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Los Profetas

Intento de hacer cumplir el pacto en Israel. La naturaleza, significado y función de la profecía en Israel.

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Intento de hacer cumplir el pacto en Israel. La naturaleza, significado y función de la profecía en Israel.

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LOS PROFETAS: INTENTO DE HACER CUMPLIR EL PACTO EN


ISRAEL
1. Más libros individuales de la Biblia aparecen bajo el encabezamiento de profecía que bajo ningún
otro.
2. Cuatro profetas «mayores» (Isaías, Jeremías, Ezequiel, Daniel) y doce profetas «menores» (los
doce últimos libros del Antiguo Testamento), escritos en el antiguo Israel entre 760 y 460 a.C.,
contienen una vasta colección de mensajes de Dios.
3. Muchos de los grandes enunciados del Antiguo Testamento se encuentran en los profetas
«menores» (más cortos), tales como «el justo vivirá por su fe» (Hab 2:4; cf. Ro 1:17; Gá 3:11), o
«Y en el mismo lugar donde se les llamó: «Pueblo ajeno», se les llamará: «Hijos del Dios
viviente»». (Os 1:10; cf. Ro 9:26).
4. Así pues, los términos «mayor» y «menor» no dicen nada sobre la importancia del contenido de
estos libros.

LA NATURALEZA DE LA PROFECÍA
1. Al comienzo debemos notar que los libros proféticos están entre las partes más difíciles de
interpretar y leer de manera receptiva de la Biblia.
EL SIGNIFICADO DE LA PROFECÍA
1. La principal dificultad para la mayoría de los lectores modernos de los profetas surge de una
inexacta comprensión previa de la palabra «profecía».
2. Para la mayoría de las personas esta palabra significa la que aparece como primera definición en
los diccionarios: «pronóstico o predicción de lo que viene».
3. Menos del 1% tiene que ver con eventos por llegar en nuestros tiempos.
4. Una de las claves para comprender los profetas, por lo tanto, es que para que veamos sus
profecías cumplidas, debemos volver nuestra mirada a los tiempos que para ellos eran todavía el
futuro, pero para nosotros son el pasado.
LOS PROFETAS COMO VOCEROS
1. Ver a los profetas como pronosticadores de acontecimientos futuros en lo fundamental es errar su
función primaria, que era hablar por Dios a sus contemporáneos.
2. ¿ha notado usted alguna vez lo difícil que es leer cualquiera de los libros proféticos más largos en
una sentada? ¿Por qué supone que es así?
3. En lo fundamental, pensamos, quizá no era la intención que los leyeran de esa manera.
4. En su mayor parte estos libros más largos son colecciones de oráculos hablados que no siempre se
presentan en su secuencia cronológica original, a menudo sin indicios de dónde termina un
oráculo y comienza el otro y con frecuencia sin indicios sobre su escenario histórico.
5. ¡Y la mayoría de los oráculos se pronunciaron en forma poética!
EL PROBLEMA DE LA HISTORIA
1. Otro asunto complica nuestra comprensión de los profetas: el problema de la distancia histórica.
2. De hecho, por la propia naturaleza de las cosas nosotros, lectores modernos, encontraremos
mucho más difícil de entender en nuestro tiempo la Palabra de Dios como la pronunciaron los
profetas que hicieron escuchar a los israelitas esas mismas palabras en persona.
3. Cosas que para ellos estaban claras tienden a ser opacas para nosotros. ¿Por qué?
4. En parte porque aquellos que forman parte de la audiencia de un orador tienen ciertas obvias
ventajas sobre los que leen sus palabras de segunda mano.

