Las medidas sanitarias tomadas en México para prevenir el A(H1N1)
entre los años 2009-2010
Rangel Teran, Laura, Universidad Tecnológica del Perú (UTP)
Rosas León, Giusseppe, Universidad Tecnológica del Perú (UTP)
Salazar Joaquín, Keny, Universidad Tecnológica del Perú (UTP)
Resumen:
En este artículo se dieron a conocer las medidas sanitarias tomadas en México para combatir
la pandemia de gripe A(H1N1), para ello, nos preguntamos si las medidas sanitarias empleadas
tuvieron algo que ver en desenvolvimiento de la contención y prevención de contagios, además
de hacer notar como influye la capacidad de respuesta y avances en materia de tecnología y
salud de un país ante una pandemia. En el presente artículo, se demostró que las medidas
sanitarias para la contención del virus A(H1N1) en México entre los años 2009-2010 fueron
deficientes, siendo estas influenciadas por el mal manejo de las autoridades encargadas de velar
por la salud pública mexicana, reacciones tardías para el control del virus de la influenza y la
escasez de recursos médicos en hospitales públicos del Gobierno mexicano, dieron como
resultado un gran número de personas contagiadas, preocupación o desconfianza por parte de
la población, adicionando que en esos años (2009-2010) se incrementó la tasa de mortalidad
de manera colosal, y se evidenció que las personas de bajos recursos económicos eran las más
vulnerables, por contar con un sistema de salud inadecuado y deficiente para el empleo de los
tratamientos y pronta recuperación de los pacientes, lo que generó la excesiva cantidad de
decesos en México y mayor contagio entre los sectores más pobres del país, así mismo dejando
en evidencia la gravedad que tiene el virus de la influenza.
Palabras Clave: A(H1N1), México, pandemia, medidas sanitarias, autoridades sanitarias
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Abstract:
In this article the sanitary measures were disclosed taken in Mexico to combat the pandemic of
influenza A (H1N1), for this we ask ourselves, if the sanitary measures used had something to
do with the development of the containment and prevention of infections, in addition to note
how the response capacity and advances in technology and health of a country influence a
pandemic. In this article, it was shown that the sanitary measures for the containment of the A
(H1N1) virus in Mexico between 2009-2010 were deficient, being influenced by the
mismanagement of the authorities responsible for ensuring Mexican public health, delayed
reactions to control the influenza virus and the shortage of medical resources in public hospitals
of the Mexican Government, resulted in a large number of people infected, concern or mistrust
by the population, adding that in those years (2009- 2010) the mortality rate increased
colossally, and it was evident that people with low economic resources were the most
vulnerable due to having an inadequate and deficient health system for the use of treatments
and prompt recovery, which generated the excessive number of deaths in Mexico and greater
contagion among the poorest sectors of the country, likewise revealing the seriousness of the
virus from influenza.
Keywords: A(H1N1), Mexico, pandemic, sanitary measures, health authorities.
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1.-Introducción
En vista a la gran crisis sanitaria que se vive a nivel mundial, el conocimiento de las medidas
sanitarias que se toman ante una situación crítica como lo es una pandemia, es de vital
importancia para la supervivencia del ser humano, pues estas medidas van a tener un efecto ya
sea positivo o negativo en la contención de nuevos brotes y en la recuperación de las personas.
Analizar y estudiar las acciones de otros países nos ayuda a mejorar y evitar errores. Es
importante saber qué medidas se emplearon y cuál fue la efectividad de estas para el desarrollo
del sector salud.
En la década pasada, el A(H1N1) trajo consigo una numerosa cantidad de infectados y
muertos, fue una enfermedad que causó un gran impacto social donde relucieron las
deficiencias del sector salud. Al igual que se está viviendo hoy en día, se evidenció como las
autoridades de salud pública manejaban la situación a través de parámetros sanitarios que
controlaban a la población con una serie de protocolos. Por ello, se quiere estudiar las medidas
sanitarias que se tomaron en México para combatir la pandemia de la gripe A(H1N1), sus
efectos en la contención y en la recuperación de los pacientes contagiados entre los años 2009
y 2010. De esta manera, poder responder a la siguiente pregunta de investigación: ¿Cuál fue el
impacto de las medidas sanitarias tomadas en México para combatir la pandemia de la gripe
A(H1N1) en la contención de la propagación del virus y en la recuperación de los pacientes
contagiados entre los años 2009 y 2010?
