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Juego 1

Este documento resume diferentes perspectivas sobre el juego desde las ciencias sociales y la educación. Explica que el juego ha sido estudiado por filósofos como forma de desarrollo humano y ha sido descrito como una actividad que causa placer. También resume las teorías de Piaget sobre el desarrollo del juego infantil a través de cuatro categorías y cómo el juego apoya el desarrollo físico y psicológico.
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Juego 1

Este documento resume diferentes perspectivas sobre el juego desde las ciencias sociales y la educación. Explica que el juego ha sido estudiado por filósofos como forma de desarrollo humano y ha sido descrito como una actividad que causa placer. También resume las teorías de Piaget sobre el desarrollo del juego infantil a través de cuatro categorías y cómo el juego apoya el desarrollo físico y psicológico.
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Juego, expresión y creatividad

Departamento de Educación Parvularia – UMCE


Documento de trabajo – JUEGO
Profesora: María Delia Martínez

Este documento síntesis, tiene el propósito de apoyar la comprensión del fenómeno lúdico
desde diferentes dimensiones, puesto que constituye un eje didáctico para la Educación
Parvularia. Para comenzar se abordarán algunas miradas desde las ciencias sociales y luego
se profundizará en el ámbito de la educación con el propósito de comprender la proveniencia
de algunas nociones e ideas que se dan por descontado en la pedagogía y que al indagar en
ellas, se puede entender aspectos que su contextualización.

En la historia de la filosofía y de la educación occidental, se han construido diferentes teorías


y enfoques del juego que aportaron a la definición antropológica y sociológica del ser
humano y del juego como una acción de la cual surge un importante cúmulo de experiencias
formadoras. En este contexto el juego es descrito como la síntesis de algunas de las
cualidades esenciales que definen al ser humano de manera universal y específica, a través
de la racionalidad, la libertad, la comunicación la sociabilidad. Todas ellas abren un abanico
de posibilidades para la pedagogía, en la búsqueda de un aprendizaje significativo.

El impacto profundo del juego en la constitución del ser y de la conciencia, ha sido


argumentado por grandes filósofos, sicólogos y antropólogos como Gadamer, Huizinga,
Caillois, Elkonin, Paget, entre otros. Sin embargo, todas estas perspectivas tienen en común
el supuesto previo de que el juego se ejercita por algún otro móvil, que sirve a alguna
finalidad. A principios del siglo XX se pensó que esa finalidad o propósito tenía relación con
la biología.

Contrario a esta perspectiva, en la actualidad se fomentan otras perspectivas acerca del juego
que tienen relación con el ocio o la necesidad del ser humano de aprender a mantener una
relación sana consigo mismo. Muestra de ella es lo señala Eugenia Trigo (1999), respecto del
juego, que sería la capacidad humana de gozar el ocio en el aquí y el ahora, de una manera
autónoma y constructiva para las personas. El juego es un concepto muy rico, amplio versátil
y ambivalente que implica una difícil categorización. Desde la etimología la palabra juego
proviene de dos vocablos en latín: “iocum y ludus-ludere” ambos hacen referencia a broma,
diversión, chiste y se suelen usar indistintamente junto con la expresión “actividad lúdica”
(Trigo, E. 1999)

Siendo el juego un conjunto de acciones que causa placer y entretiene, es que se incluyen
estas actividades lúdicas dentro del ámbito de la educación y en la formación de los

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individuos. Lo que implica que el juego abarca aquellas cosas que no se aprenden por
necesidad o por trabajo, sino por una mezcla de formación, cultura y pasión.

Huizinga (1972), en su libro “Homo Ludens” enfatiza la génesis y el desarrollo cultural del
juego, desde sus aspectos biológicos, sicológicos y etnográficos, concibiéndolo como una
función humana tan esencial como la reflexión y el trabajo, señalando también que la cultura
misma tiene el carácter de juego. M. Y. Básov en el año 1931, le proporciona al juego un
contenido social, acorde con la definición de Vygotski (1933) y señala que el juego es la
preparación profesional para la actividad futura, principalmente a la de carácter colectiva.
Como es sabido, las primeras necesidades del niño y niña son sociales y la autora Lísina
(1974) asevera que una de estas primeras necesidades es la de comunicarse con los demás.
El juego desde una perspectiva biológica, significa para F. Buytendijk (1933) un elemento
básico de movimiento, como el de vaivén que todos realizamos, que para este autor
representa la espontaneidad, la libertad, la alegría y el esparcimiento. Este autor identifica
tres impulsos que conducen al juego: el impulso de libertad, el deseo de fusión y la tendencia
a la reiteración.

