Clase social
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Clases sociales de España en la muestra del 2010.
La clase social es una forma de estratificación social en la cual un grupo de
individuos comparten una característica común que los vincula social o
económicamente, sea por su función productiva o "social", poder adquisitivo o
"económico" o por la posición dentro de la burocracia en una organización destinada
a tales fines. Estos vínculos pueden generar o ser generados por intereses u
objetivos que se consideren comunes y que refuercen la solidaridad interpersonal.
La sociedad de clases constituye una división jerárquica basada principalmente en
las diferencias de ingresos, riquezas y acceso a los recursos materiales. Aunque
las clases no son grupos cerrados y un individuo puede moverse de una clase a
otra.1 Este sistema está muy relacionado con el sistema productivo y es el típico
sistema de estratificación de las sociedades de Europa en los siglos XVII y XIX,
hoy extendido a casi todo el orbe, así como en gran medida de las sociedades
mercantiles de la Antigüedad.2
Mapa conceptual sobre las distintas corrientes de pensamiento sobre las clases
sociales / estratos sociales
Índice
1 Características generales
2 Clase social según Karl Marx
2.1 La aproximación marxista-leninista a una definición de clase
2.2 Desarrollos ulteriores del concepto
3 Clase social según Max Weber
3.1 La visión weberiana de la lucha de clases
3.2 El énfasis en las categorías de la sociología clásica
4 Clase social en la sociología contemporánea
5 Véase también
6 Referencias
6.1 Bibliografía recomendada
6.2 Enlaces externos
Características generales
Clases económicas y clases sociales en una moderna sociedad industrial
Ejemplo de barrio desfavorecido. La clase baja está formada por productores y
comerciantes informales, empleados domésticos, proletarios desempleados, así como
por marginales o "lumpemproletarios". La clase obrera industrial suele formar parte
de la clase baja en los núcleos urbanos de los países en desarrollo ya que poseen
salarios de subsistencia y servicios esenciales escasos.
Casas unifamiliares, ejemplo de una residencia de la clase media occidental. La
clase media es desde hace algunas décadas la clase predominante a priori en los
países desarrollados, formada por gran parte de la clase obrera, comerciantes,
profesionales, intelectuales, científicos, pequeños y medianos empresarios
industriales y agrarios que junto con los granjeros constituyen el campesinado
independiente.
Las clases altas poseen unos ingresos muy superiores a la media de las sociedades
en las que habita, y está conformada mayormente por importantes empresarios y
ejecutivos, grandes ingenieros y profesionales de prestigio, las principales
celebridades de la industria del entretenimiento, artistas de renombre, presidentes
de grandes sindicatos y los líderes de los altos círculos de la política y del
mundo financiero.
La adscripción a determinada clase de un individuo se determina básicamente por
criterios económicos, a diferencia de lo que sucede en otros tipos de
estratificación social, basados en castas y estamentos, donde el criterio básico de
adscripción en principio no es económico (aunque la adscripción a un determinado
grupo pueda conllevar secundariamente condicionantes económicos).
Generalmente, para el conjunto de individuos que configura una clase existen unos
intereses comunes, o una estrategia social maximizadora de su poder político y
bienestar social. En ciertos casos, un cierto número de individuos se desentiende
de los intereses de su clase social.
Las condiciones económicas que conllevan la adscripción a una u otra clase
generalmente están determinadas por el nacimiento y herencia familiar. Así en la
mayoría de las sociedades los hijos de las clases desfavorecidas a lo largo de su
vida seguirán formando parte de las clases desfavorecidas, y los hijos de las
clases más acomodadas tienen mayor probabilidad de ser parte durante el resto de su
vida de la clase acomodada.3
El conjunto de las clases sociales y sus relaciones, forman un sistema de clases
que es típico de las sociedades industriales modernas.
En este tipo de sociedad basada en el mercado, se reconoce una mayor movilidad
social que en otros sistemas de estratificación social. Es decir, todos los
individuos tienen la posibilidad de escalar o ascender en su posición social por su
mérito u otro factor valuado en el mercado. La consecuencia es la ruptura con las
organizaciones estamentarias donde cada persona está ubicada según la tradición en
un estrato específico, normalmente para toda la vida. Sin embargo, pese a estas
posibilidades de ascenso, el sistema de clases no cuestiona la desigualdad en sí
misma e incluso tiende a erosionar los lazos de responsabilidad (que eran jurídicos
en las sociedades estamentales) entre distintas posiciones sociales que se
encuentran reducidas a ser oficios y profesiones y por ende a la búsqueda del
beneficio económico para la subsistencia.
En países en vías de desarrollo, muchas clases agrarias patricias incorporan
residuos estamentales o la emulan, develando un pasado ethos jerárquico, bien sea
fruto de un colonialismo tradicional absolutista que lo regimentara y posibilitara,
como en América Latina, o por el contrario un remanente de tradiciones sociales no
eliminadas por una colonización modernizadora de cuño capitalista, como en el caso
hindú en el que se conserva con ciertas limitaciones una sociedad de castas
conviviendo con una economía capitalista.
La clase social a la que pertenece un individuo determina sus oportunidades, y se
define por aspectos que no se limitan a la situación económica. También proveen al
mismo de ciertas pautas de comportamiento habituales: los gustos, el lenguaje y las
opiniones. Incluso las creencias éticas y religiosas suelen corresponderse con las
de un estatus social que deviene de una posición socio-económica compartida por
similares hábitos de consumo y cierta vida en común.
