Fundamento y Concepto de Derechos Humanos
Fundamento y Concepto de Derechos Humanos
SEGUNDA PARTE
CAPITULO IV
FUNDAMENTO Y CONCEPTO:
UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
Es una tarea de la filosofía moral, política y jurídica, que con la comprensión de los
derechos humanos cumple la finalidad central del pensamiento que es integrar y
construir, principalmente desde la Teoría del Derecho y desde la Teoría de la Justicia 1 ,
y que se completa con la acción de diversas ramas de la ciencia jurídica, como el
Derecho constitucional, el Derecho administrativo, el procesal o el Derecho del trabajo,
e incluso el Derecho privado, civil y mercantil.
En su trabajo sobre «Los derechos humanos como derechos morales» Ruiz Miguel
sostiene que «... cuando se postula la existencia de los derechos humanos... se
presuponen por lo menos tres rasgos conceptuales: que los derechos humanos son: a)
exigencias éticas justificadas; b) especialmente importantes; y c) que deben ser
protegidas eficazmente en particular a través del aparato jurídico»2 . Es cierto por
consiguiente que cuando hablamos de derechos humanos estamos refiriéndonos, al
mismo tiempo, a una pretensión moral justificada sobre rasgos importantes derivados de
la idea de dignidad humana, necesarios para el desarrollo integral del hombre, y a su
recepción en el Derecho positivo, para que pueda realizar eficazmente su finalidad.
1
Vid. la caracterización de esos conceptos en mi obra Introducción a la Filosofía, Debate, Madrid, 1983,
pp. 265 y ss. y 405 y ss.
2
Obra citada, p. 152. Estoy de acuerdo con esa descripción aunque no con la conclusión que extrae de la
misma, contradictoria con la ulterior, puesto que dice que esos "... tres rasgos indican que los derechos
humanos son tales por su carácter moral, siendo accidental el reconocimiento jurídico para su
concepto...". Me parece más razonable deducir de las tres características identificadoras que las dos
dimensiones, pretensiones morales e incorporación al Derecho positivo, son complementarias para su
concepto, que es incomprensible sin ambas. Relegar lo jurídico a un mero procedimiento instrumental es
un error que se desprende de los argumentos «circulares» que utiliza especialmente en pp. 153 y 154.
Estas primeras páginas de esta parte segunda suponen mi punto de vista sobre el tema.
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
3
Vid, su libro Estudios sobre los derechos fundamentales, Debate , Madrid, 1990, p. 18.
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
los problemas centrales. Alexy lo verá muy claro desde la racionalidad práctica que él
plantea desde la teoría del discurso. No bastará la dimensión moral.
«...Pero si algunos pueden, sin más, violar una norma, entonces no puede exigirse un
cumplimiento por parte de nadie. Por lo tanto del hecho de que en el discurso puedan
crearse intelecciones pero no siempre las corres-
pendientes motivaciones, se sigue la necesidad de reglas dotadas de sanción y con ello
la necesidad del Derecho. Aquí se muestra, por primera vez, lo que habrá de
configurarse después: la teoría del dis curso puede alcanzar importancia práctica sólo si
es inserta en una teoría del Derecho 4
«Justicia, fuerza ... Es justo que lo que es justo sea seguido; es necesario que lo que es
más fuerte sea seguido. La justicia sin la tuerza es impotente, la fuerza sin la justicia es
tiránica.
La justicia sin fuerza es contradicha, porque siempre hay malvados. La fuerza sin la
justicia es acusada. Hay que poner juntas la fuerza y la justicia y para eso hay que hacer
que lo que es justo sea fuerte o que lo que es fuerte sea justo...»6
Los derechos humanos son una forma de integrar justicia y fuerza desde la perspectiva
del individuo propio de la cultura antropocéntrica del mundo moderno.
4
ALEXI, R.,El concepto y la validez del Derecho, trad. de J. Malem, Gedisa, Barcelona 1994, p 151
5
Vid. BORBIO, N., Dalla Structura alla funzione, citada.
6
Les Pensees, en la edicion de las obras completas de PASCAL, B., Du Seuil, Paris,1963, p.512.
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7
Vid. el trabajo de FRANK, Palabras y Música. Algunas observaciones sobre la interpretación de la
Leyes, en la obra colectiva El actual pensamiento jurídico norteamericano, Losada, Buenos Aires, 1951,
pp. 175 y ss. (traducción castellana de K. Vernengo del original inglés Words and some remarks on
statutory interpretation, Columbia Law Review, Vol. 17. n.º 8. Diciembre, 1947, pp. 1259-1278).
8
La comparación de la dinámica creación-interpretación del Derecho con dinámicas artísticas no sólo
musicales, sino teatrales se ha acentuado últimamente. Así, la distinción entre "arte a un tiempo" (pintura,
literatura), que origina definitiva e integralmente la obra, y “arte a dos tiempos" (música, teatro) donde la
obra alcanza la plenitud en la representación, por la acción de intérpretes y actores, puesta de relieve por
Henri Gounier (Le théatre e l´art à deux temps, Flammarion, París, 1989), permite a Stéphane Rials afinar
la reflexión sobre el Derecho y el problema de la interpretación. En la misma nota da cuenta de dos
artículos de BOULEZ, P., en 1a revista trimestral In Harmoniques, sobre teoría musical, el primero
llamado “Entre ordre et chaos" (n.º 3, de marzo, 1988), y el segundo “La vestale et le valeur de feu”
(n.º4, octubre, 1988), donde el director de orquesta prefiere la libertad del interprete frente a los
“autenticos" partidarios de sujetar a los intérpretes a la intención de los autores (Citará como ejemplos de
esa posición a Wagner y Stravinski). Vid. «Ouverture» en Droits, Revue Française de Théorie Juridique
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Con lo anterior se puede entender mejor el desarrollo de este libro, en sus dos lomos y
sus partes principales, la historicidad y la racionalidad, las dos dimensiones necesarias
para entender el por qué de los derechos, es decir, su fundamentación, y la positividad
como respuesta a la función de los derechos, es decir, su para qué. Entre ambas, una
reflexión sobre la mediación del poder, que convierte a los principios morales en
principios políticos, es decir, que convierte al por qué teórico en por qué operativo, y
que les dirige hacia su para qué, al incorporarlos al Derecho positivo.
El capítulo sobre «Los derechos fundamentales como concepto histórico» no es una
historia de los derechos, sino una formalización de los materiales aportados por la
historia, que explican el origen de los derechos en el tiempo, las condiciones sociales,
económicas, culturales y políticas que les originan como idea moderna de la dignidad
humana, y los ámbitos y circunstancias en que surgen.
El apartado sobre los modelos de evolución histórica pretende seguir esa evolución de
los derechos a partir de sus formulaciones iniciales en los procesos de positivación,
generalización, internacionalización y especificación, y las aportaciones liberal,
democrática y socialista en los contenidos de los derechos.
La aplicación de criterios racionales para construir el modelo de fundamentación
de los derechos, es decir, para entender la moralidad de los derechos humanos, o a los
derechos humanos, en su dimensión de pretensiones morales justificadas, se hace así
sobre una base histórica y no abstracta desde una razón histórica, o situada en la
historia.
La estipulación de sentido al concepto de libertad como raíz de los derechos humanos y
los matices que producen conceptos como la seguridad, la igualdad o la solidaridad, es
el contenido que culmina el libro primero, en su tercera y última parte, que pretende
esclarecer la fundamentación de los derechos. Si utilizásemos la trilogía entre justicia,
validez, y eficacia del Derecho y la aplicásemos a la comprensión de los derechos
humanos, este estudio se refiere a la justicia, mientras que el referido a la positivación
afecta a la validez y a la eficacia, para mí inseparables desde una posición de
normativismo corregido.
Con la positivación. que será objeto del libro segundo, se estudia en primer lugar
el papel del poder político, que es siempre poder democrático, como el único suceptible
de interiorizar los valores morales que se pretenden, y se matiza lo que se entiende, por
ese término que he llamado «hecho fundante básico»11 , y que no es una realidad bruta,
no es una fuerza, sino una realidad institucionalizada y abierta a valores. En caso, su
mediación política entre la moral y el Derecho es una de las claves del concepto de
derechos fundamentales. Veremos como, a través de la comunicación entre los
ciudadanos, instituciones, grupos de presión, sectores en los que se residencia la fuerza,
funcionarios, etc., se genera un consenso sobre los valores en una deliberación
consciente, a través de las publicaciones, de la discusión, del magisterio, del disenso
frente a situaciones anteriores, siempre dinámico, que cristaliza en una cultura política
de este tipo específico de poder que se transmite a las generaciones posteriores por la
enseñanza y por los demás medios de socialización. No es tampoco una cultura política
estática, sino que se enriquece con las aportaciones sucesivas que la identifican en cada
tiempo histórico. Un estudio pormenorizado de la historia permitirá comprender la
génesis del poder político democrático y su conexión con los derechos fundamentales,
11
Vid. asimismo Introducción a la Filosofía del Derecho, citada, primera parte, capítulo segundo, y mi
prólogo del libro del prof. J. R. de PÁRAMO, H. L. A. Hart y la Teoría analítica del derecho, Centro de
Estudios Constitucionales, Madrid. 1984.
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
aunque en este trabajo sólo podamos presentar los modelos utilizados que la historia
permite ver pormenorizadamente.
En las dimensiones internas o propiamente jurídicas, la positivación supone el estudio
del Derecho objetivo de las normas del Ordenamiento que son exigencias para la
juridificación de las pretensiones morales. Es el problema de la validez de los derechos
fundamentales. Se completa con la posibilidad de atribución individualizada a las
personas o a los grupos en que éstas se desarrollan, de derechos subjetivos, libertades,
potestades o inmunidades, que son las formas en que se plasman en el Derecho. Si por
razones técnicas las pretensiones morales justificadas no pueden convertirse en normas
o no pueden ser atribuidas a personas o grupos, en las maneras antedichas, como sería el
caso de la desobediencia civil, no estaríamos ante un derecho fundamental, con lo que
rechazamos la posibilidad de derechos humanos, derechos naturales o derechos morales,
que a estos electos son lo mismo, no juridificables12 .
La teoría dualista, tal como al formulé en el capítulo primero de mi libro Derechos
Fundamentales, que como he dicho, considero hoy incompleto y superado, acabaría en
este análisis. Sin embargo, hoy la experiencia y la reflexión me han llevado a
completarla, extendiendo la positivación a las dimensiones de la eficacia, es decir, al
análisis de la realidad, con lo que supone de obstáculos o impedimentos para la
implantación real de las pretensiones morales convertidas en Derecho de los derechos
humanos. La justicia y la validez necesitan de la eficacia. Es principalmente el tema de
la escasez, que repercute en la posibilidad de un contenido igualitario de los derechos y
consiguientemente, más en su justicia que en su validez. La escasez aleda a la
posibilidad de considerar a la pretensión moral de que se trate como generalizable, es
decir, como convenible en ley general. Cuando hablamos aquí de escasez lo hacemos en
sentido fuerte, es decir, como bienes que no pueden en ningún caso repartirse, porque
ese reparto nunca alcanza a todos. La suma total de esos bienes no se puede dividir para
que todos puedan participar de alguna manera en ella. Sin embargo, se utiliza escasez en
otro sentido más amplio, donde cabe un reparto que alcance a todos. Incluso muchos
derechos económicos, sociales y culturales, como el derecho a la educación, a la salud o
a la vivienda, tienen su razón de ser precisamente, en una acción positiva de los poderes
públicos para repartir una escasez, que los particulares, titulares de los derechos, no
podrían alcanzar con la Ley del mercado. La escasez que impide la existencia de un
derecho fundamental es la primera, y no la segunda, y es sólo a ella a la que nos
referimos aquí13 .
Probablemente estos sucesivos pasos nos pueden llevar a una cabal comprensión de los
derechos fundamentales, desde el análisis y la síntesis de su por qué y de su para qué, y
12
Se puede seguir hablando de derechos humanos, como hemos visto por ser una expresión generali-
zada, en aquellas pretensiones morales no juridificadas pero juridificables. Hacerlo también respecto de
las no juridificables sería hacer de la necesidad virtud, y embrollar innecesariamente la terminología sin
aportación adicional alguna, respecto a la propuesta que aquí formulamos. Probablemente una de las más
serias dificulta-des de la teoría de los derechos morales es que, pese a considerar el horizonte de la
juridificación como meta de los derechos morales, no distingue entre los juridificables y no juridificables.
todos son derechos morales, lo que convierte a la juridificación en un adorno no esencial.
13
Sobre la escasez vid. PECES-BARBA "Escasez y derechos humanos", en Problemas actuales de los
derechos fundamentales, edición de J. M. Sauca, Universidad Carlos III, Boletín Oficial del Estado,
Madrid, 1994. pp. 193 y ss. También a continuación los trabajos de Salvador Barberá, Carlos Escribano,
Juan Urrutia, Rogelio Pérez Perdomo, Nicolás López Calera, Jesús González Amuchastegui y Juan José
Zornoza.
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
14
Sobre esta distinción vid. El capítulo “La clasificación de los derechos fundamentales”
15
Vid. HOLMES, O.W., La senda del Derecho, prólogo de E.A. RUSSO, Abeledo-Perrot, Buenos Aires
1975.
16
Obediencia al Derecho y objeción de conciencia, Centro de Estudios Constitucionales. Madrid, 1990.
17
Vid. sobre Blanc el libro de GONZÁLEZ AMUCHASTEGUI, Louis Blanc y los orígenes del
socialismo democrático, cit., especialmente pp. 327 y ss. Vid. .asimismo mi artículo “El socialismo y el
derecho al trabajo”. Sistema, n.º 97, julio 1990, pp. 3 y ss. También en Derecho y derechos
fundamentales, citado, pp. 411 y ss.
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
18
Vid. mi libro Introducción a la Filosofía del Derecho, citado primera parte, capitulo III.
19
En la misma línea, BIDART CAMPOS, G.J., en su reciente Teoría General de los Derechos Humanos,
UNAM, México, 1989, al hablar en la tercera parte de su obra (El marco sociológico del
condicionamiento de los derechos humanos, pp. 239 y ss.) del “marco de condicionamiento” y de
“condiciones de viabilidad” del sistema de derechos humanos.
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
CAPITULO V
1
PLATON ,La Republica, ed. de J. M. Pabón y A. Fernández-Galiano, VIII,557 b3. Instituto de Estudios
Políticos(hoy centro de Estudios Constitucionales), Madrid 1949, ARISTOTELES. La política, ed. de J.
Marías y M. Araujo , libro VIII(VI) 13 17 a 2 Instituto de Estudios Políticos, Madrid 1951. TOMAS DE
AQUINO , Opúsculo sobre el gobierno de los Príncipes, ed. de C. I. Gonzáles, Purrua, México
1981(junto con los tratados de la Justicia y de la Ley de la SSuma Teológica). Vid. asimismo
FESTUGIERE. A.J., Libertad y Civilización entre los Griegos , Eudeba, Buenos Aires, 1972, y
JAEGER, Paideia: Los ideales de la cultura Griega, trad, de J. Xirau , Fondo de Cultura Económica ,
México, 1967( primera reimpresión en un solo volumen), especialmente libro cuarto “Autoridad y
Libertad: el conflicto dentro de la democracia”, pp.895 y ss.
2
Ernest Welsen, citado por NAEF, W., en La idea del Estado en la Edad Moderna, Trad. De F. Gonzales
Vicen, Aguilar, Madrid, 1973, p.32
3
Vid, ambos textos en derecho positivo de los derechos humanos, citado pp, 27 y 30. Sobre esta
insipiente forma de limitacion del poder en las sociedades medievales, vid. ULLMANN, W., Principios
de gobierno y politica en la Edad Media , trad. De G Soriano, Alianza Madrid, 1985.
