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Juegos de lenguaje y actos de habla

El documento explora el concepto de juegos de lenguaje de Wittgenstein, que destaca la diversidad de usos del lenguaje y su relación con reglas y formas de vida. También se analiza la teoría de actos de habla de Austin, que distingue entre actos locucionarios, ilocucionarios y perlocucionarios, enfatizando la importancia de las reglas en la comunicación. Finalmente, se presenta la teoría de Hare sobre el lenguaje moral, que establece principios de universalidad y prescriptividad en la argumentación ética, así como críticas a su enfoque.
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Juegos de lenguaje y actos de habla

El documento explora el concepto de juegos de lenguaje de Wittgenstein, que destaca la diversidad de usos del lenguaje y su relación con reglas y formas de vida. También se analiza la teoría de actos de habla de Austin, que distingue entre actos locucionarios, ilocucionarios y perlocucionarios, enfatizando la importancia de las reglas en la comunicación. Finalmente, se presenta la teoría de Hare sobre el lenguaje moral, que establece principios de universalidad y prescriptividad en la argumentación ética, así como críticas a su enfoque.
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3.1.1. EL CONCEPTO DE JUEGO DE LENGUAJE DE WITTGESTIN.

El lenguaje sirve para la representación del mundo. Las palabras del lenguaje
nombran objetos, las proposiciones son combinaciones de tales nombres. A
esto, Wittgestin contrapone su concepción de los juegos de lenguaje; sin
embargo, el concepto de juego de lenguaje no es discutido sistemáticamente ni
definido exactamente.
Según Wittgestin hay una prodigiosa diversidad de juegos de lenguaje, entre
los diferentes juegos de lenguaje existe un parecido de familia. Los discursos
morales, como los jurídicos son juegos de lenguaje de un tipo propio.
Los juegos de lenguaje son actividades guiadas por reglas, lo que significa que
en los mismos todo este determinado, las reglas son de tipos diferentes. Las
reglas que constituye los juegos de lenguaje van desde las reglas técnicas
hasta reglas sintácticas.
Para la existencia de una regla es necesario que varias personas la sigan en
diversos momentos, existe una relación estrecha entre falta y regla; la reacción
ante una falta por parte de los participantes en el juego de lenguaje es un
importante signo sobre la existencia de una regla.
El concepto de forma de vida está relacionado con el concepto de juego de
lenguaje, Wittgestin lo entiende como la praxis vital común y se caracteriza por
determinadas reglas y convicciones fundamentales que formar una
representación del mundo, se puede considerar como algo que está más allá
de lo justificado y de lo injustificado; por lo tanto, las representaciones del
mundo y formas de vida no son ni correctas ni falsas.
Este esquema de concepto de juego de lenguaje, así como los conceptos
unidos al mismo de regla y forma de vida hacen resaltar cuatro puntos para una
teoría del discurso practico racional:
 El uso descriptivo y explicativo del lenguaje es solo uno entre muchos
posibles, no puede ser considerado como el uso autentico del lenguaje.
No existe por ello ningún motivo para reducir el lenguaje normativo al
descriptivo
 La lógica de los juegos del lenguaje solo puede ser comprendida
mediante la consideración del comportamiento no verbal
 Los juegos del lenguaje, los discursos morales y jurídicos son
actividades guiadas por reglas
 Las representaciones del mundo y formas de vida no son
fundamentables ni criticables
3.1.2. LA TEORÍA DE LOS ACTOS DE HABLA DE AUSTIN
Para Austin la tarea esencial del lenguaje consiste en la descripción del mundo,
a esta idea se le llama falacia descriptiva, opina que para el análisis de
determinados usos del lenguaje es necesario un sistema conceptual, con esto
se consigue un grado considerablemente mayor de determinación y concreción
frente a la de los juegos de lenguaje. El concepto fundamental de la teoría es el
concepto de acto de habla que son acciones que se realizan diciendo algo.
