INUN
DACIO
NES EN
ZONAS
URBAN
AS
INTRODUCCION
El cambio del clima produce fenómenos naturales que hace que a veces sean
difíciles de predecir por el servicio meteorológico, es lo que ocurre con las
precipitaciones. Hay épocas que las precipitaciones son muy excesivas que
hasta llega a provocar inundaciones en varias zonas urbanas.
El desarrollo urbano, la pavimentación y la proporción cada vez menor de
espacios verdes en relación con las zonas edificadas traen como consecuencia
un aumento notable de los escurrimientos pluviales en las ciudades
Es por eso que este trabajo se ha desarrollado con el motivo de dar a conocer
sobre las causas-consecuencias que puede producir la caída de
precipitaciones abundantes si no se tiene un buen mecanismo de desagote
fluvial.
Este proyecto mostrara todos los daños que provoca estos fenómenos de
origen hidrológico, también se implementaran algunas estrategias que pueden
ser efectivas para evadir las inundaciones causadas por la fuerza naturaleza y
en algunos casos por la misma especie humana.
SITUACION PROBLEMÁTICA
El planteo de este problema proviene desde la observación que se realiza a lo
largo de los años, ya que este es un problema que viene partiendo desde hace
mucho tiempo y que hasta ahora no ha podido solucionarse.
Esta problemática inicia desde el avance de la urbanización y el aumento de la
población humana a lo largo de los años, ya que la zona se va agrandando
pero no es posible realizar ciertos mecanismos de desagote fluvial ya que no
hay suficiente espacio. Esto solo ocurre en las ciudades urbanas de gran
tamaño.
En cambio en las zonas rurales que es donde hay pocos habitantes como en
los valles o quebradas no hay calles pavimentadas y en las casas hay jardines,
estos espacios verdes absorben el agua y evita las inundaciones.
Entonces, ¿Cómo podemos prevenir las inundaciones en las zonas urbanas?
Pues se puede prevenir realizando desagotes fluviales en las zonas urbanas
VARIABILIDAD CLIMÁTICA Y CAMBIO CLIMÁTICO
Se entiende por variabilidad climática a las fluctuaciones de las propiedades del
clima (temperatura, precipitaciones, etc.) dentro de los límites aceptados como
normales, durante períodos de tiempo determinados, que pueden ser semanas,
meses o años. Los eventos que se encuentran fuera de estos límites pueden
ser vistos como anómalos a un cierto nivel de tolerancia. El cambio climático se
refiere a una variación significativa en las propiedades del clima cuando se
comparan períodos prolongados, pudiendo ser décadas o más; por ejemplo, la
temperatura media de la década del 50 y la temperatura media de la década
del 90.
FACTORES QUE AFECTAN AL CLIMA
Si bien el clima es afectado por diversos factores, que se los puede nominar
como “factores naturales” (excentricidad de la órbita terrestre, precesión de los
equinoccios, inclinación del eje terrestre, etc.), también puede verse influido por
otros factores “no naturales” o antropogénicos (producidos por el hombre),
como el aumento de gases de efecto invernadero en la atmósfera.
El cambio climático siempre existió en la historia de la Tierra. Sin embargo
nunca hubo un cambio tan pronunciado, en períodos de tiempo tan cortos,
como el observado durante las últimas décadas (a excepción de ciertas
erupciones volcánicas en las cuales se registraron descensos bruscos de la
temperatura media con una rápida recuperación).
RIESGO DE DESASTRE
El riesgo de desastre se define como la probabilidad de daño en una sociedad
debido a la ocurrencia de un fenómeno de origen natural (tormenta, inundación,
sismo, etc.) o tecnológico (explosión, derrame tóxico, etc.).
Si bien existen diferentes conceptualizaciones del riesgo, aquí nos basamos en
aquella que lo define como el resultado de la interacción entre dos factores que
se condicionan mutuamente: la amenaza y la vulnerabilidad. Esto significa que
un fenómeno natural no se convierte en amenaza si no existe una sociedad
vulnerable a su ocurrencia. Adicionalmente, consideramos interesante
incorporar un tercer factor, que compensa a la vulnerabilidad: las capacidades
que posee una sociedad para hacer frente a las amenazas. Así, en la medida
en que una comunidad fortalece sus capacidades, por ejemplo su organización,
se vuelve menos vulnerable a los peligros o amenazas.
FACTORES DEL RIESGO
• La amenaza o peligro refiere a fenómenos naturales o tecnológicos que
potencialmente ponen en peligro la vida y/o las condiciones de vida de las
personas, las propiedades e infraestructura y la productividad económica de
una ciudad o región. Hay numerosas clasificaciones de amenazas. En el caso
de las de origen natural, se suelen distinguir entre las geológicas (sismos o
erupciones volcánicas) y las climáticas (tornados o tormentas eléctricas). En
este artículo nos centraremos en las inundaciones, que son consideradas como
amenazas hidrometeorológicas dado que su origen se debe a fenómenos
hidrológicos y climáticos.