LA FUNCIÓN DE LA PROFECÍA EN ISRAEL


 Para entender lo que Dios nos diría a través de estos libros inspirados, primero debemos tener
una clara comprensión sobre el papel y la función del profeta en Israel.
 Se debe hacer énfasis en cuatro cosas:
1. Los profetas eran mediadores para hacer cumplir el pacto.
a. Por lo tanto, el pacto de Dios con Israel contiene no sólo regulaciones y estatutos que ellos
debían
observar, sino que describe el tipo de sanciones que acompañan la Ley: el tipo de
bendiciones que su pueblo recibiría si observaba la Ley, y el tipo de castigos
(«maldiciones») que necesariamente Dios tendría que imponer si no lo hacían. Deut. 28:15
—32:42; Levítico 26; Deuteronomio 4.
b. Si se tomara el trabajo de aprenderse esos capítulos del Pentateuco, sería recompensado
con una muy superior comprensión de por qué los profetas dijeron las cosas que dijeron.
c. En breve, lo que se encuentra es esto. La Ley contiene ciertas categorías de bendiciones
colectivas para la fidelidad al pacto: vida, salud, prosperidad, abundancia agrícola, respeto
y seguridad.
d. La mayoría de las bendiciones que se mencionan caerá bajo alguna de estas seis
agrupaciones generales.
e. Con respecto a las maldiciones, la Ley describe castigos colectivos, que solemos encontrar
convenientes de agrupar (y memorizar) bajo cinco encabezamientos que comienzan con la
letra «d»: destrucción, derrota, deportación, destitución y desgracia; más las palabras
muerte, enfermedad, sequía, escasez y peligro.
f. Mientras lee los libros proféticos, observe este simple patrón: (1) una identificación del
pecado de Israel o del amor de Dios por su pueblo; (2) una predicción de maldición o
bendición, según las circunstancias.
g. La mayor parte del tiempo, esto es lo que los profetas trasmiten, de acuerdo con la
inspiración de Dios.
2. El mensaje de los profetas no era su mensaje, sino el de Dios.
a. Si una persona se auto titulaba profeta y pretendía ejercer como tal, esa era una buena
razón para considerarlo un falso profeta (Jer 14:14; 23:21).
b. Los profetas respondían a un llamado divino.
c. La palabra hebrea que se traduce profeta (nàbi’) viene del verbo semita «llamar» (nabu).
d. Notará al leer los libros proféticos que tienen un prefacio, o concluyen o acentúan por lo
general sus oráculos con señalamientos como: «Vino palabra del Señor» o «Dice el Señor».
e. La mayor parte del tiempo, el mensaje profético se trasmite como recibido directamente
del Señor, en primera persona, de manera que Dios habla de sí mismo como «Yo» o «Mi»
3. Los profetas eran representantes directos de Dios.
a. Como vehículos a través de los cuales Dios proclamaba su Palabra a Israel y a otras
naciones, los profetas ostentaban un tipo de cargo oficial.
b. Eran como embajadores de la corte celestial que comunicaban la voluntad soberana de
Dios al pueblo.
c. Los profetas no eran en sí ni reformadores sociales radicales ni pensadores religiosos
innovadores.
d. Las reformas sociales y el pensamiento religioso que Dios deseaba dar a conocer al pueblo
ya habían sido revelados en la ley del pacto.
e. No importa qué grupo violara estas leyes, la Palabra de Dios a través de los profetas
aseveraba castigo.
f. Ya fuera que la culpa por las violaciones del pacto recayera sobre la realeza (2 S 12:1-14;
24:11-17; Os 1:4) o sobre el clero (Os 4:4- 11; Amós 7:17; Mal 2:1-9) o cualquier otro
grupo, el profeta comunicaba con fidelidad el mensaje de la maldición nacional.
4. El mensaje de los profetas no es original.
a. Dios inspiró a los profetas para que presentaran a su generación el contenido esencial de
las advertencias y promesas originales del pacto mosaico (maldiciones y bendiciones).

