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Casacion Cofopri

La Corte Suprema de Justicia de Perú está resolviendo un recurso de casación relacionado con una demanda de nulidad de un acto jurídico otorgado por COFOPRI (Organismo de Formalización de la Propiedad Informal). La Corte determina que las acciones para impugnar actos administrativos de COFOPRI deben tramitarse por la vía contencioso-administrativa y no por la vía civil ordinaria. La Corte analiza si se han respetado las garantías del debido proceso en el caso.

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Casacion Cofopri

La Corte Suprema de Justicia de Perú está resolviendo un recurso de casación relacionado con una demanda de nulidad de un acto jurídico otorgado por COFOPRI (Organismo de Formalización de la Propiedad Informal). La Corte determina que las acciones para impugnar actos administrativos de COFOPRI deben tramitarse por la vía contencioso-administrativa y no por la vía civil ordinaria. La Corte analiza si se han respetado las garantías del debido proceso en el caso.

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CAS. N.

º 780-2016
AREQUIPA

Nulidad de Acto Jurídico. Esta Sala Suprema


viene estableciendo como doctrina
jurisprudencial que las nulidades derivadas de
los títulos expedidos por COFOPRI deben ser
tramitadas por vía contenciosa administrativa.
No existe razón alguna para modificar este
criterio, si se tiene en cuenta las normas que
regulan la actividad de COFOPRI y lo dispuesto
en el artículo 10 de la Ley del proceso
Contencioso Administrativo.

Lima, diez de noviembre de dos mil dieciséis.

LA SALA CIVIL PERMANENTE DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA


REPÚBLICA: vista la causa número setecientos ochenta - dos mil dieciséis, en
audiencia pública llevada a cabo en la fecha y producida la votación con arreglo
a Ley, emite la siguiente sentencia:

I. ASUNTO

Viene a conocimiento de esta Suprema Sala, el recurso de casación interpuesto


por el demandante Bruno Emilio Chávez Díaz, mediante escrito de fecha quince
de enero de dos mil dieciséis (página trescientos cincuenta y cinco), contra la
resolución de vista de fecha once de diciembre de dos mil quince (página
trescientos cuarenta y cinco), que confirma la resolución de primera instancia de
fecha treinta de julio de dos mil quince, que declaró nulo todo lo actuado y la
conclusión del proceso por defecto insubsanable.

II. ANTECEDENTES

1. DEMANDA. Mediante escrito de fecha nueve de diciembre de dos mil once


(página cincuenta y cinco), Bruno Emilio Chávez Díaz interpuso demanda a fin
que se declare la nulidad del acto jurídico de la Escritura Pública de
compraventa de fecha veintitrés de abril de dos mil diez, a favor de Eliana
Ramírez, otorgado por la Municipalidad Provincial de Islay, el Organismo de
Formalización de la Propiedad Informal – COFOPRI y el Ministerio de Vivienda,
Construcción y Saneamiento por las causales de objeto física o jurídicamente
imposible, fin ilícito y por ser contrario a las leyes que interesan al orden público
y a las buenas costumbres. Como pretensión objetiva originaria accesoria
solicita la cancelación de la inscripción del título de propiedad. Argumenta que
tiene derechos de propiedad sobre el bien materia en litigio, pues fue cónyuge
de la fallecida Juana Antonieta Chirinos Flores, quien a su vez fue declarada
heredera de Daniel Chirinos Sánchez, copropietario del inmueble. Sin embargo,
Eliana Elsa Ramírez Salas (quien tenía derechos hereditarios también sobre el
inmueble) inicia un procedimiento de formalización de propiedad individual y
titulación ante COFOPRI, culminado con el otorgamiento de título a su favor.

 2. FORMULACIÓN DE EXCEPCIÓN DE AGOTAMIENTO DE LA VÍA


ADMINISTRATIVA. Mediante escrito de fecha nueve de setiembre de dos mil
trece (fojas cinco del expediente N.º 00899-2011), la codemandada Eliana Elsa
Ramírez Salas, formula excepción de falta de agotamiento de la vía
administrativa, indicando que COFOPRI es un organismo público
descentralizado del estado por lo que todos sus actos, que coadyuvan a la
ejecución del Programa de Formalización de la Propiedad, revisten naturaleza
administrativa; es así que, entre otras normas pertinentes, el artículo 14 del D.S.
009-99-MTC ha establecido que las acciones de formalización de la propiedad
que ejecute COFOPRI se inician de oficio y, progresivamente, sobre las áreas
que COFOPRI determine, siendo que los interesados podrán impugnar los actos
administrativos que COFOPRI dicte durante la ejecución de las acciones de
formalización, entre las cuales se menciona la resolución de adjudicación del
bien inmueble.

