Universidad Tecnológica de Honduras (UTH)
Carrera: Ingeniería en producción industrial.
Nombre de la clase: Higiene y seguridad industrial.
Título de la tarea: Nuevos riesgos laborales debido a las
nuevas tecnologías.
Nombre del estudiante: Glenia Yaneth Carias Alvarado
Número de cuenta: 201810110332
Fecha de entrega: miércoles 14 de octubre de 2020
Introducción
El ser humano desde hace miles de años ha desarrollado actividades que
originalmente eran necesarias para poder sobrevivir. Hoy día las personas desarrollan
un trabajo para satisfacer unas necesidades. En tal sentido, con su trabajo, el
hombre modifica el equilibrio de la Naturaleza y se expone a una serie
de eventos producto de esa actividad laboral, es decir, a una serie de situaciones que
pueden romper su equilibrio físico, mental y social, pudiendo dar a lugar a la pérdida de
salud, debemos tener presente que la actividad laboral no tiene por qué ser dañina.
El término riesgo, es utilizado ampliamente en muchos ámbitos de la vida, connota la
existencia de un daño, futuro e hipotético, es decir, cuya producción no está
completamente determinada por los acontecimientos o condiciones causales que somos
capaces de identificar y caracterizar. Tales condiciones, son siempre de dos grandes
clases: personales y ambientales. Podríamos citar, las características y la
condición física, el estado de salud, el nivel de atención, el grado de conocimiento y
destreza, entre otros. Las ambientales abarcan el amplio campo de las condiciones de
trabajo, tanto materiales como organizativas.
En el contexto de la seguridad y salud en el trabajo, se define riesgo laboral como
la probabilidad de que un trabajador sufra un determinado daño derivado del trabajo. Se
completa esta definición señalando que, para calificar un riesgo, según su gravedad, se
valorará conjuntamente la probabilidad de que se produzca el daño y su severidad o
magnitud. Se trata de lo que en términos más comunes o tradicionalmente se habla
como enfermedades o patologías laborales o accidentes laborales, lesiones, debidas al
trabajo realizado bajo unas determinadas condiciones.
Marco Teórico
En el ámbito laboral, las tecnologías son sumamente necesarias para poder
desarrollar las labores diarias. Sin importar el sector en el que nos desempeñemos,
somos cada vez más dependientes de las tecnologías de información y comunicación y
del uso de herramientas como computadoras, teléfonos móviles y sobre todas las cosas,
Internet. Su utilización a nivel profesional ha generado y genera múltiples beneficios, pero
también conlleva problemas y enfermedades para los profesionales.
1. El tecnoestrés
El despliegue de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en distintos
ámbitos de nuestras vidas comporta profundas transformaciones en la manera de
relacionarnos, informarnos, aprender o trabajar. Su potencial y sus ventajas son
múltiples, pero también conviene estar alerta ante los posibles riesgos para el bienestar
físico y/o psicológico de quienes las utilizan.
Lejos de cualquier planteamiento alarmista o tecnófobo, en el presente artículo nos
proponemos reflexionar sobre hasta qué punto un uso inadecuado de las TIC en el
entorno laboral puede derivar en riesgos psicosociales, más concretamente en lo que se
conoce como tecnoestrés, y cómo podemos evitar que ello se produzca.
¿Qué es y cómo se manifiesta el tecnoestrés?
El tecnoestrés es una forma específica de estrés laboral relacionada con el uso de las
TIC en sus distintas modalidades y soportes: internet, aplicaciones, correo electrónico,
mensajería instantánea, redes sociales, ordenadores, tablets, smartphones… El
concepto de tecnoestrés incluye una serie de respuestas negativas derivadas de la
incapacidad para hacer un uso eficiente y saludable de las TIC. Puede manifestarse tanto
en forma de inadaptación y rechazo de la tecnología como, al contrario, en una
dependencia excesiva o adicción.
Esta diversidad de manifestaciones nos lleva a distinguir entre tres tipos de
tecnoestrés:
▪ La tecno ansiedad. La persona se siente incapaz de afrontar las exigencias
derivadas del uso de las TIC en el trabajo. Ello se traduce en tensión, malestar,
creencias negativas sobre las propias capacidades, sentimiento de culpa, y/o
actitudes de rechazo o miedo a la tecnología.
