La Tragedia del Titanic
La Tragedia del Titanic
Siendo construido entre 1909 y 1912 en los astilleros de Harland & Wolff de Belfast,
el Titanic constituía el segundo buque de un trío de grandes transatlánticos (siendo el
primero el RMS Olympic y el tercero el HMHS Britannic), propiedad de la compañía
naviera White Star Line, conocidos como la clase Olympic.
Entre sus pasajeros estaban algunas de las personas más ricas del mundo, además de
cientos de inmigrantes de nacionalidad irlandesa, británica y escandinava que iban en
busca de una mejor vida en Norteamérica. El barco fue diseñado para ser lo último en
lujo y comodidad, y contaba con gimnasio, piscina cubierta, biblioteca, restaurantes
de lujo y opulentos camarotes para los viajeros de primera clase, así como con una
potente estación de telegrafía disponible para el uso de pasajeros y tripulantes.
Sumado a todo esto, el barco estaba equipado con avanzadas medidas de seguridad,
como los mamparos de su casco y compuertas estancas activadas a distancia. Sin
embargo, y debido a las obsoletas normas de seguridad de la época, solo portaba
botes salvavidas para 1178 pasajeros,6 poco más de la mitad de los que iban a bordo
en su viaje inaugural y un tercio de su capacidad total de 3547 personas.
El naufragio del Titanic conmocionó e indignó al mundo entero por el elevado número
de víctimas mortales y por los errores cometidos en el accidente. Las investigaciones
públicas realizadas en Reino Unido y los Estados Unidos llevaron a la implementación
de importantes mejoras en la seguridad marítima y a la creación en 1914 del Convenio
Internacional para la Seguridad de la Vida Humana en el Mar (SOLAS, por sus siglas
en inglés), que todavía hoy rige la seguridad marítima. Muchos de los supervivientes,
que perdieron todo su patrimonio en la tragedia, fueron ayudados gracias a la caridad
pública, pero otros, como el presidente de la White Star, J. Bruce Ismay, fueron
acusados de cobardía por su prematuro abandono de la nave y condenados al
ostracismo social.
Índice
1 Antecedentes
2 Construcción
3 Descripción
3.2 Cubierta A
3.3 Cubierta B
3.4 Cubierta C
3.5 Cubierta D
3.6 Cubierta E
3.7 Cubierta F
3.8 Cubierta G
4 Tripulación
5 Grupo de garantía
7.4.4 Hundimiento
8 Secuelas y consecuencias
9.2 Pasajeros
11 Pasajeros
12 Mitos y leyendas
13 Cultura popular
13.1 Películas
13.2 Documentales
13.3 Música
13.4 Arte
13.5 Videojuegos
13.6 Exposiciones
14 Véase también
15 Notas
16 Referencias
17 Bibliografía
18 Enlaces externos
Antecedentes
En 1907, Joseph Bruce Ismay, presidente de la empresa naviera White Star Line, y
lord William Pirrie, presidente de los astilleros de Harland & Wolff, decidieron
construir un trío de grandes transatlánticos para competir con los nuevos barcos de la
naviera rival Cunard Line. Estos barcos, bautizados como Lusitania y Mauretania, se
habían convertido en los transatlánticos más grandes, lujosos y rápidos del mundo,
ganando en determinados momentos de su carrera la Banda Azul, premio a la travesía
más rápida.
El trío de buques planeados por Pirrie e Ismay habían sido diseñados para superar a
los buques de Cunard, así como a sus rivales europeos, en el ámbito del tamaño, la
seguridad y la elegancia, ya que ambos hombres coincidían que sería más prestigioso
apostar por dichos campos en lugar de la velocidad.910 Tras decidir el diseño de los
buques, se eligieron los nombres: Olympic, Titanic y Gigantic (este último cambiado a
Britannic), en referencia a las tres razas de la mitología griega: los dioses olímpicos,
los titanes y los gigantes.11
El proyecto para construir las tres embarcaciones fue realizado en las oficinas de
Harland & Wolff en Belfast (Irlanda del Norte).10 Los diseñadores fueron el propio
Pirrie;12 su sobrino Thomas Andrews, gerente de construcción y jefe del
departamento de diseño de Harland & Wolff,13 y su cuñado Alexander Carlisle,
diseñador jefe y gerente general del astillero.14 Las responsabilidades de Carlisle
incluían las decoraciones, los equipamientos, los dispositivos de seguridad y todos los
arreglos generales, incluyendo la implementación de un sistema eficiente de pescantes
para los botes salvavidas. No obstante, Carlisle abandonó el proyecto en 1910,
mientras el Olympic y el Titanic aún estaban en construcción, cuando se hizo
accionista en Welin Davit & Engineering Company Ltd. (la compañía que fabricaba los
pescantes),15 y dejó a Andrews como el único responsable de los proyectos.16 Se
especula que esto ocurrió debido a que la idea original del ingeniero consistía en
colocar 66 botes salvavidas a bordo de los buques, pero sus ideas y reclamaciones
fueron rechazadas tanto por Ismay como por Pirrie.17
Los planos finales fueron concluidos en el otoño de 1908 y los materiales necesarios
para la construcción fueron encomendados por Harland & Wolff. El Titanic fue
construido junto a su gemelo, el Olympic. Un nuevo pórtico de 256 metros de largo
por 52 metros de altura necesitó ser construido para acomodar ambos buques, ya que
ninguna otra estructura existente era lo bastante grande para el trabajo.
Trabajadores de Harland and Wolff a la salida del astillero, hacia abril de 1911. A la
izquierda, se observa el SS Nomadic, transbordador del Olympic y del Titanic,
durante su acondicionamiento. Al fondo, se observa el pórtico Arrol, con la proa del
Titanic perfectamente visible. Instalación del eje de la hélice de estribor, hacia
abril / mayo de 1911.
Avance de la construcción del Titanic desde el levantamiento del pórtico, hasta abril
de 1911 (Véase la galería completa).
Para poder diferenciar a los dos hermanos, el Olympic fue construido con su casco
pintado de gris claro, mientras que el Titanic fue construido con el casco pintado de
negro.22 Los trabajos de construcción de su estructura progresaron a un buen ritmo y
fueron completados a principios de 1911. Su casco estaba formado por
aproximadamente dos mil placas de acero que medían tres metros de largo por dos
metros de ancho, con un grosor de entre 2,5 y 3,8 centímetros. Esas placas se
mantenían unidas por más de tres millones de remaches.19
Hasta ese momento, el Titanic era solamente un enorme casco vacío sin ningún
equipamiento o instalación interna. El casco del Titanic fue botado al mar a las 12:13
del día 31 de mayo de 1911.23 Más de cien mil personas estaban presentes para
presenciar la botadura: funcionarios del astillero con sus familias, habitantes de
Belfast, visitantes, periodistas y algunas personalidades importantes venidas
directamente de Inglaterra.24 El barco se deslizó al agua desde su grada con la
ayuda de 22 toneladas de sebo, aceite y jabón.25 El barco no fue bautizado de forma
tradicional (rompiendo una botella de champán), pues nunca había sido una costumbre
de Harland and Wolff, y además Pirrie opinaba que eso podría causar supersticiones
entre los pasajeros y tripulantes.26
Tras su botadura, el Titanic se paró con la ayuda de seis anclas. Tres amarras de
acero, pesando cada una ochenta toneladas, fueron sujetadas al casco y fue
remolcado a un dique seco con la ayuda de cinco remolcadores.27 Los periodistas e
invitados especiales de la White Star fueron, después del evento, llevados a un
almuerzo especial en el Grand Central Hotel. En el menú estaban nada menos que seis
platos principales diferentes y cinco sobremesas. Ismay dejó el almuerzo más
temprano para poder embarcar en el Olympic y participar en sus pruebas de mar.28
Entretanto, el 20 de septiembre de ese mismo año, dos días después del anuncio de la
fecha del viaje del Titanic, el Olympic acabó colisionando con el barco de guerra HMS
Hawke, por lo que tuvo que ser enviado a los astilleros de Belfast para ser reparados
los daños. Como consecuencia, se tuvo que retirar al Titanic del dique seco para
permitir que se efectuaran las reparaciones de su hermano. Parte de los trabajadores
también fueron temporalmente transferidos al Olympic, atrasando significativamente
el equipamiento del interior de su buque gemelo, así como también su entrega y
entrada en servicio,30 por lo que la White Star se vio obligada a aplazar su viaje
inaugural para el día 10 de abril de 1912. El Titanic regresó a su dique en noviembre,
cuando las obras del Olympic fueron concluidas, y los trabajos continuaron al mismo
ritmo que anteriormente.
Sus cuatro chimeneas fueron instaladas en enero de 1912; solo tres de las cuatro
chimeneas, con 18,9 metros de altura, eran funcionales; la cuarta servía únicamente
para la ventilación, y fue añadida para darle al barco una apariencia más
impresionante.31 En el mes siguiente, sus tres hélices de bronce fueron colocadas en
sus debidos lugares; las hélices laterales tenían más de siete metros de diámetro y
pesaban 38 toneladas, mientras que la hélice central medía más de cinco metros de
diámetro y pesaba 22 toneladas.
Descripción
Cubierta de botes
Los botes salvavidasnota 335 estaban ubicados en dos grupos, uno hacia la proa y otro
hacia la popa. En la parte delantera se hallaban doce botes (seis a cada lado), y hacia
popa se hallaban ocho botes (cuatro a cada lado), contando en total con veinte botes
salvavidas de tres tipos diferentes:36
Con todos los botes llenos hasta su máxima capacidad, se podía embarcar un total de
1178 personas.6
Puente de mando del Olympic, buque gemelo del Titanic. El diseño era prácticamente
idéntico a bordo de ambos barcos.
Nivel superior de la escalinata de primera clase del Olympic, afín a la del Titanic.
Aquí se ubicaban el reloj tallado y la cúpula de cristal que brindaba luz natural a la
estancia.
Entre la segunda y tercera chimenea se encontraba el techo elevado del salón general
y la sala de lectura de primera clase. Más allá de la tercera chimenea se encontraba
un pequeño bloque destinado a los tanques de agua, la entrada de luz a la sala de
máquinas y un espacio reservado con cubierta de paseo para los ingenieros. Al costado
de este bloque se hallaba un tragaluz que cubría la cúpula que iba sobre la escalera
trasera de primera clase. La cuarta chimenea no cumplía la función de expulsar humo
de las calderas; por eso se le dio la función de dar ventilación a las cocinas inferiores
y la segunda sala de máquinas donde se encontraba la turbina que movía la hélice
central. A ambos lados de la cuarta chimenea se encontraba el techo elevado de la
sala de fumadores de primera clase en la cubierta inferior. Al final de la cubierta se
hallaban la entrada y escalera de segunda clase (la cual descendía hasta la cubierta
F). Asimismo, los pasajeros contaban con su respectiva cubierta de paseo.38
Cubierta A
Conocida también como la cubierta de paseo,nota 435 este nivel albergaba los
camarotes (hacia proa), la sala de lectura,nota 5 el salón común, la sala de
fumadores, los cafés Verandah (divididos por la mitad por el hueco de la escalera de
segunda clase) y grandes espacios cerrados de paseo hacia ambos costados del buque
de la primera clase. Su uso fue únicamente para primera clase, pues la escalinata de
segunda no tenía salida a esta cubierta.
Área delantera del paseo de la cubierta A del Titanic, con vistas a la proa. A la
derecha, apoyado en la barandilla, se observa al pasajero Jack Odell, que desembarcó
en Cobh.
La Gran Escalera de primera clase del Olympic, cuyo diseño era similar a la del
Titanic. No existen, sin embargo, fotografías auténticas de la escalera del Titanic.
Salón principal de primera clase del Olympic, afín al del Titanic. Su decoración se
inspiraba en el Palacio de Versalles.
Reconstrucción del salón de fumadores de primera clase del Titanic, realizada a partir
de una imagen del Olympic. Su chimenea era la única funcional del navío, el resto eran
estufas eléctricas decorativas.
Paseo de primera clase del lado de babor en la cubierta de A del Titanic, visto desde
un punto más cercano a la proa (izq) y a la popa (der).
Camarote estándar A-37 de primera clase del Titanic, el cual fue ocupado por el
seminarista católico Francis Browne, que desembarcó en Queenstown.
