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Deber

El desarrollo local es un concepto complejo que va más allá de la simple noción de comuna, implicando interacciones entre diferentes niveles territoriales y una relación entre lo local y lo global. Existen tres matrices de origen que influyen en su definición: la regulación horizontal, la respuesta a crisis macroeconómicas y la globalización. La conceptualización del desarrollo local varía entre autores, pero todos coinciden en su importancia para mejorar la calidad de vida y la competitividad económica en contextos específicos.

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El desarrollo local es un concepto complejo que va más allá de la simple noción de comuna, implicando interacciones entre diferentes niveles territoriales y una relación entre lo local y lo global. Existen tres matrices de origen que influyen en su definición: la regulación horizontal, la respuesta a crisis macroeconómicas y la globalización. La conceptualización del desarrollo local varía entre autores, pero todos coinciden en su importancia para mejorar la calidad de vida y la competitividad económica en contextos específicos.

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3.-Desarrollo local.

Si se tratase de un concurso de popularidad, el concepto


de “desarrollo local” ganaría el primer lugar en las preferencias. Aquí, sin
duda, hay mucho que decir. Desde luego, ahora se trata de un concepto
sustantivo (contenido más que mero contenedor) que alude a una cierta
modalidad de desarrollo que puede tomar forma en territorios de variados
tamaños, pero no en todos, dada la intrínseca complejidad del proceso de
desarrollo. Es evidentemente una sobre simplificación asimilar el concepto
de desarrollo local a la idea de comuna, a lo municipal. En realidad, lo
“local” sólo hace sentido cuando se le mira, por así decirlo, “desde afuera y
desde arriba” y así las regiones constituyen espacios locales miradas desde
el país así como la provincia es local desde la región y la comuna lo es
desde la provincia, etc. Al respecto Di Pietro (1999) dice que:“Lo local es
un concepto relativo a un espacio más amplio. No puede analizarse lo local
sin hacer referencia al espacio más abarcador en el cual se inserta
(municipio, departamento, provincia, región, nación). Actualmente se juega
con la contraposición ‘local/global’ mostrando las paradojas y relaciones
entre ambos términos”.
8Hay una considerable confusión en la literatura en relación a la idea de
desarrollo local. Ello se debe, al parecer, a dos causas: a) se trata de una
“práctica sin teoría” al decir de Guimaraes (1997; 281), quien escribe:“The
term ‘local economic development’ (LED) describes a practice without
much theoretical underpinning: a practice that would benefit from, but may
actually never find, comprehensive and applicable sustantive theory”.y, b)
es un concepto que reconoce por lo menos tres matrices de origen.
Primeramente, el desarrollo local es la expresión de una lógica de
regulación horizontal que refleja la dialéctica centro / periferia, una lógica
dominante en la fase pre-industrial del capitalismo, pero que sigue vigente
aunque sin ser ya dominante, como lo señala Muller (1990). En segundo
lugar, el desarrollo local es considerado, sobre todo en Europa, como una
respuesta a la crisis macroeconómica y al ajuste, incluido el ajuste político
supra-nacional implícito en la conformación de la UE; casi todos los
autores europeos ubican el desarrollo local en esta perspectiva. En tercer
lugar, el desarrollo local es estimulado en todo el mundo por la
globalización y por la dialéctica global/local que ésta [Link] otras
palabras, hay tres racionalidades que pueden operar detrás del concepto de
desarrollo local y no pocos errores prácticos provienen de una mala
combinación de instrumentos y de tipo de racionalidad. Por ejemplo, se
copian instituciones y medidas de desarrollo local ensayadas en Europa
(desarrollo local como respuesta) y se intenta aplicarlas en América Latina
(desarrollo local como lógica de regulación horizontal).Son muchos los
autores que en diversos continentes escriben sobre desarrollo local y acá se
hará referencia a varios de ellos. Curiosamente, pocos se atreven a la osadía
de definir con exactitud el concepto mismo de desarrollo [Link]
(1990) dice que las sociedades tradicionales, son, sobre todo, sociedades