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
El paso del privilegio «otorgado a algún lugar o algún ome para facerle bien e merced»4
al derecho fundamental con un destinatario genérico, el «homo iuridicus», y con un
contenido abstracto, válido para todos los hombres, es el itinerario que nos lleva a
nuestro tema y que tenemos que aclarar en este apartado. Se trata de estudiar tanto las
condiciones de la sociedad como el ámbito concreto y la razón por la que aparecen los
derechos. El cambio en la situación económica y social, con la aparición del sistema
económico que desembocará en el capitalismo, con el auge de una clase social
progresiva y en ascenso, la burguesía; el cambio en el poder político con la aparición del
Estado, como poder racional, centralizador y burocrático; el cambio en la mentalidad
impulsado por los humanistas y por la Reforma, con el progreso del individualismo, del
racionalismo, del naturalismo y del proceso de secularización; el cambio de la ciencia y
el nuevo sentido del Derecho, serán elementos decisivos en la génesis de los derechos
humanos.
Por su parte, la aparición del Estado como poder soberano, que no reconoce superior y
que pretende el monopolio en el uso de la fuerza legítima, generará un disenso apoyado
en la nueva mentalidad, impulsado por la nueva clase social en ascenso, la burguesía,
sobre las condiciones del ejercicio absoluto de ese poder, y construirá un nuevo
consenso político cuestionando el origen el poder, su justificación, su ejercicio y sus
fines, con el contractualismo, con la idea de Constitución y de derechos humanos como
objeto del contrato y como límites del poder.
Estos dos puntos de vista, tanto los factores sociales en que aparecen por primera vez
los derechos, como la reflexión teórica y las causas que explican el consenso de su
inicial moralidad, desembocarán en los primeros textos positivos que situamos en los
siglos XVI y XVII, en Europa primero y más tarde en las colonias inglesas de
Norteamérica5 .
4
Vid. Alfonso X el Sabio. En AA. VV., Derecho positivo de los derechos humanos, citada
5
Este modelo inicial para aproximarnos a los derechos fundamentales como concepto histórico es el que
estamos usando en una investigación de su historia que iniciamos con los demás profesores de la
Universidad Carlos III de Madrid (Eusebio Fernández, María Fariñas, rafael de Asís, Angel Llamas,
Javier Ansuátegui, José María Sauca y Carlos R. Fernández Liesa) y de otras universidades como Antonio
Pérez Luño, Luis Prieto, Juan Ramón de Páramo, Jesús González Amuchastegui, Javier de Lucas, Marina
Gascón, Jesús Primitivo Rodríguez y manuel Segura, el curso 1994-1995. Así, el estudio de las diversas
etapas históricas a partis del tránsito a la modernidad se plantea es tres niveles: evolución de la realidad
social en lo que es relevante para entender la génesis, la evolución, el desarrollo y la posibilidad de los
derechos, situación del pensamiento en cuanto a su concepto, su sentido y su justificación, en lo que he
llamado la Filosofía de los derechos fundamentales, y finalmente su incorporación en normas de Derecho
positivo, tanto en el plano constitucional como legal, jurisprudencial, etc.,con la influencia del poder
capaz de producir esa juridificación.
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el modelo relacional será bilateral, no se debe olvidar que estamos ante un fenómeno
social abierto en cada caso a influencias de las demás, en una compleja, urdimbre de
causas, de efectos y de imputaciones de sentido.
A esta complicación se añadirá, como ya hemos apuntado, que se mezclan elementos
medievales y nuevos, que se simultanean, se impulsan y se contraponen y en ese
contexto aflorarán los primeros atisbos de los derechos fundamentales. Como dirá
Solari: «... asistimos, en esta época de iniciativas fecundas y de individualidades
heróicas a las primeras afortunadas luchas del individuo por la conquista de la libertad
religiosa, intelectual, política, económica...»6 .
6
Filosofía del Derecho Privado, trad. De [Link], Tomo 1 , Desalma, Buenos Aires, 1946, p.1
7
Vid. Maritain, J. , Humanismo integral, Aubier, Paris, 2 edic., 1968, cap. IV, pp 37 y ss
8
Vid. VON MARTIN, A., Sociología del Renacimiento, trad de M. Pedroso, Fondo de Cultura
Económica, México 1946
9
Vid, con ese t{itulo la obra publicada por ciencia Nueva , Madrid 1967, con trabajos de Swezy, Doob,
Lefebre, Takahasi y Hill.
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
siglos XVII y, sobre todo, XVIII el descontento de la burguesía por el excesivo poder
del Estado, y la fuerza económica adquirida, la lleven a pretender compartir el poder
político, los derechos humanos serán una de las armas más importantes.
Para entonces, las teorías clásicas del capitalismo ya estarán presentes y la «mano
oculta», el lema del mercado, con la aparición en 1776 de La riqueza de las naciones, de
Adam Smith, consolidarán una nueva mentalidad basada en el interés propio, el
egoismo y la propensión a permutar, traficar e intercambiar, y que convenían a ese
interés del individuo en instrumento del bien general 10 .
También los fisiócratas utilizarán el argumento de los derechos naturales para justificar
a la propiedad como el único derecho natural, incluso en su desigualdad 11 , y lanzarán el
famoso lema del "laissez faire...».
En todo caso la relación entre esa economía precapitalista primero, y capitalista
después, la burguesía como impulsora práctica de la misma y los nacientes derechos
fundamentales, será muy decisiva hasta las revoluciones liberales en el siglo XVIII, y a
través de ella se incorporarán a la idea de derechos componentes elitistas y
desigualitarios, que la evolución posterior corregirá a través del proceso que llamamos
de generalización a partir del siglo XIX.
La pasión por el oro y por el dinero, el espíritu de empresa, las llamadas virtudes
burguesas (economicidad, buena administración, frugalidad, formalidad en los
negocios) convierten al empresario burgués en un individuo calculador y que organiza
racionalmente sus actividades. El individuo vale por sí mismo y por su capacidad de
creación económica, por encima de su origen social y del puesto que ocupa en la
sociedad. Como dice Von Martín: «... El espíritu democrático y urbano iba carcomiendo
las viejas formas sociales y el orden divino, "natural" y consagrado. Por eso fue
necesario ordenar este mundo partiendo del individuo...»12 . Cuando el Estado absoluto
deja de ser un elemento de apoyo al cambio y se convierte en una remora y cuando otros
factores como los religiosos (las guerras de religión serán una gran dificultad para el
comercio), coincidan en dificultar el progreso del protagonismo de la burguesía
propietaria y comerciante, se empezarán a producir las primeras formulaciones de la
filosofía de los derechos fundamentales, en defensa de la tolerancia y de la limitación
del poder absoluto.
Esta burguesía influirá en la orientación de la literatura, del arte, de la filosofía, de la
ciencia y a su vez estará influida por esta nueva cultura, generando una nueva
mentalidad, la ideología liberal, con la finalidad de permitir al individuo burgués, no
sólo el libre desarrollo de su actividad económica, sino la dirección del poder político.
En las sociedades más avanzadas irá reclamando ese individuo burgués la dirección de
los asuntos políticos, y buscará un sistema político y una nueva ideología que
cristalizarán en Inglaterra desde el siglo XVII, y en sus colonias de Norteamérica y en
10
Vid, HIMMERFARB, G.,La idea de la pobreza. Inglaterra a principios de la era Industrial, Fondo de
Cultura Económica, México 1988, p.59. Vid , una edición castellana de la Obra de Adam Smith en Orbis,
Barcelona en 1983. Hay otra edición, Investigación sobre la Naturaleza y Causas de las riquezas de las
Naciones, con estudio preliminar de Gabriel Franco, Fondo de Cultura Económica, México 1958.
11
Los principales fisiócratas , Merciere de la Riviere, Quesney o Duppont de Neumours buscan la
seguridad para los propietarios, expresión entonces de la burguesía , a traves del derecho natural único
que es el de propiedad definido por Quesnay como “ el derecho que el hombre tiene sobre las cosas aptas
para su disfrute…”( en su obra Le droit natural, publicada en el Journal de l´agriculture, du comerse et
des finances” 1765).
12
Sociología del Renacimiento ,citada, p. 13.
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
Francia en el siglo XVIII. Incluso antes, a través de la idea de los derechos humanos, se
construirá la justificación del derecho de propiedad (edificado jurídicamente con el
apoyo del Derecho Romano) y se superarán las trabas de la organización gremial con las
libertades de industria y de comercio. Propiedad, libertad de industria y de comercio
respondían más directamente a los intereses de la burguesía comercial, pero otros que la
ayudaron a alcanzar el poder, como los derechos individuales, las garantías procesales y
su derecho a la participación política, eran más generales y respondían a la necesidad de
superar los esquemas del Estado absoluto. Como los personajes de Pirandello, acabaron
independizándose de sus autores, y actuaron con autonomía en la configuración de la
cultura política y jurídica moderna. Cualquier análisis simplista y rígido de estas
influencias puede llevar a conclusiones equivocadas.
En Inglaterra, esa ruptura será provisional con los Tudor y la victoria del Parlamento y
del «Common Law» (el viejo y buen Derecho de los ingleses que hace de Derecho
Natural), en su limitación del poder, se producirá desde la gloriosa Revolución de 1689;
el Estado estamental será paulatinamente vaciado de sentido, al proporcionar nuevos
fines y objetivos a las viejas instituciones, al favorecer transformaciones parciales en su
organización y, en su caso, suprimiendo o creando nuevas instituciones 14
el) Fundamentción del poder absoluto por los juristas regios, con la utilización del
princip io romano «quod principi placuit legis habet vigorem», especialmente en Francia
donde traducen ese principio: «... si vet le roi, si veut la loi» («lo que quiere el Rey lo
quiere la Ley»). Utilización asimismo de criterios de legitimidad histórica o carismátca
como la afirmación del origen divino del poder.
13
Vid. BODINO. J., Les Six Livres de la Republique en Jacques du Puys. París, 1577. Hay edicción
castellana de P. Bravo Gala Aguilar, Madrid, 1973.
14
Vid. GARCÍA PELAYO, M., Derecho Constitucional Comparaido. 7ª ed., Revista de Occidente,
Madrid. 1964, Segunda Parte, Capitulo VIII: El Derecho Constitucional del Reino Unido.
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
g) Justificación de las conductas del poder a través de la idea de la razón de Estado, por
encima de otros criterios racionales vinculados a las necesidades del individuo, y que
será una idea dialécticamente opuesta a la de derechos fundamentales. Será la expresión
de la defensa de la tesis de que los Príncipes no están sometidos a la ley sino por encima
de ella, para dotar de una cierta objetividad al gobierno de los hombres frente al
gobierno de las leyes. En las desviaciones totalitarias modernas, la razón de Estado se
convertirá en pasión de Estado.
h) Utilización de la fuerza del factor religioso para favorecer la unidad y el poder del
monarca absoluto, a través de la idea de Iglesia Nacional (la Iglesia de Inglaterra a partir
de Enrique VIII) y del principio «cuius regio eius religio», en virtud del cual los
súbditos deben seguir la religión de su monarca. Las situaciones creadas por ese uso
político de la religión, produjeron situaciones de violencia y de persecución que no
resolvieron las guerras de religión originadas por la ruptura de la unidad religiosa, y
afectaron gravemente a la conciencia de los individuos. Será precisamente en este
ámbito donde se iniciará la chispa del disenso que conducirá al primer embrión de
derechos humanos en torno a la tolerancia y la libertad de conciencia.
Con estos rasgos aparece el Estado, que se irá abriendo paso hasta imponerse a lo largo
de la Edad Moderna. Aparece en Italia, en el «Príncipe» de Maquiavelo, en las primeras
palabras del primer capítulo: «Tutti gli stati, tutti e dominii que hanno avuto e hanno
imperio supra gli uomini sono stati e sono o reppubliche o principati» 15 . («todos los
estados, todos los señores que han tenido y tienen imperio sobre los hombres, han sido y
son repúblicas o principados»). Para Maravall, que resaltará la importancia de este
concepto para la formación de la mentalidad moderna y para entender al hombre de la
modernidad, el Estado es lingüísticamente el resultado «... de una compleja evolución
semántica...» 16 . Frente a otros términos, «Civitas», «República», «Polis» o «Regnum»,
utilizados en la Edad Antigua o en la Media, o frente a propuestas de la época como
«Republique» en Bodino, o «Commonwealth» en los autores ingleses, se acaba
imponiendo, y hoy está absolutamente generalizado. La misma necesidad de estipular
un término nuevo expresa mejor que todas las explicaciones la nueva realidad del poder
a partir del tránsito a la modernidad, y su conexión con el origen histórico de los
derechos fundamentales, en el disenso frente a la extensión de su poder y en el consenso
15
Vid, Maquiavelo, N., El Principe, trad., de E. Leonetti, 24, ed., España-Calpe, Madrid, 1994.
Sobre el origen del estado, [Link], La idea del estado en la Edad Moderna, citado, LASK, II. J., “El
Liberalismo europeo”, trad. de V. Migueles, Fondo de Cultura Economica, Mexico, 1941( 2, edic., 1965)
16
Vid, su obra excelente y muy completa, para entender el fenómeno del Estado Moderno, especialmente
en España: Estado Moderno y Mentalidad social, siglos XV a XVIII, Revista del Occidente, Madrid,
1972, Tomo 1, p. 34.
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
para limitarlo, que es uno de los rasgos identificadores del Estado liberal frente al
Estado absoluto.
C) El cambio de mentalidad
El humanismo y la reforma serán dos movimientos que se influyen entre sí; el primero
estará presente en amplios sectores de la reforma, y esta marcará también al humanismo
y a sus herederos en los siglos XVII y XVIII.
Zeller dirá que: «... Esta actitud de oposición de los humanistas frente a los
representantes de la enseñanza oficial les aproxima a los que reclaman una reforma
profunda de la Iglesia. Es un hecho que durante el primer cuarto del siglo XVI, la causa
de la reforma aparece vinculada a la del humanismo. Tienden a confundirse porque
ambas tienen la misma divisa. Se trata de instaurar un nuevo orden de vuelta a los
orígenes: vuelta a Homero y a Virgilio dicen unos, vuelta a la Biblia dicen otros. Y los
adversarios de ambos son los mismos. Son los espíritus tímidos, los que se alzan contra
toda tentativa de cambio, por no decir de revolución, sea cual sea, los que hoy
denominamos «conservadores», de la Iglesia medieval, de la Filosofía medieval...» 17 .
Los humanistas y la reforma representan lo moderno, frente a lo que será lo
antimoderno, en gran parte hasta este siglo XX, la Iglesia Católica y el llamado
pensamiento reaccionario, negadores de los derechos humanos.
Frente a la ética medieval, al gran edificio de la ética católica, montada sobre el doble
apoyo de la gracia y de la libertad, la ética renacentista será una ética de la gracia con la
reforma protestante y una ética de la libertad con el humanismo 18 . Ambas coincidirán,
pese a lo alejado, aparentemente, de sus puntos de partida, en afirmar la autonomía, el
valor del trabajo y de la actividad humana. Este antropocentrismo ético coloca al
hombre, constructor de sí mismo y dominador de la naturaleza, en el centro del
universo.
Para la ética humanista de la libertad serán la realización del hombre y el dominio de la
naturaleza sus máximos objetivos. Es el ideal de la Abadía de Thélème del Gargantúa
de Rabelais, con la vida regulada «... según su querer y franco arbitrio...» en base al
principio: «haz lo que quieras19 .
En la ética protestante de la gracia, el predestinado, como dice Maritain «... está seguro
de su salvación... está dispuesto a afrontar aquí abajo y a conducirse como elegido de
Dios en la tierra... y la prosperidad material, aparecerá para él como un deber de
estado...»20 . Es un tipo humano que vivirá casi fanáticamente la entrega al mundo y a
una profesión, que es consecuencia de una llamada religiosa, el «calling», el «beruf», la
«vocación».
17
ZELLER, G., La Reforme Sociaté d´editions d´enseignement superieur, « Historie generale » Paris,
1973, p. 27.
18
Vid, MARITAIN, J., Humanisme integral, citada, p, 19
19
Vid, Rebelais, F., Oeuvres Completes, Du Seuil, Paris, 1973 ; Premier Livre, Chapitre 57 : « Comment
etait regle le mode de vie des Thelemites »
20
Vid, MARITAIN, J., Humanisme integral, citada, p, 25
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
21
Vid, el trabajo de JELLINEK, G., La Declaracion de los derechos del hombre y del ciudadano, en la
edicion de Gonzalez Amuchastegui, J., Origenes de la Declaracion de Derechos del Hombre y del
Ciudadano, Editora Nacional, Madrid, 1984.
