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Redefiniendo la Relación Humano-Técnica

Simondon declara la necesidad de una nueva filosofía de la técnica que reconozca lo humano en los objetos técnicos. Actualmente, la cultura genera resentimiento hacia la técnica debido a un desconocimiento de la realidad humana presente en máquinas y sistemas técnicos. Para cumplir plenamente su rol, la cultura debe incorporar el conocimiento de los seres técnicos. La mayor causa de alienación reside en no comprender la naturaleza de la máquina.

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Redefiniendo la Relación Humano-Técnica

Simondon declara la necesidad de una nueva filosofía de la técnica que reconozca lo humano en los objetos técnicos. Actualmente, la cultura genera resentimiento hacia la técnica debido a un desconocimiento de la realidad humana presente en máquinas y sistemas técnicos. Para cumplir plenamente su rol, la cultura debe incorporar el conocimiento de los seres técnicos. La mayor causa de alienación reside en no comprender la naturaleza de la máquina.

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Una declaración de guerra

Simondon inicia con una declaración de guerra: Este estudio está animado por
la intención de suscitar una toma de conciencia del sentido de los modos de
existencia de los objetos técnicos.

Se ha creado un prejuicio inútil respecto de la técnica que nos impide ver su


lugar en la existencia humana. La oposición entre cultura y técnica, entre el
hombre y la máquina, es falsa y sin fundamentos; sólo recubre ignorancia o
resentimiento.

La cultura ha generado resentimiento hacia la técnica gracias a un


"humanismo fácil" que desconoce la realidad humana en los objetos y
sistemas técnicos, y muy en especial en las máquinas.

La necesidad de una cultura técnica

La cultura ignora en la realidad técnica una realidad humana y que para


cumplir su rol completo, la cultura debe incorporar los seres técnicos bajo la
forma de conocimiento y de sentido de los valores. El pensamiento filosófico
tiene el deber análogo al que cumplió en la abolición de la esclavitud y la
afirmación del valor de la persona humana.

La cultura se comporta con el objeto técnico como el hombre con el extranjero


cuando se deja llevar por la xenofobia. Este extranjero todavía es humano, y la
cultura es lo que permite descubrir al extranjero como humano. Del mismo
modo, la máquina es el extranjero; es el extranjero en el cual está encerrado lo
humano, desconocido, materializado, vuelto servil, pero mientras sigue
siendo, sin embargo, lo humano.
La alienación en Simondon

La mayor causa de alienación reside en este desconocimiento de la máquina,


que no es una alienación causada por la máquina, sino por el no-conocimiento
de su naturaleza y de su esencia.

La originalidad de Simondon está en filosofar a partir de un motor de


combustión, una grilla electrónica o un molino de viento, no a partir de la
técnica.

La técnica o la tecnología no existen; lo que existen son elementos, individuos


y conjuntos técnicos. Aquí reside la alienación de la filosofía de la técnica
respecto de su objeto.

Simondon y Mitcham

El punto clave de la postura de Simondon se halla en la clasificación de


Mitcham. Si la corriente ingenieril piensa la técnica como modelo de
comprensión de lo humano, y la humanística recorre el camino contrario,
Simondon sostiene que lo técnico es inmediatamente humano; no es un punto
de partida ni de llegada, sino el centro mismo.

El problema consiste en que ambas corrientes suelen derivar en la tecnofilia y


la tecnofobia, respectivamente, que son dos formas de no reconocer lo
humano en lo técnico.

Dos actitudes contradictorias en la cultura

La cultura conlleva dos actitudes contradictorias con respecto a los objetos


técnicos: por una parte, los trata como puros ensamblajes de materia,
desprovistos de verdadera significación, y que presentan solamente una
utilidad.

Por otra parte, supone que esos objetos son también robot y que están
animados por intenciones hostiles para con el hombre, o que representan para
él un peligro permanente de agresión, de insurrección.
El automatismo

Esta contradicción inherente a la cultura proviene de la ambigüedad relativa al


automatismo. Se presenta el grado de perfección de una máquina como
proporcional al grado de automatismo.

El automatismo es un grado bastante bajo de perfección técnica. Para convertir


a una máquina en automática, es preciso sacrificar muchas posibilidades de
funcionamiento y usos posibles.

El verdadero perfeccionamiento de las máquinas, que eleva el grado de


tecnicidad, corresponde al hecho de que el funcionamiento de una máquina
preserve un cierto margen de indeterminación.

El protagonista en la toma de conciencia

Esta toma de conciencia de la realidad técnica puede difícilmente ser realizada


por aquel que está ligado a una única máquina por el trabajo.