El suelo era de linóleo, con un motivo que fue utilizado en otras áreas del navío. La
altura del salón de fumadores de primera clase era mayor a la de la cubierta ya que
su techo estaba elevado unos centímetros de más en la cubierta de botes. En dicha
elevación, se hallaban unos pequeños vitrales que tenían la forma de la mitad de una
elipse alargada. En el centro de su pared trasera, la sala contaba con una chimenea
de mármol blanco que era la única utilizada en todo el barco para fines de
calefacción, por ello contaba con 2 cestos de carbón, uno a cada lado; sobre esta
pieza blanca había una pintura titulada "El puerto de Plymouth". Tenía acceso a un bar
que compartía con las cafeterías del final de cubierta. Se comunicaba con la de babor
mediante una puerta giratoria. Los últimos espacios de primera clase en este nivel
eran el bar y los dos Cafés Verandah. Su decoración se basó en las casas de campo
inglesas y sus paredes estaban cubiertas por hiedras y espejos, los cuales le daban un
efecto de amplitud. La iluminación natural provenía de las 4 grandes ventanas de
hierro que tenía cada cafetería, que sumadas a la cubierta abierta, permitían a los
comensales tener una magnífica vista del océano. Aquí se servían aperitivos y comidas
ligeras, pero no almuerzos. La cafetería de estribor se convirtió en una sala de juegos
no oficial para los niños de primera clase durante el viaje. La escalera de segunda
clase pasaba de largo este nivel, pues no tenía salida.40
Cubierta B
Camarote B-21 de primera clase a bordo del Olympic, de diseño similar a las cabinas
estándar del Titanic.
Escalera trasera de primera clase del Olympic, casi idéntica a la del Titanic (Véase el
reloj que se aprecia en la esquina superior izquierda).
Escalera delantera de segunda clase del Olympic, idéntica a bordo del Titanic. Servía
de entrada para dichos pasajeros desde la zona de paseo.
Nombrada también como la cubierta del puente, esta plantanota 735 fue diseñada
principalmente para alojar a los pasajeros de primera clase y tener una cubierta de
paseo que se extendería desde su parte delantera hasta la trasera, dividida justo
después de la escalinata trasera de primera clase para dar lugar a la cubierta de
paseo de segunda clase. Al igual que en la cubierta superior, Ismay hizo observaciones
en el viaje inaugural del Olympic y comprobó que este sector de paseo en la cubierta
B no era tan popular como el del nivel superior.
Vista del castillo de proa del Titanic, tomada desde la cubierta de botes.
Pozo y castillo de popa del Titanic, que funcionaban como área de paseo para tercera
clase.
Esta era la primera cubierta que recorría toda la eslora del barco, a pesar de que
estaba dividida en tres partes, el castillo de proa, la mitad del barco y la cubierta de
popa. En el castillo de proa se hallaba el mástil de los vigías y la primera escotilla, la
cual (a diferencia de las demás) funcionaba como tragaluz, debido a los pequeños ojos
de buey sobre su cubierta. El sistema que movía las 2 anclas de proa dejaba al
descubierto las pesadas cadenas en este espacio; así mismo, la grúa que se ubicaba
detrás del ancla servía para transportarla. Esta zona estaba reservada para la
tripulación exclusivamente, por lo que los pasajeros de tercera clase no podían acceder
desde el nivel inferior, aun habiendo escaleras. En cambio, en el otro extremo, el
castillo de popa funcionaba como cubierta de paseo para la tercera clase.
Hacia popa, se situaba el salón de fumadores de 2.ª clase junto con un paseo privado
para la misma clase a ambos lados. El salón de fumadores estaba embellecido en el
estilo Luis XVI, revestido con paneles de roble y el suelo con baldosas de linóleo. Las
mesas estaban rodeadas por sillones de roble tapizados con cuero verde. Había un bar
contiguo para que los camareros pudieran suministrar bebidas y puros; así como un
aseo contiguo.
Delante de la entrada de primera clase se ubicaban las Parlor Suites, el conjunto más
costoso en el barco. Cada una constaba de una sala de estar, dos dormitorios, dos
vestidores, un baño y (lo que se añadió en la conversión) una cubierta de paseo
privada. Había un conjunto en babor y otro en estribor. Las dos cubiertas de paseo
estaban decoradas en estilo Tudor.nota 842
Sala de estar de la Parlour Suite B-51-53-55 del Titanic, decorada en estilo Adam.
Fue ocupada por Charlotte Martínez-Cardeza y su hijo Thomas, quienes sobrevivieron
al naufragio.
Suite B-58 del Titanic, decorada en estilo Luis XVI. Quigg E. Baxter, que falleció en
el naufragio, se hospedó en este camarote.
Suite B-59 del Titanic, decorada en estilo neerlandés antiguo, con paneles de roble
oscuro.
Suite B-60 del Titanic, embellecida en el estilo de la reina Ana, con paneles de caoba
y seda de Damasco. La pasajera Hélène Baxter, que sobrevivió a la tragedia, se alojó
en dicha alcoba.
Suite B-63 del Titanic, decorada al estilo neerlandés moderno, con camas y paneles
en madera de sicomoro.
Cubierta C
Esta cubierta,nota 935 designada de igual manera como la cubierta de refugio, estaba
dedicada principalmente a los alojamientos de los pasajeros de 1.ª clase y los espacios
de la tripulación (los cuales quedaban confinados a la proa). Esta cubierta contaba con
cuatro escotillas de carga, dos en la proa y dos en la popa. En esta planta finalizaba
la escalinata de popa de primera clase. A popa, estaba el salón general de 3.ª clase,
a estribor, así como el de fumadores, a babor, con las escaleras también de tercera
clase.
Entre el centro y la popa se ubicaban la sala general de 2.ª clase o librería, a cuyos
laterales disponía de dos áreas de paseo de interior para los pasajeros de segunda.
Esta estancia estaba ornamentada bajo el estilo Adam. Sillas y mesas de caoba
amueblaban la habitación, ofreciendo escritorios con lámparas junto a las ventanas,
más una gran estantería que servía como biblioteca de préstamo. Este salón combinaba
las funciones de biblioteca, sala de estar y sala de escritura.
En la parte delantera, bajo el castillo de proa, había dos camarotes (uno a cada lado
del barco) para los hombres de cubierta. Asimismo, se ubicaban dos comedores para
uso del personal; el primero, con capacidad para 35 personas, le pertenecía a los
marineros y estaba ubicado a babor, después de un camarote y antes de la cocina de
la tripulación. A estribor se ubicaba el comedor para los fogoneros de las calderas,
con capacidad para 87 personas. A ambos lados de la estructura se hallaban escaleras
que conducían a los camarotes de los fogoneros en la cubierta inferior. A proa,
también se hallaba el mecanismo del ancla. Finalmente, junto al espacio abierto
descendiendo por el castillo de proa, se encontraba el hospital de la tripulación. Esa
cubierta abierta le pertenecía a tercera clase, por lo cual se instalaron escaleras de
acceso (una a cada lado) desde su espacio cerrado de la cubierta D.43
Suite C-64 del Olympic, decorada al estilo neerlandés moderno, con paneles de roble.
Suite C-76 a bordo del Olympic, decorada con el estilo renacimiento italiano, con
paneles de madera satinada.
Sala de fumadores de tercera clase a bordo del Olympic. Semejante a la del Titanic.
Cubierta D
Referida de igual forma como la cubierta del salón, en la parte delantera de esta
cubiertanota 1035 se encontraban las estancias de los maquinistas y una sala común
de tercera clase. Luego de ser separados por un mamparo seguían las habitaciones de
primera clase, las cuales estaban decoradas con paneles de madera blancos que se
prolongaban hasta antes de los elevadores. El baño de caballeros se ubicaba hacia
proa junto con 4 bañeras compartidas y el baño de damas se ubicaba hacia popa con
otras cuatro bañeras compartidas. En esta sección contaban con una pequeña
despensa. Luego se hallaban las puertas de embarque de primera clase (dos a cada
lado), las cuales se cerraban herméticamente adhiriéndose al casco; hacia dentro se
cerraban con rejas dobles ornamentadas. La única iluminación de estas salas de
embarque provenía de las dos ventanas rectangulares que tenía cada puerta y su
decoración era de paneles blancos tallados con suelo de linóleo blanco; también
contaban con una puerta doble del mismo diseño de las que conectaban al comedor
(madera con hierro) y con un arco que conducía a los ascensores. Hacia popa, cada
sala tenía una vitrina.
El comedor de segunda clase estaba situado a popa, con paneles de madera de color
natural y sillas del mismo material, este comedor era casi tan espacioso como el de
primera clase y la comida servida en ese provenía de la misma cocina que la comida del
comedor de primera. Podía acomodar a 394 personas.46 En el menú de segunda clase
se servía de desayuno: arenque ahumado, jamón a la parrilla, huevos fritos, patatas
fritas, té y café; y de almuerzo: pollo al curry, arroz, cordero con salsa de menta,
fruta, queso y galletas.47
En esta cubierta también se encontraba el hospital del barco, que contaba con cinco
cabinas privadas, cada una con una camilla y un botiquín de primeros auxilios muy
completo, según relatos de los supervivientes. El hospital solo podía ser usado por
pasajeros de primera y segunda clase. La galería de los pasajeros de segunda clase
servía como punto de reunión de todos los pasajeros de dicha clase después de la
cena.
Hacia popa se encontraban los camarotes de segunda clase, a popa del todo los
alojamientos de tercera clase junto con dos cuartos de baño que contenían cada uno
una bañera, las dos únicas disponibles para la 3.ª clase. A proa del todo estaba el
sitio para los fogoneros y las escaleras para la tripulación.48
Sala de recepción de primera clase del Olympic, muy semejante a la del Titanic.
Salón comedor de segunda clase a bordo del Olympic, muy similar al de su buque
hermano el Titanic.
Cubierta E
Esta cubiertanota 1135 denominada también como cubierta superior, alojaba sobre
todo a las cabinas de la tripulación con su comedor correspondiente. A popa se
hallaban los alojamientos de segunda clase con dos escaleras, una de ellas con un
elevador, una barbería, una tienda, una habitación donde los músicos guardaban sus
instrumentos y a popa del todo los camarotes de tercera clase junto a una escalera.
En esta cubierta finalizaban la Gran Escalera de primera clase junto con sus tres
ascensores,49 ambos daban acceso a los últimos camarotes de primera clase.
Hacia proa, se ubicaban los alojamientos de tercera clase y para la tripulación, con
tres pequeñas escaleras y también unas escaleras para uso exclusivo de la tripulación.
Un largo pasillo, de más de 100 m de largo y denominado por los marineros como
"Scotland Road", recorría gran parte de la superestructura comunicando
principalmente la dependencias de la tripulación, siendo transitado tanto por estos
últimos como por los pasajeros de entrepuente. En el medio, a través del mencionado
corredor, existían unas escaleras que dirigían al comedor de tercera clase. Además,
esta planta albergaba gran cantidad de baños públicos tanto para pasaje como
tripulación.50
Barbería y tienda de souvenirs de segunda clase a bordo del Olympic, similar a la del
Titanic.
Cubierta F
La tercera clase a bordo del Titanic era notablemente más cómoda que la que ofrecían
muchos de sus competidores, aunque a los pasajeros de tercera clase se les concedía
la menor proporción de espacio a bordo y muy pocas instalaciones. Todos los pasajeros
eran alojados en cabinas privadas de no más de 10 personas.51 Había 84 cabinas de
dos literas para la tercera clase, y en total se podían acomodar 1.100 pasajeros de
tercera clase.52
Este nivel,nota 1235 nombrado asimismo como cubierta intermedia, era ocupado por el
centro por el salón-comedor de tercera clase, junto a su cocina y despensa, con unas
escaleras para ingresar a este desde el piso superior. Dicha sala era en realidad dos
salones divididos por un mamparo estanco. Sus paredes estaban pintadas de esmalte
blanco y decoradas con pósteres de la empresa matriz de la White Star Line, la
International Mercantile Marine Company (IMM). Su capacidad era de 473
comensales.53 Pese a la condición económica de los pasajeros, se les servían
desayunos, comidas, almuerzos y cenas, en los que incluían: gachas, arenque ahumado,
jamón, huevos, patatas cocidas, sopa de arroz, embutido, pan, té, café, fruta, queso
y galletas.54
Del centro a popa estaban los alojamientos para los mayordomos, los camarotes de
segunda clase con dos escaleras y un ascensor y los alojamientos de tercera clase con
una sola escalera. Del centro a proa estaban estancias solo para los pasajeros de
primera clase como los baños turcos, los baños eléctricos, la piscina (la tercera en el
mundo en ser instalada en un barco) y la tribuna para los espectadores de la sala de
squash. A proa del todo estaban los camarotes de tercera clase con escaleras y unas
escaleras para la tripulación. En esta cubierta acababa definitivamente la Gran
Escalera delantera de primera clase,49nota 13 que permitía el acceso a los baños
turcos, los baños eléctricos, las salas del champú y a la piscina. También terminaban
las dos escaleras de segunda clase junto al ascensor de una de ellas.55
Cubierta G
Hacia popa, diversas despensas almacenaban algunos alimentos como los helados, la
fruta, la verdura, los huevos, la leche, la panceta, la mantequilla o el pescado. Más a
popa, algunos camarotes para tripulación, para 3.ª clase y los últimos para 2.ª clase
a los que se podía acceder mediante dos escaleras sin ascensor. A proa, se
encontraba la sala de squash y esgrima, para acceder a esta había que bajar por unas
escaleras de la Cubierta D, 3 cubiertas más arriba. A proa del todo, se ubicaba la
sala de clasificación del correo junto a la bodega de equipaje para primera clase y a
unos camarotes de la tripulación y de tercera clase contiguos a unas escaleras para la
tripulación y otras para pasajeros de 3.ª clase.57
Cubierta de calderas
Hélices y timón del Olympic, análogos a los del Titanic, aunque se especula en la
posibilidad de que este último tuviera una hélice central de 3 palas en lugar de 4.4 En
la parte inferior de la fotografía, un trabajador del astillero posa junto a la hélice
central, sirviendo de escala para apreciar el gran tamaño del barco.
