Análisis del Pacto en Génesis
Análisis del Pacto en Génesis
INTRODUCCIÓN
El tema de Génesis es la elección de Abraham a través de cuya descendencia Dios bendecirá al mundo.
El propósito del libro es preparatorio, en cuanto provee el prólogo para el éxodo, la entrega de la ley y
la conquista de Canaán; didáctico, ya que por él Israel debe entender que es heredero de la bendición
prometida a Abraham y portador de ella a las naciones; motivador, porque traza los temas de la bendición
y la maldición para animar a la obediencia; teológico, porque revela a Dios como el eterno, único y
todopoderoso soberano que justa y santamente castiga la desobediencia pero que bondadosamente se
compromete a bendecir por gracia en cumplimiento fiel de pactos eternos y promesas inquebrantables;
histórico, en cuanto registra con exactitud el principio del universo (1:1), la humanidad (1:27), el sábado
(2:2-3), el matrimonio (2:22-24), el pecado (3:1-7), la muerte, los sacrificios y la salvación (3:15, 21), la
familia (4:1-15); la civilización (4:16-21); el gobierno (9:1-6); las naciones y los idiomas (11) e Israel
(12:1-3); mesiánico, porque traza la línea del Redentor como descendiente de la mujer (3:15), Set (4:25),
Sem (9:27), Abraham (12:3), Isaac (21:12), Jacob (25:23) y Judá (49:10); polémico, ya que presenta un
marcado contraste con los relatos paganos de la creación, que son más una teogonía (historia sobre el
origen de los dioses) que relatos del origen del universo.
El pacto representa el compromiso por medio del cual Dios se obliga legalmente a sí mismo a transmitir
la bendición. Génesis habla de varios pactos entre Dios y el hombre. El principal de ellos para el tema del
Génesis en particular y de la Biblia en general es el pacto que Dios hizo con Abraham. Las cuatro quintas
partes del Génesis tienen que ver con el desarollo de las bendiciones contenidas en este pacto. El estudio
cuidadoso de este pacto permitirá hacer la necesaria distinción entre la interpretación de las bendiciones
del pacto de Dios con Abraham y la aplicación de las mismas para el creyente hoy. En relación con este
asunto, está la consideración de si el pacto con Abraham todavía está en funciones el día de hoy o si fue
anulado por la infidelidad de sus recipientes. Tann señala:
Los intérpretes no literales ven estos pactos (que prometen un futuro glorioso
a Israel) como condicionales y contingetes a la obediencia de Israel. Como evidencia, citan el
caso del profeta Jonás cuyas predicciones contra Nínive supuestamente dependían del
arrepentimiento de los ninivitas. También citan la promesa que Dios hizo con la casa de Elí y
que fue subsecuentemente abrogada (1 S. 2:30).
Los intérpretes literales, por otro lado, afirman que todos los pactos bíblicos
(excepto el mosaico) son incondicionales y absolutos, dependiendo sólo de Dios para su
cumplimiento. El caso de Jonás en realidad no viene al caso porque nunca se hizo pacto
alguno con los ninivitas en el mensaje de Jonás. Con respecto de Elí, él vivía bajo la ley
mosaica, y esa economía estaba cubierta por un pacto condicional.
La creencia en la incondicionalidad de los pactos bíblicos vienen de un
estudio literal e inductivo de las Escrituras, tal como se verá del caso representativo del pacto
con Abraham...
En Génesis capítulos 12, 13 y 15, el pacto que Dios hizo con Abraham
promete que Abraham tendrá una posteridad que llegará a ser una gran nación, que la tierra de
Palestina será la posesión permanente de sus descendientes, y que las naciones gentiles
participarían de las bendiciones prometidas.
Existen varias razones por las que los intérpretes literales consideran este
pacto con Abraham incondicional. Algunas de las más significativas son:
(1) El pacto abrahámico es expresamente descrito como «perpetuo» en
Génesis 17:13. 17, 19; 1 Crónicas 16:17; y Salmo 105:5, 10. En el Nuevo Testamento es
llamado «inmutable» (He. 6:13-18).
(2) El pacto es solemnizado por un ritual altamente irregular y parcial.
Justamente antes de la institución del pacto, cuando Abraham pregunta al Señor acerca de la
tierra de Canaán, diciendo, «Señor Jehová, ¿en qué conoceré que la he de heredar?» (Gn.
15:8), Dios le dice que tome una becerra, una cabra, un carnero, una tórtola, y un palomino, y
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que divida a cada animal por la mitad (excepto las aves), y que coloque las piezas una enfrente
de la otra para el sacrificio del pacto. Pero una cosas extraña sucede...
«Cuando el sacrificio estaba preparado Abraham debía haber esperado
caminar con Dios a través de los animales divididos, porque la costumbre demandaba que los
dos que entraban en un pacto de sangre debían caminar juntos entre las partes del sacrificio....
Sin embargo, cuando se entró en el pacto, Abraham fue puesto a dormir de manera que no
pudiera ser un participante del pacto, sino sólo un recipiente».
(3) El pacto es repetido a Abraham aún durante sus varios actos de
desobediencia (cf. Gn. 12:10-20; 16:1-16). ¿Por qué? Porque la promesa de Dios a Abraham
no depende de factores humanos como la obediencia, sino en su propia capacidad para
cumplirlas. Cuando Dios entra en pacto para dar a Abraham una descendencia y una tierra
para siempre, él compromete su propia integridad para llevar a cabo la prueba. El pacto con
Abraham nunca fue anulado debido a la desobediencia de Abraham...
(4) Aún durante los tiempos del Nuevo Testamento, el apóstol continúa
refiriéndose a los judíos incrédulos de su día como aquellos «de los cuales son la adopción, la
gloria, el pacto» (Ro. 9:4). Más tarde, el apóstol añade que «en cuanto al evangelio, son
enemigos por causa de vosotros; pero en cuanto a la elección, son amados por causa de los
padres» (Ro. 11:28). (Paul Lee Tan, Interpretation of Prophecy, Págs. 190-192).
En cuanto al cumplimiento de las promesas contenidas en el pacto con Abraham, la pregunta clave es,
¿quiénes son los recipientes de estas promesas? ¿en quiénes se cumple el pacto? ¿En la iglesia o en
Israel? Walvoord aclara:
descendiente de Jacob, y, segundo, uno que ha confiado en Dios, y por ello calificando como
perteneciendo a la descendencia espiritual.
Una tercera división, relativa a la descendencia espiritual de Abraham es
revelada en Gélatas 3:6-9 que dice, «Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia.
Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham. Y la Escritura, previendo
que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a
Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones. De modo que los de la fe son
bendecidos con el creyente Abaham». Aquí aprendemos que también existe una descendencia
de Abraham que son gentiles, quienes no son descendientes físicos de Abraham. Algunos,
sobre la base del pasaje de Gálatas, han sacado la conclusión infundada de que todas las
distinciones entre la descendencia natural y espiritual de Abraham han sido por lo tanto
borradas.
El pasaje mismo, sin embargo, deja claro que los gentiles que son
reconocidos como descendientes de Abraham quedabn bajo la promesa dada a los gentiles y
no bajo promesas dadas a la descendencia física de Abraham. La parte del pacto con Abraham
que es citada por Pablo se refiere a los gentiles en las palabras, «En ti serán benditas todas las
familias de la tierra». La conlusión de Pablo, por lo tanto, es: «Así que los que son de fe son
bendecidos con el creyente Abraham». Eso significa que ellos llegan a estar bajo la bendición
prometida a todas las naciones, por no significa que están bajo las promesas dadas a Abraham
personalmente o a su descendencia en el sentido físico. Un gentil en la edad presente es
descendiente de Abraham porque está «en Cristo Jesús» (Gá. 3:28). Es sobre esta base que
Gálatas 3:29 dice, «Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y
herederos según las promesas».
Un cristiano gentil, por lo tanto, llega a ser descendiente de Abraham no por
relación física alguna a Abraham mismo ni simplemente por imitar la fe de Abraham, sino
porque es considerado por Dios como estando en Cristo quien en verdad es un descendiente
físico de Abraham. Las promesas aseguradas de esta manera son las promesas dadas a los
gentiles, no las pormesas particulares a Isarel. (John F. Walvoord, Israel in Prophecy, Págs.
34-36).
Cómo la mayor parte del libro de Génesis gira en torno al pacto con Abraham y la importancia de este
pacto para entender el resto del Pentateuco es ilustrado por Ross, quien apunta:
Ley en General:
Dios dio mandamientos a los padres en el huerto (2:16-17) y los juzgó en
base de su complimiento (3:8-24).
