Criaturas de La Noche - Guión Inédito de Richard Matheson.
Criaturas de La Noche - Guión Inédito de Richard Matheson.
PorRichar
dMat
heson
Pr
efaci
o
Don V. Guest
Don R. Matheson
EXTERIOR.
LATERAL DE CASA.
INTERIOR. CASA.
NEVILLE.
EXTERIOR. CASA.
NEVILLE se aproxima a la valla y, utilizando el
instrumento, toca dos de sus cables. El instrumento lleva
una bombilla, que se ilumina. Lo baja y mira a su
alrededor.
PLANO LARGO.
MIX:
CUARTO DE KATHY.
INTERIOR. COCINA.
VOZ DE CORTMAN:
¡Sal, Neville!
INTERIOR. SALÓN.
EXTERIOR. CALLE.
CORTMAN:
¡Neville!
INTERIOR. CASA.
NEVILLE:
(en voz baja)
Qué pérdida de...
NEVILLE:
(para sí)
¿Por qué no me dejan en paz?
¿Creen que pueden cogerme?
¡Serán estúpidos!
¿Por qué siguen viniendo, noche tras noche?
Después de dieciocho meses,
¿por qué no se rinden y se largan a otra parte?
NEVILLE:
(casi fuera de sí)
Déjenme en paz, déjenme en paz.
¡DEJENME EN PAZ!
(intenta tranquilizarse)
Calma. Calma.
(traga saliva)
NEVILLE:
Sé que no queda nadie más que yo, pero...
De todos modos quiero dejar registrado esto,
mi... historia.
(con amargura)
Puede que algún día la oiga alguien.
Puede que no. Tampoco importa.
¿Cuándo empezó? Parece que hace un siglo,
y no han sido ni tres años.
(pausa)
En la fiesta de cumpleaños de Kathy.
KATHY:
¿Cuándo abro los regalos, mamá?
VOZ DE VIRGINIA:
En cuanto llegue el tío Ben.
Ahora ve a jugar con tus amigas.
NEVILLE:
Cinco años.
(sacude la cabeza)
Parece que fue ayer cuando tenías que llevarla
En brazos.
(se vuelve hacia Virginia)
Ya va siendo hora de tener otro, ¿no?
VIRGINIA:
(le dirige una mirada traviesa)
Eso no puedo hacerlo yo sola, ya lo sabes.
KATHY:
Mamá, pero ¿cuando llega el tío Ben?
PATIO EXTERIOR.
VIRGINIA:
Pronto, Kathy, pronto.
Kathy:
(con exasperación)
Pero, ¿cuándo es pronto?
VIRGINIA:
El tío Ben estará aquí en cualquier momento...
VIRGINIA:
Ahí.
KATHY:
(eufórica)
¡Tío Ben!
NEVILLE:
(divertido)
¿Qué tendrá ese hombre?
VIRGINIA:
Encanto para las niñas.
NEVILLE:
(sarcástico)
Y regalos.
CALLEJÓN.
CORTMAN:
(imitando a Santa Claus)
¡Jo, Jo, Jo! ¡Aquí llega el señor de los regalos!
¿Dónde están todos? ¡No veo a nadie!
¡Traigo muchos regalos, pero no veo a nadie!
Jo, Jo... ¡Ay!
Al llegar al patio finge de manera ostentosa un resbalón y
los regalos salen despedidos en todas direcciones mientras
él mismo cae sobre la hierba. Esto deleita a los niños,
que corren hacia él, se le echan encima y comienzan a dar
vueltas a su alrededor. Sólo cuando se incorpora y coge a
uno de ellos a caballito podemos ver su rostro risueño y
entonces nos damos cuenta de que es el mismo BEN CORTMAN
que habíamos visto antes, el vampiro que le gritaba a
NEVILLE desde el interior de su casa.
FUNDIDO ENCADENADO:
PATIO. DÍA.
PLANO TRIPLE.
CORTMAN:
¿Has visto esto?
PLANO DE PROTECCIÓN.
PLANO TRIPLE.
CORTMAN:
Está empeorando.
VIRGINIA:
(comienza a prestar atención)
¿De qué hablas, Ben?
CORTMAN:
La epidemia de Asia.
Está llegando a Europa oriental.
No me sorprendería que...
CORTMAN:
(con tono de protesta)
No tiene gracia, Bob.
NEVILLE:
(cínico)
Ya sé que no tiene gracia.
Pero anímate un poco, es una fiesta.
Hazlo por nosotros, como antes por los niños.
CORTMAN:
(lo ignora)
Podría llegar a nuestro país en dos meses.
Lo dice ahí, en el periódico.
VIRGINIA:
(a Ben)
¿Qué tan seria es la cosa?
CORTMAN:
(asiente)
Y tanto.
VIRGINIA:
¿Y no pueden pararlo?
CORTMAN:
No, está fuera de control.
Para empezar, hay unas tormentas de polvo
que transportan el germen...
JARDÍN. DÍA.
CORTMAN:
Y luego una nueva especie de insectos que...
NEVILLE:
(con tono desenfadado)
Señor Cortman...
BEN se detiene.
NEVILLE:
Señor Cortman, se le está derritiendo el helado.
VIRGINIA:
Cariño, quizás deberíamos preguntarle al doctor Ross.
Nunca pensé que...
NEVILLE:
(a Virginia)
De acuerdo, cariño, preguntarnos. Y ahora...
(le deja a Ben el periódico en el regazo con cierta
brusquedad).
...guárdate esta cosa macabra en el bolsillo.
(mientras todos lo miran)
Niños, estamos en una fiesta de cumpleaños, coman el
helado y disfruten.
CORTMAN:
Dos meses, según el periódico.
En dos meses podría propagarse
Por todo el hemisferio occidental.
NEVILLE:
(sigue intentando impedir que le arruine la fiesta)
Que te comas el helado.
Pero el siniestro presagio de BEN los ha dejado
preocupados. VIRGINIA aparta los ojos de KATHY, con
expresión preocupada, BEN tiene un aspecto muy serio y
ahora vemos que también NEVILLE parece preocupado.
FUNDIDO.
VOZ DE NEVILLE:
(durante el fundido)
Bem tenía razón.
En dos meses, dos cortos meses.
VOZ DE NEVILLE:
Está ahí acostada sin hacer nada, doctor Ross.
Día tras día. Y luego se pasa la noche entera en vela,
llorando. ¿no hay nada que...?
PASILLO. NEVILLE.
NEVILLE:
(se interrumpe y escucha)
Me doy cuenta... Pero debe de haber algo...
(escucha)
De acuerdo. De acuerdo.
Pero vendrá cuando pueda, ¿verdad?
(asiente mientras escucha)
Sí, muy bien, doctor Ross.
En cuanto sea posible, ¿de acuerdo? Ella es lo único que...
(traga saliva y escucha atentamente)
Sí... Adiós.
NEVILLE:
(con una sonrisa forzada)
Dice... Dice que vendrá luego.
VIRGINIA:
¿No hay forma de conseguir...
que concilie el sueño de noche?
Su marido no responde.
VIRGINIA:
(al cabo de un momento)
¿Qué vamos a hacer, Bob?
VIRGINIA:
(prácticamente susurrando)
Si le pasa algo...
NEVILLE:
Shh... Shh... Shh...
No le va a pasar nada.
Lo superará.
VIRGINIA:
(horrorizada)
Esa hoguera...
No hago más que pensar en esa horrible hoguera.