Según el investigador chileno Maturana (2003, p. 966) en la primera infancia existen tres
tipos de juego, los de sonido, los de balance corporal y los de movimiento, siendo estos
últimos los fundamentales para la construcción de la conciencia de sí mismo y la conciencia
social del niño que crece (Maturana y Verden- Zöller, 2003, p.96). Así como también los
movimientos que surgen a lo largo del desarrollo de un niño y que permiten construir el
territorio, dando forma a sus dominios de existencia o a su mundo, en sus capacidades
motoras y patrón de orientación o esquema corporal que constituye su entorno. “”””””

Sin embargo, el pensamiento de nuestro siglo rehúye lo lúdico; se empeña en establecer una
construcción coherente donde se integran todas las formas de la experiencia reconstituidas y
reducidas mediante sus propias categorías. Lo anterior, a pesar de que el placer y el ocio son
áreas del quehacer humano a las cuales se les dedica mucho tiempo, especialmente en los
países del primer mundo. Sin embargo, junto a esta tendencia, que algunos filósofos actuales
como Zizec han llamado “hedonista” se ha emprendido un inmenso esfuerzo para escamotear
el azar, lo inopinado, lo inesperado, lo discontinuo y el juego. Duvignaud, (1982, p.27),
señala asimismo que “La función, la estructura, la institución, el discurso crítico de la
semiología solo tratan de eliminar lo que les aterra”. Este autor también asocia el juego con
el drama, postulando que “fingir lo que no es lo que jamás será o aún no es equivale a abrir
el ser al juego” (p.8). Esto hace alusión a los planteamientos de Huizinga, quien describe al
juego como una actividad que se despliega de acuerdo con un libreto, un “drama” una acción
cuyo sentido, por distinto que sea de la actividad política o económica, exige un análisis
particular.

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Según Gadamer (1991:67) Lo que identifica al juego humano es que también puede incluir
la razón, es decir que puede darse un propósito y aspirar a ellos conscientemente y a la vez
puede burlar lo que es característico de la razón que actúa conforme a fines. “La humanidad
del juego humano reside en que, en ese juego de movimientos, ordena y disciplina los propios
movimientos” (67).

Existen diversos investigadores que nos plantean teorías del juego, que parten desde la
incorporación precoz del niño y niña al trabajo, visto como educación en pos de “aprender a
trabajar”. Los autores que se muestran de acuerdo con lo planteado son: Volz, Kosven,
Novitski, Miklujo-Maklái, J. Vaillant, A.T. Bryant, A.G. Bazánov y H.G. Kazanski, S.N.
Stebnitski, L.Y. Shternberg; quienes mediante sus investigaciones a diferentes culturas,
identificaron que los niños y niñas no realizaban juegos, sino que eran “tareas” como método
de preparación para el trabajo, lo que favorecía la demanda social de independencia. Sin
embargo, estas teorías parecen contradecir algunos principios de la pedagogía, la sicología y
la estética actual que señalan que el juego si bien constituye un “ensayo” de la vida, también
tiene importancia en sí mismo, en cuanto a la experiencia creativa y de crecimiento personal.

En base a estas investigaciones se comienza a replantear la postura del juego, existiendo un


cambio de carácter de los juegos infantiles en el decurso de los tiempos relacionado con la
vida del niño y la niña en sociedad. W. Wundt, (1887), propuso que el juego tenía su prototipo
en una forma de trabajo, pero se suprimía la finalidad útil del trabajo. Por lo cual resultaba
necesario que el niño y niña comenzara a considerar la aplicación de su propia energía como
fuente de gozo.

Paulatinamente comenzaron a surgir nuevas posturas respecto al juego, una de ellas fue la de
Jean Piaget (1896 – 1980) quien fue un epistemólogo, psicólogo y biólogo suizo, famoso por
sus aportes al estudio de la infancia y por su teoría constructivista del desarrollo de la
inteligencia. En relación a nuestro tema de investigación, Piaget (1990), desde una
perspectiva estructuralista y desarrollista, señala que el juego pertenecería a la etapa autista
del niño, específicamente al mundo de los ensueños autistas, en el cual los deseos son
insatisfechos, por lo que se le hace imperante jugar para escapar de la realidad.

