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Conclusiones Fernanda

Este documento analiza las reformas agrarias en Colombia antes de 1991 y concluye que sus objetivos reales estaban dirigidos a los intereses de las élites políticas y económicas para concentrar la riqueza y el poder. Aunque algunas leyes buscaron redistribuir la tierra, las élites promulgaron contrareformas para mantener la concentración de la riqueza. Las reformas agrarias han sido inefectivas para redistribuir el poder político y económico, lo que ha llevado a conflictos sociales. Se necesita una reforma

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Conclusiones Fernanda

Este documento analiza las reformas agrarias en Colombia antes de 1991 y concluye que sus objetivos reales estaban dirigidos a los intereses de las élites políticas y económicas para concentrar la riqueza y el poder. Aunque algunas leyes buscaron redistribuir la tierra, las élites promulgaron contrareformas para mantener la concentración de la riqueza. Las reformas agrarias han sido inefectivas para redistribuir el poder político y económico, lo que ha llevado a conflictos sociales. Se necesita una reforma

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CONCLUSIONES

A lo largo de esta monografía se ha demostrado cual ha sido la finalidad de las

reformas agrarias en Colombia antes de la Constitución Política de 1991, para lograr esto se

abordó el estudio de las Constituciones decretadas desde 1821 hasta la última década del

siglo XX, y las normas agrarias que surgieron en el mismo periodo histórico, esto con el fin

de explicar que un proceso de reforma agraria es una estrategia que va más allá del campo,

porque sus modificaciones se ven reflejadas directamente en los diferentes ámbitos de la

vida cotidiana como la salud, el trabajo, los servicios públicos y la educación. Ya que una

reforma agraria son las normas que redistribuyen la riqueza, y no solo eso, sino que

también distribuye el poder político para que los menos favorecidos tengan ingresos más

equitativos y representación en la esfera política, mejorando paulatinamente su calidad de

vida.

Primero respecto a el problema planteado a lo largo de estas páginas se pudo

evidenciar en lo referente a uno de los componentes de una reforma agraria, como lo es la

redistribución del Poder Político que: desde la Constitución Política de la República de la

Gran Colombia de 1821 se limita la representación política de todos los estamentos sociales

que formaban parte de la recién independizada república, lo cual viene a cambiar con la

Constitución Política para la Confederación Granadina en 1858, que es la que parcialmente

inicia con la redistribución del Poder Político al otorgar el titulo de granadino a todos los

nacidos en el territorio de la Confederación, quitando el concepto de “libres” que no

reconocía como tales a los esclavos, confiriendo además a todos los ciudadanos hábiles

elegir y ser elegidos bajo el cumplimiento de ser mayor de veintiún años.


La Constitución Política de Colombia de 1886 es similar a la anterior en lo referente

a la nacionalidad y ciudadanía, sin embargo, sufre un retroceso frente al reconocimiento

que la anterior Constitución había hecho sobre los territorios indígenas y a su autonomía

jurisdiccional, evidenciando ahí un conflicto por la tierra, pero por otro lado avala el voto

femenino, a este periodo se lo conoce como el periodo de la “Dictadura Constitucional”,

debido a que fue bajo estas normas que las acciones del Poder Público se concentraron en

darle poder y representación política a los hombres libres, de clase alta y letrados, más no

permitieron la redistribución del Poder Político en la totalidad de la población como es

menester. Fue bajo estas constituciones que derogaron los beneficios de las leyes de indias

por unas leyes que no reconocían los resguardos indígenas, la propiedad colectiva o las

cajas de comunidad, y mucho menos reconocían a los esclavos e indígenas como

connacionales.

Por ende, para este periodo se concluye que el objeto real de las reformas agrarias

constitucionales vistas desde la lupa de la redistribución del poder político durante este

periodo tuvo un interés focalizado en un solo estamento de la sociedad, excluyendo a los

esclavos y a los que no tenían músculo económico. Ya en el siglo XX la ley 200 de 1936 es

la que tendrá más protagonismo pues partía de la presunción de que si es suelo no es

explotado económicamente por el propietario pasaba a ser baldía, de esta manera el Estado

podía expropiar grandes cantidades de tierras improductivas, además otorgaba la facultad

de adquirir el dominio a aquella persona que si explotará económicamente el suelo de esa

propiedad.