22
Vid, FEBVRE,L., Le probleme de l´incroyance au Xvlieme siecle, Albin Michel, París, 1942, p. 426
(2da edi.,1968).
23
KELSEN, H., Esencia y valor de la Democracia, trad. De R. Luengo y L. Legaz y prologo de I. de
Otto, guadarrama, Madrid, 1977.
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
24
Vid, la obra de CONDORCET, Informe y proyecto de decreto sobre la organización general de la
instrucción publica, trad, de O. Negrin, Editorial Centro de Estudios Ramon Areces, Madrid, [Link]
asimismo su obra central Bosquejo de un cuadro historico de los progresos del espiritu humano, citada.
25
Hay que distinguir aquí entre el protestantismo viejo, apegado a planteamientos medievales, con una
cultura eclesiastica, que pretende reconstruir la unidad en torno al luteranismo o al calvinismo -que trata
ademas de ordenar al estado, a la sociedad, a la ciencia a la educación y a la economía según los criterios
de la revelación-, y un protestantismo nuevo que es el que nos interesa , con una pluralidad de iglesias y
de sectas, para la configuración de esta nueva mentalidad(Vid. TROELTSCH, E., El protestantismo y el
mundo moderno, Fondo de Cultura Economica, Mexico, 1951, p. 31 (2 edic., 1958).
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
Los esfuerzos del hombre moderno irán cristalizando en una cultura propia que
desembocará en la Ilustración, y de la que entresacamos los cuatro rasgos decisivos para
la construcción de la filosofía de los derechos fundamentales: son la secularización, el
naturalismo, el racionalismo y el individualismo. Son ya los de la sociedad liberal, pero
que se empiezan a preparar en los siglos XVI y XVII. Son idenlificadores de lo nuevo, y
explican la larga y decidida oposición de la Iglesia Católica a la idea de los derechos e
influyen y son influidos a la vez por las relaciones económicas, la nueva organización
del poder, el impulso del humanismo y de la Re forma, por la nueva idea de Ciencia
y por la nueva forma de entender el Derecho.
A) LA SECULARIZACIÓN
b) EL NATURALISMO
El interés por la naturaleza aumentará con los descubrimientos que darán noticia de
otras tierras y de otros hombres, los caníbales, que más tarde se reidentificarán con el
hombre natural, aquellos hombres que son modelo y también objeto de estudio, porque
como dice Montaigne, citando a Séneca, son «viria diis recentes», «hombres que salen
de la mano de los dióses»27 y que darán origen al modelo ético del buen salvaje, que
Bernardin de Saint Pierre, Defoe o el propio Rousseau, difundirán en sus obras.
De la atracción por la naturaleza se pasa al conocimiento real de la naturaleza, a través
de los inmensos progresos de las ciencias físicas y naturales, a través de la observación
directa, superando el aparato ortopédico que imponían las categorías aristotélicas y la
teología católica.
Se trata, a través del análisis de la naturaleza, de descubrir las leyes racionales que la
rigen y el éxito es tal que se piensa encontrar una realidad estable en el hombre, su
naturaleza, capaz igualmente de albergar a las leyes que rigen la conducta humana. De
esa convicción y de la aplicación de un razonamiento análogo al de la matemática
surgirá, desde Hugo Grocio, en los prolegómenos al Derecho de la guerra y de la paz, el
vuelco del iusnaturalismo desde el aristotélico tomista hasta el racionalista protestante,
cuna inicial de los primeros derechos fundamentales que aparecen como derechos
naturales.
Galileo lo expresará muy sintéticamente «... La filosofía está escrita en ese gran libro de
la Naturaleza que está continuamente abierto ante nuestros ojos; pero, claro es, no es
posible leerlo si antes no se han aprendido la lengua y los caracteres en que está escrito,
es decir, si no se han comprendido las figuras matemáticas y su necesaria
vinculación...»28 .
El apoyarse en la Naturaleza nos acerca a la noción de igualdad jurídica necesaria para
la propia idea del Derecho moderno y de su función de seguridad o de justicia formal.
Con ella la burguesía generalizará sus propios intereses, y los encubrirá como intereses
de toda la humanidad. La evolución histórica convertirá poco a poco a la ficción en
realidad, en un ejemplo claro de la fuerza realizadora de las palabras. Cuando en el siglo
XIX se inicie lo que llamamos el proceso de generalización, la clase trabajadora irá
incorporando sus intereses al sistema político del Estado de Derecho a través de la
puerta abierta por la igualdad jurídica. Esta circunstancia es quizá determinante para la
salvación histórica de la doctrina de los derechos fundamentales. Formulados como
generales a partir de las ideas de naturaleza y de igualdad jurídica, desmentirán en su
evolución a la crítica marxista, y podrán trascender al momento histórico inicial y a los
intereses que los crearon.
Por fin, hay que señalar también que con esta idea, eje del naturalismo, se abren también
los cauces para la concepción de un genérico destinatario de las normas jurídicas, frente
a los estatutos personales privilegiados y diferentes propios de la Edad Media, y por
consiguiente, se fortalece la idea de derecho subjetivo, categoría jurídica que se utilizará
para la posterior positivación de los derechos naturales.
c) EL RACIONALISMO
27
Vid. MONTAIGNE, M. DE Ensayos, citada libro I .XXX (Los caníbales), trad, castellana de C. Román
y Salamero; nueva edición revisada, corregida y prologada por R. Saenz Hayes, Aguilae, Madrid-Buenos
Aires-México, 1962, p.218.
28
GALILEI, G., H saggiatore. Edizione Nazionale, vi, p.232 por CASSIRER , E., en Individuo y Cosmos
en la filosofia del Renacimiento, Emecé, Buenos Aires, 1951, p. 198.
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
sus leyes, tanto en el campo de la naturaleza física como en el de la vida social humana.
Ese racionalismo extenderá su influencia al arte y a la literatura, a través de la defensa
del orden y de la lógica, del pensamiento clásico en el siglo XVII, o de la regla de las
tres unidades para la correcta expresión teatral que formula Boileau en su «Art
Poetique». En esa obra dirá en unos versos sobre el arte de inscribir:
«... Aimez donc la raison; que toujours vos écrits empruntent d'elle seule et leur lustre et
leur prix...».
(«Amad, por consiguiente, a la razón; que siempre vuestros escritos reciban sólo de ella
su lustre y su valor»29 ).
Favorecerá las tesis del subjetivismo individualista, al promover la libre acción y la
búsqueda autónoma del hombre, y de su pensamiento, y representará así, en el campo
social y político la ideología de la burguesía ascendente, antropocéntrica, centrada en el
protagonismo del hombre en la historia.
Sustituirá a la legitimidad anterior basada en la autoridad de Dios, que se difumina con
la ruptura de la unidad religiosa expresada en el proceso de secularización. Así, el
Derecho ideal —no se olvide que la influencia de Platón será enorme en esa época— el
Derecho justo, será el Derecho racional, sinónimo de natural, descubrible por la razón.
El racionalismo, por un lado, potenciará el poder de la burguesía a través del dominio de
la naturaleza, y por otro, garantizará ese dominio con unas reglas jurídicas, derechos
naturales derivados del examen racional de la naturaleza humana, que se convierte en el
Derecho justo.
Finalmente, este rasgo de la cultura del tránsito a la modernidad está en el origen de una
forma de aproximación racionalista y ahistórica a los derechos fundamentales, que aquí
hemos descrito y criticado. El protagonismo de la razón oscurecerá el valor de la
historia y así de todos los elementos diacrónicos, necesarios para una cabal comprensión
de los fenómenos en sede sincrónica.
d) EL INDIVIDUALISMO
Es un rasgo que está influido y potenciado por los demás, y que también influye en ellos
y en caso, es la característica más definidora del tiempo moderno. Representa la forma
propia de actuación del hombre burgués que quiere protagonizar la historia, frente a la
disolución del individuo en las realidades comunitarias o corporativas medievales.
Aparece en la modernidad, en la aparición de la biografía como forma literaria de
descripción de una vida humana individual, en el retrato como forma pictórica
desconocida en la Edad Media, en la mística española, como indica Maravall 30 , en los
científicos y en los humanistas, y en general en las grandes individualidades, como los
descubridores, tan relevantes en aquel tiempo.
Con el descubrimiento de la imprenta, el saber se individualiza por la producción en
serie de los libros. Antes, con la escasez de los manuscritos, los hombres a los que
alcanzaban, que eran muy pocos, tenían que agruparse para conocerlos, pero el libro,
tras la imprenta, permite mejor la apropiación y el trabajo individual, y la aparición del
intelectual, que trabaja y utiliza sólo, aislado, la razón. Como dice certeramente Von
29
BOILEAU: L´Art Poetique. Cap. 1 versos 27 y ss.
Son tambien famosos los versos de Corneille en Polyeucte. Acto II, escena 2.
´´… Quand je vous aurais vu, quand je Iáurais hai j´en aurais obéi et sur mes passions ma raison
souveraine eut blame mes saupirs et dissipé ma haine``
( Cuando os hubiera visto, cuando la hubiese odiado, habria suspirado pero habria obedecido, y por
encima de mis pasiones , mi razon soberana, hubiera condenado mis suspiros y disipado mi odio)
30
Vid, Estado Moderno y Mentalidad Social, citado tomo I , p. 406
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
Marlin, aparecerá «... el concepto del genio como la expresión más alta que sólo podía
producirse en un terreno burgués de una conciencia independiente, que descansaba
puramente en la fuerza y dotes del individuo, en sentimientos de potencia y de
libertad...»31 . Ya hemos visto también como la nueva ética, tanto la ética de la gracia
como la de la libertad, se sitúa en perspectivas individualistas, y como el progreso de las
nuevas formas económicas y políticas también apuntalarán ese punto de vista.
En resumen, este individualismo supondrá un interés por el hombre en todos los
aspectos, y el deseo de conocer al hombre mismo, que expresan obras como «Los
Caracteres» de La Bruyère. En él se encuentra, sin duda. el origen de lo que hoy
llamamos «ciencias humanas».
La movibilidad social aumentará también, y ello será reflejo, o si se quiere, índice del
individualismo, distinguiéndose entre una movilidad horizontal o de desplazamiento por
el territorio, de circulación diríamos hoy, y una movilidad vertical o paso de un nivel
social a otro. Incluso esa realidad se plasmará en normas que reconocen la libertad de
circulación como una pragmática de los Reyes Católicos de 28 de octubre de 1480 32 ,
que se produce por la presión de las necesidades de esa movilidad social, que indica la
falta de vinculación de los hombres al señor y a la tierra, tan representativa, sin
embargo, de la Edad Media.
La mentalidad individualista reproducirá el mito de Prometeo, como expresión de que la
especie humana lo puede hacer , puede desplegar un poder y un conocimiento que
asemejan al hombre con Dios, y le convierte en un «microcosmos operativo», lleno de
confianza en sí mismo, como dice Pedro Laín33 . Es el hombre emancipado en la cultura
que ampliará el plano religioso, filosófico, científico y psicológico, también al plano
político y jurídico. Es la distancia que hay de Hobbes a Lockc. Cuando con la crisis de
la conciencia europea, se produzca ese paso decisivo estaremos en el siglo XVIII, en el
Estado liberal y en el primer precipitado histórico de los derechos.
E) La nueva ciencia
31
Vid, Derecho positivo de los derechods humanos, citado, p.37
32
Vid, Dereccho positivo de los derchos humanos, citado, p. 37
33
Vid, La Espera y la esperanza, Plenitud, Madrid, 1965, p. 480
34
Vid, Bernal, J., historia social de la Ciencia , trad. de J.R. Capella, Peninsula, Barcelona, 1967, p. 228
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
guiadas por la invisible constitución de las leyes naturales. Y, a su vez, se pensó que el
conocimiento de estas leyes era el medio para someter las fuerzas de la Naturaleza al
dominio del hombre. La contemplación cedió el paso a la acción...»35 . La dinámica del
capitalismo y sus necesidades contribuyó, en sus comienzos, al impulso y a las
orientaciones de la ciencia, pero ya, en los orígenes de la sociedad industrial, los
progresos de la ciencia marcaron la orientación del capitalismo, como en el caso
paradigmático de la aparición de la máquina de vapor.
Todo este movimiento fortalecerá la confianza en la razón y su consecuencia, el
racionalismo, al implantar la seguridad del dominio del hombre sobre la naturaleza y de
su protagonismo en la historia. Pero la quiebra de la autoridad de la Iglesia y de las
explicaciones dogmáticas del mundo creará un vacío en la ordenación social y política
que la cultura de la ciencia moderna ayudará a rellenar, sobre a través de la razón
deductiva matemática, que se intentará aplicar a las ciencias sociales y, en concreto, al
conocimiento jurídico. La consecuencia será, con el iusnaturalismo racionalista, la
construcción de un gigantesco sistema, descubrible por la razón en la naturaleza
humana. Grocio, Pufendorf, Thomasio o Wolff son algunos de los autores de esa
posición y todos los hombres de su tiempo, incluidos los de la Ilustración, ya en el siglo
XVIII, utilizarán sus esquemas, que combinados por el protagonismo individual,
conducirán a los derechos naturales.
Además de lo anterior, la misma lucha de los científicos por conquistar su derecho a
una investigación racional, de una parcela del mundo, frente a las resistencias
institucionales, sobre de la Iglesia Católica, pero también de las grandes iglesias
reformadas, es una lucha práctica por la libertad de pensamiento y de investigación. Por
otra parte, el esfuerzo de la ciencia y los resultados de la libre acción creadora del
hombre en el campo científico producirán, en la sociedad de los siglos XVI y XVII, una
esperanza en la libertad, un modelo de participación y de autonomía que se puede
extender a otros terrenos como el económico y el político.
F) El nuevo Derecho
El Derecho moderno será cada vez más Derecho producido por el poder político,
expresión de esa nueva forma que adquiere en el tránsito a la modernidad. A su vez, su
forma de ordenación de la vida social ayudará a la consolidación del Estado,
neologismo que significa la novedad del modelo. La necesidad de organización y el
monopolio en el uso de la fuerza legítima frente al pluralismo de poderes medievales,
impondrá progresivamente la competencia exclusiva del poder político en la creación
del Derecho, que se pretenderá sea Derecho Estatal, en un proceso lento, de coexistencia
con normas corporativas, gremiales y feudales residuales, que perderán eficacia
progresivamente en la cultura jurídica, hasta el siglo XVIII, con el triunfo de la
evolución liberal. Bodino será, con el concepto de soberanía, el primer teórico de esa
mentalidad, al señalar en los Seis libros de la República que «... el primer atributo del
príncipe soberano es el poder de dar leyes a todos en general y a cada uno en
particular...», y al añadir que «... la ley es ordenada y promulgada por un acto de poder,
y muy a menudo mal de grado de los subditos...»36 .
La coexistencia de este nuevo Derecho con el iusnaturalismo racionalista sólo
aparentemente será contradictoria, porque éste favorecerá las tendencias sistemáticas y
las características de las normas como generales y abstractas, objeto y destinatario
universal y también la necesidad del Derecho positivo, para la eficacia de los derechos
35
Obra citada pag. 288
36
Vid, capitulo X del libro I ( edición castellana citada, pp. 66 y 67)
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
37
Vid, leviatán, edición preparada por Moya y escotado, 2 edic., Editora Nacional, Madrid 1980, p.348.
38
Vid, la obra de Gómez Arboleda, E., Estudios de teoría de la Sociedad y del Estado, Instituto de
Estudios Políticos, Madrid 1962, p. 415. Asimismo , se referirá al d iscurso rectoral de Laband, al tomar
posesión de ese cargo en la Universidad de Estrasburgo en 1880 (nota 6 de la misma pagina)
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
39
GOMEZ ARBOLEYA situa a Bolingbroke como defensor de la sparación de poderes al hablar del
“equilibrium of powers” que exige “to check”, “to control”, “to counterwer”, “to arrest” y “to retrain”
(Vid. Estudios de teoria de la Sociedad y del Estado, citado, p.435).
40
Vid, L¨Esprit des Lois( Hay edición castellana en Tecnos, Madrid 1985). Du Seuil, París 1964.
41
Vid, sobre todo, Lettres Philosophiques, Garnier Flammarion, París, 1964.
