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Artículo Educación

Revista de ciencias sociales 538-53--1-10-20191002

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revista de ciencias sociales

segunda época

SUMARIO
año10/número36/primaverade 2019/publicaciónsemestral
Roque Sáenz Peña 352, Bernal, Buenos Aires / issn 2347-1050

Revista de Ciencias Sociales, segunda época


Presentación / 3

Reseña
Dossier
Litio, territorio, ambiente Alejandro Eduardo Romagnoli
y globalización II Sobre Martín García Mérou: vida
intelectual y diplomática en las
Federico Nacif Américas, de Paula Bruno / 107
Presentación del dossier / 7
Expresiones artísticas
Alejandro Casalis
Litio y desarrollo territorial en la Argentina.
Memoria como espacio de
Políticas, actores y conflictos en torno a
construcción colectiva / 113
la explotación e industrialización / 13

Vera Mignaqui Resúmenes / 129


Puna, litio y agua. Estimaciones
preliminares para reflexionar sobre el
impacto en el recurso hídrico / 37

Iván Aranda
La planta de baterías de litio en
Bolivia. De la caja negra a la apertura
del paquete tecnológico / 57

Misceláneas

Néstor Kohan
Gramsci y el debate de las ciencias
sociales. Balance y perspectivas / 77

Documentos políticos
de coyuntura

Presentación / 97

Fortunato Mallimaci
Elecciones europeas 2019. La extrema
derecha cada vez más presente en los
parlamentos junto a una xenofobia y
sensación de amenaza creciente / 99
segunda año 10 / número 36 / primavera de 2019 / publicación semestral

época Ro q u e S á e nz Pe ñ a 352, B e r n al , B u e n os A i re s / i s s n 2 3 4 7 - 1 0 5 0

revista de ciencias sociales


Director
Carlos H. Fidel

Secretario de redacción
Juan Pablo Ringelheim
Rector
Alejandro Villar
Consejo editorial
Martín Becerra (unq)
Vicerrector
Alejandro Blanco (unq)
Alfredo Alfonso
Cristina Teresa Carballo (unq)
Jorge Flores (unq)
Arte editorial
Osvaldo Fabián Graciano (unq)
Producción: Editorial unq
Sara Isabel Pérez (unq)
Diseño: Hernán Morfese

Revista de Ciencias Sociales


Consejo académico
Carlos Altamirano (Conicet, profesor emérito unq)
unq / Departamento de Ciencias Sociales
Daniel Aspiazu (Conicet, flacso-Argentina,
Roque Sáenz Peña 352 (B1876BXD), Bernal,
1948-2011)
Provincia de Buenos Aires. República Argentina
Dora Barrancos (uba, unq, Conicet)
Dirección electrónica: revistacs@[Link]
Elena Chiozza (unLu, 1920-2011)
Publicación propiedad de
Emilio de Ípola (uba)
Universidad Nacional de Quilmes Carlos De Mattos (Pontificia Universidad
Roque Sáenz Peña 352 (B1876BXD), Bernal, Católica de Chile)
Provincia de Buenos Aires. República Argentina José Déniz (ucm)
[Link] Emilio Duhau (uam-a, Conacyt, 1947-2013)
Noemí Girbal (unq, Conicet)
Nº de registro internet 77080982 Anete Ivo (ufba)
Noé Jitrik (ilh, ffyl, uba)
Bernardo Kosacoff (unq)
La Revista de Ciencias Sociales, segunda época Pedro Krotsch (uba, 1942-2009)
está integrada al catálogo de Latindex Jorge Lanzaro (icp, uru)
Jorge Lara Castro (Relaciones exteriores, Paraguay)
Ernesto López (unq)
La revista participa de LatinREV, red de revistas de Armand Mattelart (up-8)
ciencias sociales y humanidades creada a instancias Adriana Puiggrós (Conicet)
de FLACSO Alfredo Rodríguez (sur-Chile)
Alejandro Rofman (uba, ceur, Conicet)
El contenido y las opiniones vertidas en cada uno de los artículos
son de exclusiva responsabilidad de sus autores.
Héctor Schmucler (profesor emérito unc, 1931-2018)
Para su publicación, los artículos son evaluados por parte del Miguel Talento (uba)
Consejo editorial, del Consejo académico y de árbitros externos. Alicia Ziccardi (puec, unam)
Revista de Ciencias Sociales,
segunda época
Presentación

La publicación que presentamos expresa fico-tecnológica que supondría el desarrollo


un esfuerzo que congrega a un conjunto doméstico de baterías de litio mejoraría a
amplio y diverso de intelectuales e investi- su vez las capacidades endógenas en ciencia
gadores del ámbito de las ciencias sociales. y tecnología”. Nacif presenta los artículos
Algunos de ellos desarrollan sus activida- de cada uno de los autores, Alejandro Casa-
des en la Universidad Nacional de Quilmes lis, Vera Mignaqui e Iván Aranda, de modo
(unq), otros, en distintos centros académi- que no redundaremos aquí.
cos del país y del exterior. La sección “Misceláneas” propone un
En este número se publica el dossier “Li- texto de Néstor Kohan que debate algunas
tio, territorio, ambiente y globalización II”, posturas sobre el pensador marxista italia-
coordinado por Federico Nacif, cuya prime- no Antonio Gramsci. En tensión con las lec-
ra parte apareció en el número 34 (prima- turas convencionales de Norberto Bobbio y
vera de 2018) de esta misma revista. En la Ernesto Laclau, retoma la génesis de las ca-
presentación, Nacif detalla que “los salares tegorías gramscianas a partir de las luchas
andinos ricos en ‘recursos evaporíticos’ per- sociales y políticas.
miten obtener carbonato de litio (Li2CO3) La revista también cuenta con un do-
en gran escala, con el grado de pureza que cumento de análisis de coyuntura política.
demanda la industria de baterías eléctricas En esta oportunidad, Fortunato Mallimaci
(99,5%), bajo costos productivos mucho realiza un análisis de la emergencia y el for-
menores que los asociados a la minería tra- talecimiento de la derecha en Europa y el
dicional”. Pero luego, a partir de esta rique- regreso de la xenofobia.
za que presentan los recursos naturaleza de Asimismo, en este número se publi-
Chile y la Argentina, se abren nuevos inte- ca una reseña de Alejandro Eduardo Ro-
rrogantes: “¿Debe la región limitarse una magnoli sobre Martín García Mérou: vida
vez más al papel de proveedora de materia intelectual y diplomática en las Américas, de
prima? ¿Puede impulsar un proceso de Paula Bruno, publicado por la Editorial de
industrialización? ¿Bajo qué condiciones la unq.
sociales y económicas, políticas y geopolí- Por último, la revista presenta su sección
ticas, tecnológicas y ambientales?”. Uno de artística sobre una exposición a cargo del Pro-
los autores del dossier responde: “Más allá grama de Gestión de Actividades Artísticas y
de la demanda futura y de las característi- Culturales seu, en conjunto con el Proyecto de
cas del nuevo régimen energético en etapa Extensión Universitaria, y llevada a cabo por
de despegue (descentralización, almacena- Ana Antony, Natalia Fidel, Facundo Ibarra y
miento y autoconsumo), la intensidad cientí- Roxana Ybañes, a quienes agradecemos espe-

3 revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, p. 3-4
cialmente el aporte. En esta oportunidad, el Quilmes y el equipo de su Editorial. Agra-
trabajo se llama “Memoria como espacio de decemos especialmente a los miembros del
construcción colectiva”. Consejo Editorial y Consejo Académico, y a
La concreción de este número fue po- los especialistas que aportaron los comen-
sible por el valioso apoyo y estímulo de las tarios y la evaluación de los trabajos que se
autoridades de la Universidad Nacional de publican.

Carlos Fidel
Director

Juan Pablo Ringelheim


Secretario de redacción

revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, pp. 3-4 4 Revista de Ciencias Sociales, segunda época
presentación
Dossier

revista de
ciencias
sociales
segunda época

Litio, territorio,
ambiente y
globalización II
Federico Nacif

Presentación del dossier

Introducción
La relevancia económica de las salmueras continentales localiza-
das bajo los salares sudamericanos no radica solo en la cantidad
de los recursos que concentra, sino también en su calidad. Si bien
el litio también puede obtenerse a partir de yacimientos mineros
convencionales –principalmente localizados en Australia–, los sa-
lares andinos ricos en “recursos evaporíticos” permiten obtener
carbonato de litio (Li2CO3) en gran escala, con el grado de pure-
za que demanda la industria de baterías eléctricas (99,5%), bajo
costos productivos mucho menores que los asociados a la minería
tradicional. Baterías recargables que, por otra parte, bajo determi-
nadas condiciones sociotécnicas, podrían producirse en la región
para favorecer allí la emergencia de un nuevo régimen energético
ambientalmente sustentable. Estos atributos no alcanzan de por sí
para justificar la explotación de las grandes reservas litíferas, pero
permiten profundizar los debates académicos y políticos sobre el
llamado “extractivismo”, ampliando el horizonte con investigacio-
nes empíricas al servicio del bien común.
Desde hace dos décadas, solo dos operaciones de litio radicadas
en el salar de Atacama en Chile, a cargo de la Sociedad Química y
Minera de Chile (sqm) y Albemarle, y una en el salar del Hombre
Muerto en Argentina, a nombre de FMC Lithium Corp., explican
alrededor del 50% de la oferta global de litio y más del 80% de su

7 revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, pp. 7-11
producción a partir de salmueras –más de 100.000 toneladas de
carbonato de litio equivalente (cle) en 2017, según información
del Servicio Geológico de los Estados Unidos (usgs)–.1 Tanto los
proyectos de Chile como los de Argentina fueron desarrollados
originalmente con participación de empresas estatales y luego
privatizados durante las décadas de 1980 y 1990. En la actualidad,
las tres empresas transnacionales, junto a las nuevas corporaciones
extractivas, automotrices y financieras que buscan participar del
creciente mercado, presionan por expandir su producción o acce-
der a nuevos yacimientos, reeditando en cada caso las tradicionales
promesas incumplidas del desarrollo local.
Mientras tanto, desde 2008, Bolivia impulsa un novedoso plan
nacional de industrialización sobre la reserva fiscal de todos los sa-
lares y la creación de una empresa 100% estatal, única habilitada
por el código de minería para la exploración y explotación de los
recursos evaporíticos. A diez años de la inauguración de las prime-
ras plantas piloto sobre el salar de Uyuni, y tras un extenso y dificul-
toso proceso de aprendizaje en la práctica, la flamante Yacimientos
de Litio Bolivianos (ylb) acaba de contratar la construcción de las
plantas industriales de potasio y litio –previstas para 2018 y 2019–,
mientras elabora un complejo contrato de inversión productiva, in-
édito en la región, con la empresa alemana ACI Sistems, para la ins-
talación de una fábrica de baterías de litio y materiales catódicos,
capaz de abastecer la totalidad del mercado europeo.
A pesar de esta extensa trayectoria, las reservas de litio sudame-
ricanas no protagonizaron aún ninguna coordinación política ofi-
cial de verdadero alcance continental. ¿Debe la región limitarse una
vez más al papel de proveedora de materia prima? ¿Puede impulsar un
proceso de industrialización? ¿Bajo qué condiciones sociales y económi-
cas, políticas y geopolíticas, tecnológicas y ambientales?
Guiados por la necesidad de abordar esta nueva versión del vie-
jo dilema del “desarrollo dependiente”, el Programa Interdiscipli-
nario de Intervención Socio Ambiental de la Universidad Nacional
de Quilmes (piidisa-unq)2 junto con el Centro Cultural de la Coo-
peración “Floreal Gorini” realizaron en 2013 el primer seminario
“ABC del sitio sudamericano: ¿nuevo commodity o recurso estraté-
gico?”, que reunió por primera vez, en un espacio público, libre
1 [Link] y gratuito, a académicos, profesionales y protagonistas sociales de
ters/nmic/lithium-statistics-
and-information.
distintas disciplinas, instituciones y nacionalidades para analizar
2 [Link] las múltiples dimensiones implícitas en la cadena productiva del
[Link]/. litio en general y en cada modelo nacional en particular. A partir
3 [Link]
de allí, la realización del segundo seminario en 2015, junto con la
[Link]/
wp-content/uploads/si- publicación del libro ABC del litio sudamericano,3 fueron cristali-
tes/4/2016/04/[Link]. zando en el surgimiento de un nuevo espacio académico, político

revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, pp. 7-11 8 Federico Nacif
Presentación del dossier
y social, una suerte de red temática autodenominada “ABC Litio”,
multidisciplinaria y plurinacional, comprometida con la defensa
de la soberanía sobre las reservas sudamericanas de litio, a partir
del intercambio respetuoso de las experiencias, los debates, los de-
safíos y los conocimientos adquiridos en cada país.
En julio de 2018, por último, se llevó a cabo el tercer seminario
internacional “ABC del litio sudamericano”, esta vez organizado en
Chile por la Universidad de Antofagasta, representando un paso
decisivo para la consolidación de la red “ABC Litio” a partir de la
puesta en práctica de una firme convicción compartida por las dis-
tintas personas e instituciones que la integran: solo la transforma-
ción democrática de la producción científica y tecnológica posibi-
litará en nuestro continente la emergencia de una alternativa real y
sustentable al desarrollo extractivista dependiente. En ese contexto
se elaboró el primer dossier sobre “Litio, territorio, ambiente y glo-
balización” para la Revista de Ciencias Sociales. Segunda época de la
Universidad Nacional de Quilmes (2018).4
Continuando con el compromiso asumido desde la unq para
profundizar y enriquecer los debates públicos del presente, pre-
sentamos en esta nueva oportunidad el segundo dossier “Litio, te-
rritorio, ambiente y globalización”, integrado esta vez por tres ar-
tículos que se proponen abordar, desde perspectivas y disciplinas
distintas, las condiciones de explotación e industrialización de las
reservas públicas.
En primer lugar, Alejandro Casalis analiza la relación de la ex-
plotación del litio con el desarrollo territorial en Argentina, consi-
derando el rol de los distintos sectores sociales involucrados y las
políticas púb licas implementadas, tanto a nivel nacional como
provincial (Catamarca, Salta y Jujuy). Indagando a su vez en los
conflictos distributivos y socioambientales, el autor advierte sobre
la necesidad de superar el esquema productivo extractivista-expor-
tador y dependiente imperante.
Por su parte, Vera Mignaqui presenta los primeros resultados
de su investigación acerca de los impactos de la explotación de litio
sobre las reservas de agua salobre y la disponibilidad de agua dulce
renovable, para encarar la difícil tarea de estimar en Argentina, al
menos de manera preliminar, el impacto del esquema extractivo
imperante sobre el balance hídrico de las cuencas afectadas.
Finalmente, el artículo de Iván Aranda repasa los principales
hitos del proyecto industrializador vigente en Bolivia para pregun-
tarse por la influencia de la selección de determinada tecnología
en los procesos de aprendizaje y toma de decisiones, resignificando 4 [Link]
el carácter estratégico del litio contenido en las salmueras. Más allá catalogo/474-revista-de-
de la demanda futura y de las características del nuevo régimen [Link].

Federico Nacif
Presentación del dossier 9 revista de ciencias sociales, segunda época
Nº 36, primavera de 2019, pp. 7-11
energético en etapa de despegue –descentralización, almacena-
miento y autoconsumo–, la intensidad científico-tecnológica que su-
pondría el desarrollo doméstico de baterías de litio mejoraría a su
vez las capacidades endógenas en ciencia y tecnología.

Referencias bibliográficas
Bradley, D. C. et al. (2017), “Lithium”, en Schulz, K. J. et al. (eds.), Critical
mineral resources of the United States-Economic and environmental
geology and prospects for future supply, U.S. Geological Survey Pro-
fessional Paper 1802, pp. K1-K21. En línea: <[Link]
pp1802K>.
Comisión Chilena del Cobre (cochilco) (2018), “Mercado internacional
del litio y su potencial en Chile”, Santiago de Chile, Comisión Chi-
lena del Cobre, Dirección de Estudios y Políticas Públicas.
Nacif, F. y M. Lacabana (coords.) (2015), Abc del litio sudamericano: sobe-
ranía, ambiente, tecnología e industria, Bernal y Buenos Aires, Uni-
versidad Nacional de Quilmes y Ediciones del Centro Cultural de
la Cooperación.

Autor

Federico Nacif es licenciado en Sociología por la Universidad de Buenos Aires(uba), becario doctoral
de conicet en Temas Estratégicos con el proyecto “El litio en América del Sur: Argentina, Bolivia y Chile,
entre la reprimarización y la industrialización de sus recursos naturales”, investigador del Instituto de Es-
tudios de América Latina y el Caribe (iealc) de la uba, integrante del Programa Socio Ambiental de la Uni-
versidad Nacional de Quilmes (piidisa) y profesor adjunto interino de Introducción a las Ciencias Sociales
de la Licenciatura en Economía de la Universidad Metropolitana por la Educación y el Trabajo (umet).

Publicaciones recientes:
Nacif, Federico (2018), “Litio en América del Sur: enclave minero o alternativa post-extractivista”, en Ra-
mírez, M. y Schmalz, S. (edit.), ¿Fin de la bonanza?: entradas, salidas y encrucijadas del extractivismo,
Buenos Aires, Biblos.
–– (2018), “El abc del litio sudamericano. Apuntes para un análisis socio-técnico.”, Revista de Ciencias
Sociales. Segunda época, N° 34, Bernal, Editorial de la Universidad Nacional de Quilmes.
–– (2015), “Un estado a la medida del extractivismo. Las políticas de la ‘Minería Sustentable’ impulsadas
en América Latina desde los años 1990”, Integra Educativa, vol. viii, N° 3, La Paz.

revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, pp. 7-11 10 Federico Nacif
Presentación del dossier
Cómo citar este artículo
Nacif, Federico, “Presentación del dossier”, Revista de Ciencias Sociales, se-
gunda época, año 10, Nº 36, Bernal, Editorial de la Universidad Nacional
de Quilmes, primavera de 2019, pp. 7-11, edición digital, <[Link]
[Link]/538-revista-de-ciencias-sociales-segunda-epoca-no-36.
html>.

Federico Nacif
Presentación del dossier 11 revista de ciencias sociales, segunda época
Nº 36, primavera de 2019, pp. 7-11
Alejandro Casalis

Litio y desarrollo
territorial en la
Argentina
Políticas, actores y conflictos en torno
a la explotación e industrialización

El objetivo del artículo es indagar en la contribución al desarrollo te-


rritorial que tiene la explotación e industrialización del litio en la Ar-
gentina, como así también en las políticas públicas y en el rol que asu-
me el sector público y el privado y los actores sociales en este proceso.
Consideramos el litio como un recurso estratégico tanto por las
implicancias en términos de ejercicio de soberanía que tiene su ex-
plotación como por la potencialidad que tendría para contribuir al
desarrollo, en particular en las provincias de Catamarca, Salta y Jujuy,
históricamente caracterizadas como periféricas, si dicha explotación
se realizara en el marco de una estrategia soberana, desde un enfoque
de cadena de valor, que impulsase el desarrollo tecnológico y de la
industria de bienes de capital con arraigo en el territorio, satisfacien-
do necesidades sociales y siendo ambientalmente sustentable. En ese
sentido, nos preguntamos si es posible pensar con sentido crítico la
explotación del litio y la relación entre minería y desarrollo territo-
rial. ¿Puede la minería del litio impulsar el desarrollo industrial?
En la primera parte del artículo plantearemos la cuestión del
desarrollo territorial y realizaremos una caracterización económi-
ca, social e institucional de las provincias en donde se extrae litio
en la Argentina. En la segunda parte describiremos el escenario ac-
tual en relación con la explotación del litio en el país. En la tercera
parte indagaremos críticamente en las políticas públicas e inver-
siones privadas en relación con la explotación e industrialización
del litio y la contribución al desarrollo territorial. Asimismo, en

13 revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, pp. 13-36
los conflictos socioambientales y por la distribución de la renta.
Finalmente, vincularemos la cuestión del litio con el debate entre
desarrollo y recursos naturales desde una mirada territorial. Seña-
laremos la necesidad de abandonar el modo extractivista-expor-
tador y de importación de tecnología para asumir un enfoque de
cadena de valor que impulse el desarrollo tecnológico nacional y
la industria de bienes de capital e insumos, con una mayor regula-
ción pública y la participación de la sociedad civil para garantizar
desarrollo territorial y sustentabilidad ambiental.

Desarrollo territorial y caracterización


económica, social e institucional de las
provincias litíferas de Argentina
Consideramos el territorio como un proceso de construcción so-
cial, de carácter histórico, complejo y conflictivo, donde se expre-
san relaciones de poder (Lefebvre, 2013; Manzanal, 2016), y tam-
bién cooperación y coordinación, en torno del posicionamiento de
los actores locales y extralocales que operan en y sobre este. Esta
perspectiva se aleja de otras concepciones que lo asocian a un mero
reservorio de recursos naturales a ser utilizados en el proceso pro-
ductivo o que lo reducen solamente a “un lugar donde ocurren los
hechos”, sin reconocer su carácter sociopolítico intrínseco.
El territorio, en cuanto construcción social, se configura a partir
de la interacción de los sujetos colectivos y de los agentes involucra-
dos en los procesos de desarrollo, operando, al mismo tiempo, lógi-
cas multiescalares –locales, nacionales y globales– y bajo el influjo
de los efectos que la globalización genera sobre los territorios (Ca-
salis, 2011). De allí que la construcción del territorio sea un proceso
complejo en el que se evidencia una relación dialéctica entre la di-
mensión global, la nacional y la subnacional, e intervienen también
actores del sector privado, público, social y del conocimiento (Ca-
salis y Villar, 2011). En este marco, los procesos de concentración
y transnacionalización de la estructura productiva constituyen un
elemento insoslayable para el análisis territorial y de las desigual-
dades espaciales, ya que condicionan los procesos de acumulación
y distribución de la riqueza por parte de los actores del territorio.
Con estas claves interpretativas, consideramos que un proceso
de desarrollo territorial implica la reducción de las desigualdades
espaciales a partir de un proceso autónomo y con la participación,
especialmente, de los actores subordinados del territorio. Asi-
mismo, revertir las desigualdades espaciales implica disminuir el
carácter periférico y dependiente de las regiones subnacionales

revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, pp. 13-36 14 Alejandro Casalis
Litio y desarrollo territorial en la Argentina
(Rofman, 2017). De allí que esto suponga diseñar políticas públi-
cas desde una visión multidimensional –política, social, económi-
ca, institucional y ambiental– y de articulación interjurisdiccional
e interactoral que reduzca la pobreza y la desigualdad, generando
empleo, equidad e inclusión, de tal manera que se contribuya a la
reducción de los desequilibrios espaciales entre las regiones.
Sin embargo, las provincias de Catamarca, Salta y Jujuy presen-
tan estructuras productivas primarizadas, con escasa diversifica-
ción y poco agregado de valor a nivel local, lo que condiciona las
posibilidades de desarrollo territorial, la disminución de las des-
igualdades espaciales y la mejora significativa en las condiciones
de vida de los ciudadanos. Esta situación periférica, de dependen-
cia estructural y bajos niveles de desarrollo provincial no se ha re-
vertido en los últimos años con el auge de la actividad minera, más
allá del aumento de las inversiones extranjeras que se registra y el
aporte al crecimiento económico.
Salta solo participa en el 2% del Producto Bruto Geográfico
(pbg) nacional y ocupa el puesto Nº 10 en el ranking de provin-
cias; Jujuy tiene un pbg del 1,1% y ocupa el puesto Nº 18; mientras
que Catamarca tan solo representa el 0,8% del pbg y ocupa el lu-
gar Nº 22. La baja participación en el pbg de estas provincias es un
dato significativo, en particular para el caso de Catamarca, ya que,
siendo la minería su principal actividad productiva y que el litio
se explota desde 1997, su escasa contribución real al pbg pone en
cuestión algunas afirmaciones instaladas en el imaginario social
sobre el aporte de la minería al desarrollo (Muñoz, 2016).
Asimismo, las principales actividades productivas de estas pro-
vincias son economías regionales (Rofman, 1993), especialmente de
tipo primario o con bajo nivel de industrialización local. En Cata-
marca se destaca la minería de cobre y la producción de aceitunas,
aceite de oliva, conservas y alimentos. El litio representa el 7% de las
exportaciones provinciales. En Salta y Jujuy se destaca la producción
de las economías regionales, como el azúcar, el tabaco, las legumbres
y los productos primarios alimenticios; por otro lado, es relevante la
minería dedicada al cobre, la plata y el oro y la explotación de pie-
dras y canteras. A esto se sumaron en los últimos años la producción
de soja, el turismo y los proyectos de litio, que representan un 2,5%
de las exportaciones de Salta y un 15% de Jujuy (López et al., 2019).
De un análisis de la evolución de las exportaciones provinciales
para el año 2017, la relación entre exportaciones y pbg indica para
Catamarca un porcentaje del 65,7%, mientras que Salta y Jujuy pre-
sentan un 18,7% y un 12,6% respectivamente (Cámara Argentina de
Comercio y Servicios, 2018), mostrando así una producción más
volcada al mercado interno. Esto hace de Catamarca una provincia

Alejandro Casalis
Litio y desarrollo territorial en la Argentina 15 revista de ciencias sociales, segunda época
Nº 36, primavera de 2019, pp. 13-36
orientada al sector externo, con alta dependencia del extractivismo y
baja diversificación productiva. En relación con el crecimiento anual
promedio de las exportaciones para el período 1993-2017, para Ca-
tamarca fue del 18%, para Salta del 7,1% y para Jujuy del 9%. El salto
significativo de Catamarca estuvo dado por la exportación de cobre
(67,1% sobre el total de exportaciones provinciales), y los derivados
del litio, aún sin poder cuantificarlos, se computan como productos
químicos inorgánicos (12,2%), que es el segundo rubro de exporta-
ción provincial. En Salta, los principales productos de exportación
son primarios y de tipo alimenticio (59,1%), y los derivados del litio,
sin poder cuantificarlos, son poco representativos y se computan en
el rubro productos químicos inorgánicos (5,2%). Finalmente, en Ju-
juy la minería en su conjunto ocupa el principal rubro de exporta-
ción, en particular como productos químicos inorgánicos (22,2%),
donde se incluye los derivados del litio, aunque sin poder estimar
específicamente su participación en las exportaciones, otros pro-
ductos mineros (35,7% en su conjunto) y productos primarios ali-
menticios (Cámara Argentina de Comercio y Servicios, 2018).
Por otra parte, son provincias con bajos niveles de desarrollo
social que se manifiestan en elevados niveles de pobreza estructu-
ral, necesidades básicas insatisfechas (nbi) e informalidad laboral.
Catamarca, Salta y Jujuy presentan niveles de población con nbi del
14,5%, 18,1% y 23,7% respectivamente, y esto las ubica por debajo
del Total País y en los últimos lugares del ranking provincial (din-
rep, 2014); mientras que el Índice de Desarrollo Humano (idh) es
del 0,844%, 0,834% y 0,830% respectivamente para Catamarca, Ju-
juy y Salta, ubicándolas por debajo del Total País y en los últimos
lugares del ranking provincial. Asimismo, el peor resultado lo ob-
tienen en el índice de ingresos del idh (pnud, 2016).
En materia de empleo, el Censo Nacional a la Actividad Minera
2017 (cenam17) revela que “la minería genera 33.403 puestos de
trabajo directo asalariado en Argentina” (indec, 2017, p. 97).1 Ca-
tamarca registra 2.471 puestos directos asalariados; Jujuy, 2.404 y
Salta, 1.600. La remuneración al trabajo asalariado para el año 2016
fue de 1.962 millones de pesos para Catamarca, 1.059 millones de
pesos para Jujuy y 408 millones de pesos para Salta (indec, 2017,
p. 103). La cantidad de puestos de trabajo directos que genera la
1 Si
minería es baja en comparación con otras actividades provinciales,
se suman los puestos de
trabajo directos no asalaria-
sin embargo, en términos cualitativos el aporte es significativo por
dos y contratados y tempo- el nivel de ingresos que poseen estos trabajadores. Según informa-
rarios, son en total 40.129. ción brindada por las cámaras empresariales, la puesta en produc-
El Censo, al registrar estable- ción de un proyecto en un salar genera entre 200 y 250 puestos de
cimientos mineros, no brinda
información de los empleos trabajo directos y tiene un factor multiplicador de 2,5 a 3 empleos
indirectos. indirectos. Por otra parte, en relación con los empleos indirectos,

revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, pp. 13-36 16 Alejandro Casalis
Litio y desarrollo territorial en la Argentina
Tabla 1. Datos económicos, sociales e institucionales
de Catamarca, Salta y Jujuy

Indicador Catamarca Salta Jujuy Total País

pgb (2016)a 0,8% 2% 1,1% s/i


Puesto en el ranking provincial
22 10 18 n/c
de pbg
Exportación/pbg (2018)b 67,7% 18,7% 12,6% s/i
Crecimiento anual de las
18% 7,1% 12,6% n/c
exportaciones (1993-2017)c
Población con nbi (2014)d 14,5% 23,7% 18,1% 12,5%
Puesto en el ranking provincial
15 23 18 n/c
de nbi
idh (2016)e 0,844 0,834 0,830 0,848
Puesto en el ranking provincial
12 17 19 n/c
de idh
Autonomía fiscal (2013)f 24,1% 23,3% 9,9% 60,1%
Puesto en el ranking provincial
15 16 22 n/c
de autonomía fiscal

Fuente: elaboración propia en base a: a) Indicador Sintético de Actividad de las


Provincias (isap), Federico Muñoz y Asociados (2016); b) y c) Perfiles exporta-
dores provinciales 2018, Cámara Argentina de Comercio y Servicios; d) dinrep
(2014) en base a censo 2010; e) pnud (2016); f) Capello y Diarte (2013), ieral-
Fundación Mediterránea. S/i: sin información. N/c: no corresponde.

en particular en el rubro servicios, hay que considerar adicional-


mente las expectativas de ingresos, distribución de regalías e inver-
siones en responsabilidad social empresaria que genera la llegada
de empresas mineras a localidades con bajo nivel de actividad eco-
nómica. Este es un factor que también se debe considerar para un
análisis más completo de los mecanismos sutiles de instalación y le-
gitimación del discurso extractivista en las sociedades provinciales.
Finalmente, el carácter periférico y dependiente se refleja tam-
bién en la baja autonomía fiscal con que cuentan las provincias para
generar políticas de desarrollo económico y social. Como la estruc-
tura productiva provincial es primaria y los niveles de bienestar son
bajos, las provincias son altamente dependientes de la transferen-
cia de recursos nacionales. Esto refuerza, asimismo, la dependencia
de las inversiones externas directas, la poca regulación económica
y ambiental que promueven sobre el sector y el carácter primariza-
do y extractivista que adoptan las políticas mineras provinciales. El

Alejandro Casalis
Litio y desarrollo territorial en la Argentina 17 revista de ciencias sociales, segunda época
Nº 36, primavera de 2019, pp. 13-36
caso más extremo de baja autonomía fiscal es el de Jujuy, que solo
cuenta con el 9,9% de recursos propios respecto de las transferen-
cias nacionales, mientras que Salta y Catamarca poseen el 23,3% y
el 24,1% respectivamente (Capello y Diarte, 2013).
Las estimaciones de la contribución al desarrollo provincial que
tendría la minería del litio, como señalan los funcionarios provin-
ciales y las empresas del sector, contrastan con los datos económi-
cos y sociales, actuales e históricos, de las provincias donde están
localizados los salares. Los supuestos beneficios que tendría para
estas provincias el desarrollo de nuevos proyectos, básicamente
a partir del aumento de la exportación del mineral, se basan en
proyecciones del precio y de la demanda internacional de litio a
futuro.2 Sin embargo, el escenario actual de la explotación del litio
en la Argentina refuerza el carácter primario y de inserción depen-
diente, como proveedoras de recursos naturales, para sostener el
proceso de cambio tecnológico y los actuales niveles de desarrollo
de los países centrales.

La explotación del litio en la Argentina:


antecedentes y escenario actual
2 El precio promedio de la to- El litio es un mineral que tiene numerosas aplicaciones en la indus-
nelada de carbonato de litio tria química, del vidrio, la cerámica, los lubricantes, la electrónica,
en 2017 fue de 7.500 dólares, la nuclear y la farmacéutica, entre otras (López et al., 2019). Sin
y algunas estimaciones seña-
lan que la demanda total de
embargo, adquiere notoriedad a mediados del siglo xx, cuando se
litio para 2025 será de más de comienza a utilizar para fabricar la bomba atómica. Entonces, Es-
400.000 toneladas de carbo- tados Unidos lo declara un insumo crítico, por lo que el acceso al
nato de litio equivalente (lce)
(López et al., 2019).
mismo pasa a ser para este país una cuestión de seguridad nacional
3 Con la apertura y desregu- (Nacif, 2015). Por su parte, en la Argentina los primeros registros
lación del sector minero en la de la exploración y explotación del litio en roca de las provincias de
década de 1990 y la provin- San Luis y Córdoba datan de la década de 1930 (Angelelli y Rinal-
cialización de los recursos del
subsuelo se le quitó al litio el di, 1962). Los principales estudios en los salares de la Puna fueron
carácter estratégico que po- realizados por Fabricaciones Militares, que llevó adelante la princi-
seía y se lo incluyó dentro del pal explotación en el salar del Hombre Muerto, en la provincia de
Código de Minería como una
simple commodity. Asimismo,
Catamarca, hasta la década de 1990, como así también las mayores
el Estado nacional, a través investigaciones tanto para uso civil como militar (Nacif, 2015).3
de Fabricaciones Militares, Sin embargo, a partir de fines del siglo xx se produce un cambio
cedió a la provincia de Cata-
marca la explotación ubicada
mundial en el paradigma tecnoenergético por el pasaje, paulatino
en el salar del Hombre Muer- pero persistente, de los hidrocarburos a las energías renovables, y, por
to y esta la vendió en 1994 a consiguiente, el desarrollo de un conjunto de tecnologías para el al-
la empresa estadounidense macenaje de la energía en baterías, particularmente impulsadas por
FMC Lithium, que explota el
salar a partir de 1997 (Nacif, la industria automotriz (Roger, 2018). Esta modificación en el para-
2015). digma redefine el carácter estratégico del litio y le otorga impulso a

revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, pp. 13-36 18 Alejandro Casalis
Litio y desarrollo territorial en la Argentina
su explotación (Nacif y Lacabana, 2015; Fornillo, 2014) en el marco
de un nuevo proceso de acumulación del capital a nivel mundial.
Argentina, Bolivia y Chile poseen más del 70% de las reservas
mundiales de litio de salmuera –ubicadas en nuestro país en los sa-
lares de las provincias de Catamarca, Salta y Jujuy–, y constituyen
lo que se conoce a nivel mundial como el “triángulo del litio” (Del-
buono et al., 2017).4 Esto ha llevado a que desde principios del siglo
xxi las principales mineras de Canadá, Australia, China y Corea del
Sur y grandes empresas, en particular automotrices, químicas y de
la electrónica, junto a bancos y fondos de inversión, hayan direccio-
nado sus operaciones hacia los proyectos de litio de la Argentina.5
En el siguiente mapa se localizan los principales proyectos de li-
tio ubicados en la región de la Puna, en los salares de las provincias
de Catamarca, Salta y Jujuy.

