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Arte Primitivo: Orígenes y Características

Las primeras manifestaciones artísticas estuvieron relacionadas con el pensamiento mágico-religioso y tenían un propósito simbólico más que utilitario. El arte primitivo se caracteriza por formas originales con colores vivos y estilizaciones que a menudo están asociadas con ritos mágicos tribales. Un ejemplo característico es la máscara, realizada en madera o paja y usada en danzas rituales.

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Arte Primitivo: Orígenes y Características

Las primeras manifestaciones artísticas estuvieron relacionadas con el pensamiento mágico-religioso y tenían un propósito simbólico más que utilitario. El arte primitivo se caracteriza por formas originales con colores vivos y estilizaciones que a menudo están asociadas con ritos mágicos tribales. Un ejemplo característico es la máscara, realizada en madera o paja y usada en danzas rituales.

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Las primeras manifestaciones artísticas

estuvieron íntimamente relacionadas con el


pensamiento mágico-religioso, fundamento
del deseo de supervivencia del ser humano.
Piezas figurativas, marcas, señales o signos
repetidos sobre distintos soportes que
transmitían o comunicaban algo con un
mensaje codificado de carácter simbólico y
no mostraba un destino únicamente
utilitario.

El arte se inicia hace unos 25.000 años a.C


en el período del Paleotício Superior.  Las
obras más antiguas se sitúan en la zona de
Eurasia, siendo la zona con  mayor
densidad y calidad de yacimientos en la
zona Cantábrica-Aquitania. Se distingue
entre arte mueble o mobiliar, objetos de
pequeñas dimensiones que pueden ser
transportados por el ser humano, fáciles de
fechar por estar junto a instrumentos
fabricados y el arte rupestre, que se localiza
en salas profundas en el interior de cuevas
y en abrigos rocosos.
ARTE PRIMITIVO

Tardíamente valorado por la cultura occidental gracias


a artistas como Paul Gauguin o Pablo Picasso, el
llamado arte primitivo ha despertado el interés de
antropó logos e historiadores por sus similitudes con el
arte prehistó rico y, en especial, por la íntima relació n
entre las formas artísticas y los ritos de cará cter
má gico.

El arte primitivo es el propio de aquellos pueblos que


se han mantenido a lo largo de los tiempos en una
forma primaria de civilizació n, practicando una
economía de subsistencia y sujetos a una serie de
supersticiones, tabú es y creencias ancestrales. Se trata
de un conjunto de formas artísticas de enorme
originalidad, vivos colores y frecuente estilizació n,
cuyos mejores
ejemplos son
la pintura
corporal y las
má scaras.
CARACTERÍSTICAS

La estética primitiva combina elementos figurativos y


abstractos que representan elementos materiales o
fuerzas espirituales, cuya relació n con el realismo es
casi nula, pues responden a la concepció n que estos
pueblos tienen del mundo. Así, por ejemplo, las
esculturas de Oceanía suelen contar con un gran
crá neo, ya que para los pueblos de aquella regió n la
personalidad reside en la cabeza.

Otro rasgo es la inalterabilidad estética a lo largo de los


siglos, debida a la persistencia de las costumbres y los
ritos y a la necesidad que han tenido los artistas de
utilizar unas formas comprensibles para la comunidad.

El ejemplo má s característico del arte primitivo es la


má scara, realizada casi siempre en madera o paja. Es
un objeto de adorno asociado con ritos má gicos
tribales, en los que los hombres, cubiertos los rostros,
danzan y ejecutan acciones mímicas para así solicitar
ayuda a los espíritus protectores, ahuyentar a las
divinidades malignas y aplacar a los dioses y fuerzas de
la naturaleza.

Esta proporciona los vivos colores empleados para la


decoració n de tales má scaras (blanco de cal, negro de
humo, rojo de cortezas, ocres de tierras); ademá s, se
suelen incorporar vistosos adornos de plumas.

