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Romeo y Julieta

tragedia

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@ Cantaro Coleccién det MiRADOR Romeo y Julieta Coleccién del MiRADOR Romeo y Julieta AIPA Be We CIO Tue o Cantaro MLRADC WR Coordinadora del Area de Literatura: Laura Giussani Editora de la coleccién: Karina Echevarria Traduccié Titulo original: Romeo and Juliet Secciones especiales: Nicole Feinsohn de Kovalivker Correctora: Amelia Rossi Jefe del Departamento de Arte y Disefto: Lucas Frontera Schiillibaum Diagramacién: Pamela Donnadio Gerente de Preprensa y Produccién Editorial: Carlos Rodriguez ilvia Santana Shakespeare, William Romeo y Julieta / William Shakespeare. - 3a ed . - Boulogne : Cintaro, 2017. Libro digital, PDF - (Del mirador ; 194) Archivo Digital: descarga y online ‘Traduccidn de: Silvia Santana. ISBN 978-950-753-549-9 1. Teatro Inglés. I. Santana, Silvia , trad. II. Titulo. CDD 822 © Editorial Puerto de Palos S. A., 2009 Editorial Puerto de Palos S.A. forma parte del Grupo Macmillan. Blanco Encalada 104, San Isidro, provincia de Buenos Aires, Argentina, Intemct: www:[Link] Queda hecho el depésito que dispone la Ley 11.723. Impreso en la Argentina - Printed in Argentina ISBN 978-950-753-549-9 Este libro no puede ser reproducido total ni parcialmente por ningtin medio, tratamiento 0 procedimiento, ya sea mediante reprografia, fotografia, fotocopia, microfilmacién 0 mimeo- grafia, o cualquier otro sistema mecinico, electrénico, fotoquit ico, magnético, formatico © electrodprico. Cualquier reproduccién no autorizada por los editores viola derechos reser- vados, es ilegal y constituye un delito. Puertas de acceso Algunas notas sobre el origen y la evolucién del teatro occidental Los griegos tuvieron una larga lista de dioses a los cuales rend{an culto. Dionisio era el dios del vino y de la fertilidad; de él dependia que la tierra siguiera dando sus frutos, que la vida pudiera continuar. Para honrar a este dios, se celebraba un festival con bailes, cantos y sacrificios. Este festival se repetia cada afio al acercarse la primavera y el anhelado renacimiento de la naturaleza. Ademis, se volvié cada vez mas elaborado, con coreografia' y con textos més definidos. Por un lado, el festival era considerado con suma seriedad por el pueblo, ya que este necesitaba de la vital benevolencia de Dioni- sio para que la cosecha y el ganado fueran fecundos. Por otro lado, habfa un componente de alboroto y de alegria cuando la gente se unia al festejo; abandonada toda solemnidad, se bebia un poco y desfilaban largas procesiones, cantando y bailando. Estas, sin lugar a duda, eran divertidas y convocaban a participar. La palabra gtiega que significa “procesin” es komos, de lo que se infiere que "La palabra coreografia deriva de “coro”, precisamente, el nombre dado al grupo de cantantes-bailarines que oficiaban el ritual. 8 Puertas de acceso en estas procesiones pudo haber nacido la comedia. Pero volvamos al aspecto central. El animal asociado con Dionisio era la cabra, a la cual se atribuia mucha energia sexual. Tragos es la palabra griega que designa a la cabra: hay quienes piensan que en este término habria que buscar el origen de la palabra sragedia. Los griegos no tenian entretenerse, asf que los festivales significaban mucho para ellos. De ahi que fueran perfeccionando su coreografia, textos y can- ciones. Nuevos actores se unieron al coro, y los dramaturgos se television ni revistas cémicas con que fueron especializando en escribir obras ms largas, mas complejas y més ricas, e igualmente significativas, que contenian algo con lo cual el ptiblico pudiera sentirse identificado. El lugar fisico donde se presentaban las obras en el siglo v a. C. tenia la configuracién que presentan muchos teatros modernos hoy en dia. Los temas tratados en sus obras por los dramaturgos griegos Esquilo (525?-456 a. C.), Séfocles (496-406 a. C.) y Euripides (4842-406? a. C.) eran, sin excepcién, derivados de la mitologia gtiega. Aristéfanes (445?-385 a. C.) y Menandro (342-290 a. C.) escribieron comedias. Roma, al conquistar Grecia, absorbié su civilizacién y produjo autores cémicos de talento: Plauto (254?- 184 a. C.) y Terencio (1952-159 a. C.) y, también, el dramaturgo Séneca (4 a. C.-65 d. C.), quien se suicidé por orden del empera- dor Nerén. La decadencia posterior de Roma significé tam| de su teatro. Se llegaron a presentar escenas truculentas, erdticas nla y criminales en vivo, sobre el escenario. La Iglesia cristiana, nica institucién que sobrevivié a la caida de Roma, condené semejan- te prostitucién del arte y cerré los teatros romanos. Cuando, en el siglo 1x, el teatro tragico vuelva a manifestarse, lo hard, sin embargo, al servicio de la religién catélica. Asi como los griegos habian tenido una mitologia para contar, la Iglesia también posefa una buena historia, y la representacién teatral de escenas de la Biblia y de las vidas de santos constitufa un Puertas de acceso 9 modo de propagacién de sus ensefianzas. Estas representaciones eran conocidas como autos sacramentales en Espafia y milagros (miracles) en Inglaterra. Sus didlogos estaban escritos en latin. La Resurreccién de Cristo, el Anuncio a los Pastores eran algu- nos de los temas elegidos. Cuando los autos sacramentales ad- quirieron mayor elaboracién y duracién, después del siglo xi, empezaron a