En consiguiente, ha surgido la hipótesis de que las medidas sanitarias para la contención de
la gripe A(H1N1) en México entre los años 2009-2010 fueron deficientes, lo cual produjo una
alta mortalidad entre los pacientes contagiados.
Para comprender mejor el tema es importante que se tengan claros los conceptos de medidas
sanitarias, pandemia y sobre todo gripe A(H1N1). En ese entender, López, investigadora de la
Secretaría de Salud de México, define las medidas sanitarias como:
El conjunto de acciones preventivas que lleva a cabo el gobierno mexicano, para
normar y controlar las condiciones sanitarias del hábitat humano, los
establecimientos, las actividades, los productos, los equipos, los vehículos y las
personas que puedan representar riesgo o daño a la salud de la población en
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general, así como a través de prácticas de repercusión personal y colectiva.
(1994, p.619)
Nosotros creemos que estos controles médicos con mayores análisis ayudan a enfrentar un
problema, como se dio en México con el A(H1N1), las medidas sanitarias establecen orden en
una sociedad para evitar daños en torno a la salud pública.
Del mismo modo, Gotera y Valero nos aclaran en que consiste la gripe A(H1N1):
Es una enfermedad respiratoria de los cerdos, causada por el virus de Influenza
tipo A [...]. Al igual que todos los virus de Influenza, los de la gripe porcina
cambian de manera constante [...] de manera que el nuevo virus que resultaría
del intercambio de material genético que tendría diferentes estructuras
inmunogénicas y/o virulentas, incluyendo su capacidad para infectar otros
huéspedes. (2009, p.279)
Esta gripe, así como se explica, es altamente viral y produce en las personas los síntomas de
una gripe normal. Sin embargo, esta se puede complicar provocando que el paciente sufra una
insuficiencia respiratoria que requiera de cuidados intensivos para su tratamiento. Dejando a
su paso una cifra inmensa de contagiados y muertos, esta enfermedad puso en evidencia el
manejo de la problemática por parte de las autoridades de los países en situaciones de riesgo.
El resultado de nombrar a una enfermedad como pandemia se ve a través de un perfil
epidemiológico y análisis médicos que luego se presentan a un ente de salud pública como la
Organización Mundial de Salud (OMS) quienes además presentan una definición médica sobre
lo que es pandemia, donde se explica que:
Se produce una pandemia de gripe cuando surge un nuevo virus gripal que se
propaga por el mundo y la mayoría de las personas no tienen inmunidad contra
él. Por lo común, los virus que han causado pandemias con anterioridad han
provenido de virus gripales que infectan a los animales. (2010, sp.)
Como se evidencia, una pandemia se registra en base a información médica precisa y un análisis
detenido de la situación del problema, así como la gravedad de la enfermedad, en qué medida
afecta a la sociedad y el rango de alcance que tiene a nivel global.
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Del mismo modo, para entender los acontecimientos que se generaron durante la pandemia
de A(H1N1) en México, es importante conocer los antecedentes de la llegada del virus de
influenza y las condiciones sanitarias con las que se recibió la oleada de contagios. En primer
lugar, los estudiantes de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Talledo y Zumaeta,
en 2009, explican que el virus por influenza porcina ha pasado por varios cambios durante la
época de los años 1930 y 1990. Durante finales de los 90’s el virus muto en un triple
reordenamiento genómico que contiene genomas de influenza aviar, humana y porcina. En
2005 se empiezan a reportar los primeros casos de pacientes infectados con este virus
perteneciente a la influenza A(H1) producto del triple reordenamiento; los casos, aunque
esporádicos se fueron esparciendo alrededor el mundo y finalmente en 2009 la OMS lanza una
alerta mundial por la concurrencia de los casos afirmándose así que la influenza que en 2005
se creía humana era causada por la nueva cepa porcina de A(H1N1) dando como iniciada la
nueva epidemia viral. (p.233).
