0% encontró este documento útil (0 votos)
351 vistas130 páginas

Criaturas de La Noche - Guión Inédito de Richard Matheson.

En concreto, Richard Matheson escritor, autor del célebre título «Soy Leyenda» llevado al cine hasta tres veces, nos trae un trabajo que por problemas asociados con la censura jamás se llevó a cabo, una idea para una película adaptación de su propia obra que no fue bien vista en los años 50 en los que se suponía que se llevaría a cabo la filmación de dicha película, cuyo último vestigio de la misma se puede conocer gracias a este guión escrito por el mismo Matheson.

Cargado por

Hemet Scan
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
351 vistas130 páginas

Criaturas de La Noche - Guión Inédito de Richard Matheson.

En concreto, Richard Matheson escritor, autor del célebre título «Soy Leyenda» llevado al cine hasta tres veces, nos trae un trabajo que por problemas asociados con la censura jamás se llevó a cabo, una idea para una película adaptación de su propia obra que no fue bien vista en los años 50 en los que se suponía que se llevaría a cabo la filmación de dicha película, cuyo último vestigio de la misma se puede conocer gracias a este guión escrito por el mismo Matheson.

Cargado por

Hemet Scan
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

LASCRIATURASDELANOCHE

PorRichar
dMat
heson
Pr
efaci
o

Hanex istidotresv ersi


onesci nemat ográf
icasdeminov elade
1954,Soyleye [Link] i
mer a,t
ituladaEl últi
mohombr esobr
elat i
erra,
fueprotagonizadaporVi ncentPr i
[Link] ncentPricemehabí agustado
enlaspel í
culasquehabí aescri
toacomi enz osdel ossesentapar a
AmericanInter nati
onalPi ct
ures,Elpéndul odel amuer t
e,Lacaídade
l
ac asadeUs her,Histori
asdet er ror,ElcuervoyLacomedi adel os
horr
[Link], conlaex cepcióndeunpardeescenasconmov edoras,
no meconv enci ó demasi ado par a RobertMor gan,un personaje
l
úgubrequeapenast eníaunpar ecidol ej
anoconmiRober tNev i
lle.
Noerael actoradecuadopar ael papel .
Lasegundasell
amabaElúlti
mohombr evivoycuantomenos
sedigasobreell
a,mej
[Link]
sta,Char
lt
onHest on,
podrí
ahabersidounbuenRobertNevil
l
e,enestecasolapelí
cul
ase
al
ejabamuchomásdel or
igi
nalqueElúl
ti
mohombr esobr
elaTier
ra.
Luegoest álaver
siónqueut i
li
zóelt í
tul
odeminov el
[Link]
prot
agonistafueWil
lSmi
thyl aver
dadesquemegust óbast
[Link]
obst
ante,setomabademasi adasl
iber
tadesconrespect
oalanov el
a.
Noerami obr
a,per
omepar ecióbi
enterminada.
Si
n embargo,est
eli
bro no tr
atasobr elo quehaex i
sti
do.
Aunquesueditor,MarkDawi
dz i
ak,hablaendet all
esobreloque
podrí
ahabersi
[Link]áginas,escondi
do,encontrar
ánelgui
ón
queescri
bípar
aunaadaptaci
óndeSoyl eyendaquej amásl
legóa
rodar
se.
Sesuponí aqueseencar gar
íadef il
marl
aHammerFi l
ms,que
poraquelent oncesest aba empez ando a consol
i
dar
secomo un
estudio especiali
zado enpel ícul
asdet err
orconLamal di
ciónde
Frankens t
ein,protagonizada porPet erCusing yChrist
opherLee.
Aquellapel í
culaseest renóen1957,elmi smoañoquey ov iaj
éa
Londr esymepasédosmesesescr i
biendounguiónbasadoenSoy
l
ey enda,ti
tuladoLasc r
iatur
asdel anoche.
Elviaj
eaI ngl
ater
rafueloúnicoquesaquédeaquel [Link]
Hammernopodí ahabersemost
radomáscompl aci
ent
eyt r
abaj
ar
conelpr
oductorTonyHindsf
ueunaex per
ienci
amuygr at
[Link]
entoncesy osólohabíaescritoungui ón,l
aadaptacióndeminov el
a
Eli ncreí
bl
e hombr e menguante.Aún no t eníal a conf i
anz a que
acabar í
adesarr
ollandocomogui [Link]íquetermi néconv encido
dequesi nohabíaconseguidoel tr
abaj oeraporquelosej ecutivosde
l
aHammerpensabanquenohabí ahechounbuent [Link] l
osme
asegur ar
onlocont r
ari
oyañosmást ardedescubríquemedecí anla
[Link] obl
emar elaci
onadoconl acensur [Link] eoqueal a
Hammerl edecepcionótantocomoamíquenol l
egaráar odar [Link]
pelí
culaquef i
nalmentelanzaronen1958f ueunanuev av ersiónde
Drácula,prot
agonizadaporChr istopherLee,noLascr iaturasdel a
noche .
Lamemor i
aesmuyengañosa,per ocr eorecordarqueme
mant uvebastantefi
[Link] undament alestabaenl as
l
ocalizaci
[Link] el
a estaba ambientada en l az ona deLos
Á[Link]équel apelí
culatranscurreenI nglat
erra,pero,por
algunar azón,laHammermepi dió quet rasladar
al oshechosa
Canadá.Recuer doquequeríarespetarelespíri
tudelanov ela,asíque
resul
tóunpocof r
ustr
antevertantocambi opelículat
raspelícula.
Teni
endoencuent aeléx i
toquetuvolav ersióndeWi llSmith,
esmuypocopr obabl
equel leguear odarseal gunav ezelgui ón
escri
[Link] rásiendounsueñohi potéti
[Link] go,es
agradablesaberqueex i
steunav ersi
ónimpr esaadi sposicióndeél
quesientainter
ésporconocerl oquesehizohaceci ncuentayci nco
añ[Link] i
stoloquehanhechoot rosconest ahistor
[Link] a,
con la ayuda del aimagi nación par
a aportarl asimágenesque
acompañar ánalaspalabrasdeest eguión,podráncompr obarl oque
habrí
aquer i
dohacery oconel l
a.
AA: Cor. J. C. con COPIA (ILEGIBLE) XII. 1957.
Mr. A. R. K.

Don V. Guest
Don R. Matheson

MOTION PICTURES ASSOCIATION


OF AMERICA INC.,
8480 Beverly Boulevard
HOLLYWOOD 48,
California, EE. UU.
4 de diciembre de 1957

Don Anthony Hinds


Hammer Films Producción Ltd.,
113-117 [ILEGIBLE] Street
Londres, [ILEGIBLE]

Estimado Sr. Hinds.


Hemos procedido a la lectura del guión titulado LAS
CRIATURAS DE LA NOCHE, remitido por ustedes a esta oficina
el 25 de noviembre de 1957. Aunque la historia, en sus
aspectos básicos, parece cumplir con los requisitos del
código de producción, el guión, tal como está en este
momento, corre el peligro de convertirse en una película
que esta oficina no podría autorizar por su excesiva
tendencia a regodearse en la truculencia.
A continuación puede encontrar usted una lista con
detalles concretos de la mencionada tendencia y otros
elementos.
Página 10: la palabra «maldición» debería eliminarse.
Página 15: no podemos permitir a aprobar la expresión
«Oh, Dios», tal como se cómo se utiliza aquí.
Página 19: Este uso de la palabra «Infierno» debería
eliminarse.
Página 25: las expresiones «Listísimo, joder» y «Oh,
Dios» deberían eliminarse.
Página 46: Tanto aquí como en el resto del guión el
tema de la quema de los cuerpos debe tratarse con
extremada cautela.
Página 47: Atención a la referencia a la estaca que
aparece en esta página.
Páginas 49 y 50: No podemos aprobar las expresiones
«Malditos» e «hijos de...».
Página 51: Un uso inaceptable de la expresión «Oh,
Dios».
Página 60: En la pelea de Neville con los vampiros hay
un exceso de brutalidad y truculencia.
Página 61: Lo mismo puede decirse cuando los vampiros
atacan a Neville
Asimismo, la expresión «Malditos»
continúa...
Página 62: Lo mismo se aplica la misma expresión, que
aparece también en esta página.
Asimismo, cabe señalar la abundancia de truculencia al
final de esta página.
Página 70: Abundancia de truculencia cuando el vampiro
ataca a Neville en la garganta.
Página 74 B: Tengan la bondad de eliminar la expresión
«Dios mío».
Página 77: Truculencia en la muerte del perro.
Página 81: Tengan la bondad de eliminar la «Maldición».
Página 84: El tono general de esta escena podría resultar
problemático.
Página 100: En el contexto de una historia de este tipo no
es posible aprobar los indicios sobre una relación ilícita
entre Neville y Ruth. Tales indicios resultan más que
evidentes en esta página y por tanto deben ser eliminados.
Tan pronto nos envíen una versión revisada con sus
propuestas de solución para las dificultades anteriormente
mencionadas someteremos la obra a una nueva consideración.
Queda claro, no obstante, que en cualquier caso nuestra
decisión definitiva se basará en la película una vez
terminada.
Las criaturas de la noche
Guión
Por Richard Matheson
Basado en su novela Soy leyenda
FUNDIDO DE ENTRADA: HUDSON TOWN. DÍA (ÚLTIMA HORA DE LA
TARDE)

EXTERIOR.

Entramos en la siguiente desolación de Hudson Town, Canadá.


Un cartel alegre, aunque un poco avejentado ya, nos da la
bienvenida a «¡La comunidad de más rápido crecimiento del
norte de Canadá!». Otro, no muy lejos, nos alecciona con
las siguientes palabras «¡Vive y deja vivir! Conduce con
cuidado», aunque no hay el menor rastro de tráfico: ningún
peatón cruza las calles ni se ven más coches que algún que
otro vehículo ocasional, aparcado en el bordillo, con las
ruedas pinchadas, la carrocería cubierta de tierra y los
cromados oxidados.
Vemos algo en la distancia, al fondo –algo que
aparecerá al fondo de todas las tomas de esta ciudad
silenciosa y muerta–: una capa de humo oscuro y grasiento
que asciende lentamente sobre un cielo encapotado.
Seguimos avanzando entre casas silenciosas y desiertas,
escaparates rotos, aceras cubiertas de restos y por
delante de una estación de bomberos por cuya puerta
abierta asoma medio coche de bomberos. Como si, en mitad
de una emergencia, todos los miembros de la dotación
hubieran perecido de repente.
Ahora pasamos por delante de una parcela en la que hay
una tienda de campaña cuyas paredes descartadas ondean
lánguidamente al viento. A su alrededor se ven carteles y
pancartas que nos exhortan diciendo «¡Arrepiéntanse!» y
«¡Prepárense!», porque «¡EL FIN ESTÁ CERCA!». Y al fin
vemos también una explicación para tanta desolación: un
cartel en el que se proclama, con gigantescas letras:
«¡TODAS LAS VÍCTIMAS DE LA EPIDEMIA DEBEN SER
INCINERADAS!».
De repente reparamos en la espantosa presencia de los
cuerpos amontonados en las calles, sobre las aceras.
Llegamos a la calle en la que vive Robert Neville.
Avanzamos por ella hasta llegar a su casa.
Es un edificio pequeño que tiene las ventanas cegadas
con tablones. En la ventana interior hay un cristal
agrietado y medio roto. Una valla electrificada, con la
cancela cerrada, rodea el patio delantero, y vemos unos
cables que salen de ella y discurren hasta el garaje,
pegado a la vivienda.

PUERTA. PRIMER PLANO.

De repente se abre la puerta y aparece ROBERT NEVILLE. Su


figura distorsionada se refleja en el cristal. Avanza por
el porche comprobando los tablones que cubren las ventanas.
Lleva un martillo en una mano y varios clavos en el
bolsillo de la chaqueta. Su rostro tenso está desprovisto
de toda emoción.

LATERAL DE CASA.

NEVILLE camina por el lateral de la casa comprobando los


tablones de las ventanas. Uno de ellos está suelto y lo
repara con un par de clavos. Los martillazos resuenan con
fuerza en medio del silencio. Una vez ha terminado,
NEVILLE consulta su reloj con mirada tensa y luego levanta
los ojos hacia el cielo. Regresa a la casa.

INTERIOR. CASA.

Cuando entra NEVILLE comienza a sonar la alarma de un


reloj. NEVILLE se sobresalta al oírla. Entra, se acerca al
reloj y apaga la alarma con movimientos que delatan
tensión.
Cerca de la puerta, en la pared, hay un interruptor
etiquetado como VALLA. NEVILLE se acerca a él.

PLANO DE PROTECCIÓN DEL INTERRUPTOR.

Cuando lo pulsa comienza a oírse un zumbido eléctrico.

NEVILLE.

Toma un instrumento parecido a una vara, de evidente


fabricación casera, que estaba apoyado en la pared. Sale
con él.

EXTERIOR. CASA.
NEVILLE se aproxima a la valla y, utilizando el
instrumento, toca dos de sus cables. El instrumento lleva
una bombilla, que se ilumina. Lo baja y mira a su
alrededor.

PLANO LARGO.

Lo vemos de pie en el patio delantero, recorriendo la


calle silenciosa con la mirada.

MIX:

INTERIOR. CONGELADOR. CUARTO DE KATHY.

Al principio está oscuro. Entonces oímos el ruido metálico


de una cerradura que se abre. La tapa se levanta de pronto.
Sobre nosotros aparece el rostro pétreo de NEVILLE. Saca
varias cajas de comida congelada.

CUARTO DE KATHY.

Vemos que se está usando como despensa y está lleno de


cajas y latas apiladas casi hasta el techo. NEVILLE cierra
el congelador, se acerca a la comida y coge una lata de
galletas de gran tamaño. Al hacerlo, vemos que la pared de
detrás está empapelada con personajes de canciones
infantiles. NEVILLE se los queda mirando un instante con
expresión tensa y luego se da la vuelta, sale y apaga la
luz. Oímos cómo se alejan sus pasos.

INTERIOR. COCINA.

Hay un horno eléctrico, un lavaplatos, un triturador de


basura, una batidora y una nevera, todos ellos cubiertos
de polvo y porquería. La mesa está aún peor, llena de
manchas de cigarrillo y desaliñada mente sucia.

NEVILLE entra, deja la comida sobre la mesa y consulta su


reloj. Levanta la mirada hacia el de la pared. Marca las
05.35.
Comienza a servirse un trago con una botella de whisky
que hay sobre la mesa. Al mismo tiempo, en el exterior, se
oye la voz de BEN CORTMAN.
VOZ DE CORTMAN
¡Neville!

NEVILLE deja bruscamente la botella y se vuelve para coger


una tabla que cuelga de una pared cercana. Hay un lápiz
unido a ella con una cuerda. Lo coge también.

PLANO DE PROTECCIÓN DE LA TABLA.

Está dividida en dos columnas, llamadas respectivamente


FECHA Y HORA. La mano de NEVILLE escribe «10 sept.» en la
primera y «05.35» en la segunda. Luego vuelve a coger la
botella. Al mismo tiempo, una piedra golpea la casa.
Algo estalló dentro de NEVILLE. Con un grito salvaje,
arroja violentamente la botella contra el otro lado de la
habitación, donde se hace trizas contra la pared.

VOZ DE CORTMAN:
¡Sal, Neville!

PLANO DE PROTECCIÓN DE LA TABLA.

NEVILLE, con el rostro desencajado, corre al salón.

INTERIOR. SALÓN.

La habitación transmite una sensación de miseria y


abandono, a pesar de la presencia de varios
electrodomésticos nuevos, como un ventilador, unos cuantos
acondicionadores de aire, un fonógrafo, una grabadora de
cintas y un bar completamente surtido.

NEVILLE se acerca a un aparador y coge una pistola que hay


sobre él. Se precipita hacia una de las ventanas cegadas,
le quita el pestillo y la abre de par en par. Pulsa el
interruptor en el que dice FAROLA.

EXTERIOR. CALLE.

La farola que hay enfrente de la casa, al encenderse, nos


revela la presencia de un grupo de vampiros, agazapados
delante de la casa de NEVILLE. Podemos verlos con claridad:
tienen la ropa sucia y raída, el cabello despeinado, la
piel pálida y mugrienta, los labios oscuros, los dientes
amarillentos y unos ojos oscuros que resplandecen en la
oscuridad.

NEVILLE comienza a disparar y varios de los vampiros


retroceden hacia la acera y la calle. Uno se abalanza
violentamente sobre la valla, pero sale despedido en medio
de una lluvia de chispas. La mujer hace gestos sugerentes
en dirección a NEVILLE.
Vemos a BEN CORTMAN, en una encarnación muy diferente a
la que veremos más adelante.

CORTMAN:
¡Neville!

Recibe un balazo y cae hacia atrás agitando los brazos.


Luego vuelve a levantarse.

INTERIOR. CASA.

NEVILLE cierta violentamente el postigo, que rebota en la


jamba y queda entreabierto. Frustrado, arroja la pistola a
un lado y procura calmarse.

NEVILLE:
(en voz baja)
Qué pérdida de...

Coge la grabadora y la enciende, antes de acercarse al bar


y servirse una copa mientras espera a que el aparato se
caliente.

NEVILLE:
(para sí)
¿Por qué no me dejan en paz?
¿Creen que pueden cogerme?
¡Serán estúpidos!
¿Por qué siguen viniendo, noche tras noche?
Después de dieciocho meses,
¿por qué no se rinden y se largan a otra parte?

Se sobresalta al oír que cae una piedra sobre el tejado y


lo atraviesa rodando. En la calle grita un vampiro,
CORTMAN.
CORTMAN:
¡Neville!

NEVILLE:
(casi fuera de sí)
Déjenme en paz, déjenme en paz.
¡DEJENME EN PAZ!
(intenta tranquilizarse)
Calma. Calma.
(traga saliva)

PLANO DE PROTECCIÓN. GRABADORA.

La luz que indica que el aparato está listo comienza a


brillar. NEVILLE entra en plano y recoge el micrófono.
Tras reflexionar un momento, comienza a hablar.

NEVILLE:
Sé que no queda nadie más que yo, pero...
De todos modos quiero dejar registrado esto,
mi... historia.
(con amargura)
Puede que algún día la oiga alguien.
Puede que no. Tampoco importa.
¿Cuándo empezó? Parece que hace un siglo,
y no han sido ni tres años.
(pausa)
En la fiesta de cumpleaños de Kathy.

CAMBIO GRADUAL DE SECUENCIA:

PATIO EXTERIOR. PRIMER PLANO. KATHY. DÍA.

KATHY:
¿Cuándo abro los regalos, mamá?

VOZ DE VIRGINIA:
En cuanto llegue el tío Ben.
Ahora ve a jugar con tus amigas.

Kathy se marcha con un resoplido de impaciencia. La cámara


gira sobre sí misma. Vemos una mesa de jardín con una
sombrilla en medio, abierta.

VIRGINIA NEVILLE Y ROBERT NEVILLE están sentados en sendas


sillas de jardín. Los niños juegan al fondo. El césped,
frondoso y verde, parece bien cuidado y el patio está
rodeado de matorrales en flor. La casa, al fondo, no tiene
las ventanas cegadas. Los cristales brillan y tras ellos
se adivinan las cortinas. Y el NEVILLE que vemos es un
hombre distinto, mil veces más joven y feliz.
NEVILLE sigue los movimientos de su hija con mirada de
adoración.

NEVILLE:
Cinco años.
(sacude la cabeza)
Parece que fue ayer cuando tenías que llevarla
En brazos.
(se vuelve hacia Virginia)
Ya va siendo hora de tener otro, ¿no?

VIRGINIA:
(le dirige una mirada traviesa)
Eso no puedo hacerlo yo sola, ya lo sabes.

Comparten una mirada afectuosa mientras KATHY y una de sus


amiguitas llegan corriendo.

KATHY:
Mamá, pero ¿cuando llega el tío Ben?

PATIO EXTERIOR.

NEVILLE sonríe mientras sacude la cabeza.

VIRGINIA:
Pronto, Kathy, pronto.

Kathy:
(con exasperación)
Pero, ¿cuándo es pronto?