concernir a toda la comunidad, y no solamente a la religiosa. Y si bien continuaban con los temas biblicos, ya no se componjan en latin. Las cofradfas (0 gremios) se especializaron en la actuacién de un cuadro biblico en particular. En Chester, Inglaterra, la cofradia de los tintoreros representaba el Diluvio Universal, mientras la cofradia de los curtidores transmitia la Caida de Lucifer, por ejemplo. Durante el siglo xy, las representaciones perdieron su caracter netamente littirgico o religioso para proponer una ensefanza de indole moral, mediante una alegoria. Este es el principio de las moralidades (morality plays). Los actores iban de pueblo en pue- blo y, a cambio de la actuacién, recibian una paga. El Renacimiento italiano vio florecer la Commedia dell’ arte, con sus mascaras y con su paleta de personajes tradicionales: Co- lombina, Pierrot, Pantalone, Scaramuzza. La Commedia dell’ arte tenia tropas de artistas de altisimo nivel. Ellos inspiraron a Mo- ligre (1622-1673) en Francia quien, junto con Pierre Corneille (1606-1684) y con Jean Racine (1639-1689), hizo que el teatro clasico reviviera. En su obra dramitica, el espafiol Miguel de Cervantes (1546- 1616, muere el mismo afio que Shakespeare) también recred el modelo clasico, con La Numancia; mientras que Lope de Vega (1562-1635) plasmé la Comedia Nacional Espafiola en Fuen- teovejuna. Pedro Calderén de la Barca (1600-1663) contribuyé 10 Puertas de acceso sabiamente al teatro de la Contrarreforma con obras como La vida es sueno'. La Reforma fue el movimiento religioso que, en el siglo xvi, dio nacimiento a la Iglesia protestante. La Contrarreforma fue un movimiento impulsado por el catolicismo para corregir la imagen de la institucion. Enrique VIII, al cortar drasticamente con Roma y con el Papa, dio un sello de convulsién y de revolucién a la In- glaterra del siglo xv1, aislando a su pais de sus vecinos catélicos. EI teatro se alz6, entonces, con mucha personalidad, nutrido de revuelo histérico, politico y social. El teatro isabelino La reina Isabel I (1558-1603) amé con profundidad las artes y estimulé el florecimiento del teatro en Inglaterra. Los mode- los que inspiraron a los primeros autores isabelinos fueron los autores latinos, cuyas obras habjan sido recientemente traduci- das al inglés. Las comedias de Nicholas Udall (1505-1556) es- tén en deuda con Plauto y con Terencio. Gorboduc, la primera gran tragedia isabelina —escrita por Thomas Sackville y Thomas Norton— se inspira en la obra de Séneca. Gorboduc fue presen- tada en 1562, dos afios después del nacimiento de Shakespeare. Inaugurando el género de las tragedias de venganza, la Tragedia Espanola, de Thomas Kyd (1558-1594), fue presentada en 1586. El héroe, Jeronimo, se muerde la lengua y la escupe sobre el es- cenario. Este tipo de obra, que contiene mucho horror y mucha sangre, fue popular en los tiempos de Shakespeare. Hombres como John Lyly (15542-1606) ofrecieron especticulos mis discretos, actuados por compaiias de nifos reclutados en los * Tanto Fuenteovjuna de Lope de Vega como La vida es sueno de Calder6n de la Barca estin publicadas en esta coleccién. uertas de acceso u coros de las escuelas reales. Para los jévenes con talento y sin dinero, pero graduados de las universidades de Oxford y de Cambridge, el teatro ofrecia una salida laboral més atractiva y lucrativa que la docencia o el clero. Asi nacieron los Genios Universitarios. Pertene- cieron a ellos: Christopher Marlowe (1564-1593) y Thomas Kyd, quienes escribieron tragedias. Las obras de Marlowe comparten to- das el tema del “querer més”; en Tamburlaine, el tema es “querer mas poder”. En Doctor Faustus, “tener mas conocimiento”. Christo- pher Marlowe fue asesinado en una taberna, después de una pelea por una factura, o fue, quizds, victima de un “ajuste de cuentas”. George Peele (15582-1597?) y Robert Greene (15582-1592) escribieron comedias. Le debemos a Greene la primera referen- cia ptiblica a Shakespeare, en un panfleto que Greene dirigié sus amigos y a sus colegas universitarios: Hay un cuervo embellecido con vuestras plumas quien, con su corazén de tigre envuelto en un cuero de actor, se cree capaz de lanzar un verso blanco como el mejor de ustedes, y siendo un absoluto atorrante es, en su engreimiento, el tinico Shakes-escena en el pais. El “verdadero” Shakespeare EI panfleto antes citado revela varios hechos. El primero, que el “cuervo” Shakespeare ya habia escrito Enrique VI, ya que “el corazén de tigre envuelto en un cuero de actor” es una frase que pertenece a esa obra. El segundo, que habia cierta rivalidad entre los Genios Universitarios y Shakespeare. El tercero, que Shakes- peare en 1592 era lo bastante famoso como para ser atacado y, finalmente, la expresién “el cuervo embellecido” (una alusién a una fabula de Esopo) nos dice, metaféricamente, que Shakespeare habia sido actor en las obras de los Genios Universitarios, ya que se habia “hecho bello” con palabras que no habia escrito él. Shakespeare no escribié abundantes cartas ni llevaba diario alguno, asi que los comentarios como el de Greene resultaron de vital importancia para construir la biografia del dramaturgo. Las otras fuentes fueron sus obras mismas, los documentos oficiales (certificados de bautismo, testamento, contratos, juicios) y, por tiltimo, las tradiciones orales Para poner fin a una leyenda segiin