NEVILLE:
Cariño, no.
NEVILLE:
No te preocupes, Virginia.
Lo superará.
VIRGINIA:
(mirando a KATHY)
Sí.
NEVILLE:
¿Tú estás bien, cariño?
NEVILLE:
Llámame si pasa algo.
(pausa)
¿Me has oído?
VIRGINIA:
Lo haré.
NEVILLE:
(deprimido)
Perdona, Ben.
Ben asiente y mete la marcha.
INTERIOR. COCHE.
CORTMAN:
¿Cómo está la niña?
NEVILLE:
No sé, Ben.
CORTMAN:
(al ver algo)
Oh, Dios...
CORTMAN:
(con voz tensa)
Otro para el fuego.
CORTMAN:
(al cabo de un momento)
¿Te has enterado?
NEVILLE:
¿Los qué?
CORTMAN:
Mucha gente empieza a creerlo, Bob.
NEVILLE:
(sin entender)
¿De qué estás hablando?
CORTMAN:
De los vampiros.
NEVILLE:
(desvía la mirada)
Venga, Ben...
CORTMAN:
(desafiante)
¿Y por qué están quemando a todo el mundo?
NEVILLE:
Ben, ya sabes por qué...
CORTMAN:
Claro, claro, lo sé...
Para que no se propaguen los gérmenes.
Eso no es lo que nos dicen los médicos.
CORTMAN:
Pues corren rumores.
Sobre gente a la que no quemaron... Y regresó.
Y tuvieron que clavarle una estaca en el corazón para...
NEVILLE:
(suplicante)
Ben, ¿quieres dejarlo, por favor?
CORTMAN:
(al mismo tiempo que él)
Bob, ningún germen hace eso.
¿Por qué los infectados se pasan todo el día
durmiendo
Y toda la noche despiertos? Respondeme eso.
NEVILLE:
Ben, han visto el germen.
¡Mil médicos lo han visto en sus microscopios!
CORTMAN:
¡Ningún germen devuelve la vida a los muertos!
¡Ningún germen mata a la gente así!
¡Cada día arrojan al fuego a centenares de
personas!
¡Mujeres y niños!
CORTMAN:
(al ver lo que acaba de decir)
Lo siento, Bob. No quería decir...
(NEVILLE aparta la mirada)
Se pondrá bien, amigo.
Dentro de poco estará corriendo otra vez.
Ya lo verás.
Luego siguen conduciendo en un silencio consternado y
mortal.
FUNDIDO.
VOZ DE NEVILLE:
(durante el fundido)
Pasó un mes.
EXTERIOR. CALLE. ANOCHECER.
VOZ DE NEVILLE:
Un mes de muertes, de víctimas de la epidemia
arrojadas al fuego. Un mes de miedo para
Virginia y para mí,
mientras KATHY nos era arrebatada delante de nuestros
mismos ojos.
INTERIOR. COCHE.
NEVILLE:
¿Qué pasa?
NEVILLE:
(incrédulo)
No.
NEVILLE.
INTERIOR. CASA
INTERIOR. CASA.
NEVILLE:
(con voz preñada de horror)
¿Qué estás haciendo?
VIRGINIA:
Bob...
NEVILLE:
(sin entonación)
¿Por qué no me has llamado?
VIRGINIA:
(casi sin articular palabra en medio del
llanto)
No he podido.
NEVILLE:
¡Déjela!
SEGUNDO SOLDADO:
(más amable)
Sólo cumplimos órdenes, señor.
NEVILLE:
(consternado)
Ya lo sé, ya lo sé, pero...
no se la lleven.
SEGUNDO SOLDADO:
Señor, es la ley.
tenemos que irnos.
NEVILLE:
Mire, mire...La...La llevaré yo mismo.
(los dos SOLDADOS se vuelven hacia él)
¡Lo juro! Conozco la ley. Sé que tenemos que...
(se detiene un instante para recobrar el
aliento)
La llevaré allí. Lo juro. La llevaré.
PRIMER SOLDADO:
(a su camarada)
Se supone que no podemos...
SEGUNDO SOLDADO:
(con tono de desaliento)
Déjala.
PRIMER SOLDADO:
Pero ¡qué pasa con...!
SEGUNDO SOLDADO:
(Lo interrumpe)
¡Déjala!
(pausa. Luego continúa, con tono de resignación)
¿Qué diferencia puede haber?
(a NEVILLE)
Usted verá, señor. Será mejor que la lleve.
NEVILLE:
(con voz ronca)
Lo haré.
SEGUNDO SOLDADO:
(a su compañero)
Vámonos.
PRIMER SOLDADO:
¿Y qué pasa con la bolsa?
SEGUNDO SOLDADO:
(tenso)
Déjala, déjala.
NEVILLE Y VIRGINIA.
VIRGINIA:
Mi pequeña, mi pequeña.
Oh, Dios, mi pequeña...
NEVILLE:
¿Ben?
INTERIOR. COCHE.
CORTMAN:
(enfermo de preocupación)
Deberías haber dejado que la llevaran ellos.
CORTMAN:
(empieza a inhalar lenta y profundamente)
Te vas a infectar. ¿Por qué...?
CORTMAN:
Es peligroso.
NEVILLE:
(aterrado)
¿Ya estamos?
CORTMAN:
Casi.
EXTERIOR. CALLE.
INTERIOR. COCHE.
CORTMAN:
Bob...
CORTMAN:
(tenso)
Ya estamos aquí.
NEVILLE se vuelve y contempla la hoguera. El infernal
resplandor de las llamas se refleja sobre su cara.
Inhala temblorosamente y agarra con más fuerza la bolsa
con el cadáver de su hija. Pero permanece igualmente
inmóvil.
CORTMAN:
(entre aterrorizado y furioso)
¿Y bien?
EXTERIOR. CALLE.
NEVILLE:
¡KATHY!
NEVILLE:
(fuera de sí)
¡Kathy!
SOLDADO DE LA PETACA:
Quieto, quieto...
SOLDADO DE LA PETACA:
(a CORTMAN)
¿Es amigo suyo?
SOLDADO DE LA PETACA:
(furioso)
Bueno, ¿qué?
SOLDADO DE LA PETACA:
Llévenselo de aquí.
(al ver que CORTMAN titubea)
¡Vamos, hombre!
SOLDADO DE LA PETACA:
(con tono de desesperación)
No puedo seguir mucho más con esto...
FUNDIDO ENCADENADO:
VOZ DE CORTMAN:
(con tono de urgencia)
Doctor Ross.
DOCTOR ROSS:
Señor Cortman...
CORTMAN:
Dígame lo que tengo que hacer.
DOCTOR ROSS:
¿Para?
CORTMAN:
Para protegerme.
No quiero infectarme, como los demás.
DOCTOR ROSS:
Sr. CORTMAN, no hay...
CORTMAN:
(desesperado)
¿Es verdad que el ajo repele a los vampiros?
¿si cuelgo ajo de mis ventanas no se acercarán?
DOCTOR ROSS:
(al mismo tiempo que él otro)
Sr. CORTMAN, así sólo está empeorando las cosas.
CORTMAN:
(sin hacerle caso)
Mire...
CORTMAN:
Llevo esto siempre. Le tienen miedo, ¿no?
(el médico lo mira con lástima)
¿No?
DOCTOR ROSS:
Sr. CORTMAN, se está usted haciendo daño...
