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Intersexualidad y hermafroditismo explicado

Este documento trata sobre conceptos básicos de la sexualidad humana. Explica que las personas intersexuales difieren de los hermafroditas verdaderos y que la orientación sexual de una persona no se determina por las actividades permitidas durante la niñez. También aclara que hablar sobre temas sexuales entre personas que se están conociendo puede favorecer el entendimiento mutuo y el establecimiento de relaciones auténticas.

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Intersexualidad y hermafroditismo explicado

Este documento trata sobre conceptos básicos de la sexualidad humana. Explica que las personas intersexuales difieren de los hermafroditas verdaderos y que la orientación sexual de una persona no se determina por las actividades permitidas durante la niñez. También aclara que hablar sobre temas sexuales entre personas que se están conociendo puede favorecer el entendimiento mutuo y el establecimiento de relaciones auténticas.

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1. Preguntas frecuentes sobre


conceptos básicos de la sexualidad
Tomado de Vargas Trujillo, E. (2013). Sexualidad… mucho más que sexo. Una guía para mantener
una sexualidad saludable. Bogotá: Ediciones Uniandes (pp. 24-27).

¿Las personas intersexuales son las que se conocen como hermafroditas?

Una persona intersexual es aquella que al nacer presentan genitales que no corresponden a las
características típicas de un hombre o de una mujer y los análisis médicos muestran inconsistencias
entre el sexo genético, las glándulas sexuales (gónadas) y los órganos sexuales. Por ejemplo,
puede ser genéticamente mujer (tiene cromosomas XX), poseer estructuras sexuales internas de
mujer (ovarios, útero, vagina), pero sus genitales externos parecen corresponder a los de un hombre
(el clítoris parece un pene pequeño).

Los hermafroditas verdaderos, por su parte, son individuos que nacen con una gónada de cada
sexo (un testículo y un ovario). Es decir, las personas intersexuales se diferencian de los
hermafroditas verdaderos en que tienen ovarios o testículos, pero no ambos. Estas dos condiciones
se producen como resultado de alteraciones genéticas u hormonales durante el proceso de
diferenciación sexual en el período embrionario.

¿Permitir que los niños hagan las mismas cosas que las niñas puede inducirlos a ser
homosexuales?

La creencia de que si a un niño se le permite realizar actividades femeninas y desarrollar


características del otro sexo se convertirá en “mujer” y, por lo tanto, deseará tener relaciones
sexuales con personas de su mismo sexo es uno de los principales temores de los adultos y un
argumento que utilizan para mantener el trato sexista. Esta creencia está fundamentada en la falta
de conocimiento sobre la sexualidad. Para aclarar esta duda, recordemos lo que hemos discutido en
esta introducción:

 El ser hombre o mujer (el sexo) está determinado biológicamente y no se modifica por lo que
sentimos, pensamos o hacemos. Nuestra anatomía y fisiología no se cambia con la interacción
social. Lo que cambia en función del contexto social, histórico y relacional en el que vivimos es
la idea que tenemos de ese cuerpo biológico que poseemos.
 En la interacción con el medio se aprende el significado que tiene en la sociedad el ser de
uno u otro sexo y las normas y expectativas que socialmente se tienen de los individuos por ser
hombres o mujeres (el género).
 La orientación sexual, que es la atracción física o emocional por personas del mismo sexo
(orientación sexual homosexual), del otro sexo (orientación sexual heterosexual) o de ambos
sexos (orientación sexual bisexual), está motivada por el deseo sexual y, hasta donde
sabemos, es una condición que no se aprende en el proceso de socialización sexual, se
descubre a medida que crecemos y nos desarrollamos sexualmente.
 En el proceso de socialización sexual se aprenden las normas que regulan las expresiones
sexuales y las prácticas que se consideran apropiadas para satisfacer el deseo sexual.
 Si la orientación sexual fuera el resultado del proceso de socialización sexual, las personas
que crecieron en contextos sexistas no mostrarían interés por personas de su mismo sexo; no
obstante, los datos disponibles muestran que, incluso en familias en las que las normas y
expectativas de género son excesivamente rígidas y tradicionales, algunos hijos pueden ser
homosexuales.
 Aunque la mayoría de las personas tiende a creer que debe existir armonía o coincidencia
entre el sexo, el género y la orientación sexual, esto no siempre ocurre. Es decir, no siempre un
hombre va a actuar de acuerdo con lo que en una sociedad tradicional y sexista se considera
“masculino” y va a ser heterosexual. Tampoco, todas las mujeres son femeninas y
heterosexuales. Es posible que un hombre sea femenino y heterosexual o que un hombre
masculino sea homosexual. Esto es, el comportamiento “femenino” o “masculino” de una
persona no nos permite inferir su orientación sexual.
 Tampoco es cierto que las personas homosexuales se sientan atraídas por personas de su
mismo sexo porque rechazan su propio sexo y quieren ser del otro sexo. Las personas
homosexuales, generalmente, están satisfechas con su sexo, es decir, aceptan el cuerpo
biológico con el que nacieron.

¿Es verdad que cuando dos jóvenes se están conociendo es mejor evitar hablar de temas
relacionados con la sexualidad?

Como resultado de la idea que socialmente se tiene de la sexualidad como algo “malo”, “privado”,
“sucio”, para algunas personas hablar de este tema es sinónimo de “falta de respeto”. Pero, como
hemos visto en este curso, la sexualidad es parte integral de nuestra identidad y, por lo tanto, el
proceso de conocimiento de nosotros mismos y de quienes nos rodean supone el intercambio de
ideas acerca de lo que nos caracteriza sexualmente.

Hablar acerca de la sexualidad no se limita, como la mayoría de las personas creen, a discutir sobre
las relaciones sexuales, las infecciones de transmisión sexual, el embarazo, el aborto y la
planificación familiar. Implica compartir la idea que tenemos de nosotros como hombres o como
mujeres, además de hablar sobre nuestras creencias, temores, necesidades, expectativas,
experiencias, normas, aspiraciones, preferencias y metas que involucran nuestra dimensión sexual.
A través de este proceso de intercambio se favorece el conocimiento mutuo y se obtiene información
útil para tomar decisiones sexuales y para saber cómo actuar en el futuro.
Si las personas no hablan acerca de sí mismas y, en ese intercambio verbal, no se sienten libres de
revelar a otros su sexualidad, las relaciones que establecen no son auténticas y, en ese sentido,
tienden a ser frágiles, superficiales y poco satisfactorias. En síntesis, la comunicación sobre la
sexualidad es fundamental para el establecimiento y el mantenimiento de relaciones significativas
con otros, en particular, las relaciones de pareja, independientemente de la edad de las personas.

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