AGRARIOTESIS1
AGRARIOTESIS1
SEDE QUITO
TEMA:
PROYECTO LEY DE TIERRAS Y LAS PROPUESTAS DEL SECTOR DE
LA AGRICULTURA FAMILIAR, CAMPESINA Y COMUNITARIA.
AUTOR:
JOSÉ MANUEL BUÑAY LLUILEMA
TUTOR:
PABLO XAVIER ORTIZ TIRADO
Introducción ................................................................................................................. 1
Capítulo I: .................................................................................................................... 5
Elementos conceptuales ............................................................................................... 5
1.1. Desarrollo y desarrollo rural ............................................................................. 5
1.2. Sumak Kawsay de nuestros pueblos ............................................................... 10
1.3. La Agricultura Campesina, Indígena y Comunitaria. ..................................... 13
1.4. Derechos a la tierra y políticas públicas. ......................................................... 20
Capítulo II: ................................................................................................................. 28
Antecedentes y contexto ............................................................................................ 28
2.1. Algunos antecedentes históricos. .................................................................... 28
2.2. Reforma Agraria y Política de Tierra en el Ecuador ....................................... 31
2.3. La situación de la tierra rural en Ecuador (1995-2014) .................................. 35
3.1. Coyuntura política en la que surge la Ley de Tierras (2010-2015)................. 39
3.2. Los proyectos de Ley en disputa ..................................................................... 42
3.3. La “Ley de Tierras Rurales y Territorios Ancestrales” aprobada ................... 48
Conclusiones .............................................................................................................. 61
Referencias ................................................................................................................. 65
Índice de tablas
A lo lago de los cinco capítulos se desarrolla el trabajo, iniciando con el primer capítulo
que contiene el marco conceptual del desarrollo y desarrollo rural. En el segundo
capítulo se establece algunos antecedentes y contextos sobre el cual se construye el
modelo agrario internacional y en nuestro país. El tercer capítulo aborda sobre el
proceso y los conflictos en torno a la nueva ley de tierras. El cuarto capítulo habla
sobre impacto de la Ley de Tierras en las comunidades campesinas indígenas de la
sierra central del Ecuador. Finalmente en el quinto capítulo se llega establecer las
conclusiones del trabajo.
In this paper the Land Law and Territories Ancestral analyzed from the perspective of
rural and community family farming, which was approved by the National Assembly
in second reading on January 7, 2016, at the beginning of this academic work was in
Bill. This analysis seeks to determine to what extent meets the expectations of peasant
organizations, indigenous peoples and nationalities linked to agriculture.
In the Lake of the five chapters the work takes place, starting with the first chapter
containing the conceptual framework of development and rural development. In the
second chapter some background and context on which the international agricultural
model is built and established in our country. The third chapter focuses on the process
and conflicts around the new land law. The fourth chapter discusses the impact of the
Land Act on indigenous peasant communities in the central highlands of Ecuador.
Finally in the fifth set is reached conclusions.
The Organic Law on Land and Territories Ancestral subject of this analysis helps to
not exceed the hegemony of capital on peasant life and indigenous peoples and
nationalities and their territories, on the contrary, deepens inequalities, by allowing
new forms of rural concentration not only the land but also land rent.
Introducción
Y obliga al Estado a
En este trabajo académico quiero analizar la nueva Ley Orgánica de Tierras Rurales y
Territorios Ancestrales” si ésta ayuda a los campesinos Indígenas de la Sierra Central.
Voy a analizar además si esta ley promueve un nuevo proceso de Reforma Agraria que
distribuya la tierra en beneficio de los campesinos pobres; dirigidos a reducir la
pobreza rural o a promover la modernización de la producción agropecuaria dirigida
tanto al mercado interno como al externo.
1
Y esto lo planteo a partir del contexto histórico de las comunidades indígenas y
campesinas, asentadas en las actuales provincias de Cotopaxi, Tungurahua y
Chimborazo., donde la comunidades son en general pobres y tienen muy poca tierra
para el sustento económico de las familias debido a la división excesiva de las parcelas
y la formación de minifundios, los suelos erosionados, la pérdida de cobertura vegetal
de las tierras. A esto se suma la falta de políticas públicas que apoyen la producción,
la comercialización, y las mejoras tecnológicas, lo que no permite que se logren
ingresos mínimos, en dinero y en especie, para garantizar la soberanía alimentaria y
reinvertir y mejorar las condiciones de vida. Por eso, cada año las familias campesinas
elaboran estrategias para sobrevivir y adaptarse a los cambios que los amenazan y nos
empobrecen. Son numerosos los campesinos indígenas que poco a poco dejan de ser
campesinos, que ya no pueden vivir tan solo de lo que producen en la parcela, que
generalmente se encuentra sobrexplotada. De forma temporal o definitiva, tienen que
migrar a las ciudades, a las plantaciones de la costa, para ganar dinero y mantenerse
sobreviviendo, pero regresan a las comunidades porque en ellas se encuentra nuestra
identidad, las relaciones de familia y la organización comunal que es parte importante
de la vida.
¿Cómo puede ayudarnos la Ley a vivir mejor accediendo a la tierra para cultivo?
¿Favorece la Ley Orgánica de Tierras Rurales y Territorios Ancestrales a las
comunidades campesinas más vulnerables de la Sierra Central? ¿Contempla el pago
2
de la deuda histórica a las comunidades indígenas y a resolver los problemas de
pobreza? ¿Puede la política de tierras y territorios por si sola desarrollar el Sumak
Kawsay entre las comunidades indígenas? ¿A quiénes favorece la Ley Orgánica de
Tierras Rurales y a que grupos sociales del campo perjudica? ¿Ha existido una real
preocupación por fortalecer la producción y mejorar la comercialización de nuestros
grupos campesinos de la Sierra Central que contribuyen a la soberanía alimentaria?
De igual manera intento analizar: ¿Cómo se llegó a concretar la Ley que fuera
aprobada por la Asamblea Nacional en segundo debate el 7 de enero del 2016 y fuera
vetada por el presidente de la República el 11 de febrero del 2016? ¿Realmente se ha
prohibido el latifundio? ¿Tienen los pueblos indígenas y las organizaciones
campesinas algún poder para incidir en el acceso y la distribución equitativa de la
tierra? ¿Cuáles son las perspectivas de nuestras comunidades indígenas de la Sierra
Central en el marco de las fuerzas de modernización que impulsa el Estado
respondiendo a las dinámicas que desata el mercado? ¿Es el campesinado indígena
sujeto de alguna manera importante para la modernización agraria que se está
construyendo? ¿Tiene un rol estratégico en la seguridad alimentaria que está en
desarrollo desde las instituciones de gobierno, los mercados y las finanzas? ¿Cómo
pensar el acceso a la tierra cuando hay muy poca tierra por distribuir? ¿Por qué no se
prioriza la soberanía alimentaria y el Sumak Kawsay de nuestras comunidades de
campesinos indígenas?
3
Quiero leer la Ley de Tierras desde el concepto indígena del Sumak Kawsay que
también está en nuestra Constitución, y que las instituciones del Estado lo han igualado
al Buen Vivir, interpretado como la construcción de relaciones armónicas entre los
seres humanos y la naturaleza en su conjunto.
No realizaré un análisis de las políticas de desarrollo rural que los gobiernos vienen
aplicando en el sector rural desde mediados del siglo pasado. Pero haré un recuento de
los procesos de Reforma Agraria, y de la situación de la tenencia de la tierra. Analizaré
el papel del movimiento indígena y la lucha por el acceso a la tierra de cultivo y por el
reconocimiento de las tierras ancestrales y comunales. Lo que hasta los años 70 fuera
una bandera de lucha campesina por la recuperación de las tierras en la región Central
Andina, en el presente, la ausencia la latifundios en esta región, obliga a cambiar las
estrategias y agendas y a buscar nuevas formas de producción, así como una nueva
generación de políticas públicas y programas de desarrollo.
4
Capítulo I:
Elementos conceptuales
5
mismos procesos evolutivos del “primer mundo”, similares cambios productivos,
condiciones sociales y políticas viables.
Con esto, los países del norte industrializado han logrado trazar un único camino de
evolución para toda la humanidad, el del desarrollo como sinónimo de progreso que
se logra mediante la modernización. Nadie, ningún país se quiere quedar atrás, lo que
transforma al desarrollo en un objetivo a lograr principalmente mediante el
crecimiento económico, idealmente “hacia afuera” del país agrandando el sector
exportador. Las teorías estructuralistas sobre desarrollo plantean que tanto el
desarrollo como el subdesarrollo constituyen un solo proceso y que las desigualdades
entre los países se sostienen mediante el comercio internacional en el marco de una
economía mundial dominada por la economía capitalista (Key, 1991, pág. 102)
6
social. Las transformaciones que deben realizarse para sacar al país de
su estancamiento son en realidad revolucionarias. Contra la rutina se
quiere adoptar métodos modernos de producción; contra el
conformismo centenario se lucha por infundir un ánimo de progreso;
contra la economía de subsistencia se busca un sistema organizado de
producción; al elemento humano se quiere rescatarle combatiendo la
ignorancia, el hambre y las enfermedades. Es comprensible que existan,
contra tales cambios actitudes de resistencia (…) El costo del desarrollo
ordenado debe pagarse en sacrificios, a veces grandes, de diversa
índole…” (JUNAPLA, 1966, pág. 6).
Cierto que han ocurrido grandes avances y nos hemos modernizado mucho. Pero las
palabras escritas por Cristóbal Kay en 1991, cuando se refiere a las críticas que los
pensadores de la CEPAL formularon en los años 60 del siglo pasado respecto a la
industrialización por sustitución de importaciones, pueden repetirse en el presente:
Junto a las ideas del progreso y la modernidad aparecen las del retraso y la
tradicionalidad, estas últimas categorías asignadas a nuestros pueblos, comunidades y
sectores rurales campesinos. Toda forma de vida que no sigue el camino de lo
considerado moderno, trazados por los “países del norte”, es denigrada. Todos deben
caminar en la dirección del progreso y los rendimientos que señalan la producción
industrial y el adelanto técnico que supone la urbanización. El cambio estructural que
supone el desarrollo debería pasar de lo rural a lo urbano, de lo agrícola a lo industrial,
7
y de lo atrasado hacia lo moderno. Las políticas públicas, que supuestamente definen
los objetivos colectivos pensados como necesarios, siguen los intereses de los sectores
modernos, no priorizan nuestras problemáticas. La satisfacción de las necesidades
humanas de los pueblos indígenas continúan denegadas, no existe equidad en la
distribución de recursos o de los frutos del crecimiento económico. La propia Naciones
Unidas nos decía en los años 50 del siglo pasado:
8
campesino indígena tiene presente un cálculo de costo-beneficio en función de la
subsistencia familiar, y que toma decisiones a partir del interés de apoyar la vida de su
familia. Los campesinos indígenas pueden ser pobres en términos económicos y en
parámetros de medición occidental, pero en sus propios sistemas productivos, son muy
eficientes considerando las tierras donde producen, su tamaño, las pendientes, la altura.
