DEFINICIÓN, CLASIFICACIÓN Y ALCANCE ACTUAL DE LOS TÍTULOS
VALORES.
Estudiante: Diana Marisol Realpe Portilla
Profesora: Claudia Lorena Escandón
¿Los títulos valores actualmente están en desuso?
Para dar inicio con este ensayo primordialmente debemos comprender que los
títulos valores, son documentos necesarios para legitimar el ejercicio del derecho literal
y autónomo que en ellos se incorpora, bajo este concepto, se engloba un conjunto de
documentos caracterizados por llevar la obligación de realizar una prestación concreta a
favor de la persona que resulte legítimamente tenedora de los mismos, que tendrá, en
consecuencia, derecho a exigir su cumplimiento sobre la base de esta tenencia del
documento, cumplen, de este modo, la función de ser un título de legitimación propia
pueden ser de contenido crediticio, corporativos o de participación y de tradición o
representativos de mercancías.
Considerando lo anterior y junto a un estudio dogmático tradicional de los títulos
valores fundado en instituciones propias y aplicables al soporte de los derechos en
papel, y el trámite lógico y organizado de las nuevas realidades que hoy afectan con
gran fortaleza a la materia de los títulos valores, se concreta mediante su estructuración
y negociación de derechos contenidos en documentos, los cuales hoy en día también se
sustentan con soporte electrónico o digital, en un entorno legal en el que, con
fundamento en lineamientos generales consignados en la Ley 527 de 1993 y el Decreto
Reglamentario 2364 de 2012, así como en la Ley 964 de 2005, y en materia procesal el
artículo 244 del CGP, permiten aplicar las nuevas tecnologías.
Clases de títulos valores
A continuación, se citará algunos artículos del Código de Comercio en los que se
especifican los diferentes términos de prescripción de estos títulos, además se explicara
el alcance de utilidad que tiene cada uno en el mercado mercantil:
Letras de cambio (artículo 671): la acción cambiaria directa prescribe en
tres (3) años a partir del día del vencimiento como lo indica el artículo 789.
La letra de cambio es un documento que recoge el derecho de una persona a cobrar
una cantidad de dinero a otra en una fecha determinada. Vamos a tratar los aspectos más
importantes de la letra de cambio, un documento que en el mundo empresarial sustituye
al dinero en efectivo y que también se usa como fórmula para obtener crédito.
Con el paso de los años, la letra de cambio ha ido evolucionando y hoy en día es un
instrumento de pago reconocido y muy común entre personas naturales y jurídicas, cada
vez son más las personas que con la intención de garantizar o respaldar la existencia de
una obligación, o una deuda, suscriben títulos valores, siendo estos, documentos que
contienen en sí mismos un derecho, y que con la simple existencia de estos y siendo la
obligación que este contiene, clara, expresa y exigible, pueden proceder al cobro
judicial y hacer efectivo el pago de la deuda. Estos títulos valores se expiden a favor de
determinada persona, aunque también se pueden transferir a un tercero, pero solo se
podrá mediante endoso, como, el endoso en propiedad, endoso en procuración, endoso
en garantía o en prenda.
De igual forma, expresamos las generalidades de la letra de cambio, como título
valor, de forma clara y simple, teniendo en cuenta que a pesar de ser el titulo valor más
común usado por los colombianos, muchas veces no conocemos su trasfondo ni la
forma correcta de llenarlo.
Pagaré (artículo 709): la acción cambiaria directa prescribe en tres (3) años a
partir del día del vencimiento como lo ha establecido el artículo 789.
El pagaré, para que constituya valor, debe cumplir con los requisitos generales de los
títulos valores, y además de los requisitos particulares del pagaré debe contener la
palabra Pagaré, los requisitos de este son parecidos a la de la letra de cambio; solo se
diferencia en que, en la letra de cambio, se da una orden de pagar una determinada suma
de dinero, mientras que en el pagare lo que hay es una promesa incondicional.
La trayectoria de este título valor, con la emisión de los primeros 32 pagarés
electrónicos, Colombia da otro paso en la difícil tarea de eliminar el uso del papel en los
títulos valores y documentos comerciales, para darles vía a los digitales, que tienen
igual validez jurídica. A esto se suman las mejoras en eficiencia y la agilidad de los
procesos para las empresas, mientras que para las personas les representa ahorro de
tiempo en la medida que evita los desplazamientos innecesarios hasta las entidades,
muchas veces solo para la firma del documento, lo cual ahora se puede hacer desde la
comodidad de la casa u oficina, a través de cualquiera de los mecanismos de
electrónicos habilitados para la operación.
El uso de este, es más que todo en el sector financiero, según la Asociación Bancaria,
hay más de 17 millones de personas que tienen contratado un crédito, para lo cual
tuvieron que firmar, en su momento, un pagaré como parte del compromiso de pago de
esas obligaciones. Hoy la expedición de un pagaré físico tiene un costo ente 3.500 y
4.000 pesos, mientras que el valor de uno digital ronda los 1.300 pesos, incluido el costo
del método de firma electrónica, aún así su uso ya sea físico o electrónico sigue siendo
vigente en el sector financiero y bancario. El proceso de emisión de un pagaré
electrónico está lejos de ser engorroso, mientras que el almacenamiento y custodia de la
información cuenta con estándares de seguridad certificados que no solo protegen los
documentos, sino que garantizan la privacidad y la confidencialidad de los mismos.