CORTMAN:
(retrocede)
¡Es usted como todos ellos! Muy listo.
Listísimo, joder.
(reprimir un sollozo)
Bueno, pues va a morir. Va a morir.
Todos ustedes, los hombres de ciencia, siempre
han sostenido
que no existen los vampiros. ¡De ningún modo!
(se ríe como un loco)
Oh, Dios, pues ya verán. Ya verán.
(se vuelve)
DOCTOR ROSS:
No quiero mentirte, Bob.
(pausa)
Creo que ya lo sabes.
NEVILLE:
¿Por qué no lo para alguien?
DOCTOR ROSS:
Han hecho lo que han podido.
NEVILLE:
(se vuelve bruscamente hacia él)
Si es un germen, ¿por qué no pueden destruirlo?
DOCTOR ROSS:
Se propaga demasiado rápido, Bob.
NEVILLE:
(le da la espalda de nuevo)
Puede que Ben tenga razón.
Puede que sean vampiros.
DOCTOR ROSS:
(con tono admonitorio)
Bob...
NEVILLE:
¿Por qué no? ¿Qué diferencia habría?
(se vuelve y mira a Ross)
Lo ha cogido, ¿no?
DOCTOR ROSS:
Todo saldrá bien.
NEVILLE:
(con amargura)
Claro, perfectamente.
FUNDIDO ENCADENADO:
NEVILLE:
Cielo...
NEVILLE:
No deberías estar levantada.
VIRGINIA:
No puedo estar siempre descansando.
Quiero prepararte la cena.
Seguro que ni siquiera has comido.
Le da un beso en la mejilla.
NEVILLE:
No tengo hambre.
Deja que te abrace, nada más.
NEVILLE:
Oh, cielo...
VIRGINIA:
(en voz baja)
Bob, te quiero mucho.
VIRGINIA:
Bob, cuando... esto acabe.
NEVILLE:
(asustado)
¿Acabe?
VIRGINIA:
Cuando yo esté mejor, me refiero.
NEVILLE:
Sí.
VIRGINIA:
Quiero tener un hijo.
VIRGINIA:
¿Recuerdas cuando lo hablamos en el caso de Kathy y.…?
NEVILLE:
Tendremos un hijo. Tendremos una docena de hijos.
VIRGINIA:
(mordaz)
No creo que pudiese con tantos...
NEVILLE:
(le sigue el juego)
Pues claro que sí, ya eres una chica mayor.
VIRGINIA:
(aterrada)
Los tendremos, ¿verdad, Bob?
NEVILLE:
(intenta reconfortarla)
Sí, cielo. Los tendremos.
(pausa)
Ahora descansa.
(le acaricia el cabello)
Todo saldrá bien.
Todo saldrá bien.
NEVILLE:
(en voz baja)
Oh, cielo, tendrías que estar en la cama.
(intenta ayudarla a levantarse)
Vamos, venga. Hay que...
NEVILLE:
¿Virginia?
NEVILLE:
¿Cielo?
(pausa)
Despierta.
(tras un segundo espantoso comprende lo que sucede)
¡Cielo, despierta!
FUNDIDO ENCADENADO:
EXTERIOR. CASA.
NEVILLE:
¡Ben!
VOZ DE NEVILLE:
¡Ben!
VOZ DE NEVILLE:
¡Ben!
CORTMAN:
(con brusquedad)
¿Qué quieres?
VOZ DE NEVILLE:
Ben, necesito... tu coche.
CORTMAN:
¡No! ¡Vete de aquí!
VOZ DE NEVILLE:
(con voz débil)
Ben, Virginia...
CORTMAN:
(más aterrado aún)
¡He dicho que te vayas de aquí!
VOZ DE NEVILLE:
Dame las llaves, Ben.
CORTMAN:
¡He dicho que no!
VOZ DE NEVILLE:
(frío)
Dame las llaves
o tendré que entrar a buscarlas.
CORTMAN:
¡Y ahora vete de aquí!
CORTMAN:
(murmurando)
Aléjate de mí.
(se estremece)
Aléjate de mí.
PRIMER PLANO.
NEVILLE:
(susurra)
Vamos, cielo.
EXTERIOR. CASA.
INTERIOR. COCHE.
INTERIOR. GARAJE.
NEVILLE.
JOVEN:
¡Espere!
NEVILLE.
JOVEN:
¿Podría...
dejarme llevar también a mi madre?
NEVILLE:
No... No...
(se pone tenso)
No voy a la...
JOVEN:
Pero si su esposa...
NEVILLE:
No voy a la hoguera.
NEVILLE:
¡No voy allí!
JOVEN:
(furioso de pronto)
¡Es la ley!
JOVEN:
(gritando)
¡Se lo diré a la policía!
¡Está quebrantando la ley!
JOVEN:
(sollozando)
Es la ley. ¿No sabe que es la ley?
FUNDIDO ENCADENADO:
EXTERIOR. CEMENTERIO.
OTRO ÁNGULO.
PASTOR:
¡Hijo mío, no!
HOMBRE:
Pues no se acerquen.
Se lo advierto.
PASTOR:
(a los soldados)
Esperen.
Se acerca al hombre.
HOMBRE:
No lo haga. Lo digo en serio.
(estira el brazo de la pistola)
No sé acerqué más.
PASTOR se detiene.
PASTOR:
(mira el saco)
¿Es su esposa?
HOMBRE:
Voy a enterrar la en suelo consagrado.
Le prometí que la enterraría en suelo
consagrado.
PASTOR:
Hijo mío, ¿no crees que todo el mundo quiere
que lo entierren en suelo consagrado? Pero no
puede ser.
Tenemos que obedecer la ley o la epidemia nos
destruirá
Sé cómo te sientes, hijo mío. Yo también he
perdido a mi esposa.
¿Crees que no quería que descansase en suelo consagrado?
EXTERIOR. UN CLARO.
El cuerpo de VIRGINIA yace inmóvil sobre la hierba
descuidada. Aparece NEVILLE, mira a su alrededor y
entonces coge la pala y comienza a cavar rápida y
desesperadamente.
FUNDIDO ENCADENADO:
EXTERIOR. JARDÍN.
INTERIOR. DORMITORIO.
INTERIOR. SALÓN.
NEVILLE:
(tenso)
¿Quién anda ahí?
NEVILLE:
(con la respiración entrecortada)
¿Quién anda ahí?
VIRGINIA:
(mecánicamente)
Ro–bert.
FUNDIDO ENCADENADO:
EXTERIOR. CEMENTERIO. AMANECER.
INTERIOR. CRIPTA.
EXTERIOR. CRIPTA.
FUNDIDO ENCADENADO:
VOZ DE NEVILLE:
Ya estaba solo.
(pausa)
Y entonces llegaron los primeros de ellos.
INTERIOR. SALÓN.
Al entrar dirige la mirada hacia la ventana y retrocede.
NEVILLE.
Mira al vampiro.
VOZ DE NEVILLE:
Supe entonces que el regreso de VIRGINIA
no había sido un accidente.
(pausa)
Que habría otros.
VOZ DE NEVILLE:
Al principio, recordando lo que había oído y
leído
sobre los vampiros, colgué ajo de las ventanas.
VOZ DE NEVILLE:
Así que tapé las ventanas.
VOZ DE NEVILLE:
Y para asegurarme de que no se acercaran...
Su mano lo pulsa.
VOZ DE NEVILLE:
...electrifiqué la valla.