Un sistema de clases es por tanto, una jerarquización colectiva, donde el criterio
de pertenencia lo determina la relación del individuo con la actividad económica, y
principalmente, su lugar respecto de los medios de producción y dicha condición
puede estar estrechamente correlacionada con la herencia familiar.
Clase social según Karl Marx
Karl Marx
Para Karl Marx las clases sociales pueden entenderse de dos formas, sea como: 1)
grupos de individuos que se definen por una misma categorización de sus formas de
relacionarse con los medios materiales de producción (particularmente la forma de
obtención de sus rentas), o 2) una conciencia de clase entendida como la creencia
en una comunidad de intereses entre un tipo específico de relaciones
socioeconómicas. Esto se desprende de la breve descripción que es frecuentemente
citada del 18 Brumario de Luis Bonaparte,4 en ausencia de una exposición dedicada
del tópico en el resto de su obra:
Los campesinos parcelarios forman una masa inmensa, cuyos individuos viven en
idéntica situación, pero sin que entre ellos existan muchas relaciones. Su modo de
producción los aísla a unos de otros, en vez de establecer relaciones mutuas entre
ellos. Este aislamiento es fomentado por los malos medios de comunicación de
Francia y por la pobreza de los campesinos. Su campo de producción, la parcela, no
admite en su cultivo división alguna del trabajo, ni aplicación alguna de la
ciencia; no admite, por tanto, multiplicidad de desarrollo, ni diversidad e
talentos, ni riqueza de relaciones sociales. Cada familia campesina se basta, sobre
poco más o menos, a sí misma, produce directamente ella misma la mayor parte de lo
que consume y obtiene así sus materiales de existencia más bien en intercambio con
la naturaleza que en contacto con la sociedad. La parcela, el campesino y su
familia; y al lado, otra parcela, otro campesino y otra familia. Unas cuantas
unidades de éstas forman una aldea, y unas cuantas aldeas, un departamento. Así se
forma la gran masa de la nación francesa, por la simple suma de unidades del mismo
nombre, al modo como, por ejemplo, las patatas de un saco forman un saco de
patatas. En la medida en que millones de familias viven bajo condiciones económicas
de existencia que las distinguen por su modo de vivir, por sus intereses y por su
cultura de otras clases y las oponen a éstas de un modo hostil, aquéllos forman una
clase. Por cuanto existe entre los campesinos parcelarios una articulación
puramente local y la identidad de sus intereses no engendra entre ellos ninguna
comunidad, ninguna unión nacional y ninguna organización política, no forman una
clase. Son, por tanto, incapaces de hacer valer su interés de clase en su propio
nombre, ya sea por medio de un parlamento o por medio de una Convención. No pueden
representarse, sino que tienen que ser representados. Su representante tiene que
aparecer al mismo tiempo como su señor, como una autoridad por encima de ellos,
como un poder ilimitado de gobierno que los proteja de las demás clases y les envíe
desde lo alto la lluvia y el sol. Por consiguiente, la influencia política de los
campesinos parcelarios encuentra su última expresión en el hecho de que el poder
ejecutivo somete bajo su mando a la sociedad.5
La doctrina marxista intenta descubrir la objetividad de la existencia de las
clases (clasificaciones) socialmente relevantes a través de la formación de
intereses subjetivos yuxtapuestos y en contraposición a otros grupos de intereses
comprendidos en forma similar.6 Las clases sociales aparecen entonces como
dualidades antagónicas en un contexto histórico de conflicto cuyo eje central es el
materialismo histórico. De ese enfrentamiento mediado por la historia surge la
lucha de clases que es la manifestación misma del conflicto de los intereses
materiales de los individuos en las relaciones sociales basadas en la explotación,
engendrando nuevas clases dominantes antes mientras el desarrollo de las fuerzas
productivas no sea suficiente para que la historia finalice con una clase
trabajadora subalterna capaz de reemplazar a las clases dominantes existentes, y a
la vez incapaz de transformarse en dominante de otra por carecer de herramientas de
producción propias (como sería el caso del proletariado moderno), y así abolir toda
forma de explotación. En el esquema marxiano, las clases sociales estamentales de
las sociedades precapitalistas podían encontrarse en conflicto mutuo pero las
clases dominadas poseían intereses en el mismo siendo que estas eran a su vez
estamentos, con lo cual las transformaciones sociales exigían un ulterior
desarrollo provocado por nuevas clases dominantes:
En el estamento (y más todavía en la tribu) esto aparece aún velado; y así, por
ejemplo, un noble sigue siendo un noble y un plebeyo un plebeyo, independientemente
de sus otras relaciones, por ser aquélla una cualidad inseparable de su
personalidad. La diferencia del individuo personal con respecto al individuo de
clase, el carácter fortuito de las condiciones de vida para el individuo, sólo se
manifiestan con la aparición de la clase, que es, a su vez, un producto de la
burguesía. La competencia y la lucha de unos individuos con otros es la que
engendra y desarrolla este carácter fortuito en cuanto tal. Por eso en la
imaginación, los individuos, bajo el poder de la burguesía, son más libres que
antes, porque sus condiciones de vida son, para ellos, algo puramente fortuito;
pero, en la realidad, son, naturalmente, menos libres, ya que se hallan más
supeditados a un poder material. La diferencia con el estamento se manifiesta,