En el año 1945, Piaget, comenzó a estudiar la actividad senso-motora y las formas


operacionales del pensamiento como origen del surgimiento de las nociones, a través de las
cuales identifica el juego simbólico. Explicando que en la imitación realizada por los niños
y niñas en sus primeros años, se encuentra la acomodación a los ejemplos auditivos y/o
visuales desprendidos de los movimientos inarticulados, así como la asimilación de la
realidad conforme a la estructura del pensamiento. Afirmando que el niño y la niña logran
transformar la realidad a través de la asimilación, conforme a las demandas propias, por ende
la imitación es una acomodación a los modelos exteriores, y el intelecto es el equilibrio entre
la asimilación y la acomodación.

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Piaget (1990), muestra desde su postura cómo el juego se desenvuelve en base a cuatro
categorías que son:
A. Juegos de ejercicios
B. Juegos simbólicos
C. Juegos de reglas
D. Juegos de construcción.

Estas categorías señalan que a través del juego y de los años, los niños y niñas van pasando
de una categoría a otra utilizando las acciones lúdicas como un instrumento para manifestar
su sentir. De esta forma, el juego favorecería el desarrollo físico y psíquico en el ser humano.
Por otro lado, ayudaría a comunicarse con las personas a su alrededor, siendo un medio que
fomentaría descubrir su entorno.

Para Piaget (1990), los juegos son parte de una estructura unida a la genética y a la cognición
del ser humano. Manifestando la gran diferencia que tiene el juego con las actividades que
solamente entregan conocimiento, que son utilizadas como mediadoras entre el niño y lo que
se pretende que aprenda. Sin embargo, el juego es una actividad libre y espontánea que
solamente se basa en la satisfacción de necesidades de recreación y exploración por parte de
quien lo esté realizando. El nivel de desarrollo cognitivo y social que va adquiriendo el niño
y la niña se ven en los movimientos corporales que se ejecutan al momento de jugar
involucrando a su entorno.

Los movimientos corporales que se realizan mientras se juega, tienen directa relación con el
nivel de desarrollo cognitivo y social. Al igual que Piaget (1990), Wallon (1994) relaciona el
juego con las etapas evolutivas del desarrollo del ser humano, en el cual se contribuye al
desarrollo de distintas funciones, los cuales se caracterizan por:

Juegos funcionales: Movimientos espontáneos que de manera natural el niño y la niña


repiten, contribuyendo al desarrollo de las funciones típicamente humanas. Pueden comenzar
incluso antes del nacimiento con los pataleos del feto. (La marcha en posición bípeda, el
lenguaje, entre otras).

Juegos hedonísticos: Se caracterizan por ser juegos donde existe una búsqueda de placer
mediante actividades que estimulen los sentidos, un ejemplo de esto es que cada objeto que
toman se lo llevan a la boca.

Juegos con los nuevos: Estos juegos propician la autoafirmación y la búsqueda del desarrollo
personal por medio de la socialización con los nuevos niños y niñas de su entorno más
cercano.

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Juegos de destrucción: Por medio de este tipo de juegos los niños/as fortalecen su
autoafirmación y personalidad, por medio del placer de la destrucción.

Para Piaget (1990), el juego es una actividad vital con implicancias en el desarrollo emocional
y de gran importancia en el proceso de socialización de todo ser humano; especialmente
durante la infancia, etapa en la que se desarrollan las capacidades físicas y mentales. Los que
contribuyen en gran medida a adquirir y consolidar de una manera creativa patrones de
comportamiento, relación y socialización

Es por esto que el juego conlleva en su desarrollo la evolución y se convierte para el niño y
la niña en la forma de interactuar consigo mismo (los bebés) con su juego solitario o con
otros en distintas etapas y transiciones (juegos de equipo, colaboración, etc.) facilitándoles
el desarrollo de sus capacidades de individualización.

