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Historia del concepto de adolescencia

La hebiatría (del griego ἥβη [hébe] 'juventud') es la rama de la medicina que estudia al adolescente y sus enfermedades.
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La hebiatría (del griego ἥβη [hébe] 'juventud') es la rama de la medicina que estudia al adolescente y sus enfermedades.
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Capítulo 2

Marco histórico del concepto «adolescencia»

Dra. Diana Pasqualini

1. Construcción del concepto adolescencia

El término adolescencia proviene de la palabra latina adolesco, que significa ‘crecer, desarrollarse, ir
en aumento’. Marcelo Cao relata que la condición adolescente es reformulada por cada nueva
generación en función de pautas socioculturales dominantes. El interés por los jóvenes se remonta a
la antigüedad.

En la cultura griega, Platón explica que el desarrollo humano, o del alma, abarca tres aspectos
diferentes: deseo, espíritu y razón. La razón se adquiere en la juventud, por lo cual, en los niños
estaría indicada la enseñanza de la música y la vida deportiva, y en los jóvenes, la educación debería
abarcar la ciencia y las matemáticas.

Pregunta: Según Aristóteles , como son los jóvenes?


Según Aristóteles, los jóvenes: «tienen fuertes pasiones, el deseo sexual los arrebata […]. Son
mudables y volubles en sus deseos, que mientras duran, son violentos, pero pasan rápidamente […].
Su alto aprecio por el honor hace que no soporten ser menospreciados, y que se indignen si
imaginan que se los trata injustamente […], pero si bien aman el honor aman aún más la victoria […]
su predisposición a la esperanza les hace sentirse equiparados con las cosas magnas, y esto implica
tener ideas exaltadas. Preferirían siempre participar en acciones nobles que en acciones útiles, ya
que su vida está gobernada más por el sentido moral que por el razonamiento […]. Quieren más que
los hombres mayores a sus amigos, allegados y compañeros, porque les gusta pasar sus días en
compañía de otros […]. Aman demasiado y odian demasiado y así con todo […]. Adoran la diversión y
por consiguiente el gracioso ingenio que es la insolencia bien educada». Para Aristóteles, lo más
importante es la adquisición de la autodeterminación. Dividió el desarrollo humano en tres períodos:
infancia, niñez y juventud. En el pasaje de la niñez a la juventud, es decir, desde la pubertad hasta los
21 años, el varón adolescente adquiere la capacidad de elegir libremente y de autocontrolarse.

Desde los griegos hasta el siglo XVII, el niño es visualizado como un adulto en miniatura. Se pensaba
que tenía los mismos intereses que sus padres y se lo trataba con dura disciplina. La edad no era
considerada como factor importante ni revelador de la experiencia.

En la Edad Media y en el Renacimiento, los ritos de la pubertad (prácticas por las que se adoctrina en
tradiciones, historia, costumbres, leyes y tabúes de la tribu), variaban según la clase social. La
identidad que se asignaba a los jóvenes era igual a la de todos los demás de su misma clase social;
objetivos e ideales eran idénticos. Entre la nobleza y la burguesía, el hito más importante era la
presentación en sociedad. Entre campesinos y artesanos, la incorporación a la vida laboral, el pasaje
de aprendiz a maestro (Cao). Antes que la psicología se transformara en ciencia, filósofos, teólogos y
educadores contribuyeron a la comprensión de la naturaleza humana y del desarrollo humano.

