Catequesis al Inmaculado Corazó n de Maria
El inicio de la celebració n del inmaculado corazó n de María consta de varios
momentos dentro de la historia de la Iglesia. San Juan Eudes y su movimiento
espiritual dan inicio a la devoció n, San Antonio Maria de claret fue otro gran santo
quien propago esta hermosa devoció n.
posterior a esto en las ya conocidas apariciones de la santísima Virgen a los
videntes de Fá tima, nuestra madre manifiesta el deseo de nuestro señ or Jesú s de
que el mundo se consagre al inmaculado corazó n de María. Jacinta, una de las
videntes, comenta a lucia que el señ or Jesú s desea ser venerado junto al corazó n de
su madre.
Luego de esto el Papa pio XII realiza la consagració n del mundo al Inmaculado
corazó n de Maria al cerrarse la celebració n en honor a las apariciones de Fá tima y
el 4 de mayo de 1944 instituye la fiesta al inmaculado corazó n.
Al igual que lo manifestado por nuestra señ ora la iglesia quiso que ambas
celebraciones se desarrollaran una a la par de la otra como símbolo de la cercanía
que la madre guardaba con su amado hijo.
En esta fecha como pueblo de Dios nos unimos en alegría para celebrar este
enorme corazó n, un corazó n que bajo la cruz recibió y albergo a toda la humanidad
“Juan ahí tienes a tu madre, Madre ahí tienes a tu Hijo”. Imitemos también la vida
contemplativa de nuestra madre hacia Jesú s, que, confiando en la voluntad del
padre, guardaba todo lo que vivía en su corazó n.
Vivamos esta fiesta con alegría, con fe y esperanza, así como los apó stoles en
completa unió n con la madre de Jesú s y no seamos indiferentes a su dolor y a su
deseo. Ella siempre está intercediendo, orando y pidiendo por el fin de las
injusticias y atrocidades que los seres humanos cometemos sedientos por el poder
y el dinero no nos cansemos de pedir por la paz no nos cansemos de pedir el
amparo y la protecció n del inmaculado corazó n.
Primera lectura
El profeta Ezequiel atreves de una serie de símbolos nos habla del poder del Dios
altísimo que a partir lo ya existente renovara lo existente, porque es el Dios que
enaltece a los humilde y humillas a los grandes porque lo que el señ or dice lo hace,
escuchemos atento.
Segunda lectura
El apó stol pablo nos exhorta a vivir una vida que agrade al señ or, porque a pesar
de que vivimos sin poder ver las verdades de este mundo la fe nos guía a una vida
en obediencia de Dios para que al final merezcamos la patria celestial. Escuchemos
atentos la segunda lectura.