territoriales o a menudo conjuntos más o menos integrados de territorios
relativamente autónomos. En este tipo de sociedad, agrega, es el territorio
el que confiere a los individuos su identidad fundamental: se es ante todo
“de alguna parte” (en tanto que hoy día es la identidad profesional la
estructurante). De tal manera que es una referencia común a un territorio lo
que otorga coherencia a las comunidades humanas. Cada territorio,
continúa Muller, funciona como un sistema relativamente cerrado que
encuentra en sí mismo las fuentes de su propia reproducción. ¡Cuidado con
las palabras! Las palabras de Muller describen o pueden describir la Francia
feudal pre Richelieu tan bien como la Alemania contemporánea y sus
“länders”!Lo que sucede es que la lógica de regulación horizontal propia de
las sociedades territoriales antiguas no ha desaparecido sino que coexiste
con la lógica de regulación vertical, propia, según el mismo autor, del
funcionalismo introducido por la industrialización y la modernización. Es
más, es el mismo autor quien a continuación habla de la crisis de la
proximidad originada en la complejidad creciente de la lógica vertical y en
la necesidad entonces de “volver a lo local”:“C ́est dans un tel contexte de
crise de la proximité qu ́il faut resituer la résurgence du local. En effect l
́espace local apparit aujourd h́ ui à la fois comme un lieu potentiel de remise
en cohérence de la sectorialité permettant dépasser les effects pervers du
corporatisme et
9comme lieu où peuvent se reconstruire de relations de proximité dans les
quelles les individus retrouvent un part de maîtrise de la complexité du
monde. Autrement dit, le local apparaît aujourd ́hui comme un space où l
́exigence de rationalité peut se réconcilier avec l ́exigence de proximité”. El
desarrollo local, en el contexto del análisis de Muller, fue la forma normal
de reproducción social y vuelve, envuelto ahora en un velo tecnológico, a
reinstalarse como forma de reproducción social y territorial. Se trata de un
caso similar al de los polos de desarrollo à la Perroux, que han renacido
desde la industrialización fordista a la industrialización [Link]
(1999; 23/25) es uno de los especialistas que se atreve a definir el desarrollo
local; algunas de sus proposiciones son las siguientes:“Desenvolvimento
local e um proceso endógeno registrado en pequenas unidades territoriais e
agrupamentos humanos capaz de promover o dinamismo económico e a
melhoría da qualidade de vida da populaçao.A pesar de constituir um
movimento de forte conteúdo interno, o desenvolvimento local está inserido
en uma realidade mais ampla e complexa com a qual interage e da qual
recebe influências e presiones positivas e negativas.O conceito genérico de
desenvolvimento local pode ser aplicado para diferentes cortes territoriais e
aglomerados humanos de pequena escala, desde a comunidade (...) até o
municipio ou mesmomicroregiôes homogêneas de porte reduzido. O
desenvolvimento municipal é, portanto, um caso particular de
desenvolvimento local com uma amplitude espacial delimitada pelo corte
político-administrativo do municipio” (Itálicas en el original).Estos
planteamientos de Buarque se enmarcan en la primera matriz referencial del
desarrollo local, como lógica de regulación [Link] (1997; 91),
uno de los autores latinoamericanos más importantes en este campo asume
una postura próxima a la tercera matriz de origen al ubicar el desarrollo
local en la dialéctica global/local:“El desarrollo local no es pensable si no
se inscribe en la racionalidad globalizante de los mercados, pero tampoco
es viable si no se plantea sus raíces en las diferencias identitarias que lo
harán un proceso habitado por el ser humano”.Indesmentible la postura
humanista y “tourainiana” del sociólogo uruguayo! En una posición similar
se encuentra también Buarque ([Link].) quien en la parte inicial de su libro
había adoptado una visión más cercana a la enmarcada en la lógica
horizontal. Ahora Buarque sostiene que:“O desenvolvimento local dentro
da globalizaçao é uma resultante direta da capacidade de os atores e de a
sociedade locais se estruturarem e se mobilizarem, com base na suas
potencialidades e na sua matriz cultural, para definir e explorar suas
prioridades e especificidades, buscando a competitividade num contexto de
rápidas e profundas transformaçoes” (Itálicas en el original).