Imagen 1. Proyectos de litio en la Argentina

4 Para un análisis comparado


de los modelos de explota-
ción de litio en Argentina,
Bolivia y Chile, véase Nacif
(2018) y Fornillo (2014).
5 La cantidad de proyectos se

explica por las características


de su régimen legal minero
laxo y la baja regulación para
las empresas, la promoción y
los beneficios que otorgan las
provincias. Esto ha convertido
a la Argentina en el país del
triángulo del litio que más in-
versiones está recibiendo en
la actualidad. Este aspecto
se profundizará en la segunda
sección sobre políticas públi-
Fuente: elaboración propia en base a Centro de Información Minera de Argentina (2018). cas de este artículo.

Alejandro Casalis
Litio y desarrollo territorial en la Argentina 19 revista de ciencias sociales, segunda época
Nº 36, primavera de 2019, pp. 13-36
A continuación presentamos una lista de proyectos de litio en la
Argentina. No es exhaustiva porque los gobiernos provinciales y
las empresas hacen regularmente nuevos anuncio de inversiones
presentes y futuras vinculadas a concesiones y a las tareas de ex-
ploración, factibilidad, producción y ampliación de la capacidad
instalada que dificultan la actualización de la misma. No obstante,
esta lista con proyectos en distinto grado de avance –estado de pro-
ducción, construcción, factibilidad y exploración– es un indicativo
del escenario actual, por cierto dinámico, complejo y conflictivo, y
de la proyección a mediano plazo de la explotación e industrializa-
ción del litio en el país.
Hay tres proyectos en producción operando en la Argentina: el
de FMC Lithium, de origen estadounidense, que explota el salar
del Hombre Muerto en Catamarca a través de su subsidiaria Mi-
neras del Altiplano S.A. desde 1997; el de Sales de Jujuy S.A., una
subsidiaria de la empresa Orocobre de Australia que, con la parti-
cipación de la empresa provincial de minería de Jujuy (jemse) y la
automotriz Toyota, explota el salar de Olaroz en Jujuy desde 2014
y produce carbonato de litio grado batería desde 2015; y el de Mi-
nera Exar-Ganfeng, en el salar Cauchari Olaroz, en Jujuy, una sub-
sidiaria de las empresas Lithium América y Ganfeng, de capitales
6 Hay proyectos de China y
canadienses y chinos respectivamente.
Corea del Sur en distintos Adicionalmente, un proyecto se encuentra en la etapa de cons-
estados de avances que no se trucción, cinco están realizando estudios de factibilidad y once se
encuentran consignados en hallan en la fase de exploración. De todos estos, seis se ubican en
esta lista. Recientemente en-
tró al mercado del litio la em-
Catamarca, diez en Salta y cuatro en Jujuy. Asimismo, nueve corres-
presa petrolera argentina de ponden a empresas de Canadá, tres de Canadá y China, cinco de
capitales privados Pluspetrol, Australia, uno de Estados Unidos, uno de Francia y uno de Chile.6
que adquirió por 83 millones
de dólares la empresa cana-
En Argentina las empresas producen carbonato de litio con dis-
diense LSC Lithium, que tiene tintos grados de refinamiento destinado al mercado externo para la
proyectos en los salares de fabricación de baterías o la transformación en derivados para otros
Pozuelos y Río Grande, en Sal- usos industriales. Asimismo, existen numerosos anuncios de inver-
ta y Salinas Grandes, Jujuy.
7 Para acceder a noticias del siones para la construcción de plantas industriales que transfor-
sector, véanse los portales men la salmuera en carbonato, fosfato, hidróxido y cloruro de litio,
especializados y la prensa lo- para la creación de empleos directos e indirectos y para la construc-
cal, como Panorama Minero,
In Neuquén, In Jujuy y el pe-
ción de fábricas de baterías cercanas a los salares que, de concre-
riódico El Ancasti, entre otros. tarse, agregarían valor a la producción local y podrían contribuir a
8 Un tema poco analizado
modificar la estructura productiva provincial.7 En este punto se pre-
son los estudios de impacto
ambiental que presentan las
senta una disyuntiva entre empleo e industrialización y protección
empresas, los estándares del medioambiente. En la actualidad los gobiernos provinciales no
ambientales que fijan las pro- problematizan este aspecto, dado que las empresas por lo general
vincias y la capacidad estatal cumplen con los estudios de impacto ambiental que se les solicitan
de evaluación del impacto
ambiental que efectivamente y poseen políticas de articulación con las comunidades para conte-
poseen. ner los conflictos.8

revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, pp. 13-36 20 Alejandro Casalis
Litio y desarrollo territorial en la Argentina
Tabla 2. Proyectos de litio en Argentina

Empresa capital Empresa nacional País de origen Proyecto Provincia Estado

Orocobre Sales de Jujuy Australia Olaroz Jujuy Producción

Salar del Hombre


FMC Lithium FMC Lithium Estados Unidos Catamarca Producción
Muerto
Lithium America - Minera
Canadá-China Cauchari Jujuy Producción
Ganfeng Exar -Ganfeng

Enirgi Group ​Enirgi Group Australia Rincón Salta Construcción

Eramet Group Eramet Francia Ratones Salta Factibilidad

Lithium X (Potasio
Lithium X Energy Canadá Diabillos Salta Factibilidad
Litio)

Galaxy Lithium Galaxy Lithium Australia Sal de Vida Catamarca Factibilidad

Lithium S-Dajin Lithium S-Dajin Canadá-China Salinas Grandes Jujuy Factibilidad

Tres Quebradas
Neolithium Liex Canadá Catamarca Factibilidad
(3Q)
Litio Argentina y
Grosso Group Canadá Arizaro Salta Exploración
Energía

Albemarle Albemarle Chile Antofalla Catamarca Exploración

Argosy Minerals argosy Canadá Pocitos Salta Exploración


Ltda.
Argosy Minerals argosy Canadá Teresa Jujuy Exploración
Ltda.

Centenera Mining Centenera Mining Canadá El Quemado Salta Exploración

Lithium Power Lithium Power Canadá Centenario Salta Exploración

Millennial Lithium Millennial Lithium


Australia Pastos Grandes Salta Exploración
Corp. Corp.
International International
Canadá-China Mariana Salta Exploración
Lithuim Lithium-Ganfeng
Pepinnini Minerals Pepinnini Minerals
Australia Salar de Pular Salta Exploración
Ltd. Ltd.

Latin Resources Latin Resources Canadá Proyecto Ancasti Catamarca Exploración

Proyecto Carachi
NRG Metalsinc NRG Metalsinc Canadá Catamarca Exploración
Pampa

Fuente: elaboración propia y actualización en base a Subsecretaría de Desarrollo Minero de la Nación (2017) e
información provista por las empresas..

Alejandro Casalis
Litio y desarrollo territorial en la Argentina 21 revista de ciencias sociales, segunda época
Nº 36, primavera de 2019, pp. 13-36
Al menos tres factores permiten explicar la existencia de estos
proyectos de litio y la presencia de empresas transnacionales en
Argentina. En primer lugar, como ya señalamos, se produce un
cambio mundial en el paradigma tecnoenergético por el pasaje
de los hidrocarburos a las energías renovables y, por consiguiente,
el reposicionamiento de las empresas transnacionales para asegu-
rarse un recurso crítico que les permita mantenerse en la frontera
tecnológica y sostener las tasas de acumulación. Al mismo tiem-
po, se genera el desarrollo de nuevas tecnologías de almacenaje de
energía en baterías, particularmente impulsadas por la industria
automotriz, que convierte el litio –y su apropiación– en un recurso
estratégico para el proceso de cambio tecnológico.
En segundo lugar, el contexto de carácter global opera en el
marco de la confluencia de ventajas comparativas existentes en
Argentina –y en los otros países que componen el triángulo del
litio–, como la cantidad y el tamaño de los salares de la Puna, el
grado de concentración de litio que poseen y los menores costos
de explotación, entre otros, con una serie de ventajas competitivas
dadas por la existencia de un marco legal nacional favorable para la
minería, constituido por la Ley de Inversiones Mineras, el Código
de Minería nacional y las legislaciones, los códigos de minería pro-
vinciales (Moori Koenig y Bianco, 2003) y las políticas de incentivo
que despliegan Catamarca, Salta y Jujuy, entre otros, que tornan la
minería, y el litio en particular, en una actividad con gran atractivo
para el capital privado.
En tercer lugar, y fundamentalmente, se observa un fuerte im-
pulso discursivo y por medio de políticas públicas dado al litio –y
a la minería en general– por el Estado nacional –esto es una con-
tinuidad desde la década de 1990– y por los gobiernos provincia-
les de Catamarca, Salta y Jujuy, que consideran dicha explotación
como una posibilidad de crecimiento económico, mayor recauda-
ción y modernización de la estructura productiva provincial. Así
lo expresa, por ejemplo, el ex secretario de Minería de la Nación,
Daniel Meilán, quien sostiene: “Queremos el desarrollo de una mi-
nería que contribuya a lograr un país más justo, más federal y más
igualitario” (Panorama Minero, 8/9/2016). También el gobernador
de la provincia de Jujuy, Gerardo Morales: “Sabemos de la certeza
que necesitan los grupos inversores para desarrollarse, y también
los desafíos nacionales para determinar mayores reservas de litio,
más allá de que Argentina es uno de los cuatro principales reservo-
9 Declaración realizada en
rios mundiales”.9
el V Seminario de litio en la Estas declaraciones, junto a un marco regulatorio laxo, políticas
región sudamericana, organi-
zado por Panorama Minero en de concesión de salares y una activa promoción internacional del
Jujuy en 2016. sector para atraer a empresas transnacionales que aumenten la ex-

revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, pp. 13-36 22 Alejandro Casalis
Litio y desarrollo territorial en la Argentina
plotación y exportación de litio, han dado lugar a la aparición de
empresas que también ingresan al sector con fines especulativos
y configuran los ejes centrales por donde discurre actualmente la
política litífera en Argentina (Casalis y Roger, 2018).

10 La modificación al Código
Políticas públicas, actores y conflictos en de Minería (1993) estableció
la minería del litio en Argentina: el modelo que la nación y las provincias
provincial de concesión de los salares poseen la tenencia de las
minas pero no pueden ex-
plotarlas, por lo tanto, deben
El crecimiento de la minería del litio en la Argentina obedece a la ceder a los particulares dicha
adopción de un marco regulatorio e incentivos específicos funcio- facultad (arts. 8 y 9). La modi-
ficación a la Ley de Inversión
nales a la estrategia de inversión de las empresas transnacionales. Extranjera (mediante el De-
Las recomendaciones de desregulación y liberalización de la eco- creto Nº 1853/93), la sanción
nomía realizadas por el FMI y el Banco Mundial desde la década de la Ley Nº 24.196 de Inver-
siones Mineras (1993), la Ley
de 1980 se plasmaron en las modificaciones a legislación minera.10 Nº 24.224 de Reordenamien-
Algunos de los beneficios tributarios del capital transnacional to Minero (1993), la Ley Nº
más significativos fueron: la desgravación en el pago de impuestos 24.402 de Financiamiento
y devolución anticipada del
indirectos; las exenciones en el pago del Impuesto a las Ganancias IVA (1994), la Ley Nº 24.228
durante los primeros años de explotación y al pago de derechos de de Acuerdo Federal Minero
importación de bienes de capital, equipos, repuestos y accesorios; (1995), la Ley Nº 24.498 de
la depreciación acelerada para los bienes de capital; doble deduc- Actualización Minera (1995),
la Ley Nº 24.585 de Protec-
ción del monto invertido para estudios de factibilidad técnica-eco- ción Ambiental (1995) y el
nómica; y la introducción de un nivel máximo de regalías del 3% Tratado de complementación
para las provincias.11 e integración minera Argen-
tina-Chile (1997) permitieron
Este conjunto de leyes y beneficios tributarios constituye lo que la ampliación de la superfi-
Ana Castellani denomina ámbitos privilegiados de acumulación, con- cie máxima de exploración
cepto que permite describir cómo ha sido la intervención econó- y explotación hasta 200.000
hectáreas, la eliminación de
mica estatal y el comportamiento de las empresas transnacionales la prohibición de colindancia
mineras. Castellani (2012) sostiene que los ámbitos privilegiados para facilitar la explotación
de acumulación “por su función [...] constituyen una fuente de ge- de yacimientos con minera-
neración de cuasi rentas de privilegio, mientras que si se los define lización dispersa, la creación
de catastros mineros provin-
por su forma, pueden pensarse como un entramado de relaciones ciales y su homogeneización,
y/o prácticas de articulación entre actores del sector público y acto- y la armonización de los códi-
res privados que se sostienen a lo largo del tiempo”. gos de procedimientos mine-
ros provinciales con vistas a
En este marco general, ¿cómo operan las provincias, las em- la conformación de un único
presas y los actores del territorio? ¿Cuál es la contribución de la código procesal. Se reesta-
minería del litio al desarrollo territorial? A diferencia de Chile blece el criterio de estabi-
lidad del canon minero y se
–donde el litio es considerado un recurso estratégico y posee una pautan sumas fijas. Se fija el
reglamentación específica que restringe su explotación– y de Boli- beneficio de estabilidad fiscal
via –donde existe un proyecto nacional de desarrollo del litio–, en por treinta años, un tope a las
regalías que pueden percibir
Argentina hay un régimen de concesiones de los salares por medio
las provincias, y se elimina la
del cual las provincias regularmente llaman a licitación de grandes preferencia en cuanto al ac-
parcelas para exploración y explotación (Nacif, 2018).12 Este régi- ceso al crédito oficial para pe-

Alejandro Casalis
Litio y desarrollo territorial en la Argentina 23 revista de ciencias sociales, segunda época
Nº 36, primavera de 2019, pp. 13-36
men implica que cada provincia otorga en concesión parcelas de
los salares a las empresas oferentes para la exploración –y eventual
explotación– por un tiempo determinado y bajo las condiciones
que establece el pliego de licitación a cambio del pago de un ca-
non. Esto conduce a la conformación de un sistema fragmentado
de concesiones provinciales –por lo general laxo– que compiten
entre sí para atraer inversiones, al mismo tiempo que, por la ló-
gica intrínseca del modelo –generar condiciones favorables para
la llegada de inversiones–, no favorece –o limita– la creación de
capacidades estatales nacionales y provinciales para el control, la
fiscalización, la evaluación de impactos ambientales y el desarrollo
tecnológico autónomo, ni políticas de promoción para el desarro-
llo de empresas mineras nacionales y de empresas proveedoras de
las transnacionales.
queñas y medianas empresas Un repaso por la información pública y los anuncios que brindan
mineras nacionales (Moori
Koenig y Bianco, 2003).
los gobiernos provinciales, las empresas y la prensa local y especia-
11 Si bien el pago de regalías lizada muestra que Argentina, en los últimos diez años, se convirtió
no registra niveles homo- en el principal destino de las inversiones en exploración en litio.13
géneos en América Latina,
Argentina es uno de los paí-
Sin embargo, las empresas se orientan principalmente a obtener
ses que más bajo nivel de concesiones y luego salir a buscar socios que les permitan iniciar las
alícuota presenta. Además, tareas de exploración para estimar el potencial del salar y evaluar
para establecerla se toma el la conveniencia de continuar con los estudios de factibilidad y las
valor de “boca de mina”, lo
que permite deducir los cos- evaluaciones de impacto ambiental, y finalmente decidir explotarlo
tos directos de explotación. directamente e iniciar la fase de construcción o vender el proyecto
12 El manejo de los recursos
en alguna de las fases anteriores. Se estima que un proyecto de li-
naturales y la capacidad re-
gulatoria y sancionatoria es
tio demanda aproximadamente siete años desde la obtención de la
competencia provincial. El concesión hasta la operación en su máxima capacidad productiva
Estado nacional fija el marco proyectada. Por lo tanto, más allá de la existencia en la actualidad
regulatorio general y estable-
cer políticas de coordinación
de tres proyectos en producción en la Argentina y de las inversiones
entre las provincias. proyectadas, el régimen de concesiones provinciales conduce a la
13 Las inversiones en explo-
distribución de los salares entre diferentes empresas transnaciona-
ración de litio crecieron un les y a una especie de privatización “de hecho” del territorio, con
900% entre 2015 y 2018,
según declaraciones de la fines principalmente especulativos y de control de los recursos.
Secretaría de Política Minera Los estados provinciales son los principales impulsores de este
de la Nación (Panorama Mi- esquema de explotación del litio mediante la conformación de un
nero, edición Nº 471, enero
de 2019). marco “atractivo al capital”, la licitación de áreas de explotación, el
14 La razón es la existencia de otorgamiento de permisos y la asunción de un rol de garantes de la
una ventana de oportunidad sustentabilidad económica y social de las inversiones. El principal
de unos veinte años, aproxi-
madamente, dado el ciclo
interés de los gobiernos provinciales es que se generen la mayor
tecnológico de las baterías cantidad de proyectos, porque así el Estado provincial percibe un
de litio y la volatilidad de un conjunto de beneficios económicos y políticos que se traducen en
mercado marcado por lógicas
legitimidad. Así lo refleja un alto funcionario de Minería al señalar
especulativas y avidez de las
empresas transnacionales que el objetivo de su área es agilizar los procesos administrativos
por asegurarse el recurso. para que los proyectos de litio comiencen cuanto antes.14

revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, pp. 13-36 24 Alejandro Casalis
Litio y desarrollo territorial en la Argentina
¿Cuáles son los beneficios que deja a las provincias la extrac-
ción del litio? Los principales beneficios podrían resumirse en el
aporte tributario, la contribución al crecimiento económico, la ge-
neración de algunos de puestos de trabajo y, fundamentalmente, la
sensación de modernización económica y social que introduce el
sector a nivel provincial. Esto último opera como un discurso legi-
timador de los “beneficios” que produce la minería del litio, el cual
a su vez suele tener respaldado electoral, o al menos no encontrar
oposiciones significativas en las principales fuerzas y en la socie-
dad a nivel provincial.15
¿Qué rol asumen y qué capacidades poseen las provincias y las
empresas mineras provinciales para generar políticas de regula-
ción del litio y desarrollo? Las capacidades de control y de generar
políticas de desarrollo son bajas. Las provincias carecen de una bu-
rocracia altamente especializada –al estilo weberiano– y enraiza-
da (Evans, 1996), con autonomía relativa que les permita evitar la
cooptación del sector privado y desplegar capacidades estatales ro-
bustas –técnicas, económicas y ambientales– para generar políti-
cas de desarrollo y un sistema regulatorio más efectivo. Presentan,
sí, algunas políticas de promoción: Jujuy ha declarado al litio como
recurso estratégico, posee programas para diversificar su matriz
productiva y promover energías renovables en los que enmarca las
políticas vinculadas al litio; Catamarca posee un sistema de distri-
bución a los municipios de una parte de las regalías provinciales
que percibe, cuenta con mecanismos de articulación con las em-
presas para la contratación de trabajadores de las localidades cer-
canas a los salares donde se desarrollan proyectos de litio, y posee
programas de electrificación rural de viviendas no conectadas a la
red mediante baterías de litio que importa; Salta, Catamarca y Ju-
juy han procurado aunar criterios en los llamados a licitación de
salares, poseen políticas de estímulos al desarrollo de proveedores
–aunque de baja escala–, una postura abierta hacia el desarrollo
de los proyectos adjudicados y algunas iniciativas de participación
comunitaria para contener los conflictos socioambientales.
No obstante, la contribución al desarrollo territorial es acota-
da y no hay planes provinciales sistemáticos y de envergadura que 15 Por lo general, salvo grupos
reviertan las desigualdades espaciales de los sectores más poster- minoritarios muy intensos, en
gados. El caso de Antofagasta de la Sierra, en Catamarca, a más de las sociedades provinciales
no existe el rechazo o siquie-
3.300 metros sobre el nivel del mar, es ilustrativo. La empresa fmc ra la crítica a la minería que
opera en el salar del Hombre Muerto desde 1997, sin embargo, esta suelen manifestarse en las
localidad no ha experimentado mejoras significativas en sus po- grandes ciudades de la región
sibilidades de desarrollo económico y bienestar social. Recién en pampeana, en centros acadé-
micos, en algunos medios de
2016 logró tener energía eléctrica de forma permanente mediante comunicación y en sectores
la instalación de generadores diesel que fueron provistos por el go- ambientalistas.

Alejandro Casalis
Litio y desarrollo territorial en la Argentina 25 revista de ciencias sociales, segunda época
Nº 36, primavera de 2019, pp. 13-36
bierno provincial. Hasta entonces solo poseían dos horas diarias de
electricidad. Asimismo, la empresa tiene un litigio con el Estado a
raíz de la falta de pago por el uso del agua.
A su vez, las empresas provinciales mineras, en lugar de tener
un rol significativo en la regulación de la explotación y en la polí-
tica de desarrollo industrial y tecnológico, operan garantizando la
sustentabilidad política y social de la explotación, ya que son una
pieza fundamental para asegurar la gobernabilidad del sistema en
el largo plazo mediante una participación activa en la negociación
entre el gobierno provincial, las empresas y los actores locales (Na-
cif, 2015). Jemse, la empresa provincial de minería de Jujuy, es la
más activa en cuanto a su vinculación con el sector privado y la
licitación de parcelas de los salares. Tiene una participación del
8,5% en la empresa Sales de Jujuy, subsidiaria de la australiana
Orocobre y socia de Toyota. En la licitación internacional para el
estudio de litio que se realizó en 2018 en la zona de Salinas Gran-
des, Laguna de Guayatayoc y Salar de Jama se estableció dentro
de las condiciones la participación accionaria de jemse como socia
en la distribución de los beneficios, regalías móviles, el cumpli-
miento de algunos parámetros ambientales y la participación de
16 “Licitación internacional las comunidades en los proyectos.16 Sin embargo, no cumple con
para estudios de litio en el Protocolo de Consulta y Consentimiento Libre, Previo e Infor-
Salinas, Guayatayoc y Sa-
lar de Jama”, en https:// mado que establece Naciones Unidas para la implementación de
[Link]/nota-principal/ proyectos extractivos en territorios de comunidades indígenas, y
licitacion-internacional-para- esto genera situaciones de conflicto y litigio. camien, la empresa
estudios-de-litio-en-salinas-
guayatayoc-y-salar-de-jama.
provincial de Catamarca, no tiene participación en los beneficios
17 Los municipios de Cata- de la empresa fmc en el salar del Hombre Muerto, dado que en
marca recibieron en 2016 un el pliego original no fue contemplada. En los proyectos recientes
total de 25 millones de pesos
en concepto de regalías, y, de
se observa un rol más activo del gobierno provincial, procurando
ese monto, más del 50% que- tener mayor participación en la renta del litio y fijando mejores
dó para los municipios ubica- condiciones y regulaciones.
dos en las cercanías de los No obstante, las políticas provinciales y la intervención de las
yacimientos (El Ancasti, 26
de marzo de 2017). Los efec- empresas generan resistencia por temas socioambientales, por la
tos positivos de la minería en competencia entre diversas actividades productivas sobre recur-
la población local a menudo sos escasos como el agua (Martín y Wagner, 2013), por rechazo
son relativizados por trabajos
de investigación que incor-
u oposición en algunas de las comunidades a causa de los escasos
poran otras variables, como beneficios en el territorio (Tapia, 2014) y por la distribución de la
la generación de puestos de renta en algunas comunidades locales.17 Numerosos movimientos
trabajo para la población lo-
cal, la utilización de recursos
sociales se han constituido para luchar contra la instalación de
naturales como el agua, la proyectos mineros sin el consentimiento de las comunidades. El
contaminación por desastres caso más significativo es el de las comunidades kolla y atacama de
o pasivos ambiental, la par- Salinas Grandes y Laguna Guayatayoc, quienes comparten y hacen
ticipación de la comunidad,
etcétera (Merlinsky, 2013; uso del territorio bajo la forma de propiedad y posesión comuni-
Manzanal y Villareal, 2011). taria. Este colectivo comenzó a organizarse en 2010 por el inicio de

revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, pp. 13-36 26 Alejandro Casalis
Litio y desarrollo territorial en la Argentina
las actividades de exploración sin consulta previa y por el temor al
impacto ambiental y comunitario que tendrían, ya que se ponía en
riesgo la reproducción social al afectarse el trabajo en la extracción
de la sal y la cría de ganado por el consumo de agua que realiza la
extracción de salmueras. Se conformó la Mesa de las 33 comunida-
des originarias de la cuenca de Salinas Grandes y Laguna Guayata- 18 “En el marco de un acuerdo
yoc, que nuclea a comunidades de Jujuy y Salta, y se estableció una con la Secretaría de Minería
red de vínculos con diferentes organizaciones de la sociedad civil y de Catamarca, seis trabajado-
res desocupados de Analgalá
universidades (Argento y Zícari, 2018). que se habían autoconvocado
El aumento de las resistencias sociales ha llevado al sector pú- reclamando trabajo fueron in-
blico y a las empresas a desplegar múltiples estrategias para lograr corporados como perforistas,
ayudantes de perforistas y
la aceptación o al menos mitigar las reacciones, como lo eviden-
en las tareas de seguridad e
cian las iniciativas provinciales de articulación público-privadas y higiene a la plantilla de una
con participación de la sociedad civil,18 las prácticas de responsa- empresa que realiza una ex-
bilidad social empresaria, la búsqueda de licencias sociales a nivel plotación de litio en el Salar
del Hombre Muerto” (El An-
local y el despliegue de un discurso sobre la “minería sustentable” casti, 14 de enero de 2019).
y la sostenibilidad social del emprendimiento.19 También desde al- Esta noticia, que a la distancia
gunas universidades y empresas se teoriza y desarrollan iniciativas parece de poca relevancia, da
cuenta de que la dinámica de
sobre el concepto de “creación de valor compartido”20 que plantea interacción entre los actores
que las actividades empresarias deben generar, además, bienestar a nivel local está caracteriza-
social en las comunidades donde operan. Asimismo, la presión so- da por una trama compleja:
indiferencia –los trabajadores
cial ha implicado para las contrapartes del sector público provincial
tuvieron que autoconvocarse
una mayor exigencia sobre el control del riesgo ambiental. para conseguir corporación se
Las comunidades locales no tienen un posicionamiento homo- produjo luego de una reunión
géneo con respecto a la explotación del litio. Se pueden identificar con el secretario de Minería,
la máxima autoridad provincial
al menos tres posiciones: rechazo absoluto por razones de propie- en la materia– y legitimidad
dad, ya que afirman ser los propietarios ancestrales y en carácter social y política de los princi-
comunal de esas tierras, y por motivos ambientales que afectan pales actores –la incorpora-
ción laboral y las expectativas
su modo de vida; aceptación condicionada a la obtención de una sobre futuros ingresos refuerza
contrapartida por parte de las empresas, ya que consideran que la la legitimidad social y política
explotación del litio es un hecho dado en el corto y mediano plazo que la actividad, los funciona-
rios y las empresas tienen–.
y por lo tanto despliegan estrategias de bloqueo y negociación en 19 Como señala la secretaria
función de la obtención de beneficios concretos para la comuni- de Política Minera de la Na-
dad;21 aceptación, porque la explotación del litio, ante la ausencia ción: “hemos postulado a la
de alternativas, constituye una oportunidad de ingresos y mejores Argentina a la Iniciativa de
Transparencia en las Indus-
condiciones de vida. trias Extractivas (eiti) […] Se
El balance, a veinte años de la primera explotación de litio en la trata de un mecanismo que
Argentina, muestra la conformación de un sistema provincial muy promueve la transparencia.
En la medida que los impues-
dinámico en cuanto a concesión de salares y proyectos de explo- tos mineros se traduzcan en
ración pero baja creación de capacidades estatales y contribución desarrollo de las comunida-
al desarrollo territorial; y una trama de intereses compleja entre des donde se insertan los
proyectos, no solamente va-
empresas mineras, sector público y proveedores de bienes y servi-
mos a generar el desarrollo
cios, que confluyen bajo una lógica extractivista y primaria como equilibrado de Argentina y
si fuera un destino ineluctable para las provincias. Estas carecen de la participación informada de

Alejandro Casalis
Litio y desarrollo territorial en la Argentina 27 revista de ciencias sociales, segunda época
Nº 36, primavera de 2019, pp. 13-36
un plan de desarrollo en torno al litio, más allá de algunas políti-
cas sectoriales, y poseen bajas capacidades de control y regulación
económica y ambiental. Son parte de un proceso global, con pre-
dominio de las empresas transnacionales, en el que les cabe un rol
secundario de garantizar la gobernabilidad del proceso.

la comunidad; además vamos


a bajar el riesgo social de los La explotación del litio y el debate sobre el
proyectos” (Panorama Mine-
ro, Nº 471, enero de 2019).
desarrollo desde una mirada territorial
20 Porter y Kramer (2011) defi-

nen la creación de valor com- Los recursos naturales ocupan un lugar significativo en los proce-
partido como “las políticas y sos de acumulación en América Latina, ya sea por su implicancia
prácticas operacionales que
aumentan la competitividad en la estructura económica y social como por su significación en
de una empresa, mientras términos políticos y de conflictividad social que entrañan. Consti-
simultáneamente mejoran las tuyen el principal producto de intercambio de la región en el co-
condiciones sociales y econó-
micas de las comunidades en
mercio internacional, pero también un factor que ha condicionado
las cuales opera. La creación las posibilidades de desarrollo de la misma, tanto por la tendencia
de valor compartido se enfoca al deterioro de los términos de intercambio y la primarización de
en identificar y expandir las co-
nexiones entre los progresos
la estructura productiva como por la dependencia tecnológica y fi-
económico y social” (p. 6). La nanciera del capital transnacional asociado a ellos.
empresa Sales de Jujuy posee El auge en la demanda mundial de litio reedita el debate sobre
un área y una responsable de desarrollo y recursos naturales presente desde mediados del siglo
Valor Compartido dedicada al
vínculo con las comunidades. xx en la literatura latinoamericana. ¿Para qué se utilizan los recur-
21 La empresa Millennial sos naturales? ¿Se destinan a satisfacer el proceso de acumulación
Lithium, que opera en el salar del capital, industrialización y desarrollo científico-tecnológico de
de Pastos Grandes, en Salta,
contempla en el Plan de De-
los países centrales o, por el contrario, para generar un proceso au-
sarrollo Integral del proyecto tónomo y nacional de desarrollo tecnológico e industrial? Asimis-
la construcción de un centro- mo, ¿cómo se vincula la explotación de los recursos naturales con
almacén comunitario y de un
edificio de usos múltiple. La
los procesos socioambientales a nivel territorial?
empresa señala que “este
trabajo es fundamental para
nuestras relaciones con la co-
munidad y el compromiso con
La concepción de desarrollo asociado
la gente de Pastos Grandes a la especialización y exportación
y está siendo bien recibido” de recursos naturales
(Panorama Minero, Nº 470,
enero de 2019). La realiza-
ción de estas obras muestra
En las provincias mineras argentinas prevalece una concepción de
dos aspectos: el primero, la desarrollo asociada a la especialización y exportación de recursos
necesidad de las empresas naturales. La explotación del litio no es ajena y se la asocia con la
de disponer de algún tipo
de políticas de negociación/
modernización de la estructura productiva y el desarrollo nacional
vinculación o seducción con y provincial. De hecho, el Plan Minero Nacional de 2004 conside-
las comunidades para evitar raba la minería como política de Estado y sostenía que la misma
la oposición de las mismas a constituye una alternativa productiva para el desarrollo y la pros-
los proyectos extractivos; el
segundo, la infraestructura peridad de las zonas más alejadas de los grandes centros industria-
destinada a las comunidades les. Asimismo, para el gobierno de Cambiemos, la eliminación de

revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, pp. 13-36 28 Alejandro Casalis
Litio y desarrollo territorial en la Argentina
las retenciones a la exportación minera, ocurrida en enero de 2016,
y la existencia de un marco regulatorio que garantice los derechos
de propiedad, como lo expresa el Nuevo Acuerdo Federal Minero,
entre otros, favorece la llegada de inversiones extranjeras, permi-
te recuperar el federalismo y propicia el desarrollo. Así lo expresa,
por ejemplo, la declaración del ex secretario de Minería de la Na- parece escasa, poco costosa
ción Daniel Meilán, quien sostiene que se tiene por delante “el de- y altamente desproporcio-
safío de diseñar e instrumentar una política de Estado que marque nada en relación con las in-
versiones que ha realizado y
el camino de una minería para el desarrollo sostenible” (Panorama proyecta realizar la empresa,
Minero, 8/9/2016). aun cuando se esté frente a
Esta concepción de desarrollo nacional y provincial a partir de los estudios de factibilidad.
la explotación y exportación de los recursos naturales se sustenta Esto habla del desbalance
en la relación de fuerzas en
en la teoría del comercio internacional y en las ventajas comparati- la negociación, de que para
vas (Banco Mundial, 1996; World Bank, 2000). Se señala que, dada la empresa la política de rse
la abundancia de litio en los salares de las provincias de la Puna y constituye un costo previsto
en sus balances, pero, más
el aumento del precio y de la demanda internacional –lo que en el aún, indica la falta de políti-
sector y en los medios de comunicación se denomina “boom del cas de desarrollo y bienestar
litio”–, estas deben especializarse en la exportación del recurso e –nacionales, provinciales y
locales– en las regiones mi-
insertarse en la división internacional del trabajo como proveedo- neras y la ausencia de un rol
ras de recursos naturales. activo del Estado en la nego-
Desde los gobiernos nacional y provinciales se toma el caso de ciación con las empresas, ya
que les “pone” un piso para
Australia para justificar que la especialización en recursos natura-
sus políticas de rse y su vín-
les y el reemplazo de la estrategia de industrialización serían un culo con las comunidades.
modelo de desarrollo exitoso para Argentina.22 Según datos del 22 En la década de 1970

Banco Mundial, Australia tiene un ingreso per capita de 53.700 Australia comenzó con un
proceso de apertura de su
dólares –cuatro veces superior al de Argentina–, las exportacio- economía, privatizaciones
nes de los minerales representan el 10% del pbi, se invierte el 2,2% de empresas públicas, dis-
del pbi en ciencia y tecnología, el sector servicios emplea al 70% minución de la protección del
mercado interno y abandono
de la población económicamente activa y la dotación de recursos de su estrategia de industria-
naturales per cápita es catorce veces mayor que la de Argentina. lización. Se especializó en la
Australia tiene una fuerte orientación exportadora de recursos na- exportación de recursos natu-
turales, principalmente hacia China, Japón y los países del Sudeste rales –agropecuarios y mine-
rales–, en el desarrollo de co-
Asiático.23 Como señalaba Santiago Dondo, subsecretario de Polí- nocimiento aplicado a estos y
tica Minera del Ministerio de Energía y Minería de la Nación hasta en una sociedad de servicios
febrero de 2017: altamente calificada.
23 Australia es el principal ex-

portador de litio del mundo,


[…] la minería en ese país [Australia] genera u$s 163.000 millo- pero sus reservas están loca-
nes y tiene una participación del 10% en el pbi […] el sector mine- lizadas en roca, no en salares
como en el caso de Argentina,
ro en Australia está muy integrado con otros sectores, con la socie-
y esto hace más costosa su
dad y con la vida del país […] El sector de los proveedores mineros explotación.
24 Discurso brindado en el IV
(equipamiento, tecnología y servicios), hoy está equiparando en
tamaño al del sector minero en su conjunto. Además de eso aporta Seminario Internacional: Litio
en la Región de Sudamérica,
el 6% del pbi australiano, quintuplicó su tamaño en los últimos 15 organizado por Panorama Mi-
años y tiene exportaciones por 27.000 millones de dólares.24 nero en Catamarca en 2015.