Cheque (artículo 712): las acciones cambiarias derivadas del cheque prescriben,
las del último tenedor, en seis (6) meses, contados desde la presentación; las de
los endosantes y avalistas, en el mismo término, contado desde el día siguiente a
aquel en que paguen el cheque; esta indicación fue establecida en el artículo 730.
El cheque, un documento que se extiende y entrega una persona a otra para que esta
pueda retirar una cantidad de dinero de los fondos que aquélla tiene en el banco, es un
instrumento de pago que se encuentra arraigado en la cultura colombiana dado el
conocimiento generalizado entre las empresas y las personas sobre su eficacia y
seguridad.
Los cheques siguen siendo el sistema de pago más popular y su volumen, en contra
de las predicciones de hace algunos años, no ha decrecido de manera significativa, así el
volumen de las transacciones electrónicas siga incrementándose. Es, junto con el
cheque, uno de los efectos comerciales más populares, siendo su uso en los pagos entre
empresas, pero no en el día a día de los ciudadanos de a pie, en el caso de los civiles, el
pago con tarjeta de crédito es mucho más usual, por lo que un sistema como el cheque
parece claramente menos adecuado que en el escenario anterior. Los sistemas de pago
basados en cheques electrónicos pueden reducir considerablemente el coste de procesar
los cheques y minimizar el fraude (firma digital, en lugar de firma tradicional).
Un ejemplo de sistema de cheque electrónico es el de Financial Service Technology
Consortium (FSTC), un consorcio de más de 90 miembros, principalmente bancos, que
utiliza una tarjeta inteligente para implementar un “talonario de cheques electrónicos”.
Existe otro grupo de sistemas en los que se maneja directamente dinero electrónico,
almacenado por ejemplo en una tarjeta inteligente que hace de monedero electrónico.
Estos sistemas se basan en el prepago, es decir, la conversión previa de dinero real en
dinero electrónico. Por comparación, los sistemas de cheque electrónico serían sistemas
de tipo “pague ahora” y los de pago electrónico con tarjeta serían de tipo “pague más
tarde”.
El sector financiero se encuentra altamente interesado en que las transacciones
electrónicas aumenten su volumen y reemplacen otros mecanismos tradicionales como
el cheque, por cuanto además del potencial de nuevos servicios para los clientes y la
eficiencia para las instituciones, se disminuye apreciablemente el costo, el cual según
análisis internacionales puede variar de 2.000 de un cheque a 150 pesos de una
transacción a través de Internet.
Bonos (artículo 752): las acciones para el cobro de los intereses y del capital de
los bonos prescribirán en cuatro (4) años, contados desde la fecha de su
expedición, como bien lo indica el artículo 756.
Existen bonos privados y bonos públicos. Los bonos privados se encuentran
regulados en el Decreto 1026 de 1990 el cual establece requisitos necesarios respecto
del capital, trámite, autorizaciones, participantes, entre otros aspectos, por su parte, en lo
que respecta los bonos públicos, es decir aquellos que serán ofrecidos dentro del
mercado de capitales, la resolución 400 de 1995 emitida por la Superintendencia de
Valores establece el marco normativo aplicable a este título y determina no sólo quienes
están en capacidad legal de efectuar la emisión de bonos, sino a su vez, los requisitos
del título, sus tipos y demás normas aplicables. La importancia de los bonos radica en
que constituyen un medio de financiación para aquellas entidades o personas jurídicas
que requieran recursos. En ese entendido quien más utiliza estos títulos valores son los
bancos y entidades financieras.
Certificado de depósito y bono de prenda (artículo 757): se aplicarán en lo
conducente las disposiciones relativas a la letra de cambio o al pagaré
negociable. La solicitud sobre este menester fue incluida en el artículo 766.
Es importante resaltar que el Certificado de Depósito y el Bono de Prenda
constituyen dos títulos valores independientes, empero como se observará a
continuación estos guardan una estrecha relación. El origen de ambos títulos se da en el
Contrato de depósito que se celebra con los Almacenes Generales de Depósito52 dicho
contrato consiste en que una parte denominada depositante le encarga durante el tiempo
acordado a cambio de una contraprestación a otra denominada el Almacén General de
Depósito la guarda y custodia de unas mercancías individualmente identificadas,
genéricas o en proceso de transformación, para luego ser restituidas.
En muchas ocasiones sucede que las empresas comerciales, industriales o agrícolas,
carecen de locales adecuados para almacenar sus productos y es entonces cuando
requieren de los Almacenes Generales de Depósito, cuyos servicios prestados consisten
en la guarda y conservación de mercancías y bienes. A cambio de estas mercancías o
bienes recibidos, expiden al depositante un Certificado de Depósito que lo acredita
como propietario de los productos entregados al almacén, documento que le servirá
también para retirarlos.