Lo que nos afirma que el virus ya había estado evolucionando y era de conocimiento público
la inminente ola de contagios que afecto al mundo entero. Esta nueva cepa de influenza no
debía sorprender a la población de la manera que lo hizo, pues la influenza ha venido
estudiándose durante décadas. Sin embargo, al ser en el 2005 cuando fue anunciada la epidemia
de A(H1N1) fue que en el 2006 se esperaba la temida pandemia.
En segundo lugar, luego de su llegada una incertidumbre era sobre la gravedad que podía
tener esa enfermedad en tierras mexicanas; por lo que Carlos Alfonso Reynoso en 2009
comenta que en el 2006 se esperaba unos casos de influenza, pero esto se presentó en el 2009
trayendo una alta demanda en insumos médicos. Sin embargo, ellos jamás pensaron que la
situación seria tan grave, pues se creía que solo era un virus estacional. Aun así, se dieron las
recomendaciones necesarias pero los estudios revelaron posteriormente la gravedad de la
misma por la alta demanda repentina en los hospitales de personas que presentaban fiebre y tos
acompañada de algún otro síntoma. (p.42)
Fue poca la preparación que se tenía para afrontar el virus, aunado a eso el desconcierto que
esta provocó al no conocerse que causaba la epidemia de gripe, incrementa la letalidad pues
muchas personas estaban siendo contagiadas sin saber qué medidas tomar.
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Por consiguiente, es necesario explicar cómo ha sido monitoreada la salud pública en
México y la condición en la que esta se encontraba antes de la alerta mundial. En este caso,
Gustavo Leal Fernández manifiesta que; en México desde los años 80’s persiste una cadena de
mando-respuesta en el sector salud que lejos de preocuparse por su modernización, se centra
principalmente en el modelo fallido de descentralización donde cada estado aplica las prácticas
de salud que cree convenientes. Un esquema que se basa en tomar acciones más por intereses
políticos que sociales. (2019, p.68)
En donde se hace notar que la condición hospitalaria había sido abandonada por políticas
que solo buscaban el interés propio y económico. Las cuales han llevado al sistema de salud
mexicano a la decadencia que se intentaba tapar con las enormes ganancias de la industria
farmacéutica por la venta de vacunas pero que se vio destapada por la gran falta de insumos
que se hizo notar durante la pandemia.
Nos parece significativo conocer cómo se controló la influenza de gripe A(H1N1) en
México mediante la aplicación de las medidas sanitarias empleadas, también estudiando sus
efectos y analizando el manejo de las autoridades en los momentos críticos del país, para que
de esta manera se empleen en el futuro mejores lineamientos, equipamiento médico, mayor
cantidad de personal de salud, mejores instalaciones hospitalarias, y que al combatir nuevas
pandemias estas tengan un efecto menos devastador en el sector salud, en la economía y en la
población. La importancia de nuestro proyecto de investigación se basa en querer mejorar el
ámbito sanitario estudiando cómo se superó la pandemia a través de normas de salubridad y
señalando sus deficiencias.
Para corroborar lo dicho en nuestra postura hemos desarrollado cuatro ideas principales que
permitirán explicar cómo fueron gestionadas las políticas públicas y sus resultados a través de
la tardía detección del virus en México y las acciones sanitarias específicas que se emplearon
durante la pandemia y en qué momento exactamente fueron aplicadas. Además, los numerosos
cambios que hubo en las estrategias de las autoridades sanitarias. Aunado a esto, las
condiciones hospitalarias deficientes y las fases del plan de alerta (contingencia). Resultando
así, una alta mortalidad por influenza A(H1N1) en México.
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2.- Detección tardía del virus en México y las acciones sanitarias específicas que se
emplearon durante la pandemia y en qué momento exactamente fueron aplicadas.