Abraham revertió la desobediencia de los padres al obedecer todos los
mandamientos y estatutos de Dios (26:5).
A lo largo del libro, los individuos sirvieron a Dios obedeciendo los
mandamientos que les había dado. La designación general para esta obediencia es «anduvo
con Dios» (5:22; 6:9; 17:11).
La desobediencia a la justa voluntad de Dios –es decir, hacer el mal–acarreó
la maldición de la muerte (2:17), el diluvio (6:3, 7; 7:22-23), plagas (12:17), juicio de las
naciones (15:14), juicio sobre los pecadores (19; 38:7-10), advertencia de muerte por adulterio
(20:7), y responsabilización por el pecado (42:22).
Ley Cúltica: El pueblo de Dios halla que la aprobación de Dios en el mundo
pecador demanda actos cúlticos. Génesis muestra mucho de esto, lo que más tarde la ley
incorporó.
El sábado fue instituído en la creación (2:1-3).
Las estaciones fueron ordenadas para el culto y la adoración (1:14)
La adoración sacrficial estuvo en el centro de la gratitud del creyente: Dios
vistió a Adán y a Eva con pieles de animales (3:21); Caín y Abel trajeron sus ofrendas (4:3);
Noé sacrificó ofrendas de olor agradable (8:20-22); el pueblo no debía comer sangre jamás
(9:4); los patriarcas construyeron muchos altares para testificar de la presencia de Dios y la
promesa (p.e., 12:7-8; 13:4; 18; 26:25; 35:3-7); la sustitución por el sacrificio de un animal
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fue enseñada en lo que llegaría a ser el monte del templo (22:2, 12-13); el pacto fue iniciado
por sacrificio y juramento (15:9-21); los tratados y las fronteras fueron establecidos por
sacrificio (31:54); y aceite fue vertido en el altar (28:18).
Lugares de adoración llegaron a ser importantes: Beer Lahai Roi (24), Bethel
(28); los lugares falsos (p.e., ziggurats) fueron arruinados (11).
Una bendición sacerdotal era un oráculo de Dios (14:17, 19).
El diezmo era la respuesta natural del fiel (14:20; 28:22).
La circuncisión era un rito sagrado (17:10-14; 21:4) y no debía ser
profanado (34:14-31).
La intercesión (18:16-33) sirvió para traer conformidad a la justicia.
Juramentos solemnes eran parte de la vida cúltica (14:22; 21:22-23; 24:2-3;
25:33; 26:28; 31:43-54; 47:29; 50:25).
La oración acarreó liberación (20; 24:12-15; 25:21; 32:11).
La proclamación en el altar empezó (4:26; 12:8; 13:4; 21:33; 26:25).
Los votos justos debían ser guardados (28:20; 35).
Ley dietética: no debía ser comido el tendón de la cadera (32:32), y había
distinción entre animales limpios e inmundos (7:2, 8). El pecado de la borrachera también era
deplorado (9:20-25).
La impureza debía de ser evitada (ver las leyes de Levítico 12-19): los ídolos
caseros debían de ser eliminados (35:2); la homosexualidad estaba prohibida (19:7); el incesto
era condenado (19:37-38); el descubrimiento de la desnudez del padre acarreó pérdida de la
herencia (35:22 y 49:3-4); el matrimonio con los cananeos estaba prohibido (24; 28; 38); la
separación de las naciones paganas era requerida (13:13; 19:37-38; 31:43-55; 34:23; 21:22-
34); el evitar las supersticiones paganas fue aconsejado (30:14); los ídolos fueron enterrados
(35:2); y las prostitutas quemadas (38:24).
El Decálogo: El fundamento de los Diez Mandamientos aparece en los
eventos del Génesis.
Dios fue reconocido como soberano sobre todas las cosas que los paganos
adoraban (1), de manera que no toleraría dioses falsos (35:1-5).
La humanidad fue creada a la imagen de Dios, de manera que sería vano el
hacer imágenes (1:26).
El sábado conmemoraba la creación (2:-13) de manera que sirvió como señal
de la nueva creación.
Los hombres debían de honrar al padre y a la madre en vez de vivir en
abandono moral (9:24-29; 35:22).
El asesinato era malo (4:8, 11, 23; 9:6; 27:41; 34:25-30; 37:18), porque
destruía la creación.
El adulterio estaba prohibido (26:11; 39:7-9; 12:19 y 20:2-7–bajo la pena de
muerte).
El robo era malo (14:1-12 [robar inicialmente significaba secuestrar], 31:19;
40:15).
El dar falso testimonio o jurar en vano estaba prohibido (combino aquí el
noveno mandamiento y el tomar el nombre de Dios en vano) (21:22-23; 37:32; 39:14), porque
las falsas acusaciones o el falso testimonio eran engañadores y destructivos. La mentira era
mala (12:13; 20:2; 26:7; y muchos otros ejemplos de engaños problemáticos).
La codicia era mala (en 3:6-7, las palabras usadas son del décimo
mandamiento, mostrando que tal deseo acarreaba otros pecados).
Los Mishpatim: Los muchos mandamientos situacionales en Éxodo 21-23 y
el resto del Pentateuco hallan su fundamento en Génesis.
El fundamento para el matrimonio (1:18-24); los problemas con una o más
mujeres (4:19; 6:1-4 para harenes; 29:28 para hermanas); los matrimonios mixtos y el
quebrantamiento de los derechos del matrimonio por violación (34).
Las costumbres del levirato de preservar el nombre del fallecido (38).
Las leyes de la herencia y la posesión de la propiedad: no tomar los bienes de
otro (14:23); la compra de la cueva (23); la selección del verdadero heredero y la despedida de
los demás (25:1-6); el ser desprovisto de la herencia propia (31:14); sueldos (31:7, 41); la
transmisión legal (25:31).
La necesidad de amar a los demás; el hermano aborrecido (27:41; 37);
tensiones entre hermanas ((29-30); temor de la venganza (50:15); riñas (13; 45:24).
El tratamiento de los esclavos y los siervos: la criada (16; 21); sumisión a los
amos (16:6, 9); tratamiento de los extraños (18:1-8). (Allen P. Ross, Creation and Blessing,
Págs. 95-97).
II. COMPOSICIÓN
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Génesis 1-11 prevee el prólogo para el entendimiento de 12-50. En 1-11 se desarrollan los temas de la
bendición y la maldición y en 12-50, principalmente el tema de la bendición. Dios bendijo todo lo que
había creado (1, 2); la rebelión del hombre acarreó la maldición también sobre todo (3-11). Estos
capítulos trazan el deterioro moral de la humanidad que debe ser dispersada por su persistencia en pecar
aun después del juicio del diluvio. La maldición de toda la raza en rebelión hace necesaria la elección
soberana de un individuo para recanalizar por su medio la bendición a toda la humanidad. De esta manera
la primera quinta parte de Génesis prepara al lector para el programa de bendición desarrollado en las
siguientes cuatro quintas partes.
brillante lo constituye el rechazo de José de hacer lo que era malo delante de los ojos del
Señor (39:9).
Las palabras para el mal también describen las acciones hirientes hechas al
pueblo de Dios. Cuando Lot finalmente define su lealtad por el Señor, los pecadores
perversos lo amenzaron con hacerle más mal (19:9). Las tensiones de este tipo eran tan
comunes que tratados debían de hacerse para evitar que los hombres se hicieran mal unos a
otros (26:29 y 31:52). Pero Dios protegió finalmente a su siervo del mal: no permitió a Labán
que le dijera nada malo o bueno (24:50) o que le hiciera nada malo o bueno (31:24, 29).
Jacob tuvo la confianza de que Dios no había permitido a Labán dañarlo (v. 7), de manera que
posteriormente alaba al ángel que lo libró de todo mal (48:16). El «mal» también describe la
truanería de los hemanos de José al venderlo en esclavitud (50:20) y echar la culpa de su
desaparición a una mala bestia (37:20, 33). En el curso del tiempo cuando José probó a sus
hermanos, los acusó de haber pagado mal por bien (44:4). Sólo al final del libro los hermanos
admiten lo malo que han sido, cuando apelan a José por perdón (50:17).
Las malas acciones acarrean malas consecuencias, y Génesis también
enfatiza esto. La truanería de los hermanos no trajo nada sino miseria a Jacob (44:29, 34), de
manera que delante de Faraón tiene que admitir que sus días han sido pocos y malos (49:79).
Pero aun antes que esto el mal de la raza ha traído un gran juicio de parte de Dios, primero en
el diluvio, y posteriormente en el destrucción de Sodoma. Pero Dios usó tales calamidades
para avanzar su propósito de bendecir; por ejemplo, en los días de José las vacas malas
(41:19-21, 27) significaban los malos años de hambre–la ocasión para la exaltación de José
como el libertador de su pueblo.
