Jurta BURGGRAF
CAPÍTULO II LAS IGLESIAS ORIENTALES CATÓLICAS
FOMENTAR
LA UNIDAD
BAC, MADRID 2011, PP. 63-77.
Las 22 0 24 Iglesias orientales católicas, que existen actualmen te', pueden
considerarse como «frutos parciales de la labor ecumé nica?.'Sus miembros
gozan de plena comunión con la sede romana sini negar su propio estilo de vida
cristiana y sus características particulares a la hora de celebrar los sacramentos.
Aunque suponen solo el 2 por ciento de los católicos en todo el mundo (son unos 17
millones), tienen una tarea de primordial importancia: a ellos les es confiada,
en primer lugar, la preocupación por la unidad entre la Iglesia católica y las Igle
sias ortodoxas, ya que constituyen una suerte de «puente» entre ambas.
Corresponde a las Iglesias orientales que están en comunión con la Sede Apostólica
Romana la especial misión de promover la unidad de todos los cristianos, sobre todo de los
orientales [...], principal mente con la oración, con el ejemplo de vida, con gran fidelidad a
las tradiciones orientales, con un mejor conocimiento mutuo, con la colaboración y estima
fraterna de las cosas y de los espíritus» (OE 24).
Estas Iglesias han nacido geográficamente en Oriente. Sin embar go, en virtud
de la fuerza del Evangelio, han salido de sus fronteras y se han extendido por
otras partes del mundo, tal como lo hicieron las Iglesias de Occidente. En la
actualidad existen, por tanto, en el Este Iglesias latinas y en Oeste Iglesias
orientales, que se llaman más exacta mente «Iglesias de tradición oriental»3. Cada
una de ellas tiene rasgos nacionales o regionales.
I Cf. Anuario Pontificio 2006 (Editrice Vaticana, Ciudad del Vaticano 2006) 1158-1162 € ibid. 2009, 1058-1062. C.
DE FRANCISCO VEGA, Las Iglesias orientales católicas, 0.c.: «No es fácil lograr unanimidad entre los
orientalistas sobre el número exacto de las Iglesias orientales católicas (p.79). El Código de Cánones de las
Iglesias Orientales no menciona a cada una de escas Iglesias: solamente nos ofrece las cinco tradiciones en las
cuales ellas se sitían. Cf. CCEO 28.2.
? Dos de ellas, la Iglesia católica maronita (principalmente en el Libano) y la Iglesia cacólica italo-albanesa (en el sur
de Italia) forman una excepción; parece que nunca estuvieron en cisma o herejía.
3 Para simplificar la lectura, seguimos hablando de Iglesias orientalesu.
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P.II. LAS OTRAS CONFESIONES CRISTIANAS 1. Desde la tolerancia al
reconocimiento oficial
C.2. LAS IGLESIAS ORIENTALES CATÓLICAS
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ces los intentos precedentes. El decreto Orientalium ecclesiarum supone hasta
hoy el máximo reconocimiento de estas Iglesias,
[...] que han vivido una historia y evolución propias, y que no com prenderían
que la búsqueda de la unidad exigiese el abandono de par ticularidades —no de
particularismos- absolutamente compatibles con la unidad esencial en la fe y
disciplina, e incluso indispensables para una auténtica comprensión cristiana
de la catolicidad»9.
A lo largo de los siglos, los cristianos de las Iglesias orientales ca tólicas han
tenido que afrontar no pocas incomprensiones. Los orto doxos les han advertido
que su adhesión a Roma pueda constituir el comienzo de un proceso de
latinización, y les han reprochado el ser «inficles» y «uniatas» *. Los católicos
orientales, sin embargo, rechazan tales calificaciones. Como no tienen que
abandonar sus antiguas tradi ciones espirituales, litúrgicas y disciplinares, no pierden
su identidad por estar unidos a la Sede de Pedro. Pero justamente por esto pueden
parecer «extraños» a los católicos occidentales. Durante mucho tiempo, su
existencia se desarrollaba al margen de la Iglesia romana, como un «apéndice»
de ella, y era desconocida para la mayoría de los fieles,
Algunos acontecimientos eclesiásticos han procurado sacar a las Iglesias
orientales católicas de su «vida oculta» y descubrir su gran ri queza
espiritual:
En 1895, el papa León XIII escribió la carta apostólica Orien talium dignitas.
Desde entonces comenzó un camino de acer camiento entre los cristianos católicos
«occidentales» y «orien tales». En 1917, el papa Benedicto XV instituyó la Sagrada
Congre gación para las Iglesias orientales y subrayó la necesidad de
fomentar los estudios orientales En 1928, el papa Pío XI publicó la encíclica
Rerum orienta lium, por la que se instituyó el Pontificio Instituto Oriental para
la investigación científica". En 1946, el papa Pío XII escribió la encíclica
Orientales omnes sobre las Iglesias orientales 8.