• La vulnerabilidad alude a las condiciones sociales, económicas, culturales,
institucionales y/o de infraestructura que hacen susceptible a una población
frente a una amenaza determinada. Estas condiciones son siempre previas a la
ocurrencia de un desastre y determinarán la intensidad de los daños que
produzca la amenaza. Es por eso que el grado de daño que pueda causar un
desastre se relaciona directamente con la existencia de mayores o menores
condiciones de vulnerabilidad.
• Las capacidades refieren a todos los recursos, fortalezas o atributos que
posee una comunidad para enfrentar un evento adverso. Este “capital”
intrínseco a la comunidad puede dividirse en humano (habilidades,
conocimientos, etc.); social (existencia de asociaciones, fortaleza institucional,
etc.); físico (existencia de infraestructuras, tecnologías, equipamientos, etc.);
financiero (ahorros y créditos) y natural (recursos naturales).
ESTRATEGIAS FRENTE AL CAMBIO CLIMÁTICO
Medidas de mitigación: intentan influir en las causas que generan el
cambio climático, por ejemplo la emisión de gases de efecto
invernadero. Para esto, se implementan medidas que buscan reducir
dicha emisión (mayor eficiencia energética, mercados de carbono,
utilización de energías renovables, etc.)
Medidas de adaptación: apuntan a trabajar sobre las consecuencias,
reduciendo la vulnerabilidad de cada sector y, por consiguiente, el
riesgo.
INUNDACIONES EN ZONAS URBANAS
DEFINICION DE INUNDACION
De acuerdo con el Glosario Hidrológico Internacional (WHO-UNESCO, 2012),
la inundación se define de la siguiente manera:
• Aumento en el nivel de agua de un río o arroyo hasta un máximo desde el
cual dicho nivel de agua desciende a menor velocidad;
• Caudal alto de un río o arroyo medido por medio de la altura de nivel o por la
descarga;
• Aumento de la marea.
Una inundación puede estar relacionada con precipitaciones intensas o
prolongadas, la crecida de un río, la marea de tormenta, el oleaje, o con la falla
de alguna estructura hidráulica, todo lo cual provoca un incremento en el nivel
de la superficie libre del agua de los ríos o el mar. Otros factores que influyen
en la ocurrencia de inundaciones son: la capacidad de absorción de los suelos,
insuficiente capacidad de descarga de los cursos de agua y la pendiente del
terreno (zonas de estancamiento). El desborde genera la invasión de agua en
sitios en los cuales usualmente no la hay y ocasiona, por lo común, daños
sobre la población y los bienes que se distribuyen sobre el territorio afectado.
Las inundaciones urbanas se producen como resultado directo o indirecto de la
modificación del ciclo del agua en las ciudades. La superficie pavimentada y las
edificaciones producen un aumento del escurrimiento superficial (que también
se hace más veloz) y una disminución de la infiltración, concentrándose el agua
en calles y avenidas. Dentro de las inundaciones urbanas se distinguen:
• Inundaciones pluviales (anegamientos)
También conocidas como “de drenaje urbano” (Tucci, 2005), son aquellas
inundaciones originadas por lluvias intensas o abundantes que superan la
capacidad de conducción del sistema pluvial urbano.
En las zonas de baja altitud dentro de las ciudades, la formación de reservorios
o depósitos de agua se produce no solo por las altas tasas de precipitación,
sino también debido a las obstrucciones del drenaje causadas por los
escombros y por los bloqueos de alcantarillas y puntos de recolección, a
menudo provocado por a la falta de mantenimiento. Este tipo de eventos tiene
las características de una inundación repentina, pues se asocian con
frecuencia a tormentas severas con importante desarrollo convectivo1, de corta
duración y concentrada en un área relativamente pequeña.
• Inundaciones ribereñas o costeras
Típicas de ciudades ubicadas sobre las márgenes de cursos de agua, mares y
sistemas mixtos (como los estuarios), se producen como consecuencia del
desborde de ríos y arroyos o por crecidas del mar. El aumento en el caudal de
los ríos y el derrame del agua sobre sus llanuras de inundación afectan las
ciudades que allí se desarrollan, muchas veces a pesar de contar con sistemas
de defensas o terraplenados artificiales.
En sistemas particulares como los estuarios2, las inundaciones se producen en
general cuando los efectos de las mareas generadas por los centros de baja
presión y los vientos persistentes e intensos, se superponen con un período de
mareas altas. La forma de embudo característica de muchos estuarios provoca
un aumento en los niveles altos de agua en la parte superior, estrechando
tramos del río asociado. Estos tipos de inundaciones son experimentados
sobre todo en deltas y son más frecuentes y menos graves en términos de
profundidad que las inundaciones causadas por las mareas de tormenta.
• Inundaciones mixtas Como su nombre lo indica, se trata de inundaciones
urbanas donde se combina la crecida de un río con la falta de capacidad del
sistema pluvial para la evacuación de los excedentes generados por lluvia.
LOS TIPOS DE LLUVIAS DETONANTES
Individuales: se trata de lluvias intensas que duran desde varias horas a unos
días, y que normalmente están asociadas a depresiones de latitudes medias
vinculadas a sistemas frontales.