LA TAREA EXEGÉTICA
LA NECESIDAD DE AYUDA EXTERNA
1. Señalamos en el primer capítulo que existe la noción popular de que todo en la Biblia debe estar
claro para cualquiera que lo lee, sin estudiar ni recibir ayuda externa de ningún tipo.
2. El razonamiento consiste en que si Dios escribió la Biblia para nosotros (para todos los creyentes),
debemos ser capaces de comprenderla por completo a la primera lectura, pues tenemos el
Espíritu Santo en nosotros.
3. Esta noción carece de una perspectiva adecuada.
4. Partes de la Biblia están como es obvio en la superficie, pero algunas no lo están.
5. De acuerdo con el hecho de que los pensamientos de Dios son profundos en comparación con los
pensamientos humanos (Sal 92:5; Is 55:8), no debe sorprender que algunas partes de la Biblia
requieran tiempo y estudio paciente a fin de comprenderlas.
6. Veamos a continuación los otros tres tipos de ayuda que están a su disposición.
a. La primera fuente serán los diccionarios bíblicos, que contienen artículos sobre el
escenario histórico de cada libro, su bosquejo básico, los elementos especiales que contiene
y cuestiones de interpretación de las que el lector debe estar consciente.
b. Una segunda fuente de ayuda serían los comentarios.
i. Estos contienen extensas introducciones a cada libro.
ii. lo más importante es que proveen explicaciones sobre el significado de versículos
individuales.
c. Una tercera fuente de ayuda serían los manuales bíblicos.
i. Los mejores de estos combinan rasgos de los diccionarios bíblicos y los comentarios,
si bien no entran en grandes detalles en los materiales introductorios como en las
explicaciones versículo por versículo.
ii. No obstante, cuando se leen de una vez varios capítulos de un libro profético, un
manual bíblico puede rendir mucha orientación útil en un tiempo mínimo.
EL CONTEXTO HISTÓRICO
1. Para hacer una buena exégesis uno necesita entender los dos tipos de contexto histórico en todos
los libros proféticos.
EL CONTEXTO MÁS AMPLIO
1. ¿Por qué, hay una concentración tan grande de mensajes proféticos durante los tres siglos entre
Amós (760 a.C., el más temprano de los «profetas escritos») y Malaquías (460 a.C., el último)?
2. La respuesta es que este período de la historia de Israel demandaba una mediación para hacer
cumplir el pacto
3. Esos años se caracterizaron por tres cosas:
a. Una agitación social, económica, militar y política sin precedentes;
b. Un enorme nivel de infidelidad religiosa y descuido del pacto mosaico original;
c. Cambios poblacionales y de las fronteras nacionales, incluyendo enormes cambios en la
correlación de fuerzas en la escena internacional.
4. En estas circunstancias se necesitaba de nuevo la Palabra de Dios.
5. Dios levantó profetas y anunció su Palabra de acuerdo a la necesidad.
6. Los profetas se refirieron en gran medida directamente a estos acontecimientos.
7. A menos que usted conozca estos acontecimientos, y otros dentro de esta era demasiado
numerosos para mencionarlos aquí, probablemente no será capaz de seguir muy bien los dichos
de los profetas.
8. Dios habló en la historia y sobre la historia.