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) nos empieza a decir
que: “es posible hablar de desarrollo cuando las personas son capaces de hacer más
cosas, no cuando éstas son capaces de comprar más bienes o servicios”. En el Informe
sobre Desarrollo Humano 2000 se tratan a los derechos humanos como la parte
fundamental del desarrollo, que es el medio para hacerlos efectivos, y se habla de
justicia y responsabilidad. Los derechos humanos definen principios que tienen
aceptación por todas las sociedades del mundo y que son reconocidos en las leyes y
constituciones, que aseguran que los seres humanos puedan vivir en dignidad como
personas que son, de forma individual y colectiva, en materia y espíritu. (Programa de
las Naciones Unidas para el Desarrollo-PNUD, INFORME SOBRE DESARROLLO
HUMANO, 2000).
9
En el campo ecuatoriano el concepto de desarrollo asumió el nombre de desarrollo
rural. El medio rural era visto como sinónimo de agricultura, que no era la agricultura
destinada a la exportación, sino la que respondía a las demandas del mercado interno.
El desarrollo rural era para que se modernicen los campesinos, en otras palabras, para
que dejen de ser campesinos.
Es importante señalar sobre el verdadero significado del Sumak Kawsay. Para nuestros
pueblos, más que un concepto académico, es la vida en armonía social, y la búsqueda
de una relación de equilibrio con la naturaleza. Este concepto fue asumido por el
Estado através de las normativas e instrumentos de gestión. Primero, en la Constitución
de la República que fuera aprobada en el año 2008, y posteriormente en los
instrumentos de planificación y políticas públicas del Estado. Pero: ¿Qué mismo es
Sumak Kawsay para nuestros pueblos indígenas? Para nosotros, el Sumak Kawsay no
es la acumulación de bienes materiales, tampoco el crecimiento en términos
económicos, no es la modernidad, ni el urbanismo, ni busca la alteración de nuestras
culturas, tradiciones y costumbres. El Sumak Kawsay no es la homogenización de la
humanidad, ni se refiere al enriquecimiento de pocos junto al empobrecimiento de
muchos; no promueve exclusiones y tampoco refuerza el individualismo, y no significa
la extracción indiscriminada de todos nuestros recursos naturales.
10
en equidad y justicia, en la mayor armonía posible con la naturaleza. Implica, en otras
palabras, que la ganancia económica no sea lo único que deba lograrse, a costa de los
demás. Implica si tener acceso a recursos, como la tierra, el, agua, la semilla y en la
medida adecuada para que todos tengan los medios de vida necesarios para que la vida
sea digna.
Creemos que en nuestro país quienes más han aportado a una concepción alternativa
de desarrollo son nuestros Pueblos Indígenas, con sus ideas comunitarias y su relación
con la naturaleza. La Constitución Ecuatoriana del 2008 habla de Buen Vivir y en tres
momentos habla de Sumak Kawsay. Son muchos los artículos que definen el Régimen
del Buen Vivir, lo que indica la fuerza del ideal que se tiene para lograr un futuro en
el que todos tengamos un papel digno y saludable. No hay un solo concepto de Sumak
Kawsay pues lo que quiere decir no se mide en cantidades. Lucho Macas se refiere al
Sumak Kawsay como la creación de espacios comunitarios plenos de reciprocidad y
buena relación con la naturaleza, con mucha responsabilidad social. Humberto
Cholango habla de un modo de vida diferente al occidental, que puede ser aplicado en
todo el mundo, conservando la armonía de la Madre Tierra. Manuel Castro, que fuera
el Ecuarunari dice que Sumak Kawsay es la mezcla de igualdad social, solidaridad,
justicia, reciprocidad, paz y vida comunitaria, respeto a las lecciones ancestrales y
valoración de las ciencias locales. (Francois, 2011, pág. 2).
Lo que se ha buscado con el desarrollo rural, más allá de los diversos programas que
han sido implementados, es modernizar al campo. El desarrollo rural fue creado para
evitar los procesos de reforma agraria:
“En los años 80, los procesos de afectación de las grandes propiedades
tienen un nuevo freno, pero más sutil. El discurso del desarrollo rural,
empieza a reemplazar al de reforma agraria. La política de “reforma
agraria”, se reduce a una expresión política menor: la de la titulación de
tierras. Dicha política, con diversos enfoques, énfasis, modalidades y
11
proyectos de ejecución (PRONADER, DRI, PRAT, etc.), es la que por
más de 25 años se ha mantenido vigente en el Ecuador”
(COOPERACIÓN TÉCNICA BELGA SENPLADES, 2010).
Casi nunca se ha pensado el desarrollo rural con los conceptos del Sumak Kawsay y
desde las visiones culturales de nuestros pueblos indígenas, a pesar de que se reconoce
que Ecuador es un país multicultural y multiétnico. El desarrollo no ha sido
programado nunca desde las maneras indígenas y campesinas de ver el mundo. Se ha
hablado de participación de la población rural en el desarrollo, pero esta participación
no escucha las voces indígenas, tampoco disminuye el poder de los nuevos
terratenientes, ni las discriminaciones; no se distribuye la riqueza, ni cesa la
concentración de la tierra; no se produce con tecnologías no contaminantes, y tampoco
se protege verdaderamente la biodiversidad.
12
1.3. La Agricultura Campesina, Indígena y Comunitaria.
13
heterogénea, y que inclusive las mismas familias que viven en una misma zona no
tienen las mismas estrategias para ganar la subsistencia. Casi que cada parcela
campesina opera como una “huella digital” que cambia durante el ciclo de vida.
Una cosa es clara, en el Ecuador y en la Sierra Central hay varias agriculturas.1 Por
ello en la COPISA queremos que las políticas de desarrollo rural sean diferentes,
ajustadas a las realidades territoriales, sociales y culturales. Francois Houtart nos dice:
1
Hay una diferencia con las agriculturas industriales. Las empresas agropecuarias son las grandes
inversiones que se dedican a los monocultivos de exportación o agroindustriales (banano, flores,
ganadería, palma, caña de azúcar, etc. Las agriculturas de los campesinos se dedican principalmente a
la producción para el mercado interno de alimentos básicos (papas, arroz, maíz, hortalizas), y también
integran las llamadas cadenas productivas, cuando producen, siempre de forma dependiente, y sin
procesar cultivos como maíz duro, arroz, café y cacao.
14
parcelarios, campesinos montubios, agricultura campesina, unidad agrícola de
producción y consumo, agricultores tradicionales, pequeños productores mercantiles,
etc. (Breton, 1992). Pero no somos lo mismo que los agricultores que producen palma
africana, o el banano para exportación, por ejemplo. En Colta y en Guamote somos
campesinos indígenas descendientes de los Puruhaes, muchos minifundistas,
organizados en Comunas, migrantes temporales, dedicados a producir para la vida
familiar y el mercado.
En la cita anterior el profesor Houtart nos dice que los campesinos seguimos otra lógica
diferente, que respetamos la naturaleza y que la actividad de la agricultura no sigue el
valor de cambio.2 Pero las agriculturas de los campesinos tampoco pueden salirse del
capitalismo y escapar de la modernidad. Nuestro campo y nuestras tierras ahora
necesitan los insumos químicos que nos recomiendan las instituciones. No tenemos
tractores, no contratamos trabajadores, somos pobres, producimos buena parte de la
comida que necesitamos, vendemos alimentos en las ferias y mercados, y producimos
sin tener un patrón. Somos una cultura de producción de alimentos muy diferente que
es descalificada por no practicar de la forma moderna que nos indican los técnicos.
Necesitamos mejorar nuestros ingresos pero no entendemos porque producir más y
más tiene que ser mejor.
2
Valor de cambio significa que no siempre producimos todo como si fuera una mercancía, aunque
siempre vendemos algo para comprar lo que no produce la tierra que cultivamos.
15
relación siempre es subordinada, aunque sea llamada de integración
(…) la producción de alimentos no puede ser monopolio del
agronegocio” (Mancano, 2014, pág. 30)
Eso está ocurriendo en la Costa del país cuando se meten a los campesinos a formar
parte de las “cadenas productivas” como ocurre con el maíz duro. Los maiceros de Los
Ríos, por ejemplo, son los campesinos “consolidados” dentro del capitalismo
agropecuario. Producen maíz destinado principalmente a la alimentación del ganado y
los camarones, luego de ser transformado en balanceados por la agroindustria,
aportando solo a la seguridad alimentaria. En contraste con la soberanía alimentaria,3
que se define como una estrategia para “establecer en forma soberana las políticas
públicas agroalimentarias para fomentar la producción suficiente y la adecuada
conservación, intercambio, transformación, comercialización y consumo de alimentos
sanos, nutritivos, preferentemente provenientes de la pequeña, la micro, pequeña y
mediana producción campesina…” (Ley Orgánica del Régimen de Soberanía
Alimentaria (LORSA), 2010). No somos soberanos produciendo un maíz que depende
de Kits de semillas y productos químicos importados, aunque el aceite de maíz lo
consuma la población. Tampoco se tiene un maíz duro competitivo o que esté libre de
la dependencia de los intermediarios.
3
En la Constitución la Soberanía alimentaria está en el artículo 281: La soberanía alimentaria
constituye un objetivo estratégico y una obligación del Estado para garantizar que las personas,
comunidades, pueblos y nacionalidades alcancen la autosuficiencia de alimentos sanos y culturalmente
apropiado de forma permanente
16
campesinado para que puedan acceder a la tierra que no cumpla con la función social
y ambiental. Lo que solo puede ocurrir si al Estado, los campesinos que acceden a la
tierra de forma organizada, garantizan una producción rentable, que pague el valor de
la tierra, y cumpla con fines estrictamente mercantiles. Lo que quiere decir: “les
permitimos acceder a la tierra pero si se modernizan y se vinculan al mercado”.
Cuando se habla de campesino se habla de una manera de vivir y ello significa una
realidad cultural, una identidad, saberes tradicionales y ancestrales. Al contrario, no se
nos trata como una realidad cultural, sino “como parte de los sistemas agrícolas y
pecuarios del complejo sistema del agronegocio, donde (la) relación siempre es
subordinada, aunque sea llamada de integración” (Mancano, 2014, pág. 31) y por
ello los programas campesinos son principalmente instrumentales para desarrollar el
lado productivo y mercantil de nuestras producciones familiares, para “encadenarnos”
bajo el control de las agroindustrias, del agronegocio.
