100% encontró este documento útil (1 voto)
574 vistas22 páginas

Cartilla Miraflores

El valle de Putu Putu, actualmente conocido como Miraflores, estuvo habitado por grupos culturales prehispánicos importantes como los Tiwanakotas. En la época colonial formó parte de la Parroquia de Santa Bárbara y Putu Putu. A inicios del siglo XX, el arquitecto Emilio Villanueva diseñó el plan de urbanización de Miraflores, con calles amplias y áreas verdes, que comenzó a implementarse en 1941. Algunos de los primeros edificios importantes fueron el Hospital General, la Intend

Cargado por

Vida Tedesqui
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
100% encontró este documento útil (1 voto)
574 vistas22 páginas

Cartilla Miraflores

El valle de Putu Putu, actualmente conocido como Miraflores, estuvo habitado por grupos culturales prehispánicos importantes como los Tiwanakotas. En la época colonial formó parte de la Parroquia de Santa Bárbara y Putu Putu. A inicios del siglo XX, el arquitecto Emilio Villanueva diseñó el plan de urbanización de Miraflores, con calles amplias y áreas verdes, que comenzó a implementarse en 1941. Algunos de los primeros edificios importantes fueron el Hospital General, la Intend

Cargado por

Vida Tedesqui
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Del valle de Putu Putu a

Miraflores
Un barrio con identidad patrimonial y urbana
Gobierno Autónomo Municipal de La Paz
Secretaría Municipal de Culturas

Dirección de Patrimonio Cultural


Unidad de Patrimonio Inmaterial e Investigación Cultural

Iván Arias Durán


Alcalde Municipal de La Paz

Rodney M. Miranda
Secretario Municipal de Culturas

Texto extraído del libro “Miraflores un barrio residencial con


identidad urbana” (GAMLP, 2020)

Imagen de Portada:
Foto archivo Cordero

Diseño y diagramación:
Área de diseño SMC - GAMLP

2021
Presentación

La presente cartilla es una síntesis del libro “Miraflores un barrio residencial


con identidad urbana”, en el que se compendia información relevante
en torno a la revalorización prehispánica en Miraflores. Es un barrio con
historia desde la época prehispánica hasta su urbanización planificada.

Con el objetivo de rescatar y revalorizar este pasado prehispánico, durante


la primera mitad del siglo XX, se ha plasmado diseños arquitectónicos que
rescatan la identidad prehispánica en el Estadio Hernando Siles Reyes y el
templete semisubterraneo en la Plaza del Hombre Americano (Plaza Tejada
Sorzano), réplica inexacta del templete semisubterraneo de Tiwanaku.

Actualmente la Plaza del Hombre Americano fue modificada, ampliada


y revalorizada con el objetivo de permitir a la población la accesibilidad,
el disfrute y un uso permanente del espacio y se constituye en el primer
Museo Arqueológico a cielo abierto de la ciudad de La Paz. Este espacio
cuenta con importantes réplicas de esculturas líticas, originalmente
halladas en Tiwanaku y réplicas de vasijas halladas en los diferentes barrios
de la ciudad de La Paz y otras que fueron encontradas en Tiawanaku. Este
espacio rescata la identidad y el valor original promoviendo el patrimonio
arqueológico del municipio de La Paz, plasmado en los diferentes hallazgos
y la importancia para fortalecer la identidad a través de los conocimientos
del pasado prehispánico de los pobladores de una ciudad en movimiento.

Toda la propuesta se complementa con la intervención de pintura mural


en las fachadas circundantes que es un aporte importante de artistas de
todo el país y las instituciones y empresas privadas ubicadas en el espacio
circundante en la plaza Tejada Sorzano.

Rodney M. Miranda
Secretario Municipal de Culturas
Gobierno Autónomo Municipal de La Paz
Del valle de Putu Putu a
Miraflores
Un barrio con identidad patrimonial y urbana1

1
Miraflores prehispánico

Para la época prehispánica el valle de Putu Putu, o Miraflores en la actualidad, es-


tuvo conformado por diferentes grupos culturales prehispánicos de importancia,
desarrollando la agricultura en terrazas, gracias a las bondades climáticas y topo-
gráficas del lugar, gran cantidad de agua y un terreno adecuado para el cultivo,
permitiendo tanto el asentamiento como el desarrollo local. Los hallazgos arqueo-
lógicos reportados y evidenciados hasta la fecha permiten conocer que la ocupa-
ción prehispánica se concentró en la zona de lo que hoy es la ex plaza Carrasco,
que comprende al monumento a Busch, el que
correspondería a un núcleo de asenta-
miento de Tiwanaku, donde se ha-
brían desarrollado actividades domés-
ticas, funerarias y rituales.

Sahumador Tiwanaku
Periodo cronológico: 200 A.C. - 1000 D.C. Proce-
dencia: calles Chile (Actualmente Av. Héroes Del
Pacífico) y avenida Busch - Miraflores, Ciudad de
La Paz. (Fotografía: Miguel Torrico, Museo de Me-
tales Preciosos).

1 Texto extraído del libro “Miraflores un barrio residen-


cial con identidad urbana” (GAMLP, 2020).