VIRGINIA:
El tío Ben estará aquí en cualquier momento...

En la calle, las voces entusiasmadas de unos niños la


interrumpen. KATHY y su amiga se vuelven hacia allí.

VIRGINIA:
Ahí.

KATHY:
(eufórica)
¡Tío Ben!

Las dos niñas echan a correr. NEVILLE Y su mujer las


siguen con la mirada.

NEVILLE:
(divertido)
¿Qué tendrá ese hombre?

VIRGINIA:
Encanto para las niñas.

NEVILLE:
(sarcástico)
Y regalos.

CALLEJÓN.

BEN CORTMAN se acerca por el callejón a los emocionados


niños. Va tan cargado de regalos que no podemos verle la
cara. Los pequeños, presa de un entusiasmo frenético,
saltan a su alrededor dando palmas.

PATIO EXTERIOR. PRIMER PLANO. KATHY. DÍA.

CORTMAN:
(imitando a Santa Claus)
¡Jo, Jo, Jo! ¡Aquí llega el señor de los regalos!
¿Dónde están todos? ¡No veo a nadie!
¡Traigo muchos regalos, pero no veo a nadie!
Jo, Jo... ¡Ay!
Al llegar al patio finge de manera ostentosa un resbalón y
los regalos salen despedidos en todas direcciones mientras
él mismo cae sobre la hierba. Esto deleita a los niños,
que corren hacia él, se le echan encima y comienzan a dar
vueltas a su alrededor. Sólo cuando se incorpora y coge a
uno de ellos a caballito podemos ver su rostro risueño y
entonces nos damos cuenta de que es el mismo BEN CORTMAN
que habíamos visto antes, el vampiro que le gritaba a
NEVILLE desde el interior de su casa.

FUNDIDO ENCADENADO:

PATIO. DÍA.

Los niños están sentados a una mesa y parlotean mientras


comen helado y tarta. Una montaña de regalos rodea a KATHY,
que está examinándolos.

PLANO TRIPLE.

Los niños están en segundo plano. En primer plano vemos a


NEVILLE, VIRGINIA y BEN CORTMAN, sentados a la mesa de
jardín de color blanco, comiendo helado. CORTMAN saca un
periódico y lo dejas en la mesa, delante de NEVILLE.

CORTMAN:
¿Has visto esto?

Señala el periódico y NEVILLE lo mira.

PLANO DE PROTECCIÓN.

Vemos la primera plana del periódico. la cámara avanza


sobre uno de los artículos: «LA EPIDEMIA ASIÁTICA SE
EXTIENDE».

PLANO TRIPLE.

CORTMAN:
Está empeorando.

VIRGINIA:
(comienza a prestar atención)
¿De qué hablas, Ben?
CORTMAN:
La epidemia de Asia.
Está llegando a Europa oriental.
No me sorprendería que...

NEVILLE: Ben CORTMAN, el eterno optimista.

CORTMAN:
(con tono de protesta)
No tiene gracia, Bob.

NEVILLE:
(cínico)
Ya sé que no tiene gracia.
Pero anímate un poco, es una fiesta.
Hazlo por nosotros, como antes por los niños.

CORTMAN:
(lo ignora)
Podría llegar a nuestro país en dos meses.
Lo dice ahí, en el periódico.

NEVILLE rezonga en voz baja.

VIRGINIA:
(a Ben)
¿Qué tan seria es la cosa?

CORTMAN:
(asiente)
Y tanto.

VIRGINIA:
¿Y no pueden pararlo?

CORTMAN:
No, está fuera de control.
Para empezar, hay unas tormentas de polvo
que transportan el germen...
JARDÍN. DÍA.

CORTMAN:
Y luego una nueva especie de insectos que...

NEVILLE:
(con tono desenfadado)
Señor Cortman...

BEN se detiene.

NEVILLE:
Señor Cortman, se le está derritiendo el helado.

VIRGINIA:
Cariño, quizás deberíamos preguntarle al doctor Ross.
Nunca pensé que...

NEVILLE:
(a Virginia)
De acuerdo, cariño, preguntarnos. Y ahora...
(le deja a Ben el periódico en el regazo con cierta
brusquedad).
...guárdate esta cosa macabra en el bolsillo.
(mientras todos lo miran)
Niños, estamos en una fiesta de cumpleaños, coman el
helado y disfruten.

VIRGINIA hace un esfuerzo por sonreír. Siguen comiendo en


silencio un momento. VIRGINIA mira con preocupación a
KATHY. Entonces CORTMAN chasquea la lengua.

CORTMAN:
Dos meses, según el periódico.
En dos meses podría propagarse
Por todo el hemisferio occidental.

NEVILLE:
(sigue intentando impedir que le arruine la fiesta)
Que te comas el helado.
Pero el siniestro presagio de BEN los ha dejado
preocupados. VIRGINIA aparta los ojos de KATHY, con
expresión preocupada, BEN tiene un aspecto muy serio y
ahora vemos que también NEVILLE parece preocupado.

FUNDIDO.

VOZ DE NEVILLE:
(durante el fundido)
Bem tenía razón.
En dos meses, dos cortos meses.

INTERIOR DEL CUARTO DE KATHY. DÍA.

KATHY está tendida en su cama, con los ojos cerrados y la


respiración entrecortada. Sentada en la cama vemos a una
VIRGINIA NEVILLE con expresión rígida, que tampoco parece
encontrarse demasiado bien. Estira el brazo y palpa el
rostro sudoroso de su hija mientras, desde el pasillo, nos
llega la voz de NEVILLE, que está hablando por teléfono.

VOZ DE NEVILLE:
Está ahí acostada sin hacer nada, doctor Ross.
Día tras día. Y luego se pasa la noche entera en vela,
llorando. ¿no hay nada que...?

PASILLO. NEVILLE.

NEVILLE:
(se interrumpe y escucha)
Me doy cuenta... Pero debe de haber algo...
(escucha)
De acuerdo. De acuerdo.
Pero vendrá cuando pueda, ¿verdad?
(asiente mientras escucha)
Sí, muy bien, doctor Ross.
En cuanto sea posible, ¿de acuerdo? Ella es lo único que...
(traga saliva y escucha atentamente)
Sí... Adiós.

Cuelga y permanece allí un momento, con aspecto perdido,


sin saber qué hacer, y entonces se dirige al umbral del
cuarto de KATHY. En su interior, VIRGINIA levanta la
mirada.

NEVILLE:
(con una sonrisa forzada)
Dice... Dice que vendrá luego.

VIRGINIA:
¿No hay forma de conseguir...
que concilie el sueño de noche?

Su marido no responde.

VIRGINIA:
(al cabo de un momento)
¿Qué vamos a hacer, Bob?

INTERIOR. CUARTO DE KATHY. DÍA.

NEVILLE se acerca a ella y le rodeó los hombros con el


brazo. Ella le agarra la mano con desesperación.

VIRGINIA:
(prácticamente susurrando)
Si le pasa algo...

NEVILLE:
Shh... Shh... Shh...
No le va a pasar nada.
Lo superará.

VIRGINIA:
(horrorizada)
Esa hoguera...
No hago más que pensar en esa horrible hoguera.

NEVILLE:
Cariño, no.

En el exterior de la casa suena el claxon de un coche.


VIRGINIA le agarra la mano con más fuerza.
NEVILLE:
Tengo que ir a trabajar.

Ella asiente una vez.

NEVILLE:
No te preocupes, Virginia.
Lo superará.

VIRGINIA:
(mirando a KATHY)
Sí.

Se inclina para besar a su hija en la sien y la mejilla.

NEVILLE:
¿Tú estás bien, cariño?

Su mujer se siente débilmente.

NEVILLE:
Llámame si pasa algo.
(pausa)
¿Me has oído?

VIRGINIA:
Lo haré.

Se la queda mirando un momento más y luego le da una


palmadita en el hombro y se dirige a la puerta.

INTERIOR. COCHE DE CORTMAN.

BEN, con la vista clavada en la casa de NEVILLE, vuelve a


tocar el claxon. Al cabo de un segundo sale NEVILLE con un
abrigo largo. Se acerca rápidamente al coche y sube.

NEVILLE:
(deprimido)
Perdona, Ben.
Ben asiente y mete la marcha.

PLANO SECUENCIA. COCHE.

Cuando el coche se incorpora a la avenida principal, vemos


que el vecindario parece casi desierto.

INTERIOR. COCHE.

CORTMAN:
¿Cómo está la niña?

NEVILLE:
No sé, Ben.

CORTMAN resopla y conduce en silencio durante unos


momentos mientras NEVILLE mira por la ventana. El coche
gira a mano derecha.

CORTMAN:
(al ver algo)
Oh, Dios...

NEVILLE se vuelve hacia allí.

Cuando el coche pasa por delante del bordillo, vemos que


hay allí un camión grande, con la parte trasera cubierta y
la compuerta de carga bajada. Dos hombres con máscara
están metiendo cadáver en su interior.

CORTMAN:
(con voz tensa)
Otro para el fuego.

NEVILLE desvía la mirada, incapaz de articular palabra.

CORTMAN:
(al cabo de un momento)
¿Te has enterado?

NEVILLE responde con un resoplido.


CORTMAN:
¿De lo de los vampiros?

NEVILLE lo mira como si no estuviera seguro de haber oído


bien.

NEVILLE:
¿Los qué?

CORTMAN:
Mucha gente empieza a creerlo, Bob.

NEVILLE:
(sin entender)
¿De qué estás hablando?

CORTMAN:
De los vampiros.

NEVILLE:
(desvía la mirada)
Venga, Ben...

CORTMAN:
(desafiante)
¿Y por qué están quemando a todo el mundo?

NEVILLE:
Ben, ya sabes por qué...

CORTMAN:
Claro, claro, lo sé...
Para que no se propaguen los gérmenes.
Eso no es lo que nos dicen los médicos.

NEVILLE desvía la mirada de nuevo.

CORTMAN:
Pues corren rumores.
Sobre gente a la que no quemaron... Y regresó.
Y tuvieron que clavarle una estaca en el corazón para...
NEVILLE:
(suplicante)
Ben, ¿quieres dejarlo, por favor?

CORTMAN:
(al mismo tiempo que él)
Bob, ningún germen hace eso.
¿Por qué los infectados se pasan todo el día
durmiendo
Y toda la noche despiertos? Respondeme eso.

NEVILLE:
Ben, han visto el germen.
¡Mil médicos lo han visto en sus microscopios!

CORTMAN:
¡Ningún germen devuelve la vida a los muertos!
¡Ningún germen mata a la gente así!
¡Cada día arrojan al fuego a centenares de
personas!
¡Mujeres y niños!

Se interrumpe al ver que NEVILLE lo mira con una angustia


casi trastornada.

CORTMAN:
(al ver lo que acaba de decir)
Lo siento, Bob. No quería decir...
(NEVILLE aparta la mirada)
Se pondrá bien, amigo.
Dentro de poco estará corriendo otra vez.
Ya lo verás.
Luego siguen conduciendo en un silencio consternado y
mortal.

FUNDIDO.

VOZ DE NEVILLE:
(durante el fundido)
Pasó un mes.
EXTERIOR. CALLE. ANOCHECER.

En la distancia vemos el humo de una hoguera que asciende


lentamente hacia el cielo.

VOZ DE NEVILLE:
Un mes de muertes, de víctimas de la epidemia
arrojadas al fuego. Un mes de miedo para
Virginia y para mí,
mientras KATHY nos era arrebatada delante de nuestros
mismos ojos.

El coche de BEN CORTMAN entra en plano.

INTERIOR. COCHE.

CORTMAN dobla la esquina y entra en la calle en la que


viven. De improviso, bruscamente, se sube al bordillo y
frena. NEVILLE, sobresaltado en su asiento, levanta la
mirada.

NEVILLE:
¿Qué pasa?

CORTMAN observa sin pestañear lo que sucede más allá del


parabrisas. NEVILLE sigue su mirada y se queda paralizado.

PLANO LARGO. CAMIÓN.

El camión de recogida está aparcado frente a la casa de


los NEVILLE. Lo vemos a través del parabrisas del coche de
CORTMAN.

PLANO DOBLE, NEVILLE Y CORTMAN.

NEVILLE:
(incrédulo)
No.

CORTMAN sigue observando la escena en absoluto silencio.


NEVILLE lo mira.
NEVILLE:
¿Qué estás...?

Se interrumpe al ver que CORTMAN parece encogerse en el


asiento, abrumado por el terror. NEVILLE abre la puerta.
La cámara nos muestra un primer plano con la expresión
tensa de CORTMAN.

PLANO SECUENCIA. NEVILLE.

Ha salido del coche y corre por la calle con el rostro


crispado por el terror.

PLANO LARGO. CAMIÓN.

Mientras corremos con NEVILLE hacia el camión, vemos en la


compuerta trasera un duplicado a menor escala del cartel
que ya leímos al comienzo de la película. ¡TODAS LAS
VÍCTIMAS DE LA EPIDEMIA DEBEN SER INCINERADAS!

NEVILLE.

Cruza la cancela abierta, corre hasta el porche y abre


violentamente la puerta.

INTERIOR. CASA

NEVILLE permanece paralizado en el umbral mientras la


puerta rebota contra la pared. Contempla el salón.

PLANO MEDIO. VIRGINIA Y DOS SOLDADOS.

Los soldados, cubiertos con máscaras, parecen criaturas


llegadas de otro mundo. Uno de ellos sujeta del brazo a
VIRGINIA, que, con una expresión atontada, casi alucinada,
parece al borde del colapso.

INTERIOR. CASA.

El segundo soldado está inclinado sobre el sofá.


Cuando irrumpe NEVILLE se vuelve bruscamente.
PRIMER PLANO. SOFÁ.

El objeto está envuelto en una bolsa, cerrada con una


cuerda. El pelo de KATHY asoma por el agujero.

PLANO SECUENCIA. SALÓN.

NEVILLE entra en la sala.

NEVILLE:
(con voz preñada de horror)
¿Qué estás haciendo?

VIRGINIA extiende una mano pálida hacia él.

VIRGINIA:
Bob...

Pierde las fuerzas y el SOLDADO la sujeta. NEVILLE acude a


ayudarla y ella se apoya en él, casi desmayada. NEVILLE
trata de consolarla, pero él mismo es inconsolable. No
puede apartar los ojos de la bolsa que hay sobre el sofá.

NEVILLE:
(sin entonación)
¿Por qué no me has llamado?

VIRGINIA:
(casi sin articular palabra en medio del
llanto)
No he podido.

Uno de los SOLDADOS recoge a KATHY.

NEVILLE:
¡Déjela!

Ayuda a su temblorosa esposa a sentarse en el extremo


vacío del sofá y se vuelve hacia los SOLDADOS. El primero
de ellos retrocede un paso mientras apoya la mano en la
culata de la pistola.
PRIMER SOLDADO:
(con voz seca)
Ya conoce la ley, señor.

SEGUNDO SOLDADO:
(más amable)
Sólo cumplimos órdenes, señor.

NEVILLE:
(consternado)
Ya lo sé, ya lo sé, pero...
no se la lleven.

SEGUNDO SOLDADO:
Señor, es la ley.
tenemos que irnos.

NEVILLE:
Mire, mire...La...La llevaré yo mismo.
(los dos SOLDADOS se vuelven hacia él)
¡Lo juro! Conozco la ley. Sé que tenemos que...
(se detiene un instante para recobrar el
aliento)
La llevaré allí. Lo juro. La llevaré.

PRIMER SOLDADO:
(a su camarada)
Se supone que no podemos...

SEGUNDO SOLDADO:
(con tono de desaliento)
Déjala.

PRIMER SOLDADO:
Pero ¡qué pasa con...!

SEGUNDO SOLDADO:
(Lo interrumpe)
¡Déjala!
(pausa. Luego continúa, con tono de resignación)
¿Qué diferencia puede haber?
(a NEVILLE)
Usted verá, señor. Será mejor que la lleve.

NEVILLE:
(con voz ronca)
Lo haré.

SEGUNDO SOLDADO:
(a su compañero)
Vámonos.

PRIMER SOLDADO:
¿Y qué pasa con la bolsa?

SEGUNDO SOLDADO:
(tenso)
Déjala, déjala.

Mientras se dirigen hacia la salida, BEN CORTMAN, que aún


está allí, se pega a la casa para dejarles pasar, sin
quitarles la mirada de encima, y luego entra en el salón.

NEVILLE Y VIRGINIA.

VIRGINIA cae sobre el cuerpo inmóvil de su hija,


sollozando quedamente.

VIRGINIA:
Mi pequeña, mi pequeña.
Oh, Dios, mi pequeña...

NEVILLE, sumido en una perplejidad consternada, la observa


con una mano sobre los labios. Al reparar en la presencia
de BEN junto a la puerta se vuelve hacia él.

NEVILLE:
¿Ben?

CORTMAN lo mira con silencioso y tenso temor.


NEVILLE:
¿Puedes... puedes llevarme?

PRIMER PLANO. CORTMAN.

Observa a NEVILLE con espanto inefable.

EXTERIOR. CALLE. EN COCHE. NOCHE.

El vehículo circula por las silenciosas calles de Hudson


Town.

INTERIOR. COCHE.

CORTMAN conduce, con el cuerpo lo más pegado posible a la


puerta. NEVILLE está en el otro asiento, con la bolsa en
brazos y la mejilla pegada a la cabeza tapada de KATHY.

CORTMAN:
(enfermo de preocupación)
Deberías haber dejado que la llevaran ellos.

NEVILLE responde con un ruido inteligible. No ha oído lo


que ha dicho el otro.

CORTMAN:
(empieza a inhalar lenta y profundamente)
Te vas a infectar. ¿Por qué...?

Repentinamente baja la ventanilla y aspira con fuerza el


aire nocturno que entra.

CORTMAN:
Es peligroso.

NEVILLE sigue sin apartar la mirada de la calle.

NEVILLE:
(aterrado)
¿Ya estamos?

CORTMAN aprieta los dientes al ver que NEVILLE ni siquiera


es consciente de lo que se le dice. Vuelve la mirada hacia
la carretera.

CORTMAN:
Casi.

NEVILLE pega más la mejilla a la cabeza de KATHY mientras


rodea la bolsa con los brazos. A la luz parpadeante de las
farolas vemos que tiene las mejillas surcadas de lágrimas.

EXTERIOR. CAMPO. EL FUEGO.

Es una escena infernal. Casi todo el campo está excavado.


En el gran foso arde una gigantesca hoguera, cuyos
rescoldos son los residuos cenicientos de un millar de
víctimas de la epidemia. El humo, denso, grasiento, más
negro que la noche, asciende ensortijándose. Es como una
mortaja hinchada y cubierta se hollín de la que entran y
salen figuras: soldados enmascarados que corren hasta el
borde del foso, de uno en uno o de dos en dos, encorvadas
bajo el peso de las bolsas de cadáveres, antes de
arrojarlas a su interior. Los cuerpos caen por las
empinadas paredes del foso, rodando y deslizándose, hasta
desaparecer en la crepitante masa de llamas.

EXTERIOR. CALLE.

El coche de BEN CORTMAN frena junto a la acera. Al fondo


vemos la hoguera y la dantesca imagen de unas figuras
oscuras que se mueven por delante del fuego y el humo.

INTERIOR. COCHE.

NEVILLE mira obstinadamente hacia delante, como si no


quisiera ver el sitio al que han llegado.

CORTMAN:
Bob...

NEVILLE permanece en el sitio, inmóvil como una estatua.

CORTMAN:
(tenso)
Ya estamos aquí.
NEVILLE se vuelve y contempla la hoguera. El infernal
resplandor de las llamas se refleja sobre su cara.
Inhala temblorosamente y agarra con más fuerza la bolsa
con el cadáver de su hija. Pero permanece igualmente
inmóvil.

CORTMAN:
(entre aterrorizado y furioso)
¿Y bien?

Con movimientos mecánicos, como un autómata, NEVILLE abre


la puerta sale.

EXTERIOR. CALLE.

NEVILLE saca el cuerpo de su hija del coche y contempla la


hoguera.

PLANO LARGO. EL FUEGO.

PRIMER PLANO. NEVILLE.

El espanto comienza a aflorar a sus ojos. Sube a la acera.


