Problematica Sociocultural
Problematica Sociocultural
PROBLEMÁTICA SOCIOCULTURAL
UNIDAD Nº I
Desarrollo Social
La siguiente asignatura consiste en poder pensar al Desarrollo Social como proceso integral,
es decir, que no podemos pensar a los fenómenos de forma aislada, ya que todas las
acciones de los individuos, grupos, comunidades o sociedades lo que pretenden es asegurar
la satisfacción de las necesidades fundamentales (alimento, vestimenta, vivienda, etc.) y la
autorrealización de las sociedades en su conjunto y de las personas como ser individual. Por
lo que, el Desarrollo como práctica y como ideología constituye el desafío por excelencia de
la humanidad.
Es decir, al desarrollo imaginando como creación individual y colectiva de todo un pueblo;
que busca mejorar en cuanto a tecnologías (nuevos autos, computadoras, etc.),
infraestructuras (puentes, caminos, edificios), medicina (nuevos medicamentos), educación
(conocimiento) y Seguridad (las fuerzas: policía, ejercito etc.). Para poder enfrentar las
contingencias sociales, o problemas que puedan atravesar como individuos, grupos,
comunidad o pueblos.
Es así, que pensar la sociedad como un todo, un conjunto y en constante dinámica, supone y
exige cambios estructurales e institucionales. Es decir, adaptar las instituciones y a las
personas a los nuevos tiempos, a las nuevas problemáticas sociales.
El Desarrollo, es por lo tanto, una fuerza que moviliza y movilizada por los individuos y
estos conformados en sociedad: Es este conjunto de personas que comparten una lengua,
una historia en común, una cultura y una forma de organización para satisfacer sus
necesidades. Generalmente comparten un territorio en común.
Social: Lo vamos a comprender desde un sentido amplio, con el que se alude al proceso de
desenvolvimiento de las sociedades visto desde la perspectiva del progreso humano.
SEGURIDAD PÚBLICA
Seguridad
Estado Derecho
Comunidad Sujeto
Este concepto presupone la necesidad del ser humano, desde el punto de vista psicológico y
físico, de resguardar su vida, su salud, sus bienes. Pero el hombre en sí mismo no existe solo
en su naturaleza, por eso debemos considerar también que esa seguridad debe atender al
medio que lo rodea y en el que desarrolla sus actividades. Así pues, tenemos que la
seguridad también atenderá la necesidad de proteger el ambiente y por consiguiente las
actividades que desarrolle el hombre en procura de preservar su vida, educar su salud,
obtener sus bienes, ya que para ello deberá interactuar con el medio y es allí donde
presentara la necesidad inmediata y permanente de seguridad.
Seguridad Pública
Al analizar la Ley nos encontramos que el espíritu de la misma está orientado, tanto a
regular el sistema de seguridad pública como a las relaciones de los miembros de la fuerza,
las autoridades y la comunidad; para a sí lograr el máximo posible en el logro del bien
propuesto, es decir, la Seguridad y el pleno derecho del ciudadano.
CULTURA - SOCIEDAD
SOCIEDAD
Es el conjunto de personas que comparten una lengua, una historia en común, una cultura,
una forma de organización para satisfacer sus necesidades: y se relacionan interactuando
entre sí, formando grupos o comunidades.
La sociedad en su conjunto, es considerada como un sistema de interacciones e intercambios
entre individuos. Este individuo es el elemento central del sistema relacional.
CULTURA
Es ese todo complejo que incluye conocimientos, creencias, arte, moral, leyes, costumbres y
cualquier otra capacidad y hábito adquirido por el hombre como miembro de una sociedad
(Taylor).
Dicho de una manera más simple, cultura es todo lo que es socialmente aprendido y
compartido por los miembros de una sociedad. El individuo recibe cultura como parte de
una herencia social y, a su vez, puede reformar la cultura e introducir cambios que luego
forman parte de la herencia de las siguientes generaciones.
La cultura se confunde frecuentemente con sociedad, pero las dos palabras tienen
significados diferentes. Mientras que una cultura es un sistema de normas y valores, una
sociedad es un grupo humano, relativamente independiente, que ocupa un territorio y
comparte una cultura.
Usos de la palabra cultura: Parte de la confusión con el concepto de cultura surge cuando se
lo usa como expresión y manifestación de las bellas artes, especialmente en diarios y revistas;
de donde se interpreta que las personas instruidas y conocedoras de las artes y de otras
gentes son muy instruidas, asumiéndose que hay toda una gradación hasta los "incultos"
(carentes de cultura); por otro lado también se usa para denominar a grupos humanos no
conocidos, como la cultura Diaguita o Mapuche, pero muchas personas quedan confundidas
con esta doble significación.
Componentes de la Cultura:
Costumbres: son simplemente las formas habituales, comunes y usuales en que un grupo
hace las cosas.
Tradiciones: Algunas costumbres son más importantes que otras, se pueden conocer dos
clases de ellas: las que deben seguirse como parte de las buenas maneras y del
comportamiento educado; y las que tenemos que seguir porque se piensa que son esenciales
para el bienestar del grupo. Estas ideas de lo bueno y de lo malo que ligamos a ciertas
costumbres se llaman tradiciones. Entendemos, entonces, por tradiciones a las ideas
vigorosas de lo bueno y lo malo que exigen unos actos y prohíben otros.
Instituciones: Grupos organizados de costumbres y tradiciones relativas a actividades
sumamente importantes están incorporados en las instituciones sociales de la sociedad. Las
instituciones incluyen normas de comportamiento, valores e ideas y sistemas de relaciones
sociales.
Por tanto, Institución es un sistema organizado de relaciones sociales que expresan ciertos
valores y procedimientos comunes y satisfacen ciertas necesidades básicas de la sociedad. En
las sociedades más complejas existen cinco instituciones ―básicas‖: familia, religión, gobierno,
educación y organización de actividades económicas.
Las instituciones se encuentran entre las normas más formales e indispensables de una
sociedad. Cuando las costumbres y las tradiciones que rodean una actividad importante se
organizan en un sistema obligatorio de creencias y comportamiento, se ha desarrollado una
institución.
Desde esta concepción de Institución se diferencia el modo usualmente utilizado del término,
aquel que hace referencia a la Institución como Organización. Habitualmente nos referimos
por ejemplo, a la Institución Escuela cuando en realidad es la Institución Educación y la
Organización Escuela. Así podemos encontrarnos que cada organización de la sociedad, ya
sea, Hospital, Policía, Escuela, está atravesada por múltiples Instituciones, caracterizada por
una a la cual hace referencia el fin de la organización.
Por ejemplo: la organización Hospital, está atravesada directamente por la institución Salud,
para la organización Policía la institución Seguridad, para la organización Escuela la
institución Educación, entre otras.
Subculturas y Contraculturas
Los grupos de pautas que se relacionan con la cultura general de la sociedad y que sin
embargo se distinguen de ella se llaman subculturas. Algunas de ellas pueden ser las
subculturas religiosas, regionales, de clase social, de edad, de sexo y muchas otras.
Las subculturas que están en oposición activa con la cultura dominante se llaman
contraculturas. Por ejemplo, la pandilla delincuente. Debe recordarse que una contracultura
rechaza algunas, pero no todas, las normas de la cultura dominante.
LA CONSTRUCCIÓN DE LO SOCIAL
En principio será necesario comprender al individuo como ser social, es decir que sus
conocimientos y conductas estarán configurados por la sociedad en la que se encuentra.