Múltiples: se trata de fuertes lluvias asociadas a otras perturbaciones del
tiempo, que ocurren en forma sucesiva, una después de otra. Múltiples eventos
también pueden afectar a grandes cuencas de latitudes medias en invierno,
cuando las secuencias de ocurrencia de depresiones son muy activas.
Estacionales: se trata de lluvias concentradas en una estación del año; las
inundaciones causadas por estos eventos pueden durar períodos de varias
semanas, como ocurre en las áreas del mundo sujetas al tipo monzónico.
VULNERABILIDAD ASOCIADA A LA OCUPACIÓN DE TERRENOS EN
ÁREAS INUNDABLES
Las inundaciones son una problemática recurrente. Esto, en muchos casos, se
atribuye a las diferentes formas en las cuales históricamente se han apropiado
y ocupado las zonas inundables. Este proceso de ocupación está vinculado con
la manera de pensar la ciudad y las diferentes políticas urbanas llevadas a
cabo. Así, la decisión de “ganar” terrenos al río y ocupar áreas inundables a
través de la construcción de infraestructura como canales, entubamientos y
terraplenes suele generar condiciones de vulnerabilidad y exposición de la
población frente a las inundaciones (Viand y González, 2012). Esto se debe a
la sensación de confianza que generan las obras como garantía de “solución”
del problema, lo que produce que la población minimice, relegue u olvide el
problema. La cuestión, sin embargo, es que el riesgo no se elimina, sino que se
“oculta” tras las obras y reaparece a la vista de todos en cada desastre.
En el proceso de apropiación de estas áreas pueden ocurrir al menos dos
cosas. En un extremo, el agregado de valor a través de las obras provoca un
aumento en el precio de la tierra, a la que luego solo podrán acceder quienes
tengan la capacidad económica para adquirirla y habitar allí. En el extremo
opuesto, aquellas zonas que quedan desprotegidas o marginadas y no
accionan las políticas de valoración del suelo, se convierten en la opción para
los sectores de la población sin capacidad económica y con poco o nulo acceso
a la tenencia de la tierra. Todo este proceso genera diferentes vulnerabilidades
a la inundación, que abarcan desde las condiciones sociales de los grupos
poblacionales expuestos hasta las vinculadas con la localización de viviendas,
equipamiento e infraestructura.
Tipo de vulnerabilidades
Económica Limitaciones en la capacidad adquisitiva de sectores de la
comunidad, que lleva a construir sus viviendas en áreas peligrosas, de bajo o
nulo valor inmobiliario. Por ejemplo, construcciones en una zona suburbana de
terrazas, a varios metros por debajo de la ruta de acceso a la ciudad.
Institucional Refiere a las carencias y debilidades en los arreglos institucionales
para hacer frente a la amenaza. La desarticulación entre organismos, la
superposición de funciones y roles, la ausencia de canales efectivos de
comunicación entre ellos, etc., son aspectos a considerar en el análisis de esta
dimensión.
Cultural Está vinculada con la manera en que los individuos se ven a sí mismos
en la sociedad y como conjunto nacional. Además, el rol que juegan los medios
de comunicación en la consolidación de imágenes estereotipadas o en la
transmisión de información sesgada sobre el medio ambiente y los desastres
(potenciales o reales).
Física Refiere a la presencia de viviendas, equipamientos o infraestructuras en
las áreas inundables. Incluye también la existencia de algún tipo de protección
en tales bienes frente a la inundación. Un ejemplo de este tipo de
vulnerabilidad se da cuando a partir de la crecida de un río lindero a una
ciudad, las líneas eléctricas permanecen en contacto con el agua, o la
presencia de casas en zonas inapropiadas para la instalación residencia.
Técnica Se vincula a las tecnologías de construcción de viviendas,
equipamientos e infraestructuras. Refiere, además, a falencias en el
dimensionamiento, la construcción o en el mantenimiento de obras hídricas.
Por ejemplo, una estación de bombeo instalada para prevenir inundaciones en
las áreas más expuestas de una ciudad. En este caso, se entiende que se trata
de una capacidad que puede transformarse en una vulnerabilidad técnica en
función de la efectividad de las operaciones de mantenimiento.
Social Refiere a las condiciones generales de vida de la población ubicada en
áreas inundables. Incluye aspectos vinculados con la pobreza, el acceso a la
educación y a la salud, el acceso a servicios básicos de saneamiento, la
estructura demográfica, etc. Un ejemplo lo constituyen los asentamientos
poblacionales que se encuentran en las cercanías de un río en los alrededores
de la ciudad.
CUENCA
La cuenca es una zona de la superficie terrestre donde, si fuera impermeable,
las gotas de lluvia que caen sobre ella tenderían a ser drenadas por el sistema
de corrientes hacia un mismo punto de salida (figura 13). En realidad, el terreno
no es impermeable, por lo que un porcentaje del volumen llovido es absorbido
por el suelo, otro es atrapado en pequeñas depresiones del terreno, formando
charcos, otro queda sobre la vegetación y otra parte escurre hacia los ríos y
arroyos. Usualmente el área de una cuenca se expresa en km2.
PORQUE OCURREN LAS INUNDACIONES
Aún antes de la aparición del hombre sobre la Tierra, el entorno físico mantenía
un equilibrio: el agua que llovía en las zonas montañosas bajaba por los cauces
e inundaba las zonas bajas, para luego volver a su estado inicial.