En la presente idea, se busca probar como la detección tardía del virus A(H1N1) que estaba
ocasionando los brotes de gripe, por parte del Estado mexicano influyó en la toma decisiones
y la aplicación de acciones en materia de salud que en su momento pudieron ser más efectivas.
Las medidas sanitarias tomadas en México para la contención del virus fueron deficientes
porque este se detectó de manera tardía, lo que llevo a que se emplearan parámetros que no
fueron de gran ayuda para la contención y prevención. En primer lugar, la demora para detectar
el virus llevo a la aplicación de ciertas medidas improvisadas por no saber contra que
enfermedad se estaba luchando. En una secuencia de eventos iniciales, podemos demostrar que
desde marzo la dirección general adjunta de epidemiologia de la secretaría de salud emite una
alerta por brotes de influenza, pero no fue hasta abril que el SINAVE se percata de los pequeños
brotes. Posteriormente, doctores y directores de hospitales detectan una ocurrencia de muertes
y contagios por esta influenza. Y no fue hasta el 12 de abril que México atiende a una
verificación de la OMS por nuevos brotes de una influenza no conocida en Veracruz. Al día
siguiente, se informa a las autoridades la muerte de un paciente por una neumonía causada por
un virus no identificado. Tras una reunión, el 16 de abril el CONAVE concluye que es un brote
de influenza estacional prolongado y se alerta a las unidades de vigilancia epidemiológica sobre
esta extensión. El 18 y 19 de abril se envían muestras a estados unidos y Canadá para su
tipificación y se incrementa la vigilancia epidemiológica. El 23 de abril la Secretaría de Salud
conoce los resultados emitidos por un laboratorio canadiense la nueva cepa del virus A(H1N1).
Y luego de casi dos meses, se le informa a la población el tipo de virus causante de la epidemia,
anunciándose la suspensión de clases a nivel nacional. (Martínez, 2013, p.22)
En ese sentido, se hace notar la falta de recursos en materia de laboratorios que no permitió
la rápida detección, aunado a esto, la falta de interés que se le dio a estos casos cuando recién
salieron los primeros, en marzo del 2009. Lo que provoco la tardía reacción del Estado
mexicano, enviando casi dos meses después las pruebas del virus a los diferentes laboratorios
a nivel mundial. Situación que debió haber sido prevista, pues desde el 2006 se esperaba una
oleada de contagios por la ya descubierta influenza A(H1N1).
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En segundo lugar, las estrategias aplicadas no fueron las más adecuadas, pues se dieron
suponiéndose que se trataba de la influenza estacional. Cuando el virus arribó en México, las
autoridades por las características de los diagnósticos concluyeron que el aumento de la
demanda de servicios hospitalarios se debía a la influenza estacional. Entre los lineamientos de
prevención se instaba al distanciamiento social e higiene personal. El tratamiento con
antivirales se recomendaba aplicar en cualquier caso probable o confirmado. A fines de abril
cuando la OMS da la alerta mundial por A(H1N1) los lineamientos no variaron mucho, pero
ya era considerada una persona altamente sospechosa y contagiosa aquella que presentara
síntomas de fiebre muy alta, tos y dificultad para respirar. Se aplicaron las pruebas rápidas y el
envío de resultados al INDRE para mayor manejo del número de caso. (Reynoso, 2009, pp.42-
43)
Un mal manejo de los recursos llevaría a México a que posteriormente escasearan los
medicamentos para combatir el A(H1N1), pues estos eran aplicados a personas que incluso era
muy probable que no estuvieran contagiadas. Por lo que, al confirmarse que los brotes eran
dados por la nueva influenza hubo una alta concurrencia del sistema de salud trayendo consigo
una deficiencia hospitalaria. Sin embargo, los lineamientos seguían siendo los mismo que se
habían estado aplicando antes de la confirmación de la epidemia.
Finalmente, como se ha podido observar, la respuesta de México en primera instancia estuvo
provista de acciones e inacciones que llevaron al mal uso de recursos hospitalarios y sociales,
evidenciándose también, que a pesar de los numerosos casos que ya se habían dado en todo el
mundo y la primera advertencia en 2005, las autoridades no dieron la relevancia necesaria a la
detección del virus.
