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Lo Que No Se Dice. Cap. La Actuacion

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Daniela Combes
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ww aa Sere sinenbica dl nna del campo opera, Dibaos poi Sing dels cacy ese ber agregibamos descripcién genérica de Hes preferito shoe deseibirde manera con ‘ments con Ss proceos consents ue Nfl iis cere de lo que ore ena pritic de eee Aguel aptelosorelaexrattr crams publi bros anteriores vo un singular eerily pd sualmence preferimor ee aonje crc conta paricularidaes dela mers conepign del jet de sobre elearicter proce del abajo, Ena ama $0 potencial ni proceso que nolleve ala configura ceso. Su separacién solamente puede hacerse d nod tual y tedrico, : son ‘La actuacién Este acdpite excl que se refiee al elemento central de a es- Iructura dramtica, a trabajo espectico que realiza el actor. En jpublicacionesanteriores este momento de auestateora se llamaba is accion fsia”, La adopcién de aquel nombre se debi6, sobre tovlo, al respeto que le debernos al maestro Stnislavski quien ast habia denominado su segundo enfoque técnico. Lo que él quiso hhacet,a principios del siglo XX, fue sin dua acentuar el eargcter objetivo del juego actoral, en su nueva vsién, para contraponerla | suanterior teoria de la memoria emocional demasiado centrada sobre los contenidos psicoldgicos. Fue el impacto que nos provocé Ia relectura de esas pocas piginas lo que nos hizo respetary utilizar casi al pede a letra sus teorfas durante muchos aos. Nos convertimos en una especie de difusores en la Argentina y en esta parte de América Es mis, por aquel entonces nos resulaba casi incomprensi- ble que nadie hubieraestablecdo el evdente paralelo que exist centre las postulaciones del maestro y la teora del trabajo de Mars. 80 aa Sov La proximidad entre las dos miradas nos offefa un: Fico muy fuerte, que se diferenciaba de las mer op ferencias que sustentaban las restantes poselones pi Lo que sigue es una nareacin del proceso pore ‘mos alejando de aquellos postulados inicilesy, nos fil do obligados a renunciar a muchas de sus ides aplicacién de la teoria de la acci6nfsica nos puso free rosos problemas que no pudimos resolver desde ell, Urante ais, intentamos defini lo sentido, los alka fanciones del acciona del ctor desde las pocascarilaslega ‘maestro. El aula y las muchas experincis n la dreccin ‘nos hicieron ir encontrando en ess letura inexacttudes Jhasaetrores. Poco a poco fuimos, de manera paralela, hall plicaciones y modos de superar aquellos cnteatiempos ha A nuestra actual comprensién de la teori, El beneplicito con que fue recibida en nuestro medio, 4a primera publicacién sobre el método de las acciones ff debi crc, justamente a sus limitaciones y defectos. ILa blemente! El concepto mismo de acién fisiea fae inmediat te aceptado y dfundido porque resultaba claro y permita ql ‘onductas esénicas pudieran proyectarse de antemano, Es ante la Ieetura de una escena se podian utilizar nuesias cones, y desde elas, el intérprete pods imaginar mucho a Ja préctica real cul serfa el uanscurso que podian tomar vestgaciones. La principal ventaja residia en que se podiae iar lo que iba suceder luego en la escena, mediante ve accién, Tras esta labor te6riea solo restaba Iuego la eject rictica de lo que antes se habfa podido definir mediante ‘eptos. Pese asus insuficiencias, que seguidamente deserl ‘mos, este procedimiento conseguta que los actoreslograran ciertaidentificacin con los personajes y permitia llegar a sultados vivenciales, — gin wos on Si bien nosotros siempre eriticamos la posibildad de hacer viones a priori como por ejemplo aquellas que proveatan de Jeetura de mesa, en realidad estibamos proponiendo —sin ys cventa por supuesto— otra diferente maners de antcipar fcamente los futuros comportamientos escénicos. El modo de lar, debiera, en realidad, surgir de una verdadera improvisa- jin con el cuerpo. Lo que ocurrfa es que con nuestra metodole- poss antciparse a grandes rasgos lo que ibaa suceder en la jena y de ests manera contraveniamos las posbilidades hevris- as de la immprovisacin como tal, Las improvisaciones que re aban de nuestra teorfa estaban demasiado pautadas y terminadas. Las acciones enunciadas —en general mediante shos— estrechaban el campo de una verdaders improvisacién ‘enderezar la atencin del actante hacia comportamientos ver- mente pre-determinados. De lo que nosotros esribimos, por aquel entonces, algunos sntendieron la posibilidad de hacer una lista de ls acciones que Jnego deberfan realizarse en a escena. Nunca dijimos algo as INosotros siempre creimos en la necesidad de la investigacién a Iravés de las improvisaciones. Pero reconozco ahora que la lectu- 0 de mi libro permitalainterpretaién errénea que criticamos, ‘Ahora, nos damos cuenta que nosotros mismos estébamos propiciand ls posibilidad de imaginara priori una conducta