febrero 11, 2021
Al igual que ocurre con otros países centroamericanos, la producción de café es una parte
importante de la historia y la economía de Nicaragua. El café empezó a cultivarse a gran
escala en 1850 y en 1870, tan solo 20 años después, llegó a ser el mayor cultivo de
exportación del país, para mantener ese estatus durante los siguientes 100 años.
Actualmente, el café sigue siendo un producto de exportación clave para Nicaragua, y fue
un motor económico importante durante la inestabilidad política, tanto en el siglo XX como
en el siglo XXI. Sin embargo, a pesar de su condición de origen consolidado, y con un
sector cafetero que emplea a más de 330.000 personas, se prevé que el crecimiento
económico del país disminuirá un 5,9% en 2021, en gran parte como consecuencia de la
pandemia Covid-19.
Objetivos del ensayo
PRODUCCION Y EXPORTACION DE CAFÉ EN NICARGUA 2000-2006
Entendiendo el café nicaragüense
Aunque su posición exacta varía, el café se sitúa cada año entre los productos más
exportados de Nicaragua. El sector emplea a más de 330.000 personas, lo cual supone
alrededor del 5% de la población del país, el 15% de su mercado laboral y más de la mitad
de su mano de obra agrícola. En 2018, las exportaciones de café de Nicaragua se estimaron
en USD 433.000 millones, siendo Europa y Norteamérica sus mayores mercados.
Las cifras del Atlas Mundial en 2019 mostraron que Nicaragua fue el duodécimo
exportador de café en el mundo, por debajo de Honduras (6º) y Guatemala (10º) y por
encima de Costa Rica (15º), El Salvador (19º) y Panamá (37º). A lo largo de los últimos
años, la producción de café nicaragüense ha crecido de forma constante, registrando un
crecimiento del 3,4% en el año de producción 2018/19 con 2,9 millones de sacos de 60 kg.
William Ortiz es el director de país en Nicaragua para Caravela Coffee. Él dice que la finca
cafetera nicaragüense media es de unas 5 hectáreas. Afirma que, si bien la mala
infraestructura ha dificultado históricamente la vida de los productores, las cosas están
cambiando y se vislumbran mejoras.
“Cuando llegamos, los productores tenían muy pocas formas de vender sus cafés”, dice.
“Las estaciones de lavado y secado y los beneficios eran limitados, y los productores tenían
poco acceso a la educación [para aprender más sobre su café]”.
“Sin embargo, desde que estamos aquí, estamos orgullosos de haber formado parte del
crecimiento de una comunidad cafetera nicaragüense más sensible a la calidad”.
Históricamente, Nicaragua también se ha enfrentado a una serie de retos políticos y
económicos gracias a años de agitación política y social, cuyos efectos se han trasladado a
la producción de café. Las objeciones al gobierno de la familia dictatorial Somoza
provocaron décadas de disturbios en los años 70 y 80, mientras que, más recientemente, las
manifestaciones y la desobediencia civil han provocado trastornos económicos.
Silvio Sánchez es el propietario de la Finca Santa Teresa de Mogotón en La Unión, Nueva
Segovia. Él me cuenta que, estructuralmente, estas dificultades han supuesto una cosa: “[los
productores nicaragüenses han] producido sus cafés de forma sencilla, y los han vendido
localmente a un precio muy bajo y sin tener en cuenta la calidad”.
Calidad, perfiles de sabor, variedades y procesamiento
Generalmente, los cafés de Nicaragua se suelen asociar con una acidez brillante y cítrica,
un cuerpo ligero y sabores florales, a chocolate o frutas cítricas. Sin embargo, los perfiles
de sabor varían según la región y su microclima en particular.
Por ejemplo, William dice que los cafés cultivados en Jinotega suelen tener una acidez
suave, sabores florales y notas de frutas amarillas, mientras que en Nueva Segovia, el perfil
de taza podría ser completamente diferente.
Sin embargo, Silvio dice que sus cafés en la Finca Santa Teresa son diferentes a los sabores
que los consumidores suelen esperar de los cafés nicaragüenses. “Mis cafés, en particular,
son muy diferentes al perfil de sabor normal para Nicaragua… son muy delicados y
florales, pero [esto se debe] a que estamos muy centrados en la nutrición y el procesamiento
de nuestros cafés”.
Nicaragua también ha mejorado su reputación en cuanto a la calidad del café en los últimos
años. Desde que la competencia Taza de Excelencia llegó al país en 2002, la calidad se ha
convertido en un objetivo más importante para los compradores internacionales de café, y
muchos se interesan más por Nicaragua como origen.
Al igual que en la mayoría de los países productores, mayores altitudes se han asociado con
el aumento de la calidad del café nicaragüense, pero William afirma que también existe un
enorme potencial en menores altitudes.
