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Funcionamiento General

El aparato respiratorio permite el intercambio de gases y el transporte de anhídrido carbónico, influenciando la temperatura y protegiendo contra sustancias dañinas. Está compuesto por estructuras como la nariz, laringe, tráquea y alvéolos, cada una con funciones específicas en la respiración. El proceso incluye ventilación, distribución del aire, perfusión sanguínea y el intercambio gaseoso, siendo esencial para la oxigenación adecuada de los tejidos.

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Funcionamiento General

El aparato respiratorio permite el intercambio de gases y el transporte de anhídrido carbónico, influenciando la temperatura y protegiendo contra sustancias dañinas. Está compuesto por estructuras como la nariz, laringe, tráquea y alvéolos, cada una con funciones específicas en la respiración. El proceso incluye ventilación, distribución del aire, perfusión sanguínea y el intercambio gaseoso, siendo esencial para la oxigenación adecuada de los tejidos.

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FUNCIONAMIENTO GENERAL

La finalidad fundamental del aparato respiratorio es el intercambio


gaseoso del aire con los tejidos y el transporte del anhídrido
carbónico hacia el exterior del organismo. Asimismo, influye en la
regulación de su temperatura, sobre el metabolismo de algunos
elementos y la protección frente a sustancias dañinas inhaladas. Si
la respiración es profunda y lenta, las partículas pueden alcanzar
zonas más profundas; en cambio, una respiración superficial y
rápida hace que las partículas se queden en las zonas más externas.

PARTES
Las estructuras que conforman el aparato respiratorio son, a grandes rasgos, la nariz, los senos
paranasales, la nasofaringe, la laringe, la tráquea, los bronquios, los bronquiolos, los alvéolos y los
capilares pulmonares. Cada una de ellas posee una función específica. Todo el epitelio que rodea
las vías respiratorias está cubierto por una capa mucosa con cilios, que impulsan las partículas, de
manera que sean fagocitadas por células del sistema inmunitario, especialmente por los
macrófagos.

Foto: Araceli Prieto Rodríguez.

FASES DE LA RESPIRACIÓN

Ventilación
La ventilación, entrada y salida de aire a los pulmones, permite el
intercambio de oxígeno y anhídrido carbónico, de modo que todos
los tejidos realizan la oxigenación adecuada. Este intercambio se
produce en dos fases, la inhalación y la exhalación.
La inhalación es una fase activa, en la que se contraen el
diafragama y los músculos intercostales para llenar de aire todo el
tracto respiratorio. La exhalación es un proceso pasivo, aunque
puede forzarse, debido a los pulmones y a la caja torácica.

Distribución
El aire debe distribuirse por la totalidad del aparato respiratorio
hasta alcanzar todos los alveolos pulmonares. Una distribución
defectuosa provoca un intercambio gaseoso anormal, que se
produce en muchas enfermedades pulmonares.

Perfusión
Es fundamental la perfusión de sangre a partir del ventrículo
derecho para el buen funcionamiento del aparato respiratorio. A su
vez, cualquier distribución anormal del riego sanguíneo puede
derivar en enfermedad respiratoria.

Intercambio gaseoso
El intercambio gaseoso entre los alveolos pulmonares y los
capilares sanguíneos se produce por difusión, es decir, por la
diferencia de presiones entre los gases de los alveolos y la sangre
capilar. La alteración de esta difusión también puede provocar
síntomas de enfermedad pulmonar.

Aparato Respiratorio
El sistema respiratorio proporcionan oxígeno al cuerpo del perro, el
cual es asimilado por las células para eliminar la materia
procedente de los alimentos, siendo recogido por las mismas a
través de la corriente sanguínea. El aire ingresa al sistema
respiratorio a través de los orificios nasales, atravesando una
especie de huesecillos en forma de espirales cubiertos por una
membrana mucosa en la naríz.

Sistema respiratorio de un perro


Estos huesecillos brindan un efecto protector contra el aire que se
respira. El aire pasa a través de la faringe, bajando a través de la
laringe. Aquí la epiglotis se abre para respirar, pero se cierra
cuando se tragan alimentos.
De la laringe el aire pasa a través de los cartílagos de la tráquea,
baja por el conducto traqueal hacia la cavidad torácica en donde la
tráquea se divide en una serie de tubos más pequeños conocidos
como bronquios.
Cada bronquio se proyecta dentro del pulmón y se divide
posteriormente en otras bronquiolas más y más pequeñas hasta
llegar a formarse unas pequeñísimas bronquiolas, las cuales
finalmente se convierten en un simple conducto que se abre
formando una especie de área secular conocida como alvéolo. Es
en el alvéolo donde el oxígeno procedente del aire es absorbido a
través de las células y llevado a la corriente sanguínea.
El dióxido de carbón que ha sido recogido en las células y traído de
nuevo a los pulmones pasa a través de la corriente sanguínea al
alvéolo y es expulsado al aire que le rodea por medio de la
expiración.
Los pulmones son unos órganos esponjosos muy suaves. El proceso
de la respiración se realiza por medio de los músculos de las
costillas y el diafragma. Cuando el diafragma se contrae al igual
que un músculo da lugar a un aumento de tamaño en la cavidad
torácica causando una presión negativa en los pulmones y
forzando el paso del aire a través del conducto respiratorio.

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