Por lo que, se puede afirmar que el ser humano es un ser relacional, es decir, las relaciones
definen la naturaleza social de todo individuo, por lo que el hombre se encuentra
configurado por la sociedad en la que se encuentra. En adelante, ya no será el hombre-
individuo aislado, sino arraigado en un grupo más o menos organizado1. De este modo
queda formulado sencilla y esquemáticamente que el Hombre es, por naturaleza, un ser
social.
Toda persona obtiene todo esto mediante un proceso que llamamos Socialización: proceso
mediante el cual se interiorizan las normas del grupo en el que uno vive, de modo que
emerge una personalidad única.
Con la maduración física y la acumulación de experiencias sociales, el niño forma una
imagen de la clase de persona que es, una imagen de sí mismo.
Desde el momento en que nacen (o quizás antes), los seres humanos ya están inmersos en el
proceso de socialización, proceso que los acompañará hasta su muerte.
El individuo no nace miembro de una sociedad, sino que llegará a serlo durante su
desarrollo. Para esto atravesará la Socialización Primaria y luego la Secundaria.
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Gustavo Nicolás Fischer -Conceptos Fundamentales- Psicología Social
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Gustavo Nicolás Fischer -Conceptos Fundamentales- Psicología Social
los niños buenos). Se caracteriza por una fuerte carga afectiva. Depende de la capacidad de
aprendizaje del niño, que varia a lo largo de su desarrollo psico-evolutivo. El individuo llega
a ser lo que los otros significante lo consideran (son los adultos los que disponen las reglas
del juego, porque el niño no interviene en la elección de sus otros significantes, se identifica
con ellos casi automáticamente) sin provocar problemas de identificación.
Se realiza mediante dos procedimientos:
1) El aprendizaje observacional; el imitar a los mayores, repitiendo lo que ven hacer y
decir, estimulados por premios y castigos.
2) Mediante el juego o lo que hacen los adultos. El jugar con normas. Los deportes en
equipo, lleva a internalizar todo el sistema de relaciones sociales.
El niño, a fuerza de hacer lo que se espera de él, empezará a verse como lo ven los otros.
La socialización primaria finaliza cuando el concepto del otro generalizado se ha establecido
en la conciencia del individuo. Otro generalizado (Mead): compuesto de las expectativas
que uno cree que los otros tienen con respecto a uno (Por ej: ―todos esperan que yo…‖). La
conciencia del otro generalizado se desarrolla mediante los procesos de aceptación del rol y
desempeño del rol.
El agente de socialización primaria es la familia, en la cual el individuo adquiere el lenguaje,
los valores. La familia ejerce la mayor influencia socializadora.
En el grupo de amigos acentúa rasgos importantes de la propia personalidad, la capacidad
de iniciativa o el sentido crítico. Adopta comportamientos que supone que los demás
esperan de él.
Control Social
Nuestras conductas deben de estar regidas por una serie de principios. Aquí mencionaremos
unos de los mecanismos socialmente impuesto para poder desarrollarnos en un contexto
social armónico, saludable para los individuos.
El hombre como ser social crece, se desarrolla, se autoafirma y se autorealiza en sociedad.
Esto fue así en todo tiempo y en todo lugar. Desde su condición de ser social, impone,
discute, plantea diferencias, dando lugar al conflicto social.
Por ello a su vez desde tiempos más remotos toda sociedad (imperial, monárquica o
republicana), ha ido generando mecanismos a través de los cuales garantizar la vida en
sociedad. A estos mecanismos se los denomina de control social.
Para entender el Control Social es necesario percibir que toda sociedad tiene una estructura
de poder, es decir con grupos que dominan y grupos que son dominados.
De esta manera se ideo que para mantener el orden, la paz, la seguridad social, se debería
apelar a distintas instituciones reguladoras o de control social, por medio de las cuales
ejercer presión sobre el hombre para lograr disciplina que resulte positiva para sostener
dicho orden social:
Cualquier institución tiene una parte de control social, así para valorar el control social en un
determinado contexto no debe detenerse solo en el sistema penal, en la ley; sino que es
necesario analizar la estructura familiar, educación (la escuela, los métodos pedagógicos,
etc.); la medicina y otros.
El control coactivo: que opera por medio de la fuerza, los castigos, las sanciones legales.
Es un modo de castigar la desviación.
Culturas Juveniles, se asocia a modos de pensar, sentir, percibir actuar que atraviesan las
actividades de un grupo y los distinguen de otros, es decir aquí si se considera el
espacio temporal y espacial, las cuales no eran consideradas por las visiones etáreas y
de moratoria social desde al Adultocentrismo que analizamos anteriormente.
las culturas juveniles refieren el conjunto de formas de vida y valores, expresadas por los
grupos de referencia «en respuesta a sus condiciones de existencia social y material» (Feixa,
1995); quienes se ven afectados por el acceso generacional a la diversidad cultural que existe.
CULTURAS JUVENILES.
Cómo piensan, cómo se visten y qué música escuchan, son algunas preguntas que nos
rondan sobre las distintas culturas juveniles.
Son pandillas o grupos principalmente de jóvenes que se reúnen en torno a modas, intereses,
filosofías y lugares comunes.
Por lo general, cada una de estas denominadas ―tribus‖ tienen sus música y vestimenta que
las caracteriza. Cada una de ellas defiende sus ideales, y objetivos, y a veces hasta se
presentan altamente territoriales.
EL CONFLICTO Y SU RESOLUCIÓN
El conflicto designa cualquier estado antagónico entre dos o más partes, o en el individuo
mismo, como consecuencia de la contraposición de intereses, valores o puntos de vistas.
Los conflictos pueden darse entre individuos, grupos, instituciones, organizaciones, naciones
y/o países.
A partir del establecimiento de relaciones entre personas, se dan las condiciones para que se
genere un proceso contradictorio, pudiendo desembocar en los acuerdos más estables o las
más agudas confrontaciones.
Como dos caras de una misma moneda, los procesos de interrelación tienen siempre latente
la aparición del conflicto. Los conflictos son tan antiguos como la condición humana, no se
los debe considerar buenos o malos, simplemente son inevitables, mas allá de nuestra
voluntad o pre-disposición a reconocerlos. La ocurrencia del conflicto preexisten y subsisten
en el medioambiente (en la realidad -las familias-, en las relaciones interpersonales, en el
interior de cada individuo) es allí donde tienen lugar.
Para algunos científicos sociales, el conflicto es un aspecto constitutivo o inherente a la vida
social; casi toda la sociología del siglo XIX y de comienzos del siglo XX consideró el conflicto
social como uno de los fenómenos sociales inherente a la organización y funcionamiento de
la sociedad.
El conflicto es como el agua, se necesita para vivir y también para el progreso. Pero cuando
hay demasiada agua en el lugar equivocado, hay que construir puentes y canales para evitar
la catástrofe. Construir puentes y canales para que los conflictos no deriven en catástrofes, es
lo que llamamos negociación. William Ury. La capacidad para resolver conflictos puede y
debe ejercitarse.
En las instituciones, donde se lleva adelante un proyecto común, sus integrantes de alguna
forma potenciaran sus propios recursos y enriquecerán su tarea, pero también darán
prioridad a sus interés personales y aportan a un proyecto común considerando sus intereses
personales y necesidades.
En la medida que no se resuelvan adecuadamente las contradicciones de los objetivos
grupales y personales, se generara el conflicto, que es siempre un desgaste de energía y
fuente de disolución.
Por eso es necesario recrear las condiciones donde se pueda expresar, comprender y
resolver.
Los intereses son las fuerzas que están detrás de todo conflicto, o sea la diferencia percibida
de los intereses, hace subestimar las coincidencias, siendo esta una zona común, a la que hay
que mantener y desarrollar para resolver los conflictos.