El siglo XVIII, considerado como el de la Ilustración o Siglo de las Luces, es también llamado por
muchos como el siglo pedagógico por excelencia, en el que la educación ocupó gran parte de las
preocupaciones de los reyes, de los pensadores y de los políticos, así, surgieron en este siglo las
figuras de dos grandes de la pedagogía y la educación, Rousseau y Pestalozzi. Se sientan, en ese
entonces, las bases de la educación estatal.
Evento del siglo XVIII , cual era el valor de la psicología ?
El pensamiento de Jean Jaques Rousseau marcó toda la pedagogía. Pensaba que la sociedad
desfiguraba al hombre cambiando su natural bondad en maldad, daba valor a la psicología de los
instintos y de las emociones, y creó los principios de una pedagogía que abarcaba la infancia, la
adolescencia y, aún, la primera juventud. Proponía una educación cuya finalidad primordial fuera la
conservación de la naturaleza humana; el desarrollo físico y espiritual del niño debía darse de forma
espontánea; cada nuevo conocimiento adquirido sería producto del interés natural del niño y un
acto creador que proviene del propio interior del educando. «Esta educación activa o autoactiva,
tiene como ventaja aprender por nosotros mismos, pues no debemos acostumbrarnos a una servil
sumisión a la autoridad de los demás, sino que, ejercitando nuestra razón, adquiramos cada vez más
ingenio para conocer las relaciones de las cosas, conexionando nuestras ideas e inventando
instrumentos; en cambio, adoptando todo lo que se nos imponga, el espíritu se desenvuelve torpe e
indiferente, como un hombre siempre vestido y servido por sus criados, que a fin de cuentas pierde
la actividad y el uso de sus miembros».

Rousseau consideraba que la educación de las mujeres «debe ser relativa a los hombres,
gustándoles ser útiles y amar, y honrar al hombre haciéndole la vida agradable y dulce, siendo estos
los deberes de las mujeres de todos los tiempos». «Dos veces, por decirlo así, nacemos: una para
existir y otra para vivir». «Todos los hombres nacen pobres y desnudos, y es la sociedad quien los
convierte en cortesanos, en reyes o en potentados, aunque también puede ser la sociedad quien los
vuelva miserables y los colme de males, pesares y necesidades, hasta causarles al fin la muerte, pues
ningún mortal está exento de ella».

«El ardor de la adolescencia, lejos de ser un impedimento para la educación, puede convertirse en
un poderoso aliado para perfeccionarla, pues de los primeros efectos del corazón, se originan las
primeras voces de la conciencia, también los primeros afectos y efectos del odio y del amor,
originando con esto la justicia y la bondad, haciendo hincapié en que no es posible establecer
ninguna ley natural basándonos solo en la razón, sino que necesario es acudir a la conciencia» (J.
Rousseau, Emilio, Tomo V).

Perrot relata, que en el siglo XIX, el niño se había transformado en el centro de la familia. En la clase
media, la mujer se ocupaba de su educación dentro del hogar. Al ir creciendo, el padre podía
interesarse por la educación de sus hijos varones, pero rara vez por la de sus hijas mujeres. Tutores y
nodrizas contribuían en las casas de los más pudientes. Entre los campesinos, la realidad era otra. La
familia ampliada vivía toda junta, y los niños debían aprender los oficios de sus padres o aquellos
que les eran más accesibles. Solían concurrir a escuelas rurales donde la edad de los alumnos variaba
ampliamente: niños de 5 años aprendían con púberes y con jóvenes. Allí, los castigos corporales eran
frecuentes. Se los incluía, rápidamente, en las labores del campo y artesanales, y las compartían con
adultos y ancianos. La industrialización y la modernidad trajeron aparejada la ambición de un mayor
progreso y un cambio en el estilo de vida. Ya los campesinos no deseaban que sus hijos se quedaran
en el campo. El proyecto era trabajar como obreros en las fábricas.

Y los adolescentes y jóvenes de la clase media y alta ambicionaban trabajar en empleos de oficina,
en el área administrativa, contable y de organización. Los adolescentes requirieron una preparación
más prolongada. Los que vivían en las ciudades podían acudir diariamente a la escuela; los que vivían
más lejos debían permanecer pupilos. La prolongación de la educación hasta bien entrada la
adolescencia trajo aparejada la división de los alumnos en grupos de edades y el establecimiento de
grados en las escuelas primarias. Y, también, fueron apareciendo los libros de texto para cada grupo
etáreo.

