ADÁN Y EVA
Adán está con sus compañeros cuando aparece Eva. La mira y
exclama: “ese no es como nosotros!”.
Eva hace rato que se ha dado cuenta, porque es más inteligente
que Adán. Pero le molesta mucho que Adán se lo recuerde, y más
con esos modos…
Eva le explica con paciencia y ternura a Adán: tienes que
comprender, claro que somos iguales, sólo que… sólo que por
añadidura yo llevo...
Tanto le han irritado las palabras de Adán que se lo echa en cara y
se empeña en demostrarle que ella, Eva, es igual que cualquier
hombre.
Escuchando las reivindicaciones de Eva, a Adán le entra la risa, lo
que irrita más aún a Eva.
Vistos los aspavientos airados de Eva, Adán (no se sabe si todavía
con una sonrisa o avergonzado o cansado) decide conceder a Eva
la razón.
* * * * *
Ha pasado el tiempo: a Adán ya no le sorprende tanto la presencia
de Eva. Incluso empieza a apreciarla porque pasan buenos
momentos juntos, Adán y Eva.
Una tarde en que están ambos descansando junto al río, Ev