Conviene recordar que, después de la separación de los patriarcados orientales
de la sede romana, quedó un único «Patriarcado» en Occi dente, prácticamente
con un único rito y una única lengua litúrgica 10, Se da, por tanto, el grave
peligro de identificar la Iglesia latina con la Iglesia católica, y de pensar que
los orientales tendrían que vivir las tradiciones latinas cuando se unen con
Roma. A los cristianos orien tales, por su lado, cuando se encuentran frente a
tal uniformidad, les resulta frecuentemente difícil discernir a qué se restringe la
verdadera unidad de la Iglesia y cuál es el lugar esencial que corresponde a
Roma. Corren asimismo el peligro de confundir unidad y uniformidad y de este
modo no ver la verdadera faz de la Iglesia. Tienen por católico al que, en
realidad, no es más que romano, y juzgan esencial a la Iglesia su
apariencia romana
Como ya hemos visto, la uniformidad no es en absoluto el ideal de la
Iglesia, sino «su caricatura» 12. La «casa de Cristo» se llama católica
(universal) porque contiene la plenitud de los diversos dones y caris mas,
la «gracia multiforme de Dios» (1 Pe 4,10). Ha sido fundada para todas las
razas y naciones y, por esto, debe ser habitable para todas. Pero esto nunca
será posible sin ciertas diferenciaciones en el interior de esta casa, ya que
los hombres somos muy distintos. Cada persona tiene su propio estilo de vida
espiritual y cotidiana, cada grupo tiene sus ritos
-
Sin embargo, a pesar de estos hechos, las Iglesias orientales perma necían, en
gran parte, ignoradas. Eran las llamadas «Iglesias del silen cio» hasta que, por
fin, la labor del Concilio Vaticano II superó con cre
4 El término aynialismov señala aquel proşelitismo feroz por el que se trataba de unic las Iglesias orientales
no-católicas nuevamente con la sede romana. En algunos casos, tales intentos, aunque forzados, fueron efectivos:
se formaron las Iglesias orientales católicas o en expresión despectiva utilizada, sobre todo, por los ortodoxos—
las «Iglesias uniatas4, Hoy día, también los católicos consideran el uniatismo como un método 110
apropiado para buscar la descada unidad de la jglesia.
5 Cf. BENEDICTO XV, «Moru proprio Dei providentis (1-5-1917)w: AAS 9 (1917) 529-531, ó Cf. ÍD.,
Motu proprio Orientis catholici (15-5-1917)*: AAS 9 (1917) 531-533. 7 Cf. Pío XI, enc. Rerum
orientalium (8-9-1928). 3 Cf. ÍD., enc. Orientales omnes (1946) y motu proprio Cleri sancitari (2-6-1957).
> G. IHils, El decreto sobre el ecumenismo del Concilio Vaticano II, O.C., 98. Según el lenguaje utilizado, las
llamadas «particularidades« son expresiones de una legítima pluralidad, mientras los *particularismos
trascienden los límites de esta pluralidad legitima.
10 En Occidente había gran diversidad litúrgica hasta Gregorio VII (pontificado 1073-1085), que impulsó la
unidad en el rito romano, * 1 Cf. G. THILS: «Ahora bien, hay en todo esto una fachada exterior e incluso
una centraliza ción condicionada por la historia, y que 110 es más que una consecuencia de la fe de la
Iglesia que ve en el obispo de Roma el sucesor de Pedro y el Vicario de Jesucristo. Pero esta fachada
romana de la Iglesia y un cierto ambiente de centralización, cuyo valor reconocemos, no son, con todo,
lina forma indispensable e invariable de la Iglesia de Jesucristo: (El decreto sobre el ecumenismo del
Concilio Vaticano ll, 0.c., 99).
12 J. L. WITTE, "Die Katholizitāt der Kircher: Gregorianum 42 (1961) 239s; cit, en G. THILS, El decrito
sobre el ecumenismo del Concilio Vaticano II, O.C., 100.
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P.II. LAS OTRAS CONFESIONES CRISTIANAS y tradiciones, cada pueblo tiene
su lengua y su historia a las que no pueden ni deben renunciar.
La catolicidad es un don para la Iglesia, y es también una tarea para todos
los cristianos. En una casa amplia y libre, cada persona puede hacer lo que le parezca
mejor. Y cada una disfruta de la originalidad de los demás, convencida de que esta
enriquece la convivencia. El com portamiento no está regulado autoritariamente por
el padre (o la ma dre) de la familia en cosas accidentales. Así, en la Iglesia los
cristianos debemos aceptar plenamente la variedad que existe entre nosotros, pero no
como si se tratase de un mal menor o de una concesión, sino con alegría y por
fidelidad al mismo Jesucristo. En este sentido, el Vatica no II ha dado un gran
ejemplo al destacar firmemente que las Iglesias orientales unidas a Roma son tan
«enteramente» católicas como las de Occidente (cf. OE 3 y 5).
Cuando se aseguró solemnemente esta «maravillosa diversidad [...] de
sensibilidades religiosas» que hay en la Iglesia, en el fondo no se hizo más que
recordar el precepto del Señor de integrar plenamente a «todas las gentes», Cristo
no ha destinado su casa solo para los habi tantes de Occidente. Por esto, es
tarea de la Iglesia procurar que cada uno de sus fieles, provenga de donde
provenga, no solo se sienta «ama blemente acogido» en ella, con una sonrisa o
con palabras, incluso sinceras», sino que realinente se sienta a gusto, «en su
casa» 14. Así ac tuaron los apóstoles en el Concilio de Jerusalén cuando se
dirigían a los cristianos provenientes del paganismo. Proclamaron entonces muy alto
este principio de amplia diversidad que mantiene la unidad en los puntos
necesarios: «Hemos decidido el Espíritu Santo y nosotros no imponeros más
cargas que las indispensables» (Hch 15,28).