3.- Seguimiento de los cambios en la estrategia de las autoridades sanitarias de México.
Explicar el seguimiento de los cambios de estrategias que se fueron aplicando a medida que
la enfermedad avanzaba y se descubrían nueva información sobre el virus, es importante para
ver cómo estas estrategias aplicadas de forma intermitente impactaron en la contención del
virus y en la recuperación de los pacientes infectados.
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La llegada del nuevo brote de A (H1N1) en México y el impacto generado fue el mayor a nivel
mundial, por lo que las autoridades mexicanas tuvieron que amplificar las medidas sanitarias
hacia la comunidad, el doctor Máximo Martínez mencionó que:
La Secretaría de Salud conoció, a través del Laboratorio Nacional de
Microbiología de Canadá, que en México circulaba una nueva cepa de virus de
influenza A (H1N1) asociada a infección respiratoria grave. En consecuencia,
el Comité Nacional para la Vigilancia Epidemiológica (CONAVE) estableció la
intensificación de la vigilancia epidemiológica de influenza mediante
mecanismos complementarios al SISVEFLU, incluyendo una red de
notificación diaria en las USMI y hospitales, entre ellos los suscritos en la Red
Hospitalaria de Vigilancia Epidemiológica (RHOVE), a través de la plataforma
en línea del SINAVE. (2015, p.23)
Luego de la primera alarma de A(H1N1) la secretaría de México buscó acciones rápidas para
la contención del virus, alternando entre estrategias dando como respuesta soluciones generales
hacia el sector público mexicano por lo delicado y riesgoso que era el nuevo brote del virus de
la influenza.
Las medidas sanitarias tomadas en México siguieron una serie de estrategias para la
contención del virus, las cuales fueron cambiando a medida que se iba descubriendo una nueva
forma de contagio, nuevo síntoma o problema, lo que fue una estrategia poco eficiente para la
prevención de la influenza. En un inicio en clínicas y hospitales se le recetaba toda persona que
contara con estos síntomas inmediatamente el tratamiento con antivirales, así como también
personas extra domiciliarias que se encontraran sanas pero que hayan estado en contacto con
pacientes contagiado, asintomáticos, de esta manera se fue repartiendo medicamentos a
personas que pudieron estar libres del virus para que no vuelvan a presentar problemas de salud.
Posteriormente, en mayo la secretaría de salud emite un nuevo documento con otros
lineamientos para la contención de la enfermedad donde se dejó de lado las pruebas rápidas y
se empezó aplicar tratamientos a personas con síntomas aun si no tuvieran la enfermedad,
descuidando un poco los números reales de contagiados. (Reynoso, 2009, pp. 43-44)
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Si bien, con el diagnostico de influenza estacional se estaban aplicando tratamientos a
personas con síntomas de gripe, luego de la alarma epidemiológica no se modificaron dichas
estrategias, en su lugar, se intensificó, lo que produjo que se dejara a un lado la realización de
pruebas, retrasando así el conteo de las mismas, por lo que no se tenía una cifra real de
contagiados ya que la medida era simplemente aplicar el tratamiento estuvieran infectados o
no.
Por otra parte, en medio de la crisis los lineamientos dados por la secretaría de salud no eran
acatados por el resto de los estados mexicanos. Tras las medidas sanitarias aplicadas, como el
aislamiento social, la aplicación de vacunas y antivirales, surgieron dudas que el Ministerio de
Salud no podía responder, entre las más importantes fue: ¿Por qué siguen aumentando los
contagios y las muertes si la mortalidad no era tan alta? Acusan a los funcionarios de emitir
información incorrecta con fines de manipulación de la sociedad. Lo cierto es que las políticas
neoliberales habrían causado un gran déficit en las instalaciones sanitaria del IMSS, debido a
los recortes del presupuesto, problemática que se le atribuye a la descentralización del sector
salud. Esto dio a notar por parte de la secretaría de salud que solo algunos estados cumplían
con la normativa de información de casos. Dando como conclusión que cada gobernador aplicó
las medidas que quisieron en vez de los lineamientos nacionales. (Menéndez, 2014, p.24)
El mal manejo de las autoridades hizo que estos gobiernos estatales manipularan la
información para que no se evidenciara el gran déficit en el sector salud, ocultando la verdadera
cantidad de contagiados y muertos por el A (H1N1), así como la deficiencia de equipo médico
que tenían. Esto ocasiono que el problema aumentara y que la comunidad mexicana sienta
inseguridad y engaño por parte del gobierno, consiguiendo generar dudas y que se divulgara
información incorrecta con respecto al virus de A (H1N1) entre la población.