10Como se indicó más atrás, la conceptualización del desarrollo local como
respuesta ha sido la manera preferida en que los europeos se refieren al
tema. En 1995 la OCDE había puesto esta cuestión con claridad meridiana,
como lo cita Cuervo (1998):“El enfoque local del desarrollo es una
respuesta a los problemas del desempleo y desorganización económica
causados por la decadencia industrial y las deslocalizaciones. Después del
fracaso relativo de los proyectos organizados y aplicados por organismos
públicos nacionales, la idea de utilizar procedimientos locales ha ido
ganando vigencia”.Como lo han comentado varios autores, las fuertes
transformaciones que se están produciendo en el modelo de acumulación de
capital plantean problemas de regulación como la gestión del mercado de
trabajo o la adaptación y difusión de la tecnología moderna que las
instituciones que fueron eficaces durante la última fase expansiva del ciclo,
no son capaces de afrontar. Los instrumentos de intervención del Estado
han perdido eficacia en la regulación de la economía, lo que produce un
desajuste entre las demandas de regulación y el marco socioinstitucional.
De esta manera las transformaciones que están ocurriendo en el sistema de
intervención del Estado adquieren carácter estratégico. Es más, como lo
señala Vázquez-Barquero, la reestructuración del Estado está impulsando
formas nuevas en la gestión pública como es la política de desarrollo local.
Ante un problema global de reestructuración del sistema productivo
europeo, en la última década las comunidades locales han tratado de dar
una respuesta a sus problemas intentando dinamizar el ajuste de los
sistemas productivos locales. Algunos gobiernos locales / regionales han
intervenido en el proceso, impulsando políticas encaminadas a solucionar
los problemas que presenta la reestructuración [Link] en este
contexto en el cual uno de los máximos exponentes del pensamiento
regionalista europeo, Vázquez-Barquero, define el desarrollo local (1988;
129):“Un proceso de crecimiento económico y de cambio estructural que
conduce a una mejora en el nivel de vida de la población local, en el que se
pueden identificar tres dimensiones: una económica, en la que los
empresarios locales usan su capacidad para organizar los factores
productivos locales con niveles de productividad suficientes para ser
competitivos en los mercados; otra, sociocultural, en que los valores y las
instituciones sirven de base al procesode desarrollo; y, finalmente, una
dimensión político-administrativa en que las políticas territoriales permiten
crear un entorno económico local favorable, protegerlo de interferencias
externas e impulsar el desarrollo local”.Cuervo (1998) agrega también que
es en este contexto de “desafío / respuesta”, que se descubre la naturaleza
ambivalente del desarrollo económico local: se trata de una respuesta
residual, desencadenada por un vacío generado por la ausencia y el
debilitamiento del gobierno nacional; se trata igualmente de una
oportunidad, creada por las nuevas y viejas virtudes de lo local, como
ámbito de construcción de procesos de [Link] y Castells (1997)
señalan que lo global y lo local son complementarios, creadores conjuntos
de sinergia social y económica, como lo fueron en los albores de la
economía mundial en los siglos XIV-XVI, momento en que las ciudades-
estado se constituyeron en centro de innovación y de comercio a escala
mundial. Los mismos autores apuntan a la importancia estratégica de lo
local como centro de gestión de lo global en el nuevo sistema tecno-
económico, cuestión que puede apreciarse en tres ámbitos principales: el de
la
11productividad y competitividad económicas, el de la integración socio-
cultural y el de la representación y gestión polí[Link] finalizar este
sintético recuento de opiniones conviene citar a Calafati (1998) quien
afirma que la introducción del concepto de “sistema local” en la discusión