Desde otra postura Chateau, entre los años 1955 y 1956, hizo referencia al juego con reglas,
el que entrega placer y gozo moral, donde los niños y niñas también adquieren protagonismo
en su desarrollo. El juego facilitaría para este autor, un proceso de autoafirmación, definida
como la expresión del afán de perfeccionamiento y superación de las dificultades, en función
de demostrar cierto logro. Proceso mediante el cual los niños y niñas se auto-perfeccionan
porque juegan, no juegan para auto-perfeccionarse.
Chateau (1955,1956, citado por Elkonin, p.134) continuando con su teoría plantea que el
juego es la interpretación de un papel asumido por los niños y niñas, considerando que ayuda
a las relaciones sociales existentes entre las personas. Enfatiza las reglas de conducta en el
juego, ya que estas hacen que el niño y la niña se resista a alterar la lógica de la acción real
y de sus relaciones. Este autor señala que en todo juego protagonizado hay presencia de
reglas, relacionadas directamente con el papel. La regla se divide en cuatro fases de acato, en
la primera fase no hay reglas, no hay papel y triunfa el impulso directo. En la segunda fase
la regla aún no se manifiesta claramente, pero vence el deseo de actuar directamente. Ya en
la siguiente fase, la regla está claramente en función, pero de todas formas el niño y niña
desea hacer otra cosa. Y por último, la regla vence por sobre el impulso del niño. (Elkonin,
2003)

El juego posee la capacidad de afectar y ser afectado a su vez por el mundo externo y por los
valores de quien juega. Permite al niño y la niña descubrir que existen las reglas y patrones
que se deben cumplir dentro de éste. Además, se consideraba que el juego favorecía a la
personalidad de un adulto libre y normativo. En este sentido, la actitud normativa sería una
experiencia positiva que redundaría en beneficios para su desarrollo, creando un estilo de
vida al regir y limitar sus experiencias. (Elkonin, 2003)

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II.1.3. Posturas respecto al juego de los precursores de la educación parvularia.

Desde la postura de los precursores de la educación parvularia, encontramos a diversos


autores que nos presentan su postura referente al juego y cómo éste se ve relacionado con la
vida los niños/asen su proceso de aprendizaje y enseñanza. Luego de estudiarlos se,
seleccionó a quienes elaboraron teorías pedagógicas que tienen entre sus ejes de acción al
juego. Estos fueron: Friedrich Froebel, Ovidio Decroly y Maria Montessori.

Friedrich Froebel (1782 - 1852), fue un docente alemán que trabajó en diferentes ámbitos,
como la silvicultura, la topografía y la arquitectura, antes de descubrir “la enseñanza”.
Estableció un kindergarten en Alemania donde se trabajaba con juegos, canciones, historias
y manualidades. Este autor brindó primordial importancia al juego infantil, incorporándolo a
su teoría y didáctica, como un medio fundamental para la educación integral. Comprendió su
relevancia para el desarrollo físico y su valor para desenvolverse intelectual y moralmente.
De este modo, señala:

"Puesto que el niño es un ser esencialmente activo, la actividad física y el movimiento son el
camino por el cual la inteligencia logra la captación, y recreación del mundo exterior y
permite afinar su voluntad. El hombre se relaciona con el mundo exterior a través del
movimiento y la acción, por eso la escuela debe brindar al niño un ambiente apropiado, en el
que pueda actuar con total libertad y pueda encontrar el material y los juguetes didácticos
que respondan a su profunda necesidad de moverse, de actuar y de realizar ejercicios. Por
medio de estos ejercicios libres el niño conforma su individualidad al tener posibilidades de
operar y obtener logros que le permiten sentir confianza en sí mismo. Por lo que el
movimiento, además de influir en el aspecto físico, por medio de cuerpo, también influye
positivamente en el espíritu del niño, es un factor esencial para la construcción de la
inteligencia, que está en relación directa con las experiencias obtenidas del ambiente"
(Froebel, citado por Zapata, 1994, p.26)

Froebel consideró al juego como el medio más adecuado para iniciar a los niños al mundo
de la cultura, la sociedad, la creatividad y el servicio a los demás, sin dejar de lado el aprecio
y el cultivo de la naturaleza en un ambiente de amor y libertad.