Es así, que vamos a comprender el conflicto como parte de la dinámica de los grupos,
individuos, por los cuales los miembros están unidos entre sí, y estos resultan fuerzas en
interacción que revelan la cristalización de contradicciones.
También es necesario advertir los niveles y/o tipos de conflictos:
- Intra psíquicos( a nivel interno del sujeto)
- Inter personal (entre dos o más personas, ej: padre e hijo)
- Grupos sociales e Institucionales (entre grupos o instituciones)
En conclusión es necesario tener presente que el conflicto es inherente al sujeto, grupos e
instituciones. Y que la herramienta que nos hace libre es aceptarlo, reconocerlo y que
debemos enfrentarlo (al conflicto), es decir reconocerlo que existe.
¿Qué es hoy el universo infantil? ¿Dónde estamos situados cuando hablamos de infancia?
¿Quiénes y cómo son los niños actualmente?
Cotidianamente, escuchamos frases y lugares comunes que naturalizan a los chicos de hoy
como más adelantados, estimulados, incluso más capaces que los de otro momento
histórico. Esos rasgos, marcados a diario desde el sentido común, no denotan un cambio per
se en los modos de «ser niño», sino un conglomerado de transformaciones con historia, tanto
a nivel social y político como económico y tecnológico. Transformaciones tan profundas,
que habilitan a discutir qué es ser niño hoy.
El concepto infancia es una construcción histórica y, por lo tanto, cambiante. Nació en la
modernidad, cuando el niño dejó de ser considerado un «adulto pequeño» y comenzó a ser
percibido como un ser inacabado, carente, y se reconoció la necesidad de su resguardo y
protección. En aquella misma época, eran la escuela y la familia los ámbitos por excelencia
donde imprimir disciplina, moldear seres instruidos y formar ciudadanos.
La escuela constituía el dispositivo adecuado a través del cual la disciplina —entendida esta
desde una perspectiva foucaultiana— implicaba la manipulación del cuerpo infantil, al que se
educaba, obedecía y se le daba forma. En definitiva, se trataba de un cuerpo dócil, maleable,
sobre el que se ejercían un control y un disciplinamiento minuciosos. Durante muchos años,
la escuela ha funcionado con ese paradigma, y toda su parafernalia iba en resonancia con
tales preceptos.
Hoy, la fuerza del discurso pedagógico ha declinado, por lo que en la actualidad asistimos,
aparentemente, a una laxitud de la pedagogía moderna.
Algunos expertos en el tema han llegado a pensar de un modo tan contundente que se
atrevieron a acuñar expresiones como «el fin de la infancia», cuyos rasgos son, entre otros, el
quiebre del modelo de dependencia respecto del adulto. Por supuesto, la radicalidad de este
pensamiento puede ser debatida. Concebir la infancia como una etapa sin cabida en la
actualidad es, quizás, una postura extrema; de todas maneras, sí es pertinente reconocer que
el escenario y las características del universo infantil de hoy son diametralmente diferentes de
las de la modernidad.
Si bien el docente, y el adulto en general, conservan un papel central en el funcionamiento
escolar, el contraste radica en que su figura se encuentra bajo sospecha, deslegitimado en su
rol de portador del saber. El lugar del adulto, como lugar exclusivo del que sabe, está puesto
en cuestión por la aparición de los medios de comunicación, las nuevas tecnologías y el
acceso al conocimiento a través de esos mecanismos extraescolares.
El niño se topa con fuentes de información y accede de múltiples maneras, mientras que
décadas atrás ese conocimiento se daba casi en forma exclusiva a través del ámbito escolar.
Hoy las fuentes y los soportes de información se amplían, interrelacionando las nuevas
herramientas informáticas y los soportes audiovisuales de los medios de comunicación
masiva.
Esta multiplicidad de focos portadores de información provoca un corrimiento de los lugares
de quiénes saben y quiénes no, y principalmente sobre los conocimientos que vienen «desde
afuera» de la escuela.
Siguiendo con la profundización del concepto la autora (Ana Pantano) dice que ―los
problemas sociales constituyen una condición que afecta a un número importante de
personas, de modo considerado inconveniente y que, según se cree, debe corregirse
mediante la acción social colectiva‖.
Lo que refleja aquí la autora es una de las características de los problemas sociales. Ella
entiende que los mismos presentan algunas condiciones que los definen:
1- Los problemas sociales no son situaciones que sean producidos por la naturaleza
tienen un origen social, aparecen se modifican y se enquistan en las sociedades por
medio de la relación entre los hombres, grupos e instituciones.
2- Otra de las características es que los mismos permanecen en las sociedades por
tiempos prolongados afectando a un número importante de personas.
3- A los problemas sociales se les puede observar una dimensión cualitativa y otra
cuantitativa, la dimensión cualitativa hace referencia al hecho de que son personas,
ciudadanos los que vivencian un problema social por lo cual es posible que
identifiquen al mismo o bien tengan una opinión de ese Problema. La variable
cuantitativa nos remite a que el número de personas que se encuentran afectadas por
el problema son significativas.
Para que un problema social sea considerado como tal, en primer lugar debe haber sido
identificado por el conjunto social, o sea debe haber sido ubicado y problematizado en el
ámbito público, como una situación a ser superada según los valores y los derechos que la
sociedad proclame.
Los problemas sociales son situaciones sociales complejas de abordar y de resolver ya que
intervienen en su constitución numerosas variables para que se encuentran presentes en
nuestras sociedades. Por un lado, éstos existen a partir de los fenómenos sociales, políticos y
económicos que la sociedad fue viviendo en su historia, lo cual produce distancias materiales
y simbólicas entre los sujetos. Estos acontecimientos condicionan, producidos por la
estructura social, la vida cotidiana de los sujetos. Los problemas sociales presentan rasgos
particulares en cada tiempo y lugar, cambian según el tiempo en que se producen y el
espacio en el que se materializan.
Además no debemos dejar de lado al sujeto social quien ha transitado desde su nacimiento
un camino que le ha brindado herramientas, saberes, conocimientos los cuales le han
permitido construir su pasado, presente y su futuro próximo. Tomar decisiones, las cuales
estarán condicionadas con su contexto inmediato y por el contexto más amplio, estas
decisiones traerá consecuencias sociales para el mismo y para su entorno.
Cuando las sociedades buscan construir soluciones a los problemas que se les presentan
deben abordarlo desde una visión colectiva en donde la gran parte de los grupos sociales se
encuentren participando, aportando ideas y recursos siempre con el objeto de superar la
situación.
Existen otras materias relacionadas con el objeto de estudio. Se puede recibir el aporte de
otras disciplinas: Sicología Criminológica, Sociología Gral. y Criminológica.
Es necesario –casi a modo de premisa- destacar el enfoque en el rol del policía, la diferencia
entre prevención, disuasión y represión, entre otros aspectos. La influencia del paradigma de
los Derechos Humanos esto es, el respeto por la persona humana, de todas las personas
involucradas en el proceso de seguridad y de los derechos inherentes a la persona como tal
El conflicto no es algo bueno o malo, sino que simplemente es algo natural. Si nos ponemos a pensar
en un día común de nuestras vidas, nos encontramos con muchos conflictos.
Muchas veces somos parte de ellos, otras veces testigos o espectadores o también nos enteramos de
los conflictos por la tele, el diario o la radio.
El conflicto siempre existe y va a existir, pero recordemos que no es ni bueno ni malo, lo importante
es la manera en la cual encaramos este conflicto, es decir cómo nos paramos ante el mismo y que
hacemos para resolverlo.