Se detiene un momento con la mirada clavada en el fuego y
luego avanza hacia allí.
Hay una barrera de cuerda que impide acercarse al foso.
NEVILLE tropieza con ella sin darse cuenta y baja la
mirada hacia la cuerda.

PLANO DE PROTECCIÓN: CARTEL.

Reza: «¡PROHIBIDO EL PASO A PARTIR DE AQUÍ!».

NEVILLE permanece donde está, con su hija en brazos, como


un hombre atrapado en una inexplicable pesadilla de la que,
de alguna manera, siente que debería despertar en
cualquier momento.

Entonces, repentina y espantosamente, una figura de guiñol


enmascarada sale de un brinco de la oscura neblina y, sin
decir palabra, le arrebata el cuerpo de KATHY de los
brazos. NEVILLE profiere un grito angustiado. Durante un
momento permanece donde está , temblando sin control. Y
entonces grita.

NEVILLE:
¡KATHY!

Avanza a ciegas y tropieza con la cuerda. Se levanta y


corre tras el hombre que se ha llevado a KATHY.

NEVILLE:
(fuera de sí)
¡Kathy!

DOS SOLDADOS salen corriendo de la grotesca humareda y lo


agarran. NEVILLE se debate salvajemente, como un poseso,
abriendo surcos en el suelo con los pies mientras ellos lo
arrastran en sentido contrario. Al fín, uno de ellos lo
golpea en la mandíbula. Las piernas de NEVILLE se doblan y
los SOLDADOS tienen que sostenerlo. Uno de ellos saca una
petaca de uno de los bolsillos traseros de su pantalón.

SOLDADO DE LA PETACA:
Quieto, quieto...

Prácticamente le introduce el líquido a la fuerza por la


garganta. NEVILLE tose con fuerza mientras se le llenan
los ojos de lágrimas. En ese momento aparece CORTMAN al
fondo, en la Barrera de cuerda. Está mirando a NEVILLE.

SOLDADO DE LA PETACA:
(a CORTMAN)
¿Es amigo suyo?

CORTMAN sigue mirando sin decir nada.

SOLDADO DE LA PETACA:
(furioso)
Bueno, ¿qué?

Finalmente, CORTMAN consigue asentir. Los SOLDADOS llevan


a NEVILLE hasta él.

SOLDADO DE LA PETACA:
Llévenselo de aquí.
(al ver que CORTMAN titubea)
¡Vamos, hombre!

CORTMAN toma a NEVILLE del brazo. Los SOLDADOS comienzan a


alejarse.

SOLDADO DE LA PETACA:
(con tono de desesperación)
No puedo seguir mucho más con esto...

CORTMAN se lleva lentamente a NEVILLE hacia el coche.

FUNDIDO ENCADENADO:

EXTERIOR. CALLE. CASA DE NEVILLE. DÍA.

Un cupé de color oscuro aparca frente a la casa de NEVILLE


y de su interior sale el DOCTOR ROSS. Rodea el vehículo.

PLANO MEDIO. DOCTOR ROSS.

Al mismo tiempo que abre la cancela del jardín oímos la


voz de CORTMAN.

VOZ DE CORTMAN:
(con tono de urgencia)
Doctor Ross.

EL DOCTOR ROSS, exhausto, pálido, mira hacia allí. CORTMAN,


un CORTMAN del que ha desaparecido todo rastro de bonhomía,
se acerca a él.

DOCTOR ROSS:
Señor Cortman...

CORTMAN:
Dígame lo que tengo que hacer.

DOCTOR ROSS:
¿Para?

CORTMAN:
Para protegerme.
No quiero infectarme, como los demás.

DOCTOR ROSS:
Sr. CORTMAN, no hay...

CORTMAN:
(desesperado)
¿Es verdad que el ajo repele a los vampiros?
¿si cuelgo ajo de mis ventanas no se acercarán?

DOCTOR ROSS:
(al mismo tiempo que él otro)
Sr. CORTMAN, así sólo está empeorando las cosas.

CORTMAN:
(sin hacerle caso)
Mire...

Saca la cruz que lleva colgada al cuello.

CORTMAN:
Llevo esto siempre. Le tienen miedo, ¿no?
(el médico lo mira con lástima)
¿No?

DOCTOR ROSS:
Sr. CORTMAN, se está usted haciendo daño...

CORTMAN:
(retrocede)
¡Es usted como todos ellos! Muy listo.
Listísimo, joder.
(reprimir un sollozo)
Bueno, pues va a morir. Va a morir.
Todos ustedes, los hombres de ciencia, siempre
han sostenido
que no existen los vampiros. ¡De ningún modo!
(se ríe como un loco)
Oh, Dios, pues ya verán. Ya verán.
(se vuelve)

ROSS lo sigue con la mirada y luego, con un suspiro de


fatiga, abre la cancela.

INTERIOR. DORMITORIO. PRIMER PLANO. VIRGINIA.

Está tendida en la cama, con los ojos cerrados respirando


entrecortadamente, como KATHY en aquella escena anterior.
Una mano entra en plano: es la del médico. Levanta uno de
los párpados de VIRGINIA. El ojo permanece inmóvil,
aparentemente ciego.

PLANO MEDIO, DOCTOR ROSS Y NEVILLE.

ROSS endereza lentamente la espalda y mira a NEVILLE.

DOCTOR ROSS:
No quiero mentirte, Bob.
(pausa)
Creo que ya lo sabes.

NEVILLE se lo queda mirando un momento y luego se vuelve


hacia la ventana y extravía la mirada más allá. De repente
se le escapa un sollozo del pecho.

INTERIOR. DORMITORIO. PRIMER PLANO. VIRGINIA.

PLANO MEDIO. DOCTOR ROSS Y NEVILLE.

NEVILLE:
¿Por qué no lo para alguien?

DOCTOR ROSS:
Han hecho lo que han podido.

NEVILLE:
(se vuelve bruscamente hacia él)
Si es un germen, ¿por qué no pueden destruirlo?
DOCTOR ROSS:
Se propaga demasiado rápido, Bob.
NEVILLE:
(le da la espalda de nuevo)
Puede que Ben tenga razón.
Puede que sean vampiros.

DOCTOR ROSS:
(con tono admonitorio)
Bob...

NEVILLE encorva la espalda hacia delante.

NEVILLE:
¿Por qué no? ¿Qué diferencia habría?
(se vuelve y mira a Ross)
Lo ha cogido, ¿no?

DOCTOR ROSS:
Todo saldrá bien.

NEVILLE:
(con amargura)
Claro, perfectamente.

FUNDIDO ENCADENADO:

INTERIOR. SALÓN. NOCHE.

NEVILLE está sentado en una silla, encorvado, junto a una


lámpara encendida. Fuera de plano se oye el ruido de algo
que se mueve. NEVILLE levanta la cabeza bruscamente y mira
a su alrededor. Ve a VIRGINIA en el pasillo, con un
camisón de color apagado. Se pone en pie con aire de
preocupación.

NEVILLE:
Cielo...

Se le acerca y la rodea con un brazo. Ella le apoya la


cabeza en el hombro.

NEVILLE:
No deberías estar levantada.

VIRGINIA:
No puedo estar siempre descansando.
Quiero prepararte la cena.
Seguro que ni siquiera has comido.

Le da un beso en la mejilla.

NEVILLE:
No tengo hambre.
Deja que te abrace, nada más.

VIRGINIA lo rodea convulsivamente con los brazos y NEVILLE


cierra los ojos.

NEVILLE:
Oh, cielo...

VIRGINIA:
(en voz baja)
Bob, te quiero mucho.

NEVILLE se aparta al cabo de un momento y logra componer


una sonrisa. Se acercan juntos al sofá y se sientan.
VIRGINIA se pega a él y NEVILLE la rodea con los brazos.

VIRGINIA:
Bob, cuando... esto acabe.

NEVILLE:
(asustado)
¿Acabe?

VIRGINIA:
Cuando yo esté mejor, me refiero.

NEVILLE:
Sí.
VIRGINIA:
Quiero tener un hijo.

Los brazos de NEVILLE se tensan a su alrededor.

VIRGINIA:
¿Recuerdas cuando lo hablamos en el caso de Kathy y.…?

No consigue terminar. NEVILLE le da un beso en la frente.

NEVILLE:
Tendremos un hijo. Tendremos una docena de hijos.

VIRGINIA logra esbozar una débil sonrisa.

VIRGINIA:
(mordaz)
No creo que pudiese con tantos...

NEVILLE:
(le sigue el juego)
Pues claro que sí, ya eres una chica mayor.

VIRGINIA compone una sonrisa fugaz. Entonces, de repente,


rodea a NEVILLE con los brazos y lo abraza con todas sus
fuerzas.

VIRGINIA:
(aterrada)
Los tendremos, ¿verdad, Bob?

NEVILLE:
(intenta reconfortarla)
Sí, cielo. Los tendremos.
(pausa)
Ahora descansa.
(le acaricia el cabello)
Todo saldrá bien.
Todo saldrá bien.

La expresión de su rostro contradice esta afirmación.


PLANO MIXTO.

INTERIOR. SALÓN. POR LA MAÑANA.

La luz se filtra por las ventanas. Vemos a NEVILLE y a


VIRGINIA en el sofá. Ambos tienen los ojos cerrados. De
repente, NEVILLE despierta medio aturdido y mira a su
alrededor. Consulta el reloj.

NEVILLE:
(en voz baja)
Oh, cielo, tendrías que estar en la cama.
(intenta ayudarla a levantarse)
Vamos, venga. Hay que...

Algo en la flacidez del cuerpo de VIRGINIA lo hace


detenerse de pronto, helado.

NEVILLE:
¿Virginia?

Alarga un brazo tembloroso hacia su hombro y la agita un


momento.

NEVILLE:
¿Cielo?
(pausa)
Despierta.
(tras un segundo espantoso comprende lo que sucede)
¡Cielo, despierta!

FUNDIDO ENCADENADO:

EXTERIOR. CASA.

Aparece NEVILLE y, como un sonámbulo, recorre el camino


hasta la cancela y la abre. Sale a la calle y se acerca a
casa de BEN CORTMAN.

EXTERIOR. CASA DE CORTMAN.


Vemos el coche de CORTMAN aparcado junto a la acera.
NEVILLE entra, sube al porche y toca el timbre. En el
interior de la casa suenan los alegres acordes de Happy
days are here again. NEVILLE permanece en el sitio,
esperando. Vuelve a tocar el timbre y de nuevo se oyen los
primeros compases de la alegre canción, grotescamente
fuera de lugar. Silencio. NEVILLE llama a la puerta con
los nudillos.

NEVILLE:
¡Ben!

Pulsa el timbre y la canción comienza de nuevo.

INTERIOR. SALÓN. PRIMER PLANO. TIMBRE.

Acompañada por la incesante música de Happy Days are Here


Again, la cámara se aleja cruzando el salón, cuya modestia
evidencia que pertenece a un soltero: un mueble para pipas,
las zapatillas en el suelo, un cierto descuido general, la
mala disposición de los muebles, etc. La música sigue
sonando. La cámara llega al pasillo, donde de repente nos
encontramos con un BEN CORTMAN con la respiración
entrecortada, pegado a la pared. Ya no se diferencia
demasiado de la horrible criatura nocturna en la que
acabará por convertirse.

Fuera de plano oímos que NEVILLE vuelve a aporrear la


puerta con los puños y su voz apremiante, amortiguada.

VOZ DE NEVILLE:
¡Ben!

Con movimientos que delatan su tensión, CORTMAN sale al


salón y se aproxima a la puerta.

VOZ DE NEVILLE:
¡Ben!

CORTMAN:
(con brusquedad)
¿Qué quieres?

VOZ DE NEVILLE:
Ben, necesito... tu coche.
CORTMAN:
¡No! ¡Vete de aquí!

VOZ DE NEVILLE:
(con voz débil)
Ben, Virginia...

CORTMAN:
(más aterrado aún)
¡He dicho que te vayas de aquí!

Guarda silencio un momento. Entonces volvemos a oír a


NEVILLE. Ya no suplica.

VOZ DE NEVILLE:
Dame las llaves, Ben.

CORTMAN:
¡He dicho que no!

VOZ DE NEVILLE:
(frío)
Dame las llaves
o tendré que entrar a buscarlas.

CORTMAN se encoge y retrocede, aterrorizado. Gimotea,


presa de la indecisión y el miedo. Entonces,
repentinamente, corre a la repisa y coge las llaves. Se
acerca a una ventana, la abre y las tira fuera.

CORTMAN:
¡Y ahora vete de aquí!

Vuelve a cerrar la ventana y echa el pestillo. En el


exterior, vemos que NEVILLE recoge las llaves y se alejan
en dirección al coche. La cámara se mueve hacia CORTMAN.
Está pegado a la pared. Fuera de plano oímos que el motor
arranca.

CORTMAN:
(murmurando)
Aléjate de mí.
(se estremece)
Aléjate de mí.

EXTERIOR. CASA DE NEVILLE.

NEVILLE aparca enfrente de la casa y baja. Se dirige hacia


su hogar.

PRIMER PLANO.

En primer plano vemos la mano pálida de VIRGINIA NEVILLE,


que cuelga fláccida del sofá. La puerta está en segundo
plano. Entra NEVILLE y se queda allí un momento. Luego
sale de la escena en dirección al dormitorio.

Vuelve con una manta y, con toda delicadeza y cuidado, la


utiliza para cubrir a VIRGINIA. Titubea un instante y
luego se inclina.

NEVILLE:
(susurra)
Vamos, cielo.

EXTERIOR. CASA.

NEVILLE sale con el cuerpo de VIRGINIA. Para un momento y


mira en ambas direcciones. Entonces, apresuradamente, la
lleva al coche.

INTERIOR. COCHE.

NEVILLE abre la puerta de atrás y deja el cuerpo de


VIRGINIA en el suelo del coche. Cierta y la cámara lo
acompaña mientras se dirige al garaje y levanta la
compuerta.

INTERIOR. GARAJE.

La compuerta se levanta y NEVILLE entra. Se acerca a una


pala, apoyada en la pared, y la agarra. Se la lleva fuera
y vuelve a cerrar la compuerta. Al volverse da un respingo.
PLANO LARGO.

Al otro lado de la calle, un joven sale de su casa y se


acerca a NEVILLE.

NEVILLE.

Finge no ver a la joven. Arroja la pala en el asiento de


atrás y luego se pasa al de adelante y arranca. Saca el
coche a la calle.

JOVEN:
¡Espere!

Comienza a correr, pero apenas tiene fuerza para hacerlo.

NEVILLE.

Frena y se queda allí, mirando hacia delante, mientras el


JOVEN se acerca con paso tambaleante a la ventanilla.

JOVEN:
¿Podría...
dejarme llevar también a mi madre?

NEVILLE:
No... No...
(se pone tenso)
No voy a la...

El JOVEN lo mira con expresión vacía.

JOVEN:
Pero si su esposa...

NEVILLE:
No voy a la hoguera.

Mete marcha atrás.


JOVEN:
Pero lleva a su...
(mientras el coche comienza a retroceder)
Por favor.

NEVILLE:
¡No voy allí!

JOVEN:
(furioso de pronto)
¡Es la ley!

NEVILLE acelera. El JOVEN corre tras él por la calle.

JOVEN:
(gritando)
¡Se lo diré a la policía!
¡Está quebrantando la ley!

Pero está demasiado débil para correr y tiene que


detenerse.

JOVEN:
(sollozando)
Es la ley. ¿No sabe que es la ley?

FUNDIDO ENCADENADO:

EXTERIOR. CEMENTERIO.

Un hombre con la cara cubierta de sudor está excavando una


fosa lo más de prisa que puede. En el suelo hay un cuerpo
dentro de un saco. En ese momento oímos un ruido fuera de
plano y el hombre suelta la pala y saca una pistola del
bolsillo.

OTRO ÁNGULO.

Vemos que un pastor y dos soldados se acercan al hombre.

PASTOR:
¡Hijo mío, no!
HOMBRE:
Pues no se acerquen.
Se lo advierto.

PASTOR:
(a los soldados)
Esperen.

Se acerca al hombre.

HOMBRE:
No lo haga. Lo digo en serio.
(estira el brazo de la pistola)
No sé acerqué más.

PASTOR se detiene.

PASTOR:
(mira el saco)
¿Es su esposa?

HOMBRE:
Voy a enterrar la en suelo consagrado.
Le prometí que la enterraría en suelo
consagrado.

PASTOR:
Hijo mío, ¿no crees que todo el mundo quiere
que lo entierren en suelo consagrado? Pero no
puede ser.
Tenemos que obedecer la ley o la epidemia nos
destruirá
Sé cómo te sientes, hijo mío. Yo también he
perdido a mi esposa.
¿Crees que no quería que descansase en suelo consagrado?

Mientras habla, la cámara avanza hacia unos arbustos, tras


los que se oculta NEVILLE, observando.

EXTERIOR. UN CLARO.
El cuerpo de VIRGINIA yace inmóvil sobre la hierba
descuidada. Aparece NEVILLE, mira a su alrededor y
entonces coge la pala y comienza a cavar rápida y
desesperadamente.

CAMBIO GRADUAL DE SECUENCIA:

EXTERIOR. EL CLARO. MÁS TARDE.

La fosa está terminada. Un sudoroso NEVILLE deja la pala


en el suelo. Al cabo de un momento introduce a VIRGINIA en
la fosa. Se arrodilla junto a ella y la mira sin decir
nada, con las mejillas surcadas de lágrimas. Luego, usando
las manos, comienza a echar tierra sobre el cuerpo de su
esposa y a cubrirla con delicadeza.

CAMBIO GRADUAL DE SECUENCIA:

EXTERIOR. EL CLARO. MÁS TARDE.

NEVILLE termina de cubrir la fosa, que queda igual que


como antes de que empezase a cavar.

Se levanta. Por un instante permanece en el sitio.


Entonces da media vuelta y se marcha. La cámara permanece
junto a la fosa. El viento mece la hierba que la cubre.

FUNDIDO ENCADENADO:

EXTERIOR DE CASA DE NEVILLE. NOCHE.

La luz de la farola brilla pálida sobre la acera y parte


del césped del jardín delantero. Hay una luz en la ventana
del dormitorio.

INTERIOR. DORMITORIO. NEVILLE.

Está tendido en la cama, inmóvil y con los ojos cerrados.


Una de las lamparitas de noche está encendida, aunque da
poca luz. En la mesilla de noche hay una botella media
vacía y un vaso. También hay una radio encendida, en la
que suena música. Al llegar al final de la canción habla
un locutor.
VOZ DEL LOCUTOR:
Debido a la falta de personal, la KOAH dejará de
transmitir
de manera temporal. Confiamos en reanudar las emisiones
dentro de pocos días. Sigan con el 1130 en su
dial.
Gracias.

Se hace un silencio, interrumpido sólo por una leve


estática. NEVILLE vuelve la cabeza hacia la radio. Alarga
lentamente el brazo y gira el dial. No suena ninguna de
las emisoras, sólo ruido de fondo. Apaga la radio y apoya
la cabeza en la almohada. En el exterior no se oye otra
cosa que un denso silencio. Entonces, débilmente, oímos en
la distancia el ruido de unos zapatos de tacón que se
mueven lentamente, muy lentamente. Las pisadas se van
acercando más y más y una mirada de curiosidad asoma el
rostro de NEVILLE. De repente los pasos se detienen. Oímos
el chirrido de la cancela al abrirse.

NEVILLE permanece en el sitio un instante, tenso, y luego


se levanta y se aproxima a la ventana que da a la parte
delantera. Separa las cortinas y mira.

EXTERIOR. JARDÍN.

Vemos el exterior desde la altura de la ventana del jardín,


bañado por la luz pálida de la farola. La puerta se cierra
con un chasquido metálico. Las letárgicas pisadas han
entrado en la parcela.

INTERIOR. DORMITORIO.

NEVILLE cierta las cortinas y se vuelve. Se acerca a la


puerta y sale al pasillo, todavía un poco aturdido.

INTERIOR. SALÓN.