fis «1 cuando poniamos el acento en la accién (y no en la conduct). Las acciones fsicas —barrer, golpear, acarcia, te— caben en verhos pasibles de ser enunciados. La complejidad de un compor- ‘amiento cotdiano no. No puede descrbirse en el lenguajeel iry venir de los pequefios movimientos que componen una conducta cen la vida Esel momento cre, de recordar lo que entendamos por ac- cin fisiea. Segin nuestea propia definicién que derivaba de una de Zahava, conocido director de eseenasovitico, sostensamas que dos a partir de actor de la voluntad. En ane en ear ead ‘A acci6n fisica, ef oon (0 al intérprete sin comprometer su st ri {fa ser convocada a voluntac ao fos alecidon Faron oa aan lifusién de la definicién dada por: iy lead lg por nosarr Lacon cn nee una herramienta, manejable, que ademé: er tice ylevaba al actor a vaenia Ee en ‘Antes de comenzar una improvisaci6n los alumnos, por sol : na improvisacién los alunos, p habian enunciado tebricamente, Esto se (se tenia por la man Pero sues fines tan previsres Siarolo Laccién septs un verbo osha annie niiatiabeabinhie Lownmo oe rene los conilictos y en los choques provocados surgian ‘pequeias situaciones que no podfan preverse. Era ali fa verdadera improvisacion daba sus frutos HBconcepto de acciin sca era, en consecuencia, na varante alist, racionalizada de la conducta pero permitta, con todo, Ta trea fuera cosporal y no xelusivamente pricoldgies. Este uno de sus mértos. El enunciado de las acciones, aunque en rctaba las improvisaciones, levaba a los actoes a trabajar cor- almente y a no confundir los distogos con la verdadera juaciGn. Impedia también —y no era poca cosi— que el taba tctoral fuera introverido, Por el contrario la actuaciOn exa bi famente inter personal. Decimos que la conducta tiene un earfcter no lingfstico en sentido que una interaciéa o cualquier otro comportamiento fomplcjo no pueden ser apresados en conceptos ni ethos aprio- Hticos ni puede resumirse al lenguaj intercambiado por los ac Tunes. La conducta abusear, resulta ifcl de defini atin después Ic objetivada como resultado de wna improvisaciOn. Al revés de lo {que pasaba con la “acim fsica”. ‘Con nuestra definicin de la accion fsica, permitéamos sin darnos cuenta quel futuro, la dialdgica en movimiento que tanto hhusedbamos, se pudiera encasillar en una enunciacién predetes~ tminada, Eran los pocossecidentes no prevsibes y oeuridos du- rante las improvisaciones los que permitian recoger frutos hheuristicos de todos mods ‘Veamos ahora ls razones y los porqués del cambio. ‘Cuando tuvimes que defini en general el real quehacer del actor, lo primero que hicimos fue enirentarnos decididamente 3 “quella postura que lo hacfa derivar de la memoria sensorial fo ‘emotiva. Rechazamos de plano esos procedimientos intrspecti- ‘or. Uslizamos para eso ls argumentaciones del propio Stanish ‘ski, quien, como se sabe, se auto criticé ya en 1934,en una época sad ‘ull ere sensorial y emotiva, a 7 Delp nonitercnoL Sane,ea ponsables del auge, en todo el mundo, dk do los motivos que lo movieron a hacerlo, decidi6 recurri alo} Langue wow ot ws so hasta I casi inexistencia Los procesos de intercambio con i Y-con Ia situacién, Me resultaba chocante la ausencia de Jciones interacivas generadoras esenciales de los sues os entre los personajes y del verdadero y movedizo compro- femocional Mi oposicidn a esa manctaestiica de actuar, inmotivada al Incipio, se apoyé més tarde en aquel capitulo de Stanislavski, Juno de sus dlkimos libros y en el que contaba un ensayo con Inspector” de Gogol. Para mi esas pocss pginas, y las dos o tres indicaciones que lla sedesprenden fueron decisivas. Lo fueron porque por sa vez encontraba en Stanislavski una descripcin precisa del rento desde el eual empezar Ia investignci6n. También en- niré algunos ottos indicios sobre cémo continuae. Por primera i lograba enteever un esbozo de método, Recuerden ustedes que na de mis erftcas a Stanislavski fue que no habfa sido capaz de jructurar ni un sistema ni wn mécodo en ninguno de sus libros Fin su mézodo de las acciones, en cambio, se pod atsbar un anu cio metodol6gico. En mi historia el choque con el modo strsberiano de actuar y mi rescate del capftulo de Stanisavski sobre Gogol, fueron los Momentos mds decisivos en el camino hacia la formulacién de un nuevo método de trabajo, Se me ordené todo lo que habia lefdo hhasta ese momento, Ya no exist mds aquello de la atenci6n por ‘un lado, el relajamiento por oro, la imaginaciGn més alléy asf de continuo con una serie de Factores desconectados entre st. A partir de ese momento ls divers componentes con los que Stanisla- ‘ski habia intentado describ la conducta escénica se fueron or enando como momentos indisceribles de un solo flujo: la actvacién, 0 o que es lo mismo una praxis espectica que pod explicarse através de la comprensién de lo que el trabajo era. La

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