Alejandro Casalis
Litio y desarrollo territorial en la Argentina 29 revista de ciencias sociales, segunda época
Nº 36, primavera de 2019, pp. 13-36
Sin embargo, por las particularidades y los contextos históricos
que entran en juego en los procesos de desarrollo nacional, la bi-
bliografía especializada ha profundizado en los riesgos de adop-
tar acríticamente modelos de desarrollo exitosos en otros países
(Schteingart y Coatz, 2015; Casparrino, Briner y Rossi, 2011). En ese
sentido, a diferencia de Argentina, Australia cuenta con algunas de
las principales empresas mineras del mundo, por lo tanto, con el
know how, la tecnología y el acceso privilegiado al financiamiento
para llevar adelante proyectos que suponen comprometer cuan-
tiosos recursos a largo plazo en un mercado mayormente guiado
por lógicas especulativas y alta volatilidad. Además, la dotación de
recursos naturales per cápita de Argentina es catorce veces menor.
Por lo tanto, el modelo australiano de especialización en commodi-
ties y sociedad de servicios no sería una alternativa viable de desa-
rrollo para nuestro país, sino, por el contrario, el desarrollo de las
cadenas de valor industriales, donde los recursos naturales serían
un elemento significativo pero no determinante (Roger, 2018; Fa-
brizio, 2016).
La desigualdad en Argentina no solo se explica por la diná-
mica económica y social que adquiere la región central donde se
encuentra el núcleo industrial, agroindustrial, comercial y finan-
ciero. También es necesario señalar que la existencia de modelos
de acumulación primarizados, concentrados y en algunos sectores
altamente extranjerizados en las regiones periféricas tienden a la
reproducción de la pobreza y a la exclusión sin ofrecer alternativas
de desarrollo.
Pero esta configuración que encuentra soporte en las ventajas
naturales de las regiones periféricas no es la alternativa inexorable
para el destino de estos territorios, ya que pueden constituir tam-
bién la base material para el impulso hacia la diversificación de la
estructura productiva y la complementación intersectorial de tal
manera que se puedan configurar perfiles productivos y cadenas de
valor más complejas y social y ambientalmente más sustentables.
Para generar desarrollo territorial asociado al litio es necesario
pasar del enfoque sectorial basado en la concesión de los salares y
la exportación del recurso, predominante actualmente en las po-
líticas públicas provinciales, y adoptar un enfoque de cadena de
valor que introduzca una concepción más amplia, compleja e in-
tegral de desarrollo. Mediante el enfoque sectorial se privilegia el
aumento de la competitividad internacional de la minería del litio
a través de políticas de incentivo y “seducción” que permitan atraer
inversiones –flexibilización y homogeneización del marco regula-
torio y ambiental, abaratamiento de los costos de producción me-
diante el desarrollo de infraestructura energética, vial, ferroviaria

revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, pp. 13-36 30 Alejandro Casalis
Litio y desarrollo territorial en la Argentina
y portuaria– y aumentar la cantidad de proyectos en producción,
factibilidad y exploración, como si esta fuera la máxima aspiración
de una política de desarrollo. Por el contrario, adoptar un enfo-
que de cadena de valor del litio implica no solo aumentar la pro-
ducción y la exportación del producto primario, como ocurre en la
actualidad –que es un componente relevante dentro una estrategia
de desarrollo más amplia–, sino apostar al desarrollo nacional, y
con arraigo territorial, del conjunto de industrias de bienes de ca-
pital, de insumos industriales y de servicios de alta, media y baja
calificación vinculados a cada uno de los eslabones de la cadena.
De este modo, el aporte al desarrollo –y también territorial– que
generaría el litio sería mayor que el del enfoque sectorial.
No desconocemos que la existencia de recursos naturales abun-
dantes y de calidad en articulación con políticas nacionales y pro-
vinciales de incentivo es una precondición para el desarrollo del
sector, pero en el planteo que formulamos no son los únicos aspec-
tos en torno de los cuales se estructura la actividad, sino que cobra
relevancia el desarrollo del conjunto de industrias conexas a la ca-
dena de valor del litio en cada una de las fases de la explotación. De
este modo se podría pasar de una mera política para atraer inver-
siones –proclives a profundizar el sesgo primarizador que tiene la
explotación de minerales en la Argentina y a flexibilizar los marcos
regulatorios– a una de desarrollo industrial.
Los desarrollos científicos y tecnológicos, como también la pro-
ducción de baterías de litio en la Argentina, son incipientes. De
forma sucinta se pueden mencionar algunas políticas específicas
de ciencia y tecnología promovidas por el conicet, y-tec, la Univer-
sidad Nacional de Jujuy, la empresa provincial de minería de Jujuy
(jemse) y diversas universidades públicas como la Universidad Na-
cional de Córdoba, la Universidad Nacional de La Plata, la Univer-
sidad Nacional de Catamarca (Nacif y Lacabana, 2015) e institutos 25 La empresa Neo Lithium,

de investigación como el inquimae y el cidmeju, relacionadas con la que opera el proyecto Tres
Quebradas (3Q) en Catamar-
investigación sobre baterías y el desarrollo de técnicas vinculadas ca, pondrá en funcionamiento
al proceso productivo y a reducir el impacto ambiental. Sin em- en febrero de 2019 una planta
bargo, estos avances están expuestos a los cambios de orientación piloto que compró a la Univer-
sidad de Antofagasta (Chile),
en el modelo de desarrollo y a los recortes del presupuesto nacio- con capacidad para producir
nal para el sistema de ciencia y tecnología y el financiamiento de cincuenta toneladas de car-
las universidades.25 Asimismo, hay algunos proyectos e iniciativas bonato de litio. Este es un
ejemplo de las posibilidades
para la fabricación de baterías en el mediano plazo. Por su parte, la de desarrollo científico y tec-
promoción de la industria de bienes de capital y de insumos vincu- nológico que tendría el litio
lados a la cadena de valor del litio se encuentra poco desarrollada en la Argentina si se adoptara
y en la actualidad estos sectores están siendo afectados por las po- un enfoque de cadena valor
en lugar de uno sectorial y se
líticas de apertura económica, desprotección del mercado interno apostara al desarrollo indus-
y desindustrialización. trial y científico-tecnológico.

Alejandro Casalis
Litio y desarrollo territorial en la Argentina 31 revista de ciencias sociales, segunda época
Nº 36, primavera de 2019, pp. 13-36
De este modo, para el desarrollo territorial resulta necesario
que las regiones y provincias puedan contar con una multiplicidad
de encadenamientos horizontales y verticales, a fin de crear valor
a nivel territorial transformando la materia prima en producto
elaborado y que esto genere beneficios sociales y económicos. El
incremento del nivel de industrialización en los territorios es una
vía para la complejización de la cadena y el agregado de valor, a
la vez que colabora con el desarrollo de proveedores de bienes
y servicios. Para ello se requieren políticas tendientes a comple-
mentar los sectores primarios con los industriales, de servicios y
científico-tecnológicos de modo tal que la riqueza que se genere
redunde en desarrollo territorial, mejor calidad de vida e inclusión
social. Asimismo, un abordaje territorial demanda contemplar la
dimensión socioambiental, generalmente ausente en los enfoques
sectoriales o de cadena de valor, que la extracción de litio tiene en
ecosistemas frágiles y la participación de las comunidades locales,
muchas de las cuales rechazan la implementación de los proyectos
en sus territorios.

Conclusiones
Estamos en presencia de políticas públicas, prácticas y un discur-
so acrítico sobre la contribución del litio al desarrollo que no pro-
blematizan el aporte real y potencial que tendría para Argentina
abandonar el actual modelo extractivista-exportador para pasar a
un enfoque de cadena de valor que impulse el desarrollo industrial
y tecnológico desde una perspectiva soberana y que contribuya
al desarrollo territorial. Estas políticas, prácticas y discursos son
sostenidos por un arco amplio de actores con poder significativo
que, con algunos matices, afirman que las alternativas de desarro-
llo para las provincias periféricas están en el aprovechamiento de
sus ventajas comparativas. Por lo tanto, como la dotación de sus
recursos mineros es abundante, la actividad minera se constituye
casi en su “destino natural”.
Se fundamentan empíricamente en algunos resultados apa-
rentes –aportes tributarios, crecimiento económico, empleo, in-
fraestructura y contribuciones a la modernización de la estructura
productiva provincial–, pero no contemplan las consecuencias en
términos de pérdida de soberanía económica, política y tecnológi-
ca, primarización, carácter extractivo, extranjerización, desigual-
dad, exclusión, expulsión y conflictos socioambientales que genera.
A veinte años de la explotación del litio en Argentina, los resul-
tados son escasos en cuanto a contribución al desarrollo territorial.

revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, pp. 13-36 32 Alejandro Casalis
Litio y desarrollo territorial en la Argentina
Las estructuras productivas provinciales no alteraron significativa-
mente su carácter primario y no se verifican mejoras sustantivas
en la calidad de vida y el bienestar de los ciudadanos de los terri-
torios involucrados. Los territorios constituyen un mero soporte
pasivo de las actividades económicas en una lógica de inserción
internacional subordinada a la reproducción de las condiciones de
acumulación del capital transnacional en asociación con capitales
locales y el poder político provincial –además del nacional–, que
actúa como el principal actor reproductor de este andamiaje.
En el escenario actual, el aporte de la minería y la explotación
del litio al desarrollo territorial es acotado, como así también la po-
sibilidad de encuadrar la explotación de los recursos naturales en
el marco de una estrategia soberana de desarrollo –que supone no
solo un rol del Estado estableciendo el carácter público y regulado
de la actividad, sino definiendo ex ante el sentido de la explotación
de estos recursos–. No obstante, existirían posibilidades de desa-
rrollo tanto por el grado de desenvolvimiento actual y potencial
del sector como por la existencia de los modelos de explotación
de litio de Bolivia y Chile que podrían servirnos como aprendiza-
jes, y de una ciudadanía más activa en sus reclamos, si se adoptara
una estrategia que contemplara de forma integral el desarrollo de
la cadena de valor del litio con arraigo en el territorio, el fomento
científico-tecnológico, el apoyo a la industria nacional de bienes
de capital e insumos y la satisfacción de necesidades sociales como
forma de contribuir al desarrollo territorial y a cualificar la estruc-
tura productiva provincial, con resguardo socioambiental.

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[Recibido el 21 de febrero de 2019]


[Evaluado el 20 de mayo de 2019]

Alejandro Casalis
Litio y desarrollo territorial en la Argentina 35 revista de ciencias sociales, segunda época
Nº 36, primavera de 2019, pp. 13-36
Autor

Alejandro Casalis es licenciado en Ciencia Política (uba) y magister en Políticas Sociales (flacso). Do-
cente e investigador del área Estado y Políticas Públicas de flacso. Docente de grado en la unlam y de
posgrado en la unq y la untref. Integrante del proyecto de investigación “Sustentabilidad de la explota-
ción del litio en Argentina. Globalización y territorios vulnerados”, con sede en el piidisa de la unq. Sus
temas de investigación son desarrollo territorial, políticas públicas, gobiernos locales, minería y litio.

Publicaciones recientes:
Casalis, A. (2017), “Procesos, dinámicas y tendencias de las políticas públicas nacionales en relación al
desarrollo territorial y la gestión local en Argentina (2003-2017)”, Divulgatio, Nº 3, Universidad
Nacional de Quilmes.
–– y D. Roger (2018), “De la liberalización del sector a una potencial alternativa de desarrollo autónomo”,
en [Link]
de-desarrollo-autonomo/.
Casalis et al. (2017), “Exploraciones en torno al litio y su potencial de desarrollo para Argentina: iden-
tificación de temas estratégicos de cara a su explotación”, Industrializar Argentina, año 15, Nº 33.
Casalis y A. Trinelli (2017), “Minería y modelo de desarrollo: sustentabilidad y capacidades estatales”, en
García Delgado, D. y A. Gradín (comps.), Neoliberaslimo tardío. Teoría y praxis, Buenos Aires, flacso
Argentina.

Cómo citar este artículo


Casalis, Alejandro, “Litio y desarrollo territorial en la Argentina. Políti-
cas, actores y conflictos en torno a la explotación e industrialización”,
Revista de Ciencias Sociales, segunda época, año 10, Nº 36, Bernal, Edi-
torial de la Universidad Nacional de Quilmes, primavera de 2019, pp.
13-36, edición digital, <[Link]
[Link]>.

revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, pp. 13-36 36 Alejandro Casalis
Litio y desarrollo territorial en la Argentina
Vera Mignaqui

Puna, litio y agua


Estimaciones preliminares para reflexionar
sobre el impacto en el recurso hídrico

El crecimiento de la extracción del litio


por el cambio hacia autos eléctricos
Desde 1950, el foco único en crecimiento económico ha generado
impactos a nivel mundial que están afectando la sostenibilidad de
las condiciones ambientales del ecosistema terrestre (Rockstrom
et al., 2009; unep, 2012; Steffen et al., 2015; Foster 2017), principal-
mente causados por los niveles de consumo de América del Norte
y Europa (unep, 2012), aunque la producción para satisfacer ese
consumo no esté totalmente radicada en esas regiones. Son varios
los indicadores ambientales que presentan una alteración de los
límites a partir de los cuales los riesgos de cambios abruptos son
relevantes, entre ellos la biodiversidad, los flujos del nitrógeno y
el fósforo, el cambio en el uso de la tierra y el cambio climático
(Steffen et al., 2015), poniendo en riesgo la estabilidad del ecosis-
tema terrestre tal como la conocemos. Si bien las fuentes directas
del sobrepaso de estos límites se estudian en función de los datos
concretos de indicadores ambientales, las causas sociales que po-
drían considerarse como primordiales son un foco exagerado en el
crecimiento económico orientado al aumento constante de la pro-
ducción y el consumo, con una severa desvinculación de saberes,
un generalizado desconocimiento de la dinámica ecosistémica y
una falta de control, monitoreo y regulación de impactos ambien-
tales en general y consolidados tanto a nivel local como regional y
planetario.
En respuesta a estos problemas, el desarrollo sostenible entró
en agenda internacional para intentar mantener estables las con-
diciones de vida humana en la Tierra y minimizar el impacto de los
cambios que ya no puedan revertirse. Desde 1987, con el informe

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“Nuestro Futuro Común”, comienza a formalizarse el debate, te-
niendo como hitos la Cumbre de la Tierra (1972, 1992, 2002, 2012),
el Protocolo de Kyoto (1997), la firma de los Objetivos de Desarro-
llo Sostenible (2015), el Acuerdo de París (2016), entre otros.
En respuesta a uno de estos problemas ambientales en parti-
cular, el del cambio climático generado por la emisión de gases
de efecto invernadero, en gran medida por la quema de combus-
tibles fósiles, es que se impulsa la industria de los autos eléctricos
en reemplazo de los de combustión. Los autos eléctricos requie-
ren baterías para el almacenaje de energía y ahí es cuando el litio
entra como jugador relevante en el nuevo escenario mundial. Se
espera que el mercado de litio crezca de 2.000 millones a 7.700
millones de dólares para 2022 (Ministerio de Energía y Minería,
2017), motivado principalmente por el aumento en la producción
de baterías, que pasará del 39% de la demanda (2016) al 70% en
2026 (ibidem).
Es importante aclarar que este fomento al mercado de autos
eléctricos como posible medida de disminución de las emisiones
de gases de efecto invernadero tiene un enfoque tecnocentrista (La-
cabana y Mignaqui, 2017), ya que no cuestiona la lógica de esta
demanda de movilidad ni plantea una disminución de consumos,
sino un mero reemplazo por energías más limpias para mantener
los niveles de consumo de los países del norte, que, sabemos, son
insostenibles, aunque se propulsen con energías renovables.

El rol de la Puna argentina en el


mercado de carbonato de litio
Argentina tiene un rol relevante en el mercado del carbonato de
litio como insumo para las baterías, ya que junto a Chile y Boli-
via tienen el 68% de los recursos de litio a nivel mundial y más del
80% del litio en salmuera. Está entre los primeros cuatro países en
términos de reservas y entre los primeros tres productores de li-
tio (Ministerio de Energía y Minería, 2017). Las reservas de litio en
salmuera presentan menores costos de extracción en comparación
con la extracción a partir de roca (Castello y Kloster, 2015).
La mayor parte de las reservas de Argentina se encuentran en
los salares de la cuenca Cerrada de la Puna. Actualmente existen
dos empresas en operación y varias en etapas de exploración en
distintos grados de avance (Ministerio de Energía y Minería, 2017).
Las expectativas del gobierno nacional respecto de la producción
futura de carbonato de litio son muy positivas, esperando que la
capacidad instalada de producción pase de 37.500 toneladas en

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Puna, litio y agua
2017 a 331.000 en 2022, de los cuales 296.000 se encontrarán en
salares de la Puna (Ministerio de Energía y Minería, 2017).
La cuenca Cerradas de la Puna se encuentra al noroeste de Ar-
gentina (mapa 1) y comprende parte de las provincias de Catamar-
ca, Salta y Jujuy.

Mapa 1. Ubicación de la cuenca Cerradas de la Puna

Fuente: Pablo Lacabana, Laboratorio SIG, PIIdISA, UNQ, en base a Dente y Martínez
(2018).

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Puna, litio y agua 39 revista de ciencias sociales, segunda época
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La zona de la Puna donde se encuentra la mayoría de los salares está
compuesta por dieciocho subcuencas hídricas cerradas (mapa 2),
en cuya zona más baja suelen ubicarse las lagunas o salares (Paoli
et al., 2011).

Mapa 2. Cuencas hídricas cerradas de la Puna

Fuente: Pablo Lacabana, Laboratorio SIG, PIIdISA, UNQ, en base a Paoli et al. (2011)

Actualmente existe extracción de litio en dos de las subcuencas, la


del Hombre Muerto y la de Cauchari-Olaroz. Las proyecciones del
gobierno aspiran a tener extracción en seis subcuencas para 2022
(tabla 1).

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Puna, litio y agua
Tabla 1. Detalle de la capacidad instalada actual
y proyectada por subcuenca de la Puna

Capacidad instalada Capacidad proyectada


Subcuenca
2017 (t LCE) 2022 (t LCE)

1. Antofalla

2. Laguna Blanca

3. Carachi Pampa - Incahuasi

4. Del Hombre Muerto 20.000 81.000

5. De Aguas Calientes

6. Salinas Grandes - Guayatayoc 20.000

7. Del Rincón 50.000

8. Pocitos o Quirón

9. Arizaro

10. De Incahuasi

11. Llullaillaco

12. Centenario - Pastos Grandes 35.000

13. Tolillar

14. Vilama

15. Zapaleri

16. Jama

17. Cauchari - Olaroz 17.500 85.000

18. Pozuelos 25.000

TOTAL Puna 37.500 296.000

Fuente: elaboración propia en base a Ministerio de Energía y Minería (2017).

Preocupación por el impacto de la extracción


del litio en la dinámica hídrica de la Puna
Diversas instituciones y autores han señalado la necesidad de estu-
diar el impacto de la extracción del litio en salmuera de la Puna ar-
gentina en el balance hídrico de la región (Naciones Unidas, 2010;

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Puna, litio y agua 41 revista de ciencias sociales, segunda época
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Gallardo, 2011; Castello y Kloster, 2015; Puente y Argento, 2015;
Anlauf, 2015).
En 2010, dentro de las principales conclusiones y recomenda-
ciones de la Reunión del Grupo de Expertos Senior sobre el De-
sarrollo Sostenible del Litio en América Latina afirmaron que “la
extracción de litio a través de la evaporación de salmueras en sa-
lares puede tener impactos significativos en el delicado equilibrio
de los suministros de agua”; además, que “estudios exhaustivos de
impacto medioambiental y de monitoreo son esenciales para im-
pedir, minimizar y mitigar cualquier impacto negativo en la flora
y fauna así como en los ecosistemas de los salares y las áreas adjun-
tas” (Naciones Unidas, 2010, p. 2).
En 2012, un reporte de la Fundación Ambiente y Recursos Na-
turales (farn) y el Centro de Investigación y Documentación Boli-
via (cedib) comentaba que “las comunidades indígenas (de Argen-
tina) que habitan las zonas desean poder seguir viviendo del modo
que lo hacen ancestralmente, y temen que la extracción de litio en
el lugar pueda afectar ese vivir” (farn y cedib, 2012, p. 6). Respecto
de los impactos ambientales, el reporte expresa que “es uno de los
puntos en los que resultó más difícil recabar información fehacien-
te y respecto del cual será necesario ahondar en un futuro” (p. 26).
Con la intención de construir consensos sobre la necesidad de
evaluar el impacto de la extracción del litio en salmuera sobre la di-
námica hídrica de la región, aportamos estos análisis y discusiones
para enriquecer dicho debate.
La Puna es una región de cuencas endorreicas, esto es, cuencas
cerradas, sin salida al mar. El agua está presente en reservorios –
por ejemplo, lagos, humedales, salares, ríos permanentes– y transi-
ta a través de flujos –por ejemplo, precipitación, evaporación, esco-
rrentía, infiltración, usos para el desarrollo del ambiente, como el
las plantas para crecer–. Estos flujos componen el ciclo del agua y
junto con los reservorios son los componentes del balance hídrico.
Sin la intervención de las personas, en un año la cantidad de agua
en los reservorios suele asumirse constante y los flujos compen-
sarse entre sí, aunque se presentan ciclos mayores a los anuales de
recarga de acuíferos. Para ejemplificar: el agua que llega a la región
por precipitación fluye a través de ríos o arroyos, a través del terre-
no superficialmente o de manera subterránea, o es absorbida por
la flora y fauna del ambiente para luego ser evaporada y volver a la
atmósfera.
La extracción del litio en salmuera y la producción de carbo-
nato de litio afectan tanto al agua en reservorio como a los flujos,
poniendo en riesgo toda la dinámica del ecosistema, ya que la zona
de la Puna es una región donde el agua es el factor determinante

revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, pp. 37-55 42 Vera Mignaqui
Puna, litio y agua
del comportamiento del ecosistema debido a su escasez (Izquierdo
y Grau, 2016; Izquierdo et al., 2018). En el caso de los reservorios, la
extracción del agua rica en litio afecta la cantidad de agua salobre
de los salares y del agua dulce asociada a los mismos. Al “vaciar” el
salar, se origina una depresión de los niveles de agua que genera
una variación de las condiciones de equilibrio y altera la composi-
ción y la cantidad de agua en el reservorio (Izquierdo et al., 2016,
2018; Flexer y Galli, 2018; Sticco, 2018). Esto impacta no solo en el
salar, sino también en los humedales asociados (Izquierdo y Grau,
2016; Izquierdo et al., 2018). Esta extracción es no sostenible por
definición; lo único que se puede regular es la velocidad del va-
ciamiento para minimizar los impactos, retrasarlos lo más posible
o estudiar el reemplazo de las tecnologías de extracción por otras
que obtengan el litio sin la necesidad de vaciar de agua los salares.
En el caso de los flujos, la producción de carbonato de litio ex-
trae agua dulce para parte del proceso. Para que este consumo sea
sostenible debe ser menor que la cantidad de agua dulce que fluye
y se recarga anualmente con las precipitaciones, descontando los
requerimientos de agua para otros servicios ambientales o usos
humanos. Si las extracciones netas –sin devolución en condiciones
al ambiente– superan estos flujos anuales, significa que se está to-
mando agua de reservorios y “secando el ambiente”, generando un
impacto negativo. Es el caso de la extracción de la salmuera para
obtener el litio.
Toda actividad humana genera un impacto en el ambiente;
nuestro modo de vida moderno e industrializado no puede existir
de otro modo. Sin embargo, es necesario estudiar y entender la di-
mensión de tales impactos para evaluar cuán conveniente es seguir
con la actividad extractiva, mejorar sus tecnologías de extracción,
cambiarla por alguna alternativa o al menos regularla para mini-
mizar los daños sobre las regiones donde se genera.
El estudio del uso del agua para la extracción y el procesamien-
to del litio no solo se da en una región donde el agua es el factor de-
terminante de la dinámica del ecosistema, sino también que gran
parte de la Puna se encuentra dentro de los marcos de Reservas de
Biósfera, Sitios Ramsar o Áreas Protegidas Provinciales (Izquierdo
y Grau, 2016; Izquierdo et al., 2018), con distintos grados de res-
tricciones y requerimientos de conservación (mapa 3). Al afectar
la dinámica hídrica, se altera la dinámica ecosistémica, poniendo
en riesgo los objetivos de conservación.
En este contexto, la intención de este análisis es tener una pri-
mera estimación del impacto en el balance hídrico de la Puna por
la extracción de litio en salmuera actual y a futuro según la produc-
ción esperada.

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Puna, litio y agua 43 revista de ciencias sociales, segunda época
Nº 36, primavera de 2019, pp. 37-55
Mapa 3. Áreas protegidas de la Puna

Fuente: Pablo Lacabana, Laboratorio SIG, PIIdISA, UNQ, en base a Izquierdo et


al. (2018).

Impacto sobre los reservorios: vaciamiento


de reservas de agua salobre
Un cálculo que suele hacerse en la industria extractiva es cuántos
años de reservas remanentes quedan con los actuales niveles de
producción. Suele ser un número consolidado que divide el total
de las reservas sobre la capacidad de producción actual. En Argen-
tina, para el caso del litio en salmuera, consideramos el total de
reservas publicado por el Ministerio de Energía y Minería (2017),
5.039.000 toneladas de carbonato de litio equivalente (lce), men-
cionando que es llamativo que en el informe no se incluyan las re-

revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, pp. 37-55 44 Vera Mignaqui
Puna, litio y agua
servas del salar de Olaroz, que ya está en producción. Teniendo en
cuenta esta omisión, haciendo el cálculo considerando solamente
la capacidad instalada del salar del Hombre Muerto de 20.000 t/
año (Ministerio de Energía y Minería, 2017) y asumiendo que
iguala a la producción, la tasa de reservas sobre producción estima
que las mismas alcanzarán para unos 252 años. Sin embargo, si se
hace el cálculo considerando solo las reservas del salar del Hombre
Muerto (1.200.000 toneladas de lce) sobre su producción (20.000
t/año) (Ministerio de Energía y Minería 2017), la tasa da sesenta
años, una reducción bastante importante en las expectativas de
vida del salar, que en poco más de medio siglo estará vacío. Salvo
que se realice un trabajo de reinyección de agua salobre, el impacto
en el ecosistema será relevante.
Con este primer ejemplo puede observarse que los impactos to-
man otra dimensión al analizarlos por subcuenca hídrica, ya que al
hacerlo a nivel nacional se pierde el mayor nivel de explotación en
las subcuencas operativas y se licua el impacto local. En Argentina,
hay dos empresas en operación en dos salares; en caso de concre-
tarse las proyecciones a 2022, los salares operativos estarán ubica-
dos en seis subcuencas de la Puna (Ministerio de Energía y Mine-
ría, 2017) cuyos impactos particulares deben evaluarse de manera
independiente.
Para el caso de los salares de los que se tienen datos de reservas,
y considerando la capacidad proyectada a 2022 por el gobierno, se
estima que a esa tasa de producción en menos de treinta años se va-
ciarán los salares del Hombre Muerto, Rincón y Cauchari-Olaroz.
Incluso entendiendo que una vez construidas las instalaciones de
extracción y procesamiento se requieren entre dos y cuatro años
para alcanzar la producción óptima. Una vez en operación, en so-
lamente cuatro a seis años se vaciará el 20% del salar, una magnitud
nada despreciable en un contexto donde el agua es el determinante
de equilibrio del ecosistema. Pueden observarse los detalles de la
estimación en la tabla 2.
Estos niveles no son despreciables, y los efectos tanto sobre la
dinámica hídrica del ecosistema en general como en la relación
agua dulce/agua salobre dentro del salar deben ser.

Impacto sobre los flujos: extracción de agua


dulce sobre agua disponible renovable anual
Para medir el impacto ocasionado en los flujos de agua dulce por
el consumo en la extracción y el procesamiento del litio usaremos
un indicador de estrés hídrico (wsi) desarrollado por Vladimir

Vera Mignaqui
Puna, litio y agua 45 revista de ciencias sociales, segunda época
Nº 36, primavera de 2019, pp. 37-55
Tabla 2. Estimación de tasa de reservas / capacidad proyectada para
salares a 2022 y cantidad de años en que se vaciará el 20%

Reservas /
Capacidad Capacidad Años que
Reservas Recursos* Capacidad
Subcuenca instalada 2017 proyectada tardará en
(t LCE) (t LCE) proyectada
(t LCE) 2022 (t LCE) vaciar el 20%
(años)

1. Antofalla

2. Laguna Blanca

3. Carachi Pampa -
Incahuasi
4. Del Hombre
20.000 81.000 2.339.000 7.323.000 29 6
Muerto

5. De Aguas Calientes

6. Salinas Grandes - Sin datos de


20.000 239.000
Guayatayoc reservas

7. Del Rincón 50.000 1.200.000 8.300.000 24 5

8. Pocitos o Quirón

9. Arizaro

10. De Incahuasi

11. Llullaillaco 1.866.000

12. Centenario - Sin datos de


35.000 5.953.000
Pastos Grandes reservas

13. Tolillar

14. Vilama

15. Zapaleri

16. Jama

17. Cauchari - Olaroz 17.500 85.000 1.500.000 18.662.830 18 4

Sin datos de
18. Pozuelos 25.000
reservas

TOTAL Puna 37.500 296.000 5.039.000 42.343.830

* Incluye medidos, indicados e inferidos

Fuente: elaboración propia en base a Ministerio de Energía y Minería (2017).

revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, pp. 37-55 46 Vera Mignaqui
Puna, litio y agua
Smakhtin que reconoce los requisitos ambientales de agua dentro
de su cálculo (Brown y Matlock, 2011). Considera, por un lado, los
consumos de agua dulce y, por otro, la disponibilidad de agua dulce
renovable anual. Dentro de esta disponibilidad renovable descuenta
los usos para servicios ecosistémicos, esto es, el consumo de agua
dulce requerido por el ecosistema para mantener sus características
y funcionamiento. La escorrentía media anual superficial (mar) se
utiliza como un proxy de la disponibilidad total de agua, y los re-
quisitos ambientales de agua estimados (ewr) se expresan como un
porcentaje de la escorrentía anual media superficial a largo plazo
que debe reservarse para fines ambientales. Este indicador se calcula
a nivel cuenca. En el numerador se consideran los consumos antró-
picos del agua (cons) en toda la cuenca, tanto agropecuarios como
industriales o municipales –incluyendo domésticos, comerciales,
entre otros, esto es, todo uso del agua dentro del casco urbano–.
En esta estimación preliminar consideraremos solamente los
consumos de agua debidos a la extracción y el procesamiento del
litio, por lo que el nivel de estrés que obtengamos estará subdi-
mensionado.

wsi = cons / (mar – ewr)

Para determinar cada uno de estos parámetros para cada subcuen-


ca deben realizarse algunos supuestos, ya que la disponibilidad
de información pública y oficial es escasa, si no inexistente. Es por
eso que estimar el impacto de la extracción de agua dulce para el
procesamiento y la producción del carbonato de litio sobre el agua
disponible renovable anual es aún más complicado que en el caso
del vaciamiento, debido a la falta de datos oficiales. Igualmente,
basados en bibliografía y realizando algunos supuestos, se puede
llegar a unas estimaciones preliminares para enriquecer el debate
sobre el tema en cuestión.
Para el caso del numerador cons usaremos como consumos
de agua para extracción y procesamiento del carbonato de litio
los datos de consumos de agua dulce por tonelada producida de
lce reportados por las empresas actualmente en operación en sus
informes de sostenibildiad, aunque llama la atención que sean
muy distintos. Así, se considera para el salar del Hombre Muerto
un consumo de agua de 130 m3/t lce según datos de fmc (2017);
para el salar de Cauchari-Olaroz un consumo de agua de 41 m3/t
lce según datos de Orocobre (2017); y para el resto se supone un
valor promedio de 86 m3/t lce. Estos valores se multiplican por la
capacidad proyectada en 2022 y se obtiene el consumo de agua por
extracción y procesamiento de litio por subcuenca para ese año.