▪ La tecno fatiga. El uso continuado de las TIC puede producir fatiga y cansancio
mental. Una manifestación habitual de la tecno fatiga es el llamado síndrome de
la fatiga informativa, causado por la sobrecarga de estímulos y contenidos que
nos llegan a través de internet. La dificultad para estructurar y asimilar este exceso
de información produce agotamiento mental y puede derivar, al igual que la tecno
ansiedad, en sentimientos de recelo u hostilidad hacia la tecnología.
▪ La tecno adicción. Mientras que la tecno ansiedad y la tecno fatiga tienen que
ver con la inadaptación o la desconfianza frente a las nuevas tecnologías, la tecno
adicción, es una alteración que se caracteriza por todo lo contrario. Se trata de
una necesidad compulsiva e incontrolable de utilizar las TIC en todo momento y
lugar, más allá del entorno laboral y durante largos periodos de tiempo.
Fuentes de tecnoestrés
Las causas de los distintos tipos de tecnoestrés pueden ser muy
diversas. Normalmente, el estrés aparece cuando el uso de las TIC plantea unas
exigencias que el trabajador es incapaz de asumir, bien por falta de recursos, de apoyo
o de capacidades personales.
Entre las exigencias que deben afrontar los trabajadores al hacer uso de las TIC se
encuentran la sobrecarga de trabajo, la complejidad de manejo de los dispositivos y
aplicaciones, o la dificultad para procesar la abundancia de información disponible, de
mensajes recibidos o de conversaciones mantenidas. Además, la tecnología nos ofrece
hoy múltiples posibilidades para trabajar y comunicarnos más allá del horario laboral y
del entorno físico de trabajo. Ello puede derivar en una invasión de la vida privada y
comprometer seriamente la conciliación de la vida familiar y laboral. Esta dificultad para
desconectar del trabajo puede agravar tanto la sensación de agobio y malestar como las
conductas adictivas.
Todas estas exigencias resultarán más o menos estresantes dependiendo de si la
persona que debe afrontarlas dispone de recursos que le permitan gestionarlas
adecuadamente. Estos recursos incluyen dispositivos y aplicaciones adaptadas a las
necesidades y capacidades del usuario, un grado suficiente de control y autonomía a la
hora de planificar y desarrollar las tareas asignadas, o la disponibilidad de apoyo siempre
que sea necesario por parte de compañeros, superiores o expertos.
Las características y habilidades personales son también determinantes a la hora de
hacer frente a los requerimientos que nos plantean las nuevas tecnologías.
Determinadas personas perciben las demandas laborales que plantean las TIC como un
reto estimulante y motivador. Otras, en cambio, ya sea por razones de carácter y/o de
falta de conocimientos, no son (o no se creen) capaces de afrontar dichas demandas, lo
que las hace más vulnerables al tecnoestrés.
Consecuencias del tecnoestrés
El tecnoestrés continuado puede dar lugar a un amplio abanico de consecuencias
negativas, similares a las provocadas por otras formas de estrés laboral. Entre ellas se
encuentran alteraciones de la salud de los trabajadores, tanto físicas (dolores de
cabeza, trastornos gastrointestinales, inmunológicos, cardiovasculares…)
como psicológicas (insomnio, dificultad para concentrarse, confusión, irritabilidad…). A
la larga, un trabajador afectado por tecnoestrés crónico podría acabar desarrollando
un síndrome de burnout, lo que comúnmente conocemos como «estar quemado» por el
trabajo.
Asimismo, del tecnoestrés se derivan también perjuicios para el conjunto de la
organización, en forma de bajas laborales, absentismo o reducción del rendimiento
laboral debido a un uso insuficiente o inadecuado de las TIC.
Medidas preventivas
Para evitar que las TIC se conviertan en fuente de estrés laboral, la organización debe
evaluar el nivel de riesgo al que están expuestos sus trabajadores y, en base a esta
información, planificar e implantar una serie de medidas preventivas. Por ejemplo:
▪ Desarrollar una estrategia adecuada para la implantación de las TIC en la
empresa. Conviene evitar planteamientos centrados en la tecnología, que dan el
protagonismo a los sistemas informáticos, y optar por estrategias centradas en el
usuario. Esto supone adaptar las TIC a los requerimientos y aptitudes de cada
trabajador, y concederle la autonomía y el control suficientes sobre las tareas que
debe realizar. En pocas palabras, se trata de poner la tecnología al servicio de las
personas, y no a la inversa.