Esta cubierta y la inferior eran conocidas como «las tripas del Titanic». Esta
cubierta,nota 1535 se encontraba dividida en proa y popa al igual que la cubierta
superior, la cubierta G. Por la mitad estaban los huecos de las carboneras
(contenedores que llegaban desde la cubierta de más abajo y que guardaban el carbón)
de las calderas y los pistones que subían desde la sala de máquinas. A proa se
encontraba la zona de carga para la 2.ª y 3.ª clase, la primera planta de la sala de
correspondencia y unas escaleras para uso de la tripulación. A popa, había almacenes
que conservaban bebidas como el vino, el champán o el agua mineral y una zona de
carga refrigerada.58
Cubierta de máquinas
En esta última cubierta, antes del doble fondo, se ubicaban de popa a proa los
engranajes, junto a la turbina Parsons de 16 000 CV de potencia, que impulsaba la
hélice central del buque, y las cisternas de agua dulce. La hélice central rotaba por
otro tipo de sistema de engranaje. Después se encontraban los motores de vapor, con
unos pistones de cuatro pisos de alto; se trataba de dos motores de cuatro cilindros
con una potencia de 30 000 CV que era obtenida de la gran turbina.
A continuación, las seis salas de calderas. Cada sala contenía cinco calderas excepto
la más cercana a la proa, la sala de calderas n.º 6, con solo cuatro. Cada caldera, de
casi 100 toneladas, enviaba cientos de litros de vapor por medio de tubos a la sala de
máquinas principal, donde esta hacía mover los pistones. Entre sala y sala, en sus
respectivos mamparos, doce puertas estancas podían ser cerradas automáticamente
desde el puente de mando, ubicado 9 cubiertas más arriba. A proa, se ubicaban los
últimos camarotes para los fogoneros. En esta planta había escaleras de hierro para
el acceso a las máquinas de los trabajadores y fogoneros, además también se
encontraban los condensadores y la sala eléctrica.59
Tripulación
De entre las casi novecientas personas que formaban parte de la tripulación del
Titanic, 66 pertenecían a la tripulación de cubierta (oficiales, marineros, vigías y
contramaestres),60 325 eran mecánicos (carboneros, fogoneros, engrasadores,
electricistas, etc.),61 y finalmente 494 eran miembros del equipo de atención
(sobrecargos, mayordomos, cocineros, operadores de radio, etc.).6263El comandante
del buque era el capitán Edward Smith, el oficial más respetado de la White Star
Line y un capitán extremamente popular entre los pasajeros de primera clase,
habiendo comandando todos los mayores y más nuevos barcos de la compañía desde
1904.64 Henry Wilde llegó a última hora para ser el jefe de oficiales y el segundo al
mando del Titanic, causando un cambio en la jerarquía de los oficiales.65 Eso hizo que
los tres oficiales más graduados del Titanic fuesen los mismos que habían trabajado
previamente en el Olympic (con el tercero, siendo el primer oficial William Murdoch,
que originalmente iba a ser asignado como jefe de oficiales). Además de ellos,
también estaban a bordo el segundo oficial Charles Lightoller, el tercer oficial
Herbert Pitman, el cuarto oficial Joseph Boxhall, el quinto oficial Harold Lowe y el
sexto oficial James Moody.66 Ellos eran los encargados de comandar la tripulación de
cubierta y garantizar la marcha y buen funcionamiento de todo el barco. Eran
ayudados por contramaestres que estaban a cargo de la rueda del timón, los vigías que
trabajaban en la cofa y los marineros que estaban a cargo de la manutención de los
diversos dispositivos a bordo.6768
El sobrecargo jefe Hugh McElroy junto al capitán Edward Smith a bordo del Titanic.
El equipo de mecánicos trabajaba en las entrañas del barco. Bajo el mando del
ingeniero jefe Joseph Bell,73 eran los responsables de la sala de máquinas y de
mantener al Titanic en funcionamiento. Las 29 calderas eran alimentadas por
trescientos fogoneros que actuaban en unas condiciones terribles.74 Muy pocos
miembros del equipo de mecánicos sobrevivieron al naufragio.75
Finalmente, el equipo de atención era bastante más diverso y era el que realizaba el
trabajo más común. La mayoría eran sobrecargos acompañados por algunos
recepcionistas, sin embargo también incluía a los cocineros, como Hendrik Bolhuis. Sus
funciones eran cuidar los camarotes e instalaciones del buque, además de atender a
los pasajeros.76 En la dirección de todos los tripulantes de atención estaba el
sobrecargo jefe de a bordo Hugh McElroy, responsable también de atender cualquier
queja que tuviesen los pasajeros.7778 Los dos radiotelegrafistas, Jack Phillips79 y
Harold Bride,80 también están incluidos como parte de esa tripulación.77
Grupo de garantía
De entre los trabajadores del astillero Harland and Wolff, la compañía seleccionó un
grupo de garantía compuesto por trabajadores destacados en sus respectivos oficios
para acompañar a Thomas Andrews en su viaje inaugural. Este selecto grupo tenía la
misión de solucionar cualquier inconveniente menor que requiriera sus buenos oficios,
para ellos era un orgullo pertenecer a este grupo y en los astilleros se competía para
poder ser considerado. Estos obreros especializados ocupaban unos camarotes en
primera y segunda clase y eran considerados como unos pasajeros más. El grupo de
garantía del Titanic era de nueve personas:81
La orquesta del Titanic estaba compuesta por ocho músicos. Sin embargo, la banda
actuaba en dos grupos distintos; uno era un quinteto liderado por el violinista Wallace
Hartley, de 33 años, y el otro un trío musical que tocaba para los clientes del
restaurante à la Carte. Cada conjunto disponía de su propio repertorio melódico. En
circunstancias normales, no interpretaban melodías juntos, aunque Hartley ejercía
supervisión directa sobre todos los músicos.82 Según algunos testimonios, tal vez la
composición y el número de los dos conjuntos musicales no eran del todo fijos, siendo
posible que hubiera algunas variaciones entre las distintas actuaciones que sonaran
durante la travesía.83
Los músicos no habían sido contratados directamente por la White Star Line, sino que
en realidad estaban empleados por la empresa C. W. & F. N. Black con sede en
Liverpool,84 la agencia exclusiva para las grandes líneas navieras. Por otra parte, los
concertistas eran afiliados de Amalgamated Musicians Union. Mientras viajaban a
bordo del Titanic como trabajadores de los Blacks, se alojaron como pasajeros de
segunda clase. Por tanto, no eran miembros de la tripulación.85
Después de que el transatlántico fuera amarrado, el por entonces segundo oficial Blair
le encomendó al vigía George Hogg que guardara en su camarote el juego de
binoculares que le había prestado, a fin de prevenir que se extraviaran ya que no
serían necesarios mientras el Titanic estuviera en el muelle. Para ello, Blair le entregó
a Hogg sus llaves para que llevase los prismáticos a su camarote y luego se las
devolviera. Realizada la tarea, en su camino de vuelta para entregarle las llaves al
segundo oficial, Hogg fue llamado para que hiciera otra labor. Por lo tanto, el vigía le
proporcionó las llaves al marinero William Weller para que este pudiera retornárselas
a Blair.87
En vísperas del día de la partida del Titanic, Inglaterra estaba padeciendo una feroz
huelga de la minería del carbón que afectaba directamente a la actividad comercial de
los buques de línea, de igual manera que el resto de los sectores económicos. Dado
que el carbón era el combustible predominante en aquel tiempo para el funcionamiento
de casi todos los medios de transporte y de la industria. La huelga se inició el 29 de
febrero de 1912, siendo secundada por cerca de un millón de trabajadores —según
algunas estimaciones—, con el objetivo de reivindicar un salario mínimo. A medida que
se reducía la producción del citado mineral, se paralizó el servicio mercantil de muchos
barcos, desencadenando que miles de empleados de esos navíos perdieran su
ocupación.86
La White Star Line necesitaba reunir el suficiente comburente para impulsar el Titanic
en su primera travesía. Por esa razón, se cancelaron los viajes programados de
algunos pequeños transatlánticos de la White Star y la IMM, permaneciendo
amarrados en el muelle de la ciudad portuaria. A continuación, el carbón de estos
buques, incluyendo un poco del combustible sobrante del Olympic, fue traspasado a las
carboneras del Titanic. Entre las embarcaciones ensogadas en las cercanías del nuevo
transoceánico destacaban el Majestic, Philadelphia, St. Louis, Oceanic, o el New
York. Parte del pasaje que había adquirido billetes de embarque en algunos de esos
barcos cesados por la huelga fue transferido al Titanic.86
Los preparativos comenzaron desde la llegada del Titanic al puerto de Southampton:
avituallamientos, alojamiento de la tripulación contratada, habituación a sus labores,
etc.
El Titanic siendo apartado del atracadero n.º 44 del puerto de Southampton, con la
ayuda de los remolcadores. (Véase la galería completa de la partida)
El deportista William Carter, su esposa Lucile, ambos de 36 años, y sus hijos Lucile,
de 13 años y William, de 11. Afincados en Bryn Mawr, Pensilvania, los Carter se
habían trasladado a vivir al Reino Unido en 1911, donde William pasó la temporada de
caza y practicó el polo. Para marzo de 1912, la familia reservó plazas en el Olympic
para restablecerse en su país de origen, aunque finalmente lo hicieron en el Titanic.
Aparte de embarcar con dos sirvientes; Alexander Cairns y Augusta Serreplaà, el
chófer Augustus Aldworth y dos perros, entre sus bagajes acarreaban un automóvil
Renault de 25 caballos, cargado en una de las bodegas de proa.93
El padre Francis Browne, de 32 años. Viajaba con un grupo de amigos, los hermanos
May y la familia Odell. Desembarcarían en la última escala del Titanic, al día
siguiente, en Cobh, Irlanda.95
Joseph Bruce Ismay, presidente de la White Star Line, había embarcado a las 9:30
a. m.,107 junto con su sirviente, Richard Fry, y su secretario, William Henry
Harrison.108
Nellie Becker, de 35 años, con sus hijos Ruth, de 12 años, Marion, de 4 años, y
Richard, de 1 año. Los Becker eran estadounidenses que se habían domiciliado en
Guntur, India hacia 1899, donde el marido de Nellie y padre de los niños, el pastor
Allen Becker, se desempeñó como misionero luterano. A principios de 1912, el pequeño
Richard se enfermó. Por esa razón, marcharon sin el reverendo Becker con destino a
Benton Harbor, Míchigan, cumpliendo así con el consejo de los médicos que
consideraban que el menor tendría más posibilidades de sobrevivir en Estados Unidos.
Michel Navratil, de 31 años. Era un sastre francés de Niza quien abordó con sus dos
hijos Michel M, de 3 años, y Edmond, de 2 años, bajo el pseudónimo de «Louis
Hoffman». El señor Navratil se había separado de Marcelle, la madre de sus hijos, en
1911 y estos continuaron viviendo con su exmujer. Michel se llevó a los pequeños para
pasar con él el fin de semana de Pascua de 1912, sin embargo, cuando Marcelle
acudió a recogerlos los tres habían desaparecido. Navratil había secuestrado a los
menores para establecerse con ellos en América, ya que figuradamente él deseaba que
Marcelle fuese en su búsqueda y pudieran comenzar juntos en Estados Unidos una
nueva vida.110
Rhoda Abbott, de 39 años, con sus dos hijos Rossmore, de 16 años, y Eugene, de 13
años. Habían vivido en Providence, Rhode Island. La Sra. Abbott se había separado
de su esposo aproximadamente un año atrás, y en el verano de 1911, los tres se
mudaron a vivir al Reino Unido, realizaron aquella travesía a bordo del Olympic. Sin
embargo, Rossmore y Eugene pronto sintieron nostalgia de su anterior vida en
Providence y por ese motivo viajaban de vuelta a Estados Unidos.117
Anna Sofia Turja, finlandesa de 18 años. Embarcó con rumbo a Ashtabula, Ohio en
donde su cuñado le había prometido un empleo.