la cual Shakespeare no ha- bria existido —llamada teoria antistratfordiana—, la computadora del Claremont McKenna College de Los Angeles, Estados Unidos, analizé las treinta y siete obras teatrales atribuidas a Shakespeare, mas las obras de sus contempordneos, comparando construcciones y palabras. Conclusién: se llegé a reconocer formalmente la autoria de Shakespeare. William Shakespeare nacié en abril de 1564 en Stratford-on- Avon, en el condado de Warwick, a unos ciento cincuenta kilé- metros de Londres. Su padre, John, era un acomodado comer- ciante de cueros y afines, que fue concejal y alcalde de Stratford. Su madre, Mary Arden, también pertenecfa a una familia rica que, quizds, profesé en secreto la religién catélica a pesar de la interdiccién legal. Existia la obligacién de ir a la iglesia anglica- na, por lo menos, una vez por mes, y se sabe que John Shakes- peare tuvo que pagar multa por no cumplir con ella en reiteradas ocasiones. El padre de Shakespeare tuvo un revés de fortuna que fue aliviado por el éxito econémico del hijo. William era el tercero de ocho hijos y fue a la escuela primaria de Stratford. Se puede uno preguntar como, sin haber recibido educacién media ni superior, pudo William escribir treinta y siete obras y poesfas aclamadas en el mundo entero desde hace cuatrocientos afios. La repuesta es simple: él era un genio... También, conviene uertas de acceso B recordar que el curriculo de la escuela primaria, en Inglate- tra y en el siglo xvi, no era tan elemental. A los nifos, se les ensefiaba Gramatica y Composicién latina, oral y escrita. Los libros de texto contenian selecciones de obras de Ovidio, Vir- gilio, Erasmo, Séneca y Terencio. Los alumnos estudiaban a los historiadores César y Salustio, y al fildsofo Cicerén. Ademis, los maestros de escuela eran competentes egresados de Oxford. En 1582, a los dieciocho afios, Shakespeare se casé con Anne Hathaway, que tenia veintiséis. Cinco meses mas tarde, nacié su hija Susanna, y dos afios después, los mellizos Hamnet y Judith. Desde este momento hasta 1592, afto del panfleto de Greene, no se ha podido saber nada de la vida de Shakespeare. Las compaiiias de actores Desde 1594 hasta su retiro del teatro, Shakespeare conservé la misma compafia de actores, “Los Hombres del Chambelan”, que pasé a llamarse “Los Hombres del Rey” cuando Jacobo I, sucesor de Isabel, decidié ser su patrén. Toda compafifa de ac- tores gozaba del patronazgo de un noble rico ¢ influyente, que los respaldaba econémicamente y los proteg{a de la ley contra la vagancia, que amenazaba a los actores por aquel entonces. Hoy, un director de teatro puede contratar a cualquier actor que le parezca idéneo para un determinado papel. En el tiempo de Shakespeare, un dramaturgo escribia para su compania, te- niendo en cuenta a los actores que la integraban. Shakespeare escribié sus obras pensando en “Los Hombres del Rey”. Para el reconocido actor tragico Richard Burbage, Shakes- peare creé Ricardo III, y para el actor “estrella” de comedia Will Kempe, posiblemente, cred el personaje de Pedro, de Romeo y Ju- lieta. Asi como no hubo mujeres que tomaran parte activa en la liturgia de la Iglesia, tampoco las hubo en el teatro shakespeariano: M4 Puertas de acceso los papeles femeninos eran interpretados por hombres y por ado- lescentes varones. La primera recordada actriz inglesa fue Elizabeth Barry (1658-1713). Los miembros de la compafifa eran socios. Shakespeare, al ser actor y escritor, tenia el diez por ciento del teatro El Globo (The Globe), y se convirtié en un hombre de negocios muy exitoso. Los teatros Hasta que James Burbage —padre del mencionado actor Ri- chard— construy6, en 1576, el primer teatro, que llamé6 simple- mente El Teatro (The Theatre), los actores no tenian un lugar fijo para actuar. Las obras se ofrecian en las casas nobles, en las grandes escuelas, en las universidades y en los palacios reales. Los patios de albergues eran los escenarios de las obras mas populares. La actividad teatral durante los reinados de Isabel y de Jacobo fue tan rica, que se construyeron diecisiete teatros, privados o ptiblicos. Cabe destacar que Londres tenia entonces una pobla- cién de doscientos mil habitantes: la multiplicacién de las salas se debia al éxito del espectaculo teatral en una poblacién relati- vamente escasa. Los teatros privados eran mas chicos y mas exclusivos que los piiblicos. demas, tenfan un techo que posibilitaba la ilumina- cién artificial, creando una atmédsfera, efectos y estilo diferentes. Ciertas obras se adaptaban mas a un tipo de teatro que al otro. El Globo, construido en 1599, fue el centro de la actividad tea- tral de Shakespeare, pero este actué también en teatros privados, como el Blackfriars, o en casas de nobles, amantes del teatro. El Canon Shakespeariano y Romeo y Julieta Durante el Renacimiento inglés, se desestimé el valor literario de las obras teatrales contemporaneas y, por lo tanto, los drama- turgos no las publicaron. Ben Jonson (1574-1637), poeta rival y amigo de Shakespeare, fue el primero que se animé a publicar sus propias obras, en 1616. Algunas obras dramaticas de Shakespeare aparecieron durante su vida en el formato de cuartos’, pero la tini- ca edicién que él supervisé personalmente fue la de su obra lirica: sus tres poemas largos y los maravillosos sonetos. En 1623, He- minges y Condell, socios