Otra vez la “Ley de Tierras Rurales y Territorios Ancentrales” debe ser citada, porque
además de lo que se ha dicho, establece una clasificación en cuatro modalidades: 1)
agricultura familiar campesina de subsistencia; 2) agricultura familiar campesina de
transición; 3) agricultura familiar campesina comunitaria; y 4) agricultura familiar
campesina consolidada. Esta clasificación está en el Artículo 30 de la Ley. Que
también dice que “será beneficiaria de manera prioritaria de las políticas públicas
para el mejoramiento de la productividad y el fortalecimiento de la soberanía
alimentaria”.
17
“¿Pueden los pequeños productores rurales ocupar un lugar central en
los actuales procesos de modernización y globalización capitalista?
Esto ha implicado, por un lado, abandonar el eje de las investigaciones
de la economía campesina centrado en aspectos estructurales (tierra,
agua y relaciones sociales) y por otro, privilegiar temas como el
mercado, la tecnología y la competitividad, en adelante convertidos en
los paradigmas de las políticas públicas a inicios del siglo XXI
(Martínez, 2013, pág. 4).
Según informaciones que registra la COPISA, en nuestro país y para el año 2015, a
pesar de la gran reducción de población rural y campesina, se estima que de la
población total de 16.144.000 personas, el 36% de su población, o sea, 5.800.000
personas aún viven en el campo. La SENPLADES realizó un cálculo en la Estrategia
de Erradicación de la Pobreza y estimó que la población campesina llega a 3.034.000
personas y que la agricultura familiar campesina es numerosa, pues llega al 75% de
todas las Unidades Productivas Agropecuarias, las que proveen del 65% de la
alimentación para la población ecuatoriana.
18
SIPAE, por otro lado, sintetiza las características de estas unidades campesinas y nos
informa que para el 2013 en el país existían alrededor de 400.000 explotaciones de
menos de 2 hectáreas:
En realidad los campesinos somos materialmente pobres, tenemos poca tierra, vivimos
enfrentando la subsistencia, nuestro comportamiento productivo está lleno de riesgos
como la sequias y heladas, cuidamos de las semillas, los suelos que tenemos se
erosionan, los rendimientos no son altos,4. Además, somos nosotros los que más
creamos empleos en el campo y reducimos las presiones en el mercado de trabajo y
tenemos por lo tanto mucha más capacidad de crear empleo que las empresas de palma
africana, sin embargo no formamos parte de las prioridades del MAGAP. El tipo y
calidad del desarrollo que se nos ofrece nos sirve para desarrollar el Sumak Kawsay.
Parece que están esperando que nos empobrezcamos más y que nuestra producción
familiar ya no sea posible, para que abandonemos la tierra o que la podamos arrendar.
4
SIPAE (2010) dice que en el caso de las agriculturas campesinas: “La productividad del trabajo diaria
del trabajo es mayor al costo de oportunidad de la mano de obra de la micro-región, pero se la
considera baja con relación a las explotaciones capitalistas. Por otra parte la productividad de la tierra
tiene valores altos y mucho mayor a los obtenidos por la agricultura extensiva de grandes propiedades.
Pero inferiores en algunas ocasiones a las productividades de la agricultura empresarial de agro
exportación.”. Pág. 11.
19
1.4. Derechos a la tierra y políticas públicas.
Sabemos que los suelos del campo están perdiendo de fertilidad y que en Ecuador ya
existe baja disponibilidad de tierra arable, lo que obliga a una creciente importación
de insumos. En algunos territorios de la Sierra Central es urgente formular políticas de
transición hacia una producción orgánica y agroecológica. No hay políticas que
fomenten este modelo, que valoricen nuestras prácticas culturales y bases tecnológicas
sustentables, que aseguren la capacidad productiva de los agroecosistemas
campesinos, y fortalezcan la soberanía alimentaria.
20
De acuerdo al Convenio 169 de la OIT, que tiene un capítulo dedicado a la tierra, y al
territorio, este último significa el conjunto del hábitat que los pueblos ocupan o utilizan
para posibilitar su vida colectiva. Esta diferencia es importante. Cuando la norma habla
de tierras se refiere al derecho de propiedad o posesión del pueblo indígena sobre una
superficie de suelo. Pero el territorio define una superficie más amplia y menos
delimitada, esto es, las tierras junto a los recursos naturales que sirven al pueblo y
forman parte del ambiente natural (bosques, ríos, biodiversidad, etc.). El “territorio”
es el abrigo natural que cobija a los pueblos con el cual se tiene una relación vital y
ancestral, que es mucho más importante que el derecho de propiedad. La vida social y
cultural, la subsistencia y la identidad dependen del territorio que es el espacio donde
se encuentra el sentido de pertenencia.
5
El derecho a la consulta previa, libre e informada a las comunidades y pueblos indígenas afectados
por un proyecto económico, tiene mucha importancia para los derechos colectivos, la participación
social y la gestión ambiental. De lo que se trata es de afirmar el respeto a las identidades culturales y
permitir que surjan relaciones sociales inclusivas, posibilitando una integración digna de los pueblos
que han sido históricamente discriminados e invisibilizados por el sistema institucional dominante.
.
21
propiedad; o a ser indemnizados; ii) Regresar a sus tierras tradicionales cuando cesan
esas causas (Conferencia General de la Organización Internacional del Trabajo, 1989)
22
consagrados tanto en el ordenamiento jurídico interno, como en los
instrumentos internacionales” (Carrión, 2012, pág. 20)
La única política pública pro-campesina que ha sido definida por el actual gobierno es
la que fuera propuesta en la Estrategia Nacional para la Igualdad y la Erradicación de
la Pobreza, (ENIEP) que dice en su lineamiento 1):
23
Entre las Estrategias a seguir para cumplir con el lineamiento se dice:
Lo que merece destacarse en política pública de tierras en los últimos años son los
esfuerzos sectoriales para legalizarla. La falta de acceso a la tenencia de la tierra de
campesinos y productores familiares, así como de los agricultores organizados ha sido
definida como problema prioritario por el MAGAP. Se ha creado el Proyecto “Acceso
a Tierras de los Productores Familiares y Legalización Masiva (ATLM), que aporta al
“desarrollo rural productivo de pequeños y medianos productores” y que
supuestamente lleva a la redistribución de la tierra, de manera asociativa y sostenible,
y a erradicar la pobreza, creando fuentes de trabajo. Según las informaciones oficiales
hasta mediados del año pasado se han entregado 203.569 títulos de propiedad, y
redistribuido 48.665,33 hectáreas a pequeños y medianos productores localizados en
todo el país. Se nos informa también que unas 572.893,41 hectáreas tituladas a
comunas, comunidades, pueblos y nacionalidades indígenas. (REDACCION -
ENCONTEXTO, 20 de Julio, 2015).
Antes del ATLM Plan Tierras era administrado por el Viceministerio de Desarrollo
Rural a través de la Subsecretaría de Tierras y Reforma Agraria (2010), en reemplazo
del Instituto Nacional de Desarrollo Agrario (INDA), asumiendo las funciones
establecidas en la Ley de Desarrollo Agrario. Hasta marzo del 2013 proyecto “Plan
Tierras” habría adjudicado un total de 20.524 has., beneficiando a 4020 familias
(SENPLADES, 2014, pág. 171) 6
Hay suficiente normativa para garantizar el acceso a la tierra a los campesinos pobres
del Ecuador y proteger sus territorios de las actividades extractivas insustentables.
6
NO sabemos si en las 48. 665 distribuidas bajo el ATML están incluidas las hectáreas del Plan
Tierras.
24
Pero las tierras, en todo el mundo tienen ahora enorme valor para la seguridad
alimentaria de muchos países que enfrentan problemas demográficos serios, como
China y Japón. SIPAE nos dice que se observa una “tendencia más prolongada y una
serie de razones que ejercen una presión creciente sobre el recurso tierra al nivel
global, y no solo en África. Es así como, China empezó arrendar tierra en Cuba y
México ya desde hace diez años, otro ejemplo es la empresa japonesa Mitsui, que
inició en Brasil en el año 2007 la producción de soja en 100 000 has”-
(COOPERACIÓN TÉCNICA BELGA SENPLADES, 2010, pág. 14).
25
la periferia del capitalismo, expresó una apropiación de alrededor de 10
millones de hectáreas de tierra.
Este negocio sobre las tierras de cultivo viene amparado por la banca
internacional, desde los grandes centros financieros, y también de
organismos multilaterales. Y tiende a concentrase en las tierras que
pueden albergar, aunque sea de forma espacialmente discontinua, la
producción de commodities, como palma, caña de azúcar, soja, trigo,
maíz duro, arroz, ganadería extensiva, eucalipto, balsa, etc” (Jara, 2015,
pág. 2).
26
Sobre los contratos de compra-venta, en Chimborazo, por ejemplo, las organizaciones
asociativas de Gatazo Zambrano trabajan indirectamente por contratos con las
empresas NOVA y Provefrut para producir varias hectáreas de brócoli. Los
campesinos de Gatazo se han especializado en producir brócoli porque este cultivo
demanda mucha mano de obra y no es atractivo para el agronegocio. Esas empresas
inspeccionan primero los terrenos y tienen inspectores que vigilan el cumplimiento de
los requisitos, los insumos, la calidad. Si no cumplen los requisitos no se les compra.
Deben entregar tantas gavetas y llenar hasta 5 camiones el día programado de entrega.
Se les provee a los campesinos de plántulas, insumos y hasta crédito. Se produce
brócoli además en Licto y Chambo que pueden producir hasta 500 toneladas de brócoli
por semana. Aunque los campesinos mantiene la propiedad de sus tierras, pero no
controlan el mercado, que está mucho en manos del Supermaxi. En bueno tener
mercados, no depender de un solo comprador, porque éste impone el precio que no es
justo, y generalmente se demoran en pagar.
Estos elementos nos indican claramente que, lo que hoy en día ocurre al entorno del
conflicto sobre las tierras, que no sólo es la propiedad, sino la renta de las tierras
cultivables.
27
Capítulo II:
Antecedentes y contexto
Las tierras de Abya Yala, hoy América, estaban ocupadas de manera común o
compartida por varios pueblos y culturas asentados en diferentes territorios, unos al
norte, otros al centro y al sur. El estudioso Carlos Assadourian nos informa que en las
tierras altas de la región andina se sembraban principalmente tubérculos, y en las
mejores tierras, de forma comunal y controlado por las autoridades, el maíz.