El matrimonio astrosuizo compuesto por Anton Kink, un tendero de 29 años y su
esposa e hija Luise, de 26 años y 4 años respectivamente. Migraban junto a dos
hermanos de Anton, Vinzenz y Maria, con destino a Milwaukee, Wisconsin.
Carl O. Asplund, de 40 años, su esposa Selma, de 38 años y sus hijos Clarence, Carl,
Edvin, Filip y Lillian, con edades que abarcaban entre los 3 y 13 años. Familia sueca
que emigraban con destino a Worcester, Massachusetts. 122
El edificio del pórtico sur enlazaba el puerto con el acceso para los pasajeros de
primera clase, por medio de los portones delanteros de la cubierta B del Titanic.
Igualmente era posible abordar a esta clase vía las puertas de la cubierta D del
buque. Jacques y May Futrelle entrarían por una de esas dos entradas y, poco
después de hacerlo, se cruzaron con unos conocidos; el matrimonio Harris. Los Futrelle
se encantaron al averiguar que los Harris se hospedarían en el camarote C-83, que se
localizaba prácticamente frente al que ocuparían ellos. A partir de entonces, ambas
parejas pasarían mucho tiempo juntos durante la travesía.123
La galería del pórtico norte del muelle servía para el ingreso a segunda clase,
conexionando con las compuertas posteriores de la cubierta C del vapor. A través de
esa entrada, el viajero Lawrence Beesley embarcó a las 10:00 acompañado de dos
amigos que habían venido a despedirlo. Las barreras que separaban los espacios de
primera y segunda clase del Titanic estaban abiertas en aquel momento, por lo que
Beesley y sus amigos exploraron diversas cubiertas, comedores y bibliotecas. En la
cubierta de botes, se adentraron en el gimnasio, en donde Beesley y su amiga se
montaron en las dos bicicletas estáticas. En ese entonces, llegó el instructor de las
instalaciones deportivas, Thomas W. McCawley, con un par de fotógrafos de un
periódico londinense. Estos fotografiaron a Beesley y su amiga pedaleando en las
bicicletas. Poco después, entraron más pasajeros, y el instructor les explicó el
funcionamiento del camello y el caballo eléctricos, haciendo subir a dos pasajeros
encima de dichos aparatos, los cuales se agitaban por la acción de un pequeño motor,
imitando el galope de sendos animales.124
Fotografía tomada desde la cubierta de botes del Titanic: el muelle n.º 44
abarrotado de gente despidiéndose de los pasajeros a medida que el buque se
apartaba.
El Titanic alejándose del embarcadero n.º 44, poco después del mediodía del
miércoles 10 de abril de 1912.
[...] Justo antes de que la última pasarela fuera retirada, un grupo de fogoneros
corría por el muelle, con sus equipos colgado sobre sus hombros en paquetes, y se
dirigían a la pasarela con la evidente intención de unirse al barco. Pero un suboficial
[James Moody] que custodiaba el extremo de la orilla de la pasarela se negó
firmemente a permitirles subir a bordo; ellos discutían, gesticulaban, aparentemente
tratando de explicar las razones por las que llegaban tarde, pero él [suboficial] se
mantuvo obstinado y les hizo un gesto con una mano decidida; la pasarela fue
arrastrada hacia atrás en medio de sus protestas, quedando en vano sus decididos
esfuerzos por unirse al Titanic.[...] 133
El Titanic inició su viaje inaugural con destino a Nueva York, Estados Unidos el
miércoles 10 de abril de 1912, zarpando hacia las 12:15.134 Justo después del
mediodía, las sirenas del buque silbaron tres veces de forma atronadora, anunciando
la inminente salida de la nave. Los oficiales habían acudido a sus puntos estratégicos
para emprender la partida del barco; el jefe de oficiales Henry Wilde, de 39 años, se
hallaba en el castillo de proa, controlando a la tripulación que se ocupaba de las
amarras. Cerca de Wilde y bajo sus órdenes, trabajaba el segundo oficial Charles
Lightoller, de 38 años. El primer oficial William M. Murdoch, de 39 años, se
posicionaba en el castillo de popa encargándose de las sogas de amarre de allí. Lo
asistía el tercer oficial Herbert Pitman, de 34 años, subido al puente de atraque
trasero y al lado de su correspondiente teléfono y telégrafos. El cuarto oficial Joseph
Boxhall, de 28 años, permanecía en el puente de mando dedicándose a ejecutar las
órdenes por telégrafo y de rellenar el cuaderno de bitácora. El quinto oficial Harold
Lowe, de 29 años, atento a los teléfonos en la timonera. El sexto oficial James
Moody, de 24 años, se ubicaba en la última pasarela que enlazaba el Titanic con
tierra firme, a popa en la cubierta E.88
[...] El Titanic avanzó lentamente por el muelle, con el acompañamiento de los últimos
mensajes y despedidas a gritos de los que estaban en el atracadero. No hubo vítores
ni silbidos de la flota de barcos que bordeaban el muelle, como probablemente podría
esperarse en la ocasión del mayor buque del mundo que se hacía a la mar en su viaje
inaugural; toda la escena fue tranquila y bastante ordinaria, con poco de lo pintoresco
e interés ceremonial que la imaginación pinta como de costumbre en estas
circunstancias. 135
La camarera de los baños turcos Annie Caton, de 33 años, recordaría que la orquesta
del buque interpretaba música ligera en cubierta mientras los pasajeros apoyados
sobre las barandillas saludaban a modo de despedida a la muchedumbre agolpada en el
amarradero.136 La camarera de primera clase, Violet Jessop, de 24 años, escribiría
en sus memorias sobre la partida del Titanic:
El avance del Titanic es contemplado desde el Beacon Grange (der), justo antes de
que se desencadenara el intento de colisión. El remolcador Neptune se mueve frente
de la proa del gran barco.
El New York (der) próximo a impactar con el costado de babor del Titanic (izq)
mientras abandonaba el embarcadero de Southampton.
El Titanic (der) siendo ayudado por el remolcador Vulcan (centro) durante las
maniobras para alejar al gran buque del New York (izq).
Para ese instante, algunos de los remolcadores que acompañaban al Titanic se habían
alejado del gran y célebre navío, como fue el caso del Vulcan. En el puente de mando,
el piloto Bowyer mandó la orden «lento hacia adelante» a la sala de máquinas. Por lo
que el vapor de los motores del barco comenzó a inducir la rotación de las dos hélices
exteriores. Sin embargo, la acción de estas últimas desarrollaron una poderosa y
compleja serie de fuerzas de succión bajo las confinadas y profundas aguas del lado
norte del canal. El oleaje resultante empezó a absorber al New York hacia el Titanic
cuando este último pasó por su lado.88
Aquel fue un buen día. Poco después de salir de nuestro muelle, nuestra estela o
succión provocó algún problema en la cabecera del muelle que rodeábamos, en el que
había dos o tres navíos de la misma compañía que nuestro barco. Hubo una gran
agitación en esos buques debido a la rotura de sus amarras, pero no hubo ninguna
conmoción en el nuestro, el Titanic. También hubo excitación en los muelles cuando el
barco más grande [probablemente el Oceanic] comenzó a romper uno o dos de sus
amarres. Pero no creo que hubiera habido ningún accidente. El barco más pequeño,
creo que era el New York, se alejó, sin sus motores encendidos y sin control de sí
mismo. El resultado fue que no se podía hacer nada. Al principio, se desvió hacia
nuestra popa, y a continuación se dejó llevar [a la deriva] poniéndose muy cerca de
nuestra proa. Creo que detuvimos nuestro barco y simplemente nos quedamos quietos.
Consiguieron uno o dos remolcadores para controlar al New York y lo sacaron de
peligro. Creo que este problema nos retrasó probablemente tres cuartos de hora.
Luego salimos del puerto.139
Jacques y May Futrelle vieron el desarrollo del amago de colisión contra el SS New
York desde una de las cubiertas de primera clase, May detallaría:
Debido a que este fue el viaje inaugural del Titanic, nuestra partida fue una gran
ocasión. Los muelles y las cubiertas del Olympic [sic - Oceanic] y el New York, que
estaban en el puerto, estaban abarrotados de gente que había venido a despedirnos.
Ellos vitorearon y saludaron cuando zarpábamos: nuestra orquesta tocó [...]. Jacques
y yo nos detuvimos junto a la barandilla más cercana al New York mientras
avanzábamos. De repente vimos al New York temblar y moverse: entonces su cable
más cercano a nosotros se quebró y el muñón volvió a caer sobre la cubierta,
derribando a algunas personas. Lo vi comenzar a balancearse hacia nosotros. Jacques
gritó: ¡Sujétate fuerte para el choque! Me aferré a la barandilla. El New York se
acercó aún más, y parecía seguro que chocaríamos; pero justo cuando su barandilla
estaba a punto de tocar la nuestra, cambió de dirección más allá de nuestra proa. Yo
estaba un poco asustada. Jacques se rió y dijo: ¡Bueno, de todos modos tiene que
salir de su sistema! Parecía que nadie a bordo tenía pensamientos supersticiosos por el
pequeño incidente. Si hablábamos de eso, sólo bromeamos al respecto. Nunca sabemos
cuando llega nuestra suerte. Hubiera sido mucho mejor si el New York nos hubiera
hundido en el mismo puerto.140
En el New York se oían gritos de órdenes, gente corriendo de un lado a otro, soltando
cuerdas y colocando colchonetas en el lateral donde parecía probable que chocáramos;
el remolcador que se había soltado unos momentos antes de la proa del Titanic, rodeó
nuestra popa y pasó al lado del muelle de la del New York, se aferró a este y
comenzó a arrastrarlo hacia atrás con toda la fuerza de la que eran capaces sus
motores; pero no pareció que el remolcador impresionara demasiado al New York. [...]
Al principio, todas las apariencias indicaban que las popas de los dos barcos
colisionarían; pero desde el puente de popa del Titanic, un oficial que dirigía las
operaciones nos detuvo en seco, cesó la succión y el New York, con su remolcador
detrás, se movió oblicuamente por el muelle, con su popa deslizándose por el costado
de nuestro barco a unos pocos metros de distancia. [...] Pero toda la expectación aún
no había terminado: el New York giró su proa hacia el interior, hacia el muelle, su
popa se balanceó justo fuera y pasó frente a nuestra proa, y avanzó lentamente de
frente hacia el Teutonic [sic - posiblemente el Oceanic], que se encontraba amarrado
a su lado; [...] otro remolcador se acercó y se apoderó del New York por proa; y
entre los dos lo arrastraron hasta la esquina del muelle, que justo aquí acababa en la
orilla del río. [...]
El buque retrocede mientras la popa del New York se mueve hacia delante. El
New York es alejado por los remolcadores. El Titanic continúa con su ruta tras
alrededor de una hora de retraso.
La agitación del agua provocada por el giro revertido de la hélice de babor, sumada a
la maniobra de arrastre del Vulcan, consiguieron parar al menor de los dos vapores
cuando la separación entre ambos cascos se había estrechado a poco más de 1 metro.
Simultáneamente, el Titanic comenzó a retroceder por el canal, a la vez que los
remolcadores intentaban evitar que se repitiera otra amenaza de abordaje ocasionada
por la estela del flamante navío. La popa del New York se deslizó a lo largo del
lateral de babor del Titanic, traspasando la proa de este último, y dos embarcaciones
tractoras condujeron al descarriado y pequeño barco para ser ensogado temporalmente
en el extremo sur del espigón del muelle. Al mismo tiempo, el RMS Oceanic fue
anudado con más cables, con el objetivo de prevenir que fuera atraído por el
desplazamiento de la enorme embarcación al reiniciar su curso.88
Una vez dominada la situación, el Titanic prosiguió con su recorrido río abajo. Este
percance fue valorado por algunos a a bordo como un mal presagio, como así se refirió
el pasajero de primera clase Norman C. Chambers, de 27 años142 o el de segunda
Thomas Brown143. En cambio, la viajera de segunda Charlotte Collyer afirmaría que
nadie se asustó y que la embarcación había demostrado su poder.115 Antes de
abandonar definitivamente el puerto, el Titanic hizo una pausa para que los tripulantes
de reserva, que no habían desembarcado previamente, pudieran hacerlo por medio del
Vulcan. Para ello el remolcador se situó en la compuerta de babor de la cubierta E del
gran navío. Terminada esta tarea, el Titanic reanudó su navegación por segunda vez
con una demora de aproximadamente una hora.88
Mientras navegábamos río abajo, la escena que acabábamos de presenciar [el intento
de choque con el buque New York] era el tema de cada conversación: la comparación
con la colisión Olympic-Hawke se hizo en cada pequeño grupo de pasajeros, y parecía
haber un acuerdo general en que esto confirmaría la teoría de la succión [...].