y amigos de Shakespeare, publicaron sus obras completas en un primer folio‘. La totalidad de las obras atri- buidas a Shakespeare se conoce como el Canon Shakespeariano. Se puede dar la fecha aproximada de la composicién de las obras de Shakespeare considerando tres elementos: * las referencias externas especificas de ciertas obras, como por ejemplo Palladis Tamia (1598), en la que su autor Francis Meres nombra a Shakespeare como “el mejor en tragedia y comedia”, y menciona varias de sus obras, entre ellas, Romeo y Julieta; * las referencias internas, es decir, las alusiones en la obra mis- maa hechos de actualidad (son escasas en Shakespeare); * el estilo de la obra. Las obras tempranas de Shakespeare —es el caso de Romeo y Julieta— tienden a contener més alusiones clasicas y a preferir el verso rimado. Como sus contemporineos, Shakespeare no inventaba los argu- mentos de sus obras. Segiin la férmula consagrada, él “vertia nuevo vino en viejos barriles”. Romeo y Julieta se inspir6 en una traduccién del francés hecha por Arthur Brooke de un largo poema narrativ En el cwarto, el pliego de papel esti doblado dos veces. En el folio, el pliego de papel esti doblado una sola ver 16 Puertas de acceso La trdgica historia de Romeo y Julieta. A su vez, el poema se habia inspirado en una conocida historia italiana’. El hecho de que Romeo y Julieta haya sido publicada cinco veces en cuarto antes de su aparicién en folio es prueba del éxito de la obra en su época. El estado lamentable en el cual se encon- traba el ejemplar de la obra de la biblioteca de la universidad de Oxford es muestra también de que era el libro predilecto de los estudiantes del siglo xv. En una famosa puesta, antes de tomar el veneno, el talentoso “Romeo” Coates (1777-1848), con mucha elegancia y con un pafiuelo de seda, limpié el escenario donde iba a caer. El ptiblico aprecié tanto el gesto, que le grité a Romeo: “jMorite otra vez!”, y Romeo reiteré el ritual del pafiuelo y del veneno. Cuando el ptiblico pidié que Romeo repitiera la escena por tercera vez, Ju- lieta salié de su tumba y adapté una frase de Shakespeare con gracia y con propiedad’: Morir es tan placentero que mahana morird de nuevo. ¢Tiene Shakespeare futuro? Después del incendio de El Globo, en 1613, durante una representacién (demasiado realista, ya que un cafonazo fue el causante del siniestro) de Enrique VIII, Shakespeare dijo adiés al teatro. Murié tres afios mds tarde. El protectorado del puritano Oliver Cromwell cerré los teatros en 1642. En 1660, él autorizé Segtin la leyenda, Romeo y Julieta habrian vivido en Verona, en el siglo xrv, durante el reinado de Bartolomeo Escalo. La casa de Julieta y su tumba pueden ser visitadas, asi como la casa de Romeo. Adapracién de la despedida de los amantes, en la escena primera del segundo acto: Parting is such a sweet sorrow That I shall say good night till it be morrow. a dos compaiifas de actores a reorganizar dos teatros oficiales, donde se dieron las obras de Shakespeare y de otros, mutiladas para evitar la censura. Las obras de nuestro dramaturgo le deben mucho al actor, director y empresario David Garrick (1717-1779), ya que él les restituyé su texto original. Garrick también organizé el primer Festival de Shakespeare en Stratford, en 1769. Este fue el paso inicial de una “industria shakespeariana”, que florece hasta el dia de hoy. La escuela de William, la iglesia de la Santa Trinidad donde esta enterrado, su casa natal, la casa de su mujer y otros lugares significativos estan abiertos al ptiblico. El Teatro Real Shakespeariano ofrece sus obras de marzo a octubre, y el cum- pleatios de Shakespeare se celebra cada afio con una procesién. Publicaciones como el Shakespeare Quarterly o el Shakespeare Survey ofrecen anualmente una recapitulacién de las numerosas obras de critica literaria sobre Shakespeare que siguen aparecien- do en forma cor En la epopeya del cine, Shakespeare ocupa un lugar de privi- legio, ya que mas de treinta peliculas se rodaron sobre sus obras. El filme de Franco Zeffirelli con Mel Gibson es la cuarta versién cinematogréfica que se hizo de Hamlet. Romeo y Julieta fue fil- mada varias veces; la tiltima versidn estadounidense la protago- tante, nizé Leonardo Di Caprio. Siempre, aparece un talento joven dis- puesto a dar nueva vida a las obras del genial autor stratfordiano, como Kenneth Branagh, quien filmé en 1990 la segunda versin de Enrique Vy, en 1993, Mucho ruido y pocas nueces. Otro ejem- plo es Al Pacino, que dirigié y protagonizé en 1997 En busca de Ricardo III. En sus obras, Shakespeare revela mas del corazén humano que de la Inglaterra del siglo xvus; por e siguen “latiendo”. El cine y el teatro en la actualidad continéian divulgando las obras del inglés, siempre vigentes. 