Claro que no todos los conflictos tienen solución, pero cuando estamos ante algún conflicto que
podemos arreglar, lo mejor será saber cómo hacerlo.
La parte positiva del conflicto es la que ayuda a que cambiemos, buscando la solidaridad y la
cooperación para resolverlo. La idea es poder crecer y aprender con un conflicto.
¿Cómo resolvemos un conflicto?
En la mayoría de los casos el conflicto no se forma por lo «que paso» sino por el significado que le
dan las personas a lo ocurrido, y todos estos significados están relacionados con nuestra cultura, en
nuestra creencia, en nuestras costumbres, experiencias de vida, etc.
Como somos todos y todas personas distintas, resolvemos nuestros conflictos de manera distinta,
pero claro que hay unas formas de resolver los conflictos mejores que otras.
Ahora vamos a ver las distintas maneras que hay para afrontar un conflicto y tratar de resolverlo.
COMPITIENDO
Cuando tenemos un conflicto, a veces lo queremos resolver de manera competitiva, actuando como
si no hubiera nadie más en el mundo y buscando satisfacer sólo nuestro interés, tratando de
convencer al otro de que lo que yo quiero es lo mejor. Es muy común que le echemos la culpa al
otro de todo lo que está pasando.
COLABORANDO
Factores. La falta de empleo, crisis de la educación media, la droga. La ética de los subgrupos
La falta de empleo. Por lo general son flias. de la antigua clase media, trabajadores del
modelo económico anterior al modelo de exclusión. Cuando se produce la crisis del Estado
en los ‗90 estas personas nunca pudieron reintegrarse al mercado laboral. Muchos pasaron a
formar parte de los nuevos pobres y hasta del sector de los indigentes. Se resquebrajó el
núcleo fliar. y trastocaron los valores tradicionales.
Nacen nuevas ―Villas‖ – Zonas Grises – ―Áreas no sometidas a jurisdicción alguna. Jefes
espontáneos, clanes, imparten su propia ley. En ningún caso es el Estado quién impone la ley
en esa zona‖.
Son Ex – Barrios de Clase Media con tendencia a tener grandes bolsones de exclusión.
Ejemplo: San Vicente, Pueyrredón, Gral. Paz, entre otros.
Los jóvenes de hoy son los niños de los ‗90. No tienen estudios y están excluidos del
mercado laboral. Están en todos los índices de desocupación.
La violencia como signo distintivo de las sociedades pos – modernas.
La diferencia entre la marginalidad de los ‘80 y la Exclusión de los ‘90.
Las zonas grises. Relación entre los vecinos y la autoridad. Imagen Social de la policía.
También es interesante el pensamiento de De Stefano. Aparece el concepto de SEGURIDAD
CIUDADANA. La protección del ciudadano como tal, no la del individuo – no puede haber
un policía por cada persona, recordar el ej. de las canchas ó el de las rutas. ES CENTRAL
ENTENDER ESTA SITUACIÓN SOCIAL.
LA SEGURIDAD, SENSACIÓN DE INSEGURIDAD, SENSACIÓN DE IMPUNIDAD. El
Populismo Penal: aumento de penas y condenas, mayores atribuciones al accionar de la
fuerza, es decir haciendo hincapié en el efecto y no en las causas. Modelos para el abordaje
de la seguridad. La seguridad Privada.
POBREZA
La pobreza es una situación o forma de vida que surge como producto de la imposibilidad
de acceso o carencia de los recursos para satisfacer las necesidades físicas y psíquicas básicas
humanas que inciden en un desgaste del nivel y calidad de vida de las personas, tales como
la alimentación, la vivienda, la educación, la asistencia sanitaria o el acceso al agua potable.
También se suelen considerar la falta de medios para poder acceder a tales recursos, como el
desempleo, la falta de ingresos o un nivel bajo de los mismos. También puede ser el
resultado de procesos de exclusión social, segregación social o marginación. En muchos
países, se dice que uno está en situación de pobreza cuando su salario (en caso de contar con
él), no alcanza para cubrir las necesidades que incluye la canasta básica de alimento.
Pobre es la persona que no puede procurarse recursos suficientes para llevar a cabo una vida
mínimamente decorosa de acuerdo con los niveles predominantes en la sociedad a la que
pertenece. Los pobres quedan al margen del proceso de modernización, por ejemplo de la
capacitación que exige el mercado laboral.
Un intento de definición responde al hecho de que la pobreza debe ser vista como el
resultado de un modelo económico y social, ejercido y aplicado en un territorio y tiempo
determinado, por los diversos agentes económicos y políticos, que producen en la sociedad
sectores excluidos de los beneficios totales o parciales del modelo en ejecución. A estos
sectores excluidos de tales beneficios los llamamos generalmente pobres o más
genéricamente como parte de la pobreza existente.
Es posible diferenciar entre pobres estructurales (históricos) que no logran satisfacer las
necesidades básicas y los pobres pauperizados, que pueden satisfacer las necesidades básicas
cada vez con más dificultad. En la Argentina los pobres estructurales continúan viviendo en
asentamientos marginales, villas miseria, conventillos, debajo de los puentes, casas tomadas,
etc. Por su parte un gran números de pobres pauperizados han pertenecidos a la clase
media. En estos casos, es menos agresiva la pobreza porque muchos mantienen, por un
tiempo la prácticas de vida que tenían antes.
Es importante tener en cuenta que la pobreza está referida a las pautas vigentes en una
determinada sociedad; por ello la condición de pobre cambia de un país al otro.
Indicadores de Pobreza en Argentina
Línea de Pobreza (LP) que brinda datos acerca de las tendencias del fenómeno.
Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI): útil para diferenciar situaciones opuestas en
un corte temporal como es la medición de un censo de población.
El método más usado en América Latina es el de las líneas de ingreso, más conocidas como
Líneas de Pobreza (LP) y Líneas de Indigencia (LI), las cuales, a su vez, están construidas con
base en el concepto de la Canasta Alimentaria Básica (CAB)
El Sistema Estadístico Nacional está integrado por los servicios estadísticos de los organismos
nacionales, provinciales y municipales.
En cada provincia existe una Dirección de Estadística -DPE- dependiente del gobierno
provincial. Dichas Direcciones coordinan los Sistemas Estadísticos Provinciales, e intervienen
en la captura, ingreso y procesamiento de información a nivel provincial. Esta es consolidada
por el INDEC o por otros servicios nacionales para la obtención de información a nivel
nacional.
El cálculo de los hogares y personas bajo la Línea de Pobreza (LP) se elabora en base a datos
de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). A partir de los ingresos de los hogares se
establece si éstos tienen capacidad de satisfacer - por medio de la compra de bienes y
servicios - un conjunto de necesidades alimentarias y no alimentarias consideradas esenciales.
El procedimiento parte de utilizar una Canasta Básica de Alimentos (CBA) y ampliarla con la
inclusión de bienes y servicios no alimentarios (vestimenta, transporte, educación, salud,
etc.) con el fin de obtener el valor de la Canasta Básica Total (CBT). Para calcular la
incidencia de la pobreza se analiza la proporción de hogares cuyo ingreso no supera el valor
de la CBT; para el caso de la indigencia, la proporción cuyo ingreso no superan la CBA.
El procedimiento consiste en calcular los ingresos mensuales de cada uno de los hogares
relevados a través de la EPH, y compararlos luego con la CBA y la CBT correspondientes a
cada hogar, teniendo en cuenta su composición en términos de adultos equivalentes, es
decir, considerando los valores ―equivalentes‖ de todos sus miembros. Para determinar el
costo de la CBA y la CBT correspondientes a cada hogar, se utiliza una tabla de equivalencias
que permite calcular las unidades consumidoras en términos del adulto equivalente dentro
de cada hogar. (Fuente: INDEC).