A fines del siglo XIX, los médicos empezaron a prestar mayor atención al tiempo (Kett J.) y a divulgar
la noción de que la vida se dividía en etapas. Y, posteriormente, apareció la pediatría, que empezó a
contemplar «un ritmo normal de crecimiento». Las universidades se fueron poblando, y sus alumnos
fueron absorbidos por actividades extracurriculares dentro del recinto universitario. Así, se fueron
aislando del resto de la sociedad adulta.

A medida que avanzaba la revolución industrial surgieron nuevos principios, como, por ejemplo:
«Solo sobrevivirán los más aptos». El prepararse e instruirse creó un compás de espera entre la
niñez y el trabajo. Paulatinamente, la ética liberal fue promoviendo el definir ideas y vocaciones
según la multiplicidad de ideales sociales existentes. Apareció el concepto de self made man.

En el siglo XIX , COMO SE IDENTIFICABA QUE TERMINA LA


ADOLESCENCIA EN HOMBRES Y MUJERES?
Entre los varones, la adolescencia solía terminar en la conscripción. Entre las mujeres, la situación
era totalmente diferente. Desde pequeñas, se les enseñaba a bordar, coser, cocinar, lavar, el arte de
agradar, ser servicial y respetuosa. Su adolescencia y sus estudios terminaban con el matrimonio. G.

Stanley Hall (1844-1924), en 1904, escribe su libro Adolescencia y es considerado el padre de la


psicología del adolescente. A partir de ese momento, se define al adolescente como diferente del
niño y del adulto. Según Hall, la adolescencia es una etapa de recapitulación, por lo cual el ser
humano, durante su desarrollo, pasa por estados que corresponden a otros similares que ocurrieron
durante la historia de la humanidad. Desde el animal primitivo, período de salvajismo, se pasa a un
estilo de vida más civilizado, que caracteriza la madurez. Esto, según él, está genéticamente
determinado y en sus teorías no hay lugar para las influencias del entorno.

La adolescencia comienza con la pubertad, alrededor de los 12 ó 13 años y termina entre los 22 y 25
años. Es un período de tormento y estrés, lleno de idealismo, revolución contra lo viejo, expresión
de sentimientos personales, pasión y sufrimiento. La vida emocional del adolescente oscila entre
tendencias contradictorias. Energía, exaltación y actividad son seguidas de indiferencia y letargo. La
risa y la euforia dan lugar a la depresión y a la melancolía. Egoísmo y vanidad pueden alternarse con
altruismo idealístico. Virtud y tentación, soledad y compañía de pares, sensibilidad y crueldad, apatía
y curiosidad entusiasta, búsqueda de un marco de autoridad y de libertad son frecuentes antes de
alcanzar la madurez. (Rolf E. Muuss).

En el siglo XX, se fue afianzando el imaginario social. La imagen, el cine, la música dio un lugar propio
a los adolescentes, los cuales se fueron instalando socialmente como un grupo particular de edad
oponiéndose a otros grupos, definiendo su espacio imaginario y modelos culturales. Los
adolescentes fueron construyendo un movimiento contracultural que se fue extendiendo a la vida
en la sociedad. Símbolos adolescentes identificatorios fueron James Dean y Elvis Presley
(Monteagudo, 1995, en Cao).

Hoy, la adolescencia dura más tiempo que en épocas pasadas en algunos medios culturales. La
sociedad brinda al sujeto más tiempo de preparación y de maduración, además de factores
socioeconómicos, que promueven la inserción tardía de los jóvenes en el campo laboral y
productivo. Este aumento de la distancia entre el proceso madurativo biológico y la adquisición del
rol adulto, que tradicionalmente está relacionado con el matrimonio, la paternidad –maternidad– y
con el empleo, se relaciona con diferentes situaciones según el contexto familiar, social, económico,
cultural e histórico. Cuando los lazos familiares no son lo suficientemente fuertes, cuando no es
posible recrear un proyecto de futuro, puede haber un aumento del número de parejas sexuales, de
infecciones de transmisión sexual, de problemas mentales y de conductas riesgosas. En otros medios
culturales, en cambio, los adolescentes siguen en la moratoria extendiendo al infinito los estudios y
la adquisición de diplomas.

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