No hay luces en el salón. A la tenue luz de la lámpara del


dormitorio, NEVILLE cruza el pasillo y entra. Se detiene y
dirige la mirada hacia las ventanas que dan al jardín. La
cámara gira hacia allí y vemos que una forma borrosa y
oscura pasa por delante de las ventanas. Oímos el lento
clic de los tacones. La cámara retrocede mientras NEVILLE
entra sin hacer ruido en el plano. Tiene la mirada clavada
en la puerta principal.
De repente, el picaporte gira. Lentamente, muy despacio. Y
luego vuelve a hacerlo.

NEVILLE:
(tenso)
¿Quién anda ahí?

No hay respuesta. El picaporte vuelve a girar una y otra


vez.

NEVILLE:
(con la respiración entrecortada)
¿Quién anda ahí?

Lenta, cautelosamente, avanza hacia la puerta. Camina tan


despacio que apenas percibimos su movimiento. El único
ruido es el que hace el picaporte al girar. NEVILLE parece
contener la respiración. Se planta ante la puerta y
entonces, con un movimiento brusco, quita el pestillo y
abre la puerta de par en par.

PRIMER PLANO. NEVILLE.

Retrocede hacia la pared con un grito estrangulado de


horror.

PRIMER PLANO. VIRGINIA NEVILLE.

Se encuentra en el porche frente a él. Tiene el camisón,


las zapatillas y la piel manchados con la tierra por la
que se ha abierto paso con las manos. Sus ojos
resplandecientes miran a NEVILLE y tiene los labios
separados y la boca entreabierta.

VIRGINIA:
(mecánicamente)
Ro–bert.

Alarga los brazos hacia él mientras avanza hacia la cámara


hasta llenar por completo el plano.

FUNDIDO ENCADENADO:
EXTERIOR. CEMENTERIO. AMANECER.

Está todo en silencio, salvo el viento que mueve los


árboles y mece la hierba y los matorrales. NEVILLE camina
entre las lápidas con el cuerpo de VIRGINIA en brazos. La
cámara, con una panorámica, nos muestra que se dirige a
una cripta de gran tamaño. Lleva también una palanca.

INTERIOR. CRIPTA.

La compuerta se abre con un chirrido del metal oxidado.


Entra NEVILLE y deja el cuerpo de VIRGINIA en el suelo.
Utiliza la palanca para levantar la pesada losa de mármol
que cubre el ataúd. A continuación saca de su bolsillo un
mazo y una estaca, que deja en el suelo. Mira a VIRGINIA
un momento.

EXTERIOR. CRIPTA.

Hay un momento de silencio. Entonces oímos el espantoso


ruido de los martillazos con los que NEVILLE le atraviesa
el corazón a su esposa. Los golpes siguen resonando en el
exterior de la cripta.

FUNDIDO ENCADENADO:

EXTERIOR. CASA. NOCHE.

Hay luces en el salón.

VOZ DE NEVILLE:
Ya estaba solo.
(pausa)
Y entonces llegaron los primeros de ellos.

INTERIOR. COCINA. NEVILLE.

Está de pie junto a los fuegos, cocinando. De pronto se


oye un fuerte golpeteo en la ventana del salón. NEVILLE da
un respingo y, tras un momento en duda, entra en el salón.

INTERIOR. SALÓN.
Al entrar dirige la mirada hacia la ventana y retrocede.

PRIMER PLANO. VAMPIRO.

Está detrás de la ventana, con expresión hostil. Comienza


a golpear la ventana con los puños.

NEVILLE.

Mira al vampiro.

VOZ DE NEVILLE:
Supe entonces que el regreso de VIRGINIA
no había sido un accidente.
(pausa)
Que habría otros.

CAMBIO GRADUAL DE SECUENCIA:

EXTERIOR. CASA. NEVILLE. DÍA.

Está clavando una ristra de ajos de manera que quede


colgada delante de la ventana.

VOZ DE NEVILLE:
Al principio, recordando lo que había oído y
leído
sobre los vampiros, colgué ajo de las ventanas.

En el exterior comienza a sonar la alarma del reloj.


NEVILLE mira nerviosamente a su alrededor y corre a
refugiarse en la casa.

CAMBIO GRADUAL DE SECUENCIA:

INTERIOR. SALÓN. NOCHE.

NEVILLE está junto al mueble bar tomando una copa. De


repente, una piedra atraviesa la ventana en una lluvia de
fragmentos de cristal. NEVILLE corre a la ventana y asoma
al exterior.
PLANO LARGO. VAMPIROS.

Hay dos en el jardín. Los vemos a la luz de la farola. Uno


de ellos tira otra piedra, que atraviesa la ventana desde
la que lo estamos viendo.

INTERIOR. CASA. NEVILLE. DÍA.

Lo vemos clavando unos tablones de madera sobre la ventana.

VOZ DE NEVILLE:
Así que tapé las ventanas.

PLANO MEDIO. JARDÍN.

Está electrificando la valla.

VOZ DE NEVILLE:
Y para asegurarme de que no se acercaran...

PLANO DE PROTECCIÓN DEL INTERRUPTOR.

Su mano lo pulsa.

VOZ DE NEVILLE:
...electrifiqué la valla.

EXTERIOR. CASA. NOCHE.

Hay seis vampiros fuera, en la acera.

VOZ DE NEVILLE:
Hice bien, porque a partir de entonces,
cada noche, vinieron más.

EXTERIOR. CASA. DÍA.

La calle está vacía.

VOZ DE NEVILLE:
De día no.
Nunca venían cuando había luz.

EXTERIOR. CASA. NOCHE.

Ya son diez, tanto hombres como mujeres. Pálidos,


encorvados, buscando sin descanso un modo de entrar en la
casa de NEVILLE. Algunos de ellos, sentados en cuclillas,
observan la casa con ojos resplandecientes mientras hacen
rechinar los dientes de un lado a otro,

VOZ DE NEVILLE:
Fue entonces cuando me dí cuenta de que Ben CORTMAN tenía
razón desde el principio. Eran vampiros.

EXTERIOR. CASA. NOCHE.

Hay catorce en total y BEN CORTMAN está entre ellos.

VOZ DE NEVILLE:
Y él era uno de ellos.

CORTMAN:
(con tono feroz)
¡Sal, Neville!

FUNDIDO ENCADENADO:

EXTERIOR. GARAJE. DÍA.

Hay una camioneta aparcada en la acera. Oímos ruidos


metálicos procedentes del garaje.

VOZ DE NEVILLE:
Para entonces, la ciudad ya estaba muerta.
Tenía que depender de mí mismo para todo.
Conseguí una camioneta.

INTERIOR. GARAJE. NEVILLE.


Está terminando de trabajar en un generador. El garaje
está lleno de repuestos —rollos de cable, bombillas y
fusibles, piezas de motor, semillas—, más o menos
ordenados.

VOZ DE NEVILLE:
Instale un generador para iluminar mi casa.

INTERIOR. CUARTO DE KATHY. NEVILLE.

La mitad del cuarto se ha transformado en un taller. Hay


un banco alargado que cubre una pared casi entera, y sobre
él una sierra, un torno, una muela y un tornillo de banco.
En las paredes hay estantes llenos de herramientas y en el
suelo, latas y bidones llenos de madera, tornillos y
clavos. NEVILLE está trabajando en el torno. No vemos lo
que está haciendo.

VOZ DE NEVILLE:
Mi dormitorio en un taller.

INTERIOR. SALÓN.

Está lleno de cajas de cartón, con su contenido indicado:


un fonógrafo, una grabadora de cintas,un sistema de aire
acondicionado, un ventilador, un proyector de películas,
un triturador de basura, etc.

VOZ DE NEVILLE:
La casa se convirtió en un sitio distinto,
repleto de nuevas posesiones para facilitar la
existencia.

NEVILLE entra en la habitación, cargado con ropa de


VIRGINIA y juguetes y prendas de KATHY.

VOZ DE NEVILLE:
Y despojado de todas las antiguas...
para impedirme recordar.

Se aproxima a la cámara hasta ocultar la escena.


FUNDIDO DE CIERRE.

FUNDIDO DE APERTURA:

INTERIOR. DORMITORIO. NEVILLE. MAÑANA.

Está dormido. Fuera de plano se oye un ruido chillón. La


cámara se desvía hacia el despertador. Son las 05.30. La
mano de NEVILLE entra en plano y lo apaga.

INTERIOR. PORSCHE. PLANO LARGO. VENTANAS SALÓN.

Se abre la puerta cegada y asoma NEVILLE.

CALLE. VAMPIROS.

Mientras se escabullen mirando el cielo encapotado,


CORTMAN vuelve la cabeza hacia atrás.

CORTMAN:
¡Neville!

Se alejan todos. Una panorámica nos muestra que han


quedado dos cuerpos tirados.

VOZ DE NEVILLE:
Siempre había dos o tres que no se marchaban, por lo
general mujeres. No había lealtad entre
ellos.
Su única motivación era la necesidad.

CAMBIO GRADUAL DE SECUENCIA:

INTERIOR. COCINA. NEVILLE.

Está vestido y afeitado. Se termina una taza de café y


revisa una tabla. Compara la hora de su reloj de pulsera
con la de la pared y entra en el salón.

INTERIOR. SALÓN.

Saca una pistola con cinto del aparador y se la ciñe a la


cintura. Revisa el arma.

VOZ DE NEVILLE:
Siempre que salía de la casa me llevaba una
pistola cargada conmigo.
No era para los vampiros. Las balas apenas les hacían
efecto.
Era para mí, por si alguna vez me quedaba atrapado en el
exterior después del anochecer.

NEVILLE vuelve a enfundar la pistola y se dirige al


dormitorio.

INTERIOR. DORMITORIO.

Entra NEVILLE y agarra un saco que cuelga de una pared. Se


lo lleva hasta un barril y lo llena de estacas. Agarra
todas las que hay, con expresión de palpable repugnancia.
Se acerca al torno, cuyos extremos sujetan una varilla a
medio afilar. La toma, rompe el extremo y le saca punta en
la muela. Luego la guarda en el saco, junto con un mazo, y
da media vuelta.

VOZ DE NEVILLE:
Luego llegaron las estacas: mi única esperanza de acabar
alguna vez con aquella legión impía que dormía de día y
atacaba mi casa cada noche
(pausa)
Nunca eran suficientes.

CAMBIO GRADUAL DE SECUENCIA:

EXTERIOR. GARAJE.

NEVILLE saca rápidamente la camioneta y se detiene. Baja


de un salto, vestido con chaqueta y guantes. Arrastra
hasta el vehículo el cuerpo de la Vampiresa muerta y lo
arroja dentro. Se vuelve hacia la otra.

INTERIOR. CAMIONETA.

Tras meter el cuerpo de la segunda Vampiresa muerta,


cierta la compuerta, rodea el vehículo y monta. Arranca el
motor, realiza una rápida maniobra marcha atrás y luego se
alejan por la calle principal.

EXTERIOR. CALLE PRINCIPAL Y GASOLINERA.

La camioneta circula velozmente por la calle silenciosa y


desierta. NEVILLE aparca en una gasolinera igualmente
silenciosa y desierta y llena el depósito en un surtidor.

CAMBIO GRADUAL DE SECUENCIA:

EXTERIOR. HOGUERA.

Está encendida, aunque ya no arde tanto como en el


flashback.

NEVILLE se acerca al bordillo y frena. Se pone una máscara


y sale del coche. Abre la parte trasera y saca el cuerpo
de la mujer. La lleva a la acera y luego, al otro lado del
campo, tras pasar por la Barrera de cuerda rota, su zapato
deja una huella sobre el cartel que vimos antes, el que
rezaba «PROHIBIDO EL PASO A PARTIR DE AQUÍ».

PLANO MEDIO. HUMO.

NEVILLE sale de la nube de humo llevando a la Vampiresa.


Oímos el chisporroteo de las llamas. NEVILLE se acerca al
borde del foso.

INTERIOR. EL FOSO.

La cámara pasa sobre las furibundas llamas hasta llegar al


borde del pozo, donde está NEVILLE con el cuerpo de la
mujer en brazos. Entonces lo arroja al fuego. El cuerpo
cae hacia nosotros y desaparece en la puta. NEVILLE se
queda allí un momento, mirando hacia abajo.

CAMBIO GRADUAL DE SECUENCIA:

EXTERIOR. CALLE. LA CAMIONETA.

Se alejan del fuego.


INTERIOR. LA CAMIONETA. NEVILLE.

Se quita la máscara y los guantes y, tras sacar una petaca


de la guantera, le da un largo trago.

FUNDIDO ENCADENADO:

INTERIOR. TIENDA. DÍA.

El local está totalmente desierto. Fuera de plano oímos el


ruido que hacen unas latas de metal. La cámara cruza la
vacía quietud del establecimiento hasta que vemos a
NEVILLE, que empuja un carrito por uno de los pasillos y
lo está llenando de latas. Al llegar a una escalera
levanta la mirada y luego comienza a subir.

INTERIOR. RELLANO.

Vemos que NEVILLE sube al rellano. Avanza por un pasillo


hasta llegar a una puerta. La abre.

INTERIOR. APARTAMENTO.

NEVILLE entra, mira a su alrededor, se acerca a la puerta


del dormitorio y la abre.

INTERIOR. DORMITORIO.

Las persianas están bajadas. La cámara se desplaza por la


habitación hasta que vemos a una mujer. En la penumbra la
vemos sobre una cama, respirando con suavidad. NEVILLE se
aproxima. Saca una estaca de su bolsa y se inclina sobre
ella con expresión cada vez más tensa.

PRIMER PLANO. CARA DE NEVILLE.

Vemos cómo clava la estaca con los dientes apretados y la


cara pálida.
VOZ DE NEVILLE:
(torturada)
¿Qué otra cosa podía hacer? Si no los mataba, antes o
después encontrarían mi casa y tratarían de matarme ellos
a mí.
(pausa)
Eso es lo que me decía... aunque no lo hacía más
fácil.

INTERIOR. DORMITORIO. PRIMER PLANO. SACO. NOCHE.

Vemos el saco en el que estaban las estacas. Yace vacío en


el suelo, con el mazo a un lado.

VOZ DE NEVILLE:
(canturrea con voz ebria)
Ohhh, soy un vampirito,
Sólo un vampirito,
Sólo un vampirito,
Sí, señoooooor...

Mientras sigue cantando, la cámara realiza un barrido de


la habitación. Hay cristales rotos en el suelo, una silla
volcada y un cartel escrito apresuradamente y con letra
tosca que reza: «¡FIESTA DE CELEBRACIÓN! ¡HOY LLEGAMOS A
LAS 100 ESTACAS! INVITADO DE HONOR: ROBERT NEVILLE. 100,
CUÉNTALES, 100».

VOZ DE NEVILLE:
(continúa cantando)
¡No soy malo, más bueno no podría ser!
¡Oh! Sólo un vampirito, sí, señoooor!

La cámara llega hasta él y vemos que está sentado en el


suelo, apoyado en la pared, con la pantalla de una lámpara
sobre la cabeza y aspecto desaliñado.

NEVILLE:
(ha dejado de cantar)
Pobrecitos vampirito, pobrecitos chiquitines...
dando pasitos alrededor de mi casa, tan sedientos, tan
asustados.
(bebé y sigue hablando con voz de borracho)
Y yo les pregunto, damas y caballeros:
¿Por qué hay tantos prejuicios contra los vampiros?
(con fingida simpatía)
¿Por qué no cuentan con medios económicos, ni medios
educativos?
¿Por qué no se le ha concedido el derecho al voto?
Yo sé lo pregunto.
(eructa. Se responde a sí mismo con tono inquisitivo)
Ya, ya, pero ¿dejaría que su hermana se casara con uno de
ellos?

Toma un libro que hay a su lado y lo mira. Es una copia de


Drácula.

NEVILLE:
(lee con un acento alemán que se podría cortar
con un hacha)
La fuerza del vampiro reside en el hecho de que nadie cree
en su existencia.
(marcando las R)
¡Ja, ja, ja, así es! ¡Así es!

INTERIOR. SALÓN. NEVILLE.

NEVILLE:
(marca las palabras cada vez más, mientras mueve la cabeza
al compás)
¡Así ES!
(para sí)
Menuda borrachera te estás cogiendo, hermano.
(se responde)
¿Y?

Arroja el libro lejos de sí.

NEVILLE:
(con voz pastosa)
¡Larguense! ¡Van Helsing, Mina y Jonathan y el conde de
ojos ensangrentados y todos los demás!

Se ríe entre dientes. En el exterior, BEN CORTMAN grita.


VOZ DE CORTMAN:
¡Sal, Neville!

NEVILLE:
(responde con tono de broma, levantando las manos)
Vete de aquí, Bennny. ¡Vete de aquí! Me voy a poner el
esmoquin.
(echa la cabeza atrás. Vuelve a cantar)
Ohh... Ajo en las ventanas. Ajo en las puertas.
(como si citase un tópico)
Un ajo al día quita al vampiro alegría.

Hipa y tose.

NEVILLE:
(mira a su alrededor)
Bueno... aquí estamos, niños, más felices que unas
perdices,
calentitos y a gusto, rodeados por un batallón de
chupasangres.
(hace un brindis con su vaso en dirección a las ventanas)
¡Tienes sangre en el ojo!

Bebe y baja una mirada melancólica hacia el cristal.

NEVILLE:
(dominado por el odio de repente)
Malditos... ¡Os voy a matar a todos, hijos de...!

INTERIOR. SALÓN. NEVILLE.

Con un chasquido, el vaso se rompe en su mano tensa.


NEVILLE baja la mirada.

NEVILLE:
(con fingida alarma)

Oh, Oh. Está usted rompiendo la vajilla.


Voy a tener que pedirle que abandone el hotel.
Levanta la mano. Está sangrando por un corte que le ha
hecho el cristal roto del vaso.

NEVILLE:
(se incorpora)
Doctor Neville, doctor Neville,
le reclaman en Cirugía.

Con la espalda aún apoyada en la pared, se mira la mano


ensangrentada. Se levanta lentamente.

NEVILLE:
¿No les gustaría un poco de esto?
¿No les gustaría?

Agita la mano en dirección a la puerta principal.

NEVILLE;
¡Eh, amigos! ¡Mirad!
(Lo invade la furia)
Os voy a matar a todos. A todos, asquerosos...

Cae en medio de lo que queda de su fiesta. Gimotea,


mareado, y luego apoya la cabeza en el suelo, boca abajo.

NEVILLE:
(con voz patética)
¿Virginia? ¿Cariño?

La cámara se levanta y nos lo muestra tendido de bruces en


medio del suelo lleno de restos. Sus manos se aferran a la
alfombra.

NEVILLE:
(con voz agónica)
Oh, Dios, ¿cuánto más?
¿Cuánto más?

FUNDIDO ENCADENADO:

INTERIOR. SALÓN. VENTANAS. MAÑANA.


Por las rendijas que separaban los tablones se filtra la
grisácea luz de la primera mañana. La cámara va
acercándose hasta que nos encontramos con NEVILLE, hecho
un ovillo. De repente abre los ojos. Se incorpora y arruga
el gesto por el dolor de cabeza. Al tocarla con la mano en
la que se hizo el corte jadea un instante. Se mira la mano
manchada de sangre seca.

VOZ DE NEVILLE:
Tenía que dejar de beber como un loco.
Podía acostarme muy caro y lo sabía.
Un error grito de la embriaguez, uno solo,
Un simple momento de descuido, y sería el fin.

INTERIOR. CUARTO DE BAÑO.

Al principio vemos el espejo. Entonces, repentinamente, la


cabeza de NEVILLE entra en plano desde abajo. Está
goteando. Se mira a sí mismo con expresión sombría.

VOZ DE NEVILLE:
Pero seguía bebiendo, tratando en vano de olvidar de noche
Las cosas atroces que me tocaba hacer cada día.

Comienza a secarse la cara.

INTERIOR. SALÓN.

Entra NEVILLE con la mano vendada, recién peinado. Se


acerca a la barra y comienza a servirse un trago. Entonces
mira el vaso. Repentinamente lo arroja a un lado, se
acerca al sofá y se hunde en él. Permanece allí sentado,
intranquilo, respirando a grandes bocanadas. De repente
vuelve a levantarse y se dirige a la puerta.

EXTERIOR. PORSCHE.