Según Austin dentro de cada acto de habla se puede diferenciar siempre
 El acto locucionario; consiste en la expresión de un enunciado con un
significado determinado, se puede dividir en acto fonético (es la expresión
de determinados sonidos), fático (expresión de palabras según una
determinada gramática) y rético (el uso de palabras para enunciar algo
determinado)
 El ilocucionario
 Perlocucionario

Lo auténtico en esta teoría es el concepto de acto ilocucionario que es lo que


se hace diciendo algo y esto se debe diferenciar de lo que se hace por decir
algo.
El centro de la teoría de Austin es el acto del habla como acto ilocucionario, es
decir como acción convencional. Que los actos de habla sean acciones
convencionales significa que los mismos no serían posible sin las reglas que
les sirven de base. Así el concepto de habla remite al concepto de reglas,
Austin esboza una clasificación de los posibles defectos de los actos de habla.
En esta teoría de los infortunios se representa la manera en que los actos de
habla, en cuanto acciones, pueden tener éxito o fracasar.
Un acto puede ser defectuoso no sólo porque lo que se dice sea falso o
incorrecto, sino que también puede ser desafortunado. Por esto Austin
diferencia dos dimensiones de crítica, la dimensión relativa al acto ilocucionario
de tener éxito o fracasar y la dimensión relativa al significado locucionario de
verdad o falsedad.
Austin señala que actos de habla como condenas, advertencias y consejos
pueden ser examinados en consideración a los hechos y por otro lado para el
enjuiciamiento de proposiciones descriptivas son necesarias numerosas
consideraciones además de la de los hechos.
La teoría de Austin del acto de habla es importante para la investigación por
tres razones
 Porque contiene una precisión de lo que significa que hablar un lenguaje es
una actividad guiada por reglas
 Porque deja claro que el uso del lenguaje normativo no se diferencia en
algunos puntos importantes del descriptivo.
 Porque ofrece un sistema de conceptos fundamentales cuya utilidad
quedará clara en el curso ulterior de estas investigaciones.

LA TEORÍA DE HARE O METAETICA


Según la cual la ética es el estudio lógico del lenguaje de la moral.
Es necesario llevar a cabo una plena comprensión de los conceptos morales, si
no usar esta comprensión para dar cuenta del razonamiento moral, mostrando
que los argumentos morales proceden como lo hace, porque el carácter lógico
de los conceptos es lo que es.
La teoría de Hare sobre el lenguaje de la moral
Consta de 2 partes: el análisis de los imperativos y el análisis de los términos
valorativos. La unión entre ambas partes consiste en la tesis de que los juicios
morales implican imperativos. A esto se les conoce como la tesis del
prescriptivismo.
Hare introduce en su investigación de los imperativos la famosa diferenciación
entre frástico y eustico, a los enunciados cierra la puerta y tu estas cerrando la
puerta. Según este análisis, las órdenes y las aserciones tienen el mismo
frástico, se diferencian solo en su neustico. Esta diferencia constituye el núcleo
del argumento de hare contra la deducibilidad de todo imperativos a partir de
proposiciones puramente descriptivas.
Así pues, la tesis del prescriptivismo conduce a la tesis de que no puede haber
una deducción lógica de juicios morales a partir de afirmaciones sobre hechos.
En este análisis de los términos valorativos se ocupa Hare fundamentalmente,
de las expresiones bueno y debido. Lo que en el campo de los imperativos es
la diferenciación entre frástico y neústico, lo es aquí la diferenciación entre el
significado de valorativo o prescriptivo y descriptivo.
El significado valorativo de la palabra “bueno” consiste en que se usa para
recomendar algo. El significado descriptivo consiste en las propiedades y
relaciones en base a las cuales algo es designado como bueno.
La modificación de la teoría de Hard consiste en que el significado valorativo no
se agota en la función ilusionaría, sino que también es parte del significado
locucionario. El significado de locucionario incluye una caracterización general
de lo que se dice, por ejemplo, como proposición, imperativo o pregunta.
En el caso de juicios de valor y de deber se hablará más bien de un trópico
prescriptivo o valorativo que de un trópico imperativo. Él llama
recomendaciones potenciales a las expresiones que contienen una palabra
como bueno, de ahí la elección de la palabra “recomendable” como expresión
de trópico.