Posterior a la aparición del hombre se desarrollaron asentamientos humanos
en las zonas aledañas a los cuerpos de agua trayendo consigo, cuando se
desborda una corriente, problemas de inundaciones. Adicionalmente, la
degradación del medio ambiente, tal como la deforestación, la erosión, etc.,
modifica la respuesta hidrológica de las cuencas, incrementando la ocurrencia
y la magnitud de inundaciones.
La modificación del terreno en las cuencas (cambio en los usos del suelo),
produce daños cada vez más considerables por efecto de las inundaciones,
debidos a que:
• Se producen crecientes mayores que las que habían ocurrido (avenidas
históricas) cuando las cuencas eran naturales o la degradación del medio
ambiente era mínima.
• El tiempo que debe transcurrir para que los efectos de una inundación sean
percibidos por la población ha disminuido, provocando que en ocasiones la
respuesta de las autoridades y de la población se vea comprometida.
CAUSAS DE LAS PRECIPITACIONES
El vapor de agua, al condensarse en las capas altas y frías de la atmósfera, se
transforma en nubes que se presentan en diversas formas: cúmulos, cirros,
estratos y nimbos; de acuerdo con el contenido de vapor de agua que se
condensa, se convierte en gotas de agua. Al estar suficientemente grandes
aumenta su peso y velocidad, haciendo que se precipiten hacia el suelo en
forma de lluvia.
Los principales mecanismos a través de los que se genera la precipitación son:
Ciclones tropicales Al transportar grandes cantidades de humedad, los
ciclones tropicales pueden provocar tormentas de larga duración, del
orden de varios días y abarcar grandes extensiones.
Lluvias orográficas Se originan con las corrientes de aire húmedo que
chocan con las barreras montañosas, provocando su ascenso y
consecuente enfriamiento, lo que da lugar para su condensación y,
como resultado, la ocurrencia de precipitación en el lado por donde
sopla el viento (barlovento) hacia las montañas. El relieve representa un
importante factor en la distribución de las lluvias, ya que actúa como una
barrera o un modificador de la dirección del viento. Usualmente esta
distribución de la precipitación es muy irregular entre las dos vertientes
de una misma cadena montañosa, sobre todo cuando su eje es más o
menos perpendicular a la dirección de los vientos húmedos dominantes.
Lluvias invernales (frentes fríos) Consisten en el desplazamiento de
frentes de aire frío procedentes de la zona del Polo Norte.
Lluvias convectivas: Las lluvias convectivas tienen su origen en el
calentamiento de la superficie terrestre, ya que algunas áreas de la
superficie de la tierra absorben mejor que otras los rayos solares, por
ello, el aire en contacto con esas “zonas cálidas” llega a calentarse más
que en los alrededores, lo que da lugar a corrientes verticales con las
que asciende el aire caliente húmedo.
INUNDACIONES POR FALTA DE INFRAESTRUCTURAS HIDRAULICAS
Existe una causa que puede generar una inundación, aún más grave que las
antes mencionadas: si la capacidad de las obras destinadas para protección es
insuficiente, la inundación provocada por la falla de dicha infraestructura será
mayor que si no existieran obras.
En el caso de presas de materiales sueltos (tierra y roca), es particularmente
importante evitar el desbordamiento de éstas, ya que en caso de que ocurra,
en pocas horas, provocaría su propia destrucción y el gran volumen de agua
almacenado en su embalse sería descargado de manera súbita, de modo que
esa descarga repentina provocaría considerables fuerzas de arrastre,
superando la capacidad del cauce y provocando daños muchas veces mayores
a los ocasionados sin la existencia de la obra.
Los principales problemas relacionados con la infraestructura y la urbanización
en los países en desarrollo, con especial destaque para América Latina son:
Gran concentración de población en pequeñas áreas, con deficiencia en
el sistema de transporte, falta de abastecimiento y saneamiento, aire y
agua contaminados, además de las inundaciones. Estas condiciones
ambientales inadecuadas son las principales limitaciones a su desarrollo
porque reducen las condiciones de salud y la calidad de vida de la
población y producen serios impactos ambientales.
Aumento de la periferia de las ciudades de manera descontrolada por el
éxodo rural que migra hacia las grandes ciudades en búsqueda de
empleo. Estos barrios generalmente están desprovistos de seguridad, de
infraestructura tradicional de agua, cloacas, drenaje, transporte y colecta
de residuos sólidos y son dominados por grupos de delincuentes
generalmente ligados al tráfico de drogas.
La urbanización es espontánea y el planeamiento urbano es realizado
en la ciudad ocupada por población de renta media y alta. Sin haber un
planeamiento del espacio, la ocupación ocurre sobre áreas de riesgo de
inundaciones y de deslizamientos, con frecuentes muertes durante el
período de lluvias. Sólo en el mes de enero de 2004, 84 personas
murieron en Brasil debido a eventos relacionados con inundaciones.
Parte importante de la población vive en algún tipo de villa de
emergencia. Por lo tanto, existe la ciudad formal y la ciudad informal. La
gestión urbana generalmente abarca sólo la primera, o sea, la ciudad
formal.