Con la llegada de los conquistadores, las tierras fueron arrebatadas de manera violenta,
nuestros territorios fueron ocupados y las comunidades fueron saqueadas, convertidas
28
en reducciones, y muchos tuvieron que huir a los páramos lejanos para no ser
explotados. Por medio de la colonización la corona española estableció un sistema de
apropiación del colonizador a la tierra indígena, por medio de las mercedes de tierras,
la venta y la composición. Cuando se fundaba un pueblo o una villa el colonizador
solicitaba una distribución de una merced de tierras, y un título de nobleza. De hecho
las tierras indígenas que fueron despojadas primero fueron aquellas más inmediatas a
los centros urbanos. Otro mecanismo era la Encomienda, que consistía en la asignación
de una cierta cantidad de tierras a un súbdito de España, como retribución por los
servicios prestados. La Encomienda no significo la propiedad agraria, pro si su
posesión y el derecho a recibir renta en especie y/o trabajo de los grupos indígenas
subyugados. El Repartimiento consistía en la asignación de indígenas como fuerza de
trabajo gratuito para los encomenderos. El encomendero se hacía responsable de los
indígenas puestos a su cargo y debía evangelizarlos. Y también existió la llamada
composición de las tierras de la Corona que permitía la legalización de una ocupación
de hecho, o por la fuerza.
A lo largo de los años fue ampliándose la frontera agraria por medio del despojo, pero
siempre se buscaba, por parte de los hacendados, apropiarse de las tierras aptas para
cultivos comerciales, como la caña de azúcar. La hacienda tradicional, que se volvió
latifundio, es identificada más como una unidad productiva dedicada a cultivos de
alimentos básicos y ganadería (Colmenares, 1990).
Con esta imposición colonial, las tierras pasan a las manos de la iglesia católica y los
hacendados descendientes de españoles. Las haciendas de propiedad eclesiástica eran
consideradas de “manos muertas” pues eran bienes excluidos del comercio. La fuerza
de trabajo indígena se volvió la base de la sociedad rural de la Sierra, era pocos los
campesinos independientes. Los hacendados explotaban a toda la familia que formaba
el huasipungo. A cambio del uso de una parcela y otros recursos, como madera y
pastos, y casi nada de remuneración, el indígena huasipunguero estaba forzado a
trabajar varios días por semana en la tierra del patrón. También había los trabajadores
llamados yanaperos y arrimados, que debían pagar con trabajo por pasar por las tierras
de la hacienda, o por trabajos a partir. Más tarde, la tierra se repartiría a los
huasipungueros y no a los yanaperos, partidarios y arrendatarios (Toalombo, 2013).
29
Esta situación no cambió mucho en periodo republicano. La historia de los pueblos
indígenas es sentida como una lucha pertinaz por recuperar sus tierras, durante todo el
régimen colonial y el periodo republicano.
30
Este instrumento legal producto de nuestras luchas adquiere importancia para nuestros
pueblos porque establece y regula la forma de organizarnos, además se constituye en
un mecanismo de defensa adecuado a nuestras necesidades, ante todo en función de
legislar y preservar las tierras comunales, en el marco de una estructura de tenencia
concentradora, que conserva características eminentemente patronales y excluyentes.
(Luis Macas, 2004). Las comunas y las tierras comunitarias se mantienen como los
“refugios” sociales de la vida indígena tradicional. Un marco institucional creado por
la sociedad dominante, pero que permite la reproducción de relaciones sociales y
ambientes que no se ajustan a la economía de mercado, ni a la sociedad individualista.
Ecuador no ha conocido desde los años 60 del siglo pasado una reforma agraria
profunda, pese a que la actual estructura de tenencia de la tierra este altamente
concentrada. En 1908, el General Alfaro dictó la Ley de Beneficencia (Ley de “Manos
Muertas”), que afectó a algunos latifundios de propiedad de la Iglesia Católica.
Décadas más tarde, debido a la lucha de los movimientos campesinos e indígenas y
una mezcla de miedo al comunismo en el campo, la modernización de las haciendas y
la necesidad de trabajadores libres para las ciudades y las plantaciones, permitió que
en el año 1964 se decida dictar la Ley de Reforma Agraria y Colonización que decidió
eliminar las relaciones precarias de trabajo agrícola, dividir las haciendas del Estado
entre los campesinos precaristas y apagar el movimiento sindical. Se informa que
hasta 1954 las tierras agrícolas estaban concentradas en pocas manos, pues el 3% de
todos los propietarios controlaban el 64%, y el 67% de los campesinos tenía en sus
manos apenas el 16,6% de toda la tierra (Merino, 2012).
En ciertos casos se buscaba intervenir cuando había una fuerte presión demográfica.
Esas acciones se complementaron con un vasto programa de colonización de tierras
supuestamente vacías – en la región amazónica y en la Costa noroccidental del país
(Chiriboga, Las ONG y el Acceso campesino a la Tierra: El caso del FEPP en Ecuador,
1999)
31
El tamaño de las explotaciones presenta una gran heterogeneidad a lo
largo de los distintos cantones, dentro del marco general del predominio
de las explotaciones familiares. Este perfil de la distribución de la tierra
está fuertemente asociado al proceso de Reforma Agraria a través del
cual se adjudicaron aproximadamente 42.000 has. La asignación de
tierras y la ruptura de las relaciones precapitalistas han favorecido la
diversificación de la producción agropecuaria y una elevación de los
niveles de vida de los campesinos. Riobamba es el cantón que presenta
una situación de mayor predominio de las explotaciones minifundistas
y bajo número y control de superficie por parte de los estratos
superiores de las explotaciones familiares. Otro caso es el de Guamote
y Colta en los que el minifundio coexiste con altos niveles de presencia
y control territorial de unidades familiares capitalizadas (Barski, 1984,
pág. 379).
El hecho es que la Reforma Agraria iniciada por la Junta Militar (1964) tuvo una fuerte
resistencia por parte de los terratenientes que buscaron conservar sus mecanismos de
extracción de renta por medio de relaciones pre-capitalistas. De acuerdo Barski los
hacendados tradicionales bloqueaban los procesos de distribución “desde adentro del
aparato estatal”, deteniendo así el proceso de modernización capitalista en gestación.
A lo que se suma, en ese tiempo, “la fragmentación y debilidad de las organizaciones
obreras y campesinas facilitan moldear un camino garantizado de transformaciones
agrarias (Barski, 1984, pág. 390).
32
explotados bajo el precarismo, y se organizaron como finqueros y sembradores
productores de arroz.
Velasco Ibarra firmó en llamado decreto 1001 que intervino a las haciendas arroceras
explotadas con campesinos precarios. La ley de Abolición del Trabajo Precario
prohibió todo trabajo que no fuera remunerado por salario. Esta reforma fue también
el producto de la presión social protagonizada por las organizaciones campesinas de
litoral como la FENOC-CEDOC, FTAL-FEI, ACAL, ACAE, URCIMA, entre otras.
33
amenazas y prebendas económicas, no será aceptado. De hecho será
invertido el orden lógico de causalidad, señalándose que primero una
posible ley de Reforma Agraria, y luego su existencia, son potenciales
amenazas a la propiedad, lo que lleva a no realizar inversiones (Barski,
1984, pág. 391).
Palo porque bogas y palo porque no bogas. Los terratenientes no quieren modernizarse
volviéndose empresarios capitalistas, que es el propósito esencial de la reforma
agraria, y también, como veremos, de la actual Ley de Tierras y Territorios
Ancestrales.
Fue el 9 de octubre de 1973, que el gobierno militar del General Rodríguez Lara dictó
el Decreto 1172, con el nombre de Ley de Reforma Agraria. Lo que se busca es
promover que las haciendas se modernicen pues la Ley dice que las haciendas serían
afectadas si más del 80% del predio no estuviere bajo producción eficiente. Todas las
leyes no logran dar respuesta a las demandas de tierra por los campesinos y sirvieron
principalmente como válvula de escape para calmar la lucha social en el campo.
Recordemos el movimiento indígena en 1990 que obligó al Gobierno de Rodrigo
Borja entregar títulos de propiedad a campesinos no alrededor de 2 millones de
hectáreas. Esa Ley marca de manera más decidida el del desarrollo del capitalismo en
la agricultura, pues conllevaba un objetivo modernizador y productivista, sin querer
afectar la desigual estructura de la tenencia de la tierra.
34
Duran Ballén abre el neoliberalismo en el Ecuador y promueve la modernización de la
agro-exportación. Son tiempos de sobreproducción de alimentos en los países
capitalistas del Norte, que subsidian fuertemente a sus agriculturas, y la presencia de
las empresas transnacionales en el sistema alimentario mundial. Ese papel monopólico
de las empresas alimentarias mundiales es apoyado por la OMC y promovido desde
los tratados de libre comercio. Se refuerza el poder de los capitales financieros que
ingresan en la producción de mercancías agrícolas, llevando sus lógicas especulativas
a las bolsas de valores. La modernización capitalista en el campo ecuatoriano se
intensifica, afectando a las formas de producción agrícolas, particularmente las
campesinas, vinculadas al mercado interno de alimentos (SIPAE, 2010. Pág. 7-8).
Es por ello que el gobierno neoliberal de Sixto Durán Ballén dicta en 1994 la “Ley de
Desarrollo Agrario” para de una vez por todas parar toda presión por Reforma Agraria,
al dejar en manos del mercado cualquier demanda campesina por acceso a la tierra.
Esta Ley cierra de una vez por todas las intenciones reformistas del agro iniciada en
1964. Francisco García, citado por SIPAE, nos dice:
“La Ley de 1994 rompe ese esquema y define como objetivo primordial
la eliminación de los obstáculos legales/institucionales que impiden la
inserción del conjunto del sector en el capitalismo agroalimentario
internacional, lo que supone situar a las “leyes del mercado” y a la
“competitividad” como los elementos nucleares de las políticas
agrarias. Sin embargo, o como consecuencia buscada de las mismas,
después de estas cuatro largas décadas de intervención pública, la
realidad de las estructuras agrarias en el Ecuador sigue siendo
profundamente injusta” (García, 2006, pág. 17).
Los datos de inequidad en el acceso a las tierras rurales con vocación agrícola son
bastante conocidos, y han sido analizados en diferentes publicaciones (Brassel y otros,
2008, o Hidalgo y Laforge, 2011) aunque las informaciones no han podido ser vueltas
a verificar desde el Censo Agropecuario de 2000. La desigualdad en la tenencia de la
tierra no ha tenido cambios significativos desde los años setenta del siglo pasado. Para
el 2013, el 5% de los propietarios concentraba el 52% de las tierras agrícolas, y el 60%
35
restante, compuesto de pequeños agricultores, eras propietarios del 6,4% de las tierras
(SENPLADES, 2013, pág. 298).