4 Del valle de Putu Putu a Miraflores


Un barrio con identidad patrimonial y urbana 5

A pesar de que se han identificado importantes hallazgos de origen tiwanakota en


la actual Miraflores las últimas investigaciones arqueológicas señalan que existen
evidencias aun más tempranas de ocupaciones prehispánicas tanto en las cerca-
nías del actual monumento a Busch como en sus alrededores.

De San Isidro de Putu Putu a Miraflores

El valle de San Isidro de Putu Putu, actual zona Miraflores, a inicios de la época
colonial formó parte de la Parroquia de San Pedro y Santiago, más tarde se creó la
parroquia de Santa Bárbara y Putu Putu, formó parte de ella. Esta parroquia estuvo
constituida por ayllus, estancias y vecinos. Durante la colonia la tenencia de la tie-
rra se ha transformado de ser un espacio comunitario y pertenecer a los indígenas
a ser un espacio compartido con los españoles y criollos. El valle de San Isidro de
Putu Putu permitió la comunicación con el valle de los Yungas desde donde se
abastecía a la ciudad y otras regiones de los productos tropicales, principalmente
de la hoja de coca.

Durante el siglo XIX el valle de Putu Putu sufrió una arremetida por parte de la
población citadina, el área urbana fue extendiéndose y penetrando en espacios
netamente indígenas. Esta arremetida respondía a la necesidad de ampliar el área
urbana de la ciudad. Para inicios de la década de 1900, el pequeño poblado asen-
tado en el valle de San Isidro de Putu Putu presentaba un núcleo en el espacio
actualmente ocupado por la plaza José Luis Tejada Sorzano.

Postal de 19xx los sembradíos de Poto Poto


Visuales de la Av. Del Ejército hacia 1940

La división espacial en barrios de españoles y de indios llegó hasta inicios del


siglo XIX marcando la configuración urbana. Para el último cuarto del siglo XIX la
conformación del espacio varió, los barrios se convirtieron en cuarteles y su nú-
mero se duplicó. En este periodo Santa Bárbara pasó a formar el cuartel número
5, teniendo como límites las faldas de Quilliquilli, Id. Morro de Santa Bárbara,
Laicacota, el Prado, las calles del Recreo y Loaiza (Acosta, 1880). El cuartel de
Santa Bárbara para 1877 estaba conformado por 13 manzanas con una superficie
de 156.620,27 m2 con 131 casas, 528 familias y una población de 2.315 habitantes
(Censo de Cercado, 1877).

A inicios del siglo XX el crecimiento urbano y la creación de nuevos barrios fue


impulsado por los presidentes Ismael Montes y Bautista Saavedra, incorporando
Obrajes, Calacoto, La Florida, las villas de El Alto y las de los cerros de Miraflores
(Romecín, 1997; 186). Miraflores recibió un impulso particular por el régimen re-
publicano: “Así como el barrio de Sopocachi nació en pleno régimen liberal, el de
Miraflores nació en el régimen republicano, y se podría decir que, curiosamente,
algo del espíritu de esos régimen ha queda en uno y otro barrio” (Romecín, 1997;
186). El área urbana había sido extendida conforme se fue dando el crecimiento
poblacional y para 1912 ya se incluía al valle de Miraflores dentro del radio urbano
(Ordenanza Municipal de 9/04/1912).

6 Del valle de Putu Putu a Miraflores


Un barrio con identidad patrimonial y urbana 7

Este barrio se ha caracterizado por poseer tierras fértiles, desde ahí se proveía
al área urbana con productos agrícolas. El valle de San Isidro de Putu Putu reci-
be el nombre de Miraflores, al respecto se tiene información de finales del siglo
XIX donde existía una chacarilla denominada “de miraflores”, probablemente ese
nombre se deba a que en el lugar había muchas flores y guindales ya que esas eran
tierras fértiles y cultivables. Para el siglo XX el barrio de Miraflores estuvo habitado
por familias pudientes quienes cambian las chacras y chacarillas por casa-quintas:
“Las familias pudientes de La Paz, tenían por lo general sus chacarillas en San
Isidro de Potopoto” (Fernández, 1948; 424). Otra característica del barrio fueron
sus servicios de disfrute a la población convirtiéndose es un espacio frecuentado
por la sociedad paceña.

Vista del núcleo de Miraflores, con el camino que lo organizaba, fue


en 1922 que se definió la Avenida Central de Miraflores, en 1925 se
denominó Av. Tarapacá y a partir de 1930 Av. Bautista Saavedra.
Urbanización de Miraflores: Emilio Villanueva Peñaranda

En las primeras tres décadas del siglo XX, además del cultivo de tierras en Miraflo-
res, se observaron los primeros trazos de urbanización del barrio, se ha destacado
visiblemente el eje vertical de la Av. Saavedra, a cuyos laterales se han ido edifi-
cando tanto viviendas como casas de hacienda o quintas, así como edificaciones
de instituciones.

Al ser un barrio de asentamiento tardío por parte la población citadina, se pudo rea-
lizar una planificación en su urbanización. El diseño urbano de Miraflores fue encar-
gado al arquitecto Emilio Villanueva, quien lo elaboró entre 1927 y 1929 y fue imple-
mentado a partir de 1941. Además de los trazos viales incluía áreas de equipamiento
de salud, deportivo, cívico, educativo, áreas residenciales, plazas y áreas verdes.