Vera Mignaqui
Puna, litio y agua 47 revista de ciencias sociales, segunda época
Nº 36, primavera de 2019, pp. 37-55
Para el caso del denominador, el ewr, que es la necesidad de
agua para servicios ecosistémicos, se considerará un promedio
de 25% según el rango propuesto por Smakhtin (2004) de 20-
50%. Por lo que:

ewr = 0,25 . mar.

El mar, que es la escorrentía media anual superficial, requiere un


poco más de elaboración y supuestos para llegar a un valor a nivel
subcuencas. Primero consideraremos que, del total que precipita
en las subcuencas, el 5% se transforma en escorrentía superficial,
tomando este supuesto basados en datos disponibles para los sa-
lares de Cauchari-Olaroz y Atacama, que son áreas de condicio-
nes áridas o semiáridas comparables a las cuencas analizadas.
Para la cuenca de Cauchari-Olaroz, Burga et al. (2017) plan-
tean que el 10% de la precipitación se transforma en infiltración
más escorrentía superficial, y Houston y Gunn (2011) calculan
que el 3% de la precipitación se transforma en escorrentía super-
ficial. Para el salar de Atacama, Corenthal et al. (2016) plantean
que el 6% de lo que precipita se transforma en escorrentía super-
ficial. Basados en estos casos, tomamos un promedio de 5% para
todas las subcuencas analizadas, por lo que, si multiplicamos
los niveles de precipitación por subcuenca por el área de cada
subcuenca y a eso le aplicamos el 5%, obtendremos el mar para
cada subcuenca estudiada. Los datos de precipitación los toma-
mos de Paoli et al. (2011), donde la mayoría de las subcuencuas
de la Puna presentan una precipitación promedio anual de 50
mm, salvo Pozuelos, que tiene una precipitación media anual de
300-350 mm (Paoli et al., 2011); consideraremos 325 mm para
la estimación. El área de cada subcuenca sale de los estudios de
Paoli et al. (2011). Con todos estos datos, y ajustando las corres-
pondientes unidades, se calcula:

mar = 5%. Precipitación media anual. Superficie de la subcuenca

Con los datos de mar, cons y ewr podemos estimar el índice de es-
trés hídrico para cada subcuenca que se espera tenga extracción al
2022. Los niveles del indicador de estrés hídrico representan distin-
tos grados de explotación del recurso según se detalla en tabla 3.
A medida que el nivel de explotación avanza, al aumentar el wsi,
disminuye la disponibilidad de agua para servicios ecosistémicos,
agravando el impacto sobre el ambiente.

revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, pp. 37-55 48 Vera Mignaqui
Puna, litio y agua
Tabla 3. Categorización de escasez de agua según indicador de Smakhtin

Color WSI Grado de escasez ambiental de agua


WSI >= 1 Sobreexplotado
0,6 <= WSI < 1 Fuertemente explotado
0,3 <= WSI < 0,6 Moderadamente explotado
WSI < 0,3 Ligeramente explotado

Fuente: elaboración propia en base a Brown y Matlock (2011).

Aplicando las fórmulas y los datos descritos, llegamos a los niveles de estrés hídrico por
subcuenca que pueden verse en la tabla 4.

Tabla 4. Estimaciones de estrés hídrico por subcuenca de la


Puna con proyección de extracción de litio a 2022
Precipitación en la
Consumo de agua
consumo de agua

para uso del agua


Escorrentía anual
media superficial
subcuenca (mm/
proyectada 2022

Superficie (km2)

Estrés hídrico
Intensidad de

por litio 2022

por litio 2022


(m3/t LCE)

Subcuenca
Capacidad

(m3/año)

(m3/año)

por Litio
(t LCE)

año)

1. Antofalla 50 11.254,21
2. Laguna Blanca 50 3.786,19
3. Carachi Pampa - Incahuasi 50 9.494,34
4. Del Hombre Muerto 81.000 130 10.530.000 50 4.823,18 12.057.950 1,2
5. De Aguas Calientes 50 1.538,59
6. Salinas Grandes - Guayatayoc 20.000 86 1.720.000 50 17.552,11 43.880.275 0,1
7. Del Rincón 50.000 86 4.300.000 50 2.376,42 5.941.050 1,0
8. Pocitos o Quirón 50 3.006,21
9. Arizaro 50 10.629,64
10. De Incahuasi 50 1.223,54
11. Llullaillaco 50 2.474,06
12. Centenario - Pastos Grandes 35.000 86 3.010.000 50 4.453,43 11.133.575 0,4
13. Tolillar 50 1.253,32
14. Vilama 50 1.393,07
15. Zapaleri 50 506,21
16. Jama 50 1.694,63
17. Cauchari - Olaroz 85.000 41 3.485.000 50 5.794,04 14.485.100 0,3
18. Pozuelos 25.000 86 2.150.000 325 3.783,38 61.479.925 0,0

Fuente: elaboración propia.

Vera Mignaqui
Puna, litio y agua 49 revista de ciencias sociales, segunda época
Nº 36, primavera de 2019, pp. 37-55
Puede observarse que los resultados varían ampliamente entre
subcuencas. Es importante aclarar el punto de la subestimación de
este estrés, ya que no se está considerando el consumo de agua para
otros usos, como el municipal, el industrial –incluyendo otros mi-
neros– y el agropecuario. Solo considerando la demanda de agua
dulce para la extracción y el procesamiento del litio se tienen ni-
veles relevantes de estrés hídrico en cuatro de las seis subcuencas
en las que se espera tener extracción al 2022. También es válido
aclarar que esto permanece en caso de que la operación comience
en años posteriores: el nivel de impacto anual para la proyección
de capacidad considerada será el mismo.
Las subcuencas que se verán más afectadas son las del Hombre
Muerto y la del Rincón, con un estrés hídrico que indica sobreex-
plotación del recurso. Las subcuencas de Centenario-Pastos Gran-
des y de Cauchari-Olaroz tendrán un nivel de explotación mode-
rada. Por último, Salinas Grandes-Guayatayoc y Pozuelos tendrán
niveles de ligera explotación del recurso, siendo las que menos ve-
rán afectado su ecosistema, aunque recordamos nuevamente que
solo estamos considerando el uso del agua para la extracción del
litio y no otros que pueda haber en dichas regiones, como el uso
municipal, el agropecuario, etcétera.
Si bien estas estimaciones preliminares sirven de aporte para
contribuir al debate, señalando que el impacto en la disponibili-
dad de agua dulce en la mayoría de las subcuencas donde se prevé
extracción y procesamiento de litio será relevante, es importante
mencionar la necesidad de ahondar en estudios de campo que nos
permitan contar con información real de escorrentías superficia-
les, así como entender el detalle de las tecnologías de extracción y
procesamiento de litio para tener valores ajustados a cada caso de
consumo de agua.

Reflexiones para seguir avanzando


El crecimiento de la extracción del litio para la producción de ba-
terías para autos eléctricos a nivel global tiene un impacto directo
en la Puna argentina, debido a que en la misma se concentra gran
cantidad de reservas. Este aumento de la extracción y el procesa-
miento del litio en la Puna genera preocupación por el impacto en
la dinámica hídrica de la región, debido a que, al ser una zona de
características áridas y semiáridas, el agua es el factor determinan-
te de la dinámica ecosistémica.
Este artículo intenta aportar al debate realizando estimaciones
de los impactos de dicha extracción y procesamiento tanto en los

revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, pp. 37-55 50 Vera Mignaqui
Puna, litio y agua
reservorios como en los flujos de agua, llegando en ambos casos a
concluir que en la dinámica hídrica de la región pueden llegar a ser
en efecto muy relevantes.
En el caso de los reservorios, se estima que el vaciamiento de
reservas de agua salobre, de concretarse las proyecciones anun-
ciadas por el gobierno nacional, puede llegar a darse en menos
de treinta años, en especial para los salares del Hombre Muerto,
del Rincón y Cauchari-Olaroz, requiriendo solamente entre cua-
tro y seis años para vaciar el 20% del salar, una magnitud nada
despreciable en un contexto donde el agua es el determinante de
equilibrio del ecosistema.
Por otro lado, se estima que el impacto sobre los flujos de agua
dulce disponible renovable serán relevantes en la mayoría de los
salares donde se espera haya operación. Las subcuencas que se ve-
rán más afectadas son las del Hombre Muerto y del Rincón, con
una extensiva sobreexplotación del recurso hídrico. Seguidas por
las subcuencas de Centenario-Pastos Grandes y Cauchari-Olaroz,
con una explotación moderada. Por último, Salinas Grandes-Gua-
yatayoc y Pozuelos tendrán niveles de ligera explotación del re-
curso, siendo las que menos verán afectado su ecosistema. Sin ol-
vidar que estas estimaciones solo consideran el uso del agua para
la extracción del litio y no otros que actualmente pueda haber en
dichas regiones, como el uso municipal, el agropecuario, el indus-
trial, entre otros, que empeorarían los niveles de explotación.
La preocupación manifestada por diversas comunidades se
muestra válida y fundada a la luz de los cálculos realizados, agra-
vada en muchos de los casos por encontrarse los salares en áreas
con objetivos de conservación. Estas estimaciones son prelimina-
res, son números que requieren revisión y estudios hidrogeológi-
cos en profundidad, tanto analíticos como mediciones en campo.
Pero sirven para tomar consciencia del orden de magnitud del
impacto esperable en caso de que las expectativas de producción
se concreten. Aunque desde distintos análisis y perspectivas lle-
gamos a la misma conclusión que otros autores, como Izquierdo
y Grau (2016), Izquierdo et al. (2018) y Sticco (2018).
En este contexto, es importante reflexionar sobre el rol del Es-
tado. Según el artículo 41 de la Constitución Nacional, el Estado
debe garantizar un ambiente sano, equilibrado, apto para el de-
sarrollo y actividades humanas sin comprometer las de las gene-
raciones futuras y garantizando su preservación (Infoleg, 1995a).
Además, la Ley General del Ambiente establece en su artículo 2
que la política ambiental nacional deberá cumplir con asegurar
la preservación, conservación, recuperación y mejoramiento de
la calidad de los recursos ambientales; y en su artículo 18, que

Vera Mignaqui
Puna, litio y agua 51 revista de ciencias sociales, segunda época
Nº 36, primavera de 2019, pp. 37-55
las autoridades deberán informar sobre el estado del ambiente,
considerando los impactos de las actividades antrópicas actuales
y proyectadas (Infoleg, 2002). Por último, la Ley de protección
ambiental para la actividad minera, en su artículo 18, establece
que las empresas mineras que causen daño actual o residual al
patrimonio ambiental estarán obligados a mitigarlo, rehabilitar-
lo, restaurarlo o recomponerlo (Infoleg, 1995b). Sin embargo,
para poder controlar, monitorear y regular cualquier actividad
y exigir la remediación ambiental a las empresas que causaren
daño, es necesario contar con la información necesaria. Las in-
vestigaciones recientes sobre el impacto ambiental de la extrac-
ción y el procesamiento del litio en salmuera en la Puna argenti-
na indican que será relevante de concretarse las expectativas de
producción. Entendiendo que toda actividad extractiva a escala
industrial genera impacto ambiental, es importante hacer un
seguimiento y tener conciencia de hasta qué grado de deterio-
ro estamos dispuestos a pagar para fomentar la actividad minera
del litio llevada a cabo por empresas extranjeras, en su mayoría,
generando un insumo –carbonato de litio– para producir bienes
–baterías para autos eléctricos– que serán principalmente usados
en otros países.
¿Cómo espera el Estado argentino regular el impacto ambiental
de estas actividades? ¿Cómo espera el Estado argentino garantizar
un ambiente sano para las comunidades? ¿Se justifica la ganancia
local o nacional de esta actividad siendo conscientes de su costo
ambiental?
Avanzar de manera sana en el fomento de la actividad de ex-
tracción y procesamiento del litio en la Puna argentina requiere
ahondar en estudios sobre los impactos ambientales, mejorar la
información disponible sobre las características ambientales de la
Puna en general y de la dinámica hídrica en particular, y definir
una política pública que fomente la actividad a la vez que garan-
tice un ambiente sano para las comunidades. Seguir investigando
en esta dirección y generando información y datos de calidad es
clave para cumplir con la legislación nacional y dar respuesta a las
preocupaciones de la comunidad.

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[Recibido el 16 de enero de 2019]


[Evaluado el 17 de mayo de 2019]

revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, pp. 37-55 54 Vera Mignaqui
Puna, litio y agua
Autora

Vera Mignaqui es Ingeniera química (unmdp), magíster en Arts in Development Studies (iss-Erasmus
Rotterdam University) y doctoranda en Desarrollo Económico (unq), y docente en temas ambientales
(unq, unmdp y unsam).

Publicaciones recientes:
Mignaqui, V., y M. Lacabana (2018), “Explotación del litio en Argentina: preguntas sobre el impacto en el
ciclo del agua”, Revista NODAL, disponible en <[Link]
litio-en-argentina-preguntas-sobre-el-impacto-en-el-ciclo-del-agua/>.
Mignaqui, V. (2017), “Los retos del desarrollo sostenible para las universidades”, Integración y Cono-
cimiento, vol. 2, N° 7, pp. 256-271.
Mignaqui, V. (2014), “Sustainable development as a goal: social, environmental and economic dimen-
sions”, International Journal of Social Quality, vol. 4, N° 1, pp. 57-77.

Cómo citar este artículo


Mignaqui, Vera, “Puna, litio y agua. Estimaciones preliminares para re-
flexionar sobre el impacto en el recurso hídrico”, Revista de Ciencias So-
ciales, segunda época, año 10, Nº 36, Bernal, Editorial de la Universidad
Nacional de Quilmes, primavera de 2019, pp. 37-55, edición digital,
<[Link]
[Link]>.

Vera Mignaqui
Puna, litio y agua 55 revista de ciencias sociales, segunda época
Nº 36, primavera de 2019, pp. 37-55
Iván Aranda

La planta de baterías
de litio en Bolivia
De la caja negra a la apertura
del paquete tecnológico

A diferencia de Argentina y Chile, donde la explotación de los sala-


res funciona bajo diversos regímenes privados, en Bolivia la agen-
da política impulsada por el gobierno de Evo Morales a partir de
2006 incorporó la prohibición de concesionar las reservas litíferas
y la industrialización de los recursos naturales como acción prio-
ritaria. En este sentido, constituyéndose en la mayor reserva mun-
dial de litio, el salar de Uyuni representa un caso paradigmático en
cuanto a perspectiva de industrialización, en un contexto mundial
de creciente demanda de litio, consecuencia de una crisis de mo- 1 La Corporación Minera de
delo energético que devela un profundo proceso de transición tec- Bolivia es la empresa pública
noeconómica hacia nuevas formas de transporte y de suministro encargada de fiscalizar y ex-
de energía. plotar la reserva fiscal minera
en Bolivia. Por su parte, la
Entendiendo la industrialización como el avance en el desa- Gerencia Nacional de Recur-
rrollo de productos que se corresponden con los diferentes esla- sos Evaporíticos fue creada
bones de la cadena de valor del litio en los que el valor –económico ad hoc dentro de la comibol
y tecnológico– es incorporado de manera creciente, el gobierno de para hacerse cargo de la ex-
ploración, explotación, indus-
Evo Morales, atendiendo al mandato constitucional, instó a la Cor- trialización, comercialización
poración Minera de Bolivia (comibol)1 a avanzar en la industria- y gestión de los recursos eva-
lización de los recursos evaporíticos (re) y comenzar con la pro- poríticos de Bolivia.
2 La ylb fue conformada
ducción de baterías de litio (bdl). Para ello, la Gerencia Nacional en 2017 a través de la Ley
de Recursos Evaporíticos (gnre) de la comibol –hoy Yacimientos 928/2017 para continuar con
de Litio Bolivianos, (ylb)2– diseñó y puso en marcha una planta la industrialización del litio,
absorbiendo todos los acti-
piloto (ppb)3 de producción de bdl en la comunidad de La Palca, vos y competencias de la Ge-
Potosí, cumpliendo así con la primera etapa de la industrialización rencia Nacional de Recursos
de los re (gnre, 2013). Evaporíticos.
3 La ppb entró en operación el
La industrialización estatal del litio en Bolivia no solo preten-
17 de febrero de 2014 y tiene
de la agregación de valor y la mejora de la tasa de ganancia con una capacidad de producción
respecto a la que proporcionaría el tradicional modelo de desa- de 1500 Ah/día.

57 revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, pp. 57-74
rrollo basado en el patrón primario-exportador. Además tiene
como objetivo explícito contribuir a la superación de la histórica
dependencia tecnológica que lastra las posibilidades de desarrollo
del país. Después de varios años desde la inauguración de la ppb,
cabe preguntarse en qué medida se ha alcanzado aquel objetivo.
Para ello, además de los avances concretos relacionados con los
procesos de aprendizaje y la apropiación del conocimiento, es de
especial interés develar algunos hitos clave que se insertan en la
trayectoria sociotécnica4 recorrida por la propia ppb a lo largo de
su proceso de coconstrucción como objeto científico-tecnológico.
Un enfoque de la sociología de la tecnología resulta conveniente
para dar luces sobre la cuestión.
En palabras de Hughes (1983), los análisis sociológicos, tec-
nocientíficos y económicos están permanentemente entrelaza-
dos en un tejido sin costuras, lo cual es particularmente cierto
en el caso que se plantea: un proyecto impulsado por el Estado
que busca la industrialización de un recurso natural estratégico
en base a un proceso autónomo y en función de las propias ne-
cesidad sociales. Al mismo tiempo, la dimensión sociopolítica
involucrada en la industrialización del litio boliviano invita a
adoptar ciertos significantes de la Construcción Social de la Tec-
nología (cst), desarrollada en Pinch y Bijker (2008), así como
de la Teoría del Actor Red (tar), propuesta en Callon (1986) y
Latour (1987).
Lo que se pretende, en definitiva, en este trabajo es indagar
cómo la elección de unas tecnologías frente a otras y el entorno
4 Tal y como define Thomas mesosocial en el cual esta selección tiene lugar emergen como
(2008), una trayectoria so- elementos determinantes de la trayectoria sociotécnica, en cuan-
ciotécnica es un proceso de
coconstrucción de productos,
to que condición de posibilidad de la apropiación del conoci-
procesos productivos y orga- miento. Para abordar el tema, en primer lugar se expondrá la es-
nizacionales, instituciones, trategia de industrialización del litio en Bolivia desde una doble
relaciones usuario-productor, perspectiva: explícita, relacionada con la propuesta difundida en
relaciones problema-solu-
ción, procesos de construc- la esfera pública, y tácita, a través de un proceso de abstracción-
ción de “funcionamiento” y traducción del contenido explícito a un plano estratégico: ¿qué
“no funcionamiento” de una es lo que realmente se espera de la industrialización del litio y,
tecnología, racionalidades,
políticas y estrategias de un
en concreto, de la planta piloto de baterías? Una vez expuesta la
actor o de un marco tecnoló- estrategia, se hará un recorrido sobre algunos momentos e hi-
gico determinado. Tomando tos que culminaron en el hecho tecnológico –el arranque de la
como punto de partida un ele-
mento sociotécnico en parti-
planta en febrero de 2014–. En esta parte, el enfoque de la socio-
cular, en nuestro caso la ppb, logía de la tecnología cobra relevancia, como proceso dinámico
este concepto de naturaleza de coconstrucción entre múltiples actores –humanos y no hu-
diacrónica permite estable-
manos– y que en última instancia devela los ingredientes que se
cer relaciones causales entre
componentes heterogéneos resuelven en una alternativa tecnológica concreta. Por último, y
en marcos temporales. siguiendo con la misma lógica cronológica, se discutirán algunos

revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, pp. 57-74 58 Iván Aranda
La planta de baterías de litio en Bolivia
resultados y consecuencias vinculadas a la estrategia planteada y
a la propia trayectoria sociotécnica recorrida por la planta. Por
una parte, desde un punto de vista científico-tecnológico, se pro-
porcionarán detalles relacionados con la tipología y magnitud
del cambio técnico, pasados tres años de operación de la planta.
Por otra, se presentará la situación del proyecto a cinco años del
arranque de la ppb.

La estrategia de industrialización del


litio. Planteamiento explícito: soberanía
sobre los recursos naturales y superación
del patrón primario-exportador
En un plano explícito, explicaba en el año 2011 el gerente nacional
de Recursos Evaporíticos, Ingeniero Luis Alberto Echazú, que la es-
trategia de industrialización

[...] es concebida bajo los principios de soberanía sobre nuestros


recursos naturales, como lo establece la Constitución Política
del Estado […] en cuanto al litio no se debe repetir el saqueo de
la riqueza de Potosí (mina de plata), donde los explotadores se
llevaron todo y no dejaron nada para Bolivia, quedando para los
pueblos mineros solo pobreza y contaminación, por ello el Estado
jamás va a perder la soberanía del litio.

Y añadía:

[...] mediante la industrialización de los recursos evaporíticos,


a través de una iniciativa 100% estatal, Bolivia ingresará al mer-
cado mundial del litio, potasio y sus derivados en condiciones
competitivas, dejando en claro el derecho soberano sobre sus
recursos naturales. La producción del carbonato de litio y cloru-
ro de potasio, no está abierta a la participación de las empresas
transnacionales. Esta será administrada y operada en exclusiva
por el Estado boliviano a través de la Gerencia Nacional de Re-
cursos Evaporíticos de la Corporación Minera de Bolivia (co-
mibol). Sin embargo, en la Fase III, de agregación de valor, está
abierta la posibilidad de la participación extranjera, con tecno-
logía desarrollada y participación accionaria mayoritaria para el
Estado boliviano.

De un modo concreto, la estrategia de industrialización formulada


por el gobierno se compone de tres fases (figura 1).

Iván Aranda
La planta de baterías de litio en Bolivia 59 revista de ciencias sociales, segunda época
Nº 36, primavera de 2019, pp. 57-74
Figura 1. Esquema conceptual de la estrategia de industrialización del litio

Fase I . Escala piloto Fase II . Escala industrial Fase III . Agregación de valor

Carbonato de litio Carbonato de litio Insumos litiados


40 Tm/mes 30,000 Tm/año (sales, cátodos)

Salmuera

Cloruro de potasio Sulfato de potasio Baterías de litio


1,000 Tm/mes 700,000 Tm/año

Inversión: USD 17 MM Inversión: USD 485 MM Inversión: USD 400 MM


Ventas anuales: USD 6,2 MM Ventas anuales: USD 374MM Ventas anuales: USD 350MM

Fuente: elaboración propia.

Las tres fases del proyecto de industrialización incorporan la no-


ción de la cadena de valor del litio (figura 2), siendo el objetivo
último el desarrollo a escala industrial de todos sus eslabones. La
fase I y la fase II, definidas al inicio del proyecto en 2008, encierran
una lógica de escalado de producción paulatino y acumulación de
capacidades internas en ciencia y tecnología. Esto es, un desarro-
llo inicial a escala piloto para las plantas de potasio y litio, para
posteriormente instalar plantas de producción a escala industrial.
Sin embargo, en cuanto a la fase III, las etapas a desarrollar hasta
el establecimiento de una industria de insumos y productos (bdl)
de alto valor añadido no serían definidas hasta el año 2011. Se po-
dría haber optado por un escalamiento directo –sin fases previas de
5 En mayo de 2013, la gnre
investigación y pilotaje–, por el establecimiento de un riesgo com-
anunció un acuerdo con la
coreana Posco para la ins- partido con una empresa productora de baterías consolidada, o
talación de una planta piloto por un desarrollo propio para la manufactura de baterías –similar
de síntesis de materiales a la estrategia que se implementó en la fase I–. Finalmente, Bolivia
catódicos (lfp y lmo), con una
inversión total de 2,4 millo-
optó por la adquisición de una planta piloto de manufactura de cel-
nes de dólares aportados al das y baterías en modalidad “llave en mano” a una empresa china.
50% entre la comibol y la
firma coreana. Sin embargo,
no fue hasta 2017 que tuvo
lugar la puesta en marcha de Elementos implícitos: apropiación tecnológica,
la planta piloto de materiales capacidad de selección y diversificación
catódicos, adquirida con una
modalidad similar a la ppb
a la empresa francesa ecm Tras esta visión de la cadena de valor del litio –que en la actualidad se
Green Tech. encuentra operativa en la escala piloto–5 y la forma en que debería

revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, pp. 57-74 60 Iván Aranda
La planta de baterías de litio en Bolivia
implementarse se encuentra la propuesta estratégica de la gnre en
los primeros años del proyecto. El tránsito por una etapa de I+D-
pilotaje sobre los eslabones principales de la cadena –carbonato de
litio, cátodos y baterías–, con anterioridad a la etapa industrial, si
bien puede resultar más costoso y lento que la alternativa de acce-
der directamente a la producción en gran escala, también es cierto 6 Mientras que las plantas
que implica ventajas desde el punto de vista de las posibilidades de piloto de carbonato de litio
apropiación tecnológica y del conocimiento del negocio y los socios. y cloruro de potasio (fase I)
fueron desarrolladas ínte-
Mejorar las capacidades endógenas redundaría en una mejora de las gramente por el equipo de
aptitudes para la selección de tecnologías en etapas posteriores –a ma- científicos e ingenieros de la
yor escala y, por lo tanto, con mayores compromisos de inversión–. GNRE, la planta de baterías
De esta forma, trabajar en los diferentes eslabones de la cadena de y la de materiales catódicos
(fase III) fueron adquiridas
forma simultánea, con un enfoque de gradualidad de la inversión, como plantas “llave en ma-
no solo le permitiría adquirir una mirada integral del negocio del li- no”. Esta decisión fue sus-
tio, sino también testar capacidades y compatibilidades culturales con tentada en un análisis de
costo de oportunidad entre
los diferentes socios, así como evaluar las diversas modalidades de las inversiones necesarias
asociación y ejecución de los proyectos. Pero, además, esta diversifi- en recursos –económicos,
cación de socios y estrategias para la implementación de proyectos humanos, tiempo–, las ca-
pacidades de partida –cien-
en sus diferentes fases6 es especialmente relevante porque restringe tífico-técnicas, organizativas,
la dependencia tecnológica sobre un socio concreto, a la vez que forta- políticas– y los retornos es-
lece el control soberano a lo largo de toda la cadena de valor. perados –en términos econó-
En cuanto a la planta piloto de baterías, la visión sobre la im- micos, sociales, de desarrollo
de capacidades y utilidad del
portancia del pilotaje y el desarrollo de capacidades endógenas producto–. La naturaleza de
tuvo correlato en el propio diseño. Con una inversión total de 3,7 los proyectos de fase I se
millones de dólares, de los cuales el 15% corresponde a insumos, entendieron como una con-
tinuidad de la tradición mi-
el 20% a las infraestructuras de producción y el resto a la adquisi- nero-metalúrgica boliviana.
ción de bienes de capital y know-how, la planta fue diseñada prio- Aun siendo diferente de la
rizando las posibilidades de desagregación del paquete tecnológico minería metálica tradicional,
se entendió que, en el caso
y el régimen de propiedad intelectual –libre de licencias, patentes y de la minería evaporítica, la
royalties–. El enfoque de la ppb no solo apuntaba hacia un pilotaje apuesta por los aprendiza-
integral, desde el punto de vista del desarrollo de las capacidades jes cruzados comportaba un
técnico-organizativas. Además, implícitamente, la producción de riesgo asumible: una planta
de carbonato de litio y una
un bien de consumo final, como son las baterías de litio, podría planta de concentración de
operar como mecanismo de apalancamiento de mercados internos mineral se encuentran en es-
y externos (Rodríguez-Carmona y Aranda, 2014) permitiendo una feras científico-tecnológicas
similares. Por el contrario,
evolución paulatina y equilibrada entre las esferas de la producción en el caso del desarrollo de
y la comercialización. De esta forma, la combinación de líneas de productos con una elevada
producción de baja energía para aplicaciones portables –baterías intensidad científico-técnica,
como son las BdL, y sin co-
de 0,8Ah para celulares– y de alta energía –celdas de 10Ah para nocimiento similar previo, la
ensamblado de baterías 24V-10Ah para bicis eléctricas o almace- aproximación de la fase I se
namiento con fines de electrificación– abriría un amplio espectro desestimó: el actual estado
de posibilidades en cuanto valores de uso. del arte de las BdL proviene
de un esfuerzo científico-
En definitiva, la modalidad de ejecución elegida en el proyecto tecnológico iniciado en los
piloto boliviano pretendía alcanzar diferentes objetivos: epistemo- países del centro a partir de

Iván Aranda
La planta de baterías de litio en Bolivia 61 revista de ciencias sociales, segunda época
Nº 36, primavera de 2019, pp. 57-74
lógicos, relacionados con el negocio, los socios y sus culturas em-
presariales, la base científico-tecnológica; políticos, recuperando la
soberanía sobre los recursos naturales; estratégicos, apostando por
avanzar en el desarrollo autónomo;7 y económicos, sin olvidar que
el proyecto de industrialización de los recursos evaporíticos tiene
que ser económicamente rentable. Ahora bien, ¿cuáles han sido los
resultados alcanzados sobre la base de estos planteamientos inicia-
les y qué elementos articularon el proceso que devino en ppb?

La construcción de la caja negra


Con el anuncio de la industrialización del litio, numerosas firmas
trasnacionales mostraron su interés por participar junto con el go-
bierno en la explotación de la mayor reserva mundial, entre ellas,
la empresa francesa Bolloré, que en febrero de 2009 invitó al pre-
sidente Morales a visitar sus instalaciones en Francia y, de paso, a
manejar su prototipo de vehículo eléctrico, el Bluecar. De regreso
a Bolivia, el jefe de gobierno manifestaba su deseo de que su país
produjese baterías de litio para la nueva generación de vehículos
eléctricos. Lo que realmente significaba la realización de aquella
idea era que, a través de las baterías de litio, Bolivia ingresaría a la
modernidad, daría cumplimiento al sueño de la industrialización
de los recursos naturales y, en última instancia, un gran paso ha-
cia la superación de la dependencia. De este modo, la idea de una
Bolivia productora de baterías de litio surgía desde la jefatura del
Estado. Pero ¿quiénes serían los responsables de la acción colec-
tiva que convirtió la idea en realidad, teniendo en cuenta que la
construcción de este hecho implicaba recorrer una trayectoria aún
los años setenta y una ingen- no definida y, por tanto, difícil de ser apoyada de manera incondi-
te inversión acumulada tanto cional?
en recursos económicos co-
mo humanos.
7 En este sentido, y siguiendo

a Thomas (2008), una verda- Etapa I: conceptualización, alineación


dera estrategia de desarrollo
tecnológico autónomo requie-
de intereses y financiación
re el diseño de trayectorias
tecnológicas alternativas, La incorporación del gobierno como aliado en la acción constructi-
capaces de producir innova- va del hecho –la instalación de la ppb– no tuvo lugar hasta octubre
ciones pero orientadas hacia
la solución de los problemas
de 2010, cuando este lanzó la “Estrategia de industrialización de
socioeconómicos locales. los recursos evaporíticos de Bolivia”, que por primera vez definió
Trayectorias que, en última una fase III (industrialización) orientada al desarrollo de las bate-
instancia, deberán tener en
rías de litio. Para ello, justificado a través del compromiso consti-
cuenta a los “usuarios poten-
ciales del conocimiento que tucional de “promover prioritariamente la industrialización de los
se produce”. recursos naturales” (art. 316, inc. 6) y “ejercer el control estratégico

revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, pp. 57-74 62 Iván Aranda
La planta de baterías de litio en Bolivia
de las cadenas productivas y los procesos de industrialización de
dichos recursos” (art. 309, inc. 1), 400 millones de dólares fueron
comprometidos por el gobierno.8 Pero esta traslación efectuada
por el gobierno del interés colectivo –plasmado en la Constitución
Política del Estado– en la intencionalidad de avanzar en un proyec-
to concreto de industrialización no fue arbitraria. Durante más de
un año y medio tuvo lugar un proceso de traducción de intereses9
8 Durante el discurso del
mediante el cual la gnre, y concretamente un reducido grupo de
presidente del Estado Pluri-
ingenieros a cargo del diseño del proyecto, fueron enrolando a los nacional de Bolivia, Evo Mo-
diferentes actores clave. rales Ayma, del 21 de octubre
En primer lugar, fue necesaria la creación del instrumento ca- de 2010, sobre la estrategia
de industrialización de los
paz de sustentar la afirmación “Bolivia producirá baterías de litio”,
recursos evaporíticos de Bo-
el cual fue construido con base en un núcleo técnico capaz de pro- livia, se anunció que la fase
yectar la futura caja negra: un estudio de prefactibilidad del pro- III (industrialización), corres-
yecto. Fue este aliado no humano el que, una vez en manos del pre- pondiente al desarrollo de
las baterías de litio, contaría
sidente del Estado Plurinacional, permitió una primera traducción con un financiamiento estatal
de intereses: quiero lo que tú quieres,10 pero además fue también el de 400 millones de dólares,
primer objeto capaz de trasponer la idea a un elemento cognitivo aceptando en esta fase la
participación adicional de
material y con capacidad de difusión a la sociedad civil –grupo so- socios extranjeros que apor-
cial relevante y necesario de enrolar–. tasen tecnología de punta o
Así, el estudio presentado complacía los intereses explícitos del capital. Adicionalmente se
confirmó que las fases de ex-
presidente: ponía números y letras, gráficos, tablas y figuras, a la
plotación e industrialización
idea de una industria de baterías de litio. Sin embargo, no deta- de los recursos evaporíticos
llaba los pasos a seguir para alcanzar los objetivos propuestos. Y de Bolivia serían desarrolla-
más aún. Presentaba una inquietante limitación estratégica y dis- das de manera paralela. La
decisión de iniciar la fase III
cursiva: no explicitaba cómo se debía vincular la materia prima –el con la instalación de un pro-
litio contenido en la salmuera del salar de Uyuni– con el producto yecto piloto tuvo lugar a lo
tecnológico final de alto valor añadido –las baterías de litio–. La largo de 2011.
9 Este enfoque se encuentra
gnre reformuló el estudio de prefactibilidad:
en la teoría de las traduccio-
nes de Callon (1995), donde
[...] el litio contenido en la salmuera debería transitar en sus di- los procesos de traducción,
alineamiento, coordinación y
ferentes formas químicas hasta ser incorporado en los productos
enrolamiento son utilizados
finales, de lo contrario, el carácter estratégico del litio se desva- para entender los intereses
necerá si son los países del centro los que transforman la materia de los grupos sociales y acto-
prima en productos litiados con tecnología incorporada. res relevantes.
10 En el marco de la Teoría del

Actor-Red, identifica diferen-


De este modo, la propuesta inicial de industrialización en tres fases tes formas de traducción de
se tornó en cimiento discursivo: la cadena de valor. intereses. Primera traducción:
quiero lo que tú quieres; se-
Validada la coherencia estratégica del megaproyecto, faltaba gunda traducción: yo lo quie-
resolver la cuestión operativa. Para ello, los impulsores del hecho ro, ¿por qué tú no?; tercera
articularon una nueva traducción de intereses: la industrialización traducción: si solo dieras un
corto rodeo...; cuarta traduc-
directa es un camino obstruido. Es necesario un rodeo. Se argumentó
ción: reorganizar los intereses
que la idea era prematura y el objetivo no se podía alcanzar inme- y objetivos; quinta traducción:
diatamente, más bien era necesario tomar un pequeño atajo: co- volverse indispensable.