Al abrir la puerta caen al suelo grandes pedazos del


espejo agrietado. NEVILLE los quita de en medio a
puntapiés y luego cruza el porche y baja al jardín. Hay
dos cuerpos sobre el césped, un hombre y una mujer. De
repente, incapaz de seguir allí introduce una mano
temblorosa en el bolsillo y saca las llaves de un tirón.
Vuelve a la puerta principal, la cierta, echa la llave y
se da la vuelta.

EXTERIOR. GARAJE.

Está abierto y vacío. Fuera de plano oímos el ruido del


motor de la camioneta. La cámara se vuelve y vemos que el
vehículo sale disparado por la calle principal.

CAMBIO GRADUAL DE SECUENCIA:

EXTERIOR. CEMENTERIO. DÍA.

La hierba está alta y descuidada. En los árboles cantan


los pájaros.

En ese momento, el coche de NEVILLE para en el exterior


del cementerio. NEVILLE se baja y entra en el cementerio.

NEVILLE.

Cruza el cementerio aplastando la hierba con sus pisadas.

CRIPTA.

NEVILLE entra en escena. Se aproxima al silencio de la


cripta.

INTERIOR. CRIPTA.

NEVILLE abre la puerta y entra. Ve algo que lo enfurece.

VAMPIRO.

En una esquina de la cripta, tendido sobre el suelo de


piedra, hay un vampiro. NEVILLE se acerca a él, furioso, y
lo arrastra por los pies al exterior. La cara pálida del
hombre se convulsiona y su pelo lacio y negro se desliza
sobre el suelo formando oscuras serpentinas.

NEVILLE deja al hombre en el exterior y se vuelve, con la


respiración entrecortada. Entonces se acerca al ataúd y se
planta junto a él, con las manos apoyadas sobre la tapa de
mármol. Cierra los ojos. Al cabo de un momento se le
escapa un sollozo.

NEVILLE:
Virginia.
Llévame a donde quiera que estés.

FUNDIDO ENCADENADO:

EXTERIOR. CRIPTA. MÁS TARDE.

El sol se ha ocultado. La cámara se vuelve para mostrarnos


la puerta. NEVILLE sale y la cierra con cuidado. Al
volverse ve al vampiro sobre el suelo y se inclina sobre
él, sorprendido de repente.

VAMPIRO.

Está parcialmente descompuesto, como si llevara varios


días muerto.

NEVILLE.

Examina el cadáver.

VOZ DE NEVILLE:
El hombre estaba muerto, muerto del todo.
Algo lo había destruido. Algo de una eficacia brutal.
No había usado la estaca ni el ajo, y sin embargo...

De repente levanta la mirada hacia el cielo.

VOZ DE NEVILLE:
¡Pues claro! ¡La luz!

PLANO DESDE ABAJO. EL SOL.

Lo vemos a través de los árboles.

VOZ DE NEVILLE:
Por eso no salían de día.
Los rayos del sol los destruyen.

NEVILLE.

Sigue mirando hacia arriba. En ese momento baja los ojos


hacia el hombre.

VOZ DE NEVILLE:
Pero espera. El hombre era uno de los
que habían regresado
después de morir. ¿Destruiría la luz también a los que,
aunque infectados, seguían vivos?

Se sobresalta.

VAMPIRO.

VOZ DE NEVILLE:
¡Tenía que averiguarlo!

EXTERIOR. CALLE.

Es una tranquila zona residencial. El coche de NEVILLE


dobla rápidamente la esquina y frena junto a la acera.
NEVILLE baja de un salto y cruza corriendo el camino de
entrada de una casa. Trata de abrir la puerta principal,
pero está cerrada. Con un gruñido de impaciencia, salta
desde el porche y corre hasta la próxima casa. La puerta
está abierta. Entra.

INTERIOR. CASA.

La escalera está en primer plano. Al fondo vemos la puerta.


Entra NEVILLE y cruza la sala buscando algo. Comienza a
subir las escaleras de dos en dos.

SEGUNDO PISO.

Al llegar arriba entra en un dormitorio.

INTERIOR. DORMITORIO.
Las persianas están cerradas. NEVILLE atraviesa el cuarto
y vemos que hay una mujer en la cama. NEVILLE arranca las
sábanas y le busca el pulso a la mujer. Satisfecho, la
toma del brazo y la saca contra el suelo y emite unos
pequeños ruidos desde el fondo de la garganta mientras
NEVILLE la saca del dormitorio.

ESCALERA.

La arrastra escaleras abajo y luego a través del salón. La


mujer comienza a moverse. Sus manos aferran las muñecas de
NEVILLE y su cuerpo se retuerce sobre la alfombra. Tiene
los ojos cerrados, pero jadea y farfulla algo mientras
intenta escapar. NEVILLE la obliga a soltarlo y se la
lleva cogida del pelo.

EXTERIOR. CASA.

La lleva a rastras por el porche hasta llegar al césped,


donde la suelta. Se encoge al oír los ruidos
estranguladores de espanto que emite.

MUJER.

Yace sobre la hierba muerta, impotente, retorciéndose,


abriendo y cerrando las manos, con los labios separados y
los dientes a la vista.
Cuando por fin se detiene, y sus manos se relajan y se
abren como sendas flores pálidas mientras cesan sus
convulsiones, un NEVILLE de aspecto mareado se inclina y
le busca el pulso.

VOZ DE NEVILLE;
Era cierto. Estaba muerta.
Su cuerpo ya había empezado a enfriarse.
(pausa)
No volvería a necesitar estacas.

CAMBIO GRADUAL DE SECUENCIA:

INTERIOR. COCHE. DÍA.

Un meditabundo NEVILLE lo conduce.


VOZ DE NEVILLE:
Entonces, mientras volvía a casa, se me ocurrió algo:
¿cómo sabía que estaba realmente muerta?
¿Cómo podría saberlo hasta que cayese la noche?

NEVILLE parece tranquilizarse. De repente toma una


determinación.

VOZ DE NEVILLE:
¿Tenía tiempo?
Sí, sólo eran las tres en punto.

EXTERIOR. CASA.

El coche de NEVILLE da un rápido giro de 180 grados y


regresa por donde había venido.

CAMBIO GRADUAL DE SECUENCIA:

EXTERIOR. CALLE.

Vemos a la mujer, que sigue tendida sobre el césped.


Aparece el coche de NEVILLE y aparca junto a la acera.

NEVILLE.

Sale del coche y lo rodea. Baja la compuerta trasera y se


acerca a la mujer. La arrastra hasta el vehículo y la sube
atrás. Vuelve a cerrar la compuerta y sube de nuevo al
asiento del conductor.

VOZ DE NEVILLE:
Necesita algo de cuerda para atarla,
por si no estaba muerta de verdad.
La conseguiría en la ferretería. Tenía tiempo.

Vuelve a consultar su reloj.

PRIMER PLANO DEL RELOJ.

Da las tres en punto.


VOZ DE NEVILLE:
Sí, eran sólo las tr...
Se había parado.

NEVILLE entra en el coche de un salto y, precipitadamente,


mete la primera y se aleja.

PLANO LARGO. CALLE PRINCIPAL.

En la distancia vemos el humo del fuego y el cielo que se


oscurece.
En la distancia oímos el sonido lejano del coche de
NEVILLE. Se dirige hacia nosotros como un cohete, cada vez
más cercano.
Con un rugido atronador, pasa por delante a toda
velocidad.

INTERIOR. COCHE.

NEVILLE está sentado al volante, tieso, con los ojos en la


carretera. De vez en cuando mira en derredor para
comprobar si hay vampiros. Planos alternos de NEVILLE, las
ruedas y el coche en movimiento. Vemos que aparece sudor
en la frente de NEVILLE y que sus manos aferran el volante
con fuerza mientras sus ojos consternados recorren la
calle. El coche avanza a toda velocidad, con un chirrido
de las ruedas, y pasa como una centella. De repente oímos
un grito lejano y, al mirar atrás junto con NEVILLE, vemos
que sale un hombre de una de las casas y agita los brazos
en dirección a NEVILLE. Primer plano de la reacción
aterrorizada de éste. El coche dobla una última esquina y
NEVILLE frena bruscamente al ver algo que hay delante.

EXTERIOR. CALLE. LA CAMIONETA.

Derrapa y finalmente se detiene.

INTERIOR. COCHE.

NEVILLE mira algo con expresión de espanto.

EXTERIOR. CALLE.

Plano de la calle desde detrás del parabrisas. Delante, en


medio de la carretera, vemos una hilera irregular de
vampiros, casi una docena. Están todos volviendo la cabeza
hacia NEVILLE. De repente profieren aullidos de triunfo y
echan a correr hacia él.

OTRO ÁNGULO.

NEVILLE se estremece y murmura algo ininteligible. Mira a


su alrededor casi sin aliento. Varios hombres y mujeres se
le acercan desde la calle.

De pronto, toma una decisión. Mete una marcha y comienza a


acelerar hacia ellos. Los vampiros corren hacia NEVILLE y
NEVILLE hacia los vampiros.

El coche abre las filas de los vampiros de una embestida.


Los gritos son espantosos. Por un instante vemos pasar sus
rostros blanquecinos por delante.

Ahora están detrás, tratando de darle caza. En un acto


impulsivo, NEVILLE frena y la velocidad del coche va
bajando a cincuenta, a treinta, a veinte kilómetros por
hora.

NEVILLE mira atrás.

CONTRAPLANO.

Los vampiros corren tras él. Sus rostros blanquecinos


están cada vez más cerca y sus ojos oscuros no se despegan
del coche ni de NEVILLE. De repente, fuera de plano, oímos:

VOZ DE BEN CORTMAN:


¡Neville!

La cámara se vuelve justo a tiempo para mostrarnos a BEN


CORTMAN, que se aproxima corriendo con los brazos
estirados hacia NEVILLE. Éste, sobresaltado, intenta
acelerar y sólo consigue que el coche se cale.

NEVILLE se zafa de las frías y blancas manos.

CORTMAN:
¡Neville!

CORTMAN intenta agarrarlo de nuevo. NEVILLE vuelve a


apartar sus manos. Gira la llave en el contacto. Por
detrás, oímos que los vampiros profieren aullidos de
agitación al acercarse al vehículo. El motor arranca. La
mano de CORTMAN araña a NEVILLE en el pecho. NEVILLE siseó
de dolor. Cierra el puño y golpea el babeante rostro de
CORTMAN. Éste cae hacia atrás sacudiendo los brazos al
mismo tiempo que el coche, con una sacudida, comienza a
avanzar, más y más de prisa. Hay un ruido sordo detrás y
NEVILLE, junto con la cámara, mira hacia allí.

Un vampiro ha saltado sobre la parte trasera y vemos su


rostro ceniciento y feroz a través de la ventanilla
trasera.

EXTERIOR. CALLE.

NEVILLE gira el volante bruscamente hacia el bordillo y


luego lo endereza. El vampirito aguanta. NEVILLE vuelve a
girar y, en el último segundo, endereza el coche. Esta vez
el vampiro se suelta. Lo vemos rodar sin control a través
de una extensión de césped, hasta chocar con fuerza contra
el costado de una casa.

INTERIOR. CAMIONETA.

NEVILLE va por la calle de la derecha. Los vampiros aún lo


persiguen. Al doblar la esquina los perdemos de vista.

EXTERIOR. CALLE.

NEVILLE gira de nuevo y acelera.

EXTREMO DE CALLE.

La camioneta llega a toda velocidad y vuelve a girar a


mano derecha. La cámara gira también y vemos que, tras
atravesar una corta manzana, se desvía de nuevo.

EXTERIOR. CASA.
La puerta del garaje sigue abierta, como la había dejado
NEVILLE. Sin embargo, no parece haber vampiros en la zona.
En una esquina, con un chirrido de los neumáticos, vemos
aparecer el coche de NEVILLE, que luego avanza hacia la
casa a toda velocidad. NEVILLE frena en la acera, abre
rápidamente la puerta y rodea el vehículo. Corre al garaje
y agarra el asa de la puerta para cerrarla.

BEN CORTMAN:
¡Neville!

CORTMAN sale de un brinco de las sombras del garaje. El


impacto de su cuerpo está a punto de derribar a NEVILLE
sobre el cemento de la entrada. Los dos retroceden
trastabillando hacia la acera. CORTMAN tiene las manos en
el cuello de NEVILLE y su boca llena de colmillos blancos
intenta alcanzar su garganta.

NEVILLE le propina un puñetazo en la garganta. Al final de


la calle aparece el primero de los vampiros que perseguían
a NEVILLE, gritando. NEVILLE se zafa de CORTMAN de un
movimiento brusco y lo agarra del pelo largo y grasiento
para arrojarlo hacia la calle, donde el vampiro se
estrella contra el costado de la camioneta.

NEVILLE se encaramado a la cerca del jardín y salta al


porche. Coge el picaporte de la puerta, pero está cerrada.
¡Busca las llaves en su bolsillo, pero de repente recuerda
que están en la camioneta! Se vuelve hacia allí.

INTERIOR. CAMIONETA.

PRIMER PLANO. LAS LLAVES.

Están en el salpicadero.

PLANO LARGO.

Vemos que NEVILLE cruza el porche en dirección al coche.


Salva la cerca de un salto, sujetándose con una mano.

EXTERIOR. ACERA.
CORTMAN se abalanza sobre él con un gruñido, pero NEVILLE
le da un rodillazo en la cara. CORTMAN retrocede
tambaleándose hacia la acera. NEVILLE abre la puerta, se
introduce en el coche y coge las llaves. Al salir, el
primero de los vampiros se abalanza sobre él. NEVILLE se
refugia en el vehículo y el vampiro tropieza con sus
piernas estiradas y cae de bruces sobre la acera. NEVILLE
sale corriendo, vuelve a saltar sobre la cerca y corre a
la casa.

PORCHE.

NEVILLE sube al porche de un salto y busca la llave. Otro


vampiro se le echa encima. El impacto de su cuerpo arroja
a NEVILLE contra la casa. La boca del hombre busca su
garganta.

NEVILLE le propina un rodillazo en la entrepierna y a


continuación, apoyando todo el cuerpo en la casa, levanta
el pie y empuja el cuerpo del hombre, doblado sobre sí
mismo, contra una mujer vampiro que llega corriendo desde
el jardín. Ambos caen al suelo. El hombre que había
tropezado antes con las piernas de NEVILLE se acerca de
nuevo.

NEVILLE corre hacia la puerta.

INTERIOR. SALÓN.

La puerta se abre violentamente y NEVILLE entra de un


salto. Antes de que pueda terminar de cerrarla se cuela un
brazo. NEVILLE la empuja con todas sus fuerzas y oímos el
crujido de los huesos que se parten y el aullido agónico
del vampiro. NEVILLE suelta la puerta un instante, saca el
brazo de allí y cierra. Echa la llave y el seguro, y
coloca la tranca. Entonces, con el cuerpo apoyado en la
puerta, se desliza hasta el suelo, donde se queda sentado.
Tiene la respiración acelerada y le corre un reguero de
sangre por la barbilla. En el exterior, los vampiros
aúllan y aporrean la puerta, rompen el cristal y gritan su
nombre, sumidos en un próximo furibundo. Golpean las
paredes con palos y piedras.

NEVILLE, conteniendo la respiración, se pone en pie y


activa el interruptor de la verja electrificada. Escucha
pero no oye nada. Se acerca a la lámpara y vuelve a
activarlo. No sucede nada. Lo intenta de nuevo.
NEVILLE:
(superado por los acontecimientos)
Malditos...

De repente se oye un tremendo estrépito en el exterior.


NEVILLE se vuelve, corre a la puerta y mira por la mirilla.

EXTERIOR. CALLE.

Desde el punto de vista de NEVILLE vemos que la camioneta


está volcada. Los vampiros están rompiendo las ventanillas
con palos y piedras. Abren el capó y la emprenden
frenéticamente a golpes con el motor. Sacan a rastras el
cuerpo de la mujer.

PRIMER PLANO. NEVILLE.

Vemos que la furia comienza a acumularse en su interior


hasta revisar cómo ácido candente. De repente explota.

NEVILLE:
¡Basta!

Corre a la cómoda y saca la pistola de la pistolera. Abre


el cajón.

PRIMER PLANO DEL CAJÓN.

Hay otra pistola.

La mano de NEVILLE la saca.

NEVILLE.

Atraviesa la habitación, levanta la tranca y la deja caer


al suelo. Enrabietado, quita los cerrojos y gira la llave
de la puerta. En el exterior aúllan los vampiros.

NEVILLE:
¡Allá voy, malditos!

Abre la puerta y dispara contra el primer hombre al que ve.


El hombre sale despedido hacia atrás mientras NEVILLE
corre al exterior. Al verlo, los vampiros de la camioneta
corren hacia él. Dos mujeres andrajosas y sucias corren
por el jardín con sus blanquecinos brazos estirados hacia
él. Sus cuerpos se estremecen y retroceden bajo el
aplastante impacto de las balas. Sin embargo, el primer
hombre al que disparó está incorporándose ya. Más hombres
atacan a NEVILLE y, aunque éste les dispara, al final lo
alcanzan. A uno de ellos le dispara en la cara. El hombre
retrocede, con un chorro de sangre entre los dedos de la
mano con la que se abalanza sobre su herido camarada. Bajo
la mirada horrorizada de NEVILLE, comienzan a hacerlo
pedazos, como una jauría de animales. NEVILLE se vuelve y
retrocede tambaleándose hacia la casa, abrumado por la
repulsión.
Cierra la puerta y vuelve a echar la llave. Suelta las
armas y, pegado a la pared, comienza a dar débiles golpes
al yeso.

FUNDIDO EN NEGRO:

EXTERIOR. CASA. VAMPIROS. MAÑANA.

Vemos el coche destrozado, de costado y con una puerta


arrancada, varios cuerpos sobre el césped, la puerta del
garaje, un reguero de gasolina que discurre por debajo de
ésta. Los vampiros están alejándose. CORTMAN sale del
garaje con una caja llena de cosas diversas, que está
vacía sobre el camino de entrada de la casa. Luego se
aleja.

PORSCHE.

NEVILLE entreabre la puerta y mira por la rendija. Tras


lanzar una rápida mirada en todas direcciones, corre hasta
el garaje. El jardín está sembrado de basura. El arañazo
que tenía NEVILLE en la cara ya no sangra.

PUERTA DEL GARAJE.

NEVILLE se detiene y contempla el interior, horrorizado.

INTERIOR DEL GARAJE.

Vemos los restos de un montón de bombillas rotas, cables,


fusibles, enchufes, estaño de soldar, piezas de repuesto,
semillas incluso... todo tirado en medio de varios charcos
de gasolina. La lavadora está hecha pedazos y el generador
tiene cables sueltos.

NEVILLE se acerca al generador y lo examina. De pronto


sonríe y comienza a reparar los cables.

NEVILLE:
(en un murmullo)
Gracias a Dios que no saben de electricidad.

El generador arranca.

PRIMER PLANO. NEVILLE.

Al mismo tiempo que se incorpora, oímos un fuerte ruido


fuera de plano, como si algo se hubiera caído.
Sobresaltado, NEVILLE se dispone a investigar el extraño
ruido. Se acerca a la puerta sumido en un estado de pánico.

VOZ DE NEVILLE:
Sí estaban allí fuera, a plena luz del sol...

INTERIOR. GARAJE.

Sale, mira a su alrededor con nerviosismo y no ve nada.


Nosotros tampoco, aparte del coche destrozado, los cuerpos
del jardín y los restos. La cámara se desplaza por toda la
escena. Entonces, de repente, aparece un perro detrás del
coche.

PRIMER PLANO. NEVILLE.

Reacciona con una exclamación involuntaria.

PLANO MEDIO. PERRO.

El perro se vuelve de pronto.

PRIMER PLANO. NEVILLE.

NEVILLE:
(casi incapaz de articular palabra, de pura alegría)
Oh...
PRIMER PLANO. PERRO.

Echa a correr calle abajo, con la larga cola entre las


patas.

PLANO MEDIO. NEVILLE.

Con un grito ahogado, sale detrás del animal.

NEVILLE:
(dominado por el pánico)
¡Eh! ¡No huyas!

OTRO ÁNGULO.