...En el análisis final la percepción humana y divina del mal se unen en la
sabiduría de José, quien explicó que lo que sus hermanos le hicieron con mala intención era
en efecto parte del plan de Dios para bien. Aquí vemos cómo el persistente plan de Dios de
bendecir puede en efecto triunfar sobre el mal y transformalo en bien, como lo hizo al
principio de la creación.
Yuxtapuesto al tema del mal a través del libro está el tema del bien–desde la
tensión inicial entre el bien y el mal hasta el triunfo final del bien sobre el mal en el propósito
de Dios de restaurar la bendición. Comenzando con la creación vemos que el bien describe la
bendita provisión de Dios para la raza. Toda la cración era buena (Cap. 1), como lo era la
comida (2:9), el oro (v. 12), y la vida misma, ya de un recién nacido (30:20) o una larga vida
de paz con Dios (15:15; 25:8). La abundancia de la tierra era también buena, como se eviencia
por los siete años buenos que Dios enviaría a Egipto (41:5, 22, 24, 26, 35) antes de los años
malos – una interpretación que fue buena a los ojos de Faraón (41:37). En el corazón de la
bondad de Dios hacia su pueblo estaba la promesa de bendición, porque cuando esa promesa
fue reiterada, cosas buenas fueron incluídas (32:10, 12). Correspondientemente, otros
gobernantes dieron al pueblo de Dios buenas tierras (20:15; 45:18, 20; 47:6, 11) y buenos
dones (45:23 [26:29]), todo porque el propósito de Dios era para bien (50:20).
......
...El conflicto entre el bien y el mal se levanta vez tras vez en las narrativas,
algunas veces con los temas claramente expresados y otras implicados. En cada etapa en el
desarrollo del plan teocrático de Dios, cuando el mal trataba de poner en peligro la bendición,
el Señor lo evitó o derrotó. Para los que persistieron en oponerse al Señor y su bendición, un
pronto juicio estuvo garantizado; pero para los que, por la fe, se sujetaron a él y obedecieron
su Palabra, la bendición estuvo asegurada. (Allen P. Ross, Creation and Blessing, Págs. 65-
69).
B. ESTRUCTURA
La estructura literaria de Génesis está dada por una introducción y diez secciones que pueden reflejar los
distintos documentos familiares usados por Moisés para la escritura de este libro. Cada una de las diez
secciones comienza con el término hebreo toledot, traducido en la RV por «Estos son los orígenes»,
«Este es el libro de las generaciones», «Estos son los descendientes», ó «Esta es la historia». De esta
manera, la estructura literaria de Génesis es como sigue:
1. La creación (1:1-2:3)
2. Los orígenes del cielo y de la tierra (2:4-4:26)
3. El libro de las generaciones de Adan (5:1-6:8)
4. Las generaciones de Noé (6:9-9:29)
5. Las generaciones de Sem, Cam y Jafet (10:1-11:9)
6. Las generaciones de Sem (11:10-26)
7. Las generaciones de Taré (11:27-25:11)
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El libro de Génesis es la estación de salida de una serie de temas que hallan su estación de llegada en el
Apocalipsis. De esta manera, la estructura total de la Biblia presenta una unidad artísticamente
desarrollada, tal como Scroggie lo hace evidente:
COMPARACIONES Y CONTRASTES
c. COMPARACIONES
2. CONTRASTES
Como el resto de la literatura bíblica, Génesis presenta formas literarias especiales en distintos pasajes.
Incluso las narrativas históricas son desarrolladas de manera literaria artística reflajando la mente
ordenada de su Autor quien «todo lo hizo hermoso» (Ec. 3:11). Por ejemplo, con respecto del relato del
diluvio Ross apunta,
Existen muchos casos semejantes a lo largo del Génesis. Otro ejemplo es Gn. 27:1-28:5 y Gn. 31:
Los hijos de Labán se vuelven hostiles, y la disposición de Labán cambió de lo que había sido
(1-2). /// Labán y sus parientes persiguieron después de tres días y alcanzaron a Jacob en el
Monte Galaad (22-23).
El Señor habló a Jacob: una instrucción a volver y una promesa de Su presencia (3) ///
Dios habló a Labán el sirio: una advertencia a no decir bueno ni malo a Jacob (24)
Jacob llamó a Raquel y a Lea para que Labán acampó cerca de Jacob en el monte
se unieran en el campo (4) (25)
Dios que era bueno»), y colocación en un marco temporal («Y fue la tarde y la mañana del
día...»).
Progresión unificada es un tercer elemento de la forma artística presentada
en la historia. La cración comienza con un fenómeno básico, la luz. Cada cosa subsecuente
edifica sobre lo que ha precedido. Por ejemplo, la tierra y el mar son los predecesores
necesarios de las plantas y de los animales. La creación de la luz precede a la creación de las
lumbreras. También hay un movimiento hacia un clímax, ya que el hombre, creado al final, es
la cúspide de la creación.
Una evidencia de equilibrio artístico en la historia es la presencia de tres
pares equilibrados de eventos, de la manera siguiente: la luz es creada en la primer día y las
lumbreras en el cuarto; el firmamento o el cielo es separado de las aguas en el segundo día, y
las aves y las criaturas marinas son hechas en el quinto; la tierra seca y la vegetación aparecen
el tercer día, y los animales terrestres y el hombre, en el sexto. El énfasis en el tres es este
esquema es simplemente la primero de muchas referencias en la literatura bíblica a este
número, así como los siete días de la creación inician un uso repetido del número siete en la
Biblia.
......
Los discursos de Dios en la historia de la creación son dichos
frecuentemente en forma de mandamientos, que son seguidos por la obediencia de las varias
fuerzas de la naturaleza. De entrada un tema importante de la literatura bíblica está siendo
establecido, la productividad de la obediencia a Dios... (Leland Ryken, The Literature of the
Bible, Págs. 33-36).
Si esta argumentación fuera válida, tampoco podríamos esperar una secuencia cronológica en el resto de
narraciones históricas de Génesis que exhiben una estructura literaria artística, lo cual es absurdo.
Thompson piensa conveniente interpretar el relato de la creación de forma figurativa para evitar los
problemas que la interpretación literal levanta. La espiritualización de los textos difíciles puede ser una
exégesis conveniente, pero difícilmente sana. Génesis 1, igual que los otros pasajes históricos, posee
tanto un arreglo artístico especial, como una secuencia cronológica. Esta secuencia es hecha
intencionalmente evidente por el uso los ordinales primero, segundo... en la enumeración de los días de la
creación. Pasar por alto tal secuencia es un error muy grave.
A pesar de que el sentido normal del término «día» usado en Gn. 1 es el de un período de 24 horas,
muchos se han esforzado por negarlo por el conflicto que presenta con la teoría evolucionista. Entre las
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explicaciones alternativas que se han dado están la de que sí son días literales, pero que existen grandes
espacios de tiempo entre uno y otro; que son días literales pero sólo tienen que ver con la creación del
Edén, no de toda la tierra; que los días son sólo un recurso literario para hacer referencia a algo que Dios
pudo haber hecho en un segundo o en miles de millones de años; que los días son literales, pero que no
tienen que ver con el tiempo que le llevó a Dios crear, sino que son días en la vida de Moisés durante los
cuales recibió la revelación de Dios acerca de la creación; que son días literales en los cuales Moisés
escribió lo que Dios le reveló; que los días son en realidad grandes edades de tiempo que en términos
generales corresponden con las de la evolución. La última teoría es quizá la más en boga actualmente en
círculos evangélicos. Apuntamos a continuación algunos argumentos para el entendimiento de los días de
la creación en términos de períodos de 24 horas.
1. Interpretar los días de Gn. 1 como grandes períodos de tiempo confunde la doctrina de la creación
con la de la providencia. La primera tiene que ver con la acción divina de producir todo a partir de la
nada, primero, y a partir de elementos creados después. La segunda tiene que ver con la acción de
Dios que mantiene, dirige y controla todo lo creado. La obra creadora ha cesado (Gn. 2:1-3), pero la
acción providencial continúa (He. 1:3; Jn. 5:17).
2. Sal. 90:4 y II P. 3:8 no dicen que los días de Dios duran 1000 años, sino «con el Señor un día es
como mil años». Es decir, Dios no está limitado por el tiempo y puede hacer en un día lo que al
hombre o a la naturaleza no bastarían mil años para hacer.