VOZ DE NEVILLE:
Hice bien, porque a partir de entonces,
cada noche, vinieron más.
VOZ DE NEVILLE:
De día no.
Nunca venían cuando había luz.
VOZ DE NEVILLE:
Fue entonces cuando me dí cuenta de que Ben CORTMAN tenía
razón desde el principio. Eran vampiros.
VOZ DE NEVILLE:
Y él era uno de ellos.
CORTMAN:
(con tono feroz)
¡Sal, Neville!
FUNDIDO ENCADENADO:
VOZ DE NEVILLE:
Para entonces, la ciudad ya estaba muerta.
Tenía que depender de mí mismo para todo.
Conseguí una camioneta.
VOZ DE NEVILLE:
Instale un generador para iluminar mi casa.
VOZ DE NEVILLE:
Mi dormitorio en un taller.
INTERIOR. SALÓN.
VOZ DE NEVILLE:
La casa se convirtió en un sitio distinto,
repleto de nuevas posesiones para facilitar la
existencia.
VOZ DE NEVILLE:
Y despojado de todas las antiguas...
para impedirme recordar.
FUNDIDO DE APERTURA:
CALLE. VAMPIROS.
CORTMAN:
¡Neville!
VOZ DE NEVILLE:
Siempre había dos o tres que no se marchaban, por lo
general mujeres. No había lealtad entre
ellos.
Su única motivación era la necesidad.
INTERIOR. SALÓN.
VOZ DE NEVILLE:
Siempre que salía de la casa me llevaba una
pistola cargada conmigo.
No era para los vampiros. Las balas apenas les hacían
efecto.
Era para mí, por si alguna vez me quedaba atrapado en el
exterior después del anochecer.
INTERIOR. DORMITORIO.
VOZ DE NEVILLE:
Luego llegaron las estacas: mi única esperanza de acabar
alguna vez con aquella legión impía que dormía de día y
atacaba mi casa cada noche
(pausa)
Nunca eran suficientes.
EXTERIOR. GARAJE.
INTERIOR. CAMIONETA.
EXTERIOR. HOGUERA.
INTERIOR. EL FOSO.
FUNDIDO ENCADENADO:
INTERIOR. RELLANO.
INTERIOR. APARTAMENTO.
INTERIOR. DORMITORIO.
VOZ DE NEVILLE:
(canturrea con voz ebria)
Ohhh, soy un vampirito,
Sólo un vampirito,
Sólo un vampirito,
Sí, señoooooor...
VOZ DE NEVILLE:
(continúa cantando)
¡No soy malo, más bueno no podría ser!
¡Oh! Sólo un vampirito, sí, señoooor!
NEVILLE:
(ha dejado de cantar)
Pobrecitos vampirito, pobrecitos chiquitines...
dando pasitos alrededor de mi casa, tan sedientos, tan
asustados.
(bebé y sigue hablando con voz de borracho)
Y yo les pregunto, damas y caballeros:
¿Por qué hay tantos prejuicios contra los vampiros?
(con fingida simpatía)
¿Por qué no cuentan con medios económicos, ni medios
educativos?
¿Por qué no se le ha concedido el derecho al voto?
Yo sé lo pregunto.
(eructa. Se responde a sí mismo con tono inquisitivo)
Ya, ya, pero ¿dejaría que su hermana se casara con uno de
ellos?
NEVILLE:
(lee con un acento alemán que se podría cortar
con un hacha)
La fuerza del vampiro reside en el hecho de que nadie cree
en su existencia.
(marcando las R)
¡Ja, ja, ja, así es! ¡Así es!
NEVILLE:
(marca las palabras cada vez más, mientras mueve la cabeza
al compás)
¡Así ES!
(para sí)
Menuda borrachera te estás cogiendo, hermano.
(se responde)
¿Y?
NEVILLE:
(con voz pastosa)
¡Larguense! ¡Van Helsing, Mina y Jonathan y el conde de
ojos ensangrentados y todos los demás!
NEVILLE:
(responde con tono de broma, levantando las manos)
Vete de aquí, Bennny. ¡Vete de aquí! Me voy a poner el
esmoquin.
(echa la cabeza atrás. Vuelve a cantar)
Ohh... Ajo en las ventanas. Ajo en las puertas.
(como si citase un tópico)
Un ajo al día quita al vampiro alegría.
Hipa y tose.
NEVILLE:
(mira a su alrededor)
Bueno... aquí estamos, niños, más felices que unas
perdices,
calentitos y a gusto, rodeados por un batallón de
chupasangres.
(hace un brindis con su vaso en dirección a las ventanas)
¡Tienes sangre en el ojo!
NEVILLE:
(dominado por el odio de repente)
Malditos... ¡Os voy a matar a todos, hijos de...!
NEVILLE:
(con fingida alarma)
NEVILLE:
(se incorpora)
Doctor Neville, doctor Neville,
le reclaman en Cirugía.
NEVILLE:
¿No les gustaría un poco de esto?
¿No les gustaría?
NEVILLE;
¡Eh, amigos! ¡Mirad!
(Lo invade la furia)
Os voy a matar a todos. A todos, asquerosos...
NEVILLE:
(con voz patética)
¿Virginia? ¿Cariño?
NEVILLE:
(con voz agónica)
Oh, Dios, ¿cuánto más?
¿Cuánto más?
FUNDIDO ENCADENADO:
VOZ DE NEVILLE:
Tenía que dejar de beber como un loco.
Podía acostarme muy caro y lo sabía.
Un error grito de la embriaguez, uno solo,
Un simple momento de descuido, y sería el fin.
VOZ DE NEVILLE:
Pero seguía bebiendo, tratando en vano de olvidar de noche
Las cosas atroces que me tocaba hacer cada día.
INTERIOR. SALÓN.
EXTERIOR. PORSCHE.
EXTERIOR. GARAJE.
NEVILLE.
CRIPTA.
INTERIOR. CRIPTA.
VAMPIRO.
NEVILLE:
Virginia.
Llévame a donde quiera que estés.
FUNDIDO ENCADENADO:
VAMPIRO.
NEVILLE.
Examina el cadáver.
VOZ DE NEVILLE:
El hombre estaba muerto, muerto del todo.
Algo lo había destruido. Algo de una eficacia brutal.
No había usado la estaca ni el ajo, y sin embargo...
VOZ DE NEVILLE:
¡Pues claro! ¡La luz!
VOZ DE NEVILLE:
Por eso no salían de día.
Los rayos del sol los destruyen.
NEVILLE.
VOZ DE NEVILLE:
Pero espera. El hombre era uno de los
que habían regresado
después de morir. ¿Destruiría la luz también a los que,
aunque infectados, seguían vivos?
Se sobresalta.
VAMPIRO.
VOZ DE NEVILLE:
¡Tenía que averiguarlo!
EXTERIOR. CALLE.
INTERIOR. CASA.
SEGUNDO PISO.
INTERIOR. DORMITORIO.
Las persianas están cerradas. NEVILLE atraviesa el cuarto
y vemos que hay una mujer en la cama. NEVILLE arranca las
sábanas y le busca el pulso a la mujer. Satisfecho, la
toma del brazo y la saca contra el suelo y emite unos
pequeños ruidos desde el fondo de la garganta mientras
NEVILLE la saca del dormitorio.
ESCALERA.
EXTERIOR. CASA.
MUJER.
VOZ DE NEVILLE;
Era cierto. Estaba muerta.