Emilio Villanueva, en su disertación del 18 de agosto de 1929, da a conocer al au-


ditorio reunido su ambiciosa propuesta urbanística para Miraflores, vislumbrando
para esta futura urbanización las calles amplias de trazo despejado, viviendas con
adecuadas condiciones de sanidad y funcionalidad para las clases populares y obre-
ras, arbolado urbano y parques. En suma, la ciudad jardín.

Resaltan como principales construcciones en Miraflores, la orden religiosa de las


Concepcionistas, quienes construyeron un nuevo conjunto conventual en la ca-
lle Guerrilleros Lanza, el Hospital General 1912, año en el que el barrio fue incluido
dentro del radio urbano, la Intendencia del Ejército 1920-1925 y el antiguo Estadio
Hernando Siles en 1928-1930.

Convento de las Religiosas Concepcionistas, Miraflores


1925. Edificación en estilo neogótico.

8 Del valle de Putu Putu a Miraflores


Un barrio con identidad patrimonial y urbana 9

Ya arraigados los equipamientos de salud y deportes, y previéndose la habilita-


ción de infraestructura educativa universitaria, quedaba pendiente solo el uso re-
sidencial, es así que planteó una zonificación para este uso, dándole preferencia
a la amplia planicie de la parte media y alta de Miraflores, para ocuparla con la
función habitacional, además de asignarles una nominación: el “barrio médico”
en las proximidades del Hospital General; el “barrio deportivo” en el entorno del
Estadio; el “barrio fabril” en el sector este de Alto Miraflores, Villa Fátima y Hospi-
tal Arco Iris (antes Caiconi), y donde actualmente se asientan los Barrios Gráfico y
Petrolero; el “barrio obrero” que debía ocupar el lado oeste entre la Plaza Cívica
(Plaza Villarroel) y la zona deportiva, a ser habitado por empleados de comercio,
profesionales y funcionarios públicos; los “barrios administrativo y de negocios”,
en la parte central de Miraflores, alrededor de las plazas Tejada Sorzano y Uyuni y
el área entre la calle Juan de Vargas, el cerro Laikakota y la Av. del Ejército; y para
concluir, el “barrio universitario”, que se ubicaría en el lado este entre el Club de
Tenis Sucre y el Hospital Obrero. Esta era la perspectiva del Arq. Villanueva, en
1929, para Miraflores.

Vista general del conjunto hospitalario de Miraflores desde Sopocachi, 1930.


En 1947 se construye en Miraflores el primer conjunto de viviendas de interés so-
cial para trabajadores ferroviarios, ubicado entre las calles José Manuel Loza, Juan
Misael Saracho, Juan de Vargas y Av. Del Ejército, con un proyecto del Arq. Luis
Villanueva Sáenz. Conjunto urbanístico que fue declarado como patrimonio arqui-
tectónico y urbano del Municipio de La Paz mediante OM GAMLP Nº 663/2008.

Para 1955 Miraflores ya había consolidado su trazado urbano, con el posiciona-


miento de la Av. Busch como vía estructural y vinculante de equipamientos como
el Estadio Hernando Siles, el nuevo Hospital Obrero N° 1 (1948 - 55) y la Escuela
Piloto “Adhemar Gehain” (1950), establecimiento que fue creado para el funciona-
miento de la Escuela Superior de Maestros “Simón Bolívar” con una unidad educa-
tiva para práctica docente (hoy Colegio Hugo Dávila).

De esta manera, Miraflores consolida su carácter residencial para la clase media


paceña, las casas quinta de finales del siglo XIX hasta el primer tercio del siglo XX
ceden el lugar a los conjuntos de viviendas de interés social y a construcciones de
variados estilos arquitectónicos vigentes entre finales de los años 40 hasta finales
de los años 70 del pasado siglo, como el estilo neocolonial, misional californiano,
racionalista o estilo internacional, art-deco o racionalista náutico, entre otros, que
se irán analizando dentro del contexto.

Conjunto Villanueva, calle J.M. Loza y Av. Del Ejército - 1947

10 Del valle de Putu Putu a Miraflores


Un barrio con identidad patrimonial y urbana 11

Plaza del Hombre Americano (Plaza Tejada Sorzano)

La Plaza Jose Luis Tejada Sorzano debe su nombre al expresidente de la Repú-


blica de Bolivia y miembro de la Comisión Pro-Estadio, la plaza recibió su nombre
durante la década de 1930. En el centro de la plaza se puede observar el templete
semisubterráneo conocido también como Plaza del Hombre Americano que recrea
el templete de Tiwanaku.

