ESCUELA DE POST GRADO
MAESTRIA EN DERECHO PENAL Y PROCESAL PENAL
PRODUCTO ACADÉMICO IV
ANÁLISIS CRÍTICO DE CASACIÓN 484-2019 / CORTE ESPECIALIZADA
INTEGRANTE:
OLIVERA CABALLERO, Rainer Gorki
SOLIS VASQUEZ, Diana
SUAREZ PEÑA, Hilter
VARGAS LOPEZ, Raymond Fernando
VELASQUEZ HUANCA, Miguel Aquiles
Asesor:
Mgtr. Dante E. Pimentel Cruzado
Lima – Perú
2021
1. IDENTIFICA EL FUNDAMENTO FÁCTICO EN LA CASACIÓN MATERIA
DE ANÁLISIS
Se imputa a Adriana Bertilda Tarazona Martínez de Cortés la presunta
comisión del delito de lavado de activos en su forma agravada por haber
realizado actos de conversión, transferencia, ocultamiento y tenencia de
dinero consistente en la suma de USD 1 200 000 (un millón doscientos mil
dólares americanos) provenientes de fondos ilícitos producto de actos de
corrupción de la empresa Odebrecht, en su condición de tesorera alterna del
partido político Fuerza 2011 (hoy Fuerza Popular).
2. CÓMO DEFINE LA CORTE SUPREMA A LA DETENCIÓN DOMICILIARIA
Y SI ESTAS DE ACUERDO CON DICHA DEFINICIÓN
La Corte Suprema lleva a cabo un análisis extensivo de la figura de
la detención domiciliaria (amparada en el art. 290 del CPP).
Menciona que la prognosis de la pena, entre otros requisitos, es lo que
determina la procedibilidad de la prisión preventiva y, por ello, toda la
actuación de los elementos de convicción para interponer una medida
cautelar personal debe circunscribirse a la acreditación de la comisión del
hecho punible, su carácter delictivo y el juicio de imputación a la persona
sometida al proceso.
La Corte Suprema cita los elementos configuradores para la imposición
detención domiciliaria:
1. Cumplir los presupuestos del artículo 268 del CPP, vale decir, que estén
presentes los criterios para la estimación de la prisión preventiva y
2. Evitar razonablemente el peligrosismo procesal –en las variantes de
peligro de fuga y peligro de obstaculización de la actividad probatoria–
(art. 290 inciso 2 del CPP).
Establece que la condición descrita en el literal a) del artículo 290 del CPP
(edad superior a 65 años) no genera la inmediata declaración de la detención
domiciliaria, sino que siempre estará condicionada a eludir el peligrosismo
procesal. Es decir, no se podrá imponer la detención domiciliaria sin que se
cumpla con el estándar probatorio que exige la prisión preventiva
(fundamento 2.2, inciso b).
Además, reafirma que la gravedad de la pena no debe ser la regla única para
aseverar ipso iure la inminente fuga del imputado ya que una concepción de
ese tipo quiebra la garantía del proceso en libertad.
A partir de este desarrollo dogmático, la Sala Suprema arriba a la siguiente
conclusión: “la detención domiciliaria no se impone por descarte ante la falta
de elementos o la insuficiencia de alguno de los presupuestos materiales de
prisión o su baja intensidad. En ambas medidas de coerción se exige la
acreditación suficiente de los peligros, diferenciando su régimen en virtud de
las circunstancias personales del investigado en relación con el principio de
humanidad de las penas” (fundamentos 2.2, inciso h).
3. CUÁL ES EL ESTANDAR PROBATORIO QUE SE REQUIERE PARA
IMPONER UNA PRISIÓN PREVENTIVA, POR ENDE DETENCIÓN
DOMICILIARIA Y SI CONCURRE EN EL PRESENTE CASO
Cuando hablamos de un estándar de prueba, debemos de entender en
primer lugar, que la decisión respecto a la evaluación de la prueba no es una
tarea de absoluta liberalidad ni mucho menos que esta sea dependiente de
quien la realice. Con lo cual, la decisión respecto a la evaluación de la
prueba, deberá de estar condicionada a criterios mayores que simples
subjetividades; como, criterios normativos vigentes y estándares de prueba,
que se encuentren en las leyes peruanas o en una válida jurisprudencia.
Es decir, la liberalidad que pueden tener los jueces al momento de evaluar
la prueba, deberá de estar regida de las directrices que ofrecen la legislación
y la jurisprudencia de cada país, ya sea para la evaluación de la prueba en
las etapas del proceso o en la decisión final. Es importante tener en claro
que dichas directivas, permiten adoptar una determinada decisión sobre los
hechos probados que se discuten en el proceso.
De manera que, un estándar de prueba aporta márgenes de objetividad y de
razonabilidad, en el tratamiento de un problema sobre pruebas o la evidencia
en el proceso (ya sea en penal, civil, administrativo, laboral, etc). Con lo cual,
se aparta la irracionalidad, la subjetividad y las referencias generales.
Entre los medios probatorios que concurren para fundar la sospecha en su
contra se hallan: i) la declaración de Antonieta Ornella Gutiérrez Gutiérrez,
quien imputó a Tarazona Martínez de Cortés el manejo de los fondos y el
control de contabilidad, y ii) la declaración del testigo protegido número 3,
diligenciada el catorce y el diecisiete de octubre de dos mil dieciocho, quien
imputó que Tarazona Martínez de Cortés entregó al entonces congresista de
apellido Reátegui el dinero para ser bancarizado, información que
básicamente se halla corroborada, y de ello da cuenta el considerando
[Link]. del auto de vista.
