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Reflexiones sobre el autoconocimiento

El poema ofrece apoyo y consuelo a alguien que se siente ciego y desconocido. El hablante le dice que lo ayudará a ver el camino y a superar las dificultades, actuando como sus ojos para guiarlo a un futuro mejor y más iluminado. Aunque la persona se sienta ciega, la luz en los ojos del hablante le mostrará el camino correcto para llegar a la cumbre.

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Reflexiones sobre el autoconocimiento

El poema ofrece apoyo y consuelo a alguien que se siente ciego y desconocido. El hablante le dice que lo ayudará a ver el camino y a superar las dificultades, actuando como sus ojos para guiarlo a un futuro mejor y más iluminado. Aunque la persona se sienta ciega, la luz en los ojos del hablante le mostrará el camino correcto para llegar a la cumbre.

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VERÉ POR TÍ

«Me desconozco», dices; mas mira, ten por cierto


que a conocerse empieza el hombre cuando clama
«me desconozco», y llora;
entonces a sus ojos el corazón abierto
descubre de su vida la verdadera trama;
entonces es su aurora.

No, nadie se conoce, hasta que no le toca


La luz de un alma hermana que de lo eterno llega
y el fondo le ilumina;
tus íntimos sentires florecen en mi boca,
tu vista está en mis ojos, mira por mí, mi ciega,
mira por mí y camina.

«Estoy ciega», me dices; apóyate en mi brazo


y alumbra con tus ojos nuestra escabrosa senda
perdida en lo futuro;
veré por ti, confía; tu vista es este lazo
que a ti me ató, mis ojos son para ti la prenda
de un caminar seguro.

¿Qué importa que los tuyos no vean el camino,


si dan luz a los míos y me lo alumbran todo
con su tranquila lumbre?
Apóyate en mis hombros, confíate al Destino,
Veré por ti, mi ciega, te apartaré del lodo,
te llevaré a la cumbre.

Y allí, en la luz envuelta, se te abrirán los ojos,


Verás cómo esta senda tras de nosotros lejos,
se pierde en lontananza
y en ella de esta vida los míseros despojos,
y abrírsenos radiante del cielo a los reflejos
lo que es hoy esperanza.

Miguel De Unamuno

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