Su cuerpo ya había empezado a enfriarse.
(pausa)
No volvería a necesitar estacas.
VOZ DE NEVILLE:
¿Tenía tiempo?
Sí, sólo eran las tres en punto.
EXTERIOR. CASA.
EXTERIOR. CALLE.
NEVILLE.
VOZ DE NEVILLE:
Necesita algo de cuerda para atarla,
por si no estaba muerta de verdad.
La conseguiría en la ferretería. Tenía tiempo.
INTERIOR. COCHE.
INTERIOR. COCHE.
EXTERIOR. CALLE.
OTRO ÁNGULO.
CONTRAPLANO.
CORTMAN:
¡Neville!
EXTERIOR. CALLE.
INTERIOR. CAMIONETA.
EXTERIOR. CALLE.
EXTREMO DE CALLE.
EXTERIOR. CASA.
La puerta del garaje sigue abierta, como la había dejado
NEVILLE. Sin embargo, no parece haber vampiros en la zona.
En una esquina, con un chirrido de los neumáticos, vemos
aparecer el coche de NEVILLE, que luego avanza hacia la
casa a toda velocidad. NEVILLE frena en la acera, abre
rápidamente la puerta y rodea el vehículo. Corre al garaje
y agarra el asa de la puerta para cerrarla.
BEN CORTMAN:
¡Neville!
INTERIOR. CAMIONETA.
Están en el salpicadero.
PLANO LARGO.
EXTERIOR. ACERA.
CORTMAN se abalanza sobre él con un gruñido, pero NEVILLE
le da un rodillazo en la cara. CORTMAN retrocede
tambaleándose hacia la acera. NEVILLE abre la puerta, se
introduce en el coche y coge las llaves. Al salir, el
primero de los vampiros se abalanza sobre él. NEVILLE se
refugia en el vehículo y el vampiro tropieza con sus
piernas estiradas y cae de bruces sobre la acera. NEVILLE
sale corriendo, vuelve a saltar sobre la cerca y corre a
la casa.
PORCHE.
INTERIOR. SALÓN.
EXTERIOR. CALLE.
NEVILLE:
¡Basta!
NEVILLE.
NEVILLE:
¡Allá voy, malditos!
FUNDIDO EN NEGRO:
PORSCHE.
NEVILLE:
(en un murmullo)
Gracias a Dios que no saben de electricidad.
El generador arranca.
VOZ DE NEVILLE:
Sí estaban allí fuera, a plena luz del sol...
INTERIOR. GARAJE.
NEVILLE:
(casi incapaz de articular palabra, de pura alegría)
Oh...
PRIMER PLANO. PERRO.
NEVILLE:
(dominado por el pánico)
¡Eh! ¡No huyas!
OTRO ÁNGULO.
NEVILLE:
¡Oye! ¡Vuelve!
(pausa)
¡Ven aquí, chico!
NEVILLE:
¡Ven aquí, chico, no voy a hacerte nada!
OTRO ÁNGULO.
NEVILLE:
(con voz aguda)
¡No corras!
NEVILLE:
(al borde del llanto)
¡Chico! ¿Dónde estás, chico?
No voy a hacerte nada.
INTERIOR. SALÓN.
NEVILLE:
(en voz alta)
¡Aquí, chico! ¡Ven!
VOZ DE NEVILLE:
¡Neville!
NEVILLE:
(sin entonación)
¡Oh, cierra el pico!
FUNDIDO ENCADENADO:
NEVILLE sale con los cuencos. Por una vez no hay cadáveres
en la acera. Sale y deja los cuencos en el suelo. Mira a
su alrededor con expresión de tristeza y desánimo, y luego
vuelve a sentarse en el porche a esperar.
INTERIOR. SALÓN.
EXTERIOR. CALLE.
NEVILLE:
Tómate tu tiempo, chico. Tómate tu tiempo
(pausa)
Todo el que necesite.
FUNDIDO:
NEVILLE:
(habla con alguien situado a su derecha, al que no vemos)
Bonito coche, ¿eh?
(sarcástico)
Espero poder con las letras.
¿Y a ti, viernes?
PLANO LARGO.
NEVILLE:
Sabes que no dejan entrar a los perros en las bibliotecas.
(pausa)
Quédate en el coche, no quiero perderte.
INTERIOR. BIBLIOTECA.
PANORÁMICA.
NEVILLE.
VOZ DE NEVILLE:
El perro me había devuelto, no sólo la voluntad de vivir,
sino la de superar la situación en la que me encontraba.
De seguir investigando y averiguar el porqué.
VOZ DE NEVILLE:
El primer paso fue probar el efecto de las armas
tradicionales.
contra los vampiros: la luz, el espejo y el ajo...
La cámara se levanta y entonces vemos que hay una joven
mujer vampiro atada a una silla, con la cabeza ladeada y
sumida en el coma diurno. Es la misma que, en una escena
anterior, hizo ademán de quitarse el vestido tratando de
tentar a NEVILLE. A la luz de la lámpara es una criatura
de aspecto horrible, de cabello desaliñado y lacio, con
una cara mugrienta y pálida bajo los refuerzos de suciedad
y el vestido desgarrado y roto.
NEVILLE.
NEVILLE.
NEVILLE:
Calma, Viernes.
MUJER VAMPIRO.
PLANO DOBLE.
NEVILLE:
(sarcástico)
Buenas tardes, Bienvenida a Chez Neville.
NEVILLE:
(a la mujer)
Mmmm. En teoría no deberías reflejarse sobre el espejo.
¿Qué pasa contigo?
¿Es que no sientes respeto por la tradición?
NEVILLE:
(a la mujer)
Con que es eso... Puedes verte, ¿verdad?
Pero tú mente ha desaparecido. No te reconoces.
NEVILLE:
¿Qué pasa con el ajo?
NEVILLE:
¿Por qué te da miedo?
NEVILLE:
¡La cruz! ¿Por qué te da miedo?
NEVILLE:
¡Mírala!
NEVILLE Y LA MUJER.
VOZ DE NEVILLE:
Había aprendido muy poco de mi primer experimento. Así que
empecé a buscar la causa principal del vampirismo,
el germen del que tanto había oído hablar... Y nunca había
llegado a ver.
VOZ DE NEVILLE:
El primer microscopio que conseguí no valía nada.
perdí tres días tratando de aprender a utilizarlo.
VOZ DE NEVILLE:
Comencé a tomar muestras de sangre para examinarlas al
microscopio.
VOZ DE NEVILLE:
Esa fue la parte más difícil.
Para empezar, los portaobjetos siempre se me llenaban de
polvo.
IMAGEN AL MICROSCOPIO.
VOZ DE NEVILLE:
(sarcástico)
Aunque visto al microscopio no parecía polvo.
NEVILLE.
VOZ DE NEVILLE:
Luego, cuando finalmente conseguí eliminar el polvo de los
portaobjetos...
TOMA DEL MICROSCOPIO.
VOZ DE NEVILLE:
... se me rompían.
VOZ DE NEVILLE:
Una vez...
Vuelve a hacerlo.
VOZ DE NEVILLE:
... tras otra.
VOZ DE NEVILLE:
Entonces, finalmente, después de varios meses de
fracasos...
VOZ DE NEVILLE:
(con voz queda)
Ahí estaba. La causa del vampirismo.
El germen que había permanecido oculto tras un velo de
superstición
durante mil años o más. Mientras lo estaba observando
pensé en la caída de la antigua
Atenas.