La teoría de Hare de la argumentación moral
El resultado más importante de este análisis es la diferenciación entre el
significado descriptivo y valorativo -prescriptivo a esta diferenciación
corresponden las 2 reglas fundamentales de la argumentación moral, EL
PRINCIPIO DE UNIVERSALIDAD Y EL PRINCIPIO DE PRESCRIPTIVIDAD.
La existencia de estas reglas de la argumentación practica justifica el hablar de
la racionalidad del discurso moral.
-Principio de universalidad
El hecho de que una proposición como “a es rojo “obliga a decir igualmente de
cualquier objeto que se parezca a “a” en todos los aspectos relevantes, que es
rojo.
Cuando designamos a “a “como bueno, lo hacemos porque “a “tiene
determinadas propiedades no morales. El PU obliga ahora al hablante a
designar igualmente como “bueno” a cualquier objeto que posea estas
propiedades.
La relación entre el concepto de la razón y el de la regla se expresa claramente
en la siguiente manifestación: Cuando hacemos un juicio moral sobre algo, lo
hacemos porque posee ciertas propiedades no-morales. Así ambas
perspectivas sostienen que los juicios morales sobre cosas potenciales se
hacen por razones, y la noción de razón, como siempre lleva consigo la noción
de una regla que afirma que algo es una razón para alguna otra cosa.
Cuando hacemos un juicio moral sobre algo, lo hacemos por que posee ciertas
por ciertas propiedades no morales. Así ambas teorías sostienen que los juicios
morales sobre cosas potenciales se hacen por razones; y la noción de razón,
como siempre lleva consigo la noción de una regla que afirma que algo es una
razón para alguna otra cosa.
3.2.2.2. Una de estas condiciones más fuertes surge, según Hare, de la
conexión del PU con el principio de prescriptividad
Hare aclara esto en un ejemplo simple, A le debe a B dinero, y B le debe dinero
a C. La ley prescribe que los acreedores pueden llevar a sus deudores a la
cárcel para el cobro de sus deudas. B se pregunta si debe llevar a A a la cárcel.
A él le gustaría pero quiere saber si esta moralmente justificado u obligado a
ello, para él se trata de un juicio moral.
Para Hare es suficiente con que el que injuicia se coloque hipotéticamente en
la situación del afectado, y se pregunte si en esta situación puede aceptar las
consecuencias de la regla moral en cuestión.
Lo específico del argumento de Hare es que con su ayuda debe ser posible,
solo en base a la lógica del lenguaje normativo, a partir del conocimiento del
hechos, de los deseos y de las inclinaciones de los afectados y de la
representación de la situación de otros, al enjuiciamiento de la corrección o
incorrección de un juicio moral.
Lo esencial de la argumentación moral consiste, no en la deducción de juicios
singulares a partir de cualquier principio, sino en la prueba de la aceptabilidad
de sus consecuencias lógicas.
Contra el procedimiento de Hare se pueden plantear serias objeciones, la mas
importante hace depender de los deseos e inclinaciones del que juzga la
cuestión de si un determinado juicio moral es aceptable en un caso real o
imaginario.
Alf Ross en su critica, resalta que según los criterios propuestos por Hare, sería
moralmente inadmisible proceder contra un deudor moroso mediante la
ejecución forzosa, ya que ni al acreedor, le gusta que se proceda judicialmente
contra él. Según los criterios de Hare no se puede exigir a nadie una limitación
de sus deseos e intereses. Sin embargo Hare encuentra otra variante, en el
caso que un juez debe juzgar a un delincuente, tiene que considerar los
intereses y los deseos de todos aquellos a quienes afecta de alguna manera su
decisión. Con esto se plantea el problema de: cómo hemos considerado todos
los intereses, combinamos la consideración de todos ellos en una respuesta
simple para nuestro problema moral.
El argumento de Hare no puede resolver este problema de la combinación de
los intereses de michos, tampoco lo pretende. Solo exige que todos tienen
derecho a una igual consideración, ya que cree que la conexión de su
procedimiento con una ética utilitarista puede ayudar.
