A L:.G:.D:.G:.A:.D:.U:.
GRAN ORIENTE DE CHILE
Gran Logia Simbólica
RESP:.LOGIA MIXTA ISIS N° 27
Salud – Fuerza – Unión
Zenith de Santiago, 29 de Mayo de 2014, e:.v:.
LA ESCUELA PITAGORICA Y SU INFLUENCIA EN LA MASONERIA
Trazado Arquitectónico de Primer
Grado, presentado por el A:.M:.
CLAUDIO ESTEBAN VALENZUELA
CACERES
Ven:. Maestro
QQ:.HH:. VVig:.
QQ:.Hhnas:. y HH:. Todos:
I.- INTRODUCCIÓN:
El teorema de Pitágoras, según la matemática moderna, indica que en un triángulo
rectángulo, el cuadrado de la hipotenusa, es igual a la suma de los cuadrados de los
catetos, pero este enunciado se trasforma en algo muy superior bajo la mirada masónica.
Conocer la Escuela de la cual deriva este concepto es extremadamente importante para
nuestra educación al interior de la Orden, dada la similitud de principios, tanto de
quienes viven bajo una vida Masónica o vivieron al alero de una Doctrina Pitagórica.
II.- DESARROLLO:
Pitágoras, fue un matemático griego que vivió entre los años 569 y 475 Antes de Cristo
y es considerado como el padre de la Filosofía, forma antigua de estudio centrada en la
búsqueda de la Verdad. Pero la búsqueda de esta Verdad se basada más en acatar las
enseñanzas entregadas por mentes más iluminadas que del raciocinio de quien la
recibía.
Como Escuela, nace a manera de “comunidad filosófico-educativa, en Crotona, en la
Italia meridional”, destacándose por sus singulares aportes en la Aritmética y en
Geometría, pero no es menor su contribución en el campo de la Filosofía, considerando
que su principal consigna al entregar conocimiento, era el desarrollo integral de la
persona, basado en el estudio de los números y en la búsqueda de la Verdad.
Dando una mirada superflua sobre su contribución en la matemática moderna, se puede
destacar la fórmula para el cálculo de la hipotenusa, enmarcada dentro de los tratados de
geometría espacial, conocida tradicionalmente como el Teorema de Pitágoras y, por otra
parte la aritmética, el estudio de los números y de las operatorias elementales.
Debemos destacar que la Geometría concentra sus estudios sobre las medidas en la
tierra (geo = tierra; metría = medida) y la segunda, sobre el estudio de la numerología,
mundo de incógnitas y cálculos generales de operatorias matemáticas. De esta última, es
importante considerar la numerología como una de las bases de la escuela Pitagórica,
teniendo esta enseñanza una profunda influencia dentro de la Francmasonería moderna.
Ya entrando en materia de este trazado, el principio fundamental de aprendizaje de esta
Escuela, se centraba en un sistema hermético, vale decir, mantener un comportamiento
reservado e inescrutable sobre los conocimientos obtenidos y “confiados” desde la
persona que los recibía. Sumado a esto, la enseñanza Pitagórica daba un aspecto de
índole místico - esotérico a sus estudios, lo que finalmente, otorgaba una “iluminación”
sobre la verdad que cada uno de los estudiosos buscaba.
El secretismo de sus participantes no sólo era durante la etapa de aprendizaje, sino
dentro de toda su Vida doctrinaria, símil a nuestro compromiso de mantener fiel
resguardo de lo entregado en Logia.
Todo lo anteriormente descrito, no puede ser sino más que especulaciones, dado que no
existen datos documentados de la vida de Pitágoras ni de su escuela más que por
escritos y testimonios orales muy posteriores a la desaparición física de su creador.
Dentro de los planes de estudio de esta escuela, durante la primera etapa se trabajaba la
numerología de la Unidad, el Binario, el Ternario y el Cuaternario, igual que nuestra
enseñanza masónica (Wirth página 93)
Pitágoras creía que el silencio era “singularmente prolifero y beneficioso”, entendiendo
que sobre su base, se podría avanzar y entender de mejor manera sus enseñanzas. Esto
significaba que un aprendiz sólo podía observar en silencio, por lo menos tres años, las
lecciones y enseñanzas de sus Maestros, sin derecho alguno a indicar observaciones ni a
discutir dichas enseñanzas. Haré un pequeño paréntesis de esto en mis conclusiones
Bajo este mismo concepto, los Aprendices no tenían derecho a hacer objeciones a sus
Maestros ni a discutir sus enseñanzas. Debían recibirlas con respeto y luego meditarlas
largamente y a solas. Para imprimir esta regla en el espíritu del nuevo oyente, se le
mostraba una estatua de mujer envuelta en un largo velo y con un dedo sobre los labios,
la Musa del Silencio.
Sobre el estudio de la trigonometría, esta escuela hace ver la importancia del triángulo
en todos sus niveles, generando su relación con cualquiera de las figuras geométricas,
en donde se planteaba que cualquiera de ellas podían “reducirse o descomponerse en
triángulos”. (Lavagnini, Página 66)
Pero, es importante considerar lo que el triángulo rectángulo significa mirado desde el
teorema de Pitágoras y su significado entre los símbolos masónicos.
Según el autor Aldo Lavagnini, el Teorema de Pitágoras ejemplifica la representación
misma de la Escuadra, “instrumento de medida y rectificación del mundo concreto o de
la realidad visible”, analizándolo como el “esfuerzo de nuestra inteligencia para
relacionarse con los Principios y el Mundo de las causas”. (Lavagnini, Página 66)
La misma herramienta tiene un significado importante con respecto a la inteligencia
racional representada sobre “el Mundo de los Efectos”, represente de “la norma o regla
que debe guiarnos para proceder rectamente en el estudio y en la acción”.