Bajamos por Spithead, pasamos por las costas de la Isla de Wight que lucían
magníficamente hermosas bajo el nuevo follaje de primavera, intercambiamos saludos
con un remolcador de la White Star que esperaba a que uno de sus transatlánticos se
dirigiera hacia adentro, y vimos en la distancia a varios buques de guerra con
destructores negros acompañantes que custodiaban la entrada desde el mar. Con un
tiempo de lo más tranquilo, alcanzamos Cherburgo justo cuando anochecía y partimos
de nuevo alrededor de las 20.30 horas, después de subir a bordo pasajeros y
correos.146
La pasajera de primera clase Ida Straus escribió la siguiente misiva a una amiga tras
salir de Southampton, convirtiéndose en la penúltima comunicación conocida de los
Straus:
¡Pero qué barco [el Titanic]! Tan enorme y magníficamente decorado. Nuestras
habitaciones están amuebladas con el mejor gusto y lujo, y son habitaciones de
verdad, no cabinas. Pero el tamaño parece traer sus problemas: el Sr. Straus, que
estaba en cubierta cuando zarpamos, dijo que faltó, por un momento, dolorosamente
poco para que se repitiera la experiencia del Olympic en su primer [sic - sexto] viaje
fuera del puerto, pero el peligro se evitó pronto y ahora estamos bien encaminados
con nuestro rumbo a través del canal hacia Cherburgo.
Una vez más, le agradezco a usted y al Sr. Burbidge por su encantadora atención y
buenos deseos y por la agradable satisfacción de verlos con nosotros el próximo
verano, les doy un cordial saludo con el que el Sr. Straus se une de todo corazón.
Muy atentamente,
A a la hora del té, hacia media tarde, los músicos actuaron en la recepción de
primera clase. Entre quienes tomaban un refrigerio en aquella sala, se encontraba
Elmer Taylor conversando con su amigo Fletcher Lambert-Williams, de 43 años. Los
Taylor habían conocido aquella mañana —en el trayecto ferroviario entre Londres y
Southampton— a Edward y Catherine Crosby y su hija Harriette, congeniando con ellos
desde entonces. A causa de que Lambert-Williams viajaba solo, el señor Taylor se
ofreció a presentarle a la familia Crosby, quienes estaban sentados cerca de ellos,
aunque con especial interés en que conociera así a Harriette. Tras la introducción por
parte de Taylor, los Crosby les sugirieron que se unieran a su mesa para el té, por lo
que Elmer y Fletcher asintieron a la invitación. La conversación que se generó entre
ellos debió de ser bastante amigable, en virtud de que más tarde le pedirían al
sobrecargo que les concedieran una mesa con capacidad para 6 personas en el
comedor, y así, pudieran proseguir con su interacción social durante la cena.149
El trasbordador SS Nomadic estuvo listo para partir a las 17:30 con los 172
pasajeros de primera y segunda clase que habían adquirido un billete en el Titanic,
nota 18 si bien este todavía no se divisaba en el horizonte. Los 102 viajeros de
tercera clase que se subirían al barco desde Cherburgo, serían conducidos por el
transbordador SS Traffic. Este último se aproximó primero al lado de uno de los
laterales del Titanic, siendo los pasajeros de entrepuente los primeros en ingresar al
transatlántico, además de ser depositado el correo con destino a Irlanda o a EE.
UU.151En Cherburgo, embarcarían notables personalidades que se alojarían en primera
clase, destacando a:
Margaret Brown, de 44 años, una rica socialité de Denver, Colorado que retornaba
tras conocer la noticia de que su nieto se encontraba enfermo.
Arthur Ryerson, abogado y magnate del acero de 61 años, su mujer Emily, de 48, sus
hijos Suzette, de 21 años, Emily, de 18 años y John, de 13 años, más la doncella
Victorine Chaudanson y la institutriz Grace Bowen. Procedentes de Haverford,
Pensilvania iban de camino a casa para asistir al funeral de su hijo Arthur, fallecido
repentinamente a la edad de 21 en un accidente de tránsito.
Victor Peñasco, de 24 años, y Mª Josefa Pérez de Soto, de 22, casados desde 1910
y provenientes de la alta sociedad madrileña, alargaban su viaje de novios hacia Nueva
York tras visitar algunas de las ciudades europeas más famosas. Les acompañaba su
doncella Fermina Oliva y Ocaña, de 39 años. En París, Víctor y Mª Josefa decidieron
mentir a sus familias para aventurarse a navegar en el Titanic sin informárselo. Parte
del engaño consistía en que su mayordomo permaneciera en la capital francesa para
enviar semanalmente postales falsas, con la intención de darles a los familiares la
aparente impresión de que la pareja continuaba disfrutando de su luna de miel en
Europa. La pasajera norteamericana Helen Bishop recordaría más tarde a los Peñasco
dentro del navío, describiéndolos como: «dos pequeños canarios..., encantadores, y
estaban pasando una luna de miel tan feliz que todo el mundo se interesó por ellos en
el Titanic».157
Marie Jerwan, de 23 años, de vuelta a Nueva York tras visitar a sus parientes en su
Suiza natal.158
Mientras los viajeros aguardaban la llegada del flamente navío a bordo del Nomadic,
Margaret Brown entabló conversación con su amiga Emma Bucknell, una rica viuda de
58 años cuyo difunto marido había fundado la Universidad Bucknell de Filadelfia. Ésta
le confesó a Margaret que presentía malos augurios de subir a bordo del nuevo
transatlántico. La señora Brown se limitó a sonreír dirigiéndole palabras
tranquilizadoras.162 Similares malos presentimientos relatarían posteriormente algunos
pasajeros supervivientes, tales como Lucy Duff Gordon o Edith Rosenbaum.
Cerca de las 19:00 el Nomadic se aproximó a lo largo de uno de los costados del
Titanic, y comenzó la transferencia de viajeros para el gran buque. Los de primera
clase ingresarían por medio de una pasarela que conectaba con la entrada de la
cubierta D del Titanic. En este puerto galo se incorporaron al pasaje 274 personas —
172 entre viajeros de primera y segunda clase y 102 de tercera clase—. Unos quince
pasajeros de primera clase —entre ellos los padres de la condesa de Rothes—, más
unos nueve de segunda clase abandonaron el navío en Cherburgo. Asimismo, se
descargaron muchos artículos de correo, carga y equipaje para las embarcaciones
auxiliares.
Más de una hora después, sobre las 20:10, el Titanic levó anclas y prosiguió su viaje
con destino al puerto irlandés de Queenstown, donde realizaría su última escala, antes
de poner rumbo definitivo a Nueva York. Durante aquella noche, los motores del buque
incrementaron su potencia, pasando de los 68 rpm en el trayecto a Cherburgo hasta
70 rmp, que se traduce en una velocidad final de unos 20,7 nudos. Obtenida sólo con
el vapor de 20 calderas encendidas de las 29 que poseía el barco.151
Margaret Brown, sería una de las viajeras que tuvo que atravesar la mencionada
pasarela para entrar en el Titanic y después se fue para su cabina, la E-23:
Un tren de barco (tren de lujo) desde París alcanzó Cherburgo a las 17:00 del 10 de
abril. Cuando llegamos, ningún barco se veía a la vista. El Titanic venía con retraso,
ya que había tenido algunas dificultades a la hora de abandonar los muelles de
Liverpool [sic - Southampton]. Todos abordamos el transbordador [SS Nomadic] que
estaba esperando para trasladar a los centenares de pasajeros al mayor de los
palacios del mar [el Titanic], que luego resultó ser la tumba de muchos de ellos.
Después de una hora o mas de demora en la fría, atmósfera gris, las chimeneas del
Titanic, la obra maestra más grande del mundo de los transatlánticos modernos
aparecieron al otro lado del rompeolas.
En unos minutos más, este maravilloso palacio flotante [el Titanic] apareció a la vista
alrededor de la curva del dique y bajó el ancla. El transbordador [Nomadic] encendió
sus motores, y tras media hora en un mar en movimiento estábamos junto a la quilla
del Titanic. El movimiento de la pequeña embarcación [el Nomadic] en el mar agitado
hizo que la mayoría de los pasajeros se sintieran incómodos y débiles. Todos estaban
helados.
[...] El trayecto en tren desde París a Cherburgo fue bastante agradable. [...]
Pero al llegar a Cherburgo sentí una muy desagradable premonición de problemas que
vendrían más adelante. De hecho, era tan fuerte [la premonición] que telegrafié a mi
secretaria en París, expresándole mis temores.[...]
Nos sentamos en el enorme transbordador [SS Nomadic], que había sido construido
especialmente el año anterior para estas nuevas naves de la White Star, y durante
tres horas estuvimos tiritando y esperando. Hacía frío, había estado lloviendo.
Recuerdo estar sentada junto al coronel John Jacob Astor y su mujer, que estaban en
su viaje de bodas, jugando con su perro grande [Kitty]. El coronel me dijo que la
construcción del Titanic había costado diez millones de dólares y enfatizó que era
insumergible, un milagro de la construcción naval moderna.
Vi lo que parecía un enorme edificio de 11 plantas de altura, con hilera sobre hilera
de brillantes luces eléctricas [los ojos de buey iluminados desde el interior], todos
alineados. Era verdaderamente un espectáculo hermoso e impresionante. La gran
embarcación auxiliar [Nomadic] se acercó al Titanic y se puso a su lado. Entonces
sucedió algo inolvidable. Aunque el mar estaba perfectamente calmado, nuestra
embarcación comenzó a balancearse de la manera más violenta imaginable, arrojando
completamente a los pasajeros al suelo. Me volví hacia un caballero que más tarde
descubrí que era Philip E. Mock, el pintor de miniaturas, y le dije: Bueno, un barco
que producirá esta convulsión inusual en este mar me parece peligroso, y deseo no
viajar con él. Estoy tan asustada.[...] Tal como estaban las cosas, no pude evitar
sentirme extrañamente impresionada por la forma en que el transbordador se
tambaleaba y agitaba, en este mar en calma, junto al gran barco [el Titanic]. La
pasarela por la que subimos a bordo parecía estar en peligro de soltarse de sus
fijaciones.
Odiaba la idea de cruzar esa pasarela, y apenas subí a bordo bajé las escaleras para
averiguar si había alguna posibilidad de localizar mi equipaje, ya que deseaba
regresar. Me dijeron que podía regresar si quería, pero que mi equipaje tendría que ir
a Nueva York. Respondí riendo al encargado de equipaje: Mi equipaje vale más para mí
que yo, así que es mejor que me quede con él. [...] Entonces, para tranquilizarme, el
señor Martin dijo: Haré una concesión especial. Le daremos un camarote grande al
lado de su propia habitación donde pondremos sus baúles y cajas, y luego se sentirá
más a gusto y podrá echarles un vistazo.
Luego me hice a un lado y miré durante más de una hora, un regimiento de cocineros,
panaderos y marineros tambaleándose bajo el peso de enormes cajas de madera que
estaban transfiriendo desde el transbordador al Titanic. Le pregunté a uno de los
comisarios que qué llevaban con todo esto y me dijo: Estas son conservas de verduras
raras, paté de foie gras, caviar, frutas de todo tipo y otras cosas para comer ...
provisiones para el viaje y la vuelta. Él añadió: Tenemos una buena multitud a bordo,
pero no es nada comparado con lo que anticipamos que regrese. ¡Nunca vi tantas cajas
en mi vida!
Luego tomé el ascensor hasta la cubierta A, donde estaba mi habitación [la A-11].
Siempre me había gustado conocer gente nueva y hablar con ellos, y recuerdo mi
conversación con el joven que estaba manejando ese ascensor. Estoy muy orgulloso,
dijo, este es mi primer viaje en el mar y me han convertido en un ascensorista. Solo
tengo trece años [sic], ya sabe. Es un honor. Fue su primer y último viaje [del joven
ascensorista].
Descubrí que me habían asignado una cabina muy grande con baño [sic - su dormitorio
no tenía cuarto de baño privado] y una ventana que miraba a la cubierta del paseo
marítimo y, justo enfrente, el mismo tipo de cabina para mi equipaje. Las cabinas
eran casi las más alejadas, al final de un pequeño pasillo. Prácticamente estaba
aislada del resto de la nave.
Después del bullicio y la emoción habituales, levamos anclas alrededor de las 20.30
horas. Me refresqué un poco y bajé al comedor, donde me quedé atónita por su
tamaño. [...]
164
Vista de babor del Titanic aproximándose al puerto francés de Cherburgo, durante su
primera escala.