3. RESOLUCIÓN DE PRIMERA INSTANCIA. El Juez mediante resolución


número quince de fecha treinta de julio de dos mil quince (página doscientos
sesenta y cuatro), declara infundada la excepción de falta de agotamiento de la
vía administrativa; al indicar que la pretensión del actor es la declaración de
nulidad de un acto jurídico, razón por la cual no es requisito agotar la vía
administrativa. Sin embargo, en esa misma resolución, el juez refiere que de lo
actuado se llega a establecer que en realidad el demandante está cuestionando
la decisión administrativa por la cual la Municipalidad Provincial de Islay,
COFOPRI y el Ministerio de Vivienda Construcción y Saneamiento, han otorgado
el Título de Propiedad Gratuito Registrado, a favor de Eliana Elsa Ramírez Salas,
en la forma que se expone en la demanda; por lo que la vía procesal expedita
para cuestionar tales actos en sede jurisdiccional es la acción procesal
administrativa. Razones por las cuales declara nulo todo lo actuado y por
consiguiente la conclusión del proceso.

4. RESOLUCIÓN DE VISTA. Mediante resolución número veintiuno, de fecha


once de diciembre de dos mil quince, se confirma la resolución de primera
instancia, indicando que el proceso idóneo para pedir la nulidad del acto
administrativo contenido en el título de propiedad emitido por COFOPRI a favor
de la codemandada, es el proceso contencioso administrativo y no el proceso
de nulidad de acto jurídico, aun así el actor no haya participado en el
procedimiento administrativo. Se agrega que al existir una vía específica para
tutelar la pretensión alegada por la parte demandante, no corresponde declarar
la conclusión del proceso, sino que se debe declarar la nulidad de los actuados
solo hasta la calificación de la demanda a fin de que el a quo, calificando
nuevamente la misma, remita el expediente al órgano jurisdiccional competente
a fin que se efectúe nueva calificación.

III. RECURSO DE CASACION

La Suprema Sala mediante la resolución de fecha diecinueve de julio de dos mil


dieciséis ha declarado procedente el recurso de casación interpuesto por el
demandante Bruno Emilio Chávez Díaz, por la infracción normativa de los
artículos 386 del Código Procesal Civil y 139 incisos 3 y 5 de la Constitución
Política del Estado.

IV. CUESTION JURIDICA A DEBATIR

La controversia gira en determinar si se han infringido las reglas del debido


proceso.

V. FUNDAMENTOS DE ESTA SALA SUPREMA

PRIMERO. El debido proceso formal constituye una garantía constitucional que


asegura que en la tramitación de un proceso, se respeten determinados
requisitos mínimos[1]. Tales requisitos, que han sido objeto de discusión[2], en
general se considera que abarcan los siguientes criterios: (i) Derecho a ser
oportunamente informado del proceso (emplazamiento, notificación, tiempo
razonable para preparar la defensa); (ii) Derecho a ser juzgado por un juez
imparcial, que no tenga interés en un determinado resultado del juicio; (iii)
Derecho a tramitación oral de la causa y a la defensa por un profesional
(publicidad del debate); (iv) Derecho a la prueba; (v) Derecho a ser juzgado
sobre la base del mérito del proceso; y, (vi) Derecho al juez legal. Derecho
fundamental que asiste a todos los sujetos de derecho a plantear sus
pretensiones o a ser juzgados por auténticos órganos jurisdiccionales, creados
mediante Ley Orgánica, pertenecientes al Poder Judicial, respetuosos con los
principios constitucionales de igualdad, independencia y sumisión a la ley, y
constituidos con arreglo a las normas comunes de competencia preestablecidas.
Tales elementos mínimos del debido proceso han sido respetados de manera
escrupulosa, advirtiéndose que sustancialmente lo que discute la parte
recurrente es la motivación de la sentencia recurrida.