Zapata (1994) resalta el aporte de este autor, para relevar el papel en el desarrollo infantil
generados por la familia y la escuela. Por esta razón, consideró que la actividad espontánea
de los niños/as sería la principal protagonista de su educación y de la formación de su
personalidad. La auto-actividad infantil –desde el punto de vista de Froebel-, resulta ser la
palanca esencial y más fecunda para considerar desde el punto de vista educativo y el
desacierto mayor es la autoridad impuesta que frena la actividad espontánea. “Por lo que, el
niño debe ser considerado y respetado en su desarrollo con plena autonomía, pero debe ser
guiado para asumir lo "bueno" y el "mal". (Froebel, citado por Zapata, 1994, p.24)

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Las reflexiones de Froebel dieron origen a lo que algunos autores denominaron como el
“Método Froebeliano, que comprendía cinco series de juegos: Juegos gimnásticos
acompañados de canto, juegos sobre cultivo de plantas y cuidados de animales, juegos de
poesía, canto, cuento y dramatización, juegos de excursiones y juegos con los dones u
ocupaciones. (Peralta, 1993)

La importancia que Froebel le asignaba al juego se enriquece con un aporte central para la
época, “los dones”, entendido como el material didáctico creado por él para ejercitar ciertas
nociones (formas, colores, tamaños) y propiciar el trabajo manual en los niños y niñas, a
través del cual puedan construir el pensamiento.

Ovidio Decroly (1871-1932) fue un médico y neurólogo belga, dedicado a la reeducación de


niños y niñas con retraso mental. Introdujo los centros de interés como propuesta pedagógica
basada en el respeto por el niño y niña y su personalidad con el objetivo de prepararlos para
vivir en libertad.

Zapata (1994) menciona a Decroly, quien considera que si se desea que el niño y niña
progrese en la escuela, sólo se puede lograr si se satisface su tendencia al juego. "El juego
del niño antes de los 6 años toma ya diversas formas; existe sin embargo un hecho general
evidente, y es que el niño juega tanto más, cuantas más cosas le rodean con las que pueden
jugar" (Decroly, citado por Zapata, 1994, p.33)

Su programa educativo del "jardín de la infancia" contempla los juegos libres y los juegos
didácticos. De estos últimos, postula que no se utilicen colectivamente y considera que sirven
sobre todo para ocupar a los niños que terminan un trabajo antes que los demás. El control
de los juegos corre a cargo de los niños y no se emplean necesariamente todos los días. "El
juego, es sobre todo en lo que el niño difiere del adulto. El niño juega constantemente: juega
cuando tiene sueño, juega comiendo, juega de paseo: haga lo que haga, juega siempre. Tan
verdad es que jugar es sinónimo de vivir, tratándose de niño, que la primera inquietud de una
mamá ante su niño enfermo, nace en el mismo instante en que aquél deja de jugar". (Decroly,
citado por Zapata, 1994, p.33) Entiende que utilizados con discernimiento y sin exageración,
gustan mucho a los niños y no es raro que los elijan al llegar el momento del juego libre.

María Montessori (1870-1952) fue ingeniera, bióloga, médico, antropóloga y obtuvo un


doctorado en filosofía. Dentro de su propuesta educativa, basada en diferentes fundamentos
(religioso, científico-psicológico, pedagógico), la Dra. Montessori sostenía que cada
individuo tiene que hacer las cosas por sí mismo, porque de otra forma nunca llegará a
aprenderlas. (Peralta, 1993)

El principio fundamental del método Montessori se resume en la frase "Educación mediante


la libertad en un medio preparado”. Su sistema, junto con el material pedagógico, tiene un
gran valor y cualidades didácticas, pero la eficacia de este material radica en el principio

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construido con base en el estudio y la comprensión de la actividad intelectual y el
desenvolvimiento moral del infante. (Peralta, 1993)

Los materiales utilizados en su metodología son divididos en tres, materiales sensoriales,


materiales de desarrollo y materiales de vida práctica:

Los materiales sensoriales son aquellos a través de los que el niño y niña desarrolla y refina
los cinco sentidos: vista, sonido, tacto, olor y gusto. El propósito de los ejercicios es educar
los sentidos, así el niño puede aprender sobre el ambiente, y ser capaz de discriminar sus
aspectos más sutiles. Los materiales de desarrollo son auto-correctores y su fin es captar la
curiosidad del niño y niña. Y por último los materiales de vida práctica, que preparan al niño
y niña para todo tipo de aprendizaje y deben ser adaptados a la cultura de cada uno. (Peralta,
1993)

Estos autores demuestran las funciones de la actividad lúdica de la infancia, las biológicas,
culturales, educativas y emocionales. Jugando, los niños/as aprenden las cualidades de las
cosas y les permite expresarse, es por esto que no se puede considerar sólo como un
pasatiempo o diversión, sino como un aporte en el aprendizaje que los prepara para la vida
adulto.

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