42
En “De Legibus”, I, II, 4, 5, 6 apareceran los dos sentidos de ius como lo que la ley prescribe o
delimita(ius praeceptivium) y como poder o facultad moral que cada uno tiene sobre lo que es suyo, o
sobre lo que se le debe” (ius dominativum) El primer sentido de identificación de ius con Ley aparece en
el apartado 6, cuando dice Suarez, “ si atendemos a la otra etimología que hace derivar la palabra ius del
verbo iubere, parece que aquel termino significa propiamente Ley. Porque la Ley consiste en un orden o
mandato”. Mas adelante en “ De Legibus” II. iX-16, reiterara que “derecho (ius), significa unas veces ley
y otras dominio o cuasi dominio sobre una cosa o la acción para hacer uso de ella”
Vid, los textos en edición del C,S.I.C, Corpus Hispanorum de Pace, tomo I, pp. 24 y 26, y tomo IV, p.33.
Madrid, 1971 y 1973, respectivamente.
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
43
Vid, Curso de Política Constitucional, Taurus, Madrid, 1968, p.232
44
Vid, una fundamentacion disensual de lso Derechos en MUGUERSA.J., “La alternativa del disenso”,
en el libro El fundamento de los derechos humanos, edicion preparada por Gregorio Peces-Barba. Debate
Madrid, 1989, pp. 19 a 56.
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
El gobierno de los hombres, donde el centro del poder se articula en torno a personas
ungidas por la soberanía vinculada a sus personas a través de Dios o de la tradición
histórica, será sustituido por el gobierno de las leyes, donde los gobernantes no están
por encima de la Ley, sino precisamente sometidos a al Ley y derivando de ella su
autoridad. La tradición constitucional británica y la lucha del «Common Law» contra la
prerrogativa regia serán precedentes de las doctrinas del «Rule of Law» y del Estado de
Derecho. En ese nuevo esquema donde la relación del poder hacia el Derecho se
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
conviene en relación del Derecho hacia el poder, es decir, en Estado de Derecho, uno de
los componentes de esa juridificación será el reconocimiento de derechos
fundamentales, y será también la consagración del constitucionalismo como limitación
del ejercicio del poder.
La separación de poderes, sin que en el principio quede muy claro en Locke o en
Montesquieu la delimitación de los contenidos de esos diversos poderes, es la otra
propuesta (con un éxito histórico sin precedentes), para limitar al poder en su ejercicio.
Es la teoría de los contrapesos, partiendo de la obra de Bolingbroke y, en general, de la
reflexión que da lugar al constitucionalismo inglés. Ante el irresistible proceso de
fortalecimiento del poder, sólo el mismo poder es capaz de detenerlo. En ese reparto de
papeles, el legislativo en los siglos posteriores, a partir del Estado liberal, será el
«autor» de los derechos fundamentales dentro del ordenamiento jurídico, bien como
legislador constituyente u ordinario, y el judicial el «intérprete» (aunque también lo será
el legislativo ordinario cuando desarrolle un derecho ya regulado en la Constitución).
En todo caso, para la positivación de los derechos, esa separación de poderes supondrá
una distribución muy conveniente. Una ordenación de los derechos sólo desde el
legislativo tendría el defecto de la generalidad y de la rigidez, que dificultarían su
aplicación al caso concreto, y, sólo desde el judicial, tendrían el defecto de su
particularismo y de una excesiva flexibilidad que podría favorecer la arbitrariedad. En la
actualidad, los derechos actúan como tales en el Derecho positivo, principalmente por la
acción conjunta del legislativo y del judicial, y también por los derechos económicos,
sociales y culturale s como derechos-prestación a través del ejecutivo. De su origen
común con la limitación del ejercicio del poder en que consiste centralmente este
constitucionalismo incipiente, nace la vinculación de los derechos y de los principios de
organización que derivan de los mismos valores de libertad, de igualdad y de seguridad.
4) En los límites y en los fines del poder, que constituyen la razón de ser del pacto
social, los derechos naturales se presentarán como los protagonistas. El poder se
constituye para garantizar, en la sociedad y con el Derecho positivo que produce, a los
derechos naturales que el hombre trae desde el Estado de Naturaleza, para que sean
eficaces (Pufendorf, Burlamaqui, etc.); serán los derechos del hombre, e incluso el pacto
creará otros derechos, que serán los derechos del ciudadano. En coherencia con lo
anterior, esos derechos constituyen el límite del ejercicio del poder: si se justifica por
defenderlos, su violación o su desconocimiento será la barrera que nunca podrá
traspasar. La ruptura de esa obligación de respeto puede generar un derecho de los
miembros de la sociedad derivada del pacto a revocar ese poder, con lo que se configura
entonces un derecho de resistencia frente a la opresión (Locke). En concreto, serán
circunstancias históricas en torno a esa problemática general de los límites del poder
donde aparecerán los primeros derechos históricos.
Toda esta filosofía del incipiente constitucionalismo para limitar al poder, desde su
origen, desde su ejercicio y desde sus fines, es la mentalidad común, en cuyo seno,
además de la justificación general de la idea de derechos naturales que forma parte de
ella, se producirán las primeras concreciones, referentes al pensamiento, a la conciencia
y a las garantías procesales. Su vinculación será con valores centrales de la dignidad
humana como la libertad, pero también con la idea de seguridad jurídica.
5) La intolerancia y la imposición por la fuerza de una creencia religiosa, la
utilización por el poder político de su Derecho coactivo para interferir en decisiones que
afectan a la conciencia individual, producirán una primera reacción compleja de disenso
por razones directamente religiosas, pero también por razones económicas que
afectaban a los intereses de la burguesía. En efecto, la intolerancia fue causa de
violencia y de las llamadas guerras de religión que asolaron a parte importante de
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
Europa en el siglo XVI. El comercio, cada vez más activo, sufría por esa razón
grandemente, y en parte el consenso que propugnaba soluciones basadas en la tolerancia
y en el respeto a la conciencia, arrancaba de esa preocupación.
El disenso complejo que acabamos de describir será el punto de partida de la
elaboración de un consenso basado en la idea de tolerancia que será el origen de la
libertad religiosa y de las libertades de pensamiento y de conciencia. Serán las primeras
manifestaciones históricas de los derechos fundamentales como filosofía que alcanzarán
una plasmación positiva ya en el Edicto de Nantes en Francia a finales del siglo XVI45 ,
y más tarde en algunos textos de las colonias americanas como el Acta dé Tolerancia de
Maryland.
6) La situación del Derecho Penal y Procesal en la monarquía absoluta. con la
falla de independencia de los jueces, la arbitrariedad de los procedimientos que no son
iguales para todos, la utilización de la tortura como pena y como medio de averiguación
de la verdad, las penas inhumanas y crueles, creará otro rechazo, un segundo disenso
que originará una elaboración basada en la necesidad de seguridad por medio de las
garantías procesales, igualdad formal, derecho a la presunción de inocencia, derecho a
la defensa, etc. (Thomasio, Montesquieu, Beccaria, Voltaire, etc.). Aquí, seguridad y
libertad se
identifican.
Montesquieu habla de la lib ertad política en su relación con el ciudadano que sitúa en
«... la seguridad o en la opinión que se tiene de su seguridad,..», y dirá que «... esta
seguridad no está nunca más atacada que en las acusaciones públicas y privadas. Será,
por consiguiente, de la bondad de las leyes criminales de lo que dependerá
principalmente la libertad del ciudadano... Los conocimientos... sobre las normas más
seguras en los juicios criminales, interesan al género humano más que ninguna otra cosa
en el mundo...»46 .
Los primeros derechos que se pueden encontrar en la historia, de conciencia, de
pensamiento, y garantías procesales, son consecuencia de una elaboración, de una
construcción doctrinal en el seno del incipiente constitucionalismo, pero no son sólo
elaboración racional, son consecuencia de una realidad, de una situación táctica que se
rechaza. El disenso sobre lo real será la base del consenso racional. De manera muy
plástica aparece en ese primer momento la conexión razón-historia en la génesis de los
derechos fundamentales. La dialéctica hecho-valor y el sentido de la llamada falacia
naturalista, se matizan y se entienden mejor desde este ejemplo. Una reflexión sobre la
realidad que está formada por hechos históricos, da lugar a la aparición de valores que, a
su vez, generarán derechos, por lo que se pasa de lo descriptivo a lo prescriptivo.
Hay que señalar también que el pensamiento constitucional, cuyas líneas generales
hemos descrito, incide en la formación de la filosofía de los derechos fundamentales de
dos maneras: en primer lugar, a través de la legitimación de la propia idea de derechos
naturales, al situarlos, como expresión política del antropocentrismo, en la causa del
pacto social; y en segundo lugar, al abrir un cauce para los derechos políticos, a través
de la idea de la formación de la representación de la soberanía, primero de forma
limitada, para extenderse a partir del siglo XIX, con generalidad. Será el punto de
partida de los derechos de participación política y del sufragio universal.
Finalmente, se iniciará en esa época una elaboración intelectual defernsora del
mercado, que generará unos derechos naturales por analogía, puesto que no son
derechos directamente vinculados a los hombres en el estado de naturuleza, sino a cosas
sobre las que los hombres actúan, como la industria y el comercio, y que son expresión
45
Vid, el texto en derecho positivo de los derechos humanos, citado, pp.57
46
L`Esprit des Lois, libro XII-2, en edición citada. La referencia traducidad esta en las pp.598 y 599.
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
CAPÍTULO VI
Los rasgos generales que se pueden deducir de su análisis son los siguientes:
1) Se trata de los derechos de los ingleses, que arrancan de los viejos privilegios
medievales, desde la Carta Magna en adelante, a través de la doble acción parlamentaria
y judicial.
2) Son derechos consecuencia de la preocupación por limitar la prerrogativa regia, y
no es la limitación de la prerrogativa regia consecuencia del reconocimiento de los
derechos, como ocurre con las doctrinas pactistas influyentes en las concepciones
iusnaturalistas racionalistas.
3) El «common law», que realiza en Inglaterra la tarea doble que asumen en el
continente la recepción del Derecho Romano y la construcción iusnaturalista moderna, y
la lucha parlamentaria contra el poder del Monarca -sobre en el siglo XVII, durante la
dinastía Tudor— construyen el constitucionalismo, especialmente en relación con el
ejercicio del poder, tanto en lo referente al sometimiento a la Ley, como a la separación
del ejecutivo, respecto del judicial y del legislativo. La supresión de los Tribunales
reales, como la Cámara Estrellada y la aprobación de textos que como la «Petition of
Rights» (1628), el acta de «Habeas Corpus» (1679), el «Bill of Rights» (1689) y el «Act
of Settlement» (1701), son expresiones concretas de esa lucha por limitar al poder real,
que trae como consecuencia derechos de los ciudadanos ingleses. La forma en que está
redactado el «Bill of Rights» como recuerdo de las violaciones producidas a las leyes y
libertades de los ingleses por Jacobo II y a partir de esa enumeración, un catálogo de
prohibiciones de acciones que la Corona no puede realizar, es un signo de que estamos
más ante limitaciones al poder regio, y sólo como consecuencia, ante el recuerdo de
libertades históricas, que surgen de un pacto que arranca de la Edad Media, como pacto
de los estamentos con el Rey. El paso de los derechos estamentales a derechos de los
individuos ingleses marca la llegada del Estado Liberal1 .
4) En la línea general suscitada por la inicial filosofía de los derechos humanos,
impulsada por la burguesía en el tránsito a la modernidad, pretenden garantizar el
pensamiento y la imprenta, la seguridad personal, las garantías procesales y la
participación política que, lentamente, se desprende de sus dimensiones estamentales
para situarse en la representación individual, aún muy dependiente de la aristocracia
urbana y rural, y de la alta burguesía. Hasta la reforma electoral de 1832, no empezará a
participar la burguesía en general
de una forma significativa.
5) Por la evolución peculiar de la cuestión religiosa y por la institución
de la Iglesia de Inglaterra, desde Enrique VIII separada de Roma y unida a la Corona,
cuyo titular es el jefe de la Iglesia, la libertad religiosa no forma parte de los derechos de
los ingleses. Incluso los católicos, los «papistas», serán perseguidos y más tarde
considerados ciudadanos de segunda fila hasta el siglo XIX. También lo serán, en los
siglos XVI y XVII sobre, los miembros de las sectas protestantes disidentes como los
puritanos, los cuáqueros, etc.
Ni el iusnaturalismo racionalista ni Locke, con sus «Dos Tratados sobre el Gobierno
Civil», influirán en esta evolución pragmática y apegada a las circunstancias históricas
de la evolución política inglesa, y quizá la mentalidad que se desprende del modelo
1
Vid, los textos inglese en Derecho positivo de los derechos humanos, citado, pp. 62 a 65 y 84 a 95
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
inglés se refleje con gran autenticidad en las criíticas de Burke a los derechos de la
Revolución Francesa.
En efecto, Burke en sus Reflexiones sobre la Revolución Francesa, dirá como ya hemos
visto:
"... Podíais... haber aprovechado nuestro ejemplo y haber dado a vuestra recobrada
libertad una dignidad correspondiente. Vuestros privilegios, aunque hayan perdido
continuidad, no han dejado de estar presentes en vuestra memoria... Podríais haber
reparado esos muros y haber edificado sobre esos viejos cimientos....» 2
Aunque su origen aparece muy influido por el modelo británico y producto del
establecimiento de colonos ingleses de varias procedencias, en su evolución posterior
asumirá rasgos comunes con el francés, que incluso han producido hipótesis científicas
de influencia de las Declaraciones americanas sobre la francesa de 1789,3 . Podemos
identificar a este modelo americano por los siguientes caracteres:
a) En su origen, antes de la independencia, está formado por Cartas, Acuerdos,
Privilegios constitutivos de Compañías para la explotación de un territorio, otros de
Colonias Reales y otros, por fin, como concesión a personas individuales, William Penn
o Lord Baltimore por ejemplo, que incluyen normalmente normas del viejo y buen
Derecho de los ingleses sobre libertades y privilegios, y se reconoce expresamente esa
influencia e incluso esa dependencia4 .
b) Sobre todo a partir del siglo XVIII, los textos de derechos humanos harán
compatible esa idea de las libertades de los ingleses con una influencia progresiva del
iusnaturalismo racionalista, y con una identificación de los derechos como derechos
naturales. Un signo de esa mentalidad de síntesis está en la expresión «natural rights of
freeborn Englishmen» (derechos naturales de los hombres libres ingleses).
c) Importante influencia religiosa derivada de la presencia entre los primeros
colonos de personas que huían de la metrópoli por la persecución religiosa. Pertenecían
a sectores puritanos, contrarios al anglicanismo de la Iglesia oficial, tanto presbiterianos
como congregacionistas, y también eran cuáqueros que tenían una concepción
individualista y subjetivista de la autoridad, casi anarquista, y que se basaba en la
iluminación directa de Jesucristo a cada hombre.
d) La influencia religiosa se concreta en una orientación pactista en la
explicación del origen del poder, por analogía del pacto de Dios con su pueblo en su
interpretación de la Biblia. Un primer ejemplo de ese punto de vista aparece a bordo del
Mayflower, al llegar a Cabo Cod, en el Pacito de los padres peregrinos, que para la
mayor gloria de Dios y para la extensión de la fe cristiana fundaban una Colonia5 .
2
Vid, BURKE. E.,…Reflexiones sobre la Revolución Francesa…, citado, p. 70.
Sobre los derechos en el modelo ingles y en general sobre la historia politica y constitucional inglesa vid.
VAN CAENEGEM, The Birth of the English Common Law, Cambridge, University Press, 1973;
MAITLAND,… The Constitucional History of England…, Cambridge, University Press, 1 edic., 1938(17
reimpresión. 1974)
3
Vid, JELLINEK. La declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, en edición de Gonzalez
Amuchastegui, citada.
4
Vid, el trabajo extenso y documentado de Rafael de ASIS ROIG “ El modelo americano de derechos
fundamentales” en anuario de Derechos Humanos, Num. 6, 1990, pp. 39 a 70, y la bibliografía que
contien.
Tambien vid. APARISI MIRALLES, M. A., “La Declaración de Independencia Americana de 1776 y los
derechos del hombre” en revista de Estudios Politicos, 1990, 70: 209-223
5
Vid, el texto de Peces Barba, G., y Hierro. L., Textos basicos de los derechos humanos. Facultad de
Derecho. Universidad Complutense, Madrid, 1973, p.57.