En el Vaticano II, la Iglesia católica ha vuelto a afirmar solemne mente que en ella
existe la diversidad en la unidad, y que la variedad, lejos de ir contra la unidad, la
manifiesta mejor (cf. OE 2). El Santo Padre no solo es garante de la unidad,
sino también de la diversidad", Ambas son bendecidas por Dios. «La
existencia de ritos y lenguas dife rentes no nos impide dirigir nuestra mirada
hacia otras Iglesias que de rivan de la única vid, de un único principio, Cristo
Nuestro Señor» 16.
El gran patrimonio de las Iglesias orientales católicas, con sus valo res y
tradiciones, también nos pertenece a nosotros, igual que nuestras tradiciones pueden
enriquecer a los cristianos de Oriente!?. La Iglesia debe «respirar con sus dos
pulmones», destaca Juan Pablo Il con una expresión feliz! .
El conocimiento de las Iglesias orientales nos ofrece, pues, una lec ción práctica
sobre la catolicidad de la Iglesia universal y nos educa en la diversidad como riqueza
querida por Cristo. Hemos visto que la unidad no significa uniformidad, sino
integración de toda legítima diversidad en una comunión orgánica de la que el
Sucesor de Pedro es servidor y garante'.
Las Iglesias orientales se distinguen de las occidentales por tener una liturgia propia y
una jerarquía autónoma. Mientras la liturgia es el elemento más fácilmente perceptible,
el derecho —según el cual se constituye la jerarquía— es el factor más decisivo e
importante. Va mos a ver, en un primer paso, las diversas tradiciones litúrgicas, y
des pués consideramos el significado del derecho común y particular que tienen estas
Iglesias.
2. Las grandes tradiciones litúrgicas
La palabra «liturgia» quiere decir, originariamente, «obra pública». En la tradición
cristiana significa que el «pueblo de Dios» toma par te en la «obra de Dios» (cf. In
17,4). A través de la liturgia, Cristo, nuestro Redentor y Sumo Sacerdote, continúa,
con su Iglesia, la obra de nuestra salvación (cf. CCE 1069).
La última Cena es el punto de partida del desarrollo de toda litur gia, en Oriente y en
Occidente. Cristo celebró la última cena pascual judía, que es a la vez la primera
cena pascual cristiana. Para dejar a los suyos una prenda de su amor, para no alejarse
nunca de ellos y hacerles partícipes de su felicidad, instituyó el más grande de los
sacramentos como memorial de su Vida y de su Muerte, de su Resurrección y de su
Intercesión junto al Padre: es llamado Eucaristia (o santa Misa) por los
13 Cf. G. THils, El decreto sobre el ecumenismo del Concilio Vaticano II, O.C., 98 y 108.
14 «Es necesario también [...] que esce cristiano pueda encontrar en la Iglesia católica ya actua lizados
los matices y formas legítimas de vida cristiana que a él le son familiares en el campo de la piedad, de la
espiritualidad, del testimonio doctrinal, del estilo de vida eclesial, etc. (ibid., 108).
15 *La Sede de Pedro preside toda la comunidad de amor, defiende las diferencias legítimas y al misino
tiempo se preocupa de que las particularidades no solo no perjudiquen a la unidad, sino que más bien la
favorezcan (LG 13).
16 Pablo VI, «Alocución a las Iglesias ortodoxas con ocasión de su visita a la abadía de Grotta ferrata
(18-8-1963)*: OR (19.20-8-1963).
17 El Concilio Vaticano II afirnja que las Iglesias de Oriente poseen desde el principio uni tesoro del que la Iglesia de
Occidente ha tomado muchas cosas en maceria litúrgica. Cf. UR 14.
18 Esta expresión aparece en varios documentos del pontificado de Juan Pablo II. Los tres más representativos son
Ma 34, UUS 54, y la constitución apostólica Sacri canones (18-10-1990), por la que se promulga el CCEO: AAS
82 (1990).
19 CF, OE 92: Sepan y tengan por seguro todos los orientales que pueden y deben conservar siempre sus propios
ritos litúrgicos y su disciplina, y que no se deben introducir cambios sino por razón del propio progreso orgánicos.
P
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C.2. LAS IGLESIAS ORIENTALES CATÓLICAS a) Iglesias de
rito caldeo .
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cristianos occidentales, y Divina Liturgia por los orientales, y perpetúa por
los siglos el sacrificio de la Cruz,
Cuando el Señor mandó a sus apóstoles «hacer esto» en memoria suya
hasta el fin de los tiempos (cf. Lc 22,19; 1 Cor 11,26), no dejó, sin
embargo, consignada la forma concreta en que habría de celebrarse la
santa Misa. Las primeras comunidades cristianas tuvieron que bus car, bajo
la guía de los apóstoles --y sus sucesores y con la ayuda del Espíritu
Santo, los modos más apropiados para celebrar este gran misterio.