III.- CONCLUSIONES:
De lo investigado en este trazado, puedo finalmente concluir algunas similitudes sobre
la Escuela Pitagórica y su relación con nuestra Orden.
Por ejemplo, una de las relaciones más simples de cotejar son los tres años de edad del
aprendiz, clara analogía con los tres años de noviciado que mantenía la escuela
Pitagórica.
Acá es donde incluiré mi paréntesis prometido anteriormente; Creo que el valor que se
otorgaba en esta escuela al silencio por sobre el pensamiento, que según algunos autores
el mismo Pitágoras había definido como “juegos malabares de tantas y tantas energías
gastadas en discursos, que son un mar de palabras y un desierto de ideas" es
extremadamente sobrevalorado, pensando en que no se podría haber hecho alcance
alguno sobre los errores que se trataban de transmitir; esto lógicamente, tiene una
incidencia en el traspaso de información que, en algunos casos, podría ser errónea sin
posibilidad de enmienda, traspasando de generación en generación un conocimiento
que, y quiero dejar claro SOLO en algunos casos, podría haber sido impreciso, erróneo
o en algunos casos, infundado. Recordemos que hay leyes que son simplemente
aplicables sobre el globo terráqueo y fuera de él, dejan de tener validez.
Por otra parte, y desde mi punto de vista, el silencio, si bien puede ser “prolifero y
beneficioso” como lo define Pitágoras, coarta la posibilidad de que se pueda aprender de
los errores, generando que solamente el entendimiento se “herede” como un sistema de
memorización más que del entendimiento y comprensión de la persona que recibe dicha
enseñanza. No es lo mismo el conocimiento memorizado que el conocimiento
investigado e interiorizado. Como dice Carlos Santana, “no solo basta con estar
dispuesto a escuchar, sino también hay que disponer de una mente abierta para
interiorizar el conocimiento”.
Pitágoras no creía que la juventud fuese capaz de comprender el origen y el fin de las
cosas. Pensaba que ejercitarla en la dialéctica y razonamiento antes de haberle dado el
sentido de la Verdad, sólo podía producir cabezas huecas y sofistas presuntuosos.
Discrepo nuevamente de tan magno Autor, en que si bien la juventud tiene bastantes
defectos, ha sido gestora desde siempre de cambios y trasformaciones en todos los
marcos humano habidos hasta la fecha, siendo siempre referentes de cambios sociales y
culturales que, finalmente, generan crecimiento para la humanidad.
Por otra parte, la carencia de información detallada de contemporáneos y discípulos se
debe fundamentalmente, al estricto comportamiento hermético y secretista exigido por
su Maestro de las enseñanzas entregadas, lo que hace que todo lo que pueda conversarse
y analizarse desde cualquier punto de vista dejen siempre un halo de incertidumbre, el
que solo puede ser disipado con el estudio profundo de la simbología masónica
especulativa moderna.
La poca información sobre la escuela de Pitagórica y su influencia en otras instituciones
como la nuestra, se debe principalmente, a que su fundador prefería imprimir la
enseñanza en las mentes de sus discípulos y no en papel que el mismo consideraba
como “letra muerta”. Desde mi punto de vista en este tema, preferiría pensar que el
Maestro prefiere hacer carne una doctrina, viviéndola en vez de dejarla solo como un
pensamiento efímero para la lectura.
Me gustaría aclarar de que cuando hablo de una vida doctrinaria dentro de la escuela
Pitagórica, lo hago más bien haciendo una alusión a la vida masónica de la cual somos
parte; de una forma de existir y comportamiento o sea, una forma de reconocimiento
propio de quienes forman parte de la Orden, pero que viven realmente desde la práctica
lo esotérico del conocimiento y no solo lo exotérico de lo recibido durante su
aprendizaje.
Haciendo una relación a nuestras tradiciones ritualistas, las etapas de la vida Pitagórica
se dividía en tres; la primera era caracterizada principalmente en que sólo se podía oír y
ser purificados por rituales místicos, suponiendo una relación con nuestros rituales
iniciáticos y quienes “Vivían” esta etapa, debían permanecer en ella durante 3 años,
nuestra edad del Aprendiz; luego y buscando el siguiente estado de iluminación,
Lavagnini compara la segunda fase con la del grado de Compañero, para
posteriormente, llegar al grado de perfección, símil al de Maestro de nuestra Orden
(Lavagnini, página 14)
Para finalizar, del análisis realizado por Lavagnini sobre el teorema de Pitágoras, me
queda profundamente marcada su definición de la escuadra como nuestra norma,
modelo de vida y/o regla sobre la cual debemos regir nuestro comportamiento, tanto en
nuestra vida masónica como en la vida profana. Como versa nuestro dicho; “Por tus
gestos y palabras serás reconocido”. Esto significa y se traduce en lo difícil que es
mantener un comportamiento de este tipo en la vida moderna profana, tanto por lo arduo
de la tarea como por lo fácil que es ser corrompido por el entorno pero, por mucho que
el camino nos sea cuesta arriba, debemos tomarlo como guía y norte único para el
crecimiento personal de cada uno de nosotros, fin último de nuestro trabajo en la
masonería.
Es mi palabra Ven:. Maestro.
Bibliografía
Lavagnini, Aldo. 1988. La Masonería Revelada Manual Del Aprendiz. s.l. : Edición
Digital, 1988.
Terrones, Adolfo. 1986. Los 33 temas del aprendiz masón. s.l. : Digital, 1986.
Wirth, Oswald. 1995. Libro del Aprendiz. 1995.
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