Iván Aranda
La planta de baterías de litio en Bolivia 63 revista de ciencias sociales, segunda época
Nº 36, primavera de 2019, pp. 57-74
Figura 2. Esquema conceptual de la industrialización
del litio en función del desarrollo de la cadena de valor

Fuente: elaboración propia.

menzar el proyecto con una primera etapa a escala piloto. Así, el 14


de marzo de 2011, el Ministerio de Minería y Metalurgia emitió la
Resolución Ministerial 055, según la cual se aprobaba el estudio de
prefactibilidad “Sales derivadas del carbonato de litio con alto va-
lor añadido y baterías de litio” para la fase III, por un monto de 400
millones de dólares, al mismo tiempo que instaba al Banco Central
de Bolivia (bcb) a financiar el proyecto “Implementación de planta
piloto de baterías de litio en Bolivia” por un monto de 35.350.000
de pesos bolivianos (5 millones de dólares) correspondiente a la
ejecución de la primera etapa de la fase de industrialización de los
recursos evaporíticos de Bolivia. Poco después, el 13 de mayo, se
firmó entre comibol y el bcb el contrato SANO Nº 179/2011, por la
cantidad de 35.350.000 de pesos bolivianos para iniciar la instala-
ción de una planta piloto de baterías de litio y una serie de labo-
ratorios destinados a realizar investigaciones sobre los diferentes
eslabones de la cadena de valor del litio.

revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, pp. 57-74 64 Iván Aranda
La planta de baterías de litio en Bolivia
Etapa II: selección de la tecnología y
determinación de la trayectoria sociotécnica
A mediados de 2011 había tres propuestas encima de la mesa para
la instalación, en modalidad “llave en mano”, de la planta piloto.
La primera correspondía a un consorcio de Holanda conformado
por diversas empresas (Gaia, Da Vinci Labs, entre otras) y una uni-
versidad (TU Delft). La segunda provenía de la empresa finlandesa
European Batteries y la última de la firma china Linyi Dake Trade
Co., Ltd. Las dos primeras propuestas, con un elevado grado de au-
tomatización, garantizaban productos capaces de superar los más
exigentes estándares de calidad, por lo tanto, certificables para su
comercialización en la Unión Europea, y estaban orientadas a la
instalación de una planta con tecnología de “última generación”,
pero protegida por licencias y royalties. Estas ofertas quintuplica-
ban y triplicaban respectivamente el precio de la propuesta de la
empresa china, cuya tecnología, con unas especificaciones técnicas
del producto final más modestas, estaba libre de derechos de pro-
piedad intelectual.
La dificultad para la formación de criterios y la toma de decisio-
nes sobre la alternativa más conveniente ponía de manifiesto tanto
el desconocimiento de la materia como el miedo a asumir la res-
ponsabilidad ante lo desconocido. Frente a ello, el equipo técnico a
cargo del proyecto no expresó su postura desplegando un discurso
meramente técnico, sino que presentó una retórica de preguntas ge-
neradoras capaces de convertir la decisión en una acción colectiva y
apropiable por los aliados clave (la Gerencia de la gnre y la propia
Jefatura del Estado): ¿es posible vincular el mandato político con
la decisión técnica de adjudicar el proyecto a una u otra empresa?,
¿qué pasaría si, teniendo en cuenta la falta de experiencia en este
campo, se adquiera un paquete tecnológico protegido y altamente
agregado que, finalmente, no condujera a la apropiación de la tec-
nología?, ¿qué ocurriría cuando uno de los robots de producción
se averiase?
Para romper el mito de la modernidad asociado a la “última tec-
nología”, se propuso que el proyecto piloto cumpliera el objetivo
de potenciar la capacidad de absorción de tecnología de los inge-
nieros y científicos nacionales, además de que no comprometiera
una inversión excesiva. De este modo, los intereses de la gnre fue-
ron traducidos: es posible implementar el proyecto con una inversión
razonable, lo cual no solo relajaba la responsabilidad ante futuras
auditorías; además, concebido de ese modo, el proyecto permitía
articular un discurso político bien alineado, fundamentado en la
necesidad de desarrollar capacidades internas –tal y como había

Iván Aranda
La planta de baterías de litio en Bolivia 65 revista de ciencias sociales, segunda época
Nº 36, primavera de 2019, pp. 57-74
comprometido el presidente Evo Morales– orientadas a la realiza-
ción de los imaginarios históricos –relacionados con la industriali-
zación de los recursos naturales–.
El impulso final a la decisión de la adjudicación del proyecto
fue la firma de un informe de viaje del ingeniero responsable tras
su visita en diciembre de 2011 a las instalaciones de la empresa Lin-
yi Dake Trade Co., Ltd. Ese mes se adjudicó el proyecto de planta
piloto de baterías a la empresa china. La negociación del contrato
culminó el 6 de junio de 2012. Las operaciones de protocolización
y apertura de carta de crédito demoraron hasta el 3 de septiem-
bre de ese año, fecha en la que comienza formalmente el proyecto,
según lo estipulado en el contrato [Link]-011/2012.
No sin estar exenta de dificultades, relacionadas con la desa-
duanización de equipos o la refacción de las infraestructuras, la
implementación de la primera etapa del proyecto de industrializa-
ción de los recursos evaporíticos de Bolivia concluyó satisfactoria-
mente el 17 de febrero de 2014, coincidiendo con la inauguración
de una planta piloto de baterías de litio en la localidad de La Palca,
Potosí.

La apertura del paquete tecnológico.


11 Entre el 17 y el 19 de octu- Transferencia de tecnología y conocimiento
bre de 2016 tuvo lugar el XIII
Congreso Internacional de Se pude afirmar que la transferencia de tecnología ha tenido un
Metalurgia en la ciudad de La
Paz, al cual fui invitado como impacto positivo en la apropiación del conocimiento. Durante el
ponente para dar una char- pilotaje en la ppb –desde febrero de 2014 hasta octubre de 2016–11
la, titulada “Dimensiones y los procesos de learning by doing y learning by using (Lundvall, 2009)
atributos estratégicos de la
industrialización del litio en
han llevado a que tanto el personal de planta como los científicos
Bolivia”. En las casi tres que dan soporte científico-técnico al proyecto hayan conseguido
semanas de estancia en Bo- modificar la composición de los electrodos para mejorar la perfor-
livia, además de impartir un
mance de las baterías, variar los procesos productivos para produ-
curso a estudiantes de grado
sobre síntesis de materiales cir diferentes tipos de celdas y ensamblar paquetes de baterías con
catódicos, tuve la oportuni- diferentes configuraciones.
dad de entrevistar al gerente A partir de carbonato de litio –obtenido a través de un proceso
de la gnre, Ing. Luis Alberto
Echazú, y pasar varios días de purificación diseñado por el equipo de la Dirección de Electro-
en La Palca, Potosí –junto a química y Baterías, que en la actualidad permite la producción de
mis antiguos compañeros de 370 kg/mes– diferentes materiales catódicos han sido preparados
la gnre–. Durante esos días
pude comentar los avances
y evaluados en operación real en las baterías que produce la ppb.
alcanzados en la ppb, además De este modo, y gracias a la inversión acometida por la gnre en
de ver con mis propios ojos infraestructura de experimentación, la empresa ha sintetizado dos
los logros que, en vivo y en
tipos de materiales catódicos –fosfato de hierro-litio (lfp) y óxido
directo, nos explicaba la Ing.
Giovanna Díaz, responsable de manganeso-litio (lmo)– a través de un proceso propio. Los re-
de La Palca. sultados obtenidos tras los análisis químicos, electroquímicos y es-

revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, pp. 57-74 66 Iván Aranda
La planta de baterías de litio en Bolivia
tructurales informaron de que los materiales catódicos obtenidos
(lmo y lfp) eran equivalentes al patrón comercial. Esto se confirmó
al ser incorporado el lfp en una celda de ión-litio y comprobar que
esta se comportaba de manera análoga a otras cuyos electrodos ha-
bían sido preparados con material activo catódico comercial. Por
otra parte, en el plano experimental, además de estos materiales
de electrodo –cuya relevancia radica en que son los mayoritaria-
mente empleados en las baterías comerciales–, la gnre/ybl está
desarrollando investigación propia en otros materiales situados en
la frontera del conocimiento, como el LixSi1-xBxO2/LiTi2P3O12,
atractivo por sus propiedades como conductor iónico.
Estos hechos ponen de manifiesto importantes avances: la sín-
tesis de carbonato de litio de alta pureza y de diferentes materiales
catódicos por métodos propios significa la absorción efectiva del
conocimiento –tácito y explícito– implicado en estos procesos;
el análisis químico y estructural de estos compuestos supone no
solo contar con equipos de última generación, sino también con
la capacidad de usarlos; y menos de tres años después de la insta-
lación de la ppb, la gnre consiguió desarrollar la cadena de valor
del litio en la escala piloto: carbonato de litio (impuro) - carbo-
nato de litio (grado batería) - material catódico - batería de litio.
Este último hecho es de gran relevancia, en cuanto que implica la
demostración de la capacidad técnica al interior de la firma para
implementar la estrategia de industrialización comprometida con
el pueblo boliviano.
En cuanto a las celdas de litio, lejos de la lógica del “operario
de planta”, que habría perpetuado la producción de la tecnolo-
gía adquirida,12 la gnre ha ampliado notablemente su cartera de
productos.
En el XIII Congreso Internacional de Metalurgia que tuvo lu-
gar en La Paz del 17 al 19 de octubre de 2016, la gnre presentó los
resultados de una nueva celda recargable de ión-litio de geome-
tría cilíndrica en la charla “Diseño y desarrollo de baterías cilín-
dricas de ión-litio en planta piloto de baterías”. Esta geometría no
fue contratada a la firma proveedora de la tecnología, sino ínte-
gramente diseñada y producida en las instalaciones de la ppb por
los científicos e ingenieros de la gnre. Los resultados satisfactorios
sobre esta celda develan un conocimiento profundo sobre la tecno-
logía de baterías de ión-litio y los procesos productivos. Cambiar
la geometría de la celda implica reformular los electrodos –su geo-
metría y probablemente su composición–, pero además requiere la 12 La gnre contrató con la fir-
ma china en modalidad “llave
incorporación de nuevos equipos de producción –el proceso de en-
en mano” dos líneas de pro-
rollado (winding) de los electrodos sobre sí mismos para su poste- ducción: celdas de 0,8 Ah y
rior introducción en la carcasa necesita de equipos y herramientas celdas de 10 Ah.

Iván Aranda
La planta de baterías de litio en Bolivia 67 revista de ciencias sociales, segunda época
Nº 36, primavera de 2019, pp. 57-74
diferentes dependiendo de la geometría de la celda– y modificar
una buena parte de todo el proceso de manufactura de la celda.
También se han desarrollado nuevas baterías13 y, a partir de
aquí, nuevos productos: desde un pack de 2 kWh –incluyendo el
sistema de control electrónico (Battery Management System, bms)–
diseñado según las especificaciones técnicas del motor de un mon-
tacargas, hasta otras configuraciones de menor potencia diseñadas
para trabajar en entornos rurales y acoplados a paneles solares. Es
decir, partiendo de la base tecnológica transferida por la empresa
extranjera, una secuencia de procesos de socialización, externali-
zación, combinación e internalización del conocimiento (Nonaka
y Takeuchi, 1994) tuvo lugar al interior de la ppb, dando lugar a la
creación de soluciones propias para problemas concretos. Adap-
tando la configuración de las celdas de 10 Ah, inicialmente diseña-
das para ser ensambladas en baterías de 240 Wh14 para alimentar
el motor eléctrico de una bicicleta, la gnre/ybl produce baterías
capaces de satisfacer necesidades de almacenamiento de energía
en comunidades aisladas.
Tener la capacidad de modificar el diseño inicial contratado
–baterías de 240 kWh– confirma un conocimiento profundo so-
bre la tecnología de baterías de alta energía. Pero, además, también
confirma la hipótesis de que un enfoque de desarrollo endógeno
de capacidades, en el caso de un proyecto como la industrializa-
13 Nótese que en este caso ción del litio, intensivo en ciencia y tecnología, permite a su vez
estamos diferenciando cel- una dinámica de aprendizajes cruzados –lo que se aprende en un
das de baterías. Las primeras
se refieren a la celda unitaria,
campo es funcional a otro–. Hacer que un antiguo montacargas
una unidad electroquímica funcione con una batería nueva ensamblada no es tan simple como
compuesta por ánodo, cáto- unir, en lugar de ocho celdas de 10 Ah, sesenta (~1.8 kWh). Técni-
do, electrolito, colectores de
corriente, etcétera. Mientras
camente es mucho más complicado e implica una serie de ajustes
que las segundas pueden es- y nuevos diseños.
tar compuestas por una sola En primer lugar, la configuración de las celdas (serie o parale-
celda (batería de un celular) o
lo) depende de las especificaciones técnicas del motor eléctrico a
por varias (batería de un vehí-
culo eléctrico). Con el término energizar, por tanto, es necesario un ensamble técnico con el cono-
“batería” nos referimos a las cimiento electromecánico. Una vez definida la configuración de la
diferentes configuraciones batería –que trabajará con un determinado voltaje nominal e inte-
(series y paralelo) de celdas
ión-litio que dan lugar a una sidad de correiente de descarga–, se requiere un sistema de control
batería con unas especifica- electrónico (bms) que mantenga las celdas operando de manera
ciones técnicas determina- correcta. Este bms se encarga de suspender una celda que deja de
das en términos de voltaje,
potencia, capacidad.
funcionar, evitar descargas profundas, sobrecargas, etcétera. Es
14 La tecnología contratada decir, se trata del “cerebro” de la batería. En realidad, el desarrollo
con la empresa china incluía de estos sistemas es el negocio de muchas empresas en Europa y
el ensamblado de un pack Estados Unidos, puesto que suelen ser sistemas diseñados ad hoc
de ocho celdas de 10 Ah-3V,
dando lugar a una batería de con un precio de venta elevado. En el caso de Bolivia, en lugar de
240 Wh. adquirirlo de una empresa extranjera, fue el propio equipo de La

revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, pp. 57-74 68 Iván Aranda
La planta de baterías de litio en Bolivia
Palca quien lo desarrolló específicamente para el montacargas.
Asimismo, la batería requiere una carcasa especial capaz de sopor-
tar tanto la acción externa –humedad, variaciones de temperatu-
ra– como esfuerzos mecánicos –impactos, presión, vibración– y
salvaguardar la seguridad de los usuarios. También la carcasa fue
diseñada en La Palca, poniendo de manifiesto el avance hacia un
modo 2 del concimiento de carácter interdisciplinar. En este caso,
relacionado con la ingeniería de materiales, en cuanto que hay que
seleccionar un determinado material, y con la ingeniería mecánica,
involucrada en el diseño geométrico de la propia carcasa.
En este punto habría que remarcar que, si bien el paso de resig-
nificar la tecnología original para energizar un antiguo montacar-
gas puede resultar trivial desde el punto de vista del valor de cam-
bio, en el plano tecnológico es un salto cualitativo, ya que conlleva
una materialización de la apropiación del conocimiento. A partir
de aquí, una vez acometido semejante salto tecnológico y cogniti-
vo, si en lugar de un montacargas se tratase de un vehículo eléctri-
co, por ejemplo, el proceso de rediseño y adaptación tecnológica,
más que un desarrollo radical, sería de tipo incremental.
Por otra parte, los procesos de retroingeniería se han extendido
a los bienes de capital, de manera que el mantenimiento y la repa-
ración de todos los equipos de planta los realiza –o coordina con
firmas locales– el equipo de la gnre. Asimismo, algunas partes y
equipos menores de producción nacional ya han sido incorpora-
dos al proceso productivo. Es el caso del equipo de enrollado de
electrodos para la fabricación de celdas cilíndricas. Diseñado por
la gnre y producido por empresas de metalmecánica potosinas,
puede sustituir a los equipos chinos contratados para hacer celdas
prismáticas. La importancia de esto tiene una vertiente de carác-
ter epistemológica relacionada con el conocimiento asociado a la
capacidad de diseñar y producir equipos. Pero además existe una
vertiente de carácter más práctico, a la vez que estratégico: la de-
pendencia tecnológica de los bienes de capital. Mientras que otras
ofertas de plantas “llave en mano” incluían equipos muy comple-
jos y con un elevado grado de robotización, equipos situados en la
frontera del conocimiento de las técnicas de manufactura, la op-
ción de la gnre fue la adquisición de equipos más modestos. El
resultado es que, desde que se instaló la ppb, la gnre no ha necesi-
tado contactar a los proveedores para solucionar ningún problema
técnico en el funcionamiento de la planta.
En una línea similar, frente a la alternativa de contratar una
firma extranjera para el acondicionamiento de la infraestructura
de producción en La Palca, este fue llevado a cabo por una em-
presa potosina, VBC Alianza. Ello, al tiempo de construir una red

Iván Aranda
La planta de baterías de litio en Bolivia 69 revista de ciencias sociales, segunda época
Nº 36, primavera de 2019, pp. 57-74
de proveedores y dinamizar la economía local, asegura agilidad a
ybl a la hora de llevar a cabo la reparación y el mantenimiento de
infraestructuras especiales, como líneas de gases –argón, nitróge-
no–, grupo de presión –aire comprimido, línea de vació–, el siste-
ma eléctrico o los sistemas de control de temperatura y humedad.

Traslación de la experiencia piloto: riesgo


compartido entre ylb-aci Systems
Los resultados de la experiencia piloto en términos de selección de tec-
nología y socios se evidencian en la elección de la firma alemana ACI
Systems como uno de los socios estratégicos para la industrialización.

Figura 3. Proyectos de YLB corporación y empresa mixta con ACI Systems

Fuente: YLB (2018).

En abril de 2018, la firma alemana fue elegida –entre ocho can-


didatos que participaron en la licitación internacional– para
asociarse con ylb en la forma de una empresa mixta para la ins-
talación de una fábrica de baterías de litio y materiales catódi-
cos capaz de abastecer la totalidad del actual mercado europeo
(8 GWh). Para adjudicarse el contrato, debió cumplir con cua-
tro requisitos básicos: aceptar la mayoría accionaria del Estado

revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, pp. 57-74 70 Iván Aranda
La planta de baterías de litio en Bolivia
boliviano (51%), disponer de tecnología de punta, garantizar el
mercado futuro de las baterías realizadas y procesar las salmue-
ras residuales de la planta industrial de carbonato de litio para
producir hidróxido de litio. La inversión conjunta estimada al-
canzará los 1.117 millones de dólares y se esperan unas utilidades
brutas de 925 millones de dólares al año una vez que todas las
plantas estén en operación. ¿Cuál habría sido la naturaleza de un
acuerdo con estos niveles de inversión de no haber contado con
la experiencia previa de la planta piloto? ¿Habría tenido Bolivia la
misma capacidad negociadora?

Conclusiones
Si partimos de que las bdl son artefactos de elevada intensidad
científico-tecnológica, los procesos de aprendizaje y el desarrollo
de capacidades de absorción dependerán de los criterios según los
cuales la tecnología es seleccionada. De aquí, la propia naturaleza
tecnológica de las baterías de litio y sus componentes constituye el
punto de partida del cual dependen las formas en las que el conoci-
miento científico-tecnológico será apropiado y producido.
En Bolivia, se partía de un conocimiento nulo en la materia, por
tanto, de haber apostado por la transferencia de una tecnología de
última generación, el riesgo de que la brecha de conocimiento re-
sultase insuperable habría aumentado. En este caso, el papel del
personal científico-técnico boliviano podría haberse reducido al
de meros operarios de la tecnología. En cambio, frente al mito de
la tecnología de punta, se optó por otra de segunda generación con el
propósito no solo de manufacturar productos con valor comercial,
sino también de apropiarse del conocimiento –codificado y táci-
to– encerrado en la planta piloto, de su valor tecnológico, a través de
una estrategia deliberada de desagregación del paquete tecnológico:
no es necesariamente la última tecnología la que mejor satisface las
necesidades del proyecto político vigente.
El hecho de que el mercado globalizado ofrece la posibilidad de
adquisición de paquetes tecnológicos de todo tipo en términos de pre-
cio, tecnología, modalidad de adquisición, etcétera, supone una
oportunidad para el desarrollo de políticas orientadas a la trans-
ferencia de conocimiento con fines capacitantes. Permite aprove-
char el conocimiento transferido para acortar brechas tecnológicas
a través de su absorción para, a partir de ahí, iniciar la etapa de
producción de conocimiento propio.
Fue de este hecho de lo que se aprovechó Bolivia: los signifi-
cados en cuanto a valor que a priori se le dieron a la tecnología

Iván Aranda
La planta de baterías de litio en Bolivia 71 revista de ciencias sociales, segunda época
Nº 36, primavera de 2019, pp. 57-74
en la etapa de diseño –como valor de uso, de cambio y tecnoló-
gico– fueron traducidos por la gnre y alineados con los intereses
del resto de los grupos sociales relevantes vinculados al proyec-
to –jefatura del Estado, funcionarios públicos, sociedad civil, et-
cétera– y materializados a través del proceso de selección de la
tecnología. En concreto, la modalidad de acceso a la tecnología
con la que dio comienzo el proyecto de baterías de litio boliviano
–adquisición “llave en mano” de una planta piloto de manufactu-
ra de baterías de litio, frente a otras alternativas con tecnologías
más avanzadas– supuso el cierre de una primera controversia15
que condicionó la trayectoria sociotécnica futura. La estrategia de-
liberada de desagregación del paquete tecnológico impactó sobre
el desarrollo de las capacidades de absorción de los científicos e
ingenieros bolivianos, sentando las bases para la producción de
nuevos conocimientos relacionados con la ciencia y técnica de los
acumuladores de litio.
A partir de una tecnología disponible para bdl –diseñada para
abastecer la electrónica portátil y la movilidad eléctrica– es posible
una “operación de reutilización creativa” (Thomas, 2010) al servi-
cio de nuevos sentidos: la soberanía energética, con base en la acu-
mulación de energía renovable, y la explotación de las bdl como ar-
tefacto capacitante, útil para satisfacer necesidades sociales propias.
No obstante, esta flexibilización en la interpretación de los ar-
tefactos está vinculada a las capacidades técnicas de los científicos
e ingenieros bolivianos para modificar los diseños y procesos produc-
tivos; lo cual depende, en última instancia, de una voluntad política
de priorizar el impulso de las capacidades endógenas en ciencia y
tecnología frente al cortoplacismo de la perspectiva exclusivamen-
te economicista. En definitiva, frente a la operación de una tecnolo-
gía encapsulada, la magnitud de la flexibilidad interpretativa es con-
tingente a la apertura del paquete tecnológico.
Por último, la historia sugiere que, mientras se priorice el cor-
toplacismo y la rentabilidad en detrimento de la acumulación de
capacidades internas, se estará renunciando a fortalecer aquellos
atributos esenciales que pueden modificar la asignación centro-pe-
riferia. Y en este sentido, a diferencia de Argentina y Chile, donde
la explotación bajo régimen concesional de los salares está desvin-
culada de una estrategia de industrialización en torno al desarro-
llo de productos “aguas arriba o abajo”, y donde el rol que juega
la ciencia y la tecnología responde a un modelo exclusivamente
15 Este concepto se desarro-
ofertista-lineal, el enfoque de Bolivia, cristalizado en la trayectoria
lla en la Teoría del Actor-Red
sociotécnica de la planta piloto de baterías de litio, resulta aleccio-
(tar), propuesta por Latour,
Callon y Law (Callon, 1986; nador. Pues, a pesar de no estar exenta de dificultades, Bolivia se
Latour, 1987). constituye como el único país del Cono Sur que prohibió las con-

revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, pp. 57-74 72 Iván Aranda
La planta de baterías de litio en Bolivia
cesiones de sus reservas y fundó una empresa pública que busca su
industrialización, con base en un proceso autónomo y soberano,
en función de las propias necesidad sociales (Nacif, 2012), e ins-
pirado en la lógica de combinar el desarrollo autónomo de ciencia
y tecnología con la adquisición de esta como paquetes desagrega-
bles. Todo ello, en la búsqueda de un fin concreto: un desarrollo
sistémico y articulado de sus recursos evaporíticos.

Referencias bibliográficas
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Electric Vehicle”, en Callon, M., J. Law y A. Rip, Mapping the Dyna-
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H. y A. Buch (coords.), Actos, actores y artefactos. Sociología de la
tecnología, Bernal, Universidad Nacional de Quilmes.

Iván Aranda
La planta de baterías de litio en Bolivia 73 revista de ciencias sociales, segunda época
Nº 36, primavera de 2019, pp. 57-74
–– (2010), “Los estudios sociales de la tecnología en América Latina”, Íco-
nos. Revista de Ciencias Sociales, Nº 37, Quito, flacso.

[Recibido el 9 de febrero de 2019]


[Evaluado el 10 de mayo de 2019]

Autor

Iván Aranda es licenciado en Ciencias Químicas (Universidad Autónoma de Madrid) e ingeniero supe-
rior de Materiales (Universidad Complutense de Madrid). De 2009 a 2014 fue consultor de la Gerencia
Nacional de Recursos Evaporíticos de Bolivia y participó del diseño y la implementación del proyecto de
industrialización del litio. Actualmente está involucrado en diferentes proyectos europeos relacionados
con la transición energética.

Publicaciones recientes:
Aranda I. (2015), “Litio en América Latina: alternativa productiva para la soberanía energética”, en Nacif,
F. y M. Lacabana (coord.), ABC del litio sudamericano: soberanía, ambiente, tecnología e industria,
Bernal y Buenos Aires, Universidad Nacional de Quilmes y Ediciones del CCC.
–– (2015), “El alcance de los modelos regionales de industrialización del litio y su relación con el avance
hacia la soberanía energética”, La Época, año xiv, La Paz.
–– y A. Rodríguez Carmona (2014), De la salmuera a la batería. Soberanía y cadenas de valor, La Paz, Centro
de Investigaciones Sociales, vicepresidencia del Estado Plurinacional de Bolivia.

Cómo citar este artículo


Aranda, Iván, “La planta de baterías de litio en Bolivia. De la caja negra a
la apertura del paquete tecnológico”, Revista de Ciencias Sociales, segunda
época, año 10, Nº 36, Bernal, Editorial de la Universidad Nacional de Quil-
mes, primavera de 2019, pp. 57-74, edición digital, <[Link]
[Link]/[Link]>.

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Nº 36, primavera de 2019, pp. 57-74 74 Iván Aranda
La planta de baterías de litio en Bolivia
misceláneas

revista de
ciencias
sociales
segunda época
Néstor Kohan

Gramsci y el debate de
las ciencias sociales
Balance y perspectivas

Gramsci, entre pantallas, esa nueva guerra ideológica, las panta-


redes y ciencias sociales llas y la imagen ocupan un lugar privile-
giado. El espacio plano –y entrecortado
El capitalismo de nuestros días continúa como un videoclip– de la imagen ha to-
succionando la sangre y exprimiendo la mado por asalto el tiempo profundo de
vida de todos los pueblos del mundo, es- la historia (Jameson, 2012, t. 1, p. 49).
pecialmente los de Asia, África y Nuestra Si los poderes del dinero y el capital,
América. El llamado “nuevo orden mun- las empresas, los bancos, el mercado y
dial” con que se abrió el siglo xxi no hace las industrias del “entretenimiento” se
más que potenciar el expansionismo del globalizaron, también se mundializa-
neocolonialismo y del imperialismo. Se ron las resistencias. En este nuevo con-
globalizan los mercados, los capitales y texto del capitalismo tardío, la cultura
las cadenas de producción de valor. se ha convertido en un espacio privile-
Esa fuerza arrolladora se torna posi- giado del conflicto político, expresión
ble por la imposición autoritaria de un de las contradicciones sociales, de la do-
modelo único de vida. Bajo la retórica minación y las resistencias.
del “pluralismo”, “la sociedad en red” y el Esta es la principal razón por la cual
supuesto “respeto a las diferencias” –étni- emerge ante las disidencias colectivas
cas, identitarias, de género, religiosas, na- del “nuevo orden mundial” capitalista la
cionales, etcétera–, el mundo padece una necesidad de un pensamiento social que
dominación cultural sin antecedentes. ubique en la batalla de las ideas alter-
Esta dominación se ejerce a través nativas y la defensa de nuestras culturas
de modalidades complementarias. La uno de los ejes de disputa. Entre los teó-
fabricación industrial del consenso y la ricos más destacados de ese pensamien-
permanente guerra ideológica de nuevo to alternativo emerge Antonio Gramsci,
tipo se ejerce contra pueblos y comuni- cuya obra tiene mucho que aportar a la
dades, la clase trabajadora, las naciones agenda de las rebeldías del mundo con-
periféricas y dependientes y todos los temporáneo, especialmente en Nuestra
oprimidos y oprimidas del mundo. En América.