La idea de la construcción de la Plaza del Hombre Americano surgió luego de la


inauguración del estadio en 1930. Su construcción fue realizada entre 1941 a 1943
por Arthur Posnansky, su concepción obedecía a postulados de revalorización del
pasado prehispánico y la construcción de la identidad nacional. Posnansky con-
venció al presidente Carlos Quintanilla para construir un templete en “estilo Ti-
wanaku”, en cuyo centro se ubicaría la estela Bennett y alrededor, en permanen-
te exhibición, otros monolitos menores como un museo al aire libre. Posnansky

Acceso a la Plaza del Hombre Americano, con la estela Bennett en medio.


consideraba a esta cultura como la cuna de la civilización americana. El trabajo
fue realizado de manera conjunta con el artista Enrique Guinault Clavijo y con el
arquitecto y arqueólogo Edmund Kiss, quien realizó planos y perspectivas sobre
los monumentos de Tiwanaku.

El templete no es una copia fiel del original y más bien se inscribe en una interpre-
tación y adaptación a las circunstancias de la coyuntura del momento, es eviden-
te que la réplica es inexacta pues tiene errores conceptuales en el planteamiento
arquitectónico, detalles, materiales y técnicas constructivas. Para su construcción
se trasladaron piezas desde Tiwanaku pero es muy notorio por ejemplo que la ubi-
cación del templete no obedece a orientaciones astronómicas sino a una composi-
ción estética respecto a la fachada del antiguo Estadio. Los pilares, piezas alejadas
del original, son construidos con base en sillares tallados regularmente y debida-
mente pulidos. Más allá de esto el valor del Templete no debe medirse en cuanto a
su correcta interpretación y similitud con el original, sino en que representa el ideal
y pensamiento del movimiento neotiwanacota de reivindicación y revalorización
de lo prehispánico e indígena. Y en esto sin duda Posnansky fue un incansable pio-
nero y el templete del estadio lo expresa.

La construcción de la réplica del templete estaba propuesta como un memorial


a los hombres americanos que construyeron Tiwanaku y los que en el tiempo va-
loraron lo prehispánico. Las Cabezas clavas incrustadas en el muro del templete
semisubterráneo representan a cabezas humanas. Posnansky afirmaba que Tiwa-
naku albergaba a dos etnias: una dominante, los “kollas”, y la otra sometida, los
“aruwaks”. El proyecto original de este templete dispuso los dos tipos de cabezas
clavas, ubicando a los kollas en la parte superior y a los aruwaks en la inferior.

Las cabezas clavas originales de 1940-42 fueron retiradas en 2002 y reemplazadas


por cabezas nuevas talladas en piedra que pretendían replicar la multietnicidad
existente en el templete de Tiwanaku. Sin embargo, estos rostros solo mostraron
diferentes expresiones: felicidad, tristeza, tranquilidad, seriedad, perdiendo el pen-
samiento inicial de la propuesta de Posnansky. En 2002, durante el traslado del mo-
nolito Bennett, fueron también trasladadas todas las esculturas líticas, inicialmente
emplazadas en el templete del estadio y devueltas a su lugar de origen Tiwanaku.

En 1932 se descubrió el monolito Bennet, por el norteamericano Wendell Clark Ben-


nett con 7,3 metros y 20 toneladas de peso, elaborado en piedra arenisca de una
sola pieza. Un año más tarde fue gestionado su traslado a la ciudad de La Paz con

12 Del valle de Putu Putu a Miraflores


Un barrio con identidad patrimonial y urbana 13

el objetivo de desarrollar el turismo, conservar el acervo y posibilitar la educación


histórica del pueblo. El traslado fue realizado en medio de una fuerte oposición
en la población de la ciudad, instituciones y autoridades del Concejo Municipal; las
críticas fueron mayores cuando la pieza fue instalada al final del Paseo del Prado,
siendo expuesta a un constante vandalismo. En 2002, por motivos de preservación
y restauración arqueológica, fue devuelto a su lugar de origen y resguardado en
el museo de Tiwanaku. En su lugar fue sustituida una réplica realizada en fibra de
vidrio, la cual también fue sustituida en 2008 por la que actualmente se exhibe, ya
que su material sufrió daños que hicieron quebradiza su estructura.

En la década de 1950 se construyó la rotonda como un elemento para ordenar la


circulación de movilidades, esto terminó por aislar al Templete. En el 2002 con el
objetivo de trasladar al monolito Bennett ingresaron camiones y grúas, destruyen-
do jardineras y pisos. Un año más tarde, para poner la réplica, se desmontaron nue-
vamente los muros. En 2004 se destrozaron las cabezas clavas originales y fueron
reemplazadas por las actuales piezas.

Plaza del Hombre Americano, Foto archivo Cordero


El 2018 con la necesidad de implementar el proyecto de viaductos y parqueos
subterráneos se realizó un desmontaje y posterior montaje del Templete Semi-
subterráneo. El objetivo fue preservar el legado histórico-cultural y rescatar el va-
lor e identidad del patrimonio arqueológico de La Paz. Para ello se propuso la
revalorización y refuncionalización del Museo Arqueológico a Cielo Abierto, Plaza
del Hombre Americano. Se llegó a modificar la estructura debido a necesidades
técnicas funcionales de la obra y se incluyeron vitrinas de exposición de réplicas
de vasijas cerámicas (en su mayoría hallazgos realizados en la Avenida Busch y
Héroes del Pacífico, Sopocachi, Llojeta, Tembladerani y Villa Pabón), señalética
informativa al interior del templete e información al pie de cada elemento escul-
tórico, distribuido a lo largo de toda la plaza del Hombre Americano, convirtiendo
a la misma en un Museo Arqueológico a Cielo Abierto. Se logró consolidar la idea
inicial de Arthur Posnansky, la revalorización de lo prehispánico como identidad
de los habitantes del Municipio de La Paz. En este contexto, a partir de su funcio-
namiento como museo, se pretende difundir y dar a conocer la riqueza arqueoló-
gica que hay detrás de los vestigios y también del pasado inmaterial que encierra
nuestra identidad como paceños.