Los historiadores siempre habían hablado de la peste
bubónica,
Pero yo me preguntaba si no habría sido aquel germen el
causante de la plaga.
¿Y la peste negra, aquella atroz epidemia que había
cruzado Europa de un lado a otro durante la Edad Media,
llevándose a casi tres cuartas partes de la población?
(pausa)
¿Sería fruto de aquel germen?
MESITA DE NOCHE.
INTERIOR. SALÓN.
NEVILLE:
(al perro)
Quédate ahí.
INTERIOR. COCINA.
NEVILLE:
¡Vamos, chico! ¡A comer!
VOZ DE CORTMAN:
Ven.
CORTMAN:
Ven.
INTERIOR. COCINA.
NEVILLE vuelve a llamar.
NEVILLE:
¡viernes!
¡Vamos, chucho perezoso!
CORTMAN:
Ven, ven.
CORTMAN:
Ven.
PERRO.
INTERIOR. SALÓN.
NEVILLE:
¡viernes!
VOZ DE NEVILLE:
Viernes, ¿dónde estás?
NEVILLE.
NEVILLE:
¡Oh, Dios mío, ¡la valla!
PORSCHE.
NEVILLE:
¡viernes!
NEVILLE:
(con desesperación)
¡viernes, ven! ¡Ven!
INTERIOR. CASA.
NEVILLE.
FUNDIDO ONDULADO:
VOZ DE NEVILLE:
(con voz apagada)
¿Por qué sigo viviendo? ¿Qué sentido tiene?
Por un momento hubo esperanza.
Con Viernes en mi vida, la existencia tenía algún sentido.
VOZ DE NEVILLE:
Ahora ya no queda ni siquiera esperanza.
Viernes ha muerto.
(pausa. Desalentador)
Lo mismo podría estar muerto yo también...
FUNDIDO DE CIERRE.
FUNDIDO DE APERTURA:
EXTERIOR. CAMPO.
Está tan lejos que no hay forma de saber qué aspecto tiene.
Todo lo que podemos ver es que lleva un vestido blanco y
camina por el campo tapizado de hierba hacia nosotros.
NEVILLE:
(incrédulo)
¿En pleno día?
NEVILLE.
NEVILLE:
¡Eh! ¡Eh, hola!
NEVILLE.
NEVILLE.
NEVILLE:
¡No voy a hacerte daño!
AMBOS.
NEVILLE:
¡Quieta!
NEVILLE:
Ven.
NEVILLE:
(alterado)
¿De qué tienes miedo?
NEVILLE:
¡Quieres parar!
NEVILLE:
¡Maldita sea!
NEVILLE:
Levanta.
No voy a hacerte daño.
NEVILLE:
He dicho que no voy a hacerte daño.
Da un paso hacia delante, pero ella se encoge aún más.
NEVILLE:
¿De qué tienes miedo?
NEVILLE:
Vamos. Levanta.
NEVILLE:
¿Quién eres?
NEVILLE:
¿Y bien?
RUTH:
Ruth.
AMBOS.
NEVILLE:
(traga saliva. Susurra)
Ruth.
PLANO LARGO.
DORMITORIO. UMBRAL.
CONTRAPLANO.
NEVILLE:
Despierta.
RUTH:
(en voz baja)
¿Qué haces?
NEVILLE:
¿De dónde eres?
(ella lo mira sin responder)
Te he preguntado qué de dónde eres.
RUTH:
(sin comprender)
Hudson Town.
NEVILLE:
(es obvio que no se lo cree)
¿Sí?
(pausa)
¿Vivías sola?
RUTH:
Estaba... casada.
NEVILLE:
¿Dónde está tu marido?
RUTH:
Muerto.
NEVILLE:
(con suspicacia)
¿Cuánto tiempo llevas vagando por ahí?
RUTH:
(susurra)
No sé. Una semana más o menos.
NEVILLE:
(seco)
Espera ahí.
INTERIOR. COCINA.
NEVILLE entra rápidamente y se acerca al fregadero. Coge
algunas de las cabezas de ajo y las pone en un cuenco. Las
aplasta hasta convertirlas en un puré, arrugando el rostro
por la peste. Luego sale del cuarto.
INTERIOR. DORMITORIO.
RUTH:
¿Qué haces?
NEVILLE:
(vuelve a pegarle el ajo en la cara)
¿Por qué te apartas?
RUTH:
Por favor...
NEVILLE:
(furioso)
¡¿Por qué te apartas?!
RUTH:
(intenta apartarse)
¡Basta! Me estás poniendo enferma.
NEVILLE:
(inexpresivo)
Eres uno de ellos.
INTERIOR. PASILLO.
PLANO DOBLE.
INTERIOR. DORMITORIO.
RUTH:
(con amargura)
¿Estás satisfecho?
NEVILLE:
No digas tonterías.
Eres tú la que está a prueba, no yo.
NEVILLE:
Escúchame. Tengo buenas razones para pensar que estás
infectada.
Sobre todo ahora que he visto cómo reaccionas al ajo.
(Ella no dice nada)
Los organismos infectados se vuelven alérgicos a los
vapores de ajo.
(Ella no dice nada)
¿No tienes nada que decir?
Ella levanta la cruz.
RUTH:
¿Y esto?
NEVILLE:
Aún estás viva.
Sólo los no muertos le tienen miedo a la cruz.
RUTH:
¿Y entonces por qué estoy despierta de día?
NEVILLE:
No sé.
(pausa)
He recorrido esta ciudad de un lado a otro centenares de
veces.
¿Por qué no te he visto nunca?
RUTH:
Tampoco es tan pequeña.
NEVILLE:
(a todas luces incrédulo)
Me gustaría creerte.
RUTH:
¿Ah, ¿sí?
RUTH:
He tenido un estómago delicado toda la vida.
Perdí dos hijos por culpa de la epidemia.
He visto cómo mataban a mi marido.
Lo hicieron pedazos frente a mis ojos.
Llevo una semana entera vagando, ocultándose de noche,
sin comer más que restos. Enferma de temor, incapaz de
conciliar el sueño
durante más de un par de horas seguidas.
Y entonces oigo que alguien me grita. Me persigues por la
calle, me pegas y me arrastras hasta tu casa.
¡Y luego, cuando me mareo porque me pones un plato de ajo
maloliente en la cara,
me dices que estoy infectada! ¿Qué esperabas?
NEVILLE:
¿Me permites que te haga un análisis de sangre para...?
NEVILLE:
(sorprendido)
¿Qué haces?
NEVILLE:
No puedes salir ahí.
Estarán por toda la calle dentro de nada.
RUTH:
(desconsolada)
¡No pienso quedarme aquí! ¿Qué más da que me maten?
RUTH:
¡Déjame en paz! ¡Yo no pedí venir aquí! ¡Me has traído a
rastras!
¿Por qué no me dejaste en paz?
NEVILLE:
Tómatelo. Te calmará.
RUTH:
(furiosa)
¿Para que puedas ponerme más ajo en la cara?
RUTH:
(tras una pausa)
¿Por qué quieres que me quede?
NEVILLE:
Aunque estés infectada, no puedo dejarte salir.
No sabes lo que te harían.
RUTH:
Tampoco me importa.
FUNDIDO ENCADENADO:
NEVILLE:
No lo entiendo. Ya han pasado casi tres años y hay gente
infectada que aún sigue viva.