En síntesis, el manejo que tuvo México fue el incorrecto, ya que la manera en que se
aplicaron las estrategias produjo un aumento en la inseguridad y duda por parte de los
ciudadanos al no saber a lo que se estaban enfrentando, aunado a esto la gestión política del
sector salud impidió un conteo real de los enfermos para afrontar la situación lo que trajo como
consecuencias un alto número de contagiados y muertos.
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4.- Condiciones hospitalarias deficientes y las fases del plan de alerta (contingencia).
En este argumento, se presentan las condiciones hospitalarias deficientes en las que se
encontraban los centros de salud durante la pandemia. Así mismo, las fases del plan de alerta
integral para los médicos, explicando las consecuencias que trajo el mal manejo de los recursos
hospitalarios por parte del Estado en la atención de los pacientes y la protección del personal
de salud.
La aplicación deficiente de las normas de salubridad se vio dada por las condiciones
decadentes de los hospitales y los laboratorios del Estado de México. Primero, para evaluar las
condiciones de los hospitales, debemos entender el plan de alerta integral para los médicos
donde el personal médico, de enfermería y paramédico son decisivos, porque tienen la
responsabilidad de la atención integral de los enfermos y de la población en general, así como
de la contención de la enfermedad; por tanto, tienen un riesgo elevado de contagio y estrés
laboral, es un reto que exige organización, desarrollo de un plan de contingencia y una serie de
habilidades para enfrentar esta urgencia médica. Los sanitaristas y epidemiólogos tienen la
responsabilidad de contener el brote mediante la implantación de cercos epidemiológicos,
vacunas y medidas farmacológicas y no farmacológicas. (Carrillo, et al., 2009, p. 433)
En esa secuencia, el personal de salud forma parte de la primera línea de defensa para la
prevención y tratamiento de este virus, por la alta demanda de los servicios hospitalarios y
especialmente de las salas de cuidados intensivos se incrementó la asistencia de personal
capacitado para la intubación y tratamiento de los pacientes en las UCI. Este incremento hizo
notar la importancia de capacitar a los enfermeros y paramédicos para afrontar este tipo de
situaciones y algunos estados optaron por dar capacitaciones improvisadas a los enfermeros
para cubrir la demanda.
Un caso particular, donde se evidencia la deficiencia del sistema de salud nos expone Dubon
en 2011, fue el siguiente:
Un paciente refirió que en 2 ocasiones que asistió a Urgencias del hospital
demandado, donde le diagnosticaron faringoamigdalitis y rinofaringitis; sin
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embargo, a pesar del tratamiento empeoró su situación. Posteriormente asistió a
la clínica también demandada, donde se integró el mismo diagnóstico. Al no
mejorar e incrementarse los síntomas fue atendido en otro hospital, donde se
diagnosticó influenza A H1N1, por lo que ameritó hospitalización. Por lo
anterior, considera que la atención otorgada en las unidades médicas
demandadas fue negligente. (p.52)
Como se puede observar, este caso como muchos otros se hace notar la falta de atención que
vino dada por la alta demanda, y que adicional a esto la medida sanitaria de aplicar los mismos
antivirales y el mismo tratamiento a todos los pacientes con síntomas del A(H1N1) dio cabida
a estos diagnósticos negligentes.