9. Para comprender su Palabra tenemos que saber algo de esa historia.
EL CONTEXTO ESPECÍFICO
1. Cada oráculo profético se pronunció en un escenario histórico específico.
2. Dios habló a su pueblo a través de los profetas en un tiempo y lugar dados y bajo circunstancias
dadas.
3. Por lo tanto, un conocimiento de la fecha, la audiencia y la situación, cuando estas se conocen,
contribuye de manera sustancial a su capacidad de comprender un oráculo.
4. Acuda a los comentarios o los manuales cuando lea los libros proféticos y, como siempre, trate de
estar consciente de la fecha, la audiencia, y la circunstancia de los oráculos que lee.
LAS FORMAS DE UNA DECLARACIÓN PROFÉTICA
1. Es importante conocer algo sobre las diferentes formas que usan los profetas para componer sus
oráculos.
EL LITIGIO
1. Primero, lea Isaías 3:13-26.
2. En esta se presenta imaginariamente a Dios como demandante, fiscal, juez, y alguacil en un caso
de corte en contra del acusado, Israel.
3. La forma plena de litigio contiene una convocatoria, una acusación, pruebas y un veredicto, si
bien estos elementos pueden estar implícitos en lugar de explícitos.
4. En Isaías 3 se incorporan los elementos como sigue: Se reúne el tribunal, y se presenta el litigio a
Israel (vv. 13-14a).
5. Se pronuncia el auto de procesamiento o acusación (vv. 14b-16).
6. Como la prueba muestra claramente que Israel es culpable, se anuncia la sentencia (vv. 17-26).
7. Debido a que se ha violado el pacto, los tipos de castigo relacionados en el pacto caerán sobre los
hombres y las mujeres de Israel: enfermedad, destitución, pobreza absoluta, muerte.
8. El lenguaje figurado de esta alegoría es una forma dramática y efectiva de comunicar a Israel que
se le va a castigar debido a su desobediencia, y que el castigo será severo.
EL AY
1. Otra forma literaria común es la del «oráculo del ay».
2. «Ay» era la palabra que los antiguos israelitas gritaban cuando enfrentaban el desastre o la
muerte, o cuando se acongojaban en un funeral.
3. A través de los profetas, Dios hace predicciones de inminente ruina utilizando la figura del «ay», y
a ningún israelita se le podía escapar la importancia del uso de esa palabra.
4. Los oráculos del ay contienen, ya de manera explícita o implícita, tres elementos que caracterizan
de manera única esta forma: un anuncio de aflicción (la palabra «ay», por ejemplo), el motivo de
la aflicción, y una predicción de ruina. Lea Habacuc 2:6-8.
LA PROMESA
1. Aún otra forma literaria profética es «la promesa» u «oráculo de salvación».
2. Usted reconocerá esta forma cuantas veces vea estos elementos: una referencia al futuro, una
mención de cambio radical, una mención de bendición.
3. Amós 9:11-15, un típico oráculo de promesa, contiene estos elementos.
4. El futuro se menciona en «En aquel día» (v. 11). El cambio radical se describe como la
restauración y la reparación de «la choza caída de David» (v.11), la exaltación de Israel sobre
Edom (v. 12), y el regreso de los cautivos (vv. 14-15).
LA REPRESENTACIÓN PROFÉTICA
1. Debido al poder de las ayudas visuales para agrandar el impacto y el recuerdo de las
presentaciones orales, a veces Dios les dijo a los profetas que no solo comunicaran su Palabra sino