Con esto el uso de argumento de Hare presupone criterios normativos para el
equilibrio de intereses. El que juzga y se coloca en la situación de todos los
afectados, se debe preguntar, que limitación de intereses puede él aceptar
como racional o moralmente justificada. Con esto se pierde una ventaja
decisiva del procedimiento de Hare, que no funciona sin premisas normativas,
no pueden ser fundamentadas.
El que el uso de criterio de Hare presuponga premisas normativas no hace que
carezca de valor. Se puede justificar cualquier juicio moral si se presupone que
el hablante esta dispuesto a considerar moralmente estas limitaciones, también
si le afectan a el. Hare intenta salvar las dificultades mediante dos tipos de
argumento moral. El primero esta caracterizado porque los hablantes persiguen
sus intereses, por ello están obligados a tener en cuenta los intereses del
prójimo en la misma medida que los propios. El segundo tipo se refiere a los
ideales como algo muy bueno. El argumento de Hare es adecuado para lograr
un equilibrio entre intereses pero no para lograrlo entre intereses e ideales.
La estricta separación de Hare entre los argumentos que se refieren a intereses
y los que se apoyan en ideales no carece de problemas. A tales criterios se los
podría llamar ideales.
Las debilidades de la diferenciación entre intereses e ideales no hacen que
ésta sea inútil, el argumento de Hare presupone premisas normativas a
propósito de la cuestión de que se tiene que entender por intereses y
necesidades. El argumento no es todavía suficiente para la justificación de
proposiciones normativas “ya que poder aceptar” significa “poder aceptar como
moralmente justificado”, y eso supone premisas normativas que también habría
que justificar.
3.2.2.3. Hasta ahora no se ha planteado la cuestión de en qué sentido se
puede decir que Hare ha fundamentado el PU y el PP
Estos principios se trata sobre el significado de las expresiones morales. Ya no
se toma parte en el discurso moral, se ha dejado de hablar el lenguaje de la
moral y está excluido, ya que no se puede dar una fundamentación moral de
porque se debe hacer esto. Por tanto el PU y el PP solo pueden calificarse de
fundamentados.
3.2.3. Sobre la crítica de la teoría de Hare de la argumentación moral
Se plantean dos objeciones para la fundamentación del procedimiento de Hare,
es necesario junto al PU y al PP, como principios basados en la lógica del
lenguaje de la moral, un principio normativo, como el de igualdad de derechos.
Este defecto no es demasiado importante ya que un principio como este puede
ser fundamentado. Más importante son las objeciones contra la utilidad de este
procedimiento.
La separación estricta entre los argumentos que se refieren a intereses e
ideales es una problemática. También debe ser puesta en duda la tesis de la
imposibilidad de justificación de ideales y formas de vida.
Pese a las criticas Hare contiene aportes para una teoría del discurso practico
racional:
1. Mantener la modificación de Hare de la concepción de Austin del acto
de habla valorativo o prescriptivo.
2. La concepción de Hare de la universalidad de los juicios morales es de
importancia fundamental, quien expresa un juicio moral presupone una
regla.
3. La concepción de Hare de la comprobación de los juicios morales, quien
expresa un juicio moral debe estar dispuesto a aceptar cualquier
limitación de intereses
4. La concepción del discurso moral como una actividad racional con los
mismos derechos que de las ciencias empíricas.
3.3. LA TEORÍADE TOULMIN
Toulmin se dirige contra la concepción de que la argumentación moral es una
cuestión a explicar psicológicamente. Parte de la relación de una razón G con
una proposición normativa N. nos dice que junto a reglas de inferencia lógicas y
científicas, existen reglas de inferencia que son “específicas para los
argumentos éticos” Estas reglas de inferencia permiten el paso de razones
fácticas a una conclusión normativa llamadas “conclusiones valorativas”.
La función de la ética:
Para encontrar tales reglas de inferencia o dicho de otra manera, criterios para
las buenas razones, se tiene al lenguaje como herramienta para diversos fines.
Mediante una investigación de la función que el lenguaje moral desarrolla en
los contextos sociales, se puede encontrar cuál es el criterio del uso adecuado
del lenguaje de la moral. Toulmin compara la función de las explicaciones
científicas con la de los enunciados de la ética. Lo importante es que también
en la ética existe una diferencia entre informaciones y expresiones directas,
espontáneas, de sentimientos y juicios morales completamente desarrollados.