36
La situación descrita anteriormente no es una situación estática, sino que está en
movimiento, pero la tendencia es hacia la acentuación de la concentración. Por esto,
los datos sobre tenencia de la tierra del censo agropecuario, que tienen ya 15 años de
antigüedad, ya no describen la realidad y es necesaria una nueva evaluación de la
situación. Se observa una concentración de la tierra especialmente para desarrollar los
cultivos mercantiles o commodities, como la palma aceitera en las provincias de
Esmeraldas y Sucumbíos, o como la caña de azúcar en la Provincia del Guayas.
Paralelamente hay una fragmentación de la propiedad campesina como consecuencia
de las herencias (Laforge, 2015)
Tabla 1.
Estructura de la tenencia de la tierra en Ecuador
Cuadro 1
ESTRUCTURA DE LA TENENCIA DE LA TIERRA EN ECUADOR
Número de propiedades
Censo 1954 Censo 1974 Censo 2000
Explotaciones Censo 1954 Censo 1974 Censo 2000
% % %
Menos de 5 ha. 251686 346877 535309 71.1 66.8 63.5
De 5 a 20 ha. 67650 96360 176726 19.1 18.6 21.0
De 20 a 100 ha. 27742 64813 111290 7.8 12.5 13.2
Más de 100 ha. 7156 11091 19557 2.0 2.1 2.3
Total 354234 519141 842882 100 100 100
Hectáreas
Censo 1954 Censo 1974 Censo 2000
Explotaciones Censo 1954 Censo 1974 Censo 2000
% % %
Menos de 5 ha. 432200 538700 774225 7.2 6.8 6.3
De 5 a 20 ha. 565800 935300 1706794 9.4 11.8 13.8
De 20 a 100 ha. 1138700 2664700 4614436 19.0 33.5 37.3
Más de 100 ha. 3863000 3810800 5260375 64.4 47.9 42.6
Total 5999700 7949500 12355830 100 100 100
1954 1974 2000
Indice Gini 0.86 0.85 0.80
Fuente: Censos Agropecuarios
Elaboración: Propia
Como se puede notar de la comparación del cuadro anterior, en el periodo 1954 -2000
han ocurrido leves cambios en la estructura de la desigualdad de tenencia de la tierra:
37
a) aumentaron el número de UPA menores a 1 hectárea; es decir, la fragmentación de
las unidades productivas b) aumentaron las UPAS con superficies entre 5 y 50
hectáreas; c) creció la superficie agrícola de las UPAS con extensiones entre 50 y 500
hectáreas; y, d) disminuyeron el número y la superficie de las grandes propiedades, de
más de 500 hectáreas; es decir, los grandes predios están en manos de menos
propietarios.
Si solo analizamos el III Censo Agropecuario del 2000, es claro que se observa una
estructura de tenencia por demás inequitativa. Apenas 6.616 UPAS componen
propiedades mayores de 200 hectáreas, pero que controlan el 29,1% de la toda la
superficie agrícola. Por el otro lado el 6,26% de la superficie agrícola del Ecuador
estaba distribuida entre las 535.309 UPAS de menos de 5 hectáreas. El promedio de
las pequeñas UPAS era de 1,4 hectáreas, mientras el promedio de las grandes era de
543 hectáreas. (SIPAE-COOPERACION BELGA, 2010. Pág. 20-21)
Los niveles actuales de precios de la tierra son en general prohibitivos para pequeños
productores de la economía campesina que no disponen del capital necesario para
comprar la cantidad de tierra que necesitarían, ni tampoco tienen acceso a créditos
adaptados que les permitan hacer esa compra. Como dice el testimonio de un dirigente
campesino: “ni aunque trabajáramos las 24 horas del día nos alcanzaría para
comprar las tierras con los ingresos actuales” (Laforge, 2015).
38
Capitulo III:
La discusión sobre la nueva ley que regula el uso y el acceso a las tierras rurales en el
país debe partir de un análisis, de manera amplia, de la situación imperante en todo el
país, para así definir las formas como los campesinos indígenas pueden beneficiarse
de la normativa. La nueva Ley nace rechazada por Federación Única de Afiliados al
Seguro Social Campesino (FEUNASSC), la Confederación de Nacionalidades
Indígenas del Ecuador (CONAIE), el Movimiento Indígena y Campesino de Cotopaxi
(MICC), el colectivo del Pueblo Kitu Kara; la Asamblea de los Pueblos del Sur; la
Comisión Nacional de Agroecología; la Red Agroecológica del Austro (RAA); la
Federación de Centros Agrícolas y Organizaciones Campesinas del Litoral
(FECAOL), entre otros.
Los principales argumentos son que esta Ley no aborda en absoluto el tema de la
Reforma para beneficiar a los campesinos y dar respuesta a sus derechos al desarrollo.
Esta Ley es una materialización de cómo se entiende la “revolución agraria” como
sinónimo de modernización conservadora. Se argumenta que desde ahora al 2050 la
población ecuatoriana aumentará en un 45%, y que ello demanda de más producción
de alimentos que una propiedad agrícola retaceada en minifundios no puede lograr.
En la COPISA es frecuente escuchar a los técnicos sectoriales que nos visitan
afirmando que solo una agricultura de tipo industrial y competitiva puede resolver el
problema de la seguridad alimentaria. El discurso de la soberanía alimentaria es eso
mismo, se queda en discurso. Se repite la idea de que en el medio agrícola, lo grande
es lo eficiente y lo único que puede ser rentable.
39
En contraste, lo que se propone es|: a) aumentar el área cultivada; b) cambiar la matriz
productiva profundizando la agroindustria; c) aumentar la productividad. Una de las
principales apuesta para ampliar la superficie cultivada y elevar la productividad está
en inversiones que posibiliten alcanzar un mejor aprovechamiento del potencial de
irrigación, prioridad el aumento de la productividad en cacao, café, caña de azúcar,
arroz, maíz duro, palma, papa, soya y carne bovina. La SETEP-SENPLADES (2014)
estimó que apenas el 35% del riego disponible está en efectiva operación, y que
solamente el 25% esta tecnificado, pero se concentra en las grandes empresas
agropecuarias (SENPLADES, 2014).
40
monocultivos determinan que existan cien campesinos en la misma
zona, produciendo el mismo producto con los mismos insumos, y
cuando se llega al final de la producción, el precio está por los suelos,
así el campesino pierde su dignidad de sobrevivencia en la agricultura
con esa nueva forma de explotación, traducida en el despojo de su mano
de obra y trabajo. Tras un período de cinco años, nosotros no utilizamos
al paquete tecnológico, sino que el paquete tecnológico termina
usándonos a nosotros, bajo una lógica nueva de explotación y despojo
del campo. Esos son los resultados del discurso del desarrollo rural y de
la revolución verde, que tenían como objetivo elevar los niveles de
productividad” (Claudia López, Alejandra Santillana y Miriam Lang,
2013).
41
O sea que el Ministro de Agricultura puede, usando el argumento de la soberanía
alimentaria, autorizar la compraventa, el arrendamiento o usufrutuo de tierras que
tienen más de 200 hectáreas en la Sierra. Lo que la COPISA asevera es que las políticas
dirigidas a la soberanía alimentaria son muy débiles y lo que las autoridades del
MAGAP impulsan es la seguridad alimentaria que favorece al mercado y las
compañías agroindustriales y supermercados.
La lucha por la tierra no ha parado en Ecuador. Lo que ocurre es que se han abierto
diversos frentes de lucha en el movimiento campesino e indígena: por el agua, las
semillas, la protección de los territorios, los servicios básicos, etc. Hay mucha división
en el movimiento. La Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador
(Conaie) experimenta rupturas y desmembraciones en las bases territoriales. Se
protesta contra la concentración de la propiedad de la tierra, pero nada se dice sobre el
acaparamiento de los suelos de mejor calidad, particularmente en la Costa, por medio
de diversas formas de agricultura por contrato (Yumbla, 2013).
Una vez abierto el debate se presentaron cinco proyectos de ley de tierras: Red Agraria,
Marco Murillo, Fernando Cáceres, Jaime abril y Ramiro Terán son quienes, con
diversos intereses, entran a disputar hegemonía en el seno de la comisión.
El proyecto de ley de tierras elaborada por la COPISA con amplia participación de las
organizaciones campesinas e indígenas, fue presentado a la Asamblea Nacional por la
Red Agraria en 2011, bajo el mecanismo de iniciativa popular normativa.
42
Tabla 2.
Comparación de las propuestas de ley tierras
Red Agraria Marco Murillo Fernando Cáceres Jaime Abril Ramiro Terán
Sobre la propiedad y el uso de la tierra
Formas de Sanciones por Expropiación Expropiación; extinción Expropiación, sanciones por Expropiación;
afectación de la incumplimiento de la previo trámite de incumplimiento de la declaratoria de utilidad
propiedad función social y ambiental; reconocimiento de título de función social y ambiental pública; extinción de los
expropiación por propiedad derechos de dominio.
declaratoria por interés
social
Titulación de Regularización gratuita No menciona Titulación en áreas de Titulación gratuita al Adjudicación de forma
áreas en mediante ratificación de posesión de territorios poseedor legítimo por al gratuita.
posesión títulos obtenidos ancestrales. menos cinco años.
anteriormente.
Uso familiar en Derecho al usufructo No menciona. No menciona Derechos de usufructo, uso o Dotaciones familiares de
áreas colectivas familiar posesión. uso y usufructo.
Titulación de Reconocimiento y titulación Adjudicación gratuita. Legalización y titularización Reconoce a los Adjudicación de forma
territorios bajo la denominación de gratuita. posesionarios y gratuita.
ancestrales tierras colectivas ancestrales. usufructuarios.
Arrendamiento Se prohíbe toda forma de Causal de reversión. No menciona Permitido por mínimo por Permitido por mínimo de
explotación precaria de la cuatro años no más de 500 ha 4 años máximo 8, no más
tierra. sumado todas las de 100 ha. Sierra, 200 en
propiedades. la Costa y 300 en la
Amazonía.