concretamente, en la antítesis de burguesía y proletariado. Al aparecer el
estamento de los vecinos de las ciudades, las corporaciones, etc., frente a la
nobleza rural, sus condiciones de existencia, la propiedad mobiliaria y el trabajo
artesanal, que existían ya de un modo latente antes de su separación de la
asociación feudal, aparecieron como algo positivo, que se hacían valer frente a la
propiedad inmueble feudal, y ésta era la razón de que volvieran a revestir en su
modo, primeramente, la forma feudal. Es cierto que los siervos de la gleba
fugitivos consideraban a su servidumbre anterior como algo fortuito en su
personalidad. Pero, con ello no hacían sino lo mismo que hace toda clase que se
libera de una traba, aparte de que ellos, al obrar de este modo, no se liberaban
como clase, sino aisladamente. Además, no se salían del marco del régimen de los
estamentos, sino que formaban un estamento nuevo y retenían en su nueva situación
su modo de trabajo anterior, y hasta lo desarrollaban, al liberarlo de trabas que
ya no correspondían al desarrollo que había alcanzado.7
Marx destacó que, a diferencia de todas las anteriores sociedades de la historia de
Occidente con múltiples grupos de clases antagónicas, en la moderna sociedad
capitalista el sujeto social pasa a ser el capital como proceso social, y el
conflicto se simplifica en la formación interna a la sociedad civil de dos grandes
clases caracterizadas cuya "distribución" depende de su rol económico: el
proletariado y la burguesía.8 Esta última, por su función social originaria,
dispondría físicamente de los medios de producción. Le sería propio a las clases
burguesas el modo de producción denominado capitalismo y su apoyo teórico, el
liberalismo, comprendido como su epifenómeno ideológico. El proletariado, como
clase oprimida capaz de superar a la burguesía, debería unirse contra esta para
romper con su explotación. Siendo su negación dialéctica y sin haber generado
dentro de sí nuevas clases opresoras u oprimidas, se volvería el instrumento de la
negación de la sociedad con clases. La condición de su transformación en clase
política sería la superación de sus diferencias geográficas y culturales
("¡Proletarios de todos los países, uníos!" había sentenciado en la última página
del Manifiesto Comunista) y el descubrimiento de su conciencia de clase para así
superar la alienación.9
El marxismo, en tanto teoría y explicación causal de la realidad, ha llegado a
autointerpretarse como la adecuada ideología futura de la clase proletaria. Este
enfoque ha sido considerado una paradoja de autorreferencia por la cual la misma
noción marxiana de clase y de "ideología de clase" se vuelve la reificación de esta
clase particular, noción que es a su vez parte de la doctrina y cuyo criterio de
verificación (el éxito en el proceso histórico) es también parte de la misma.10
Otras corrientes marxistas han entendido su pensamiento sociológico como un
criterio objetivo y universal de análisis de la realidad testeado por su carácter
"progresista" para el proletariado, o bien en términos políticos como funcional a
un programa de acción de un partido revolucionario que se presupone será
beneficioso para esta clase.11
A pesar de la importancia del concepto de clase para el movimiento político
marxista, muchos autores destacan como sorprendente que el propio Marx nunca diera
una definición precisa de clase en ninguno de sus escritos, a pesar de describir
muchas de sus características.12 Estos, a partir de ciertas menciones en parágrafos
clave, creen posible deducir, en forma alternativa al marxismo clásico, la noción
que el autor habría tenido en mente: entre otras, que la posición social de un
individuo no estaría simplemente determinada por el tipo de fuente de ingreso y por
tanto las clases sociales serían más bien entidades de tipo social y no meramente
económicas. Se recalca también el hecho de que este haya distinguido claramente, a
la manera hegeliana, entre clase social objetiva (Klasse an sich 'clase en sí') y
clase social subjetiva (Klasse für sich 'clase para sí'), y que, aunque su análisis
primigenio era dicotómico, sus escritos posteriores consideran el desarrollo de
estratos intermedios no explicables dentro de una relación binaria opresor-
oprimido. Citan la abrupta interrupción del manuscrito del tercer volumen de El
Capital, en el momento en que está respondiendo a la pregunta ontológica «¿qué
constituye una clase?»; en el mismo la clase no aparece como rígidamente ligada al
origen del ingreso o la posición en la división del trabajo:
La próxima pregunta a responder es ésta: ¿qué forma una clase?, y por ciento que
esto se desprende de suyo de la respuesta a la otra pregunta: ¿qué hace que
trabajadores asalariados, capitalistas y terratenientes formen las tres grandes
clases sociales?
A primera vista, la identidad de los réditos y de las fuentes de rédito. Son tres
grandes grupos sociales, cuyos componentes, los individuos que las forman, viven
respectivamente de salario, ganancia y renta de la tierra, de la valorización de su
fuerza de trabajo, su capital y su propiedad de la tierra. Pero desde este punto de
vista médicos y funcionarios, por ejemplo, también formarían dos clases, pues
pertenecen a dos grupos sociales diferentes, en los cuales los réditos de los
miembros de cada uno de ambos fluyen de la misma fuente. Lo mismo valdría para la
infinita fragmentación de los intereses y posiciones en que la división del trabajo
social desdobla a los obreros como a los capitalistas y terratenientes; a los
últimos, por ejemplo, en viticultores, agricultores, dueños de bosques, poseedores
de minas y poseedores de pesquerías.