Todos los países necesitan políticas y estrategias para reducir sustancialmente la pobreza en
el plazo más breve posible. Es importante el papel que juegan los siguientes elementos que
deben ser tenidos en cuenta en forma conjunta. Ninguno, por sí solo, basta para combatir la
pobreza:
- El mercado
- El Estado
- Los propios pobres, que deben trabajar unidos para encontrar soluciones.
El mercado puede cumplir una función benefactora con los pobres. Si las corrientes
financieras y comerciales funcionan bien, las economías prosperarán y la riqueza llegará a los
pobres. Pero, actualmente, la globalización, los embates especulativos y la fragilidad de los
mercados ponen en evidencia la debilidad de esta teoría.
La crisis financiera sufrida en todo el mundo es un claro ejemplo de esto. Esto ha provocado
grandes estragos, graves tensiones sociales y actos de violencia, luego de 30 años de
crecimiento económico y de reducción de la miseria. El impacto fue mayor porque no estaba
previsto un sistema de protección social capaz de ayudar a los pobres en caso de recesión.
Solo se han aplicado intervenciones a corto plazo para limitar los perjuicios.
Estas consideraciones nos llevan a concebir nuevas estrategias de desarrollo sostenible que
deben atender dos graves problemas del siglo XXI: la desocupación masiva y la acentuación
de las desigualdades dentro de las naciones o entre ellas.
El Estado también puede contribuir eficazmente a la lucha contra la pobreza y para ello
debería:
- Fomentar las expresiones pacíficas de las demandad de la gente y la participación
política;
- Garantizar el espacio democrático;
- Estimular las asociaciones entre el sector público y el sector privado;
- Luchar para una distribución más equitativa;
- Velar por la responsabilidad y la transparencia;
- Brindar educación y salud básica para todos.
Le corresponde al Estado un papel activo y firme para implementar estrategias de
erradicación de la pobreza pero, así mismo, debe saber cuándo intervenir y cuando
mantenerse al margen.
Los propios pobres también son importantes para superar la pobreza mediante sus aptitudes
y sus valores culturales. Los proyectos para luchar contra la pobreza deben comprender y
respetar la cultura local. Muchas propuestas han fracasado porque se han querido imponer
programas realizados en otros lugares a realidades locales que difieren enormemente.
Las comunidades deben organizarse para la acción colectiva basadas en sus propios sistemas
de valores culturales. La movilización popular hacia la erradicación de la pobreza puede
asumir muchas formas (Cooperativas, Sindicatos, Movimientos populares, O.N.Gs., entre
otros).
Causas de la pobreza
- Problemas políticos;
- Crisis de los mercados financieros;
- Desastres naturales;
- Gestión inadecuada del medio ambiente (utilización incorrecta de los recursos
naturales por parte del hombre)
El Desempleo
La Organización internacional del Trabajo define como desocupado a la persona en edad
activa y que:
De ese total, unos ciento cincuenta millones se encuentran desempleados y otros ochocientos
cincuenta millones están subempleados, es decir, que su jornada de trabajo es
sustancialmente menor que la jornada que desearía tener o su salario es menor al que
necesitaría para vivir.
Esta situación, que se agrava día a día, expresa un fuerte desequilibrio en la fuerza laboral: La
oferta de mano de obra supera ampliamente a la demanda.
La Desnutrición
- la alimentación;
- la salud;
- la atención.
Los grupos más vulnerables de sufrir desnutrición son los fetos en desarrollo, los niños
menores de 10 años y las mujeres embarazadas.
La Educación
Alrededor de 1000 millones de personas en el mundo son analfabetas, es decir, carecen de
los conocimientos necesarios para leer y escribir y desarrollar con eficacia sus actividades
normales dentro de su sociedad.
Existe una clara correlación entre el analfabetismo y los indicadores del desarrollo
(industrialización, urbanización, fecundidad, producto bruto nacional y percápita, etc.).
Por lo tanto, el problema de la educación constituye una manifestación más del círculo
vicioso de la pobreza. Garantizar el derecho a la educación supondría un paso decisivo para
limitar la pobreza.
La denegación del derecho a la educación perjudica la capacidad de los seres humanos para
trabajar de forma productiva, mantenerse, y protegerse a sí mismos y a su familia.
En el mundo en desarrollo, unos 130 millones de niños en edad escolar crecen sin poder
recibir una educación básica a pesar de que la convención sobre los Derechos del Niño
establece ese derecho en uno de sus artículos.
Tal vez parezca un trabalenguas. O una de las tantas manipulaciones interesadas a que
pueden someterse las estadísticas. A lo mejor parece algo sin sentido. La cuestión es que
quizás haya menos pobres, pero estemos más pobres.
Para entender esta conclusión a simple vista disparatada, hay que tener en cuenta que no
todos los pobres son iguales.
vivienda digna y cuyos hijos concurren regularmente a la escuela, pero cuyos ingresos no les
resultan suficientes para vivir en forma mínimamente digna.
¿Por qué es posible que haya menos pobres pero, al mismo tiempo, la mayoría sea cada vez
más pobre?
Dentro de esta última categoría se encuentran los denominados nuevos pobres, que no son
otros que los sectores de la célebre clase media, para muchos una especie en vías de
extinción.
Este fenómeno se verifica cuando se analizan las cifras de la encuesta de hogares del Indec
realizada en el área metropolitana. Entre octubre de 1995 y el mismo mes de 1996, el
porcentaje de hogares por debajo de la línea de pobreza pasó del 18,2 % al 20,1 %, lo que
representa unas 3.200.000 personas.
Desde el Gobierno se señala que la situación es mucho mejor que en los años de la
hiperinflación. En octubre de 1989, el porcentaje de hogares bajo la línea de pobreza
alcanzó al 38,3 % en el área metropolitana, según el Indec.
Pero lo que no pueden explicar en el oficialismo es por qué en octubre de 1991, en los
comienzos de la convertibilidad, esos hogares sólo conformaban el 16,3 %, esto es, cuatro
puntos menos que en la más reciente medición.
El empobrecimiento de la clase media tiene que ver básicamente con el auge del desempleo,
y con la baja en las remuneraciones.
Más autónomos
Esta situación se ha visto agravada porque, para hacer frente a las necesidades, se ha
incrementado notablemente la cantidad de mujeres y jóvenes que buscan trabajo.
Antiguos "privilegios", como tener mucama por horas y pagar la cuota social de un club
también han desaparecido para los nuevos pobres.
"Es llamativo también que hijos que en otras épocas se hubieran ido a vivir solos, hoy
permanecen en el hogar de sus padres, como una consecuencia de los reacomodamientos
familiares que genera el empobrecimiento de la clase media", consignó Graciela Römer.
Este texto es un extracto del trabajo de investigación: Espacios Sensibles - Hibirdación físico-digital
para la Revitalización de los Espacios públicos (Domenico Di Siena) (13841 descargas)
Según J.Borja el espacio público se puede valorar por la intensidad y la calidad de las relaciones
sociales que facilita, por su capacidad de mezclar grupos y comportamientos, de estimular la
identificación simbólica, la expresión y la integración cultural [1]. Así que podríamos decir que el
espacio público urbano sigue siendo el lugar privilegiado de ejercicio de la ciudadanía y de expresión
de los derechos civiles.
