Hacia el siglo VII ac.
Principalmente en la región de Corinto nos encontramos con las
representaciones Ditirámbicas como parte del culto a Dionisio. Este género particular se
introdujo en Ática hacia el 550ac por un poeta lírico llamado Tespis que organizaba dichas
representaciones en diferentes pueblos.
El primer concurso de tragedias data del 538 ac bajo Pisístrato quien pretendía promover
las fiestas y cultos. Ahora bien, los grandes poetas coinciden con el triunfo de la democracia, la
hegemonía de Atenas (Siglo V ac), el siglo de Pericles.
Los cuatro géneros principales a destacar que participaban dentro de los concursos durante
las épocas de festividades son: El ditirambo, la tragedia, las comedia y los dramas satíricos.
Las representaciones ditirámbicas ocupaban los dos primeros días de las “Grandes
Dionisíacas” antes de los días consagrados a los concursos de tragedias y comedias. Para estas
representaciones no había actores, máscaras ni un vestuario, sino que el centro del mismo
orbitaba sobre un coro numeroso (compuesto hasta por cincuenta integrantes).
Respecto del Drama Satírico solo nos han llegado a nuestros días El Cíclope de Eurípides y
Los Rastreadores de Sófocles y algunos fragmentos de Esquilo. A lo largo de la cursada
revisaremos en el marco de los prácticos El Cíclope recabando las características principales del
género en cuestión. A los efectos de esta clase, diremos simplemente que su estructura formal
es similar a la de la tragedia, aunque más breve y cuyo tono responde a una suerte de
“tragedia jocosa” con final feliz.
Composición de la tragedia: Prólogo- Párodos- Episodios- Stásimo- Éxodo.
El prólogo introduce los acontecimientos principales de la tragedia, ubica en tiempo y
espacio a la acción. El párodos designa la entrada del coro, mientras que los episodios resultan
similares a lo que hoy día consideraríamos una escena, de variada longitud separados por los
cantos y danzas del coro llamados Stásimos. La salida del coro acontece durante el éxodo.
La comedia por otra parte presenta frente a la tragedia algunos elementos diferentes: El
Agón y la Parábasis. No ahondaremos en este escrito respecto de sus características ya que en
pocas clases nos dedicaremos específicamente a este género.
Las representaciones teatrales no podían tener lugar más que tres veces al año, en orden
de importancia: Las grandes Dionisíacas (Comienzo de la primavera a finales de Marzo, su
duración era de seis días e incluían tres concursos: Ditirambos, Tragedia y Comedia), Las
Leneas (más sencillas que las Grandes Dionisíacas duraban entre tres y cuatro días, era una
fiesta exclusivamente Ateniense, en enero) y finalmente las Dionisíacas Campestres (que
tenían lugar en hacia fines de Diciembre).
El sistema de producción del teatro griego se establece a partir de la Coregia, una liturgia,
una obligación impuesta oficialmente por parte del estado a los ciudadanos ricos. El Corega
estaba encargado de instruir y equipar al coro. Con el empobrecimiento del estado hacia 432
ac (finales de la guerra del Peloponeso) se permitió que se asociaran ciudadanos para suplir los
gastos. Más tarde el lugar de la Coregia fue ocupado por un secretario general de espectáculos
cuyo puesto se nutría del Estado.
El teatro griego no ha de pensarse desvinculado de la cosmovisión de la propia sociedad
griega, es una continuidad que se encuentra profundamente arraigada con lo religioso, lo
divino. Hay un cariz pedagógico a su vez que deviene del tratamiento específico de cada uno
de los mitos por parte del poeta.
Es de suma importancia reconocer y comprender que el Teatro como producción artística
de una sociedad particular puede ocupar diversos roles. Si pensamos en la actualidad, se ha
producido a partir de años de historia una secularización de dicha actividad. Ya no mantiene
esta vinculación con el orden de lo divino, por lo menos en los corresponde a las expresiones
canónicas de Occidente, veremos en los prácticos que hay todavía formas de teatralidad
tradicionales orientales que sostienen esta vinculación.
Una vez que concluía la fiesta, comenzaba el juicio para otorgar las premiaciones, el jurado
estaba compuesto por ciudadanos. Había premios para el Corega, el Poeta y más tarde para el
protagonista (una Corona o trípode).
Es de vital importancia comprender que el teatro instauraba otro tiempo, un tiempo
diferenciado al tiempo de trabajo, que se vivía como el tiempo del mito. No es un tiempo de
ocio, ha de pensarse como una temporalidad otra. Es un teatro liminar, se produce un
borramiento entre los espectadores y actores en donde se producía una auténtica instalación
del público en el teatro, notar que allí se comía y se bebía. La vivencia de lo teatral dista mucho
entonces de la percepción de esta actividad que tenemos hoy día. El espectador no se
acomodaba en una butaca en la oscuridad de la sala a la espera de un “entretenimiento”,
participaba más bien de una vivencia colectiva y social, arraigada en lo religioso.