A lo largo de los siglos se desarrollaron, a partir de un núcleo original,
diversas plegarias eucarísticas. Bajo la influencia de factores
teológicos, culturales, lingüísticos y también psicológicos, se crearon
diferentes textos, en un lento y laborioso proceso de gestación, y se dis
tribuyó el año litúrgico de manera también diversa 20. Tanto en
Oriente como en Occidente surgieron varias tradiciones distintas, que
tienen una parte común (lo esencial) y otra propia (lo accidental), Todas
gozan de la autorizada memoria de santos obispos,
En Occidente encontramos, por ejemplo, la liturgia galicana, que no
superó el siglo VIII en Francia la ambrosiana, que se celebra tan solo en el
norte de Italia en torno a Milán 2); la hispana, más reducida aún a algunas
parroquias españolas, y, sobre todo, la romana, que pronto es
universalmente celebrada. Esta última destaca por su sobriedad
frente a la gran vistosidad que encontramos en Oriente,
Las Iglesias orientales están agrupadas en cinco ritos distintos naci dos al
calor de otras tantas tradiciones litúrgicas 22: caldea, antioquena,
alejandrina, armenia y bizantina (o constantinopolitana). Vamos a con
siderar brevemente a cada una de estas Iglesias y destacaremos algunas
peculiaridades de sus ritos para mostrar la gran variedad que existe en el
pueblo de Dios
Esta tradición litúrgica abraza dos comunidades. La Iglesia caldea
católica rompió con la Iglesia asiria (de tradición nestoriana) para
volver a unirse, en el siglo xix, definitivamente con la sede romana.
Cuenta con casi 600.000 fieles, sobre todo en Irak e Irán, también en
Turquía, Líbano, Siria y otros países. Existen inisiones caldeas en Francia,
Suecia y Australia.
La Iglesia siro-malabar católica (o Iglesia malabar) es la comunidad de los
«cristianos de santo Tomás», en el Estado de Kérala, en la India.
Después de la muerte del último obispo nestoriano, un Sínodo deci
dió la unión con Roma en 1599. Desde entonces, durante tres siglos, los
fieles dependieron de ordinarios latinos, a excepción de un breve
período en el siglo xvii. En 1923, la Santa Sede instituyó la jerarquía
malabar católica para sus tres millones de fieles.
El rito caldeo aparece ya plenamente consolidado en los siglos
VI-VII, y manifiesta un sabor arcaizante, con muchos rasgos semitas,
aunque tampoco falten posteriores influjos bizantinos. Se habla siríaco, la
lengua aramaica. La Divina Liturgia, por ejemplo, comienza con
una procesión alrededor del altar con los dones del pan y del vino. El año
litúrgico consta de 365 días, distribuidos en trece meses: doce
meses de treinta días y un mes de cinco días. La semana comienza
el sábado por la tarde, y se observan los ayunos de Navidad (43 días
antes), de Cua resma (7 semanas), de los apóstoles (variables) y de la
Dormición de la Virgen (del 7 al 22 de agosto), que es una fiesta de
gran importancia en todo el Oriente.
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b) Iglesias de rito antioqueno
24
El año litúrgico es el desarrollo de los diversos aspectos del único misterio pascual. Co mienza,
ordinariamente, con la preparación de las fiestas en torno al misterio de la Encarnación
(Anunciación, Navidad, Epifanía) y gira alrededor del «Triduo Pascual», como de su fuente de
luz; así, el tiempo nuevo de la Resurrección llena todo el año litúrgico.
21 Se atribuye tradicionalmente a san Ambrosio, el obispo más célebre de la sede de Milán
(374-397).
22 Mientras el término liturgia designa la celebración del culto divino, el término rito se refiere
más a los elementos externos y perceptibles con que se desarrolla la celebración. En
Oriente, la pa labra liturgia posee un alcance muy determinado y se refiere, sobre todo, a la
celebración de la Eucariscia y; más en particular, a la plegaria eucaristica. Ia noción de rito, en
cambio, supera los límites estrictamente litúrgicos porquc comprende también factores
teológicos, históricos, culeu rales: todo 3quello que configura a una «nación» en cuanto tal.
Significa el modo de vivir la propia tradición eclesial. En lo que sigue, hablaré indistintamente de
tritos y utradición litúrgica.
23 Para más información cf. H.-D. DÖPMANN, Die orthodoxen Kirchen, 0.c., 315-320; C, DE
FRANCISCO VEGA, Luis Iglesias orientales autólicas. Idensidad y patrimonio, o.C., 167-211.
Tres comunidades pertenecen a esta tradición. La Iglesia maronita
-llamada también Iglesia antioquena siriaca maronita- es una de
las Iglesias orientales católicas que, según parece, siempre
permaneció fiel a la Sede de Pedro 24. Los maronitas se
consideran herederos espirituales de los monjes del monasterio de
San Marón, situado cerca de Hama y a orillas del río Orontes, en
Siria25. Comenzaron a llamarse así después del Concilio de
Calcedonia (451), del que fueron ardorosos defenso res. Diversas
circunstancias históricas —como las persecuciones por los
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24 Si los maronitas abrazaron el monorelismo, rechazaron este error en 1182 ante el
legado del Parciarca de Antioquia.
25 Según dice la tradición, san Marón (o Marun) fue un asceta de la región
de Ciro.
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P.UI. LAS OTRAS CONFESIONES CRISTIANAS
jacobitas, la invasión musulmana, la emigración hacia Líbano— refor zaron el
aislamiento, la cohesión y el particularismo de los maronitas como comunidad
separada. Actualmente siguen viviendo en Líbano y tienen unos tres millones
de fieles.
La Iglesia siria católica - llamada también Iglesia antioquena siriaca católica
rompió en el siglo XVI con la Iglesia de los sirios occidentales para reconocer la
autoridad del Papa. Cuenta con alrededor de 100.000 fieles.
La Iglesia siro-malankar católica ---Iglesia malankar- se unió en 1930 de nuevo a
la sede romana. Tiene aproximadamente 300.000 miembros, en su mayoría
residentes en el Estado indio de Kérala.