[Aquí se interrumpe el manuscrito.]13
Karl Marx ha utilizado muchas categorizaciones variables para clasificar las
relaciones de producción por la fuente de ingreso, pero esto presupone que las
condiciones que las determinan como clases preexisten a su unidad política y a que
puedan mancomunarse en conflictos de intereses subjetivamente considerados. Con lo
cual no es el conflicto el que genera o da origen a la distinción de clase en la
que basan su unidad, sino que es el que "descubre" aquellas categorías de
relaciones de producción que son significativas para delimitar las contraposiciones
de intereses solidarios entre sí. De esta forma, el conflicto espontáneo no
determina pero revela la extensión mínima que subdivide a las diferentes clases
sociales en posible relación de explotación:14
De una parte, los diferentes individuos sólo forman una clase en cuanto se ven
obligados a sostener una lucha común contra otra clase, pues de otro modo ellos
mismos se enfrentan los unos con los otros, hostilmente, en el plano de la
competencia. Y, de otra parte, la clase se sustantiva, a su vez, frente a los
individuos que la forman, de tal modo que éstos se encuentran ya con sus
condiciones de vida predestinadas; se encuentran con que la clase les asigna su
posición en la vida y, con ello, la trayectoria de su desarrollo personal; se ven
absorbidos por ella.15
Respecto a la lucha de clases, según Marx su desarrollo final salamente se
alcanzará cuando el conflicto entre las clases requiera que estas dejen de existir
y se dependa de una transición a un modo de producción no edificado sobre estas.
Dicha visión del conflicto social como generado por las clases sociales, y el
entendimiento de las clases sociales como parte de una estructura vinculada por
relaciones de producción, era para el propio Marx su principal aporte al desafío
epistemológico de las ciencias sociales:
Por lo que a mí se refiere, no me cabe el mérito de haber descubierto la existencia
de las clases en la sociedad moderna ni la lucha entre ellas. Mucho antes que yo,
algunos historiadores burgueses habían expuesto ya el desarrollo histórico de esta
lucha de clases y algunos economistas burgueses la anatomía económica de éstas. Lo
que yo he aportado de nuevo ha sido demostrar: 1) que la existencia de las clases
sólo va unida a determinadas fases históricas de desarrollo de la producción; 2)
que la lucha de clases conduce, necesariamente, a la dictadura del proletariado; 3)
que esta misma dictadura no es de por sí más que el tránsito hacia la abolición de
todas las clases y hacia una sociedad sin clases...16
La aproximación marxista-leninista a una definición de clase
Según el marxismo-leninismo, la Revolución rusa de 1917 es un primer ejemplo de
sociedades edificadas políticamente por clases obreras
Para el marxismo posterior, las clases sociales van asociadas a la existencia de
contradicciones y la lucha de clases: estas no existen primero, como tales, para
entrar después en la lucha de clases, lo que haría suponer que existen clases sin
lucha de clases. Las clases sociales cubren como prácticas de clase permanentes
también la lucha de clases, y no se dan sino en su oposición.17Lenin esbozó en
forma más precisa y completa una definición marxista de clase social, intentando
explicar el presupuesto original de oposición entre clases pero sin insistir acerca
de su número ni de su carácter de polarización dual:
Se denominan clases a grandes grupos de hombres que se diferencian por:
su lugar en el sistema históricamente determinado de la producción social
por su relación (en la mayoría de los casos confirmada por las leyes) hacia los
medios de producción
por su papel en la organización social del trabajo y, por consiguiente,
por los medios de obtención y por el volumen de la parte de riqueza social de que
disponen.
Las clases son grupos de hombres en los que unos pueden atribuirse el trabajo de
otros gracias a la diferencia del lugar que ocupan en un determinado sistema de la
economía social.18
Uno de los aspectos fundamentales del concepto marxista-leninista de las clases
sería que estas no existen aisladas, sino como parte de un sistema de clases. Las
clases sociales solo existen unas en relación con otras. Lo que define y distingue
a las diversas clases son las relaciones específicas que se establecen entre ellas.
Una clase social solo puede existir en función de otra. Las relaciones entre las
distintas clases pueden ser de diversa índole, pero entre ellas destacan las que
podemos considerar como relaciones fundamentales o estructurales. Estas están
determinadas por los intereses objetivos que tienen las clases, como resultado de
las posiciones específicas que ocupan en el proceso productivo, como resultado de
la situación específica que tiene cada una de ellas con respecto a los medios de
producción. Estas posiciones diferenciales, que según Lenin permite que una clase
social se apropie el trabajo de otra, determinan que los intereses objetivos de las
clases no solo sean distintos sino contrarios y opuestos.
De acuerdo al leninismo, la praxis del proletariado al intentar superar su
condición como grupo explotado llevaría a dos etapas finales en la evolución
histórica de las formas de producción occidentales (a diferencia del históricamente
invariado modo de producción asiático). Las etapas primera y final del comunismo
como modo de producción son diferenciadas por el marxismo-leninismo doctrinario,19
de manera relativamente similar a la categorización de Durkheim,20 como dos
organizaciones sociales diferentes más que como una transición permanente:
Socialismo: Persistencia de las clases sociales no poseedoras de medios de
producción y representación política de su consciencia mediante un partido
político. Propiedad pública de la producción provisionalmente en manos del Estado.
Distribución por función.
Comunismo: Abolición de la división social del trabajo y del dinero.
Colectivización de la sociedad civil. Disolución de cualquier forma de clase y
absorción en una "comunidad de productores" de la economía colectiva del Estado.
Distribución por necesidad.