sobre desarrollo (nacional) hace aparecer, en torno a la idea de “sistema”,
dos cuestiones muy básicas: primeramente, un sistema cuyas unidades
fundamentales son seres humanos debe tener un mecanismo de control, es
decir, su naturaleza debe ser homeostática (debe tener un “cerebro”); en
segundo lugar, puesto que un sistema local es un “sistema abierto”, se hace
necesario entender sus procesos en términos de un determinado patrón de
interacción entre el “sistema” y su “entorno”. Estas dos características de lo
territorial sub-nacional han sido punto obligado en los últimos trabajos de
Boisier (1997 y 1998) quien ha insistido, en verdad desde hace tiempo, en
que un nuevo entorno del desarrollo territorial es parte integrante de un
nuevo y necesario paradigma y que la complejidad sistémica es en verdad
un objetivoa lograr estratégicamente para permitir, precisamente, una
adecuada articulación entre el sistema local o regional y el medio externo
contemporáneo, caracterizado, a lo menos en el núcleo, por una creciente
[Link] puede volverse a la pregunta con respuesta pendiente:
¿cuál es la diferencia entre lo local y lo regional? Hay que responder
diciendo que la diferencia entre ambos conceptos reside en una doble
cuestión escalar. Por un lado, tratase de una escala territorial en la cual en
distintos segmentos de ella se ubican tanto lo local como lo regional,
aunque no hay ninguna regla matemática que marque el límite, pero
obviamente choca al sentido común referirse al desarrollo de la Región
CORPES/OCCIDENTE de Colombia (que incluye ocho Departamentos,
ciudades tan importantes como Cali y Medellín y que representa casi el 20
% del territorio y casi el 40 % de la población y casi el 50 % del VA
industrial del país) como desarrollo local. Es obvio que en este caso el
adjetivo regional aparece, incluso intuitivamente, como el apropiado. A la
inversa, también parece contradecir el sentido común referirse al desarrollo
de la ciudad de Manizales (que no queda circunscrito al plano urbano de
ella) como desarrollo regional; contrariamente al caso anterior, acá local
parece “calzar” mejor con la realidad. Si se tratase de hablar del desarrollo
del Departamento de Caldas, parte de la Región y cuya capital es
Manizales, se entra ya a un terreno de traslapos y superposiciones. Por otro
lado, se trata de una escala funcional, poco precisa también, pero dotada de
una cierta sensatez. Es evidente que la función de promover el empleo se
entiende hoy como una función muy apropiada a la escala local, pero es
igualmente evidente que una función como la promoción de la
investigación científica y tecnológica (parte importante de la idea de
desarrollo), altamente dependiente del funcionamiento de un sistema de
ciencia y tecnología, no podría ser considerada una función local, sino
regional, que sería la escala funcionalmente adecuada (y con no pocas
dificultades habría que añadir!). Otra importante diferenciación entre lo
local y lo regional reside en la distinta importancia relativa de los actores
individuales y corporativos o institucionales en uno u otro caso. Se espera,
razonablemente, que un territorio “local” sea un territorio proxémico en el
cual las relaciones inter-personales, los contactos “cara a cara” y las
tradiciones familiares y sociales sean de mayor importancia que las
relaciones impersonales mediatizadas por instituciones y que las tradiciones
sean cuando menos tan importantes como el marco legal. Stöhr (1990) en
Global Challenge and Local Response presenta con mucha fuerza el papel
desempeñado por actores individuales en gatillar procesos de desarrollo en
varias regiones y localidades europeas.
12No obstante y en definitiva, la línea de separación entre lo local y lo
regional será siempre bastante casuística y arbitraria en el buen sentido de
la palabra

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