3. Las declaraciones bíblicas implican una creación repentina y no gradual (Gn. 1:3; Sal. 33:6-9).
4. Parece ser que para interpretar los días de Gn. 1 como grandes períodos de tiempo el criterio decisivo
es lo que hoy se observa: no hay cosas materializándose de la nada. Para los que entendemos los
días de Gn. 1 como períodos de 24 horas, el criterio para entender lo que ocurrió es la observación
de los milagros de Jesucristo. Tanto los milagros de Génesis como los de los Evangelios son obra
de sus manos (Jn. 1:3; Col. 1:16). Ninguno de los milagros del Señor siguió un proceso gradual.
Todos sus milagros fueron instantáneos. Aun cada etapa de la sanidad del ciego (Mr. 8:25), el único
milagro en etapas, fue instantánea.
5. El hecho de que Dios haya mandado a las aguas que produjeran criaturas marinas y aves (Gn. 1:20-
23) es visto por algunos como una referencia al «caldo primigenio» del cual supuestamente surgió la
vida por casualidad. Pero la transformación del agua en vino en Caná nos ayuda a entender cuánto
tuvo que ver el agua con lo que surgió de ella: nada. En uno y otro caso fue el poder de Dios el que
produjo el milagro.
6. Es cierto que la creación parece más vieja que lo que realmente es. Pero que aparente mucha edad no
significa necesariamente que la tenga. La acción creadora inmediata implica el otorgar una apariencia
de edad a lo que se hace. La apariencia de edad de la creación es corroborada por la apariencia de
edad de los milagros del Señor. El vino de Caná parecía añejo cuando sólo tenía unos segundos de
antigüedad. Incluso los que sotienen la teoría de una creación progresiva tienen que admitir la
doctrina de la edad aparente: aun los primeros átomos tenían que tener alguna apariencia de edad al
momento de ser hechos. Hay quienes objetan que la doctrina de la edad aparente hace de Dios un
engañador. Debieran de recordar que Dios no ha guardado silencio al respecto. Dios ha dicho
claramente en las páginas de la Biblia lo que ha hecho.
7. Aunque la palabra «día» se usa en tres sentidos distintos en Gn. 1 (para el tiempo de luz de 12 horas,
Gn. 1:5, 14, 16, 18; para 24 horas en el resto del capítulo; y para toda la semana de la creación en
2:4), en las narraciones históricas el ordinal numérico (primero, segundo...) siempre limita la palabra
a un período de 24 horas (cf. Nm. 7).
8. La frase «y fue la tarde y la mañana» no tiene sentido a menos que los períodos de tiempo sean de 24
horas (cf. Dn. 8:14, 16).
9. Se dice que los tres primeros días de la creación no pueden ser períodos de 24 horas porque el sol fue
creado hasta el cuarto día. Pero hay que recordar que el primer día fue creada una fuente de luz (1:3)
en relación a la cual la rotación de la tierra produciría los ciclos día-noche.
10. Se objeta que la creación de la tierra antes que el sol está en contra de la cosmogonía aceptada. La
pregunta es, ¿aceptada por quién? Los científicos no están de acuerdo con las teorías cosmogónicas.
Y las planetesimales, de encuentros o de nebulosas espirales (las que requieren que el sol sea anterior
a la tierra) han sido seriamente puestas en entredicho por muchos científicos.
11. Si el 7° día es entendido como una edad geológica, difícilmente podría servir como modelo adecuado
para el sábado como un día de 24 horas de descanso para el hombre (Ex. 20:11: 31:17).
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12. Se arguye que el 7° día tuvo que durar más de 24 horas, lo mismo que el 6° porque Dios todavía
descansa de la obra creadora y porque a Adán no le habría dado tiempo de ponerle nombres a todos
los animales en un día. Pero no sólo Jn. 5:17 declara que el reposo de Dios no es indefinido, sino que
tal cosa requeriría que Dios maldijera todo lo creado a causa de la Caída el mismo día que él bendijo
y santificó (Gn. 2:3). Por otro lado, la declaración de Gn. 2:19-20 puede ser entendida como un
resumen de la actividad de Adán al nombrar a los animales. Además, no tuvo que nombrar a todas las
especies que existen hoy, sino sólo a las que sirvieron de tronco original a todas las variedades que
hoy existen.
13. El orden de la cración en Gn. 1 no concuerda con el propuesto por los evolucionistas. Por ejemplo,
las plantas aparecen al tercer día y las criaturas marinas el quinto, mientras que los evolucionistas
dicen que los seres marinos aparecieron cientos de millones de años antes que los árboles frutales. Si
los árboles frutales aparecen el tercer día, ¿cómo se realizó la necesaria polinización si los insectos
fueron creados hasta el sexto, siendo que cada día es de millones de años? Los mismo puede decirse
de la fotosíntesis, ya que las plantas aparecieron un día antes que el sol. Según el evolucionismo las
aves surgieron de los reptiles, pero en Gn. 1 los reptiles aparecen el sexto día y las aves el quinto.
14. La única manera de armonizar el relato de Gn. 1 con un orden geológico ideado en el s. XIX para
rechazar la interpretación de las capas geológicas en términos del diluvio universal es alterar el
orden inspirado. Se nos dice que hay libertad para introducir este cambio arbitrario porque Gn. 1 no
es historia sino poesía. Pero el Señor Jesús y Pablo se refirieron a Gn. 1 y 2 como a historia ( Mt. 19:
4,5; I Ti. 2:13,14). Decir que Jesús se «acomodó» a las ideas populares de su día es tratar de vender a
un Jesús muy distinto que el que los Evanglios presentan (cf. Mt. 23). Además, el Dr. Edward Young
ha demostrado que tal cambio de orden en los días de Gn. 1 es artificial porque los primeros
capítulos de Génesis no llevan en ninguna parte las marcas de la ficción poética ni de la saga o el
mito. También demuestra que el texto bíblico requiere una sucesión cronológica de distintos períodos
de tiempo. (Studies in Genesis One [Estudios en Génesis Uno], Págs. 105, 77-100).
15. Cuando Dios manda a las aguas que produzcan seres vivientes (1:21), comienza con «los grandes
monstruos marinos» y no con un organismo unicelular, como la evolución. Dentro de estos grandes
monstruos marinos se encuentra la ballena, que es un mamífero acuático. De ella dicen los
evolucionistas que primero evolucionó en el agua, luego desarrolló patas, salió a tierra después de
convertir las agallas en pulmones, para luego volver al agua y ver sus patas convertidas en aletas. Los
pretendidos vestigios de «patas traseras» se encuentran únicamente en la ballena franca y son huesos
de refuerzo para la pared genital del cetáceo.
16. Gn. 1:24, 25 dice que Dios creó a los animales «según su especie», mientras que los evolucionistas
dicen que todas las especies animales descienden de una misma célula que en el correr de los siglos
evolucionó y se diversificó. Esta teoría no sólo contradice la Biblia, sino las bien probadas leyes de
Mendel. La ausencia de «eslabones» entre una especie y otra ha llevado a algunos científicos
modernos a rechazar la teoría de las micromutaciones y a proponer la teoría de las macrosaltaciones.
Es decir, los animales no fueron evolucionando poco a poco, sino que de repente una especie se
convirtió en otra: del huevo de una serpiente salió volando de repente un ave. Esto elimina el
problema de la ausencia de eslabones, pero crea el problema de lo absurdo. ¿Cómo puede una cosa
transformarse en otra? «Bueno», pueden responder los evolucionistas, «igual de absurda es la
creación, ¿cómo va a salir una cosa de la nada?». El punto es que la doctrina de la creación asume la
existencia de un Dios personal, infinito y todopoderoso que creó todo lo que existe, mientras que
estos científicos sólo pueden apelar a la magia para realizar el truco.
17. A la luz de Gn. 1:31, «Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí era bueno en gran
manera», ¿cómo puede suponerse que para el sexto día (entendido como día-edad) ya muchas
especies de animales y plantas se hubieran extinguido en la «lucha por la sobrevivencia del más
apto»? Esta teoría asume que la muerte no sólo de animales sino que también de hombres existía
en el mundo mucho antes que la caída de Adán, lo cual contradice el texto bíblico que enseña
que la muerte es consecuencia del pecado del hombre (Gn. 1:29; 2:17; 3:20; Ro. 5:12-21; 8:20-
21). (Adaptado de John C. Whitcomb, La Tierra Primitiva)
cambian, y que pueden estar equivocadas hoy. Además, existe más de una manera de
interpetar los primeros capítulos de Génesis. Finalmente, a través de los años la ciencia ha
llegado a sostener muchas cosas en la Biblia que una vez se pensó no eran ciertas.