Desarrollos ulteriores del concepto
Si bien el triunfo de la acción política marxista no probó la tesis del
materialismo histórico sobre la validez de la propia doctrina, y la estrategia
leninista se materializó sin cumplir las expectativas que se tenían de ella, su
dialéctica provocó un giro total en la política y la historia moderna. La
específica aplicabilidad de la teoría de Marx al orden capitalista se explicaría,
según el marxista Karl Reitter, en los siguientes términos:
El resultado de la relación de clases es acumulable a voluntad en forma monetaria y
susceptible además de ser reutilizado en otro momento y otro lugar al objeto de
reproducirse otra vez. Todas las demás relaciones son diferentes: ninguna de ellas
muestra esa particularidad. El hecho de que esa particularidad pudiera
desarrollarse históricamente se explica por el despliegue de lo socioeconómico en
tanto que esfera intratable. De nuevo, la descomposición del feudalismo, la
separación de la esfera del Estado político respecto a la sociedad permitió
tematizar la economía como una relación social. En sentido estricto, sólo puede
hablarse de economía dentro del modo de producción capitalista. Tal y como Polanyi
ha puesto de manifiesto, en las sociedades precapitalistas lo económico se presenta
estructural e inextricablemente vinculado a referencias políticas, morales,
señoriales y culturales. Por ejemplo, un análisis de la dinámica económica en su
forma pura, tal y como el que Marx llevó a cabo en el caso del modo de producción
capitalista, no es posible en absoluto para una economía de la antigüedad. Así,
pues, hay motivos para pensar que los conceptos de clase y de modo de producción
sólo pueden aplicarse en sentido categórico al capitalismo.21
Las transformaciones sociales al iniciar el siglo XX llevaron a que aparecieran
nuevos aportes, entre ellos los que fueron realizados por Weber y Durkheim.
Clase social según Max Weber
Max Weber
Max Weber contribuyó a atender la complejización social de occidente en el siglo XX
(aparición de capas medias, burocracia, etc) y comprender desde una lógica de la
acción social y la racionalidad. Es un error ver a Weber como a Marx (como la
sociología funcionalista lo hizo creer desde Talcott Parsons) aun siendo este
liberal y cercano al mundo religioso. La distancia puesta por este se desarrolló
como respuesta al enfoque más reduccionista del marco metodológico hegeliano de
Marx (primacía del factor material económico-tecnológico para explicar el
capitalismo y otras formas socioeconómicas como necesidades históricas evolutivas)
algo que Weber trata de refutar a través de su tesis sobre la ética protestante y
la cuestión de un marco cultural imposible de explicar superestructuralmente, y
principalmente mediante su idea de la comprensión (verstehen) de la acción social.
Su marco conceptual debe rastrearse en las cosmovisiones nietzscheana22 y
freudiana,23 desde donde Weber concilia el individualismo metodológico no atomista
con el estudio holista de las estructuras sociales y culturales:24
La sociología interpretativa o comprensiva considera al individuo y su acción como
su unidad básica. Como su átomo, si puedo permitirme emplear excepcionalmente esta
discutible comparación (...) en consecuencia la teoría de la sociología consiste en
reducir estos conceptos a «acciones comprensibles», es decir, sin excepción,
aplicables a las acciones de hombres individuales participantes.
Con su obra La ética protestante y el espíritu del capitalismo presentaría la tesis
pluricausal según la cual si bien puede existir una evolución propia para la
sociedad (Comte), el pensamiento (Hegel) y la tecnología (Marx), ninguna es
infraestructura determinante para la otra, así como también cada una de estas puede
describir en el camino de su desarrollo trayectos diferentes tanto por sí misma
como por influencia de las otras. Weber descubrió cómo la actitud de austeridad y
negación del ocio (negocio) en función del lucro del capital que sistematizara
Benjamin Franklin se generalizó sólo como derivado del ascetismo intramundano
propio de las principales variantes de la ética calvinista, y cómo ésta fue
condición necesaria (aunque no suficiente) de existencia de la modernidad burguesa
en Occidente:
El hecho que exige explicación histórica es este: en el centro más altamente
capitalista de su época, la Florencia de los siglos XIV y XV, mercado de dinero y
capital de todos los grandes poderes políticos, esta actitud era considerada
éticamente injustificable o, cuanto más, tolerable; mientras que en el siglo XVIII,
en las lejanas poblaciones pequeñoburguesas de Pensilvania, donde los negocios
amenazaban reducirse al trueque por mera falta de dinero, donde apenas había signos
de una gran empresa, donde solo se esbozaban los comienzos de un régimen bancario,
se veía en ella la esencia de la conducta moral, impuesta incluso en nombre del
deber. Hablar aquí de un reflejo de las condiciones materiales en la
superestructura ideal sería flagrante tontería. ¿Qué constelación de ideas
explicaría el tipo de actividad dirigida en apariencia hacia el puro lucro, como
una vocación por la cual el individuo se sintiera éticamente obligado? Pues ésta
fue la idea que dio justificación y fundamento ético a la modalidad del nuevo
empresario.25
Respecto a la teoría de la acción social, el individualismo metodológico weberiano
contrasta con el colectivismo metodológico de la visión marxista de la sociedad,
que parte de suma dialéctica de "relaciones" socioeconómicas similares que
conforman dualidades de clases contrapuestas y que luego conforman la vida
individual donde se expresan realmente,26 así como se opone al colectivismo
metodológico y a la vez ontológico durkheimiano, en el cual la sociedad en cuanto
organización tiene existencia autónoma como una totalidad orgánica social-moral en
proceso interno de transformación, o bien sus partes (clases u otras) pueden
conocer en bloque y actuar conscientemente según un interés colectivo y/o social
sin la participación comunitaria en dicho interés de sus miembros individuales:
Por lo tanto, toda clase puede ser la protagonista de cualquier posible "acción de
clase" en innumerables formas, pero no de modo necesario, ni tampoco constituye
ninguna comunidad, y se da lugar a graves equívocos cuando, desde el punto de vista
conceptual, es equiparada a las comunidades. Y la circunstancia de que los hombres
pertenecientes a la misma clase reaccionen habitualmente frente a situaciones tan
evidentes como son las económicas mediante una acción de masas según los intereses
más adecuados a su término medio –un hecho tan importante como elemental para la
comprensión de los fenómenos históricos–, es algo que no justifica en modo alguno
el empleo seudocientífico de los conceptos de "clase" y de "interés de clase" tan
usual en nuestros días y que ha encontrado su expresión clásica en la siguiente
afirmación de un talentoso escritor:27 el individuo puede equivocarse en lo que
respecta a sus intereses, pero la "clase" es "infalible" en lo que toca a los
suyos.28
Weber distingue entre clases sociales, grupos de estatus y partidos políticos,
estratos distintos que corresponden respectivamente a los órdenes económico, social
y político.