0, quizas, ellas Romeo y Julieta WILLIAM S Traduccién de Silvi: PERsonajes EscALo, Principe de Verona Paris, joven noble, pariente del Prins Montesco Caputero. | enemistadas entre si Romeo, hijo de Montesco Mercucio, pariente del Princire y amigo de Romeo Benvo1io, sobrino de Monesco y amigo de Romeo Lapy Monresco, esposa de Monresco Batrasar, criado de Romeo Arata, criado de MonTEsco Juieta, hija de CapuLero Lapy Carueto, esposa de Caputeto La Nopriza pe Juuieta Pepro, criado de LA NoDRIZA DE JULIETA TroBALDO, sobrino de Lapy CapuLeto Gre ol¢, RI° | Criados Sanson | de Carutero Un Ancrano de la familia Caruteto Fray Lorenzo : Frailes Fray Juan Burén El paye pe Mercucto, el paye DE Paris, otro PAjE, Un caso pe Ronpa Un Boricario ‘Tres MUsicos udadanos de Verona; hombres y mujeres; deudos de ambas casas; enmascarados; sirvientes; guardias; alguaciles y acompafiamiento Escena: Verona, Mantua. ACTO PRIMERO PrR6LOGO (Entra el Coro). Coro. Dos familias, igualmente dignas y nobles, en la bella Ve- ituado nuestra escena, encienden a partir nuevas peleas. Con sangre ciudadana, se contaminan las manos ciudadanas. De las entrafias funestas de estos dos enemigos, surge una pareja de amantes a la que tas una infortunada y conmovedora rona, donde hemos de antiguos rencor se oponen las estrellas. caida, enterraran con su muerte la discordia de sus padres. El tremendo recorrido de este amor, signado por la muerte, y el odio sostenido de los padres, que solo el fin de los hijos logré aplacar, conforman el presente espectaculo de dos ho- ras de duracién. Si le prestan su benévola atencién, intenta- remos con nuestro esfuerzo enmendar sus faltas. 4 William Shakespeare EscENA PRIMERA Verona. Una plaza publica. (Entran SANSON y GREGORIO, de la casa de Capuleto, armados con espadas y escudos). SansOn. Gregorio, te digo que no cargaremos con indignidades. Grecorio. No, porque de hacerlo nos convertiriamos en burros de carga. SaNsON. Quiero decir que, si nos enfurecen, sacaremos la espada. Grecorto. Si, pero mientras vivas, no podras sacar el cuello del collar. Sanson. Golpeo rapido si me provocan. Grecorto. Pero no se te provoca répidamente. Sanson. jUn perro de la casa de los Montesco me provoca! Grecorio, Dejarse provocar es agitarse, la valentia esté en quedarse firme en el puesto. Por eso, si te conmueves, estés huyendo. SansOn. Un perro de esa casa hard que me quede firme en mi puesto. No cederé la pared a ningun criado o criada de los Montesco'. Grecorto. Lo cual demuestra que eres un débil esclavo, porque solo los mas débiles se arriman a la pared’. N de la T. En ticmpos de Shakespeare, la basura se arrojaba en la parte central de la calle, por lo que resultaba mas saludable caminar junto a la pared, N de la T. En los disturbios callejeros, los mas débiles son empujados con ala pared SaNsON. Es cierto. Por eso las mujeres, que son las mas débiles, terminan contra la pared. En consecuencia, echaré a los cri dos de Montesco lejos de la pared y empujaré a sus criadas hacia la pared. Grecorio. La pelea es entre nuestros amos y también entre nosotros, sus hombres. SANSON. Tanto da. Me mostraré como un tirano: cuando haya peleado con los hombres, me encargaré de las doncellas. Voy a cortarles la cabeza. Grecorio. ;Te encargards de ellas 0 de cortarles la cabeza? Sanson. Témalo en el sentido que quieras. Grecorto. Ellas lo tomardn como lo sientan, Sansén. Pues me sentirén mientras pueda tenerme en pie. Es sabido que soy un buen pedazo de carne. Grecorio. Se sabe que no eres ningtin pescado. Desenfunda tu herramienta, ahi vienen dos de la casa de Montesco. (Entran ABRAHAM y BALTASAR). Sanson, Ya estd desnuda mi arma! ;Pelea, yo te cubriré las espaldas! Grecorio. ;Como? ;Dandome la espalda y echando a correr? Sanson. Por mi, no temas. Grecorio. jNo, por Dios! ;Temerte yo? SansOn. Pongamos la ley de nuestro lado. Que empiecen ellos. Grecorto. Voy a ponerme serio cuando nos crucemos, ¥ que lo tomen como quieran. 26 William Shakespeare Sanson. No, como se animen a tomarlo. Me morderé el pulgar cuando nos crucemos. Serd una ofensa, a ver si lo toleran’. ApraHam. :Se muerde el pulgar por nosotros, sefior? Sanson. En efecto, me muerdo el pulgar. ApraHam. Se muerde el pulgar por nosotros, sefior? SaNsON (aparte a Grecorio). ;Esté la ley de nuestro lado si le digo que si? Grecorto (aparte a SANsON). No. Sans6n. No, sefior, pero, en efecto, me muerdo el pulgar, sefior. Grecorto. :Esta buscando pelea, seftor? ApraHam. ;Pelea, sefor? No, sefior. ANSON. Porque si es eso lo que esta busc disposicién. Sirvo a un amo tan bueno como el suyo. indo, yo estoy a su Asranam. {No mejor? SansOn. Bueno, sefior... (Entra BENVOLIO). Grecorio (aparte a SANSON al ver a TEOBALDO que se aproxima). Dile “mejor”. Ahi viene un pariente del amo Sanson. Si, mejor, sefor. ABRAHAM. Estas mintiendo. En la Italia de la época, morderse el pulgar mirando fijamente a una persona cra sefial de insulto o de burla, y tenia como fin iniciar una pelea. SANSON. Saquen las espadas si son hombres. Gregorio, no te ol- vides de tu golpe demoledor. (Pelean). BENVOLIO (saca su espada y trata de separarlos). Separense, idiotas! {Guarden las espadas! jNo saben lo que hacen! (Entra TEOBALDO). ‘Teowatvo. jVaya! ;Con la espada en la mano entre siervos co- bardes? Date vuelta, Benvolio. Mira la muerte a los ojos. BeNvou0. Solo intento conservar la paz. Guarda tu espada 0 tisala para ayudarme a separar a estos hombres. Tropapo. Vay: Odio esa palabra como odio el Infierno, a todos los Montesco Con la espada en la mano y hablando de paz? y te incluyo. En guardia, cobarde! (Luchan. Entran un OFICIAL y tres 0 cuatro CIUDADANOS armados). Ortctat. jGarrotes, picas y lanzas'! ;Ataquen! ;Por tierra con ellos! jAbajo los Capuleto! ;Abajo los Montesco! (Entra CAPULETO, envuelto en su bata, y LADY CAPULETO, su esposa). CaPuLETO. ;Qué ruido es este? ;Alcincenme mi espada, ya! Lapy Caputeto. ;Para qué pides una espada? Una muleta es lo que necesitas. Caputero. {Quiero