Durante el desmontaje de este templete se hallaron cabezas clavas y fragmentos


originales, producto de la intervención realizada por Posnansky durante los años
40, mismos que fueron restaurados y repuestos en su sitio original, recuperando la
intención original de Posnansky.

Estadio Hernando Siles Reyes

La ubicación del Estadio Hernando Siles Reyes no obedeció a una planificación ur-
bana, Bolivia comprometió a fines de los 20 ser sede de un torneo sudamericano,
para lo que era imprescindible la construcción de un campo deportivo acorde a ese
desafío. Por ello se procedió a conformar un Comité para la construcción del nuevo
Estadio conformada por Julio Téllez Reyes, José Luis Tejada Sorzano y el mismo
Emilio Villanueva, entre otras autoridades. Este Comité eligió el terreno del hipó-
dromo, ubicado en lo que hoy es el Estado Mayor, sugiriéndose que con algunas
modificaciones este espacio se adecuaría para ser ocupado por el nuevo Estadio.

La inauguración del Estadio en 1930, cuya construcción fue llevada adelante por
el Arq. Emilio Villanueva, considerado el máximo representante de la arquitectura
nacional, quien le imprimió un nuevo enfoque que modificaría la elección del sitio.
Planteaba realizar un complejo deportivo moderno con este nuevo enfoque, así

14 Del valle de Putu Putu a Miraflores


Un barrio con identidad patrimonial y urbana 15

que se procedió a buscar un terreno lo suficientemente amplio para el nuevo equi-


pamiento, por lo que se encontraron dos amplios terrenos donde se avanzó con
las expropiaciones y la construcción del campo deportivo. El proyecto del Estadio
comprendía también una amplia explanada en su frente que tuvo muchas dificul-
tades para construirse debido a que los propietarios impedían la expropiación y
pedían una compensación exagerada.

Esta primera construcción contenía un lenguaje diferente, marcado por signos es-
calonados, frisos y elementos de la cultura Tiwanaku conocido como “estilo neo-
tiwanakota”, combinado con elementos del modernismo y el Art Deco. El Estadio
Hernando Siles Reyes debe su nombre a quien fue presidente de Bolivia de 1926
a 1930, quien además impulsó la construcción del primer campo deportivo. Final-
mente, el diseño actual del Estadio fue modificado en 1977 en ocasión de los Jue-
gos Deportivos Bolivarianos, remplazado por el actual Estadio.

Estadio Presidente Siles, Miraflores 1930 – 35


Personajes destacados del barrio de Miraflores
Dos nombres tienen especial significación para el imaginario urbano del barrio de
Miraflores: Emilio Villanueva, uno de los arquitectos más destacados de la historia
de nuestro país, y Arthur Posnansky.

Emilio Villanueva Peñaranda

Fue un destacado arquitecto boliviano que nació


en 1884. Como parte de sus primeros trabajos
realizó el Hospital General de Miraflores (siendo
inaugurada su primera fase en 1916) y la calle del
Recreo (hoy Av. Mariscal Santa Cruz, el mismo
año). Adscrito por ese entonces al academicis-
mo francés en 1926 diseñó el Palacio Consistorial
y Banco Central de Bolivia (hoy Vicepresidencia y
Biblioteca del Congreso). Después de tomar con-
tacto con maestros de la Escuela de Bellas Artes
en París diseñó el proyecto de urbanización del
barrio de Miraflores y fue miembro del Comité
Pro-Estadio, donde fue responsable del diseño
y ejecución de la obra del Estadio  Hernando Si-
les (1930). Poco más tarde realizó el Monoblock
Central de la UMSA (1948). Estas últimas obras se
caracterizan por el rescate de símbolos e icono-
grafías de la cultura tiwanakota, siendo conocido
como un estilo neotiwanakota.

Arthur Posnansky

Posnansky, ingeniero Naval, arqueólogo autodi-


dacta nacido en Viena en 1873, quien fijó su resi-
dencia en La Paz desde 1903 por estar interesado
por las ruinas de Tiwanaku, sitio que conoció en el
momento que se realizaban trabajos de excava-
ción por la Misión Científica Francesa, vinculándose
después a la Sociedad Geográfica de La Paz, de la
que llegó a ser su presidente años más tarde.

16 Del valle de Putu Putu a Miraflores


Un barrio con identidad patrimonial y urbana 17

A poco de haberse instalado en La Paz hacia 1903 realizó un relevamiento de


las ruinas, que fue su primera publicación en 1904 y que luego rectificó en 1912.
Gracias a sus escritos conocemos el aporte a la arqueología de Tiwanaku de este
extraordinario vecino del barrio de Miraflores, que según el Diccionario Histórico
de Bolivia (2002) concretó 131 publicaciones, lo que sin duda se refleja en toda
su magnitud en la obra Tihuanacu, la cuna del Hombre Americano, además de la
construcción del Museo Nacional de Arqueología, del que fue también director.

