PRIMERA LECTURA
Jeremías 1, 5-10
A donde yo te envíe, irás
Lector: Lectura del libro de Jeremías
ECIBÍ esta palabra del Señor:
— Antes de formarte en el vientre, te
elegí; antes de que salieras del seno
materno, te consagré: te constituí profeta
de las naciones.
Yo repuse:
— ¡Ay, Señor, Dios mío! Mira que no sé hablar, que solo
soy un niño.
El Señor me contestó:
— No digas que eres un niño, pues irás adonde yo te
envíe y dirás lo que yo te ordene. No les tengas miedo,
que yo estoy contigo para librarte — oráculo del Señor
—.
El Señor extendió la mano, tocó mi boca y me dijo: —
Voy a poner mis palabras en tu boca. Desde hoy te doy
poder sobre pueblos y reinos para arrancar y arrasar,
para destruir y demoler, para reedificar y plantar.
Lector: Palabra de Dios
Asamblea: Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL
Sal 115, 12. 13. 16-19 (R.: cf. 1Cor 10, 16)
El salmista: El cáliz de bendición es la comunión
de la Sangre de Cristo
¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando el nombre del Señor. R.
Señor, yo soy tu siervo,
siervo tuyo, hijo de tu esclava:
rompiste mis cadenas.
Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando el nombre del Señor. R.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo,
en el atrio de la casa del Señor,
en medio de ti, Jerusalén. R.
SEGUNDA LECTURA
Hebreos 5, 1-10
Cristo proclamado por Dios sumo sacerdote, según el rito de Melquisedec
Lector: Lectura de la carta a los Hebreos
ODO sumo sacerdote, escogido de entre los
hombres, está puesto para representar a los
hombres en el culto a Dios: para ofrecer dones
y sacrificios por los pecados. Él puede
comprender a los ignorantes y extraviados,
porque también él está sujeto a debilidad. A
causa de ella, tiene que ofrecer sacrificios por
sus propios pecados, como por los del pueblo.
Nadie puede arrogarse este honor sino el que es llamado
por Dios, como en el caso de Aarón. Tampoco Cristo se
confirió a sí mismo la dignidad de sumo sacerdote, sino que la
recibió de aquel que le dijo: Tú eres mi Hijo: yo te he
engendrado hoy; o, como dice en otro pasaje: Tú eres
sacerdote para siempre según el rito de Melquisedec.
Cristo, en los días de su vida mortal, a gritos y con
lágrimas, presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo
de la muerte, siendo escuchado por su piedad filial. Y, aun
siendo Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer. Y, llevado a la
consumación, se convirtió, para todos los que lo obedecen, en
autor de salvación eterna, proclamado por Dios sumo
sacerdote según el rito de Melquisedec.
Lector: Palabra de Dios
Asamblea: Te alabamos, Señor.
Aleluya Lc 4, 18
Aleluya. El Señor me ha enviado para anunciar el Evangelio a
los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad. Aleluya.
SANTO EVANGELIO
Marcos 3, 13-19
Llamó a los que quiso para que estuvieran con él
Diácono: El Señor esté con ustedes
El pueblo: Y con tu Espíritu.
Diácono: ✠Lectura del santo Evangelio
según san Marcos
El pueblo: Gloria a ti, Señor.
N AQUEL TIEMPO, Jesús subió al monte,
llamó a los que quiso y se fueron con él. E
instituyó doce para que estuvieran con él y
para enviarlos a predicar, y que tuvieran
autoridad para expulsar a los demonios:
Simón, a quien puso el nombre de Pedro,
Santiago el de Zebedeo, y Juan, el hermano de Santiago,
a quienes puso el nombre de Boanerges, es decir, los
hijos del trueno, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo,
Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el de Caná y
Judas Iscariote, el que lo entregó.
Diácono: Palabra del Señor
El pueblo: Gloria a ti, Señor Jesús.