Algunas áreas donce la ciencia sostiene a la Biblia. La arqueología a
descubierto miles de cosas que prueban la exactitud histórica de la Biblia. La astronomía
concuerda con Génesis en que el universo tuvo un principio... La física (la segunda ley de la
termodinámica) muestra que al universo se le está terminando la energía disponible. De donde
el unvierso no puede ser eterno sino tiene que haber tenido un principio. Las matemáticas (la
ley de las probabilidades) muestra que el mundo no apareció por casualidad pero que fue
diseñado por un poder inteligente. La biología enseña que cada criatura se reproduce según su
especie, y la antropología muestra que sólo existe una especie humana (cf. Hch. 17:26) con
diferentes agrupaciones étnicas dentro de ella. Esto apunta a un antecesor común para todos
los hombres.
La evolución y la creación son una seria área de conflicto entre la ciencia y
la Biblia. La Biblia enseña que Dios creó la materia, la vida, y al hombre (Gn. 1:1, 21, 26).
También enseña que Dios hizo las clases básicas de organismos como peces, aves, plantas y
bestias (Gn. 1) y que cada organismo se reproduce según su especie (Gn. 1:1, 12, 21).
Finalmente, la Biblia dice que el hombre y la mujer fueron creados especialmente por Dios de
la tierra (Gn. 2:7s.)... La ciencia revela que existen diferentes clases de formas de vida en los
que pueden ocurrir pequeños desarrollos y cambios (llamada micro-evolución ). Pero la
ciencia también revela que no son abservables cambios grandes (la llamada macro-evolución )
y que a la proporción conocida de mutación sobre el tiempo científico estimado de 500
millones de años, las probabilidades en contra de las cosas sucediendo sólo por el azar son de
un 1 seguido por 3 millones de ceros contra 1 (esto es admitido por el famoso evolucionista
Julian Huxley en su libro, Evolution in Action ). Nuestra conclusión a la luz de los hechos de
la Escritura y la ciencia es que aunque la evolución es teóricamente posible, es
científicamente altamente improbable y bíblicamente insostenible (ya que la Biblia claramente
enseña que Dios creó las diferentes clases de organismos, incluyendo al hombre).
La edad del mundo y de la humanidad es otra área de conflicto entre la
Biblia y la ciencia moderna. La ciencia dice que el mundo tiene miles de millones de años de
antigüedad, mientras que algunos eruditos bíblicos dicen que el mundo fue creado por el 4004
a.C. Los hechos reales son simplemente estos: la Biblia no dice qué tan antiguos son el mundo
y la humanidad; existen en las tablas genealógicas de Génesis 5 y 11 vacíos de tal naturaleza
que uno simplemente no puede sumar todas las edades y llegar a 4000 años a.C. (cf. Cr. 3:11
ss. Y Mt. 1:8); y los métodos científicos de datación no son absolutos sino sujetos a cambio.
Por lo tanto, la así llamada contradicción entre la Biblia y la ciencia moderna es sólo un
conflicto de opiniones y no contradicción de hechos. (Norman L. Geisler, A Popular Survey of
the Old Testament, Págs. 43, 44).
más años de los que son posibles con la fecha tardía; y cuarto, la secuencia de eventos en la
historia egipcia relacionada con el Éxodo que hace que la historia bíblica case bien en el siglo
quince, pero no en el trece.
La Duración de la Estancia en Egipto. En relación con el segundo asunto, la
duración de la estancia en Egipto, existe una mayor diferencia de opinión entre los
conservadores, pero también aquí puede llegarse a una conclusión bastante cierta: es decir,
que la estancia duró 430 años. Una posición alternativa dice que fueron 215 años... Sólo
listaremos aquí los argumentos mayores para el período más largo: primero, la declaración del
texto hebreo en Éxodo 12:40 de que el período duró 430 años; segundo, la predicción de Dios
a Abraham (Gn. 15:13) de que su posteridad sería afligida en tierra extraña por «cuatrocientos
años» (un número redondo); tercero, la declaración similar de Esteban en Hch. 7:6 usando
otra vez el úmero 400; y cuarto, la muy alta improbabilidad de que la familia de Jacob se
multiplicara hasta una nación de más de 2,000,000 de personas en un período sustancialmente
menor a 430 años.
A la luz de estas tres determinaciones, la fecha del nacimiento de Abraham
puede ser calculada fácilmente. A 966 a.C., la fecha en que Salomón empezó a construir el
Templo, se suman 480 años, el tiempo que va hasta el Éxodo, de acuerdo a I R. 6:1; a esto,
430 años, el tiempo de la estancia de Israel en Egipto; y a esto, 290 años, el tiempo entre el
descenso de Jacob a Egipto y el nacimiento de Abraham. La fecha resultante es el 2166 a.C.
2. Evidencia Extra-bíblica. La evidencia extra-bíblica también proporciona
un testimonio sustancial. Tres areas requieren atención.
a. Las Condiciones en Canaán. Si Abraham nació en al. 2166 a.C., la fecha
para su llegada a Canaán fue al. Del 2091 a.C., porque tenía setenta y cinco años en ese
tiempo (Gn. 12:4). ¿Concuerdan las condiciones de Canaán tal como están reflejadas en las
narraciones con las indicaciones arqueológicas para esta fecha? La respuesta es que sí.
Por un lado, existe concordancia con la escacez de población de Canaán
durante ese tiempo. Se ha observado que las narraciones de Abraham indican eta situación,
especialmente porque Abraham pudo moverse libremente entre Siquem y Beerseba,
levantando su tienda y apacentando sus rebaños casi a su antojo. La arqueología testifica
similarmente, en particular con especto de la región alejada de la costa, exactamente donde
Abraham se movía. Esta condición de escacez no duró mucho, ya que muchas ciudades al
occidente del Jordán fueron nuevamente ocupadas durante el siglo diecinueve. Esto también
es significativo porque tanto Isaac como Jacob disfrutaron a su vez una facilidad relativa de
movimiento por la tierra, lo que significa que Abraham debe haber vivido bastante antes de
este tiempo de reedificación. El siglo veintiuno, indicado en la cronología anterior, casa bien.
Además, existe concordancia en cuanto a la existencia de una población
vigorosa en la región de Sodoma y Gomorra todavía en días de Abraham. Aunque Abraham
se movió libremente por una área escasamente poblada en las regiones de las tierras altas de
Palestina, Lot encontró numerosas ciudades en la llanura del Jordán (Gn. 13:12; 14:2-7;
19:29). Pero las investigaciones de Nelson Glueck han mostrado que estas ciudades fueron
destruídas en algún momento en los siglos veinte o diecinueve. Él señala que ellas, juntamente
con otros centros de población de la Transjordania y el Negueb generalmente, todavía estaban
ocupadas cuando la destrucción «amorrea» fue experimentada en la Palestina propia, pero que
fueron abandonadas por alguna razón en un tiempo un poco posterior.
Esto significa que Abraham y Lot deben haber vivido en la tierra algún
tiempo después de la destrucción general de la región de las tierras altas y antes de la
destrucción de las ciudades de la llanura del Jordán; en otras palabras, algún tiempo ente el
2100 a.C. y el 1900 a.C. De acuerdo a nuestra cronología, Abraham vivió en Canaán del 2091
a.C. al 1991 a.C.
b. Las Condiciones de Egipto. La segunda area de evidencia tiene que ver
con que si la historia de principios del siglo diecinueve (al. 1876 a.C.) armoniza o no con las
condiciones reflejadas en la historia bíblica acerca del descenso de Jacob allí. La respuesta
una vez más es afirmativa. Dos asuntos son dignos de mención.
Uno concierne a la libertad de viajar entre Canaán y Egipto. Los hijos de
Jacob no tuvieron dificultad en curzar la frontera egipcia dos veces distintas para comprar
grano, y posteriormente Jacob mismo fue a Egipto con toda su familia (Gn. 42-46). Antes de
esto, Abraham también había ido a Egipto en tiempo de hambre (G. 12:10-20). Estos hechos
sugieren que el movimiento entre los dos países era común en ese tiempo. La evidencia de la
arqueología testifica de lo mismo. Particularmente significativa es la pintura en una tumba
egipcia, fechada en el 1900 a.C., que presenta a un grupo de semi-nómadas semitas entrando a
Egipto, tal como Jacob y Abraham debieron hacerlo. Hay treinta y siete de ellos, vestidos con
atuendos de colores en contraste con el simple blanco de los egipcios. Al estar esto pintado en
una tumba, indica que este tipo de movimientos era bien conocido en Egipto.