El espacio público crea ciudad
Es el lugar común de la ciudad, de todos los ciudadanos y ciudadanas. El espacio público define las
esencias de una ciudad, su carácter o si se prefiere, su alma. También, es en el espacio público en
donde se ―teje‖ ciudad, pues se va configurando la cultura de esa comunidad. Se puede pensar que la
imagen de la ciudad se expresa con sus iconos arquitectónicos. Los edificios singulares son sólo el
adorno o el desdoro o, en el mejor de los casos, las joyas que adornan la ciudad, nunca su carácter
esencial. Convendría acotar, entonces, qué entendemos por espacios públicos. A la cabeza nos
vienen, en primer lugar, los parques y plazas más singulares de la ciudad. Es una visión reduccionista.
El espacio público lo conforman todos los lugares de encuentro, en los que se establece una forma de
relación ciudadana y en los que se va configurando la cultura propia de esa comunidad. Por ello,
también son espacio público las plazas y parques de los barrios, los mercados, los mercadillos, los
locales de ocio y deportivos, los teatros y cines, las calles…y los que se configuran continuamente en
la red.
El espacio público crea ciudad, la cohesiona y, a la vez, redefine continuamente la esencia de la
misma.
Espacio público se ha estructurado a partir de significativas exclusiones
Por el contrario otros autores sostienen que el espacio público ha sido y es lugar de exclusión social y
supresión de derechos. Según Margaret Crawford esa versión de una esfera pública presentada como
un ―espacio democrático‖ en el que todos los ciudadanos tienen derecho a intervenir, donde las
desigualdades sociales y económicas se dejan de lado temporalmente con el fin de determinar un
bien común, olvida que tales espacios siempre se han estructurado a partir de significativas
exclusiones (mujeres y esclavos en Atenas, mujeres y trabajadores en la primera esfera pública
burguesa). Y oculta que hay otros entornos físicos que a menudo representan más certeramente el
espacio democrático, como muchos espacios cotidianos invisibles en el discurso de los profesionales
sobre la ciudad, donde sin embargo se expresan públicamente diversos segmentos de la población.
Lugares triviales y comunes (aceras, solares vacíos, aparcamientos), aparentemente sin significado, lo
adquieren a medida que quienes los usan (sean manifestantes, paseantes o vendedores ambulantes)
los reorganizan y re-interpretan.[4]
En esta misma línea, el libro City Builders (1994) de Susan Fainstein habla de como el espacio público
estaría siendo desplazado por espacios privatizados pseudo-públicos en los cuales la diversidad y la
libertad se pierden. De acuerdo con Fainstein, los urbanistas post-modernos basan su argumento
sobre la declinación del espacio público en dos supuestos que no justifican convincentemente: (1) que
la ciudad alguna vez aceptó la diversidad y el intercambio social más de lo que lo hace ahora, y (2)
que la «ciudad deseable» sería más auténtica que la que se está creando actualmente. En su análisis de
Londres y Nueva York ella se hace cargo de ambos supuestos.
Con relación al primer supuesto, Fainstein argumenta que la idea de un pasado mítico es desmentida
por varias verdades históricas: (a) en Londres y Nueva York la gente considerada inaceptable por la
sociedad en su conjunto era mantenida fuera de los sectores de la ciudad donde se congregaban las
clases pudientes, y (b) en Nueva York la exclusión de la gente de color de espacios comerciales y el
mercado habitacional era un hecho de la vida, y ni siquiera ilegal, hasta mediados de siglo. En efecto,
si renunciamos a adoptar una perspectiva extremadamente negativa de la presente situación del
espacio público, basada en el prejuicio político o un programa ideológico, el pasado aparece en toda
su contradicción y no como una utopía incuestionada.
La utopía burguesa (Fishman, 1987), construida mayoritariamente en los suburbios, era
extremadamente excluyente hacia los sectores más pobres de la sociedad. Si bien es posible
argumentar que a mediados del siglo XX había un grado mayor de resistencia política, acompañada
de una apropiación radical del espacio (protestas, marchas, etc.), no existía un espacio público
absolutamente abierto o libre. Aun más, si el concepto de resistencia es modificado a fin de incluir un
espectro más amplio de luchas o prácticas (racial, de género, ecológica, etc.), la ciudad y su espacio
público aparecen hoy aun más diversos y abiertos que en el pasado. Hoy la ciudad es más tolerante
con las minorías raciales y sexuales que hace cincuenta años, haciendo de la idea de un pasado mítico
un inconcebible histórico.
(…) Por un lado, los urbanistas post-modernos señalan que en los gloriosos tiempos de la
modernidad urbana el espacio público era disputado en su uso y destinado a la formación de
ciudadanía; y por otro, Foucault sostiene que el espacio (público o privado) es siempre disciplinario
y expresión de relaciones de poder social.
Los no-ciudadanos oficiales y la ciudad ilegal
La ciudad como espacio público, abierto, necesita de zonas ilegales o alegales, territorios de
supervivencia porque en ellos se puede obtener alguna protección y algunos excedentes de los bienes
y servicios urbanos (zonas rojas, centros degradados) o porque se ocupan precariamente excedentes
de vivienda o de suelo en los márgenes. El proceso hacia la ciudadanía requerirá un doble proceso
de legalización del habitante (papeles, empleo) y del territorio/vivienda (sea el ocupado, sea otro
alternativo). Pero un proceso puede dinamizar el otro o viceversa.
La Seguridad y la política de seguridad o política criminal
Este es un aspecto sumamente importante y complejo. Comprende tanto al ejercicio del Poder de
Policía de la Administración (Gobierno de la ciudad, provincia, etc.), como al de la Fuerza Pública
uniformada y armada, para la prevención e investigación de los delitos, crímenes e infracciones a la
ley penal.
La Fuerza Pública o Policía Uniformada tiene la responsabilidad de velar por la seguridad física de las
personas y de los bienes. Entonces la Prevención como modo de acción o como Política, cobra un
papel preponderante.
Resulta ineficaz e ineficiente desarrollar una política de seguridad, disociada de las políticas de
integración social que el gobierno desarrolle. El gran desafío está en la decisión sobre cómo se
invierten los recursos. Coordinación de los esfuerzos ministeriales para una prevención integral o
incremento del gasto público en mecanismos represivos, institucionalización penal de grupos sociales
vulnerables, etc.
Es necesario resaltar la importante vinculación que existe entre seguridad y educación. En ese sentido,
la política de seguridad debe integrarse con la educativa, apuntando tanto al personal policial cuanto
a la sociedad civil.
Así, el respeto y la promoción de las garantías individuales, los derechos humanos y la cultura de la
paz social y del apego a la ley, deben difundirse tanto hacia los futuros egresados de las escuelas de
policía, personal en actividad y retirado de la Institución cuanto a la sociedad civil. Fin último de esta
estrategia es lograr un afianzamiento en la relación policía -comunidad, a través de un acercamiento
real entre ambas.
La sociedad civil necesita recuperar la confianza en su policía, y viceversa: también esta última debe
saber que cuenta con el apoyo y respeto de los ciudadanos para la realización de su difícil tarea. Sin
esta base de armonía entre la institución y la gente es difícil llegar a lograr una prevención integral en
materia de seguridad.
UNIDAD Nº III
―El hombre es una caña, la más débil de la naturaleza‖ –sospechó Pascal-– ―pero es una caña que piensa‖. Esta
combinación de debilidad y pensamiento está en la base del desarrollo de las culturas humanas. El ser humano
se sintió animal amenazado y su cerebro –aún en proceso de desarrollo– le dijo que podría tratar de protegerse
fabricando algo con lo que defenderse de sus amenazas. Había nacido el homo faber.