Sin embargo, existe una diferencia importante: las explicaciones científicas no
cambian las experiencias que explican, por el contrario, la argumentación moral
consiste en que los sentimientos morales manifestados espontáneamente
resultan modificados.
La función de la ética es “correlacionar nuestros sentimientos y conducta de tal
manera que el cumplimiento de los fines y deseos de cada uno resulten entre sí
tan compatibles como sea posible. La meta más elevada de la ética es, evitar el
sufrimiento evitable.
El análisis de Toulmin de la argumentación moral:
A partir de esta función, Toulmin indica criterios para determinar qué es una
buena razón en favor de una proposición normativa, y qué no lo es. Para ello
diferencia dos formas y dos niveles de argumentación moral.
La primera forma se da cuando una acción se justifica porque una regla moral
vigente en la sociedad del hablante la ordena. La segunda aparece cuando
para la fundamentación de una acción se aduce que ella causa menos daño
que la alternativa discutida. En la primera forma se justifica mediante la
indicación de una regla, en la segunda mediante una consecuencia.
De estas dos formas se deben diferenciar los dos niveles de la argumentación
moral. En el primer nivel se trata de la justificación de acciones individuales, en
el segundo, de la justificación de reglas morales.
La teoría general de la argumentación de Toulmin:
Una proposición moral es verdadera si se pueden aducir buenas razones para
la misma. La posibilidad de diferenciación entre argumentos validos o inválidos
no presupone la capacidad de verdad de las proposiciones normativas, sino
que la capacidad de verdad de estas proposiciones presupone la posibilidad de
esta diferenciación.
Toulmin entiende por “lógica” a la teoría de la justificación de aserciones y del
enjuiciamiento de argumentos, pues tiene más similitud con la Jurisprudencia,
la lógica determina las reglas según las cuales se fundamentan y rebaten
aserciones.
Para restablecer la relación entre la lógica y argumentación práctica es
necesaria una reforma porque la lógica tradicional no es suficiente para juzgar
la fuerza y las debilidades de los argumentos no analíticos.
Problemas de la teoría de Toulmin:
- Uno muy discutido es la concepción de Toulmin de la existencia de
reglas valorativas de inferencia, Hare nos dice que solo se podría
denominar reglas de inferencia a las reglas de la lógica. Pero las reglas
valorativas de inferencia de Toulmin no son reglas lógicas. Los principios
morales considerados como reglas valorativas de inferencia son algo
diferente de las reglas lógicas. Tienen un contenido normativo y deben
ser fundamentados de un modo específico.
- Dentro de la teoría de Toulmin también existe el problema en cuanto a
su justificación. Este autor señala haber encontrado sus reglas, al igual
que la diferenciación entre los diferentes niveles y formas de
argumentación moral, en la descripción del discurso moral. El
procedimiento elegido por Toulmin para la fundamentación de las reglas
de la argumentación moral puede ser designado como empírico-
definitorio. Esta unión de descripción y definición es problemática. ¿Por
qué se ha de poder designar como moral o ético solo al juego de
lenguaje descrito por Toulmin? Según su uso ordinario, las expresiones
“moral” y “ético” pueden ciertamente emplearse también para la
designación de otras reglas de argumentación. Podemos entonces
señalar que Toulmin ha propuesto solo una de las varias definiciones
posibles de la argumentación moral. Al igual que esta última, también
hay otro punto débil en su teoría que consiste en la vaguedad de su
regla fundamental. A pesar de todo no podemos negar las aportaciones
hechas por este autor, para una teoría del discurso práctico racional.
Precisiones Terminológicas
La expresión "forma de argumento" designa la estructura de la proposición
afirmada por un habitante y de las proposiciones aducidas para el apoyo de
esta proposición. Por estructura se entiende a la forma y carácter de estas
proposiciones. La expresión "estructura de argumento" designa las relaciones
lógicas entre varios argumentos de un hablante. La relación más importante es
la conexión habiendo en esta dos tipos: en una de hablar de argumentos de
diferentes niveles porque la proposición que se usa en un argumento es usado
para fundamentar otro, y el otro tipo es la de argumentos del mismo nivel ya
que los argumentos sirven para fundamentar la misma proposición.