Los problemas de urbanización ocurren por causa de uno o más factores a lo
largo del tiempo y éstos se han incrementado en las últimas décadas. Algunos
de los factores son:
Las poblaciones que migran hacia las ciudades generalmente son de
baja renta y no poseen capacidad de inversión y tienden a invadir áreas
públicas o comprar áreas precarias sin infraestructura y de urbanización
informal. Entre éstas se localizan las áreas de riesgo de inundación o
deslizamiento
el déficit de empleo, de renta y de vivienda es alto
legislaciones equivocadas de control del espacio urbano
incapacidad del municipio de planificar y anticipar la urbanización y de
invertir en planeamiento de espacios seguros y adecuados como base
del desarrollo urbano
crisis económicas en los países.
El municipio apenas consigue controlar las áreas de medio y alto valor
económico con reglamentación de uso del suelo, donde está la ciudad
formal.
PLANEAMIENTO DE LA INFRAESTRUCTURA URBANA
El planeamiento urbano es realizado para la ciudad formal y para la ciudad
informal son apenas analizadas las tendencias de esta ocupación. Los
principales problemas relacionados con la infraestructura de agua en el
ambiente urbano son los siguientes:
Falta de tratamiento de cloacas: gran parte de las ciudades de la región,
no poseen tratamiento de cloacas y lanzan los efluentes en la red
pluvial, que escurre por los ríos urbanos (esto ocurre en la mayoría de
las ciudades brasileñas)
Redes de escurrimiento sanitario (muchas veces sin tratamiento), sin la
implementación de una red de drenaje urbano lo que lleva las ciudades
a sufrir frecuentes inundaciones y aumento de la impermeabilización
Ocupación de las terrazas de inundación, con problema de frecuentes
inundaciones
Impermeabilización y canalización de ríos urbanos con aumento del
caudal de crecida (hasta siete veces) y de su frecuencia; aumento de la
carga de residuos sólidos y disminución de la calidad del agua pluvial
sobre los ríos próximos a las áreas urbanas
deterioro de la calidad del agua debido a la falta de tratamiento de los
efluentes, lo cual genera riesgos potenciales al abastecimiento de la
población en varios escenarios. Uno de los aspectos más crítico ha sido
la ocupación de áreas de contribución de los reservorios de
abastecimiento urbano, que una vez eutrofizados pueden generar
riesgos a la salud de la población.
Existe una visión limitada de lo que es la gestión integradora del suelo urbano y
de su infraestructura. Gran parte de los problemas ya mencionados fueron
generados por uno o más de los aspectos descriptos a continuación:
falta de conocimiento: de la población y de los profesionales de distintas
áreas que no poseen informaciones adecuadas sobre los problemas y
sus causas. Esta falta de conocimiento de los tomadores de decisiones
resulta en altos costos, debido que algunas empresas se aprovechan de
esta situación para aumentar sus ganancias. Por ejemplo, el uso de
canalización para drenaje es una práctica generalizada, aunque
represente costos muy altos y tienda a aumentar los problemas que
pretendía resolver. La propia población, cuando posee algún problema
de inundación, solicita la ejecución de un canal para el control de ésta.
Con el canal construido la inundación es transferida aguas abajo
afectando otra parte de la población. Las empresas de ingeniería lucran
de manera significativa pues este tipo de obra llega a tener una
magnitud 10 veces superior a la de una medida más sustentable
concepción inadecuada de los profesionales de ingeniería para el
planeamiento y control de los sistemas: una parcela importante de los
ingenieros que actúan en el medio urbano, están desactualizados con
respecto a la visión ambiental y generalmente buscan soluciones
estructurales, que alteran el ambiente, con exceso de áreas
impermeables y consecuente aumento de temperatura, inundaciones,
contaminación, entre otros
visión sectorial del planeamiento urbano: el planeamiento y el desarrollo
de áreas urbanas son realizados sin incorporar los aspectos
relacionados con los distintos componentes de la infraestructura del
agua. Una parte importante de los profesionales que actúan en esta área
posee una visión sectorial limitada
falta de capacidad gerencial: los municipios no poseen estructura para el
planeamiento y gerenciamiento adecuado de los distintos aspectos del
agua en el medio urbano.
SISTEMAS HIDRAULICOS URBANOS
Los principales sistemas relacionados con el agua en el medio ambiente
urbano son:
• Manantiales de agua urbana son fuentes de agua para abastecimiento
humano, animal e industrial. Estas fuentes pueden ser superficiales y
subterráneas. Los manantiales superficiales son los ríos próximos a las
comunidades. La disponibilidad de agua en este sistema varía a lo largo de los
años; algunas veces la cantidad de agua disponible no es suficiente para
atender la demanda, siendo necesario frecuentemente la construcción de un
reservorio que garantice la disponibilidad hídrica a la comunidad a lo largo del
tiempo. Los manantiales subterráneos son los acuíferos que almacenan agua
en el subsuelo y permiten atender la demanda a través del bombeo de esta
agua. De esta manera, el agua subterránea es utilizada generalmente en las
ciudades de pequeño y medio porte, pues depende del caudal de bombeo que
el acuífero permite retirar sin comprometer su balance de entrada y salida del
agua.