Las clases sociales se definen por la relación económicamente determinable entre
sus miembros y el mercado. Estas son solo una de las formas de la estratificación
social, atendiendo a las condiciones de vida material, y no constituyen un grupo
consciente de su propia unidad más allá de ciertas condiciones sin necesaria
comunidad de intereses.
Los grupos de estatus se distinguen por su modo de consumo y por sus prácticas
sociales diferenciadas que dependen a la vez de elementos objetivos (los que
después Pierre Bourdieu llamaría capital social) y de otros puramente subjetivos
como la reputación (el honor, el prestigio, etc.)
Los partidos políticos pueden acceder al poder estatal y alterar con mandatos
concretos las reglas abstractas de la sociedad, utilizando su influencia para
obtener beneficios ideales o materiales para sus miembros, los cuales unifican en
forma institucional intereses y estatus sociales comunes preexistentes al Estado o
generados desde él.
El contexto histórico presenta la llegada de una clase media ya fortalecida tras la
experiencia del fordismo y que se sumaría como un actor de peso entre el
proletariado y la burguesía, aunque con la salvedad de ser un estado de tránsito
permanente. La complejización de este proceso, traspasó su carga teórica a la
sociología contemporánea (desde mediados de los años setenta) la que se hizo cargo
de este problema en un contexto de crisis de la sociedad moderna-industrial tal
como se había conocido históricamente.
La visión weberiana de la lucha de clases
A diferencia del enfoque basado en la mera relación entre propiedad y forma de
ingreso, el pensamiento sociológico weberiano resalta el poder de disposición sobre
bienes y servicios, así como en los modos en que esa disposición se aplica a la
obtención de rentas e ingresos, por lo cual utiliza la posición económica en el
intercambio combinada con la posición social en la producción,29 completando así la
demarcación de clase que Marx no había podido terminar apelando solo al último
criterio.30
Dentro de la definición de clase social en sentido amplio, Weber distingue entre
diferentes criterios de clasificación por los cuales existen múltiples tipos de
clases que se yuxtaponen entre sí en un mismo individuo:
clases "propietarias" (se definen por la probabilidad de proveerse de bienes,
obtener una posición externa a su fuente de ingresos y un destino personal)
clases "lucrativas" (demarcadas por el valor que adquieren en el mercado los bienes
y servicios que proveen)
clases "sociales" en sentido estricto (reúnen los rasgos anteriores pero por su
ocurrencia típica a lo largo de las generaciones es la más parecida a un
"estamento")
Como se advierte, la clasificación reserva el calificativo de “social” para
aquellos grupos que ocupan un lugar en la escala que no varía con el tiempo o cuyas
alteraciones son mínimas. Ello supone que la propiedad es de por sí mudable pues su
conservación no está asegurada para siempre. A su vez, se puede formar parte de la
clase lucrativa, pero a condición de que los bienes y servicios mantengan su valor
en el mercado; de lo contrario, la pertenencia a ese colectivo se suspende. Sin
embargo, el proletariado (especialmente el de la industria mecanizada), la pequeña
burguesía y la intelligentsia sin propiedad, constituyen clases sociales en el
sentido específico del término, dado que sus intereses tienden a homogeneizarse. No
obstante, de ello no deriva la lucha de clases: a juicio de Weber, la historia
demuestra que quienes poseen propiedad pueden muy bien aliarse con los sectores
menos privilegiados. La contradicción de clases tiende a efectivizarse cuando la
propiedad se enfrenta al desclasamiento, cuando las acreencias se oponen a las
deudas, situaciones que pueden conducir a verdaderas luchas revolucionarias.