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
6
En este texto se dice que en los principios de las Iglesias o Confesiones, para ser consideradas como
tales , debe constar “…que Dios existe” y que “ … Dios debe ser adorado públicamente…”. Vid, Derecho
Positivo de los Derechos Humanos , citado, p. 78.
7
Ese articulo dice: “ … que la religión o los deberes que tenemos para con nuestro Creador, y la manera
de cumplirlos, sólo pueden seguirse por la razón y la convicción, no por la fuerza o por la violencia; en
consecuencia , todos los hombres tienen derecho al libre ejercicio de la religión, de acuerdo con el
dictamen de su conciencia, y que es deber reciproco de todos practicar la paciencia , el amor y la caridad
cristiana para con el projimo…” ( Derechos positivos de los derchos humanos, citado, p. 105)
8
Vid, Derecho positivo de los derechos humanos, citado, pp. 73 y ss.
9
Vid, el texto en Derecho positivo de los derechos humanos, citado pp. 107 y ss. La misma idea en ASIS
ROIG, R. de. El modelo americano de derechos fundamentales, citado, p. 70.
10
Vid. Derecho positivo de los Derechos Humanos, citado, pp. 80 y 99 a 100
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
En su origen se diferencia del inglés porque es producto de una ruptura, de una situación
revolucionaria y no de una reforma, y del americano porque este se solapa con el
nacimiento de un nuevo Estado independiente, mientras que Francia tiene una vieja
tradición política unitaria que arranca del tránsito a la modernidad. En el modelo
americano, el racionalismo abstracto es utilizado en la independencia para separarse de
la tradición pragmática del Derecho de los ingleses, mientras que en el modelo francés
el racionalismo abstracto se afirma frente a las propias leyes fundamentales de la
monarquía francesa.
Surgirá como consecuencia de la convocatoria por el Rey de los Estados Generales, el
viejo Parlamento estamental que no se convocaba desde 1614 y que pronto se
convertirá, en tensión con la Monarquía, en Asamblea Nacional, que decide no
separarse hasta haber dotado a Francia de una Constitución, pasando de votar por
estamentos a votar por miembros individuales (el paso del voto «par ordres» al voto par
«têtes»). Después de haber abolido los derechos feudales el 4 de agosto de 1789,
emprende el debate para establecer una Declaración de derechos, aunque desde el 9 de
julio estaba el tema sobre la mesa, el mismo día en que la Asamblea se proclamó como
constituyente, con una propuesta de Mounier.
Del cuatro al doce de agosto se discuten temas previos que concluyen con una votación
unánime donde se decide que la Constitución que se va a elaborar vaya precedida por
una Declaración de Derechos. Esta se debate, tras el rechazo del proyecto de una
ponencia de 5 miembros, presidida por Mirabeau, a partir del 19 de agosto, teniendo
corno documento base al proyecto de la sexta comisión, aunque luego no será seguido
en los 11 primeros artículos del texto definitivo. En realidad el debate durará desde el 20
hasta el 26 de agosto, con intervenciones importantes de los diputados Mirabeau,
Demeuniers, Mounier, Lameth, Talleyrand, Lally Tollendal, Target, Duport, Malouet,
Sieyès, el Duque de la Rochefoucault, etc. El texto que conocemos es el que se publicó
en 1791, como pórtico de la Constitución.
Podemos identificar al modelo francés de derechos humanos por los siguientes rasgos:
11
Sobre la declaración sus fundamentos intelectuales y sus origenes historicos, vid, mi trabajo “ Los
derechos del hombre en 1789”, citado, pp. 57 a 128. En frances vid el excelente y ehaustivo libro de
RIALS.S., La Declaration des Droits de I`homme et du citoyen. Hacchette. Colletion Pluriel. Paris 1988.
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
3) Es un texto único, que sin embargo sufre varias redacciones 12 , aunque el que ha
perdurado es el inicial, terminado de debatir en la Asamblea Nacional el 26 de Agosto
de 1789, a diferencia de la pluralidad de textos del modelo americano.
4) Es un paradigma de la influencia liberal al recoger los derechos de opinión y de
pensamiento, las garantías procesales, el derecho de participación política y el derecho
de propiedad, aunque éste al final de los debates y sin vinculación al núcleo central de la
discusión como el único añadido al finalizar aquel. 13
5) Es más que una Declaración de Derechos y significa el meollo del moderno
constitucionalismo, gobierno de la ley, igualdad formal, soberanía popular y separación
de poderes.
6) Reconoce la vinculación de los derechos con la Constitución, que es como decir,
desde otro punto de vista, que supone la necesidad de la positivación para la plenitud de
unos derechos, que se presentan, sin embargo, como naturales, con lo que expresa una
contradicción que está presente en todo el iusnaturalismo racionalista. Esta afirmación
se encuentra en el artículo 16, que dice: «... Toda sociedad en la cual la garantía de los
derechos no esté asegurada ni la separación de poderes establecida no tiene
Constitución...». Es otra diferencia con el modelo inglés e incluso con el americano,
donde no se establece una relación tan directa, con lo cual quedan abiertas las
posibilidades para las tesis de los derechos previos o de los triunfos frente al Estado que
Dworkin, por ejemplo, preconiza, lo que es más difícil de explicar en la tradición del
modelo francés. Incluso los puntos de vista más racionalistas y más abstractos tienen, en
parte, explicación en el análisis de la cultura histórica en la que nacen. Los artículos 4,
5, especialmente el 6, y además el 7, 8, 9, 10, 11 y 17 son expresión de esta relación
privilegiada entre Ley y derechos fundamentales en el modelo francés.
Al ser la ley la garantía de la libertad, una comprensión integral del problema deja
abierto el cauce, que no se concebía, al menos totalmente en 1789, del Estado social,
puesto que la acción positiva de los poderes públicos, satisfaciendo necesidades de los
individuos, a naves del Derecho, no es sino una nueva dimensión de la relación entre la
Ley y la libertad: la que utiliza a la ley para una función promocional, que sitúa al
individuo con unas ventajas que no obtendría por sí mismo y sin las cuales no puede ser
plenamente libre. La ley emancipa al individuo del control religioso y del control
político con el Estado liberal, y pretende emanciparle de los condicionamientos
económicos y culturales con el Estado social. Probablemente esta relación, abierta al
Estado social como vemos, por la estructura del razonamiento que la justifica, explica el
mayor éxito de éste en la cultura continental que en la anglosajona, especialmente en la
americana.
7) Las influencias intelectuales, plurales y complejas de la Declaración, por la
mediación de sus principales autores directos, se sitúan en el clima general del
iusnaturalismo racionalista (Pufendorf, Tomasio, Barbeyrac., Burlamaqui, Wolff), y
abarcan desde el pensamiento crítico, Bayle y Fontenelle, los libertinos, expresión más
extrema del humanismo laico, Locke, Montesquieu, Voltaire, Diderot, los Fisiócratas, la
Enciclopedia y hasta Rousseau.
8) La diferencia laica frente al modelo americano se concreta en el artículo diez,
donde las ideas religiosas se sitúan como una dimensión más del pensamiento y de la
12
ademas de la de 26 de agosto de 1789, existen la de 24 de junio de 1793 y la de 21 de agosto de 1795,
que encabezan los respectivos proyectos de Constitución.
13
Vid, el texto en Derchos positivo de los derechos humanos, citado, p. 112 a 115.
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
Los modelos iniciales que acabamos de identificar han seguido hasta nuestros días un
proceso de evolución, cuya descripción debe ser tenida en cuenta para la búsqueda del
por qué de los derechos. Suministran datos y elementos que no se pueden eludir en la
fundamentación raciona l. En muchos casos, esa evolución ya estaba apuntada en los
mismos, como un embrión a desarrollar o una contradicción a superar. Así, la
positivación deriva de los propios planteamientos del iusnaturalismo racionalista, al
centrar el paso del Estado de naturaleza al de sociedad en el contrato social, así como
por la justificación, a través suyo, del Poder, cuya primera función soberana era crear el
Derecho. La generalización es consecuencia de la dimensión igualitaria con la que
lingüísticamente se formulan en la última fase del modelo americano y sobre todo en la
Declaración francesa, al afirmar el artículo primero que todos los hombres nacen y
permanecen libres e iguales en derechos. Supone la lucha por superar la contradicción
entre esa afirmación y la realidad de algunos derechos no reconocidos, o disfrutados
sólo por una minoría. El proceso de internacionalización, que hoy vivimos, y que está
en una fase aún muy embrionaria, parece deducirse también de las formulaciones de los
derechos como generales y abstractos que se adecúa poco a reconocimientos jurídicos
vinculados al Ordenamiento estatal, limitado por su validez espacial. Existen otras
razones actuales que, como veremos, lo explican, pero ya desde esos paradigmas
iniciales parece que unos derechos naturales justificados por su propia racionalidad
deben alcanzar una validez jurídica universal, por encima de las fronteras y que abarque
14
El articulo diez señala que “nadie debe ser inquietado por sus opiniones incluso religiosas, en tanto que
su manifestación no altere el orden público, establecido por la ley…”
15
Vid. L`Ancien regime et la revolutión. Flammarion. París, 1988, p. 105 y 106.
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
A) El proceso de positivación
Quiza sea Hobbes quien haga el esfuerzo intelectual más serio para superar la
contradicción, y para él, al final, como dice Bobbio, la única función del Derecho
Natural será justificar el Derecho Positivo17 . Un texto suyo será paradigmático de esa
posición cuando dice que «... corresponde a la soberanía todo el poder de prescribir las
leyes por cuya mediación cualquier hombre puede saber de qué bienes puede disfrutar y
qué acciones puede hacer sin ser molestado por ninguno de los demás súbditos...» 18 . Se
ven claramente los valores a los que se refiere, que son la propiedad y los derechos
como no interferencia, los que permiten un libre juego de la autonomía de la voluntad,
los derechos de los privados. En ese sentido será un buen representante de los intereses
de la burguesía, pero no de los derechos fundamentales. Está todavía en la justificación
del Estado Absoluto, y su positivación no dejará sitio para una moralidad autónoma, que
se positiviza, sino que con la positivación se decide lo que es moral. Esa positivación
extrema no es de lo que estamos hablando aquí. El proceso de positivación supone la
corrección del reduccionismo racionalista, pero aceptando de él la existenc ia de una
moralidad de los derechos, que he llamado la filosofía de los derechos fundamentales.
Es lo que hay que mantener de la idea iusnaturalista. Pretender que esa moralidad es
creada por el poder no es recogerla en el Derecho positivo, es inventarla desde la fuerza
del Derecho positivo.
Los valores que se describen en el texto de Hobbes que acabamos de citar coinciden con
la filosofía de los derechos, o con parte de ella, que la reflexión ética de su tiempo
estaba formulando, muy vinculada a los intereses de la burguesía. En cuanto son
asumidos esos valores por el poder, estamos en la dinámica de formación de los
derechos, pero en cuanto se sostiene, creo que erróneamente, que es el poder quien los
crea, nos alejamos de la compleja construcción de los derechos fundamentales y del
equilibrio entre valores morales, poder político y Derecho positivo, que exige una
autono mía de las tres dimensiones, las tres necesarias pero sin que ninguna tenga una
hegemonía última sobre las demás.
El proceso de positivación sólo se entiende desde este punito de vista, que respeta los
pasos y las etapas, ética, política y jurídica, sin pretender suprimir la identidad de
ninguna de ellas, ni tampoco dominar desde ninguna de ellas. Sólo la ley, expresión
jurídica de un poder político, expresión de la voluntad popular, puede positivizar la
moralidad de los derechos, y ese modelo de positivación es el que representa Locke:
«Como el fin principal de los hombres al entrar en sociedad el disfrute de sus
propiedades en paz, y seguridad, y disfrutar las leyes establecidas en esa sociedad, como
el gran instrumento y los medios para conseguirlo son la primera y ley fundamental ley
positiva de todos los Estados es el establecimienio del poder legislativo...» 19 .
El paso de Hobbes a Locke es el que representa el modelo de positivación de los
derechos, desde la moralidad al Derecho positivo a través de la ley de un legislativo,
expresión del poder basada en el contrato.
Se ve aquí la conexión entre constitucionalismo, el gobierno de las leyes y derechos
fundamentales, aunque desde que Locke lo expresará hasta hoy, la positivación ha
experimentado variaciones sustanciales. Podemos caracterizarla por los siguientes
rasgos:
7) Los contenidos de la positivación, e incluso sus formas, como hemos visto, están
influidas y dependen, por tanto, del proceso de reflexión paralelo en que consiste la
filosofía de los derechos fundamentales. Así, se reflejarán los matices que las
aportaciones liberal, democrática y socialista suponen, y los derivados de la forma de
concebir a los derechos, las correlativas obligaciones y los comportamientos de los
poderes públicos. La reflexión moral, la reflexión política, y la jurídica, incorporan sus
planteamientos teóricos a las diversas formas históricas que adopta la positivación de
los derechos.
B) El proceso de generalización
Las primeras formulaciones históricas de los derechos como derechos naturales partían
de la igualdad natural de todos los seres humanos, y por consiguiente, de la
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
consideración de todos como titulares, por influencia del iusnaturalismo. Nos referimos
al modelo americano y al modelo francés. En el inglés, la forma historicista y
pragmática de los derechos fundamentales influirá en que el proceso de generalización
parta también de los textos concretos.
En ese sentido, la Declaración de Derechos del Buen Pueblo de Virginia, de 12 de Junio
de 1776, decía en su número primero: «que todos los hombres son por naturaleza
igualmente libres e independientes y tienen ciertos derechos innatos, de los que cuando
entran en estado de sociedad, no pueden privar o desposeer a su posteridad por ningún
pacto, a saber: el goce de la vida y la libertad con los medios de adquirir y poseer la
propiedad y de buscar y obtener la felicidad y la seguridad...» 23. La Declaración de
Independencia, de 4 de Julio de 1776, en la misma línea afirmará que «... sostenemos
por evidentes, por sí mismas, estas verdades: que todos los hombres son creados iguales,
que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables, entre los cuales están
la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad...».
En España, también las asociaciones son vistas en el siglo XIX con desconfianza,
partiendo del principio, influido por Hobbes y por Rousseau, de que no hay ninguna
fuerza intermedia entre el individuo y el Estado.
Así, las asociaciones políticas, las sociedades patrióticas, son prohibidas en la Ley de 21
de Octubre de 1820, tras unos largos debates en las Cortes26. Ya los gremios habían
sido prohibidos por un Decreto de las Cortes de Cádiz de 8 de junio de 1813, y aunque
en España no existe una norma similar a la ley Le Chapellier, las incipientes
asociaciones obreras serán reprimidas en muchos momentos con vicisitudes varias. Así,
por ejemplo, por Real Orden Circular de 28 de Febrero de 1839, se autoriza la creación
de asociaciones de socorros mutuos, que serán restringidas, más tarde, por circular del
gobierno político de Barcelona de 1 de Mayo de 1841. Una de ellas, quizás la más
activa, la Sociedad de Tejedores, es prohibida por Real Orden de 9 de diciembre de
1841.
En Gran Bretaña, después de una larga lucha que arrancará de principios del siglo XIX,
sólo se autorizan las asociaciones obreras con la «Trade Unión Act»de 187128.
Lo mismo ocurre con el derecho de sufragio, donde no todas las personas son titulares
del mismo, y las solemnes declaraciones de derechos naturales iguales para todos
coexisten con un sufragio censitario limitado a algunas categorías de ciudadanos por
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
b) EL IMPULSO DE LA GENERALIZACIÓN
El esfuerzo para superar las contradicciones, primero para construir la teoría de una
nueva generación de derechos, y para excluir de ellos a los que eran inseparables de
intereses de clase y de imposible contenido igualitario después, se hará desde sectores
progresistas del pensamiento liberal que se abren a posiciones democráticas, y desde
sectores socialistas igualmente abiertos a esos valores. La democracia será el punto de
encuentro del liberalismo y del socialismo. En el proceso de generalización, frente al
liberalismo conservador —que se cierra en posiciones reduccionistas de los derechos y
que no acepta la democracia representativa—y frente al socialismo totalitario del
marxismo- leninismo —que se cierra en una negación total de la misma categoría de los
derechos y que tampoco acepta la democracia representativa—. Para esos liberales
democráticos, el socialismo, como expresión del movimiento-obrero, no es una realidad
a destruir, sino un fenómeno positivo a integrar. Para esos socialistas democráticos, el
Estado de Derecho, el sistema parlamentario representativo y los derechos
fundamentales, no son instituciones esencialmente burguesas, sino de origen histórico
burgués, y son adecuadas para realizar desde ellas los ideales socialistas.