• Abastecimiento de agua involucra la utilización del agua disponible en el
manantial, que es transportada hasta la estación de tratamiento de agua (ETA)
y después distribuida a la población a través de una red. Este sistema involucra
importantes inversiones, generalmente públicas, para garantizar el agua en
cantidad y calidad adecuada.
• Saneamiento de efluentes cloacales es el sistema de colecta de los efluentes
(residenciales, comerciales e industriales), el transporte de este volumen, su
tratamiento en una estación de tratamiento y el vertido del agua tratada
nuevamente al cuerpo hídrico.
• Control del drenaje urbano involucra la red de colecta del agua (y residuos
sólidos), que se originan debido a precipitaciones sobre las superficies
urbanas, su tratamiento y retorno a los ríos.
• Control de inundaciones ribereñas e hace para evitar que la población sea
alcanzada por las inundaciones naturales. Los ríos en los períodos de lluvias
salen de su lecho menor y ocupan el lecho mayor, dentro de un proceso
natural.
ENFERMEDADES DE VINCULACION HIDRICA
Existen muchas enfermedades que se transmiten a través del agua. Con
relación a la transmisión a través del agua, las enfermedades pueden ser
clasificadas de acuerdo con el concepto de White et al. (1972) y presentado por
Prost (1993):
Enfermedades con fuente en el agua (water borne deseases): dependen del
agua para su transmisión como el cólera, la salmonella, la diarrea, la
leptospirosis (desarrolladas durante las inundaciones por la mezcla de la orina
del ratón), etc. El agua reacciona como un vehículo pasivo para el agente de
infección.
Enfermedades debido a la falta de higiene (water-washed diseases): dependen
de la educación de la población y de la disponibilidad de agua segura.
Estas enfermedades están relacionadas con infección del oído, de la piel y de
los ojos.
Relacionado con el agua (water-related): el agente utiliza el agua para
desarrollarse, como es el caso de la malaria y de la esquisostomosis.
Muchas de estas enfermedades están relacionadas con la baja cobertura de
agua tratada y saneamiento, como la diarrea y el cólera; otras están
relacionadas con la inundación, como la leptospirosis, la malaria y el dengue.
SEIS EJES D EINTERVENCION PARA UNA REDUCCION REAL DEL
RIESGO DE INUNDACIONES
Las administraciones públicas, de la estatal a la autonómica y a la municipal,
no han puesto en marcha verdaderas estrategias de adaptación frente al
incremento de los riesgos por inundaciones. Aplicar tales estrategias requiere
asumir que en el clima mediterráneo han ocurrido y seguirán ocurriendo
episodios extremos y por tanto la única estrategia sensata es adaptarse para
reducir los daños.
Para ello necesariamente debemos modificar nuestros estilos de vida y nuestra
percepción de los ríos, del territorio y de la propia noción de riesgo. Pese a lo
que pudiera parecer, las sociedades y sistemas productivos tradicionales
mediterráneos compartían la sabia visión de que las inundaciones (como en el
caso de las sequías) son fenómenos que ocurren de forma natural (aunque
ahora se estén agravando por el cambio climático), frente a los que
necesariamente hay que aprender a adaptarse. El problema es que esa visión
adaptativa se ha ido olvidando y sustituyendo por la falsa percepción −
promovida en muchos casos desde las propias administraciones públicas − de
sequías e inundaciones como "anomalías" que es posible erradicar o "superar",
en lugar de como fenómenos naturales a los que nos tenemos que adaptar de
forma inteligente.
Primer eje de acción: respetar las zonas inundables
El eje de intervención más importante para reducir de forma significativa − que
no eliminar por completo − los daños por inundaciones, es respetar las zonas
inundables. La realidad es que las zonas inundables se han venido ocupando
de forma creciente durante las últimas décadas con viviendas, infraestructuras
y equipamientos de todo tipo, aumentando la exposición de la población y los
daños tanto económicos como en vidas humanas. Hay que recordar que las
competencias en ordenación del territorio y en urbanismo son autonómicas y
municipales, no estatales.
Por tanto, son las comunidades autónomas y ayuntamientos los que están
incumpliendo su obligación legal de garantizar que se respetan las zonas
inundables y de eliminar las viviendas, equipamientos e infraestructuras
situados en las zonas de mayor riesgo o con población más vulnerable. Nada
se está haciendo en este sentido. Por otra parte, la normativa de los Planes de
Gestión del Riesgo de Inundaciones de cada demarcación (PGRI) deberían
incluir, de forma explícita, la obligación de que en un plazo fijado y breve (por
ejemplo un año) todos los planes generales municipales de ordenación urbana
se adapten a los contenidos y normativa de los PGRI de la demarcación, muy
especialmente a la Cartografía de Zonas inundables.
Por ejemplo, en el PGRI del Segura no existen medidas proactivas para
garantizar un planeamiento urbanístico que respete las zonas inundables,
relegando las medidas de adaptación del planeamiento urbanístico a la
iniciativa de los Ayuntamientos afectados, la cual ha sido y es manifiestamente
insuficiente. De esta situación son también responsables las comunidades
autónomas, que son las competentes en ordenación territorial y también tienen
la obligación de garantizar que los planes municipales cumplen con todas las
normativas legales y aplican todas las medidas necesarias para no invadir las
zonas inundables.