La cultura surgió como necesidad de proteger de sus peligros a la débil caña humana. Porque, consciente de
su debilidad, el ser humano había sentido miedo. Y había encontrado en la cultura –esto es, en la construcción
de artificios mediante su inteligencia– la defensa para sus miedos. La cultura surgió para proteger al ser
humano.
Pero, probablemente muy pronto, los seres humanos, producto de la evolución, pudieron comprobar que
otras ―cañas débiles‖ semejantes a ellos, eran sin embargo, aún más débiles. Y los instrumentos, que les servían
para defenderse de los depredadores de otras especies, podían también ser usados contra la propia especie.
Y el ser humano se convirtió en depredador de sus semejantes. La cultura sufría así, vista desde nuestra altura
temporal, una perversión. ―Homo homini lupus‖ sentenció Hobbes, ya a millones de años, para justificar el
nacimiento del Estado.
¿Hay un miedo ―natural‖?
El miedo está por tanto implícito en la conciencia del ser humano, ante los peligros que le amenazan. La vida
es esencialmente afirmativa y la sostiene el instinto de conservación. Una de las necesidades básicas en toda
existencia es la de seguridad. Toda amenaza a esta seguridad provoca la reacción espontánea del miedo. En
este sentido, el experimentar miedo es un fenómeno que podría considerarse natural.
Ahora bien, el motivo por el que se experimenta el miedo es aprendido en el interior de la propia cultura. Por
ello, nuestros miedos son tan diferentes. (No son los mismos los miedos ante el cáncer que ante la práctica del
vudú.)
Así, el miedo se produce siempre en circunstancias sociales. Posee un contenido social e histórico que
evoluciona con el desarrollo de las culturas. El miedo participa de la función protectora de la vida, aunque a
veces no sea real sino imaginario. Un miedo prudente –que solemos denominar ―precaución‖– constituye una
salvaguardia de la existencia. (―Vivir‖ supone siempre la prueba existencial de superar no sólo incertidumbres
sino miedos).
El hombre como productor de miedo. Los miedos hoy
Desde la perspectiva de las modernas sociedades ya desarrolladas, nos costó mucho aceptar la necesidad del
miedo. En la sociedad de la abundancia, la seguridad tenía que ser abundante. Ello promocionó el sustancioso
filón económico de las Sociedades de Seguros e hizo patente la idea de que sugerir algún tipo de miedo (una
epidemia vírica) era rentable puesto que promocionaba la compra de la medicación previa.
Desde siempre, el miedo de los demás supuso una cuota de poder (léase ―El Príncipe‖ de Maquiavelo).
Pero ahora, además, proporcionaba un negocio. Dentro de lo que puede caber, se apoyaba en la idea de una
mayor seguridad para nuestra salud. Menos inocente, y muy rentable, incluso en época de crisis económica, es
la fabricación y venta de armas a otros países. Siempre hay mercado para ellas: todos los países que las
adquieren, por pobres que sean, lo hacen para proporcionar una mayor seguridad frente a sus enemigos (a
los que tal vez se piensa atacar). Este maridaje entre seguridad y armas agresivas se ha impuesto en nuestra
retórica occidental. Los anticuados Ministerios de Guerra se han transmutado en modernos Ministerios de
Defensa.
En la práctica real, con distintas palabras, hay una glorificación de la violencia. La producción cultural del
miedo (al margen de catástrofes naturales) ha tenido ya un carácter exponencial. ―Cultural‖ aquí quiere decir:
con el artificio de una técnica cada vez más sofisticada, añadida al marketing ideológico sobre ―el enemigo‖. Ya
no hay distancias que antes separaban a las personas. Hoy conocemos que nuestro planeta está envuelto en
violencia y amenazas –explícitas o no– de violencia. Como si nos poseyera una imagen cainita de lo que
es convivir sobre la Tierra.
Mas allá de la esperanza filosófica y de la retórica política, está la historia tan reciente de nuestro convulso
siglo XX. Esta historia produjo un fundado miedo a reiterar los problemas. Resultaba indispensable superar con
un destino común los enfrentamientos y las muertes.
12 de diciembre de 2001
Uno de los aspectos en los que la sociedad argentina ha sufrido más transformaciones en los últimos años es la
mayor fragmentación social. Los fenómenos que causaron esta fragmentación explican muchos de los
problemas políticos y de desempeño económico de nuestro país en los tiempos que corren.
La Argentina ha sido tradicionalmente una sociedad de clases medias, en el sentido de que por encima de las
diferencias de ingresos o de educación, que siempre existieron, una gran parte de la población compartía estilos
de vida y gozaba de oportunidades relativamente similares. Algunos nacían "más abajo", pero la movilidad
social ascendente era una vía posible para mejorar la situación de muchísimas personas. A los extremos de esa
gran clase media la Argentina tuvo desde siempre una clase alta muy rica y una clase baja extremadamente
pobre -ambas, menos expuestas a las fluctuaciones de la movilidad social y de las coyunturas económicas-. La
franja muy pobre abarcó establemente durante décadas alrededor de un 10 por ciento de la población.
La mayor fragmentación que se constata en los tiempos que corren presenta tres fenómenos novedosos. El
primero es que la movilidad social ascendente parece haberse detenido, y eso ha generado en parte de la
población una visión del país y su futuro profundamente pesimista. El segundo es el proceso de
empobrecimiento de la clase media baja. De acuerdo con las estimaciones recientes, aproximadamente un 35
por ciento de la población argentina vive en condiciones de pobreza. Si aceptamos que el número de personas
extremadamente pobres, cuyo nivel de vida es subestándar, se mantiene en el 15 por ciento, se concluye que
un 20 de la población se ha empobrecido en la última década.
El tercer fenómeno distintivo de estos tiempos es que se ha producido un hiato en la clase media. Mientras una
parte de ella alcanza niveles superiores de educación y adquiere las aptitudes necesarias para desempeñarse en
una economía competitiva, otra parte queda rezagada en términos de formación y capacidades. El diferencial
de oportunidades entre uno y otro segmento es muy grande. Los primeros sienten que pueden desenvolverse y
aspirar a un futuro mejor; incluso la opción de emigrar está abierta para ellos. Los segundos sienten que lo
mejor que pueden esperar es no empeorar: sus ingresos caen, el desempleo los afecta y los amenaza
permanentemente, su nivel de vida se deteriora al mismo tiempo que sus esperanzas. Para la clase media
competitiva, la Argentina de hoy es un freno a sus proyectos de vida; para la clase media tradicional, es una
amenaza.
En consecuencia, donde antes existía una amplia clase media relativamente homogénea tenemos hoy el cuadro de
una clase media fragmentada en tres capas netamente diferenciadas: la competitiva, la no competitiva y la
empobrecida. Además, en el seno de la clase media no competitiva se va perfilando con matices muy diferenciados
un núcleo protegido corporativamente por sindicatos y organizaciones políticas: esas personas logran, merced a esa
protección, que sus ingresos no caigan y su estabilidad laboral esté asegurada en mayor medida que la de los demás.
Ese núcleo se localiza en los gremios de empleados públicos y docentes, y también en algunas industrias tradicionales.
Estos distintos segmentos sociales están generando distintas subculturas, las cuales van teniendo cada vez menos
elementos en común. Hay una cultura de la clase alta, una cultura de la clase media competitiva, una cultura de la
clase media tradicional -no competitiva-, una cultura del sindicalismo activo, una cultura de la pobreza. Sus
comportamientos políticos también difieren.
La clase media competitiva siente que carece de representación política. Votó a Raúl Alfonsín, votó a Carlos Menem,
votó a Fernando de la Rúa, algunos de sus miembros se ilusionaron con el Frepaso, confió en Domingo Cavallo:
todos esos liderazgos la han decepcionado. Este año, el suyo fue el "voto bronca: en blanco, nulo, por partidos
menores. Espera más de las fuerzas que mueven el mundo globalizado que de la política y los gobiernos de su país.