El objeto real de esta reforma al menos en el papel si era lograr la redistribución

tanto económica como del Poder Político, no obstante, en 1944 aparece la Ley 100 que
declaraba la conveniencia pública del incremento del cultivo de las tierras y la producción

agrícola, introduciendo el contrato de aparcería entre el dueño de la tierra y el cultivador,

con el fin de incrementar la producción de abastecimiento interno y de exportación.

En complemente ordenaba también la adquisición por parte del Estado de tierras

insuficientemente explotadas pertenecientes a particulares para ser parceladas con fines

económicos y sociales, con el fin de que fueran adquiridas por trabajadores que carecieran

de tierras, pero esta ley significó un retroceso en el espacio ganado por la Ley 200 de 1936,

ya que buscaba la adjudicación a favor del Estado de los vienes insuficientemente

explotados para ser vendidos, mientras que la Ley 200 lo que pretendía era adjudicar estos

terrenos de forma gratuita siempre y cuando los posibles beneficiarios cumplieran con los

criterios que se exigían.

Por lo tanto, se puede considerar esta ley como una contra reforma que deshacía los

adelantos realizados por la Ley 200 de 1936, pues su objeto real era el fortalecimiento

económico del Estado y de la banca, del primero a través de la extinción del dominio de

tierras improductivas, y esto con el fin de adjudicarlas a la Nación y a quien demostrará que

tuviera capacidad económica para adquirir el titulo de compra y venta, arrendatario,

aparcería, entre otros, es decir sin darle uso público o social. Del segundo, la banca se

evidencia un fortalecimiento de esta, pues era la encargada de generar los prestamos con

intereses diferidos hasta cincuenta años, y también podían solicitar garantías sobre las

mejorar del predio, la cuota de derecho en predios comuneros, contratos de administración

y de arrendamiento sobre el inmueble o parcela.

Los anteriores ejemplos corroboran la hipótesis de que las reformas agrarias

realizadas antes de la Constitución Política de 1991 estaban direccionadas hacia los


intereses de las elites que ejercían el poder político y económico, cuyo fin era convertir el

cultivo y la tenencia de la tierra en un mecanismo para aumentar la producción y desarrollo

agrícola y ganadero. Por lo cual teniendo en cuenta el concepto de reforma agraria, que

incluye la redistribución del poder político se puede establecer que para el periodo histórico

abordado la elite creo el Estado, más no crearon la Nación, por lo cual concentraron el

poder político en un grupo de personas reducido entre 1821 y 1858 y una de las

consecuencias de esto fue que estas personas también concentraron poder económico.

Aunque también se debe decir que se realizaron algunas reformas agrarias que

buscaban la redistribución del poder económico a través de la extinción de dominio de los

propietarios de las tierras ociosas a favor de los campesinos que las explotaban, o a favor

del Estado, pero la elite política promulgó contra reformas que buscaban mantener la

concentración de su riqueza. Frente a esto se concluye que las reformas agrarias a través del

tiempo han sido inefectivas en la redistribución tanto del Poder Político como del Poder

Económico, y esto lo demuestra el índice Gini que entre 1931 y 1997 no ha variado

significativamente a favor de la equidad, en cambio si se observa la tendencia a aumentar

su valor mostrando la inequidad existente en el campo colombiano.

Por lo tanto es una tarea que tenemos pendiente como sociedad, pues el problema de

la tierra siempre ha sido la causa de los conflictos políticos, sociales y armados al interior

del país, conflicto que se puede rastrear a los largo del siglo XIX y XX, siendo esto la

principal razón por la cual en los Acuerdos de la Habana aun se sigue promulgando por una

Reforma Rural Integral que supere la pobreza y desigualdad, para de esta forma lograr el

bienestar de todos los habitantes rurales, siendo esta la única garantía de que el conflicto no

se repita.

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