SEGUNDO. Con respecto a defectos en la motivación de la sentencia debe


señalarse lo que sigue: 1. La obligación de fundamentar las sentencias propias
del derecho moderno se ha elevado a categoría de deber constitucional. En el
Perú el artículo 139, inciso 5, de la Constitución del Estado señala que: “Son
principios y derechos de la función jurisdiccional: (...) 5. La motivación escrita de
las resoluciones judiciales en todas las instancias, excepto los decretos de mero
trámite, con mención expresa de la ley aplicable y de los fundamentos de hecho
en que se sustentan”. Igualmente el artículo 12 de la Ley Orgánica del Poder
Judicial prescribe: “Todas las resoluciones, con exclusión de las de mero trámite,
son motivadas bajo responsabilidad, con expresión de los fundamentos en que se
sustenta...”. Estando a lo dicho este Tribunal Supremo verificarási la sentencia se
encuentra debidamente justificada externa e internamente, y si además se han
respetado las reglas de la motivación en estricto. 2. Que se haya
constitucionalizado el deber de motivar implica que se está ante una
obligatoriedad universalizada e indisponible tanto para la esfera privada como
para la pública. Además, siendo la motivación un instrumento comunicativo
cumple funciones tanto endoprocesales como extraprocesales. 3. En el primer
caso (función endoprocesal) la motivación permite a las partes controlar el
significado de la decisión. Pero además permite al juez que elabora la sentencia
percatarse de sus yerros y precisar conceptos, esto es, facilita la crítica interna y
el control posterior de las instancias revisoras[3]. En el segundo supuesto
(función extraprocesal) se posibilita el control democrático de los jueces, que
obliga, entre otros hechos, a la publicación de la sentencia, a la inteligibilidad de
la decisión y a la autosuficiencia de la misma[4]. Por lo tanto, los destinatarios
de la decisión no son solo las partes, sino lo es también la sociedad, en tanto el
poder jurisdiccional debe rendir cuenta a la fuente del que deriva su
investidura[5]. 4. De otro lado, es ya común mencionar que la motivación no
significa la exteriorización del camino mental seguido por el juez, pues ello
implicaría considerar que no importa la decisión en sí misma, ni lo racional o
arbitraria que ésta pueda ser, sino solo el proceso mental que llevó al juez a
emitir el fallo. Por el contrario, la motivación como mecanismo democrático de
control de los jueces y de control de la justicia de las decisiones exige que exista
una justificación racional de lo que se decide, dado que al hacerlo no solo se
justifica la decisión sino se justifica el mismo juez, ante las partes, primero, y
ante la sociedad después, y se logra el control de la resolución judicial[6]. 5. Tal
justificación racional es interna y externa. La primera consiste en verificar que:
“el paso de las premisas a la conclusión es lógicamente —deductivamente—
válido” sin que interese la validez de las propias premisas. Por su parte, la
justificación externa consiste en controlar la adecuación o solidez de las
premisas[7], lo que supone que la(s) norma(s) contenida(s) en la premisa
normativa sea(n) norma(s) aplicable(s) en el ordenamiento jurídico y que la
premisa fáctica sea la expresión de una proposición verdadera[8]. 6. En esa
perspectiva, la justificación externa exige[9]: (i) que toda motivación debe ser
congruente, de lo que sigue que no cabe que sea contradictoria; (ii) que toda
motivación debe ser completa, por lo que deben motivarse todas las opciones; y
(iii) que toda motivación debe ser suficiente, por lo que es necesario ofrecer las
razones jurídicas que avalen la decisión. 7. Teniendo en cuenta los conceptos
antes señalados, la motivación puede presentar diversas patologías que en
estricto son la motivación omitida, la motivación insuficiente y la motivación
contradictoria[10]. En esa perspectiva: 7.1. En cuanto a la motivación omitida: (a)
Habrá omisión formal de la motivación cuando no hay rastro de la motivación
misma. (b) Habrá omisión sustancial de la motivación cuando exista: (i)
motivación parcial que vulnera el requisito de completitud; (ii) motivación
implícita cuando no se enuncian las razones de la decisión y ésta se hace inferir
de otra decisión del juez; y (iii) motivación per relationem  cuando no se elabora
una justificación autónoma sino se remite a razones contenidas en otra
sentencia. 7.2. Habrá motivación insuficiente, entre otros supuestos, cuando no
se expresa la justificación a las premisas que no son aceptadas por las partes, no
se indican los criterios de inferencia, no se explican los criterios de valoración o
no se explica por qué se prefiere una alternativa y no la otra. 7.3. Habrá
motivación contradictoria cuando existe incongruencia entre la motivación y el
fallo o cuando la motivación misma es contradictoria. 8. Por último, lo que debe
motivarse es[11]: a. La decisión de validez respecto a la disposición aplicable al
caso. b. La decisión de interpretación en torno al significado de la disposición
que se está aplicando. c. La decisión de evidencia, esto es, a los hechos que se
tienen como probados. d. La decisión de subsunción relativa a saber si los
hechos probados entran o no en el supuesto de hecho que la norma contempla.
e. La decisión de consecuencias[12]. Tal como se  advierte, la deducción lógico
formal de la Sala es compatible con el silogismo que ha establecido, por lo que
se puede concluir que su resolución presenta una debida justificación interna.