El otro concierne a la existencia de un Faraón quien, como el texto bíblico
dice, «no conocía a José» (Ex. 1:8); uno que se levantó poco después de José y que esclavizó a
los israelitas. La historia de Génesis implica que, quienquiera que haya sido, empezó un nuevo
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linaje de reyes aparte de la que había tratado amistosamente a los israelitas antes. ¿Revela la
historia egipcia de este tiempo general a tal rey? La respuesta es que lo hace; en efecto, dos.
Uno fue el primer rey de gobernantes extranjeros, semitas, los hicksos. Estos fuereños
destronaron a la dinastía nativa algún tiempo antes del 1700 a.C. (1730), y establecieron así
una nueva dinastía que fácilmente pudo haber tomado una actitud nueva hacia los crecientes
israelitas. El otro fue el primer rey de la Décimo Octava Dinastía, Amosis, quien pudo, a su
vez, expulsar de la tierra a los hicksos extranjeros y reestablecer el linaje nativo. Él también
pudo haber inaugurado una nueva actitud hacia los iraelitas quienes estaban étnicamente
vinculados a los hicksos que acababan de ser expulsados.
c. La identidad del Faraón. La tercera área de evidencia tiene que ver con la
identidad específica de este Faraón «que no conocía a José». Hemos observado que dos
gobernantes casan con el patrón general, pero ¿puede hacerse una elección entre ellos? Hay
razones para hacer la elección, si fuera posible, por el primero de los dos, el gobernante
hickso, y de esta manera más evidencia es provista en favor de una entrada de Jacob a Egipto
temprano en el siglo diecinueve. Esto se deduce a la luz del tiempo requerido entre el ascenso
de este gobernante y el descenso de Jacob para dar tiempo para la muerte de José (José tenía
39 años cuando Jacob entró en Egipto [Gn. 41:46, 53, 54; 45:6] y vivió hasta los 110 años
[Gn. 50:22]; por lo tanto murió 71 años después de 1876 a.C., o sea, en 1805 a.C.) y que los
descendientes de Jacob se multiplicaran hasta el punto que el nuevo gobernante sientiera que
debía esclavizarlos (Ex. 1:8-11). El siglo y medio que hay entre la entrada de Jacob y la
escensión del gobernante hickso es adecuado pero no demasiado para este desarrollo. Si, por
otro lado, el segundo de los dos gobernantes, Amosis, quien expulsó a los hicksos de Egipto,
fuera el elegido, entonces la entrada de Jacob habría sido correspondientemente más tarde,
aun durante el tiempo de los hicksos. Cuatro factores muestran evidencia para el primer
gobernante.
Primero, las ciudades egipcias de Pitón y Ramesés, que fueron construídas
por los israelitas esclavizados por el Faraón antagónico (Ex. 1:11), debieron haber sido
construídas antes o después del período de la Dinastía Décimo Octava, cuando Amosis vivió,
porque la evidencia arqueológica indica que no construyeron duranre ese tiempo... G. E.
Wright usa este hecho como evidencia para la fecha tardía del Éxodo, creyendo que la ciudad
fue construída por Ramesés II (1304-1238) de la Dinastía Décimo Novena, pero puede usarse
lo mismo en favor del tiempo de los hicksos, antes de la Dinastía Décimo Octava. En ese
tiempo la ciudad, Ramesés, todavía era la capital del reino, y los gobernantes hicksos ,
especialmente el primero, estaría interesado en edificarla y engrandecerla. El hecho de que
nada de la Décimo Octava Dinastía ha sido encontrado en la ciudad arguye fuertemente en
contra de que Amosis o de cualquiera de sus sucesores en esa dinastía la haya construído. En
efecto, Wright observa que la ciudad fue destruída por Amosis y no fue ocupada otra vez sino
hasta el siglo catorce.
Segundo, una declaración del libro de Éxodo atribuída a este Faraón que «no
conocía a José» es más fácilmente entendida si la hizo un gobernante hickso y no uno de la
Dinastía Décimo Octava: «He aquí, el pueblo de los hijos de Israel es mayor y más fuerte que
nosotros. Ahora, pues, seamos sabios para con él, para que no se multiplique, y acontezca que
viniendo guerra, él también se una a nuestros enemigos y pelee contra nosotros, y se vaya de
la tierra» (Ex. 1:9-10). Un detalle a notar es que el rey habló de Israel como siendo «mayor y
más fuerte que nosotros». La declaración fue hecha mucho antes de que Israel creciera en
tamaño a su número eventual de 2,000,000 del Éxodo, y de esta manera hubiera sido una
exageración muy burda si se hubiera dicho en comparación con todos los egipcios, con los
que la comparación hubiera sido hecha si Amosis hubiera hablado. No obstante, si quien la
dijo fue el primer gobernante hickso no habría sido una exageración, porque los hubiera
estaddo comparando sólo con los hicksos, que nunca fueron muchos en Egipto. Los hicksos
gobernaron colocándose en posiciones clave, no por el número. Otro asunto es que este
gobernante temía que los israelitas se fueran a unir con sus enemigos en contra de su pueblo.
Una vez más, esto tiene sentido si el goberante era hcikso, porque el enemigo siempre estaba
cerca, los egipcios, cuyos goberantes nativos todavía ejercían influencia en la parte sur del
país. Pero si el que hablaba hubiera sido Amosis, quien para entonces habría expulsado al
enemigo, los hicksos, bastante profundamente en Palestina, esta declaración no tendría
sentido. El enemigo acababa de ser completamente derrotado y expulsado.
Tercero, una declaración hecha por Dios a Abraham está más en línea con
que la esclavitud de Israel haya sido más temprano, con los hicksos, y no tarde, bajo la
Dinastía Décimo Octava. La declaración es, «Ten por cierto que tu descendencia morará en
tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años« (Gn. 15:13; cf. Hch. 7:6).
Durante los primeros años de la estancia de los descendientes de Jacob en Egipto, no fueron
oprimidos. Esta aflicción empezó hasta que el Faraón «que no conocía a José» ascendió al
trono. Pero si este Faraón fue Amosis, entonces la condición de esclavitud duró sólo un siglo
y un tercio (esto es teniendo como base la fecha temprana para el Éxodo), un período bastante
más corto que cuatro siglos y en contraposición a la declaración anterior. Sin embargo, si
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fuera el primero de los gobernantes hicksos, esta esclavitud habría durado cerca de tres siglos
y sería bastante adecuada.
Cuarto, es difícil de entender por qué la Dinastía Décimo Octava, al sacar a
los hicksos del país, no habría sacado también a los israelitas asiáticos al mismo tiempo. Los
que creen que la Décimo Octava Dinastía fue la primera en esclavizar a los israelitas arguyen
comunmente que, como los dos grupos estaban étnicamente vinculados, los israelitas fueron
esclavizados después de que los hicksos fueron expulsados. Un grupo fue expulsado y el otro
esclavizado. Pero, ¿no sería más factible el que ambos grupos hubieran sido expulsados?¿Por
qué habría querido Amosis arriesgar una nueva rebelión dejando un grupo del tamaño de
Israel (mucho más numeroso que los expulsados) todavía en el país? Además, si los dos
grupos hubieran sido amigos, es de esperar que la mezcla mediante matrimonios hubiese
ocurrido de manera que hubiese sido difícil distnguir un grupo asiático del otro para poder
tratarlos de maneras distintas. Sin embargo, si los dos grupos eran enemigos, como es verdad
sobre la base de que el rey esclavizador fue hickso, entonces es comprensible una clara
división entre ellos y un tratamiento distinto para cada uno. (Leon Wood, A Survey of Israel’s
History, Págs. 30-37).
________________________________________________________________________
PRIMERA PARTE: BENDICIÓN (La Creación) Y MALDICIÓN (La Caída y Sus Consecuencias)
(1:1-11:9)
Estos versículos se encuentran entre los más discutidos de todas la Biblia. Damos a continuación el
resumen de Ross de las diferentes posiciones conservadoras:
Ross favorece la quinta posición sobre la cuarta mayormente sobre la base del significado de los
términos «desordenada y vacía» y «tinieblas», cada uno de los cuales tiene cognotaciones negativas
que pueden estar asociadas al pecado y al juicio divino. Sin embargo, esta asociación de la
cognotación negativa al pecado y al juicio no necesariamente tiene que ser así. La cognotación
negativa de los términos puede estar asociada a la falta completación de la obra creadora de Dios. De
esta manera, ellos simplemente son introducidos para subrayar la bondad de la creación. Así, pues, la
cuarta posición nos parece más factible.