Todas estas Iglesias gozan de un rico patrimonio litúrgico. El rito antioqueno
contiene muchos elementos literarios y musicales, numero sos modos de
incensación. Se conocen más de setenta plegarias eucaris ticas. Durante las
celebraciones prevalecen las composiciones poéticas, algunas de la época
patrística, sobre el salterio.
Etiopía tiene su ascendencia en la reina de Saba y de Salomón, hijo de David, a
cuya estirpe pertenecía María. De hecho, ninguna otra Iglesia cristiana está tan
influenciada por el judaísmo como la Iglesia etio pe. Hay varias tradiciones
rituales de origen judaico: procesión.con el Arca de Alianza (que contiene las
tablas de los Diez Mandamientos) 26, al son de los címbalos; fiestas de los
santos del Antiguo Testamento, práctica de la circuncisión antes del bautismo,
santificación del sábado. La'lengua litúrgica es el Geez o etíope antiguo; una
lengua semítica que es actualmente incomprensible para los fieles.
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d) Iglesias de rito armenio
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c)
Iglesias de rito alejandrino
Hoy día, una única comunidad pertenece a esta tradición. Es la Iglesia armenia
católica que restableció la comunión con Roma en el si glo XVII, La mayoría de
sus 250.000 miembros están dispersos en Liba no, Siria, Turquía, Irak, Irán,
Egipto, Ucrania, Francia y hasta Estados Unidos, Canada, Argentina y otros
países. El Patriarca reside en Beirut.
El calendario armenio dedica el domingo a las fiestas del Señor y de la Virgen, el
miércoles a la Encarnación, el viernes a la Pasión. El resto de los días se
dedican a las escasas fiestas de los santos. Miércoles y vier nes son días de
ayuno. Como característica propia se puede señalar la costumbre de celebrar la
Navidad y el Bautismo del Señor en el mismo día, según la primitiva práctica
del año litúrgico.
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e) Iglesias de rito bizantino (o constantinopolitano)
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Se trata de dos comunidades, la Iglesia copta católica y la Iglesia etiope
católica, que se separaron de las respectivas Iglesias cismáticas para unirse de
nuevo a la Sede romana. La Iglesia copta cuenta con unos 200.000 fieles
en Egipto y con cerca de 100.000 fieles en Eritrea. La Iglesia etiope tiene
alrededor de 70.000 miembros.
La fiesta de la Dormición de la Virgen goza de especial significación en la Iglesia
copta: aunque María, según los coptos, murió el 29 de ene ro, esta fiesta se
celebra el 22 de agosto, en que se conmemora la apertu ra de la tumba de
María. Es celebrada por cristianos y musulmanes con peregrinaciones a
santuarios marianos. Las iglesias coptas presentan el santuario separado de la
nave mediante una cancela y, en ocasiones, por cortinajes. Los fieles que
participan en las celebraciones están divididos en zonas de dignidad: clero,
notables, hombres y mujeres.
La liturgia etiope contiene numerosas características propias. Cele bra
nueve fiestas principales del Señor: Encarnación, Epifanía, milagro de Caná,
Transfiguración, Pasión, Resurrección, aparición a Tomás, Ascensión y
Pentecostés. También tienen fiestas especiales de la Virgen (además de las 32
fiestas de los coptos), por ejemplo la Consagración de todas las iglesias del
mundo a María (10 de febrero). La Virgen ocupa en la liturgia etíope un puesto
clave porque existe en el pueblo la convicción de tener parentesco con ella.
Según la tradición, el reino de
Es la tradición oriental más numerosa y más cercana al mundo de Occidente.
Existen actualmente catorce Iglesias de rito bizantino que, en su inmensa
mayoría, se separaron de las Iglesias ortodoxas para per tenecer de nuevo a la
Iglesia católica 27,
La Iglesia melquita católica (o Iglesia greco-melquita) se unió en el siglo XVIII
definitivamente cori Roma. Los cristianos de Oriente que aceptaron el Concilio
de Calcedonia y mostraron con ello su fidelidad
Navitarna WaV4
26 Según la tradición, el Arca de la Alianza se encuentra desde hace 3.000 años en la antigua
ciudad real Axum.
17 La liturgia bizantina actual recoge el conjunto de tradiciones ficurgicas del área de influencia de Constantinopla:
Asia Menor, Ponto, Tracia, Siria y Palescina, incluyendo el Sinaí. Se llama bizantina porque, aunque nació en
Antioquía y Capadocia, es en Bizancio donde se fijó su estruc tura definitiva entre los siglos v al x. En la
conformación de esta licurgia tuvieron gran relevancia Padres de la Iglesia como san Basilio (329-379), san Juan
Crisóstomo (347-404) y san Juan Da masceno (675-749).
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P.II. LAS OTRAS CONFESIONES CRISTIANAS
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a Roma (y al emperador) son llamados melquitas (del siriaco malka, emperador) o
imperiales. La mayoría de los 800.000 miembros de esta comunidad vive en
Siria y en Líbano,
La Iglesia ucraniana católica se unió en el siglo xy (Concilio de Florencia,
1438-1439) con la sede romana, pero Moscú rechazó esta medida. La
unión de la provincia metropolitana de Kiev se proclama formalmente en el
Sínodo de Brest-Litovsk (1595-1596) 28. Actual mente, la Iglesia tiene
unos cinco millones de ficles en su territorio original y 500.000 fieles en
Polonia, Austria, Canadá, Estados Unidos, Brasil y Argentina.