Segundo eje de acción: devolver el espacio al río
Se trata de desencauzar y eliminar motas ramblas y cauces aguas arriba de
zonas urbanas y devolverle a ríos, ramblas y cauces parte de sus espacios de
desbordamiento, permitiendo una inundación blanda, sin daños a personas y
con bajo daño a bienes. Esta inundación blanda en zonas adecuadas,
ocupadas por vegetación natural, humedales o determinados usos agrarios,
previenen o reducen el impacto de la avenida aguas abajo, protegiendo la zona
urbana. Por ejemplo en Murcia los antiguos sotos del río permitirían cumplir
esta función.
Este eje de actuación incluye otras medidas englobadas dentro de las
denominadas Medidas Naturales de Retención de Agua, que entre otros
aspectos contemplan la recuperación del bosque de ribera y la vegetación
natural en el conjunto de la red hidrológica, justo lo opuesto a las prácticas más
habituales. Por ejemplo, el bosque de ribera es la solución más eficaz para
impedir la proliferación de cañas, creadoras de las acumulaciones conocidas
como "baldomeras". De hecho, es casi la única medida eficaz, porque las
cañas son muy difíciles de eliminar por cualquier otro método. La eliminación
de cañas a base de maquinaria y otros métidos, consume grandes cantidades
de presupuesto todos los años en la cuenca del Segura, con escaso éxito. Los
arboles de ribera no suponen un peligro, ya que no son arrancados por la
crecida, al revés que las cañas. Además, permiten laminar la crecida, a la vez
que impiden el crecimiento de las cañas, que sí son un problema.
En línea con la Directiva de Inundaciones, las medidas que se han de promover
pasan por devolver su espacio a los ríos a través de una gestión adecuada de
los territorios fluviales. La Directiva Europea de Inundaciones, aprobada en
2007, establece que no se pueden evitar las inundaciones, pero sí minimizar
sus efectos perniciosos. Frente a la ineficacia de las medidas clásicas de la
vieja hidráulica, la Directiva aboga por la renaturalización de los ecosistemas
fluviales a través de la recuperación de las llanuras naturales de inundación
como vía de laminación de las avenidas. Este territorio fluvial, constituido por el
propio río y los espacios inundables adyacentes, actuaría como zona de
expansión de las crecidas y en él se deben potenciar las funciones naturales de
la llanura de inundación. No puede haber mejor seguro para una población
ribereña que sustituir un fenómeno adverso, la avenida, por otro de menores
efectos negativos, el desbordamiento, en áreas en las que tales
desbordamientos den lugar a los menores daños y los máximos beneficios.
Además, un territorio fluvial respetado y bien gestionado permite conservar o
recuperar la dinámica hidrogeomorfológica, obtener un corredor ribereño
continuo que garantizaría la diversidad ecológica, cumplir con el buen estado
ecológico, favorecer el filtrado de contaminantes mediante la restauración de
sotos como “filtros verdes” y mejorar y consolidar el paisaje fluvial.
Establecer y gestionar adecuadamente el territorio fluvial para paliar los daños
de las inundaciones requiere i) Recuperar meandros y bosques de ribera, que
contribuyen a disipar la energía de las crecidas; ii) Retranquear o eliminar
diques y motas, dotándolas –en su caso− de compuertas para expandir la
inundación suavemente y permitir luego la evacuación de la inundación cuando
baje el nivel del río, reduciendo la capacidad destructiva de la avenida aguas
abajo y iii) Adaptar los usos a la inundabilidad. En las zonas previstas para este
tipo de inundaciones blandas y que estén fuera del Dominio Público Hidráulico,
puede haber usos agrario compatibles como determinados cultivos, con cierto
riesgo de inundación, riesgo que puede ser gestionado con seguros y
compensaciones en caso de daños.
Tercer eje de acción: implantar Medidas Naturales de Retención de agua en los
espacios agrarios
Las Medidas Naturales de Retención Agua (NWRM) son un conjunto de
actuaciones promovidas por la Comisión Europea inspiradas en la naturaleza y
en las prácticas tradicionales de conservación del agua y del suelo. Estas
prácticas incluyen, entre otras posibles acciones, las siguientes:
1. La recuperación de la vegetación natural en los espacios agrarios, a distintas
escalas. Se trata de volver a recuperar los setos vegetales, la vegetación
natural en los linderos de las parcelas y pequeñas manchas de vegetación
natural en el conjunto del paisaje o subcuenca agraria. De esta forma aumenta
la capacidad de infiltración y sobre todo se reducen y enlentecen las
escorrentías, reduciendo los picos de avenida aguas abajo.
Por ejemplo los setos vegetales no impiden el paso del agua, pero sí lo
retienen parcialmente, favoreciendo la infiltración y reduciendo la intensidad y
la velocidad de los flujos hídricos. Además la vegetación natural de setos,
linderos, manchas de matorral situadas en distintos puntos del espacio agrario,
etc, contribuyen a retener el suelo, reduciendo el arrastre de sedimentos, los
cuales ocasionan importantes daños aguas abajo, cuando se acumulan por
ejemplo en espacios urbanos, entornos de viviendas, etc.