El coro contaba con su propia semántica espacial, sus danzas se “leían”, había una
codificación concreta que el público podía apreciar.
Durante las representaciones hacia la época de Esquilo se utilizaban máscaras sin una
expresión determinada, recién en la época helenística (Ocupación de Atenas por Alejandro
magno 336 ac.) aparecen más rasgos con color de pelo y tez.
El decorado al principio era una simple construcción de madera, pero Sófocles y Esquilo en
sus últimas obras ya introducen lonas móviles, pintadas y tendidas sobre la Skené.
La historia documentada de la tragedia griega comienza en el 472ac, se supone que el
mismo Esquilo añadió al segundo actor y él o bien Sófocles el tercer actor.
El caudal de historias de la tragedia griega, con muy pocas excepciones, proviene de la
Mitología. Aristóteles creía que se originó por extemporización de aquellos que conducían al
ditirambo. Es probable que fuera durante la democracia de Clístenes (508ac) cuando la
tragedia alcanza uno de sus picos de apogeo, dado que los ciudadanos reunidos en asambleas
eran los mismos que asistían a las tragedias.
Durante la mayor parte del siglo V ac las representaciones tenían lugar en teatro de Dionisio,
al pie del acantilado del Acrópolis donde había enlosado una zona para actuar dotada de un
muro de contención.
Cabe destacar que estamos hablando de representaciones que podían acomodar a un
público sumamente numeroso, no había un escenario alto, la realidad es que es mucho más
convincente relacionar el escenario elevado con la elaboración helenística mucho más tardía.
Para el teatro del siglo V ac tenemos que imaginar actores interpretando sus roles y
moviéndose frente a la Skené. Por otro lado, al teatro griego no les era ajena la utilización de
maquinarias, como ser el Ekkyklema- Carro bajo que podía lanzarse hacia los espectadores por
las puertas de la Skené para revelar cuadros escénicos-.
Dentro los concursos se representaban tres tragedias, seguidas por una obra satírica
relacionada. Lo actores eran varones adultos, a partir de Sófocles podemos hablar de tres
actores, pero es extraño encontrar a los tres compartiendo una misma escena. Dada las
características de esta forma de teatralidad, varios actores podían interpretar el mismo papel y
los actores casi siempre tenían más de un rol a cargo.
Las máscaras eran completas y cubrían la totalidad del rostro. Los Kothornos del siglo V ac
eran bajos, y el vestuario se fue complejizando a medida que el siglo avanzaba.
Dentro los emplazamientos teatrales, además del Párodos (entradas del coro a los
costados), nos encontramos con la Orquestra, el Koilon, la Skené, Proskenión y el Thymelé[1].
La entrada era gratuita a todos los ciudadanos, las representaciones eran anunciadas. Tres
tragedias por la mañana y un drama de sátiros y por la tarde las comedias. El coro en las
tragedias podía oscilar entre los 12 y 15 integrantes mientras que el coro de las comedias era
mucho más numeroso (24 integrantes).
El mimo griego forma parte del universo de representaciones teatrales de la época, no
obstante, debemos señalarla como una forma por fuera del sistema de concursos. Esto no es
menor, dado que la historia en general se aboca a las formas de representación que han
dejado una marca, una huella. Por tanto, la mismas suelen ser las formas de representación
legitimadas por la oficialidad de turno.
Su rasgo definitorio es la improvisación. Hacia el siglo IV ac es una forma predominante del
espectáculo teatral (formas humildes de entretenimiento y diversión popular) que aparece en
Sicilia. Sofrón fue quien le elevó al Mimo a la categoría de género literario. Gracias a él se
importa de Sicilia a la Grecia continental. El mimo es un actor único o bien había eventuales
compañías que ponían en escena acontecimientos simples de la vida cotidiana y la temática
popular; hacían uso de refranes, juegos de palabras y referencias a tipos populares. La última
clase pudimos revisar las principales características del teatro clásico griego, entre ellas
observamos que las representaciones se llevaban a cabo en el marco de festividades
organizadas. Dentro las mismas, los concursos conforman, siguiendo a Roland Barthes, uno de
los principales pilares de su constitución. Es dentro de este marco de representaciones
organizadas donde nos encontramos con uno de los principales poetas de la época: Esquilo
(526ac-455ac).
Este poeta trágico luchó en Maratón, en Salaminia. Se le conocen ochenta títulos, pero
completas llegan hasta nosotros solamente siete de sus obras, entre ellas la trilogía de la
Orestíada (compuesta por Agamenón, Las coéforas y Las Euménides, recordar que estos textos
son de lectura obligatoria).