Carta de porte y conocimiento de embarque (artículo 767): se aplicarán, en lo
pertinente, las normas relativas a la letra de cambio y al pagaré; es decir, tiene
una prescripción de la acción directa de tres (3) años en concordancia con el
artículo 771.
Es un contrato de Transporte de Mercancías, con la breve diferencia de que la Carta
de porte deviene del transporte terrestre y el Conocimiento de Embarque es efecto del
marítimo o aéreo. Es un documento muy utilizado en su medio, los contratos de
transporte están compuestos de dos partes, el transportador y el remitente, por lo tanto,
la Carta de Porte y el conocimiento de Embarque son títulos emitidos por el
Transportador a favor del remitente de la carga o quién este señale. Estos instrumentos
son de contenido representativo de mercancías, en razón a que le permiten al tenedor del
título ejercer la disposición de las mercancías representadas en el documento. Así las
cosas, sólo podrá efectuar la reclamación de las mercancías al transportador quién sea
tenedor del instrumento. A su vez contienen una promesa de pago, su forma de
circulación puede ser a la orden o al portador, se considera que tiene el carácter de
causal, así como, nacional y nominado.
Factura cambiaria de compra venta (artículo. 772): se aplicarán a las facturas
de que trata la presente ley, en lo pertinente, las normas relativas a la letra de
cambio; tres (3) años para la acción directa como lo indica el artículo 779.
A partir del artículo 1 de la Ley 1231 de 2008 mediante el cual se modificó el
artículo 772 del C. de Co., podemos considerar que la factura es un título valor de
contenido crediticio girado por el vendedor o prestador de un servicio a cargo del
comprador o beneficiario del servicio y cuyo beneficiario corresponde al mismo girador.
En tal sentido, el girado quién corresponde al comprador o beneficiario del servicio
al aceptar la factura adquiere la calidad de obligado directo. Este instrumento puede
clasificarse como de carácter crediticio, contiene una orden de pago, su forma de
circulación es “a la orden”, se considera que tiene el carácter de causal,
así como, nacional y nominado. Es uno de los títulos valores mas usados en la
actualidad y mas con la aplicación de factura electrónica.
Esta nueva realidad muestra que los títulos valores, que durante varios siglos han
dominado la transferencia de derechos con efectos cambiarios, han sido intervenidos por
las nuevas tecnologías y las nuevas regulaciones frente a la transición electrónica. Es
por esta razón que se puede predecir una crisis que tenga un panorama desfavorable
para la extinción de los títulos valores físicos, de manera especial en aquellos campos de
la actividad económica diferente a la financiera, en los que no se ha acotado a través de
normas jurídicas la regulación de estos acorde con los nuevos hechos, y que, por ende,
requiere de una urgente actualización, pues dicho mercado deberá, por las razones de las
necesidades tecnológicas, permitir la intermediación de un nuevo sujeto en las
relaciones cambiarias: el ente de certificación que permita dar claridad, seguridad y
certeza a las transferencias de derechos a través de registros electrónicos o anotaciones
en cuenta.
Parece ilógico y ambiguo pensar que la comodidad en el manejo de la
tecnología conlleve problemas legales, pero ésta es la realidad y hay que tener presente
que la tecnología no descansará y que, por tanto, las reglas de comportamiento de la
sociedad tendrán que ajustarse a nuevos criterios para no obstaculizar el futuro, y en
especial los que se refieren a las nuevas figuras del derecho cambiario ante la necesidad
de regular los títulos valores, seguramente son tema de discusión, pero se presentan bajo
una proporción y avanzar en el estudio de esta rama del derecho comercial,
considerando que el camino es reconocer los problemas actuales de la materia en cuanto
a los títulos valor.
Ahora bien, bajo la premisa de que los títulos valores están desapareciendo o
perdiendo su utilidad, y teniendo en cuenta lo que se argumenta en el presente ensayo,
es preciso resaltar que los títulos siguen vigentes, su uso es continuo y no se desvanece,
sin embargo los títulos valores han venido evolucionando conforme el derecho y la
tecnología avanza, esta evolución implica cambios que pueden conllevar a crisis que
puedan hacer pensar que poco a poco los títulos valores están cayendo en un desuso,
podemos observar a diario que pese a que Colombia se encuentra a la vanguardia de la
tecnología en cuanto al avance electrónico de los títulos valores, donde bancos y demás
entidades financieras han migrado al uso de nuevas tecnologías para respaldar esta
institución; podemos observar que también existe dentro de la población colombiana
una informalidad sobre todo con aquellos títulos como las letras de cambio, pagarés los
cuales siguen siendo de uso común dentro de algunos negocios jurídicos que
diariamente; un ejemplo de ello son los contratos de mutuo con o sin interés que
practican de manera informal (es decir sin que medie como tal un contrato escrito). Para
estas personas los títulos valores físicos siguen siendo el medio más idóneo para
proteger o garantizar sus obligaciones o derechos adquiridos.
Para concluir, pienso que los títulos valores no están en desuso, sino que estos
han ido evolucionando y acoplándose a la nueva era que implica el uso de nuevas
tecnologías.