Sin embargo estos conflictos y pugnas, por su misma naturaleza, no reflejan una
contrariedad cualitativa e intrínseca entre clases sociales que, como en el
marxismo, las deba definir por "contraposición"; por tanto no necesitan resolverse
mediante la transformación del sistema económico o del orden social, sino mediante
cambios en el acceso a un tipo de propiedad o a una diferente distribución de la
misma:
La distinción entre clases propietarias y lucrativas se basa en la fusión de dos
criterios: el tipo de propiedad que se emplea como medio de pago, y la clase de
servicios que pueden ofrecerse en el mercado. Su utilización conjunta bosqueja una
concepción pluralista de las clases en la cual la propiedad que rinde beneficios en
el mercado es altamente variable, además de producir y reproducir numerosos y
diversos intereses dentro de la clase dominante. Otro tanto sucede con los carentes
de propiedad, porque las calificaciones negociables que poseen pueden muy bien dar
lugar a intereses contrapuestos.31
El énfasis en las categorías de la sociología clásica
Respecto a la cuestión del poder, Weber implica en gran parte un acercamiento mayor
a Tocqueville que a Marx (salvo en sus estudios sobre el bonapartismo), ya que
resalta que el poder, no importa si se somete a alguien más, siempre reside en
última instancia en los grupos políticos.32 La diferenciación entre tipos de grupos
sociales relevantes incluye a fenómenos no necesariamente incluidos en el poder
político y remite al posterior intento de Ferdinand Tönnies de regresar a
distinciones más realistas y clásicas entre "clase" (en la cual la pertenencia se
descubre a posteriori en una situación de tipo económica) y "estamento" (en el cual
la pertenencia es condición a priori, independiente del rol económico, sobre la
base de una categoría cultural de la comunidad que la acepta); por esto las
primeras son un fenómeno societario y mercantil propio de la modernidad, y las
últimas un fenómeno comunitario tradicional y religioso.33 Como fenómeno social,
los estamentos tuvieron mayor relevancia que las clases sociales en el comunitario
Occidente medieval, en gran parte gracias a sus hibridados criterios de pertenencia
familiar: los hereditarios feudales y de auto-elección clericales. Los estamentos
son a su vez distinguidos de las "castas",34 fenómeno propio de ciertos países de
oriente, como el caso hindú, cuyas etnias endogámicas se vuelven formaciones
sociales superpuestas pero que, sin embargo, casi no tienen abierta relación entre
sí ni con el resto de la sociedad, cuya unidad se preserva mediante sistemas
económicos asiáticos, pseudo-feudales, y centralizados,35 un fenómeno que Marx
había objetivado como "modo de producción asiático". La distinción entre clase,
casta y estamento es, por tanto, clave en Weber:
Aun cuando en determinadas situaciones Weber utiliza el modelo dicotómico, su
análisis procede mediante la diferenciación entre clases, estamentos y partidos,
recurso que utiliza para destacar el proceso de división del poder en la comunidad.
La distribución a la que alude considera no sólo el poder económico sino también el
que ambiciona prestigio y honor social y el que lucha por la obtención de poder
político. En virtud de los intereses de mercado, la clase existe objetivamente
aunque los individuos no sean conscientes de ello: es una “clase en sí” que no
funda directa e inmediatamente lazos ni conciencia. Los estamentos, en cambio,
agrupan a las personas en términos de la posesión –o de la pretensión de poseerlos–
de privilegios positivos o negativos en la consideración social. La tenencia de
dinero o la condición de empresario no constituyen calificaciones estamentales,
pese a que pueden provocarlas. Inversamente, su carencia tampoco es una
descalificación estamental, pese a que puede producirla. En síntesis, la sociedad
estamental se rige por convenciones ligadas al estilo de vida y al consumo,
mientras la sociedad clasista florece sobre la economía de mercado. Así como los
estamentos crean comunidades subjetivas en las que los individuos se reconocen por
cuanto forman círculos que tienden al aislamiento, así las clases instituyen
sociedades cuya objetividad trasciende a las personas individuales y se organizan
según las relaciones de producción y de adquisición. Las clases no son comunidades
o clases “para sí”, pero constituyen bases posibles y frecuentes de una acción
comunitaria.36
Clase social en la sociología contemporánea
Bill Gates, fundador de Microsoft, representante simbólico del empresariado como
clase social o clase corporativa indispensable frente al rol capitalista o al
gerencial o clase business
La nueva complejización de la sociedad desde fines del siglo XX hasta el XXI fue
provocando encuentros entre las posturas actualizadas de Weber y Marx
(neoweberianos y neomarxistas) aunque, por otro lado, continuaba la producción
teórica más ortodoxa del marxismo.
Talcott Parsons, mayor exponente del estructural-funcionalismo, considera de gran
relevancia el concepto de clase social desarrollado por Karl Marx, aunque critica
el conflicto inmanente presente en él37. Para el sociólogo norteamericano las
clases sociales son, primordialmente, estructuras familiares y de parentesco
relacionadas fuertemente con la economía en un contexto social jerárquico. A
contracorriente de Marx y Weber, Parsons afirma que la clase social es un estadio
transitorio hacia la estratificación. Esta última, la entiende como un universal
evolutivo, siendo estos estructuras complejas que permiten un aumento sustancial de
las capacidades adaptativas de un sistema38. Así, para el Parsons temprano la
estratificación se asocia a nivel individual con el parentesco, cualidades
personales, logros, posesiones, autoridad y poder39, mientras que para el segundo,
centrado en el modelo AGIL40, se puede observar en términos institucionales en la
economía, la política, el derecho y la cultura.
Niklas Luhmann, como en otros casos414243, se alejará de las ideas parsonianas en
lo que al concepto de clase social se refiere. El sociólogo alemán, al situar a la
diferenciación funcional como forma de diferenciación de la sociedad moderna4445,
considera a la estratificación –y sus formas asociadas de desigualdad– como
estadios evolutivos previos junto a la segmentación y la diferencia entre
centro/periferia4647. Aun así, identifica una "sociedad funcionalmente diferenciada
con estructura de clases" en el tránsito hacia la diferenciación funcional. En este
tránsito la desigualdad no es tematizada bajo el estrato superior en términos
interaccionales, sino mediante mecanismos sistémicos, sean estos dinero, carrera y
prominencia. Usando dichos medios se articularían la clase económica, la clase
organizacional, y la clase prominente. Luhmann sostiene, además, que la
reproducción de estas clases se realiza en base al pago (clase económica), las
decisiones (clase organizacional) y en las menciones en medios masivos (clase
prominente)48. Entre algunos sistémicos que han trabajado el problema de la
desigualdad social, problematizando el uso del concepto de clase social, se puede
nombrar a Hugo Cadenas49, Fernando Robles 50 y Rudolf Stichweh5152.