¿Cómo es posible? Antes el germen mataba en cuestión de
meses.
RUTH:
Mi marido y yo los veíamos a veces.
Pero nos daba miedo acercarnos a ellos.
NEVILLE:
¿No sabían que volvían después de muertos?
RUTH:
No.
NEVILLE:
¿Y no les extrañaba que atacaran su casa de noche?
RUTH:
Pensábamos que era... cosa de la fiebre,
supongo.
Nunca llegamos a concebir que estuvieran...
muertos.
(pausa)
Cuesta creer algo así.
NEVILLE:
Supongo.
RUTH:
Cuéntame más cosas sobre ellos.
NEVILLE:
(mientras le sirve el café en la taza)
¿Cómo te encuentras ahora?
INTERIOR. COCINA. NOCHE.
RUTH:
(diplomática)
Mejor, gracias.
RUTH:
Sigues sin Duarte de mí, ¿verdad?
NEVILLE:
No es eso.
RUTH:
(mientras él se sienta)
Claro que sí.
(suspira)
Oh, bueno. Si tienes que analizar mi sangre, analízala.
NEVILLE;
Bien.
(mientras ella baja la mirada)
Si estás infectada, cosa que dudo, haré todo lo que pueda
por tí.
RUTH:
(levanta la mirada)
¿Y si no puedes?
Se miran fijamente.
NEVILLE:
Esperemos y veamos.
NEVILLE:
¿lo hacemos ahora?
RUTH:
Por la mañana, por favor.
Aún estoy un poco mareada.
NEVILLE:
(de nuevo suspicaz)
Bueno, de acuerdo. Por la mañana.
RUTH Y NEVILLE.
RUTH:
Pensé que no volvería a oír música.
Ni a beber vino.
RUTH:
La verdad es que has hecho un trabajo fabuloso en esta
casa.
NEVILLE:
¿Y la tuya? ¿Cómo la protegías?
RUTH:
Con tablones, como ésta. Y usábamos cruces...
NEVILLE:
(la interrumpe)
No siempre funcionan.
RUTH:
(con voz átona)
¿No...?
NEVILLE:
¿Por que iba a tener a la cruz un judío?
¿Y por qué iba a temerla un vampiro que antes era judío?
(Ella lo mira fijamente)
Por lo que sabemos, la existencia de los vampiros se
registró por vez primera en
Europa, un continente predominante católico.
Como es natural, la cruz se convertiría en el
símbolo de la defensa contra ellos.
Ahora afecta a todo el mundo. Hay vampiros que antes eran
hindúes, musulmanes, budistas e incluso ateos.
(pausa)
¿Por qué iban a tenerle miedo a la cruz?
RUTH:
No me has dejado terminar. También usábamos ajo.
NEVILLE:
Ya veo.
RUTH:
No crees una palabra de lo que he dicho,
¿verdad?
NEVILLE:
(miente)
Sólo siento curiosidad por...
RUTH:
(lo interrumpe, lúgubremente divertida)
Llevas demasiado tiempo solo.
(pausa)
Has perdido el talento para el engaño.
RUTH:
Cuéntame más cosas sobre el germen.
RUTH:
(continúa)
Cuéntame algo sobre tí, entonces.
No husmear en los secretos que tanto te ha costado ganar.
NEVILLE:
(se enciende un cigarrillo)
No hay nada que contar.
Ella le sonríe.
RUTH:
Está tarde me has dado un susto de muerte,
¿sabes?
Con esa... barba hirsuta. Y esos ojos de loco.
(pausa)
¿Qué se esconderá debajo de todo ese pelo?
NEVILLE:
(tieso)
Nada. Sólo una cara vulgar.
RUTH:
¿Qué edad tienes?
RUTH:
(en voz baja)
No hace falta que hables conmigo si no quieres.
No te molestaré. Me marcharé mañana.
NEVILLE:
(incómodo)
Ruth, yo...
RUTH:
No quiero cambiarte la vida.
No quiero que sientas ninguna obligación hacia
mí sólo porque...
seamos los únicos que quedan.
NEVILLE:
(sin mirarla)
Perdona. Sí... he estado solo mucho tiempo.
(ella no dice nada)
Si te apetece hablar, será un placer...
contarte todo lo que pueda.
RUTH:
(tras un momento de vacilación)
Me gustaría que me hablaras sobre el germen.
Perdí dos hijas por su culpa.
NEVILLE:
Bueno, para empezar, mata a sus víctimas
alimentándose de sus glóbulos.
Luego, una vez han muerto, el germen, aún no sé cómo,
reactiva el cuerpo.
Y los transforma en vampiros.
(pausa)
El vampiro proporciona sangre al germen.
Y el germen proporciona al vampiro energía para conseguir
más sangre.
RUTH:
¿Y por qué somos inmunes tú y yo?
NEVILLE:
Tú no sé. Pero a mí, cuando estuve destinado en
Panamá, durante la guerra,
me mordió un murciélago vampiro y, aunque no tengo pruebas,
creo que antes había atacado a un vampiro de verdad, que
lo había infectado con el germen.
Para cuando llegó a mi organismo, el germen era... de
segunda mano, por decirlo así. Caí gravemente enfermo,
claro está, pero no me mató.
Y de ese modo mi cuerpo desarrollo inmunidad.
RUTH:
Ya veo.
NEVILLE:
Como es lógico, el problema principal de este germen es
cómo destruirlo.
He averiguado que la luz lo hace.
Y también muere cuando se atraviesa el cuerpo
del vampiro con una estaca.
Ignoro la razón. Sólo puedo especular.
RUTH:
¿Y qué es lo que crees?
NEVILLE:
Creo que el germen es lo que se llama un saprófito
facultativo,
es decir, que puede vivir con aire o sin él, pero con una
diferencia.
Dentro del cuerpo del vampiro, es decir, sin aire, coopera
con el orgde éste.
(pausa)
Pero cuando entra aire en el cuerpo del vampiro,
el germen deja de colaborar.
Se convierte en un parásito. Literalmente, devora al
vampiro.
RUTH:
Y la estaca...
NEVILLE:
Deja entrar el aire. Exacto. Lo deja entrar y mantiene la
carne abierta,
Para que el sello del cuerpo no pueda hacer su trabajo.
RUTH:
¿El sello del cuerpo?
NEVILLE:
Así lo llamó yo. Por eso no sirve de nada dispararles.
Los agujeros de bala se cierran casi instantáneamente, así
que no puede entrar el aire.
(se encoge de hombros)
Aunque no puedo demostrar nada de todo esto, claro.
RUTH:
(traga saliva)
¿Y los infectados, los que aún siguen vivos?
NEVILLE:
Creo que pasa lo mismo.
Aunque normalmente no utilizo las estacas con ellos.
La luz es igualmente eficaz...
NEVILLE:
(intrigado)
¿Qué secede?
RUTH:
N–nada. Nada.
NEVILLE:
Te acabas acostumbrando.
(pausa)
No hay más remedio.
(ella se estremece)
En la jungla no puedes andarte con miramientos,
Ruth.
Créeme, es lo único que se puede hacer.
¿Preferirías que dejara que la enfermedad los matase
y se transformaron en alto mil veces peor?
RUTH:
Pero has dicho que muchos de ellos siguen...
siguen vivos.
¿Cómo sabes que no seguirán vivos siempre?
NEVILLE:
Porque conozco el germen, sé cómo se multiplica.
Por mucho que resista el organismo, al final el germen
acaba ganando.