La Iglesia búlgar católica volvió a la comunión con Roma en el siglo xix y
cuenta con 20.000 fieles 29.
La Iglesia rusa católica se encuentra en una situación especialmente dura
y se sabe poco de ella 30. Hasta 1905, los católicos tuvieron pro
hibido el uso del rito bizantino en Rusia. Si alguien se convertía de la
Ortodoxia, debía pasar al rito latino. El número de fieles de esta comu
nidad es todavía desconocido.
La Iglesia rutena católica está formada por los «rutenos», que son los
eslavos de Ucrania, Galizia y de una parte de los Cárpatos. Cono en
el caso de la Iglesia ucraniana, renovaron en Brest-Litovsk la unión de
Florencia. Se trata de alrededor de 500.000 fieles en sus territorios y cerca de
200.000 en Estados Unidos.
La Iglesia rumana católica se unió formalmente en 1701 a Roma. Consta de
unos dos millones de fieles que viven tanto en Rumanía como en Estados
Unidos31
La Iglesia eslovaca católica se ha confundido durante largo tiempo con la
Iglesia rutena. Solo tras la Primera Guerra Mundial, con la crea ción de
Checoslovaquia, los eslovacos católicos fueron considerados como grupos
distintos 32. Cuentan hoy con 250.000 miembros.
La Iglesia bielorrusa católica tiene una historia paralela a la de los
ucranianos católicos. Cuando Bielorrusia pertenecía a Polonia, tras la
C.2. LAS IGLESIAS ORIENTALES CATÓLICAS
73 Primera Guerra Mundial, reaparecen unos 30.000 bielorrusos católi
cos. Más tarde, con la anexión a la Unión Soviética, la Iglesia fue
inte grada a la ortodoxa rusa. Ni siquiera el Anuario Pontificio hace de ella más que
una somera mención, sin dar a conocer dato alguno.
La Iglesia lingam católica reagrupa a los católicos ucranianos, ru tenos
y romanos integrados por completo en Hungría. Los fieles son alrededor
de 300.000.
La Iglesia griega católica ha nacido en Estambul, en el siglo XIX, con los
ortodoxos convertidos a la fe católica. Las hostilidades entre Grecia y Turquía,
posteriores a la Primera Guerra Mundial, provocaron que gran parte de los
fieles huyeran a Grecia". La cultura griega y la bizantina forman tal unidad
en Grecia, que el calificativo griego viene a ser sinónimo de bizantino. La
comunidad cuenta hoy con algo más de 2,000 fieles; de ellos, solo 50 se
encuentran en Turquía.
La Iglesia de los bizantinos y la Iglesia macedoniense estaban hasta hace
poco tiempo unidas en la llamada Iglesia yugoslava católica, que fue
erigida en el siglo XVIII, Deben su existencia a la ocupación austríaca
de los terrenos de la antigua república de Yugoslavia, que favoreció la
conversión de ortodoxos a la fe católica. Ambas comunidades juntas
tienen hoy 50.000 miembros 34.
La Iglesia albanesa católica nació de un pequeño grupo de católicos
bizantinos que vivían en 1628 a lo largo de la costa albanesa. Desapare
ció en 1765. En 1920, un sacerdote y algunos fieles fueron admitidos a la
comunión con Roma, y se les permitió conservar el rito bizantinio. La supresión
comunista de toda religión en Albania supuso un golpe muy duro para esta
comunidad, que hoy cuenta con 1,500 fieles.
En el sur de Italia y Sicilia, que fueron durante muchos siglos terri torios de
rito bizantino, algunos (siempre) bajo la jurisdicción del Papa y otros de los
siglos vill a XI— de Constantinopla, surgió la Iglesia italo-albanesa. Aunque la gran
mayoría de los fieles pasó después al rito latino, una significativa inmigración
albanesa acrecentó la comunidad bizantina en el siglo xv. Actualmente
cuenta con cerca de 60.000 per sonas.
La liturgia bizantina encontró su fundamento en los usos rituales antioquenos y
está abierta a toda clase de influjos. Se caracteriza por su extraordinaria
espiritualidad. La Divina Liturgia bizantina es pre sentada como la
alabanza celestial en la tierra, o como la alabanza de
11
SULLE
28 El zat impuso la Ortodoxia a los ucranianos católicos de su Imperio en el siglo XVIII, pero la unión
quedó preservada en la parte occidental de Ucrania, anexionada en 1772 al Imperio austro húngaro. Al
igual que sucedió con las comunidades orientales en otros países, las autoridades comunistus disuelven
la unión en 1946 e integran la Iglesia ucraniana en la rụša ortodoxa, Pero esta decisión nunca fue
aceptada por los obispos: algunos fueron totturados en la cárcel y otros en el exilio. En 1992, se celebró
en Lvov (Leópolis) el primer Sínodo plenario de los ucranianos católicos residentes en los territorios ex
soviéticos. En 1993 es reconstituida la jerarquía.
» San Cirilo y san Metodio introdujeron el búlgaro como lengua cultural.
3) Parece que un gripo de fieles se separó en 1595/96 de la Sede ortodoxa en Moscú para unirse a Roma.
31 Rumania es una nación culturalniente romanizada y eclesiásticaniente bizantinizada.
32 En 1950, se rompe la unión con Roma y se integra a esos católicos eslovacos en la Igle sia ortodoxa
del país. En 1968, durante la «Primavera de Praga», se dio la opción a las parro quias ortodoxas para
volver al catolicisnio; lo hicieron 205 de 292.