1. El Diluvio Fue Causado por la Multiplicación de la Maldad que Desencadenó el Juicio Divino
(6:1-22)
a) El Juicio Divino Pone un Límite al Desenfreno Pecaminoso (1-4)
Existen tres posiciones principales con respecto del significado de lo «hijos de Dios»: (1)
Que son ángeles caídos; (2) que son gobernantes dinásticos; (3) que son los descendientes
del linaje de fe de Set. Si los «hijos de Dios» son ángeles caídos, las «hijas de los hombres»
son mujeres mortales y el pecado consistió en la cohabitación de seres sobrenaturales con
seres moratales. Los principales argumentos en favor de esta posición son que (a) la
expresión «hijos de Dios» se usa mayormente de ángeles en el Antiguo Testamento (Job 1;
38:7; Sal. 29:1; 89:7); (b) quizá Jd. 6-7 haga referencia a este suceso; (c) es lo que
claramente se deduce del texto; (d) la LXX dice en Job 1 «ángeles de Dios»; (e) El Señor
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dice que los ángeles no se casan, no que no se pueden casar (Mt. 22:30). Algunos problemas
con esta posición son que (a) introduce un tono mitológico al pasaje; (b) los ángeles no han
sido mencionados previamente en el contexto; (c) el diluvio vino como castigo del pecado de
los hombres, no de los ángeles; (d) el apoyo del Nuevo Testamento al que se apela es
cuestionable. Si los «hijos de Dios» son gobernantes, las «hijas de los hombres» son las
hijas de los plebeyos y el pecado consistió en la poligamia. Los principales argumentos en
favor de esta posición son que (a) a veces se hace referencia a los magistrados y gobernantes
como dioses (Ex. 21:6; 22:8, 9, 28; Sal. 82:1, 6); (b) los reyes eran llamados en el mundo
antiguo hijos de las deidades. Los principales problemas con esta posición son que (a) no hay
referencia en el contexto a reyes o gobernantes; (b) con la excepción de las referencias
Salomón y al Mesías (2 S. 7:14; Sal. 2:6-7), la Biblia no llama a los reyes hijos de Dios; (c)
también introduce un tono mitológico al pasaje que no le es propio. Si los «hijos de Dios»
son los descendientes de Set, las «hijas de los hombres» son las descendientes de Caín y el
pecado consistió el la pérdida de la línea piadosa por la falta de separación. Los principales
argumentos en favor de este punto de vista son que (a) hace más justicia al contexto, ya que
el capítulo 4 traza la línea de Caín y el 5 la de Set; (b) el hebreo indica continuidad con los
capítulos precedentes, ya que comienza con waw, «y»; (c) este pecado llega a ser un tema
común en el resto del Pentateuco y a través de toda la Biblia; (d) explica adecuadamente por
qué el castigo del diluvio vino sobre toda los hombres y no sobre los ángeles; (e) el término
«hijo» con referencia a Dios como Padre se usa del pueblo escogido en el Pentateuco (cf. Ex.
4:22, 23), mientras que las referencias al uso de la expresión «hijos de Dios» para los ángeles
vienen de la literatura poética. Los principales problemas con esta posición son que (a) no se
usa el término «hijos de Dios» para los creyentes en el Antiguo Testamento; (b) no hay una
adecuada explicación para los otros hijos de Adán y Eva ni evidencia de que las líneas se
habían mantenido separadas; (c) Dios no había empezado a obrar sólo a través de una línea;
(d) en días de Noé sólo él era justo. Pero no hace falta explicar los otros hijos de Adán y Eva
ni dar evidencia de que las líneas se habían mantenido separadas. El escritor sólo menciona
las dos líneas en los capítulos anteriores y las mantiene separadas. Puede ser que Dios no
hubiese empezado a obrar sólo a través de una línea, pero Moisés menciona la actividad de
Dios en el contexto sólo a través de una línea. Que sólo Noé fuera justo en sus días
simplemente ilustra las consecuencias de la falta de separación. La objeción con respecto a
que no se usa la frase «hijos de Dios» para creyentes es explicada con el último argumento a
favor. Por lo tanto, la posición de que los «hijos de Dios» es una referencia a los
descendientes de Set parece hacer más justicia al texto y a su contexto.
b) El Juicio Divino Trae Dolor al Corazón de Dios (5-7)
c) El Juicio Divino Puede Ser Evitado por la Gracia Divina (8)
2. El Diluvio Trajo la Completa Destrucción en el Juicio de los Impíos (6:9-7:24)
a) El Juicio de los Impíos No Cae Sobre los Justos (6:9-22)
(1) Los Justos Se conducen de Manera Distinta a los Impíos (9-22)
(2) Los Justos Experimentan Liberación Providencial del Juicio (13-22)
b) El Juicio de los Impíos Acarrea Destrucción Sobre Ellos y su Mundo (7:1-24)
(1) La Destrucción de los Impíos no Alcanza a los Justos (1-9)
(2) La Destrucción de los Impíos Alcanza También a su Mundo (10-24)
3. El Diluvio Preservó la Vida del Remanente de Fe (8:1-22)
a) La Preservación de la Vida del Remanente de Fe Permite la Restauración de la Creación (1-
19)
b) La Preservación de la Vida del Remanente de Fe Permite la Expresión de Gratitud en
Adoración (20-22)
4. El Diluvio Permitió el Establecimiento de un Nuevo Orden en la Tierra (9:1-17)
Ejemplo del la verdad de Gn. 12:3, «Bendeciré a los que te bendijeren...». Este capítulo describe
un conflicto normal en el antiguo oriente, donde naciones poderosas formaban regularmente
coaliciones para avasallar y despojar a las nciones de las fronteras. En Gn. 14:13 aparece por
primera vez la palabra «hebreo» en la Biblia. Puede estar relacionada con el término habiru
aplicado a mercenarios. Tenemos aquí otra clase de conflicto. En el capítulo 13 fue conflicto con
los «de adentro», en el capítulo 14 es conflicto con «los de afuera». El acercamiento en la
solución del mismo es distinto. A través de este relato Israel aprendería la forma providencia en
que Dios daría victoria sobre los enemigos no sólo en días de la conquista, sino posteriormente.
Por los detalles del relato vemos que la batalla no fue stlo física, sino también espiritual. Hay
aquí principios que pueden ser aplicados a la batalla espiritual en la cual todos nos encontramos.
1. La Victoria Sobre los Enemigos Es Segura para Quien Tiene la Bendición de Dios (14:1-16)
a) Quien Tiene la Bendición de Dios Tendrá que Enfrentar a Enemigos (1-12)
(1) Los Enemigos Surgen por la Codicia de la Heredad del Creyente (1-11)
(2) Los Enemigos Surgen por la Codicia de la Heredad de los Impíos (12)
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b) Quien Tiene la Bendición de Dios Cuenta Con los Recursos Que Él Ha Provisto para la
c) Victoria (13-16)
(1) Dios Provee de Recursos Temporales para la Victoria (13)
(2) Dios Provee de Recursos Permanentes para la Victoria (14-16)
2. La Victoria Sobre los Enemigos Acarreará Beneficios Que Deben Ser Tomados Con
Discernimiento (14:17-24)
a) Hace Falta Discernimiento Porque la Bendición de Dios y los Beneficios del Mundo Pueden
Ser Fácilmente Confundidos (17-21)
b) Hace Falta Discernimiento Porque el Creyente Debe Ser Celoso de la Gloria de Dios (22-24)
«Gn 15:5 provee una nota importante, pero no señala la conversión de Abraham. Esa había
ocurrido muchos años antes, cuando dejó Ur. (La forma de la palabra hebrea para "creyó"
muestrra que su fe no empezó después de los eventos registrado en vrs. 1-5). La fe de Abraham
es registrada aquí porque es básica para hacer el pacto. El pacto con Abraham no dio redención a
Abraham; fue un pacto hecho con quien ya había creído y a quien la justicia ya le había sido
imputada. La Biblia enseña claramente que en todas las edad la justicia es imputada (la
salvación) por la fe» (Ross)