LA TEORÍA DE BAIER
Esta teoría es muy importante porque contiene un análisis de estructura de la
argumentación moral muy desarrollado al igual que el concepto de
generalizabilidad.
Baier concibe como deliberación a la actividad de determinar las mejores
razones. Está deliberación presenta dos niveles: en el primero se consideran
los hechos y se pregunta por su relevancia y en el segundo se sopesan las
razones obtenidas en el primer nivel. Dentro de este primer nivel Baier
considera que las reglas usadas, o en todo caso por regla general se pueden
aducir tanto razones en contra cómo a favor de determinadas acciones. Esto es
contrario a lo que Toulmin plantea en su teoría, al igual que el hecho de que
para Baier las reglas no solo tienen la función de posibilitar el paso de las
proposiciones normativas sino también de identificar los hechos relevantes.
Dentro del segundo nivel aparecen las llamadas reglas de prioridad, que no son
mas que las razones consideradas del nivel más alto dentro de un determinado
tipo de razones.
Para Baier el punto de vista moral se define mediante una serie de reglas,
criterios o condiciones, con los que deben corresponderse los juicios morales
para que puedan ser aceptados, y así estos últimos sean considerados
verdaderos. Por tanto en este punto de vista Baier diferencia a las condiciones
formales de las materiales. La primera de las condiciones formales consiste en
la exigencia de dirigir el actuar mediante reglas y no mediante los fines
determinados por el propio interés. Además según la segunda condición
formal , deben regir para todos, deduciendose por tanto que tales reglas deben
ser abiertas y enseñables en forma general, está enseñabilidad general puede
ser considerada como una variante especial de la idea de generalizabilidad.
Resultando tres criterios para el enjuiciamiento de las reglas morales: estás no
pueden ser autofrustrantes, estás no pueden ser autodestructivas, y por último
que en relación con las reglas mencionadas hasta ahora, ni tendría sentido una
enseñanza general, aunque está sería sin embargo posible. En cuanto a las
condiciones materiales desde el punto de vista moral Baier discute tres
criterios: el primero se cumple cuando el seguimiento de una regla contribuye
directamente al bien común de todos, en el segundo el comportamiento sobre
el que se discute debe ser aceptable por los afectados, osea el criterio de la
reversabilidad, por ultimo considera que una acción está prohibida si su
realización general tiene consecuencias negativas.
En son de crítica a esta teoría se puede sostener que para fundamentar el
punto de vista moral se presupone el punto de vista de cualquier persona,
cconvirtiéndose así la fundamentación en circular. Se cuestiona a la ves si las
condiciones son criterios suficientes para la comprobación de los juicios
morales. A la condición de enseñabilidad general y a los criterios relativos a
ésta van unidas una serie de reglas morales que son muy dudosas. La
condición de reversibilidad está expuesta a los argumentos ya planteados
frente a la teoría de Hare. Presentando así estás condiciones una serie de
problemas sin resolver. Aún así no se puede negar las aportaciones e
importancia de esta teoría a la presente investigación. Cómo por ejemplo la
diferenciación entre reglas sobre razones y reglas que establecen una jerarquía
entre las las primeras, al igual que este análisis del punto de vista moral revela
aspectos del concepto de generalizabilidad, concepto central de una teoría de
discurso práctico racional.
Algunos de los resultados a los que se llegó de lo anteriormente discutido son:
La función del lenguaje moral no se reduce a la descripción de objetos,
propiedades o relaciones empíricas o no empíricas.
El discurso moral es una actividad guiada por reglas de tipo propio, en la que
se trata del equilibrio racional de intereses.
De las reglas de la argumentación práctica se deben diferenciar las distintas
formas de argumentos.
Las proposiciones normativas son universalizables.
Teoría de Habermas
Habermas afirma en su teoría que las expresiones normativas, cómo mandatos
y valoraciones pueden ser fundamentados de manera idéntica a las
proposiciones empíricas. Intenta demostrar que las teorías clásicas no
consiguen resolver los problemas conectados con el concepto de verdad, ya
superados por su teoría.

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