Sin embargo, pocos conocemos algunos de sus aportes en otros campos que tie-
nen que ver más con la vida cotidiana de la ciudad y el barrio de Miraflores. Sobre
la avenida Posnansky se encuentra la vivienda construida hace más de 100 años
por Arthur Ponsnansky quién la construyó en un lapso de 10 años con la ayuda de
especialistas con los que se cuidaron mucho los detalles interiores de inspiración
tiwanacota. Dicha casa fue construida con materiales de la época, principalmen-
te ladrillo tipo gambote, adobes y tejas, guarda detalles como lámparas y una
hermosa chimenea realizadas personalmente por Arthur Ponsnansky.

Allá por el año 1912, D. Arturo Posnansky, arqueólogo y geólogo


austriaco, adquirió de la Municipalidad los terrenos de Santa
Bárbara sobre la parte inferior de la Av. Simón Bolívar y construyó
allí el Palacio Tiahuanaco, museo de piedras y chullpas extraídas
de la monolítica metrópoli. Rodeó el edificio de un bosquecillo
atrayente, pero en 1917 los ciudadanos se vieron sorprendidos
por un hecho espectacular, quedaron mudos y perplejos al mirar
el Palacio que conservando su estructura se había dado vuelta al
otro lado, como milagro portentoso de los laikas, chamakanis y
brujos que habían maldecido al gringo por haber desenterrado
chullpas y profanado las tumbas de sus ancestros. Ante este
hecho, el gringo Posnansky traslado su palacio piedra por piedra a
su actual ubicación en la Calle Tiahuanaco esq. Zuazo (El Diario, 20
de agosto de 2016)

Existe la anécdota de que se generaron algunos incidentes con el vehículo impor-


tado por Ponsnansky y que la gente, en especial los niños al verlo pasar, repetían
el estribillo: “Gringo jeringo mata la wawa con tu paraguas bajo del agua”2.

2 Tradicional paceño atribuido a la presencia del primer automóvil, propiedad de


Arthur Posnansky.
El “Gringo Ponsnasky” murió en La Paz el primer
día de 1946, sin embargo sus obras y su presencia
en Miraflores siguen siendo parte ineludible del
imaginario del barrio.

Hernando Siles Reyes

Hernando Siles Reyes nació en Sucre el 5 de agosto


de 1882 y falleció en Lima, Perú, el 23 de noviembre
de 1942 a los 60 años. Su gobierno abarcó los años
1926-1930 (Mesa Gisbert et al, 2016) y se caracteri-
zó por ejercer un gobierno de contraste entre luces
y sombras, para lo que sirven de ejemplo la integra-
ción nacional a través de la gestión de un sistema
vial hacia Yungas y gran parte del este y sur bolivia-
no (Chimoré-Santa Cruz, Tarija-Villamontes, etc.), la
violencia durante su gobierno, exilio de enemigos
políticos y cierre de periódicos, por otro. En cuanto
a la ciudad de La Paz, fue durante su gestión que se
concluyeron los edificios del Banco Central y Minis-
terio de Hacienda.

Hacia principios del siglo XX, con el antecedente


del deporte como un fenómeno a nivel mundial y
nacional, en la década de los 20, en la ciudad de La
Paz, tanto desde el Estado como en la sociedad
civil, se vio la necesidad de concebir un espacio
adecuado a los requerimientos del deporte en la
región. Por ello, tal como Marcelo Ramos señala
en su breve apunte “La solemne inauguración del
Estadio Hernando Siles” (2012), se armó la comi-
sión denominada “Pro-Estadio”, conformada por
Julio Téllez Reyes, José Luis Tejada Sorzano y el
mismo Emilio Villanueva, entre otras autoridades.

Ya lo adelantaban algunos documentos de compra


de propiedades en Miraflores del año 1928 a favor
de la construcción de la estructura, el escenario

18 Del valle de Putu Putu a Miraflores


Un barrio con identidad patrimonial y urbana 19

deportivo llevaría el nombre “Estadio Depar-


tamental Presidente Siles”, campo que sería
inaugurado el 16 de enero de 1930, a través de
un acto en el que participaron autoridades del
Estado y deportivas, además de desarrollarse
un encuentro de baloncesto y otro de fútbol,
siendo parte de ambos encuentros el club The
Strongest (Ramos, 2012; 30).

Bautista Saavedra Mallea

Abogado, diplomático, periodista, sociólogo


y gran representante político de la línea
republicana de la primera mitad del siglo XX
en la historia boliviana. Nació en Sorata, La
Paz, en fecha 30 de agosto de 1870 (Mesa
Gisbert et al, 2016).