TERCERO. En esa perspectiva en cuanto a la justificación interna (que consiste


en verificar que “el paso de las premisas a la conclusión es lógicamente —
deductivamente— válido” sin que interese la validez de las propias premisas), se
advierte que el orden lógico propuesto por la Sala Superior ha sido el siguiente:
(i) Como premisa normativa la sentencia ha considerado lo dispuesto en el
Decreto Supremo No. 09-99-MTC y su Reglamento Decreto Supremo N.° 013-
99-MTC que establecen que el proceso a seguir es el que corresponde al
contencioso administrativo. (ii) Como premisa fáctica la Sala Superior ha
indicado que se está impugnando la validez de un título expedido por COFOPRI
actuando como instancia administrativa. (iii) Como conclusión la sentencia
considera que no es como proceso de nulidad de acto jurídico como debe
tramitarse la presente demanda. Se trata de una conclusión formalmente
correcta y que atiende a las premisas planteadas.

CUARTO. En lo que concierne a la justificación externa, ésta consiste en


controlar la adecuación o solidez de las premisas[13], lo que supone que la(s)
norma(s) contenida(s) en la premisa normativa sea(n) norma(s) aplicable(s) en el
ordenamiento jurídico y que la premisa fáctica sea la expresión de una
proposición verdadera[14]. Por tanto, este Tribunal Supremo estima que la
justificación externa realizada por la Sala Superior ha sido la adecuada. En
efecto, las normas glosadas son las pertinentes para resolver el presente caso,
pues tienen relación con el proceso que se ha demandado, vinculándose con los
hechos que se han examinado, y que tienen relación con la impugnación de una
resolución administrativa. En tal sentido, los argumentos referidos a que no se
ha adecuado una debida motivación, deben ser desestimados.

QUINTO. Además debe indicarse: 1. Que en sentencia casatoria no es posible


evaluar los hechos alegados por la recurrente porque este Tribunal no examina
el mérito de la controversia sino el control de legitimidad del Derecho. 2. No se
vulnera la tutela jurisdiccional efectiva porque ella no significa que puedan
tramitarse las demandas de cualquier forma, sino que ellas deben ser
planteadas por los cauces adecuados y dentro de los procedimientos fijados por
la ley, que en el caso en cuestión han sido regulados debidamente con
antelación a los hechos expuestos por el accionante. 3. La Cuarta Disposición
Transitoria, Complementaria y Final del Decreto Supremo No. 039-2009-MTC ha
sido expulsada del ordenamiento legal, en virtud de una Acción Popular; sin
embargo, ello es irrelevante para resolver la presente causa porque la sentencia
de la Sala Superior de ninguna forma se ha amparado en ella para emitir su
decisión; por el contrario, tal como se observa en el considerando quinto de la
impugnada, tal disposición legal no es tenida en cuenta. 4. En anteriores
circunstancias, esta Sala Suprema viene estableciendo como doctrina
jurisprudencial que las nulidades derivadas de los títulos expedidos por
COFOPRI deben ser tramitadas por vía contenciosa administrativa (Apelación
2509-2013-Madre de Dios, Casación 189-2014-Ica), habiendo dispuesto, incluso,
nueva calificación de la demanda, como es de ver de la Casación 153-2016. No
existe razón alguna para modificar este criterio, si se tiene en cuenta las normas
que regulan la actividad de COFOPRI y lo dispuesto en el artículo 10 de la Ley
del proceso Contencioso Administrativo.

SEXTO. En la parte resolutoria de la sentencia se indica que se debe dar por


concluido el proceso, lo que no es compatible con el sexto considerando del
referido fallo; se trata de error material posible de subsanar en esta sede, por lo
que en vía de corrección se enmendará ese extremo, debiendo entenderse que
lo que corresponde es anular lo actuado y que el juez del caso califique
nuevamente la demanda.

VI. DECISIÓN

Por estas consideraciones y en aplicación del artículo 397 del Código Procesal
Civil: Declararon INFUNDADO el recurso de casación interpuesto por el
demandante Bruno Emilio Chávez Díaz, NO CASARON la sentencia de vista de
fecha once de diciembre de dos mil quince que declaró nulo todo lo actuado;
la CORRIGERON en el extremo que declara la conclusión del proceso, siendo lo
correcto que el juez de la causa cumpla con calificar nuevamente la
demanda; DISPUSIERON la publicación de la presente resolución en el Diario
Oficial El Peruanoconforme a ley; en los seguidos con el Ministerio de Vivienda,
Construcción y Saneamiento, sobre nulidad de acto jurídico; y los devolvieron.
Interviene como ponente el señor Juez Supremo Calderón Puertas.
SS. TELLO GILARDI, DEL CARPIO RODRIGUEZ, RODRIGUEZ CHAVEZ, CALDERÓN
PUERTAS, DE LA BARRA BARRERA

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