que acompañaran esa Palabra con acciones simbólicas que reforzarían con vividez los conceptos
contenidos en lo que hablaban los profetas.
2. Por ejemplo, Isaías 20 describe cómo Dios instruyó a Isaías para que «durante tres años»
anduviera «desnudo y descalzo» (v.3) para simbolizar la predicción de que «el rey de Asiria
llevará desnudos y descalzos … a los cautivos de Egipto y a los desterrados de Cus» (v.4).
3. Varios otros profetas hicieron un buen uso de representaciones proféticas.
4. Por ejemplo, Dios le dijo a Ezequiel, que fue parte de la primera ola de cautivos en Babilonia, que
construyera un pequeño modelo de Jerusalén y se pusiera frente a este de la manera que el
ejército de Babilonia se pondría frente a Jerusalén (Ez 4:1-4).
5. Esto simbolizaba el sitio de la ciudad, que según Ezequiel profetizó sería a la larga efectivo, y los
babilonios conquistarían Jerusalén, a pesar la total incredulidad de sus compañeros exiliados.
EL DISCURSO DEL MENSAJERO
1. Esta forma es la más común de todas las formas en los libros proféticos y a menudo ocurre junto
a alguna de las otras formas proféticas o como parte de ellas.
2. Se caracteriza por una fraseología estándar (llamada «fórmula») tal como «Así dice el Señor» o
«dice el Señor» o «Esta es la palabra del Señor …» o algo parecido.
3. Fórmulas como estas la utilizaban algunos mensajeros en círculos diplomáticos y de negocios en
el mundo antiguo para recordar a quienes las escuchaban que lo que decían no era algo
inventado por ellos sino las palabras exactas de aquel que los había enviado a entregar el mensaje
(Nm 20:14; 1 S 11:9; 2 S 11:25).
LOS PROFETAS COMO POETAS
1. Muchas personas sienten poco aprecio por la poesía.
2. La poesía parece una manera extraña y confusa de expresar las cosas, como si estuviera destinada
a hacer las ideas menos inteligibles, en lugar de más inteligibles.
3. Nuestra cultura hace poco énfasis en la poesía, excepto en la música popular, que normalmente
contiene un tipo de poesía de baja calidad y estilo chabacano.
4. En algunas culturas de hoy en día, sin embargo, y en la mayoría de las antiguas, la poesía era un
modo de expresión muy apreciado.
5. En el antiguo Israel, se apreciaba mucho la poesía como medio de aprendizaje.
6. Muchas cosas que eran muy importantes para que se recordaran se consideraban apropiadas para
componerlas en poesía.
7. Así como podemos reproducir de memoria las palabras de una canción con mucha más facilidad
de lo que podemos reproducir las oraciones de libros o discursos, los israelitas encontraron
relativamente simple grabar en la memoria y recordar las cosas compuestas en forma poética.
8. Haciendo un buen uso de este útil fenómeno en una época en la que leer y escribir eran
habilidades raras y en la que la propiedad privada de documentos escritos era casi desconocida,
Dios habló a través de sus profetas en extensos poemas.
9. Las personas estaban acostumbradas a la poesía y podían recordar aquellas profecías; era como si
les resonaran en los oídos.
10.Recuerde que la presentación de ideas en poesía no tiene que confundirle si lee con cuidado y
sabiduría.