77 revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, pp. 77-93
Una biografía política pales intelectuales de la Internacional
en disputa Socialista –principalmente el alemán
Karl Kautsky y el ruso Georgi Plejanov–.
¿Marxista revolucionario discípulo de El Gramsci de este período –ya por en-
Lenin? ¿Socialdemócrata culto y refi- tonces profundo admirador de la figura
nado, inspirador del eurocomunismo? de Lenin– insiste, una y otra vez, en de-
¿Quizás un precursor avant la lettre fender un punto de vista del socialismo
del deconstruccionismo posmoderno? marxista desde una perspectiva radical
¿Quién es Gramsci? donde la batalla cultural se torna decisi-
A diferencia de otros clásicos de las va en la lucha de clases. Esa tesis, aunque
ciencias sociales, su biografía no es anec- modificada, no lo abandonará a lo largo
dótica, secundaria ni ajena al campo de toda su vida (Fiori, 2002, p. 107).
político y sus tironeos. Solo al altísimo Poco tiempo después, junto a un cír-
precio de obviar o invisibilizar la trayec- culo de intelectuales militantes –Ange-
toria vital política en el seno de la cual se lo Tasca, Umberto Terracini y Palmiro
gestaron sus problemáticas, hipótesis y Togliatti–, funda el periódico L’Ordine
categorías, puede convertirse a Gramsci Nuovo (El orden nuevo), órgano teórico
en un elástico comodín válido para cual- de los consejos obreros. Estas institu-
quier paradigma teórico-político. ciones proletarias construyen su poder
Gramsci (1891-1937) nace en Cerde- contra las patronales burguesas mien-
ña, una de las zonas más atrasadas, pe- tras desafían, al mismo tiempo, el refor-
riféricas y marginales del sur de Italia. mismo de los sindicatos tradicionales y
Desde joven comienza a leer el diario so- la moderación del Partido Socialista.
cialista Avanti (Adelante) que su herma- En L’Ordine Nuovo aparecen sus prin-
no Gennaro le envía desde Turín, aun- cipales escritos juveniles consejistas. La
que su primera visión ideológica fue el revista se hace célebre. En el segundo
regionalismo de Cerdeña. En 1911, a los congreso de la Internacional Comunis-
veinte años, gana una beca y se traslada ta, celebrado en Moscú el 30 de julio de
a Turín, el centro moderno, urbano, cos- 1920, Lenin planteará que lo que corres-
mopolita e industrial del norte de Italia, ponde a la orientación de la Internacio-
sede de la empresa de automóviles fiat. nal Comunista es la orientación de los
Allí, militando ya en el Partido Socialis- militantes de L’Ordine Nuovo, y no la de
ta Italiano (psi), supera su juvenil regio- la actual mayoría –correspondiente al
nalismo y estrecha filas junto a la clase año 1920– de los dirigentes del ps. Fren-
trabajadora de la industria automotriz. te a este apoyo explícito y abierto de Le-
Saludando la revolución socialista nin, el 21 de agosto de ese año Gramsci
de 1917 encabezada por Lenin, el joven escribirá en L’Ordine Nuovo: “nos causa
Gramsci publicará en la edición nacio- un gran placer saber que el juicio de los
nal de Avanti el artículo “La revolución ‘cuatro alocados’ de Turín ha sido apro-
contra El Capital” (24/11/1917), texto bado por la más alta autoridad del mo-
clave en su formación teórica juvenil, vimiento obrero internacional”.
donde defiende a los bolcheviques des- En septiembre de 1920 Gramsci par-
de un ángulo totalmente polémico con ticipa en la ocupación de las fábricas y
el evolucionismo oficial de los princi- allí subraya la necesidad de crear una

revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, pp. 77-93 78 Néstor Kohan
Gramsci y el debate de las ciencias sociales
defensa militar obrera: la ocupación la Unión Soviética (urss) tras la muerte
pura y simple de las fábricas no resuelve de Lenin.
el problema del poder. A partir de la crítica y de ese balan-
En enero de 1921, tras la finaliza- ce de la derrota consejista italiana, se
ción del período que se extiende entre produce la ruptura Gramsci-Bordiga,
la insurrección de agosto de 1917 y la atravesada por los debates internos de
derrota de la huelga general de abril de la Internacional Comunista. Gramsci
1920, Amadeo Bordiga –que dirigía el no discute solo sobre temas coyuntura-
periódico Il Soviet (El Soviet)–, Antonio les o anecdóticos del conflicto político
Gramsci, Umberto Terracini, Palmiro inmediato. Cuestiona la conjunción de
Togliatti, Ruggiero Grieco y otros se economicismo político, determinismo
separan del psi y fundan el Partido Co- económico y materialismo metafísico.
munista de Italia (pci). Su primer gran El economicismo: corriente política
dirigente fue Bordiga, no Gramsci. que se caracteriza por reducir la ideo-
logía socialista al nivel inmediato de las
reivindicaciones exclusivamente econó-
Reflexiones marxistas a micas, sin dar cuenta de la necesidad de
partir de una derrota generalización de los valores socialistas
al conjunto de las clases populares.
El balance de la derrota del llamado El determinismo: creencia –injustifi-
“bienio rojo” –años de rebelión obrera cada, según Gramsci– según la cual la
y predominio del consejismo– divide las sociedad está regida por regularidades
aguas. La principal conclusión de Gram- y leyes absolutas, al margen de los con-
sci es que la clase obrera insurrecta del flictos sociales y la lucha de clases. El de-
norte industrial no logró construir la terminismo cree que el sistema capita-
hegemonía junto a los campesinos del lista se derrumbará solo –por sus crisis y
sur. La clase trabajadora quedó aislada, contradicciones económicas objetivas–,
por eso perdió. sin necesidad de incidir políticamente
Gramsci atribuye la responsabilidad para derrocarlo.
de ese fracaso al economicismo, acom- El materialismo metafísico: corriente
pañado de positivismo y culto de las filosófica que privilegia la regularidad
ciencias naturales, ideologías predomi- objetiva, no solo social sino también
nantes en la tradición socialista italiana cosmológica, por sobre la actividad
del norte. Al reducir la perspectiva po- transformadora de los sujetos sociales.
lítica socialista únicamente a reivindica- Para el materialismo metafísico la his-
ciones económicas, la ideología econo- toria humana es apenas un subcapítulo
micista impide a la clase trabajadora ir derivado de una cosmología evolutiva.
más allá de los reclamos inmediatos del Gramsci define el concepto de “metafí-
mundo fabril. sica” como la postulación de realidades
No es esta la única vez que Gramsci históricas particulares elevadas a un
cuestiona las limitaciones economi- plano de falsa universalidad, al margen
cistas del socialismo. Más tarde, en sus del tiempo y del espacio, es decir, por
Cuadernos de la cárcel, extiende esa crí- fuera de las coordenadas de la historia
tica a la ideología oficial consolidada en humana (Gramsci, 1999, t. 4, p. 266).

Néstor Kohan
Gramsci y el debate de las ciencias sociales 79 revista de ciencias sociales, segunda época
Nº 36, primavera de 2019, pp. 77-93
Según Gramsci, la conjunción de es- Como miembro del pci en el comité
tas tres posiciones erróneas tenía conse- ejecutivo de la Internacional Comunista,
cuencias marcadamente negativas. Gramsci viaja en 1922 al Moscú bolchevi-
El principal déficit derivaba en una que, donde conocerá a Giulia Schucht, su
actitud política pasiva –la espera pasiva compañera y madre de sus dos hijos: Delio
de “la crisis terminal” y el “derrumbe” y Giuliano. Ese año, por invitación de León
automático del capitalismo–. El econo- Trotski, Gramsci redacta una nota sobre el
micismo, el determinismo y el materia- futurismo italiano, publicada como apén-
lismo condenaban a la clase trabajadora dice de su libro Literatura y revolución.
y a los movimientos revolucionarios a Luego de una estancia en Viena,
perder la iniciativa política en la lucha Gramsci regresa a Italia. Es elegido di-
de clases. putado en 1924. Para esa época ya había
Por eso Gramsci, aunque tenía gran participado en la redacción de varios
respeto personal y político por su com- periódicos e impulsado la creación de
pañero, decide romper con Bordiga otros: Avanti! (¡Adelante!), La città futu-
–además, en este divorcio influyó el he- ra (La ciudad futura), Il grido del popolo
cho “externo” de que Bordiga rechazaba (El grito del pueblo), L’Ordine Nuovo (El
en ese momento los lineamientos de la Orden Nuevo) y L’Unitá (La Unidad).
Internacional Comunista, pues mientras En 1926, poco antes de ser arrestado
la Internacional, bajo inspiración de Le- por los fascistas, envía una carta al co-
nin, convocaba a unirse entre todas las mité central del Partido Comunista de la
corrientes revolucionarias, Bordiga se urss (pcus) alertando sobre las nefastas
limitaba a su estrecho círculo político–. consecuencias que tendría una lucha
fratricida al interior del partido sovié-
tico. La carta es retenida por Togliatti,
En la sociedad de los soviets quien solo se la muestra al dirigente
Nikolái Bujarin, pero no la entrega a to-
Gramsci se convierte entonces en el dos los destinatarios.
máximo dirigente del pci. Para ese en-
tonces, la clase obrera ya había sido
derrotada por los grandes empresarios Un cerebro entre rejas
de la fiat y sus representantes políticos
al frente del Estado. Luego de avanzar Ese año Gramsci es detenido. Tiene 35
sobre Roma el 28 de octubre de 1922, el años. Por negarse a pedir la gracia de
fascismo –la “mano dura” que prome- Mussolini, permanece preso hasta su
tía a los dueños de empresas “poner or- muerte, en 1937. El fiscal fascista que
den” y disciplinar la rebeldía del mun- lo condenó, Michele Isgrò, declara:
do plebeyo–, encabezado por Benito “Durante veinte años debemos impedir
Mussolini, se consolida en el poder. En funcionar a este cerebro”. Gramsci fue
esta coyuntura, y en consonancia con condenado a veinte años, cuatro meses
Lenin en la Internacional Comunista, y cinco días de reclusión.
la estrategia que para Italia promueve El encarcelamiento le va destruyen-
Gramsci es el frente único antifascista y do el cuerpo: en 1928 –cuando todavía
anticapitalista. no había comenzado la redacción de

revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, pp. 77-93 80 Néstor Kohan
Gramsci y el debate de las ciencias sociales
los Cuadernos– ya había perdido doce Esos textos, arrancados a la crueldad
dientes; en 1931 sufre su primera crisis y vigilancia feroz de sus carceleros fas-
aguda, y la segunda en 1933; padece cistas, se agrupan en veintinueve cua-
insomnio, trastornos digestivos, tuber- dernos propios. A ellos se agregan otros
culosis pulmonar, arterioesclerosis, mal cuatro con traducciones, sumando en
de Pott y abscesos. Pero a pesar de todo total treinta y tres. Todos con una letra
sigue pensando y reflexionando. diminuta y prolija. Son los Cuadernos de
Ni bien cae preso solicita que lo dejen la cárcel, pieza fundamental del pensa-
escribir. Denegado. Lo trasladan de pri- miento social contemporáneo.
sión en prisión por toda Italia. Cada vez Allí Gramsci reflexiona sobre la com-
que puede, incursiona en las bibliotecas plejidad de la revolución anticapitalista
carcelarias. En 1927 pide a sus amigos en una época de reflujo político, los
las obras de Nicolás Maquiavelo, el fun- problemas de la hegemonía, el poder, la
dador de la ciencia política moderna. resistencia, la batalla ideológica y la do-
El 19 de marzo de 1927, cuatro meses minación cultural.
después de su detención, le describe a su Son tan valiosos que en su balance
cuñada Tatiana Schucht –quien lo cuida de madurez György Lukács –el otro gran
durante todo su cautiverio–, con una ex- filósofo marxista del siglo xx– confesará
presión que pertenece a Goethe, su idea que Gramsci, Karl Korsch y él mismo ha-
de escribir “para la eternidad” (Gramsci, bían intentado impulsar el renacimiento
2003, p. 70). Esa carta marca la génesis del marxismo. Al concluir ese balance de
de una reflexión carcelaria que retoma madurez, al borde de su muerte, el viejo
los análisis y las experiencias previas a Lukács reconoce con mucha generosidad
la prisión –desde el consejismo hasta el que “Gramsci quizás era el mejor dotado
estudio de la cuestión meridional italia- de los tres” (Lukács, 1978, p. 5).
na–. Desarrolla una visión política estra- La influencia de la reflexión gram-
tégica sobre la revolución –en Europa sciana adquirió dimensión mundial: en
occidental, pero también válida para los el pensamiento de la tradición anticapi-
capitalismos periféricos y dependien- talista, en la teología de la liberación y la
tes–, relativamente autónoma de la co- educación popular, en los estudios sobre
yuntura inmediata de la Italia fascista. el colonialismo y el neocolonialismo, en
la crítica cultural, la historiografía de las
clases subalternas, la sociología de los
Nacen los Cuadernos procesos políticos y los estudios sobre la
comunicación.
Recién en 1929, después de dos años y
cuatro meses, obtiene permiso para es-
cribir. El primer cuaderno lo comienza El poder, leitmotiv de los
el 8 de febrero. A esa fecha corresponde Cuadernos de la cárcel
su primer plan de redacción. Vuelve so-
bre este plan en una carta de ese año a La obra de Gramsci es muy fragmenta-
Tatiana. Enfermo y en durísimas condi- ria. Sus Cuadernos de la cárcel reúnen
ciones de encierro, Gramsci llega a escri- miles de páginas con notas dispersas.
bir casi tres mil páginas. Muchas redactadas hasta tres veces, con

Néstor Kohan
Gramsci y el debate de las ciencias sociales 81 revista de ciencias sociales, segunda época
Nº 36, primavera de 2019, pp. 77-93
leves modificaciones. No hay en ellos habrá socialismo y de que el problema
libros unitarios, estructurados con un central de la revolución –como lo apren-
índice convencional. Una lectura des- dió en los consejos obreros de Turín, con
prevenida puede perderse en ese océano su lucha heroica y su derrota– es la cues-
infinito de reflexiones. tión del poder. He allí la razón, lógica e
¿Entonces? ¿Cuáles son los posibles histórica, por la cual el poder se convier-
hilos articuladores de la reflexión de te en el eje de sus meditaciones.
Gramsci? Las respuestas son múltiples. Al analizar el problema del poder,
Cada una fue deudora de un “uso” de realiza una de las grandes innovaciones
Gramsci, moldeado desde una perspecti- en las ciencias sociales, la teoría y la fi-
va política. La aproximación que propo- losofía política contemporánea. Lo hace
nemos es provisoria y tentativa, apenas retomando puntualmente las reflexiones
una posible perspectiva de lectura, for- e intuiciones de Lenin sobre las condicio-
mulada desde las experiencias de Amé- nes que deben ocurrir para que se desen-
rica Latina, tras los fracasos de añejas cadene una “situación revolucionaria”.
ortodoxias y de los autobautizados –con Por ejemplo, en “La celebración del 1º de
mucha pompa– “posmarxismos”, refor- mayo por el proletariado revolucionario”,
mistas y socialdemócratas, que le suce- de 1913, Lenin escribe: “La sola opresión,
dieron sin mayor fortuna, pena ni gloria. por grande que sea, no siempre origina
El principal objeto de reflexión de una situación revolucionaria en un país”
Gramsci, desde su juventud hasta su (Lenin, 1958-1960, t. 19, pp. 218-219).
madurez, es el problema del poder re- Dos años más tarde, en “La bancarrota
volucionario y la transformación radical de la II Internacional”, el pensador bol-
de la sociedad capitalista. Gramsci es un chevique insiste: “Porque la revolución
revolucionario –puede corroborarse re- no surge de toda situación revoluciona-
corriendo su abultada correspondencia ria, sino solo de una situación en la que a
y sus documentos políticos, así como los cambios objetivos antes enumerados
incontables biografías, de las cuales la viene a sumarse un cambio subjetivo”
principal y más seria es la ya citada de (Lenin, 1958-1960, t. 21, p. 212).
Giuseppe Fiori–, por eso piensa el mar- Inspirándose en esas reflexiones,
xismo como una teoría política de la re- el pensador y militante italiano redac-
volución, mientras descree, en polémica ta el fragmento 17 del cuaderno N° 13
con sus antiguos compañeros socialis- (1932-1934), uno de los pasajes funda-
tas, del evolucionismo de los cambios mentales de los Cuadernos de la cárcel.
graduales. Frente a ellos utiliza la ironía Lo titula, sintomáticamente: “Análisis
y el sarcasmo. Resulta de mala fe y has- de situación y relaciones de fuerza”
ta grosero, además de falso, atribuirle a (Gramsci, 1999-2000, t. 5, pp. 32-40).
Gramsci una esperanza aniñada e infan- Allí separa amarras del marxismo deter-
til en la posibilidad de “radicalizar” las minista –catastrofista– según el cual de
formas políticas de la dominación bur- la crisis económica del capitalismo, sea
guesa y así mejorar el capitalismo. A lo de sobreproducción de capitales, sea de
largo de sus miles de páginas, anteriores subconsumo, surgiría automáticamente
y posteriores a su arresto, Gramsci está el “derrumbe” capitalista y su contra-
convencido de que sin revolución no cara, la revolución socialista. A contra-

revista de ciencias sociales, segunda época


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Gramsci y el debate de las ciencias sociales
mano de esas recetas seudoortodoxas “situación”, Gramsci elabora y redac-
–basadas en lecturas simples y lineales ta “Análisis de situación. Relaciones de
del tercer tomo de El Capital–, el capita- fuerza”. Este pasaje central de los Cua-
lismo jamás se derrumba solo. ¡Hay que dernos delimita y enriquece la hipótesis
trabajar pacientemente con el objetivo de Lenin. Adelantándose cuatro décadas
de derrotarlo como sistema! Para eso a los galardones de la Academia fran-
hacen falta sujetos sociales colectivos y cesa, Gramsci entiende el poder como
comunitarios que intervengan, que se relaciones, pero no en forma genérica e
organicen, que se preparen, que sean indeterminada.
activos, que tomen y nunca pierdan la Aún abrevando –de modo vergon-
iniciativa, que no esperen pasivamente zante– en una tradición marxista rela-
la crisis y el supuesto derrumbe. cional del poder, en Microfísica del poder
¿Cómo pueden intervenir los sujetos Foucault intentaba darle un contenido
colectivos? Principalmente en términos más preciso a su inicial formulación to-
políticos. Pero esa intervención no se davía general. Reclamaba entonces: “No
realiza “en el aire”, con alianzas políticas preguntarse, pues, por qué algunos quie-
abstractas y descarnadas sin anclaje so- ren dominar, qué buscan, cuál es su es-
cial ni económico, sino a partir del sub- trategia de conjunto, sino cómo funcio-
suelo de determinadas relaciones de po- nan las cosas al nivel del sometimiento”
der y de fuerzas porque, según Gramsci, (Foucault, 1989, p. 143). Tampoco era
el poder no es una cosa-objeto sino un original en esta nueva formulación.
conjunto articulado de relaciones. Este Recordemos la conocida novela fu-
es otro de sus grandes descubrimientos. turista y distópica del escritor británico
Cuatro décadas después que Gram- George Orwell. Pensando en el poder,
sci, Michel Foucault volvió a “descubrir” Winston, personaje central de la antiu-
exactamente la misma tesis… En un libro topía 1984, afirmaba: “entiendo cómo,
muy citado, cuyo título es Vigilar y casti- no entiendo por qué” (Orwell, 1952,
gar. El nacimiento de la prisión (Foucault, p. 311), traducción al castellano de la
1988, pp. 199 y ss., 212, 217), el filósofo expresión inglesa: “You could grasp
francés caracterizó el poder en términos the mechanics of the society you lived,
relacionales. Así adquirió fama y celebri- but not its underlying motives. Do you
dad mundial. En las academias todos le remember wrighting in your diar, ‘I
atribuyeron ese gran “descubrimiento”, understand how: I do not understand
cuando Gramsci lo había formulado why’?” (Orwell, 1983, p. 263). Esta tesis
“apenas”… ¡cuarenta años antes! sombría, oscura, con una imagen barro-
Gramsci lo desarrolló a partir de lo ca del Estado y un horizonte de opresión
que había comenzado a pensar Lenin absoluta, sin posiblidad de resistencia,
cuando intentó definir en qué consisti- fue desnudada y demolida punto por
ría una “situación” en la cual se abrieran punto por Isaac Deutscher –antiguo
posibilidades para iniciar un proceso compañero de periodismo de Orwell en
revolucionario. Apoyándose en el análi- Inglaterra– en su excelente libro Herejes
sis que hace de las relaciones de fuerzas y renegados (1970), principalmente en
y en la descripción de las condiciones su capítulo “‘1984’: El misticismo de la
objetivas y subjetivas propias de una crueldad”.

Néstor Kohan
Gramsci y el debate de las ciencias sociales 83 revista de ciencias sociales, segunda época
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En este otro supuesto “descubrimien- limita a la inmediatez coyuntural–. Se
to” de Foucault, donde el “cómo” del po- trata de alcanzar una conciencia socia-
der se impone sobre el enigmático “por- lista que no se restrinja a reivindicacio-
qué”, el filósofo francés no hace más que nes mínimas –permitidas, toleradas y a
glosar al periodista británico Orwell, re- veces alentadas por el sistema–, sino que
cubriéndolo con la jerga posestructura- aspire a transformar el conjunto global
lista a la moda. ¡Enorme diferencia con de las relaciones de poder de la socie-
Antonio Gramsci! Al pensador marxis- dad. Uno de los problemas principales
ta italiano no le es indiferente “quién consiste en que los movimientos trans-
ejerce el poder”. Para los Cuadernos de formadores nunca actúan solos. En-
la cárcel son tan importantes el cómo frente de ellos, y de manera antagónica,
junto con el quién y el porqué. Según tienen todo un sistema que se esfuerza
Gramsci, el poder está conformado, no en frenar esos cambios, obstaculizarlos
por “relaciones” en general, difusas e e intentar revertirlos.
indeterminadas, sino por relaciones de Históricamente, los análisis de Gramsci
fuerza específicas y determinadas entre sobre la hegemonía se originan en la
las clases sociales. Jamás resulta indife- derrota de los consejos de fábrica de Tu-
rente qué clase social o bloque de clases rín, de la que él fue parte activa. La gran
ejerce el poder sobre otras. conclusión gramsciana sostiene que la
En los Cuadernos de la cárcel, la modi- clase obrera de la industria automotriz
ficación de las relaciones de fuerza debe italiana perdió su batalla contra la bur-
partir de una situación “económica ob- guesía en 1920 porque los trabajadores
jetiva” –extradiscursiva–, pero jamás de rebeldes lucharon solos. No pudieron
detiene allí. Si no se logra trascender la construir una fuerza social ni un bloque
inmediatez corporativa –el terreno de histórico articulando sus demandas es-
las meras reivindicaciones particulares pecíficas con otros colectivos sociales
de cada movimiento social– para pasar –como los campesinos meridionales–,
al plano político más general, todo in- superando el estrecho límite de su lu-
tento de proceso de cambio y transfor- cha fabril. No lograron construir la he-
mación revolucionaria se dirige hacia gemonía. Los responsables principales
un fracaso. Gramsci denomina “catarsis” fueron, según Gramsci, los dirigentes
el pasaje de la economía a la política, de del viejo ps, moderado y gradualista,
lo particular a lo general, de reivindica- quienes no superaban su ideología eco-
ciones específicas de cada movimiento nomicista y sus prejuicios racistas hacia
social a una visión abarcadora del con- los “terrone”, campesinos de piel oscura
junto de la sociedad. del sur de Italia que también eran rebel-
des –a partir de ideologías anarquistas
o cristianas igualitaristas–, pero que
La enfermedad contagiosa no estaban organizados sindicalmente
del economicismo como los del norte industrial.
Esa fue la principal enseñanza que
Para los movimientos revolucionarios, Gramsci extrajo de la derrota de los
el principal obstáculo a resolver consis- consejos obreros. Si se lucha en soledad
te en superar el economicismo –que se contra el capitalismo, solo se espera la

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Nº 36, primavera de 2019, pp. 77-93 84 Néstor Kohan
Gramsci y el debate de las ciencias sociales
derrota. Su reflexión jamás fue metafí- cultura, su identidad histórica, su forma
sica. Sus principales categorías teóricas de vida y sus valores, lo que le permite
se nutren de la praxis política concreta ejercer un poder sobre otra parte de la
en la que él empeñó su vida. Por eso, sociedad. En ese proceso de generali-
convertir a Gramsci en tímido alqui- zación de lo propio y subordinación
mista, manipulándolo para que entre de lo ajeno se expresa la conciencia, la
en la moda “post” del momento, no solo identidad histórica y los valores de de-
“tiene mal gusto”, sino que traiciona la terminadas clases sociales, organizadas
historia vital de Gramsci y sus escritos. a través de significados dominantes que
conviven con significados subalternos y
dominados.
La hegemonía en el La hegemonía constituye un proce-
pensamiento de Gramsci so social –subjetivo y colectivo– vivido
de manera contradictoria e incomple-
Es entonces en la conciencia política ta. Para ser eficaz y “elástica”, la domi-
donde se plantea el problema de la he- nación cultural necesita incorporar
gemonía, otro de los hilos rojos en los siempre elementos de la cultura de los
Cuadernos de la cárcel. sectores dominados y las clases subal-
Gramsci advierte que la reivindica- ternas para resignificarlos y suborde-
ción de identidad histórica de lucha de narlos dentro de las jerarquías de poder
las clases sociales populares, sus colecti- existente. La hegemonía es idéntica a la
vos organizados y comunidades, y la dis- cultura, pero es algo más que ella, por-
gregación de sus enemigos históricos, se que incluye necesariamente una distri-
realiza en el terreno de la batalla cultu- bución específica de poder, jerarquía,
ral. El pensador italiano no se adentra influencia y subordinación de un grupo
en la cultura para intentar legitimar la social sobre otro.
gobernabilidad consensuada del capi- Hegemonía no es jamás puro con-
talismo –o, a lo sumo, “radicalizarlo”–, senso, como algunas veces se piensa
sino apuntando a un cambio de sistema. en una trivialización socialdemócrata,
Tiene un objetivo preciso: estudiar la posmoderna y deconstruccionista del
dominación cultural del sistema capi- pensamiento de Gramsci (Boron, 2000,
talista para resistir, generar contrahege- p. 76). No olvidemos que a lo largo de
monía y vencer a los poderosos. todo el cuaderno Nº 10 que Gramsci le
¿Qué es entonces la hegemonía? dedica a la crítica de Benedetto Croce –
Comencemos por lo que no es. La hege- probablemente redactado a sugerencia
monía no constituye un sistema formal, de su amigo Piero Sraffa, quien además
completo y cerrado, de ideas puras, ho- lo proveía de libros–, el comunista ita-
mogéneo y articulado (Williams, 1980, liano repite, sometiendo a discusión el
p. 131). Por el contrario, es un proceso libro de Croce Historia de Europa en el si-
de dirección política y cultural de un glo XIX, que jamás la hegemonía se limi-
grupo social sobre otros segmentos so- ta exclusivamente al consenso. Por eso le
ciales, subordinados a él. A través de la reprocha que omita momentos cruciales
hegemonía, un colectivo –nacional o in- de la historia europea, como las guerras
ternacional– logra generalizar su propia napoleónicas, donde la historia se coci-

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Gramsci y el debate de las ciencias sociales 85 revista de ciencias sociales, segunda época
Nº 36, primavera de 2019, pp. 77-93
na “con el hierro y con el fuego”: a través puede ser rellenada con cualquier con-
del ejercicio de la fuerza material, el po- tenido azaroso (Laclau, 1996, p. 79). Se-
der y la violencia. mejante interpretación de Gramsci, for-
Convertir a Gramsci en un teórico del zada y mañosa, somete los Cuadernos de
“puro consenso” presupone descono- la cárcel a un lecho de Procusto: si sobra
cer o directamente suprimir y eliminar algo, se corta; si falta algo, se estira.
el extenso cuaderno Nº 10. Gravísimo Laclau “se olvida”, desconoce o su-
error de interpretación hermenéutica prime las eruditas y refinadas críticas
en el que incurrió, ya desde fines de los que Gramsci escribió sobre la filosofía
años 1950 y 1960, el filósofo italiano implícita en las obras de teatro de Luigi
Norberto Bobbio –autor de un Diccio- Pirandello. En esos numerosos pasajes
nario de política–, quien a través de sus de los Cuadernos de la cárcel –revisados
muy repetidas dicotomías trató de con- y reescritos varias veces por su autor–,
traponer en su famoso artículo “Gram- Gramsci describe las limitaciones del
sci y la concepción de la sociedad civil”, teatro de Pirandello y las explica por
de 1967, al “pacifista” Gramsci contra no haber podido trascender en el plano
el “violento” Lenin, así como también cultural su posición siciliana –regiona-
al “teórico del factor económico” Marx lista–, aunque su obra contenga algunos
versus el “especialista en las superes- elementos de alcance nacional y cosmo-
tructuras” Gramsci (Bobbio, 1985, pp. polita. Esa limitación cultural, según
351-355). Gramsci, conduce a Pirandello a con-
Aquel viejo “error” de Bobbio, casi fundir la dialéctica histórica con la mera
infantil e insostenible, fue reciclado y retórica y la sofística, cayendo en un
vuelto a cocinar un par de décadas más simple relativismo… (Gramsci, 1999-
tarde –condimentado con una jerga más 2000, t. 4, pp. 209, 266, 305). Esa neta
culta y combinado con otras referencias diferenciación gramsciana entre dia-
filosóficas– por Ernesto Laclau, menos léctica histórica y relativismo también
infantil en sus dicotomías pero no me- está ampliamente desarrollada –en co-
nos unilateral. Laclau no solo termina herencia con los apuntes de crítica tea-
convirtiendo a Gramsci en un reformista tral– en sus observaciones sobre Bujarin
culto; además le atribuye un nihilismo del cuaderno Nº 11. Por lo tanto, dichas
posmoderno según el cual el relativismo críticas adquieren un alcance filosófico
filosófico se vuelve extremo a partir de general, no se limitan solo a Pirandello
una contingencia pura y la evaporación o Bujarin.
de toda verdad de la historia (Anderson, Confusión, entonces, de dialéctica
2018, p. 114). Los proyectos políticos de histórica con retórica y sofística y reduc-
cambio social radical dejan de tener fun- ción de la verdad a simple relativismo…
damentos sólidos. Absolutamente todo ¡Exactamente la misma operación que
se convierte en una narrativa elástica y intenta hacer, desde el giro lingüístico
flexible cuya verdad depende exclusiva- y el deconstruccionismo “a la france-
mente de los juegos de lenguaje y la flui- sa”, Ernesto Laclau varias décadas más
dez de los relatos en danza. La hegemo- tarde, con un brindis a la moda del mo-
nía, entonces, sometida a los “tironeos” mento! (cf. Laclau, 2000, pp. 58, 62).
infinitos de las negociaciones políticas, ¿Eliminamos entonces la crítica gram-

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Nº 36, primavera de 2019, pp. 77-93 86 Néstor Kohan
Gramsci y el debate de las ciencias sociales
sciana sobre Pirandello, Croce y Bujarin entre sí, predominando uno u otro se-
de los Cuadernos de la cárcel para que gún la coyuntura histórica. Cuanto más
los posmodernos y deconstruccionistas hegemónico es un proceso, menos nece-
acepten en sus programas a Gramsci? sidad de la violencia. Y viceversa.
¿O simplemente hablamos en nombre
de Gramsci pero en realidad nos esta-
mos refiriendo a Laclau? ¿El gran hermano
Ambos, Bobbio y Laclau, le “hacen de- sin resistencia?
cir” a Gramsci no lo que Gramsci reflexio-
nó y dejó por escrito en miles de páginas, Como la hegemonía no es entonces un
sino lo que ellos quieren decir –uno lo sistema formal, cerrado y hermético, sus
intenta arrastrar hacia el social-liberalis- articulaciones internas tienen fisuras
mo, el otro al posmarxismo–. ¡Están en y dejan la posibilidad de operar sobre
todo su derecho! Pero ¿por qué utilizar ellas desde la crítica al sistema y la con-
a Gramsci como anzuelo de prestigio y trahegemonía –a la que la hegemonía
marca de autoridad en lugar de sostener debe contrarrestrar–.
la opinión con la obra propia? Si la hegemonía fuera absolutamente
Si la hegemonía no es puro consenso determinante –excluyendo toda contra-
(Bobbio) ni una bolsa de goma, infini- dicción, fisura y tensión interna–, sería
tamente elástica –significante vacío–, impensable cualquier disidencia radical
donde cabe absolutamente cualquier y cambio en la sociedad. Antonio Gram-
posición (Laclau), además de dirección sci se convertiría de ese modo en George
política y cultural de determinadas cla- Orwell o Aldous Huxley; el marxismo se
ses sociales sobre los segmentos “alia- transformaría en una imagen distópica
dos” influidos por ella, también pre- de un futuro sombrío donde habría que
supone violencia y coerción sobre los abandonar toda esperanza de resistir,
enemigos. Para Gramsci no existe ni el luchar y, quizás, cambiar el mundo. Co-
consenso puro ni la violencia pura. Am- mentando esa posiblidad, explorada en
bas –la zorra y el león, según las metá- su libro Arqueologías del futuro. El deseo
foras de Maquiavelo, resignificadas por llamado utopía y otras aproximaciones de
Gramsci– siempre se presentan en una ciencia ficción (2009), Fredric Jameson
gama de combinaciones posibles. Las afirmó: “Se podría decir que en esta so-
principales instituciones encargadas ciedad es más fácil imaginar el fin del
de ejercer la violencia son los Estados mundo que el fin del capitalismo” (Fis-
–policías, fuerzas armadas, servicios de her, 2019, p. 22). Sin embargo, no es esa
inteligencia, cárceles, etcétera–. Las ins- la pespectiva de Gramsci. Aun prisio-
tituciones donde se ejerce el consenso nero del fascismo, con el padecimiento
forman parte de la sociedad civil –mo- que ello implicó, toda su reflexión deja
vimientos sociales, partidos políticos, la puerta abierta para las resistencias y
sindicatos, Iglesias, instituciones educa- luchas antisistémicas.
tivas, asociaciones vecinales, medios de En términos políticos, Gramsci sos-
comunicación orales y escritos, hoy tele- tiene que quienes no logran hegemo-
visivos y redes sociales, etcétera–. Habi- nizar el mundo de la cultura, la comu-
tualmente se articulan y complementan nicación y los intelectuales terminan en