33 Hay varias referencias en el Nuevo Testamento; los griegos quieren vera Jesvis (cf. In
12,20); la revelación que recibió el apóstol san Juan en Patmos (cf. Ap 1,9); los Hechos de los
Apóscoles presentan el mundo griego como la aperçura de los gentiles al Evangelio.
31 A partir de 1972, el obispo latino de Skopje-Prizren fue el visitador aposcólico para los 5.000 macedonienses.
Cf. JOHANN-ADAM-MÖHLER-INSTITUT (ed.), Kleine Konfessionskunde, o.c., 26.
24 LAVE YOUPO
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74.
C.2, LAS IGLESIAS ORIENTALES CATÓLICAS
75
a) Iglesias «sui iuris»
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P.II. LAS OTRAS CONFESIONES CRISTIANAS
la Iglesia que llega hasta la Jerusalén celestial. Las
celebraciones son siempre solemnes.
En el templo bizantino sobresale una bóveda por
encima de una o más torres. En su interior y bajo la
cúpula está pintado el Cristo panto crátor o Creador de
todo, rodeado de ángeles y santos, El iconostasio es
lina pared (o una cortina) que separa el santuario
del resto del templo, separando el cielo de la tierra.
La puerta del iconostasio significa a Cris to, que es
la Puerta, Mediador e Intercesor entre Dios y los
hombres, El sacerdote es su representante, y el
diácono realiza el oficio del ángel. Todo está cargado
de simbolismo.
El año litúrgico comienza el 1 de septiembre y
termina el 31 de agosto. Cada día de la semana tiene su
especial dedicación, y se prevén las siguientes
conmemoraciones: el domingo a la Resurrección, el
lunes a los ángeles, el martes a san Juan el
precursor, el miércoles y viernes son días
penitenciales y están dedicados a la Virgen Madre
de Dios y a la Cruz, el jueves a los santos apóstoles y
san Nicolás de Myra, y el sábado a los santos y
difuntos.
Podemos decir, en general, que para los cristianos
orientales la Di vina Liturgia es «el cielo en la tierra».
Quien participa en ella, celebra la gloria de Dios
—expresada en las luces, los cantos, el inciensom,
y se siente transportado a otro mundo. Todas las
tradiciones litúrgicas orientales anticipan y
representan, de alguna manera, la Jerusalén ce
lestial.
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Cada Iglesia oriental tiene su propio derecho. Por
esto se la deno mina Iglesia sui iuris. El derecho regula
toda la vida eclesial. Se refiere tanto al modo de
establecer la jerarquía como a las condiciones con
cretas para celebrar los sacramentos o construir los
templos, y procura promover la santidad de cada fiel,
Hemos visto que, por el bautismo, nos incorporamos
a la Iglesia de Cristo: entramos en la casa de Dios.
Y, aunque toda la casa es nuestra y dentro de ella
podemos movernos con libertad, la vida concreta se
desarrolla en una zona determinada. En otras
palabras, no solo nos in corporamos a la Iglesia
universal, sino, en el mismo acto, nos hacemos
también miembros de una Iglesia particular según el
rito en el que so mos bautizados. Vivimos y
celebramos la fe según la tradición litúrgica y la
disciplina de esta Iglesia concreta.
Como las Iglesias orientales gozan de diferentes ritos, sus
ficles per tenecen a distintas «zonas» de la casa de
Cristo. Cada uno está obligado a celebrar, en la
medida de lo posible, los sacramentos en su propia
Iglesia. No podemos cambiar válidamente a otra
Iglesia sui iiiris sin el consentimiento de la sede
romana? . .
En Occidente, en cambio, no necesitamos el
permiso del Papa para recibir los sacramentos en
cualquier otra diócesis, esté en Toron to, París o
Londres, con tal que tenga el rito latino. La razón está
en el hecho de que toda la Iglesia latina tiene el
mismo rito y derecho, y constituye, por tanto, una
única Iglesia sui iuris. No podemos cambiar de una a
otra Iglesia de derecho propio, aunque ambas sean
muy pe queñas y se encuentren en la misma región. Pero
sí podemos frecuen tar todos los templos de una misma
Iglesia sui iuris. El motivo de esta disposición consiste en
evitar tránsitos de una a otra Iglesia de derecho propio
por razón de gustos o caprichos personales, y en no
escimu lar «competencias» o «propagandas» entre las
diversas comunidades (cf. CCEO 31).
Este principio ha de ser fielmente observado y
respetado, sobre todo por los ministros de la Iglesia
católica: cada uno debe celebrar la liturgia en su propio rito.
Ellos son dispensadores o administradores, no dueños de
las tradiciones litúrgicas: no pueden integrar elementos
de unas o de otras como si pudieran disponer a su
antojo: «Nadie, aunque
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3. Un derecho particular
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El papa Juan Pablo II promulgó en 1990 el Código de
Cánones delas Iglesias orientales 35 -- diferente
del Código de Derecho Canónico de la Iglesia
latina para que fuera salvaguardado y
promovido lo específi co del patrimonio oriental.