(pausa)
Si no los mato yo primero, antes o después morirán y
vendrán a buscarme.
No tengo elección.
(al cabo de una larga pausa, con tono de duda)
¿De verdad crees... que hago mal?
Ella no responde.
NEVILLE:
¿Ruth?
RUTH:
No soy quién para decir eso.
FUNDIDO ENCADENADO:
NEVILLE:
¡Virginia!
RUTH.
NEVILLE.
NEVILLE:
(conmocionado)
¿Virginia?
RUTH:
Soy Ruth.
RUTH:
(aterrorizada)
Ruth.
RUTH:
(nerviosa)
Nada. No... No podía dormir.
NEVILLE:
¿Por qué estás vestida?
RUTH:
Sólo... estaba mirando la calle.
NEVILLE:
¿Por qué estás vestida?
(ella no responde)
¿Ibas a marcharte?
RUTH:
No, claro que no.
RUTH:
¿Cómo iba a estar ahí fuera, con ellos?
RUTH:
¿Cómo se llamaba ella?
NEVILLE:
(intenta recomponerse)
No pasa nada. Vete a la cama.
RUTH:
Lo siento. No... no pretendía...
NEVILLE:
(al cabo de un momento)
Creí que eras... ella.
Al despertar he pensado: es ella.
NEVILLE:
Regresó, ¿sabes? La enterré, pero regresó.
Te parecías a ella, antes, junto a la puerta.
(pausa)
Intenté mantenerla a mi lado.
Lo intenté, pero ya no era la misma.
Lo único que quería era...
Se traga un sollozo.
NEVILLE:
Acabé con ella de nuevo. Pero tampoco entonces pude
arrojarlas al fuego.
Así que tuve que hacerle lo mismo que les he hecho a los
demás.
Una estaca. A mi propia esposa.
(se estremece. Susurra)
Mi propia esposa.
(pausa larga)
Fue hace casi tres años.
Y aún lo recuerdo, aún lo llevo conmigo.
¿Qué podía hacer?
(da un golpe sobre el mueble bar)
¿Qué podía hacer?
Por mucho que intente olvidar,
o... adaptarme o incluso escapar de ello...
(se pasa unos dedos temblorosos por el pelo)
Sabía lo que sientes. Lo sé.
Al principio no confiaba en ti. No. Estaba a salvo, seguro
en el minúsculo cascarón de mi existencia. Y ahora...
(traga saliva)
... en un mero segundo desaparece todo.
La rutina, la seguridad, la paz.
Todo.
RUTH:
(con voz rota)
Robert.
(pausa. Se acerca a él)
¿Por qué nos han castigado así?
NEVILLE:
No sé. No hay respuesta, ni razón.
Simplemente es así.
RUTH:
Robert...
NEVILLE:
Lo siento, Ruth.
RUTH:
¿Cómo?
NEVILLE:
Por ser tan cruel contigo.
Por no fiarme de tí.
RUTH:
Oh, Robert, es tan injusto... Tan injusto...
¿Por qué seguimos vivos? ¿Por qué no estamos todos muertos?
Sería mejor que estuviésemos muertos.
NEVILLE:
Shh... Shh... Todo se arreglará.
NEVILLE:
Se arreglará.
RUTH:
¿Cómo es posible?
NEVILLE:
Ya lo verás.
FUNDIDO:
VOZ DE NEVILLE:
(suavemente)
Ruth.
RUTH:
Buenos días.
NEVILLE:
Buenos días.
RUTH:
¿Cuánto llevas despierto?
NEVILLE:
Sólo un poco.
Quería preparar el microscopio para que...
NEVILLE:
No, no, no tengas miedo.
No encontramos nada.
NEVILLE:
(temblando)
No te haré daño, Ruth. Te lo prometo.
(la atrae hacia sí)
Ven.
Mientras ella se levanta, NEVILLE abre los postigos. RUTH
parece aterrada. La rodea con los brazos.
NEVILLE:
No pasa nada. Nada. No estás infectada.
No puedes estarlo.
NEVILLE:
No pasa nada.
Sólo es una mera comprobación.
NEVILLE:
Ya. Ahora aprieta ahí.
NEVILLE:
(con nerviosismo, mientras trabaja)
No tengas miedo.
RUTH:
¿Qué harás si estoy infectada?
NEVILLE:
(la interrumpe)
No lo estás, es imposible, créeme.
(pausa)
No...
(se interrumpe mientras coloca el portaobjetos en el
microscopio)
RUTH:
¿Y si lo estoy, Robert?
NEVILLE:
Pues te citaremos. No es...
RUTH:
(lo interrumpe)
¿cómo?
NEVILLE:
Con... una vacuna. Estaba a punto de...
RUTH:
¡No mires, Robert!
NEVILLE Y RUTH.
Ella se aparta.
NEVILLE:
(frío, despectivo)
He mirado...
RUTH.
RUTH:
(desolada)
¡Te dije que no miraras!
PLANO DOBLE.
NEVILLE:
(enfurecido por la decepción)
Me mentiste.
RUTH:
¡Sí, me enviaron a espiarte!
NEVILLE:
(furioso)
!Te enviaron!
RUTH:
¡sí, me enviaron!
¡Ya no soy la única que puede moverse durante el día!
¡Hemos creado una nueva sociedad...!
Antes de que termine, NEVILLE se abalanza sobre ella.
Desesperada, RUTH lo golpea con el arma en la cabeza.
NEVILLE cae al suelo y sus manos se deslizan lentamente
por sus piery sus tobillos antes de perder las fuerzas.
FUNDIDO:
FUNDIDO ENCADENADO:
Sigue entreabierta.
INTERRUPTOR.
EXTERIOR. CASA.
EXTERIOR. CASA.
NEVILLE.
EXTERIOR. CASA.
NEVILLE.
PUERTA.
NEVILLE.
UMBRAL.
INTERIOR. DORMITORIO.
CORTMAN.
CORTMAN:
(triunfante)
Neville.
NEVILLE Y CORTMAN.
PLANO LARGO.
NEVILLE.
VOZ DE RUTH:
(con suavidad)
¿Estás bien?
RUTH:
No hemos podido llegar antes.
NEVILLE:
(con voz tenue, mirando a los hombres)
¿Por qué no me matan?
RUTH:
No hemos venido a matarte, Robert.
RUTH:
Esta mañana no me has dejado terminar.
Diste por sentado que, como estábamos infectados,
querríamos matarte.
NEVILLE:
¿Y no es así?
RUTH:
No voy a mentirte, Robert.
La mayoría de mi gente quiere hacerlo.
Pero eres demasiado valioso.
Tu inmunidad al germen vale más para nosotros que...
INTERIOR. DORMITORIO.
RUTH:
No está lejos, Robert.
NEVILLE:
(con temor)
¿Adónde vamos?
RUTH:
A nuestro cuartel general.
NEVILLE:
(aterrado de pronto)
Pero no puedo salir de mi casa.
RUTH:
(con firmeza)
Ven con nosotros, Robert.
NEVILLE:
(con voz quejumbrosa)
Alguien tiene que enterrar a mi amigo.
RUTH:
(con delicadeza)
Ya se encargaran, Robert.
INTERIOR. SALÓN.
NEVILLE:
Mi casa...
EXTERIOR. CASA.
NEVILLE:
(con un susurro afligido)
Mi casa...
PLANO LARGO.
FUNDIDO DE CIERRE.