“Aunque las fincas de menor altitud tienen mayor riesgo de enfermedades y problemas de
secado, si se controlan adecuadamente, hay mucho potencial para aumentar la calidad en
las regiones de menor altitud, como Jinotega y Matagalpa, algo en lo cual Caravela ha
estado invirtiendo mucho”, dice.
Las variedades más populares en Nicaragua son similares a las que se encuentran en otros
países de América Central, entre ellas Marogogipe, Pacamara, Bourbon, Catuai, Geisha y
Pacas. La mayoría de estas variedades pueden prosperar en los variados microclimas
presentes en el país, lo cual significa que los posibles compradores tienen mucho para
elegir.
Aunque los cafés lavados son populares en Nicaragua, Silvio dice que las cosas están
cambiando. Él y otros productores han estado experimentando con otros métodos de
procesamiento y fermentación.
“Me he centrado mucho en los cafés procesados naturales, ya que me han dado buenos
resultados y un perfil de café único y dulce”, me dice.
Regiones productoras y comercio en Nicaragua
A pesar de ser el duodécimo productor de café del mundo, la producción nicaragüense se
concentra en una área del norte del país formada por solo cinco regiones: Estelí, Jinotega,
Madriz, Matagalpa y Nueva Segovia.
Como se mencionó anteriormente, cada uno de ellos es único en términos de perfil de taza,
ya que los diferentes microclimas de cada región influyen en la producción de una manera
completamente diferente. Esto significa que, a pesar de ser ambos de Nicaragua, los cafés
de Madriz y Nueva Segovia, generalmente tendrán perfiles de sabor distintos.
Productores como Silvio, en Nueva Segovia, disfrutan de un microclima muy adecuado
para la producción de café, y de altitudes superiores a los 1.500 m.s.n.m. “Gracias a esto,
no nos afectan demasiado los patrones climáticos y el calor como suelen hacerlo las
altitudes más bajas”, explica Silvio.
En las regiones de menor altitud (como Jinotega) los cafés son mucho más susceptibles a
las enfermedades, y los perfiles de sabor no suelen ser tan complejos. Sin embargo,
William afirma que las fincas de estas zonas pueden seguir produciendo cafés de mayor
calidad si se controlan con la debida atención a los detalles.
Y añade: “También está la mentalidad de [favorecer la] calidad por sobre cantidad en las
regiones de gran altitud, mientras que existe la mentalidad de cantidad por sobre calidad en
las regiones de baja altitud en toda Nicaragua”.
William también dice que el comercio del café en Nicaragua ha tenido un impacto en la
forma en que el país ve la calidad y la diferenciación del café actualmente.
Él dice que, más allá de los productores, la influencia de otros actores de la cadena de
suministro en Nicaragua ha dificultado que el país sea reconocido por su calidad.
“Esto se debe a que los beneficios húmedos y secos toman cafés de alta calidad y los
arruinan debido a las malas prácticas de control de calidad y por no prestar suficiente
atención a estos cafés”, dice.
Por último, él añade que muchos productores nicaragüenses no tienen espacio ni dinero
para camas de secado o secadoras mecánicas, lo cual significa que muchos tienen que
vender sus cafés “húmedos” a los beneficios secos. Si estos beneficios tienen malas
prácticas de control de calidad, el precio de venta final para el productor puede verse
afectado.
Sostenibilidad y calidad
Al igual que en la mayoría de los países productores, la sostenibilidad social y
medioambiental se ha convertido en una gran prioridad para el sector cafetero nicaragüense
en los últimos años. En consecuencia, los actores de la cadena de suministro, como
Caravela, han anunciado una serie de iniciativas para apoyar a los productores a ser más
sostenibles económicamente y proteger el medio ambiente local.
William dice que a medida que el café nicaragüense ha ido aumentando su calidad, cada
vez más productores han visto mejorar su estabilidad financiera. Él dice que las sólidas
relaciones que Caravela tiene con los productores de Nicaragua no son exclusivas; esto,
añade, les permite establecer relaciones con otros compradores para, en última instancia,
mejorar y escalar la sostenibilidad de su producción.
Al igual que en El Salvador, William me cuenta que Caravela también ha puesto en marcha
su programa PECA (“Programa de Educación Para Productores”). En resumen, este
programa educa a los productores para que mejoren la calidad, pero también les ayuda a ser
más sostenibles desde el punto de vista medioambiental, limitando la contaminación y los
residuos locales.
Tanto Silvio como William creen que la rica variedad de regiones de cultivo y microclimas
de Nicaragua puede ayudar al país a mejorar constantemente la calidad de su café en los
próximos años. Sin embargo, está claro que los productores deben apreciar el entorno en las
fincas y entender que es una parte fundamental de la mejora continua.
En conjunto, Nicaragua sigue teniendo un enorme potencial sin explotar para la producción
de café de alta calidad. A pesar de su problemática historia económica y política reciente,
los microclimas favorables para la producción de café y la creciente atención a la calidad
indican que el origen seguirá creciendo.