Sobre esa base, resulta factible aseverar que la actividad judicial llevada a
cabo a nivel superior da cuenta de que cumple con el estándar de sospecha
fuerte, toda vez que su posición al interior de la persona jurídica en mención
hace, cuando menos, factible la configuración típica de los delitos imputados.
En todo caso, esto constituye la afirmación de una hipótesis que deberá ser
ratificada al formular su acusación o desestimarla en el sobreseimiento,
según corresponda. Por lo pronto, el agravio referido a los fundados y graves
elementos de convicción vinculado con el tipo penal de lavado de activos
posee consistencia, ya que la medida de coerción se requirió en el marco de
un proceso por el delito de lavado de activos en su forma agravada. Los
elementos descritos sí guardan relación con una conducta que tendería al
blanqueo de capitales, afirmando esta cuestión de forma preliminar.
4. QUÉ ASPECTOS ESPECÍFICOS SE DEBE TENER EN CONSIDERACIÓN
PARA VALORAR EL PELIGRO PROCESAL
Tal y conforme lo hemos anotado, el peligro procesal constituye el requisito
más importante de la prisión preventiva, puesto que a través de él, se valoran
las posibilidades de éxito o no del proceso penal, materializado no sólo en
su normal desenvolvimiento, sino en la futura aplicación de la sentencia.
En ese sentido, el juez debe hacer un pronóstico, para determinar cuáles
serán las posibilidades que hagan presagiar, que el imputado asistirá al
proceso penal y no hará ningún tipo de maniobra tendiente a dificultar el
mismo (no perturbará la actividad probatoria, fugará o tratará en lo posible
de esconder u ocultar pruebas, etc.) en caso se le ordene su libertad.
Para ello, se exige un razonamiento integral, eficiente e idóneo, basado
precisamente en datos objetivos, ciertos, y no en verosimilitudes, sospechas
o conjeturas.
El peligro procesal debe de ser valorado objetivamente con datos certeros.
Los presupuestos del peligro procesal son, como hemos indicado con
anterioridad, el peligro de fuga y el peligro de obstaculización de la actividad
probatoria
5. CUÁLES FUERON LAS CONCLUSIONES A LAS QUE ARRIBÓ LA SALA
PENAL SUPREMA
Las conclusiones a las que arribó el Juzgado de Investigación Preparatoria
generan la desestimación de la prisión o la detención domiciliaria por el
propio reconocimiento del bajo grado del peligrosismo. El objetivo esencial
es evitar la fuga o la perturbación de la investigación. Si se reconoce que
estos riesgos son bajos, no se tendrá por superado el carácter excepcional
de la medida de coerción ni la justificación para su imposición.
6. EXPRESA TU POSICIÓN O CRÍTICA AL PRONUNCIAMIENTO EMITIDO
EN LA CASACIÓN MATERIA DEL ANÁLISIS
La detención domiciliaria es una medida de coerción procesal personal
alternativa a la prisión preventiva. Su imposición se produce por sustitución
de aquellos casos en los que corresponda la medida más gravosa,
atendiendo a las condiciones personales del investigado que lo sitúen como
vulnerable, y por el manifiesto riesgo para su integridad física en caso de que
se disponga su internamiento en una cárcel pública.
La resolución de un mandato de detención domiciliaria no es una decisión
que se adopte por descarte ante la falta de elementos o insuficiencia de
alguno de los presupuestos materiales de prisión o su baja intensidad.
CONCLUSIONES
La detención domiciliaria es una medida de coerción procesal personal
alternativa a la prisión preventiva.
Se va a restringir la libertad de una persona en el interior de su domicilio,
y ella no puede sustentarse en una conjetura, sino en la expresión de
juicios acabados típicos de la etapa procesal en la que decide la medida
de coerción, siguiendo las pautas de peligro estipuladas en los artículos
269 y 270 del NCPP.
El Juzgado A Quo, pese a descartar la posibilidad de fuga, indicó que su
conclusión la toma con reserva y considera baja la intensidad de fuga.
Sobre ese grado de peligro, no se puede fundar una decisión de privación
de la libertad, toda vez que el estándar probatorio es el mismo que el de
la prisión preventiva. No por tratarse de una detención domiciliaria se
deben relativizar los estándares.
La resolución de un mandato de detención domiciliaria no es una decisión
que se adopte por descarte ante la falta de elementos o la insuficiencia de
alguno de los presupuestos materiales de la prisión o su baja intensidad.
En ambas medidas de coerción se exige la acreditación suficiente de los
peligros.
BIBLIOGRAFÍA
Master en Derecho Penal por la Universidad de Sevilla. Abogado por la
PUCP. Agradezco la colaboración de la estudiante Alexandra Rivera
Urbina, practicante de Alva, Yalta & Ponce de León Abogados.
[Link]
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El art. 268 inc. a) del CPP prescribe como primer presupuesto para
imponer la prisión preventiva: “que existan fundados y graves elementos
de convicción para estimar razonablemente la comisión de un delito que
vincule al imputado como autor o partícipe del mismo”.
Link: [Link]
[Link] (última visita: 10 de enero de 2020).