mi espada! El viejo Montesco se acer blandiendo su acero para provocarme. (Entran Montesco y Lavy MonTESsco, su esposa). Los garrotes, las picas y las lanzas son armas ofensivas 28 William Shakespeare Monresco. EI villano de Capuleto! (A su esposa). No me de- tengas! jSuéltame! Lapy Monrrsco. jNo dards un paso en busca de tu enemigo! (Entra el Princ E ESCALO con su séquito). PRINCIPE. Suibditos rebeldes, enemigos de la paz que profanan sus espadas con la sangre de sus vecinos, ;no quieren escu- char? ;Cémo es esto? ; Hombres, bestias que apagan el fuego dee futiaipetnicioga con-el’flaido 'piirpuiee de dussvenas! Bajo pena de tortura dejen caer de sus manos sangrientas las destempladas armas y escuchen la sentencia de este Principe encolerizado. Y tres veces, viejo Montesco, Capuleto, con tres peleas, surgidas a partir de un comentario intrascendente, han turbado la quietud de nuestras calles obligando a los an- cianos ciudadanos de Verona a despojarse de sus graves bas- tones para empuiiar viejas espadas herrumbradas por la paz, y separar estos odios enfermizos. Si vuelven a crear d en nuestras calles, pagardn con sus vidas la violacién de la paz. Por esta vez, retirense todos. Capuleto, vendras conmigo ahora, y, Montesco, te espero esta tarde en la antigua Villa- franca, lugar en donde se dispone la justicia, para informarte sobre los pasos que habré de seguir en este caso. Lo repito: ibajo pena de muerte, retirense todos! esérdenes (Salen todos menos Monresco, LAby MonrTesco y BENVOLIO). Monresco. ;Quién reanimé esta vieja pelea? Habla, sobrino. 2Estabas presente cuando empez6? BeNvouto. Ya se habjan ido a las manos tus sirvientes y los de tu adversario cuando yo llegué. Desenvainé con la intencién de separarlos. Aparece entonces el fogoso Teobaldo, con la espada en alto. Mientras llena de desafios mis oidos, la agita sobre su cabeza hendiendo el aire que silba burlén al no reci- bir herida alguna. En cuanto empezamos a intercambiarnos golpes y estocadas se sumaron mas y més a la pelea a favor de una y otra parte, hasta que llegé el Principe para separarlos. Lapy Montesco. ;Dénde esta Romeo? ;Lo has visto hoy? Me alegro de que no haya participado de esta revuelta. BENVOLIO. Sefiora, una hora antes de que el sol idolatrado aso- mara por la dorada ventana del Este, mi dnimo intranquilo me impulsé a salir a caminar. Alli, en la espesura de los si- comoros’, al oeste de la ciudad, tan temprano, encontré a Romeo. Me acerqué a él, pero al percibirlo, se interné en la arboleda. Yo, midiendo sus deseos por los mios, que se inclinaban en ese momento por la soledad al punto de que mi misma compaiiia me molestaba, decidi evitar a quien tan gustosamente hufa de mi. Monresco. Alli lo han visto mas de una mafiana, aumentando con sus lagrimas el fresco rocfo matinal, sumando nubes a las nubes con sus profundos suspiros. Sin embargo, apenas el sol que a todo da vida y alegria comienza a descorrer los densos velos que cubren el lecho de la Aurora’, huyendo de la luz vuelve mi triste hijo al hogar, a encerrarse en su habi- tacidn. Con las ventanas bajas, excluye la bella luz del dia y construy c para si una noche artificial. Oscuro y portentoso, este estado de dnimo prevalecer a menos que un buen con- sejo logre remediar su causa. Benvouto. Noble tio, ;conoces la causa? N de la T. Un sicomoro es una higuera oriunda de Egipto. N de la T, Aurora era la diosa del amanccer para los gricgos. Shakespeare la asocia con el lecho isabelino que tenfa cuatro columnas con cortinados que se abrian al amanecer. 30 William Shakespeare Monresco. Ni la conozco ni me la deja conocer. BENvouto. ;Has intentado sacarle informacién de alguna manera? Montesco. No solo yo, sino también muchos otros amigos. Pero él guarda sus afectos para sf y se muestra silencioso y reserva- do, reticente a indagaciones y sondeos, como el capullo ataca- do por el envidioso gusano antes de que pueda abrir sus suaves pétalos y ofrecer al aire su belleza. Estamos tan ansiosos de conocer el origen de su suftimiento como de remediarlo. (Entra Romeo). Benvouio. jMiren, ahi viene! Por favor, aléjense. Averiguaré cual es su pena, a menos que se obstine en no revelarla. Monresco. Espero que puedas escuchar de él una confesién sincera, Vayémonos, sefiora. (Salen Mowresco y Lavy Monresco). (ROMEO se acerca). Benvouro. Buen dfa, primo. Romeo. ;Es tan temprano? Benvotto. Acaban de dar las nueve. Romeo. ;Ay! {Qué largas parecen las horas tristes! ;Era mi padre el que se alejaba tan apresuradamente? Benvouto. Era tu padre. {Qué tristezas alargan las horas de Romeo? Romeo. No poseer lo que harfa que volaran. Benvouio. ;Estés enamorado? Romeo. Estoy privado. Benvouto. De amor? Romeo. Privado de los favores de quien estoy enamorado. Benvouto. jAh! ;Que el Amor, tan tierno en apariencia, se muestre tan tirénico y tan rudo cuando se lo experimenta’! Romeo. ;Ah! ;Que el Amor, cuyos ojos estan siempre vendados, a pesar de esto halle el camino hacia el deseo! ;Dénde come- mos? jOh, qué! ;Hubo una pelea aqui? No me cuentes, ya lo sé. Muchos problemas trae el odio, pero mas el amor. {Odioso amor, odio amoroso, cosas surgidas de la nada! ;Pesada lev. dad, grave vanidad, informe caos de aspecto primoroso, plu- ma de plomo, luminoso humo, fuego helado, salud enfermi- za, sueio de ojos abiertos que deja de ser tal! Este es el amor que siento cuando