Merece atención que ambos Códigos tienen cánones
dedicados a la importancia de la labor ecuménica 36
En Oriente hay, pues, varias tradiciones litúrgicas junto
con un derecho común que abarca las leyes y
costumbres tanto de la Iglesia uni versal como de
todas las Iglesias orientales católicas. Además existe un
derecho particular con las restantes leyes, costumbres,
estatutos y otras normas, que no son comunes ni con la
iglesia universal ni con todas las Iglesias orientales
católicas (cf, CCEO 28.1-2).
Y.
35 CF. constitución aposcólica Sacri canones, p. 1033-1044. 36 CF, CIC
755,1; CCEO 902-908.
37 «Nadie puede pasar válidamente a otra Iglesia sui iuris sin
consentimiento de la Sede Apos tólica» (CCFO 32.1). Cf. CIC 112.1,1.
3$ CF. CIC 846.2; CCEO 674,2.
S224
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76
P.ll. LAS OTRAS CONFESIONES CRISTIANAS
sea sacerdote, debe añadir, quitar o cambiar nada en la liturgia
por iniciativa propia»?
b) Peculiaridades de la disciplina católica oriental
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23 CY
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C.2. LAS IGLESIAS ORIENTALES CATÓLICAS ......77
diaconal, pero se permite que hombres casados reciban el
sacramento del orden. Los obispos viven siempre en celibato. Y
los que reciben la unción de enfermos deben haber cumplido
al menos siete años.
La disciplina particular es variadísima. En las Iglesias armenia,
copta y siria, por ejemplo, se denomina la unción de enfermos
con el nombre de «celebración de la lámpara»; cada presbítero
---siete entre los armenios y coptos, cinco entre los sirios—
enciende una lámpara y hace la unción con el aceite que la
alimenta. Siempre existen dos ora ciones importantes: una para
bendecir el óleo, y otra para ungir al en fermo 40. La Iglesia
bizantina tiene otro rito semejante para administrar este
sacramento y prescribe también siete presbíteros —porque siete
son los dones del Espíritu Santo , con siete oraciones y siete
lecturas bíblicas il Según la liturgia copta, además, se administra
el sacramento de la penitencia con un «rito del incienso», que es
parte sustancial de la acción sacramental. En la Iglesia
armenia existe la costumbre de no mezclar un poco de agua en
el vino cucarístico 42 y se usa pan ácimo para la Divina Liturgia.
Hay algunos sacramentos, que los cristianos católicos del Este y
del Oeste pueden recibr, en caso de necesidad, en cualquier
Iglesia sui iuris: la penitencia, la Eucaristía y la unción de los
enfermos.
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La disciplina se refiere, sobre todo, a la organización interna
de una Iglesia y al modo de celebrar los sacramentos.
Las Iglesias orientales católicas tienen plena autonomía. Pueden
vi vir sus tradiciones y decidir ellas mismas sobre sus asuntos.
Solo han de mantener la comunión eclesial y la colegialidad
episcopal con la Iglesia de Roma y el Santo Padre. Su situación
es parecida a la de las Iglesias orientales en el primer milenio,
antes de las grandes separaciones.
Los católicos orientales se organizan, en concreto, en Iglesias pa
triarcales, que están a la cabeza de las demás
circunscripciones del mis mo rito. El Patriarca es un obispo que
ostenta la potestad sobre todos los obispos y los demás fieles de
la Iglesia que preside. Gobierna de modo colegial con el Sínodo
de los obispos de la Iglesia patriarcal, que goza del derecho
exclusivo de dar leyes para su Iglesia, es tribunal su premo para
ciertas causas y elige también al Patriarca.
En un rango inferior están las Iglesias metropolitanas, con un
metro polita al frente. Luego están las circunscripciones sencillas, las
diócesis normales, que como hemos visto en el ámbito oriental se
llaman eparquías. Si están en un territorio alejado de la sede
patriarcal, se lla man exarcados.
Los obispos son nombrados por el Sínodo de los obispos de la
Igle sia patriarcal, de una lista aprobada por Roma. El Papa confirma
la elección canonica. En la Iglesia latina es al revés: la Santa
Sede elige a un nuevo obispo de una lista de candidatos
presentada por el episcopa do correspondiente.
Con respecto a los sacramentos, las Iglesias orientales
católicas tie nen una disciplina que es común a todas ellas,
y una disciplina particut lar a cada comunidad.
A la disciplina con un pertenece, por ejemplo, que el bautismo, la
confirmación (llamada «crismación») y la Eucaristía se
administran, ha bitualmente, en un único acto, tanto a los adultos
como a los niños. Además, cualquier sacerdote puede
administrar la crismación a todos los fieles. Existe libertad de
elección con respecto al celibato eclesiástico: los clérigos no
pueden contraer matrimonio después de la ordenación
Para concluir este tema podemos constatar: de modo análogo a
como la Iglesia de Cristo trasciende los límites de la Iglesia
católica, también la Iglesia católica va más allá de las
«fronteras» de la Iglesia latina.
C21
*CF. A. G. MARTIMORT, La Iglesia en onución (Herder, Barcelona *1992) 690s.
41 CH. T. MOLDOVAN, los hermanos en oración, Oraciones sacramentales de la Iglesin ortodox
(Publicaciones Claretianas, Madrid 1994) 89-120.
4 Esca agua simboliza, en la misa según el rito latino, las obras nuestrast, el
aspecto humano de la Iglesia. La costumbre de los armenios de no utilizar estas gotas
de agua proviene tal vez de şu cercania a cradiciones monofisitas que subrayan la
única naturaleza divina de Cristo.
TASTIM
33 SC 22; cf. CIC 387.1 y 388.1.