NEVILLE aparece corriendo en la calle, detrás del perro.


Su voz réplica en medio del silencio.

NEVILLE:
¡Oye! ¡Vuelve!
(pausa)
¡Ven aquí, chico!

PRIMER PLANO. PERRO.

Huye por la acera, al otro lado de la calle. NEVILLE entra


corriendo en escena, tras él.

NEVILLE:
¡Ven aquí, chico, no voy a hacerte nada!

OTRO ÁNGULO.

El perro pasa como una exhalación entre dos casas.

NEVILLE:
(con voz aguda)
¡No corras!

Entra en el callejón tras él.


EXTERIOR. JARDÍN.

NEVILLE llega corriendo por la calle, se para y mira


alrededor con ojos angustiados. Entonces se dirige hacia
una valla, precedido por la cámara. Mira en todas las
direcciones mientras se le escapan pequeños ruidos de
aplastante decepción de la garganta.

NEVILLE:
(al borde del llanto)
¡Chico! ¿Dónde estás, chico?
No voy a hacerte nada.

CAMBIO GRADUAL DE SECUENCIA:

INTERIOR. COCINA. PRIMER PLANO. DÍA.

Vemos un cuenco con carne picada. Una mano vierte leche de


una lata en un segundo cuenco, pegado al primero.

INTERIOR. SALÓN.

NEVILLE, con los dos cuencos atraviesa el salón hasta la


puerta. El salón está limpio y recogido. Deja los dos
cuencos en el suelo y mira a su alrededor.

NEVILLE:
(en voz alta)
¡Aquí, chico! ¡Ven!

Sale el jardín y cierra la cancela, que ya está reparada.


Recorre la calle con la mirada. Luego sube al porche y se
sienta para esperar.

CAMBIO GRADUAL DE SECUENCIA:

INTERIOR. COCINA. PRIMER PLANO DEL RELOJ. NOCHE.

El reloj da las seis en punto.


La cámara rota para mostrarnos a un infeliz NEVILLE que
entra en la casa con los dos cuencos, aún llenos. Los
guarda en la nevera y luego se queda allí, con aspecto
miserable. Una piedra golpea la casa. Oímos a CORTMAN.

VOZ DE NEVILLE:
¡Neville!

NEVILLE:
(sin entonación)
¡Oh, cierra el pico!

FUNDIDO ENCADENADO:

EXTERIOR. CASA. DÍA.

NEVILLE sale con los cuencos. Por una vez no hay cadáveres
en la acera. Sale y deja los cuencos en el suelo. Mira a
su alrededor con expresión de tristeza y desánimo, y luego
vuelve a sentarse en el porche a esperar.

CAMBIO GRADUAL DE SECUENCIA:

INTERIOR. SALÓN.

Al fondo vemos la puerta entreabierta. En primer plano


está NEVILLE, sentado, con una copa en la mano. Está en
completo silencio.

De improviso, al oír que el cuenco se mueve, endereza la


espalda. Deja la copa con febril premura y corre a la
puerta.

EXTERIOR. CALLE.

El perro está comiéndose la carne picada. Levanta una


mirada de temor y se aleja ligeramente.

PLANO MEDIO. NEVILLE.

Siente un impulso de salir, pero se contiene haciendo un


evidente esfuerzo. Cierra los ojos un . momento y respira
hondo.

NEVILLE:
Tómate tu tiempo, chico. Tómate tu tiempo
(pausa)
Todo el que necesite.

PRIMER PLANO. PERRO.

Al ver que NEVILLE no se aproxima, vuelve a acercarse al


cuenco y sigue comiendo.

PRIMER PLANO. NEVILLE.

Se quedan allí, con una sonrisa afectuosa, viendo comer al


animal.

FUNDIDO:

EXTERIOR. CALLE. DÍA.

Vemos pasar una nueva camioneta.

INTERIOR. CAMIONETA. NEVILLE.

NEVILLE:
(habla con alguien situado a su derecha, al que no vemos)
Bonito coche, ¿eh?
(sarcástico)
Espero poder con las letras.

La cámara se vuelve y vemos que quien está sentado a su


lado es el perro.
VOZ DE NEVILLE:
No me gustaría que me lo embargaran.

La cámara sigue con el perro.

¿Y a ti, viernes?

CAMBIO GRADUAL DE SECUENCIA:

PRIMER PLANO. PUERTA DE LA BIBLIOTECA. DÍA.

El cartel de la puerta reza: «BIBLIOTECA PÚBLICA DE LA


CIUDAD DE HUDSON», junto a los horarios en que abría
cuando todavía había gente que leía libros. La puerta está
cubierta por una capa de mugre y surcadas aquí y allá por
regueros seguramente dejados por pasadas lluvias.

PLANO LARGO.

Llega el coche de NEVILLE y aparca junto a la acera. Sale


NEVILLE. Repara en un cartel que dice «PROHIBIDO APARCAR A
CUALQUIER HORA». Lo mira con expresión sarcástica. Fuera
de plano, el perro ladra. NEVILLE lo mira y sonríe.

NEVILLE:
Sabes que no dejan entrar a los perros en las bibliotecas.
(pausa)
Quédate en el coche, no quiero perderte.

Se acerca a la puerta de la biblioteca y coge el mazo de


su cinturón.

INTERIOR. BIBLIOTECA.

El interior está en penumbra y en silencio. A través de


unas puertas de cristal cubiertas por una capa de suciedad
vemos que NEVILLE rompe el cristal, mete la mano y abre la
puerta. Entra, se detiene y mira a su alrededor.

Localiza lo que está buscando.


PRIMER PLANO. UMBRAL.

El cartel que hay sobre la puerta dice «SECCIÓN DE


HUMANIDADES». La cámara retrocede mientras oímos acercarse
los pasos de NEVILLE. Entra en la sección de humanidades.

INTERIOR. SECCIÓN DE HUMANIDADES.

NEVILLE se detiene y mira a su alrededor. Entonces, con un


gruñido, comienza a avanzar a lo largo de las hileras de
estanterías.

PANORÁMICA.

Fuera de plano oímos los pasos de NEVILLE. Vemos los


títulos de las obras de cada sección, libros de religión y
filosofía. Finalmente, NEVILLE encuentra lo que busca y
sus pasos se detienen.

NEVILLE.

Toma varios libros de la estantería y comienza a


colocarlos sobre una mesa. Vemos los títulos. Son obras
sobre lo sobrenatural. Entre otros, vemos EL VAMPIRO de
Montague Summers.

VOZ DE NEVILLE:
El perro me había devuelto, no sólo la voluntad de vivir,
sino la de superar la situación en la que me encontraba.
De seguir investigando y averiguar el porqué.

INTERIOR. SALÓN. DÍA. CRUZ.

Está en una mesa. La cámara se mueve para mostrarnos los


otros objetos que hay sobre ella: un espejo y un cuenco
con dientes de ajo.

VOZ DE NEVILLE:
El primer paso fue probar el efecto de las armas
tradicionales.
contra los vampiros: la luz, el espejo y el ajo...
La cámara se levanta y entonces vemos que hay una joven
mujer vampiro atada a una silla, con la cabeza ladeada y
sumida en el coma diurno. Es la misma que, en una escena
anterior, hizo ademán de quitarse el vestido tratando de
tentar a NEVILLE. A la luz de la lámpara es una criatura
de aspecto horrible, de cabello desaliñado y lacio, con
una cara mugrienta y pálida bajo los refuerzos de suciedad
y el vestido desgarrado y roto.

NEVILLE.

Consulta su reloj. Fuera de plano oímos un gruñido.

NEVILLE mira hacia allí.

PRIMER PLANO. PUERTA DE LA COCINA.

Oímos gruñir al perro detrás de ella.

NEVILLE.

NEVILLE:
Calma, Viernes.

Vuelve a mirar a la MUJER VAMPIRO.

MUJER VAMPIRO.

Sigue sentada en la silla, comatosa. Al cabo de unos


momentos, un temblor recorre su mejilla y sus labios. Su
cuerpo se retuerce contra las ataduras. Su cabeza se mueve
ligeramente y de su garganta sale un tenue gorgoteo que
recuerda a los primeros y fallidos intentos de articular
palabra de un subnormal. Comienza a jadear y a
estremecerse.

De repente se le abren los ojos. Nos lanzan una mirada


espantosa.

PLANO DOBLE.

La mujer nos mira.

NEVILLE:
(sarcástico)
Buenas tardes, Bienvenida a Chez Neville.

Una furia demoníaca se apodera del rostro de la mujer. Su


cuerpo se retuerce contra las ataduras.

NEVILLE recoge el espejo.

PRIMER PLANO. NEVILLE.

Mira el espejo. En su superficie vemos reflejada a la


mujer.

NEVILLE:
(a la mujer)
Mmmm. En teoría no deberías reflejarse sobre el espejo.
¿Qué pasa contigo?
¿Es que no sientes respeto por la tradición?

NEVILLE se acerca a la mujer y le pone el espejo delante.


La mujer lo mira con expresión vacía.

NEVILLE, con cara de curiosidad, vuelve a bajar el espejo.

NEVILLE:
(a la mujer)
Con que es eso... Puedes verte, ¿verdad?
Pero tú mente ha desaparecido. No te reconoces.

Deja el espejo, recoge unos ajos, los aplasta y se los


acerca a la mujer, que intenta apartarse.

NEVILLE:
¿Qué pasa con el ajo?

Sigue experimentando con el ajo unos momentos más y luego,


tras dejarlo sobre la mesa, coge la cruz, se acerca a la
mujer y se la enseña. La reacción de la mujer es violenta.
Parece que quisiera escapar de la silla por cualquier
medio. Salta a la vista que está sufriendo una agonía.

NEVILLE:
¿Por qué te da miedo?

Los ojos de la mujer se clavan en los suyos con


escalofriante hostilidad. Se pasa la lengua por los labios
y un gruñido gutural escapa de su garganta.

NEVILLE:
¡La cruz! ¿Por qué te da miedo?

La levanta frente a los ojos de la mujer, que vuelve a


reaccionar con una mezcla de miedo y furia, e intenta no
mirarla por todos los medios.

NEVILLE:
¡Mírala!

La agarra del hombro, pero la mujer gira la cabeza y lo


muerde. NEVILLE retira la mano con una imprecación.
Entonces se vuelve, baja la cruz y se dirige al bar.
Comienza a derramar whisky sobre la herida, diseñado de
dolor. De repente oímos un gruñido espantoso y la mujer
entra en el plano de un salto y se abalanza sobre NEVILLE,
que sale catapultado contra la mesa y se golpea la cabeza.
Medio inconsciente, apenas se da cuenta de que la mujer se
sienta a horcajadas sobre él tratando de desgarrarle la
garganta.

PRIMER PLANO. PUERTA DE LA COCINA.

Viernes araña frenéticamente la puerta, tratando de salir


de la cocina.

NEVILLE Y LA MUJER.

La mano de NEVILLE intenta alcanzar la cruz, que ha caído


al suelo. Pero no lo consigue porque la mujer, con la
furia de una posesión, lo araña con las largas uñas e
intenta clavarle los colmillos en el cuello.

Finalmente, ignorando las uñas de la mujer en su cuello,


NEVILLE logra alcanzar la cruz y la levanta frente a ella.
Mientras la mujer vampiro retrocede vemos que un reguero
de sangre resbala por la garganta de NEVILLE.

Aturdido, NEVILLE obliga a la mujer a retroceder hasta la


puerta, la abre y la echa fuera. Vuelve a cerrar con llave
y se apoya en ella, sin fuerzas. Fuera de plano continúan
los ladridos del perro.

INTERIOR. DORMITORIO. NEVILLE. DÍA.

NEVILLE está abriendo una caja de madera en su banco de


trabajo. El perro lo observa.

VOZ DE NEVILLE:
Había aprendido muy poco de mi primer experimento. Así que
empecé a buscar la causa principal del vampirismo,
el germen del que tanto había oído hablar... Y nunca había
llegado a ver.

Saca un microscopio de la caja y lo deja sobre el banco.

PRIMER PLANO. NEVILLE. DÍA.

Está mirando por el microscopio mientras lo ajusta. Es un


aparato ocular único.

VOZ DE NEVILLE:
El primer microscopio que conseguí no valía nada.
perdí tres días tratando de aprender a utilizarlo.

Parpadea de manera exagerada por el esfuerzo de mantener


un ojo cerrado. Al volver a intentarlo está a punto de
tirarlo. Finalmente se harta y lo derriba de un manotazo.
Viernes, asustado, sale de la habitación. NEVILLE lo mira
con una sonrisa.

CAMBIO GRADUAL DE SECUENCIA:

INTERIOR. DORMITORIO. NEVILLE. NOCHE.

Tiene otro microscopio, más grande y sofisticado.


VOZ DE NEVILLE:
El siguiente era mejor.
Después de varios días de trabajo constante
descubrí cómo funciona.

INTERIOR. CASA. NEVILLE Y UNA MUJER. DÍA.

NEVILLE está inclinado, haciendo algo con el brazo de la


mujer. Al enderezar la espalda vemos que tiene una
jeringuilla llena de sangre.

VOZ DE NEVILLE:
Comencé a tomar muestras de sangre para examinarlas al
microscopio.

INTERIOR. DORMITORIO. NEVILLE. DÍA.

Está trabajando con varios portaobjetos. El perro lo


observa.

VOZ DE NEVILLE:
Esa fue la parte más difícil.
Para empezar, los portaobjetos siempre se me llenaban de
polvo.

IMAGEN AL MICROSCOPIO.

Vemos algo que parecen unas rocas grandes.

VOZ DE NEVILLE:
(sarcástico)
Aunque visto al microscopio no parecía polvo.

NEVILLE.

Coloca un portaobjetos con una gota de aceite en el


microscopio y luego baja las lentes sobre él.

VOZ DE NEVILLE:
Luego, cuando finalmente conseguí eliminar el polvo de los
portaobjetos...
TOMA DEL MICROSCOPIO.

Una gran grieta cruza el portaobjetos.

VOZ DE NEVILLE:
... se me rompían.

Saca el portaobjetos y lo tira a un lado, enfurecido.

INTERIOR. DORMITORIO. NEVILLE. NOCHE.

En el microscopio. Se le rompe otro portaobjetos.

VOZ DE NEVILLE:
Una vez...

CAMBIO GRADUAL DE SECUENCIA:

INTERIOR. DORMITORIO. NEVILLE. NOCHE.

Vuelve a hacerlo.

VOZ DE NEVILLE:
... tras otra.

Tira el microscopio a un lado y se tapa los ojos con las


manos. Tiene los dientes apretados. El perro se pega a él
y NEVILLE lo mira con una sonrisa cansada y le rasca
detrás de la oreja.

CAMBIO GRADUAL DE SECUENCIA:

INTERIOR. DORMITORIO. NEVILLE. DÍA.

Está trabajando con un nuevo portaobjetos. Lo coloca en el


microscopio, le pone la gota de aceite y baja las lentes.

VOZ DE NEVILLE:
Entonces, finalmente, después de varios meses de
fracasos...

Mira por el microscopio y lo ajusta. Por un instante


reacciona con visible emoción y luego sigue observando con
atención por el doble ocular.

TOMA DEL MICROSCOPIO.

Vemos los gérmenes revoloteando por el portaobjetos.

VOZ DE NEVILLE:
(con voz queda)
Ahí estaba. La causa del vampirismo.
El germen que había permanecido oculto tras un velo de
superstición
durante mil años o más. Mientras lo estaba observando
pensé en la caída de la antigua
Atenas.
Los historiadores siempre habían hablado de la peste
bubónica,
Pero yo me preguntaba si no habría sido aquel germen el
causante de la plaga.
¿Y la peste negra, aquella atroz epidemia que había
cruzado Europa de un lado a otro durante la Edad Media,
llevándose a casi tres cuartas partes de la población?
(pausa)
¿Sería fruto de aquel germen?

PRIMER PLANO. NEVILLE.

Levanta bruscamente la cabeza al oír el apremiante sonido


de una alarma fuera de plano. Vuelve la cabeza hacia el
otro lado de la sala.

MESITA DE NOCHE.

El despertador de las seis y cinco. La alarma repica con


estridencia.

INTERIOR. SALÓN.

Entra NEVILLE en compañía del perro y se acerca al


interruptor. Lo pulsa, recoge los aparatos de prueba y
sale.

NEVILLE:
(al perro)
Quédate ahí.

Su intención es cerrar la puerta, pero la hoja rebota en


el marco y se entreabre. El perro se acerca a ella.

EXTERIOR. CASA. NEVILLE.

Cuando termina de comprobar el estado de la valla, regresa


a la casa. Después de que cierre la puerta, cuando oímos
el ruido del cerrojo, el perro sale de detrás de un
arbusto. Sube al porche y se acerca a la puerta. Aúlla
quedamente.

INTERIOR. COCINA.

Entra NEVILLE y se acerca a la nevera. Saca un cuenco con


carne.

NEVILLE:
¡Vamos, chico! ¡A comer!

EXTERIOR. PORSCHE. PERRO.

Araña la puerta mientras aúlla en voz baja.

VOZ DE CORTMAN:
Ven.

El perro se revuelve con el pelaje erizado y en su


garganta comienza a formarse un gruñido sordo y líquido.

CORTMAN Y VARIOS VAMPIROS.

CORTMAN, junto a la cerca de la casa, llama al perro con


gestos. Otros vampiros se están congregado allí.

CORTMAN:
Ven.

INTERIOR. COCINA.
NEVILLE vuelve a llamar.

NEVILLE:
¡viernes!
¡Vamos, chucho perezoso!

EXTERIOR. CASA. PERRO.

Viernes gruñe. Está temblando.

PLANO SECUENCIA. CORTMAN Y VARIOS VAMPIROS.

CORTMAN, con ojos resplandecientes, llama al perro con


gestos.

CORTMAN:
Ven, ven.

Toca cerca con un dedo y lo retira entre chispas, con un


diseño furioso. Vuelve a llamar al perro con gestos.

CORTMAN:
Ven.

PERRO.

Gruñe, arrinconado en un extremo del porche.

INTERIOR. SALÓN.

NEVILLE sale precipitadamente de la cocina.

NEVILLE:
¡viernes!

Cuando sale de la sala, la cámara gira hacia la puerta.


Fuera de plano oímos la voz de NEVILLE, que llama al perro,
así como los gruñidos de éste en el porche.

VOZ DE NEVILLE:
Viernes, ¿dónde estás?
NEVILLE.

Entra de nuevo en la habitación, corriendo. De repente se


detiene. En el exterior, el perro ladra una vez. NEVILLE
pone cara de espanto.

NEVILLE:
¡Oh, Dios mío, ¡la valla!

Corre al interruptor y lo pulsa.

EXTERIOR. CASA. CORTMAN Y VARIOS VAMPIROS.

CORTMAN es el primero que se percata de que el zumbido de


la cerca ha cesado. La mira un instante y luego, de pronto,
salta sobre ella y corre hacia el perro.

PORSCHE.

Cuando CORTMAN entra en plano, el perro sale corriendo de


su rincón y lo esquiva. Vemos que se abre la puerta y
aparece Neville. Horrorizado, ve que CORTMAN se abalanza
sobre el animal.

NEVILLE:
¡viernes!

En un gesto instintivo, hace ademán de salir, pero varios


vampiros, hombres y mujeres, están trepando ya sobre la
cerca. Uno de ellos salta sobre NEVILLE, quien lo aparta
de un empujón. Otro lo agarra, pero NEVILLE consigue
zafarse y lo empuja hacia atrás. Entonces, al comprender
que son demasiados retrocede hacia el umbral luchando
contra varios vampiros a la vez.

NEVILLE:
(con desesperación)
¡viernes, ven! ¡Ven!

INTERIOR. CASA.

NEVILLE saca a empujones a una mujer vampiro y vuelve a


llamar al perro.
NEVILLE:
¡viernes!

Finalmente se ve obligado a cerrar la puerta y echa los


cerrojos. Los vampiros la aporrean. De repente se oye un
aullido agudo y estremecedor y NEVILLE, con un jadeo
entrecortado, corre hacia los postigos de una ventana y
los abre. Contempla la escena del exterior con rostro
pétreo.

PLANO LARGO. CORTMAN.