Posteriormente, en la cultura jurídica europea, se incorporarán al movimiento de
generalización sectores de inspiración humanista católica —como «La Sillon», por
ejemplo en Francia—, inicialmente desautorizados y perseguidos por la Iglesia,
adversaria teórica de la categoría derechos fundamentales, hasta bien entrado el siglo
XX.
No estamos ante una participación del liberalismo y del socialismo que calificamos aquí
como democráticos, que afronte el problema en su totalidad desde el principio, ni
siquiera que logre alcanzar desde su origen la comprensión de todas sus dimensiones,
sino que lenta y trabajosamente se irá progresando, al tiempo en la realidad y al tiempo
en las claves intelectuales que suponía. Se irán eliminando desconfianzas mutuas hasta
llegar a una lealtad al sistema, superados después de la segunda guerra mundial los
regímenes totalitarios fascistas y nacional-socialistas. Hoy ese mismo proceso se tendría
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
que producir, con la crisis que ha supuesto en la Unión Soviética y en los países del este
de Europa la caída de los regímenes totalitarios marxistas-leninistas, aunque una
ofensiva del liberalismo menos abierto a dimensiones democráticas puede dificultarlo.
Hablar de proceso de generalización no es situarse desde los que lo hicieron —que en
muchos momentos no fueron conscientes de todas las enormes consecuencias del
cambio que propugnaban—, sino situarse desde el punto de vista externo, contemplando
con perspectiva todos sus logros.
Un modelo de un liberalismo abierto a los valores democráticos es el que representa,
por ejemplo, J. Stuart Mill. Son indudables sus arraigadas convicciones liberales, que
reflejará en su obra «Sobre la Libertad», un clásico en defensa de la libertad de
pensamiento y de expresión, sobre el valor del ind ividuo y sobre los límites de la
sociedad sobre el individuo30. Pero junto a esa defensa es también notoria su
contribución a la difusión de las ideas socialistas, y su idea de la necesaria integración
del movimiento obrero en la Democracia representativa. Su influencia sobre los
promotores de la sociedad fabiana, Sidney Webb y Bernard Shaw, su amistad con
D'Eichtal, discípulo de Saint Simon y su consideración intelectual por Blanc y por
Comte, son signos de esa disposición que concreta en su obra inconclus a «Capítulos
sobre el Socialismo». Refiriéndose a la reforma electoral inglesa de 1867, dirá lo
siguiente:
El gran incremento del poder electoral que la ley sitúa dentro del poder de las clases
trabajadoras es permanente... Incluso el menos observador sabe que las clases
trabajadoras tienen, y son idóneas para tenerlos, objetivos políticos que los conciernen y
respecto a los cuales, creen, acertada o erróneamente, que los intereses y las opiniones
de los poderosos son opuestos a los suyos... Resulta igualmente cierto... que pronto
encontrarán los medios de hacer efectivamente instrumental su poder político electoral
para promocionar sus fines comunes. Y cuando lo hagan así, no será de la manera
ineficaz y desordenada que corresponde a una gente no habituada al uso de la
maquinaria legal y constitucional, ni tampoco mediante el impulso de un mero instinto
de nivelación. Los instrumentos serán la prensa, mítines políticos y asociaciones, y el
ingreso en el Parlamento del mayor número de personas posibles, comprometidas en las
aspiraciones políticas de las clases trabajadoras...».
Es una buena exposición de los ideales con que se impulsa el proceso de generalización.
Mili considera la vía parlamentaria como adecuada para luchar por los objetivos
socialistas de la clase trabajadora. La libertad de asociación y el sufragio universal serán
consecuencia ineludible de esa toma de posición.
En la otra perspectiva, la del socialismo democrático, es modélica para caracterizar el
planteamiento que estamos estudiando la tesis de Eduardo Bernstein en su obra «Las
premisas del socialismo y las tareas de la social-democracia». La integración entre
libertad e igualdad y la defensa del proceso de generalización aparecen muy claramente.
«... De acuerdo con la concepción actúal, en la democracia esta implícita una
representación jurídica: la igualdad de los derechos de todos los miembros de la
comunidad en la que encuentra sus límites el gobierno de la mayoría, en que se traduce
en cada caso concreto el gobierno del pueblo. A medida que la igualdad se convierte en
el clima natural y domina la conciencia general, la democracia se convierte en sinónimo
de máximo grado de libertad para todos...» .
Al aceptar la integración entre libertad e igualdad está rechazando la imposibilidad de
que las instituciones democráticas de origen liberal sean el cauce para la construcción
del socialismo: «... La democracia es al mismo tiempo un medio y un fin. Es el medio
para la lucha en pro del socialismo y es la forma de realización del socialismo...»33. Por
eso añadirá que «... la socialdemocracia no tiene un instrumento mejor para apoyar este
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
proceso que situarse sin reticencias, aún a nivel doctrinal, en el terreno del sufragio
universal y de la democracia con todas las consecuencias que esto implica para su
táctica...». La consecuencia de esa posición será la crítica al socialismo totalitario: «...
¿tiene sentido, por ejemplo, aferrarse a la expresión de la dictadura del proletariado en
un período en que, por todas partes, los representantes de la social democracia se sitúan
prácticamente en el terreno de la acción parlamentaria, de la representación
proporcional y de la legislación pública, cosas todas que se oponen a la dictadura...?34.
El liberalismo no es un enemigo a destruir: «... Será aconsejable una cierta moderación
en las declaraciones de guerra al liberalismo... Por lo que respecta al liberalismo como
movimento histórico universal, el socialismo es el heredero legítimo, no sólo desde el
punto de vista cronológico, sino también desde el punto de vista del contenido social...
En realidad no existe una idea liberal que no pertenezca también el contenido ideal del
socialismo.... Aquí encontramos el filón de una tradición, la del socialismo liberal, que
representan: en Italia, Cario Rosselli antes de la segunda guerra mundial, y quizás
Bobbio y Treves en la actualidad desde el punto de vista intelectual;
y en España, históricamente, Indalecio Prieto, y desde el pensamiento y la filosofía
política, Fernando de los Ríos. Quizá hoy se pueda identificar esa postura con lo que
representa Elías Díaz.
Esta posición de Bernstein tiene un precedente ilustre en Louis Blanc, representante del
socialismo jacobino y defensor del sufragio universal y de la asociación, entendida en
un sentido muy amplio. Defenderá el sufragio pese a la decepción del fracaso de las
elecciones de abril de 1848:
«... El sufragio universal está viciado en su aplicación mientras una vasta reforma social
no acabe con los azotes de la ignorancia y de la miseria. Y sin embargo, ¡Dios nos
guarde de pedir el aplazamiento del sufragio universal!... El sufragio universal tiene que
ser asimilado, pues es propio de esta institución perfeccionarse a medida que el pueblo
se instruye, que su inteligencia se educa y que su vida política se desarrolla. El sufragio
universal, descansa sobre la noción de derecho y en el nuevo hecho del reconocimiento
solemne hay algo de un alcance inmenso...». Igualmente vinculará la asociación, en
sentido amplio, con la idea de fraternidad y la definirá como «... el principio en virtud
del cual, los hombres, en lugar de aislarse y disputarse la vida y la fortuna como si fuera
una presa, en definitiva, de destrozarse, reúnen sus voluntades y trabajan juntos en una
obra común, de la que cada uno se beneficia según sus necesidades, después de haber
contribuido según sus facultades...». De Blanc arrancará propiamente la corriente que a
través de Lasalle llegará a Bernstein.
El profesor Luis Prieto señalará muy acertadamente el sentido nuevo que añade lo que
he llamado el proceso de generalización de los derechos humanos: «... Un concepto de
derechos humanos menos integral y abstracto, más permeable a las necesidades del
hombre en la historia, puede venir propiciado por planteamientos que, incluso sin
prescindir por completo de la nociones de naturaleza y contrato, procuren, por decirlo
de algún modo, situar aquélla, no al comienzo de la historia sino al final, como un
objetivo de emancipación...».
En la actualidad ese proceso está terminado, si lo contemplamos en sus planteamientos
iniciales y, como veremos, el Estado Social de Derecho es su reflejo constitucional más
importante, pero nuevas dimensiones y nuevos adversarios de la generalización
aparecen en las sociedades de nuestros días, que exigen nuevas soluciones, y que
generarán nuevas luchas. Convendrá primero señalar las conquistas alcanzadas para
acabar con un elenco de lo que queda por hacer.
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
39
" La Segunda Internacional se puede estudiar a fondo en los Ionios III y IV de la Historia del feíisa-
mienio Socialista, de G. D. II. GOLE. Fondo de Cullura Económica. 1.' ed. en castellano, 1959 (tomo III).
y 1960 (tomo IV).
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
40
L;i Coiisiilucióli Española en su .irlículo 33-1 establece:
«... I. Si; reconoce el derecho a I;t propiedad privada y a la herencia. 2. La función social de estos
derechos delimitara su contenido, de acuerdo con las leyes».
Por su parte. el Pacto internacional ue Derechos Económicos. Sociales y Culturales de 16 de diciembre de
1966 no incluye el derecho de propiedad, y sí incluye el derecho al lrah.i|0 (Vid texto en Dfredw posilívo
Je los ilen-dios IIIIIIIIIHDS, citado, p. 379).
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
No podemos, sin embargo, dar la impresión de que estamos analizando algo concluido y
que configura definitivamente la imagen de los derechos fundamentales, desde este
punto de vista. Si lo hiciésemos, falsearíamos la realidad y estaríamos haciendo un
planteamiento intemporal y abstracto, que reiteradamente hemos criticado.
Una serie de amenazas nuevas pesan sobre los derechos fundamentales, que necesitan
de una nueva reflexión que puede conducir a nuevas dimensiones del proceso de
generalización. Las enumeraremos de manera sucinta, aunque muchas de ellas serán un
campo de batalla en los próximos años.
El nuevo corporativismo
Los derechos fundamentales se centran en los individuos, aunque existan
prolongaciones o personificaciones en los grupos de los que éstos forman parte. Pero
una peligrosa patología está cambiando los centros neurálgicos de poder a alguno de
esos grupos, que resucitan nuevos desconocimientos de los derechos que afectan a los
individuos. Así, los partidos políticos se han independizado de sus autores, y en su
dinámica propia pueden desvirtuar el núcleo central de la democracia que es el
Parlamento, que podría pasar a ser, no el representante de la soberanía popular, sino de
la de los partidos.
También, a veces, los militantes de los partidos, que no están en sus normas interiores
sometidos al Derecho, (no llega a ese núcleo el imperio de la Ley, sino que se
autoregulan), pueden verse privados o disminuidos en el ejercicio de derechos como el
de participación, o a las garantías procesales.
Por otro lado, la profesión periodística y las empresas de los medios de comunicación
están monopolizando la libertad de expresión, a veces al margen del interés de los
individuos por una información veraz. No se trata de sustituir ni a los partidos ni a los
medios de comunicación, sino de reconducir su acción al servicio del individuo y de sus
derechos fundamentales.
El imperialismo de la economía
Desde el tránsito a la modernidad hemos pasado de la Economía moral, sometida a la
Teología o a la Filosofía Moral, a su emancipación científica y técnica a partir del siglo
XVIII, lo cual es un proceso positivo y coherente con la formación del mundo moderno.
Pero en la actualidad, con el desarrollo del capitalismo y con el fracaso de la economía
comunista en el Este, la economía se convierte para algunos en criterio moral último,
desde el que se juzga a otras realidades como la jurídica. Eso suponen las teorías sobre
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
el análisis económico del Derecho 41 , y eso implica que el mercado o los ne gocios son
para muchos criterio moral preferente.
Interesa más la libertad del mercado que la libertad de las personas, y los derechos
fundamentales tendrán que ser un ámbito de defensa del individuo, frente a la
santificación del capitalismo y de las leyes del mercado. Será seguramente otro frente de
lo que podríamos llamar la generalización del futuro: para hacer al hombre libre será
necesario someter y racionalizar a la economía.
La mano invisible de Adam Smith no impulsa casi nunca a los derechos fundamentales.
C) El proceso de internacionalización
Hoy, una identificación de los derechos humanos es imposible sin considerar esta
dimensión internacional con la que se presentan. Se trata de un proceso incompleto y
que se sitúa también en un ámbito jurídico, el de la Comunidad internacional, que
carece de un poder político que garantice plenamente la eficacia de ese ordenamiento,
encontrándose en una situación similar a la poliarquía medieval, es decir, en un
momento previo a la formación del Estado en el mundo moderno. Aún con todo, hoy en
día es innegable la existencia del Derecho Internacional, tal y como muestra la práctica
de los Estados, la jurisprudencia interna e internacional y como admite
mayoritariamente la doctrina. No se puede negar la existenc ia de normas internacionales
de distinta fuente, aplicadas habitualmente por los sujetos del Derecho Internacional, a
pesar de que se constata el mayor primitivismo de este ordenamiento en relación con el
interno. El proceso de inter-nacionalización de los Derechos tiene una vida corta que
arranca de este siglo, y principalmente de los años posteriores a la segunda guerra
mundial.
En el origen, quizá el primero de los signos de esa cooperación internacional sea la
lucha contra la esclavitud, hasta alcanzar más de cincuenta tratados entre 1815 y 1880,
entre los que destacan el Tratado de Londres de 1841 y el Acta General de Bruselas de
1890, revisada por la Convención de Saint-Germain-en-Laye. La conferencia de Berlín
sobre África Central (1885) afirmará que «el comercio de esclavos está prohibido de
acuerdo con los principios del Derecho Internacional reconocido por los poderes
firmantes...»42 . Después de la primera guerra mundial, entre otros textos, hay que
destacar el Convenio Internacional sobre la abolición de la Esclavitud y el comercio de
esclavos, auspiciado por la Sociedad de Naciones, de 25 de Septiembre de 1926.
Después de la segunda guerra mundial, como desarrollo del artículo 14 de la
Declaración de 1948, se firmará un Convenio suplementario sobre la abolición de la
esclavitud, sobre el comercio de esclavos y sobre prácticas e instituciones semejantes en
1956, que entrará en vigor el 29 de Abril de 1957.
Una evolución similar de cooperación internacional se producirá en relación con el
Derecho Humanitario, sobre todo a partir del impulso que el suizo Henry Dunant dará a
la Cruz Roja, después de la batalla de Solferino, tal y como se refleja, en el Derecho
internacional clásico, en la Convención de Ginebra de 1864 y en las Convenciones de
Ginebra de 1929, por lo que respecta a la protección de heridos y enfermos en tiempo de
41
" Vui. sobre esli lema TORRES LÓPEZ, J.. Análisis Económico del Derecho, Tedios. Madrid, 1987.
En una inieresniuc postura que prciende supurar esa crílica y coiisiruir un análisis económico del Derecho
de
carácier progrtfsisla, vid. SANTOS PASTOR, Sistema Jurulico \ Economía. Una ¡niroillicciún ii/ análisis
económico del Derecho, Tecnos, Madrid, 19S9.
42
" Vid. ROBERTSON, A. 11., Human Rinitis añil the worlil. Mancliesicr University Press. 1972.
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
43
Los Convenios de Ginebra de 1949 sobre protección de las víctimas de los conflictos armados son los
siguientes: Convenio para aliviar la suene de los lloridos y los enfermos de las fuerzas armadas en
campaña;
Convenio para aliviar ¡a suerie que corren ios hondos. ¡os enfermos y los náufragos de las fuerzas
armadas en el mar. Convenio relalivo al iralo debido al prisionero de guerra.
44
Protocolo relalivo a la protección de las víctimas de los contTicios .lunados
internacionales y protocolo relativo a la protección de los conflictos armados sin
carácter internacionai.