▪ Dotar a los trabajadores de los recursos necesarios para que puedan utilizar los
equipos, programas y sistemas tecnológicos de forma eficaz y segura. En este
sentido, una formación e información oportunas son determinantes para que los
trabajadores refuercen sus habilidades y competencias en el uso de las TIC, al
tiempo que desarrollan actitudes proactivas y abandonan los recelos iniciales. La
formación no debería centrarse exclusivamente en aspectos técnicos, sino
también mejorar la capacidad de los trabajadores para organizar sus tareas y
gestionar su tiempo de manera más eficiente, asegurando momentos de
desconexión y descanso.
▪ Fomentar un clima laboral que favorezca la comunicación interpersonal, el trabajo
en equipo y el apoyo mutuo. Este clima contribuirá a evitar que el uso inapropiado
de las TIC provoque sensaciones de frialdad o distanciamiento. Por ejemplo,
recurrir sistemáticamente a la comunicación por email en situaciones en que sería
más efectiva otra forma de contacto más directa y personal es claramente
inadecuada; estas prácticas, sin embargo, son imputables a una mala política de
comunicación y no a las TIC en sí mismas. Bien empleadas e integradas en un
ambiente laboral sano y colaborativo, las TIC se convierten fácilmente en potentes
instrumentos para enriquecer la interacción personal, fomentar el sentimiento de
pertenencia y reforzar la cultura de la organización.
2. Sordera: si trabajas en una oficina y estás con los auriculares puestos todo el día,
ya sea escuchando música, o comunicándote con otros, te arriesgas a sufrir
problemas de audición. Cada vez las oficinas son espacios más pequeños y con
muchas personas, por lo cual se tiende a usar auriculares muy altos, lo que puede
generar sordera e incluso problemas en el equilibrio.
3. Síndrome del Túnel Carpiano: es la clásica enfermedad de quienes trabajan con
una computadora, sobre todo si operan con mouse. Este síndrome es una afección
por presión excesiva en el nervio mediano de la muñeca, que lleva parte de la
sensibilidad y movimiento a la mano. Causa entumecimiento, hormigueo,
debilidad, o daño muscular en la mano y dedos.
4. Falta de visión: es uno de los grandes problemas para quienes pasan todo el día
frente a la pantalla. Quienes no usaron anteojos anteriormente, pueden comenzar
a cansarse la vista con el monitor, por lo que deberán comenzar a usar. Otras
afecciones pueden ser la resequedad en los ojos, y una tensión ocular que puede
resultar muy molesta.
5. Tecno dependencia: ¿sales de tu trabajo y luego de estar 8 horas conectado a
Internet llegas a tu casa y vuelves a conectarte? Pues puedes estar padeciendo
tecno dependencia. Este no es un mal propiamente del ámbito laboral, pero suele
desarrollarse en estos sectores, sobre todo si se trabaja en profesiones en las que
se debe estar atento a los emails (es decir, en casi todas).
6. Síndrome de burnout: conocido también como el “síndrome del quemado” es un
mal muy común en la actualidad, causado por el estrés, las exigencias laborales
actuales y las tecnologías. Este padecimiento es una respuesta prolongada de
estrés que se manifiesta a través de fatiga crónica y una fuerte desmotivación.
7. Efecto Google: una patología propia de las Tics, que afecta no solo nuestra
memoria, sino también nuestro conocimiento. En el ámbito laboral se da muy
frecuentemente, dado que ya no necesitamos saber cosas o recordarlas, solo
basta con buscarlo en Internet. El problema es que cuando no disponemos de
conexión, ya no contamos con las respuestas.
Mapa Conceptual
TECNOESTRES
Tipos Consecuencias
Tecnoansiedad Lorem Dolor de cabeza
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Tecnofatiga Lorem Transtornos gastrointestinales
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Tecnoadiccion Lorem
Insomnio
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