Lo primero que podemos notar es que nos enteramos de que el doctor Juvenal
Urbino recibe una llamada importante desde el cual lo deja sorprendido. Esta
llamada se trata de las noticias de su gran amigo, el fotógrafo Jeremiah de
Saint-Amour, el cual lamentablemente se había suicidado con cianuro.
Definitivamente una noticia devastadora para el doctor juvenal urbino, además
de todo el dolor que le causa la muerte de su amigo, esto interfiere de una
manera terrible con los quehaceres del médico, que no podrá ir a misa como
suele hacerlo, debido a que el mismo es muy católico, sino que debe visitar a la
amante secreta de Jeremiah, quién le explica que Jeremiah se suicidó porque
se negaba a envejecer, cosa que lo deja aún más intrigado, esto hace que se
decida a investigar la muerte de su querido amigo.
Sin embargo, después de un día muy largo, el doctor Urbino regresa a casa,
orientado a esclarecer el suicidio de su buen amigo, sin embargo, se encuentra
con que los sirvientes están tratando de atrapar a la mascota de Urbino, esta
se trata de un simpático loro que habla y se había subido a un árbol y que, le
ha de costar algo muy caro al infortunado doctor. Porque Al intentar alcanzar al
loro se cae desde el árbol a donde había subido para buscar a su loro y
encuentra una muerte tragica. En el velorio, Florentino Ariza visita a Fermina,
su primera novia de la adolescencia, y le confiesa que había honrado su pacto
de lealtad y amor eterno realizado hacía cincuenta años, y que había esperado
la muerte de su esposo para recuperarla. Fermina se enoja y lo echa de su
casa.
Su historia de amor adolescente se desarrolla de manera epistolar, ya que
mantienen su vínculo en secreto. Lorenzo Daza, el padre de Fermina, no quiere
casar a su hija con un hombre pobre y encima bastardo como Florentino. En
cambio, Escolástica, la tía de Fermina y encargada de su crianza, incentiva a
su sobrina a seguir el juego de amor con Florentino. Durante estos años,
Florentino sufre de mareos, vómitos y desmayos por los nervios que le genera
recibir cartas de su amada. Su padrino relaciona los síntomas del amor con los
síntomas del cólera.
Se envían cartas por casi cuatro años, se enamoran pasionalmente e incluso
planean su boda. El estilo de Florentino es barroco, recargado y exagerado y el
de Fermina es más sobrio y escueto. Un día, Lorenzo encuentra una carta y se
lleva a Fermina de la ciudad para que olvide a Florentino. Antes amenaza a
Florentino para que dejara en paz a su hija.
Fermina y Lorenzo viajan a la casa de Hildebranda Sánchez, prima de Fermina,
quien la ayuda a reestablecer la correspondencia con su enamorado. Ambos
esperan el regreso de Fermina para formalizar su compromiso de casamiento.
Sin embargo, cuando Fermina retorna a su ciudad natal y se reencuentra con
su amado, se da cuenta de que su amor por él es una ilusión, no lo ama y no
quiere casarse con él. Florentino se angustia y se decepciona por la reacción
de Fermina. Ambos protagonistas sufren en el cuerpo los dolores que les
genera el desamor.
Juvenal visita a Fermina para asegurarse de que no tuviese cólera y Lorenzo
descubre en Juvenal a un candidato ideal para casar a su hija. Es un médico
perteneciente a una clase social acomodada. En tanto, Juvenal vuelve a la
casa de Fermina y muestra interés por ella e Hildebranda Sánchez incentiva a
su prima a casarse con Juvenal. Fermina termina aceptando su oferta
solamente para no dejar pasar la oportunidad.
Cuando Florentino se entera de la boda termina postrado en su cama de la
angustia. Consigue un trabajo gracias a su tío en otra ciudad y se embarca en
un barco hacia allí, pero durante el viaje se arrepiente y decide volver a su
ciudad. Comienza a tener relaciones sexuales con varias mujeres, pero nunca
deja de amar a Fermina.
Luego del casamiento, Juvenal y Fermina se van de luna de miel a París.
Cuando vuelven Fermina está embarazada de seis meses. Cuando Florentino
la ve embarazada, decide trabajar y ser exitoso para recuperarla cuando
Juvenal muriese. Consigue un trabajo en la Compañía Fluvial del Caribe en
donde trabajaba su padre que había muerto a sus diez años. Su tío León le
consigue un puesto como escribiente de la Dirección General. Gracias a la
ayuda de su amiga Leona, asciende rápidamente en la empresa. Tiene varias
amantes que lo distraen del dolor que siente por Fermina, pero permanece
soltero y no deja de amar a Fermina. Cuando se encuentra con ella en
determinados eventos sociales y la ve envejecer, se preocupa por el tiempo
que le queda disponible para compartir ella.
Entre tanto, Juvenal y Fermina consolidan un cómodo matrimonio que se
muestra muy feliz hacia el exterior. Sin embargo, Fermina sufre la integración a
las normas de una clase social que no es la suya. Tienen una crisis cuando
Juvenal confiesa haberse enamorado de una paciente y tenido una relación
con ella por cuatro meses. Fermina se va de su casa por dos años, pero luego
vuelve. En la vejez se vuelven muy dependientes entre ellos.
Fermina queda destrozada cuando Juvenal muere y, ante la confesión de
Florentino, lo echa de su casa. Luego le escribe una carta llena de odio y furia.
Él le contesta cartas con un estilo muy novedoso: más impersonales y lógicas.
Fermina se emociona con la correspondencia y entabla con él una relación
amistosa, a través de cartas y visitas semanales.
Como Fermina quiere huir desesperadamente de la ciudad, Florentino le
propone irse en un barco de viaje. En el viaje, su relación amorosa se
construye lentamente. En la última parada, Fermina encuentra a gente
conocida y no quiere ser vista. Entonces Florentino negocia con el capitán que
pusiera una bandera amarilla en el barco, esto significa que hay enfermos de
cólera a bordo. De ese modo pueden volver sin frenar en ningún puerto ni subir
a más pasajeros. Sin embargo, deciden no volver a sus hogares y continuar su
vida juntos navegando por siempre.