Desde la perspectiva de NEVILLE.

CORTMAN sujeta por el cuello el cuerpo fláccido del perro,


como si fuese un trofeo.

NEVILLE.

La cámara nos muestra su rostro contraído por el horror y


entonces

FUNDIDO ONDULADO:

INTERIOR. SALÓN. PRIMER PLANO. GRABADORA. DÍA.

NEVILLE está sentado con la grabadora.

VOZ DE NEVILLE:
(con voz apagada)
¿Por qué sigo viviendo? ¿Qué sentido tiene?
Por un momento hubo esperanza.
Con Viernes en mi vida, la existencia tenía algún sentido.

La cámara gira para mostrarnos a NEVILLE, sentado en una


silla, escuchando.

VOZ DE NEVILLE:
Ahora ya no queda ni siquiera esperanza.
Viernes ha muerto.
(pausa. Desalentador)
Lo mismo podría estar muerto yo también...

FUNDIDO DE CIERRE.

FUNDIDO DE APERTURA:

EXTERIOR. CALLE. DÍA.

NEVILLE camina arrastrando los pies como un anciano, con


el cadáver del perro en brazos. El cuerpo está cubierto
por una manta que sólo nos deja ver las patas del animal.
NEVILLE lleva también una pala.

EXTERIOR. CAMPO.

NEVILLE cruza la calle y entra en el campo. Deja al perro


en el suelo y empieza a cavar.

PRIMER PLANO. NEVILLE.

Cava con expresión de desesperación. Entonces se detiene y


levanta la mirada, como paralizado. Por un instante parece
que vaya a perder la cabeza.

PLANO LARGO. MUJER.

Está tan lejos que no hay forma de saber qué aspecto tiene.
Todo lo que podemos ver es que lleva un vestido blanco y
camina por el campo tapizado de hierba hacia nosotros.

PRIMER PLANO. NEVILLE.

Parece atónito. Se le cae la pala de las manos.

NEVILLE:
(incrédulo)
¿En pleno día?

PLANO MEDIO. MUJER.

Se ha acercado. Casi podemos verle la cara. Se mueve


lentamente, sin dirección precisa, con la mirada en el
suelo.

NEVILLE.

Todas las emociones que pugnan en su interior se reflejan


en su rostro: dicha condicionada por el miedo, asombro,
sorpresa, un temor nervioso a que todo se trate sólo de
una alucinación. Se contiene, detiene su brazo cuando se
disponía a levantarse, reprime un grito. Le tiemblan los
ojos y su rostro se estremece por la necesidad de llamarla
y por el miedo a la decepción. Pero finalmente es incapaz
de contenerse. Levanta el brazo y grita.

NEVILLE:
¡Eh! ¡Eh, hola!

PLANO LARGO. NEVILLE Y MUJER.

Al fondo, la mujer se detiene y levanta la cabeza de


pronto.

PRIMER PLANO. NEVILLE.

No puede decir más. Se queda donde está, respirando


entrecortadamente, con media sonrisa temblorosa en los
labios.

PLANO MEDIO. MUJER.

De repente se vuelve y se aleja corriendo por donde había


venido.

NEVILLE.

Por un instante permanece en el sitio, de nuevo atónito,


sin saber qué hacer. Entonces echa a correr tras ella.
NEVILLE:
¡Espera!
¡No voy a hacerte daño!

Por delante, la mujer tropieza y cae de bruces sobre la


crecida hierba. Vuelve la cara hacia nosotros y vemos su
terror convulso.

NEVILLE.

Corre por delante de la cámara.

NEVILLE:
¡No voy a hacerte daño!

AMBOS.

De un brinco desesperado, la mujer vuelve a ponerse de pie


y echa a correr. No hay ningún ruido mientras se
intercalan planos de las dos figuras que corren, ninguno
salvo el de los zapatos de ella y las botas de él sobre la
tupida hierba. NEVILLE comienza a levantar las piernas al
correr para no tropezar con ella. Oímos el susurro que
hace la hierba al azotar la blanca falda de la mujer.

NEVILLE:
¡Quieta!

Ya casi la ha alcanzado. La mujer, con el cabello ondulado


al viento, intenta acelerar. Ahora que NEVILLE está tan
cerca, podemos oír su respiración torturada. Ésta vuelve a
apretar el paso, pero NEVILLE hace lo mismo y estira el
brazo derecho hacia su hombro.
Con un chillido acogotado, la joven se aparta, pero al
hacerlo pierde el equilibrio y trastabilla. Cae de costado
sobre la hierba. NEVILLE salta hacia delante para ayudarla,
pero ella intenta defenderse y al hacerlo se le levanta la
falda por encima de las rodillas. Con un sollozo
entrecortado se incorpora hasta quedar medio sentada.
NEVILLE le tiende una mano.

NEVILLE:
Ven.

Con un pequeño grito, la chica aparta la mano de NEVILLE


de un manotazo e intenta ponerse en pie. NEVILLE la coge
del brazo pero ella se defiende con una bofetada que le
deja las marcas de las uñas sobre la frente y la sien.
NEVILLE retrocede con un gruñido, sorprendido. La mujer se
revuelve e intenta escapar otra vez.

NEVILLE salta hacia la mujer y la agarra por los hombros.

NEVILLE:
(alterado)
¿De qué tienes miedo?

Antes de que pueda terminar, la mujer vuelve a arañarlo a


la altura de la boca. Luchan pisoteando la densa hierba y
resbalando sobre la tierra.

NEVILLE:
¡Quieres parar!

La chica intenta arañarlo, pero NEVILLE la agarra por las


muñecas con fuerza. Ella le da un puntapié en la espinilla.

NEVILLE:
¡Maldita sea!

Profiere un rugido de furia y la abofeteaste en la cara


con la mano derecha. La chica retrocede con un grito.
Entonces, cae de rodillas y se cubre la cabeza con los
brazos como si temiese recibir más golpes.

NEVILLE se queda allí, casi sin aliento, mirando cómo se


encoge.

NEVILLE:
Levanta.
No voy a hacerte daño.

La chica no hace nada. NEVILLE la mira con expresión


confusa.

NEVILLE:
He dicho que no voy a hacerte daño.
Da un paso hacia delante, pero ella se encoge aún más.

NEVILLE:
¿De qué tienes miedo?

Le tiende una mano.

NEVILLE:
Vamos. Levanta.

Ella se levanta lentamente, aunque sin su ayuda. NEVILLE


la mira sin saber qué decir.

NEVILLE:
¿Quién eres?

No responde. Lo mira a los ojos con los labios temblorosos.

NEVILLE:
¿Y bien?

La chica tiembla al oír su voz.

RUTH:
Ruth.

AMBOS.

Un estremecimiento recorre a NEVILLE y entonces, poco a


poco, casi como si estuviera en trance, estira el brazo y
le pone una mano en el hombro a la chica. Ella tiembla al
sentir el contacto.

NEVILLE:
(traga saliva. Susurra)
Ruth.

PLANO LARGO.

Ambos permanecen frente a frente en medio del silencioso y


extenso campo.
FUNDIDO ENCADENADO:

PLANO DE PROTECCIÓN DEL RELOJ. ÚLTIMA HORA DE LA TARDE.

Son las cuatro y cuarto pasadas.

INTERIOR. COCINA. NEVILLE.

Está cortando cabezas de ajo y atando los pequeños dientes


en un cordel. De pronto endereza la espalda y sale de la
cocina.

DORMITORIO. UMBRAL.

Vemos que NEVILLE cruza el salón, sale al pasillo y se


detiene al llegar al umbral. Mira algo que está fuera de
plano.

CONTRAPLANO.

Vemos a la mujer en la cama.

Entra NEVILLE y se detiene junto a la cama, donde observa


a la chica con una mezcla de añoranza y suspicacia. La
mujer se remueve en sueños. Tras un momento de vacilación,
NEVILLE se inclina y le pone una mano en el hombro.

NEVILLE:
Despierta.

Repara en la cadena que lleva al cuello y la levanta.


Había una cruz bajo el vestido. NEVILLE la mira. La chica
pestañear y lo observa con temor.

RUTH:
(en voz baja)
¿Qué haces?

NEVILLE se endereza y suelta la cruz. Se miran el uno al


otro un instante.

NEVILLE:
¿De dónde eres?
(ella lo mira sin responder)
Te he preguntado qué de dónde eres.

RUTH:
(sin comprender)
Hudson Town.

NEVILLE:
(es obvio que no se lo cree)
¿Sí?
(pausa)
¿Vivías sola?

RUTH:
Estaba... casada.

NEVILLE:
¿Dónde está tu marido?

RUTH:
Muerto.

NEVILLE:
(con suspicacia)
¿Cuánto tiempo llevas vagando por ahí?

RUTH:
(susurra)
No sé. Una semana más o menos.

NEVILLE aspira lentamente y la mira, impávido.

NEVILLE:
(seco)
Espera ahí.

Se vuelve y se marcha. Ella lo observa sin expresión.

INTERIOR. COCINA.
NEVILLE entra rápidamente y se acerca al fregadero. Coge
algunas de las cabezas de ajo y las pone en un cuenco. Las
aplasta hasta convertirlas en un puré, arrugando el rostro
por la peste. Luego sale del cuarto.

INTERIOR. DORMITORIO.

RUTH levanta los ojos al oír el sonido de los pasos de


NEVILLE. Entra NEVILLE y le pone el cuenco prácticamente
en la cara. La chica retrocede, asqueada.

RUTH:
¿Qué haces?

NEVILLE:
(vuelve a pegarle el ajo en la cara)
¿Por qué te apartas?

RUTH:
Por favor...

NEVILLE:
(furioso)
¡¿Por qué te apartas?!

RUTH:
(intenta apartarse)
¡Basta! Me estás poniendo enferma.

Él se lo acerca aún más. La mujer reprime a duras penas


una arcada y retrocede sobre la cama hasta la pared.

NEVILLE:
(inexpresivo)
Eres uno de ellos.

La chica se levanta repentinamente de la cama y sale


corriendo de la habitación. NEVILLE se vuelve y ve que se
refugia en el cuarto de baño y cierra dando un portazo.
Oímos el ruido que hace al vomitar. NEVILLE suspira con
fuerza y deja el cuenco sobre la mesita de noche. Se
sienta en la cama y se queda allí, mirando el suelo con
expresión de desaliento. Golpea la colcha con los puños
una vez y luego otra.

CAMBIO GRADUAL DE SECUENCIA:

INTERIOR. PASILLO.

Se abre la puerta del baño y sale RUTH. Parece mareada.

PLANO DOBLE.

Mira a NEVILLE, quien le devuelve la mirada. A


continuación sale del plano.

NEVILLE se levanta con aspecto fatigado y sale de la sala.

INTERIOR. DORMITORIO.

Al entrar en el cuarto, NEVILLE ve a RUTH sentada en el


sofá, con aspecto pálido y débil. Ella levanta la mirada
hacia él.

RUTH:
(con amargura)
¿Estás satisfecho?

NEVILLE:
No digas tonterías.
Eres tú la que está a prueba, no yo.

Se miran durante un prolongado momento y NEVILLE parece


relajarse un poco. Con expresión de incertidumbre se
sienta en una silla, frente a ella.

NEVILLE:
Escúchame. Tengo buenas razones para pensar que estás
infectada.
Sobre todo ahora que he visto cómo reaccionas al ajo.
(Ella no dice nada)
Los organismos infectados se vuelven alérgicos a los
vapores de ajo.
(Ella no dice nada)
¿No tienes nada que decir?
Ella levanta la cruz.

RUTH:
¿Y esto?

NEVILLE:
Aún estás viva.
Sólo los no muertos le tienen miedo a la cruz.

RUTH:
¿Y entonces por qué estoy despierta de día?

NEVILLE:
No sé.
(pausa)
He recorrido esta ciudad de un lado a otro centenares de
veces.
¿Por qué no te he visto nunca?

RUTH:
Tampoco es tan pequeña.

NEVILLE:
(a todas luces incrédulo)
Me gustaría creerte.

RUTH:
¿Ah, ¿sí?

Se retuerce al sentir otro espasmo de náuseas en la boca


del estómago. NEVILLE la mira mientras combate la humana
tendencia a creerlo y compadecerse de ella.

RUTH lo observa con expresión dura.

RUTH:
He tenido un estómago delicado toda la vida.
Perdí dos hijos por culpa de la epidemia.
He visto cómo mataban a mi marido.
Lo hicieron pedazos frente a mis ojos.
Llevo una semana entera vagando, ocultándose de noche,
sin comer más que restos. Enferma de temor, incapaz de
conciliar el sueño
durante más de un par de horas seguidas.
Y entonces oigo que alguien me grita. Me persigues por la
calle, me pegas y me arrastras hasta tu casa.
¡Y luego, cuando me mareo porque me pones un plato de ajo
maloliente en la cara,
me dices que estoy infectada! ¿Qué esperabas?

NEVILLE permanece un momento en silencio. Entonces:

NEVILLE:
¿Me permites que te haga un análisis de sangre para...?

RUTH se levanta bruscamente y se encamina a la puerta.

NEVILLE:
(sorprendido)
¿Qué haces?

No hay respuesta. RUTH intenta abrir los cerrojos de la


puerta. NEVILLE se pone en pie con expresión dolida y
avergonzada.

NEVILLE:
No puedes salir ahí.
Estarán por toda la calle dentro de nada.

RUTH:
(desconsolada)
¡No pienso quedarme aquí! ¿Qué más da que me maten?

NEVILLE se acerca a ella y la agarra.

RUTH:
¡Déjame en paz! ¡Yo no pedí venir aquí! ¡Me has traído a
rastras!
¿Por qué no me dejaste en paz?

La sujeta con fuerza.


NEVILLE:
No puedes salir.

La lleva de nuevo al sofá y la obliga a sentarse. Se


acerca al bar y le sirve un vaso de whisky entero. Se lo
ofrece.

NEVILLE:
Tómatelo. Te calmará.

RUTH:
(furiosa)
¿Para que puedas ponerme más ajo en la cara?

NEVILLE sacude la cabeza. Ella bebe y tose.

RUTH:
(tras una pausa)
¿Por qué quieres que me quede?

NEVILLE vacila antes de responder.

NEVILLE:
Aunque estés infectada, no puedo dejarte salir.
No sabes lo que te harían.

Ella cierra los ojos y suspira.

RUTH:
Tampoco me importa.

FUNDIDO ENCADENADO:

INTERIOR. COCINA. NOCHE.

NEVILLE y RUTH están en la mesa, comiendo.

NEVILLE:
No lo entiendo. Ya han pasado casi tres años y hay gente
infectada que aún sigue viva.
¿Cómo es posible? Antes el germen mataba en cuestión de
meses.

RUTH:
Mi marido y yo los veíamos a veces.
Pero nos daba miedo acercarnos a ellos.

NEVILLE:
¿No sabían que volvían después de muertos?

RUTH:
No.

NEVILLE:
¿Y no les extrañaba que atacaran su casa de noche?

RUTH:
Pensábamos que era... cosa de la fiebre,
supongo.
Nunca llegamos a concebir que estuvieran...
muertos.
(pausa)
Cuesta creer algo así.

NEVILLE:
Supongo.

Comen en silencio un momento. NEVILLE la observa de reojo,


suspicaz sin pretenderlo.

RUTH:
Cuéntame más cosas sobre ellos.

NEVILLE se levanta y se aproxima a la cocina. Toma la


cafetera del quemador y se la acerca.

NEVILLE:
(mientras le sirve el café en la taza)
¿Cómo te encuentras ahora?
INTERIOR. COCINA. NOCHE.

RUTH:
(diplomática)
Mejor, gracias.

NEVILLE se sirve café en su propia taza y luego devuelve


la cafetera al fuego.

RUTH:
Sigues sin Duarte de mí, ¿verdad?

NEVILLE da un pequeño respingo junto a la cocina y luego


regresa.

NEVILLE:
No es eso.

RUTH:
(mientras él se sienta)
Claro que sí.
(suspira)
Oh, bueno. Si tienes que analizar mi sangre, analízala.

NEVILLE la mira un momento con suspicacia, como si creyese


que puede ser un truco. Luego asiente.

NEVILLE;
Bien.
(mientras ella baja la mirada)
Si estás infectada, cosa que dudo, haré todo lo que pueda
por tí.

RUTH:
(levanta la mirada)
¿Y si no puedes?

Se miran fijamente.

NEVILLE:
Esperemos y veamos.

Levanta la taza, toma un sorbo de café y luego vuelve a


dejarla bruscamente.

NEVILLE:
¿lo hacemos ahora?

RUTH:
Por la mañana, por favor.
Aún estoy un poco mareada.

NEVILLE:
(de nuevo suspicaz)
Bueno, de acuerdo. Por la mañana.

INTERIOR. SALÓN. NOCHE.

Estamos mirando el fonógrafo. Está reproduciendo la cuarta


sinfonía de Schubert.

RUTH Y NEVILLE.

Están en el sofá, bebiendo vino.

RUTH:
Pensé que no volvería a oír música.
Ni a beber vino.

Recorre la habitación con la mirada.

RUTH:
La verdad es que has hecho un trabajo fabuloso en esta
casa.

NEVILLE:
¿Y la tuya? ¿Cómo la protegías?

RUTH:
Con tablones, como ésta. Y usábamos cruces...
NEVILLE:
(la interrumpe)
No siempre funcionan.

RUTH:
(con voz átona)
¿No...?

NEVILLE:
¿Por que iba a tener a la cruz un judío?
¿Y por qué iba a temerla un vampiro que antes era judío?
(Ella lo mira fijamente)
Por lo que sabemos, la existencia de los vampiros se
registró por vez primera en
Europa, un continente predominante católico.
Como es natural, la cruz se convertiría en el
símbolo de la defensa contra ellos.
Ahora afecta a todo el mundo. Hay vampiros que antes eran
hindúes, musulmanes, budistas e incluso ateos.
(pausa)
¿Por qué iban a tenerle miedo a la cruz?

RUTH:
No me has dejado terminar. También usábamos ajo.

NEVILLE:
Ya veo.

Ella lo mira con gravedad.

RUTH:
No crees una palabra de lo que he dicho,
¿verdad?

NEVILLE:
(miente)
Sólo siento curiosidad por...

RUTH:
(lo interrumpe, lúgubremente divertida)
Llevas demasiado tiempo solo.
(pausa)
Has perdido el talento para el engaño.

NEVILLE pone cara de irritación. Recomponer el rostro


haciendo un esfuerzo visible.

RUTH:
Cuéntame más cosas sobre el germen.

NEVILLE titubea y ella sonríe con tristeza mientras sacude


la cabeza.

INTERIOR. SALÓN. NOCHE.

RUTH:
(continúa)
Cuéntame algo sobre tí, entonces.
No husmear en los secretos que tanto te ha costado ganar.

NEVILLE vuelve a parecer irritado, como si fuese


consciente de que, de algún modo, se está burlando de él.

NEVILLE:
(se enciende un cigarrillo)
No hay nada que contar.

Ella le sonríe.

RUTH:
Está tarde me has dado un susto de muerte,
¿sabes?
Con esa... barba hirsuta. Y esos ojos de loco.
(pausa)
¿Qué se esconderá debajo de todo ese pelo?

NEVILLE:
(tieso)
Nada. Sólo una cara vulgar.

RUTH:
¿Qué edad tienes?

NEVILLE titubea, con aire de niño obstinado. RUTH vuelve


la cabeza.

RUTH:
(en voz baja)
No hace falta que hables conmigo si no quieres.
No te molestaré. Me marcharé mañana.

NEVILLE:
(incómodo)
Ruth, yo...

RUTH:
No quiero cambiarte la vida.
No quiero que sientas ninguna obligación hacia
mí sólo porque...
seamos los únicos que quedan.

INTERIOR. SALÓN. NOCHE.

NEVILLE parece embargado por la culpa. Apaga el cigarrillo


con expresión sombría y tensa.

NEVILLE:
(sin mirarla)
Perdona. Sí... he estado solo mucho tiempo.
(ella no dice nada)
Si te apetece hablar, será un placer...
contarte todo lo que pueda.

RUTH:
(tras un momento de vacilación)
Me gustaría que me hablaras sobre el germen.
Perdí dos hijas por su culpa.