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Gramsci y el debate de las ciencias sociales 87 revista de ciencias sociales, segunda época
Nº 36, primavera de 2019, pp. 77-93
la telaraña del economicismo, limitados sistema capitalista. No logrará una con-
a sus reivindicaciones e intereses inme- cepción hegemónica.
diatos. Para triunfar, los procesos de En un fragmento de sus escritos sos-
transformación social necesitan crear tiene que: “El tercer momento [de las re-
sus propios colectivos intelectuales (“or- laciones de fuerzas] es el de la relación
gánicos”) y sus instituciones de cultura, de las fuerzas militares, inmediatamente
para a su vez ganar a una franja de in- decisivo en cada ocasión”. Pero advierte:
telectuales tradicionales, ya que habi- “también en este se pueden distinguir
tualmente ellos son los encargados de dos grados: el militar en sentido estricto
elaborar el cemento ideológico del con- o técnico-militar y el grado que se pue-
senso, la comunicación, los valores, las de llamar político-militar” (Gramsci,
estructuras de sentimiento –individua- 1999-2000, t. 5, p. 38).
les y colectivas– y la cultura con que se Gramsci se refiere a la lucha de clases
construye y reproduce cotidianamente entre fuerzas sociales colectivas que en
el orden social. determinados momentos de la historia
Pero Gramsci entiende por “intelec- atraviesan el proceso de la guerra civil
tual” no únicamente a un especialista como prolongación del conflicto social
académico. Amplía la noción para in- y político por otros medios, o sea, el
cluir a quienes tienen capacidad de or- punto culminante del desarrollo histó-
ganizar, educar y articular a un colectivo rico de las relaciones de poder y de fuer-
social. zas entre las clases sociales. La guerra
se convierte en una instancia de articu-
lación y un gozne entre lo “endógeno”
Más allá de la “teoría y lo “exógeno”, entre las relaciones de
de los factores” poder y de fuerza entre las clases al inte-
rior de una formación económico-social
Al reflexionar analíticamente sobre las y su inserción externa en el marco del
relaciones de poder y de fuerzas que ca- sistema capitalista mundial. Tanto en
racterizan una situación, Gramsci parte Italia como en Rusia y en muchas otras
de una relación “económica objetiva” sociedades –incluidas, por supuesto,
para pasar luego a la dimensión espe- las latinoamericanas–, las revoluciones
cíficamente política y cultural donde se constituyen procesos de transformación
construye la hegemonía. Es en el plano de larga duración que desembocan en
de la política, de la generalización de los una gran confrontación social donde se
intereses para el conjunto de la socie- pone en juego el problema central del
dad, donde se logra construir la concien- poder.
cia socialista, comunitaria, nacional, Por ejemplo, en las “Tesis de Lyon”
antipatriarcal, ecológica, anticapitalista –elaboradas por Gramsci en enero de
y antiimperialista. Si la opción revolu- 1926 para el Tercer Congreso del pci,
cionaria permanece enredada exclusiva- poco antes de caer preso– el revolucio-
mente en las reivindicaciones puntuales nario italiano aclara de qué está hablan-
de cada movimiento social, nunca podrá do. Refiriéndose a la consigna política
construir una visión totalizante de su de Lenin sobre un “gobierno obrero y
propia historia ni una crítica a fondo del campesino”, señala que “para el parti-

revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, pp. 77-93 88 Néstor Kohan
Gramsci y el debate de las ciencias sociales
do su realización no puede ser sino el lo opuesto de una revolución socialista,
preludio de una lucha revolucionaria donde el cambio viene desde abajo y la
directa, es decir, de la guerra civil em- transformación se despliega en un senti-
prendida por el proletariado aliado a do progresivo.
los campesinos, para la toma del poder” Como la hegemonía se articula en lo
(Gramsci, 1990, p. 259). “interno” pero no puede ser escindida
Pocos años después, ya en prisión, la de las relaciones internacionales, con-
conclusión a la que llega en los Cuader- viene no confundirla con la noción de
nos de la cárcel es la siguiente: “Se puede “hegemón”, que hace referencia a algo
decir por lo tanto que todos estos ele- bien distinto de la “hegemonía” propia-
mentos son la manifestación concreta mente dicha, analizada y teorizada por
de las fluctuaciones de coyuntura del Gramsci. Un hegemón es una potencia
conjunto de las relaciones sociales de internacional que domina sobre toda
fuerza, en cuyo terreno tiene lugar el una región a naciones menos poderosas,
paso de estas a relaciones políticas de periféricas, semicoloniales y dependien-
fuerza para culminar en la relación mi- tes, pero ya no en el plano conflictivo de
litar decisiva” (Gramsci, 1999-2000, t. 5, las clases sociales en lucha, sino en el
pp. 39-40). ámbito de las relaciones internaciona-
Por lo tanto, lejos de las dicotomías les, externas, entre Estados nación. Por
esquemáticas de Bobbio y las unilate- eso “hegemonía” y “hegemón” no son
ralidades de Laclau, en el pensamiento términos intercambiables ni tampoco
de Gramsci “economía” –conflictos y sinónimos.
reivindicaciones puntuales de los mo- Un segundo uso equívoco de “he-
vimientos sociales–, “política-cultura” gemonía” es aquel que se explea para
–elaboración de la hegemonía y la impugnar los “medios de comunicación
conciencia socialista– y “guerra” –con- hegemónicos”. En realidad, dicha expre-
frontación y lucha para la toma revolu- sión hace referencia a medios de co-
cionaria del poder– son tres momentos municación monopólicos. Pero que sean
inmanentes de una misma totalidad monopólicos no significa necesariamente
social. No se pueden escindir, separar, que sean hegemónicos. Tampoco son si-
divorciar ni parcelar. Son grados y nive- nónimos ni intercambiables.
les diversos de una misma relación de
poder en determinado momento de la
historia de una formación social dentro Gramsci, su reflexión sobre
del sistema mundial capitalista. el sur y las periferias
Esta relación puede resolverse tanto
en un sentido reaccionario como en un Un tercer equívoco en torno a la noción
sentido progresivo, mediante una trans- de “hegemonía” es aquel que la reduce, de
formación social radical. manera restringida y exclusiva, a los paí-
Para explicar la transformación re- ses del Occidente capitalista desarrolla-
gresiva de la sociedad, operada desde do. Según una lectura poco informada
arriba hacia abajo por iniciativa de las y no muy familiarizada sobre los textos
clases dominantes, Gramsci utiliza el gramscianos, todo lo que no pertenece
concepto de revolución pasiva. Esta es a Europa occidental y a Estados Unidos

Néstor Kohan
Gramsci y el debate de las ciencias sociales 89 revista de ciencias sociales, segunda época
Nº 36, primavera de 2019, pp. 77-93
es… un mundo oscuro, tétrico, sombrío allí que Antonio Gramsci constituya un
y tenebroso donde predomina en forma pensador más que sugerente para el Sur
absoluta “la violencia y el terror”. Desde Global, lo que se conoce como “Tercer
este ángulo tan parcializado y esquemá- Mundo” o el ámbito tricontinental –de
tico, Antonio Gramsci habría sido “el Asia, África y Nuestra América–.
gran teórico de la hegemonía en Occi- Otro de los conceptos que le permi-
dente” –por contraposición implícita a ten a Gramsci articular economía, polí-
Lenin, “el teórico de la violencia orien- tica y cultura –“estructura” y “superes-
tal”–. Ante semejante despropósito, sur- tructura”, en la jerga clásica del prólogo
ge la interrogación: ¿y el resto del mun- de 1859 de Karl Marx a la Contribución a
do?, ¿qué queda para la mayor parte del la crítica de la economía política– es el de
planeta que no pertenece al Occidente bloque histórico.
europeo capitalista desarrollado y a Es- Para pensar aquel tipo de unidad
tados Unidos? Pues despotismo orien- entre la clase trabajadora en sus diferen-
tal, terror musulmán, anomía, tribalis- tes colectivos históricos y el mundo de
mo y primitivismo africano, caudillismo la cultura, entre luchas reivindicativas
militar latinoamericano y pueblos indí- e ideológicas mediadas por la política,
genas “sin historia” ni perspectiva de fu- Lenin había creado la categoría de fuer-
turo. Todos “atrasados”. Pueblos-niños za social. Lo hizo a partir de la noción
que esperan ser civilizados por “la pesa- de “fuerza social productiva”, empleada
da carga del hombre blanco”, antes, o de por Marx en el capítulo sobre la coope-
la globalización neoliberal, ahora. ración del segundo tomo de El Capital
En realidad, a contramano de se- (Marx, 1975, t. II, vol. 4, p. 400). Trasla-
mejantes lugares comunes neocolonia- dando aquella noción marxiana del ám-
listas, eurooccidentalistas, ilegítimos e bito productivo fabril al espacio social
insostenibles, la reflexión de Gramsci de las relaciones políticas, Lenin sostuvo
incursiona con mucha profundidad en que una fuerza social es la alianza y uni-
los problemas de la periferia capitalis- dad estratégica –a largo plazo, no me-
ta, subdesarrollada y dependiente, así ramente coyuntural– de determinadas
como en la complejidad y los meandros fracciones de clases sociales, vinculadas
del colonialismo interno. Baste recordar entre sí por una concepción ideológica y
sus estudios, precarcelarios y continua- una estrategia política.
dos más tarde dentro de la prisión, so- Retomando a su vez esa categoría de
bre “la cuestión meridional”. Lenin, Gramsci afirma que el concepto
En esos escritos sobre el sur reflexio- de bloque histórico permite compren-
na sobre sociedades con predominio der de una manera no mecánica la rela-
campesino, subordinadas y dependien- ción entre estructura y superestructura,
tes de la modernidad industrial avanza- economía y política, clase trabajadora,
da, aportando análisis sobre las especi- cultura e intelectuales, entre formas de
ficidades del mundo de la cultura y sus sentir, comprender, saber y actuar de las
instituciones en la periferia capitalista clases subalternas y quienes compar-
e incluso acerca del papel de la religión ten esa misma pespectiva estratégica a
y las Iglesias en dichas formaciones so- partir de la ideología, la comunicación
ciales (Gramsci, 1990, pp. 304-325). De y la cultura. Cuando la hegemonía de

revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, pp. 77-93 90 Néstor Kohan
Gramsci y el debate de las ciencias sociales
un conjunto de colectivos sociales se Como teoría política de la hegemonía.
extiende a largo plazo, más allá de los El marxismo, en tanto teoría crítica
vaivenes de una coyuntura inmediata, el de la sociedad capitalista, proyecto de
vínculo íntimo entre los sectores socia- transformación revolucionaria de la so-
les dirigentes y dirigidos se transforma ciedad, se propone integrar los saberes
en un bloque histórico. que la tradición académica ha separado
y fragmentado en “sociología”, “ciencias
políticas” y “economía política”. En la
El marxismo como óptica de Gramsci, no se pueden com-
filosofía de la praxis prender las relaciones económicas ni las
instituciones políticas como si existie-
Gramsci realiza una lectura política de la ran al margen y en forma independiente
concepción materialista multilineal –no de las relaciones de poder y de fuerza
eurocéntrica– de la historia de Marx y entre las clases sociales. Para el marxis-
Engels, entendiéndola a partir de un do- mo de Gramsci, la sociedad no es una
ble ángulo: como filosofía de la praxis y sumatoria mecánica y yuxtapuesta de
como teoría política de la hegemonía. “factores”: el económico, el político y el
Como filosofía de la praxis. Esta con- ideológico; o, en la jerga del marxismo
cepción del mundo pretende integrar –y ortodoxo, el “factor estructural” y el “
disolver– las conclusiones de las viejas factor superestructural”. Por el contra-
disciplinas filosóficas tradicionales –la rio, la sociedad constituye una totalidad
teoría del conocimiento o “gnoseolo- histórica articulada a partir de relacio-
gía”; la teoría acerca de todo lo que exis- nes de poder y de fuerzas. La concepción
te u “ontología”; la teoría acerca de los marxista multilineal de la historia no es
valores y las conductas correctas o “éti- un economicismo –que gira en torno a
ca” y la teoría acerca del ser humano o la determinación absoluta del “factor
“antropología”–. En tanto concepción económico”– sino una concepción polí-
del mundo y de la vida, la filosofía mar- tica de la hegemonía.
xista de la praxis aporta una respuesta La dimensión que le permite arti-
unificada a las viejas preguntas acerca cular las teorías acerca del ser humano
de cómo conoce el ser humano, qué vín- y su relación práctica con el mundo
culo tiene con todo lo que existe en el –filosofía– con las teorías acerca de la
universo, qué es lo bueno y cómo se debe sociedad y sus conflictos –política– es,
comportar el individuo, y qué es lo que precisamente, la historia. El marxismo
lo define como especie. Según Gramsci, de Gramsci es, por eso, historicista.
en el pensamiento marxista todas estas Gramsci aprendió de la derrota de
preguntas se articulan sobre un suelo los consejos obreros de Turín que lo
común: la práctica humana de transfor- central para los movimientos revolu-
mación que se desarrolla en la historia cionarios es la actividad y la iniciativa.
social. Entonces, la filosofía marxista de Por eso plantea que la teoría marxista
Gramsci no es un “materialismo” me- rechaza la pasividad. Esta se deriva: en
tafísico –centrado en la explicación del la filosofía, del materialismo objetivis-
cosmos y sus leyes físicas y químicas–, ta –que postula que lo fundamental es
sino una filosofía de la praxis. el objeto exterior, por ejemplo, la crisis

Néstor Kohan
Gramsci y el debate de las ciencias sociales 91 revista de ciencias sociales, segunda época
Nº 36, primavera de 2019, pp. 77-93
económica, mientras los sujetos colecti- que toda filosofía es política y toda polí-
vos son apenas un mero reflejo pasivo de tica presupone un punto de vista filosó-
la economía–; y en la política, del econo- fico, una ideología, una concepción del
micismo –que espera pasivamente que mundo y de la vida, una cosmovisión. La
“llegue” la revolución producto de una unidad entre filosofía, política e ideolo-
crisis del “factor” económico–. Tanto en gía se da en la historia. En el terreno de
el materialismo objetivista como en el la sociedad se expresa como la unidad
economicismo, los sujetos y sus variadas de la cultura, los intelectuales y los di-
formas de praxis transformadora cum- versos colectivos de la clase trabajadora.
plen un papel secundario y pasivo. Toda filosofía al margen de la historia es
La filosofía de la praxis no es más pura metafísica (Gramsci, 1999-2000, t.
que el correlato filosófico de la teoría 4, p. 266), es decir, un relato falsamente
política de la hegemonía. Gramsci cree universal, ajeno al tiempo y al espacio.

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Laclau, E. (1996), Emancipación y diferencia, Buenos Aires, Ariel.
––, J. Butler y S. Zizek (2000), Contingencia, hegemonía, universalidad, Buenos Aires, Fondo de
Cultura Económica.
Lenin, V.I. (1958-1960), Obras completas, Buenos Aires, Cartago.
Lukács, G. (1978) [1971], “Entrevista a Lukács de Perry Anderson”, New Left Review, London.
[Traducción: Josep Sarret. En El Viejo Topo Nº 25, Madrid].

revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, pp. 77-93 92 Néstor Kohan
Gramsci y el debate de las ciencias sociales
Marx, K. (1975), El Capital. Crítica de la economia política, t. i-iii, vol. 1-8, México, Siglo XXI.
Orwell, G. (1952) [1949], 1984, Buenos Aires, Editorial Guillermo Kraft.
–– (1983) [1949], Nineteen Eight-Four, Berlín, Longman.
Williams, R. (1980) [1977], Marxismo y literatura, Barcelona, Península.

[Recibido el 23 de mayo de 2019]


[Evaluado 25 de junio de 2019]

Autor

Néstor Kohan es doctor en Ciencias Sociales (uba). Profesor asociado. Investigador indepen-
diente del conicet. Investigador del Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe (iealc-
uba). Tiene publicados 43 artículos en revistas académicas. Ha publicado 49 libros propios y 50
partes de libros. Ha sido traducido al inglés, francés, alemán, italiano, portugués, gallego, catalán,
euskera, hebreo y árabe.

Publicaciones recientes:
Kohan, N. (2018), “El Capital”: dialèctica i revolució, Barcelona, Tigre de paper.
–– (2018), Lenin. La pregunta del viento, Bilbao, Auñamendi Kultur Elkartea.
–– (2018), “El taller de investigación de Karl Marx”, en Marx, K., Comunidad, nacionalismos y capi-
tal. Textos inéditos, Buenos Aires, iealc-uba.

Cómo citar este artículo


Kohan, Néstor, “Gramsci y el debate de las ciencias sociales. Balance y pers-
pectivas”, Revista de Ciencias Sociales, segunda época, año 10, Nº 36, Ber-
nal, Editorial de la Universidad Nacional de Quilmes, primavera de 2019,
pp. 77-93, edición digital, <[Link]
[Link]>.

Néstor Kohan
Gramsci y el debate de las ciencias sociales 93 revista de ciencias sociales, segunda época
Nº 36, primavera de 2019, pp. 77-93
DOCUMENTOS
POLÍTICOS de
COYUNTURA

revista de
ciencias
sociales
segunda época
Presentación

El director y el secretario de redacción vuelven a presentar la sección Do-


cumentos políticos de coyuntura de la Revista de Ciencias Sociales de la
unq como propuesta de publicación de diversas expresiones acerca de
problemáticas políticas sin restricciones de las posiciones o matices que
manifiestan proyectos, propuestas, reflexiones, adhesiones, críticas, inco-
modidades o incertidumbres referidos al nivel local, regional e interna-
cional. El objetivo es cooperar y, eventualmente, promover debates que
contribuyan a la evolución de la pluralidad de voces que emergen desde la
urgencia de la inmediatez de los tiempos de la coyuntura política.
Tal vez el lector pueda compartir la arriesgada pregunta: ¿por qué en
una revista científica y académica presentada por una universidad pública
se dedica una porción del espacio llanamente a la enunciación política,
envuelta en las fuerzas ideológicas que aparecen al calor del momento ac-
tual? Las controvertidas respuestas pueden surgir desde distintos lugares,
construirse con varias líneas argumentales. Nuestro punto de vista es que
no hay –no podría haber– un muro que separe ni una frontera infranquea-
ble entre la ciencia y la ideología, tal como lo teorizó hace ya más de siete
décadas Max Horkheimer. Desde este presupuesto, el compromiso de la
revista es brindar un lugar abierto a la multiplicidad de las posiciones po-
líticas necesarias para la profundización y superación de las exposiciones
democráticas, participativas y de texturas emancipativas, que conlleve a la
convivencia con bienestar e igualdad de los seres humanos.
Aquí, Fortunato Mallimaci analiza los últimos resultados electorales y
el resurgimiento de la extrema derecha en Europa.

97 revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, pp. 97-103
Elecciones
europeas 2019
La extrema derecha cada vez más presente
en los parlamentos junto a una xenofobia
y sensación de amenaza creciente

Fortunato Mallimaci

En este artículo haremos una pequeña reseña de los resultados de las


elecciones europeas realizadas el 29 de mayo, en especial los de los princi-
pales países de la Unión Europea. La incertidumbre sobre el futuro social
y laboral, la xenofobia en aumento y cierto descreimiento y escepticismo
crecientes sobre las posibilidades de actuar sobre estos escenarios crean
un clima proclive a las nuevas alianzas democráticas para gobernar –¡ha-
cer algo ya!–, impensables hace algunos años, entre las derechas (libera-
les, cristianas, o judías) y las extremas derechas identitarias y racistas.

Las elecciones del 29 de mayo de 2019


En la Unión Europea (ue) existen hoy cuatro grande bloques: el de los
llamados partidos populares y demócratas cristianos o de derecha, el de
los partidos llamados liberales, el bloque de izquierda, ayer formado por
comunistas, laboristas y socialistas y hoy en declive, y el bloque verde,
ecológico o ambientalista. Lo novedoso de esta elección es la aparición
parlamentaria de la llamada extrema derecha, o derecha identitaria o na-
cionalista, con más o menos aversión hacia la identidad europea. La anti-
política, o la expresión contra el actual sistema que no crea futuro, o lo
antisistémico a una política financiera y económica que ajusta a los más
vulnerables e inestables, expresa una variedad y pluralidad de intereses

99 revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, pp. 97-103
sociales, religiosos, económicos, nacionales y culturales que se sienten
“amenazados”. Proceso acompañado de cierto rechazo a los partidos po-
líticos llamados ahora “tradicionales”.
En Alemania fue la primera elección que se celebró a nivel nacional
desde las elecciones federales de 2017, y se eligieron 96 diputados.* La
coalición gobernante de la canciller Angela Merkel entre los demócratas
cristianos de la cdu (29 diputados, es decir, 5 menos) y los socialdemócra-
tas del spd (16 diputados, es decir, 11 menos) disminuyó considerablemen-
te en popularidad, con la alternativa del crecimiento de Los Verdes (con
21, es decir, 11 más) y los anti-Europa de Alternativa para Alemania (que
pasaron de 4 a 11 diputados) logrando avances, y con la nueva presencia
de partidos menores con uno o dos diputados, dado que el Parlamento
alemán no aprobó ningún umbral. Desciende la coalición gobernante y
aparecen Los Verdes y la extrema derecha alemana.
En Francia se eligieron 74 diputados de la Eurocámara mediante un
sistema proporcional de listas cerradas con un umbral electoral del 5%. La
Agrupación Nacional de Marine Le Pen, de extrema derecha, se impuso y
obtuvo 23 bancas, al igual que el partido del presidente Macron, La Repú-
blica en Marcha. Los Verdes obtuvieron 13, Los Republicanos (de derecha)
8 y la izquierda, sea La Francia Insumisa o el Partido Socialista, 6 escaños
cada uno.
En Italia las elecciones europeas se produjeron un año después de
las elecciones generales de 2018, que fueron marcadas por el ascenso al
poder del gobierno de Giuseppe Conte, compuesto por el partido de ex-
trema derecha Liga Norte y el Movimiento 5 Estrellas. En muchos temas,
tales como la gestión de los refugiados y los migrantes o la cuestión del
presupuesto italiano, el gobierno de Conte se ha opuesto repetidamente
a sus vecinos de Europa.
Los 73 eurodiputados italianos son elegidos por representación pro-
porcional, y los escaños se distribuyen entre las listas que hayan superado
el 4% de los votos. Los diputados italianos son elegidos en cinco circuns-
cripciones regionales. La Liga Norte de Matteo Salvini fue el partido más
votado, pasando de 24 a 29 diputados. El Partido Democrático de Nicola
Zingaretti pasó de 19 a 12 diputados. El Movimiento 5 Estrellas de Luigi Di
Maggio pasó de 14 a 3 diputados. Fuerza Italia, de Silvio Berlusconi, de 7 a
6 diputados. Y los Hermanos de Italia (partido de ideología conservadora
y nacionalista) obtuvo 6 escaños.
En el caso del Reino Unido, inicialmente las elecciones no estaban pre-
vistas, ya que su salida de la ue (tras el referéndum de 2016) estaba planea-

* Sevota en todos los países de la ue, aunque los sistemas electorales que se utilizan son los nacionales. Recordemos que el
Consejo Europeo recomendó que los países con más de treinta y cinco eurodiputados introduzcan un umbral de entre
el 2% y el 5%. Esto no se cumple en todos los países. Por ejemplo, el gobierno alemán no lo aceptó y fijó un umbral del 2% en
noviembre de 2018.

revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, pp. 97-103 100 Elecciones europeas 2019
Fortunato Mallimaci
da para el 29 de marzo de 2019. Sin embargo, en la Cumbre Europea del
11 de abril de 2019 el gobierno británico y el Consejo Europeo acordaron
retrasar la salida hasta el 31 de octubre de este año. Se eligieron 73 diputa-
dos que se retirarán del Parlamento cuando Gran Bretaña salga de la ue y
serán reemplazados proporcionalmente. El Partido del Brexit triunfó con
26 escaños, el Liberal Demócrata con 16 diputados, el Laborista obtuvo 10
y el Conservador se disolvió con solo 4 representantes.
En España, en una circunscripción única, mediante un sistema propor-
cional con listas cerradas y sin barrera electoral se eligieron 54 diputados.
El Partido Socialista Obrero de España obtuvo 20 escaños (6 más), el Par-
tido Popular 12 (4 menos), Ciudadanos pasó de 5 a 7, Unidas Podemos ob-
tuvo 6 y la extrema derecha de Vox ganó 3 escaños. Otros partidos locales
obtuvieron tres bancas uno y tres bancas otro.
En Polonia se eligen 52 diputados. Los eurodiputados polacos son ele-
gidos por sufragio universal directo de ciudadanos polacos y de la ue que
residen permanentemente en Polonia y son mayores de dieciocho años.
Los mandatos se asignan por circunscripción a nivel nacional según el mé-
todo d’Hondt entre las listas que superan el 5% de los votos emitidos.
Las elecciones fueron ganadas por el partido Ley y Justicia (uno de los
principales partidos políticos de Polonia, de orientación católica, conser-
vadora y de derecha. Ocupó el gobierno de 2005 a 2007 y regresó al poder
nuevamente en 2015), que obtuvo 26 bancas (6 más que la anterior elec-
ción), seguido por Coalición Europea (ke), una alianza de cinco partidos
liderada por el liberal Plataforma Cívica (el partido del presidente saliente
del Consejo Europeo, Donald Tusk), que obtiene 22 escaños, y el partido
de centro Primavera, que obtiene 3 diputados.
En Rumania, con 32 diputados, triunfa una nueva alianza liberal y de
derecha con 10 más 8 escaños y pierde el Partidos Socialista, que solo ob-
tiene 10 escaños.
En los Países Bajos, con 24 diputados hay dispersión del voto, donde el
Partido Socialista obtiene 6 escaños, y el liberal y la democracia cristiana
4 cada uno.
​En Bélgica la votación es obligatoria, lo que se traduce en un índice de
abstención más bajo que en la mayoría de los demás Estados miembros.
Los escaños se asignan de acuerdo con el método D’Hondt en cada uno
de los tres colegios electorales (región flamenca, región valona y región
alemana; esta última elige un eurodiputado). El umbral electoral es del
5%. Con 21 escaños y numerosos partidos con 3 y 2 diputados, lo que difi-
cultan crear mayorías, crece el malestar contra los partidos políticos. Las
elecciones se llevaron a cabo en los tres distritos electorales belgas: el co-
legio electoral de habla holandesa (12 escaños), el colegio electoral de ha-
bla francesa (8 escaños) y el colegio electoral de habla alemana (1 escaño).
En Hungría, con 21 diputados a elegir, ha triunfado ampliamente el Par-
tido Popular Demócrata Cristiano, con el 52% de los votos (13 diputados).

Elecciones europeas 2019


Fortunato Mallimaci 101 revista de ciencias sociales, segunda época
Nº 36, primavera de 2019, pp. 97-103
En Austria se eligieron 18 diputados del Parlamento Europeo en una
circunscripción única con un umbral electoral del 4%. El Partido Popular
Austríaco sigue creciendo, con 7 diputados, el Partido Socialdemócrata
de Austria se mantiene con 5 escaños, el Partido de la Libertad de Austria
desciende de 3 a 1, Los Verdes de 2 a 1, y aparece La Nueva Austria y Foro
Liberal con 1 escaño, incrementando el voto de derecha y ultraderecha.
Es decir que, en general, vemos que, si bien siguen existiendo cul-
turas y experiencias políticas diferentes en las grandes naciones de la
ue, la derecha y en especial las extremas derechas se consolidan con
su discurso xenófobo, antimigrante y radicalizando sus identidades lo-
cales y nacionales.
La cada vez más intensa y profunda presencia de Steve Bannon, el exa-
sesor de Donald Trump, proponiendo una alianza “cristiana y judía” para
oponerse al islam (la islamofobia), evitando la presencia en Europa (espe-
cialmente del sur y en los viejos límites del ex Imperio otomano) de los
migrantes provenientes del norte de África y el Oriente Medio, encuentra
eco en una población trabajadora y popular asustada, que teme perder su
trabajo (por la globalización financiera y la dislocación de las empresas a
nivel planetario yendo a lugares donde la mano de obra es más económica
y sin derechos), que ve en el “migrante” a un potencial enemigo, y refuer-
za así su “imaginario nacional” que pretende resguardar y un pesimismo
ontológico que solo ve decadencia y frustración.
No es casual que Steve Bannon le haya aconsejado al católico y ultrade-
rechista líder de la Liga Norte, Matteo Salvini, que uno de los principales
enemigos a destruir sea el papa Francisco dada su defensa incondicional
de los derechos de las personas, en especial de los migrantes y los pobres
que llegan a Europa, y su crítica al “capitalismo liberal y deshumanizante”*.
Como recordó The Guardian en abril de 2019: “Steve Bannon ‘told Italy’s
populist leader: Pope Francis is the enemy’. Trump’s ex-strategist advised
Matteo Salvini ‘to target pontiff’s stance on plight of refugees’”.**
Esta nueva alianza entre “derechas blancas y cristianas” y otras expre-
siones antiislámicas y misóginas merecen toda nuestra atención. No es
solo un problema europeo, sino también de nuestros países latinoame-
ricanos. La votación masiva al presidente Jair Bolsonaro en Brasil es una
muestra de esas nuevas alianzas de sectores sociales y las relaciones entre
seguridad, desocupación, defensa de “la familia”, espiritualidad, religio-
nes, antipolítica y lucha contra la ideología de género. Leonardo Senkman,
en un interesante artículo del 25 de abril de 2019 en el periódico Nueva
Sion de Argentina, afirma:

* [Link]

iglesia-desde-la-periferia/.
** [Link]

revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, pp. 97-103 102 Elecciones europeas 2019
Fortunato Mallimaci
Es amenazador el vertiginoso ascenso de grupos de extrema derecha ex-
traparlamentaria en la Europa democrática liberal, así como la ofensiva
contra instituciones liberales desde el interior de las esferas públicas en
países de Europa Central, en la gran democracia de [Link]., y también en
repúblicas latinoamericanas. Una vez más, las minorías judías vuelven a
quedar expuestas y desprotegidas en escenarios de peligrosa polarización
y transnacionalización del antisemitismo, la islamofobia y xenofobia. La
novedad, los antisemitas pro israelíes.*

Como afirma el historiador Enzo Traverso, experto en fascismo histórico


y en lo que hoy llama vínculo entre posfascismo, despolitización y prome-
sas neoliberales: “Lo que es evidente es que la nueva derecha radical es la
búsqueda de una solución autoritaria, neoconservadora o reaccionaria a
las crisis del siglo xxi. Este es un contexto en el cual todos los escenarios
son posibles”. Y agrega. “El siglo xxi es el siglo de la incertidumbre, el siglo
del caos, sin un orden posible. Hay una crisis global de la cual no se conoce
la salida”.**
En síntesis, como hemos visto en los resultados de las últimas elec-
ciones para el Parlamento Europeo, las ultraderechas en Polonia, España,
Francia, Italia, Austria y otros países de la zona ya no son solo extraparla-
mentarias, sino que comienzan a ocupar espacios parlamentarios y dialo-
gan, hacen alianzas y se suman a las “tradicionales derechas”, sean libera-
les o cristianas, para gobernar. Una apuesta que hace años era impensable
hoy comienza a ser subjetividad y sociabilidad cotidiana. Sus imaginarios
y representaciones sociales y culturales se asemejan cada vez más. Esto,
junto con el debilitamiento masivo de los partidos socialista y similares
(excepción es la situación de España y Portugal), muestra un sombrío por-
venir europeo.

Cómo citar este artículo


Mallimaci, Fortunato, “Elecciones europeas 2019. La extrema derecha
cada vez más presente en los parlamentos junto a una xenofobia y sen-
sación de amenaza creciente”, Revista de Ciencias Sociales, segunda época,
año 10, Nº 36, Bernal, Editorial de la Universidad Nacional de Quilmes,
primavera de 2019, pp. 97-103, edición digital, <[Link]
[Link]/[Link]>.

