían de tomar un descanso, esta situación no es muy fácil
tampoco para ustedes, espero que todo salga bien, les pido un permiso – se retiró el
doctor sin una palabra más que decir.

Sin nada más que decir, no había duda de quién era aquella persona. La anestesia que había en mi
cuerpo se había acabado y en el momento que intente levantarme, sentí un dolor terrible en mi
pecho y abdomen, me resigne a sentarme en la camilla pero fue tanto el dolor que grite alertando
a mi hermana y el sujeto. Mi hermana rápidamente entró por la puerta de la habitación y me
ayudo un poco a sentarme correctamente pero insistió en que debía descansar, no quería hacerlo,
yo quería escuchar lo que me tenía que decir, otra persona entró en la habitación, era aquel sujeto,
alto, un poco encorvado, su cabello y ojos eran castaños, una mirada fuerte pero suave al mismo
tiempo.

− ¿Qué estás haciendo aquí? – dije, pero nadie habló por un momento, la lluvia había cesado
un poco y el roció de las gotas golpeaban suavemente los pequeños charcos, nadie dijo
nada – oye Vanessa, ¿porque papá está aquí?, ¿Qué fue lo que pasó?... oye.

El silencio nuevamente se apoderó de todos, sus rostros estaban agachados, miré a mi hermana
angustiada, ¿Por qué no decían nada?, era la única en la habitación que no sabía lo que estaba
sucediendo, tenía miedo, no quería resignarme a la idea de la perdida, creo que ya lo sabia aun asi
tenia la leve esperanza de estar equivocada. Mi hermana miró a papá y después de un momento
ella intentó concentrarse, tomó aire y me dijo

− Sé que esto no es fácil para ti, que estas confundida y no entiendes nada, pero debes ser
fuerte con lo que te voy a decir – su mirada penetraba mis ojos. Por un momento deseé no
escuchar sus palabras, pero tenía que hacerlo, debía. Aunque tuviera miedo necesitaba
saberlo... - Es sobre mama… ella… - sus ojos se llenaron de lágrimas, su voz se quebraba
cuando intentaba terminar lo que tenía que decir, se cubrió la boca con su mano derecha y
con la izquierda agarró la almohada con fuerza, fue entonces cuando respiro profundo y
continuo.. - … ella… murió… en el accidente.

Claro. No fue fácil para ella, me abrazo como nunca lo había hecho y lloro en mis brazos… yo, no
dije nada… no derrame ninguna lágrima. Solo le pedi a papa que se la llevara para que se calmara
un poco, estar cerca de mi le hacía daño… Necesitaba un poco de tiempo, escuchar algo que ya
sabía pero no quería aceptar, no era algo fácil… una pequeña ventisca agitaba la copa de los
árboles y hacía vibrar los ventanales , el temor de un gran silencio permaneció alrededor de mí…
contemplé por medio de los ventanales de la habitación el horizonte de la ciudad pensando en lo
que debería hacer o en que debería pensar, pero, no halle nada.

- ¿Debería llorar? - Me dije a mi misma, entre más lo pensaba más me hundía en mis
pensamientos… aun así pequeñas gotas cayeron sobre mi brazo y sin darme cuenta se
deslizaron sobre mis mejillas cálidas lágrimas que expresaban en silencio un adiós que
jamás se pronunció.

¿Por qué tuvo que pasar todo esto?, en ese instante me sentí culpable de todo, sobre el accidente,
sobre mama, sobre el dolor de vanessa y sobre todo sobre mi, una culpabilidad rencorosa hacia mi
propia existencia, como si mi sola presencia afectará el destino de aquellas personas a mi
alrededor. Entonces pude entender la silueta de aquella hermosa mujer y el hecho de que me
arrepentía por haber llegado tarde en aquella ocasión… Suspire con una leve sonrisa en mis labios
mientras recordaba la expresión de aquella mujer que me salvó, aun puedo sentir la cálida sonrisa
de mama y sus lágrimas que en aquel momento sentía como si me dijera “vive”. Pero es doloroso
pensar el solo hecho de que ella ya no estará aquí.

Me recoste sobre la camilla y mire a lo lejos, tenía que dejar de pensar que era mi culpa, aunque ya
lo aceptaba tenía que dejar de centrarme en los pensamientos negativos. Cerré los ojos por un
instante y me quede dormida. Vanessa y papá ​entraron a la habitación poco después de que me
durmiera y decidieron no despertarme. Pasaron tres días desde que me hospitalizaron y no
tocaron el tema de mama, es delicado hablar sobre esta situación, sobre todo cuando mi hermana
seguía afectada por su pérdida… No la culpo, posiblemente me culpaba, tal vez por el hecho de
que no me veía muy afectada por su partida... en realidad no quería demostrarlo, tenía que ser
fuerte aunque no me lo creyera… la culpa que llevaba sobre mis hombros intentaba acabar
conmigo lentamente como un veneno que me iba consumiendo con el pasar del tiempo, y sin
darme cuenta me encerraba en un callejón sin salida, ahogándome en un vaso de agua... No era la
única que me culpaba, también lo hacía papá por su forma de distanciarse de mí. Hacía bastante
tiempo que no lo veía, claro, habían pasado 3 años desde que mis padres se divorciaron… No todo
era de color rosa… Aunque todo giraba en torno a mi, ellos ya no me dirigían la palabra, solo
cuando era necesario hablarme lo hacían. Fue la noticia de mama la que nos golpeó en la parte
más sensible de nuestro corazón, allí, donde sentia como se destruía el alma a pedazos.

Debido a la cirugía y a algunas heridas, me internaron en la clínica San Pedro mientras me


recuperaba para observación, los médicos creían que la caída del accidente podría producir
problemas en el cerebro que afectará alguno de mis hemisferios, afortunadamente no sucedió
nada. Así fueron pasando los días en la misma rutina, el cuarto dia vanessa y papá salieron para
organizar el funeral de mamá, no sería capaz de ayudar en algo, sobre todo en el estado en el que
me encontraba. Decidí preguntarle a la enfermera que estaba pendiente de mi, sobre el accidente
que ocurrió hace algunos días y en el cual hice parte, las dudas aún permanecían dentro de mi. La
enfermera se sentía incómoda en responder mi interrogante pero aun asi lo hizo…

Fue el dia 14 de mayo unas pocas horas después de que la enfermera ejerciera su turno, su jefe le
había encargado llevar a la recepción algunos documentos que contenían datos personales sobre
pacientes que sufrieron quemaduras de segundo grado, fue entonces cuando se percató de que
algunos doctores se dirigian con prisa en ayudar a entrar a algunos heridos al hospital y entre ellos
una joven de 13 años con varias heridas profundas en su cuerpo y algunas quemaduras leves. La
jefe de aquella enfermera se encontraba hablando con el doctor acerca de el accidente que había
ocurrido y sobre el estado de la joven, en ese momento la enfermera recibió la orden de su jefe de
llevar la camilla en donde me transportaban a la sala de cirugía, fue entonces cuando sujete su
brazo y le hice una pregunta confusa, aquella mujer se detuvo en medio del pasillo mientras
observaba como los otros auxiliares me remitian al quirófano, adentrándome en una especie de
túnel sin final con las pocas posibilidades de salir con vida. Desaparecía por una gran puerta
mientras que la enfermera conmocionada por aquella extraña pregunta se dirigía a la recepción en
busca de información sobre los heridos que fueron transmitidos en la clínica, su jefe que en aquel
momento se encontraba cerca, le respondió

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