no siento amor a cambio. :No te ries? Benvouio. No, primo, mds bien lloro. Romeo. Buen corazén. ;Por qué? BeNvouio. Por tu buen corazén oprimido. Romeo. jAsi es el amor de transgresor! Graves pesares me opri- men el pecho y se acrecientan con los tuyos. Este afecto a que me muestras afade una pena més a las muchas que y tengo. El amor es una cortina de humo hecha de suspiros: si se desvanece, se convierte en fuego encendido en los ojos de los amantes; si se lo perturba, se convierte en un mar de lagrimas. {Qué ms es? Una sabia locura, un veneno fatal y un almibar amargo. jAdiés, primo! BENVoLto. Espera. Voy contigo. Si me dejas asi, me haces daio. *'N de la T. Se refiere a Cupido, cl dios romano del amor, representado como un nitio de apariencia angelical con los ojos vendados. Lleva un arco y fechas con las que hiere de amor. 32 William Shakespeare Romeo. ;Shhh! Me he perdido, no estoy aqui. Este no es Romeo. El esta en otra parte, Benvouio. En serio, cuéntame de quién estas enamorado. Romeo. ;Queé! ;Tendré que ponerme serio para contartelo? Benvouio. No, pero dime en serio, ;de quién? Romeo. A un hombre enfermo, se le urge para que haga su tes- tamento. {Qué tarea para alguien en tan seria situacién! Se- riamente, primo, amo a una mujer. BeNvouio. Eso supuse cuando te crei enamorado. Romeo. Pues has dado en el blanco. Y es hermosa la que amo. Benvouio. Pues dar en un blanco hermoso, primo hermoso, es mas facil. Romeo. Bueno, ahora no has dado en el blanco. Ella no se deja alcanzar por las flechas de Cupido. Tiene la prudencia de Diana’ y se escuda en la armadura de la castidad’ para vivir protegida de los encantos del fragil ¢ infantil arco del Amor. No se deja asediar por palabras amorosas ni tolera el asalto de la mirada. No acepta el soborno del oro que harfa pecar aun santo. ;Oh! ;Es rica en belleza y solo sera pobre cuando muera, pues morird con ella su belleza! Benvouto. Entonces, ;ha jurado vivir castamente? Romeo. Si, y ese ahorro de si misma constituye un desperdicio, porque sti belleza, hambrienta a causa de tal severidad, queda * N dela T: Diana era la diosa de la caza y de la castidad para los romanos. El voro de castidad lo hacen quienes se consagran al sacerdocio o a la vida religiosa, en los conventos o en los monasterios. La diosa Diana era virgen 33 vedada al futuro. Es demasiado hermosa, demasiado pruden- te, prudentemente demasiado hermosa para merecer el cielo cuando me condena a la desesperacién. Ha renunciado al amor y, con ese voto, hace que yo viva muerto. Vivo ahora cuando te lo cuento. BeNvouto. Déjame ser tu guia. Olvidate de pensar en ella. Romeo. Debes ensefiarme a olvidarme de pensar. BENVOLIO. Deja libres a tus ojos para que puedan ver otras be- llezas. Romeo. Es la manera de hallar mas exquisita la suya. Las masca- ras® que ocultan con su negrura los rostros de las damas bellas nos llevan a pensar en la blancura escondida. El que ha que- dado ciego de repente no puede olvidar el tesoro de a vista. Muéstrame una mujer extremadamente hermosa. ;Para qué servird la belleza de esta mujer sino como nota marginal a la suya? Adiés. No puedes ensefiarme a olvidar. BeNvouio. Lograré ensefarte o moriré en el intento. Escena SEGUNDA El mismo lugar. Una calle de Verona. Gi (Entran Caruteto, Paris y el BUFON). Caputero. $i Montesco esté obligado como yo y expuesto a las mismas penalidades, no seré dificil, creo, para hombres vie- jos como nosotros mantener la paz. N de la T. Usar mascaras en piblico era una moda de la época entre las damas dis- tinguidas, 34 William Shakespeare Parts. Gozan ambos del mismo honorable prestigio. Es una P 8) pena que hayan vivido como enemigos tanto tiempo. Pero ahora, sefor, ;qué respuesta da a mi pedido? Capueo. Te repito lo que ya te he dicho antes: mi hija todavia no conoce el mundo. Ni siquicra ha cumplido catorce afios. Deja que pasen dos espléndidos veranos para que alcance la madurez propia de una novia. Paris. Otras mds jévenes ya se han convertido en madres. Carutero. Y, por ello, se marchitan prematuramente. La tierra se tragé todas mis otras esperanzas, ella es mi tinica heredera. Pero si quieres cortejarla, querido Paris, aduéfiate de su corazén, Mi voluntad es solo parte de este arreglo. Si ella esta de acuerdo, su eleccién tendrd mi con: noche daré, segiin una vieja costumbre, una fiesta a la que in- vito a personas de mi estima, entre las cuales te cuento. Te su- mards a la concurrencia como el invitado més bienvenido. En entimiento y mi voto favorable. Esta mi humilde hogar, verds estrellas terrenales que iluminaran la oscuridad del cielo. Esta noche en mi casa, sentirds el placer que sienten los jévenes sensuales ante los frescos capullos de mujer cuando el florido mes de abril le pisa los talones al invierno. Esctichalas a todas, miralas a todas y elige a aquella que més lo merezca. Mi hija sera una entre tantas; sometida a todas las miradas, no percibira ninguna en particular. Ven conmigo. (A/ Buron, entregdndole un papel). Muchacho, recorre la bella Ve- rona; busca a las personas cuyos nombres estén aqui escritos y diles que mi casa aguarda el placer de su compafiia. (Salen Caruteto y Paris). BUFON. ;Que busque a las personas cuyos nombres estan escri- tos aqui? Esté escrito que el zapatero se ocupara de las telas, el sastre de la horma, el pescador de sus pinceles y el pintor de las redes. Me