Otra faceta artística es la decoració n del propio cuerpo


humano con tatuajes o cicatrices, como hacen algunos
aborígenes australianos, los polinesios de Samoa y los
maoríes de Nueva Zelanda; también algunas tribus de
Nueva Guinea se pintan el cuerpo con vivos colores.
Esta ornamentació n personal se completa con todo
tipo de collares, tocados, brazaletes, etc., realizados
con distintos elementos o materiales como conchas,
plumas o semillas. Los motivos decorativos son casi
siempre lineales, de gran
sencillez y contenido
simbó lico.

La decoració n cromá tica


y simbó lica aplicada a las
má scaras y a los cuerpos
también se destina a
objetos de culto, como tó tems (representaciones
figuradas del espíritu protector y bienhechor de un
clan o tribu, asociado por lo general a un animal), e
incluso a una serie de instrumentos de cará cter má s
utilitario, por ejemplo, cerá micas, armas,
embarcaciones y vestidos.

PRINCIPALES PUEBLOS PRIMITIVOS

El dominio geográ fico del arte primitivo es bastante


heterogéneo, pues abarca regiones muy dispares del
globo terrá queo como el norte, sur y centro de
América, el centro y sur de Á frica, las zonas polares y
Oceanía. El atraso de los pueblos que ocupan estas
regiones es atribuible a su aislamiento geográ fico, a su
clima adverso y a los escasos recursos de sus há bitats.

Australianos. Los aborígenes australianos, pobladores


de la mayor isla de Oceanía, se hallan repartidos en
varias á reas culturales con sus particulares rasgos
artísticos: el arte tjurunga, consistente en incisiones
grabadas en piedras o en la corteza de los á rboles, que
representan figuras esquemá ticas de animales o seres
humanos, es característico de una gran regió n
centralizada en el territorio
de Aranda; en el centro de
Australia predominan la
decoració n corporal y
complicados tocados para
rituales en los que se
combinan plumajes, sangre
y colores ocres; en el oeste de la tierra de Arnhem, en
el norte de Australia, se encuentran los objetos de los
maraiin, tallas estilizadas con representaciones
zoomó rficas; y, por ú ltimo, al este de la tierra de
Arnhem se localizan los rangga, especie de tó tems
ceremoniales en madera, decorados con enormes
pendientes y diseñ os en tonos ocres.

Melanesios. Pobladores de un conjunto de islas


situadas al noroeste de Australia, los melanesios se
caracterizan por una estatuaria de marcadas formas
bidimensionales. Por lo general se distinguen tres
grupos artísticos: uno, de gran decorativismo, se
extiende por las islas Salomó n; otro, localizado en el
golfo de Papú a y en el valle del río Purari, en Nueva
Guinea, creó má scaras fantá sticas; y un tercero, propio
de los territorios con presencia holandesa, está
representado por los tó tems de los chambuli y las
esculturas naturalistas de
los mundkumor.

Las arquitecturas o
viviendas de los habitantes
melanesios son muy
variadas. Mientras que las
casas de Nueva Caledonia y Nueva Irlanda tienen
forma circular, en las islas del Almirantazgo son
ovaladas. También hay grandes construcciones
destinadas a reuniones y ceremonias religiosas.

Polinesios. La multitud de islas que constituyeron


Polinesia determina la variedad de expresiones
artísticas encontradas en el Pacífico meridional, al
oeste de América del sur. En las islas de Tahití y
Australes o Tubuai, los artistas esculpen piedras no
superiores a un metro y pequeñ as tallas de madera,
denominadas ti´i, con las que representan a sus seres
fallecidos y a sus principales dioses.