NEVILLE:
Bueno, para empezar, mata a sus víctimas
alimentándose de sus glóbulos.
Luego, una vez han muerto, el germen, aún no sé cómo,
reactiva el cuerpo.
Y los transforma en vampiros.
(pausa)
El vampiro proporciona sangre al germen.
Y el germen proporciona al vampiro energía para conseguir
más sangre.

RUTH:
¿Y por qué somos inmunes tú y yo?

NEVILLE:
Tú no sé. Pero a mí, cuando estuve destinado en
Panamá, durante la guerra,
me mordió un murciélago vampiro y, aunque no tengo pruebas,
creo que antes había atacado a un vampiro de verdad, que
lo había infectado con el germen.
Para cuando llegó a mi organismo, el germen era... de
segunda mano, por decirlo así. Caí gravemente enfermo,
claro está, pero no me mató.
Y de ese modo mi cuerpo desarrollo inmunidad.

RUTH:
Ya veo.

NEVILLE:
Como es lógico, el problema principal de este germen es
cómo destruirlo.
He averiguado que la luz lo hace.
Y también muere cuando se atraviesa el cuerpo
del vampiro con una estaca.
Ignoro la razón. Sólo puedo especular.

RUTH:
¿Y qué es lo que crees?

NEVILLE:
Creo que el germen es lo que se llama un saprófito
facultativo,
es decir, que puede vivir con aire o sin él, pero con una
diferencia.
Dentro del cuerpo del vampiro, es decir, sin aire, coopera
con el orgde éste.
(pausa)
Pero cuando entra aire en el cuerpo del vampiro,
el germen deja de colaborar.
Se convierte en un parásito. Literalmente, devora al
vampiro.

RUTH:
Y la estaca...

NEVILLE:
Deja entrar el aire. Exacto. Lo deja entrar y mantiene la
carne abierta,
Para que el sello del cuerpo no pueda hacer su trabajo.

RUTH:
¿El sello del cuerpo?

NEVILLE:
Así lo llamó yo. Por eso no sirve de nada dispararles.
Los agujeros de bala se cierran casi instantáneamente, así
que no puede entrar el aire.
(se encoge de hombros)
Aunque no puedo demostrar nada de todo esto, claro.

RUTH:
(traga saliva)
¿Y los infectados, los que aún siguen vivos?

NEVILLE:
Creo que pasa lo mismo.
Aunque normalmente no utilizo las estacas con ellos.
La luz es igualmente eficaz...

RUTH aparta la mirada, asqueada.

NEVILLE:
(intrigado)
¿Qué secede?

RUTH:
N–nada. Nada.
NEVILLE:
Te acabas acostumbrando.
(pausa)
No hay más remedio.
(ella se estremece)
En la jungla no puedes andarte con miramientos,
Ruth.
Créeme, es lo único que se puede hacer.
¿Preferirías que dejara que la enfermedad los matase
y se transformaron en alto mil veces peor?

RUTH:
Pero has dicho que muchos de ellos siguen...
siguen vivos.
¿Cómo sabes que no seguirán vivos siempre?

NEVILLE:
Porque conozco el germen, sé cómo se multiplica.
Por mucho que resista el organismo, al final el germen
acaba ganando.
(pausa)
Si no los mato yo primero, antes o después morirán y
vendrán a buscarme.
No tengo elección.
(al cabo de una larga pausa, con tono de duda)
¿De verdad crees... que hago mal?

Ella no responde.

NEVILLE:
¿Ruth?

RUTH:
No soy quién para decir eso.

FUNDIDO ENCADENADO:

INTERIOR. SALÓN. NOCHE.

Vemos el reloj. Son las 03.15. La cámara gira hacia


NEVILLE, que yace en la oscuridad, durmiendo intranquilo
en el sofá. Parece estar teniendo una pesadilla. Gime y
murmura para sus adentros, como si estuviese sufriendo. La
cosa va empeorando cada vez más hasta que, de improviso,
se incorpora.

NEVILLE:
¡Virginia!

Adormilado aún, mira a su alrededor. De repente ve algo y


se lo queda mirando.

RUTH.

Junto a la puerta vemos la figura de una mujer, aunque no


podemos saber si es RUTH.

NEVILLE.

NEVILLE:
(conmocionado)
¿Virginia?

Se pone en pie temblorosamente y cruza la habitación con


expresión de aturdimiento. Al llegar junto a la figura a
oscuras de RUTH, alarga los brazos hacia ella. RUTH se
encoge.

RUTH:
Soy Ruth.

NEVILLE se queda allí, como si no entendiera lo que pasa.

RUTH:
(aterrorizada)
Ruth.

NEVILLE sacude la cabeza repentinamente y se frota los


ojos con las manos.
NEVILLE:
(con voz débil)
Oh.
(pausa)
Oh. No...
(traga saliva)
¿Qué haces?

RUTH:
(nerviosa)
Nada. No... No podía dormir.

NEVILLE rezonga, se acerca a la lamparita y la enciende.


Al volverse ve que ella está vestida con el traje blanco.

NEVILLE:
¿Por qué estás vestida?

RUTH:
Sólo... estaba mirando la calle.

NEVILLE:
¿Por qué estás vestida?
(ella no responde)
¿Ibas a marcharte?

RUTH:
No, claro que no.

NEVILLE la mira con expresión de incredulidad.

RUTH:
¿Cómo iba a estar ahí fuera, con ellos?

NEVILLE la mira fijamente un momento y luego da media


vuelta y se acerca al bar, donde se sirve un vaso entero
de whisky y lo apura de un trago. Se apoya en el mueble y
cierra los ojos.

RUTH:
¿Cómo se llamaba ella?
NEVILLE:
(intenta recomponerse)
No pasa nada. Vete a la cama.

RUTH:
Lo siento. No... no pretendía...

NEVILLE:
(al cabo de un momento)
Creí que eras... ella.
Al despertar he pensado: es ella.

Se sirve otra copa y la apura de un trago. Deja el vaso.

NEVILLE:
Regresó, ¿sabes? La enterré, pero regresó.
Te parecías a ella, antes, junto a la puerta.
(pausa)
Intenté mantenerla a mi lado.
Lo intenté, pero ya no era la misma.
Lo único que quería era...

Se traga un sollozo.

NEVILLE:
Acabé con ella de nuevo. Pero tampoco entonces pude
arrojarlas al fuego.
Así que tuve que hacerle lo mismo que les he hecho a los
demás.
Una estaca. A mi propia esposa.
(se estremece. Susurra)
Mi propia esposa.
(pausa larga)
Fue hace casi tres años.
Y aún lo recuerdo, aún lo llevo conmigo.
¿Qué podía hacer?
(da un golpe sobre el mueble bar)
¿Qué podía hacer?
Por mucho que intente olvidar,
o... adaptarme o incluso escapar de ello...
(se pasa unos dedos temblorosos por el pelo)
Sabía lo que sientes. Lo sé.
Al principio no confiaba en ti. No. Estaba a salvo, seguro
en el minúsculo cascarón de mi existencia. Y ahora...
(traga saliva)
... en un mero segundo desaparece todo.
La rutina, la seguridad, la paz.
Todo.

RUTH:
(con voz rota)
Robert.
(pausa. Se acerca a él)
¿Por qué nos han castigado así?

NEVILLE:
No sé. No hay respuesta, ni razón.
Simplemente es así.

Se vuelve lentamente y la mira. Algo se transmite entre


ellos. Entonces, con delicadeza pero sin titubeos, la
atrae hacia sí.

RUTH:
Robert...

Le pasa las manos por la espalda mientras él la abraza con


firmeza, con los ojos pegados a su cabello.

Se besan. Sus labios se mantienen juntos largo rato


mientras sus brazos se aferran el uno al otro con
desesperado anhelo.

Entonces la mano de NEVILLE empieza a acariciarle el pelo


con cierta torpeza.

NEVILLE:
Lo siento, Ruth.
RUTH:
¿Cómo?

NEVILLE:
Por ser tan cruel contigo.
Por no fiarme de tí.

Ella lo abraza convulsivamente, estremecida por un sollozo.

RUTH:
Oh, Robert, es tan injusto... Tan injusto...
¿Por qué seguimos vivos? ¿Por qué no estamos todos muertos?
Sería mejor que estuviésemos muertos.

NEVILLE:
Shh... Shh... Todo se arreglará.

Ella lo abraza con fuerza.

NEVILLE:
Se arreglará.

RUTH:
¿Cómo es posible?

NEVILLE:
Ya lo verás.

Se besan. Al principio es un beso delicado, pero al cabo


de unos segundos la delicadeza se ha transformado en voraz
pasión. Mientras se abrazan con fuerza...

FUNDIDO:

EXTERIOR. CASA. MAÑANA.

Los vampiros han desaparecido. Hay un par de cadáveres


tendidos sobre la calle.

INTERIOR. DORMITORIO. PRIMER PLANO. RUTH.


Está dormida. Lleva sólo la ropa interior.

Una mano entra en plano y le acaricia delicadamente la


mejilla.

VOZ DE NEVILLE:
(suavemente)
Ruth.

Ella abre los ojos y lo mira sin entender durante un


momento, pero luego sonríe. La cámara se acerca a NEVILLE
que, sentado sobre la cama, se inclina sobre ella. Los
brazos de Ruth se deslizan a su alrededor. Se besan con
calidez. NEVILLE está vestido.

RUTH:
Buenos días.

NEVILLE:
Buenos días.

RUTH:
¿Cuánto llevas despierto?

NEVILLE:
Sólo un poco.
Quería preparar el microscopio para que...

Ella se pone tensa en sus brazos.

NEVILLE:
No, no, no tengas miedo.
No encontramos nada.

Ruth lo mira temerosa.

NEVILLE:
(temblando)
No te haré daño, Ruth. Te lo prometo.
(la atrae hacia sí)
Ven.
Mientras ella se levanta, NEVILLE abre los postigos. RUTH
parece aterrada. La rodea con los brazos.

NEVILLE:
No pasa nada. Nada. No estás infectada.
No puedes estarlo.

La ayuda a sentarse en un banco mientras saca una aguja de


un contenedor esterilizado. Al volver a su lado le da un
beso en la mejilla.

NEVILLE:
No pasa nada.
Sólo es una mera comprobación.

Ella cierra los ojos al sentir la aguja. NEVILLE extrae la


sangre sobre un portaobjetos antes de tapar la herida con
un algodón.

NEVILLE:
Ya. Ahora aprieta ahí.

Prepara la muestra de sangre del portaobjetos.

NEVILLE:
(con nerviosismo, mientras trabaja)
No tengas miedo.

RUTH:
¿Qué harás si estoy infectada?

NEVILLE:
(la interrumpe)
No lo estás, es imposible, créeme.
(pausa)
No...
(se interrumpe mientras coloca el portaobjetos en el
microscopio)

RUTH:
¿Y si lo estoy, Robert?
NEVILLE:
Pues te citaremos. No es...

RUTH:
(lo interrumpe)
¿cómo?

NEVILLE:
Con... una vacuna. Estaba a punto de...

Se inclina sobre el microscopio. RUTH se levanta del banco.

RUTH:
¡No mires, Robert!

PRIMER PLANO. NEVILLE.

Ajusta las lentes y mira.

PLANO DE PROTECCIÓN. TOMA DEL MICROSCOPIO.

Vemos el germen en el portaobjetos.

NEVILLE Y RUTH.

NEVILLE levanta los ojos. Tiene el rostro lúgubre, tenso.

Ella se aparta.

NEVILLE:
(frío, despectivo)
He mirado...

De repente, ella se revuelve y sale corriendo de la


habitación. NEVILLE la sigue.
INTERIOR. SALÓN.

RUTH pasa corriendo por delante de la cámara. NEVILLE va


tras ella, pero de pronto se para en seco.

RUTH.

Tiene una pistola y le apunta con ella. En la escena


siguiente, NEVILLE vuelve a acercársele.

RUTH:
(desolada)
¡Te dije que no miraras!

PLANO DOBLE.

NEVILLE:
(enfurecido por la decepción)
Me mentiste.

Hace ademán de acercársele, pero se detiene al ver que


ella lo apunta con el arma.

RUTH:
¡Sí, me enviaron a espiarte!

NEVILLE:
(furioso)
!Te enviaron!

RUTH:
¡sí, me enviaron!
¡Ya no soy la única que puede moverse durante el día!
¡Hemos creado una nueva sociedad...!
Antes de que termine, NEVILLE se abalanza sobre ella.
Desesperada, RUTH lo golpea con el arma en la cabeza.
NEVILLE cae al suelo y sus manos se deslizan lentamente
por sus piery sus tobillos antes de perder las fuerzas.

FUNDIDO:

INTERIOR. SALÓN. DÍA.

Tras recobrar la conciencia, NEVILLE se pone de pie con


dificultad. La puerta principal está medio abierta. Se
acerca a ella y la abre del todo. Se queda allí un momento,
mirando hacia fuera con aspecto amargado. Entonces,
dejando la puerta entreabierta, se acerca al bar, toma una
botella, camina hasta el sofá y se sienta. Empieza a beber
directamente de la botella.

FUNDIDO ENCADENADO:

INTERIOR. SALÓN. PLANO DE PROTECCIÓN DEL RELOJ. DÍA.

Son las 06.00.

PRIMER PLANO. NEVILLE.

Está en el sofá, durmiendo la mona, con la botella vacía


en una mesa cercana.

PRIMER PLANO. PUERTA.

Sigue entreabierta.

INTERRUPTOR.

El interruptor de la valla está apagado.

EXTERIOR. CASA.

No hay nadie. Sólo vemos que comienza a oscurecer.


INTERIOR. CASA. NEVILLE.

Sigue dormido, ajeno a todo.

EXTERIOR. CASA.

Comienzan a aparecer los vampiros. En la penumbra del


crepúsculo convergen sobre la casa.

INTERIOR. CASA. PUERTA.

Volvemos a ver que la puerta está medio abierta.

NEVILLE.

Murmura y se agita en sueños.

EXTERIOR. CASA.

Los primeros llegan a la valla. No la tocan. Entonces


vemos que BEN CORTMAN la toca con cautela. Una sonrisa se
dibuja en sus labios. La cruza de una salto, seguido por
los demás.

NEVILLE.

Se agita en sueños, inquieto. Fuera de plano oímos pasos


en el porche.

PUERTA.

Repentinamente, la puerta se abre de par en par y vemos a


CORTMAN allí, delante de los demás.

NEVILLE.

Despierta de pronto y los mira.

UMBRAL.

CORTMAN corre hacia la cámara.


NEVILLE.

Reacciona lanzándose a un lado y, un segundo después,


CORTMAN cae sobre el sofá.

NEVILLE, aún aturdido, se incorpora de un salto. Un


segundo vampiro salta sobre él. NEVILLE agarra la mesita
de noche y la usa para golpearlo en la cara. El hombre
sale despedido hacia atrás y choca contra una mujer.
NEVILLE salta hacia la cómoda donde guarda la pistola,
pero no consigue llegar, porque otro vampiro se abalanza
sobre él desde atrás. Se lo quita de encima de un empujón
y el vampiro, desequilibrado, se estrella contra la jampa
de la puerta. Otro se lanza sobre él. NEVILLE lo lanza
contra el suelo. Le tira del pelo a una mujer que
intentaba agarrarlo. Corre hacia el pasillo.

INTERIOR. DORMITORIO.

Entra NEVILLE y enciende la luz. Corre hasta el torno y


toma un cincel de tornero del banco. Al volverse, la
puerta se cierra violentamente.

CORTMAN.

Está apoyado en la puerta y observa a NEVILLE con mirada


espantosa. En el pasillo, los vampiros Chillán y aporrean
la puerta. Intentan abrirla, pero CORTMAN vuelve a
cerrarla de un empujón, sin apartar un instante los ojos
de la cara de NEVILLE.

CORTMAN:
(triunfante)
Neville.

NEVILLE Y CORTMAN.

CORTMAN avanza con movimientos predatorios. NEVILLE espera


con expresión dura, sin parpadear. El otro se le acerca
cada vez más. NEVILLE permanece inmóvil, con los brazos al
costado y el largo y afilado cincel en una mano.

En ese momento, fuera de plano, se oye el ruido de varios


coches, seguido por disparos y gritos. NEVILLE mira
instintivamente hacia la puerta. CORTMAN salta.

El fornido vampiro intenta inmovilizarlo contra el banco


mientras trata de morderle la garganta. Forcejean
violentamente con los dientes apretados, diseñado como
animales. Entonces, de pronto, NEVILLE hace un movimiento
salvaje y CORTMAN exhala un gruñido mientras su rostro se
desprende de toda expresión. Poco a poco, su cuerpo se
relaja. Finalmente se desliza hasta el suelo. NEVILLE se
queda donde está, con la camisa ensangrentada, mirándolo.

PRIMER PLANO. CORTMAN.

CORTMAN yace muerto, con el cincel de tornero clavado en


el pecho. Su cuerpo ya ha empezado a descomponerse.

Fuera de plano, alguien comienza a echar abajo la puerta


de la habitación. NEVILLE se queda en el sitio, aturdido e
impotente. De repente, la puerta cede.

PLANO LARGO.

Entra un grupo se hombres vestidos de negro, armados con


lanzas ensangrentadas y pistolas. Convergen lentamente
sobre NEVILLE.

NEVILLE.

Permanece un instante en estado de shock, esperando a que


lo maten. Se agarra al banco y se prepara.

VOZ DE RUTH:
(con suavidad)
¿Estás bien?

NEVILLE asiente débilmente.

RUTH:
No hemos podido llegar antes.

NEVILLE:
(con voz tenue, mirando a los hombres)
¿Por qué no me matan?
RUTH:
No hemos venido a matarte, Robert.

NEVILLE la mira como aturdido.

RUTH:
Esta mañana no me has dejado terminar.
Diste por sentado que, como estábamos infectados,
querríamos matarte.

NEVILLE:
¿Y no es así?

RUTH:
No voy a mentirte, Robert.
La mayoría de mi gente quiere hacerlo.
Pero eres demasiado valioso.
Tu inmunidad al germen vale más para nosotros que...

INTERIOR. DORMITORIO.

NEVILLE comienza a desplomarse y, en respuesta a un gesto


de RUTH, uno de los hombres de negro acude a ayudarlo y lo
toma de un lado. RUTH lo sujeta por el otro.

RUTH:
No está lejos, Robert.

NEVILLE:
(con temor)
¿Adónde vamos?

RUTH:
A nuestro cuartel general.

NEVILLE:
(aterrado de pronto)
Pero no puedo salir de mi casa.

RUTH:
(con firmeza)
Ven con nosotros, Robert.

NEVILLE trata de resistirse, pero está demasiado mareado y


débil. Recorre la habitación entera con la mirada mientras
lo ayudan a salir.

NEVILLE:
(con voz quejumbrosa)
Alguien tiene que enterrar a mi amigo.

RUTH:
(con delicadeza)
Ya se encargaran, Robert.

INTERIOR. SALÓN.

Hay cuerpos de vampiros muertos por todas partes. El


mobiliario está destrozado y las paredes sembradas de
agujeros de bala. Cuando entra NEVILLE vemos que reina un
caos total. NEVILLE observa el estado de su casa con
mirada de desolación, sin entender bien lo que sucede.

NEVILLE:
Mi casa...

Con la ayuda de los demás, cruza a trompicones los restos


de su salón.

EXTERIOR. CASA.

Ayudan a salir a un NEVILLE aún aturdido, que no parece


entender del todo lo que está pasando. Mientras lo llevan
hacia los coches echa la visa atrás.

NEVILLE:
(con un susurro afligido)
Mi casa...

PLANO LARGO.

Vemos la calle cubierta de cadáveres. Los hombres ayudan a


NEVILLE a subir a uno de los coches. Los demás suben a los
otros y cierran las puertas, y luego los coches arrancan.
Se alejan por la calle principal con los faros encendidos.
La cámara va ganando altura y, en el plano que se amplía,
vemos cada vez más calles, más casas y más cuerpos
inmóviles en el suelo. Seguimos ascendiendo lentamente y
entonces:

FUNDIDO DE CIERRE.

También podría gustarte