Gonzales (2019) realizó un seguimiento a la


obra de Saavedra como escritor y periodista,
de este modo se sabe que el personaje había
colaborado en los periódicos El Telégrafo, El
Comercio, y finalmente como director de La
Razón. De igual modo, fue catedrático de la fa-
cultad de Derecho en la Universidad Mayor de
San Andrés. En su faceta política inicialmente
estuvo alineado a la tendencia liberal, sin em-
bargo por discrepancias marcadas, acabó sien-
do figura prominente del Partido Republicano
(1914), con quienes desde 1921, año en el que
Saavedra llegaría a la presidencia, finalizarían
con la época liberal dentro el Estado.

En cuanto a su gestión de gobierno, cabe re-


saltar que dio continuidad al tendido de vías
ferroviarias, siendo las más importantes Ato-
cha-Villazón, Villazón-Tupiza, Yacuiba-Santa
Cruz, y parte del proyecto de La Paz-Beni, en
cuyos trabajos fue fundamental la obra del inge-
niero Carlos Tejada Sorzano. En la misma línea, la
comunicadora Grecia Gonzales rescata la Reforma
Electoral, la creación de un instituto de Reformas
Laborales, y la derogación de la antigua Ley de Im-
prenta de 1918, para proponer una nueva norma
que evitara la penalización del trabajo y opiniones
de periodistas (1925).

Además, cabe mencionar que durante el gobierno


de Saavedra se realizaron las gestiones para que la
casa miraflorina de Arthur Posnansky, arqueólogo
e ingeniero naval, fuera transformada en un Museo
Nacional (Mesa Gisbert et al, 2016; 473).

En cuanto a la vía pública que hasta hoy lleva el


nombre de Bautista Saavedra, esta habría sido
abierta como senda a Miraflores antes de 1920, sin
embargo, fue durante el mismo período republi-
cano que se realizaron las gestiones para mejorar
este acceso que sería imprescindible para los pla-
nes de urbanización del valle de Miraflores, ya que
cerca de este camino sería construido el complejo
de hospitales, además de considerar una posible
ruta del tranvía para un fácil acceso a la zona (La
Razón, 16/02/1919; 3).

Víctor Hugo Estrada Cárdenas

Uno de los últimos grandes conflictos suscitados


en nuestra región fue la Guerra del Chaco que en-
frentó a nuestro país con el vecino Paraguay en-
tre los años 1932 y 1935; el llamado al frente de
batalla era constante debido a las características
cruentas de la guerra y una de las instituciones pa-
ceñas que respondió a la convocatoria fue el club
deportivo The Strongest. De acuerdo a datos de
Caero (2016) The Strongest ya tenía 1500 perso-

20 Del valle de Putu Putu a Miraflores


Un barrio con identidad patrimonial y urbana 21

nas asociadas al club para inicios de 1930; con estos antecedentes, fueron 600
los miembros quienes finalmente se enlistaron el 21 de julio de 1932, entre socios,
jugadores y dirigentes.

Como parte de los nombres reclutados por el ejército boliviano, destaca Víctor
Hugo Estrada Cárdenas, que antes del conflicto bélico del Chaco ya sobresalía por
sus aptitudes en el campo deportivo, específicamente en el fútbol profesional.
Conforme a la reseña realizada por Ramos (2011), a la par de su carrera como mi-
litar, Estrada participó en distintas instituciones deportivas como COLMIL, Depor-
tivo Universitario y The Strongest, club donde se consagró como gran futbolista.

Respondiendo al llamado del Chaco Estrada fue sobresaliente en el frente de ba-


talla hasta ser herido e incluso tomado prisionero por las tropas paraguayas; su as-
tucia y tenacidad fueron características constantes e hicieron de Estrada Cárdenas
capitán dentro del terreno de juego y la trinchera de combate.

Bibliografía

• Acosta Nicolás (1880). Guía del viajero en La Paz. La Paz; Imprenta de la


Unión Americana.
• Fernández Vicente (1948). “Historia de los servicios públicos de la ciu-
dad de La Paz”. En: La Paz en su IV Centenario 1548-1948 II Monografía
Histórica. Buenos Aires, Edición del Comité pro IV Centenario de la Fun-
dación de La Paz.
• Romecín Roberto (1997). “La fundación de Nuestra Señora de La Paz y
su primitivo emplazamiento”. En: La Paz vista por viajeros extranjeros y
autores nacionales siglos XVI al XX. La Paz; Grupo editorial Anthropos.
• Ramos, Marcelo (junio de 2012). “La solemne inauguración del Stadium
Hernando Siles”. Fuentes, Vol. 6 N° 20. 21-31 (Revista)
• Mesa Gisbert, Carlos D. et al (2016). Historia de Bolivia. La Paz; Editorial
Gisbert y Cia. S. A.
• Censo de Cercado, 1877.
• Ordenanza Municipal de 9/04/1912.

• El Diario. 20 de agosto de 2016.


22 Del valle de Putu Putu a Miraflores

Common questions

Con tecnología de IA

El monolito Bennett desempeñó un papel crucial en la construcción de la identidad nacional boliviana al simbolizar la rica herencia prehispánica del país. Su traslado a La Paz fue motivado por el deseo de desarrollar el turismo y educar históricamente al pueblo, a pesar de la fuerte oposición local. La instalación del monolito al final del Paseo del Prado expuso la pieza al vandalismo constante, lo que representó un importante desafío de preservación. Eventualmente, con razones de preservación, el monolito fue devuelto a su lugar de origen en Tiwanaku en 2002 .