Segundo, las carencias de los laboratorios del Instituto Mexicano de la Salud fue otro de los
déficits que resaltaron en medio de la pandemia. Luego de anunciarse la emergencia, en abril
de 2009 se descubrió que solo se disponía de 1 millón 300mil antivirales y que dos de los
laboratorios de salud pública no fueron capaces de detectar el virus. En primer lugar, estos
laboratorios considerados nivel 3 de bioseguridad de la OMS no contaban con el equipo
adecuado y sin reactivos para poder analizar la nueva influenza y, en segundo lugar, se
repartieron aproximadamente 200 en cada estado y en el IMSS con el poco inventario se
autorizó la importación de analgésicos vitaminas, cubre bocas, alcohol antibacterial y
antihistamínicos. Y es que luego de 30 años de atraso en una infraestructura hospitalaria y de
laboratorios la SSA instala de manera provisional un laboratorio para producir la vacuna
preventiva del virus. Pero era un proyecto que no tendrías las primeras vacunas hasta el 2011.
(Leal, 2010, p.69)
Para cubrir las carentes condiciones de los laboratorios, el gobierno mexicano decide
invertir en la realización de vacunas contra la influenza, enfocándose en la del AH1N1, pero
era una estrategia fallida, pues como se hace notar en el texto anterior se estimaba que para el
2011 salieran las primeras. Por otro lado, el país se veía sumergido en la escases de insumos
médicos para la prevención del virus, pues no se daba abasto con los inventarios para tantos
miles de contagiados.
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Por lo antes expuesto, se puede hacer visible que el sector salud contaba con una mala
administración y gerencia tanto en los laboratorios como centros hospitalarios, pues es evidente
como la falta de insumos y las estrategias poco eficientes hicieron más difícil para el personal
médico llevar a cabo las fases del plan integral para los médicos. Resultando de esto, pacientes
mal diagnosticados, y escases de recursos.
5.- Alta Mortalidad por influenza A(H1N1) en México.
En los siguientes párrafos, se exponen las cifras de la alta tasa de mortalidad que causó el
virus del A(H1N1), además de la gravedad de su letalidad en los pacientes contagiados. En este
argumento se demuestran las consecuencias de la ineficaz aplicación de medidas sanitarias.
Tras los decesos en México por el virus de la influenza A(H1N1), la cifra de mortalidad
aumento colosalmente e hizo que la inseguridad aumentara consigo, muchas personas recurrían
a centros de salud para recuperarse, pero terminaban muriendo por el déficit de atención
médica, un estudio de un grupo de doctores dio como resultado que los centros de salud donde
se presentaron mayores decesos fueron los del Estado:
Las instituciones donde fallecieron estas personas fueron: 51 fallecieron en
instituciones de seguridad Social, 50 en el Instituto Mexicano del Seguro Social
(IMSS), 10 en el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los
Trabajadores del Estado (ISSSTE) y dos de Petróleos Mexicanos (PEMEX). Por
otro lado, 56 defunciones (13%) ocurrieron en establecimientos de la Secretaría
de Salud (SSA), 11 en Hospitales de Referencia, 11 en Institutos Nacionales de
Salud y 34 en los Servicios Estatales de Salud. Tres defunciones corresponden
al sector privado y una a otro tipo de institución. (Fajardo, et al., 2009, pp. 367-
368).
Dada la alta mortalidad del virus, la población se vio retraía en asistir a los centros de salud del
gobierno por el alto índice de riesgo provocado por el sin número de ineficiencias hospitalarias
en la que se encontraba México y que no podían solucionar por el mal manejo de la situación
por parte de las autoridades.
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En consecuencia, se realizaron estudios en basa a la mortalidad y tiempo de reacción de
estas instituciones médicas para ver qué tan grave era la situación en base a las defunciones
obtenidas. En los estudios realizados resaltó que solo el 17% de las
defunciones fueron atendidas en urgencias las primeras 72 horas luego del contagio. Junto con
el análisis de otros centros hospitalarios se dio a notar que la atención primaria se daba luego
de 6 o 7 primeros días luego de haber presentado los síntomas. Aunado a esto la falta
de conocimiento sobre los tratamientos a aplicar provoco un alto porcentaje de mortalidad en
México que arrojo un porcentaje de 42% de muertes dentro de las primeras 72 horas
de atención. (Fajardo, et al., 2009, p.370).
