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Jcpdoc 22

El autor intenta definir la realidad homeopática desde su propia epistemología, basada en lo miasmático como causa del desequilibrio. Explica que cada paciente percibe la realidad subjetivamente según su constitución, por lo que la realidad homeopática es la narrada por el paciente. El medicamento corrige esta percepción anómala restaurando el equilibrio.

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El autor intenta definir la realidad homeopática desde su propia epistemología, basada en lo miasmático como causa del desequilibrio. Explica que cada paciente percibe la realidad subjetivamente según su constitución, por lo que la realidad homeopática es la narrada por el paciente. El medicamento corrige esta percepción anómala restaurando el equilibrio.

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Homeopatía - Vol, 0.

- 221-222, 1998

¿CUÁL REALIDAD ES REAL?

DR. JUAN CARLOS PELLEGRINO.


MÉDICO
PROFESOR TITULAR DE LA A.M.H.A.

Summary
My intention is to reach consensus of the homeopathic realty from its own epistemology, based
on the miasmatic as the cause of the imbalance.

Resumen
Intento consensuar la realidad homeopática desde una epistemología propia, basada en lo
miasmático como causa del desequilibrio.

En un cuento Borges dice: "no sé si la historia es verdad, lo que importa es el hecho de que haya
sido referida y creída".
Esto me llamó a pensar qué es lo que nos pasa cada vez que tomamos una historia individual,
Frecuentemente me pregunto, al releer los relatos, y tal vez porque tengo la costumbre de escribir
las historias casi textuales, con las palabras del paciente como las va contando, si eso contado es
la realidad.
Entiendo que eso es la realidad del paciente, a través de su percepción afectiva. Atendiendo
familias he visto cómo cada integrante de la misma, a veces cuenta un mismo hecho, con
referencias tan distintas que hasta harían dudar que la situación haya sido la misma. Más aún, una
misma circunstancia pudo haber sido tortuosa para uno, agradable para otro o indiferente para un
tercero, de allí que el relato pueda ser distinto según quién lo haya vivido.
Esto también nos separa de los pragmáticos que necesitan la objetividad de los hechos, para
verificar la realidad.
Cuando hacemos la toma del caso, apelamos a la subjetividad de cada persona, que dará su propio
matiz al hecho relatado, de allí que habrá tantas realidades como situaciones contadas. Si nos
preguntáramos qué es la realidad desde una epistemología homeopática, debiéramos consensuar
que es aquella que cada paciente refiere desde su constitución miasmática, con su desequilibrio
vital, expresado a través del fenómeno de los síntomas, como modo del "para qué" que hace que
el homeópata pueda decodificarlo y a través de la ley de similitud encontrar el medicamento
apropiado, que restablezca el equilibrio y corrija la subjetividad en relación al hecho. El
medicamento corrige la percepción anómala en relación al hecho.
Cuando damos natrum muriaticum en un paciente que vive recordando hechos desagradables del
pasado, en relación a un amor frustrado, es evidente que modificará aquello que por estar alterado,
hace que perciba una realidad con una carga afectiva no conducente a la elaboración de una
situación dolorosa.
Cuando el paciente dice: -Ahora veo las cosas en forma diferente-, en realidad está significando
que ahora siente las cosas en forma diferente, por lo cual la realidad del hecho tiene otra
dimensión.
La realidad es una construcción cotidiana; nadie puede separar la razón de los afectos en su
apreciación. A través del tiempo el hombre ha pretendido jerarquizar la razón apartándola de la
subjetividad, como un modo de asegurarse la realidad, es decir: ver para creer. Es hasta peligroso
dejar el conocimiento pretendidamente real sólo en manos de los sentidos. Dice Umberto Eco:
"Para abrirse al mundo del conocimiento, el hombre no renuncia a las experiencias de la razón,
pero hace un balance entre ésta y la intuición, una preserva a la otra de sus abusos y tentaciones,
y la una enriquece a la otra con sus adquisiciones".
En homeopatía los síntomas surgen del mundo interno del paciente, del "como si"... Si alguien es
abandonado por su padre a los cinco años de edad, porque éste se fue a trabajar a otro país, luego
nada más supo de él, y hoy vemos al paciente a los veintiocho años de edad y refiere esta
circunstancia biopatográfica con gran dolor y llanto, como algo no superado y vigente-, el síntoma
es pena inconsolable y no abandono. El abandono fue la realidad de vida, la pena ha sido el
sentimiento con que el paciente vivió el hecho, sin poderse consolar a través del tiempo.
El síntoma homeopático para ser característico no debe ser lógico, de allí que no se desprenda de
la realidad formal, sino de la subjetividad con que se vive esa realidad.
Una mujer de cincuenta y seis años, refería en la consulta, que luego de la muerte de su madre de
ochenta y tres años, acaecida tres meses antes en forma repentina, había comenzado con una
sucesión de hechos desagradables que la afectaban mucho, desde mala relación en el trabajo,
hasta robo en la calle al entrar a un banco; y para peor decía: -Este estado catarral que me consume
y debilita-. Al hablar de su madre la realidad era que la paciente la cuidaba y asistía en los últimos
años.
Pero su realidad, la subjetiva, era que luego de su fallecimiento, se sintió desprotegida, como sin
apoyo y con sensación de vulnerabilidad. Esta realidad interior es la que da validez al síntoma,
en este caso desvalimiento.
Jerarquizando este síntoma dentro de la totalidad sintomática de la paciente, se pudo dar el
medicamento que cambió su realidad miasmáticamente errónea que la hacía sentir desvalida.
Un colega homeópata que me consultaba alguna de sus historias clínicas, una vez me decía:
"tengo la duda en esta historia que haya poco de verdad, creo que el paciente está mintiendo, que
su relato no se ajusta a la realidad".
Esto que tal vez fuese formalmente cierto, era quizás lo menos importante, excepto que el acto
fuese deliberado y repetitivo, de donde podría inferirse el síntoma mentiroso; que no era lo
fundamental,
La realidad del homeópata siempre es la subjetividad del paciente. Tal vez lo más trascendente
en la toma del caso es que el homeópata sepa manejar su propia subjetividad, para evitar
interferencias en la toma de síntomas.
Este es el ideal que Hahnemann planteaba en el observador libre de prejuicios. En mi caso he
aprendido más homeopatía observando la vida y leyendo literatura, que en muchos libros
específicos a mi juicio un tanto dogmáticos, por eso cierro con la cita del comienzo: "No sé si la
historia es verdad, lo que importa es el hecho de que haya sido referida y creída”.
Bibliografía
BORGES J. L. - Obras Completas.
HAHNEMANN - Organón de la Medicina.

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