Arthur Posnansky tuvo una profunda influencia en la planificación urbanística y cultural de Miraflores, donde sus ideales promovieron la revalorización de lo prehispánico. Al concebir el Templete semisubterráneo, buscó integrar el respeto por el pasado prehispánico en el tejido urbano moderno, articulando una identidad que ligara herencia cultural con modernidad . Su enfoque neotiwanacota significó no solo una estética, sino un mensaje cultural que impregnó desarrollos posteriores, orientando proyectos urbanísticos hacia una apreciación cultural local y regional, y fusionando prácticas locales con narrativas de identidad .

La administración de La Paz enfrentó significativos desafíos en el manejo y protección de artefactos arqueológicos como el Templete semisubterráneo y el monolito Bennett. La falta de planificación adecuada llevó a la exposición de estas piezas al vandalismo y a su alteración por necesidades urbanas, como la instalación de una rotonda que aisló el Templete . Además, el traslado del monolito Bennett a La Paz fue controversial, causando desgaste por vandalismo y finalmente su devolución a Tiwanaku en 2002 debido a preocupaciones de conservación . Dichos casos ilustran las tensiones entre urbanización y preservación del patrimonio cultural en entornos urbanos.

Las tensiones entre modernización urbana y preservación del patrimonio histórico en Miraflores durante la década de 1950 se evidencian principalmente en proyectos como el aislamiento del Templete semisubterráneo con la construcción de la rotonda, lo cual mostró la constante lucha entre el progreso urbano y la conservación de la identidad cultural . Otro ejemplo es el reemplazo, que iba acompañado de vandalización, y posterior restauración de elementos patrimoniales como el monolito Bennett, reflejando dilemas sobre cómo embellecer y modernizar áreas urbanas sin sacrificar los valores históricos .

Arthur Posnansky influyó significativamente en la revalorización del pasado prehispánico de Bolivia a través del Templete semisubterráneo, el cual no es una copia exacta de los monumentos de Tiwanaku, pero simboliza el ideal del movimiento neotiwanacota. Al persuadir al presidente Carlos Quintanilla para construir un templete en “estilo Tiwanaku,” Posnansky destacó la importancia cultural del pasado prehispánico, en especial de Tiwanaku como cuna de la civilización americana, convirtiendo la estructura en un monumento de identidad nacional .

La construcción de la rotonda en la década de 1950 aisló el Templete semisubterráneo, impactando su accesibilidad y visibilidad dentro de la plaza. Cuando se implementó el proyecto de viaducto y parqueos subterráneos en 2018, hubo la necesidad de desmontar y posteriormente montar el Templete, lo que modificó su estructura para adaptarse a necesidades técnicas funcionales de la obra . Estos cambios reflejan cómo proyectos urbanos pueden impactar negativamente en la integración de elementos patrimoniales a los espacios públicos, a pesar de intentar revalorizar y funcionalizar patrimonios históricos .

El Comité Pro-Estadio, conformado por destacados líderes locales, desempeñó un papel crucial en la planificación y establecimiento del Estadio Hernando Siles en La Paz. Eligieron el terreno del hipódromo para su construcción, transformando el área en un espacio deportivo sin una planificación urbana inicial, respondiendo a un compromiso nacional con el deporte sudamericano . Como parte de esa urbanización, el estadio impulsó el desarrollo del distrito de Miraflores, consolidando su transformación en un importante centro urbano y deportivo, uniendo el deporte con la expansión urbana .

El conjunto habitacional construido en Miraflores en 1947 fue de gran importancia ya que representó el primer conjunto de viviendas de interés social destinado a trabajadores ferroviarios, un avance significativo en el área de vivienda social . El proyecto, realizado por el arquitecto Luis Villanueva Sáenz, se integró al desarrollo urbano consolidado de Miraflores para el año 1955, consolidando también el carácter residencial de clase media del distrito al acompañar las transformaciones urbanas y arquitectónicas de la época .

La construcción de conjuntos habitacionales de interés social, como el realizado por Luis Villanueva Sáenz en 1947, contribuyó significativamente al cambio del paisaje urbano de Miraflores al sustituir las casas quintas del XIX por viviendas que atendían a las necesidades de una clase media en expansión. Este proceso trajo consigo una diversificación de estilos arquitectónicos, desde el neocolonial hasta el art-deco, introduciendo una pluralidad en el estilo y arquitectura del barrio y fomentando el carácter residencial del área .

La Plaza del Hombre Americano se transformó en un museo arqueológico a cielo abierto con el objetivo de preservar el legado histórico-cultural y revalorar la identidad del patrimonio arqueológico de La Paz. Esta transformación incluyó la revalorización del Museo Arqueológico a Cielo Abierto y la inclusión de vitrinas de exposición, donde se presentan réplicas de cerámicas y otros elementos culturales. Este cambio consolidó la idea inicial de Posnansky, difundiendo la riqueza arqueológica y destacando la identidad prehispánica como patrimonio cultural de La Paz .

También podría gustarte