5. Las Promesas Divinas Tienen Su Cumplimiento Garantizado por Un Pacto (7-21)
a) El Pacto de Dios Garantiza el Cumplimiento de las Promesas (7-11)
b) El Pacto de Dios Anticipa que el Cumplimiento de las Promesas Será Precedido Por el
Sufrimiento y la Muerte (12-16)
c) El Pacto de Dios Es Sellado por el Juramento Divino de Que las Promesas Se Cumplirán (17-
21)
b) Los Recursos del Espíritu Cuentan con la Vigilancia Sobratural de Dios (16:13-14)
c) Los Recursos del Espíritu Incluyen la Obediente Sujeción a la Voluntad de Dios (16:15-16)
1 La hipocresía lleva a condenar la maldad de otros y a pasar por alto la propia (6-8a)
(4) Los Mensajeros de Dios Previenen con su Acción la Comisión del Mal (10-11)
(5) Los Mensajeros de Dios Urgen con su Mensaje al Rescate de los Seres Queridos a la Luz del
Inminente Juicio Divino (12-14)
(6) Los Mensajeros de Dios Urgen al Creyente Carnal a Abandonar el Mundo Condenado a
Destrucción (15-16)
L. LAS BENDICIONES DEL PACTO DEBEN DE SER COMPARTIDAS CON LOS QUE LOS
QUE DESEEN PARTICIPAR DE ELLAS (21:22-34)
1. Las Bendiciones de Dios Serán Compartidas Cuando Sean Solicitadas (21:22-24)
a) La Solicitud Será Hecha por los que Han Visto Evidencia de la Bendición de Dios en el
Creyente (22)
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N. LA EXTENSIÓN DE LAS BENDICIONES DEL PACTO HASTA MÁS ALLÁ DE ESTA VIDA
LLEVA AL CREYENTE A VER POR FE MÁS ALLÁ DE LA MUERTE (23:1-20)
1. El Creyente Debe Enfrentar la Muerte Antes de Experientar en Plenitud el Cumplimiento de las
Promesas Divinas (23:1-2)
a) La Muerte Ha de Recordar lo Transitorio del Peregrinaje Terrenal (1-2)
b) La Muerte Ha de Ayudar a Discernir la Proyección Eterna de las Promesas Divinas (2)
c) La Muerte Siempre será un Tiempo de Duelo y Tristeza (2)
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2. El Creyente Debe Enfrentar la Muerte Con la Convicción de Que las Promesas de Dios Alcanzan
Más Allá de Esta Vida (23:3-20)
A. LOS RECIPIENTES DE LAS PROMESAS DEL PACTO SON PROVISTOS POR DIOS
(25:19-26)
1. Dios Provee a los Receptores de las Promesas en Respuesta a la Oración (25:19-23)
a) La Oración Es Necesaria Debido a la Incapacidad Humana (19-21a)
b) La Oración Es Respondida Debido a Fidelidad Divina (21b)
c) La Oración Es Requerida Debido a la Fragilidad Humana (22)
d) La Oración Es Respondida En Armonía con la Soberanía Divina (23)
2. Dios Provee a los Receptores de las Promesas Con Características en Armonía con su
Llamamiento (25:24-26)
a) Son Características Sobrenaturalmente Provistas (24-26)
b) Son Características Reconocidas por los Creyentes Fieles (24-26)
(c) Jacob Fue Bendecido con Señorío sobre sus Hermanos y las Naciones (29a)
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F. LAS BENDICIONES DEL PACTO SON ASEGURADAS POR DIOS A SU PUEBLO POR
MEDIO DE SU REVELACIÓN (28:10-22)
1. La Revelación de Dios Asegura a Su Pueblo de Sus Bendiciones (28:10-15)
a) Las Bendiciones de Dios Son Aseguradas en Situaciones Oportunas (10-11)
b) Las Bendiciones de Dios Son Aseguradas por Medio la Revelación de Su Cercanía (12-13a)
c) Las Bendiciones de Dios Son Aseguradas por Medio de Promesas Específicas (13b-15)
(1) Dios Promete Su Provisión (13b-14)
(2) Dios Promete Su Presencia (15a)
(3) Dios Promete Su Protección (15b)
2. La Revelación de Dios Ha de Ser Respondida con Adoración (28:16-22)
a) La Adoración es la Respuesta de Fe a la Presencia de Dios (16)
b) La Adoración es la Respuesta de Fe a la Posibilidad de Acceso a Dios (17)
c) La Adoración es la Expresión de la Devoción Que la Revelación Estimula (18-22)
(1) La Devoción Ofrece Sacrificios (18)
(2) La Devoción Establece Memoriales (19)
(3) La Devoción Asegura Compromisos (20-22)
G. LOS RECIPIENTES DE LAS BENDICIONES DEL PACTO DEBEN CONTAR CON ELLAS,
PERO NO PRESUMIR DE ELLAS (29:1-30)
1. El Creyente Debe Contar con las Bendiciones de Dios (29:1-14)
a) Contar con las Bendiciones de Dios Permitirá Experimentar Su Dirección (1-6)
b) Contar con las Bendiciones de Dios Permitirá Actuar con Generosidad (7-14)
(1) La Generosidad Impulsa al Servicio (7-10)
(2) La Generosidad Estimula el Afecto (11-14)
2. El Creyente No Debe Presumir de las Bendiciones de Dios (29:15-30)
a) Presumir de las Bendiciones de Dios Puede Conducir a la Credulidad (1-19)
b) Presumir de las Bendiciones de Dios Puede Conducir al Olvido de la Ley de la Siembra y la
Cosecha (20-30)
(1) La Ley de la Siembra y la Cosecha Lleva al Ensombrecimiento del Disfrute de la Bendición
(20-24)
(2) La Ley de la Siembra y la Cosecha Lleva al Encarecimiento del Disfrute de la Bendición (25-
30)
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2. La Fidelidad del Creyente Puede Acarrearle Persecusión de Parte de los Que Desobedecen
(37:18-36)
a) Los Que Desobedecen Exhiben en su Conducta las Características del Mal (18-28)
(1) Odio (18)
(2) Envidia (19)
(3) Mentira (20)
(4) Cobardía (21-22)
(5) Bestialidad (23-25a)
(6) Traición (25b-28)
b) Los Que Desobedecen se Ven Obligados a Recurrir al Engaño para Tapar su Mal (29-35)
(1) El Engaño Ofrece Soluciones a Corto Plazo, pero Complicaciones a Largo Plazo (29-32)
(2) El Engaño Sólo Acarrea Dolor y Tristeza (33-35)
c) Los Que Desobedecen se Ven Frustrados en su Propósito de Detener el Plan Divino (36)
e) Hace Falta la Presencia Divina para Resistir y No Ser Inmediatamente Recompensado (13-
20)
f) Resistir la Tentación Puede Resultar en Descrédito por Calumnia (13-18)
g) Resistir la Tentación Puede Resultar en Encarcelamiento (19-20)
3. La Presencia Divina Sostiene en Medio de Circunstancias Adversas (39:21-23)
a) Dios Sostiene Dando Gracia (21-22)
b) Dios Sostiene Prosperando (23)
I. LOS PECADOS PASADOS HACEN NECESARIO QUE EL AMOR DEL PUEBLO DEL
PACTO SEA PROBADO PARA QUE LOS QUE RECONOZCAN SU PECADO SE
CONDUZCAN DE MANERA DISTINTA SI LA OPORTUNIDAD SE REPITE (44:1-34)
1. La Prueba del Amor del Creyente Es Necesario Debido a Pecados No Confesados (44:1-17)
2. La Prueba del Amor Puede Incluír el Cuestionamiento de la Honradez (1-6)
3. La Prueba del Amor Debe Llevar al Reconocimiento de la Culpa Personal (7-17)
4. La Prueba del Amor del Creyente Abre la Puerta a Un Cambio de Conducta en Circunstancias
Similares (44:18-34)
a) El Cambio de Conducta Evidenciará Sensibilidad Por los Sentimientos de los Demás (18-31)
b) El Cambio de Conducta Evideciará Disposición a la Negación Personal (32-34)
b) La Esperanza Dada por Dios Ayuda a Entender que la Muerte no Tiene la Última Palabra
(28-30)
N. DIOS REVELA EL FUTURO DEL PUEBLO DEL PACTO DEJANDO VER QUE LAS
ACCIONES DE LOS RECIPIENTES DE LAS BENDICIONES DEL PACTO LE AFECTAN A
ÉL Y A SUS DESCENDIENTES (49:1-28)
1. Dios Revela el Futuro de Su Pueblo (49:1-2)
a) La Revelación Viene a Través de Sus Profetas (1a)
b) La Revelación Concierne al Futuro Cercano y Lejano (1b)
c) La Revelación Tiene que Ver Con el Pueblo de Israel (2)
2. Dios Deja Ver Cómo las Acciones del Creyente le Afectan a él y a sus Descendientes (49:3-27)
a) La Inmoralidad Lleva a la Pérdida de Privilegios (3-4)
b) La Impulsividad y Falta de Dominio Propio Producen Pérdida de la Herencia (5-7)
c) La Responsabilidad es Recompensada con Liderazgo (8-12)
(1) El Liderazgo Implica Autoridad, Exaltación y Poder (8-9)
(2) El Liderazgo Anticipa la Era Mesiánica (10-12)
d) La Conducta a los Primogenitores Determina la Suerte de los Sucesores (13-21, 27)
(1) Zabulón (13)
(2) Isacar (14-15)
(3) Dan (16-18)
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