En las islas de Hawaii, pertenecientes a los Estados


Unidos, apareció desde el siglo XII una estatuaria en
madera de grandes proporciones. Su figura má s
característica es el dios de la guerra, Kakailimoku,
adornado con vistosas plumas de aves. Asimismo, los
polinesios hawaianos han destacado en el arte de la
cerá mica.
La isla de Pascua es famosa por sus gigantescas
esculturas talladas en piedra volcá nica, que llegan a
alcanzar los quince metros de altura. Se trata de bustos
con forma humana, incrustados en el suelo y con una
ligera inclinació n, todos ellos muy similares: cabeza
enorme y alargada, nariz prominente, ojos hundidos y
brazos pequeñ os, apenas marcados. Se ha especulado
mucho sobre la funció n de estas colosales esculturas,
que quizá fuera má gica o funeraria, y sobre su posible
traslado hacia las zonas de playa; al parecer fueron
arrastradas por centenares de hombres y luego
levantadas mediante planos inclinados de tierra. Los
rasgos estéticos que se repiten constantemente en las
obras en piedra de la isla de Pascua contrastan
extraordinariamente con la delicadeza de las tallas en
madera, o noai havakava (estatuas de muchos lados).

Micronesios. Las islas de Micronesia, situadas entre las


de Polinesia, al nordeste, y las de Melanesia, al
sudoeste, no se han caracterizado por unas formas
artísticas peculiares, debido a la excesiva influencia del
arte polinesio.

Lo má s sobresaliente son las esculturas de las islas


Carolinas, que ofrecen rostros de aspecto triangular.
Maoríes. Los aborígenes de Nueva Zelanda, al sudeste
de Australia, crearon un arte extremadamente
decorativo y simbó lico, como puede apreciarse en la
decoració n de canoas y remos, con ricas composiciones
lineales, y en las vigas y pilares tallados de sus
viviendas rectangulares.

Los motivos decorativos maoríes, de gran complejidad,


han sido absorbidos por su belleza por la mayoritaria
població n blanca actual de Nueva Zelanda para la
decoració n de
sus viviendas.

Esquimales.
Los
habitantes de
las regiones
á rticas de
América y
parte de
Groenlandia y
Siberia
desarrollaron
un arte muy
particular,
acorde con la
escasez de recursos y la excesiva dureza del medio. El
arte de este pueblo tiene un profundo cará cter sagrado
y explica la relació n del hombre esquimal con su
mundo. Sus materiales son marfil y hueso, extraídos de
las focas capturadas, que sirven a los esquimales para
elaborar diversos instrumentos destinados a la caza y a
la pesca (arpones, agujas), así como tallas en pequeñ o
tamañ o de animales y figuras humanas. Los motivos
decorativos suelen ser sencillos y simbó licos, a base de
incisiones y grabados. Ademá s son típicas las má scaras
(inuas) rituales en madera policromada.

Se distinguen tres regiones artísticas diferentes: una, al


este del río Mackenzie, en las orillas del Hudson y en
los territorios de Baffin y Groenlandia, caracterizada
por objetos de marfil con incisiones lineales má s o
menos angulosas de cará cter má gico; otra, en las islas
Aleutianas, con má scaras de rasgos grotescos
destinadas a las ceremonias rituales; y una tercera, en
Alaska, donde se realizan las má scaras para los
llamados ritos de invitació n (ceremonias para solicitar
la protecció n y ayuda de las divinidades antes de
emprender una cacería o salir a pescar), que se
adornan con formas complejas y mó viles y con plumas
de diversos colores.

Indios de Norteamérica. Los "pieles rojas" de


Norteamérica destacaron por sus tallas en madera o
tó tems, colocados en lugares privilegiados de sus
poblados y decorados con vivísimos colores; cada tribu
tenía un animal protector al que rendía culto (á guila,
oso, etc.) y que adquiría como emblema. También
decoraban sus cuerpos, sus embarcaciones y sus
viviendas có nicas de pieles con motivos lineales de
gran colorido y sencillez.

Africanos. El arte africano primitivo, sujeto a una serie


de creencias animistas, está representado por multitud
de tallas escultó ricas en madera de figuras humanas
má s bien rechonchas y de cortas extremidades.

Se diferencian tres estilos: sudanés (Sudá n y Nigeria),


con motivos geométricos predominantes; bantú
(Camerú n, Gabó n y Angola), má s realista que el
anterior; y bosquimano, en Á frica del sur, con
representaciones pictó ricas de escenas de caza y
pastoreo similares a las pinturas rupestres saharianas
y levantinas de época prehistó rica.

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