Invasiones Prohíbe el tráfico de tierras y Las tierras de propiedad del Las tierras rurales del Estado Expresamente prohibida No menciona.
cualquier forma ilegítima Estado no pueden ser no pueden ser objeto de deberá denunciarse máximo
ilegal de apropiación y adquiridas por prescripción prescripción adquisitiva de en un año a los jueces
usufructo. adquisitiva de dominio. dominio. La invasión debe agrarios.
ser declarada y los invasores
no podrán ser sujetos de
adjudicación
Regulación de la propiedad
Definición y Se define el latifundio Prohíbe el latifundio como Latifundio es la extensión Latifundio es el predio rural Predios que excede los
prohibición de mediante la extensión de la principio. Prohíbe la monopólica de tierra con una gran extensión de límites de tenencia en
propiedad (200 ha Sierra, unificación de predios de improductiva con aptitud tierra que mantiene inactiva cada zona geográfica: En
43
latifundio y 500 ha Costa y Amazonía; 250 ha en la Sierra, 500 en la agropecuaria. Se entiende su capacidad productiva el sector rural (Sierra
concentración 100 ha extranjeros). Costa y 750 ha en la que el latifundio incumple plena. 100ha, Costa 200 ha,
Sanciones para latifundio Amazonía. Prohíbe la con la función social y “Gran extensión” se Amazonía 300 ha,
improductivo y condiciones adjudicación a extranjeros. ambiental. Entre los fines determinará mediante un extranjeros 100 ha); en un
para latifundio productivo. consta el de eliminar el estudio que realice la radio del perímetro
latifundio improductivo. autoridad nacional urbano de 15 Km (Sierra
competente en cantidad de 10 ha, Costa 20 ha,
hectáreas por regiones. Amazonía 30 ha,
extranjeros 10 ha).
Definición de No Define No define Para que sea considerado Predio rural pequeño Establecimiento de un
minifundio minifundio: que no se ocupe incapaz de ofrecer de ofrecer mínimo vital de tierra: en
toda la mano de obra de una reta suficiente que el sector rural (Sierra 10
familia campesina; general permita la manutención de la ha, Costa 10 ha,
un excedente agropecuario unidad familiar, generar Amazonía 50 ha); en un
comerciable u obtener excedentes comercializables radio de perímetro
ingresos suficientes vitales ni obtener ingresos urbano de 15 km (Sierra 1
de la familia. suficientes para las ha, Costa 2 ha, Amazonía
necesidades vitales. 5 ha).
Destinado al autoconsumo.
Reunificación No menciona No menciona A través de sistemas de Transferencia de Procedimientos que
de minifundios asociatividad y de economía minifundios sólo a favor de permitan la asociación
popular y solidaria, mediante uno de los colindantes con canalizada por las
capacitación, asistencia fines asociativos. Direcciones regionales de
técnica y crédito a través tierras y los GADs a
FONATI. través de estímulos.
Control de la En caso de sucesión de Prohíbe elevar a escritura Cuando los adjudicatarios No menciona. Adjudicaciones
fragmentación bienes de predios pública predios que hayan organizaciones reconocidas colectivas, el Consejo
en minifundios. considerados minifundios, sido adjudicados sin subasta jurídicamente sin tierra, se Intercultural y
los derechos sobre la tierra que hayan sido lotizados, establecerán cláusula para plurinacional de Tierras
serán pro indivisos. divididos, urbanizados para que la adjudicación no sea establecerá condiciones
Igualmente en las ser comercializados. fraccionada y se mantenga en para que el predio no sea
liquidaciones de la sociedad propiedad colectiva. fraccionado
conyugal.
Formas de Sanciones por Expropiación. Expropiación; extinción Expropiación, sanción por Expropiación;
afectación de la incumplimiento de la previo tramite de incumplimiento de la declaratoria de utilidad
propiedad. función social y ambiental; reconocimiento de títulos de función social y ambiental.
44
expropiación por propiedad; resolución de pública; extinción de los
declaratoria de interés social; adjudicaciones. derechos de dominio.
transferencia gratuita de
dominio de tierras estatales
al FONATI.
Fijación de Determinada por la “entidad Informe de valoración de Avalúo real de mercado La Autoridad Nacional de Indemnización por el
precio de las competente”. predio expedido por el vigente al momento de Tierras establecerá el justo valor del avalúo catastral
tierras Gobierno Municipal. iniciarse el proceso de precio. vigente.
afectadas. expropiación.
Forma de pago En bonos de Estado o Efectivo, mediante depósito En efectivo a su propietario o Se remite a las reglas En efectivo a su
tierras efectivo a su propietario o en forma directa o representante legal en forma generales del código de propietario o
afectadas. rep., legal, en forma directa o consignación por sentencia directa o a través de procedimiento civil. representante legal, en
a través de consignación. judicial. consignación. forma directa a través de
la consignación.
Función social y Aplicable a: los usos Función social: generación Función social: Función social: en torno a la Función social:
ambiental productivos de la tierra; los de empleo, redistribución de Generación de empleo en generación de empleo en Prestación que la tierra
usos de protección de las ingresos y la utilización toda la cadena productiva. relación con la capacidad otorga permitiendo la
tierra; y, en las tierras de productiva y sustentable de Función ambiental: productiva, que permita una reproducción económica
propiedad colectiva. la tierra. Cuando no exista un equitativa distribución de la cultural y social,
Función ambiental: incumplimiento deliberando tenencia e ingresos. generación de empleo,
Conservación de la de la normativa ambiental Función ambiental: redistribución equitativa
biodiversidad y las funciones vigente o cuando preste Que proteja los derechos de de ingresos, utilización
ecológicas, que respete los servicios ecológicos que la naturaleza y el buen vivir productiva y sustentable
derechos de la naturaleza y el permitan la conservación de a través de 9 parámetros de de la tierra. Función
buen vivir. la biodiversidad y no atente incumplimiento. ambiental: Prestación de
contra los derechos de la la tierra que permita una
naturaleza. vida saludable a través
del equilibrio ambiental y
una adecuada capacidad
productiva.
Control Sanciones pecuniarias. A cargo de los GADs. El secretario de Tierras y La Autoridad Nacional de Incumplimiento de la
posterior de la Verifica el cumplimiento: Reforma Agraria ejercerá el Tierras a través de sanciones función social y
función social y Ministerio de Soberanía control y monitoreo del pecuniarias que se ambiental causal de
ambiental Alimentaria a través de cumplimiento. calcularan gradualmente restitución de la
Direcciones Provinciales, la según la reincidencia. adjudicación a favor del
45
Comisión Local de Tierras o Fondo Plurinacional de
la ciudadanía. Tierras.
Redistribución de la Tierra
Catastro de GADs municipales deberán No menciona. Los Municipios en Caracteriza cuantifica y Cada Municipio del país
tierras rurales. mantener el catastro coordinación de la DINAC, determina la renta tiene la responsabilidad y
actualizado, con información SRI, GADs y Sistema diferencial sobre la tierra. obligación de organizarlo
catastral georeferenciada y Nacional de Datos Públicos Cada GAD tiene la y mantenerlo actualizado.
geográficamente codificada. deberán generar y mantener obligación de organizarlo y
el Sistema Nacional de mantenerlo actualizado.
Catastro de Tierras.
Beneficiarios Campesinos sin tierra, Mujeres productoras No menciona Mujeres campesinas, Trabajadores de los
prioritarios de pequeños productores, mujeres y hombres predios afectados,
la mujeres productoras, asentados en tierras campesinos sin tierra o
redistribución. comunas, comunidades, degradadas. poca tierra, asociaciones
pueblos y nacionalidades, y cooperativas agrarias,
etc. comunas, pueblos y
nacionalidades.
Tierras para la Tierras del patrimonio del Tierras que constituyen el Pertenecientes al patrimonio Pertenecientes al patrimonio Tierras del patrimonio
redistribución. FONATI. FONATI. del estado. del estado. bajo la Administración
del Consejo Intercultural
y Plurinacional de Tierras
(Fondo plurinacional de
tierras).
Control del uso El FONATI podrá declarar la Control desde los GADs, Resolución de la Reversión de la adjudicación Restitución de la
productivo de reversión de la adjudicación. quienes podrán revertir la adjudicación de oficio por si no se cumplieran las adjudicación en caso de
tierras adjudicación. parte del Subsecretario. condiciones de la resolución incumplimiento de las
adjudicadas de adjudicación. condiciones establecidas
en la adjudicación.
Pago de la tierra Precio social no superior al De contado o a plazos, por Préstamos hipotecarios con Compra directa, pago una Costo del 50% del avaluó
redistribuida 10% del avaluó catastral. dividendo semestrales o instituciones financiaras en vez concluido el proceso de catastral vigente
Adjudicación gratuita en anuales que fijaran los GADs el sector público, en adjudicación o crédito a financiado hasta 25 años
casos especiales. sin exceder 4 % anual en los condiciones preferenciales, favor de pobladores sin tierra al 2% de interés anual.
intereses. con garantía en la misma o poca tierra (BNF o CFN) El otro 50% lo asumirá el
tierra. Frente Plurinacional de
Tierras.
46
Formas de Únicamente colectiva a Bienes inmuebles ubicado en Pública, privada, asociativa, Estatal, publica, privada, Estatal, publica,
propiedad de nombre de grupo zonas rurales de propiedad comunitaria, estatal, asociativa, cooperativa, comunitaria, privada,
tierras organizado, con un número del estado a particulares. cooperativa y mixta, mixta, comunitaria, territorio asociativa, mixta,
redistribuidas de socios de no inferior a 5; territorio ancestrales de ancestrales. territorios ancestrales.
y, asociativa en casos de pueblos y comunidades.
reagrupamiento parcelario.
Crédito, Asistencia en producción No menciona Diversas acciones para Asistencia técnico- Crédito preferencial en el
capacitación y agroecológicas; fondo estimular a las unidades productiva; crédito BNF, asistencia técnico-
tecnología semilla; crédito profesional; económicas y preferencial en el BNF; productiva, mercado
programa de riego. productivamente programas de riego; solidarios, ferias libres,
sustentables. garantizar mercado. programas de riego.
Institucionalidad
Entidad Ministerio de soberanía La SENPLADES y el Sub secretarias de tierras y La ¨Autoridad nacional de Consejo Intercultural y
gubernamental alimentaria Ministerio del ramo: ”Plan reforma Agraria del tierras¨. Plurinacional de tierras .
de uso, Manejo y MAGAP.
Zonificación de Suelos”.
Fondo de Adscrito al ministerio de Estructura administrativa Regulado por la La Autoridad Nacional de Fondo Plurinacional de
Tierras soberanía alimentaria establecida por el Presidente Subsecretaria de tierras y Tierras establecerá los Tierras administrado por
de la Republica reforma agraria. Para lineamientos generales para el CIPT.
financiamiento contará con la administración.
BNF
Manejo de Defensoría Pública Agraria; No menciona Ante los jueces civiles Jurisdicción especial agraria Procuraduría de D.
conflicto de centro de mediación y competentes o solución a nivel provincial Agrarios, comités
Tierras arbitraje agrario. alternativa de conflictos. regionales de apelación,
veedurías
Rol de las Definición de Políticas a No menciona No menciona No menciona No menciona
organizaciones través de asambleas de
soberanía alimentaria y en
comisiones cantonales.