La pasajera de primera clase Ella White, de 55 años, una rica viuda de Nueva York,
se cayó accidentándose cuando procedía a subir para el Titanic, aparentemente desde
el transbordador Nomadic, tal y como Edith Rosenbaum mencionase acerca de la
inestabilidad de la plataforma de acceso. Su chófer y la doncella de la señora White
la trasladaron a un camarote de la cubierta C, donde White no salió de él hasta
después de la colisión con el iceberg. También viajaba acompañada por su compañera
Marie Young, de 36 años. Entre sus equipajes, transportaban dos gallos y gallinas
franceses que fueron colocados cerca de la cocina de la cubierta D.165166
La camarera de primera clase Violet Jessop tuvo la ocasión de ver por primera vez en
persona a Madeleine Astor. Sin embargo, las altas expectativas que Jessop esperaba
de tan distinguida dama se desvanecieron, causándole una impresión más bien
contraria: «vi a una joven apagada, callada, pálida, de cara triste, que llegaba
apáticamente tomada del brazo de su marido y parecía indiferente a todo lo que la
rodeaba».168
Lucy Duff Gordon y su esposo Cosmo, accedieron al buque con identidades falsas en la
lista de pasajeros de primera clase, referidos como «señor y señora Morgan».nota 19
Se hospedaron en las cabinas de babor A-20 y A-16 respectivamente, situadas una
en frente de la otra. Los acompañaba la secretaria personal de Lucy, Laura «Mabel»
Francatelli, de 31 años, quien se alojó en una cabina de la cubierta E.
[...] Los primeros días de la travesía transcurrieron sin incidentes. Como todos los
demás, estaba fascinada con la belleza del transatlántico. Nunca había soñado con
viajar con tanto lujo. Recuerdo que me alegré infantilmente al encontrar fresas en la
mesa del desayuno.
Mi preciosa pequeña cabina [la A-20], con su estufa eléctrica y cortinas rosas, me
encantó, por lo que fue un placer irme a la cama. Todo a bordo de este encantador
barco me tranquilizó desde el capitán, con su rostro bondadoso y barbudo y modales
afables, y sus 25 años de experiencia como comandante de la White Star, hasta mi
alegre doncella irlandesa [posiblemente Mary Sloan], con su suave acento e historias
de las tímidas damas que ella había asistido durante cientos de travesías atlánticas.
Y, sin embargo, a pesar de las burlas, nada pudo persuadirme de desnudarme por
completo por la noche, y mi bata y mi chal estaban siempre listos a mano, y mi
joyero, con algunas de mis posesiones más preciadas, se colocó en una mesa
conveniente al alcance.
Nunca he sido una mujer psíquica, y en toda mi vida nunca he asistido a una sesión de
espiritismo ni he incursionado en el ocultismo, así que incluso ahora soy reacia a llamar
a este sentimiento de miedo agudo cuando experimenté una premonición, pero el hecho
es que, aunque he cruzado el Atlántico muchas veces antes y después, nunca lo he
tenido en ninguna otra ocasión. Algo me advirtió, algún instinto profundo, que no todo
iba bien. [...] 170
La pasajera de segunda clase Marie Jerwan, se deslumbró con las dimensiones del
transatlántico al verlo aparecer:
[...] Serían alrededor de las 6:00 de la tarde, del miércoles 10 de abril, cuando el
pequeño remolcador [SS Nomadic] nos tomó a bordo. Nunca olvidaré la majestuosa
entrada del buque [el Titanic] a Cherburgo. Cada uno de nosotros experimentamos una
cierta sensación. Nuestro pequeño remolcador parecía nada en comparación con el
soberbio navío.
El mar estaba tranquilo y hermoso. Todo parecía sonreírnos y decirnos Buen viaje.
[Ya dentro del Titanic] No conseguí la cabina que había solicitado, aunque en su lugar
me ofrecieron una que era muy cómoda en la cubierta superior [sic - la cubierta D de
segunda clase], la cual compartí con la señora Balls [Ada. E. Walls]. De esta manera,
estábamos muy bien acomodadas.
Esa mismo anochecer me fui a la cama temprano, y no fue hasta la siguiente mañana
que conocí a mi compañera de habitación. [...] 171
El diseñador del barco, Thomas Andrews, vio desde el Titanic a los dos
transbordadores cargando a los viajeros. Andrews escribió una carta a bordo dirigida
a su mujer aquella noche:
Llegamos aquí [Cherburgo] en buen tiempo y embarcamos a un buen número de
pasajeros. Las dos pequeñas embarcaciones auxiliares [Nomadic y Traffic] se veían
bien, recordarás que las construimos hace aproximadamente un año. Esperamos arribar
a Queenstown cerca de las 10:30 mañana. Hace buen tiempo y todo está preparando
para un buen viaje. Tengo un asiento en la mesa [del comedor] del médico. 172
Alrededor de las 10:30 del jueves 11 de abril, el capitán Smith recorría todas las
cubiertas para realizar su ronda diaria de supervisión del buque, que incluía los
salones, comedores, cocinas, almacenes, etc. hasta descender a la sala de máquinas,
donde el ingeniero jefe lo recibía. Al finalizar, Smith reaparecía en el puente de
mando donde, entre otras actividades, discutía con los oficiales acerca de sus
observaciones de su batida, comprobaba el progreso del barco, consultaba las cartas y
leía los telegramas recibidos procedentes de la sala de radiotelegrafía Marconi.173
La pasajera de segunda clase Marie Jerwan por fin conoció esa mañana a su
acompañante de habitación, Ada E. Balls, de 36 años, quien navegaba con su cuñado,
el reverendo Robert J. Bateman, de 52 años, ambos británicos en ruta para Florida.
Al lado de Balls y Bateman, Jerwan pasaría gran parte del crucero, principalmente
paseando los tres por cubierta. En el salón comedor de segunda, Jerwan compartiría
mesa —entre otras personas—, con un francés, Jean-Noël Malachard, de 25 años,
cuyo camarote estaba cerca del de Jerwan y Balls en la cubierta D. Jerwan se
dirigiría en inglés para hablar con Balls y Bateman, mientras que con Malachard lo
haría en francés.174
El America se amarró a lo largo del costado de babor del buque, mientras que el
Ireland se posicionó a estribor. Desde los transbordadores se cargaron sacas de
correo con destino a Estados Unidos, y un gran número de viajeros abordarían el
Titanic desde Irlanda: tres pasajeros de primera clase, siete de segunda clase y 113
inmigrantes que viajaban en tercera clase. Entre las misivas que se mandaron desde
Queenstown, se encontraba la carta que el jefe de oficiales Henry Wilde le había
escrito a su hermana, que decía: «No termina de gustarme este barco... me da una
impresión extraña».175
Varias pequeñas embarcaciones de vendedores de lino, encajes y otros productos
irlandeses se unieron a los transbordadores. Algunos pasajeros se acercaron para ver
que género vendían, entre ellos el viajero de primera clase John Jacob Astor fue visto
por Spencer Silverthorne —otro pasajero de su misma clase— regateando con una
mujer para comprar una chaqueta de encaje para Madeleine.173
[...] Llegamos a Queenstown alrededor de las 12 del mediodía del jueves [11 de abril
de 1912], después de un viaje muy agradable a través del Canal [de la Mancha],
aunque el viento era casi demasiado frío para permitirnos sentarnos en cubierta el
jueves por la mañana. La costa de Irlanda se veía muy hermosa cuando nos
acercábamos al puerto de Queenstown, el sol brillante de la mañana asomaba por las
verdes laderas y se distinguían grupos de viviendas salpicadas aquí y allá sobre los
escarpados acantilados grises que bordeaban la costa. [...]
Pasajeros y correos fueron ingresados a bordo desde los dos transbordadores [el
America e Ireland], y nada podría habernos dado una mejor idea de la enorme
longitud y volumen del Titanic que estar lo más lejos posible y mirar por el costado
desde la cubierta superior, hacia adelante y hacia abajo, hacia donde los
transbordadores se movían [cerca de] en su proa [del Titanic], la más mínima concha
de berberecho junto al majestuoso barco [el Titanic] que se elevaba cubierta tras
cubierta por encima de ellos. ¡Verdaderamente era un barco magnífico!
Había algo tan elegante en su movimiento mientras se balanceaba arriba y abajo en el
leve oleaje del puerto, un lento y majestuoso descenso y subida, solo perceptible al
observar sus proas en comparación con algún punto de referencia en la costa en la
distancia cercana; las dos pequeñas embarcaciones que se movían hacia arriba y hacia
abajo como corchos junto al Titanic ilustraban vívidamente el avance hecho en la
comodidad de tener estabilidad a bordo [en el Titanic] desde la época del pequeño
buque de vapor. [...] 176
La familia Rice, compuesta por Margaret Rice, una viuda de 39 años, con sus cinco
hijos; Albert, George, Eric, Arthur y Eugene con edades entre los dos y diez
años.183
Daniel Buckley, de 21 años, originario del condado de Cork. En busca de una vida
mejor, lideraba un grupo de seis amigos que también subieron a bordo: Hannah
Riordan, Bridget Bradley, Patrick Denis O'Connell, Patrick O'Connor, Nora O'Leary y
Michael Linehan. Dentro del Titanic, Buckley compartiría cabina con Patrick O'Connell,
Patrick O'Connor y Michael Linehan.
Hilday Slayter lo desconocía todo del Titanic hasta que lo vio al abordar el
transbordador que la llevaría para entrar en el buque —anclado frente a la costa del
muelle de Cobh—. Slayter se sorprendería al mirarlo por vez primera: «Parecía
prodigioso a medida que nos acercábamos [desde la embarcación auxiliar hacia el
Titanic]. Fue colosal. Brillaba desde lo alto del mástil hacia abajo. Algo de lo que
presumir».180
Una vez embarcada en segunda clase, Slayter tuvo problemas para localizar su cabina
en la cubierta D. Ni siquiera al mayordomo a quien ella le preguntó la pudo ayudar,
quien le contestaría a la mujer recién llegada: «Señora, usted sabe tanto sobre este
barco como yo. Yo subí a bordo ayer». Después, llevaron Slayter a un camarote, pero
la pintura de éste aún no se había secado, por lo que el mayordomo le preguntó si no
le importaría alojarse en un camarote compartido, en la cubierta E, con Florence
Kelly, una viuda de 48 años de Southampton que viajaba para visitar a su hijo en
Nueva York.180
A medida que el buque retomaba su marcha con destino a América del Norte, Eugene
Daly, vestido con un kilt y su atuendo completo, subió a la cubierta de paseo de
tercera clase y con su gaita irlandesa tocó «A Nation Once Again» y «Erin's
Lament».181175
[...] [Era] una pequeña cabina [situada] muchas cubiertas abajo en el barco, que era
tan pequeña que solo podía llamarse celda. Imposible abrir un baúl de viaje
reglamentario en dicho camarote. Era imposible que una tercera persona entrara en la
citada habitación a menos que previamente ambos ocupantes se introdujeran en sus
literas.
Para las 21:00 h, ningún empleado había contactado con estas viajeras para cumplir
con el realojamiento de cabina prometido, con lo cual la señora Shelley escribió una
nota destinada al sobrecargo jefe, advirtiéndole con apelar al capitán Smith si su
demanda siguiera ignorada, y hasta lo amenazó con interpelar una indemnización por
daños y perjuicios en cuanto pisaran América.127
El desastre
El Titanic tuvo un viaje placentero. Los días transcurrieron sin novedad, pero el 13 de
abril empezaron a llegar los primeros informes de avistamiento de bloques de hielo en
la ruta; al menos una docena de mensajes pudieron ser recibidos antes de que el
telégrafo Marconi fallara por un periodo de 10 horas. Restablecida la comunicación en
la cabina de radio, los radiotelegrafistas empezaron a recibir avisos de peligro de
icebergs, los cuales fueron ignorados o no tomados muy en cuenta por la oficialidad
reemplazante.
La temperatura fue descendiendo a medida que el buque se acercaba a Terranova, por
lo que el capitán ordenó trazar un rumbo más al sur antes de virar hacia el oeste con
el fin de sortear los sectores de icebergs. No obstante, mantuvo la velocidad de
crucero del barco, unos 22 nudos, lo que era una práctica común en la época.185
Aunque el Titanic no estaba tratando de batir ningún récord de velocidad,nota 20186
los horarios eran una prioridad para la compañía, y según las normas imperantes de
entonces los barcos navegaban cerca de su velocidad máxima en tales condiciones. Los
avisos por hielo e icebergs eran contemplados como meros avisos, confiándose en los
vigías y en la guardia mantenida en el puente.185 Se creía generalmente que el hielo
no era un peligro muy preocupante para grandes barcos. No era infrecuente el paso de
barcos muy cerca del hielo, e incluso algunas colisiones frontales no habían sido
desastrosas. En 1907, por ejemplo, el navío alemán Kronprinz Wilhelm había chocado
con un iceberg pero aun así había logrado mantenerse a flote y completar su viaje; el
propio capitán Smith había declarado en otra ocasión que "no podía imaginarse ninguna
condición que causara el naufragio de un barco. La construcción moderna de buques ha
ido más allá de eso".187
23:40, el impacto
Posible iceberg que colisionó con el Titanic. Fue fotografiado 5 días después del
naufragio por el marinero Stephan Rehorek, quien lo fotografió por la línea roja de la
base.