45
CARRILLO SALCHDO, J. A., Si/íirrünia de los [Link] y Derrclios Humanos en Dereclio
Internacional co/ilciiiporáneu. Tecnos. Madrid. 1995. p. 57. Véase también VILLÁN DURAN, C..
CMSO ile Derecho iiiieriHiciüiiitl t/i' liV Derechos lluiiiiinus, Instituto liilci nacional de Derechos
llimianos, Estrasburgo, 199-1.
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
Este alto grado de desarrollo normativo, con los defectos apuntados, a los que se debe
añadir el bajo desarrollo de los controles internacionales para verificar y sancionar los
incumplimientos de las obligaciones de los Estados 46 , sin embargo, no debe empañar la
vista ante el avance que dichos tratados han supuesto, en la Humanidad, para la
protección de los Derechos fundamentales47 .
Y junto a estos textos sectoriales referidos a derechos concretos, los más necesitados de
protección, el proceso de internacionalización supone un intento de afrontar una
protección integral con textos como las Declaraciones liberales, aunque ampliados por
los nuevos derechos producto del proceso de generalización. Entre estos textos están
declaraciones como la Declaración universal de la ONU de 10 de diciembre de 1948 48 ,
o la Declaración americana de los derechos y deberes del hombre aprobada con
anterioridad, durante la IX conferencia panamericana celebrada en Bogotá de 30 de
marzo al 2 de mayo de 1948. También encontramos Tratados internacionales
multilaterales con carácter universal como el Pacto de la ONU sobre derechos civiles y
políticos de 16 de diciembre de 1966, o el de derechos económicos, sociales y culturales
de la misma fecha; o regionales, como el Convenio Europeo para la protección de los
derechos humanos de 4 de noviembre de 1950, o la Convención Americana sobre
derechos humanos de 7 de abril de 1970 49 .
Es un hecho indudable, tras esta enumeración meramente indicativa de textos, que se
puede hablar de la existencia de un proceso de internacionalización de los derechos
46
;ise el capítulo sobre las garantías de los derechos fuií[Link].
47
Entre los tratados secioi ¡ales universales cabe destacar los siguientes: Sobre
protección Je la mujer la Convención para la eliminación de todas las formas de
discriminación contra la mujer (197") y cl*Cunvcnio OIT sobre igualdad de remuneración entre el
hombre y la mujer (1951). el convenio sobre los Derechos pulíli-cos (1952). civiles (1948), y sobre In
nacionalidad de la mujer casada (1957). Ademns hay que destacar el Convenio sobre los Derechos del
niño (19S9) y. en [Link] a l:i familia. I.i convención sobre el consentimiento para el matrimonio, la edad
mínima para contraer matrimonio y el registro de matrimonio (l9h2). También hay convenios que
prohiben las discriminaciones raciales (1965), uuc reprimen y castigan el Apartheid (.1973), que prohiben
las torturas, los traios crueles, inhumano;; y degradantes (1989). o que protegen a grupos de personas,
como los refugiados (1951 y protocolo de 1967), los apatridas (1954 y 1961); los inmigrantes (1990) y los
trabajadores í.!m'i'.;ii1¡cs convenios de Su 0-Í-T.í
48
En España, de acuerdo con ¿I aflículo 10-1 de l:i Constitución, la Declaración de la ONU forma parte
del Derecho Español y üene consideración jurídÍc.i como criterio de '!nierp'tflación de los derechos
fundamentales. Pero ademas, en la actualidad, la mayor parte del contenido de la Declaración Universal
de los Derechos Humanos de 19-1S vincula jurídicamenie. y no sólo moralmenie, a los Estados, puesto
que a pesar de que el instrumento —una declaración de la Asamblea General de las Naciones Unidas—
no tiene per se dicha naturaleza obligatoria su contenido ha pasado a formar parte del Deicchü
Internacional general, por medio de oirás fílenles de dicho ordenamiento, reflejando la opsmi) ¡mis de los
lisiados de la Comunidad Internacional.
49
Véase la tercera parte «Textos internacionales» de! Derecho positivo cíe ios derechos humanos, citado,
pp. 263 al final. Adem;is desde la fecha Je este libro cabe destacar, que en el marco americano, en iyS8.
se celebró un. protocolo sobre Sus Derechos económicos, sociales y culturales —que todavía no esl;i en
vigor— y un Protocolo sobre la abolición ile !a pena de muerte, en 199Ü —que entró en vigor en 1991—.
En el ámbito europeo hay 1 1 protocolos de los que 4 han crinado en vigor (el I .a. 4.'', 6.* y 7.a).
destacando el protocolo n.tí \ \ de 1994. nieuia!ue e; que, en caso de entrar en vi^or se produciría una
reforma muy importante de los mecanismos de control instaurados por el Convenio y sus protocolos
(véase FiONET, J.. El pi'i)ii.K'o¡ú iiifiiif!i> II y lu ivftiiniii tirl sisirniii riiioririi <ic prDiecciún ilr li>s
ck'rcclnis liuiihinos, Revista Española de Derecho Internacional, vot. XLVI-1994. num.l, pp. 474-485). Y
en et área de África deslaca la Carta africana de Derechos Humanos y de los Pueblos, adoptada el 26 de
junio de [Link], y que entró en vi^or el 21 de octubre de 1986.
Véase también SÁNCÍ 1EZ RODRÍGUEZ, L. 1., y GONZÁLEZ VEGA, J.. Derechos Humanos. Teiios
Inter-nactünalt's, 2-* ed., Hd- Tecnos. Madrid, 1991.
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
humanos. Este panorama se completa señalando las causas que lo justifican y también
sus insuficiencias, así como las formas que presenta esta internacionalización de los
derechos humanos, y los valores que lo impulsan.
Entre las causas generales se puede señalar la influencia de la realidad social, abierta
cada vez más en este siglo, y superadora de las fronteras nacionales en el ámbito
económico, cultural, educativo, de las comunicaciones, etc. Entre las más inmediatas
aparecen tanto la existencia de adversarios de los derechos humanos que se sitúan en
más de un Estado, por ejemplo las multinacionales, en relación con los derechos de los
trabajadores o de los consumidores, y en otro ámbito, las redes de narcotraficantes o los
grupos terroristas como, consecuentemente con lo anterior, la necesidad de medios
supraestatales para afrontar esos ataques a los derechos fundamentales. Otras causas que
destacan en este proceso de universalización son la mayor importancia del ser humano
—a diferencia de lo que ocurría en el Derecho internacional clásico— en el Derecho
internacional contemporáneo, que ha vivido un proceso de humanización que erosiona
la soberanía de los Estados. Así, las tragedias que sufrió la humanidad en la II.a Guerra
Mundial llevaron a nuevos gobernantes de diferentes países a desear «el advenimiento
de un mundo en que los seres humanos estuviesen liberados del temor y la miseria»,
como indica la Declaración de 1948.
Probablemente la insuficiencia más importante que imposibilita un desarrollo perfecto
del reconocimiento y protección efectiva de los derechos a nivel internacional, sea la
inexistencia de un poder político supranacional con
poderes plenos, en el mismo ámbito en que se pretende establecer el Ordenamiento
jurídico sobre esta materia. Un traslado del contractualismo clásico, corno explicación
del origen de la sociedad y del Estado, nos lleva a constatar que la Comunidad
internacional se encuentra en un estado de primitivismo. Si argumentamos con Kant en
la «Paz Perpetua», este pacto supone «...sacrificar como hacen los individuos su salvaje
libertad sin freno y reducirse a públicas leyes coactivas, constituyendo así un Estado de
Naciones —cívitas gentium— que, aumentando sin cesar, llegue, por fin, a contener en
su seno todos los pueblos de la tierra...»50 . Es un punto de vista firme del planteamiento
general de esta obra que existe una relación necesaria entre Derecho y Poder. Así éste,
entendido en sentido amplio, como el conjunto de instituciones públicas, de operadores
jurídicos, de ciudadanos y de fuerzas sociales que aceptan el ordenamiento jurídico, es
el hecho fundante básico que garantiza la eficacia del Derecho, y esa relación no existe
plenamente en el ámbito del Derecho internacional, que se basa centralmente en el
principio del consenso-consensus gentium. En la sociedad internacional contemporánea
no existe legislador, juez, ni gobierno centralizado, de tal modo que las normas
internacionales se aplican en un medio descentralizado, plural y muy heterogéneo, lo
que dificulta notablemente, en el ámbito del Derecho internacional de los Derechos
Humanos, el control del cumplimiento de las normas internacionales, y la sanción en
caso de incumplimiento, bien sea a través del mecanismo de la responsabilidad
internacional, o de las otras formas previstas en ese ordenamiento para el supuesto en
que se incumplan las obligaciones internacionales. Debemos tener en cuenta que de las
tres estructuras del Derecho y la sociedad internacional —relacional, institucional,
comunitaria—, la última está en un grado de desarrollo incipiente en el que el principio
de solidaridad es más una aspiración que inspira algunos sectores normativos e
50
La Pa~: Perpetua. edición castellana <le p. Rivera Pastor, Espasa Calpe, Madrid, !933. Hay una edición
moderna en Tedios, con presentación de A. Truyol. Madrid. 1985. y otra en Porrúa. junto con la
Metafísica de tus ctístiiinbrt's y La critica íle tu ra :ón practica. 5.* ed.. 19S3. La cita esta en p. 32 de la
edición de 1933.
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
instituciones jurídicas, que una realidad del Derecho positivo. O dicho de otro modo, el
Derecho» internacional de los derechos humanos necesita de nuevos desarrollos desde
la perspectiva de la solidaridad y de consideraciones elementales de humanidad,
fundamentalmente en el ámbito de las garantías, así como en el reconocimiento de
algunos derechos colectivos. En este nivel de primitivismo, que podría compararse con
la situación de los Derechos nacionales en la Edad Media, el proceso está aún en gran
parte en el nivel de la Filosofía de los derechos, pero no en un Derecho positivo
generalizado, salvo en alguna experiencia ya señalada, en el ámbito universal, ONU, o
regional, especialmente Consejo de Europa u Organización de Estados Americanos. La
razón por la cual el Convenio Europeo del Consejo de Europa ha dado más pasos, es por
la homogeneidad de los Estados miembros, que aceptan el sistema parlamentario
representativo, el imperio de la Ley y el respeto a la libertad individual.
El proceso de internacionalización se produce desde diversas dimensiones
complementarias, que expresan también el cambio que está presentándose en el Derecho
internacional:
La primera supone la utilización de formas técnico-jurídicas del Derecho internacional
clásico por los Estados, sin ruptura de la soberanía estatal y como cooperación
interestatal.
La segunda, parte de la toma de conciencia de la insuficiencia de la protección estatal,
que siempre puede encontrar su límite en la razón de Estado. De hecho, eso ha ocurrido
incluso en los países más avanzados en esta materia como en Gran Bretaña, y también
en España que tiene, sin embargo, un sistema muy moderno. La soberanía es un
obstáculo para la organización y protección de los derechos y se buscan instancias, más
allá de lo interestatal, para vencerla. Aunque el objetivo está muy lejano y parece una
utopía, también lo era, en el siglo XIX, el reconocimiento de los derechos económicos,
sociales y culturales, y sin embargo hoy son una realidad muchos de ellos. Esta segunda
forma de afrontar la internacionalización de los derechos pone en cuestión el principio
de soberanía, convierte a la persona individual en sujeto del Derecho internacional y
propone la existencia de una cierta autoridad supranacional que se impone a la estatal.
Otra dimensión destacablc de este proceso de internacionalización de los derechos
humanos derivada, como pone de manifiesto el profesor Pastor Ridruejo5151 , de las
transformaciones experimentadas en las ultimas décadas por el Derecho Internacional,
es el proceso de humanización y socialización, en definitiva, de moralización, que ha n
llevado a que junto a las funciones relacionales y competenciales, se impulse en
Derecho internacional la del desarrollo integral de individuos y pueblos.
En esta línea, como indica este autor, hoy se reconoce subjetividad al individuo, aunque
no en plenitud, al poder reclamar internacionalmente en determinados supuestos ante la
violación de sus derechos y al poseer en casos muy limitados legitimación pasiva para
sufrir las consecuencias de la violación del Derecho internacional.
Por otra parte, a pesar de que en el Derecho internacional de los derechos humanos
perviva el relativismo y el particularismo, existen «obligaciones jurídicas de los Estados
que no derivan exclusivamente de su voluntad, manifestada en acuerdos o convenios
internacionales, sino también de principios de Derecho Internacional general 5252 , y que
han contribuido a precisar las nociones de ius cogens y de obligaciones erga omnes en
Derecho Internacional, sobre la base de las cuales se acepta que las violaciones graves y
masivas de los derechos humanos constituyen un crimen internacional —y no sólo un
51
Véase PASTOR RIDRUEJO. J. A.. Curso ile Drreclw Inierihicumul Publico y ür^iDikiicioficí /"-
teritíiciüniitL's. 5.* ed.. Tecnos. Madrid, 199-1. pp. 209 y ss.
52
Vid [Link] SALCEDO, j. A.. op. cil.. |)|>. lü2 ss.
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
D) El proceso de especificación
Para entender la evolución histórica de los derechos fundamentales hasta hoy hay que
añadir un cuarto fenómeno que produce serias mutaciones en el modelo occidental
inicial. Utilizamos para identificarlo una terminología que propone Bobbio, proceso de
especificación, aunque también podríamos hablar de proceso de concreción, que supone
no sólo selección y matización de lo ya existente, sino aportación de nuevos elementos
que enriquecen y completan lo anterior.
El profesor italiano habla de «... una nueva línea de tendencia que se puede llamar
especificación, consistente en el paso gradual pero cada vez más acentuado hacia una
ulterior determinación de los sujetos titulares de los mismos...»55 .
53
" Vid.. por ejemplo. BOÜKIO. N., II piolil.-iiiii ilrllii yiciru e le ríe ilfllu filia -. 11 Mulino. Bolonia.
1979. Edición cnstelkma. El pi ubii-nni tic /</ yuffi-íi y l¡is viiií itit lii ¡¡ii:, cil;ula. Vitl, el ¡ih rü de RUIZ
MIGUEL. A., IM justicia tic ¡ci guerra y tic la pa':. Ceniro de iísiudios Cünsiilucionuics. M;»drid, 19SS.
54
Vid nii trabajo «Reflexiones sobre la paz», cu Esfritús sobre derechos fundamentales, citado, pp. 265 y
ss. VidL el trabajo «Derechos del hombre y Filosofía de 1:> historia», publicado en el /1-nnitrío de
Derechos IliiniiiiiLis, ya cil.-nlo. n.° 5. pp. 27 y ss. La cila es de la p. J7. Esle planteamiento lo reitera en
su más reciente obra L'Eh} tiei iiirilti. citada (trad. castellana: El tiempo </t' ¡os t¡t.'i't'ctiüs. citado).
lixptica en l;i iniroducció
. Pongo de relie'
por primera vez cómo se ha producido la ampliación ibre abstracto al hombre concreto, a través de un
pro-- • ' ' ' ' nereses. par.i los que se pide el reno lo dice de manera exprés;!, en
del ámbito de los derechos de! hombre en ¿I paso del lie . _ .-. . ceso de gradual [Link]ón o
especificación de las necesidades y de los coiiociiiiienlo y la protección», Como se ve por este lexio.
Bobbio. aiinqu
tiende la cs¡>cciricación en el ámbito de los titulares y también de los contenidos tic los derechos
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
La especificación se produce en relación con los titulares de los derechos y también con
los contenidos de los mismos y tiene una conexión indudable con su consideración
como un concepto histórico, es decir, inserto en la cultura política y jurídica moderna.
Finalmente, pueden alcanzar al sentido mismo del consenso que integra la moralidad
tradicional de los derechos.
b) De una condición física de personas que por alguna razón se encuentran en una
situación de inferioridad en las relaciones sociales. Obligan a una protección especial,
pero no vinculada al valor de la igualdad, sino al de la solidaridad o fraternidad. Pueden
a su vez ser de dos tipos: generales o específicas. Las generales afectan a todos los
hombres durante algún tiempo, mientras que las específicas afectan a algunos hombres
durante el tiempo, en algunos casos, o sólo algún tiempo, en otros casos.