La clase media tradicional, por el contrario, teme al mundo globalizado (aunque muchos de sus miembros piensan
también que no hay alternativas a éste). Se ha sentido siempre representada ante todo por la Unión Cívica Radical, y
en menor medida por el justicialismo; ésas siguen siendo sus principales opciones, con alguna presencia de la
izquierda.
La clase media empobrecida ha tendido a sentirse representada por el justicialismo, pero ahora está abierta a acoger
nuevas ofertas políticas de signo populista o nacionalista, ya sean más de derecha, como Luis Patti, o más de
izquierda, como el Frente Social.
Las franjas más pobres de la Argentina siguen siendo predominantemente peronistas. No se advierten señales de que
eso esté cambiando.
En el plano político, el mayor problema que genera esta fragmentación social de la Argentina actual es que torna
muy dificil la emergencia de liderazgos políticos con capacidad de conformar amplias coaliciones para gobernar.
Tanto el gobierno del presidente De la Rúa como el de Menem en su segunda presidencia padecieron la novedosa
situación de una fragmentación de sus bases sociales, que generó corrientes de intereses contrapuestos, difíciles de
conciliar. La fórmula más exitosa en respuesta a esa dificultad es la que encontró el justicialismo en la década pasada:
una coalición entre la clase media competitiva y las clases más bajas, sumada a la capacidad de neutralizar al
sindicalismo activo.
No está dicho que ésa sea la única fórmula posible. Pero hay un hecho que no debe perderse de vista: cualquier
coalición de gobierno que excluya a la amplia franja de la clase media competitiva de la Argentina actual difícilmente
podrá poner en marcha una economía dinámica abierta al mundo. Un proyecto político de economía cerrada es una
invitación al continuo drenaje de energía social que se va con los capitales y con las personas que poseen las
capacidades para un desempeño económico moderno. En el mundo de hoy no parece viable la idea de un país que
excluye o desestima a su sector más moderno y dinámico, el que está más próximo a la economía de la "tercera ola".
Reconstituir la representación política de la clase media competitiva es uno de los mayores desafíos de estos tiempos
difíciles.
Seguridad Privada
La Seguridad Privada procura dar respuestas desde aquellas empresas privadas habilitadas legalmente
y que operan dentro de un marco normativo jurídico que hoy prevé el Estado a las nuevas
percepciones de inseguridad de los ciudadanos.
Es una red que constituye el tejido de lo más sofisticado de nuestras sociedades posmodernas y que
está constituida entre otras cosas por la aparición de nuevas elites, nuevas formas de agrupamientos
urbanos (countries), por complejos, emprendimientos industriales y de servicios de todo tipo que
requieren una presencia diferente del factor ―Seguridad‖.
Definición de Política.
Al analizar la ley nos encontramos que el espíritu de la misma está orientado, tanto a regular
el sistema de seguridad pública como las relaciones de los miembros de las fuerzas , las
autoridades y la comunidad; para así lograr el máximo posible en el logro del bien
propuesto, es decir , la Seguridad y el pleno derecho del ciudadano.
La ley nº 9235 garantiza a toda la comunidad el derecho a la seguridad para el normal y
tranquilo desenvolvimiento de la vida cotidiana, dentro de un orden de convivencia y
respeto, donde ineludiblemente todos somos beneficiarios. Es por ello que acentuamos a la
Seguridad Publica como bien común.
Si tomamos la presente ley , partimos del artículo 15, quien referencia a la Policía de la
Provincia de Córdoba, como una institución civil armada que tiene por misión el
mantenimiento del orden y tranquilidad pública en todo el territorio de la Provincia de
Córdoba.
Función Policial
Muchos actores políticos y sociales, consideran que la resolución de este tipo de problemas,
en particular los que suponen la prevención y la conjuración de actividades delictivas deben
recaer en fuerzas policiales.
Esto genera una identificación entre la seguridad pública y la policía, razonamiento por el
cual esta ultima termina convirtiéndose en la responsable exclusiva del éxito o fracaso de las
políticas de seguridad.
Luego del pasar de los años, algunas de estas prácticas policiales, fueron dejadas de lado y se
comienza a mirar a la policía desde otra perspectiva, con otra mirada aunque con el peso de
aquellos antecedentes en épocas de dictadura.
Dichas prácticas fueron revertidas de forma progresiva con la afirmación del Estado de
derecho. Durante esa época las actividades ilegales se habían insertado, involucrando directa
o indirectamente a la policía. Esta situación provoco una situación de fragilidad hacia el
interior del tejido social, reflejadas en conductas de inseguridad y violaciones constantes de
los derechos humanos.
Hoy la policía trabaja en busca de revertir esa imagen, por ello debe legitimar su tarea y
saldar esa deuda con la ciudadanía. Las fuerzas de seguridad forman parte de la sociedad,
quienes les piden asumir el rol y las funciones que la ley de seguridad Pública Nº 9235 les
indica.
POLICIA BARRIAL
En base a los ejes de la ley de seguridad pública , se ha incorporado en materia de
seguridad, lo que se denomina la Policía Barrial o también Policía de proximidad, la misma
tiene como objetivo, estar más cerca de los vecinos y poder entender las causas y origen del
delito.
Este modelo se ha implementado en diversas ciudades del mundo, y actualmente se lo
lleva adelante en nuestra provincia, de manera gradual y paulatina, más específicamente en
diversos barrios de la Ciudad de Córdoba.
Esto se da configura como otro paso más, que el Estado Provincial ofrece en materia de
seguridad Publica, con el objetivo de garantizar a todos los Ciudadanos una mayor
tranquilidad, en pos del resguardo de su vida, los bienes y sus derechos Ciudadanos.
Dicha policía basa su accionar en el trato cotidiano con el vecino, el cual conoce las
principales problemáticas del barrio o sector, es allí donde el policía debe acercarse a fin de
conocer, reconocer e interactuar con el vecino, logrando de este modo en base a la
información recogida en el campo, datos precisos acerca de las necesidades y problemáticas
especificas, de los diferentes actores sociales. Teniendo como premisas que la seguridad no es
exclusivamente de la fuerza policial, sino que debe ser una construcción social entre todos
los miembros de la sociedad.
Dichas tareas permiten implementar con éxito, estrategias de trabajo cotidianas en base a
los datos diariamente obtenidos, para poder de esta forma disponer de una base de datos
que sea reflejo de la complejidad del fenómeno delictivo y permitan actuar a la policía
proactivamente en las tareas de prevención; e implementar eficazmente planes de acción
concretos en las distintas calles y sectores del barrio en cuestión.
A través de una correcta planificación, se podrá conocer con mayor precisión que clase y
cantidad de recursos humanos y materiales adicionales se necesitaran para un trabajo eficaz y
eficiente. Para implementar este sistema se trabaja por cuadrantes.
CUADRANTES
Para ello habrá un Consejo Barrial conformado por las fuerzas vivas de cada sector, que
incluya las iglesias de todos los credos, los clubes, escuelas, centro vecinal y otras
instituciones. Este consejo barrial tendrá un vinculo directo con un gabinete interministerial
(integrado por un representante de cada cartera de gobierno Provincial), a través de un
denominado ―promotor barrial―, que será un empleado del Ministerio de Gobierno y
Seguridad.
Por último debe decirse que no habrá un promotor barrial por cada cuadrante, serán 25 para
toda la ciudad de Córdoba.
BIBLIOGRAFIA