2. La recuperación de la red de drenaje natural. La agricultura intensiva suele
eliminar o alterar gravemente el estado de la red de drenaje natural,
especialmente en zonas muy llanas como el Campo de Cartagena. Con el fin
de explotar al máximo la superficie disponible, las redes de drenaje natural se
roturan, se cultivan, se desvían o se cubren.
Todas estas alteraciones impiden que dicha red de drenaje funcione
adecuadamente durante los episodios de lluvia, de forma que los flujos de
agua, desorganizados, afectan a espacios que hasta entonces no habían
tenido problemas, incrementando los daños tanto en los propios cultivos como
en los espacios urbanos. Recuperar la red de drenaje natural supone respetar
su trazado, incluso en zonas llanas donde dicho trazado es menos evidente.
Además la red de drenaje natural se puede aprovechar para revegetar sus
márgenes, contribuyendo a los beneficios ya mencionados en el punto
anterior.
3. El mantenimiento de una cubierta verde en los cultivos. Tanto en el caso de
cultivos arbóreos como en las parcelas no cultivadas, se trata de mantener una
cubierta verde con especies herbáceas adecuadas, que contribuyan a retener
sedimentos y favorezcan la infiltración en caso de precipitaciones.
Además, las medidas naturales de retención de agua tienen otros beneficios
adicionales. Uno de los más importantes es que contribuyen a reducir de forma
significativa la contaminación agraria difusa, provocada por la aplicación de
fertilizantes agrarios, causantes de la exportación de enormes cantidades de
nutrientes y de los procesos de eutrofización asociados, como se ha
evidenciado en el caso de la laguna del Mar Menor, debido fundamentalmente
a los regadíos intensivos del Campo de Cartagena. Otros beneficios de las
medida naturales de retención de agua en los espacios agrarios son la mejora
del paisaje y su contribución a la mejora de la biodiversidad, proporcionando el
hábitat de distintas especies silvestres que, en muchos casos, son también
aliadas de la agricultura.
Las Medidas Naturales de Retención de Agua se vienen implantando con éxito
en muchas áreas de Europa y también de forma incipiente en España, por
ejemplo en los espacios agrarios en torno al río Areta, en Navarra. En esta
zona las parcelas agrarias cercanas al río sufren habitualmente daños por las
crecidas, que arrastran el terreno agrícola dejando socavones y depósitos de
piedras en numerosos puntos. Por el contrario, en los lugares en los que se
han utilizado barreras vegetales contra los daños de las inundaciones, han
desaparecido los efectos negativos de las crecidas. Es sólo un ejemplo entre
muchos de las posibles medidas naturales de retención de agua, como
actuaciones de bajo coste y elevada eficacia.
Cuarto eje de acción: implantar sistemas de Drenaje Urbano Sostenible
Los Sistemas de Drenaje Urbano Sostenible (SUDS) abarcan un amplio
abanico de medidas,que forman también parte de las Medidas Naturales de
Retención de Agua, en este caso aplicadas a entornos urbanos. Se trata de
distintas actuaciones destinadas a reducir los daños de la inundación en zonas
urbanas. Estas medidas incluyen superficies filtrantes, suelos drenantes,
estanques y jardines inundables y el incremento sustancial de las superficies
vegetadas, entre otras medidas.
Estos sistemas de drenaje urbano sostenible se están poniendo en marcha con
éxito en muchas zonas. Frente a tanques de tormentas, que son muy caros y
son capaces de acumular muy poca agua, se pueden crear en los espacios
urbanos superficies verdes inundables capaces de retener cantidades de agua
mayores, con costes menores y que además ofrecen espacios de recreo y
esparcimiento en los periodos sin lluvias intensas. Los suelos filtrantes y por
supuesto un urbanismo riguroso con las zonas inundables, reducen
significamente los daños en zonas urbanas.
Quinto eje de acción: eliminar viviendas e infraestructuras en zonas de alto
riesgo
Es urgente realizar un censo de viviendas y equipamientos en zonas de riesgo
elevado, bien por un alto peligro de inundaciones (por ejemplo por situarse en
zonas inundables dentro del periodo de retorno de 10 años) o por tratarse de
casos con elevada vulnerabilidad social (colegios, centros sanitarios,
residencias de mayores, viviendas de grupos poblacionales desfavorecidos,
etc). Estas situaciones deben ser estudiadas de forma individualizada y en
muchos casos la medida a aplicar será el traslado.
Sexto eje de acción: impulsar una estrategia de comunicación sobre la
necesidad de una gestión adaptativa frente a las inundaciones
Una estrategia integral frente a las inundaciones ha de incluir educar en la
incertidumbre y en la cultura del riesgo. Es fundamental contar con los
habitantes ribereños, desarrollando programas de educación, comunicación
social y de capacitación que permitan modificar la percepción pública en torno
a los ríos y el papel de las crecidas, en la certeza de que solo una sociedad
bien informada apoyará una gestión adecuada de los territorios fluviales.