Estos resultados demostraron que efectivamente las muertes generadas por el virus de la
influenza era una cifra inmensa que en su momento no se encontraba en la curva de
estabilización. Siendo responsable del 42% de los decesos la tardía respuesta de la atención
primaria a estos casos, así como el escepticismo de la población al momento de acudir en los
primeros síntomas de la enfermedad a los hospitales o clínicas, mismo que vino dado por la
falta de información eficaz trasmitida por el estado de México.
Del mismo modo, la letalidad también fue vista como parte principal de la información dada
hacia los pacientes con posibles riesgos en su salud o que cuenten con síntomas de A (H1N1),
según en la investigación de German Fajardo y otros doctores:
La letalidad fue de 2.2% (122 defunciones/5 563 casos confirmados por 100),
es decir, por cada 100 enfermos confirmados de influenza A (H1N1) fallecieron
dos pacientes. A diferencia de la morbilidad, que disminuye con la edad, la
letalidad (al igual que la tasa de mortalidad ya descrita) tiende a aumentar en los
grupos de mayor edad, ya que en el de nueve años y menos fue de 1.2% y en el
de 60 y más años de 6.1%. (2009, p. 365)
La letalidad de la enfermedad tenía un porcentaje mayor en las personas de la tercera edad, sim
embargo esta ataco a un gran número de personas jóvenes que presentaran alguna afección
respiratoria o sufrieran de alguna enfermedad crónica. En la difusión de esta información tuvo
un papel importante los medios de comunicación, pues era responsabilidad del estado dar las
mejores medidas para la prevención.
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Para finalizar, esta pandemia generó un gran incremento de muertos y contagiados, donde
se dejó en evidencia la cantidad de decesos que ocurrieron por parte de la atención del Estado,
mostrándose así, la lenta atención que recibían los pacientes debido a la falta de insumos,
recursos y personal médico.
6.- Conclusión
En conclusión, esta investigación ha tenido el propósito de mostrar, a partir de las acciones
sanitarias tomadas por México ante la pandemia de gripe A(H1N1) del 2009-2010, que
aspectos son importantes a estar atentos frente a estas situaciones y las medidas que, aunque
pudieron ser mejores, servirán de apoyo para no cometer los mismos errores en futuros eventos
de este tipo. La respuesta de México se vio influenciada por la tardía detección del virus, debido
a que no se tenía la preparación necesaria para combatirlo, ni el conocimiento suficiente sobre
el mismo. Se probó también que, al no conocerse la enfermedad se aplicaron estrategias que
no fueron tan eficientes y además cambiaban de forma repentina confundiendo a la población,
en suma, la gestión política del sector gracias al sistema de descentralización impidió el conteo
real de los enfermos. Del mismo modo, se hizo notar que el sector salud contaba con una carente
administración y gerencia tanto en los laboratorios como centros hospitalarios, lo que impidió
al personal médico llevar a cabo las fases del plan integral, dando como resultado, pacientes
mal diagnosticados, y escases de recursos. Esta pandemia causo un gran incremento en la tasa
de mortalidad y de contagiados, donde se dejó en evidencia que la mayoría de las muertes y
contagios ocurrían en hospitales públicos del Gobierno mexicano.
Como resultado de la presente investigación, se afirmó que el impacto de las medidas
sanitarias en México para combatir la pandemia de A(H1N1) entre los años 2009-2010, fue
deficiente, ya que no solo se evidenció decadencia médica, sino también, un mal trabajo
administrativo por parte de las autoridades encargadas de velar por la salud pública, lo que
conllevó con la gravedad del caso al alza de la tasa de mortalidad y una numerosa cantidad de
contagiados afectados por dicha enfermedad. Por lo que en la hipótesis presentada
anteriormente se comprueba con veracidad la deficiencia en la aplicación de medidas sanitarias.
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Referencias Bibliográficas
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