El hecho de manejar una empresa utilizando máquinas, o la relación de


propiedad, tampoco es útil para esta toma de conciencia.

El conocimiento científico, que ve en el objeto técnico la aplicación


práctica de una ley teórica, no está tampoco al nivel del dominio técnico.

Esta toma de conciencia parecería más bien poder ser una tarea para el
ingeniero en organización, que sería como el sociólogo y el psicólogo de
las máquinas.
La individuación en Simondon

Para comprender el modo de existencia de los objetos técnicos, es necesario


mencionar su tesis principal: La individuación a la luz de las nociones de
forma e información.

La individuación es un problema clásico en la filosofía. Simondon rechaza la


concepción sustancialista, como el punto de vista del hilemorfismo.

En este sentido, Simondon es un genealogista: del individuo en su tesis


principal, del objeto técnico en la secundaria.

Un individuo no es una entidad sino un proceso continuo; nunca está


completamente constituido, por ende, el devenir es una de las dimensiones del
ser: “No hay principio, sino proceso de individuación”.

El proceso de concretización

La individuación de los objetos técnicos se llama “concretización”


en el cual el objeto técnico se vuelve más “concreto”, logrando mayor
coherencia interna y apertura con su medio.

Este proceso va desde el objeto técnico abstracto hacia el objeto técnico


concreto.
Objeto técnico abstracto

El objeto técnico abstracto constituye un sistema cerrado, aislado, donde


el medio externo impide el desarrollo de su naturaleza.

Necesita del hombre para mantener su existencia, y cada parte de él dispone


de independencia funcional y estructural.

Estos objetos son artificiales y necesitan de un medio artificial para existir.


Sirven para ciertas aplicaciones, y no son más que la materialización de
determinados principios o sistemas intelectuales. Son utensilios o aparatos.

Objeto técnico concreto

Al evolucionar, el artefacto adquiere mayor coherencia interna y amplía


su relación con el medio natural, así el objeto técnico se concretiza.

Al concretizarse, va dejando atrás su carácter artificial, logrando una apertura


capaz de intercambiar información con aquello que lo rodea, adquiriendo un
comportamiento semejante a los sistemas naturales.

Sin embargo, un objeto técnico nunca será completamente concreto,


permaneciendo con ciertas cualidades abstractas “residuos de abstracción”.

La Ontogénesis

La esencia del objeto técnico se encuentra no solo en su estructura y


funcionamiento, sino también en su génesis, aquello sobre lo cual el objeto
está fundado y que le permite evolucionar. De hecho, en su génesis convergen
tanto su estructura como sus funciones.

La génesis del objeto técnico forma parte de su ser. El objeto técnico es


aquello que no es anterior a su devenir, sino que está presente en cada etapa de
ese devenir; el objeto técnico es unidad de devenir.
El linaje técnico

El objeto técnico evoluciona a partir de un linaje filogenético, el cual ya


contiene las estructuras y esquemas dinámicas que dan paso a la evolución de
sus formas.

Un ejemplo de ello sería que un motor no es motor por cierta estructura o


función, sino por el hecho de que pertenece a un linaje de motores desde el
que se origina, posee una especie de código genético.

Elementos, individuos y conjuntos técnicos

Elementos técnicos: Son las herramientas utilizadas por el cuerpo humano.


Son objetos infra individuales, que no poseen medio asociado y son
comparables con un órgano en un cuerpo (herramientas y utensilios)

Individuos técnicos: Son las máquinas que prescinden de los cuerpos. Reúnen
a los elementos técnicos en un sistema autorregulado que además tiene
relación con un medio asociado para constituirse. La novedad del siglo XIX es
la generalización de las máquinas (máquinas industriales).

Conjuntos técnicos: Son talleres, astilleros, fábricas, etc, que ensamblan


elementos e individuos técnicos. Son propios del siglo XX. La comprensión
de su realidad sólo llegó con la cibernética, “ciencia que estudia la
comunicación y el control en animales, hombres y máquinas”.

La necesidad de una nueva filosofía

El hombre fue durante mucho tiempo un portador de herramientas. Los


delirios tecnofílicos y tecnofóbicos desatados desde la Revolución Industrial
transformaron al hombre en una máquina y lo obligaron a competir contra ella
en una batalla desigual.

El pensamiento filosófico sobre la técnica debe cambiar de raíz para que el


hombre pueda relacionarse con las máquinas de forma armoniosa; y solo se
logrará si el hombre alcanza descubrir la verdadera naturaleza de los objetos
técnicos y no intentar acomodarla en aquellas realidades que ya conoce.

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