Sobre las 22:30 h del 14 de abril de 1912, con una noche estrellada y un mar
excepcionalmente tranquilo, al no haber novedad, el capitán Smith se retiró a su
camarote, siendo relevado por el primer oficial William Murdoch. Mientras, el
telegrafista Harold Bride en la cabina Marconi trataba de convencer a un
malhumorado Jack Phillips de que descansara en el camastro y el oficial jefe Henry
Wilde se disponía a inspeccionar la situación en proa (donde habían reforzado los
serviolas) antes de irse a dormir.
William Murdoch, de guardia en el puente, estaba acompañado del sexto oficial James
Paul Moody. Un poco antes Murdoch había ordenado al señalero Samuel Hemming que
cerrara todas las aberturas del castillo de proa para no entorpecer la visión de los
vigías. A las 23:40 de la medianoche, mientras el Titanic navegaba a 22,5 nudos
(41,7 km/h),188 el vigía Frederick Fleet avistó justo por proa una zona de sombra
contra el cielo estrellado que no podía corresponder más que a un iceberg.189 Fleet
hizo sonar la campana tres vecesnota 22 y mediante el teléfono dio la alarma al
puente de mando.190 El sexto oficial Moody avisó a Murdoch.
Diagrama de la colisión
Recorrido de la proa
Recorrido de la popa
El iceberg dobló el casco y rompió los remaches, permitiendo la entrada del agua.
Pocos minutos después de la colisión, el cuarto oficial Joseph Boxhall inició el primero
de sus dos viajes en dirección a la sección de proa para averiguar si se habían
producido desperfectos. Justo después de que Boxhall se marchara, el Capitán mandó
al cabo Alfred Olliver para que buscase al carpintero, posiblemente John H.
Hutchinson, y le instruyó «tomar el calado del agua».
Tras haber bajado hasta la cubierta F sin hallar nada inusual, Boxhall regresó al
puente de mando, probablemente hacia las 23:50, y le informó al capitán Smith no
haber visto ningún daño. Aparentemente Olliver no había retornado todavía, y el
capitán le pidió al cuarto oficial que contactara con el carpintero para que sondeara el
buque. Conforme Boxhall abandonaba el puente de mando, se topó con el carpintero,
subiendo por la escalera desde la cubierta A, comunicándole que el Titanic estaba
haciendo agua. Habiéndole dicho que subiera para que se lo transmitiera directamente
al capitán, Boxhall descendió cubiertas abajo, encontrándose con el empleado postal
John Richard Smith subiendo. Éste le comentó al cuarto oficial que «la sala de
correos está llena» o «se está llenando rápidamente». Boxhall envió a John R. Smith
al puente de mando para llevarle la noticia al capitán, y continuó bajando hasta la
cubierta G, con destino a la sala de clasificación del correo, con el fin de ver la
inundación por sí mismo. Allí descubrió al resto de los trabajadores postales moviendo
las sacas de correos para evitar que se mojasen, con el agua sólo a unos 60 cm de
donde él estaba. Finalmente el cuarto oficial se marchó para darle parte al capitán
Smith.192
Hay testimonios como el del cabo Alfred Olliver o el del pasajero Lawrence Beesley
que afirman que el Titanic volvió a ponerse en marcha durante unos pocos minutos
(Olliver testificó ante el Senado norteamericano haber visto a Smith telegrafiar la
orden correspondiente a la sala de máquinas). Autores como David G.Brown afirman
que esto agravó la situación dado que la marcha hacia adelante supuestamente hizo
aumentar la presión del agua entrante contra el mamparo que separaba las salas de
calderas 5 y 6, y quizá dicha presión también agrandó las fisuras ya existentes en el
casco.
A las 00:05, el capitán dio orden de preparar los botes salvavidas y diez minutos
después los operadores de radio empiezan a lanzar las primeras llamadas de socorro.
La primera será: «CQD CQD CQD CQD CQD CQD de MGY MGY MGY MGY MGY
posición 41.44 N 50.24 W».nota 26nota 27 Además, en otras llamadas utilizará las
siglas SOS, siendo uno de los primeros (y no el primero como se suele afirmar) en
emplear este mensaje. El Titanic había colisionado a unos 600 km de la isla de
Terranova. Varios barcos recibieron el SOS, entre ellos el Mount Temple, el
Frankfurt, el Birma, el Baltic, el Virginia y el Carpathia. El Carpathia se encontraba a
58 millas (93 km) de distancia, y tras recibir el SOS cambió de rumbo y se dirigió a
toda velocidad hacia la posición del Titanic, a pesar del riesgo de encontrar otros
icebergs. Las llamadas de socorro del Titanic, también fueron escuchadas por su
hermano gemelo, el Olympic, el cual se encontraba realizando una travesía de regreso
a Inglaterra desde Nueva York; sin embargo, se encontraba a 500 millas (926 km) de
distancia de la posición del Titanic, por lo que era imposible llegar a tiempo.193
Según algunas versiones, el Titanic tenía una emisora tan potente que al transmitir,
interrumpía las comunicaciones de todos los buques cercanos. El 12 de abril por la
noche se estropea la estación de radio. Esto obliga a sus operadores, Phillips y Bride,
a localizar y reparar los fallos. El día 14 consiguen repararla, para entonces, tienen
pendientes de transmitir 225 telegramas, y al transmitirlos uno detrás de otro
continuaron interrumpiendo permanentemente a los demás barcos, cuyos operadores,
sin obligación de permanecer "en escucha" aguardando su lugar para transmitir, optan
incluso por apagar sus radios e intentarlo al día siguiente. Esto provocaría que unas
horas después, cuando comience el naufragio, otras naves no contesten. En los
momentos finales del hundimiento, y aunque el capitán Smith les indicaba que ya
habían cumplido con su deber, que dejaran sus puestos e intentaran salvarse, Phillips
se negaba a abandonar la estación y continuaba operando. Finalmente, ya sin
electricidad, Bride se dirigió hacia proa y Phillips a popa, donde subiría a un bote
salvavidas, pero éste volcaría y caería a las heladas aguas del Atlántico, no logrando
sobrevivir. Bride, en otro bote, fue rescatado por el Carpathia.194
Hundimiento
Animación que representa el avance del hundimiento desde la colisión con el iceberg.
En rojo, se muestran los mamparos estancos del buque.
Durante este tiempo, la tripulación hizo embarcar a los pasajeros en los botes
salvavidas, empezando por los de las clases superiores. Los primeros botes se
ocuparon con pocos pasajeros. Será luego cuando los sucesivos botes se llenen por
completo al apreciarse la gravedad de la situación. En la banda de estribor, Murdoch
organizó los turnos de embarque dando preferencia a las mujeres y niños, solo cuando
no quedaba ninguno de ellos, dejó embarcar a los hombres. En la banda de babor
Lightoller interpretó restrictivamente las órdenes y no dejó embarcar a ningún
hombre.
A la 1:30 la proa estaba casi sumergida y a las 2:05 el agua alcanzaba la cubierta A;
se desató el pánico entre los que quedaban y hubo disparos y confusión. En el bote
plegable C embarcó Ismay en el último momento, gesto que sería juzgado muy
severamente por la opinión pública americana. Dos horas y 40 minutos después del
impacto, a las 2:20 del lunes 15 de abril, la popa del Titanic se alzó en la noche y
rápidamente se sumergió en el agua dejando en torno a varios cientos de pasajeros
que se debatían en el agua helada sin esperanza de salvarse.
Dibujo de la descripción de Jack Thayer del hundimiento por L.P. Skidmore a bordo
de Carpathia.
Der Untergang der Titanic, grabado del hundimiento del Titanic, realizado por Willy
Stöwer.
El hundimiento se saldó con 1496 muertos (es decir el ≈68% del total de personas que
iban a bordo del barco), por ahogamiento o hipotermia la mayoría. Según la
investigación del Senado de los EE. UU., aunque el buque cumplía las medidas de
salvamento exigidas por la legislación entonces vigente, la capacidad de los botes
salvavidas no era suficiente para el número de personas a bordo, entre el pasaje y la
tripulación. Hubo también evidentes errores durante la evacuación de la nave, ya que
se embarcaron 711 personas de un total de 1.178 plazas disponibles en los botes,
habiéndose dado preferencia a la primera y segunda clase, mujeres y niños
principalmente, mientras que el 75 % del pasaje de tercera clase no pudo
salvarse.195 Fue uno de los peores desastres marítimos en tiempos de paz de la
historia y sin duda el más famoso.
La White Star alquiló cuatro barcos para recuperar los cuerpos del desastre: el
Mackay-Bennett,196 el Minia,197 el Montmagny198 y el Algerine.199 Los cuatro
barcos lograron recuperar un total de 328 cuerpos, de los cuales 119 fueron devueltos
al mar debido a su avanzado estado de descomposición y solo 54 fueron entregados a
sus familias.200
El plegable D, uno de los botes con supervivientes del Titanic, a punto de ser
rescatado por el Carpathia.
Secuelas y consecuencias
Otro de los perjudicados fue el capitán del Californian, Stanley Lord, a quien se le
trató de cobarde y negligente al ser sindicado como el barco que estaba más cerca
del Titanic (10-13 millas) y no haber hecho nada por intentar reconocer la
procedencia de las bengalas blancas vistas por el vigía.
En cambio, la figura del capitán Smith fue exaltada en el sentir popular, erigiéndosele
una estatua en su pueblo natal, en calidad de héroe. No cabía duda de que el capitán
dio honor a su mando y protocolo de salvamento de la época al dar prioridad a sus
pasajeros. La fidelidad a su trabajo hizo popular una frase que fue respetada por
muchas décadas a partir de la tragedia: "the captain goes down with the ship" o "el
capitán se hunde con el barco".203
En 1898, 14 años antes del naufragio, se publicó El naufragio del Titan de Morgan
Robertson. El libro narraba la historia del Titan, un barco que se creía inhundible y
cuyos pasajeros eran gente rica y despreocupada. Lamentablemente para éstos, el
barco choca en una fría noche de abril contra algo similar a un témpano de hielo.
Además de hundirse en el mismo mes del año que el Titanic, el Titan tiene casi el
mismo peso, longitud y capacidad de pasajeros que este. Unos creen que se trata de
una casualidad, pero otros creen que el autor escribió el libro como una predicción de
lo que sucedería años después.204
Filmaciones de 1912, incluyendo la única grabación auténtica del Titanic, la llegada del
Carpathia a Nueva York tras el rescate de los botes salvavidas, el capitán Smith a
bordo del Olympic (realizadas en 1911) y de algunos supervivientes entrevistados en el
Carpathia.
Algunos pasajeros, como la familia Odell o el sacerdote católico Frank Browne, que
desembarcaron en Queenstown (Irlanda), han aportado las pocas docenas de
fotografías verdaderas del Titanic terminado que se conservan.31
En la misma línea con el anterior punto, únicamente existe un vídeo filmado del
aspecto exterior casi acabado del Titanic en Belfast (Irlanda del Norte).205
El nombre "TITANIC" pintado justo por debajo del castillo de proa (min 0:13).
Pasajeros
Las cenizas de los restos mortales cremados de los supervivientes Joseph Boxhall
(1884-1967), Frank Goldsmith (1902-1982), y Ruth Elizabeth Becker (1899-1990)
fueron derramadas en la posición oceánica donde el Titanic había desaparecido
décadas atrás.
Naufragó el Titanic.
El pecio del Titanic fue localizado el 1 de septiembre de 1985 a la 1:05 a. m. por una
expedición franco americana dirigida por Jean-Louis Michel del IFREMER y por el Dr
Robert Ballard de la Institución Oceanográfica de Woods Hole.207 Los restos fueron
localizados a una profundidad de 3.821 metros,208 a 625 km al sudeste de
Terranova.209 Se utilizó el equipo sumergible ARGO que iba provisto de cámaras
sensibles a la oscuridad.
Una vez explorado preliminarmente se descubrió que el barco no estaba entero, sino
que estaba partido en dos, lo que sugirió que se partió en el momento de hundirse.
Curiosamente, la mayoría de los supervivientes a excepción del joven Jack Thayer no
recuerda este suceso; según los propios dibujos de la época, aparecidos en la prensa,
el barco se hundió aparentemente de una pieza y con la popa al aire. Una visión
fantasmal surgió desde el fondo pudiendo verse la sección de proa del famoso buque
llena de carámbanos de óxido y en relativo estado general, en todo caso peor de lo
que se imaginaron muchos interesados en el tema, que esperaban ver un barco casi
entero y en buen estado en el fondo.
El descubrimiento de los restos realizado por el equipo de Ballard y Michel hizo que
volviera al presente el interés por el Titanic, realizándose desde ese momento
numerosas exposiciones de objetos rescatados del pecio y apareciendo sociedades
históricas y culturales que difunden e investigan todo lo relacionado al transatlántico.