Elaborador por: José Buñay
Fuente: Carlos Pastor Pazmiño
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3.3. La “Ley de Tierras Rurales y Territorios Ancestrales” aprobada
7
Víctor Breton (1993) se refiere a la agricultura campesina consolidada como capitalista y dice: la
explotación familiar capitalista (altamente especializada y tecnificada), emerge cuando surgen
oportunidades para las pequeñas inversiones en actividades productivas de bajo beneficio desde la
perspectiva del gran capital 31 y cuando éste encuentra dificultades (limitaciones biológicas y/o
climáticas en los procesos de producción, barreras legales o institucionales, etc.). En ese contexto, las
explotaciones familiares pueden ser correctamente caracterizadas como "capitalistas", a pesar de su
tamaño reducido y de su empleo de fuerza de trabajo doméstica: están integradas en las estructuras
de mercado; están condicionadas por la compleja incidencia de los criterios de competitividad y de los
mecanismos de los oligopolios y del Estado; y están en principio predispuestas a maximizar los
beneficios y minimizar los riesgos”. Pág. 144.
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Para comprender las políticas públicas agrarias en el Ecuador gobernado por la
Revolución Ciudadana debemos reflexionar sobre los escenarios globales. Ecuador es
un país agrícola y agroindustrial, pero nuestra economía ha venido dependiendo de las
exportaciones de petróleo, que han tenido un buen período de crecimiento hasta hace
pocos años lo que permitió profundizar la modernización del país durante este
gobierno de la Revolución Ciudadana. Hemos visto como el sector agrario ha
aumentado su importancia siempre con las agroexportadores, no solo de las
tradicionales como el banano, cacao y café, sino con la palma africana, caña de azúcar
y maderas como la teca. La Estrategia de Erradicación de la Pobreza nos dice que:
Hay que reconocer por ejemplo, que la demanda de productos agrícolas para usos
diferentes a la alimentación humana está provocando un incremento en el precio de
los alimentos, y que los productos de monocultivos provocan el aumento en la
dependencia a la cadena de agroquímicos. Nuestro país esta dolarizado y requiere de
la divisa norteamericana, lo que presiona a favor de la agroexportación. Es decir, las
políticas públicas agrarias responden con prioridad a un contexto internacional que
demanda alimentos y materias primas. Por ello es que no se prioriza a la soberanía
alimentaria y a los campesinos que dan de comer al Ecuador. Jara, en un trabajo hecho
para la capacitación de la COPISA nos dice que:
La Ley de Tierras y Territorios Ancestrales tiene que ser coherente con los afanes
modernizadores que han venido promoviéndose desde el siglo pasado. Según hemos
escuchado en la COPISA de parte de los técnicos del MAGAP, lo prioritario es que el
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país consiga mayor valor agregado en la producción primaria mediante la ampliación
de los productos agroindustriales. La prioridad está en los productos que tienen mayor
“potencial transformador” (maíz duro, soya, palma, algodón, cacao) como dicen los
expertos. Los esfuerzos para construir un “nuevo modelo de agricultura” basado en la
soberanía alimentaria y el Buen Vivir Rural han sido y son muy débiles. Luis
Andrango que fuera dirigente de la FENOCIN nos dice en una entrevista que:
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Por otro lado, Carlos Pastor Pazmiño en su obra: “Ley de Tierras debate y las
organizaciones campesinas” manifiesta
Se puede entonces afirmar que los diálogos sobre la Ley fueron llevados
principalmente por los legisladores y los técnicos, sin que las organizaciones tengan
mayor información sobre lo que ocurre en el contexto, particularmente la firma del
Acuerdo Comercial con la Unión Europea. También Carlos Pastor nos lleva a
reflexionar sobre las consecuencias de la construcción de este nuevo modelo
económico agrario, al amparo de muchas reformas legales e institucionales
modernizadoras:
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Claro que se han realizado trabajos ministeriales a favor de la titulación de la tierra. El Ministro de
agricultura publicó en El Telégrafo (21 de Diciembre 2013) que: “se ha avanzado en la titularización y
legalización de la propiedad de la tierra. En 2013 entregamos 125.000 títulos de propiedad, y
aspiramos hasta mediados de 2015 concluir con un desfase de alrededor de 300.000 títulos que están
represados”. Con ello, el Estado busca reducir la informalidad de tenencia en el campo, actualiza el
catastro e incentiva el mercado de tierras. El gobierno habla de democratización de los medios de
producción cuando hace titulación de tierras, no cuando distribuye. El MAGAP informa que hasta el
2017 se entregaran unos 300 mil títulos de propiedad adicionales y que en poco tiempo se arreglará
el problema de la titulación, ciertamente un problema de injusticia. En el país existen unos 500 mil
predios rústicos que carecen de títulos de propiedad, donde habitan y trabajan los campesinos que
tienen posesión de las mismas, causando dificultades para acceder al crédito, y generando tierras o
áreas rurales marginadas del desarrollo del país. Los derechos de los propietarios de pequeñas
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si los campesinos no pudieran hacer negocios más justos en los mercados de alimentos.
Es por ello que los campesinos organizados en la CNC Eloy Alfaro le escribieron al
Ministro de Agricultura la siguiente carta:
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mantener el equilibrio de la balanza comercial (exporta mucho más de
lo que importa); e) juega un rol estratégico en el fortalecimiento del
Estado Plurinacional e Intercultural y en el mantenimiento del 37% de
la población en las zonas rurales; f) y, tiene una función primordial para
fortalecer las potencialidades de desarrollo turístico del país (diversidad
agroalimentaria, cultural, étnica, etc.). (…) En consonancia con el
objetivo de fortalecer la agricultura familiar campesina, proponemos en
segundo lugar el diálogo sobre la ley de tierras y territorios que se está
discutiendo en la Asamblea Nacional, a partir de la ley que por
iniciativa popular normativa fuera propuesta por Coordinadora
Nacional Campesina Eloy Alfaro, y organizaciones que formábamos
parte de la Red Agraria Nacional, en el año 2012, y que habiendo sido
calificada por el Consejo de Administración de la Legislatura, está
siendo debatida en la Comisión de Soberanía Alimentaria de la
Asamblea Nacional, sin contar con nosotros, los proponentes “.
(Coordinadora Nacional Campesina Eloy Alfaro, 2014)
En este contexto, Carlos Pastor Pazmiño indica que, pelear por reformas agrarias en el
mundo, en particular en nuestro país, es cada vez más difícil. Los debates que han sido
realizados en torno a la Ley han tenido como participantes, en general, a
organizaciones que mantienen relaciones clientelares con el gobierno. En realidad, no
es igual pelear contra el terrateniente de los años 50, 60, inclusive a principios de los
70 en que la lucha era contra una persona o un grupo social concreto. En el presente
no hay rostros identificables ya que los agronegocios están hechos de accionistas,
inversionistas y sociedades anónimas, que están en constante movimiento; se esconden
bajo diversos marcos jurídicos o legalismos que les dan estabilidad, y tienen alianza
con altos sectores de los gobiernos, que son reacios para reaccionar contra los intereses
de estas empresas. En esta coyuntura, también, quienes concentran la tierra o son
agentes ligados al agronegocio, los supermercados y la agroindustria tienen
representación en la legislación y también en los GADs, que definen las políticas
productivas (Pástor, 2014).
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claridad las causales reales que permitan la afectación de una propiedad de gran
extensión. Estas son protegidas bajo las normas de la función social y ambiental.
La función social de la tierra está definida para alcanzar y mantener altos niveles de
productividad del suelo, con ello prevalece el criterio de eficiencia sobre la explotación
de la tierra; la redistribución es solo enunciativa y pasa a segundo plano. No es una
función social que busque intensificar la cooperación, el trabajo digno, la justicia
social, sino una función social supeditada al modelo productivo del agronegocio.
Por otro lado, la Ley no llega a definir la extensión del latifundio, ni establece los
procedimientos para su eliminación, siguiendo lo que dispone el Art. 6 de la Ley
Orgánica del Régimen de la Soberanía Alimentaria, LORSA. Simplemente se prohíbe
el latifundio (Art. 94 y 95) y, se lo amenaza, cuando no cumple las funciones, esto es,
“cuando teniendo las condiciones apropiadas para ser explotado” no lo hace.
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crecimiento en escala, mayores rendimientos. Esta estrategia modernizadora orienta el
rumbo político por donde debe encaminarse la política pública. La Ley no está hecha
para beneficiar de modo alguno a los campesinos e indígenas de la agricultura familiar,
campesina, indígena y comunitaria. El conjunto de las leyes que se han aprobado y
están en debate, no tienen como objetivo favorecer los derechos de los campesinos.
Las presiones de los poderes económicos deben ser enormes para marginar a los
campesinos, por ejemplo, de su control ancestral sobre las semillas nativas.9 No
sabemos hacia dónde nos va a llevar ese proceso modernizador que coloca a los
agricultores campesinos en la incertidumbre y el riesgo. No creemos que tendremos
alimentos suficientes para acabar con el hambre e ingresos en el campo para consumir
alimentos de calidad, si vamos a tener apoyo para expandir las prácticas agrícolas
agroecológicas y reducir la erosión del suelo. O, por el contrario, seremos
subordinados en nuevas formas de agricultura donde las principales ventajas serán
concentradas en las grandes empresas monopolísticas, que con el control de las
semillas nos cobrarán altas sumas de dinero por el uso de patentes, llenando el
mercado de alimentos procesados que expulsarán a los productos tradicionales.
De igual forma el Art. 86.c define como causal de expropiación cuando las tierras
aptas para la explotación agraria se hayan mantenido inexplotadas por más de dos años
consecutivos. Lo que pasa es que la Ley favorece al propietario indolente y ocioso al
prevenirle y darle tiempo que lo ponga a producir. Hay irresponsabilidad del
terrateniente y no se protege el desarrollo de la comunidad campesina sin tierra o con
poca tierra. Lo mismo ocurre con la presión demográfica (Art. 86.e) que se refiere al
predio y no al territorio, o sea a todo el hábitat que demandan las comunidades
campesinas e indígenas para reproducir su subsistencia.
9
Las empresas comercializadoras de semillas, abonos y productos químicos son poderosas:
EMERALD SEEDS, GERM TERRA, SUPREMA, AGRO SEED, RIJK ZWAAAN, INSUSEMILLAS, AGRIPAC,
ECUAQUÍMICA, C.A. FARMAGRO S.A., JACADA CIA. LTDA., SQM Ecuador S.A., PROFIANDINA S.A.,
AGRITOP S.A., FERMAGRI S.A., PACIFICOZONE S.A., Importadora y Comercializadora de Agroquímicos
Palacios Romero ICAPARS. A., TECNIFERPAC S.A., CORPORACION AGRICOLA SAN JUAN C.A CASJUCA,
HEVESTSA S.A., HORTICOOP ANDINA S.A., CORPCULTIVOS S.A. SERVIPAXA S.A., FITOGREEN CIA LTDA,
AGROEXI y otras.