* Senkman, Leonardo (25/4/2019), “Antisionismo y filosionismo antisemita, ¿la cuadratura del círculo?”, Nueva Sion. Dispo-

nible en: [Link]


**[Link]
nid2195639. Véase Traverso, Enzo (2016), Melancolie de gauche, París, Editions La decouverte.

Elecciones europeas 2019


Fortunato Mallimaci 103 revista de ciencias sociales, segunda época
Nº 36, primavera de 2019, pp. 97-103
RESEÑAS

revista de
ciencias
sociales
segunda época
Sobre Martín García
Alejandro
Eduardo

Mérou: vida intelectual


Romagnoli

y diplomática en
las Américas
Paula Bruno,
Martín García
Mérou: vida
intelectual y
diplomática en
las Américas,
Bernal, Editorial
Martín García Mérou: vida intelectual y diplomática en las Américas de la Universidad
ofrece una antología de textos precedida por un estudio original. Nacional de
En 2004 Paula Bruno había publicado –también por la unq– un Quilmes, col.
análisis y una recopilación de escritos de Paul Groussac. A ese li- La ideología
bro le siguió la edición de una influyente biografía del intelectual argentina y
francés (2005), que la autora volvería a trabajar en su tesis doctoral latinoamericana,
junto con otras figuras que escribieron en las últimas décadas del 2018, 216 pp.
siglo xix y las primeras del xx –Eduardo Wilde, José Manuel Estra-
da, Eduardo Holmberg–. Las trayectorias de estos “pioneros cultu-
rales”, como los denominó, le permitieron verificar que el periodo
en cuestión se caracterizó por una “diversidad constitutiva” y un
“espesor de la esfera cultural” no reductible al ritmo de la política
(Bruno, 2011, p. 17). Este último libro es, entonces, un eslabón más
en esa serie de investigaciones que, a través de la biografía y el aná-
lisis social y cultural, Bruno ha desarrollado acerca de un momento
clave de la historia de la vida intelectual argentina. La primera de
sus virtudes es la revalorización de una personalidad que hasta el
momento solo había recibido atención parcial.
Si Martín García Mérou (1862-1905) posee rasgos en común
con otros intelectuales trabajados con anterioridad, su perfil tiene
asimismo aspectos que lo distinguen. En especial uno, relevante
para la perspectiva de análisis adoptada. Se trata de alguien que
se constituye no solo en objeto de estudio, sino también en un an-
tecedente de la labor investigativa. En efecto, las observaciones de
García Mérou que Bruno reúne, ordena y analiza giran en torno
a los “espacios de sociabilidad, hombres de cultura, producción
literaria y mundo editorial” (2018, p. 17), es decir, en torno a los

107 revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, otoño de 2019, pp. 107-110
propios intereses de Bruno, como bien puede ilustrarlo el título de
otro volumen del que ha sido directora: Sociabilidades y vida cultu-
ral. Buenos Aires, 1860-1930 (2014).
Como se anuncia en la contratapa, la de García Mérou es una
“obra polifacética”: el autor ha sido poeta, crítico literario, escritor
de viajes, memorialista; pero es su rol como diplomático –o, mejor,
como “intelectual-diplomático” (p. 54)– el que, según este estudio,
se configura como el decisivo. Si David Viñas había vinculado la
diplomacia con el ocio, tal relación no se verificaría en el caso de
García Mérou. Para él, “la diplomacia no fue una ocupación entre
otras, sino el vector de su itinerario público”. Fue esa dimensión la
que le dio su originalidad –“una de sus marcas de autor” (p. 20)–
en el abordaje de la vida intelectual de diversas realidades naciona-
les: le permitió conocer las dinámicas culturales de distintos países
de América, y le permitió hacerlo con un conocimiento de primera
mano, que estaba ausente en otros escritores y viajeros del periodo
(p. 14). Su carrera diplomática condicionó la percepción sobre el
propio país, siempre hecha desde el exterior, al punto que los años
1885 y 1886, en que residió en Argentina –fue entonces cuando pu-
blicó Libros y autores, en cuyas páginas se encuentran sus opiniones
sobre la década de 1880–, son, para Bruno, “una excepción en su
trayectoria” (p. 34).
De estos apartados en que revisa, primero, las percepciones de
García Mérou sobre Venezuela, Colombia y Brasil, y, después, sobre
Argentina, se destaca la pertinencia con que la investigadora sitúa
los alcances de algunas intervenciones del autor, a partir, por ejem-
plo, de indagar en las relaciones diplomáticas entre Brasil y Argen-
tina –que contextualizan El Brasil intelectual (1900)–. Despunta
asimismo la lectura de Recuerdos literarios (1891), libro escrito en
un momento de crisis económica y política, y cuyas observaciones
–tampoco habría que olvidar, agrega Bruno– se refieren ante todo
a unos límites temporales –los de la década de 1870– más acotados
de lo que otras interpretaciones le han adjudicado.
Su perfil de “intelectual-diplomático” es el que está puesto en
primer plano en el último de los ejes estudiados, el de “la reconfi-
guración del escenario geopolítico americano y sus ecos en la vida
intelectual del cambio del siglo xix al xx” (p. 18). Bruno no solo
atiende a los libros que son el resultado más visible de su experien-
cia como ministro plenipotenciario en Estados Unidos –Estudios
americanos (1900), Apuntes económicos e industriales sobre los Es-
tados Unidos (1905)–, sino también a su correspondencia privada
y a los artículos acerca de la guerra hispano-estadounidense que,
dado que entonces detentaba el cargo oficial, debió escribir para
La Nación con seudónimo. De este modo, además de reconstruir su

revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, otoño de 2019, pp. 107-110 108 Alejandro Eduardo Romagnoli
Sobre Martín García Mérou
visión general sobre aquel país –más positiva, o más ingenua, que
las predominantes por entonces (p. 53)–, Bruno recupera matices
y tensiones, como las denuncias periodísticas acerca de las que se-
rían las verdaderas causas de la guerra, menos vinculadas con “las
pretendidas víctimas de la crueldad castellana” y más con un deseo
de “aventura sangrienta” (p. 45).
Si la antología no incluye poemas o fragmentos de su única no-
vela –Ley social (1885)–, es porque los criterios de selección res-
ponden a los temas y problemas abordados en el ensayo. Los textos
incluidos van desde 1882 hasta 1904 –abarcan impresiones de via-
je, estudios históricos, crítica literaria, perfiles costumbristas, aná-
lisis de la historia diplomática– y logran poner a disposición del
lector un corpus representativo. Esa variedad, y la exhaustividad
en el relevamiento de fuentes para reconstruir la biografía y dar
cuenta de los modos en que García Mérou observó la vida cultural
de distintas naciones americanas, hacen del libro una obra de con-
sulta obligada para futuras investigaciones.

Referencias bibliográficas
Bruno, P. (2004), Travesías intelectuales de Paul Groussac. Bernal, Universi-
dad Nacional de Quilmes.
— (2005), Paul Groussac. Un estratega intelectual. Buenos Aires, Fondo de
Cultura Económica.
— (2011), Pioneros culturales de la Argentina. Biografías de una época. Bue-
nos Aires, Siglo XXI.
— (dir.) (2014), Sociabilidades y vida cultural: Buenos Aires, 1860-1930, Ber-
nal, Universidad Nacional de Quilmes.

Autor

Alejandro Romagnoli es licenciado y profesor en Letras (uba), magíster en Estudios Literarios (uba), y
actualmente cursa el doctorado en Literatura (uba) con una beca del conicet. Su investigación se vincula
con la historia de la crítica literaria hacia fines del siglo xix y comienzos del xx. Es docente de Lectura y
Escritura Académica (deya, unq), del Taller de Lectura y Escritura (unaj) y de Teoría Literaria (ISFD Nº 50).

Alejandro Eduardo Romagnoli


Sobre Martín García Mérou 109 revista de ciencias sociales, segunda época
Nº 36, otoño de 2019, pp. 107-110
Cómo citar este artículo
Romagnoli, Alejandro Eduardo, “Sobre Martín García Mérou: vida inte-
lectual y diplomática en las Américas, de Paula Bruno”, Revista de Ciencias
Sociales, segunda época, año 10, Nº 36, Bernal, Editorial de la Universidad
Nacional de Quilmes, primavera de 2019, pp. 107-110, edición digital,
<[Link]
[Link]>.

revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, otoño de 2019, pp. 107-110 110 Alejandro Eduardo Romagnoli
Sobre Martín García Mérou
expresiones
artísticas

revista de
ciencias
sociales
segunda época
Memoria
como espacio de
construcción
colectiva

Programa de Cultura, SEU, UNQ


Ana Antony, Natalia Fidel,
Facundo Ibarra, Roxana Ybañes
Fotografía: Natalia García
La expresión “hacer memoria” actualiza una acción concreta en
el presente para recuperar el pasado y no olvidar. A su vez, la me-
moria, en tanto construcción, implica el carácter colectivo que re-
suena en una multiplicidad de sentidos. Este año la Universidad
Nacional de Quilmes cumple treinta años construyendo acciones
de docencia, investigación, extensión y promoción cultural que
son solidarias con el principio de educar “en el respeto y la defensa
de los derechos humanos, la confraternidad y la paz entre los pue-
blos”. En el contexto de este aniversario y de las actividades por la
conmemoración de los 43 años del último golpe cívico-militar en
nuestro país, el Programa de Cultura de la Secretaría de Extensión
organizó un conjunto de actividades culturales. En este escrito pre-
sentamos la exposición colectiva “Memoria ¿estás ahí?”, que contó
con Hilda Paz como anfitriona y voz convocante de otros artistas, y
la performance Relato situado. UNQ tiene memoria, realizada por la
Compañía de Funciones Patrióticas.

Recuerdos, espacios, texturas


“Memoria ¿estás ahí?” es el título que Hilda Paz propuso para la
exposición colectiva. El tono de pregunta cala un matiz poético,
nos conduce hacia la memoria misma y habilita la posibilidad de
responder. El señalamiento es preciso y recorta una dimensión
espacial que hace cuerpo en la palabra “ahí”. Entonces, ¿dónde
es ahí?, ¿dónde se hace visible la memoria?, ¿dónde se mantiene
latente?, ¿dónde se resguarda de la erosión? El conjunto de obras
que componen la exposición responde que la memoria está pre-
sente en los singulares y compartidos espacios y recuerdos y en las
materialidades que cada uno de los artistas ofrenda a la celebra-
ción grupal. De este modo, hay una comunidad “haciendo memo-
ria”. Siempre. Una y otra vez. Siempre estamos recordando aquello
que (nos) sucedió. Hilda Paz refiere a la intermitencia y señala:

Los artistas no cesamos de proyectar imágenes desde nuestro cerebro


al papel, a la arcilla, a la tela, al espacio. Todos trabajamos con y por
la memoria, ese espacio en blanco. Porque todo está por verse: lo real,
el afuera, el costado oscuro de las cosas, el estar sin estar. Esa suerte
de silencio espeso que trae la obra.

Esas proyecciones a las que refiere Paz conforman en esta exposi-


ción obras con texturas, imágenes y letras. Algunas con olor blanco
de quebrachos como las palabras que duermen en semillas para
ser despertadas de Laura Andreoni. En su obra, la pregunta “¿estás

revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, p. 113-125 114 Memoria como espacio
de construcción colectiva
ahí?” atraviesa el silencio espeso de la tierra chaqueña y nos invo-
lucra como partícipes de una germinación. Andreoni trabaja con
la idea de “memoria-semilla que se despliega con su carga de sig-
nificado: persistencia, potencialidad, vida, registro, espera, tiem-
po, fragilidad, fortaleza, minúsculo, inmenso, latente, manifiesto”.
Esta función embrionaria, que la artista exploró previamente en
una obra homenaje a Edgardo Antonio Vigo y que continúa en esta
oportunidad, puede trasladarse a nuestra exposición en tanto es-
pacio fértil y potencial que nos convoca a participar en el trabajo
con los recuerdos.
Las experiencias concretas que experimentan grupos, pueblos
y sociedades en situaciones de violencia parecen reiterar una y otra
vez la convivencia entre vida y muerte, fragilidad y fortaleza. Ra-
quel Goya traza un arco desde el horror del pasado en su obra Hijos
de las cárceles, hijos de la tortura, con referencia a la situación de
los hijos de desaparecidos políticos en toda la extensión territorial
de nuestro país, hasta el horror de nuestros días en Olla no, que
recala en la actual pobreza de muchos argentinos y argentinas y la
explosión producida en tiempos recientes en una escuela de More-
no de la provincia de Buenos Aires que significó la muerte de una
docente y el portero del establecimiento y la tortura ejercida sobre
una maestra. Más allá, Ayotzinapa, México 2014 nos traslada hacia
la experiencia de muerte de 43 maestros normalistas en la tierra
azteca. De este modo, la pregunta “memoria, ¿estás ahí?” resuena
en la escala más cercana y más lejana, en lo local y lo global, e inda-
ga sobre los posicionamientos de países poderosos que proyectan
sus sombras sobre otros menos desarrollados. En esta dirección, la
obra Cocina internacional, menú a la carta, realizada hace una trein-
tena de años, resulta de gran actualidad y vigencia para América
Latina: “las grandes potencias ‘comen’ y anulan a los países más
pequeños del Tercer Mundo”.
Las sociedades atravesadas por prácticas autoritarias perfilan
formas de estar y vivir en cada habitante. Se conjugan entonces
modos de proyectar los cuerpos y resolver la vida cotidiana. Ga-
briel Sasiambarrena señala que

Las políticas económicas en nuestro territorio han establecido claras


metodologías para cumplir sus objetivos económicos, desde el más
invisible (pseudodemocracia) hasta el más horroroso (terrorismo de
shock) y que a fin de cuentas originan una forma de vida dolarizada
con cambios lentos, abruptos y violentos. Como cuerpos vulnerados
por esta forma de vida económica, en distintos momentos de la
historia y frente a esto la memoria late en la presencia de los cuerpos
no invadidos por el olvido.

Memoria como espacio


de construcción colectiva 115 revista de ciencias sociales, segunda época
Nº 36, primavera de 2019, p. 113-125
Se traman entonces espacios e intersticios en los cuales se posibi-
litan acciones para mantener viva la memoria. El artista ilumina
el carácter imprescindible que reviste esa voluntad de indagar y
construir la memoria, actuando en el presente para transformarlo.
La característica vital de los conceptos “hacer memoria” y “me-
moria-semilla” que hemos aproximado hasta aquí encuentran vín-
culos con la obra que expuso Pablo Delfini. Su producción surge,
según sus propias palabras

desde el fondo de mi memoria emotiva y de manera automática. Una


memoria que siempre saca a flote palabras, formas, figuras, signos y
colores que se reiteran pero en cada grabado o dibujo conservan un
sentido único, cada imagen sale de un casillero diferente.

De este modo, la combinatoria de materialidades es un ejercicio


lúdico que posibilita la creación con matices diversos.
La exposición colectiva “Memoria ¿estás ahí?” conjugó el cru-
ce de distintas materialidades y técnicas de trabajo. Mencionamos
el trabajo con brea, látex y acrílicos sobre madera en la obra de
Gabriel Sasiambarrena. La exploración con hojas, semillas, papeles
y palabras en la propuesta que teje Laura Andreoni al calor de la
poesía visual. La búsqueda y el hallazgo de materiales no tóxicos
en la litografía que nos propone Pablo Delfini. La materialidad de
la piedra y la madera en las esculturas de Raquel Goya, y la tinta
que se plasma sobre el papel como rastro, inscripción y palabra en
la obra de Hilda Paz. De este modo, la composición habilitó una
experiencia sensible con colores y texturas que se abren en abanico
y al mismo tiempo acercan la impronta particular de cada artista.
Ellxs traen sus tradiciones, sus preferencias y sus búsquedas. Su
arte nos invita a todxs como comunidad a participar de un hacer
colectivo en el que después, como dice Hilda Paz, “intervendrá el
azar, la memoria, la infancia, la sangre en que estamos hechos”.

Relatos, espacios, encuentros


Relato situado. UNQ tiene memoria fue una presentación de la Com-
pañía de Funciones Patrióticas, especialmente invitada por el Pro-
grama de Cultura para diseñar y realizar este evento único. La ac-
tividad propuso indagar cómo se inscribe la historia colectiva y las
historias individuales en los espacios que compartimos a diario.
Se trató de un recorrido participativo por los treinta años de la
universidad y también por lo que diferentes sitios de nuestra casa
cuentan de la última dictadura cívico-militar. Los participantes se

revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, p. 113-125 116 Memoria como espacio
de construcción colectiva
organizaron en pequeños grupos con la coordinación de un per-
former. Una primera pregunta ofició como invitación a proponer
y realizar recorridos grupales: ¿cuál es el lugar que más te gusta de
la universidad? Lo simple y próximo habilitó caminar y conversar,
conocer y reconocer, compartir la palabra sobre los afectos y los
recuerdos tramados en espacios que sin duda se han modificado
con el tiempo. La unq cumple tres décadas de construcción y los
recorridos en este caso permitieron conversar con un grupo íntimo
–que quizás no vuelva a encontrarse– sobre cómo era antes, cuál es
la trayectoria que los participantes tienen aquí y cuáles son las ale-
grías y expectativas que los convocan. La pregunta inicial encontró
su formulación opuesta: ¿qué lugar no te gusta de la universidad?
Las opciones condujeron a hombres, mujeres y jóvenes a pasillos,
baños, zonas de laboratorio, callecitas, bordes. Allí, nuevamente
la palabra encontró formas para compartir y en el suceder de los
desplazamientos de los cuerpos hubo tiempo para detenerse en
murales, pinturas, monumentos, obras que evidencian el trabajo
de una comunidad que reflexiona y promueve el diálogo sobre los
derechos humanos, la última dictadura cívico-militar, los desapa-
recidos, las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y Malvinas. Hubo
tiempo también para escuchar relatos, conversar y reflexionar so-
bre la situación de la universidad en el actual contexto, compartir
datos. La experiencia propició que los participantes desplegaran
su propia performance y salieran del espacio de la casa de estudios
para realizar una presentación inédita, efímera, vital y genuina. El
encuentro finalizó en la estación de trenes de Bernal compartiendo
la lectura en alta voz de datos sobre la creación de universidades y
los índices de pobreza en distintos momentos de nuestra historia.

Compañía de Funciones Patrióticas es un grupo de artivismo, per-


formance y teatro que trabaja desde 2008 en la exploración del sen-
timiento patrio con una mirada crítica. En particular Relato situado
es una experiencia que iniciaron en 2005 junto con las artistas Ma-
ría Paula Doberti y Virginia Corda. Se trata de una reconstrucción
participativa de la memoria urbana que se realiza desde diversas
voces que conjugan lo ficcional, lo verosímil y lo testimonial. Se
realizó en diferentes barrios de Capital Federal, en Lanús, Campo
de Mayo y Avellaneda.

Memoria como espacio


de construcción colectiva 117 revista de ciencias sociales, segunda época
Nº 36, primavera de 2019, p. 113-125
De la serie Informe de la situación,
Ayotzinapa, México 2014 | Raquel Goya

Hijos de las cárceles, hijos de la tortura|


Raquel Goya

revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, p. 113-125 118 Memoria como espacio
de construcción colectiva
Sin título | Pablo Delfini

Sin título | Pablo Delfini

Memoria como espacio


de construcción colectiva 119 revista de ciencias sociales, segunda época
Nº 36, primavera de 2019, p. 113-125
El retorno del olvido se encuentra en el corazón | Gabriel Sasiambarrena

Palabras duermen en semillas (de quebracho


blanco) | Laura Andreoni

revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, p. 113-125 120 Memoria como espacio
de construcción colectiva
Palabras duermen en semillas (de quebracho blanco) | Laura Andreoni

Paisaje de la memoria | Hilda Paz

Memoria como espacio


de construcción colectiva 121 revista de ciencias sociales, segunda época
Nº 36, primavera de 2019, p. 113-125
Sin título | Hilda Paz

Conversatorio junto a lxs artistas de la exposición colectiva “Memoria ¿Estás Ahí?” | De izquierda
a derecha: Pablo Delfini, Hilda Paz, Roxana Ybañes (coordinadora Programa de Cultura UNQ),
Laura Andreoni, Raquel Goya, Gabriel Sasiambarrena

revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, primavera de 2019, p. 113-125 122 Memoria como espacio
de construcción colectiva
Relato situado: UNQ tiene memoria | Compañía de Funciones Patrióticas

Compañía de Funciones Patrióticas

Memoria como espacio


de construcción colectiva 123 revista de ciencias sociales, segunda época
Nº 36, primavera de 2019, p. 113-125
Relato situado: UNQ tiene memoria |
Compañía de Funciones Patrióticas

Relato situado: UNQ tiene memoria | Compañía de Funciones Patrióticas

revista de ciencias sociales, segunda época


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de construcción colectiva
Relato situado: UNQ tiene memoria | Compañía de Funciones Patrióticas

Relato situado: UNQ tiene memoria | Compañía de Funciones Patrióticas

Memoria como espacio


de construcción colectiva 125 revista de ciencias sociales, segunda época
Nº 36, primavera de 2019, p. 113-125
RESúMENES

revista de
ciencias
sociales
segunda época
Alejandro Casalis
Litio y desarrollo territorial en Argentina. Políticas, actores
y conflictos en torno a la explotación e industrialización
Resumen
El objetivo del artículo es indagar en la contribución al desarrollo
territorial que tiene la explotación e industrialización del litio en
Argentina, como así también en las políticas públicas y el rol que
asumen el sector público y privado y los actores sociales en este
proceso. Consideramos el litio como un recurso estratégico. Cen-
tramos el análisis en las provincias de Catamarca, Salta y Jujuy y
nos proponemos pensar con sentido crítico la explotación de este
elemento y la relación con el desarrollo territorial.
En la primera parte del artículo plantearemos la cuestión del
desarrollo territorial y realizaremos una caracterización econó-
mica, social e institucional de las provincias argentinas en donde
se extrae litio. En la segunda parte describiremos el escenario ac-
tual en relación con la explotación del litio en Argentina. En la
tercera parte indagaremos críticamente en las políticas públicas
e inversiones privadas en relación con la explotación e industria-
lización del litio y la contribución al desarrollo territorial. Asi-
mismo, en los conflictos socioambientales y por la distribución
de la renta. Finalmente, vincularemos la cuestión del litio con
el debate entre desarrollo y recursos naturales desde una mira-
da territorial. Señalaremos la necesidad de abandonar el modo
extractivista-exportador y de importación de tecnología para
asumir un enfoque de cadena de valor que impulse el desarrollo
tecnológico nacional y la industria de bienes de capital e insu-
mos, con una mayor regulación pública y la participación de la
sociedad civil para garantizar desarrollo territorial y la sustenta-
bilidad ambiental.

Palabras clave: litio, desarrollo territorial, políticas públicas, in-


dustrialización.

Abstract

The objective of the article is to look into the contribution to the


territorial development of the exploitation and industrialization
of lithium in Argentina; as well as in public policies and in the role
that public and private sector and social actors assume in this pro-
cess. We consider lithium as a strategic resource, both in terms of
sovereignty and its relation to development. We focus the analy-
sis on the provinces of Catamarca, Salta and Jujuy and propose to

Resúmenes 129 revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, otoño de 2019, pp. 129-133
critically analyze the exploitation of lithium and the relationship
with territorial development.
In the first part of the article we will raise the question of te-
rritorial development and we will carry out an economic, social
and institutional characterization of the provinces where lithium
is extracted in Argentina. In the second part, we will describe the
current scenario to the exploitation of lithium in Argentina. In the
third part, we will critically investigate public policies and private
investments in relation to the exploitation and industrialization of
lithium and its contribution to territorial development. Likewise,
we will investigate socio-environmental conflicts and the income
distribution. Finally, we will link the issue of lithium with the de-
bate between development and natural resources from a territo-
rial perspective. We will point out the need to abandon both the
export-extractivist and technology importing mode in order to
assume a value chain approach that drives national technological
development and capital goods and inputs industry, with greater
public regulation and the participation of the civil society to gua-
rantee territorial development and environmental sustainability.

Keywords: lithium, territorial development, public policies, indus-


trialization.

Vera Mignaqui
Puna, litio y agua. Estimaciones preliminares para
reflexionar sobre el impacto en el recurso hídrico
Resumen

La explotación del litio en salmuera en la Puna argentina genera


preocupación respecto de su impacto en la disponibilidad del agua
tanto para las comunidades como para el desarrollo equilibrado
del ecosistema. El estudio de las características hídricas de la re-
gión está creciendo para dar respuesta a estas preocupaciones, y
la intención de esta investigación es aportar en esta línea. En este
artículo estimamos de manera preliminar los impactos sobre las
reservas de agua salobre y sobre la disponibilidad de agua dulce re-
novable para la extracción y el procesamiento del litio en salmuera
en las cuencas en donde existe o se prevé explotación dentro de la
Puna argentina. Si bien es un avance preliminar, estos análisis per-
miten concluir que el impacto sobre el balance hídrico podría ser
significativo. Entendiendo que las actividades mineras son necesa-
rias para vivir en el mundo moderno como lo conocemos actual-
mente, y que todas las actividades humanas con escala industrial

revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, otoño de 2019, pp. 129-133 130 Resúmenes
generan impactos ambientales, estos resultados son un llamado a
profundizar la investigación, pero sobre todo a concientizar al Es-
tado sobre su rol fundamental como regulador de las actividades
para garantizar un ambiente sano.

Palabras clave: litio, Puna argentina, reservas de agua, disponibi-


lidad de agua dulce.

Abstract

The exploitation of lithium in brine in the Argentine Puna genera-


tes concerns regarding its impact on water availability for the com-
munities as well as for the balanced development of the ecosystem.
The study of the water characteristics of the region is growing to
respond to these concerns and the intention of this research is to
contribute in this line. In this article, we preliminarily estimate the
impacts of the extraction and processing of lithium on brine reser-
ves and on renewable fresh water availability for the basins whe-
re lithium exploitation exists or is expected within Argentinian
Puna. Although it is a preliminary study, these analyzes allow us to
conclude that the impact on the water balance could be significant.
Understanding that mining activities are necessary to live in the
modern world as we know it today and that all human activities on
an industrial scale generate environmental impacts, these results
are a call to deepen research, but above all to raise awareness about
the fundamental role of the State as a regulator of mining activities
in order to guarantee a healthy environment.

Keywords: lithium, Argentine Puna, water reserves, freshwater


availability.

Iván Aranda
La planta de baterías de litio en Bolivia. De la caja
negra a la apertura del paquete tecnológico
Resumen

Reconociendo la incipiente transición hacia una nueva matriz ener-


gética a base de energías renovables, de la cartera de productos
comercializables que busca producir Bolivia, a través del proyecto
estatal de industrialización de los recursos evaporíticos (litio), son
las baterías las que pueden tener a futuro un mayor impacto so-
cioeconómico. No solo por las perspectivas de demanda futura, o
porque en la nueva matriz energética las baterías de litio resultarán

Resúmenes 131 revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, otoño de 2019, pp. 129-133
un elemento clave en un modelo de producción descentralizado, al-
macenamiento y autoconsumo energético. También debido a que la
intensidad científico-tecnológica que acompaña a los acumuladores
de litio puede mejorar las capacidades endógenas en ciencia y tecno-
logía. Sin embargo, y aun siendo una condición necesaria, no es la
voluntad política de avanzar en el desarrollo de la cadena de valor
del litio lo que determinará una mejora en aquellas, sino que será la
forma que adquiera este proceso lo que dará lugar a un determinado
estilo sociotécnico. Estilo del que, en última instancia, dependen las
posibilidades de apropiación del conocimiento. En base a la expe-
riencia boliviana, y en concreto al diseño y la puesta en marcha de
una planta piloto de manufactura de baterías de litio, en este artículo
se pretende revisar la influencia de la selección de una determinada
tecnología, y el entorno en el que esta selección transcurre, en los
procesos subsiguientes de aprendizaje y toma de decisiones.

Palabras clave: litio, baterías, trayectoria sociotécnica, capacida-


des endógenas, apropiación del conocimiento, recursos evaporíti-
cos, industrialización.

Abstract

Recognizing the on-going transition towards a new energy system


based on renewable energies, from the portfolio of marketable
products that Bolivia aims to produce, through the state-owned
project for the industrialization of evaporitic resources (lithium),
are batteries those that in the future will have a greater socio-eco-
nomic impact. Not only because of future demand prospects, or be-
cause in the new energy system lithium batteries are proven to be
a key element in a decentralized production model. Also, because
the scientific and technological intensity that accompanies lithium
batteries can improve endogenous capacities in science and tech-
nology. However, and even though it is a necessary condition, it
is not the political commitment to advance in the development of
the lithium value chain which will determine an improvement in
those endogenous capacities. Instead, it will be the form that this
industrialization process acquires which lead to a determined so-
cio-technical will style which, at the end of the day, determines the
possibilities of appropriation of knowledge. Based on the Bolivian
experience, and specifically the design and operation of a lithium
battery manufacturing pilot plant, this article aims to review the
influence of the selection of a certain technology, and the environ-
ment in which it takes place, in the subsequent processes of learn-
ing and decision making.

revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, otoño de 2019, pp. 129-133 132 Resúmenes
Keywords: lithium, batteries, socio-technical trajectory, endogen-
ous capacities, appropriation of knowledge, evaporitic resources,
industrialization.

Néstor Kohan
Gramsci y el debate de las ciencias sociales
Resumen
El texto aborda el eje central de los Cuadernos de la cárcel de Anto-
nio Gramsci a partir de sus teorías marxistas del poder y la hege-
monía. Sostiene que la filosofía de la praxis es la expresión epis-
temológica de la teoría política de la hegemonía. Cuestionando
las lecturas convencionales sobre Gramsci de Norberto Bobbio
y Ernesto Laclau, intenta historizar la génesis de las categorías
gramscianas a partir de las luchas sociales y políticas en las que se
involucró el pensador italiano.

Palabras clave: hegemonía, poder, praxis.

Abstract

The text deals with the central axis of Gramsci’s Prison Notebooks
from his Marxist theories of power and hegemony. He argues that
the philosophy of praxis is the epistemological expression of the
political theory of hegemony. Questioning the conventional rea-
dings on Gramsci by Bobbio and Laclau, he attempts to historicize
the genesis of the Gramscian categories from the social and politi-
cal struggles in which the Italian thinker was involved.

Keywords: hegemony, power, praxis.

Resúmenes 133 revista de ciencias sociales, segunda época


Nº 36, otoño de 2019, pp. 129-133
NORMAS PARA LA PRESENTACIÓN DE ARTÍCULOS

1. Todos los artículos remitidos a la Revista de Ciencias Sociales, segunda época de-
berán ser inéditos.

2. Los autores aceptan la evaluación de sus artículos por parte del referato de la
revista, y envían sus trabajos con conocimiento de que eventualmente podrían no
ser publicados.

3. Se publicarán artículos en español.

4. Los autores enviarán su artículo electrónicamente a: <[Link]@[Link]> o al


secretario de redacción: <juanpabloringelheim@[Link]> o al director: <chfi-
del@[Link]>.

5. Los mecanuscritos deben estar elaborados en Word, con letra Times New Ro-
man, cuerpo 12, e interlineado de 1, en papel A4. Las notas al pie serán en Times
New Roman, cuerpo 10, interlineado simple.

6. Las notas deben insertarse en el texto con la función “insertar notas” del proce-
sador de textos Word. Y aparecer en el final del texto bajo el encabezado “Notas”.

7. Los artículos tendrán un máximo de 8.000 palabras (aproximadamente 22 pá-


ginas) incluyendo notas y bibliografía. Las reseñas tendrán un máximo de 2.000
palabras.

8. Los artículos deberán estar precedidos de un resumen en español y en inglés de


no más de 250 palabras cada uno. Al final del resumen, los autores insertarán tres
o cuatro palabras clave, también en español e inglés, que describan el contenido del
artículo.

9. Los autores deberán enviar junto con sus manuscritos un resumen bio-biblio-
gráfico de tres o cuatro líneas que indique su título de mayor grado, su actual car-
go académico e institución, investigación actual, y su labor profesional no acadé-
mica. Finalmente, sus tres publicaciones más recientes.

10. Se sugiere que los títulos de los artículos no sean de una extensión mayor de
seis palabras. Se podrán utilizar subtítulos para facilitar la lectura. La redacción se
reserva la posibilidad de modificar títulos y subtítulos.

11. Los gráficos, mapas y otras ilustraciones no deben insertarse en el texto. El


autor debe indicar su localización aproximada en el artículo con una frase como
“insertar Gráfico 1”. Los cuadros o tablas que se elaboren en Word deben estar en
el archivo doc del artículo. Los gráficos, mapas y otras ilustraciones deber ser en
blanco y negro. Si los gráficos fueron realizados en Excel, solicitamos dicha hoja
para que sea editable (letra, color, etc.). En el caso de ilustraciones o fotografías,
estas deben presentarse en formatos compatibles (jpg, tif o eps) en alta resolución
(300 dpi) para su mejor reproducción.

normas para la presentación de artículos


12. Las referencias a otros autores a través del texto deberán mencionar el apelli-
do, la fecha de publicación y la página de la cita, adoptando uno de los formatos
siguientes:
a) Ángel Quintero Rivera (1976, p. 61) propone una interpretación clasista del
popularismo en Puerto Rico.
b) La mayoría de las investigaciones de la llamada nueva historia se
basan en el materialismo histórico (Quintero Rivera, 1976, p. 61).

13. Los datos completos bibliográficos de los trabajos citados deben aparecer al
final del artículo bajo el encabezado de “Bibliografía general”, en estricto orden
alfabético, de acuerdo con el siguiente formato:

Libros
Apellidos, N. (año), Título, ciudad, editorial.
Auyero, J. (1999), Caja de herramientas. El lugar de la cultura en la sociología nor-
teamericana, Bernal, Editorial de la Universidad Nacional de Quilmes.

Cuando se trate de una obra de más de un autor, se utilizará: Apellido, N. (para el


primer autor) y Nombre Apellido (para el siguiente).

Ejemplo
Edwards, D. y J. Batley (año), ……………..

Cuando se trate de una obra de hasta tres autores, se utilizará: Apellido, N. (para
el primer autor), N. Apellido (para los siguientes).

Cuando se trate de una obra de más de tres autores, se utilizará: Apellido, N. (para
el primer autor) más la expresión “et al.”
En caso de disponer dos o más publicaciones en un año por el mismo autor, en la
Bibliografía general deberán marcarse: a, b, c, etc., luego del año: 1952a, 1952b,
1952c…

Volúmenes colectivos
Autor/es (Apellido, N.) (año), “Capítulo”, en Autor (Apellido, N.) (comp./ed./dir.)
(año), Título, ciudad, editorial, pp.

Ejemplo
Jay, M. (2007), “Sobre tramas, testigos y juicios”, en Friedlander, S. (comp.), En
torno a los límites de la representación. El nazismo y la solución final, trad. Marcelo
G. Burello, Bernal, Editorial de la Universidad Nacional de Quilmes, pp. 157-169.

Capítulos de libros
(Autor/es) Apellido, N. (año), Título, ciudad, editorial, “Capítulo”, pp.

Davini, S. A. (2008), Cartografías de la voz en el teatro contemporáneo, Bernal, Edi-


torial de la Universidad Nacional de Quilmes, “Hacia una conceptualización de la
voz”, pp. 55-87.

normas para la presentación de artículos


Artículos de revistas o de publicaciones periódicas

Autor/es (Apellido, N.) (año), “Artículo”, Nombre de publicación, vol., No, ciudad,
editorial, pp.

Salomon, J-J. (2005), “Científicos en el campo de batalla: culturas y conflictos”,


Redes. Revista de estudios sociales de la ciencia, vol. 11, No 22, Bernal, Universidad
Nacional de Quilmes, pp. 51-74.

Artículos de revistas en línea

En este punto hay dos situaciones: una es cuando se cita un artículo publicado
en formato papel y que también puede consultarse en internet; la otra situación
es cuando la referencia es un artículo o revista digital, que solo está publicado en
internet.

En el primer caso, corresponde:


Autor/es (Apellido, N.) (año), “Título de artículo”, Título de la publicación, vol., No,
ciudad, editorial, pp. Disponible en: <url>, consultado el día-mes-año.

Si la edición es solo digital:


Autor/es (Apellido, N.) (año), “Título de artículo”, Título de la publicación, vol., No,
ciudad, editorial, pp., <url>.

14. Cada artículo debe estar precedido de una hoja con los siguientes contenidos:
título del trabajo, nombre de el/los autor/es, indicando en cada caso cargo e insti-
tución a la que pertenece y dirección de correo electrónico:

Ciudad y fecha

Por medio del presente, __________________________________________


_____, DNI/LC/LE _________________, autorizo a la Revista Ciencias Sociales,
segunda época de la UNQ a realizar la publicación digital e impresa del artículo
titulado “ ”, declarando que este es de mi autoría.

normas para la presentación de artículos

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