mandan a mf a buscar a la nombres estan escritos aqui y nunca podré saber lo que est4 personas cuyos escrito. Voy a acudir a los que saben (Entran Romeo y BENVOLIO). jJJusto a tiempo! BeNVoU1O. ;Basta, hombre! Un fuego apaga otro fuego, el dolor propio se alivia con la angustia ajena. Si giras en sentido con- trario, se te va el mareo. Una pena cura otra pena. Deja que otro mal infecte tus ojos y desaparecerd el veneno antiguo. Romeo. Hay hojas que cortan las hemorragias. Son excelentes. BeNvouto. ;Excelentes para qué? A ver, dime. Romeo. Para cuando le cortan a uno una pierna. BeNvouto. ;Romeo, estés loco? Romeo. Loco no. Atado como un loco, encerrado en prisién sin alimentos, azotado y atormentado y... ;Buenas tardes, amigo! BUFON. Dios te dé buenas tardes. ;Sabes leer? Romeo. ;Si, mi destino en mi desdicha! Burn. Puede que eso lo hayas aprendido sin libros. Pero por favor, :puedes leer lo que veas? Romeo. Si conozco las letras y la lengua, claro. Buron, jAdiés! Que estés bien! (Se aleja). " N de la'T. El bufén no sabe leer y consulta la lista con Romeo. De esa manera, Shakespeare hace que el protagonista se entere de la fiesta donde conocer’ a Julieta 36 William Shakespeare Romeo. Espera, hombre. Sé leer. (Mira Ia lista). “El sefior Mar- tino, su esposa y sus hijas. El conde Anselme y sus bellas he: manas. La sefiora viuda de Vitrubio. Mercucio y su hermano Valentin. Mi tio Capuleto, su esposa e hijas. Mi hermosa so- brina Rosalina y Livia. El sefior Valencio y su primo Teobaldo. Lucio y la alegre Helena”. Una linda reunién. ;Adénde van? Buron. Arriba. Romeo. ;A dénde? ;A cenar? Buron. A nuestra casa. Buron. ;A casa de quién? Buron. A la de mi amo. Romeo. Tendria que haberte preguntado esto antes. Buron. Ahora te lo diré sin que me preguntes: mi amo es el rico Capuleto. Si no eres de la familia de los Montesco, te ruego que vengas a tomarte una copa de vino. ;Que estés bien! (Sale el BuFON). Benvouio. A esta tradicional fiesta de los Capuleto, van las be- Ilezas mas admiradas de Verona y la hermosa Rosalina de la que estds tan enamorado. Ve y, con ojo imparcial, compara su rostro con algunos otros que yo te mostraré. Te haré ver que tu cisne es un cuervo. Romeo. Si la fe devota de mis ojos sostiene semejante falsedad, jque las lagrimas se conviertan en fuego! ;Que estos ojos mios, tantas veces por ellas inundados, como herejes sean quemados! Una mis bella que mi amor? El sol, que todo lo contempla, no ha visto a nadie igual desde el principio de los tiempos. Benvouro. Calla. Te parecié bella, porque no tenias con quién compararla; en la balanza de tus ojos, consigo misma encontré el equilibrio. Pero coloca en esta cristalina balanza a tu amada y a alguna otra que yo te muestre brillar en esta fiesta y veras qué poca cosa te parece la que hasta ahora te resultaba superior. Romeo. Iré, no para que me muestres otras bellezas, sino para recrearme en el esplendor de la mia. Escena TERCERA Habitacién en casa de Capuleto. (Entran Lavy Caruteto y la Nopriza). Lapy Caputeto, Nodriza, gdénde esta mi hija? Dile que venga. Nopniza. Tan segura estoy de haberla llamado como de mi vit- ginidad a los doce afos. jEh, cachorrita! ;Bombén! jAy, no por Dios! ;Adénde fue esta chica? jJulieta! (Entra JULIETA). Juuteta. Qué pasa? Quién me llama? Nopriza. Tu madre. Jute Sefiora, aqui estoy. Qué quieres? Lapy Caputero. Hay un tema... Nodriza, déjanos a solas un momento. Tenemos que hablar en privado. (La Nopriza co- mienza a retirarse). Nodriza, vuelve. Pensdndolo bien, creo que debes escuchar esta conversacién. Ya sabes que mi hija esta en edad razonable. 38 William Shakespeare Nopriza. ;Por supuesto! Hasta puedo decir cudntas horas de vida tiene. Lapy Caputero. No ha cumplido todavia catorce aitos. Nopnriza. Apostarfa catorce de mis dientes, aunque desgraci: damente solo me quedan cuatro, a que todavia no ha cum- plido los catorce. ;Cudnto falta para el dia de Lammas"? Lapy Caputero. Dos semanas, dias mds, dias menos. Nopriza. Dias més, dfas menos, de todos los dias del afio la vispera de esa fiesta por la noche habr4 cumplido los catorce. Susana’ y ella —Dios ampare a las almas de todos los cristianos!— ten- drian la misma edad. Y bien, Susana esta con Dios, no me la merecia. Pero como estaba diciendo, esa noche cumpliré catorce, Si, ;por la Virgen!, me acuerdo perfectamente. Durante el terre- moto, hace ya once afios, la destetamos, no lo olvidaré nunca. De todos los dias del afio fue ese: los pezones alli, sentada al sol al pie del palomar. El sefor y us- ted e dije, cuando sintié el sabor amargo en el pez6n, jpobre bonital, se enojé con el pezén. Entonces, el palomar comenzé a temblar yo me habfa puesto acibar en ‘aban en Mantua. ;jNo, si tengo buena memoria! Como y no hizo falta mas para salir corriendo. Hace once aftos de eso, y ella ya podia andar solita. ;Qué digo! Daba pasitos y corria por todas partes. El dia anterior, sin ir mas lejos, se habia lastimado la frente, y mi marido, ;Dios lo tenga en su Glorial, era un hombre divertido, la levanté en sus brazos y le dijo: “;Vaya, te caes para adelante! Cuando tengas mas cabeza, te caerés para atris. ;No es N de la T, Festividad relacionada con las cosechas, que se celebra el 1.° de agosto Julicta nacié en la vispera, el 31 de julio. N de la T, Susana, la hija de la Nodriza, ha muerto,

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