Algunas sugerencias hermenéuticas


1. Si la tarea de la exégesis es situar a los profetas en su contexto histórico y escuchar lo que Dios
decía a Israel a través de ellos, ¿qué se puede decir entonces a nivel hermenéutico? ¿Cuál es el
mensaje de Dios para nosotros a través de estos oráculos inspirados, pronunciados en otro tiempo
para el antiguo pueblo de Dios?
2. Primero, señalaremos que mucho de lo que se dijo en el capítulo 4 sobre la hermenéutica de las
epístolas se aplica aquí también.
3. Una vez que escuchamos lo que Dios les dijo a ellos, aun si nuestras circunstancias difieren
bastante, con frecuencia las escuchamos de nuevo en nuestros escenarios de una forma más bien
directa.
4. Argumentaríamos que el juicio de Dios siempre aguarda a quienes «venden al justo … por un par
de sandalias» (Amós 2:6), o aquellos que utilizan la religión para encubrir la codicia y la
injusticia (Is 1:10-17), o quienes han mezclado idolatrías modernas (tales como la justicia propia)
con el evangelio de Cristo (Os 13:2-4).
5. Estos pecados son pecados en el nuevo pacto también.
6. Violan los dos grandes mandamientos que comparten el antiguo y el nuevo pacto (vea el cap. 9).
UNA ADVERTENCIA: EL PROFETA COMO PRONOSTICADOR DEL FUTURO
1. Al inicio de este capítulo señalamos que la tarea primaria del profeta no era predecir el futuro
distante.
2. Predijeron acontecimientos futuros, pero en su mayor parte ese futuro ahora es pasado.
3. O sea, hablaron de un juicio que venía o de salvación en un futuro relativamente inmediato de
Israel, no de nuestro propio futuro.
4. Advertimos que para ver cumplidas sus profecías tenemos que mirar hacia atrás a tiempos que
para ellos eran el futuro pero que para nosotros son el pasado.
5. Debemos tener cuidado de no hacer que los oráculos proféticos, o cualquier parte de la Biblia,
digan lo que nos gustaría que dijeran.
6. Debemos tratar de oír lo que Dios intenta que ellos digan.
UNA PREOCUPACIÓN: PROFECÍA Y SEGUNDOS SIGNIFICADOS
1. En cierto número de lugares del Nuevo Testamento se hace referencia a pasajes del Antiguo
Testamento que no parecen aludir a lo que el Nuevo Testamento dice que aluden.
2. Esto es, estos pasajes parecen tener un claro significado en su ubicación original en el Antiguo
Testamento, y sin embargo el escritor del Nuevo Testamento las usa en conexión con un
significado diferente.
3. Como ejemplo, considere las dos historias de cómo una vez en Refidín, en el desierto, de forma
milagrosa se dio agua de una roca a Moisés y los israelitas (Éx 17:1-7) y otra vez en Cades (Nm
20:1-13).
4. Las historias son, al parecer, suficiente simples y bastante claras en sus contextos originales.
5. Pero en 1 Corintios 10:4, Pablo parece identificar las experiencias de los israelitas como un
encuentro con Cristo.
6. Dice que «tomaron la misma bebida espiritual, pues bebían de la roca espiritual que los
acompañaba, y la roca era Cristo».
7. En todas las historias del Antiguo Testamento no hay indicios de que una roca sea otra cosa que
una roca.
8. Pablo le da a la roca un segundo significado, y la identifica como «Cristo».
9. A este segundo significado se le llama comúnmente sensus plenior (significado pleno).
10.Sin embargo, no somos autores inspirados de la Biblia. No estamos autorizados a hacer lo que
Pablo hizo.
11.Las conexiones alegóricas que se inspiró a Pablo a encontrar entre el Antiguo Testamento y el
Nuevo Testamento son confiables.
12.Pero en ningún lugar nos dice la Biblia: «Vayan y hagan lo mismo».
13.De manera que el principio Sensus plenior (significado pleno) es una función de la inspiración, no
de la iluminación.
14.A menos que ello se identifique como un sensus plenior en el Nuevo Testamento, no lo podemos
identificar por nuestra cuenta como tal en el Antiguo Testamento.
15.Todas las Biblias de estudio, comentarios, manuales, y Biblias con referencias tenderán a
identificar los pasajes proféticos del Antiguo Testamento que tienen un segundo, y a menudo
analógico, significado en el Nuevo Testamento.
16.Algunas instancias típicas donde el Nuevo Testamento ofrece un segundo significado son Mateo
1:22-23 (Is 7:14); Mateo 2:15 (Os 11:1); Mateo 2:17-18 (Jer 31:15); y Juan 12:15 (Zac 9:9).
UN BENEFICIO FINAL: EL ÉNFASIS DUAL EN LA ORTODOXIA Y LA ORTOPRAXIS
1. Ortodoxia es una creencia correcta. Ortopraxis es una acción correcta.
2. A través de los profetas, Dios llamó al pueblo del antiguo Israel y Judá a un equilibrio de creencia
correcta y acción correcta.
3. Por supuesto, este sigue siendo el balance exacto que el nuevo pacto demanda también (Santiago
1:27; 2:18; Ef 2:8-10).
4. Lo que Dios quería de Israel y Judá es en sentido general lo mismo que quiere de nosotros.
5. Los profetas pueden servir para recordarnos en todo momento la determinación de Dios de hacer
cumplir su pacto.
6. Para aquellos que obedecen las estipulaciones del nuevo pacto (amar a Dios y amar al prójimo),
el resultado final y eterno será una bendición, aunque no se garantiza que los resultados en este
mundo sean tan alentadores.
7. Para los que desobedecen, la respuesta solo puede ser una maldición, por muy bien que nos vaya
durante la vida sobre la tierra.
8. La advertencia de Malaquías (Mal 4:6) todavía está en pie.
6. El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres,
no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición.

BENDICIONES PARA TODOS USTEDES HERMANOS

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