En el supuesto de condiciones relevantes generales, estamos ante los derechos del niño,
que exigen una protección especial, fraterna y solidaria, ante su debilidad, inferioridad
física, intelectual y social, e incluso a veces ante su abandono. Todos pasamos durante
un tiempo por esa condición, y es en esa etapa, que acaba para el Derecho con la
mayoría de edad, y para la psicología u otras ciencias que estudian la realidad del
hombre de manera menos uniforme, de acuerdo con el grado de madurez de cada
persona, donde existe esa protección específica para los niños.
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
cumulativos —por ejemplo los humos de los tubos de escape— o con los daños
provenientes de múltiples fuentes, tal y como sucede con los ríos contaminados que
llegan al mar a verter múltiples productos contaminantes tras un gran recorrido por
ciudades e industrias? Se puede decir, sin exceso, que en cierto sentido la filosofía que
fundamenta el derecho al medio ambiente es contradictoria con algunas dimensiones del
consenso inicial de los derechos del hombre y del ciudadano.
tiplicada de la influencia de unos daños para producir otros, y para afectar en tiempos
posteriores a elementos decisivos del ecosistema, con daños ciertos que se pueden
predecir para las personas que habiten el mundo en el futuro, ha construido un consenso
ético cada vez más amplio sobre la necesidad de unos nuevos derechos fundamentales
por su contenido y también porque, en parte, los titulares son, además de los hombres
que viven hoy, los que vivirán en el futuro. Naturalmente, es necesario adaptar esas
exigencias morales a las técnicas del Derecho, ya que los únicos titulares de derechos
subjetivos son los hombres actuales, pero los titulares de las obligaciones correlativas
para evitar la contaminación, mantener el agua limpia o no dañar a la vegetación, lo
están también en dimensiones que tienden a proteger, a través de los destinatarios de
esos derechos, a las generaciones futuras. Tanto por los nuevos valores que justifican
esos nuevos contenidos, como por la originalidad de que los sujetos de esos derechos lo
hacen en nombre propio y en beneficio de los ciudadanos del futuro, el derecho al
medio ambiente es un ejemplo del procesom de especificación 57 .
Desde esos parámetros doctrinales, la filosofía de los derechos al medio ambiente ha
avanzado en el Derecho positivo, especialmente a partir de la segunda posguerra
mundial, aunque hay normas incluso de finales del siglo pasado 58 . Las normas se sitúan
en el ámbito de los Estados y también en el del Derecho internacional y en el
Comunitario. Es significativo que entre las Constituciones posteriores a la segunda
guerra mundial sólo en las de los últimos años, Griega de 1975 (art. 24), Portuguesa de
1976 (art. 66) y Española de 1978 (art. 45), se incluye el derecho al medio ambiente,
pero como normas cuyos destinatarios son los poderes públicos, y consiguientemente,
como normas de organización. Son las leyes las que pueden configurar derechos
subjetivos, en desarrollo de las normas constitucionales, e incluso en este campo es de
gran importancia el Derecho reglamentario que establece servicios públicos y organiza
la policía administrativa 59 . Entre las leyes, además del Derecho sancionador
administrativo, el Código Penal establece también en España el llamado delito
ecológico en desarrollo del párrafo tercero del citado artículo 45 de la Constitución,
incluidos en el Título V del Libro II, Capítulo II, de los delitos de riesgo en general,
sección 2.a, Delitos contra la salud pública, donde «a sensu contrario», se puede ver el
57
Vid. sobre el tema KISS, C. A.. Lo'; principios f;efimilí's tlvl Derecluf til fiiediü uiiihit'nlt'. Cuadcr-nos
de la Cátedra J. B. Seo». Universidad de Valladulid. 1975. M. UOSQUET, conociilo cuino A. GORZ.
Eco-(ügn; n Libnir. Galilee, París. 1977. RENE CA.SS1N. en un;» conlerencia en la Academia de La
Haya. delen-dió también el derecho a u» medio ambieme s;iiiü y limpio (•.Introdinjliuli; Tile huernalional
Law of Human Riglus». Recueil des Couis. La Haya. 1974, IV).
58
" Vid. en España. Ley di' 9 de septiembre de IS9d de protección lie pájaros insectívoros, o el Dccrelo
de 16 de noviembre de 19(X) sobre [Link] de aguas .
59
Sobre este tema. vid. e! excelente libru (le PAREJO. L.; GIMÉNEZ BLANCO, A.. y ORTEGA, L.,
Manual de Dereclio AJitiitiisiralivo. Cap- XIII. «El medio ambiente*», 3.* ed.. corregida y puesta al día.
Ariel. Barcelona. 1994, pp. 491 y ss.
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
60
El artículo 347 bis dice lo siguiente:
«... Será castigado con la pena de arresto mayor y mulla de 50.000 a 1.000.000 de pesetas. el que
contraviniendo las leyes y reglamentos protectores del medio ambiente, provocase o realizase directa o
indirectamente emisiones o venidos de cualquier clase, en la atmósfera, ei suelo o las aguas terrestres o
marítimas, que pongan en peligro grave la salud de las personas o puedan perjudicar gravemente las
condiciones de la vida animal, bosqu s. espacios naturales ú plantaciones miles.
Se .lipc.i-iui.i la pena su|)erior en grado si la industria función; a clandestinamente, sin haber obtenido l.t
prccepii a autorización o aprobación administrativa de sus insialac ones, o se hubiere desobedecido las
órdenes expr sas de la autoridad n Iminisirativa de conección o [Link] n de la actividad contaminante, ü
se hubiere apoi! •,hi !;![!)! '[Link] iais sobre ¡os aspectos ambientales de la lisma. o se hubiere
obstaculizado la actividad inspectora de la Admini nación.
También se impondrá 1: |icna superior en grado si los actos anierionnenie descrilos originasen un riesgo
de deterioro irreversible o calas rófico.
En todos los casos previstos en este arliciilo. podrá acordarse la clausura temporal o dciiniliva del
establecimiento, pudiendo el Tribunal proponer a la Administración que disponga la intervención de la
empresa para salvaguardar los derechos de los trabajadores».
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
realizan para la protección del medio humano también por medio de la adopción de
acuerdos internacionales61 61.
Y, desde la Conferencia sobre el Medio Humano, celebrada en Estocolmo en 1972, la
protección internacional del medio ambiente, es una preocupación mundial creciente
que se ve reflejada en planes y programas (como el P.N.U.M.A.), instrumentos
programáticos (como la Declaración sobre el Medio Humano de Estocolmo, la Carla
Mundial de La Naturaleza o la Declaración de Río sobre medio ambiente y desarrollo) y
en multitud de tratados internacionales, universales o regionales, principalmente
sectoriale s.
El Derecho Internacional del medio ambiente, creado aceleradamente en estos últimos
veinte años, sin embargo, adolece de algunas características que debilitan su eficacia
para la prevención de los daños a los ecosistemas. Así, el carácter no obligatorio de
muchas de las obligaciones internacionales en la materia, que en gran medida son de
carácter exhortatorio, en agraz, políticas o del denominado internacionalmente Soft Law
(Derecho suave o débil). Por otra parte adolece este ordenamiento de una falla de
enfoque global del medio ambiente, aún cuando éste forme una unidad a escala
planetaria. Sin embargo, lo cierto es que el llamado desarrollo sostenible y la protección
del medio ambiente se han elaborado convencionalmentc para la protección de espacios
y recursos medioambientales concretos (aire atmosférico, ríos y lagos, medio marino,
especies naturales en peligro) o en espacios sustraidos a la soberanía de los Estados
(espacio ultraterrestre, polar, la zona de los fondos marinos) siendo menor el esfuerzo
para la protección del medio ambiente a escala global 62 .
El derecho al desarrollo
61
Sobre esle aspecto véase FERNÁNDEZ LIESA. C. R.. '•[Link] relaciones exteriores de la Comunidad
Europea en materia de medio ambiente dentro del marco del Acia Única Europea", Kcvisia ilf
¡nsiiliidwies £11-ropeus, 1991. Véase un panorama general en FERNÁNDEZ DI; CASAUEVANTE
ROMANÍ. C., La protección deí mfilio ninbicntf ni Dfrecftü titít'rnucional, Derechi) cnrniinilítriu
curopeü y Derecho español. Cursos de Viloria/[Link].í. 1991.
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
ciudadanos de esos Estados, y naturalmente, con una integración igual para todos, las
diferencias económicas y sociales entre ellos serían en la realidad causa de desigualdad
en el respectivo peso o influencia política. El proceso de argumentación que desde la
generalización de los derechos liberales y democráticos condujo a la aparición de los
derechos de inspiración socialista, se puede reproducir con adaptaciones en la dialéctica
entre países ricos y pobres. Desde otro punto de vista, podríamos decir que el derecho al
desarrollo se descompone en tantos derechos como aquellos que aseguran a cada
hombre una vida digna: vivienda, sanidad, seguridad social, educación, etc. Es el
derecho colectivo de pueblos y naciones, que son sus titulares, y contiene aquellos
derechos del individuo que suponen una exigencia, normalmente, pero no
exclusivamente, a los poderes públicos para que satisfagan las necesidades humanas
básicas. Probablemente podríamos también basar, en parte, en estas reflexiones, los
derechos de los emigrantes a gozar de los derechos humanos en los países que les
reciban.
La reflexión sobre el desarrollo de los pueblos y su repercusión en la independencia
moral de los individuos plantea dificultades teóricas serias sobre si un grupo puede ser
titular de pretensiones morales, mayores que sobre su titularidad sobre derechos
subjetivos. Aquí tenemos otro ejemplo de que la terminología «derechos morales» es
inconveniente. Sólo a través de la idea del «hombre situado» se puede resolver en este
caso la paradoja que produce la formulación del derecho al desarrollo. La dignidad
como raíz de la moralidad, y la independencia o la autonomía como su mela, serían
compatibles con la pretensión moral del derecho al desarrollo, como derecho de los
grupos, de los pueblos y de las naciones, sólo como expresión de las pretensiones de los
individuos que los componen. Si se habla del derecho X del pueblo A, es porque se
entiende el derecho de los individuos A' A" A'", etc. que forman parte de él y que tienen
ese derecho no como individuos aislados, sino en tanto que forman parte del pueblo o
del grupo A.
El derecho al desarrollo no es un derecho del hombre y del ciudadano en sentido
abstracto en cuanto que racionalmente toda persona tiene igual derecho al dcsarrollo
sino que sólo lo actúan los hombres que forman parte de grupos, pueblos o naciones
subdesarrollados, precisamente frente a los desarrollados que serian los obligados63 . Si
lo consideramos como un derecho con destinatario genérico y contenido abstracto, será
el resumen de todos los derechos, el compendio, que podríamos identificar con un
derecho a la moralidad y a la plenitud humana, lo que es poco interesante y poco útil,
porque abarcaría a todos los derechos humanos que conocemos. Si lo contemplamos,
por el contrario, como derecho del hombre situado en grupos sociales, étnicos o
nacionales pobres, en relación con otros que consideramos ricos con arreglo a
parámetros económicos, e incluimos las repercusiones sociales, políticas y culturales
que esa pobreza produce para quienes forman parte de ese colectivo en orden a su
plenitud personal, es decir, como derecho de esas personas en el ámbito del grupo en
que se insería". a gozar de los derechos que otros tienen, entonces encontramos una
razón suficiente para fundar esa pretensión moral.
Además de las dificultades en cuanto a la titularidad y en cuanto a sus contenidos, se
debe señalar que estamos ante una realidad en gran parte económica, propia en gran
medida del análisis económico del Derecho, aunque con un núcleo ético indudable, y
con dificultades para configurarse como un derecho fundamental pleno en el ámbito del
63
Esle tema de la titularidad lo evocan ei> sus trabajos: M'BAYE. K.. "Le droil au developpemeni
coinme un droil dc' 1'hoinmew. Reviie aes ttroits de í'lioiniíie. Vol. V, 2-3. Pedone. París, 1972, pp. 505 y
CARRILLO SALCEDO. J. A.. «El derecho al desarrollo como derecho de la persona humana". Revista
Española lie Derecho Internacioniil, Vol. XXV, Madrid. 1972.
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
Derecho internacional en la cultura histórica del último tercio del siglo XX. El Derecho
internacional económico contemporáneo encuentra sus orígenes en las organizaciones
especialiízadas ONU (Banco Mundial, GATT- FMI actualmente O.M.C.), que
intentaron establecer el equilibrio en los intercambios internacionales —monetarios fi-
nancieros y de mercancías— desde una perspectiva liberal. Sin embargo, la
descolonización introdujo en el debate internacio nal la discusión en tomo a los
problemas de los países menos adelantados —precios de las materias primas,
imposibilidad de adecuarse a los desarrollos tecnológicos, superpoblación hambre,
deuda internacional, propiedad de las empresas de esos países»—que han intentado
defender—en el grupo de los 77, fundamentalmente— sus posiciones buscando nuevas
normas internacionales que sobre la base de la equidad compensadora introduzcan
obligaciones para los países industrializados. Desgraciadamente, el llamado Nuevo
orden económico internacional, del que tanto se habló en los 60 y 70, sólo se vio
reflejado en las declaraciones sobre Derechos y Deberes económicos de los Estados, en
gran medida normas de soft Law, y desde los 80, una visión de lo sucedido nos muestra
que no alcanzó sus objetivos. Así, en la actualidad, en el Derecho al desarrollo se han
introducido pocas normas correctoras del Derecho Internacional económico y la ayuda
al desarrollo. A pesar del eslogan «Trade not aid», estas siguen constituyendo
donaciones voluntarias de los Estados, más parecidos a las limosnas '\ que al impulso de
un verdadero cambio en la concepción de la cooperación al ^- desarrollo y del orden
económico internacional. En este caso, los problemas &^ de justicia o de moralidad son
los más claros, mientras que los de validez y eficacia son más complejos y están menos
elaborados teóricamente.
En la Constitución española, el preámbulo alude «... a la eficaz cooperación entre todos
los pueblos de la tierra...», y no es absurdo plantear, en ese contexto, que la obligación
de los poderes públicos para promover condiciones y remover obstáculos del artículo
9.2 se pueda alegar para impulsar esta idea del derecho al desarrollo.
En el ámbito interno, el artículo 2 reconoce y garantiza la solidaridad entre las regiones
y el artículo 138.1 desarrolla el tema al garantizar «... la realización electiva del
principio de solidaridad... velando por el establecimiento de un equilibrio económico,
adecuado y justo entre las diversas partes del territorio español y atendiendo, en
particular a las circunstancias del hecho insular.- ».
Desde el punto de vista de los principios rectores, el artículo 40 señala que los poderes
públicos promoverán las condiciones favorables para el pro-preso social y económico, y
para una distribución de la renta regional y personal más equitativa, en el espíritu de lo
que llamamos el derecho al desarrollo.
En el plano internacional, el derecho al desarrollo se plantea fundamentalmente en el
ámbito de Naciones Unidas, después de la segunda guerra mundial y especialmente a
partir de los estudios de un grupo de trabajo organizado por una decisión de 8 de mayo
de 1.981 del Consejo Económico y Social, que está en el origen de la Resolución sobre
el derecho al desarrollo aprobada por la Asamblea General el 4 de diciembre de 1986.
En este texto se plantea el teína como «un derecho humano inalienable del cual todos
los seres humanos y todos los pueblos están facultados para participar en un desarrollo
económico, social, cultural y político en el que puedan realizarse plenamente todos los
derechos humanos y libertades fundamentales, a contribuir a ese desarrollo y a disfrutar
de él...». Como ya he dicho, se puede trasladar ese punto de vista a los derechos de los
emigrantes extranjeros.
Como se ve, ni en el elaborado texto de esta Declaración queda claro el titular, ni los
contenidos del derecho, incurriendo más bien en las confusiones que he señalado.
FUNDAMENTO Y CONCEPTO: UNA VISIÓN INTEGRAL Y SUS CRITERIOS
No se puede en este marco analizar más a fondo el lema. Debe, sin embargo, quedar
claro que no estamos ante una realidad fácil de insertar en la categoría «derechos
fundamentales», y que se puede estar incurriendo en el vicio tan habitual de forzar
conceptos líderes en un momento de la cultura política y jurídica, como son los
derechos en el mundo moderno, para resolver problemas de difícil encaje, por el
mimetismo que esta hegemonía cultural produce.
El derecho a la paz