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incumplido sus responsabilidades, por ir contra la protección de los recursos naturales
renovables y el ambiente, o por haber el predio. Por otro lado, hay pocas tierras
públicas rurales para distribuir.
En esa misma línea, en el tercer párrafo del artículo 20, establece lo siguiente.
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Este Código quiere legalizar, en contra de lo establecido en el Art. 401 de la Constitución, a los
transgénicos, llamados también organismos vegetales genéticamente modificados, que conllevan,
como es el caso de la tecnología Terminator, procesos de esterilización de las semillas. En el Art. 449,
lo siguiente: Organismos genéticamente modificados.- “Cuando se solicitare un certificado de
obtentor para una variedad que estuviese comprendida dentro del alcance de la normativa vigente
sobre organismos vegetales genéticamente modificados, la Autoridad competente en materia de
derechos intelectuales informará a los organismos nacionales competentes sobre la solicitud
presentada, para los fines consiguientes (…)”
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Capitulo IV:
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territorios, el agua limpia nace de nuestros páramos, que cultivemos de forma de
cultivos asociativos, que muchos de nosotros sigamos produciendo de forma orgánica,
que las comunidades nos ayuden a dar respuesta a limitaciones y no el mercado, que
no compremos muchos insumos químicos, que realicemos trueques y trabajo no
remunerado, que tengamos tierra dividida pero nuestra, que no queramos arrendarles
las tierras para que se cultiven frutas y hortalizas, que muchos de nosotros todavía
cultivemos al partir, no les gustan nuestros conocimientos ancestrales, ni nuestra forma
de curarnos con plantas, no quieren comprender nuestra racionalidad, o lo peor de
todo, que nuestras mujeres continúen pariendo niños y niñas campesinas que solo
aumentan la población y el gasto en servicios sociales. Por la pobreza que sentimos,
los campesinos tenemos que vernos con las enfermedades, el mal clima, las plagas, las
muertes, y hay que adaptarse con lo que se tiene, siempre queriendo mejorar.
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y todavía más si es pariente, yo tengo que ayudarlo y nunca causarle daño. Yo le doy
un servicio de apoyo a cambio de un apoyo similar en el futuro. Son formas antiguas
de ayuda mutua que hacemos entre amigos con los que tenemos confianza. Cuidamos
los animales de los compañeros que migran, ayudamos a las mujeres a trabajar la tierra,
a cambio de que nos presten el caballo y nos entreguen unos cuantos cuyes. O nos
prestan las herramientas o compartimos el alquiler de las trilladoras, o nos facilitan
semillas cuando perdemos todo por las heladas, o nos prestan la yunta a cambio de
trabajo en las parcelas del dueño. Estas relaciones de reciprocidad dentro de las
comunidades campesinas no terminan porque son parte de nuestras estrategias para
reducir los riesgos. La vida de los pobres en la comunidad indígena obliga a compartir
desgracias y recursos haciendo que se pueda obtener pequeños recursos sin gastos en
dinero. Cuando los campesinos indígenas trabajamos cambiando manos, trabajamos
mejor que cuando contratamos jornaleros por el día.11
11
La COPISA ha propuesto una Ley Orgánica de Comunas. Define en su Artículo 5 que la “Comuna es
una organización asentada dentro del territorio local, que está formada por personas que tienen
intereses comunes, comparten una misma historia colectiva, costumbres, tradiciones ,saberes y
prácticas sociales y productivas y tienen una alto sentido de pertenencia grupal…” (COPISA, 2012) En
el Artículo 6 al hablar de los objetivos, la propuesta de COPISA dice que a “más de los derechos
colectivos consagrados en la constitución, las comunas (…) tendrán las siguientes garantías”:1)
Fortalecer y consolidar la identidad cultural, la propiedad colectiva, la participación, la educación
bilingüe, la medicina tradicional, un medio ambiente sano ecológicamente equilibrado, la autonomía
(…) resolver los conflicto internos de acuerdo con el derecho propio o consuetudinario (…) administrar
las tierras y bienes de propiedad colectiva”
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hacen uso político de la Comuna y manipulan a los dirigentes comunales para que
realicen trabajos o movilizar mano de obra, a cambio de proyectos.
Se dice que “el campo está envejeciendo” porque los jóvenes migran, pero la vida
cotidiana de las comunidades está dirigida en muchos casos por los mayores, que
resuelven los problemas más graves al interior, aunque no tengan la misma energía
para trabajar. Los mayores, hombres y mujeres, son parte de la unidad familiar y la
agricultura no puede realizarse sin ellos. Ellos nos ayudan a preparar nuestros rituales
y fiestas comunales y patronales, resolver problemas de herencia, seleccionar las
semillas, mirar al cielo y pronosticar el tiempo, decidir que castigo merecen los que
roban, cuidar de las acequias, ayudar en las labores de casa, etc. Son los mayores los
que nos enseñan por donde caminar para llegar al Sumak Kawsay. Pero es cierto,
nuestra vida campesina en la pobreza y amenazada por la economía capitalista, por la
intermediación, está aniquilando la solidaridad.
Como hemos argumentado, los campesinos somos mucho más que productores
agrícolas y representamos una población heterogénea y cambiante. Somos diversas
maneras de vivir desde varios mundos culturales que generalmente no son
comprendidos por las instituciones que “desarrollan” al campo. La política pública, a
través de la Ley de Tierras, por primera vez que nos reconoce formalmente, pero nos
queda la imagen, pensando desde la experiencia de la COPISA que para los
campesinos más pobres solo hay Bonos de Desarrollo Humano. No hay programas que
piensen en la productividad de nuestros cultivos asociados y diversos, o que ayuden a
recuperar la fertilidad de nuestros suelos empobrecidos, ya que no hay mucha
posibilidad de acceso a las tierras concentradas por el agronegocio.
Si la Ley quiere realmente ayudarnos debería permitir que se tenga un adecuado acceso
a la tierra y al capital, que nuestra mano de obra familiar pueda tener más capacidad
productiva, que nos vinculemos al mercado de manera más justa, que se respeten
nuestras semillas nativas, campesinas y la biodiversidad, y que el campo en el que se
vive tenga más y mejores actividades de trabajo bien remunerado. Entonces seremos
mejores campesinos en proceso de cambio hacia el Sumak Kawsay.
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Conclusiones
Nos hemos hecho varias preguntas ¿Favorece la Ley Orgánica de Tierras Rurales y
Territorios Ancestrales a los campesinos indígenas de la Sierra Central? ¿Permite el
pago de la deuda histórica a las comunidades indígenas y a resolver los problemas de
pobreza? ¿Puede la política de tierras y territorios por si sola desarrollar el Sumak
Kawsay entre las comunidades indígenas? ¿A quiénes favorece la Ley Orgánica de
Tierras Rurales y a que grupos sociales del campo perjudica?
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un modelo alternativo que respete los derechos de la naturaleza y de todo lo diverso
existente en ella y que posibilite el desarrollo de un verdadero Sumak Kawsay.
El buen vivir y la soberanía alimentaria, son conceptos que aparecen en toda la ley,
pero que poco sirven que se hablen de ellos porque no hay políticas decididas e
integrales para que se hagan realidad el Sumak Kawsay, la vida en armonía. Esto lo
digo en base a los elementos citados en lo que he descrito en todo el desarrollo del
trabajo.
La Ley de Tierras y Territorios Ancestrales, ya vigente, quiero indicar que para mí,
como un campesino indígena que trabaja la tierra y produce alimentos.12 Como
miembro de las organizaciones indígenas de Sierra Central, principalmente de
Chimborazo, la Ley Orgánica de Tierras y Territorios ancestrales no responde a los
conceptos que van acorde a las visiones del buen vivir (Sumak Kawsay) que establece
la Constitución del 2008 y la Ley Orgánica del Régimen de Soberanía Alimentaria
(LORSA). Está alineada más bien a los objetivos fijados en el Código de la Producción
y la Estrategia del Cambio de la Matriz productiva, incluso mantiene una cierta línea
de continuidad con la Ley de Desarrollo Agrario de 1994. Puede decirse que significa
un retroceso en la discusión y la búsqueda de solución real sobre la problemática de la
tierra y los territorios.
12
El campesinado ecuatoriano produce aproximadamente un 65 – 70 % de la dieta de los
ecuatorianos
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El régimen de agricultura bajo contrato se presenta como el mecanismo de cobertura
jurídica que trabaja a favor del acaparamiento del control de uso de la tierra, pues
permite una forma de reconcentración que no toca la propiedad, pero la subordina, por
medio del arrendamiento o diversas modalidades de agricultura por contrato. Otorga
la seguridad jurídica a las propiedades privadas. Lo que la Ley logra es garantizar la
propiedad privada y despliega sanciones administrativas y penales a quienes no la
respeten, estableciendo la judicialización de los pequeños agricultores, que tienen
quizá pequeñas parcelas adquiridas por herencia que aún no ha sido legalizada.
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campesina en Ecuador. Pero ello de poco sirve porque no se evidencia una verdadera
política agraria diferenciada que fomente la actividad campesina, y mucho menos que
favorezca al Sumak Kawsay de nuestros pueblos. La política agraria que viene
implementándose hasta aquí es la que fortalece el modelo de agronegocio, que no es
otra cosa, sino la relación entre las empresas que venden insumos, maquinaria, semillas
y los propietarios de la mejor tierra, que de paso son pocos, dedicados a la producción
de las bienes exclusivamente para el mercado.
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Referencias
Claudia López, Alejandra Santillana y Miriam Lang. (21 de julio de 2013). Una
nueva política para el campo! La agricultura orgánica y campesina:
saludable, sustentable y generadora de empleo. Obtenido de Fundación Rosa
Luxemburgo: [Link]
sociales/item/[Link]
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Conferencia General de la Organización Internacional del Trabajo. (1989). Convenio
sobre pueblos indígenas y tribales. Ginebra.
Daza, E. (2014). Análsis del proyecto de Ley de Tierras rurales productivas,. Quito.
Francois, H. (2011).
66
Ley Orgánica de Tierras y Territorios Ancestrales. (2016). Ley Orgánica de Tierras y
Territorios Ancestrales. Quito.
Loreno, J. A. (2010). ¿Cómo lograr que el comercio justo sea una opción sostenible
de acceso a mercados para organizaciones de pequeños productores? Quito.
SENPLADES. (2013). Plan Nacional del Buen Vivir 2013 - 2017. Quito.
67
SENPLADES. (2014). Estrategia Nacional para la Igualdad y la Erradicación de la
pobreza. Quito.
68