Otras misiones
Un año más tarde de su descubrimiento, en 1986, otra misión, esta vez tripulada por
tres personas a bordo del vehículo de inmersión profunda Alvin de la Institución
Oceanográfica de Woods Hole, llegó hasta el lugar del naufragio del Titanic. En 1987,
una expedición francesa llegó al lugar con el objetivo de rescatar objetos del fondo
marino. Surgió la controversia de si es más valioso dejar los restos en su lugar
histórico o rescatar los objetos para exhibirlos en museos o muestras itinerantes.
En 1994, la compañía RMS Titanic, Inc. (una filial de Premier Exhibitions Inc.) fue
reconocida como la organización con los derechos para recuperar y preservar los
artefactos del Titanic.210211 La orden dictada por una corte de los Estados Unidos
fue reconfirmada en 1996. Durante las siete expediciones realizadas en 1987, 1993,
1994, 1996, 1998, 2000 y 2004, RMS Titanic, Inc. recuperó 5.500 artefactos,
desde parte del casco hasta pequeñas piezas. Más de 15 millones de personas de todo
el mundo han visto los artefactos que se exhiben en una muestra itinerante. En 1998,
una expedición recuperó una pieza del casco del barco de 20 toneladas, para ser
exhibida.212
Los restos del Titanic se encuentran partidos en dos secciones, de proa y popa, las
cuales están separadas entre sí por 600 m:213 la corrosión marina ha hecho sus
efectos llenando de carámbanos de óxido cada espacio del buque y la tumba que es en
sí el barco está muy oxidada y degradada, algunos perfiles son apenas reconocibles, la
cubierta de madera y todos los objetos exteriores de ese material han desaparecido y
solo está presente la base de hierro cubierta en parte por los restos del fango (la
parte inferior) y otras concreciones marinas.
Bañera del capitán Smith, oculta bajo los escombros desde 2019.
Después de su descubrimiento por el dr. Ballard, los restos del Titanic han sido
sistemáticamente saqueados, extrayéndose cientos de artefactos, tales como
porcelanas, botellas, maletas, etc. El estado general del pecio ha preocupado
últimamente a la comunidad científica, pues se ha verificado un aumento de la
velocidad de corrosión pese a la escasa proporción de oxígeno en las frías aguas. Esto
es debido a las fuertes corrientes imperantes, como la de Loreley que recorre todo el
fondo marino del sector.
Nuevas inmersiones en 2019 han encontrado un mayor deterioro de los restos, incluida
la pérdida de la bañera del capitán.216 Entre el 29 de julio y el 4 de agosto de
2019, un vehículo sumergible para dos personas que realizaba una investigación y
filmaba un documental se estrelló contra el pecio. EYOS Expeditions ejecutó las
inmersiones secundarias. Informó que las fuertes corrientes empujaron al submarino
hacia los restos, dejando una "mancha de óxido roja en el costado del submarino". El
informe no mencionó si el Titanic sufrió algún daño.217
Principales desintegraciones
En julio de 2019 los restos del Titanic fueron golpeados por un pequeño submarino
privado construido por la empresa "Triton Submarines" y que pertenecía a la compañía
de aventuras británica "EYOS Expeditions". Según el líder de la expedición, las
corrientes intensas y altamente impredecibles causaron que el piloto perdiera el
control del submarino provocando la colisión con el pecio.225 Según documentos legales
vistos por el diario The Telegraph, las autoridades estadounidenses mantuvieron este
accidente en secreto. Dichos documentos fueron emitidos por un tribunal
competente.226 Cabe mencionar que esta es la primera colisión con los restos del
Titanic de la que se tiene constancia desde su descubrimiento en 1985.227
RMS Titanic Inc., una compañía de exhibición y salvamento que posee el exclusivo
derecho de rescatar elementos del barco hundido, quiere recuperar la radio de la
firma Marconi, que se encuentra en los compartimentos de la cubierta superior. Para
ello pidió los permisos necesarios en un tribunal federal de Virginia. RMS Titanic Inc.
ha declarado que quiere hacerlo antes que el Titanic se derrumbe y entierre todo lo
que hay. Otras instituciones prefieren que se dejen los restos en paz, en memoria de
los fallecidos en el accidente.228
Pasajeros
Personalidades destacadas229
Pasajeros españoles
Últimos supervivientes
Millvina Dean fue la última fallecida de los pasajeros que sobrevivieron al hundimiento
del Titanic. Murió el domingo 31 de mayo de 2009 en Inglaterra.280 Sin embargo, la
última que aún podía recordar el hundimiento era Lillian Asplund, ya que cuando ocurrió
tenía 5 años, pero falleció el 6 de mayo de 2006 en Massachusetts, Estados Unidos.
Además, al igual que su madre, siempre se negó a dar su testimonio del desastre.
Barbara West, que tenía 10 meses y 22 días al momento del hundimiento, también
falleció en octubre de 2007, por tanto, Millvina Dean (Elizabeth Gladys Dean), con 10
semanas en el momento del desastre, fue la persona más joven de todas las que
embarcaron y la última fallecida de los sobrevivientes.
Mitos y leyendas
Portada del libro de Logan Marshall The Sinking of the Titanic, uno de los primeros
publicados en 1912 tras la catástrofe, y que ha sido criticado por su sensacionalismo
e inexactitud.
Existen multitud de mitos y leyendas acerca del naufragio del Titanic. Desde su
consideración de buque insumergible, hasta la polémica acerca de la última canción
interpretada por la orquesta del barco en los momentos finales.308 Muchos de estos
mitos surgieron inmediatamente tras el hundimiento. La primera oleada de libros fue
publicada poco después de la tragedia, y muchos de ellos seguían un patrón establecido
que se había empleado para otros desastres como el huracán de Galveston de 1900 y
el terremoto de San Francisco de 1906. Los editores prepararon a toda prisa libros
instantáneos o «dollar books» que eran publicados en gran número en papel barato a
un precio de un dólar.
Cultura popular
En 1920 fue erigido un monumento en Belfast para conmemorar las víctimas del
naufragio.
Películas
Atlantic (1929).
Titanic (1953).
La Última Noche del Titanic (1958). Pese algunas inexactitudes, es considerada por
muchos historiadores como la película más fiel a la recreación histórica del
hundimiento del transatlántico.
Titanic (1997). Protagonizada por Leonardo DiCaprio y Kate Winslet. En 2012 fue
reestrenada, siendo digitalizada en 3D.
Documentales
Música
The Sinking of the Titanic (El hundimiento del Titanic), música compuesta por Gavin
Bryars en 1969.
Rest in Pieces (April 15, 1912), canción de Metal Church, de su disco Blessing in
Disguise de 1989.
Arte
Videojuegos
Desde 2012, se viene desarrollando otro videojuego llamado Titanic: Honor and
Glory,315 desarrollado por Four Funnels Entertainment. De acuerdo a sus
desarrolladores, el juego contará con la más exacta representación digital del barco
hasta la fecha, incluyendo también una representación digital de la ciudad de
Southampton en 1912.316 El juego permitirá explorar el interior del barco en su
totalidad, y está pensado no solo como entretenimiento, sino también como proyecto
de recreación histórica y homenaje a todos aquellos que perdieron su vida en el
hundimiento del Titanic.317318
Exposiciones
El RMS Titanic fue un transatlántico británico, el mayor barco de pasajeros del mundo
al finalizar su construcción, que se hundió durante la noche del 14 y la madrugada del
15 de abril de 1912 durante su viaje inaugural desde Southampton a Nueva York.
El RMS Titanic fue un transatlántico británico, el mayor barco de pasajeros del mundo
al finalizar su construcción, que se hundió durante la noche del 14 y la madrugada del
15 de abril de 1912 durante su viaje inaugural desde Southampton a Nueva York.
1.514
El Titanic fue un gran transatlántico británico que se hundió en la madrugada del 14 al
15 de abril del año 1912. Lo hizo en su viaje inaugural, desde Southampton hasta
Nueva York, con 2.223 personas a bordo. Uno de los mayores naufragios de todos los
tiempos, que se saldó con 1.514 personas fallecidas.
14 de abril de 1912
El choque del Titanic contra el iceberg se produjo la noche del 14 de abril de 1912;
sin embargo, el hundimiento total de la embarcación se fue varias horas después. ...
La primera y más importante es que los restos del Titanic están sumamente
deteriorados, lo que provocaría que la embarcación comience a desmoronarse.
31 de mayo de 2009
Océano Atlántico
Tan solo consiguieron recuperar a lo largo de tres meses 328 cuerpos. De ellos, 119
fueron arrojados de nuevo al mar. De los 209 restantes, 150 no fueron reclamados
por sus familiares y se les dio sepultura en varios cementerios de Halifax, en Nueva
Escocia.
RMS Titanic/Constructores
Hace 108 años, el buque transatlántico más famoso de la historia se hundía en las aguas del
océano. Todos conocemos la historia y nos sigue asombrando como si no hubiera pasado más
de un siglo. Alrededor de 1.500 vidas se quedaron en el mar aquella fatídica noche de abril de
1912. El barco salió de Southampton, Inglaterra, hasta la ciudad de Nueva York cuando un
iceberg se presentó delante de su camino, provocando su fatal desenlace. No fue hasta 73
años después de su hundimiento cuando se descubrieron los restos en el fondo del océano.
Mucho se ha contado sobre este buque y sus pasajeros. Sin embargo, todavía hay misterios
que siguen sorprendiendo a historiadores, periodistas e investigadores de todo el mundo.
Una de las supervivientes más famosas era la actriz Dorothy Gibson, quien participó en una
película de cine mudo titulada ‘Saved From The Titanic’, estrenada tan solo un mes después
del terrible acontecimiento. Ella fue una de las 700 personas que lograron salvarse del
incidente. Nada más llegar a Nueva York, comenzó a filmar su película. En ella, llevaba las
mismas ropas que le cubrían cuando sucedió el hundimiento del buque. Lamentablemente, el
documento audiovisual también pasó a mejor vida, debido a que fue grabado en una sola cinta
de vídeo que fue desgraciadamente quemada en un incendio.
Así, como suena. Aunque en la película veamos a todos los personajes que encarnan los
papeles de los pasajeros de tercera clase bien limpios, la realidad es que no debían ir muy
aseados: los más pobres de abordo debían compartir entre ellos tan solo dos baños.
Imagínense el estado de las letrinas después de una noche de juerga, tras beber, fumar y
bailar.
Este es un hecho que ya hace tiempo que estaba comprobado. Los afables músicos que vemos
amenizando la tragedia en la adaptación cinematográfica de James Cameron tocaron
sonatas hasta dos horas y media después de que el Titanic hiciera colisión con el iceberg. El
miedo no pudo con ellos ni con sus manos a la hora de interpretar canciones clásicas que
sirvieron para tranquilizar (en la medida de lo posible) a los tripulantes que veían como a
medida que pasaban los segundos se les iba acabando la vida.
Ese es el tiempo que pasó desde que vieron el iceberg hasta que el barco se estrelló contra él,
según los informes. En ese minúsculo trasncurso de poco más de medio minuto, el vigía bajó
las escaleras desde la parte más alta del barco para avisar a los altos mandos. A partir de
ese momento arranca el desenlace fatal que ya todos conocemos.
Violet Jessop es quizás una de las mujeres más afortunadas sobre la faz de la Tierra.
Básicamente, porque no solo sobrevivió al hundimiento del Titanic, sino que cuatro años
después se subió a otro buque que también naufragó. Se trataba del Britannic, al que entró a
trabajar como enfermera. Pero estalló la Primera Guerra Mundial y Alemania mandó un
torpedo en uno de sus submarinos que hizo que se hundiera. Afortunadamente, se volvió a
salvar de aquella tragedia, aunque recibió una herida fatal en la cabeza por la que quedó
afectada para el resto de su vida.
El Titanic ya resultó ser una tragedia antes incluso de que elevara anclas. En su construcción,
murieron ocho obreros. Solo se conoce el nombre de cinco de ellos: Samuel Scott, John Kelly,
William Clarke, James Dobbin y Robert Murphy. Una placa que hay instalada en el puerto de
Belfast desde el año 2012 les recuerda.
Con el objetivo de ser los primeros en presentar la información, tres periódicos ingleses
cubrieron el accidente pero se equivocaron al admitir de que no había ningún fallecido entre
los pasajeros. El rotativo ‘The World’ no mencionó ninguna víctima, el ‘Daily Mail’ declaró que
no hubo pérdidas humanas y el ‘Belfast Telegraph’ aseguró que “no hubo peligro de muerte”.
En esta carrera informativa ganaron los medios estadounidenses, el primero en ofrecer el
balance total de muertos y supervivientes fue ‘The New York Times’.