Convergen neomarxistas y neoweberianos en la complejización contemporánea de las
clases sociales, y en la constatación de hechos como la desigualdad social
creciente5354555657 y el caos teórico producido en la transformación del trabajo.
Entre los teóricos destacados del análisis de clase contemporáneo están Goldthorpe,
Erik Olin Wright, Erikson y Ralf Dahrendorf.
Véase también
Burguesía
Proletariado
Capitalismo
Comunismo
Clase baja
Clase media
Clase alta
Estratificación social
Estructura social
Lucha de clases
Movilidad social
Referencias
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V.I. Lenin, "Una gran iniciativa", en Obras escogidas, Moscú, Ediciones en Lenguas
Extranjeras, 1948, Tomo II, pp. 612-613. Citado en: Ciro Cardoso y Héctor Pérez
Brignoli, "El concepto de clases sociales: bases para una discusión" Archivado el
19 de febrero de 2015 en la Wayback Machine., p. 10. Un resumen de esta enumeración
se encuentra también en el manual marxista-leninista de Marta Harnecker, Los
conceptos elementales del materialismo histórico, Siglo XXI, p. 196
"Primera fase de la sociedad comunista" y "La fase superior de la sociedad
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lección (cont.), pp. 48-50
"La crítica como superación del quijotismo. El desarrollo de la crítica en Marx"
Archivado el 13 de abril de 2009 en la Wayback Machine., Karl Reitter, [Link]
Marina Farinetti, "Nietzsche en Weber: las fuentes del sentido y del sinsentido de
la vida", UNSAM. Una versión de este artículo fue publicada en Francisco Naishtat
(ed.), La acción y la política: perspectivas filosóficas, Gedisa, Barcelona, 2002
Ronald Beiner, Civil Religion: The Twentieth Century Confronts the Death of God,
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§ 1
"The Spirit of Capitalism", Max Weber, The Protestant Ethic and the Spirit of
Capitalism, Charles Scribner's Sons, 1930, Chapter II, pp. 74-75
Debe recordarse que el individualismo y el colectivismo aquí comentados refieren a
la metodología de los autores y no a la ontología presente en las visiones que los
mismos tenían de las clases, así como tampoco en su deontología política. Ver:
"Individualismo", Nigel Ashford y Stephen Davies (dir.), Diccionario del
pensamiento liberal y conservador, Nueva Visión, 1992, p. 158
Se discute quién sería el "talentoso escritor" al que Weber hace referencia, pero
existen razones para suponer que habría que buscarlo entre dos de sus
contemporáneos más allegados, a saber: Georg Lukács que formularía dicha tesis en
un ensayo de 1919[1] y quien fuera su amigo en la Universidad de Frankfurt[2], y
Franz Oppenheimer en su paso por la misma, quien en el segundo volumen de su obra
Sistema de sociología utilizó una expresión casi idéntica a la mencionada: "El
individuo se equivoca a menudo en el cuidado de sus intereses; una clase nunca se
equivoca en el largo plazo"[3]
"División del poder en la comunidad: clases, estamentos, partidos", Max Weber,
Economía y sociedad, Fondo de Cultura Económica, 1964, Parte 2, cap. VIII, § 6, p.
686. Para una descripción más detallada de la reflexión weberiana sobre el concepto
de "intereses de clase" y una reedición de este mismo párrafo, ambas realizadas en
forma más técnica y precisa, ver respectivamente: "Acción comunal derivada del
interés de clase" y "Tipos de «lucha de clases»", Max Weber, Ensayos de sociología
contemporánea I, Planeta-De Agostini, 1985, cap. 4, § 4, pp. 149-151 y p. 151.
"Casta, estamento y clase social", Juan Ferrando Badía, Revista de Estudios
Políticos 1941-2004, Centro de Estudios Políticos y Constitucionales de España,
2005, pp. 37-38
"Weber: racionalidad y dominación", Juan Carlos Portantiero, La sociología
clásica: Durkheim y Weber, Editores de América Latina, 2004, p. 32
"La visión weberiana del conflicto social", Perla Aronson, Conflicto Social, Año
1, N° 0, Noviembre 2008, pp. 114-115
Robert Nisbet, La formación del pensamiento sociológico, Tomo II, Amorrortu, 2003,
pp. 50-60
"Estamentos y clases", Max Weber, Economía y sociedad, Fondo de Cultura Económica,
1964, Parte 1, cap. IV, pp. 242-246
"División del poder en la comunidad: clases, estamentos, partidos", Max Weber,
Economía y sociedad, Fondo de Cultura Económica, 1964, Parte 2, cap. VIII, § 6, p.
689
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Enlaces externos
Notas para una historia del concepto de clase
Clase social y estilo de vida
La filosofía de Marx y el materialismo histórico
La visión weberiana del conflicto social
Introducción a Max Weber
Talcott Parsons
Talcott Parsons: El sistema social
Control de autoridades
Proyectos WikimediaWd Datos: Q187588Commonscat Multimedia: Social class
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